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1 BARTOLOME
DE LAS .CASAS
Brevísima r~lacíón
de la desbucción deJa5 Indias · ,:·,
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Bartolomé de las Casas

Fray Bartolomé de las Casas nació en Sevilla en 1474. Hijo


de un modesto mercader de Tarifa que participó en el segundo
viaje de Colón, estudió latín y humanidades en Sevilla, y partió
para La Española, con Nicolás de Ovando, en 1502. Obtuvo un
repartimiento en la isla, o «encomienda» de indios, institución por
la cual un español se beneficiaba de algunos trabajos de los indios
a cambio de adoctrinarlos, haciéndoles mudar la vida salvaje por
una sedentaria de trabajo retribuido. Fue el primer sacerdote or-
denado en América, en el año 1510. En 1511 oyó a los misione-
ros dominicos predicar condenando la encomienda por los abu-
sos que muchos españoles encomenderos cometían, pero él de-
fendía la legitimidad de tal institución. Pasó con Pánfilo de Nar-
váez a Cuba, corno capellán castrense, y obtuvo un buen reparti-
miento allí; él mismo diría luego que entonces sólo se ocupaba
«en mandar sus indios de repartimiento en las minas a sacar oro
y hacer sementeras, y aprovechándose de ellos cuanto más podía1>.
Sin embargo, entretanto, iba madurando su toma de conciencia,
que culminó con su ((conversión» en 1514, cuando iba a predicar
la pascua de Pentecostés a Sancti Spiritus. Al sentirse llamado por
Dios para predicar contra la encomienda corno injusta, afirmó, se-
gún su nueva vocación, que los únicos señores legítimos del Nue-
© Por la presente edición: SARPE, 1985. vo Mundo eran los indios, y que la única razón de ir los españoles
Pedro Teixeira, 8. 28020 Madrid. allá era como misioneros para convertir a los indígenas a la fe cris-
tiana, sin auxilio de ningún hombre de armas. Renunció a sus en-
Depósito legal: M.-5873.-1985 comiendas y regresó a España en 1515, para difundir sus ideas
ISBN: 84-599-04 16-4 (tomo 4 2 ) y comenzar su incansable lucha en defensa de los indios y contra
ISBN: 84-599-0412-1 (obra completa)
Printed in Spain - Impreso en España
encomiendas y repartimientos; se dirigió primero al agonizante Fer-
Imprime: VILLENA, Artes Gráficas nando el Católico y posteriormente al cardenal Cisneros, quien
Avd. C. Herrera Oria, 242. - 28035 MADRID le nombró «protector de indios» (1516). Tras la muerte de Cisne-
ros, recomenzó la tarea junto a Carlos V y sus consejeros flamen-
8n portada: Códice de Gobernadores, cos, denunciando los abusos de los funcionarios que en la Penín-
Alcaldes y Regidores de México. 1565. sula administraban el negocio de Indias, y enfrentándose a la ce-
(Madrid, Biblioteca Nacional). rrada enemistad del obispo Fonseca, de Gonzalo Femández de
Bartolomé de las Casas Brevfsima relación de la destrucción de las l ndi s

Oviedo y de los restantes miembros del Consejo de Indias. Aun- bajador veneciano, sufrió entonces una crisis de dudas sobre la
que propugnó primero la conducción de esclavos negros, que pron- legitimidad y moralidad de su dominio en América, movido por
to se convertiría en un espléndido negocio de concesión de asien- la opinión de varios religiosos que acusaban abusos y crueldades
tos, se arrepinlió de ell o al adverlir que lampoco éstos solían ser de los españoles en las Indias. A todos sobrepasa en actividad y
esclavos por razones juslas. Conlra la conquista patrocinaba la co- vehemencia fray Bartolomé, el cual sostenía que la conquista del
lonización pacífica, por medio de instalaciones de labradores y mi- Perú había que abandonarla, pues los incas eran los únicos due-
sioneros, y luchó para oblener una concesión en el continente ame- ños legítimos del país, y Carlos V se inclinaba al abandono, hasta
ricano, donde poder demoslrar la viabilidad de sus ideas. Embar- que Francisco de Vitoria le persuadió de que si los españoles se
có de nuevo para América en 1520, habiendo obtenido del rey retiraban del Perú, la cristiandad desaparecería de allí. Las Casas
el terrilorio de Cumaná (Venezuela) para aplicar en él sus teorías. insistía esgrimiendo como arma terrible su Brevísima relación de
Llevó a su nueva encomienda a sus frailes y sus colonos en 1521, la destrucción de las Indias, escrita por estas fechas y publicada
pero en una breve ausencia de él, los indios mataron a los espa- en 1552, junto con sus 8 tratados. El autor acusaba en dicha obra
ñoles y acabaron con el experimento. a todos los descubridores del Nuevo Mundo, uno por uno, de es-
/\balido por este desastre, se hizo fraile dominico en 1523. En peluznantes crímenes, atropellos y robos, acusación hecha con el
Santo Domingo, Guatemala y Nicaragua pasó 16 años de retiro, fin de que se prohibiesen las exploraciones con gente armada; pe-
deseando volver a España para seguir argumentando en la Corte ro tampoco fue escuchado en esto, pues la exageración de las atro-
y anle el Consejo de Indias contra la encomienda y contra toda cidades era tan ostensible y tan monstruosa que no mereció de-
esclavilud de indios, pues aunque la esclavitud del vencido en guerra masiada atención, y Carlos V siguió otorgando capitulaciones de
jusla era admitida por juristas y teólogos, incluso por Las Gasas, descubrimientos a varios capitanes que debían obrar de acuerdo
él decía que todas las guerras contra indios eran injustas; en esto con los misioneros encargados de autorizar sólo una guerra de-
se enfrentaba con el parecer de los demás teólogos, cuyo princi- fensiva, nunca ofensiva.
pal maestro Fray Francisco de Vitoria (el fundador del Derecho A pesar de que sus doctrinas eran rechazadas, con sus tremen-
de gentes moderno), pues todos reconocían varios casos de gue- das exageraciones Las Casas influyó mucho para que los frailes
rra justa en Indias. de más razonable indofilia, como Vitoria, y los gobernantes de más
A pesar de las reiteradas peticiones de ,Las Casas, deseando recto sentido jurídico, como el virrey Mendoza de México, triun-
ser oído en el Consejo, éste no le llamó, y los superiores domini- fasen en la práctica, así que Carlos V dirigió y sancionó las llama-
cos le retuvieron esos 16 años sin darle licencia para el viaje; in- das «Leyes Nuevas», en Barcelona, a 20 de noviembre de 1542,
dudablemente, el desastre de Cumaná le desacreditaba . restringiendo las encomiendas y la esclavitud de los indios. Sin
En 1535 emprendió viaje a Perú, pero naufragó y fue a parar embargo, estas tan temperadas leyes provocaron agria censura de
a Nicaragua, donde denunció el envío de indios esclavos a Perú; parte de fray Bartolomé de Las Casas, que había sido uno de sus
ello le enemistó con el go,bernador Rodrigo de Contreras, y en artífices, pero pensaba que éstas contrariaban los principios jurí-
1536 pasó a Guatemala a predicar a los indios. En 1540, y sin dicos que él sostenía.
licencia alguna, regresó de nueyo a la península, convencido de A pesar de opinar en contra de los demás eclesiásticos y segla-
que era allí donde había que desarrollar la lucha contra los abu- res, entre 1542 y 1547 Las Casas ejerció gran influjo, tanto en
sos de los colonizadores. En 1542 logró ser oído por el Consejo el Consejo como en los gobernantes, y, tras rechazar el obispado
en Valladolid,. cuando allí residió Carlos V. Entonces ejerció un de Cuzco, Carlos V le nombró en 1543 obispo de Chiapa (Guate-
gran influjo. Carlos V, uomo religiosissimo según le califica un em- mala) para que practicase sus teorías en esa diócesis. Fue consa-
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l/tol111111• d1• 111.I' ( ·wu,
Brevfsima relación de la destrucción de las Indias

,,{Írado l'll Sl'v1ll,1 (1!),'1/1). y emprendió nuevo viaje a América. Pronto misioneros le escribían defendiendo la encomienda y contradicién-
h11hn dv v<·1 q11c los espai\olcs le dispensarían una acogida hostil dóle su doctrina. Así, bastante oscurecido, y tras haber renuncia-

/ rn11.,idvd11dolt· n•sponsahlc de las Leyes Nuevas, tanto más cuan~


lo l'tlllll'Z<Í l'llsl·~uida a denunciar su incumplimiento (las encomien-
d,1:-; 110 llq¡aron a suprimirse, ante la protesta unánime de los co-
ln11os, quv l'tl Perú lomó la forma de sublevación abierta, encabe-
do a su obispado, murió fray Bartolomé en Madrid, en 1566.

«Brevísima relación de la destrucción


1.,1do1 por Conzalo Pizarro). Llegó a su diócesis en 1545 y, a fin
d(· 1111planlar sus ideas jurídicas, escribió un Confesionario con nor- de las Indias» A pesar del reverente descrédito en que
m¡1s draconianas, según las cuales el penitente, antes de comen- - - - - - - - - murió, logró una grande y duradera fama
,,¡ir la confesión, sí tenía esclavos indios debía darles la libertad,
internacional, debida, sobre todo, a la Brevísima relación de la
y si era encomendero debía poner toda su hacienda, ante escriba- destrucción de las Indias, que tuvo una fortuna inesperada y no
no, en manos del confesor, para restituir a los indios todos los buscada por su autor, ya que fue publicada ilícitamente en 1552
Y divulgada por toda.Europa a lo largo del siglo XVII en más de
tríbulos percibidos. Esto era contrario a las leyes vigentes, y al
ser aplicado a la diócesis de Chiapa, promovió excomuniones y 50 ediciones. Fue traducida al latín, holandés, francé;, inglés ita-
disturbios continuos entre los diocesanos y en la Audicencia de liano y alemán, sirviendo como eficaz propaganda en favor d~ los
Guatemala, de modo que el obispo sólo pudo permanecer en su muchos enemigos del Imperio Español en la lucha por la inde-
obispado algunos meses. En 1546 pasó a México, donde divulgó pendencia de Holanda y en la subsiguiente guerra de los Treinta
sus Avisos y reglas para los confesores, que causaron nuevo es- Años, a veces con títulos tales como Tiranía y crueldades de los
cándalo: sus doctrinas fueron rechazadas unánimemente en una españoles o El papismo al desnudo. Más tarde desde 1801 se
junta de prelados celebrada en México ese mismo año, solemne reeditó mucho el texto español para animar las'guerras de i~de-
desautorización pronunciada por todos los obispos de la enton- pendencia hispanoamericanas. Ello ha contribuido a despertar el
ces recién colonizada Nueva España. rencor contra Las Casas, atribuyéndole buena parte de culpa del
En 1547 Las Casas embarcó en Veracruz, en su regreso defi- n.acimiento de la llamada «leyenda negra». Esta actitud implica oi-
nitivo a la Península. Empezó entonces para él una segunda épo- v1dar que las obras de Las Casas fueron simples instrumentos en
ca de descrédito, como después del desastre de Cumaná. Retira- la labor de un hombre de acción que contribuyó en gran manera
do en el convento de San Gregorio de Valladolid, llegó a tener a la humanización del régimen español en América, y que, si en
que reconocer que los dominicos, franciscanos y mercedarios obra- su intervención en la polémica pudo haber exageración, no la hu-
ban santamente admitiendo esclavos indios conforme a las leyes bo menos por parte de sus adversarios, que llegaron a sostener
y supo que sus más íntimos hermanos en religión repudiaban el que los indios no eran verdaderos seres humanos con el fin de
Confesionario en la misma diócesis de Chiapa y en todas partes. justificar su explotación. Con el paso del tiempo, l~ figura de fray
Por un último resquemor de conciencia, Carlos V dispuso que-Las Bartolomé de las Casas ha ido emergiendo como una de las más
Casas discutiera públicamente su teoría, contraria a toda acción estimables del siglo XVI español y como la primera que se atrevió
guerrera, con el cronista regio Juan Ginés de Sepúlveda, partida- a hacer una denuncia valiente de los abusos del colonialismo.
rio de las conquistas. Las discusiones se hicieron en Valladolid,
en 1550 y 1551, ante el Consejó de Indias y ante varios otros jue-
ces, que votaron unánimemente en favor de Sepúlveda. De igual
modo, en los años sucesivos, Las Casas vió que sus más allegados
La conquista y colonización
de América

Los antecedentes El objetivo esencial ~e ~a época de


los grandes descubrumentos geo-
gráficos, el final de la Baja Edad Media y los comienzos de la Epo-
ca Moderna, consistió en llegar a la India. Los pueblos peninsula-
res, España y Portugal, se colocaron resueltamente a la cabeza
del movimiento, sintetizando las siguientes experienc~as: la tradi-·
ción mediterránea de la cartografía mallorquina y las exploracio-
nes de portugueses, andaluces y castellanos por el Atlántico. Por-
tugal se lanzó a la empresa de la India por la ruta del Este -
periplo africano, coronado en 1486 por Bartolomeu Días, descu-
bridor del cabo de Buena Esperanza; llegada de la flota de Vasco
de Gama a la India en 1498-. España -Colón- lo hizo por la
ruta del Oeste, lo que en definitiva implicó el hallazgo del conti-
nente americano y del océano Pacífico, elementos que se interpo.
nen entre el Atlántico y la costa asiática.
¿Quiso realmente Colón llegar a la India, a Asia, por occiden-
te, basándose en los conocimientos de la época, que considera-
ban más corto el camino de la navegación siempre hacia el Oeste?
En ello consistiría el error científico de Colón, espléndidamente
compensado por el descubrimiento de América. En cualquier
caso, el marino genovés murió creyendo q1,1e había,llegado a las
Indias y sin sospechar, por tanto, que se trataba de un ·mundo nue- .
vo. Los Reyes Católicos, financiadores de,la expedición, se preo-
cuparon en seguida por obtener las garantías legales sobre las
tierras descubiertas en las «Indias». Ello planteó, de nuevo, el pro-
blema de las relaciones hispano-portuguesas. La bula Inter Caete-
ra 'del papa Aleandro VI otorgó a los españoles 'la posesión de las
tierras situadas a cien leguas al oeste de las Azores o de Cabo Verde
(1493). El subsiguiente Tratado de Tordesillas (7 de junio de 1494)
ratificó la división del mundo en dos hemisferios: el ori~ntal, por-
"
Bartofomé de fas Casas Brevísima relación de la des1rucción de las Indias

tugués, y el occidental, español. La línea de demarcación entre nán Cortés. La prosperidad no volvería a las Antillas hasta mucho
ambos quedó fijada a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. más tarde, con la difusión de las plantaciones azucareras.
Aparte del viaje del Descubrimiento,.Colón realizó otros tres, Los excesos de los colonos suscitaron una espléndida reacción
en el transcurso de los cuales amplió sus descubrimientos en el humanitaria, a cargo de los dominicos, que el hispanista nortea-
ámbito antillano -Pequeñas Antillas, Jamaica, Puerto Rico, cos- mericano Lewis Hanke ha calificado de «lucha española por la jus-
ta oriental de Centroamérica- y persistió en su idea primera de ticia en la conquista de América». El domingo antes de Navidad
que había llegado realmente a las Indias. Sin embargo, la eviden- de 1511, el dominico fray Antonio de Montesinos predicó un ser-
cia de que trataba de tierras bien distintas de las del Asia oriental món revolucionario en la isla Española. Comentando el texto bí-
se impuso a sus contemporáneos. De un lado, el viaje de Vasco blico, «Soy una voz que clama en el desie1t o», Montesinos dio el
ele Gama a la India en 1498, y de otro los llamados «viajes meno- primer grito en nombre de la libertad humana en el Nuevo Mun-
res» de los españoles por el Caribe y las costas septentrionales de do, cuyo campeón, a partir de 1515, fue otro do_minico -antiguo
América del Sur -Ojeta, Bastidas, Nicuesa, Vespuccio- acaba- encomendero, que había renunciado a sus indios por escrúpulos
ron por desvanecer toda duda. El reconocimiento claro del error morales-, fray Bartolomé de las Casas. El rey reunió una Junta
ele Colón se difundió ya a partir de 1507, en que el cosmógrafo de teólogos y promulgó las llamadas «Leyes de Burgos» (1512),
alemán Martin Waldseemüller se refirió, en su Cosmographiae ln- que constituyeron el primer intento legal de proteger a los indios.
troductio, a una cuarta pars del mundo, a la que dio el nombre Muerto Femando el Católico, el regente de Castilla, cardenal
de América en homenaje al florentino Ame1igo Vespuccio. En 1513, · Cisneros, envió a las Antillas, en calidad de comisarios, a tres frai-
Vasco Núñez de Balboa atravesaba el istmo de Panamá y descu- les jerónimos, cuyo breve mandato se caracterizó por la modera-
bría el mar del Sur (Pacífico). Inmediatamente comenzó la bús- ción. Con el nuevo monarca, Carlos I, pueden considerarse termi-
queda de un paso que comunicara el Atlántico con el Pacífico por nados los ensayos previos para dar paso a una entidad política y
el sur de América. Magallanes lo conseguiría en 1520, al descu- cultural nueva: las <dndias Españolas», el .primer sistema colonial
brir el estrecho de su nombre, reinando ya Carios l. . organizado de la época moderna.

Los hechos La Corona inició rápidamente la colonización


_______ del Nuevo Mundo. Así, la expedición de Nico- Las consecuencias Entre el descubrimiento colombi-
lás de Ovando (1502) marcó el comienzo de la población de las - - - - - ~ - - - - - no y la sumisión de los incas por
Antillas, el origen del imperio español en América y la incorpora- Pizarro, que marcó el fin de las grandes conquistas, transcurrió
ción del pueblo hispano a la tarea colonizadora. Los reyes delega- menos de medio siglo (1492-1536). «La más· extraordinaria epo-
ron los asuntos de América en el Consejo de Indias, y los colonos peya de la historia humana», la conquista de América, fue realiz.a- .
españoles en las Antillas recibieron repartimientos de indios (ins- da en menos de veinte años (1519, Cortés en México; 1536, Piza-
titución parecida a la encomienda medieval castellana), explota- rro en el Perú). A.demás, fue obra de un número increíblemente
ron yacimientos auríferos y ensayaron el cultivo de la caña de azú- corto de españoles: la expedición de Cortés constaba de 416 hom-
car. Los primeros resultados fueron descorazonadores: la dificul- bres, y sólo 170 siguieron a Pizarro en su avance hasta Cajamar-
Lad que entraña todo proceso de aculturación y los excesos de los ca. La enorme capacidad personal de aquellos conquistadores y
encomenderos motivaron una alarmante despoblación indígena. sus acompañantes, su superioridad moral y técnica, hicieron posi-
Como única esperanza surgió el descubrimiento de nuevas tienas, ble tal milagro. ·Eco"nómicamente, los gastos de la expedición re-
pronto convertido en realidad con la empresa mexicana de Her- caían sobre los propios organizadores, o sea .en su casi totalidad
Brevfsima relación de la destrucción de las Indias
Bartolomé de las Casas

sobre elementos particulares. No es exagerado afirmar que la con- tribución geohistórica obtenemos inmediatamente dos grandes con-
quista de América le salió gratis. al Estado español. clusiones: ·
.
· 1) El impulso español se .operó en dirección ~udoeste, es de-
Por el contrario, los beneficios que aquellas tierras rindieron cir dio preferencia al Sur sobre el Norte. Se llego al estrecho de
al Erario merecen el calificativo de fabulosos. Efectivamente, el Mágallanes o a la Patagonia, y no a Nueva York o a los grande_s
tesoro real tenía derecho, según 'vieja tradición, a un 20% de los lagos norteamericanos. Se conquistó Paraguay a~tes que la ~!on-
metales preciosos que produjeran las minas del reino. Y, desde da, y Chile antes que California, con estar las citadas en pnmer
151!0 aproximadamente, con el hallazgo de los casi míticos filo- lugar mucho más lejos de España que las segun.das. El. hecho se
nes de Zacatecas y de Potosí, el Nuevo Mundo comenzó a manar debe a que las expediciones des~u?ridoras pa~1ero~ siempre de
oro y plata -plata, sobre todo-, hasta el punto de transformar la costa andaluza del golfo de Cadiz, y a la existencia de la base
la estructura económica del mundo civilizado. Doscientos mil ki- avanzada de las Canarias: una vez allí, el rumbo Oeste-Sudoeste,
los de oro, y diecisiete millones de kilos de plata cree el profesor siguiendo los alisios, era prácticamente ~b~igado. Por ~tra pa1Je,
Hamilton que atravJsaron el Atlántico en un siglo; cifras que otro zonas de tanto porvenir como Norteamenca y Canada parec1an
estudioso del tema, Ramón Carande, estima conveniente subir al entonces pobres y carentes de posibilidades. _
doble, si queremos estar más cerca de la verdad. Aquella riada 2) La conquista de América, en gran parte, se hiz? «por la ~s-
enorme, al no encontrar en la Península una banca o industria palda». Se co~quistó antes Perú que la .c,uenca del On~oco, ~hile
capaces de absorberla, se desparramó' Europa adelante, hasta lle- antes que el no de la Plata. La explorac10n del. ~mazonas P?X Or~-
gár a los últimos confines del mundo. Los plateados reales espa.- llana fue una empresa fabulosa, pero no part10, como hubiera ,si-
ñoles eran moneda corriente en Londres, en Amberes, en Lyon do de esperar, de un viajero europeo, de la dese~bocadura atlan-
y en Génova; o se comerciaba con ellos en los mercados de ciuda- tica sino de su nacimiento en los Andes: es decir, de Oeste a Es-
des como El Cairo y Bagdad. ' te. Ándand0 el tiempo, los españoles llegarían a colonizar Califor-
La quinta parte del torrente, al menos en teoría, debió.revertir nia, y en sus exploraciones por el Pacífico ~le~arían a ~l~anzar las
sobre el Estado. Sin aquellos fabulosos aportes no hubiet'a sido costas de Canadá; en tanto que por el Atlantico permitieron que
posible el sostenimiento del Imperio durante siglo y medio, ni se los ingleses se .establecieran en las costas norteamericanas, justo
hubiesen podido mantener los exorbitantes gastos militares, ad- a la altura qe España. .
ministrativos o diplomáticos. En el dispositivo general de la Mo- · Con respecto a las consecuencias culturales de la_ conquist~ Y
narquía Católica,. el Nuevo Mundo desempeñaría un papel impres- éolonización de América, no debemos olvidar que el siglo XVI sig-
cindible, «sine cua non». En este sentido, lo que resultó América, nificó la mayor mutación jamás habida del espacio humano; por
excepto en el breve período de la conquista, fue, más que una avan- lo que se refiere a España, produjo la ~laboració~ de una nueva
zada, un respaldo, como la retaguardia de España. frontera -concebida como un compleJO de relaciones humanas
y de unas coordenadas culturales de entendimien~o-: ~ue se ca-
La conquista de América, en su mayor parte, se realizó a par-
tir de otras conquist¡:¡s previas. De los núcleos primarios, Antillas racterizó por la, triple unidad humana de comumcac10n1 econo-
y zona <le) Istmo panameño, salieron las expediciones que ocupa- mía y relación cultural y que, aunqu~ resultad? de u~~ larga. m~-
ron México, Perú y Colombia. De México partieron la conquista duración, se convirtió en la más expresiva mamfestac10~ de vi~h-
dad humana y creadora de sus protagonistas. En tremta. anos
del sur de los Estados Unidos y la de América Central. De Perú,
la del Ecuador y Chile. Sólo la zona del río de la Plata fue alcan- -los que transcurren entre el p,rimer viaje ,colombino ~ l~ pnmera
zada por expediciones procedentes de la Penínsul~. De esta dis- ~ircuhnavegatión- se construyo la geograf¡a de un Atlantlco tran.s-
Bartolomé de las Casos
Brevísima relación de la destrucci6n de los Indias

versal, basado en el conocimienlo de todas sus estructuras: rutas, de experiencias humanas en toda su plural dimensión desde la
vientos, islas, costas. La longilud y anchura del gigantesco conti- experiencia política hasta la contención ética. '
nente fue prácticamente delineada en olros treinta años, estable- Una serie de valores permanentes y nada despreciables nacie-
ciéndose de tal modo la hase para una estructura de relaciones
humanas, de profunda síntesis antropológica, estética, religiosa y r?n ~orno consecuencia de la realidad misma, de la nueva expe-
nenc1a, revestida de todos los supuestos caracterizadores de lo que
cultural. Se lrala de una inmensa experiencia, en la cual se confi- se ha llamado «agresión de la realidad» hasta encarnar en una
guraron los sislcmas dl' ideas, se escribieron las opiniones, inicián- temática sobre la cual continúa insisti~ndo la actual literatura
dose una polémica de implicaciones teológicas, éticas y políticas, hispanoamericana. Ello supuso el temprano nacimiento de un na-
se fundaron ciudades, se organizaron cabildos, se crearon gober- cionalismo cultural fuertemente teñido de los gloriosos ideales de
naciones, comenzaron la producción económica y el estudio has- libertad y justicia.
ta los m,ís altos niveles universitarios. En la base de esta polémica existió una interesante actitud con-
Como hemos dicho, en América se dio un fenómeno cultural ciliadora y de síntesis cultural, representada por los misioneros fran-
de considerable impo1tancia: la definición de un nuevo modo de ciscanos en su doble función de transmisores de la nueva espiri-
pensar en el que, coexistiendo la tradición hispánica con la indí- tualidad religiosa y salvadores de la cultura indígena. Ellos abrie-
~cna, surgieron una larga serie de rasgos absolutamente nuevos ron la gran posibilidad de identificación americana, separando los
y de filiación peculiarmente americana. Durante el reinado de Carlos dos componentes de la identidad: naturaleza e historia. En este
1se gcslaron los supuestos de tal peculiaridad en el plano existen- sentido, y como ha escrito Lewis Hanke, «los ideales que intenta-
cial político, a través de una importante polémica cuyos polos fun- ron poner en práctica algunos españoles en América nunca per-
damentales fueron Gonzalo Fernández de Oviedo y el dominico · derán su brillante fulgor mientras existan hombres que crean que
padre Las Casas. En ella se sustanciaron las agresiones polémicas los otros pueblos tienen derecho a la vida, que se pueden hallar
entre el nacionalismo intelectual de Fernández de Oviedo, defen- méto~os justos para dirigir las relaciones entre las naciones, y que,
sor de una fuerte conciencia de unidad vital, comunidad de san- esencialmente, todas las gentes del mundo son hombres».
gre, integridad espiritual y de destino comunitario, que puso en
la nación española y en los «perfectos españoles», y el anticolonia-
lismo de fray Bartolomé de las Casas, contrapartida radical de lo
' que mantenía Fernández de Oviedo.
El obstinado y violento anticolonialismo de Las Casas creó en
las mismas fuentes del quehacer político una grave cuestión de
conciencia, incardinada, a su vez, con una compleja estructura de
identificación teológica y una no menos compleja barrera de ca-
racterización social y política, que se desarrolló en forma de agria
polémica. Se trató, en rigor, de un único punto de partida, para
dos líneas de pensamiento hispánico que otorgaron tono ético y
ribetes didácticos a tod 4 la cultura española de la época. En dicha
etapa se plantearon los grandes supuestos de innovación literaria,
de temas conflictivos de toda índole y, sobre todo, de exposición
1

Fechas clave
1483 Cristóbal Colón propone a Portugal alcanzar la India por
el Atlántico, dado el encarecimiento de los productos
orientales y la inseguridad de las rutas terrestres utilizadas hasta
entonces para su transporte. El perfeccionamiento de la cartogra-
fía y del transporte marítimo (invención de la brújula, construc-
ción de las primeras carabelas), así como la idea de la esfericidad
de la Tierra, son las condiciones que permiten, en teoría, realizar
la empresa con posibilidades de éxito.
1485 Al ser rechazado el plan por Portugal, Colón llega a
España. Establece relación 'Con el duque de Medinace-
li, con los frailes del monasterio de La Rábida, en la provincia de
Huelva, y con los hermanos Pinzón y Pedro Alonso Niño.
1486 Tras la primera entrevista con los Reyes Católicos, cele-
. brada en Alcalá de Henares, Colón logra el apoyo de Luis
de Santángel, tesorero de la Santa Hermandad y contable de la
Real Casa; pere> la Junta que estudia el proyecto lo desecha.
1492 ~u~va entrevis~ ~on los monarcas e~ Granada: I_as con-.
_ _ _ d1c1ones econom1cas y las prerrogativas que exige son
finalmente aceptadas en las Capitulaciones de Santa Fe; Colón ob-
tiene los títulos vitalicios y hereditarios de Virrey, Almirante y Go- ,
bernador, con poderes jurisdiccionales sobre las tierras a descu-
brir; se le adjudica el 1O por 100 de las riquezas halladas. El 3
de agosto salén del Puerto.d~ P.alos, en Huelva, las ~abelas «Pin-
ta», «Niña» y «Santa María» con unos 100 hombres: el 12 de octu-
bre descubren la isla Guanahaní (más tarde llamada San Salva-
dor), Cuba y Santo Domingo; en la última se funda el fuerte 'Navi-
,dad, primer establecimiento europeo en el continente americano.
1493 Colón regresa a España. Desembarca en Barcelona y se
entrevista con los reyes en el mes de abril. El 25 de sep-
tiembre parten de Cádiz diecisiete nuevas carabelas, las cuales trans-
portan al Nuevo Mundo 1.500 hombres con instrucciones para'la
evangelización, comercio y colonización de estas tierras. Se fun-
. da la primera ciudad, llamada Isabela en honor de la Rein,fl ~ató-
.: .

