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Derecho de Policia

Introducción
El Derecho Administrativo es un conjunto de normas que regula las
relaciones del Estado con los particulares, puede decirse que ha
existido siempre desde el nacimiento del Estado. Pero ello no ha
sido suficiente ab origene para la creación de una disciplina; esta
época es la de las monarquías absolutas, dando origen
a principios jurídicos idénticos en distintos países y momentos
históricos: quod regis placuit legis est, the King can do no wrong, le
roi ne pent mal faire; en esos momentos el derecho administrativo
se agota en un único precepto: Un dicho ilimitado para administrar;
no se reconocen derechos del individuo frente al soberano; el
particular es un objeto del poder estatal, no un sujeto que se
relaciona con él.
Esta concepción ha sido denominada Estado de Policía; en él, al
reconocerse al soberano un poder ilimitado en cuanto a los fines
que podía perseguir y los medios que podía emplear; mal podía
desarrollarse un análisis metodológico de ese poder.
Derecho Policial
El vocablo policía deriva del griego polis, ciudad, que en la antigua
clásica era el Estado. En el |transcurso del tiempo ha adquirido los
más diversos significados que son verdaderos hitos enla evolución
jurídico-política de los Estados. Tomando siempre los más
característicos,
Tenemos “el poder de Policía” del autócrata en el llamado antiguo
régimen en el que se Comprendían todas las funciones estatales.
No tendría ya más que interés histórico este“Poder de Policía”
quepodríamos llamar supra jurídico, si no fuera por que en nuestros
propios días resurge disimulado para justificar abiertas
transgresiones legales y constitucionales su rol de preservar la
vigencia de la constitución o la existencia del mismo Estado En el
apogeo de la doctrina Liberal individualista surgió el “Estado
-policía
” constreñido a realizar funciones de mera policía, consiste esta en
la necesaria limitación de las libertades individuales con la única y
exclusiva finalidad de que no se dañen y destruyan unas a otras. La
libertad paso el principio y la excepción de las limitaciones de
policías destinadas justamente a salvaguardar la Un salto
radicalmente opuesto se da con el Estado policial que a título de
policía interviene en todas las esferas de la vida individual y
colectiva, reglamentándolas y usando la coacción en virtud de
facultades que, si no legalmente concebidas, son consideradas
implícitas en el mismo conecto
de “policía”. Con alcance más positivo y más aproximado al derecho
público de nuestros días se llama también “poder de policía” a la
facultad constitucional del Poder Legislativo de reglamentar los
derechos y libertades consagrados en la Constitución y Función
policial la delos órganos administrativos llamados a ejecutar dichas
leyes reglamentarias. ¿Qué proteica cualidad es esta policía que
con solo unos cambios literales al parecer insignificantes es capaz
de caracterizar sistemas políticos y jurídicos radicalmente
diferentes? Habrá que analizarla detenidamente con el objeto de
identificarla, verificar su admisibilidad en nuestro derecho público
vigente y precisar sus necesarias limitaciones.
Policía en el Estado de Derecho
En el Estado de Derecho la Policía hace parte del
derecho administrativo, sometida como tal ala Ley,
sea esta la ley formal o constitucional. Podrán
variar las formas y medida de suregulación legal,
pero el principio fundamental sin excepciones es el
de subordinación a la ley.No hay cabida en el estado
de derecho para un“Poder de Policía” superior o
anterior a la Ley.Por esta razón adoptamos la
denominación de Derecho Policial .
Poder de Policía.
Conceptualmente, policía y poder de policía son considerados como
Cosas o valores distintos, aunque apreciados de muy diversa
manera por los tratadistas y por los tribunales D justicia.

De ahí las marcadas diferencias conceptuales acerca de policía y de


poder de policía que se observan en el mundo jurídico, a través del
tiempo y del espacio: por de pronto, no es igual el concepto en
Europa que en América; en aquélla, el concepto es restringido
(narrow), en ésta es amplio (broad and plenary).

Desde luego, hay expositores que discurren sin hacer distinción


alguna entre policía y poder de policía. Hablan simplemente de
"poder de policía", lo que, al menos didacticamente, no es plausible.
Otros escritores critican y objetan esa distinción. Pero
adviértase términos, como expresión de los
respectivos conceptos, temporal y especialmente es distinta, según
explicamos más adelante dado el contenido que se le asigna tanto a
la policía como al poder de policía, se ha considerado que
tales conceptos o nociones deben
ser eliminados del campo del derecho, porque nada hay que

permita diferenciar nítidamente la actividad policial de otras funciones


estatales. De ahí que se hable de crisis de la Nación de policía.

