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Literaturas latinoamericanas: historia y crítica

Chiara Bolognese/Fernanda Bustamante/ ejemplos de México, Cuba, República


Mauricio Zabalgoitía (eds.): Este que ves, Dominicana, Nicaragua, Colombia, Perú,
engaño colorido… Literaturas, culturas y Bolivia, Chile y Argentina, utilizando
sujetos alternos en América Latina. Barce- una vasta gama de artefactos culturales y
lona: Icaria editorial 2012. 481 páginas. aproximaciones disciplinares. Una carac-
terística peculiar del volumen es la iden-
tificación de muchos de los autores con su
Libro inaugural de la serie “Los objeto de análisis haciendo en varios casos
Tiempos del Mito”, de la editorial Icaria y de la escritura ensayística un ejercicio
enmarcado por el diálogo iniciado por dos autobiográfico muy productivo metodo-
proyectos de investigación, “Presencia de lógica y críticamente. A pesar de lo ante-
la mitología prehispánica en la literatura rior, como ocurre a menudo con este tipo
iberoamericana” e “Inventario de mitos de trabajos, la calidad de las reflexiones
prehispánicos”, busca reflexionar sobre es irregular, con algunos artículos desen-
el impacto de las configuraciones mitoló- marcados de la propuesta inicial, mientras
gicas en el imaginario social y el discurso otros contribuyen de manera contundente a
simbólico de las sociedades, la cultura y la la discusión propuesta con un pensamiento
literatura latinoamericanas desde el lado original y notable.
de las subjetividades excluidas del canon. El libro apunta a cuestiones centrales
Destrabarlo del “occidentalismo epis- del debate latinoamericano contempo-
témico” (p. 12) para ofrecer una lectura ráneo, enfatizando la discusión sobre
situada política e ideológicamente en las cultura en conjunto con la del sujeto
coordenadas de las actuales condiciones periférico, marginal o abyecto y su crisis
de existencia, producción y subjetivación colectiva. El pensamiento latinoameri-
de los individuos de la región es tarea cano nucleado alrededor de los ejes de
primordial del volumen. El libro busca identidad, cultura y desarrollo, repre-
“una vertiente de estudio de los fenó- sentado en nombres como los de Ángel
menos literarios, culturales y subjetivos Rama, Cornejo Polar, Arguedas o Ileana
de América Latina –y sus latinoamerica- Rodríguez, aparece repetidamente en los
nismos– […] –partiendo de espacios difí- textos compilados. Echamos en falta, sin
ciles, aunque incuestionables– los de los embargo, las contribuciones de Fernando
sujetos múltiples, complicados de leer/ Ortiz, Néstor García Canclini, Jesús
escuchar/ver” para quienes esta colección Martín-Barbero, José Joaquín Brunner,
viene a resituar “esas formas radicales, Norbert Lechner, Silvano Santiago, Carlos
fragmentadas, discontinuas, mal llamadas Monsiváis, Renato Ortiz, Beatriz Sarlo y
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‘otras’”. (p. 13) Organizado en nueve Nelly Richard, cuyos aportes no aparecen
capítulos, los ensayos reunidos comparten referidos en las discusiones propuestas.
la idea de realizar una lectura a “contra- Notamos también un tono victimista de las
pelo” (p. 13) de la supuesta coherencia aproximaciones apoyado en bibliografías
occidentalizada de la cultura latinoame- que reproducen, por la falta de presencia
ricana enfatizando el carácter paradojal e de pensadores locales, un cierto colonia-
irreconciliable de sus procesos, estructuras lismo epistémico. A pesar de lo anterior, el
y sujetos. El mapa de la región incluye volumen presenta contribuciones notables
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ya sea por el calibre del pensamiento o por recupera la figura de Carlos Martínez
la novedad del campo de trabajo. Rivas para el canon literario nicaragüense,
En “Literaturas, sujetos y culturas: destacando su carácter periférico, marginal
teoría y crítica” destaca el excelente y antinacional. B. Castany nos propone
ensayo de W. Rowe, “Dialéctica peruana repensar una lectura trasatlántica de la
de la Ilustración”, en el que el autor realiza noción de antipatriotismo frente a ciertos
un contrapunto entre las visiones intelec- modelos de Estado. El Estado paramilitar
tuales de Arguedas y Vargas Llosa en torno colombiano y el Estado militar necrófilo
a la “modernidad andina” y sus anclajes en los casos salvadoreño y chileno, cuyos
temporales míticos en la subjetividad indi- imaginarios, en especial los relacionados
vidual y cultural. con el ejercicio de una soberanía nega-
El segundo apartado, “Puntos de vista: tiva de mano de una violencia absoluta,
varias literaturas, varias subjetividades”, pueden vincularse con el pangermanismo
está compuesto de cuatro ensayos que nazi, su ethos cultural y sus proyectos de
abordan la representación del “Otro” y de exterminio.
la Historia. Destaco tres. El estudio de H. El quinto grupo de textos, bajo el
Usandizaga trabaja con el blog Hawansuyo, título de “Retornos: exilio y represión”,
del peruano Freddy Roncalla. La autora reúne cuatro textos en los que se exploran
sitúa al blog como un espacio “a caballo las experiencias de sujetos diaspóricos,
entre la subalternidad y la hegemonía” (p. errantes o exilados en contextos de dicta-
88) dotado de una “oralidad primaria”: una dura y posdictadura. El texto de M. Areco
lengua, el quechua, capaz de permanecer promete en sus acápites discutir nociones
activa como una “estructura básica de la como lo público, lo íntimo y lo privado, lo
conciencia” (p. 89). que no cumple a cabalidad. F. Rocco lee
El tercer grupo de textos se ordena tres novelas de mujeres argentinas en las
en torno al eje del título de la sección que la reflexión central gira en torno a la
“La indigenidad re-enuncia”. D. Falcón, experiencia del desarraigo desde narrativas
con un trabajo etnográfico sobre Julieta de memoria. Este ensayo, al igual que el
Paredes, en el que el gesto autobiográfico de Fernando Moreno sobre la novela histó-
de su ensayo dirige la entrevista, construye rica, abandona la clave traumática-legal
una reflexión sobre la “experiencia extra/ del trabajo del duelo en la dictadura para
intradiegética” de la “entrevista testimo- explorar, desde la subjetividad individual,
niada” (163). Falconí se atreve con lo que historias íntimas en las que la incomodidad
Shih llama la “critica recíproca”, gene- del sujeto se expresa en la problemática del
rando una mutua exposición con su objeto establecimiento de vínculos amorosos o
al intercambiar los roles tradicionales del lazos sociales.
tipo de entrevista confesional o legal para El capítulo sexto, “Habitar lo indecible:
proponer nuevos modelos narrativos que sujetos de otro espacio”, incluye dos artí-
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den cuenta de la especificidad de sujetos culos notables. El de Fernanda Bustamante


excéntricos. sobre nueva narrativa urbana dominicana y
El cuarto acápite del libro, “Naciones, los procesos de abyección y pauperización
patrias y antipatrias”, introduce reflexiones social como contratexto del turismo light
en torno a categorías como las de utopía, y la “exotización” de la región caribeña,
nacionalismo, Estado nacional y Estado y el de Mariana Espeleta dedicado a los
revolucionario y sus vínculos con sujetos cubarahuis –diáspora saharaui en Cuba–
refractarios. El texto de Silvia M. Gianni referido a la experiencia trasatlántica de
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dos generaciones que se reparten entre la incompleta desde la perspectiva del