Bárlolomé de las Casas Brevlsima relación de la destrucción de las Indias

lica, entre las ruinas del fuerte Navidad, destruído por los indios. 1513 Viajes menores de exploración y conquista de América.
Realizan viajes a Cuba -que Colón cree ser la India- y a Jamai- _ _ _ Mediante establecimiento de Compañías comerciales y
ca; vuelven a Santo Domingo, entonces llamada La Española, donde el apoyo financiero de la Corona o de algunos banqueros extran-
el gobierno de Colón produce descontento. Se plantea el proble- jeros, Alonso de Ojeda, Amerigo Vespuccio, los hermanos Pinzón,
ma de la esclavitud indígena. . Juan de la Cosa, Alonso Niño y otros marinos recorren las costas
1495 En el mes de octubre, desde la met;ópoli se envía a_La americanas, desde el Brasil hasta las Antillas mayores: Trinidad,
___ Española un representante real; Colon entrega el gobier- Venezuela, Colombia, Panamá, las bocas del Amazonas y el Ori-
no a su hermano Bartolomé y regresa a España para defenderse nico. Hernán Cortés participa en la expedición de Diego Veláz-
de las acusaciones que se le hacen. quez a Cuba, en la que no ocupa un cargo mfütar, limitándose
1498 El 30 de mayo, Colón realiza su tercer viaje al Nuevo a desempeñar funciones burocráticas. En Cuba ejerce actividades
_ _ _ Mundo. Salen de Sevilla y Sanlúcar seis carabelas,' que muy diversas: es agricultor, ganadero, buscador de.om, negocian-
siguen dos rutas: una va hacia La Española, y la otra hacia el su- . te, etc. De los relatos de Amerigo Vespuccio se desprende que las
roeste. Descubrimiento de Trinidad y de la desembocadura del Ori- tierras descubiertas forman un nuevo continente, al que Martín
noco. En el mes de,agosto llegan a distintos puntos del continen- Waisdseemuller propone, en su obra Cosmographiae Jntroductio,
te, que Colón sigue creyendo ser las Indias orientales. . que se dé el nombre de «América». Vasco Núñez de Balboa cruza
1500 El portugués Pedro Alvarez Cabral descubre el Brasil, el istmo de Panamá y descubre el océano Pacífico.
___ al tiempo que Vicente Y. Pinzón llega a su costa nordeste 1515 Expediciones de Juan Díaz Solís por las costas uruguayas
y a las bocas del Amazonas. Juan de la Cosa traza el primer mapa ___ y el río de la Plata: se busca un paso entre los océanos
de las tierras exploradas. Tras su regreso a La Española, Roldán Atlántico y Pacífico. Retroceso de los conquistadores españoles
encabeza una sublevación contra Colón. Bobadilla es enviado a ante los indios.
esta isla por los reyes con plenos poderes, y procesa a Colón, que
es enviado a España en calidad de preso. Esto conlleva la supre-
1518 Diego Velázquez confía a Hemán Cortés el mando de una
_ _ _ expedición cuyo objetivo lejano es la conquista del im- ·
sión de sus privilegios, salvo los títulos de Virrey y Almirante. perio azteca. El conquistador extremeño parte de la ciudad de San-
1502 Nicolás de Ovando es enviad~ a La Espa~ol~ ~orno go- tiago en el mes de noviembre, antes de la fecha prevista, con 11
- - - bemador de la isla, con amplios poderes Jud1c1ales. Pa- barcos y 700 hombres.
cifica la isla. Hernán Cortés intenta embarcar en esta expedición, 1519 Primera circunnavegación de la Tierra. Fernando de
pero un accidente sufrido en una aventura galante se lo impide. ___ Magallanes, portugués al servicio de Castilla, alcanza
El 11 de mayo, Cristóbal Colón sale de Cádiz con 4 carabel_a~, · por occidente las islas de las Especias. Uno de sus cinco navíos,
iniciándose así su cuarto viaje. Se le han renovado todos sus pnv1- el «Victoria.», al mando de Juan Sebastián Elcano, regresará a Se-
legios, pero se le prohíbe dirigirse a La Española. ~legada a la villa tras una travesía de 1.124 días. Queda probada, así, la esferi-
costa centroamericana (actuales Honduras y Panama). cidad de la Tierra. La expedición de Hernán Cortés se dirige a ·
1505-1508 En !_~ juntas de Toro y de Bu_rgos, en las ~ue la península de Yucatán. En Tabasco, los españoles tienen su pri-
part1c1pan, entre otros, Amengo Vespucc10 y mer choque armado con los indígenas, a los que vencen. Hemán
los hermanos Pinzón, se estudia la posibilidad de hallar un paso Cortés funda Veracruz, rompe con el gobernador de Cuba y se
a través del continente que conduzca a las Indias orientales. Igual- alía con los tlaxcalteca~, indígenas enemigos de la hegemonía az-
mente, se crea el puesto _de Piloto Mayor, para el 9ue es nombra- teca. Inicia la penetración hacia el interior de México, y en Cholu-
do el afamado marino italiano Amerigo Vespucc10. la tiene lugar uno de los episodios más sangrientos de la co,nquis-
Bartolomé de las Casa., Brevisima relación de la destrucción de las Indias

ta: la gran 111ill,u1ia rl',llti.ida anlc la sospecha de una conspira- sufren grandes penalidades. Bartolomé Ruiz encuentra una balsa
rión dl· los 11Hl(i.t1'1l.1s ti:11 d ml'S de noviembre, las huestes de Cortés india en la zona incaica de Túmbez, primer síntoma de un país
lltl!.111 ., l.11 ,11111.d ,11.ll'l'.t, TcnochtiUán, siendo bien recibidas por altamente desarrollado. Se alcanza la costa norte del Perú actual
1•l 11111w1,11l111 1•11trn11Ts reinante, Moctezuma, que se reconoce va- y se descubre el Incario. Aunque no llegan a conocer su organiza-
:..ill11 1h·I 11·v d1· <'.islilla. ción imperial, Pizarro y Almagro se enteran de las luchas entre
) r; •>() S11hkv.1rn)n <le Tenochtitlán, ante la conducta de los Atahualpa y Huáscar. Ante las posibilidades de conquista, retor-
' ~ l'sJ>.111olcs, poco respetuosos con las creencias religio- nan a Panamá en busca de ayuda.
,.,,., d1· lo:- 1mH~cnas. Ni la intervención <;le Moctezuma, que trata 1529 Pizarra se traslada a España, donde es recibido por
d1· 1,11111.11 lit población, resultando herido y muriéndo poco des- _ _ _ Carlos V, que le nombra gobernador, capitán general,
p111·s, 111 la cnergíca reacción de Cortés hacen que mejore la situa- adelantado y alguacil mayor, y se le concede la hidalguía. La reina
1 11111 para los españoles, que se ven obligados a abandonar la ciu- firma la capitulación de la conquista de Nueva Castilla o Perú . .
d.,d <·11 la llamada «Noche Triste» (30 junio-1 folio).
] '} 21 Cerco y rendición de Tenochtitlán, a pesar de la tenaz
. 1531 Terce viaje de la conquista del Perú: Francisco Pizarra,
_ _ _ Diego de Almagro y Hemando Luque salen de Panamá,
' defensa que de ella hace el nuevo emperador azteca, al mando de 180 hombres. Fundan San Miguel y toman Túmbez.
Cuauhtémoc. Hernán Cortés, nombrado capitán general, somete
todo el Imperio azteca y realiza expediciones a Yucatán y Hondu- 1533 La. expedición llega a Cajamarca, donde se encuentra
ras, que son anexionados a Nueva España: Carlos V implanta una el mea Atahualpa, hijo bastardo de Huayna Cápac, que
sólida organización administrativa en estos territorios. Francisco acaba de vencer a su hermano Huáscar, el inca legítimo. Aprove-
Pizarro es teniente de gobernador, regidor, encomendero y alcal- ch?nd~se de la guerra civil inca, los españoles logran dominar el
de de Panamá, reuniendo una considerable fortuna y montando p~1s.. ~1zan:o se apodera de Atahualpa en Cajamarca, y lo manda
una hacienda común con Diego de Almagro, soldado, encomen- aJustic1ar. ~ ras la toma de Cuzco, capital del imperio, Pizarro nom-
dero y negociante, como él. bra nuevo mea a Manco. Se fundan varias ciudades: Jauja Río de
Bamba, Quito, Trujillo y Lima. Diego de Almagro inicia Ía pene-
1524. Francisco Pizarro y Diego de Almagro deciden invertir tración en Chile.
_ _ _ su dinero en la exploración del sudeste de Panamá, y
11
tratan de acrecentar su fortuna con las cabalgadas y rescates o 1537-153 8 Estallan los enfrentamientos y la guerra civil
trueques con los indios. Tras rehusar el mando de la expedición - - - - - - entre los conquistadores Pizarro y Diego de Al-
de Nicaragua, Pizarro forma la compañía del Levante (ejemplo clá- magro. Este es agarrotado por orden del primero, tras ser derro-
sico de las empresas privadas que, en gran parte, hicieron la con- tado en la batalla de las Salinas. Las expediciones de Solís por
quista de América, en las que los socios invertían un capital y se el río de la Plata atraen el interés hacia aquella región. Así, Pedro
repartían los beneficios) con Almagro y Hernando Luque, clérigo de Mendoi;a inicia la exploración de territorio y llev(l a cabo la
y provisor del obispado de Panamá o Tierra Firme. primera fundación de Buenos Aires. Sin embargo, obligados por
1525 Pizarro y Almagro emprenden dos viajes con un triple las malas condiciones del terreno, el hambre y el hostigamiento
de los indios, Mendoza y sus hombres abandonan la ciudad, que
· objetivo descubridor: extender los límites conocidos, bus-
car la unión de los dos océanos y enriquecerse con las cabal- será refundada en 1580 por Juan de Caray. Irala funda Asunción.
gadas, acompañadas de saqueos y razzias. 1540 Expedi~ión de Pedro de Valdivia a Chile, entonces lla-
1526-1528 Segunda expedición de Pizarro y Almagro. En - - - mada Nueva Extremadura. Se funda en este territorio
_ _ _ _ _ _ ella, los soldados, rechazados por los indios, la ciudad de Santiago, futura capital de Chile.
Bartolomé de las Casas

1541 Los partidarios de Di~go de Almagro, o almagrista~,


asesinan a Francisco P1zarro como venganza del ases1-
Bibliografía
-na_t_o-d-
e aquél. Orellana cruza el continente por la vía fluvial
Marañón-Amazonas.
1543 Sublevación de l~s indios araucano~ _en Chile, dirigí-
- - - dos por Caupolican. Pedro de Vald1v1a, derrotado en De Bartolomé de las Casas
Tucapel, muere tras ser aprisionado.
15 57 Caupolicán es ajusticiado. La conquista de Chile ha s~do
Breve resumen del descubrimiento y destrucción de las Indias, Bar-
- - - costosa: el valor de los araucanos es cantado por Erc1lla
..
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en La Araucana. La ausencia de yacimientos mineros fomenta la
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BREVISIMA RELACION
DE LA
DESTRUICION DE LAS INDIAS,
COLEGIDA
. '
POR EL OBISPO
DON FRAY BARTOLOME.
DE LAS CASAS O CASAUS,
DE LA
ORDEN DE SANTO DOMINGO
- 1552
ANO
Brevlsima relación de la destrucción de las Indias

ARGUMENTO DEL PRESENTE


. EPITOME

Todas las cosas que han acaescido en las Indias, desde su


maravilloso descubrimiento y del principio que a .ellas fue-
ron españoles para estar tiempo alguno, y después, en el pro-·
ceso adelante hasta los días de agora, han sido tan admira-
bles y tan no creíbles en todo género a quien no las vido, que
parece haber añublado y puesto silencio y bastantes a poner
olvido a todas cuantas por hazañosas que fuesen en los si-
glos pasados se vieron y oyeron en el mundo. Entre estas son
las matanzas y estragos de gentes inocentes y despoblaciones
de pueblos, provincias y reinos que en ella se han perpetra-
do, y que todas las otras no de menor espanto. Las unas y
las otras refiriendo a diversas personas que no las sabían, y
el obispo dori fray Bartolomé de las Casas o Casaus; la vez
que vino a la corte después de fraile a informar al Empera-
dor nuestro señor (como quien todas bien visto había), y cau-,
sando a los oyentes con la·relación de ellas una manera de
éxtasis y suspensión de ánimos, fué rogado e importunado
que de estas postreras pusiese algunas con brevedad por es-
cripto. El lo hizo, y viendo algunos años d~spués muchos in-
sensibles hombres que la cobdicia y ambición·ha hecho de-
generar del ser hombres, y sus facinorosas obras traído en
reprobado sentido, que no contentos con las traiciones y mal-
dades que han cómeticlo, despoblando con exquisitas espe-
31
)
Bartolomé de las Casas

cies de crueldad aquel orbe, importunaban al rey por licen-


cia y auctoridad para tornarlas a cometer y otras peores (si
peores pudiesen ser), acordó presentar esta suma, de lo que
cerca de esto escribió, al Príncipe nuestro señor, par que Su
Alteza fuese en que se les denegase; y parecióle cosa conve-
niente ponella en molde, porque Su Alteza la leyese con más
facilidad. Y est.a es la razón del siguiente epítome, o brevísi-
ma relación. FIN DEL ARGUMENTO

PROLOGO

del obispo fray Bartolomé de las Casas o Casaus para el muy


nito y muy poderoso señor el príncipe de las Españas, don
Felipe , nuestro señor
Muy alto e muy poderoso señor:
Como la Providencia Divina tenga ordenado en su mun-
do que para direción y común utilidad del linaje humano se
<.:onstituyesen, en los reinos y pueblos, reyes, como· padres
y pastores (según los nombra Homero), y, por consiguiente,
sean los más nobles y generosos miembros de las repúblicas,
ninguna dubda de la rectitud de sus ánimos reales .se tiene,
o con recta razón se debe tener, que si algunos defectos, no-
r umentos y males se padecen en ellas, no ser otra la causa
sino carecer los reyes de la noticia de ellos. Los cuales, si les
rnnstasen, con sumo estudio y vigilante solercia extirparían.
1isLo parece haber dado a entender la divina Escriptu'ra de
los proverbios de Salomón. Rex qui sedet in solio iudicit, dis-
sipat omne malum intuitu suo. Porque de la innata y natural
virtud del rey, así se supone, conviene a saber, que la noticia
, ola del mal de su reino es bastantísima para que lo disipe,
v que ni por un momento solo, en cuanto en sí fuere, lo pue-
d:1 sufrir.
Considerando, pues, yo (muy poderoso señor), los males
l' daños, perdición e jacturas (de los cuales nunca otros igua-
ll·s ni semejantes se imaginaron poderse por hombres hacer)
32 33
Brevisima relación de la destrucción 'de las Indias
Bartolomé de las Casas

11 n Alteza con este sumario brevísimo, de muy difusa histo-


de aquellos tantos y tan grandes e tales reinos, y, P?r mejor ' ia, que de los estragos e perqiciones acaecidas se podría y
decir, de aquel vastísim<;> e nuevo mundo de las Indias, con- dl'bería componer.
cedidos y encomendados por Dios y por su Iglesia a los reres Suplico a Vuestra Alteza lo resciba e lea co~ la clemenci!i
de Castilla para que se los rigiesen e gobernasen, convertJe- L' real benignidad que suele las obras de sus cnados y servi-
sen e prosperasen temporal y espiritualmer.itte,. co1:10 hoi:n- dores que puramente, por sólo el bien público e prosperidad
bre que por cincuenta años y más de expenencia, s1endo en dd estado real, servir desean. Lo cual visto, y entendida la
aquellas tieras presente los he visto cometer; que, constán- deformidad de la injusticia que a aquellas gentes inocentes
cilole a Vuestra Alteza algunas particulares hazañas de ellos, SL' hace, destruyéndolas y despedazándolas sin haber causa
no podría contenerse de suplica~ a Su !"'lajestad con i~stan- ni razón justa para ello, sino por sola la codicia e ambición
cia importuna que no conceda m permita las que los tiranos de los que hacer tan nefarias obras pretenden, Vuestra Alte-
inventaron, prosiguieron y han cometido [que] llaman con- 10 tenga por bien de con eficacia suplicar e persuadir a Su
quistas, en las cuales, si se permitiesen, han de t_or~arse a ha- Majestad que deniegue a quien las pidiere tan nocivas y de-
cer, pues de sí mismas (hechas contra aquell_as mdianas gen- lL~stables empresas, antes ponga en esta demanda infernal per-
tes, pacíficas, humildes y mansas que a nadie ofenden), son petuo silencio, con tanto terror, que ninguno sea osado des-
inicuas, tiránicas y por toda ley natural, divina y humana, de adelante ni aum solamente se las nombrar.
condenadas, detestadas e malditas; deliberé, por no ser reo, Con es esta (muy alto señor) convenientísima e necesaria
callando, de las perdiciones de ánimas e cuerpos infinitas que para que todo el estado de la corona real de Castilla, espí-
los tales perpetraran, poner en molde algunas e muy pocas 1 it ual y temporalmente, Dios lo prospere e conserve y haga
que los días pasados colegí de innumerables, que con verdad bienaventurado. Amén.
podría referir, para que con más facilidad Vuestra Alteza l~s
pueda leer.
Y puesto que el arzobispo de Toledo, maestr? ?~ Vues-
tra Alteza siendo obispo de Cartagena me las p1d10 e pre-
sentó a V~estra Alteza, pero por los largos caminos'de mar
y de tierra que Vuestra Alteza ha emprendido, y ocupacio-
nes frecuentes reales que ha tenido, puede haber sido que,
o Vuestra Alteza no las leyó o que ya olvidadas las tiene, Y
el ansia temeraria e irracional de los que tienen por nada in-
debidamente derramar tan inmensa copia de humana sangre
e despoblar de sus naturales moradores y poseedores, ma-
tando mil cuentos de gentes, aquellas tierras grandísimas, e
robar incomparables te'soros, crece cada hora importunan-
do por di;versas vías e varios fingidos colores, que se les con-
cedan o permitan las dichas conquistas (las cuales 1:1~ se les
podrían conceder sin violación de la ley natura~ ~ divma, Y,
por consiguiente, gravísimos pecados mortales, dignos de te-
rribles y eternos suplicios), tuve por conviniente serv,ír a Vues-
34
BREVISIMA RELACION DE LA DESTRUICION
DE LAS INDIAS

Descu briéronse las Indias en el año de mil y cuatrocien-


tos y noventa y dos. Fuéronse a poblar el año siguiente de
cristianos españoles, por manera que ha cuarenta e nueve años
que fueron a ellas cantidad de españoles; e la primera tierra
donde entraron para hecho de poblar fu é la grande y felicísi-
ma isla Española, que tiene seiscientas leguas en torno . Hay
otras muy grandes e infinitas islas alrededor, por todas las
partes della, que todas estaban e las vimos las más pobladas
e llenas de naturales gentes, indios dellas, que puede .ser tie-
rra poblada en ei mundo. La tierra firme, que está de esta
isla por lo más cercano docientas e cincuenta leguas, pocas
más, tiene de costa de mar más de diez mil leguas descubier-
tas, e cada día se descubren más, todas llenas como una col-
mena de gentes en lo que hasta el año de cuarenta e uno se
ha descubierto, que parece que puso Di os en aquellas tierras
lodo el golpe o la mayor cantidad de todo el linaje humano.
Todas estas universas e in finitas gentes a Loto género crió
Dios los más simples, sin maldades ni dobleces, obedientísi-
111as y fidelísimas a sus señores naturales e a los cristianos
a quien sirven; más humildes, más pacientes, más pacíficas
l' qu ietas, sin renci llas ni bollicios, no rijosos, no querulo-

" . M)S, sin rancores, sin odios, sin desear venganzas, que hay
l' II el mundo. Son asimismo las gentes más delicadas, flacas
v I icrnas en complisión e que menos pueden sufrir trabajos ·
37
Bartolomé de las Casas Brevi'sima relación de la destrucción de' las Indias

y que más fácilmente mueren de cuaÍquiera enfer?1edad, que de crueldad, de las cuales algunas pocas abajo se dirán, en
ni hijos de príncipes e señores entre nosotros, criados en re- tanto grado, que habiendo en la isla Española sobre tres cuen-
galos e delicada vida, no son más delicados que ellos, aun- tos de ánimas que vimos, no hay hoy de los naturales de ella
que sean de los que entre ellos son de linaje de labradores: docientas personas. La isla de Cuba es cuasi tan luenga co-
Son también gentes paupérrimas y que menos poseen m mo desde Valladolid a Roma; está hoy cuasi toda despobla-
quieren poseer de bienes temporales; e P<?r esto 110 soberbias, da. La isla de Sant Juan e la de Jamaica, islas muy grandes
no ambiciosas, no cubdiciosas. Su comida es tal, que la de L' muy felices e graciosas, ambas están asoladas. Las islas de
los sanctos padres en el desierto no parece haber sido más los Lucayos, que están comarcanas a la Española y a Cuba
estrecha ni menos deleitosa ni pobre. Sus vestidos, común- por la parte del Norte, que son más de sesenta con las que
mente, son en cueros, cubiertas sus vergüenzas, e cuando mu- llamaban de Gigantes e otras islas grandes é chicas, e que la
cho cúbrense con una manta de algodón, que será <Wmo va- peor dellas es más fértil e graciosa que la huerta del rey de
ra y media o dos varas de lienzo en cuadra. Sus camas son Sevilla, e la más sana tierra del mundo, en las cuales había
encima de una estera, e cuando mucho, duermen en unas co- más de quinientas mil ánimas, no hay hoy una sola criatura.
mo redes colgadas, que en lengua de la isla Española llama- l'odas las mataron trayéndolas e por traeHas a la isla Espa-
ban hamacas. 11<>la, después que veían que se les acababan los naturales de-
Son esos mesmo de limpios e desocupados e vivos enten- lla. Andando en navío tres años a rebuscar por ellas la gente
dimi<mtos, muy capaces e dóciles para toda buena doctrina; que había, después de haber sido vendimiadas, porque un
aptísimos para recebir nuestra sancta fee cató.lica e ~er.dota- h11cn cristiano se movió por piedad para los que se hallasen
dos de virtuosas costumbres, e las que menos 1mped1m1entos rnnvertillos e ganallos a ·Cristo, no se hallaron sino once per-
tienen para esto, que Dios crió en el mundo. Y son tan irn- ,onas, las cuales yo vide. Otras más de treinta islas, que es- ·
·portunas desque una vez comienzan a tener noticia de las co- 11'111 en comarca de la isla de Sant Juan, por la misma causa
sas de la fee, para saberlan, y en ejercitar los sacrnmentos l'Stán despobladas e perdidas. Serán todas estas islas, de.tie-
de la Iglesia y el culto divino, que digo verdad que han me- , ra, más de dos mil leguas, que todas están despobladas e
nester los religiosos, par sufrillos, ser dotados por Dios de 1ksiertas de gente.
don muy señalado de paciencia; e, finalmente, yo he oído De la gran tierra firme somos ciertos que nuestros espa-
decir a muchos seglares españoles de muchos años acá e mu- nolcs por sus crueldades y nefandas obras han despoblado
chas veces, no pudiendo negar la bondad que en ellos veen: v asolado y que están hoy desiertas, estando llenas de hom-
«Cierto estas gentes eran las más bienaventuradas del mun- 1111.:s racionales, más de diez reinos mayores que toda Espa-·
do si solamente conocieran a Djos. » na, aunque entre A~agón y Portugal en ellos, y más tierra
En estas ovejas mansas, y de las calidades susodichas por q11c hay de Sevilla a Jerusalén dos veces, que son rnás de dos
su Hacedor y Criador así dotadas, entraron los españoles, 111i l leguas.
desde luego que· las conocieron, como lobos e tigres y leones Daremo.s ,por cuenta muy cierta y verdadera que son muer-
cruelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han 111,., en los dichos cuarenta años por las dichas tiranías e in-
hecho de cuarenta años a esta parte, hasta hoy, e hoy en este l 1•1 na les obras de los cristial1\os, ,i njusta y tiránicamente, más
dja lo hacen, sino despedazallas, matallas, arigustiallas, afli- d1• doce cuentos de ánimas, hombres' y mujeres y niños; y en
gillas, atormentallas y destruillas por las estrañas y nuevas , l'I dad que creo,.sin pensar engañarme; que son más de quin-
e varias e nunca otras tales vistas ni leídas ni oídas maneras \; t ' l'ttcntos.

38 39
Barro /orné de las Casas

Dos maneras generales y principales han tenido lo que allá


han pasado que se llaman cristianos en estirpar y raer de la
haz de la tierra a aquellas miserandas naciones. La una, por
injustas, crueles, sangrientas y tiránicas guerras. La otra, de~-
pués que han muerto, todos los que podrían anhelar o sosp1-
rar o pensar en libertad, o en salir de los tormentos que pa-
decen, como son todos los señores naturales y los hom~res
varones (porque comúnmente no dej an en las guerras- a vida
sino los mozos y mujeres), oprimiéndolos con la más dura
horrible y áspera servidumbre en q ue jamás hombr~s ni, b~s-
tias pudieron ser puestas. A estas dos maneras de tiranta m-
fernal se reducen e ser resuelven o subalternan como a géne- DE LA ISLA ESPAÑOLA
ros todas las otras diversas y varias de asolar aquellas gen-
tes, que son infini tas. En la isla Española, que fué la primera, como dejimos,
La causa por que han muerto y destruído tantas y tales donde entraron cristianos e comenzaron los grandes estra-
e tan infinito número de ánim as los cristianos ha sido sola- ¡.ws e perdiciones destas gentes e que primero destruyeron y
mente por tener por su fin último el oro y henchirse de r:i- des poblaron, comenzando los cristianos a tomar las mujeres
quezas en muy breves días e subir .ª estados muy altos~ sm t' hijos a los indios para servirse e para usar mal dellos eco-
proporción de sus personas; co nviene a saber, por la msa-
1111..:rles sus comidas que de sus sudores e trabajos salían, no
ciable codicia e ambició n que han tenido, que ha sido mayor l'Ontentándose con lo que los indios les daban de su grado,
que en el mundo ser pudo, por ser aquellas tierras tan felices l'nnforme a la facultad que cada uno tenía (que siempre es
e tan ricas, e las gentes tan hu mildes, tan p~cient~s y tan fá- poca, porque no suelen tener más de lo que ordinariamente
ciles a subjectarlas; a las cuales no han temdo mas respecto han menester e hacen con poco trabajo e lo que basta para
ni dellas han hecho más cuenta ni estima (hablo con verdad 11 es casas de a diez personas cada una para un mes, come
por lo que sé y he visto todo el dicho tiempo), no dig:° que 1111 cristiano e destruye en un día) e otras muchas fuerzas e
de bestias (porque pluguiera a Dios que como a bestias las vio lencias e vejaciones que les hacían, comenzaron a enten-
hubieran tractado y estimado), pero como y menos que es- 1kr los indios que aquellos hombres no debían de haber ve-
tiércol de las plazas. Y así han· curado de sus vidas y de sus 11ido del cielo; y algun,os escondían sus comidas; otros su mu-
~nimas, e por esto todos los números e nuentos dichos h~n wrcs e hijos; otros huíanse a los montes por apartarse de ge.qte
muerto sin fee, sin sacramentos. Y esta es una muy noton a de tan dura y terrible conversación. Los cristianos dábanles
y averiguada verdad, que todos, anque sean los t_ira?,os y ma- de bofetadas e puñadas y de palos, hastq poner las manos
tadores, la saben e la confiesan: que nunca los md1os de to- 1·11 los señores de los pueblos. E llegó esto a tanta temeridad ,
das las Indisas hicieron mal alguno a cristianos, antes los tu- y desvergüenza, que al mayor rey, señor de toda la isla, un
vieron por ven iqos del cielo, hasta qu~, primero, muchas l'llpitan cristiano le violó por fuerza su propia mujer.
veces hobieron recebido ellos o sus vecmos muchos males, De aquí comenzaron los indios a buscar maneras para
robos , muertes, violencias y vejaciones dellos mesmos. 1 l'har los cristianos de sus tierras: pusiéronse en armas, que
1

'lllll harto flacas e de poca ofensión e resistencia y menos de-


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41
Brevísima relación de la destrucción de las Indias
Bartolomé de las Casas

fensa (.por lo cual todas sus guerras con poco más que acá pacio como él quería. Yo vide todas las cosas arriba dichas
juegos de cañas e aun de niños); los cristianos con sus caba- v muchas otras infinitas. Y porque toda la gente que huir po-
llos y espadas e lanzas comienzan a hacer matanzas e cruel- día se encerraba en los montes y subía a las sierras huyendo
dades estrañas en ellos. Entraban e los pueblos, ni dejaban de hombres tan inhumanos, tan sin piedad y tan feroces bes-
niños y viejos, ni mujeres preñadas ni paridas que no desba- 1ias, extirpadores y capitales enemigos del linaje humano, en-
rrigaban e hacían pedazos, como si dieran en unos corderos sciiaron y amaestraron lebreles, perros bravísimos que en
metidos en sus apriscos. Hacían apuestas sobre quién de una viendo un indio lo hacían pedazos en un credo, y mejor arre-
cuchillada abría el hombre por medio, o le cortaba la cabeza 111ctían a él y lo comían que si fuera un puerco. Estos perros
de un piquete o le descubría 1-as entrañas. Tomaban las cria- hicieron grandes estragos y carnecerías. Y porque algunas ve-
turas de las tetas de las madres, por las piernas, y daban de (..' CS, raras y pocas, mataban los indios algunos cristianos con
cabeza con ellas.en las peñas. Otros, daban con ellas en ríos justa razón y santa justicia, hicieron ley entre sí, que por un ·
por las espaldas, riendo e burlando, e cayendo en el agua de- cristiano que los indios matasen, habían los cristianos de ma-
cían: bullís, cuerpo de tal; otras criaturas metían a espada l nr cien indios.
con las madres juntamente, e todos cuantos delante de sí ha-
llaban. Hacían unas horcas largas, que juntasen ca:si los pies
a la tierra, e de trece en trece, a honor y reverencia de Nues-
tro Redemptor e de los 'doce apóstoles, poniendoles leña e
fuego, los quemagan vivos. Otros, ataban o liaban todo el
cuerpo de paga seca pegándoles fuego así los quemaban.
Otros, y todos los que querían tomar a vida, cortábanles am-
bas manos y dellas llevaban colgando, y decíanles: "Andad
con cartas.'' Conviene a saber, lleva las nuevas a las gentes
que estaban huí<;las por los montes. Comúnmente mataban
a los señores y nobles desta manera: que hacían unas parri-
llas de varas sobre horquetas y atábanlos en ellas y ponían-
les por debajo fuego manso, para que poco a poco, dando
alaridos en aquellos tormentos, desesperados, se les salían
las ánimas.
Una vez vide que, teniendo en las parrillas quemándose
cuatro o cinco principales y señores (y aun pienso que había
dos o tres pares de parrillas donde quemaban otros), y por-
que daban muy· grandes gritos y daban pena al capitán o le
impedían el sueño, mandó que los ahogasen, y ·el alguacil,
que era peor que verdugo que los quemaba (y sé córµo sella-
maba y aun sus parientes conocí en Sevilla), no quiso ahoga-
llos, nates les metió con sus manos palos en las boc,as para
que no sonasen y atizóles el fuego hasta que se asaron de es-
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LOS REINOS QUE HABIA EN LA ISLA ESPAÑOLA