Tal es el cuadro general que ofrece esta institución jurídica.

Con todo, se hace indispensable dar una información sistemática de


lo relacionado con la policía y con el poder de policía, en
el terreno doctrinario aparecen las expresiones policía y poder
de policía.

Se trata de nociones equivalentes, sinónimos, o, por el contrario,


implican conceptos distintos? la generalidad de la doctrina sostiene
que se trata de conceptos diferentes:

policía es función o actividad administrativa, que tiene por objetó la


protección de la seguridad, moralidad o salubridad públicas, y de la
economía pública en cuanto afecte directamente a la primera; poder
de policía es una potestadatribuida por la constitución al órgano o
Poder Legislativ o a fin de que este reglamente el ejercicio de
los derechos y el cumplimiento de los deberes constitucionales de
los habitantes. Tal punto de vista ha sido objetado.

Considerada en su aspecto didáctico, la expresada distinción


entre policía y poder de policía es aceptable, pues suministra una
base que permite distinguir lo que, en este orden de ideas,
estrictamente le incumbe a la Administracion y lo que le incumbe
al legislador.

Sin perjuicio de lo dicho precedentemente, desde hace tiempos


diversos autores sostienen que la noción misma de poder
de policía está en crisis, po r lo que el concepto de policía debe
eliminarse del campo jurídico. No niegan la existencia de la actividad
del estado que habitualmente se encuadra en el concepto de policía;
pero si niegan que esa actividad sea naturaleza distinta a la actividad
general del estado, por lo que entonces no es menester recurrir a la
noción de policía, o de poder de policía, para hacer referencia a la
misma. Se dice que "no existe hoy en día una noción autónoma y
suficiente de poder de policía; no existe porque esa función se ha
distribuido ampliamente dentro de toda la actividad estatal".

En concordancia con lo expuesto, también se ha dicho que ninguna


de las notas diferenciativas aportadas, ni la suma de todas ellas,
permite destacar la policía estatal general y del resto de la propia
actividad administrativa.

Como consecuencia de esto se impone


la eliminación del concepto de policía. Todo lo que se diga de la
actividad policial es también aplicable a otras funciones
reconocidamente no policiales.
Se niega, pues, que la actividad de policía tenga notas específicas o
propias que la distingan de las demás actividades estatal.

Las precedentes objeciones a la noción de la policía y de poder


de policía son exactas, pues efectivamente lo que se encuadra en
el concepto de policía y de poder de policía sustancialmente no
difiere en las restantes actividades y funciones del estado: tanto
aquellas como estas actividades y funciones estatales hállanse
subordinadas al orden jurídico fundamental del país, y tienen sus
respectivos idénticos fundamentos, como también sus obvias
limitaciones.

En realidad, para referirse a tales actividades y funciones no habría


que recurrir a las nociones autónomas o específicas de policía y de
poder de policía, pues bastaría hacer mérito de las pertinentes
atribuciones de los órganos legislativos y ejecutivo. Para justificar
tal afirmación, baste advertir que la locución poder de policía se da
como sinónima de poder de legislación, y que con la
expresión policía se hace referencia a una parte de la habitual
actividad o función de la Administración pública.

No obstante, el término policía tiene una larga tradición en la


literatura publicista que justifica el mantenimiento de su empleo,
incluso frente a otros términos (por
ejemplo: intervencionismo o actividad de limitación) quizá mas
acordes con la moderna sistemática del derecho administrativo.

El poder de policía es definido por la doctrina como


una potestad reguladora del ejercicio de los derechos y
del cumplimiento de los deberes constitucionales de los habitantes.

Dicho poder, dadas las limitaciones que apareja en la esfera jurídica


de los habitantes del país, es una atribución perteneciente al
órgano legislativo de gobierno, único con competencia para
establecer tales limitaciones.

La doctrina hallase de acuerdo con lo expuesto. Las


expresiones policía y poder de policía son de distinto origen.

La noción de policía aparece en Francia a principios del siglo XVer


Se refieren a ella unas ordenanzas reales del año 1415, que hablan
de la prosperidad pública, del bienestar colectivo.
A fines de dicho siglo, esa expresión pasa a Alemania.