isla y el Sahara durante los años setenta y proyecto inicial, sobre el estudio del mito
ochenta resultan de peculiar interés para en América. La vuelta al debate latinoa-
los investigadores de dos áreas muy poco mericano como proponen sus editores al
trabajadas. comienzo (p. 11) sigue en deuda con una
Con el séptimo grupo de trabajos nos vasta producción intelectual en el conti-
enfrentamos al tema de “Feminidades y nente, una producción soslayada por la
contrafeminidades”. Los ensayos de esta mayoría de los autores. Esperemos que en
sección cubren la exploración de la subje- una próxima entrega de la serie el debate
tividad femenina vinculada a diferentes bibliográfico latinoamericano, las voces de
geografías, espacios y epistemes. Destaco nuestros intelectuales, sea capaz de oírse.
dos: el trabajo de Chiara Bolognese
sobre la constitución literaria de un Fernando A. Blanco
sujeto lesbiano antirrevolucionario en la (Bucknell University)
Cuba castrista de la última década, y el
ensayo de Giovanna Minardi, en el que se
pregunta por la pérdida de identidad políti- Pilar Latasa (ed.): Discursos colonia-
co-teórica del feminismo latinoamericano, les: texto y poder en la América hispana.
al aceptar únicamente la noción de género Madrid/Frankfurt: Iberoamericana/Ver-
como lingua franca para tratar de conci- vuert (Biblioteca Indiana, 31) 2011. 190
liar políticas públicas con proyectos de páginas.
desarrollo y cooperación internacionales
centrados en problemáticas de “mujeres no La editora Pilar Latasa acertó al susti-
occidentales”. tuir el título original del congreso “Viejo
El capítulo octavo, “Narradoras de/en Mundo y Nuevo Mundo en las Crónicas
resistencia: cuerpos y géneros”, nos propone de Indias” por el más sugerente título de
cuatro reflexiones que abordan la narra- Discursos coloniales: texto y poder en la
tiva producida en Argentina, Brasil y Perú. América Hispánica, ya que demuestra
Los trabajos estudian diferentes estrategias el doble papel del discurso colonizador
narrativas de enfrentar la representación de español, que consistía, de un lado, en
experiencias límite para las mujeres. Éstas describir la consolidación del poder
son violencias encarnadas atravesadas por el hispano en América, y, del otro, en mostrar
horror de la estigmatización que se ancla en el decisivo poder de este discurso en la
los cuerpos. historia de la colonia”.
El último de los apartados, “Repre- La premisa primordial del poder colo-
sentaciones: conflictos a escena”, presenta nial ultramarino (la ocupación de las tierras
el excelente trabajo de A. Prado sobre el americanas), la reflejan, según Jesús María
vídeo-activismo en la Argentina. Su análisis Usunáriz, las crónicas de la primera mitad
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es informado, provocativo a la vez que nove- del siglo xvii al describir y comentar cómo
doso desde el punto de vista de los materiales los peninsulares lograron el control sobre
y el uso del género como categoría de análi- el territorio del Nuevo Mundo gracias a
sis histórico y estético. Se agradece el cono- sus victoriosas luchas contra los holan-
cimiento acabado del debate local sobre cine deses y demás rivales. En su artículo, que
y política en la región. cierra, en vez de abrir, como debiera ser, el
A pesar de lo anterior, el volumen volumen, Usunáriz vincula el discurso de
logra cierta unidad de sentido, aunque la colonización de América con la política
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internacional española en el contexto de cristiano-religiosas de lo conquistado,


las disputas y guerras de las potencias mientras que los ingleses solían dotar sus
europeas por el poder en el Viejo Mundo y colonias de los nombres de sus monarcas.
en el mundo entero. Esta dicotomía se debe sin duda a los dife-
Estas diferencias entre los Estados rentes tipos de conquista: la española por
colonizadores se pueden deducir también los “soldados de Dios”, y la inglesa por
de las traducciones de la crónica de campesinos y mercaderes. A mi juicio se
Acosta en otros países del viejo conti- puede hablar de un discurso bifronte en
nente, que examina Fermín del Pino Díaz relación con la toponimia americana, en
en su ensayo “Acerca de las traducciones el que dar un nombre significa el acto de
de Acosta (1590): ¿Tradiciones o traduc- apropiación intelectual-ideológica de los
ciones?”, procediendo a una revisión territorios conquistados mediante la fuerza
crítica de las deformaciones del texto de colonizadora de la palabra, aunque ni los
Acosta debidas, a mi juicio, a las estruc- colaboradores ni la editora del volumen
turas histórico-sociales de esos países, expliciten estas estrategias terminológicas.
muy distintas a las de la Península. El registro y el bautismo “a la europea”
Dentro de esta constelación global se de las plantas –las más de las veces la
efectuó la apropiación del espacio ameri- aceptación de la nomenclatura indígena–
cano por España con el discurso colonial no son, por ende, sólo actividades (pre)
como medio que legitimaba la conquista científicas, botánicas, sino también actos
de América como continuación de la de toma de poder sobre la naturaleza del
(llamada) Reconquista de la Península. Nuevo Mundo. Según se puede deducir del
Por esa razón, el discurso colonial(ista) ensayo de Gabriel Arellano, un ejemplo de
recurre a los libros de caballerías que esta colonización verbal de la naturaleza
expresan la bicéfala ética del conquis- americana es la Breve relación de 1623 del
tador como militar y como misionero cris- capitán Juan Recio de León, un registro de
tiano. Lo señala José Antonio Mazzoni en las plantas y animales del bosque tropical
“Mezquitas, agravios y traiciones: sobre de montaña del norte de Bolivia. Arellano
el discurso caballeresco en las crónicas limita su presentación de esta obra a la
de la conquista”. Mazzoni comprueba que parte botánica, a la descripción planta por
para Bernal Díaz del Castillo y los demás planta, desde el incienso y otras resinas,
cronistas la novela de caballería no fue pasando por el maíz y la yuca, hasta el
únicamente un modelo narrativo, como se maní, incluyendo su cultivo, su uso medi-
suele suponer, sino un modelo de compor- cinal y su valor nutritivo. El libro de Recio
tamiento político, ideológico, religioso y de León resulta ser así tanto una temprana
sobre todo ético del conquistador. investigación biotópica del subcontinente
A esta ética conquistadora derivada como una injustamente olvidada contribu-
del papel activo del clero en la conquista ción al discurso colonial.
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española obedecía también la fundamental Al discurso colonizador pertenece


“diferencia de actitud (toponímica) entre también la apropiación visual del Nuevo
países católicos y protestantes” (p. 60). Es Mundo por los españoles, como demuestra
lo que postula Ángel Delgado Gómez en su Rolena Adorno en su análisis comparativo
trabajo sobre la “tipología de la temprana de las ilustraciones de la Historia Antigua
toponimia americana” (p. 55). Según el de México escogidas por Francisco Javier
autor, la diferencia se concreta en la prefe- Clavigero, que constituyen un completo
rencia española por las denominaciones
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discurso gráfico como complemento del generó un correspondiente discurso colo-


discurso verbal. nial local, como muestra Pilar Latasa al
Otra vertiente del discurso colonial es relacionar la microhistoria de Charcas,
el jurídico, examinado por Raúl Marrero- sobre todo su competencia con Lima,
Fente en su artículo sobre la capitulación con el incipiente discurso criollo de esta
de Juan Ponce de León sobre la conquista provincia.
de la Florida. En él, Marrero-Fente desen- El mérito de este volumen es doble:
mascara el mito, transmitido tanto por de un lado presenta una amplia muestra
cronistas como por historiadores, de que el de los registros del discurso colonial, que
móvil de la expedición a la Florida era la va del jurídico al pictórico, mientras que
busca de la fuente de la eterna juventud. en la tradicional historiografía dominaban
En cambio, mediante el análisis minucioso más bien los escritos de carácter político,
del texto de la capitulación, prueba que la militar y religioso. Del otro, los autores
motivación era absolutamente racional: la investigan –al menos implícitamente– en
anexión de esta región al imperio colonial una especie de hermenéutica semiótica
ibérico. El rey Fernando II de Aragón y V su aspecto pragmático, es decir, su poder
de Castilla asignó a Ponce de León la futura verbal como complemento del poder colo-
gobernación de la Florida como compen- nial político-militar, mientras que gran
sación por la pérdida de Puerto Rico, cuyo parte de los estudios anteriores buscaban
gobierno había confiado a Diego Colón. más bien averiguar sólo la verdad “histó-
Fernando Rodríguez Mansilla muestra rica” de las crónicas coloniales, o sea, su
en “La estela de Ambrosio de Morales en La significado semántico al compararlas con
Florida del Inca” las huellas del fundador las subyacentes realidades objetivas.
de la homónima escuela historiográfica en
la obra del Inca Garcilaso de la Vega, por Hans-Otto Dill
ejemplo en su aplicación de la teoría de (Berlin)
Morales del origen godo de los reyes de
España a los conquistadores, lo que prueba
la vinculación original del discurso colonial Jaime Erasto Cortés: Del gusto y la
con el discurso histórico peninsular. memoria. Ensayos sobre el cuento mexi-
No obstante, el discurso colonizador cano. Xalapa: Universidad Veracruzana
se fue convirtiendo paulatinamente en (Colección Cuadernos, 57) 2012. 170
un discurso criollo, como sostiene Luis páginas.
Albuquerque en su examen de los relatos de
viaje. Si al principio fueron instrumentos de Es un deleite poder leer un libro de un
inspección de las tierras incógnitas recién solo investigador que reúne varios ensayos
descubiertas, se transformaron después en suyos publicados a lo largo de una vida
descripciones de la nueva realidad creada académica, y que giran todos alrededor
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por la población criolla, asumiendo como de un mismo asunto, el cuento mexicano