Había en esta isla Española cinco reinos muy grandes prin-


1.'i pales y cinco reyes muy poderosos, a los cuales cuasi obe-
decían todos los otros señores, que eran sin número, puesto
que algunos señores de algunas apartadas provincias no re-
ronocían superior dellos alguno. El un reino se llamaba Ma-
H,Uá , la última sílaba aguda, que quiere decir el reino de la
vega. Esta vega es de las más insignes y admirables cosas del
mundo, porque dura ochenta leguas de la mar del Sur a la
del Norte. Tiene de ancho cinco leguas y ocho hasta diez y
tierras altísimas de una parte y de otra. Entran en ella sobre
treinta mil ríos y arroyos, entre los cuales son los doce tan
grandes como Ebro y Duero y Guadalquivir; y todos los ríos
que vienen de la una sierra que está al Poniente, que son los
ve inte y veinte y cinco mil, son riquísimos de oro. En la cual
'l krra o sierras se contiene la provincia de Cibao; donde se
dicen las minas de Cibao, donde sale aquel señalado y subi-
do en quilates oro que por acá tiene gran fama. El rey y se-
t)or deste reino se llamaba Guarionex; tenía señores tan gran-
des por vasallos, que juntaba uno dellos dieciséis mil hom-
bre de pelea para servir a Guarionex, e yo conocí a algunos
dellos. Este rey Guarionex era muy obediente y virtuoso, y
11aturalmente pacífico, y devoto a los reyes de Castilla, y <lió
l'icrtos años su gente, por su mandado, cada persona que te-
11 {a casa, lo güeco de un cascabel lleno de oro, y después,
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Brevlsima relación de la destrucción de las Indias
Bartolomé de las Casas
l'Uando descubrió la isla, con tanta humanidad y caridad, y
no pudiendo henchirlo, se lo cortaron por medio e dió llena 11 todos los cristianos que con él iban, y les hizo tan suave
mitad, porque los indios de aquella isla tenían rr_iuy poca _o y grancioso rescibimiento y socorro y aviamiento (perdién-
ninguna industria de coger o sacar el oro de las mmas. Decia dosele allí aun la nao en que iba el Almirante), que en su mis-
y ofrescíase este cacique a servir al rey de Castilla con hacer 111.1 patria y de sus mismos padres no lo pudiera rescebir me-
una labranza que llegase desde la Isabela, que fué la primera jor. Esto sé por relación y palabras del mismo Almirante.
población de los cristianos, hasta la ciudad de Sancto D~- 11ste rey murió huyendo de las matanzas y crueldades de los
mingo, que. son grandes cincuenta leguas, porque n~ le p1- · 1.:rislianos , destruído y privado de su estado, por los montes
diesen oro, porque decía, y con verdad, que no lo sabian co- perdido. Todos los otros señores súbditos suyos murieron en
ger sus vasallos. La labranza que decía que haría sé yo que In tiranía y servidumbre que abajo será dicha.
la podía hacer y con grande alegría, y que valiera más al rey El tercero reino y señorío fué la Maguana, tierra también
cada año de tres cuentos de castellanos, y aun fuera tal que udmirable, sanísima y fertilísima, donde agora se hace la me-
causara esta labranza haber en la isla hoy más de cincuenta jor azúcar de aquella isla. El rey dél se llamó Caonabó. Es-
ciudades tan grandes como Sevilla. ll', en esfuerzo y estado, y gravedad, y cerimonias de su ser-
El pago que dieron a este rey y señor, tan l;men.o a tan vido, excedió a todos los otros. A éste prendieron con una
grande, fué deshonrallo por la mujer, violándosela un capi- uran sutileza y maldad, estando seguro en su casa. Metiéronlo
tán mal cristiano: él, q ue pudiera aguardar tiempo y juntar después en un navío para traello a Castilla, y estando en el
de su gente para vengarse, acordó de irse y esconderse sola puerto seis navíos para se partir, quiso Dios mostrar ser aque-
su persona y morir desterrado de su reino y estado.a una pro- lla con las otras grande iniquidad y injusticia y envió aquella
vincia que se decía de los c,guayos, donde era un gr.an señor 11oche una tormenta que hundió todos los navíos y-ahogó to-
su. vasallo. Desde que lo hallaron menos los cristianos, no dos los cristianos que en ellos estaban, donde murió el dicho
se les pudo encubrir: van y hacen guerra al señor que lo te- < 'aonabó cargado de cadenas y grillos. Tenía este señor tres
nía· donde hicieron grandes matanzas, hasta que enfin lo o cuatro hermanos muy varoniles y esforzados como él; vis-
hobieron de hallar. y prender, y preso con cadenas y grillos ta la prisión tan injusta de su hermano y señor y las destrui-
lo metieron e¡:i una nao para traerlo a Castil~.a. La cual'. se l'iones y matanzas que los cristianos en los otros reinos
perdió en la mar y con él se ahogaron mu<::hos éristianos y hacían, especialmen te desde que supieron que el rey su her-
oran cantidad de oro, entre lo cual pereció el grano. grande, 111ano era muerto, pusiéronse en armas para ir a cometer y
~ue era como una hogaza y pesaba tres mil y seis~ie~to~ ~as- vl.'ngarse de los cristianos : van los cristianos a ellos con cier-
tellanos, por hacer Dios venganza de tan grandes mJust1c1as. 1ns de caballo.(que es la más perniciosa arma que puede ser
El otro reino se decía del Marién, donde agora es ~l Puerto pura entre indios) y hacen tanto estragos y matanzas que aso-
Real, al cabo ·de la Vega, hacia el Norte, y más grand~ que laron y despoblaron la mitad de todo aquel reino.
el reino de Portugal, aunque cierto harro 1)1áS felice y digno El cuarto reino es [el) que se llamó de Xaraguá; éste era
de ser poblado, y de mucl;:tas y grandes sierras y minas.de oro l'Omo el meollo o méducla o como la corte de toda aquella
y cobre muy rico, cuy() rey se lla.rp.aba Guacaqagarí (última isla; excedía a la lengua y habla ser más polida; en la policía
aguda), debajo del c~al había m~chos y muy grai;ides.seño- v crianza más ordenada y compuesta; en la muchedumbre
re,s, de los .cuales yo vide y conoc1 muchos, y a la tierra des.te di.' la nobleza: y gynerosidad, porque había muchos y en gran
f µé primero a parar el Almirante viejo. que descubrió las In- cantidad señores y nobles; y en la lindeza y hermosura de to-:;
dias; al cual recibió . ~a primera vez el dicho Guacanagarí,
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46 .
Bartolomé de las Casas
Brevisima relación de la destrucción de las Indias

da la gente, a todos los otros. El rey y señor dél se llamaba


Behechio; tenía una hermana que se llamaba Acacaona. Es- los indios ni tuvieron más culpa que podrían dar o tener un
tos dos hermanos hicieron grandes servicios a los reyes de L'Onvento de buenos e concertados religiosos para roballos
Castilla e inmensos beneficios a los cristianos, librándolos L' matallos y los que de la muerte quedasen vivos, ponerlos
de muchos peligros. de muerte, y después de muerto el, rey L'll perpetuo captiverio e servidumbre de esclavos. Y más afir-
1110, que hasta que todas las muchedumbres de gentes de aque-
Behechio quedo ~n el reino por señora .Anacaona. Aqm lle-
gó una vez el gobernador que gobe~naba esta isla con s~sen- lla isla fueron muertas e asoladas, que pueda yo creer y con-
ta de caballo y más trecientos peones, que los de caoallos jecturar, no cometieron contra los cristianos un solo pecado
solos bastaban para asolar a toda la isla y la tierra firme, Y mortal que fuese punible por hombres; y los que solamente
llegáronse más de trescientos señores a su llam~do seguros, son reservados a Dios, como son los deseos de venganza, odio
de los cuales hizo meter dentro de una casa de paJa muy gran- y rancor que podían tener aquellas gentes contra tan capita-
de los más señores por engaño, e,metidos les mandó poner les enemigos como les fueron los cristianos, éstos creo que
fuego y los quemaron vi~os: ~ todos los otros a!ancearon. l'ayeron en muy pocas personas de los indios, y eran poco
e metieron a espada con mfm1ta gente, e a la senora Ana- más impetuosos e rigurosos, por· la mucha experiencia que
caona, por hacelle honra, ahorcaron. Y acaescía algu~os cris- dellos tengo, que de niños o muchachos de diez o doce años.
tianos, o por piedad o por cudicia, tomar algunos mños pa- · Y sé por cierta e infalible sciencia que los indios tuvieron siem-
ra mamparallos no los matasen, e poníanlos a las ancas de pre justísima guerra contra los cristianos,' e los cristianos una
11i ninguna nunca tuvieron justa contra los indios antes fue-
los caballos:. venía otro español por detrás e pasábalo con
su lanza. Otrosí, estaba el niño en el suelo, le cortaban las ron todas diabólicas e injustísimas e mucho más que de nin-
piernas con el espada. Alguna gente q~e pudo hu~r desta ta~ gún tirano se puede decir del mundo; e lo mismo afirmo de
rnantas han hecho en todas las Indias. ·
inhumana crueldad, pasáronse a una isla pequena que ~sta
cerca de aUí ocho leguas en la mar, y el dicho gobernador Después de acabadas las guerras e muertes en ellas, to-
condenó a todos estos que allí se pasaron que fuesen ·escla- dos los hombres, quedando comúnmente los mancebos y mu-
vos, ·porque huyeron de la carnicería. . jeres Y niños, repartiéronlos entre sí, dando a uno treinta,
El quinto reino se llamaba Higüey e señoreábal0 una rei- a otro cuarenta, a otro ciento y docientos (según la gracia
na vieja que se llamó Higuanamá. A ésta ahorcaron; e fue- que cada uno alcanzaba con el tirano mayor, que decían go-
ron infinitas las gentes que yo vide quemar vivas y despeda- bernador). Y así repartidos a cada cristiano dábanselos con
zar e atormentar por diversas y nqevas maneras de muertes esta color: que los enseñase en las cosas de la fe católica, sien-
e tormentos y hacer esclavos todos. los que a vida tomaron. do comúnmente todos ellos idiotas y hombres crueles, avarí-
Y porque son tantas las particularidades qu~ en estas matan- simos e viciosos, haciéndoles curas de ánimas. Y la cura o
zas e perdiciones de aquellas gentes ha habido, que en mu- L'Uidado que dellos tuvieron fué enviar los hombres a ias mi-
cha escriptura no·podrían caber (porque e? verdad 9ue crep nas a sacar oro; que es trabajo intolerable, e las mujeres po-
que por mucho que dijese no pueda exph_car de mil !?artes nían en las estancias, que son granjas, a cavar las labranzas
y cultivar la tierra, trabajo para hombres muy fuertes y re-
una) sóló quiero en lo de las guerras susodichas conclu1r con
deci/ e afirmar que en Dios y en mi consciencia que tengo l'ios. No daban a los unos ni a las otras de comer sino yerbas
por cierta que para hacer todas las injusticias y maldades di- · y cosas que no tenían sustancia; secábaseles la leche de las
ch~s e las otras que dejó e podría decir, no dieron más causa tetas a las mujeres paridas, e así murieron en breve todas las ·
niaturas. Y por estar los maridos apartados, que nunca vían
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Bar10/0111é de las Casas

a las mujeres, cesó entre ellos la generación; murieron ellos


en las minas, de trabajos y hambre, y ellas en las estancias
o granjas, de lo mesmo, e así se acabaron tanta e tales multi-
tudes de gentes de aquella isla; e así se pudiera haber acaba-
do todas las del mundo. Decir las cargas que les echaban de
tres y cuatro arrobas, e los llevaban ciento y doscientas le-
guas (y los mismos cristianos se hacían llevar en hamacas, que
son como redes, acuestas de los indios), porque siempre usa-
ron dellos como de bestias para cargar: tenían mataduras en
los hombros y espaldas, de las cargas, como muy matadas
bestias; decir asimismo los azotes, palos, bofetadas, puña-
das, maldiciones e otros mil géneros de tormentos que en los
trabajos les daban, en verdad que en mucho tiempo ni papel
no se pudiese decir e que fuese para espantar los hombres.
Y es de notar que la perdición destas islas y tierras se co- DE LAS DOS ISLAS DE SANT JUAN Y JAMAICA
menzaron a perder y destruir desde que allá se supo la muer-
te de la serenísima reina doña Isabel, que fué el año de mil Pasaron a la isla de Sant Juan y a la de Jamaica (que eran
e quinientos e cuatro, porque hasta entonces sólo en esta isla unas huertas y unas colmenas) el año de mil e quinientos y
se habían destruido algunas provincias por guerras injustas, nueve los españoles, con el fin e propósito que fueron a la
pero no de todo, y éstas por la mayor parte y cuasi todas se Española. Los cuales hicieron e cometieron los gra~des in-
le encubrieron a la Reina. Porque la Reina, que haya santa sultos e pecados susodichos, y añidieron muchas señaladas
gloria, tenía grandísimo cuidado e admirable celo a la salva- e grandísimas crueldades más, matando y quemando y asan-
ció1: y prosperidad de aquellas gentes, como sabemos los que do y echando a perros bravos, e después oprimiendo y ator-.
lo vimos y palpamos con nuestros ojos e manos los ejemplos mentando y vejando en las minas y en los otros trabajos, hasta
desto. consumir y acabar todos aquellos infel ices inocentes: que ha-
Débese de notar otra regla en esto: que en todas las par- bía en las dichas dos islas más de seiscientas mil ánimas, y
tes de las Indias donde han ido y pasado cristianos, siempre creo que más de un cuento, e no hay hoy en cada una dos-
hicieron en los indios todas las crueldades susodichas, e ma- cientas personas, todas perecidas sin fe e sin sacramentos.
tanzas, e tiranías, e opresiones abominables en aquellas ino-
centes gentes; e añadían muchas más e mayores y más nue-
vas maneras de tormentos, e más crueles siempre fueron por-
que los dejaba Dios más de golpe caer y derrocarse en repro-
bado juicio o sentimiento.

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51
DE LA ISLA DE CUBA

El año de mil e quinientos y once pasaron a la isla de Cu-


h11, que es como dije tan luenga como de Valladolid a Roma
(donde había grandes provincias de gentes), comenzaron y · '
m·aharon de las maneras susodichas e mucho más y más cruel-
llll111te. Aquí acaescieron cosas muy señaladas . Un cacique
1· seifor muy principal, que por nombre tenía Hatuey, que
',l' ha~ía pasado de la isla Española a Cuba con mucha gente
pm huir de las calamidades e inhumanas obras de los cristia-
111 ,s, y estando en aquella isla de Cuba, e dándole nuevas cier-
11,s indios, que pasaban a ella los cristianos, ayuntó mucha
,k toda su gente e díjoles: "Ya sabéis cómo se dice que los
l'I ist ianos pasan acá, e tenéis experiencia cuáles han parado
11 los señores fulano y fulano y fulano; y aquellas gentes de
11:tilí (que es la Española) lo mesmo vienen a hacer acá. ¿Sa-
hi'•is quizá porqué lo hacen?" Dijeron: ('No; sino porque son
d1• su natura crueles e malos." Dice él: "No lo hacen por sq-
111 l'SO, sino porque tienen un dios a quien ellos adoran e quie-
11•11 n1ucho y por habello de nosotros para lo adorar, nos tra-
h11 jan de sojuzgar e nos matan." Tenía cabe sí una cestilla
lll'lla ele oro en joyas y dijo: "Veis aquí el dios de los cristia-
11ns; hagámosle si os parece areítos (que son bailes y danzas)
,. q11izá le agradaremos y les mandará que no nos bagan mal."
1>i je ron todos a voces: "¡ Bien es, bien es!" Bailáronle de-
lll 111 l' hasta que todos se cansaron. Y después dice el.señor
53
Bartolomé de las Casas Brevisima relación de la destrucción de las Indias

Hatuey: "Mirá, como quiera que sea, si lo guardamos, para ba toda la tierra asombrada), y esto hice con parecer del ca-
sacárnoslo, al fin nos han de matar; echémoslo en este río." pitán; e llegados a la provincia saliéronnos a recebir veinte
Todos votaron que así se hiciese, e así lo echaron en un .río e un señores y caciques, e luego los prendió el capitán, que-
grande que allí estaba. brantando el seguro que yo les había dado, e los quería que-
Este cacique y señor anduvo siempre huyendo de los cris- mar vivos otro día diciendo que era bien, porque aquellos
tianos desque llegaron a ,a quella isla de Cuba, como quien señores algún tiempo habían de hacer algún mal. Vídeme en
los conoscía, e defendíase cuando los topaba, y al fin lo pren- muy gran trabajo quitallos de la hoguera, pero al fin se esca-
dieron. Y sólo porque huía de gente tan inicua e cruel y se paron. .
defendía de quien lo quería matar e oprimir hasta la muerte Después de que todos los indios de la tierra desta isla fue-
a sí e toda su gente y generación, lo hubieron vivo de que- ron puesto en la servidumbre e calamidad de los de. la Espa-
mar. Atado a un palo decíale uh religioso de San Francisco flola, viéndose morir y perecer sin remedio, todos comenza-
, ' ron a huir a los montes; otros, a ahorcarse de desesperados,
sancto varon que allí estaqa, algunas.cosas de Dios y de nues-
tra fe, (el cual nunca las había jamás oído), lo que podía bas- y ahorcábartse maridos e mujeres, e consigo ahorcaban los
t~r aquel poquillo tiempo que los verdugos le daban, y-que hijos; y por las crueldades de un español muy tirano (que yo
S1 quería creer aquello que le decía iría al cielo donde había conocí) se ahorcaron más de doscientos indios. Pereció des-
. '
gloria y eterno descanso, e si no, que había de ir al infierno ta manera infinita gente.
a padecer perpetuos tormentos y penas. El, pensando un po- Oficial del rey hobo en esta isla que le dieron de reparti-
co, preguntó al religioso si iban cristianos al cielo. El religio- miento trescientos indios e a cabo de tres meses había muer-
so le respondió que sí; pero que iban los que eran buenos. to en los trabajos de las minas los docientos e setenta, que
Dijo luego el cacique, sin más pensar, que no quería él ir allá no le quedaron de todos sino treinta, que fue 'el diezmo. Des-
sino al infierno, por no estar donde estuviesen y por no ve1: pués le dieron otros tantos y más, e también los mató, e dá-
tan cruel gente. Esta. es la fama y honra que Dios e nuestra banle más y más mataba, hasta que se murió y el ~liablo Je
fe ha ganado con los cristianos que han ido a las Indias. llevó el alma.
Un~ vez, saliéndonos a recebir con mantenimientos y re- En tres ·o cuatro meses, estando yo presente, murieron
galos diez leg~as de un gran pueblo, y llegados allá, nos die- de hambre, por llevalles los padres y las madres a las minas,
ron gran cantidad de pescado y pan y comida con todo lo más de siete mil niños. Otras cosas vide espantables.
que más pudieron; súbitamente se les revistió el diablo a los Después acordaron de ir a montear los indios que esta-
cristianos e meten a cuchillo en mi presencia (sin motivo ni ban por los montes, donde hicieron estragos admirables, e
causa que tuviesen) más de tres mil ánimas que estaban sen- así asolaron e despoblaron toda aquella isla, la cual vimos
tados delan'te de nosotros, hombres y mujeres e niños. Allí agora poco ha y es una gran lástima e compasión verla yer-
vide tan grandes crueldades que nunca los vivos tal vieron mada y hecha toda una soledad.
ni pensaron ver .
. Otra vez, desde~ pocos días, envié yo mensajeros, ase-
gurando que no temiesen, a todos los señores de la pr.ovincia
de la Habana, por9ue tenían por ·oídas de mi crédito, que
no se ausentasen, smo que nos saliesen a recibir , que no se
les haría mal ninguno (porque de las matanzas pasadas esta-'
. ' :1
54 1 55
DE LA TIERRA FIRME

El año de mil e quinientos e catorce pasó a la tierra firme


1111 infelice gobernador, crudelísimo tirano, sin alguna pie-
dad ni aun prudencia, como un instrumento del furor divi-
11 0 , muy de propósito para poblar en aquella tierra con mu-
l'11a gente de españoles. Y aunque algunos tiranos habían ido
u la tierra firme e habían robado y matado y escandalizado
111 ucha gente, pero había sido a la costa de la mar, salteando
y robando lo que podían; mas éste excedió a todos los otros
que antes dél habían ido, y a los de todas las islas, e sus he-
(: hos nefarios a todas las abominaciones pasadas, no sólo a
la costa de la mar, pero grandes tierras y reinos despobló y
mató, echando inmensas gentes que en ellos había a los in-
fiernos. Este despobló des.de muchas leguas arriba del Da-
rién hasta el reino e provincias de Nicaragua, inclusive, que
son más de quinientas leguas y la mejor y más felice e pobla-
da tierra que se cree haber en el mundo. Donde había muy
muchos grandes señores, infinitas y grandes poblaciones,
grandísimas riquezas de oro; porque hasta aquel tiempo en
'.
ninguna parte había perecido sobre tierra tanto; porque aun-
. ',i
que de la isla Española se había henchido casi España de oro,
e de más fino oro, pero había sido sacado con los indios de
' '
las e~trañas de la tierra, de las minas dichas, donde, como
',> se dijo, murieron.
Este gobenwdor y su gente inventó nuevas maneras de
. '
crueldades y de dar tormentos· a los indios, porque descubrie.,.
57
Barrofomi de las Casas Brevísima relación de la destrucción de las )ndias

sen y les diesen oro. Capitán hubo suyo que en una entrada dkho requerimiento, deciendo: "Caciques e indios desta tierra
que hizo por mandado dél para robar y extirpar gentes, ma- rh me de tal pueblo, hacemos os saber que hay un Dios y un
tó sobre cuarenta mil ánimas, que vido por sus ojos un reli- Pupa y un rey de Castilla que es señor de estas tierras; venid
gioso de Sant Francisco, que con él iba, que se llamaba fray luego a le dar la obediencia, etc. Y si no, sabed que os hare-
Francisco de San Román, metiéndolos a espada, quemándo- mos guerra, e mataremos e captivaremos, etc." Y al cuarto
los vivos, y echándolos a perros bravos, y atormentándolos ()el alba, estando los inocentes durmiendo con sus mujeres
con diversos tormentos. o hijos, daban en el pueblo, poniendo fuego a las casas, que
Y porque la ceguedad perniciosísima que siempre han te- c;umúnmente eran de paja, e quemaban vivos los niños e mu-
nido hasta hoy los que han regido las Irn;lias en disponer y Jrrcs y muchos de los demás, antes que acordasen; mataban
ordenar la conversión y salvación de aquellas gentes, la cual los que querían, e los que tomaban a vida mataban a tor-
siempre han pospuesto (con verdad se dice esto) en la obra llll'lllos porque dijesen de otros pueblos de oro, o de más oro
y efecto, puesto que por palabra hayan mostrado y colorado ,k lo que allí hallaban, e los que restabait herrábanlos por
o disimulado otra 'cosa, ha llegado a tanta profundidad que r11l'lavos; iban después, acabado o apagado el fuego, a bus-
haya imaginado e practicado e mandado que se le hagan a l'III' el oro que había en las casas. Desta manera y en esta$
l9s indios requerimientos que vengan a la fee a dar la obe- ohras se ocupó aquel hombre perdido, con todos los malos
diencia a los reyes· de Castilla, si no , que les' harán guerra n isl ianos que llevó, desde el año de catorce hasta el año de
a fuego y a sangre, e los matarán y captivarán, etc. Como vd11te y uno o veinte y dos, enviruido en aquellas entradas
si el hijo de Dios, que murió por cada uno dellos, hobiera ~·111co e seis y más criados, por los cuales le daban tantas par-
en su ley mandado cuando dijo: Euntes docete omnes gen- ll'S (allende de la que le cabía por capitán general) de todo
tes, que se hiciesen requerimientos a los infieles pacíficos e l'I oro y perlas e joyas que robaban e de los esclavos que ha-
quietos e que tienen sus tierras propias, e si no la recibiesen da 11. Lo mesmo hacían los oficiales del rey, enviando cada
Juego, sin otra predicación y doctrina, e si no se diesen a sí 11110 los más mozos o criados que podía, y el obispo primero
mesmos al señorío del rey que nunca oyeron ni vieron, espe- dl· aquel reino enviaba también sus criados, por tener su parte ·
cialmente cuya gente y mensajeros son tan crueles, tan desa- l' II aquella granjería. Más oro robado en aquel tiempo que '
piadados e tan horribles tiranos, perdiesen por el mesmo ca- aquel reino (a lo que yo puedo juzgar), de un millón de cas-
so la hacienda y las tierras, la libertad, las_mujeres y hijos lt·llanos, y creo ,q ue me acortó, e no se hallará que enviaron
con todas sus vidas, que es cosa absurda y estulta e digna 111 rey sino tres i;nil1 castellanos de todo aquello robado; y más
de todo vituperio y escarnio e infierno. . gl't1lcs destruyeron de ochocientas mil ánimas. Los otros ti-
Así que, como llevase él.que! triste y malaventurado go- , auos gobernadores que allí sucedieron hasta el año de trein-
be1:nador instrucción que hiciese los dichos requerimientos, 111 y tres, mataron e consintieron matar, con la tiránica ser-
para más justificallos, siendo ellos de sí mesmos absurdos, vld umbre que a las guerras sucedió, los que restaban: .
irracionables e injustísimos, mandaba, o los ladrones que en- Entre infinitas maldades que éste hizo e consintió hacer
viaba lo hacían cuando acordaban de ir a ·saltear e robar al- l'I t icmpo que ,gobernó fué que, dándole un cacique o señor,
gún pueblo de que tenían noticia tener oro, estando lÓs de su voluntad o por miedo (<wmo más es verdad), nueve mil
indios en sus pueblos e casas seguros, . íbanse de noche los ·1·astcllanos, no contentos con esto prendieron al dicho señor
trist:s españoles salteadores hasta media legua del pu'eblo, t' éHanlo a un palo s_entado en el suelo, y estendidos los pies
e alh aquella noche entre sí mesmos apregonaban o leían el póncnle fuego a ellos porque diese más oro, y él envió a su
58 59
Brevísima relación de la des/rucción de las Indias
Bartolomi de las Casas

sen y les diesen oro. Capitán hubo suyo que en una entrada dicho requerimiento, deciendo: "Caciques e indios desta tierra
que hizo por mandado dél para robar y extirpar gentes, ma- firme de tal pueblo, hacemos os saber que hay un Dios y un
Papa y un rey de Castilla que es señor de estas tjerras; venid ·
t? sobre cuarenta mil ánimas, que victo por sus ojos un reli-
gioso ?e Sant Francisco, que con él iba, que se llamaba fray luego a le dar la obediencia, etc. Y si no, sabed que os hare-
Francisco de San Román, metiéndolos a espada, quemándo- mos guerra, e mataremos e captiva:remos, etc." Y al cuarto
los vivos, y echándolos a perros bravos, y atormentándolos del alba, estando los inocentes durmiendo con sus mujeres
con diversos tormentos. e hijos, daban en el pueblo, poniendo fuego a las casas, que
Y porque la ceguedad perniciosísima que siempre han te- comúnmente er~n de paja, e quemaban vivos los niños e mu-
nido hasta hoy los que han regido las Indias en disponer y jeres y muchos de los demás, antes que acordasen; mataban
o_rdenar la conversión y salvación de aquell as gentes, la cual los que querían, e los que tomaban a vida mataban a tor-
siempre han pospuesto (con verdad se dice esto) en la obra mentos porque dijesen de otros pueblos de oro, o de más oro
Y efecto, puesto que por palabra hayan mostrado y colorado de lo que allí hé,tllaban,. e los que restaba_n herrábanlos por
o disi1:1ula?o otra cosa, _ha llegado a tanla pro fundidad que esclavos; iban después, acabado o apagado el fuego, a bus-
hay~ 1I"!1agmado ~ ~ract1cado e mandado que se le hagan a car el oro que había en las casas. Desta manera y en estas
l~s m~10s requ.erl'm1entos que vengan a la fce, a dar la obe- obras se ocupó aquel hombre perdido, con todos los malos
.d1encrn a los reyes· de Castilla, si no, que les harán guerra cristianos que llevó, desde el año de catorce hasta el año de
a fuego y a sangre, e los matarán y capti va rán, cte. Como veinte y uno o veinte y dos, envioodo en aquellas entradas
si el hijo de Dios, que murió por cada un o dell os, hobiera cinco e seis y más criados, por los cuales le' daban tantas par-
en su ley ma~~ado cuando dijo: Euntes doce/e omnes gen- tes (allende de la que le cabía por capitán general) de todo
tes, que se h1c1esen requerimientos a los infieles pacíficos e el oro y perlas e joyas que robaban e de los esclavos que ha-
quietos e que tienen sus tierras propias, e si no la recibiesen cían. Lo mesmo hacían los oficiales del rey, enviando cada
luego, sin otra predicación y doctrina, e si no se diesen a sí uno los más mozos o criados que podía, y el obispo primero
11;esmos al sefiorío del rey que nunca oycrou ni vieron, espe- · de aquel reino enviaba también sus criados, por tener su parte ·
c1_almente cuya gente y mensajeros son Lan crueles, tan desa- en aquella· granjería. Más oro robado en aquel tiempo que
piadados e tan horribles tiranos, perdiesen por el mes mo ca- aquel reino (a lo qtie yo puedo juzgar), de un millón de cas-
so la hacienda Y las tierras, la libertad, las muj eres y hijos tellanos, .Y creo que me acortó, e no se hallará que enviaron
con todas. sus vidas, que es cosa absurda y cs t ulla e digna al rey sino tres mill castellanos de todo aquello robado;,y más
de todo vituperio y escarnio e infierno. gentes destruyeron de ochocientas mil ánimas. Los otros ti-
Así que, como llevase aquel triste y ma laventurado go- ranos gobernadores que allí sucedieron qasta el año de trein-
bernador instrucción que hiciese los di chos req uerimientos ta y tres, mataron e consintieron matar, con la.tiránica ser;-
para más justificallos, siendo ellos de sí mes mos absurdos'- vidumbre que a las guerras sucedió, los qu<:! restaban:
ir.racionable~ e injustísimos, mandaba, o los ladrones que en~ Entre infinitas maldades que éste hizo e consintió hacer
v1aba lo hacrnn cuando acordaban de ir a sa!Lcar e robar al- el tiempo que gobernó fué que, dándole un cacique o señor,
gún pueblo de que tenían noticia tener oro estando los de su voluntad o por miedo (como más es verdad), nueve mil
in.dios en sus pueblos e cas·as seguros, íbansc ' ele noche los castellanos, no contentos con esto prendieron al dicho señor
tnst~s españoles salteadores hasta medi a legua del pueblo, e átanlo a un palo sentado en el suelo, y estendidos los pies
e alh aquella noche entre sí mesmos apregona ban o leían el a
pónenle fuego ellos porque diese más oro, y él envió a su
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Brevísima relaci1!11 ilC' /11 tl, •111·11r·d1J11 1/1• /111 /1111/11,
Bartolomé de las Casas

casa e traje,ron otros tres mil castellanos; tórnanle a dar tor- pués tornan muchos cristianos sobre el dicho caciq ue y aso-
mentos; y el, no dando más oro porque no lo tenía, o por- láronlo a él y a infinita de su gente, e los demás pusieron e
que no lo quería dar, tuviéronle de aquella manera hasta que mataron eo. la ordinaria servidumbre. Por manera que.no hay
los tuétanos le saltaron ,p or las plantas e así murió. Y destos hoy vestigio ni señal de que haya habido allí pueblo ni hom-
fueron infinitas veces las que a señores mataron y atormen- bre nacido, teniendo treinta leguas llenas de gente de seño-
taron por sacal1es oro; . . · · río. Destas no tienen cuento las matanzas y perdiciones que
Dtra vez, yendo a saltear·cierta capi ta nía de españoles, aquel mísero hombre con su compañía en aquellos reinos (que
lle~aron a un m~mte ?onde estaba recogida y escondida,. por despobló) hizo.
hmr, de tan pestllenc1ales e horribles obras de los cristianos
mucha gente, y dando de súbito sobre ella tomaron setent~
o ochenta doncellas e mujeres, muertos muchos que pudie-
ron matar. Otro día juntáronse muchos indios e iban tras los
cristianos J?el~ando por el ansia de sus mujeres e hijas; e vién-
dose _los cnstianos apretados, no quisieron soltar la cabalga-
da, smo meten las espadas por las barrigas de las muchachas J ,.
e mujeres Y no dejaron, de todas ochenta, un a viva. Los in-
dios, que se les rasgaban las entrañas del dolor ciaban gritos
~ decían;." i,?h, malos hombres, crueles cristianos!, ¿a las
1~as. n:,ata1s? Ira llaman en aquella tierra a las mujeres, cua-
si d1c1endo: matar las mujeres señal es de abom inables e crue-
les hombres bestiales.
A diez o quince leguas de Panamá estaba un gran señor
que se llamaba Paris, e muy rico en oro; f ucro n allá los cris-
tianos e rescibiólos como si fueran hermanos suyos e presen-
tó al capitán cincuenta mil castellanos ele su voluntad. El
capi~án y los cristianos parescióles que q uien daba aquella
can~1dad de su gracia que debía tener mucho tesoro (que era
el '.m e cons_uelo de sus trabajos); disimularon e dicen que
qmeren partir; e tornan al cuarto de alba e dan sobre seguro
en el pueblo, quémanlo con fu ego que pusieron, mataron y
quemaron mucha gente, e robaron cin cuenta o sesenta mil
castellanos otros; y el cacique o señor escapóse, que no le
mataron o prendieron. Juntó presto la más gente que puso
e a cabo de dos o tres días alcanzó los cristianos que lleva-
ban sus ciento y treinta o cuarenta mil castellanos e da en
ellos varonilmente, e mata cincuenta cristianos, e tóm~les todo
· ,..,, el oro, escapándose los otros huyendo e bien heridos. Des-
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60
DE LA PROVINCIA DE NICARAGUA