La locución poder de policía es de fecha relativamente reciente.


Aparece en el año 1827 en la jurisprudencia de la Suprema Corte
Federal de los Estados Unidos de América, a través de
una sentencia de John Marshall, quien en su voto se refirió al Police
power.
El contenido y significado de policía ha variado con el
tiempo. Policía viene de política. En griego, politeia
significaba gobierno o
Administración de la Ciudad. La policía griega se refería a todas las
formas diferentes de gobierno. Era un concepto de amplio
contenido, equivalente a actividad total del estado; luego se limitó a
actividad total de la Administración pública, y actualmente solo
implicaría una parte de la actividad de esta. En el terreno doctrinal-
dice García Oviedo- fue putteR quien por primera vez defendió el
criterio restrictivo de la policía: sostuvo que la promoción del bien
común no pertenece a la esfera de la policía.

En las obras o libros de derecho es común hacer referencia


al estado- policía.

De donde proviene y a que responde está expresión? ella se originó


como consecuencia del sistema que impero en Alemania.

Según lo advierte Garrido falla, había ahí " una serie de asuntos
civiles cuya decisión estaba en manos de los tribunales de justicia;
para otros asuntos, en cambio, estos tribunales no
tenían competencia".

"Así como los asuntos civiles judiciales están dominados por


el principio de legalidad y por la posibilidad de recurrir siempre a
una instancia judicial independiente, hay otros asuntos que resuelve
inapelablemente el príncipe en virtud del viejo principio im
polizeisachen gilt keine appellation (en los asuntos de policía no
ha apelación).

La existencia de este importante poder discrecional en manos del


príncipe -agrega el autor citado- es un rasgo tan fundamental
del régimen, que la literatura jurídico-política ulterior lo ha
configurado por antonomasia como estado-policía". Tal es el origen
de la expresión. Era la época del estado absoluto, por lo
que estado absoluto fue identificado como estado de policía.