género literario, según Albuquerque, un y, ligado a esto, las antologías de cuentos.
carácter mestizo, típicamente latinoameri- En el libro Del gusto y la memoria,
cano, entre crónica y ficción. podemos apreciar la riqueza del trabajo
De igual manera, la microestruc- que Jaime Erasto Cortés ha llevado a cabo
tura económica, político-administrativa en prólogos, artículos, reseñas y encuen-
y poblacional en el ámbito regional que tros. Otro aspecto que hace esta compila-
se establecía en los territorios ocupados, ción interesante es la inclusión tanto de un
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prólogo como de un epílogo. Estos textos, la autocrítica: “Mi antología […] tiene
de la mano de Jaqueline Bernal Arana y dos bondades y dos deficiencias” (p. 32).
de Federico Patán, nos dan aún una mejor Estas deficiencias, según Erasto Cortés,
visión de este investigador que, según son “las habituales omisiones y los insatis-
Patán, se caracteriza por su “formación fechos alcances” (p. 32). Son las palabras
disciplinada y estricta” (p. 155). Puesto de un perito que conoce el paño. Con el
que la prologuista, Bernal Arana, nos fin de llegar a una tipología, parte de una
presenta los diez ensayos con una gran cita de Edmundo Valadés, quien distingue
claridad y precisión, me dedicaré sólo a dos tipos de antologías: “una que es funda-
señalar algunos de los textos que revelan mentalmente didáctica y tiende más a
tres temas recurrentes que, en mi opinión, elegir aislados cuentos representativos de
son centrales: la elaboración de las antolo- la narrativa de un país […]. Lógicamente
gías, el interés por los autores transterrados en ella se debe partir de autores. La otra
y la naturaleza problemática del cuento. se basa fundamentalmente en cuentos que
En el último ensayo incluido en el pueden ser bellos, insólitos, prodigiosos
libro, Jaime Erasto Cortés concluye […] en fin que piensa más en los lectores”
diciendo: “pues la única pregunta que (pp. 57-58). A esta visión de extremos,
sigue siendo válida es ¿qué antologar? y Erasto Cortés añade un tercer tipo “que
no ¿cómo antologar?” (p. 153). Siendo resultaría de la mezcla de los dos propó-
un gran especialista en antologías, Erasto sitos”. En esta observación más matizada
Cortés no sólo ha publicado varias de se destaca la labor inteligente y cuidadosa
cuentos mexicanos, sino que ha analizado del investigador.
a fondo muchas antologías de otros compi- El segundo tema que me parece funda-
ladores. Seguramente tendrá razón Erasto mental es la presencia de autores transte-
Cortés al anteponer la primera pregunta a rrados en varios de estos ensayos. Erasto
la segunda. Sin embargo, a lo largo de este Cortés plantea la cuestión incluso de una
libro dedica la misma atención a ambas manera explícita: “Para fines históricos y
cuestiones: el qué y el cómo. En particular críticos, ¿qué se debe llevar a cabo con los
en dos ensayos, “Antologías de cuento escritores no nacidos en México, con los
mexicano” y “Edmundo Valadés: anto- transterrados?” (p. 67). El crítico constata
logador del gusto y la memoria”, Erasto que, a diferencia de los manuales, que no
Cortés nos ofrece un amplio panorama de registran su presencia, “las antologías [les]
múltiples criterios que se suelen usar a la han cedido sus páginas”, aunque de manera
hora de seleccionar, clasificar y presentar limitada. A continuación escuchamos la voz
una antología de cuentos. Es muy valioso del antologador convencido, quien toma sus
que fije la atención en lo que podríamos decisiones de una manera muy consciente:
llamar los paratextos de las antologías: el “Eso hice yo. Y en mis reuniones cuentís-
título, la introducción, las notas de presen- ticas de 1979 y 1985, aparecen Max Aub,
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tación, las referencias bibliográficas nece- Augusto Monterroso, José Luis González,
sarias para poder ubicar las fuentes, etc. Arturo Souto Alabarce, José de la Colina”
En esta tarea no esquiva la crítica a ciertas (p. 67). El hecho de incluir a los transte-
antologías. Así, por ejemplo, observa, con rrados en las antologías de cuento mexicano
razón, que en Los mejores cuentos mexi- es efectivamente muy significativo y el
canos, seleccionados por Gustavo Sainz, atisbo de orgullo que se percibe en la frase
“la noción de calidad que conlleva el título “Eso hice yo” es merecido. Con eso se mani-
es peligrosa” (p. 24). Pero tampoco rehúye fiesta el papel que sin duda ha desempeñado
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Erasto Cortés al entender la importancia de como fuera, como bien lo demuestra el


estos autores para la literatura y la cultura mismo Erasto Cortés en este libro.
mexicanas. Incluso, lo que Erasto Cortés Además de los cuentistas arriba mencio-
tal vez no podía prever plenamente es que nados, nos topamos con muchos más: el Dr.
estos autores transterrados a su vez estaban Atl, Ethel Krauze, Mónica Lavín, Rosina
muy agradecidos por este reconocimiento, Conde, Josefina Estrada, Juan Villoro o
como bien sabemos por parte de Augusto Rafael Pérez Gay, para mencionar sólo a
Monterroso, quien, al hablar de otra anto- algunos. Finalmente, cabe señalar que si
logía, de Carlos Monsiváis, atribuyó este bien los ensayos de Erasto Cortés se carac-
gesto a la generosidad de los mexicanos terizan por el rigor y la seriedad, el autor
(Semana de Autor, Madrid, 1991). La gran nos sorprende en unos momentos con
estima que Erasto Cortés muestra por la alguna anécdota, y en otros con un sentido
obra de los transterrados se ve magnífi- de humor bien particular. En breve, Del
camente ilustrada en el ensayo sobre el gusto y la memoria es un libro con muchas
puertorriqueño José Luis González, quien cualidades.
adoptó la nacionalidad mexicana después
de haber renunciado a la norteamericana: An Van Hecke
“Más de cuarenta años de exilio hasta su (KU Leuven)
muerte en 1996; exilio traducido en arte” (p.
81). Y más adelante: “¿Cuentista mexicano
José Luis González? Casi lo perdemos a Claire Emilie Martin/María Nelly
causa de nuestra indecisión, de nuestra falta Goswitz (eds.): Retomando la palabra.
de atención […]” (p. 88). Asimismo, en el Las pioneras del xix en diálogo con la
ensayo sobre Fabio Morábito, escritor mexi- crítica contemporánea. Madrid/Frank-
cano nacido en Egipto de padres italianos, furt: Iberoamericana/Vervuert (Juego
Erasto Cortés examina cómo estos autores de Dados, Latinoamérica y su Cultura
cobijados por México “han sido tratados o en el xix, 1) 2012. 323 páginas.
soslayados, incluidos o segregados en las
historias literarias y en las antologías de Las editoras de esta colección de
cuento” (p. 113). ensayos tienen claro su propósito: fomentar
En tercer lugar, Erasto Cortés ofrece una crítica rigurosa en torno a textos litera-
unas reflexiones reveladoras sobre el rios y autobiográficos escritos por mujeres
carácter específico de los cuentos y su rela- hispanoamericanas del siglo xix. ¿Y por
ción, a menudo conflictiva, con la novela. qué revisitar el xix? Para empezar, Martin
Profundiza esta temática en un ensayo con y Goswitz sostienen que hace apenas treinta
el título elocuente de “Había una vez (El años existía una escasez de estudios femi-
cuento mexicano en busca de su crítica)” (p. nistas dedicados exclusivamente a este
47). El autor hace un recorrido cronológico periodo, hecho que queda evidenciado
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desde el siglo xix y señala que “injusta- en el emblemático ensayo de Jean Franco
mente el cuento […] ha sido indistintamente “Apuntes sobre la crítica feminista y la lite-
juzgado como producto de segundo orden” ratura hispanoamericana” (1986), donde se
(p. 48). Sin embargo, termina diciendo nombra a una sola crítica feminista dedicada
que “iniciados los años noventa, la lectura al estudio de ese siglo. Lo anterior contrasta
de cuentos resulta promisoria” (p. 55). No con otro factor: en el mismo ensayo se
hay duda de que hoy en día, el cuento sí enumera a diversos investigadores que se
ha encontrado su crítica, tanto en México dedican al periodo colonial y al siglo xx.
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Aparentemente, el siglo xix hispanoameri- contraste con las propuestas de sus contra-
cano era una especie de Cenicienta dentro de partes masculinas, quienes abogaron más
los estudios feministas. (Desgraciadamente, bien por la modernización de la nación
las editoras no indican en su introducción (infraestructura, economía, geopolítica,
quién es esa destacada crítica feminista etc.). Según estas autoras, las nuevas
dedicada desde temprano al periodo deci- naciones americanas no alcanzarían el nivel
monónico hispanoamericano, teniendo de progreso anhelado si en los planes nacio-
en cuenta que no todos sus lectores serán nales no se establecía un acceso equitativo
expertos en el tema.) de las mujeres al conocimiento. De hecho,
Ese vacío, afortunadamente, fue en muchos casos, estas autoras revisaron
temporal y, a partir de los años noventa en sus escritos el ideario de intelectuales
del siglo pasado, empezaron a aparecer masculinos, autorizados y prestigiosos.
colecciones de ensayos críticos feministas Por lo tanto, en Retomando la palabra,
enfocados en esa época. No obstante, el análisis de los textos se realiza desde una
nuevamente apareció una piedra en el crítica más plural, heterogénea, demos-
zapato: muchos de esos estudios fueron trando así una perspectiva alternativa, al
realizados desde la perspectiva del siglo mismo tiempo contemporánea, de textos
xx “primermundista”. La consecuencia: la considerados fundacionales del feminismo
literatura decimonónica de corte netamente hispanoamericano e incluso de textos menos
americano ha sido en muchos casos malen- conocidos u olvidados. En palabras de las
tendida. Sin embargo, como las editoras editoras, con este libro han intentado llegar
señalan, sí ha habido intentos afortunados de a un “momento de madurez teórica” por
producir una teoría feminista propia, ajus- medio del cual desentrañar “los albores de
tada a la literatura y las realidades latinoa- un teoría feminista plenamente articulada,
mericanas. Por ejemplo, están los textos de pero todavía no enteramente reconocida en
Josefina Ludmer, Sara Castro-Klarén, Lucía los estudios de género hispanoamericanos,
Guerra Cunningham, etc. Por lo tanto, las y menos aún internacionales” (p. 12).
editoras de este libro han querido ser fieles El libro está compuesto por quince
a ese sendero, en la medida de lo posible, y ensayos de diversos académicos. No
revisar el siglo xix desde otra mirada. contamos con el espacio para detenernos
Así las cosas, se rescata la vena inau- en todos ellos; sin embargo, no quisiéramos
gurada por Sara Castro-Klarén, cuyo libro dejar de destacar ciertos datos interesantes.
Narrativa femenina en América Latina: Por ejemplo, el temple intelectual y grado de
prácticas y perspectivas teóricas (2003) curiosidad que se transparenta en Viaje de
propone una ruta en la que el tradicional recreo (1909) de Clorinda Matto de Turner.
binomio sexo/género se convierte en un La peruana no sólo compara la situación de
asunto mucho más complejo, porque se las mujeres europeas con la de las latinoa-
relaciona con las estructuras de poder/cono- mericanas durante su recorrido por el Viejo
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cimiento. Es decir, la experiencia feme- Continente, sino que también, gracias a sus
nina hispanoamericana del xix se conecta minuciosas descripciones, su texto resulta
al devenir histórico y, de esta forma, se útil aún hoy en día a cualquiera que se inte-
relaciona al planteamiento intelectual de rese por “la historia y la evolución de los
estas pioneras, quienes se preocuparon museos y las colecciones” (p. 39).
por brindar propuestas modernas (medidas También resulta interesante la intros-
que también mejorarían la situación social, pección cultural que realiza Eduarda
económica e intelectual de las mujeres), en Mansilla en su Recuerdos de viaje (1882),
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libro que se adentra en la sociedad estadou- de su rica trayectoria– y de la boliviana