El año de mil e quinientos y veinte y dos o veinte y tres


pasó este tirano a sojuzgar la felicísima provincia de Nicara-
gua, el cual entró en ella en triste hora ..Desta provincia ¿quién
podrá encarescer la felicidad, sanidad, amenidad y prosperi-
dad e frecuencia y población de gente suya? Era cosa verda-
deramente de admiración ver cuán poblada de pueblos, que
cuasi duraban tres y cuatro leguas en luengo, llenos de ad-
mirables frutales que causaba ser inmensa la gente. A estas
gentes (porque era la tierra llana y rasa, que no podían as-
conderse en los montes, y deleitosa, que con mucha angústia
e dificultad, osaban dejarla, por lo cual sufrían e sufrieron
grandes persecuciones, y cuanto les era posible toleraban las
tiranías y servidumbre de los cristianos, e porque de su natu-
ra era gente muy mansa e pacífica) hízoles aquel tiran9 , cort
sus tiranos compañeros que fueron con él (todos los que a
todo· el otro reino le habían ayudado a destruir), tantos da-
ños, trmtas matanzas, tantas crueldades, tantos captiverios
e sinjusticias, que no podría lengua humana decirlo. Envia- '
ba cincuenta de caballo·e hacía alancear toda una provincia
mayor que el condado de Rusellón, que no dejaba hombre,
ni ·mujer, ni viejo, ni niño a vida, por muy liviana cosa: así
como porque no venían tan presto a su llamada o no le traían
tantas cargas de maíz, que es el trigo de allá, o tantos indios
· para que sirviesen a él o a otro de los de su compañía; por-
( 63
DE LA PROVINCIA DE NICARAGUA

El año de mil e quinientos y veinte y dos o veinte y tres


pasó este tirano a sojuzgar la felicísima provincia de Nicara-
gua, el cual entró en ella en triste hora. Desta provincia ¿quién
podrá encarescer la felicidad, sanidad, amenidad y prosperi-
dad e frecuencia y población de gente suya? Era cosa verda-
deramente de admiración ver cuán poblada de pueblos, que
cuasi duraban tres y cuatro leguas en luengo, llenos de ad-
mirables frutales que causaba ser inmensa la gente. A estas
gentes (porque era la tierra llana y rasa, que no podían as-
conderse en los montes, y deleitosa, que con mucha angustia
e dificultad, osaban dejarla, por lo cual sufrían e sufrieron
grandes persecuciones, y cuanto les era posible toleraban las
tiranías y servidumbre de los cristianos, e porque de su natu-
ra era gente muy mansa e pacífica) hízoles aquel tiran9, con
sus tiranos compañeros que fueron con él (todos los que a
todo el otro reino le habían ayudado a destruir), tantos da-
ños, tantas matanzas, tantas crueldades, tantos captiverios
e sinjusticias, que no pqdría lengua humana decirlo. Envia- ,
ba cincuenta de caballo·e hacía alancear toda una provincia
mayor que el condado de Rusellón, que no dejaba hombre,
ni mujer, ni viejo, ni niño a vida, por muy liviana co~a: así
como porque no venían tan presto a su llamada o no le traían
tantas cargas de maíz, que es el trigo de allá, o tantos indios
para que sirviesen a él o a otro de los de su compañía; por-
63
Bartolomé de las Casas Brev1'.sima ·relación de la destrucción de las Indias

que como era la tierra llana no podía huir de los caballos nin- mesmas casas todos los indios señores viejos, mujeres e ni-
guno, ni de su ira infernal. ños, e a todos hacen que les sirvan noches y días, sin holgan-
Enviaba españoles a hacer entradas, que es ir a saltear za; hasta los niños, cuan presto pueden tenerse en,los pies,
indios a otras provincias, e dejaba llevar a los salteadores los ocupaban en lo que cada uno puede hacer e más de lo
cuantos indios querían de los pueblos pacíficos e que les ser- que puede, y así los han consumido y consumen hoy los po-
vían. Los cuales echaban en cadenas porque no les dejasen cos que han restado, no teniendo ni dejándoles tener casa ni
las cargas de tres arrobas qu e les echaban a cuestas. Y acaes- cosa propia; en lo cual aun exceden a las injusticias en este
ció vez, de muchas qu e esto hi zo, que de cuatro mil indios género que en la Española se hacían.
no volvieron seis vivos a sus casas, que todos los dejaban Han fatigado, e opreso, e sido causa de su acelerada muer-
muertos por los caminos. E cuando algunos cansaban y se te de muchas gentes en esta provincia, haciéndoles llevar la
despeaban de las grandes cargas y enfermaban de hambre e tablazón e madera, de ·treinta leguas al puerto, para hacer
trabajo y flaqueza, por no descnsarl arios de las cadenas les navíos, y enviallos a buscar miel y cera por los montes, don-
cortaban por la collera la ca beza e caía la cabeza a un cabo de los comen los· tigres; y han cargado e cargan hoy las mu~
y el cuerpo a otro. Véase qué sentirían los otros. E así, cuan- jeres preñadas y paridas como a bestias.
do se ordenaban semejantes romerías, como tenían experien- La pestilencia más horrible que principalmente ha asola-
cia los indios de que ninguno volvía, cuando salían iban llo- do aqueUa provincia, ha sido la licencia que aquel goberna-
rando e sospirando los indios y d iciendo: " Aquellos son los dor dió a los españoles-para pedir esclavos a los caciques y
caminos por donde íbamos a servir a los cristianos y, aun- .señores de los pueblos. Pedía cuatro o cinco meses, o cada
que trabajábamos mucho, en fin vo lvía mo nos a cabo de al- vez que cada uno alcanzaba la gracia o licencia del dicho go-
gún tiempo a nuestras casas e a nucs lras muj eres e hijos; bernador, al cacique, cincuenta esclavos, con amenazas que
pero agora vamos sin esperanza de nunca jamás volver ni ver- si no los daban lo habían de quemar vivo o echar a los pe-
los ni de tener más vida." rros bravos. Como los indios comúnmente no tienen escla- .
Una vez, porque quiso hacer nuevo repartimiento de los -vos, cuando mucho un cacique tiene dos, o tres, o cuátro,
indios, porque se le antojó (e aun dicen que por quitar los iban los señores por su pueblo e tomaban lo primero todos
indios a quien no quería bien e dalles a quien le parescía) los huérfanos, e después pedía a quien tenía dos hijos unó,
fue causa que lbs indios no sembrasen un a sementera, e co- e a quien tres, dos; e desta manera cumplía el cacique el nú-
mo no hubo para los cristianos, tomaron a los indios cuanto mero que el tirano le pedía, con grandes alaridos y llantos
maíz tenían para mantener a sí e a sus hij os, por lo cual mu- del pueblo, porque son las gentes que más parece que aman
rieron de hambre más de viente o treinta mil ánimas e acaes- a sus hijos. Como esto se hacía tantas veces, asolaron desde
ció mujer matar su hijo para camello de hambre. el año de veinte y tres hasta el año de treinta y tres todo aquel
Como los pueblos que tenían eran todos una muy gra- reino, porque anduvieron seis o siete años de cinco o seis na-
ciosa huerta cada uno, como se dijo, aposentáronse en ellos víos al tracto, llevando todas aquellas muchedumbres de in-
los cristianos, cada uno en el pueblo que le repartían (o, co- dios a vender por esclavos a Panamá e al Perú, donde todos
mo dicen ellos, le encomendaban), y hacía en él sus labran- son muertos, porque es averiguado y experimentado milla-
zas, manteniéndose de las comidas pobres de los indios, e así res de veces·que, sacando los indios de sus. tierras naturales,
les tomaron sus particulares tierras y heredad~s de que se man- luegó mueren más fácilmente. Porque siempe no les dan de
tenían. Por manera que tenían los españoles dentro de sus comer e no les quitan nada de los trabajos, como no los ven-
64 . 65
Barto/om~ de ias Casas Brevísima relaáón de la destrucción de las Indias

dan ni los otros los compren sino para trabajar. Desta ma-
nera han sacado de aquella provincia indios hechos esclavos,
siendo tan libres como yo, más de quinientas mil ánimas. Por
las guerras infernales. que los españoles les han hecho e por
el captiverio horrible en que los pusieron, más han muerto
de otras quinientas y seiscientas mil personas ,hasta hoy, e
hoy los matan. En obra de catorce años todos estos estragos
se han hecho. Habrá hoy en toda la dicha provinc.ia de Nica-
ragua ob.ra de cuatro mil o cinco mil personas, las cuales ma-
tan cada día con los servicios y opresiones cotidianas e per-
sonales, siendo (como se dijo) una de las más pobladas del DE LA NUEVA ESPAÑA ·
mundo.
En el año de mil e quinientos y diez y siete se descubrió
la Nueva España, y en el descubrimiento se hicieron grandes
escándalos en los indios y algunas muertes por los que la des~
cubrieron. En el año de mil e quinientos e diez y ocho la fue-
ron a robar e a matar los que se llaman cristianos, aunque
,ellos dicen que van a poblar. Y desde este año de diez y ocho
hasta el día de hoy, que estamos en el año de mil e quinien:.
tos y cuarenta e dos, ha rebosado y llegado a su colmo toda
la iniquidad, toda la injusticia, toda la violencia y tiranía que
los cristianos han hecho en las Indias, porque del todo han
perdido todo t~mor a Dios y al rey e se han olvidado de sí
mesmos. Porque son tantos y tales los estragos e crueldades,
matanzas e destruiciones, despoblaciones, robos, violencias
e tiranías, y en tantos y tales reinos de la gran tierra firme,
que todas las cosas que hemos dicho son nada en compaFa~
ción de las que se hicieron; pero aunque las dijénunos todas ,'
que son infinitas las que dejamos de decir, no son com,para-
bles ni en número ni en gravedad a las que desde· el dicho
año de mil e quinientos y cuarenta y dos, e hoy, en este día
del mes de septiembre, se hacen e cometen las más graves e
abominables. Porque sea verdad la regla que arriba pusimos,
que siempre desde el principio han ido cresciendo en mayo-
r.es desafueros y obras infernales. ·
Así que, desde la entrada de la Nueva España, que fué
a dieciocho· de abril del dicho año d~ dieciocho, hasta el año
67
06
"" 1nh1111 1 que l1u•11111 don· :111os enteros, duraron las ma-
l 1111fl'- v , ._ ,, 11~11, q11l' la, .,angrientas e crueles manos y espa-
il11i. ,le- lm 1·1,11111\olcs hicieron contínuamente en cuatrocien-
111¡,¡ el llll'lll'llla leguas en torno cuasi de la ciudad de Méjico
e 11 'i ll altcdcdor, donde cabían cuatro y cinco grandes rei-
11m, tan grandes e harto más felices que España. Estas
1icrras todas eran las más pobladas e llenas de gentes que To-
ledo e Sevilla, y Valladolip,, y Zaragoza juntamente con Bar-
celona, porque no hay ni hubo jamás tanta población en es-
tas. ciudades, cuando más pobladas estuvieron, que Dios pu-
so e que había en todas las dichas leguas, que para andallas
en torno se han de andar más de mil e ochocientas leguas.
Más han muerto los españoles dentro de los doce años di-
chos en las dichas cuatrocientas y cincuenta leguas, a cuchi-
llo, y a lanzadas y quemándolos vivos, mujeres e niños, y
mozos, y viejos, de cuatro cuentos de ánimas, mientras que DE LA NUEVA ESPAÑA
duraron (como dicho es) lo que ellos llaman conquistas, sien-
do invasiones violentas de crueles tiranos, condenadas no sólo Entre otras matanzas hicieron ésta en una ciudad gran-
por la ley de. Dios, pero por todas las leyes humanas, como des de más de treinta mil vecinos, que se llama Cholula: que
- lo son e muy peores que las que hace el turco para destruir
'
saliendo . e comarca,
a recibir todos los señ.ores de la tierra
la iglesia cristiana. Y esto sin los que han muerto e matan e primero todos los sacerdotes con el sacerdote mayor a los
cada día en la susodicha tiránica servidumbre, vejaciones y cristianos en procesión y con grande acatamiento e reveren-
opresiones cotidianas. cia, y llevándolos en medio a aposentar a la ~iu?ad, y a las
Particularmente, no podrá bastar lengua ni noticia e in- casas de aposentos del señor o señores della pnnc1pales, acor-
dustria humana a referir los hechos espantables que en dis- daron los españoles de hacer allí una matanza o castigo (co-
tintas parte, e juntos en un tiempo en unas, e varios en va- mo ellos dicen) para poner y sembrar su temor e braveza en
rias, por aquellos hostes públicos y capitales enemigos del todos los rincones de aquellas tierras. Porque siempre fué esta
linaje humano, se han hecho dentro de aquel dicho circuito, su determinación en todas las tierras que los españoles han
e aun algunos hechos según las circunstancias e calidades que entrado , conviene a saber: hacer una cruel. e señalada ma-
los agravian, en verdad que cumplidamente apeaas con mu- tanza porque tiemblen dellos aquellas oveJaS mansas.
cha diligencia e tiempo y escriptura no se pueda explicar. Pero Así que enviaron para esto primero a llamar todos los se-
alguna cosa de algunas partes diré con protestación e jura- ñores e nobles de la' ciudad e de todos los lugares a ella sub-
mento de que no pienso que explicaré una de mil partes. jectos, con el señor principal, e así como venían y entrab~n
a hablar al capitán de los españoles, luego eran presos sm
que nadie los sintiese, que pudiese llevar las nuevas. Habíanl~s
pedido cinco o seis mil indios que les llevasen las cargas; vi-
nieron todos luego e métenlos en el patio de las casas. Ver
68 69
Bario/orné de tas Casas Brev(sima relación de la destrucci<Jn de las Indias

a estos indios cuando se aparejan para llevar las ·cargas de De Cholula caminaron hacia Méjico, y enviándoles el gran
los españoles es haber dellos una gran compasión y lástima, rey Motenzuma millares de presentes, e señores y gentes, e
· porque vienen desnudos, en cueros, solamente cubiertas sus fiestas al camino, e a la entrada de la calzada de Méjico, qeie
vergüenzas e con unas redecillas en el hombro con su pobre es a dos leguas, envióles a su mesmo hermano acompañado
comida; pónense todos en cuclillas, como unps corderos muy de muchos grandes señores e ·grandes presentes de oro y pla-
mansos. Todos ayuntados e juntos en el patio con o.t ras gen- · ta e ropas; y a la entrada de la ciudad, ·saliendo él mesmo
tes que a vueltas estaban, pónense a las puertas del patio es- en persona en unas andas de oro con toda su gran corte a
pañoles armados que guardasen y todos los demás echan ma- recebidos; y acompañándolos hasta los palacios en que los
no a sus espadas y meten a espada y a lan.zadas todas aque- había mandado aposentar, aquel mismo día, según me dije-
llas ovejas, que uno ni ninguno pudo escaparse que no fuese ron algunos .de los que allí se hallaron, con cierta disimula-
trucidado. A cabo de dos o tres días saltan muchos indios ción, estando seguro, prendieron al gran rey Motenzuma y
vivos, llenos de sangre, que se habían escondido e amparado pusieron ochenta hombres que le guardasen, e después echá-
debajo de los muertos (como eran tantos); iban llorando an- ronlo en grillos.
te los españoles pidiendo misericordia, que no los matasen. Pero dejado todo esto, en que había grandes y muchas
De los cuales ninguna misericordia ni compasión hubieron, cosas que contar, sólo quiero decir una señalada que allí aque..'.
aptes así comó salían los hacían pedazos. llos tiranos hicie~on. Yéndose el capitán de los españoles al
puerto de la mar a prender a otro cierto capitán que venía
A todo's los señores, que eran más de ciento y que tenían contra él, y dejado cierto capitán, creo que con ciento pocos
atados, mandó el capitán quemar e sacar vivos en palos hin- más hombres que guardasen al rey Motenzuma, acordaron
cados en la sierra. Pero un señor, e quizá era el principal y aquellos españoles de cometer otra cosa señalada, para acre-
rey de aquella tierra, pudo soltarse e. recogióse con otros veinte centar su miedo en toda la tierra; industria (como dije) de
o treinta o ~uarenta hombres ,al templo grande que allí te- que muchas veces han usado. Los indios y gente e señores
nían, el cual era como fortaleza que llamaban Cuu, e allí se de toda la ciudad y corte de Motenzuma no se ocupaban en
defendió gran rato del día. Pero los españoles, a quien no otra cosa sino en dar placer a su señor preso. Y entre otras
se les ampara nada, mayormente en estas gentes desarma- fiestas que le hacían era en las tardes hacer por todos los ba-
das, pusieron fuego al templo e allí los quemaron dando vo- rrios e plazas de la ciudad los bailes y danzas que acostum-
ces: "¡Oh, malos hombres! ¿Qué os hemos hecho?, ¿por- bran y que llaman ellos mjtotes, como en las islas llaman ·areí-
qué µ.os Ínatáis? ·¡Andad, que a Méjico iréis, donde nuestro tos, donde sacan todas sus galas e riquezas, y con ella:s se
universal señor Motenzuma de vosotros nos hará venganza!" emplean todos, porque es la principal maneta de regocijo y
· Dícese que estando metiento a espada los cinco o seis µiil hom- fiestas; y los más nobles y caballeros y de sangre, real., según
bres en el patio·, ¿staba cantando el capitán de los españoles: sus grados, hacían sus bailes e fiestas m'ás cercanas a Jas ca-
"Mira Nero de T,upeya a Roma cómo se ardía; gritos dan sas donde estaba preso su señor. En la más propincua parte
niños y viejos, y él de nada se dolía." · a los dichos palaciós estaban sol;lre dos' mil hijos de señores,
Otra gran matanza hicieron en la ciud~d de Tepeaca, que que era toda ia flor y nata de la nobleza de todo el imperio
era mucho mayor e de más vecinos y gente que la dicha, donde de Motenzuma. A éstos fue el capitán de los españoles con,
mataron a espada infinita gente, con grandes particularida- una cuadrilla dellos, y envió otras cuadrillas a todas las otras
des de crueldad. partes ~e la ciudad donde hacían las dichas fiestas, disimu-
'70 7/
/Jarwl o111é de l as Casas Brevfsima relaci(in de la d estrucci ón de las l ndia.1

lados como que iban a verlas, e mandó que a cier.ta hora to- traños, matando infinitas gentes y quemando vivos muchos
dos diesen en ellos. Fué él, y estado embebidos y seguros en y grandes señores.
sus bailes, dicen " ¡Santiago y a ellos!" e comienzan con las Después de las tiranías grandísimas y abominables que
espadas desnudas a abrir aquellos cuerpos desnudos y deli-
éstos hicieron en la ciudad de Méjico y en las ciudades y tie-
~ados e a derramar aquella generosa sangre, que uno no de- rra mucha (que por aquellos alderredores diez y quince.y vein-
Jaron a vida; lo mesmo hicieron los otros en las otras plazas. te leguas de Méjico, donde fueron muertas infinitas gentes),
Fué una cosa esta que a todos aquellos reinos y gentes pasó adelante esta su _tiránica pestilencia y fué a cundir e in-
puso en pasmo y angustia y luto, e hinchó de amaroura y
ficionar y asolar a la provincia de Pánuco, que era una cosa
dolor, y de aquí a que se acabe el mundo, o ellos del todo admirable la multitud de las gentes que tenía y los estragos
se :1caben, no dejarán de lamentar y cantar en sus areítos y y matanzas que allí hicieron. Después destruyeron por la mes-
bailes, como en romances (que acá decimos), aquella cala- ma manera la provincia de Tututepeque.y después la provin-
/
midad ~ pérdida de la sucesión de toda su nobieza, de que cia de lpilcingo, y después la de Colima, que cada una es más
se preciaban de tantos años atrás. ·
tierra que el reino de León y que el de Castilla. Contar los
Vista por los indios cosa tan injusta e crueldad tan nunca estragos y muertes y crueldades que en cada una hicieron se-
vista, en ~antos inocentes sin culpa perpetrada, los que ha- ría sin duda cosa dificilísima y imposible de decir, e trabajo-
bían sufndo con tolerancia la prisión no menos injusta de sa de escuchar:
su universal señor, porque él mesmo se lo mandaba que no .
acometiesen ni guerreasen a ]os cristianos, entonces pónense Es aquí de notar que el título con que entraban e por el
en armas toda la ciudad y vienen sobre ellos, y heridos mu- cual comenzaban a destruir todos aquellos inocentes y des-
chos de los españoles apenas se pudieron escapar. Ponen un poblar aquellas tierras que tanta alegría y gozo debieran de
puñal a los pechos al preso Motenzuma que se pusiese a los · caus~r ª. l<;>s que fuer_a,n verdader<;>s cristianos, con su tan gran-
corredores y mandase que los indios no combatiesen la casa de e mfm1ta poblac10n, era decir que viniesen a subjectarse
. .
smo que se pusiesen en paz. Ellos no curaron entonces de
' e obedecer al rey de España, donde no, que los había de ma-
obe?t;celle en ~ada, antes platicaban de elegir otro señor y tar e hacer esclavos. Y los que no venían tan presto a cum-
capitan que gmase sus batallas; y porque ya volvía el capi- plir tan irracionables y estultos mensajes e a ponerse en las
tán, que había ido al puerto, con victoria, y traía muchos manos de tan inicuos e cr.ueles y bestiales hombres, llamá-
más cristianos y venía cerca, cesaron el combate obra de tres banles rebeldes y alzados contra el servicio de Su. Majestad.
o cua~ro. d~as, hasta que entró ·en la ciudad. El entrado, ayun- Y as{ lo escrebían acá al rey nuestro señor; e la ceguedad de
taba mfm1ta gente de toda la tierra, combaten a todos jun- los que regían las Indias no alcanzaba ni entendía aquello que
tos de tal manera y tantos días, que temiendo todos morir en·sus leyes está expreso e más claro que otro de sus prime-
acordaron una noche salir de la ciudad. Sabido por los in- ros principios, conviene a saber: que ninguno es ni puede ser
dios mataron gran cantidad de cristianos en los puentes de llamado rebelde si primero no es súbdito.
l~ laguna, con_justísima y sancta guerra, por las causas justí- Considérese por los cristianos e q~e saben algo de Dios .,...
s1mas que tuvieron, como 9icho es. Las cuales, cualquiera e de.razón, e aun de las leyes humanas, qué tales pueden pa-·
que fuere hombre razonable y justo, las justificara. Susce- rar los corazones de cualquiera gente que vive en sus tierras
dió después el combate de la ciudad, ·reformados los cristia~ segura e no sabe que deba nada a nadie, ,e que tiene sus na'tu-
nos, donde hicieron estragos en los indios admirables y es- rales señores, las nuevas que les dijesen así de súpito: ·daos
72 73
Bartolomé de las Casas Brev(sima relación de la destrucción de las Indias

a obedescer a un rey estraño, que nunca vistes ni oístes, e. despoblaciones, tantas y tan fieras injusticias que e~panta-
si no, sabed que luego os hemos de hacer pedazos; especial- sen los siglos presentes y venideros e hínchese dellas un gran
mente viendo por experiencia que así luego lo hacen. Y lo libro. Porque éste excedió a todos los pasados y presentes,
que más espantable es, que a los que de hecho obedecen po- así en la cantidad ~ número de las abominaciones que hizo,
nen en aspérrima servidumbre, donde son increíbles traba- como de las gentes que destruyó e tierras que hizo desiertas,
jos e tormentos más largos y que duran más que los que les porque todas fueron infinitas.
dan metiéndolos a espada, al cabo perecen ellos e sus muje- . El que fué por la mar y en navíos hizo grandes robos y
res y hijos' e toda su generación . E ya que con los dichos te- escándalos y aventamientos de gentes en: los pueblos de la cos-
mores y amenazas aquellas gentes o otras cualesquiera en el ta, saliéndole a rescibir algunos con presentes en el reino de
mundo vengan a obedecer e reconoscer el señorío de rey ex- Y~catán, que está en el camino del reino susodicho de Naco
traño, no veen los ciegos e turbados de ambición e diabólica y Guaimura, donde iba. Después de llegado a ellos envió ca-
cudicia que no por eso adquieren una punta de derecho co- pitanes y· mucha gente por toda aquella -tierra que robaban
mo verdaderamente sean temores y miedos, aquellos cadel).- y mataban y destruían cmmtos pueblos y gentes había. Y es-
tes inconstantísimos viros, que de derecho natura} e humano pecialmente uno que se alzó con trecientos hombres y se me-
y divino es todo aire cuanto se hace para que valga, si no tió la tierra adentro hacia Guatimala, fué destruyendo y que-
es el rea tu e obligación que les queda a los fuegos infernales, mando cuantos pueblos hallaba y robando y matando las gen-
e aun a las ofensas y daños que hacen a los reyes de Castilla tes dellos. Y fué haciendo esto de industria más de ciento y
destruyéndoles aquellos sus reinos e anichilándole (en cuan- veinte leguas, porque si enviasen· tras él hallasen los que fue-
to en ellos es) todo el derecho que tienen a todas las Indias; sen la tierra despoblada y alzada y los matasen los indios en
y estos son e no otros Jos servicios que los españoles han he- venganza de los daños y destruiciones que dejaban hechos.
cho a los dichos señores reyes en aquellas tierras, e hoy ha- Desde·a pocos días ~ataron al capitán principal que le envió
cen. · ·Ya quien éste se alzó, ,y después suscedieron otros m~chos ·
Con este tan justo y aprobado título envió aqueste capi- \iranos crudelísimos que con matanzas e crueldades espan-
tán tirano otros dos tiranos capitanes muy más crueles e fe- tosas y con hacer esclavos e vendellos a. los navíos que les
roces, peores e.de menos piedacl e misericordia que él, a los traían vino e vestidos y otras cosas, e con la tiránica servi-
grandes ·y florentísimos e felicísimos reinos, de gentes plení- dumbre ordinaria, desde el año de mil y 'quinientos e veinte
simamente llenos e poblados, conviene a saber, el reino de y cuatro hasta el año de mil e quinientos e treinta y cinco
Guatimala, que está a la mar del Sur, y el otro de Naco y asolaron aquellas provincias e reino de Naco y Honduras,
Honduras o Guaimura, que está a la mar del Norte, fronte- que verdaderamente parescían un paraíso de deleites y esta-
ro el· uno del otro e que confiné!,ban e partían términos am- ban más pobladas que la más frecuentada y poblada tierra
bos a dos, trecientas leguas de Méjico. El uno despachó por - que 'puede ser en el mundo; y agora pasamos e venimos por
la tierra y el otro en· navíos por la mar, con mucha gente de ,ellas y las vimos tan despobladas y destruídas que cualquie-
caballo y de pie cada uno. ra persona, por dura que fuera, 'se le abrierar1 las entrañas
Digo verdad que de lo que ambos hicieron en mal, y se- de dolor. Mas han muerto, en'éstos once a'ños, de dos cuen-
ñaladamente del que fué al reino de Guatimala, porque el tos de ánimas y no han dejado, ep más de cient leguas en
.,,
otro presto mala muerte murió, que podría expresar e colle- cuadra, qos mil personas, y éstas cada día las matan en la
gir tantas maldades, tantos estragos, tantas muertes, tantas dicha servidumbre. '
74 75
B<molomé de las Casas