Poder de instrumentación Poder de


|
Jurisdiccional representación

PODER DE POLICÍA: ACTOS


CONSTITUCIONALMENTE PROTEGIDOS Y
ACTOS DE INVESTIGACIÓN
PODER DE POLICÍA: ACTOS CONSTITUCIONALMENTE
PROTEGIDOS Y ACTOS DE INVESTIGACIÓN
César Eugenio SAN MARTÍN CASTRO*Perú----* Profesor de
Derecho Procesal Penal Pontificia Universidad Católica del Perú y
Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. ----
Para limitar un derecho se requiere como mínimo que la policía
actúe en base a una sospecha inicial manifestada por hechos
concretos, los cuales permitan suponer, según la experiencia
criminalística, la comisión de un acto delictivo o la proximidad de su
perpetración o en el caso del “cacheo policial” -registro personal- la
existencia de razones para estimar que una persona oculta entre
sus ropas elementos a utilizar como prueba de un delito. Todas
estas actuaciones sólo pueden desarrollarse en el marco del
respeto de los derechos constitucional y legalmente reconocidos a
la persona, pues de lo contrario, estaríamos frente a la violación de
sus derechos fundamentales.
SUMARIO: I. Actos constitucionalmente protegidos.- II. Valor de los
actos de investigación policial.
ACTOS CONSTITUCIONALMENTE
PROTEGIDOS.
1. La Constitución se limita a establecer, de un lado, que la PNP
garantiza el orden interno, el cumplimiento de las leyes y la
seguridad del patrimonio público y privado, así como previene,
investiga y combate la delincuencia (art. 166° Const.); y, de otro
lado, reconoce a los ciudadanos una serie de derechos
fundamentales, especialmente en el art. 2°, asociados tanto a la
libertad individual y al patrimonio, cuanto a la intimidad y a la
integridad corporal, entre otros. Es de resaltar, para estos efectos,
que respecto a determinados derechos individuales la Constitución
reconoce implícitamente que el acto agresivo de la autoridad implica
una «profunda intromisión en los derechos fundamentales» y, por
ello, conforme lo postulado v.gr. por la jurisprudencia alemana, se
exige que la orden que la motiva tenga, sin posibilidad en contrario
y aún cuando se afirme la presencia del «requisito de urgencia»,
origen judicial [principio de reserva de autorización judicial].Esto
último sucede respecto de las siguientes siete medidas limitativas
de derechos: 1) Levantamiento del secreto bancario y la reserva
tributaria (2°.5); 2) allanamiento domiciliario, fuera de los casos de
autorización del titular y ausencia de flagrancia o peligro inminente
de su perpetración (2°.9); 3) control de comunicaciones y de
papeles privados (2°.10, 1er Paf.) [La SCS de 18.1.90 incluye los
documentos que posee un abogado como un supuesto de
protección del secreto profesional, cuya incautación requiere orden
judicial previa]; 4) incautación de libros, comprobantes y
documentos contables y administrativos (2°.10 in fine); 5) arraigo
(2°.11); 6) detención fuera de flagrancia delictiva [único supuesto
que tipifica una medida cautelar]; y, 7) La STC 005/2001, de
51.11.01, incorpora la incomunicación -art. 2°.24.g Const.- como un
supuesto de previa autorización judicial para acordarla. Por tanto, y
en principio, el núcleo duro para limitar derechos se encuentran en
esos derechos fundamentales, para los que resulta ineludible el
previo mandato judicial escrito y motivado. En los supuestos
excluidos de ese núcleo duro es posible que la PNP pueda limitar
ex oficio derechos fundamentales, aunque circunscripta a la noción
de “urgencia” o peligro por la demora [imposibilidad, por las
circunstancias del caso, de recabar la previa orden judicial]. En ese
caso inmediatamente ha de solicitarse al Juez -o éste pronunciarse
cuando conozca del caso- la confirmación de la medida limitativa
del derecho. La nota de jurisdiccionalidad es la regla, mientras que
la limitación administrativa es la excepción, de ahí que se requiera
luego de adoptada la inmediata confirmación judicial.
§ 2. Dentro de una investigación pueden adoptarse dos clases de
medidas asegurativas: 1) cautelares, que protegen las futuras
consecuencias jurídicas a imponerse en un fallo condenatorio, es
decir, protegen el proceso de ejecución; y, 2) instrumentales
restrictivas de derechos, que limitan derechos fundamentales para
obtener o asegurar una fuente de prueba, es decir, garantizan el
proceso de conocimiento. En ambos casos los presupuestos
materiales tienen pautas comunes.§ 3. Es sabido, como
consecuencia del carácter democrático del Estado y de la
interdicción de la arbitrariedad que fluye de lo anterior (vid.: arts. 43°
y 44° Const., y numerosas SSTC), que toda medida que limita un
derecho fundamental está sometida a dos grandes principios: 1)
intervención indiciaria; y, 2) proporcionalidad. Ambos principios
expresan no sólo los requisitos para su cumplida ejecución sino
también las necesarias garantías para los ciudadanos.Es cierto que,
de conformidad con el art. 8°.6 de la LOPNP, ella puede «obtener,
custodiar, asegurar y procesar indicios, evidencias y elementos
probatorios relacionados con la investigación policial, poniéndolos
oportunamente a disposición de la autoridad competente»; empero,
la obtención o, mejor dicho, el aseguramiento de los mismos, está
sometido a requisitos y garantías que expresan límites al Estado y
garantías al ciudadano. La verdad no se obtiene a cualquier precio,
sino respetando el ordenamiento jurídico.En tal virtud, como primer
presupuesto material para limitar un derecho como mecanismo
instrumental para asegurar elementos de investigación o de prueba,
según el caso, independientemente de que se exija o no orden
judicial previa, hace falta que existan «razones para sospechar de
un ciudadano». Para limitar un derecho, como mínimo, se requiere
que la Policía haya contado con una sospecha inicial, es decir,
cuando hechos concretos permitan suponer, según la experiencia
criminalística, que se ha cometido o está próximo a cometerse un
hecho punible o cuando, por ejemplo en el caso de un «cacheo
policial» o registro personal, que existan motivos razonables para
estimar que una persona oculta entre sus ropas elementos que
pueden servir como prueba de un delito de determinada entidad.
§ 4. (1) Antes de ello, es de exigirse una norma legal habilitante. Es