nidense. Publicado primero por entregas, a Adela Zamudio –quien debatió ardiente-
partir de 1880, Mansilla se adelantó a sus mente sobre temas estéticos–. Por último,
contemporáneos masculinos, como Lucio cabe destacar el análisis sobre la intencio-
Vicente López, Eugenio Cambaceres, nalidad del traductor y sus consecuencias
Miguel Cané o Eduardo Wilde, cuyos a través de la comparación de tres traduc-
libros de viajes comenzaron a aparecer en ciones al inglés de Aves sin nido.
1881. También merece la pena el ensayo No obstante, en algunos ensayos –no
sobre la novela de Mansilla Pablo, ou la vie en todos, por supuesto– se echan de menos
dans les pampas (1868/1869); los comen- más citas provenientes de las fuentes
tarios críticos sobre la vida gauchesca primarias. En esos casos, la teoría se
que ésta contiene la colocan entre dos impone y los lectores nos quedamos con
textos canónicos de la literatura argentina: una rara sensación: la incertidumbre de si
Facundo (1845) y Martín Fierro (1872). aquella encaja realmente con el texto lite-
Así, Mansilla revisa los enunciados de rario, es decir, si efectivamente sus citas
Sarmiento al tiempo que se adelanta a respaldarían el argumento teórico. En cual-
algunos de Hernández. quier caso, la curiosidad ha sido desper-
Sobresale, también una Juana Manso tada. Gracias a Retomando la palabra, el
comprometida, que ejerce el pensamiento xix se vislumbra como uno de los siglos
crítico en sus cartas a Mary Tyler Peabody más interesantes de la historia literaria
Mann. En definitiva, los lectores podrán hispanoamericana, y sus autoras brillan:
comprobar la ebullición intelectual de las son sagaces, modernas e intelectuales,
autoras hispanoamericanas decimonónicas, saben discernir e interpretar el tiempo
ya sea por medio del análisis de las novelas que les toca, plantear utopías, articular
de Mercedes Cabello de Carbonera y los fracasos nacionales y situar al sujeto
Teresa González de Flanning, las cuales femenino en el devenir histórico y social.
ofrecen modelos alternativos del heroísmo, Están, pues, muy lejos de aquellos estereo-
teniendo en cuenta la traumática derrota del tipos que cargaban de vapor la experiencia
Perú frente a Chile en la Guerra del Pacífico femenina decimonónica.
(1879-1883); el estudio de la producción
periodística de escritoras argentinas como Tania Pleitez Vela
Rosa Guerra y Juana Manso; las relec- (Universidad de Barcelona)
turas de obras emblemáticas como Aves
sin nido (Matto de Turner), Los amores de
Hortensia (Cabello de Carbonera) y Sab Rita De Maeseneer: Devorando a lo
(Gómez de Avellaneda) –de esta última cubano. Una aproximación gastrocrítica
incluso se ofrece una lectura novedosa a la a textos relacionados con el siglo xix y
luz de la teoría queer, que expone la crítica el Período Especial. Madrid/Frankfurt:
Iberoamericana, XIII, 51 (2013)

de Avellaneda a la “heterosexualidad Iberoamericana/Vervuert (Nexos y Dife-


obligatoria”–; los epistolarios de Adriana rencias, 34) 2012. 311 páginas.
González Prada y Carmen Arriagada; la
reinvención de Cuba en las memorias de Dentro del ámbito hispánico, los Food
la condesa de Merlin; y los pliegues de la Studies no han conseguido por de pronto
vida intelectual y literaria desde la pers- una popularidad o un reconocimiento tan
pectiva de la colombiana Soledad Acosta importantes como los que tienen ya en otras
de Samper –autora poco estudiada a pesar tradiciones lingüísticas y culturales. Estoy
256 Literaturas latinoamericanas: historia y crítica

pensando en los niveles de difusión que de la historia cubana puede sorprender y sin
alcanzó en Francia, hace algunas décadas, duda se presta a una discusión más amplia. La
aquel exitoso ejercicio de vulgarización de autora la justifica diciéndonos que se trata de
Michel Onfray, Le ventre des philosophes dos periodos cruciales en el desarrollo de la
(1989), o incluso en trabajos académicos más isla a pesar de que cubren lapsos asimétricos.
recientes (y también más sólidos y concien- “Ambos –escribe– remiten a una época en
zudos), como el de Warren Belasco, Meals compás de espera y se caracterizan por su
to come (2005), o el de Rachel Laudan, naturaleza provisional” (p. 31). Lo esencial,
Cuisine and Empire (2013). El primer mérito sin embargo, está menos en lo acertado o
del presente libro de Rita De Maeseneer es desacertado de los límites temporales de la
justamente el de mostrarnos las distintas investigación que en la calidad del corpus
perspectivas que puede abrirnos hoy una seleccionado y en la fuerza argumental
aproximación crítica al lugar de las comidas con que lo va convirtiendo, de modos muy
y la alimentación en las prácticas sociales, las distintos, en una ilustración o un símbolo de
representaciones colectivas y los imaginarios una sociedad y una época. De Maeseneer nos
artísticos y literarios. La autora no debuta ofrece páginas que nos seducen y convencen
en este campo. Recordemos que publicó en su examen, por ejemplo, de las múltiples
El Festín de Alejo Carpentier. Una lectura facetas de la leche y la piña en las obras de
culinario-intertextual (2003) y, con Patrick Villaverde, la condesa de Merlín y Barnet,
Collard, la compilación Saberes y sabores en así como también a través de sus lecturas
México y el Caribe (2010). Lo que cambia del hambre y la penuria durante la crisis
ahora es el contexto, pues la pregunta por la postsoviética en las novelas de Zoé Valdés
significación de un objeto tan específico se y Padura. El segundo mérito de Devorando
plantea aquí en el espacio de la cultura cubana lo cubano radica, a mi modo de ver, no sólo
y en el de las variables construcciones que en las inteligentes correspondencias que
lo sitúan en la intersección de la Sociología, alimentos y comidas crean entre los textos
la Historia, la Antropología, la crítica cine- estudiados, sino en la lucidez con que se
matográfica, y, por supuesto, los estudios renuncia desde un comienzo a la necesidad
literarios y culturales. Mal puede extrañar de totalizar esta experiencia y a proponer una
así que el linaje intelectual y las fuentes suerte de síntesis histórica de la relación de la
metodológicas de la investigación sean cultura cubana con sus contextos culinarios.
el testimonio de una interdisciplinariedad Mucho más cerca de la forma libre del Atlas,
plenamente asumida: de Braudel a Barthes el estudio de De Maeseneer no pretende
y de Lévi-Strauss a Michel de Certeau, la agotar su objeto, sino más bien sentar los
autora asienta, desde un principio, las bases fundamentos de un trabajo que puede y debe
teóricas de su trabajo y, apelando a la defi- ser proseguido por otros investigadores.
nición de Ronald Tobin, lo describe como Casi como un corolario de esta estructura
“gastrocrítica”. Es verdad que, a primera abierta, quisiera destacar una tercera virtud
Iberoamericana, XIII, 51 (2013)