Volviendo la péndola a hablar del grande tirano capitán


que fué a los reinos de Guatimala, el cual, como está dicho,
excedió a todos los pasados e iguala con todos los que hoy
hay, desde las provincias comarcanas a Méjico, que por el
camino que él fué (según él mesmo escribió en una carta al
principal que le envió) están del reino de Guatimala cuatro-
cientas leguas, fué haciendo matanzas y robos, quemando
y robando e destruyendo donde llegaba toda la tierra con el
título susodicho, conviene a saber, diciéndoles que se sujeta-
sen a ellos, hombres tan inhumanos, inj ustos y crueles, en
nombre del rey de España, incógnito e nunca jamás dellos
oído. El cual estimaban ser muy más injusto e cruel que ellos; DE LA PROVINCIA E REINO DE GUATIMALA
e aun sin dejallos deliberar, cuasi tan presto com.o el mensa-
je, llegaban matando y quemando sobre ellos. Llegado al dicho reino hizo en la entrada dél mucha ma-
tanza de gente; y no obstante esto, salióle a rescebir en unas
andas e con trompetas y atabales e muchas fiestas el señor
principal con otros muchos señores de la ciudad de Ultatlán,
cabeza de todo el reino, donde le sirvieron de todo lo que
tenían, en especial dándoles de comer cumplidamente e todo
lo que más pudieron. Aposentáronse fuera de la ciudad los
españoles aquella noche, porque les paresció que era fuerte
y que dentro pudieran tener peligro. Y otro día llama al se-
ñor principal e otros muchos señores, e venidos como man-
IJ1
sas ovejas, préndelos todos e dice que le den tantas cargas
de oro. Responden que no lo tienen, porque aquella tierra
no es de oro. Mándalos luego quemar vivos, sin otra culpa
ni otro proceso ni sentencia.
Desque vieron los señores de todas aquellas provincias que
habían quemado aquellos señor y señores supremos, no más
de porque no daban oro, huyeron todos de sus pueblos me-
tiéndose en los montes, e madaron a toda su gente que fue-
sen a los españoles y les sirviesen como a señores, pero que
no les descubriesen diciéndoles dónde estaban. Viénense to-
da la gente de la tierra a decir que querían ser suyos e servir-
les como a señores. Respondía este piadoso capitán que no
los querían rescebir, antes los habían de matar a todos si no
descubrían dónde estaban los señores. Decían los indios que
76 77
Brevísima relación de la destrucción de las Indias
Bartolomé de las Casas

ellos no sabían dellos, que se sirviesen dellos y de sus muje- vas llamas. Estuvieron en estas carnicerías tan inhumanas cer-
res e hijos y que en sus casas los hallarían; allí los podían ca de siete años, desde el año de veinte y cuatro hasta el año
matar o hacer dellos lo que qui.siesen; y esto dijeron y ofres- de treinta o treinta y uno: j'úzgueze aquí cuánto sería el nú-
cieron e hicieron los indios muchas veces. Y cosa foé esta ma- inero de la gente que consumirían.
ravillosa, que iban los españoles a los pueblos donde halla- De infinitas. obras horribles que en este reino hizo este in-
ban las pobres gentes trabajando en sus oficios con sus mu- felice malaventurado tirano e sus hermanos (porque eran sus
jeres y hijos seguros e_allí los alanceaban e hacían pedazos. capitanes no menos infelices e insensibles que.él, con los de-
Y a pueblo muy grande e poderoso vinieron (que estaban des- . más que le ayudaban) fué una harto notable: que fué a la
cuidados más que otros e seguros con su inocencia) y entra- provincia de Cuzcatán, donde agora o cerca de allí es la villa
ron los españoles y en obra de dos horas casi lo asolaron, de Sant Salvador, que es una tierra felicísima con toda la costa
metiendo a espada los niños e mujeres e viejos con cuantos de la mar del Sur, que dura cuarenta y cincuenta leguas, y
matar pudieron que huyendo no se escaparon. en la ciudad de Cuzcatán, que era la cabeza de la provincia,
Desque los indios vieron que con tanta humildad, ofer- le hicieron granc;lísirno rescebimiento sobre veinte o treinta
tas, paciencia y sufrimiento no podían quebrantar ni ablan- mil indios le estaban esperando cargados de gallinas e comi-
dar cor"'zones tan inhumanos e bestiales, e que tan sin apa- da. Llegado y rescebido el presente, mandó que cada espa-
riencia ni color 'de razón, e tan contra ella los hacían peda- ñol tomase de aquel gran número de gente todos los indios
zos; viendo que así como así habían de morir, acordaron de que quisiese, para los días que allí estuviesen servirse dellos
convocarse e juntarse todos y morir en la guerra, vengándo- e que tuviesen cargo de traerles lo que hubiesen menester.
se como pudiesen de tan crueles e infernales enemigos, pues- Cada uno tomó ciento o cincuenta o los que le pare&cía que
to que bien sabían que siendo no sólo inermes, pero desnu- · bastaban para ser muy bien servido, y los inocentes corderos
dos, a pie y flacos, contra gente tan feroz a caballo e tan ar- sufrieron la división e servían con todas sus fuerzas, que no
mada, no podían prevalecer, sin o al cabo ser destruídos. En- faltaba sino adorallos.
tonces inventaron unos hoyos en medio de los caminos don- · Entre tanto este ·c apitán pid ió a los señores que le truje-
de cayesen los caballos y se hin casen por las tripas unas esta- sen mucho oro, porque. a aquello principalmente venían. Los
cas agudas y tostadas de' qu e estaban los hoyos llenos, cu- indios responden qu~ les place darles todo el oro que tienen,
biertos por encima de céspedes e yerbas que no pareda que e ayuntan muy gran cantidad de hachas de cobre' (que tie-
hubiese nada. Una o dos veces cayeron caballos en ellos no nen, con que se sirven), dorado, que parece oro porque tiene
más, porque los españoles se supieron dellos guardar, pero alguno. Mándales poner el toque, y desquevido que eran co-
para vengarse hicieron ley los españoles que todos cuantos bre dijo a los españoles: «Dad al diablo tal tierra; vámonos,
indios de todo género y edad tomasen a vida, echasen den- pues que no hay oro; e cada uno los indios que tiene que le
tro en los hoyos. Y así las mujeres preñadas e paridas e ni- sirven echélos en cadena e mandaré herrárselos por esclavos».
ños y viejos e cuantos podían tomar echaban en los hoyos Hácenlo así e hiérranlos con el hierro del rey por esclavos
hasta que los hei:ichían, traspasados por las estacas, que era a todos los que pudieron atar, e yo vide el hijo del señor prin-
·una gran lástima ver , especialmente las mujeres con sus ni- cipal de aquella ciudad herrado.
ños. Todos los demás mataban a lanzadas y a cuchilladas, Vista por los indios que se soltaron y los demás de toda
echábanlos a perros bravos que los despedazaban e c0mían, la tiena tan gran maldad, comienzan a juntarse e a ponerse
e cuando algún señor topaban, por honra quemábanlo en vi- en armas. Los españoles hacen en ellos grandes estragos y
79 .
78.
Bartolomé de las Casas Brevísima relacion de la destrucción de las Indias

matanzas e tórnanse a Guatimala, donde edificaron una ciu- tei:ellos contentos para llevallos en sus armadas; henchía los
dad que agora con justo juicio, con tres diluvios juntamen- navíos de indios, donde todos perecían de sed y hambre.
te, uno de agua -e otro de tierra e otro de piedras más gruesas Y es verdad que si hobiese de decir, en particular, sus cruel-
que diez y veinte bueyes, destruyó la justicia divinal. Donde dades; hiciesen un gran libro que al mundo espantase.
muertos todos los señores e los hombres que podían hacer · Dos armadas hizo, de muchos navíos cada una~ con las
guerra, pusieron todos los de mas en la sobredicha infernal cuales abrasó, como sí fuera fuego del cielo, todas aquellas
servidumbre·, e con pedirles esclavos de tributo y dándoles tierras. ¡Oh, cuántos huérfanos hizo, cuántos robó de sus hi-
los hijos e hijas, porque otros esclavos no los tienen, y ellos jos, cuántos privó de sus mujeres,. cuántas mujeres dejó sin
enviando navíos cargados dellos a vender al Perú, e con otras maridos, de cuántos adulterios y estupros e violencias fué cau-
mataI1Zas y estragos que sin los dichos hicieron, han destruí- sa! ¡Cuántos privó de su libertad, cuántas angustias e cala-
do y asolado un reino de cient leguas en cuadra y más, de midades padecieron muchas gentes por él! ¡Cuántas lágrimas
los más felices en fertilidad e población que puede ser en el hizo derramar, cuántos sospiros, cuántos gemidos, cuántas
mundo. Y este tirano mesmo escribió que era más poblado soledades en esta vida e de cuántos dannación eterna en la
que el reino de -Méjico e dijo verdad: más ha muerto él y sus .,o tra causó, .no sólo de indios, que fueron infinitos, pero de
hermanos, con los demás, de cuatro y de cinco cuentos de los infelices cristianos de cuyo consorcio se favoreció en tan
ánimas en quince o dieciséis años, desde el año de veinte y grandes insultos, gravísimos pecados e abominaciones tan exe-
cuatro hasta el de cuarenta, e hoy matan y destruyen los que crables! Y plega a Dios que dél haya habido misericordia e
quedan, e así matarán los demás. se contente con tan mala fin como al cabo le <lió.
Tenía éste esta costumbre: que cuando iba a hacer gue-
rra a algunos pueblos o provincias, llevaba de los ya sojuz-
.gados indios cuantos podía que hiciesen guerra a los otros;
e como no les daba de comer a diez y a veinte mil hombres
que llevaba, consentíales que C<?miesen a los indios que to-
maban. Y así había en su real solenísima carnecería de carne
humana, donde en su presencia se mataban·los niños y se asa-
ban, y mataban el hombre por solas las manos y pies, que ·
tenían por los mejores bocados. Y con estas immanidades,
) .
oyéndolas todas las otras gentes de las otras tierras, no sa-
bían dónde se meter de espanto.
Mató infinitas gentes con hacer navíos; llevaba de la mar
del Norte a la del Sur, ciento y treinta leguas, los indios car-
gados con anclas de tres y cuatro quintales, qµe se les metían
las uñas dellas por las espaldas y lomos; y llevó desta mane-
ra mucha artillería en Jos hombros de los tristres desnudos:
e yo vide muchos cargados de artillería por los caminos, an-
1 gustiados. Descasaba y robaba los casados, tomándoles las
. mujeres y las hijas, y dábalas á los marineros y soldados por
80 81
¡;
.I

DE LA NUEVA ESPAÑA, Y PANUCO, Y JALISCO

Hechas las grandes crueldades y matanzas dichas y las.que


se dejaron de decir en las provincias de la Nueva España y
en las de Pánuco, sucedió en la de Pánuco otro tirano! insen-
sible, cruel, el año de mil e quinientos e veinte y cinco, que
/ h~ciendo·muchas crueldades y herrando muchos y gran nú-
mero de esclavos de las maneras susodichas, sierido todos
hombres libres, y enviando cargados muchos navíos a las is-
las Cuba y Española, donde mejor venderlos podía, acabó
de asolar toda aquella provincia; e acaesció allí dar por .una ,
yegua ochenta indios, ánimas racionales. De aquí fué pro-
veído para gobernar la ciudad de Méjico y toda la Nueva Es-
paña con otros grandes tiranos por oidores y él por presi-
dente. El cual con ellos cometieron tan grandes males, tan-
tos pecados, tantas crueldades, robos e abominaciones que
no se podrían creer. Con las cuales pusieron toda aquella tie-
.
\ rra en tan últma des.población, que si Dios no les atajara con
la resistencia de los religiosos de Sant Francisco e luego con
la nueva provisión [de] un Audiencia Real buena, amiga de
toda virtud, en dos afíos dejaran la Nueva España como está
la isla Española. Hobo hombre de aquéllos, de la compañía
<leste, que para cercar de pared una gran huerta suya traía
ocho mil in.dios, trabajando sin pagalles nadá ni dalles de co-
mer, que d.e hambre se caían muertos súpitamente, y él no
se daba por e}lo nada.
83
Barto/omé de las Casas Brevísima relación de la destrucción de las Indias
1 .

Desque tuvo nueva el principal desto, que dije que acabó hacen y honra que procuran a Dios en las Indias los mala-
de asolar a Pánuco, que venía la dicha buena Real Audien- venturados españoles.
cia, inventó de ir la tierra adentro a descubrir donde tirani- Pasó este gran tirano capitán, de la de Mechuacam a la
zase, y sacó por fuerza de la provincia de Méjico ·quince o provincia de Jalisco, que éstaba entera e llena como una col-
veinte mil hombres para que le llevasen, e a los españoles que mena de gente poblatísima e felicísima, porque es de las fér-
con él iban, las cargas, de los cuales no volvieron doscien- tiles y admi rables de las Indias; pueblo tenía que casi duraba
tos, que todos fué causa que muriesen por allá. Llegó a la siete leguas su población. Entrando en ella salen los señores
provincia de Mechuacam, que es cuarenta leguas de Méjico, y gente con presentes y alegría, como suelen todos los indios,
otra tal y tan felice e tan llena de gente como la de Méjico, a rescibir. Comenzó a hacer las crueldades y maldades que
saliéndole a recebir el rey e señor della con procesión de infi- solía, e que todos allá tienen de costumbre, e muchas más,
nita gente e haciéndole mil servicios y regalos; prendió luego por conseguir el fin que -tienen por dios, q~1e es el oro. Que-
al dicho rey, porque tenía fama de muy rico de oro y plata, maba los pueblos, prendía l_os caciques, dábales tormentos,
. e porque le 9iese muchos tesoros comienza a dalle estos tor- hacía cuantos tomaba esclavos. Llevaba infinitos atados en
mentos el tirano: pónelo en un cepo por los pies y 'e l cuerpo cadenas; las mujeres paridas, yendo cargadas con cargas que
estendido, e atado por las manos a un madero; puesto un de los malos cristianos llevaban, no pudiendo llevar las cria-
brasero junto a los pies, e un muchacho, con un hisopillo turas por el trabajo e flaqueza de hambre, arrojábanlas por
mojado en aceite, de cuando en cuando se los rociaba para los caminos, donde infinitas perecieron.
tostalle bien los cueros; de una pa·rte estaba un hombre cruel, Un mal cristiano, tomando por fuerza una doncella para
que con una ballesta armada apuntábale al corazón; de otra, pecar con ella, arremetió la madre para se la quitar, saca lln
otra con un muy terrible perro bravo echándoselo, que en puñal o espada y córtala una mano a la madre~ y a la donce-
un credo lo despedazara, e así Jo atormentaron porque des- lla, porque no quiso consentir, matóla a puñaladas.
cubriese los tesoros que pretendía, basta que, avisado cierto Entre otros muchos hizo herrar por esclavos injustamen,-
religioso de Sant Francisco, se lo qu itó de las manos; de los te, siendo libres (como todos lo son), cuatro mil e quinientos
. cuales tormentos al fin murió. Y desta manera atormenta- hombres e mujeres y niños de un año, a las tetas de las ma-
ron e mataron a muchos señores e caciques en aquellas pro- dres, y de dos , y tres, e cuatro e cinco años, aun saliéndole
vincias, porque diesen oro y plata. a rescibir de paz, sin otros infinitos que no se contaron.
Cierto tirano en este tiempo, yendo por visitador ~ás de Acabadas infinitas guerras inicuas e infernales y matan-
las bolsas y haciendas para roballas de los indios que no de zas en ellas que hizo, puso toda aquella tierra en la ordinaria
las ánimas o personas, halló que ciertos indios tenían escon- e pestilencial servidumbre tiránica que todos los tiranos cris-
didos sus ídolos, como nunca los hobiesen enseñado los tris- tianos de las Indias suelen y pretenden poner aquellas gen-
tes españoles otro mejor Dios: prendió los señores hasta que . tes. En la cual consintió hacer a sus mesmos mayordomos
le dieron los ídolos creyendo que eran de oi:o o de plata, por e a todos los demás crueldades y torrq.entos nunca oídos, por
lo cual cruel e injustamente los castigó. Y porque no queda- · sacar a los indios oro y tributos. Mayordomo suyo mató mu-
1
se defraudado de su fin, que era robar, constriñó a los di- chos indios ahorcándolos y quemándolos vivos, y echándo-
. chos caciques que le comprasen los ídolos, y se los compra- los a perros bravos, e cortándoles pies y manos y cabezas e .
ron por el oro o plata que pudieron hallar, para adorarlos lenguas, estando los indios de paz, sin otra causa alguna más
como solían por Dios. Estas son las obras y ejemplos que de por amedrentalfos para que l'e sirviesen e diesen oro y tri-
84 85
Bartolomé de fas Casas

. .
butos, viéndolo e sabiéndolo el mesmo egregio tirano, sin mu-
chos azotes y palos y bofetadas y otras especies de cruelda-
des que en ellos hacían cada día y cada hora ejercitaban.
Dícese de él que ochocientos pueblos destruyó y abrasó
en aquel reino de Jalisco, por lo cual fué causa que de deses-
perados (viéndose todos los demás tan cruelmente perecer)
se alzasen y fuesen a los montes y matasen muy justa y dig-
namente algunos españoles . Y después, con las injusticias y
agravios de otros modernos tiranos que por allí pasaron pa-
ra destruir otras provincias, que ellos llaman descubrir, se
juntaron muchos indios, haciéndose fuertes en ciertos peño-
nes, en los,cuales agora de nuevo han hecho en ellos tan gran- DEL REINO DE YUCATAN
des crueldades que cuasi han acabado de despoblar e asolar
toda aqt1ella gran tierra, matando infinitas gentes. Y los tristes El año de mil e quinientos y veinte y seis fué otro infelice
ciegos, dejados de Dios venir a reprobado sentido, no vien- hombre proveído por gobernador del reino de Yucatán, por
do la justísima causa, y causas muchas llenas de toda justi- las mentiras y falsedades que dijo y ofrescimientos que hizo
cia, que los indios tienen por ley natural, divina y humana al rey, como los otros tiranos han hecho hasta agora, por- .
de los hacer pedazos, si fuerzas e armas tuviesen; y echallos que les den oficios y cargos con que puedan robar. Este rei-
de sus tierras, e la injustísima e llena de toda iniquidad,.con- no de Yucatán estaba lleno de infinitas gentes, porque es la
denada por todas las leyes, que ellos tienen para, sobre tan- tierra de gran .manera sana y abundante de comidas e frutas
tos insultos y tiranias e grandes e inexpiables pecados que han mucho (aún más que la de la de Méjico), e señaladamente
cometido en ellos, moverles de nuevo guerra, piensan y di- abunda de miel y cera más que ninguna parte de las Indias
cen y escriben que las victorias que han de los inocentes in- de lo que hasta agora se ha visto. Tiene cerca de trecie11tas
dios asolándolos, todas se las da Dios, porque sus guerras · leguas de boja o en torno el dicho reino. La gente dél era
inicuas tienen justicia, como se gocen y glorien y hagan gra- señalada entre todas las de las Indias, así en prudencia y po-
cias a Dios de sus tiranías com0 lo hacían aquellos· tjranos licía como en carecer de vicios y pecados más que otra, e muy
ladrones de quien dice el profeta Zacharías, capítulo II: Pasee aparejada e digna de ser traída al conoscimiento de su Dios;
pecora ocisionis, qure qui occidebant non dolebant sed dice- y donde se pudieran hacer grandes ciudades de esp'añoles y
bant, bened~ctus deus quod di vites f acti sumus. vivieran como en un paraíso terrenal (si fueran dignos della);
pero no lo fueron por su gran cudicia e insensibilidad e gran·-
des pecados, como no han sido dignos de las otras partes que
1 '
Dios les había en aquellas Indias demostrado.
Comenzó este tirano con trecientos hombres, que llevó
consigo a hacer crueles guerras a aquellas gentes buenas, ino-
centes) que estaban en sus casas sin ofender a nadie, donde
mató y destruyó infinitas gentes. Y porque la tierra no tiene
oro, porque si lo tuviera, por sacallo en las ,minas los acaba-
86 s1
Br ev(simá relación de la destru.cción de las f ndi~s
Bar tolomé de las Casas

ra; pero por hacer oro de los cuerpos y de las ánimas de aque- el m.uchacho que no. Saca un puñal e córtale una oreja y des-
llos por quien Jesucristo murió, hace abarrisco, todos los que pués la otra. Y diciéndole el muchacho que no quería dejar
no mataba, esclavos, e a muchos n~víos que venían al olor su tierra, córtale las narices, riendo y como si le diera un re-
·y fama de los esclavos enviaba llenos de gentes, vendidas por pelón no más.
vino, y aceite, y vinagre, y por tocino, e por vestidos, y por Este hombre perdido se loó e jactó delante de un venera-
caballos e por lo que él y ellos habían menester, según su juí- ble religioso, desvergonzadamente, diciendo que trabajaba
cio y estima. cuanto podía por empreñar muchas mujeres indias, para que,
Daba a escoger entre cincuenta y cien doncellas, una de viéndolas preñadas, por esclavas le diesen más precio de di-
mejor parecer que otra, cada uno la que escogese, por una nero por ellas.
arroba de vino, o de aceite, o vinagre, o por un tocino, e lo En este reino o en una provincia de la Nueva España, yen-
mesmo un muchacho bien dispuesto, entre ciento o doscien- · do cierto español con. sus perros a caza de v_enados o de co-
tos escogido, por otro tanto. Y acaesció dar un muchacho, nejos, un día, no hallando qué cazar, parescióle que tenían
que parescía hijo de un príncipe, po r un queso, é cient per- hambre los perros, y toma un muchacho chiquito a sú ma-
sonas por un caballo. En estas obras estuvo desde el año de dre e con un puñal córtale a tarazones los brazos y las pier-
veinte y seis ·hasta el año de treinta y tres, que fueron siete, nas, dando a cada perro su parte; y después de comidos aque-
asolando y despoblando aquellas tierras e matando sin pie- llos. tarazones échales todo el corpecito en el suelo a todos
dad aquellas gentes, hq.sta que oyeron allí las nuevas de las juntos. Véase aquí cuánta es la insensibilidad de los españo-
riquezas del Perú., que se le fué la gente española que tenía les en aquellas tierras e cómo los ha traído Dios in reprobus
y cesó por algunos días aquel infierno; pero después torna- sensus, y en qué estima tienen a aquellas gentes, criadas a
ron sus ministros a. hacer otras grandes maldades, robos .y la imagen de Dios e redimidas por su sangre . Pues peores co-
captiverios y ofensas grandes de Dios, e hoy no cesan de ha- sas veremos abajo.
cerlas e cuasi tienen despobladas todas aquellas trecientas le-
. guas, que estaban (como se dijo) tan llenas y pobladas. Dejadas infinitas e inauditas crueldades que hicieron lÓs
No bastaría a creer nadie ni tampoco a decirse los par- que se llaman cristianos en. este reino , que no basta jucio a
ticulares casos de crueldades que allí se han hecho. Sólo diré pensallas, sólo con esto quiero concluirlo: que salidos todos
dos o tres que me ocurrieron. Como andaban los tristes es- los tiranos infernales dél con el ansia, que los tiene ciegos,
pañoles con perros bravos buscando e aperreando los indios, de las riquezas del Perú, movióse el padre fray Jacobo con
mujeres y hombres, una india enferma, vi~ndo que no podía cuatro religiosos de-su orden de Sant Francisco a ir aquel reino
huir de los perros, que no la hiciesen pedazos como hacían a apaciguar y predicar e traer a Jesucristo el rebusco de aque-
a los otros, tomó una soga y atose al pie un niño que tenía llas gentes que restaban de la vendimia infernal y matanzas
de un año y ahorcóse de una viga , e no lo hizo tan presto tiránicas que los españoles en siete años habían perpetrado;
que no llegaran los perros y despedazaron el niño, aunque e creo que fueron estos religiosos el año de treinta y cuatro,
antes que acabase de morir lo baptizó un fraile. enviándoles delante ciertos indios de la provincia de Méjico
Cuando se salían los españoles de aquel reino dijo uno por mensajeros, si tenían por bien que entrasen los dichos
a un hijo de un señor de cierto pueblo o provincia que se fuese religiosos en sus tierras a dalles noticia de un solo Dios, que
con él; dijo el niño que no quería dejar su tierra. Responde era Dios y Señor verdadero de todo el mundo. Entraron en
el español: "Vete conmigo; si no, cortarte he las orejas." Dice consejo e hicieron muchos ayuntamientos, tomadas primero
89 .
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Banolomé de las Casas Brevfsima relación de la des1rucción de las Indias

muchas informaciones, qué hombres eran aquellos. que se de- traron por ·cierta parte dieciocho españoles tiranos, de caba~
cían padres e frailes, y qué era lo que pretendían y en qué · l'lo, e doce de pie, que eran treinta, e traen muchas cargas
difirían de 'los cristianos, de quien tantos agravios e injusti- de ídolos tomados de otras provincias a los indios; y el capi-
cias habían recebido. Finalmente, acordaron de rescibirlos tán, de los dichos treinta españoles llama a un señor de la tie-
con que solos ellos y no españoles allá entrasen. Los religio- rra por donde entraban e dícele que tomase de aquellas car-
sos se lo prometieron, porque .así lo llevaban concedido por gas de ídolos y los repartiese por toda su tierra, vendiendo
el visorrey de la Nueva España e cometido que les prometie- · cada ídolo por un indio o india para hacello esclavo, amena-
sen que no entrarían más allí españoles, sino religiosos, ni zándolo que si no lo hacía que le había de hacer guerra. El
les sería hecho por los cristianos algún agravio. dicho señor, por temor forzado, destribuyó los ídolos por
Predicáronles el evangelio de Cristo como suelen, vla in- toda su tierra e mandó a todos sus vasallos que los tomasen
tinción sancta de los reyes de España para con ellos; é tanto para adorallos, e le diesen indios e indias para dar a los es-
amor y sabor tomar.on con la doctrina y ejemplo de los frai- . pañoles para hacer escJavos. Los indios, de miedo, quien te-
les e tanto se holgaron de las nuevas de los reyes d~ Castilla nía dos hijos daba uno, e quien teIJ.ía tres daba dos, e por
(de los cuales en todos los siete años pasados nunca los espa- esta manera complían con aquel tan sacrílego comercio, y
ñoles les ~ieron ~oticia que había otro rey, sino aquél que el señor o cacique contentaba los españoles si fueran cris- .
allí los tiranizaba y destruía), que a cabo de cuarenta días tianos.
que los frailes habían entrado e predicado, los señores de la Uno destos ladrones impíos infernales llamado Juan Gar-
.tierra les trujeron y entregaron todos sus ídolos que los que- cía·, estando enfermo y propinco a la muerte, tenía debajo
masen, y después desto sus hijos para que los enseñasen, que de su cama dos 'cargas de ídolos, y mandaba a una india que
los quieren más que las lumbres de sus ojos, e les hicieron le servía que mirasen bien que aquellos ídolos 'que allí esta-
iglesias y templos e casas, e los convidaban de otras provin- ban no los diese a trueque de gallinas, porque eran muy bue-
cias a que fuesen a predicalles e dalles noticia de P ios y de . nos, sino .c ada uno por un esclavo; y, finalmente, con este
aquel que decían que -era gran rey de Castilla: Y persuadidos testamento y en este cuidado ocupado murió el desdiéhado;
de los frailes hicieron una cosa que nunca. en las Indias hasta ¿y quién duda que no esté en los infiernos sepultado?
hoy se hizo, y todas las que fingen por algunos de los tiranos Véase y considérese agora aquí cuál es el aprovechamiento
que allá han destruído aquellos reinos y grandes tierras son y religión y ejemplos de cristiandad de los españoles que van
falsedad y mentira. Doce o qu ince señores de muchos vasa- a las Irn;lias; ·qué honra procuran a Dios; cómo trabajan que
llos y tierras, cada uno por sí, juntando sus pueblos, e to- sea conoscidq y adorado de aquellas gentes; qué 'cuidado tie-
mando sus votos e consentimiento, se subjectaron de su pro- nen de que por aquellas ánimas se siembre y crezca e dilate
pia voluntad al señorío· de los reyes de Castilla, rescibjendo su sancta fee, e júzguese si fué menor pecado este qu,e el de
al Emperador, como rey de España, por señor supremo e üni- Jeroboán: qui peccarefecit Israel, haciendo los dos becerros
versal; e hicieron ciertas señales como firmas, las cuales ten- de oro para que el pueblo adorase, o sifué igual ·al de Judas,
go en mi poder con el testimonio de los dichos frailes. o que más escándalo causase. Estas, pues, son las obras de
Estando en este aprovechamiento de la fee, e con grandí- los españoles que van a las Inqi~s, que verdaderamente mu-
sima alegría Y esperanza los frailes de traer a Jesucristo to- chas e infinitas veces, por la cudicia que tienen de oro, han
das las gentes de aquel reino que de las muertes y guerras vendido y venden hoy <:;n este día e niegan y reniegan a Jesu-
injustas pasadas habían quedado, que aún no eran pocas, en- cristo.
90 I 9/
Barlolomé de las Casas Brevisimá relación de fa des1rucción de las Indias

Visto por los indios que no ha bía salido verdad lo que bte y socorro de doctrina, y aquellas. ánimas en la escuridad
los religiosos les habían prometido (que no·habían de entrar de ignorancia e miseria que estaban, quitándoles al mejor
españoles en aquellas provincias, e que los mesmos españo- tiempo el remedio y regadío de la noticia e conoscimiento de
les les traían ídolos de otras tierras a vender, habiendo ellos Dios que iban ya tomando avidísimamente, .como si quitáse-
entregado todos sus dioses a los frailes para que los quema- mos el agua a las plantas recién puestas de pocos días; y esto
sen por adorar un verdadero Dios), alborótase e indígnase por la inexpiable culpa e maldad consumada de aquellos es-
toda la tierra contra los frailes e vanse a éllos diciendo: ." ¿Por pañoles.
qué nos habéis mentido, engañándonos que no habían de en-
trar en esta tierra cristianos? ¿Y por qué nos habéis quema-
do nuestros dioses, pues nos traen a vender otros dioses de
otras provincias vuestros cristianos? ¿Por ventura no eran
mejores nuestros dioses que los de las otras naciones?"
Los religiosos los aplacaron lo mejor que pudieron, no
teniendo qué responder. Vanse a buscar los treinta españo-
les e dícenles los daños que habían hecho; requiérenles que '
se vayan: no qu isieron, antes hicieron entender a los indios
que los mesmos frailes los habían hecho venir aquí, que fué
malicia consumada. Finalmente, acuerdan de matar los in-
dios los frailes; huyen los frailes una noche, por ciertos in-
dios que los avisaron, y después de idos, cayendo los indios
en la inocencia e virtud de los frailes e maldad de los españo-
_.. les, enviaron mensajeros cincuenta leguas tras ellos rogán-
doles que se tornasen e pidiéndoles perdón de la alteración
que les causaron. Los religiosos, como si..;,. vos de Dios y ce-
losos de aquellas ánimas, creyéndoles, tornáronse a la, tierra
e fueron.rescebidos como ángeles, haciéndoles los indios mil
servicios y estuvieron cuatro o cinco meses después. Y por-
que nunca aquellos cristianos quisieron irse de la tierra, ni
pudo el visorrey con c;uanto hizo sacallos, porque está lejos
de la Nueva España (aunque los hizo apregonar por traido-
res), e porque no cesaban de hacer sus acostumbrados insul-
·, tos y agravios a los indios, paresciendo a los religiosos que
tarde que temprano con tan malas obras los indios se resa-
biarían e que quizá caerían sobre ellos, especialmente que no
podían predicar a los indios con quietud dellos e suya, e sin
continuos sobresaltos por las obras malas de los españoles,
acordaron de desmamparar aquel reino, e así. quedó sin lum-
92 93
¡I

DE LA PROVINC¡A DE SANCTA MARTA

La provincia de Sancta Marta era tierra donde los indios


tenían muy muc,:ho oro, porque la tierra es rica y las. comar-
cas, e tenían industria de cogello. Y por esta causa, desde
el año de mil y cuatrocientos y noventa y ocho hasta hoy,
año de mil e quinientos e cuarenta y dos, otra cosa no han
hecho infinitos tiranos españoles sino ir a ella con navíos y
saltear e matar y robar aquellas gentes por .roballes el oro
que tenían y tornábanse en los navíos que iban en diversas
e muchas veces, en las cuales hicieron grandes estragos.y ma-
tanzas e señaladas crueldades, y esto comúnmente a la costa
de la mar e algunas leguas la tierra dentro, hasta el año de
mil e quinientos e veinte y tres. El año de mil e quinientos
e veinte y tres fueron tiranos españoles a estar de asiento allá;
y porque la tierra, como dicho es, era rica, suscedieron di._
versos capitanes, unos más crueles que otros, .q ue cada uno
. parecía que tení~ he~ha profesión de hacer más exhorbitan-
tes crueldades y maldades que el otro, porque saliese verdad
la regla que arriba posimos. , ·
El año de mil e quini~ntos e veinte y nueve, fué un gran
tirano muy de propósito y con mvcha gente, sin temor algu-
no de Dios ni compasión de humano linaje, el cual hizo .c on
ella tan grandes estragos, matanzas e impiedades, que a to-
dos los pasadQS excedió: robó él y ellos muchos tesoros en
obra de seis o siete años que vivió. Después de muerto sin
95
Bartolomé de las Casas Brevísima relación de la destrucción de las Indias

confesión, y aun huyendo de la residencia que tenía, susce- quel mayor inconveniente que yo hallo para traer los indios
dien;m otros tiranos matadores y robadores, que fueron a con- de guerra y hacellos de paz, y a los de paz al conoscimiento
sumir las gentes que de las manos y cruel cuchillo de los pa- de nuestra fee, es el áspero e cruel tractamiento que los de
sados restaban. Estendiéronse tanto por la tierra dentro, vas- paz resciben de los cristianos. Por lo cual están tan escabro-
tando y asolando grandes e muchas provincias, matando y sos e tan avispados que ninguna cosa les puede ser más odio-
captivando las gentes dellas, por las maneras susodichas de . sa ni aborrecible que el nombre de cristianos. A los cuales
las otras, dando grandes tormentos a señores y a vasallos, ellos en toda esta tierra llaman en su lengua yares, que quie-
porque descubriesen el oro y los pueblos que lo tenían, exce- re decir demonios: e sin duda ellos tienen razón, porque las
diendo como es dicho en las obras y número e calidad a to- obras que acá obran ni son de cristianos ni de hombres que
dos los pasados; tanto que desde el año dicho, de mil e qui- tienen uso de razón, sino de demonios, de donde nace que
nientos y veinte y nueve hasta hoy, han despoblado por aque- como los indios veen este obrar mal e tan sin piedad general-
lla parte más de cuatrocientas leguas de tierra .que estaba así mente, así en las c.abezas como en los miembros, piensan que
poblada como las otras. los cristianos lo tiene por ley y es autor dello su D ios y su
Verdaderamente afirmo que si en particular hobiera de rey. Y trabajar de persuadi~les otra cosa es querer agotar la
referir las maldades, matanzas, despoblaciones, injusticias, mar y darles materia de reír y hacer burla y escarnio de Jesu-
violencias, estragos y grandes pecados que los españoles en . cristo y su ley. Y como los indios de guerra vean este trata-
estos reinos de Sancta Marta han hecho y cometido contra miento que se hace a los de paz, tienen por mejor morir de
Dios, e contra el rey, e aquellas innocentes naciones, yo ha., una vez que no de muchas en poder de españoles. Sélo esto,
ría una muy larga historia; pero esto quedarse ha para su tiem- invictísimo César, por experiencia etcétera." Dice más aba-
po si Dios diere la vida. Sólo quiero aquí decir unas pocas jo, en un capítulo: "Vuestra Majestad tiene más· servidores
de palabras de las que escribe agora al Rey nuestro señor el por acá de los que piensa, porque no hay soldados de cuan-
obispo de aquella provincia, y es la hecha de la carta a veinte tos acá están que no osen decir públicamente que si saltea
de mayo del año de mil e quinientos e cuarenta y uno, el cual o roba, o destruye, o mata, o quema los vasallos de vuestra
entre otras palabras dice así: Majestad porque le den oro, sirve a vuestra Majestad, a títu-
"Digo, sagrado César, que el medio para remediar esta lo que dice que de allí le viene su parte a vuestra Majestad.
tierra es que vuestra Majestad la saque ya de poder de pa- Y, por tanto, sería bien, cristianísimo César, que vuestra Ma-
drastros y le dé marido que la tracte como es razón y ella jestad diese a· entender, castigando algunos rigurosamente
· merece; y éste, con toda brevedad, porque .de otra manera, que no rescibe servicio en cosa que Dios es deservido." '
según la aquejan e fatigan estos tiranos que tienen encarga- Todas las susodichas son formales palabras del dicho obis-
miento della, tengo por cierto que muy aína dejará de ser, po de Sancta Marta, por las cuales se verá claramente lo que
etcétera.'' Y más abajo dice: ''Donde conoscerá vuestra Ma- hoy se hace en todas aquellas desdichadas tierras y contra
jestad claramente cómo los que gobiernan por estas partes aquellas inocentes gentes. Llama indios de guerra los que es-
merescen ser desgobernados para que las repúblicas se ali- tán y se han podido salvar, huyendo de las matanzas de los
viasen. Y si esto no se hace, a mi ver, no tienen cura sus en- infelices españoles, por los montes. Y los de paz llama los
fermedades. Y conoscerá también cómo en estas partes no que, después de muertas infinitas gentes, ponen en la tiráni-
hay cristianos, sino demonios; ni hay servidores de Dios- ni . ca y horrible servidumbre arriba dicha, donde al cabo los aca-
de rey, sino traidores a su ley y a su rey. Porque en verdad ban de asolar y matar, como parece por las dichas palabras
96 · 97
Bartolomé de las Casas

del obispo; y en verdad que explica harto poco lo que aqué-


llos padecen. . .
Suelen decir los indios de aquella tierra, cuando los fati-
gan llevándolos c·o n cargas por las sierras, si caen y desma-
yan de flaqueza e trabajo, porque allí les dan de coces y pa-
los e les quiebran los dientes con los pomos de las espadas
porque se levanten y anden sin resollar: "Andá, que sois ma-
los; no puedo más; mátame aquí, que aquí quiero qut:dar
muerto." Y esto dícenlo con grandes sospiros y apretamien-
to del pecho mostrando grande angustia y dolor. ¡Oh, quién
pudiese dar a entender de cient partes una de l~s afliciones
e calamidades que aquellas in nocentes gentes por los infel i- DE LA PROVINCIA DE CARTAGENA
ces españoles padecen! Dios sea aquel que lo dé a entender
a los que lo puedan y deben remediar . . Esta provincia de Cartagena está más abajo cincuenta le-
~uas de la de Sancta Marta, hacia el Poniente, e junto con
ella la del Cenú hasta el golfo de Urabá, que ternán sus cietit
leguas de costa de mar, e mucha tierra la tierra dentro hacia
el Mediodía. Estas provincias han sido tractadas, angustia-
das, muertas, despobladas y asoladas, desde el año de mil
e cuatrocientos y noventa y ocho o nueve hasta hoy, como
las de Sancta Marta, ·y hechas en ellas muy señadas cruelda-
des Y muertes y robos por los españoles, que por acabar presto
esta breve suma no quiero decir en particular, y por referir
las maldades que en otras agora se hacen.