suficiente al respecto la atribución general que concede a la Policía
el citado art. 8°.6 LOPNP, y lo dispuesto en el art. 59° CPP, que
sólo rige para las incautaciones de bienes delictivos. (2) Lo
segundo, atento al principio de intervención indiciaria, impone -
según lo dicho en el § anterior-que el policía proceda con racional
cautela y también con racional espíritu investigador, lo que conlleva
la necesidad de actuar por «sospechas con cierto grado de
fundamentación» siempre que éstas no sean ilógicas, irracionales o
arbitrarias. Se requiere racionalidad en la noticia del delito y
probabilidad de su existencia. Deben haber circunstancias objetivas,
nunca criterios particulares y subjetivos o una supuesta intuición
policial.(3) Lo tercero impone que la diligencia se realice del modo
menos incidente para el derecho, con absoluta pulcritud, sin
extralimitaciones y levantándose un acta, en la que se anotarán
todas las incidencias del acto.(4) Desde la perspectiva del principio
de proporcionalidad deben cumplirse tres elementos clave: 1)
idoneidad de la medida -medio adecuado para conseguir el fin
propuesto-, 2) necesidad de su imposición -imprescindible para
obtener una fuente de prueba-, y 3) estricta proporcionalidad, vista
desde el ángulo de la intensidad del derecho afectado y de la
gravedad del delito involucrado.
§ 4. Existen diligencias que implican el concurso del afectado en
cuanto entidad corporal o física. Puede ocurrir que sea necesario
practicar determinadas diligencias de averiguación sobre el cuerpo
humano para obtener, a partir de las mismas, datos o elementos
relevantes a la causa. Este es el caso de los exámenes
toxicológicos en general (dosaje etílico -test de alcoholemia-, toma
de sangre, control de drogas) y de determinadas exploraciones
médicas o forenses sobre el cuerpo humano.En estos casos es
requisito el respeto del derecho de defensa: información de la
posibilidad de solicitar análisis de sangre u otro fluido, de las
características del mismo y las medidas de seguridad que puede
tener el intervenido. Es claro, por lo demás, que la intervención
corporal puede imponerse no sólo al autor del delito, también es
posible hacerlo -aunque mediando habilitación legal expresa- a la
víctima. En estos casos, por la propia naturaleza de la diligencia, no
se requiere aceptación del imputado; ello es lo que denomina,
presencia de una coacción jurídica. Queda claro que sólo cuando se
trata de una intervención insignificante para los derechos
fundamentales (integridad física, libertad física) es posible su
imposición coactiva por la PNP. En estos casos (1) no se afecta el
nemo tenetur: no hay obligación de emitir una declaración que
exteriorice un contenido admitiendo culpabilidad, sino a tolerar que
se le haga una especial modalidad de pericia, exigiéndosele una
colaboración no equiparable a la autoincriminación: la medida de
intervención corporal no tiene naturaleza de declaración, supone
una pericia técnica de resultado incierto; y, (2) no constituye
detención en sentido constitucional, vista su insignificancia y lo
instrumental de una limitación brevísima de la libertad personal, al
solo efecto de llevar a cabo la diligencia.
II. VALOR DE LOS ACTOS DE INVESTIGACIÓN POLICIAL
§ 1. La Policía, por imperio del art. 166° Constitucional, está
obligada a realizar las diligencias de averiguación que estime
precisas, de lo que dará cuenta inmediatamente al Fiscal. Sus
actuaciones culminan en el momento en que se inician las
actuaciones del Ministerio Público o del Juez. Es cierto, empero,
que la Policía también puede actuar luego de iniciadas las
actuaciones fiscales o judiciales, aunque previa autorización del
órgano fiscal o jurisdiccional.La STC 05/201-AI/TC, de 15.11.201,
ha estipulado que la PNP realiza una función de investigación
meramente ejecutiva y, por ende, subordinada funcionalmente, en
lo que a la investigación del delito se refiere, al Ministerio Público,
de conformidad con el art. 159°.4 Const. Ello significa que los actos
de investigación policiales lo son «a prevención», esto es, se
realizan con una finalidad de esclarecimiento de los hechos y para
poner todo lo actuado a conocimiento de la autoridad jurídica
competente; ello denota dos notas características de las
actuaciones policiales: esencialidad [sólo e realizan aquellos actos
de investigación imprescindibles] y rapidez en su ejecución.Los
resultados de la investigación policial, a tenor del art. 59° CPP, se
recogen en el Atestado Policial, que es el documento oficial que
plasma los resultados de la actividad investigadora policial realizada
en el marco de sus competencias u obligaciones
constitucionalmente impuestas: averiguar los delitos, descubrir a
sus delincuentes, y recoger los efectos e instrumentos de los
mismos.
§ 2. El valor de las actuaciones policiales, realizadas antes o
después de instaurada una instrucción judicial -en este último caso,
previa orden judicial-, no tienen -en principio- valor probatorio. Dos
razones justifican esa conclusión: (1) la ausencia de presencia
judicial en su realización; y, (2) la falta de garantías en su práctica.
No son pues actos de prueba que puedan ser valorados
directamente por el órgano jurisdiccional sentenciador. Es claro, sin
embargo, que el Atestado es un elemento importante en la fase
sumarial, en tanto que sirve para la interpretación y articulación
lógica de las pruebas practicas en el juicio oral. Pese a ello,
básicamente, tiene un valor de denuncia, por lo que no puede en
modo alguno sustituir la propia actuación probatoria. Las
actuaciones policiales se erigen, por tanto, no en medio, sino en
objeto de prueba. La SCS de 31.7.97 estableció que las
actuaciones del Atestado Policial son insuficientes para demostrar
la responsabilidad del acusado, pues tiene la finalidad de denuncia
para los fines de procesamiento.
§ 3. Un Atestado Policial contiene tres clases de diligencias de
investigación, cuya valorabilidad es distinta. Están, primero, las
declaraciones y atestaciones de los policías; segundo, las actas de
constatación en general; y, tercero, los informes técnicos de sus
gabinetes y del Instituto de Medicina Legal. En primer lugar, a partir
de lo ya expuesto, es claro que únicamente las declaraciones