vista, la palabrita no parece muy clara ni del libro: la de dar cuenta de la heteroge-
afortunada, pero De Maeseneer se ocupa de neidad de los contextos culinarios no sólo
precisar con creces su sentido a lo largo de en la literatura de dentro, sino también de
los cuatro capítulos que dedica a estudiar la fuera de la isla e incluso entre ambas. La
literatura colonial y de los tres que consagra autora compara, opone y contrasta así los
al Período Especial (más la conclusión que textos de su corpus constantemente y pone
elabora alrededor de la obra de Antonio José de relieve la imposibilidad de reducirlos a
Ponte). La elección de estos dos momentos una sola interpretación. Un buen ejemplo se
Literaturas latinoamericanas: historia y crítica 257

halla en las páginas que dedica al asunto de literario chileno, nos invita aquí, en esa
las comidas y la cocina en el realismo sucio manera suya siempre sabia y mesurada, a
de las novelas de Pedro Juan Gutiérrez, en compartir un viaje a través de lecturas y
las policiales de Padura y en el documental memorias. Comunicador impenitente entre
Suite Habana (2003) de Fernando Pérez. escritores y lectores, su autor se ha auto-
No quiero cerrar, sin embargo, mis rápidas definido como escrilector (p. 11), como
notas sin saludar el capítulo final del libro, bien lo recuerda el compilador, Patricio
ese que teje una conclusión alrededor de Lizama, para quien “Pedro Lastra escribe
Las comidas profundas (1997) de Antonio notas y apuntes sin ningún afán de demos-
José Ponte. Se trata de un capítulo decisivo tración teórica ni de exhaustividad inves-
en la economía del volumen, ya que De tigativa pues sus trabajos no son ensayos
Maeseneer hila alrededor del ensayo la trama ni monografías ni crítica literaria” (p. 12).
de una vasta biblioteca que nos permite leer, Ya en sus poemas –que componen, con
como en transparencia, la memoria nacional su ensayística, un cosmos indivisible–,
que circula por la escritura del matancero Lastra anotaba: “No tengo nada que encon-
y, al mismo tiempo, las continuidades en el trar en la realidad, / un paisaje agotado
espacio y el tiempo de los imaginarios de por los viajeros / que me han precedido
comidas y cocinas procedentes de las lenguas en el ejercicio de estas contemplaciones”.
y las tradiciones más diversas. La autora le da Pertenecen estos versos a su Diario de
allí una última vuelta de tuerca a su trabajo y viaje, título que es también índice de la
hace que el conocido ensayista nos diga eso actitud receptiva e indagadora que se hace
que ella ha venido susurrándonos durante las constante en su itinerario, como lo prueban
trescientas páginas que hemos leído. A saber: algunos otros de sus títulos poéticos:
“Que toda comida es substitutiva, que comer Noticias del extranjero, Carta de navega-
es siempre metaforizar y tender un puente” ción o Canción del pasajero.
(p. 263). De Maeseneer sabe llevarnos con La tarea de Lastra es, pues, la del
conocimiento y fineza hasta este punto final. viajero, y en esa dimensión, la del mediador:
cualidad fundamental que lo ha llevado
Gustavo Guerrero a enlazar geografías y voces disímiles,
(Université de Cergy-Pontoise) y a alumbrarlas, desde ese margen que
observó el poeta peruano Carlos Germán
Belli al referirse a “su vida casi secreta y
Pedro Lastra: Sala de lectura. Notas, su estilo sucinto”. Por lo demás, el género
prólogos y otros escritos. Selección y pre- implícito que cultiva todo mediador es
facio de Patricio Lizama. Santiago de el del diálogo, que tiende puentes y hace
Chile: Universidad Católica de Chile posible una comunicación necesaria, o se
2012. 201 páginas. repliega para dar pie a nuevos lazos.
En el caso de Sala de Lectura, nos
Iberoamericana, XIII, 51 (2013)

La miscelánea que integra Sala de encontramos de nuevo con una bitácora de


lectura anuncia su singularidad desde viaje, que nos acompaña a través de escri-
el carácter abierto de su acertado título; turas dispersas, chilenas –Francisco Con-
esa apertura no sólo caracteriza la diver- treras, Gabriela Mistral...–, de otros países
sidad de los textos que vertebran el libro, hispanoamericanos –Octavio Paz, Leopoldo
sino también la variedad de dedicaciones Lugones...– o españolas –Rafael Alberti,
de su autor. Pedro Lastra, poeta y ensa- Luis Cernuda...–. Poco a poco descubrimos
yista imprescindible en el panorama que nos encontramos ante un sistema de
258 Literaturas latinoamericanas: historia y crítica

cajas chinas –o muñecas rusas–: dentro de especial autoridad a sus consideraciones.


cada unidad hallamos otras que nos invitan Avezado en ese mismo “arte de leer” que
de nuevo al viaje cómplice. Abundan las ve en Teitelboim (p. 103), Lastra nos ofrece
curiosidades y anécdotas amenas: así, por semblanzas de muchos otros autores, como
ejemplo, cuando Lastra reflexiona sobre Eugenio Montejo, al que acompañó en
Nathaniel Hawthorne, cuyos pasajes pudie- Venezuela con motivo de un homenaje,
ron funcionar como simiente para lectores y al que en otro lugar dedicaría también
“visibles y secretos” entre los escritores his- su poema “Canción del pasajero”, en ese
panoamericanos (p. 143). O sobre el posible sistema de vasos comunicantes que es su
vínculo entre los neologismos de Joyce, cuyo escritura: “Me despido del siglo / que nos
Ulises se publica en el París de 1922, y los llenó de ruidos y de máquinas / y desterró
de Huidobro, que estaba por entonces en el silencio / y alargó nuestros días / sobre
la ciudad, y que pudo ser permeable a esas asolados campos”. En la memoria viva que
palabras maleta o portmanteau al elaborar su supone su palabra, también está Gonzalo
Altazor. Una idea que Lastra ve anticipada Rojas; de él evoca el rigor creador y sus
en Cedomil Goic, y que considera a raíz de dotes como recitador, y con su recuerdo
una nota borgeana sobre la traducción de lo vivifica, porque, de nuevo con versos
José Salas Subirat, con sus arbocielo, bestia- del propio Lastra: “el recuerdo es el pan
cielo, hombrecielo... (p. 61) de los muertos”. Recuerda asimismo aque-
Descubrimos también que poco a poco llas jornadas esenciales que el poeta de
vamos entrando en realidad en un diario Lebu organizó hace décadas –a raíz de las
íntimo, porque no otra cosa son las notas cuales éste inventó el lema “América es
de lectura: la escritura y su atmósfera se la casa”–, y afirma: “solo un poeta como
imbrican y se entrelazan. Así nos cuenta él pudo proponerse y realizar lo que apre-
Lastra anécdotas curiosas, como el hallazgo, ciaremos alguna vez como la fundación
a través de Hernán Loyola, de una carta de del diálogo entre nosotros. Para la historia
Neruda dirigida a él con una pequeña edición cultural de Chile y de Latinoamérica eso
para coleccionistas impresa en 1972, y que él fue la empresa que él inició en 1958 con
recibe en 2009 como un milagro del destino. los Encuentros de Escritores Chilenos y
O la amistad larga con José María Arguedas, continuó en 1960 y 1962 con los Encuentros
del que rememora los días en que el novelista de Escritores Americanos, proyectos que
peruano llevó a Chile su novela El Sexto, con debemos acercar a las grandes realizaciones
su ficcionalización de la experiencia como culturales que en el siglo xix comenzaron a
preso político durante 1937 y 1938, tras la definir nuestra identidad” (p. 107).
protesta estudiantil que tuvo lugar en Lima La memoria de Lastra va hilvanando
con motivo de la visita de un representante los recuerdos con un dejo de melancolía
de Mussolini. También alumbra su memoria –siempre sin sentimentalismos–, como en
la amistad con Volodia Teitelboim, sus cuali- aquel memorable poema suyo, “Ya habla-
Iberoamericana, XIII, 51 (2013)

dades de orador y sus prosas “gobernadas remos de nuestra juventud”, o como en la


por una conciencia del decoro verbal y de la intensa brevedad de “Duermevela”: “Lo que
dignidad del lenguaje” (p. 97). vuela y se queda en la memoria / no es un
En cada comentario de Lastra, así sea nombre / son sílabas / idénticas a un nombre
el más breve, emerge todo ese río de vida / paloma de la muerte”. Porque también en
de lector que lo respalda, con el segui- los versos de Lastra están las memorias de
miento minucioso de cada autor desde los lector, los diálogos, lecturas, homenajes y
orígenes, y un conocimiento que otorga profanaciones que convocan a Álvar Núñez
Literaturas latinoamericanas: historia y crítica 259

y Roque Dalton, Enrique Lihn o Nerval, y obra ficticia”, se centra principalmente en