98 99

1
DE LA COSTA DE LAS PERLAS Y DE PARIA
Y LA ISLA DE LA T RINIDAD

Desde la costa de Paria hasta el golfo de Venezuela, ex-


clusive, que habrá docientas leguas, han sido grandes e se-
ñaladas las destruiciones que los españoles han hecho en aque-
llas gentes, salteándolos y tomándolos los más que podían
a vida para vendellos por esclavos. Muchas veces, tomándo-
los sobre seguro y amistad q ue los españoles.habían con ellos
tratado, no guardándoles fee ni verdad, rescibiéndolos en sus
casas como a padres y a hijos, dándoles y sirviéndoles con
cuanto tenían y podían . No se podrían cierto fácilmente de-
cir ni encarecer, particularizadamente, cuáles y cuántas han
sido las injusticias, injurias, agravios y desafueros que las gen-
tes de aquella costa, de los españoles han recebido desde el
año de mil e quinientos y diez hasta hoy. Dos o tres quiero
decir solamente, por las cuales se juzguen otras innumera-
bles en número y fe aldad que fueron dignas de todo tormen-
to y fuego.
En la isla de la Trinidad, que es mucho mayor que Sicilia
e más felice, questá pegada con la tierra firme por la parte
de Paria, e que la gente della es de la buena y virtuosa en
su género que hay en todas las Indias, yendo a ella un saltea-
dor el año de mil e quinientos e dieciséis con otros sesenta
o setenta acostumbrados ladrones, publicaron a los indios
que se venían a morar y vivir a aquella isla con ellos. Los
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Bar1olo111é de las Casas Brevísima relación de la desmrcció11 de las Indias

indios rescibiéronlos como si fueran sus entrafias e sus hijos, en aquella tierra firme infinitas, tomándolos e captivándo-
sirviéndoles señores e súbditos con grandísima afectión y ale- los sobre seguro. Véase qué obras son estas y si aquellos in-
gría, trayéndoles cada día de comer tanto que les ~obrabay~~a dios ansí tomados si serán justamente hechos esclavos.
que comieran otros tantos; porque esta es comun cond1c1on Otra vez, acordando los frailes de Sancto Domingo, nues-
e liberalidad de todos los indios de aquel Nuevo Mundo: dar tra orden de ir a predicar e convertir aquellas gentes que ca-
excesivamente lo que han menester los españoles e cuanto tie- rescían de remedio e lumbre de doctrina para salvar sus áni-
nen. Hácenles una gran casa de madera en que morasen to- mas, como lo están hoy las Indias, enviaron un religioso pre-
dos, porque así la quisieron los españoles, q~e. fuese una no sentado en teología de gran virtud y sanctidad, con un fraile
más, para hacer lo que pretendía hacer e h1c1eron. lego su compañero, para que viese la tierra y tractase la gen-
Al tiempo que ponían la paja sobre las varas o madera te e buscase lugar apto para hacer monasterios. Llegados los
e habían cobrido obra de dos estados, porque los de dentro religiosos, recibiéronlos los indios como ángeles del cielo y
no viesen a los de fuera, so color de dar priesa a que se aca- óyenlos con gran afectión y atención e alegría las palabras
base la casa, metieron mucha gente dentro della, e repartié- que pudieron entonces darles a entender, más por señas que
ronse los españoles, algunos fuera, alrededor de la casa con por habla, porque no sabían la lengua. Acaesció venir por
sus armas, para los que se saliesen, y otros dentro. Los c~a- allí un navío, después de ido el que allí los dejó; y los espa-
les echan mano a las espadas e comienzan amenazar los in- ñoles dél, usando de su infernal costumbre, traen por enga-
dios desnudos que no se moviesen, si no , que los matarían, ño, sin saberlo los religiosos, al señor de aquella tierra, que
e comenzaron a atar, y otros que saltaron para huir, hicie- se llamaba don Alonso, o que los frailes le habían puesto es-
ron pedazos con las espadas. Algunos que salieron heridos te nombre, o otros españoles, porque los indios son amigos
1! 1 y sanos e otros del pueblo que no habían entrado, tomaron e cudiciosos de tener nombre de cristiano e luego lo piden
1
sus arcos e flechas e recógense a otra casa del pueblo para que se lo den, aun antes que sepan nada para ser bactizados.
se defender, donde entraron ciento o doscientos dellos e de- Así que engañan al dicho don Alonso para que entrase en
fendiendo la puerta; pegan los españoles fu ego a la casa e el navío con su mujer e otras ciertas personas, y que les ha-
quémanlos todos vivos. Y con su presa, que sería de ciento rían allá fiesta. Finalmente, que entraron diez y siete perso-
y ochenta o docientos hombres que pudieron atar, vanse a nas con el señor y su mujer, con confianza que los religiosos
su navío y alzan las velas e van a la isla de San Juan, donde estaban en su tierra y que los españoles por ellos no harían
venden la mitad por esclavos, e después a la Española, don- alguna maldad, porque de otra manera no se fiaran dellos.
¡ de vendieron la otra.
Reprendiendo yo al capitán desta tan insigne traición e
Entrados los indios en el navío, alzan las velas los traidores
e viénense a la isla Española y véndenlos por esclavos.
maldad a la sazón en la mesma isla de Sant Juan, me res- Toda la tierra, como veen su señor y señora llevados, vie-
pondió:'" Andá señor, que así me lo mandaron e me lo die- nen a los frailes e quiérenlos matar. Los frailes, viendo tan
1 ron por instrucción los que me enviaron, que cuando no pu-
diese tomarlos por guerra que los tomase por paz." Y en ver-
gran maldad, queríanse morir de angustia, y es de creer que
dieran antes sus vidas que fuera tal injusticia hecha, espe-
dad que me dijo que en toda su vida había hallado padre ni cialmente porque era poner impedimento a que nunca aque-
madre, sino en la isla de la Trinidad, según las buenas obras llas ánimas pudiesen oír ni creer la palabra de Dios. Apaci-
que los indios Je habían hecho. Esto dijo para mayor confu- guáronlos lo mejor que pudieron y dijéronles que con el pri-
sión suya e agravamiento de sus pecados. Destas han hecho mer navío que por allí pasase escribirían a la isla Española,
102 10.I
Bartolomé de las Casas Brevt'sima relación de la des1rucción de las Indias

. . y que harían que les tornasen su señor y los demás que con Otra vez, en estas.provincias, al cabo que dicen de la Co-
él estaban. Trujo Dios por allí luego un navío para más con- dera, estaba un pueblo cuyo señor se llamaba Higueroto,
firmación de la dannación de los que gobernaban, y escri- nombre propio de la persona o común de los señores dél. Este
bieron a los· religiosos de la Española: en él claman, protes- era tan bueno e su gente tan virtuosa, que cuantos españoles
tan una y muchas veces; nunca quisieron los oidor~s hacer- por allí en los navíos venían hallaban reparo, comida, des-
les justicia, porque entre ellos mesmos estaban repartidos par- canso y todo consuelo y refrigerio, e muchos libró de la muer-
te de los indios que ansí tan injusta y malamente habían pren- te que venían huyendo de otras provincias donde habían sal-
dido los tiranos. . . . teado y hecho muchas tiranías e males, muertos de hambre,
Los dos religiosos, que habían prometido a los indios de que los reparaba y enviaba salvos a la isla de las Perlas, don-
la tierra que dentro de cuatro meses vernía su señor don Alon- de había población de cristianos, que los pudiera matar sin
so con los demás, viendo que ni en cuatro ni en ocho vinie- que nadie los supiera y no lo hizo; e, finalmente, llamaban
ron, aparejáronse para morir y dar la vida a quien la habían todos los cristianos a aquel pueblo de Higueroto el mesón
ya antes que partiesen ofrecido. Y así los indios tomaron ven- y casa de todos.
ganza dellos justamente matándolos, aunque innocentes, po~- Un malaventurado tirano acordó de hacer allí salto, co-
que estimaron que ellos habían sido causa de aquella trai- mo estaban aquellas gentes tan seguras. Y fue allí con un na-
ción; y porque vieron que no salió verdad lo que dentro de vío e convidó a mucha gente que entrase en el navío, como
los cuatro meses les certificaron e prometieron; y porque hasta solía entrar y fiarse en los otros. Entrados muchos hombres
entonces ni aun hasta agora no supieron ni saben hoy que
e mujeres y niños alzó las velas e vínose a la isla de Sant Juan,
haya diferencia de los frailes a los tiranos y ladrones y sal-
donde los vendió todos por esclavos, e yo llegué entonces a
teadores españoles por toda aquella tierra. Los bie_n~ve~tl;l- la dicha isla e vide al dicho tirano, y supe allí lo que había
rados frailes padescieron injustamente, por la cual m1ustic1a
hecho. Dejó destruído todo aquel pueblo, y a todos los tira-
ninguna duda hay que, según nuestra fee sancta, sean verda- nos españoles que por aquella costa robaban e salteaban·les
deros mártires e reinen hoy con Dios en los cielos, bienaven- pesó y abominaron este tan espantoso hecho, por perder
turados, como quiera que allí fuesen enviados por la obedien- el abrigo y mesón que allí tenían como si estuvieran en sus
cia y llevasen intención de predicar e dilatar la.s~ncta fee e. casas.
salvar todas aquellas ánimas, e padescer cu~lesqme~a.traba-
jos y muerte que se les ofresciese por Jesucnsto crucificado. Digo que dejo de decir inmensas maldades e casos espan-
Otra vez, por las grand·es tiranías y obras nefandas de los tosos que desta manera por aquellas tierras se han hecho e
cristianos malos, mataron los indios otros dos frailes de Sanc- hoy en este día hacen.
to Domingo, e uno de Sant Francisco, de que yo soy testigo, Han traído a la isla Española y a la de Sant Juan, de
porque me escapé ·de la mesma muerte por milagro divino, toda aquella costa, que estaba poblatísima, más de dos cuen-
donde había harto que decir para espantar los hombres se- tos de ánimas salteadas, que todas también las han muerto
gún Ja gravedad~ hor:ibilidad del. caso. Pero P,or ser .1ª!~º en las dichas islas echándolos, a las minas ·y en los otros tra-
no lo quiero aqm declí hasta su tiempo, 'y el dia del JUICI? bajos, allende de las multitúdines que en ellas, como arriba
será más claro, cuando Dios tomare venganza de tan horn- decimos, había. Y es una gran lástima y quebramiento de co-
bles e abominables insultos como hacen en las Indias los que razón de ver aquella costa de tierra felicísima toda desierta
tienen nombre de cristianos. y despoblada.
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Bor1olo111é de las Casas Brev(sima relación de la des1mcció11 de las Indias

Es esta averiguada verdad, que nunca traen navío carga- fernal y desesperada en este siglo que se le pueda comparar,
do de indios, así robados y salteados, como he dicho, que aunque la de sacar el oro en las minas sea en su género graví-
no echan a la mar muertos la tercia parte de los que meten sima y pésima. Métenlos en la mar en tres y en cuatro e cin-
dentro, con los que matan por tomallos en sus tierras. La co brazas de hondo, desde la mañana hasta que se pone el
causa es porque como para conseguir su fin es menester mu- sol; están siempre debajo del agua nadando, sin resuello,
cha gente para sacar más dineros por más esclavos, e no lle- arrancando las ostras donde se crían las perlas. Salen con unas
van comida ni agua sino poca, por no gastar los tiranos que redecillas llenas dellas a lo alto y a resollar, donde está un
se llaman armadores, no basta apenas sino poco más de pa- verdugo español en una canoa o barquillo, e si se tardan en
ra los españoles que van en el navío para saltear y así falta descansar les da de puñadas y por los cabellos los echa al agua
para los tri stes, por lo cual mueren de hambre y sed, y el re- para que tornen a pescar. La comida es pescado, y del pes-
medio es dar con ellos en la mar. Y en verdad que me dijo cado que tienen las perlas, y pan cazabi, e algunos maíz (que
hombre dellos que desde las islas de los Lucayos, donde se son los panes de allá): el uno de muy poca sustancia y el otro
hicieron grandes estragos desta manera, hasta la isla Espa- muy trabajoso de hacer, de los cuales nunca se hartan. Las
ñola, que son sesenta o setenta leguas, fuera un navío sin agu- camas que les dan a la noche es echallos en un cepo en el
ja y sin carta de marear, gu iándose solamente por el rastro suelo, porque no se les vayan. Muchas veces, zabúllense en
de los ind ios que quedaban en la mar echados del navío la mar a su pesquería o ejercico de las perlas y nunca tornan
muertos. · a salir (porque los tiburones e marrajos, que son dos espe-
Después, desque los desembarca ran en la isla donde los cies de bestias marinas crudelísimas que tragan un hombre
llevan a vender, es para quebrar el corazón de cualquiera que entero, los comen y matan). .
alguna señal de piedad tuviere, verlos desnudos y hambrien- Véase aquí si guardan los españoles, que en esta granje-
tos, que se caían de desmayados de hambre niños y viejos, ría de perlas andan desta manera, los preceptos divinos del
hombres y mujeres. Después, como a unos corderos los apar- amor de Dios y del prójimo, poniendo en peligro de muerte
tan padres de hij os e mujeres de maridos, haciendo mana- temporal y también del ánima, porque mueren sin fee e sin
das dellos de a diez y de a veinte personas y echan suertes sacramentos, a sus prójimos por su propia cudicia. Y lo otro,
sobrellos, para que lleven sus partes los infelices armadores, dándoles tan horrible vida hasta que los acaban e consumen
que son los que ponen su parte de dineros para hacer el ar- en breves días. Porque vivir los hombres debajo del agua sin
mada de dos y de tres navíos, e para los tiranos salteadores resuello es imposible mucho tiempo, señaladamente que la
que van a tomallos y salteallos en sus casas. Y cuando cae frialdad continua del agua los penetra, y así todos común-
la suerte en la manada donde hay algún viejo o enfermo, di- mente mueren de echar sangre por la boca, por el apretamien-
ce el tirano a quien cabe: "Este viejo dadlo al diablo. ¿Para to del pecho que hacen por causa de estar tanto tiempo e tan
qué me lo dais, para que lo entierre? Este enfermo ¿para qué continuo sin resuello, y de cámaras que causa la frialdad.
lo tengo que llevar, para curallo?" Véase aquí en qué esti- Conviértense los cabellos, siendo ellos de su natura negros,
man los españoles a los indios e si cumplen el precepto divi- quemados como pelos de lobos marinos, y sáleles por la es-
no del amor del prójimo, donde pende la Ley y los Profetas. palda salitre, que no parecen sino monstruos en naturaleza
La tiran ía que los españoles ejernitan contra los indios de hombres de otra especie.
en el sacar o pescar de las perlas es una de las crueles e con- En este incomportable trabajo, o por mejor decir ejerci-
denadas cosas que pueden ser en el mundo. No hay vida in- cio del infierno, acabaron de consumir a todos los indios lu-
106 101
Barto/omé de las Casas

cayos que había en las islas cuando cayeron los españoles en


esta granjería; e valía cada uno Cincuenta y cient castellanos,
y los venqían públicamente, aun habiendo sido prohibido por
las justicias mesmas, aunque injustas por otra parte, porque
los lucayos eran grandes nadadores. Han muerto también allí
otros muchos sinnúmero de otras provincias y partes.

DEL RIO YUYAPARI

Por la provincia de Parfa sube un río que.se llama Yuya-


pari, más de docientas leguas la tierra arriba; por él subió
un triste tirano muchas leguas el año de mil e quinientos e
veinte y nueve con cuatrocientos o más hombres, e hizo ma-
tanzas grandísimas, quemando vivos y metiendo a espada in-
finitos innocentes que estaban en sus tierras y casas sin ha-
cer mal a nadie, descuidados, e dejó abrasada e asombrada
y ahuyentada muy gran cantidad de tierra. Y, en fin, él mu-
rió mala muerte y desbaratóse su armada; y despµés, otros
tiranos sucedieron en aquellos males e tiranías, e hoy andan
por allí destruyendo e matando e infernando las ánimas que
el Hijo de Dios redimió con su sangre.

108 109
DEL REINO DE VENEZUELA

En el año de mil e quinientos e veinte y seis, con engaños


'Y persuasiones dañosas que se hicieron al Rey nuestro señor,
como siempre se ha trabajado de le encubrir la verdad de los
daños y perdiciones que Dios y las ánimas y su estado resci- .
bían en aquellas Indias, dió e concedió un gran reino, mu-
cho mayor que toda España, que es el de Venezuela, con la
gobernación e jurisdición total, a los mercaderes de Alema-
ña, con cierta capittJlación e concierto o asíento que con ellos
se hizo. Estos, entrados con trecientos hombres o más en
aquellas fierras, hallaron aquellas gentes rriansísü¡:nas ovejas,
como y mucho más que los otros las suelen hallar en todas
las partes de las Indias antes que les hagan daño los españo-
les. Entraron en ellas, más pienso, sin comparación, cruel-
mente que ninguno de los otros tiranos que hemos dicho, e
más irracional e furiosamente que crudelísimos tigres y que
rabiosos lobos y leones. Porque con mayor ansia y ceguedad
rabiosa de avaricia·y, más exquisitas maneras e industrias para
haber y robar plata y oro que todos los de antes, pospuesto
todo temor a Dios y al rey e vergüenza de las gent~s. olvida-
dos que eran hombres mortales, como más libertados, pose-
yendo toda la jurisdicción de la tierra, tuvieron.
Han asolado, destruído y despoblado estos demonios en-
carnados más de cuatrocientas leguas de tierras felicísimas,
y en ellas grandes y admirables provincias, valles de cuaren-
ta leguas, regiones amenísimas, poblaciones muy grandes, ri-
" /
tJartolome de las Casas Brevísima relación de la des1ruccid11 de las Indias

quísimas de gentes y oro. Han muerto y despedazado total- Llegaron a otra gran providencia, en los confines de la
mente grandes y diversas naciones, muchas lenguas que no provincia e reino de Sancta Marta; hallaron los indios en sus
han dejado persona que las hable, si no son algunos que se casas, en sus pueblos y haciendas, pacíficos e ocupados. Es-
habrán metido en las cavernas y entrañas de la tierra huyen- · tuvieron mucho tiempo con ellos comiéndoles sus haciendas
do de tan extraño e pestilencia! cuchillo. Más han muerto y e los indios sirviéndoles como si las vidas y salvación les ho-
destruído y echado a los infiernos de aquellas innocentes ge- bieran de dar, e sufriéndoles sus continuas opresiones e im-
neraciones, por estrañas y varias y nuevas maneras de cruel portunidades ordinarias, que son intolerables, y que come
iniquidad e impiedad (a lo que creo) de cuatro y cinco cuen- más un tragón español en un día que bastaría para un mes
tos de ánimas; e hoy, en este día, no cesan actualmente de en una casa donde haya diez personas de indios. Diéronles
las echar. De infinitas e inmensas injusticias, insultos y es- en este tiempo mucha suma de oro, de su propia voluntad,
tragos que han hecho e hoy hacen, quiero. decir tres o cuatro con otras innumerables buenas obras que les hicieron. Al cabo
no más, por los cuales se podrán juzgar los que, para efec- que ya se quisieron los tiranos ir, acordaron de pagarles las
tuar las grandes destruiciones y despoblaciones que arriba de- posadas por esta manera. Madó el tirano alemán, goberna-
cimos, pueden haber hecho. dor (y también, a lo que creemos, hereje, porque ni oía misa
Prendieron al señor supremo de toda aquella provincia ni la dejaba de oír a muchos, con otros indicios de luterano
sin causa ninguna, más de por sacalle oro dándole tormen- que se le conoscieron), que prendiesen a todos los indios con
tos; soltóse y huyó, e fuése a los montes y alborotóse, e ame- sus mujeres e hijos que pudieron, e métenlos en un corral
drentóse toda la gente de la tierra, escondiéndose por los mon- grande o cerca de palos que para ellos se hizo, e hízoles sa-
tes y breñas; hacen entradas los españoles contra ellos para ber que el que quisiese salir y ser libre que se había de resca-
irlos a buscar; hállanlos; hacen crueles matanzas, e todos los tar de voluntad del inicuo gobernador' dando tanto oro por
que toman a vida véndenlos en públicas almonedas por es- sí e tanto poF su mujer e por cada hijo. Y por más los apre-
clavos. En muchas provincias, y en todas donde quiera que tar mandó que no les metiesen alguna comida hasta que les
llegaban, antes que prendiesen al universal señor, los salían trujesen el oro que les pedía por su rescate. Enviaron mu-
a rescibir con cantares y bailes e con muchos presentes de chos a sus casas por oro y rescatábanse según podían; soltá-
oro en gran cantidad; el pago que les daban, por sembrar banlos e íbanse a sus labranzas y casas a hacer su comida:
su temor en toda aquella tierra, hacíalos meter a espada e enviaba el tirano ciertos ladrones salteadores españoles que
hacellos pedazos. tornasen a prender los tristes indios rescatados una vez; traían-
Una vez, saliéndoles a rescibir de la manera dicha, hace los al corral, dábanles el tormento de la hambre y sed hasta
el capitán, alemán tirano, meter en una gran casa de paja que otra vez se rescatasen. Hobo destos muchos que dos o
mucha cantidad de gente y hácelos hacer pedazos. Y porque tres veces fueron presos y rescatados; otros que no podían
la casa tenía unas vigas en lo alto, subiéronse en ellas mucha ni tenían tanto, porque lo habían dado todo el oro quepo-
gente huyendo de las sangrientas manos de aquellos hombres seían, los dejó en el corral perecer hasta que murieron de ham-
o bestias sin piedad y de sus espadas: mandó el infernal hom- bre.
bre pegar fuego a la casa, donde todos los que quedaron fue- Desta dejó perdida y asolada y despoblada una provin-
¡ r
ron quemados vivos. Despoblóse por esta causa gran núme- cia riquísima de gente y oro que tiene un valle de cuarenla
¡ r
ro de pueblos, huyéndose toda la gente por las montañas, leguas, y en ella quemó pueblo que tenía mil casas.
donde pensaban salvarse. Acordó este tirano infernal de ir la tierra dentro, con cu-
/J2 113
Bartolomé de las Casas Brevísima relaci<fn de.la destruccióJ? de las Indias

<licia e ansia de descubrir por aquella parte el infierno del Porque aquellas provincias de Venezuela, con las que más
Perú. Para este infelice -viaje llevó él y los demás infinitos han estragado, asolado y despoblado más de cuatrocientas
indios cargados con cargas de tres y cuatro arrobas, ensarta- leguas (como dije), es la tierra más rica y más próspera de
dos en cadenas. Cansábase alguno o desmayaba de hambre oro y era de población que hay en el mundo. Y más renta
y del trabajo e flaqueza. Cortábanle luego la cabeza por la le .han estorbado y echado a perder, que tuvieran los reyes
collera de la cadena, por no pararse a desensartar los otros de España de aquel reino, de dos millones, en diez y seis años
que iban en los colleras de más afuera, e caía la cabeza a una que ha que los tiranos enemigos de Dios y del rey las comen-
parte y el cuerpo a otra e repartían la carga de éste sobre las zaron a destruir. Y estos daños, de aquí a la fin del mundo
'que llevaban los otros. Decir las provincias que asoló, las ciu- no hay esperanza de ser recobrados, si no hiciese Dios por
dades e lugares que quemó, porque son todas las casas de milagro resuscitar tantos cuentos de ánimas muertas. Estos
paja; las gentes que mató, las crueldades que en particulares . son los daños temporales del rey: sería bien considerar qué
matanzas que hizo perpetró en este camino, no es cosa creí- tales y qué tantos son los daños, des?onras, blasfemi~s, in-
ble, pero espantable y verdadera. Fueron por allí después, famias de Dios y de su ley, y con que se recompensaran tan
por aquellos caminos, otros tiranos que sucedieron de la mes- innumerables ánimas como están ardiendo en los infiernos
ma Venezuela, e otros de la provincia de Sancta Marta, con por la cudicia e inmanidad de aquestos tiranos animales o
la mesma sancta intención de descubrir aquella casa sancta alemanes.
del oro del Perú, y hallaron toda la tierra más de docientas Con sólo esto quiero su infidelidad e ferocidad concluir:
leguas tan quemada y despoblada y desierta, siendo poblatí- que desde que en la tierra entraron ~asta hoy, convie~e asa-
sima e felicísima como es dicho, que ellos mesmos, aunque ber, estos diez y seis años, han enviado muchos nav10s car-
tiranos e crueles, se admiraron y espantaron de ver el rastro gados e llenos de indios por la mar a vender a Sancta Marta
por dónde aquél había ido, de tan lamentable perdición. · e a la isla Española e Jamaica y la isla de Sant Juan por es-
Todas estas cosas están probadas con muchos testigos por clavos más de un cuento de indios, e hoy en este día ]os en-
el fiscal del Consejo de las Indias, e la probanza está en el vían, ~ño de mil e quinientos e cuarenta y dos, viendo Y disj-
mesmo Consejo, e nunca quemaron vivos a ningunos destos mulando el Audiencia real de la isla Española, antes fav~-
tan nefandos tiranos. Y no es nada lo que está probado con resciéndolo como todas las otras infinitas tiranías e perd1-
los grandes estragos y males que aquellos han hecho, porque ciones (que'se han hecho en toda aquella costa de tierra fir-
todos los ministros de la justicia que hasta hoy han tenido me, que son más de cuatrocientas leguas que han ~stado e
en las Indias, por su grande y mortífera ceguedad no se han hoy están estas de Venezuela y Sancta Marta debaJo de su
ocupado en examinar los delictos y perdiciones e matanzas jurisdidón) que pudieran estorbar e remediar. Todos estos
que han hecho e hoy hacen todos los tiranos de las Indias, indios no ha habido más causa para los hacer esclavos de so-
sino en cuanto dicen que por .haber fulano y fulano hecho la perversa; ciega e obstinada voluntad, por C?J?Plir ~on su
crueldades a los indios ha perdido el rey de sus rentas tantos insaciable cudicia de dineros de aquellos avans1mos tiranos
mil castellanos; y para argü_ir esto poca probanza y harto ge- com.o todos 1·o s otros siempre en todas las Indias han hecho,
neral e confusa les basta. Y aun esto no saben averiguar, ni tomando aquellos corderos y ovejas de sus c~sas e a ?us mu-
hacer, ni encarecer como deben, porque si hiciesen lo que de- jeres e hijos por las maneras crueles y nefanas ya dichas, y
ben a Dios y al .rey hallarían que los dichos tiranos alemanes echalles el hierro del ·rey para venderlos por esclavos.
más han robado al rey de tres millones de castellanos de oro.
l/4
IJ5
DE LAS PROVINCIAS DE LA TIERRA FIRME POR LA
PARTE QUE SE LLAMA LA FLORIDA