realizadas en el acto del juicio oral o ante el Juez Penal como
realización anticipada de la prueba y, consiguientemente, previa a la
instauración del contradictorio, pueden ser consideradas para dictar
sentencia.Como regla no se aceptan las declaraciones de testigos
prestadas en las investigaciones policiales. Ni siquiera, dada su
ausencia de valorabilidad, se pueden leer en el juicio oral. Empero,
por vía indirecta es posible aceptar introducir ese testifical a través
del denominado “testimonio de referencia”, circunscrito a los
policías que: 1) intervinieron personalmente en las diligencias del
atestado, 2) presenciaron el delito, 3) efectuaron la recogida del
cuerpo del delito, o 4) realizaron la detención de su autor. Ese
testimonio es siempre excepcional, y se actuará siempre que no sea
posible el concurso de los testigos directos que declararon en sede
policial [por enfermedad, ausencia intempestiva, muerte, viaje, etc.].
Sin ese testimonio de referencia la atestación policial, contenida en
el cuerpo del Atestado, no tiene valor.Las manifestaciones en sede
policial de implicados y testigos, incluida la víctima, por ende,
carecen de valor probatorio, en tanto que media ausencia de
inmediación judicial y de contradictorio efectivo, lo constituye un
límite derivado del principio de presunción de inocencia. El art. 72°
CPP, en su texto incorporado por la Ley N° 24388, sin embargo,
considera que si la manifestación se presta con asistencia de fiscal
y defensor, tendrá valor probatorio. Es una excepción, muy dudosa
por cierto, al principio de la prueba judicial, la que debe interpretarse
restrictivamente: el testimonio prueba contra quien lo prestó, pero
no tiene valor para involucrar a terceros, en tanto en él no intervino
la defensa del involucrado.
§ 4. La doctrina procesalista, por otro lado, matizando la declaración
general de ausencia de valor de prueba del Atestado, tiene afirmado
que junto con la facultad genérica de investigación, la policía está
habilitada para asegurar el cuerpo del delito, así como la de
acreditar su preexistencia mediante los pertinentes actos de
constancia, otorgándose el valor de prueba preconstituida a todos
los actos de este tipo que, como las fotografías, croquis, resultados
de dosaje etílico, se limitan a reflejar con fidelidad determinados
datos o elementos fácticos de la realidad externa. Es el caso,
también, de la detención en flagrancia, la ocupación y recuperación
de los efectos o instrumentos del delito (así se ha pronunciado, por
ejemplo, la SCS de 3.1.1972), armas, drogas, efectos prohibidos,
entrada y registro en lugar cerrado y lo que se hallara durante el
transcurso de los mismos, los fotogramas de la película filmada
durante el delito, la recuperación de lo sustraído. Un caso especial,
vinculado con la prueba del hecho delictivo, se da en el supuesto de
los denominados «delitos testimoniales o cuasiflagrantes», es decir,
aquellos que presentan como rasgo esencial la inseparable
percepción diaria de los policiales, de lo que se infiere la presunción
iuris tantum de credibilidad de lo afirmado por ellos. Estos delitos
son aquellos que se desenvuelven, se desarrollan o se consuman a
la vista de otras personas, que pueden ser policías, los cuales
perciben directa o inmediatamente lo esencial de la infracción. Aquí
la versión del policía, en tanto en cuanto sea verosímil, coherente y
exprese una intervención legítima en el ámbito de sus funciones,
tiene entidad para enervar la presunción de inocencia, salvo claro
está que se incorpore prueba en contrario o que la ponga en duda.
§ 5. Los requisitos para otorgarse valor de prueba a tales diligencias
son los siguientes: 1) Los policías han de haber intervenido por
razones de urgencia o necesidad.2) La actuación debe ser
irrepetible. La irrepetibilidad debe haber sido sobrevenida o ya
conocida pero irremediable en cuanto a la vigencia de la
inmediación y contradicción dada la urgencia de la actuación, ya
que si no se hubiera constatado la irreproducibilidad y la diligencia
permitía la presencia judicial y el ejercicio del derecho de defensa y
empero esta circunstancia se obvió, habría que concluir por su
inutilizabilidad.3) La intervención ha de haberse realizado
observándose las garantías necesarias. Básicamente, sin perjuicio
de cumplir los requisitos específicos exigidos por cada derecho
individual afectado, es imperativo el respeto al derecho del defensa
del afectado y, de ser posible, que se realice mediando
contradictorio del afectado. La SCS de 3.4.1998 exige la presencia
del Ministerio Público para otorgarle eficacia probatoria. Esta
declaración debe matizarse. Debe entenderse que ello será así
cuando la investigación preliminar está intervenida directamente por
la Fiscalía o cuando se ha podido contar con su intervención. Exigir
en abstracto presencia del Fiscal y su firma en el acta respectiva,
para dotarla de eficacia probatoria, significa desconocer la
naturaleza urgente, imprevisto e irrepetible de tales actos.4) El acta
debe reproducir fiel y objetivamente la realidad externa. No deben
incorporarse elementos narrativos que no resulten de la percepción
inmediata del policía, esto es, que conlleven valoraciones subjetivas
expuestas a su propia apreciación personal.5) El autor del Atestado
o de la diligencia en cuestión debe declarar en el juicio oral, ello a
fin de preservar los principios de oralidad y contradicción por la
parte acusada, que permitan un adecuado ejercicio del derecho de
defensa con las garantías procesales debidas. Es obvio que esta
declaración no puede subsanar diligencias viciadas o
inconstitucionales.
§ 6. Un tema final. Corresponde a la Policía, a través de sus
laboratorios, realizar pericias criminalísticas y forenses. En estos
casos, al acompañarse al Atestado los Dictámenes o Informes
Técnicos, realizados por sus gabinetes (dactiloscopia, identificación,
análisis químicos, balísticos), éstos tendrán, al menos, el valor de
dictámenes periciales, especialmente si se ratifican en presencia
judicial, durante las sesiones del juicio oral y con la posibilidad de
que las partes pueden dirigir observaciones u objeciones o pedir
aclaraciones a los miembros de los referidos gabinetes.