a tantos otros que componen ese cosmos el estudio de Rayuela y La vida exagerada
coherente e indivisible de su vocación de Martín Romaña. Se expone primero la
crítica y creadora. Los escritos de Lastra son estructura de Rayuela, y se detallan los
la autobiografía de un lector viajero, su tinta elementos argentinos en ella, opuestos a
fluye por vericuetos plurales, que pueden los elementos europeos. La autora se centra
desembocar, como se ha visto, en la calle de luego en la figura de Martín Romaña y en
la poesía o en la travesera del pensamiento. la experiencia europea de Bryce Echenique
La cadencia serena de sus versos y prosas y más generalmente de los latinoameri-
nunca es preciosista, y sí, siempre, próxima canos exiliados. Por fin, encontramos una
y prójima, en un diálogo permanente que parte que pretende abarcar la temática del
espejeaba ya en su poema titulado “Por los exilio en la obra ensayística y autobiográ-
poetas perdidos”: fica: se retoman aquí cuestiones ya cono-
cidas sobre el exilio como condición de la
Nosotros disputamos a otro reino sus producción literaria. El estilo usado por la
nombres, autora es de fácil acceso, lo que hace de
a otros dioses sus cuerpos siempre él un buen compendio didáctico acerca de
ardientes la noción de exilio en la obra de estos dos
que arrastraron los sueños, el amor, autores. Se puede deducir de ello que el
cuanto existe
más acá del abismo, abrimos las ventanas libro se dirige principalmente a estudiantes
de ese reino de licenciatura que quieran tener en 150
y hablamos con la voz del hermano páginas una visión sintética del tema.
perdido, A pesar de ello, Latinoamericanos
nosotros, que hoy amamos las mismas nómades: Cortázar y Bryce Echenique no
criaturas, renueva el estado de la cuestión. La autora
las terribles, veloces criaturas del mundo. muestra un buen conocimiento de la crítica
más clásica, como los primeros trabajos de
Selena Millares Barrenechea, pero no aporta ningún mate-
(Universidad Autónoma de Madrid) rial nuevo ni tratamiento renovado de un
tema ya muy estudiado. Por ejemplo, no se
maneja en absoluto la correspondencia de
Sophie Dorothee von Werder: Latinoa- Cortázar, publicada hace más de diez años.
mericanos nómades: Cortázar y Bryce Su estudio hubiera sido fundamental para
Echenique. Frankfurt: Peter Lang 2012. enriquecer la tercera parte del libro, acerca
156 páginas. del exilio y de la autobiografía.
Por otra parte, se nota una clara
Latinoamericanos nómades: Cortázar voluntad didáctica: la autora parece diri-
y Bryce Echenique es un libro muy metó- girse a un lectorado virgen de todo cono-
Iberoamericana, XIII, 51 (2013)

dico, de claro carácter académico. Se cimiento acerca de obras tan clásicas como
divide en tres partes: una muy larga parte La vida exagerada de Martín Romaña o
introductoria (la tercera del volumen) sirve Rayuela. Así es que reserva 12 páginas al
para plantear la temática del exilio y su resumen de la novela de Bryce Echenique y
relación con las vidas y obras de Cortázar a la cuestión de su carácter autobiográfico.
y Bryce Echenique. Se siente en ella el De la misma manera, se trata en detalle el
probable origen doctoral de este trabajo. ya antiguo problema de si hay o no hay una
La segunda parte, titulada “El exilio en la argentinidad profunda en Rayuela, lo que
260 Literaturas latinoamericanas: historia y crítica

no deja de resultar sorprendente desde una y tomar posición frente a ellos. Un ejemplo
perspectiva actual, resultante de un mundo de transculturación hubiera podido ser el
globalizado y multipolar. El libro quiere estudio de los bilingüismos en el exilio o la
ser un estado de la cuestión, pero parece mención de Cortázar como traductor lite-
faltarle una tesis, un ángulo renovador. rario y sus consecuencias en la obra. Ahí,
En la introducción, la autora expone los desplazamientos propios de un exilio
teóricamente los procesos de hibridación (real o soñado) son patentes. Esta dimen-
y transculturación que actúan en el exilio y sión casi no aparece en el libro (salvo con
cita a Deleuze y Guattari: “Pues la percep- la mención errónea de una experiencia de
ción ya no estará en la relación entre un intérprete de Cortázar, que fue traductor y
sujeto y un objeto, sino en el movimiento revisor para conferencias internacionales,
que sirve de límite a esa relación, en el pero nunca intérprete).
período que va asociado a ella. La percep- En conclusión, el trabajo propuesto
ción se verá confrontada a su propio límite; en Latinoamericanos nómades: Cortázar
estará entre las cosas, en el conjunto de su y Bryce Echenique es un trabajo serio y
propio entorno, como la presencia de una bien construido pero no muestra suficiente
haecceidad en otra, la aprehensión de la una distancia en la presentación del tema. No
por la otra: sólo mirar los movimientos” (p. logra alejarse de las concepciones del
12). Ahí la autora no logra pasar de la teoría exilio propias de las décadas de 1960 a
a la práctica y no se ve cómo se proyecta esta 1980 y tomar una posición más actual.
concepción en la estructura de las dos partes
siguientes. Hubiera sido muy estimulante Sylvie Protin
tratar de pensar el exilio en estos dos autores (Université Lyon 2, Grupo LCE [Cetial])
bajo este concepto del movimiento. En vez
de eso, el dualismo persiste: antes y después
del exilio, América opuesta a Europa… De José Manuel Camacho Delgado/Fer-
la misma manera, la autora nota en la intro- nando Díaz Ruiz (eds.): Gabriel García
ducción que la crítica posmoderna rela- Márquez, la modernidad de un clásico.
tiviza la noción de identidad (p. 11), pero Madrid: Verbum 2009. 284 páginas.
le cuesta integrar esta perspectiva en la
tercera parte del libro, y en particular en “El Philip Swanson (ed.): The Cambridge
discurso de la identidad latinoamericana” Companion to Gabriel García Márquez.
(III.3, p. 125 y siguientes). Allí se ve cómo Cambridge: University Press 2010. 206
la autora recoge opiniones de Cortázar y páginas.
otros sobre la cuestión, sin lograr tomar ella
otra posición crítica y así escapar a la doxa. Raymond Leslie Williams: A Companion
Esta estructura del pensamiento recuerda to Gabriel García Márquez. Cambridge:
la de una tesis doctoral, pero no permite University Press 2010. 200 páginas.
Iberoamericana, XIII, 51 (2013)

aprehender dinámicamente la noción de


exilio. Para poder renovar la lectura de tales El venero de libros consagrados a la
autores, hay por fuerza que historizar sus obra del hijo del telegrafista de Aracataca
puntos de vista y entender que pertenecen a fluye de continuo con fuerza sostenida
un mundo que ya no existe. Pero algo, una y renovada. Verdad es que no todos los
fuerza literaria, resiste al paso del tiempo: títulos que se suman al nutrido repertorio
para hacer ver esta nueva actualidad de la bibliográfico revelan aspectos novedosos
obra, hay que cambiar de perspectiva crítica de su ubérrimo imaginario creador, pero
Literaturas latinoamericanas: historia y crítica 261

también es cierto que son varias las mono- originales y conseguidas son las dos lec-
grafías que merecerían ser reseñadas, turas de Cien años de soledad, en clave
aunque fuera sólo a grandes rasgos. En exocrítica la una y desde los parámetros
esta ocasión, el espacio apremia a circuns- y teorías de la literatura comparada y
cribir la elección a tres títulos meritorios y mundial la otra. Siguen a escasa distan-
notificar lo procedente e indefectible. cia cualitativa el estudio consagrado a
La miscelánea editada por Camacho las novelas previas a la obra maestra de
Delgado y Díaz Ruiz está integrada por 1967, el agudo análisis de los cuentos,
dos partes que reúnen quince trabajos; los el sobrio escrito relativo a las novelas de
primeros tratan aspectos concretos de las amor, las contribuciones sobre el Bolívar
distintas etapas creadoras del escritor; los errabundo que se desvanece y el vetusto
ocho de la segunda parte se centran por lo tirano que encarna y tipifica magistral-
general en aspectos concretos de una obra mente la novela del dictador otoñal.
determinada. Entre los motivos, temas y Como cabe esperar de un exegeta
argumentos tratados destacan, entre otros, de la obra del creador del ciclo de
la presencia y el influjo de Quevedo en la Macondo de la dedicación y notabilidad
obra del Nobel colombiano, la simbología de Raymond Williams, su libro es a la
religiosa en los nombres de los protago- vez revisión crítica, esencia de saberes
nistas de Crónica de una muerte anun- remozados y aportación notable que pulsa
ciada, la implantación del delito al socaire acordes inéditos sobre motivos, temas y
del entramado del narcotráfico en Noticia argumentos varios. Cada uno de los cinco
de un secuestro, el lenguaje en El otoño del capítulos que conforman el volumen
patriarca, la presencia de Macondo en la focaliza aspectos determinados que se
representación de la Sabaneta de F. Vallejo podrían sintetizar como sigue: 1. La
y en la obra de Toni Morrison, el impacto formación (literaria, política y social) del
literario de Cien años de soledad en la novelista. 2. El ciclo de Macondo desde
última etapa del franquismo y la imagen los comienzos al gran momento de Cien
de Bolívar en la novela biográfica y la años de soledad. 3. Las obras políticas,
biografía académica. con especial detenimiento en El otoño del
El volumen editado por Philip Swan- patriarca. 4. Los motivos y temas del amor
son cumple primorosamente con las en dos novelas memorables (Crónica de
rigurosas exigencias y los ambiciosos una muerte anunciada y El amor en los
objetivos de la acreditada colección de tiempos del cólera) y los relatos en torno
los Cambridge Companions: textos acce- a la cándida Eréndira. Y 5. Las ficciones
sibles a estudiantes y lectores cultos de posteriores a Crónica. Se trata de acer-
lengua inglesa deseosos de guías de lec- camientos de visualidad caleidoscópica,
tura de probada calidad. Los quince ensa- con especial atención analítica a las signi-
yos que configuran la monografía tratan ficancias de la tradición oral, de las artes
Iberoamericana, XIII, 51 (2013)