A estas provincias han ido tres tiranos en diversos tiem-


pos, desde el año de mil e quinientos y diez o de once, a ha-
cer las obras que los otros e los dos dellos en las otras partes
de las Indias han cometido, por subir a estados despropor-
cionados de su merescirniento, con la sangre e perdición de
aquellos sus prójimos. Y todos tres han muerto .m ala muer-
te, con destrucion de sus personas e casas que habían edifi-
cado de sangre de hombres en otro tiempo pasado, como yo
soy testigo de todos tres, y su memoria está ya raída de la
haz de la tierra, como si no hubieran por esta vida pasado.
Dejaron toda la tierra escandalizada e puesta en la infamia
y horror de su nombre con algunas matanzas que hicieron,
pero no muchas, porque los mató Dios antes que más. hicie-
sen, porque les tenía guardado para allí el castigo de los ma-
les que yo sé e vide que en otras partes de las Indias habían
perpetrado.
El cuarto tirano fué agora postreramente, el año de mil
y quinientos e treinta y ocho, muy de propósito e con mucho
aparejo; ha tres años que no saben dél ni parece: somos cier-
tos que luego en entrando hizo crueldades y luego desapare-
ció, e que si es vivo él y su gente, que en estos tres años ha
destruído grandes e muchas gentes si por fonde fué las ha-
Hó, porque es de los marcados y experimentados e de los que
· más daños y males y destruiciones de muchas provincias e
117
Bartolomé de las Casas Brevísima relación de la des1rucción de las Indias

reinos con otros sus compañeros ha hecho. Pero más cree- A rnuc.ho número de indi9s, en especial a más de docien-
mos que le ha dado Dios el fin que a los otros ha dado. tos juntos (según se dice), que enviaron a llamar de cierto
Después de tres o cuatro años de escripto lo susodicho, pueblo, o ellos vinieron de su voluntad, hizo cortar el tirano
salieron de la tierra Florida el resto de los tiranos que fué mayor desde las narices con los !abríos hasta la barba todas
con aqueste tirano mayor que muerto dejaron; de los cuales las caras, dejándolas rasas; y así, con aquella lástima y do-
supimos las inauditas crueldades y maldades que allí en vi- lor e amargura, c0rriendo sangre, los enviaron a que lleva-
da, principalmente dél y después de su infelice muerte los in- . sen las nuevas de las obras y rniiagros que hacían aquellos
humanos hombres en aquellos innocentes y a nadie dañosos predicadores de la santa fe católica baptizados. Júzguese ago-
indios perpetraron; porque no saliese falso lo que arriba yo ra qué tales estarán aquellas gentes, cuánto amor ternán a
había adevinado. Y son tantas, que afirmaron la regla que los cristianos y cómo creerán ser el Dios que tienen bueno
arriba al principio pusimos: que cuanto más procedían en des- e justo, y la ley e religión, que profesan y de que se jactan,
cubrir y destrozar y perder gentes y tierras, tanto más seña- inmaculada. Grandísimas y estrañísirnas son las maldades que
. · ladas crueldades e iniquidades contra Dios y sus prójimos per- allí cometieron aquellos infelices hombres, hijos de perdición.
petraban. Estarnos enhastiados de contar tantas e tan exe- Y así, el más infelice capitán rnurión con malaventurado, sin ·
crables y horribles e sangrientas obras, no de hombres sino confesión, e no dudamos sino que fué sepultado en los in-
de bestias fieras, e por eso no he querido detenerme ed con- fiernos, si quizá Dios ocultamente no le proveyó, según su ·
tar más ·de las siguientes. divina misericordia e no según los deméritos dél, por tan exe-
Hallaron grandes poblaciones de gentes muy bien dispues- crables maldades.
tas, cuerdas, políticas y bien ordenadas. Hacían en ellos gran-
des matanzas (como suelen) para entrañar su miedo en los
corazones de aquellas gentes. Afligíanlos y rnatábanlos con
echalles cargas corno a bestias. Cuando alguno cansaba o des-
mayaba, por no desensartar de la cadena donde los llevaban
en colleras otros que estaban antes de aquél, cortábanle la
cabeza por el pescuezo e caía el cuerpo a una parte y la cabe-
za a otra, como de otras partes arriba contamos.
En~rando en un puebl9 donde lC?S r.escibieron con alegría
e les dieron de comer hasta hartar e más de seisciento indios
para _acémilas de su·s camas e §ervicio de sus caballos, sali-
dos de los tiranos, vuelve un capitán deudo del tirano mayor ·
a robar todo el pueblo estando seguros, e mató a lanzadas
al señor rey de la tierra e hizo otras crueldades. En otro pue- .
blo grande, porque les pareció que estaban tin poco los veci-
nos dél más recatados por las infames y horribles obras que
habían oído dellos, metieron a espada y lanza chicos y gran-
des, niños y viejos, súbditos y señores, que no perdona.ron
a nadie.
118 119
DEL RIO DE LA PLATA

Desde el año de mil e quinientos y veinte y dos o veinte


y tres han ido al Río de la Plata, donde hay grandes reinos
e provincias, y de gentes muy dispuestas e razonables, tres
o cuatro veces capitanes. En general, sabemos que han he-
cho muertes e daños; en particular, como está muy a tras-
mano de lo que más se tracta de las Indias, no sabemos co-
sas que decir señaladas. Ninguna duda empero tenemos que
no hayan hecho y hagan hoy las mesmas obras que en las
otras partes se han hecho y hacen. Porque son los mesmos
españoles y entre ellos hay de los que se han hallado en las
otras, y porque van a ser ricos e grandes señores como los
otros, y esto es imposible que pueda ser, sino con perdición
e matanzas y robos e diminución de los indios, según la or-
den e vía perversa que aquéllos como los otros llevaron.
Después que lo dicho se escribió, supimos muy con ver-
dad que han destruído y despoblado grandes provincias y rei-
nos de aquella tierra, haciendo extrañas matanzas y cruelda-
des en aquellas desventuradas gentes, con las cuales se han
señalado cdmo los otros y más que otros, porque han tenido
más lugar por estar más lejos de España, y han vivido más
sin orden e justicia, aunque en todas las Indias no la hubo,
como parece por todo lo arriba relatado.
Entre otras infinitas se han leído en el Consejo de las In-
dias las que se dirán abajo. Un tirano gobernador dió man-
12 1
Bar1olome de las Casas

damiento a cierta gente suya que fuese a ciertos pueblos de


l. indios e que si no les diesen de comer los matasen a todos:
Fueron con esta auftoridad, y porque los indios como a ene-
migos suyos no se fu quisieron dar, más por miedo de vellos
y por huíllos que por falta de liberalidad, metieron a espada
sobre cinco mil ánimas.
Item, viniéronse a poner en sus manos y a ofrecerse a su
servicio cierto número de gentes de paz, que por ventura ellos
enviaron a llamar, y porque o no vinieron tan presto o por-
que como suelen y es costumbre dellos vulgada, quisieron en
ellos su horrible miedo y espanto arraigar, mandó el gober-
nador que los entregasen a todos en manos de otros indios DE LOS GRANDES REINOS
que aquéllos tenían por sus enemigos. Los cuales, llorando Y GRANDES PROVINCIAS DEL ·PERU
y clamando rogaban que los matasen ellos e no los diesen
a sus enemigos; y no queriendo salir de la casa donde esta- En el año de mil e quinientos e treinta y uno fué otro ti-
ban, los hicieron pedazos, clamando y diciendo: « Venimos rano grande con cierta gente a los reinos del Perú, donde en-
a serviros de paz e matáisnos; nuestra sangre quede por es- trando con el título e intención e con los principios que los
tas paredes en testimonio de nuestra injusta muerte y vues- otros todos pasados (porque era uno de los que se habían
tra crueldad.» Obra fué ésta, cierto, señalada e dina de con- más ejercitado e más tiempo en todas las crueldades y estra-
, siderar e mucho más de lamentar. gos que en l:;t tierra firme desde el año 'de mil e quinientos
y diez se habían hecho), cresció en crueldades y matanzas y
robos, sin fee ni verdad, destruyendo pueblos, apocando, ma-
tando las gentes dellos e siendo causa de tan grandes males
que han sucedido en aquellas tierras, que bien somos ciertos
que nadie bastará a referillos y encarecellos, hasta que los
veamos y conozcamos claros el día del Juicio; y de algunos
que quería referir la deformidad y calidades y circunstancias
que los afean y agravian, verdaderamente yo no podré ni sa-
bré encarecer.
En su infelice entrada mató y destruyó algunos pueblos
e les robó mucha cantidad de oro. En una isla que está cerca
de las mesmas provincias, que se llama Pugna, mµy poblada
e graciosa, e rescibiéndole el señor y gente della como a án-
geles del cielo, Y' después de seis meses habiéndo,les comido
todos sus bastimentos, y de nuevo descubriéndoles los trojes
del trigo que tenían para sí e sus mujeres e ,hijos los tiempos
de seca y estériles, y ofreciéndoselas con muchas lágrimas que
·122 123
Bar1olomé de las Casas Brevísima relación de la destrucción de las Indias

las gastasen e comiesen a su voluntad, el pago que les dieron con los indios por los españoles se ha guardado), levántanle
a la fin fué que los metieron a espada y alancearon mucha que por su mandado se juntaba gente, y él responde que en
cantidad de gentes dellas, y los que pudieron tomar a vida toda la tierra no se movía una hoja de un árbol sin su volun-
hicieron esclavos con grandes y señaladas crueldades otras tad: que si gente se juntase creyesen que él la mandaba jun-
que en ellas hicieron, dejando casi despoblada la dicha isla. tar, y que presto estaba, que lo matasen. No onstante todo
. De allí vanse a la provincia de Tumbala (sic) ques en la esto, lo condenaron a quemar vivo, aunque después rogaron
tierra firme, e matan y destruyen cuantos pudieron. Y por- algunos al capitán que lo ahogasen, y ahogado lo quemaron.
que de sus espantosas y horribles obras huían todas las gen- Sabido por él, dijo: "Por qué me quemáis, qué os he hecho?
tes, decían que se alzaban e que eran rebeldes al rey. Tenía ¿No me prometistes de soltar dándoos el oro? ¿No os di más
este tirano esta industria: que a los que pedía y otros que ve- de lo que os prometí? Pues que así lo queréis, envíame a vues-
nían a dalles presentes de oro y platé;l y de lo que tenían, de- tro rey de España", e otras muchas cosas que dijo para gran
dales que trujesen más, hasta que él vía que o no tenían más confusión y detestación de la gran injusticia de los españo-
o no traían más, y entonces decía que los rescebía por vasa- les; y en fin lo quemaron. ·
llos de los reyes de España y abrazábálos y hacía tocar dos Considérese aquí la justicia e título desta guerra; la pri-
trompetas que tenía, dándoles a entender que desde en ade- sión <leste señor e la sentencia y ejecución de su muerte, y
lante no les habían de tomar más ni hacelles mal alguno, te- la cosciencia con que tienen aquellos tiranos tan grandes te-
niendo por lícito todo lo que les robaba y le daban por mie- soros como en aquellos reinos a aquel rey tan grande e a otros
do de las abominables nuevas que de él oían antes que él los infinitos señores e particulares robaron.
recibiese so el amparo y protectión del rey; como si después De infinitas hazañas señaladas en maldad y crueldad, en
de rescebidos debajo de la protección real no los oprimiesen, estirpación de aquellas gentes, cometidas por los que sella-
robasen, asolasen y destruyesen y él no los hubiera así des- man cristianos, quiero aquí referir algunas pocas que un fraile
truído. de Sant Francisco a los principios victo, y las firmó de su nom-
Pocos días después, viniendo el rey universal y empera- bre enviando treslados por aquellas partes y otros a estos rei-
dor de aquellos reinos, que se llamó Atabaliba, con mucha nos de Castilla, e yo tengo en mi poder un traslado con su
gente desnuda y con sus armas de burla, no sabiendo cómo propia firma, en el cual dice así:
cortaban las espadas y herían las lanzas y cómo corrían los "Yo, fray Marcos de Niza, de la orden de Sant Francis-
caballos, e quien eran los españoles (que si los demonios tu- co, comisario sobre los frailes de la mesma orden en las pro-
vieren oro, los acometerán para se lo robar), llegó al lugar vin~ias del Perú, que fué de los primeros religiosos que con
donde ellos estaban, diciendo: "¿Dónde están esos españo- los primeros cristianos entraron en las dichas provincias, di-
l~s? Salgan acá, que no me mudaré de aquí hasta que mesa- go dando testimonio verdadero de algunas cosas que yo con
tisfagan de mis vasallos que me han muerto, y pueblos que mis ojos vi en aquella tierra, mayormente cerca del tracta-
me han despoblado, e riquezas que me han robado". Salie- miento y conquistas hechas a los naturales. Primeramente,
ron a él, matáronle infinitas gentes, prendiéronle su perso- yo soy testigo de vista y por ·experiencia cierta conoscí y al-
na, que venía en unas andas, y después de preso tractan con cancé que aquellos indios del Perú es la gente más benívola
él que se rescatase: promete de dar cuatro millones de caste- que entre indios se ha visto, y allegada e amiga a los cristia-
llanos y da quince, y ellos prométenlede soltalle; pero al fin, nos. Y vi que aquéllos daban a los españoles en abundancia
no guardándole la fee ni verdad (como nunca en las Indias oro y plata e piedras preciosas y todo cuanto les pedían que
124 125
Bar1ofomé de fas Ca,ms Brevísima refatión de fa d eslrucció n de l as f11di11s

· ellos tenían, e todo buen servicio, e nunca los indios salieron ñol que así había echado en el fuego al indio, aquel mesmo
de guerra sino de paz, mientras no les dieron ocasión con los qía, volviendo al real, cayó súbitamente muerto en el cami-
malos tractamientos e crueldades, antes los rescebían con toda no e yo fuí de parecer que no lo enterrasen.
benivolencia y honor en los pueblos a los españoles, dán- 1
' Item, yo afirmo que yo mesmo vi ante mis ojos a los
doles comidas e cuantos esclavos y esclavas pedían para
servicio. a
españoles cortar man·os, narices y orejas indios e indias sin
propósito, sino porque se les antojaba hacerlo, y en tantos
"Item, soy testigo e doy testimonio que sin dar causa ni
lugares y partes que sería largo de contar. E yo vi que los
ocasión aquellos indios a los españoles, luego que entraron
españoles les echaban perros a los indios para que los hicie-
en sus tierras, después de haber dado el mayor cacique Ata-
sen pedazos, e los vi así aperrear a muy muchos. Asimesmo
baliba más de dos millones de oro a los españoles, y habién- vi yo quemar tantas casas e pueblos, que no sabría decir el
~oles dado toda la tierra en su poder sin resistencia, luego
número según eran muchos. Asimesmo es verdad que toma-
quemaron al dicho Atabaliba, que era señor de toda la tie- ban niños de teta por los brazos y los echaban arrojadizos
rra, y en pos dél quemaron vivo a su capitán general Cochi-: cuanto podían, e otros desafueros y crueldades sin propósi-
Iimaca, el cual había venido de paz al gobernador con otros to, que me ponían espanto, con otras innumerables que vi
principales. Asimesmo, después déstos dende a pocos días que serían largas de contar.
quemaron a Chamba, otro señor muy principal de la pro-
vincia de Quito, sin culpa ni haber hecho por qué. "Item, vi que llamaban a los caciques e principales in-
'' Asimesmo quemaron a Chapera, señor de los canarios, dios que viniesen de paz seguramente e prometiéndoles se-
injustamente. Asimesmo Albia, gran señor de los que había guro, y en llegando luego los quemaban. Y en mi presencia
en Quito, quemaron los pies e le dieron otros muchos tor- quemaron dos: el uno en Andón y el otro en Tumbala, e no
mentos porque dijese dónde estaba el oro de Atabaliba, del fuí parte para se lo estorbar que no los quemasen, con cuan-
cual tesoro (como pareció) no sabía él nada. Asimesmo que- to les. prediqué. E según Dios e mi conciencia, en cuanto yo
maron en Quito a Cozopanga, gobernador que era de todas puedo alcanzar, no por otra causa sino por estos malos trac-
las provincias de Quito. El cual, por ciertos requerimientos tamientos, como claro parece a todos, se alzaron y levanta-
que le hizo Sebastián de Benalcázar, capitán del gobernador, ron los indios del Perú, y con mucha causa que se les ha da-
vino de paz, y porque no dió tanto oro como le pedían, lo do. Porque ninguna verdad les han tractado, ni palabra guar-
quemaron con otros muchos caciques e principales. Y a lo dado, sino que contra toda razón e injusticia, tiranamente
que yo pude entender su intento de los españoles era que no los han destruído con toda la tierra, haciéndoles tales obras
quedase señor en toda la tierra. · que han determinado antes de morir que semejantes obras
"Item, que los españoles recogieron mucho número de sufrir.
indios y los encerraron en tres casas grandes, cuantos en ellas "ltem, digo que por la relación de los indios hay mucho
cupieron, e pegáronles fuego y quemáronlos a todos sin ha- más oro escondido que manifestado, el cual, por las injusti-
cer la menor cosa contra español ni dar la menor causa, cias e crueldades que los españoles hicieron no lo han queri-
Y acaesció allí que un clérigo que se llama Ocaña sacó un do descubrir, ni lo descubrirán mientras rescibieren tales trac-
muchacho del fuego en que se quemaba, y viño alH otro es~ tamientos, antes querrán morir como los pasados. En lo cua l
pañol y tomóselo de las manos y lo echó en medio de las Ha- · Dios Nuestro Señor ha sido mucho ofendido e su Majestad
mas, donde se hizo ceniza con los demás. El cual dicho espá- muy deservido y defraudado en perder tal tierra que podía
f26 U7
Bartolomé de las Casas

dar buenamente de comer a toda Castilla~ la cual será harto


dificultosa y costosa, a mi ver, de la recuperar".
Todas estas son sus palabras del dicho religioso forma-
les, y vienen también firmadas del obispo de Méjico, dando
testimonio de que todo esto afirmaba el dicho Padre fray
I\1arcos. .
Hase de considerar aquí lo que este Padre dice que vido,
porque fué cincuenta o cien leguas .de tierra, y ha nueve o
diez años, porque era a los principios, e había muy pocos
que al sonido del oro fueran cuatro y cinco mil españoles y
se estendieron por muchos y grandes reinos y provincias más
de quinientas y setecientas leguas, que las tienen todas aso-
ladas, perpetrando las dichas obras y otras más fieras y crue-
les. Verdaderamente, desde entonces acá hasta hoy más de
mil veces más se ha destruído y asolado de ánimas que las
que ha contado, y con menos temor de Dios y del rey e pie- · DEL NUEVO REINO DE GRANADA
dad, han destruído grandísima parte del linaje humano. I\1ás
faltan y han muerto de aquellos reinos hasta hoy (e que hoy El año de mil y quinientos y treinta y nueve concurrieron
también los matan) en obra de diez años, de cuatro cuentos muchos tiranos yendo a buscar desde Venezuela y desde Sanc-
'
de ánimas. ta Marta y desde Cartagena el Perú, e otros que del mesmo
Pocos días ha que acañaverearon y mataron una gran rei- Perú descendían a calar y penetrar.aquellas tierras, e halla-
na, mujer del Inga, el que quedó por rey de aquellos reinos , ron a las espaldas de Sancta I\1arta y Cartagena, trecientas.le-
al cual los cristianos, por sus tiranías, poniendo las manos guas la tierra dentro, unas felicísimas e admirables provin-
en él, lo hicieron alzar y está alzado. Y tomaron a la reina cias llenas de infinitas gentes mansuetísimas y buenas como
su mujer y contra toda justicia y razón la mataron (y aun las otras y riquísimas también de oro y piedras preciosas, las
dicen que estaba preñada) solamente por dar dolor a su ma- que se dicen esmeraldas. A las cuales provincias pusieron por
rido. nombre el Nuevo Reino de Granada, porque el tirano que
Si se hubiesen de contar las particulares crueldades y ma- llegó primero a esas tierras era natural del reino que acá está
tanzas que los cristianos en aquellos reinos del Perú han co- de Granada. Y porque muchos inicuos e crueles hombres de
metido e cada día hoy cometen, sin dubda ninguna serían es- los que allí concurrieron de todas partes eran insignes carni-
pantables y tantas que todo lo que hemos dicho de las otras ceros y derramadores de la sangre humana, muy acostum-
partes se escureciese y paresciese poco, según la cantidad y brados y experimentados en los grandes pecados susodichos
gravedad dellas. en muchas partes de las Indias, por ,eso han sido tales y tan-
tas sus endemoniadas obras y las circunstancias y calidades
que las afean e agravian, que han excedido a muy muchas
y aun a todas las que los otros y ellos en las otras provincias
han hecho y cometido.
128 l}V
Brevi'sirna relación de la destrucción de las Indias
Bartolorné de las Casas

De infinitas que en estos tres años han perpetrado e que detestaba aquellas crueldades en quemarse todo el pueblo
agora en este día no cesan de hacer, diré algunas muy breve- donde las perpetraban. Todos los otros españoles, por imi-
11
1 mente de muchas: que un gobernador (porque no le quiso tar a su buen capitán y porque no saben otra cosa sino des-
admitir el que en el dicho Nuevo Reino de Granada robaba pedazar aquellas gentes, hicieron lo mesmo, atormentando
con diversos y fierons tormentos cada uno al cacique y señor
y mataba para que él robase e matase) hizo una probanza
contra él de muchos testigos, sobre los estragos e desafueros del pueblo o pueblos que tenían encomendados, estándoles
y matanzas que ha hecho e hace, la cual se leyó y está en el sirviéndoles dichos señores con todas sus gentes y dándoles
oro y esmeraldas cuanto podían y tenían. Y sólo los ator-
Consejo de las Indias.
Dicen en la dicha probanza los testigos, que estando to- mentaban porque les diesen más oro y piedras de lo que les
do aquel reino de paz e sirviendo a los españoles, dándoles daban. Y así quemaron y despedazaron todos los señores de
aquella tierra.
de comer de sus trabajos los indios continuamente y hacién-
doles labranzas y haciendas e trayéndoles mucho oro Y pie- Por miedo de las crueldades egregias que uno de los tira-
dras preciosas, esmeraldas y cuanto tenían y podían, repar- nos particulares en los indios hacía, se fueron a los montes
tidos los pueblos y señores y gentes dellos por los españoles huyendo de tanta inmanidad un gran señor que se llamaba
(que es todo lo que pretenden por medio para _alca_nzar su Daitama, con mucha gente de la suya. Porque esto tienen por
fin último, que es el oro) y puestos todos en la tirama Y ser- remedio y refugio (si les valiese). Y a esto llaman los españo-
vidumbre acostumbrada, el tirano capitán principal que aque- les levantamientos y rebelión. Sabido por el capitán princi-
lla tierra mandaba prendió al señor y rey de todo aquel reino pal tirano, envía gente al dicho hombre cruel (por cuya fero-
e túvolo preso seis o siete meses pidiéndole oro y esmeral- cidad los indios que estaban pacíficos e sufriendQ tan gran-
das, sin otra causa ni razón alguna. El dicho rey, que sella- des tiranías y maldades se habían ido a los montes), el cual
maba Bogotá, por miedo que le pusieron, dijo que él daría fué a buscallos, y porque no basta a esconderse en las entra-
una casa de oro que le pedían, esperando de soltarse de las ñas de la tierra, hallaron gran cantidad de gente y mataron
manos de quien así lo afligía, y envió i.ndios a que le t~ajesen y despedazaron más de quinientas ánimas, hombres y muje-
oro, y por veces trajeron mucha cantidad de oro e piedras, res e n~ños, porque a ningún género perdonaban. Y aun di-
pero porque no daba la casa de oro decían los españoles que cen los testigos que el mesmo señor Daitama había, antes que
lo matase, pues no cumplía lo que había prometido. El ~ii:~- la gente le matasen, venido al dicho cruel hombre y le había
no dijo que se lo pidiesen por justicia ante él mesmo; pldte- traído cuatro o cinco mil castellanos, e no obstante esto hizo
ronlo así por demanda, acusando al dicho rey de la tierra; el estrago susodicho.
él dió sentencia condenándolo a tormentos si no dierse la ca-
Otra vez, viniendo a servir mucha cantidad de gente a los
sa de oro. Danle el tormento del tracto de cuerda; echábanle
españoles y estando sirviendo con la humildad e simplicidad
sebo ardiendo en la barriga, pónenle a cada pie una herr~-
que suelen, seguros, vino el capitán una noche a la ciudad
dura hincada en un palo, y el pescuezo atado a otro palo,
donde los indios servían, y mandó que a todos aquellos in-
y dos hombres que le tenían las manos, e así le pagaban fue-
dios los metiesen a espada, estando dellos durmiendo y de-
go a los pies, y entraba el tirano de rato en rato ,Y decía que
llos cenando y descansando de los trabajos del día. Esto hi-
. así lo había de matar poco a poco a tormentos s1 no le daba zo porque le pareció que era bien hacer aquel estrago para
el oro. Y así lo cumplió e mató al dicho señor con los tor-
entrafüÍr su tem~r ~n todas las gentes de aquella tierra.
mentos. Y estando atormentándolo mostró Dios señal de que
1.1 1
130
Bartolomé de las Casas Brevísima relación de la destrucción r)e las Indias

Otra vez mandó el capitán:. tomar juramento a todos los Otra vez, viendo los indios de una provincia de aquel rei-
espafioles cuántos caciques y principales y gente común ca- no que habían quemado los españoles tres o cuatro señores
da uno tenía en el servicio de su casa, e que luego los traje- principaies, de miedo se fueron a u~ peñón fuerte para de-
sen a la plaza, e allí les mandó cortar a todos las cabezas, fender de enenemigos que tanto carescían de entrañas de hom-
donde mataron cuatrocientas a quinientas ánimas. Y dicen bres, y serían en el peñón y habría (según dicen los testigos)
los testigos que desta manera pensaba apaciguar la tierra. cuatro o cinco mil indios. Envía el capitan susodicho a un
• grande y señalado tirano (que a muchos de los que de aque-
De cierto tirano particular dicen los testigos que hizo gran-
des crueldades, matando y cortando muchas manos y nari- llas partes tienen cargo de asolar, hace ventaja) con cierta
ces a hombres y mujeres y destruyendo muchas gentes. · gente de españoles para que castigase, diz que los indios al-
zados que huían de ta gran prestilencia y carnecería, como
Otra vez envió el capitán al mesmo cruel hombre con cier- si hubieran hecho alguna sin justicia y a ellos perteneciera
tos españoles a la provincia de Bogotá a hacer pesquipa de hacer el castigo y tomar la venganza, siendo dignos ellos de
quién era el seño·r que había sucedido en aquel señorío, des- todo crudelísimo tormento sin misericordia, pues tan ajenos
pués que mató a tormentos al señor universal, y anduvo por son de ella y de piedad con aquellos innocentes. Idos los es-
muchas leguas de tierra prendiendo cuantos indios podía ha- pañoles al peñón , súbenlo por fuerza, como los indios sean
ber, e porque no le decían quién era el señor que había suce- ·desnudos y sin armas, y llamando los españoles a los indios
dido, a unos cortaba las manos y a otros hacía echar a los de paz y que los aseguraban que no les harían mal alguno,
perros bravos que los despedazaban, así hombres como mu- que no peleasen, luego los indios cesaron: manda el crudelí-
jeres, y desta manera mató y destruyó muchos indios e in- simo hombre a los españoles que tomasen todas las fuerzas
dias ; Y un día, al cuarto del alba, fué a dar sobre unos caci- del peñón, e tomadas, que diesen en los indios. Dán los ti-
ques o capitanes y gente mucha de indios que estaban de paz gres y leones en las ovejas mansas y desbarrigan y matan a
y ·seguros, que ·los había asegurado y dado la fe de que no espada tantos, que se pararon a descansar: tanto eran los 9.ue
recibirían mal ni daño, por la cual seguridad se salieron de habían hecho pedazos. Después de haber descansado un ra-
los montes donde estaban escondidos a poblar a lo raso, don- to mandó el capi,tán que matasen y desempeñasen del peñón
de tenían su pueblo, y así estando descuidados y con con- abajo, que era muy alto, toda la gente que viva .q uedaba. Y
fianza de la fe que les habían dado, prendió mucha cantidad así la desempeñaron toda, e dicen los testigos que veían nu-
de gente, mujeres y hombres, y les mandaba pÓner la mano bada de indios echados del peñón abajo de setencientos hom-
tendida en el suelo, y él memso, con un alfanje, les cortaba bres juntos, que caían donde se hacían pedazos.
las manos e dedales que aquel castigo les hacía porque no Y por consumar del todo su gran cr ueldad rebuscaron to-
le querían decir dónde estaba el sef.í_or nuevo que en aqt1el dos los indios que se habían es~ondido entre las matas, y man-
reino había suscedido. · dó que a todos les diesen estocadas y así los mataron y echa-
Otra vez, porque no le dieron un cofre lleno de oro los ron de las peñas abajo. Aún no quiso contentarse con las co-
indios, que les pidió este cruel capitán, envió gente a hacer sas tan.crueles ya dichas; pero quiso señalarse más y aumen -
guerra, donde mataron infinitas ánimas, e cortaron manos tar la horribiÜdad de sus pecados en que mandó que todos
e narices a mujeres y a hombres que no se podrían contar, los indios e indias que los particulares habían tomado vivos
y a otros echaron a perros bravos, que los comían y despe- (porque cada uno en aquellos estragos suele escoger algunos
dazaban. indios e indias y muchachos para servirse) los 1-i:ieticscn en
132 /.1,1
Bartolomé de las Casas Brevísima relación de la destrucción de las Indias

una casa de paja (escogidos y dejados los que mejor Je pare- todo muerto y despoblado tan sin piedad y temor de Dios
cieron para su servicio) y les pegasen fuego, e así los quema- y del rey, que digan que si en breve su Majestad no estorba
ron vivos, que serían obra de cuarenta o cincuenta. Otros aquellas infernales obras, no quedará hombre vivo ninguno.
mandó echar a los perros bravos, que los despedazaron y co- Y así lo creo yo, porque muchas y grandes tierras en aque-
mieron. llas partes he visto por mis mismos ojos, que en muy breves
Otra vez, este mesmo tirano fué a cierto pueblo que se
llamaba Cota y tomó muchos indios e hizo despedazar a los .
días las han destruído y del todo de,s poblado.
perros quince o veinte señores e principales, y cortó mucha Hay ot_ras provincias grandes que confinan con las par-
cantidad de manos de mujeres y hombres, y las ató en unas te,s del di~ho Nuevo Reino de Granada, que se llaman Popa-
cuerdas, las puso colgadas de un palo a la lengua, porque . yan y Cah, e otras tres o cuatro qu~ tienen más de quinientas
· viesen los otros indios lo que había hecho a aquéllos, en que leguas, las han asolado y destruído por las manera que esas
habría setenta pares de manos; y cortó muchas narices a mu- otras, robando y matando, con tormentos y con los desafue-
jeres y a niños. ros susodichos, las gentes dellas que eran infinitas. Porque
Las hazañas y crueldades <leste hombre, enemigo de Dios, la tierra es felicísima, y dicen los que agora vienen de allá
no las podría alguno explicar, porque son inumerables e nunca que es una lástima grande y dolor ver tantos y tan grandes
tales oídas ni vistas que ha hecho en aquella tierra y en la pueblos quemados y asolados como vían pasando por ellas,
provincia de Guatimala, y dondequiera que ha estado. Por- que donde había pueblo de mil e dos mil vecinos no halla-
que ha muchos años que anda por aquellas tierras haciendo ban cincuenta, e otros totalmente abrasados y despoblados.
~ por muchas partes hallaban ciento y docientas leguas e tre-
aquestas obras y abrasando y destruyendo aquellas gentes y
tierras. c1entas todas despobladas, quemadas y destruídas grandes po-
Dicen más los testigos en aquella probanza: que han sido blaciones. Y, finalmente, porque desde los reinos del Perú
tantas, y tales, y tan grandes las crueldades y muertes que por la parte de la provincia del Quito, penetraron grande~
se han hecho y se hacen hoy en el dicho Nuevo Reino de Gra- Y crueles tiranos hacia el dicho Nuevo Reino de Granada Y·
nada por sus personas los capitanes, y consentido hacer a to- Popayán e Cali, por la parte de Cartagena y Urabá, y de Car-
dos aquellos tiranos y destruidores del género humano que tagena otros malaventurados tieranos fueron a salir al Qui-
con él estaban, que tienen toda la tierra asolada y perdida, to, y después otros por la parte del río de Sant Juan, que es
e que si su Majestad con tiempo no lo manda remediar (se- a 1~ costa del Sur (todos los cuales se vinieron a juntar), han
gún la matanza en los indios se hace solamente por sacalles estirpado y despoblado más de seiscientas leguas de tierras,
el oro que no tienen, porque todo lo que tenían lo han dado) echando aquellas tan inmensas ánimas a los infiernos· ha-
.
~1endo lo mesmo el día de hoy a las gentes míseras, aunqu e
'
que se acabará en poco de tiempo que no haya indios ningu-
nos pra sostener la tierra y quedará toda yerma y despoblada. inocentes, que quedan.
Débese aquí de notar la cruel y pestilencia!, tiranía de . Y qu~ porque ~ea v~rdadera la regla que al principio di-
aquellos infelices tiranos, cuán recia y vehemente e diabóli- J~, que siempre fue creciendo la tiranía e violencias e injusl i-
ca ha sido, que en obra de dos años o tres que ha que aquel c1as de los españoles contra aquellas ovejas mansas en crn-
Reino se descubrió, que (según todos los que en él han esta- d~za., inhuman idad y maldad, lo que agora en las die.has pro-
do y los testigos de la dicha probanza dicen) estaba el más vmcias se hace entre otras cosas dignísimas de todo fu ego y
poblado de gente que podía ser tierra en el inundo, lo hayan tormento, es lo siguiente:
134 l /~
Bartolotné de las Casas Brevisima relación de la destr11cc1on ae ias wwu.,