con solvencia suma tanto las obras como visuales, de las formas en las que la litera-
la actividad periodística del escritor. Son, ridad cede el paso al discurso histórico y
pues, aportaciones ceñidas a la temá- de la relevancia de los años de formación
tica desde el conocimiento aquilatado y del novelista en el grupo de Barranquilla.
profundo de quienes han pergeñado al
menos un estudio señero sobre el célebre José Manuel López de Abiada
discípulo adelantado del discreto librero (Universität Bern)
catalán Ramón Vinyes. Especialmente
262 Literaturas latinoamericanas: historia y crítica

Daniel Mesa Gancedo (estudio, selección la introducción de nuevos nombres en sus


y materiales complementarios): Noví- catálogos. También se analiza el fenómeno
sima relación: narrativa amerispánica de los concursos literarios, las antologías,
actual. Zaragoza: Institución Fernando así como de las revistas y los blogs. Esta
el Católico (Colección “Letra Última”) puesta a punto, así como la consideración
2012. 343 páginas. de algunas novelas significativas y de los
propios textos de la Novísima relación,
Como un nuevo cronista, Daniel Mesa corrobora que, al igual que los españoles
da entera y novísima relación de veintidós fueron al Nuevo Mundo para quedarse,
escritores de “allá” que viven “acá”, a los del mismo modo estos autores han hecho
que llama, con feliz y razonado neolo- el viaje inverso y están entre nosotros
gismo, “amerispánicos”, y ofrece otros mirando a este viejo nuevo mundo de la
tantos textos transmigráficos de diversa España del siglo xxi desde su condición
tipología, en los que los autores convo- de desplazados. “Estamos aquí, somos de
cados dan cuenta de su experiencia en allá. He aquí una proposición simple para
España. Éstos se presentan en orden alfabé- empezar” (p. 57), escribe Fernando Aínsa
tico, borrando así las diferencias de origen, en Travesías.
edad y sexo, dado que lo que importa, Los veintidós textos, como se ha
en definitiva, es que son “sudacas”, del mencionado, se ordenan de la A a la Z, por
“Sud-acá”, que hablan desde España de su el apellido de sus autores, de modo que
relación con el viejo mundo. La muestra el escritor más veterano, Fernando Aínsa,
va precedida de un documentado y esti- inaugura la serie, que termina con Slavko
mulante estudio, acompañado de una útil Zupcic y pasa por Santiago Ambao, Jorge
y pertinente bibliografía, en el que, lejos Eduardo Banavides, Hernán Casciari,
de limitarse a su comentario, se reflexiona Leila Guerriero, Fernando Iwasaki o
sobre las cuestiones mucho más amplias Consuelo Triviño, por citar a los más
y complejas que plantea el escribir acá conocidos. De la lectura de todos ellos
siendo de allá, como la asunción de la se desprende, además de la abrumadora
lengua peninsular, la visión de España y presencia del “yo”, que el espacio donde
las perplejidades de los escritores transmi- se desarrollan estos textos de variada tipo-
grafistas, que desde la subjetividad, como logía se reduce (salvo puntuales excep-
se señala en el estudio, coinciden “en que ciones como Cuenca o, curiosamente,
la escritura migra, inevitablemente con los pueblos aragoneses de La Muela y
el ser, al que, finalmente, tras servirle de Aguaviva), en primer lugar, a Madrid, y en
vehículo, da asilo” (p. 40). segundo, a Barcelona, aunque pueda haber
Tras las consideraciones teóricas, el algún viaje por medio. En los relatos éstas
editor-cronista, jugando retóricamente con son las ciudades donde los recién llegados
citas tomadas de Pedro Mártir de Anglería, se instalan más o menos precariamente,
Iberoamericana, XIII, 51 (2013)

rastrea la presencia de los escritores trabajan como cuidadores de ancianos o


amerispánicos en España durante las que de animales, tratan de escribir y publicar,
llama lúdica y provocativamente “décadas aunque sean libros voluntaria o involun-
sudacas”, y más concretamente desde el año tariamente robados y, en definitiva, entran
2000 hasta el 2012, en diversas editoriales, en contacto con España y los españoles,
algunas de reciente creación. El exhaustivo pero también con otros inmigrantes. Las
recorrido confirma la importancia que ha situaciones son distintas y aun opuestas.
tenido y continúa teniendo la apuesta por Así, encontramos a la joven loca de amor
Literaturas latinoamericanas: historia y crítica 263

de “Canción de amor de la joven loca”, de inmigrantes en el ejército o los matrimo-


la chilena Claudia Apablaza, que termina nios de conveniencia en “Dos crónicas”, del
lamentándose de que no la ven porque peruano Martín Mucha; la venta de óvulos
es “una maldita inmigrante, una maldita de la protagonista de “Adiós, ovocito,
extranjera” (p. 83); al cuidador de un adiós”, de la peruana Gabriela Wiener o
mapache que termina huyendo a Francia, el experimento repoblador (ya citado) de
como el mismo animal que da título al Aguaviva, del chileno Juan Pablo Meneses,
relato , del peruano Sergio Galarza; o el que pasa de ser un paraíso soñado a conver-
caso de un viejo, en el relato homónimo tirse en una nueva Comala turolense. A lo
del argentino Santiago Ambao, a quien el anterior se unen las reflexiones serias de
protagonista piensa seriamente en matar, “Escribiendo en otra parte” de la colom-
aunque al final no lo haga. También aparece biana Consuelo Triviño sobre la escritura
el personaje que no encuentra trabajo, y y las humorísticas consideraciones del
cuya mujer debe prostituirse, en “La tarde peruano Fernando Iwasaki, que proceden de
limón”, del argentino Marcelo Luján; o su obra El descubrimiento de España, sobre
el protagonista de “Metales rojos”, del los “españoles animados” y las canciones
chileno Rodrigo Díaz Cortez, un montador españolas en el Perú de su adolescencia.
al que los jefes retienen los papeles que Finalmente, en los fragmentos de España,
legalizarían su estancia en España. perdiste, el argentino Hernán Casciari
En otras ocasiones se trata de un reflexiona con inteligencia y humor sobre
profesor que se instala en Cuenca con su la conquista de España por los argentinos,
familia para trabajar en la universidad, a la vez que da cuenta de sus diferencias y
en “International School de Cuenca” del desencuentros.
venezolano Slavko Zupcic; de un repor- Esta Novisima relación se cierra con una
tero que investiga el fenómeno de la repo- amplia sección titulada “Materiales comple-
blación argentina de Aguaviva, en “La mentarios”, que “proporcionan algunas pautas
patria madrastra” del chileno Juan Pablo de reflexión sobre el tema de la transmigra-
Meneses; en “Diario de Alcalá”, de la fía amerispánica” (p. 297). Tienen un inte-
argentina Leila Guerriero, una periodista rés mayor del que suelen suscitar las guías
realiza una estancia pagada en Alcalá; y didácticas. La articulación de los cuatro
en “Estancias pedregosas”, de la mexi- bloques temáticos tiene una lógica interna.
cana Daniela Tarazona, una estudiante Las cuestiones planteadas se desarrollan
de doctorado en Salamanca comparte su en cuatro enunciados, como leemos en la
mayor preocupación: cómo ir vestida a la nota previa: “I. Como en casa: cuestiones
entrega de un premio literario. Porque no de hospitalidad y memoria” se ocupa de las
consiste sólo en sobrevivir, sino en reflejar relaciones entre el mundo americano y el
los distintos modos de adaptación al nuevo español; “II. S/Z: la lengua (des)trabada”
país, que van desde el descubrimiento propone una reflexión sobre el lenguaje;
Iberoamericana, XIII, 51 (2013)

de las raíces a la confirmación de que el “III. Malditos sudacas” estudia a los perso-
idioma común, más que unir, separa, como najes como sujetos de la experiencia ame-
comprobamos en “La inmigración del ser” rispánica” y “IV. Herederos de Fúlner” “se
del mexicano Joaquín Guerrero-Casasola. fija en la cuestiones más directamente rela-
Las crónicas dan cuenta de temas más cionadas con lo literario y otros discursos”
o menos actuales, como el caso de corrup- (p. 297). Esta tercera parte del libro, ade-
ción del ayuntamiento de La Muela (en la más de ayudar a la lectura inteligente de los
provincia de Zaragoza); el alistamiento de textos leídos, proporciona otros materiales
264 Literaturas latinoamericanas: historia y crítica

de reflexión, tanto literarios como críticos, Juárez, los novísimos escritores son deste-
que enriquecen notablemente el estudio rritorializados, desvinculados de sus
preliminar, manteniendo el tono aparente- tierras y, a la vez, multiterritorializados,
mente distendido que lo caracteriza y hace ya que viven en muchos países siendo su
más placentero el oficio del lector. Para patria el mundo. El conflicto entre nación y
comprobarlo, basta con leer el apartado globalización no se resuelve, sin embargo,
“Audaces sudacas” o los textos seleccio- anulando la primera, sino, como enseñan
nados para “El poder del idioma”. los ejemplos presentados, mediante la
La propuesta de Daniel Mesa es nueva, hibridación de ambas realidades, eso que
original, ya que supone una manera distinta Alfonso del Toro –entre otros– denomina
de ver, de leer, a los escritores de allá que “glocalización”. Buen ejemplo de ello es
viven acá por razones que ya no sólo son la novela póstuma de Guillermo Cabrera
las del exilio, sino de la transmigración, Infante, La ninfa inconstante, que mezcla,
que lleva a la transmigrafía. En este viaje, según Ángel Esteban, la pintura del estilo
como escribe su autor, “Los cronistas de de vida frívola típicamente habanero-ve-
esta novísima relación ponen en obra (y a dadense de los años sesenta/setenta, con el
prueba) esa experiencia, convirtiéndola, a espíritu inglés (¡no norteamericano!) de su
veces, en experimento” (p. 40). país de exilio, por el empleo continuo del
chiste y el juego de palabras típicamente
Rosa Pellicer británico. Y Luis Manuel García Méndez
(Universidad de Zaragoza) presenta en “Dos mulatos posnacionales”
dos obras de dos escritores nómadas, el
dominicano Junot Díaz y el cubano José
Francisca Noguerol Jiménez/María Án- Manuel Prieto, con dos protagonistas
geles Pérez-López/Ángel Esteban/Jesús tan cosmopolitas y migrantes como sus
Montoya Juárez (eds.): Literatura más autores.
allá de la nación De lo centrípeto y lo Los ensayos del volumen analizan
centrífugo en la narrativa hispanoame- poco los factores extracomunicacionales –
ricana del siglo xxi. Madrid/Frankfurt: étnicos, históricos y socioeconómicos– en
Iberoamericana/Vervuert 2011. 213 el contexto de la globalización. No destacan
páginas. la diferencia entre las naciones hispano-
americanas afines lingüística y cultural-
Los trabajos reunidos en este volumen mente, ni la multitud de naciones europeas
sobre la narrativa hispanoamericana del con sus diferentes lenguas y culturas.
incipiente siglo xxi muestran cómo, por Tampoco toman en cuenta la resistencia de
efecto de la globalización, las naciones las culturas indígenas tradicionales. Mas la
del subcontinente pierden su papel agluti- importancia del factor lingüístico-cultural
nador y orientador. Por lo tanto, se diluyen en el proceso globalizador se admite táci-
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las fronteras entre las literaturas nacio- tamente, ya que se incluye en la literatura
nales, tan características de los siglos xix desnacionalizada, también la que proviene
y xx, al igual que se van desvaneciendo de España, haciendo caso omiso de las
las fronteras entre las naciones, regiones, fuerzas centrífugas, incluso nacionalistas,
culturas y géneros literarios gracias al todavía hoy en día muy fuertes e institucio-
comercio internacional y los nuevos nalizadas en la Península.
medios electrónicos de comunicación. No es una casualidad que el choque
Según Ángel Esteban y Jesús Montoya cultural más profundo sea localizado por
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los autores en las regiones limítrofes entre viviendo como nómadas en todas partes
las dos comunidades étnicas y lingüís- del mundo y escribiendo textos que como
ticas más distintas, la latinoamericana y la los de Volpi, Pitol o Bolaño, no denotan el
norteamericana. Sin embargo, los trabajos país de origen del autor, y que se desarro-
sobre México y Puerto Rico muestran que llan en países y con personajes no latinoa-
detrás del conflicto étnico-cultural yace la mericanos. En cambio, hace medio siglo
contradicción entre el mundo tradicional todavía, el colombiano Eduardo Caballero
de los hispanos y la avanzada cultura Calderón utilizó sus experiencias pari-
tecnológico-industrial e informática del sinas para expresar lo latinoamericano en
“primer mundo”, o sea, de los EE. UU. El buen salvaje, según nos dice Consuelo
Así, Ana Marco González describe, en Triviño Anzola.
“Y la línea me cruzó a mí. Escritura y fron- Algunos escritores no identifican lo
tera en el norte de México”, las diferencias latinoamericano con el desarrollo posmo-
conflictivas entre los mexicanos de ambos derno de Occidente, sino, muy al contrario,
lados de la frontera. Según ella, esta fron- con el poscolonial del tercer mundo: la
tera no sólo divide las dos culturas, sino globalización conlleva, según ellos, una
que muestra también confluencias mutuas, modernización sólo parcial, y produce
“glocales”. nueva pobreza e indigencia. Por eso, Jesús
También el pueblo puertorriqueño está Montoya Juárez, en su ensayo sobre la
expuesto, según escribe María Caballero reescritura de la identidad uruguaya, habla
Wangüemert en “De la identidad a la de “campo”, “cuarto mundo”, “vida a la
ciudad en la narrativa puertorriqueña de intemperie” y “vida nuda” (pp. 47-48),
entresiglos”, a la dominación cultural y de masas pobres y hambrientas en ese
lingüística directa de los EE. UU, a lo cual país. Según escribe este crítico, Uruguay
hay que agregar la división entre los isleños deja de ser la “Suiza de América Latina”
del mar Caribe y los puertorriqueños resi- (con su régimen democrático y su desa-
dentes en Nueva York, rrollado sistema de educación y cultura) y
Pero el cambio más profundo en rela- la meca de inmigrantes del mundo entero,
ción con la crisis de los modelos nacionales para convertirse en un país de pobreza,
que nos enseña la narrativa latinoameri- autocracia y masiva emigración hacia los
cana reciente es el ocurrido en la vida coti- países occidentales más ricos.
diana de sus personajes, sumergidos en el De ahí el tono pesimista y hasta apoca-
mundo del ciberespacio, los medios elec- líptico que detecta Francisca Noguerol
trónicos, los SMS, la música pop, el kitsch, Jiménez en “Utopías intersticiales: la
las películas de horror norteamericanas, batalla contra el desencanto en la última
con su decidido rechazo de la alta cultura, narrativa latinoamericana”, donde las
tan cara a la literatura anterior, como “utopías intersticiales” significan el
subraya Karim Benmiloud en su análisis de alcance de algunos pequeños progresos
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Los vivos y los muertos de Edmundo Paz en el desarrollo de la sociedad. De igual


Soldán. Esta observación no es muy nueva, manera, Erika Martínez Cabrera descubre
ya que a mi juicio se trata de una versión en la novela Plop de Rafael Pinedo una
modernizada y “subcontinentalizada” de la tendencia posapocalíptica, ya que el
Onda Mexicana de los años sesenta. Más protagonista argentino vive en un mundo
innovadora es la comprobación de que los de “desterritorialización absoluta” y de
novísimos novelistas no sólo niegan lo “basura omnipresente” producido por el
nacional, sino también lo latinoamericano, “neoliberalismo globalizado” (p. 79).
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Lo dicho sobre la novela vale igual-


mente para el cuento latinoamericano,
caracterizado tanto por su rechazo de cual-
quier referencia a America Latina como
por su hibridez formal, que lo lleva a fusio-
narse con la novela, según escribe Adelaide
de Chatellus en “Del cuento hispanoameri-
cano a las formas breves de lengua caste-
llana”. Otro rasgo universalista del relato
latinoamericano posmoderno es la apari-
ción del “nanocuento”, narración mucho
más breve y desnuda que el tradicional
cuento de Borges, Quiroga, Cortázar o
Carpentier. Esta tendencia resulta del
análisis que Álvaro Salvador hace de la
obra del argentino Andrés Neumann, de
quien se reproducen al final del volumen
una serie de minitextos. La nueva cuen-
tística latinoamericana constituye también
–a mi juicio–, con su desnudez y mini-
malismo, una negación del barroquismo
descriptivo y de la enorme voluminosidad
del boom.
La actual superproducción de libros
invendibles en Hispanoamérica no se debe
tanto, como sugiere Reinaldo Laddaga, a
cálculos erróneos de las editoriales, como
al cambio de las costumbres lectoras de un
público que, al igual que los personajes de
las nuevas ficciones posmodernas, prefiere
cada vez más la literatura electrónica a la
letra impresa.

Hans-Otto Dill
(Berlin)
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