Después de las muertes y estrago~ de las ~uerras:, pon~n, años ha que los veemos por los ojos sin cesar, protestando
como es dicho, las genes en la hornble servi~umbre arnba en Dios y en mi consciencia que, según creo y tengo por cier-
dicha, y encomiendan a los diablos a uno. docientos e a otro. to, que tantas son las maldiciones, daños, destruiciones, des-
trecientos indios. El diablo comendero d1z que hace llamar poblaciones, estragos, muertes y muy grandes crueldades ho-
cient indios ante sí: luego vienen como unos corderos; veni- rribles y especies feísimas dellas, violencias, injusticias, y ro-
dos ' hace cortar las cabezas a treinta o cuarenta
.
dellos e diz
, bos y matanzas que en aquellas gentes y tierras se han hecho
a los otros: "Los mesmo os tengo de hacer si no me serv1s ( y aún se hacen hoy en todas aquellas partes de las Indias),
bien o si os vais sin mi lie:encia~" ,, que en todas cuantas cosas he dicho y cuanto lo he encares-
Considérese agora, por Dios, por los que esto leyeren, que. cido, no he dicho ni encarescido, en calidad ni en cantidad,
obra es ésta e si excede a toda crueldad e injusticia que pue- de diez mil partes (de lo que se ha hecho y se hace hoy) una.
da ser pensada; y si les cuadra bien a los tale.s c~istianos l~a- Y para que más compasión cualquiera cristiano haya de
mallos diablos e si sería más encomendar los mdios a los dia- aquellas inocentes naciones y de su perdición y condenación
blos del infier~o qu.e es encomendarlos a los cristianos de las más se duela, y más culpe y abomine y deteste la cudicia y
Indias. · , ambición y crueldad de los españoles, tengan todos por ver-
Pues otra obra diré que no sé cuál sea más cruel, e mas dadera esta verdad, con las que arriba he afirmado: que des-
infernal, e más llena de ferocidad de fieras bestias, o ella o pués que se descubrieron las Indias hasta hoy, nunca en nin-
la que agora se dijo. Ya está dicho que tienen los e~p.añoles guna parte dellas los indios hicieron mal a cristiano, sin que
de las Indias enseñados y amaestrados perros bravisimos Y primero hubiesen rescebido, males y robos e traiciones dellos.
ferocísimos para matar y despedazar los indios. Sepan todo~ Antes siempre los estimaban por inmortales y venidos del cie-
· los que son verdaderos cristianos y aun los que no lo son s1 lo, e como a tales los rescebían, hasta que sus obra·s testifi-
se oyó en el mundo tal obra, que para mantener l?s dichos caban quién eran y qué pretendían.
t perros traen muchos indios en cadenas por los cammos, que Otra cosa es bien añidir: que hasta hoy, desde sus princi-
andan como si fuesen manadas de puercos, y matan dellos, pios, no se ha tenido más cuidado por los españoles de pro-
!'
1
y tienen carnecería pública de carne humana, e dícense unos
a otros: "Préstame un cuarto de un bellaco <lesos para dar
curar que les fuese predicada la fe de Jesucristo a aquellas
gentes, que si fueran perros o otras bestias; antes han prohi-
de comer a mis perros hasta que yo mate otro", como si pres- bido de principal intento a los religiosos, con muchas aflic-
tasen cuartos de puerco o de carnero. Hay otros que se van tiones y persecuciones que les han causado, que no les predi-
a caza las mañanas con sus perros, e volviéndose a comer, casen, porque les parecía que era impedimento para adqui-
preguntados cómo les ha ido, responden: "Bien me ha ido, rir el oro e riquezas que les prometían sus cudicias. Y hoy
porque obra de quince o veinte bellacos dejo .mu;~tos c?n en todas las Indias no hay más conoscimiento de Dios, si es
mis perros." Todas estas estas cosas e otras diabohc~s v.1e- de palo, o de cielo, o de la tierra, que hoy ha cient años entre
nen agora probadas en procesos 9ue han. h~cho u.n.os tiranos · aquellas gentes, si no es en la Nueva España, donda han an-
con,tra otros. ¿Qué puede ser mas fea ni fiera.ni mhumana dado religiosos,. que es un rinconcillo muy chico de las In-
cosa? . dias; e así han perescido y perescen todas sin fee y sin sacra-
Con eso quiero acabar hasta que vengan nuevas de más mentos.
egregias en maldad (si más que éstas pueden ser) cosas, o has- Fue inducido yo, fray Bartolomé de las Casas o Casaus,
ta que volvamos allá a verlas de ,nuevo, como cuarenta y dos fraile Sancto Domingo, que por la misericordia de Dios an -
IJ6 1.17
Bartolomé de las Casas Brevísima relación de la destrucción de las Indias

do en esta corte de España procurando echar el infierno de el año siguiente. Por las cuales se puso la orden que por en-
las Indias, y que aquellas infinitas muchedumbres de ánimas tonces pareció convenir, para que cesasen tantas ma]dádes
redemidas por la sangre de Jesucristo no parezcan sin reme- y pecados que contra Dios y los prójimos y en total acaba-
dio para siempre, sino que conozcan a su criador y se sal- miento y perdición de aquel orbe convenía. Hizó las dichas
ven, y por compasión que he de mi patria, que es Castilla, leyes Su Majestad después de muchos ayuntamientos de per-
no la destruya Dios por tan grandes. pecados contra su fee sonas de gran autoridad, letras y consciencia, y disputas y
y honra cometidos y en los prójimos, por algunas personas ·conferencias en la villa de Valladolid, y, finalmente, con
notables, rcelosas de la honra de Dios e compasivas de ]as aflic- acuerdo y parecer de todos los más, que dieron por escrito
tiones y calamidades ajenas que residen en esta corte, aun~ sus votos e más cercanos se hallaron de las reglas de la ley
que yo me lo tenía en propósito y no lo había puesto por óbra de Jesucristo, como verdaderos cristianos, y también libres
por mis cuntinuas ocupaciones. Acabéla en Valencia, a ocho de la corrupción y ensuciamiento de los tesoros robdos de
de diciembre de mil e quinientos y cuarenta y dos años, cuan- las Indias. Los cuales ensuciaron las manos e más las ánimas
do tienen la fuerza y están en su colmo actualmente todas de muchos que entonces las mendaban, de dondé procedió
las violencias, opresiones, tiranías, matanzas, robos y des- la ceguedad suya para que las destruyesen, sin tener escrú-
trucciones, estragos, despoblaciones, angustias y calamida- pulo algunos dello.
des susodichas, en todas las partes donde hay crjstianos de Publicadas estas leyes, hicieron los hacedores de los tira-
las Indias: Puesto que en unas partes son más fieras y abo- nos que entonces estaban en la Corte muchos treslados de-
minables que en otras. Méjico y su comarca está un poco me- llas (como a todos les pesaba, porque parecía que se les ce-
nos malo, o donde al menos no se osa hacer públicamente, . rraban las puerts de participar lo robado y tiranizado) y en-
porque allí, y no en otra parte, hay alguna justicia (aunque viáronlo.s a diversas partes de las lndias. Los que aI1á t enían
muy poca), porque allí también los matan con infernáles tri- cargo de las robar, acabar y consumir con sus tiranías, co-
butos. Tengo grande esperanza que porque el emperador y mo nunca tuvieron jamás orden, sino toda la desorden que
rey de España, nuestro señor don Carlos, quinto <leste nom- pudiera poner Lucifer, cuando vieron los treslados, antes que
bre, va entendiendo las maldades y traiciones que en aque- fuesen los jueces nuevos que los habían de ejecutar, conos-
llas gentes e tierras, contra la voluntad de Dios y suya, se ciendo (a lo que se dice y se cree) de los que ac;i hasta enton-
hacen y han hecho (porque hasta agora se le ha encubierto c~s los habían en sus pecados e violencias sustentado, que
siempre la verdad industriosamente), que ha de extirpar tan- lo debían hacer, alborotáronse qe tal manera, que cuando
tos males y ha de remediar aquel Nuevo Mundo que Dios fueron los buenos jueces a la ejecutar, acordaron de (como
le ha dado, c0mo amador y cultor que es de justicia, cuya habían perdido a Dios el amor y temor) perder la vergüenza
gloriosa y f el ice vida e imperial estado Dios todopoderoso- y obediencia a su rey. Y así cumplir con su insaciable cudicia
so, para remedio de toda su universal Iglesia e final salva- de dineros de aquellos avarísimos tiranos, como todos los
ción propia de su real ánimo, por largos tiempos Dios pros- otros siempre en todas acordaron de tomar por renombre trai-
pere. Amén. · dores, siendo crudelísimos y desenfrenados tiranos; señala-
Después de escripto lo susodicho, fueron publicadas cier- damente en los reinos del Perú, donde hoy, que estamos en
tas leyes y ordenanzas que Su Majestad por aquel tiempo hi- el año de mil e quinientos y cuarenta y seis, se cometen tan
zo en la ciudad de Barcelona, año de mil e quinientos y cua- horribles y espantables y nefarias obras cuales nunca se hi-
renta y dos, por el mes de noviembre; en la villa de Madrid, cieron ni en las Indias ni en el mundo, no sólo en los indios,
138 139
Bartolomé de las Casas

los cuales ya todos o cuasi todos los tienen muertos, e aque-


llas tierras dellos despobladas, pero en sí mesno unos a otros,
con justo juicio de Dios: que pues no ha habido justicia del
rey que los castigue, viniese del cielo, permitiendo que unos
fuesen de otros verdugos.
Con el favor de aquel levantamiento de aquéllos, en to-
das las otras partes de aquel mundo no han querido cumplir
las leyes, e con color de suplicar dellas están tan alzados co-
mo los otros. Porque se les hace de mal dejar los estados y
haciendas usurpadas que tienen, e abrir mano de los indios
que tienen en perpetuo captiverio. Donde han cesado de ma-
tar con espadas de presto, rµátanlos con servicios personales
e otras vejaciones injustas e intolerables su poco a poco. Y
LO QUE SE SIGUE ES UN PEDAZO DE UNA CARTA
hasta agora no es poderoso el rey para lo estorbar, porque
todos, chicos y grandes, andan a robar, unos más, otros me-
y relación que escribió cierto hombre de los mismos que ,an-
nos; unos pública e abierta, otros secreta y paliadamente. Y daban en estas estaciones, refiriendo las obras que hacia e
con color de que sirven al Rey deshonran a Dios y roban y
destruyen al Rey. consentía hacer el capitán por la tierra que andaba. Y pues-
Pué impresa la presente obra en la muy noble e muy leal to que, porque la dicha carta y r~la~ión se ~i? a encu~dernar
con otras cosas, o el librero olvido o perd10 una hoJ~ ,della
ciudad de Sevilla, en casa de Sebastián Trujillo, impresor de
que contenía cosas espantables (todo lo cual se me d1~ por
libros. A nuestra señora de Gracia. Año de MDLII.
uno de los mismos que las hacían e yo tuve todo en m1 po-
der) va sin principio y cabo lo siguiente; pero p,or ser este
pedazo que queda lleno de cosas notables, parec1om_e no de-
berse dejar de imprimir, porque_ no creo que causara mucho
menos lástima y horror a V .A., Juntamente con deseo de po-
ner el remedio, que algunas de las deformidades referidas.

/40
/ 4/
CARTA

... dió licencia que los echasen en cadena y prisiones, e así


los echaron, y el dicho capitán traía tres o cuatro cadenas
dellos para él, y haciendo esto y no procurando de sembrar
ni poblar (como se había de hacer), sino robando y tomando
a los indios la comida que tenían, vinieron en tanta necesi-
dad los naturales, que se hallaban mucha cantidad de!los en·
los caminos muertos de hambre. Y en ir y venir a la costa
los indios cargados de las cosas de los españoles; mató cerca
de diez mil ánimas, porque ninguno llegó a la costa que no .
muriese, por ser la tierra caliente.
Después desto, siguiendo el rastro y por el mismo cami-
no que vino Juan de Ampudia, echando los indios que ha-
bían sacado del Quito adelante una jornada, para que des-
cubriesen los pueblos de los indios e los robasen para cuan-
do él llegase con su gente, y estos indios eran dél y de los
compañeros, cual docientos, cual trescientos, cual ciento, co-
mo cada uno traía; los cuales con todo lo que robaban acu-
dían a sus amos. Y en esto hacían grandes crueldades en los
niños e mujeres. Y esta misma orden trujo en el Quito, e abra-
sando toda la tierra e las casas de depósito que tenían los sc-
ñ0res de maíz, consintiendo hacer gran estrago en matar ove-
jas en gran cantidad, siendo la principal población e man te-
nimiento de los naturales y españoles, porque para solo~ los
sesos de las ovejas e para el sebo consintía matar doc.:ic11tas
/ ,/ I
Bártolomé de las Casas Brevisirna rela_ción de la destrucción de la.1 lnc/ia.1·

e trecientas ovejas y echaban la carne a mal. Y los indios ami- bres para la guerra; e ansí se los dió, con ciertos indios prin-
gos que con él andaban, para sólo comer los corazones de cipales. Y parte de aquesta gente repartió entre los soldados,
las ovejas, mataban mucha cantidad, porque ellos no comían e los demás los llevó consigo, dellos cargados e dellos en ca-
· otra cosa. Y ansí dos hombres en una provincia llamada Pu- denas, e algunos sueltos para que le sirviesen e le trajesen de
rúa mataron veinte y cinco carneros e ovejas de carga que comer; e desta menera los llevaron los soldados en cadenas
valían entre los españoles a veinte e a veinte y cinco pesos y en sogas atados. Y cuando salieron de las provincias de Qui-
cada uno, sólo para comer los sesos y el sebo. Y ansí, en esta . to sacaron más de seis mil indios e indias, e de todos ellos
desorden matando excesivamente se perdieron más de cient no se volvieron veinte hombres a su tierra, porque todos se
mil cabezas de ganado, a cuya causa la tierra vino en muy murieron con los grandes trabajos y excesivos que les dieron
gran necesidad, e los naturales se murieron en muy gran can- en las tierras calientes, desnaturándolos de su natural.
. ti dad de hambre. Y habiendo en el Quito tanto maíz que no Y acaesció en este tiempo que un Alonso Sánchez que en-
se puede decir, por esta mala orden vino tanta necesidad, que vió el dicho capitán por capitán de cierta gente a una provin-
vino a valer una hanega de maíz diez pesos, e una oveja otro cia, topó en el camino cierta cantidad de mujeres e de mu-
tanto. chachos cargados de comida, e le aguardaron y esperaron sin
Después que! dicho capitán volvió de la costa, determinó le huir, para le dar della, e a todos los mandó meter a cuchi-
de partirse desde Qui to, para ir en busca del capitán Juan llo de espada. Y acaesció un misterio: que un soldado, dan-
de Ampudia; sacó más de docientos hombres de pie e de ca- do de cuchilladas a una india, del primer golpe se le quebró
ballo, entre los cuales sacó muchos vecinos de la villa de Qui- la mitad de la espada, y del segundo no le quedó sino la em-
to, e a los vecinos que iban con el dicho capitán les dió licen- puñadera, sin poder herir la india. Y otro soldado, con un
cia para que sacasen sus caciques de sus repartimientos con puñal de dos filos queriendo dar de puñaladas a otra india,
todos los indios que ellos quisiesen sacar, y ellos lo hicieron al primer golpe se le quebró e despuntó con cuatro dedos de
a·nsí, entre los cuales sacó a Alonso Sánchez Nuita con su punta, e al segundo no le quedó más que la empuñadura .. Y
cacique, más de cien indios con sus mujeres, e por el consi- al tiempo quel dicho capitán salió del Qui to sacando tanta
guiente Pedro Lobo e su sobrino más de ciento e cincuenta cantidad de naturales, descasándolos, dando las mujeres mo-
con sus mujeres; e muchos dellos sacaban sus hijos, porque zas a los indios quél traía y las otras a los que quedaban por
todos se morían de hambre. E asimismo sacó Morán, vecino viejos, salió una mujer con un niño chiquito en los brazos
de Popayán, más de docientas personas, e lo mismo hicie- tras él dando voces, diciéndole que no le llevase a su marido ,
ron todos los otros vecinos e soldados, cada uno como po- porque tenía tres niños chiquitos y que ella no los podría criar
día. Y los dichos soldados preguntáronle que si les daría li- y que se le morirían de hambre; e visto que la primera vez
cencia pra echar en prisiones los indios e indias que lleva- le respondió mal, tornó a segundar con mayores voces di -
ban, y él les dijo y respondió que sí, hasta que se muriesen, ciendo que sus hijos se le habían de morir de hambre; e visto
y después de muertos aquéllos, otros; que si los indios eran que la mandaba echar por ahí e que no le quiso dar a su nrn-
vasallos de su Majestad, q~e también lo eran los españoles rido, dió con el niño en unas piedras y lo mató.
y se morían en la guerra. Que al tiempo que el dicho capitán llegó a las provincias
Y desta manera salió del Quito el dicho capitán a un pue- de Lili, a un pueblo llamado Palo, junto al río Grande, do n
blo que se llama Oraba.lo, que ara sazón tenía por su repar- de halló al capitán Juan de Ampudia que había venido ade
timiento, e pidióle al cacique que le diese quinientos hom- lante a descubrir y pacificar las tierras; el dicho Am pudiu le·
1,11
Bartolomé de las Casas Brevísima relación de la destruccirJn de tus lmli11,1

nía poblada una v'illa, llamada Ampudia, en nombre de Su Que después desto el dicho capitán envió sus capitanes
Majestad y del marqués Francisco Pizarro, y e.n ella tenía a unas partes y a otras ~ hacer cruda guerra a los indios na-
puestos por alcaldes ordinarios a Pedro Solano de Quiñones turales, e ansí mataron mucha cantidad de indios e indias y
y ocho regidores, e toda la más de la tierra tenía y estaba de les quemaron sus casas y les robaron sus haciendas: esto du-
paz y repartida; e así como supo que el dicho capitán estaba ró muchos días. Y como vieron los señores de la tierra que
en el río fuélo a ver con muchos de los vecinos e con muchos . los mataban y destruían, enviaron indios de paz con comi-
indios de paz cargados de comida y fruta, y de allí adelante da." Y partido el dicho capitán para un pueblo que se llama
todos los indios más cercanos le venían a ver y a le traer de Ice, con todos los indios que habían prendido los españoles
comer al dicho capitán. Eran los indios de Jamundi y Palo en Lili, sin soltar a ninguno, y llegando a dicho pueblo de
y de Solimán y de Bolo, y porque no traían tanto maíz como Ice, luego envió españoles a robar y a tomar e matar todos
él quería, mandó ir a muchos españoles con sus indios e in- los indios e indias que pudiesen; y mandó quemar muchas
dias que fuesen por maíz, y dondequiera que lo hallasen que casas, y ansí quemaron más de cien cásas. Y de allí fue a otro
lo trujesen; ansí fueron a Bolo e a Palo, e hallaron a los in- pueblo que se llamaba Tolilicuy, y el cacique luego le salió
dios e indias en sus casas en paz, e los dichos españoles e los de paz con muchos indios, y el dicho capitán le pidió oro a
que con ellos fueron les tomaron y robaron el maíz e oro y él e a todos sus indios. El cacique dijo que no tenía sino po-
mantas e todos lo que los indios tenían, e ataron · muchos co, pero lo que tenía él se lo daría. Y luego empezaron a le
dellos. · dar todos todq lo que podían, y el dicho capitán daba a cada
E visto esto por los indios e que les hacían tan mal trata- uno de los dichos indjos una cédula con el nombre del dicho
miento, fueron al dicho capitán a quejarse del mal tratamiento indio de cómo le había dado oro, e que al indio que no traía
que se les había hecho, y que les volviesen todo lo que les aquella cédula que lo echaría a los perros, porque no le daba
habían tomado los españoles. Y él no les quiso hacer volver oro. Y así, con temor desto, todos los indios que tenían oro
cosa ninguna, y les dijo que no irían otra vez. Y luego de se lo dieron todo lo que podían, e los gue no tenían oro se
allí a cuatro o cinco días volvieron los españoles por maíz fueron al monte e otros pueblos por temor que no los mata-
y por robar los indios naturales, y visto por los indios lapo- se; a cuya causa perecieron mucha cantidad de los natu -
. ca: verdad quel dicho capitán les sostepía y guardaba, se alzó rales.
toda la tierra, de donde resultó mucho daño y deservicio a Y luego mandó el dicho capitán al cacique que enviase
Dios Nuestro Señor y a Su Majestad, a causa de lo susodi- dos indios a otro pueblo que se llama Dagua, que vini esen
cho. Y ansí está despoblada t oda la tierra, porque los han de paz y le trujesen mucho oro. Y llegado a otro pueblo en-
destruído sus enemigos los olomas y los manipos, que son vió aquella noche a tomar indios muchos españoles e los in-
gente de sierra y bellicosa, que abajaban cada día a los lla- dios de Tulilicuy. Y ansí trujeron otro día más de cien perso
nos a tomallos y a robarlos, como los veían que andaban nas, e todos los que podían llevar cargas los tomó para sí
desamparados ·sus pueblos y naturaleza, y entre ellos el que e para los soldados e los echaron en cadenas, donde 111uric
más podía comía al otro, porque todos perecían de hambre. ron todos, y las criaturas diólas el dicho capitán al dicho c::t
Y esto hecho, el dicho capitán vino a la dicha villa de Ampu- . cique Tulilicuy para que los comiese. Y hoy día están los Clll'
dia, donde le resdbieron por general, y de allí a siete días ros de las criaturas llenos de ceniza en casa del dicho cm:iq11e
partió para los aposentos de Lili y.._ de Peti con más de dos- Tulilicµy. ·
cientos hombres de pie y de caballo. Y ansí se partió de allí, sin lengua ninguna, para l.is p1 o
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Bartolomé de las Casas Brev1'.~ima relación de la destrucción de las !11//i/l.1

vincias de Calili, donde se juntó el capitán Juan de Ampu- e todos estos murieron en cadenas. Antes que saliesen ele la
dia, que le había él enviado a descubrir por otro camino, ha- poblazón, mataron más de quinientos.
ciendo mucho estrago y mal en los naturales, el uno y el otro, E ansí se volvió a la provincia de Calili, y en el camino,
por dondequiera que iban. Y el dicho Juan de Ampudia lle- si algún indio o india se cansaba de manera que no podía
gó en un pueblo que al cacique dél se llamaba Bitaco, el cual andar, luego le daban de estocadas e le cortaban la cabeza,
tenía hechos ciertos hoyos para su defensa; e cayeron en ellos estando en la cadena, por no la abrir; e porque los otros que
dos caballos, el uno de Antonio Redondo y el otro de Mar- aquello vían no se hiciesen malos. Así, desta manera murie-
cos Márquez, y el de Marcos Márquez murió y el otro no, ron todos, e por estos caminos se perdió toda la gente que
y por esto mandó el dicho Ampudia que prendiesen todos sacó de Quito e de Pasto y de Quilla Cangua e Patia e Popa-
los indios e indias que pudiesen, e ansí prendieron e junta- yán e Lili e de Cali e de Ancerma, y muy gran cantidad de
ron más de cien personas e los echaron a todos en aquellos gente se murió. E luego a la vuelta que volvió al pueblo gran-
hoyos vivos e los mataron, e quemaron más de cien casas en de, entraron en él matando todos los que podía. Y en este
el dicho pueblo. E ansí se juntaron ambos en un pueblo gran- día prendieron trecientas personas.
de, e sin llamar los indios de paz ni tener lengua con que los De la provincia de Lili envió al dicho capitán Juan de Am-
llamar, alancearon y mataron mucha cantidad dellos, e les pudia con mucha gente a los aposentos y población de Lili
dieron cruda guerra. Y como es dicho, luego que se junta- a que prendiesen todos los indios e indias que pudiesen e se
ron' le dijo el dicho Ampudia al capitán lo que había hecho los trujesen para las cargas, porque toda la gente que había
en Bitaco e cómo había echado tanta gente en los hoyos, y traído de Ancerma e de allí para adelante se le habían mu er-
el dicho capitán le dijo e respondió que era muy bien hecho, to, que era en gran cantidad; y el dicho Juan de Ampudia
e que ansí lo había hecho en Riobamba cuando entró, que trajo más de mil personas y mató muchos. Y así el dicho ca-
es en las provincias de Quito, que echó en los hoyos más de pitán tomó toda la gente que hubo menester y la demás dió
doscientas personas; e allí estuvieron dando guerra a toda a los soldados, e luego los echaron en cadenas, donde todos
la tierra. murieron. Y así, despoblando la dicha villa de los espafioles
Después desto, en la provincia de Birú o de Ancerma en-. y de los naturales (en tanta cantidad como parece por los po-
tró en esta provincia haciendo cruda guera a fuego y a san- cos que han quedado), se partió para Popayán. Y en el ca-
gre, hasta los pozos de la sal. Y de allí envió a Francisco Gar- mino dejó un español vivo, porque no podía andar tanto co-
cía Tobar adelante, dando muy cruda guerra a los naturales mo los sanos, que se llamaba Martín de Aguirre.
como de antes, y le venían los indios de dos en dos haciendo Y llegado a Popayán pobló aquel pueblo, y comenzó a
señas que querían paz de parte de toda la tierra, e diciéndo- ranchear y robar los indios de aquellas comarcas con la des-
les qué querían, que si oro o mujeres o comida, que ellos se orden que habían hecho en las otras. Y así hizo cuño real
lo darían, e que no los matasen así; e ansíes verdad, según y fundió todo el oro que se había habido e Juan de Ampudia
han dicho ellos después. Y el dicho Francisco Gar:cía les dijo tenía antes que él viniese, e sin cuenta y razón, sin dar parte
que se fuesen, que estaban borrachos e que no los entendía, alguna a ningún soldado, lo tomó todo para sí, salvo que dió
y ansí volvió adonde estaba el dicho capitán, e se partieron lo que quiso a algunos que se les habían muerto los caballos.
para salir de toda la provincia, dando muy cruda guerra a Y hecho esto, llevando los quintos de Su Majestad, dijo que
los naturales, robándolo~ e matándolos a todos; y sacó de iba a Cuzco a dar cuenta a su Gobernador, y se partió para
. allí más de dos mil ánimas él y los soldados que consigo traía; el Quito, y en el camino prendió mucha cantidad de indios
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Bartolomé de las Casas

e indias, e todos murieron en el camino e allá. Y demás des-


to, el dicho capitán tornó a deshacer el cuño real que había
Indice
hecho.
Bien es aquí referir una palabra quéste de sí mesmo dijo,
como aquel que no ignoraba los males y la crueldad dellos
que hacía. Dijo así: " De aquí a cincuenta años, los que pa-
saren por aquí y oyeren estas cosas dirán: por aquí anduvo
el tirano de Fulano.' '
Estas entradas y salidas que aqueste por aquellos reinos
hizo, y esta manera de visitar aquellas gentes que vivían se-
guras en sus tierras, y estas obras que ejercitaban en ellas
V. A. sepa y sea cierto que han hecho por la misma imagen
y semejanza los españoles desde que se descubrieron hasta
hoy en todas las Indias.

Argumento del presente epítome .. . .. ... . .. . .. . .. . • · · · · · · · • · · · · · · · :11


Prólogo . .. .. . . . . · · ...... · · ·-· .. · .. · · .... · · :i:i
Brevísima relaCJÓn de la destruic1ón ,,le las Indias . . . . .. . , : , · , · , ~, · · ,.. · · · · · :11
De· 1a isla Española . ... .. : ... . .. : .. .. .. . ...... . , · · · · · · · · · · ·,1 1
Los reinos que había en la isla Espanola ... . .... .. . , · · · · · , · · .' · · · · · · · ,l;i
De las dos isla~ de Sant Juan y Jamaica . .... . ... .... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · • · · · !i l
De la isla de Cuba .. . . .... .. . ...... . .. · · · · · · , · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · • · · · 5:1
De la tierra firme ... .. ........ . . . . · . · · · · · · · · · • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · • · · · (i7
De la provincia de Nicaragua ... .., .. . N •• •• • •• • • • • •• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
¡¡;¡
De la Nueva España ..... . .... . .. · · · · · · · · · · , · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · (i7
De la Nueva España ............. . .. . . .... .. . · · , · · , , · · · · · · · · · · · · · · · · · · · (i\l
De la provincia e ! eino de Guatimal~ ........ . . .. · · , · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 77
De la Nueva Espana, y Panuco, y Jalisco .... :... •_. . ... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 1-1:1
Del reino de Yucatán .... . .......... .. ..... • . · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 1'17
De la provincia de Sancta Marta ................... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · %
De la provinda de Cartagena .. . ·.. .... ·.. . . . . .. . . ·. , : · · · · · · · , · · · · · · · · · · · · · · 1111
De la costa de las Perlas y de Pana y la isla de la Tnn1dad . .. . . .. . . .. · · · · · · , · 101
Del río Yuyapari .. .. ............ ... ... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 1011
Del reino de Venezuela .. .. ... . ... . . . ... . , . . , · ·. · · · · · · · · · · · ·: · · · · · · · · · · · 111
De las provincias de la tierra firme por la parte que se llama La Florida , , , , , , , , , 117
Del río de la Plata ............... , .. , ......... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · • • l!.J I
De los grandes reinos y grandes provincias del Perú . .. . , . . , ... , · · , , , • , · · , · • • 11!,I
Del nuevo reino de Granada ................ · · · · , · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · • • • · 11111
Lo que se sigue es un pedazo de una carla .. . . . . , , .. · , · · · · · , , · · · · · · · · · · • • • ' 11 1
Carta ....................... . .. .. .... . . . .. ...... .. . .• . .. . .• , ' ' ' ' ' 1t 1

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