El poder o régimen de policía


No creemos que pueda afirmarse sencilla y sinceramente que no existía
un derecho público, como por ejemplo dice Mayer, pues incluso ese principio
del poder ilimitado y las normas por él emanadas constituyeron un cierto
ordenamiento positivo, aunque "no eran obligatorias para el gobierno en sus
relaciones con sus ciudadanos; no constituían, para éstos, ninguna garantía, en
todo caso, es claro que no existía una rama del conocimiento en torno a él.
En el Estado de Policía se hablaba de un "Poder de Policía", que era un poder
estatal jurídicamente ilimitado de coaccionar y dictar órdenes para realizar lo
que el gobernante creyera conveniente; se advertirá que existe total
coincidencia semántica entre el concepto de Estado de Policía y el Poder de
Policía.
Al pasarse al estado de derecho la noción fue recortada, excluyendo
al empleo ilimitado de la coacción, pero de todos modos se mantiene como
instrumento jurídico no fundado conceptualmente y que además de su
manifiesta desactualización conceptual y terminológica, frecuentemente
desemboca en abusos.
Algunos autores prefieren mantener el concepto, diciendo que ellos lo pueden
limitar, lo que no han logrado demostrar pues en las épocas en que
la política se caracteriza por la desmesura y el apriete o la violencia, este tipo
de pensamiento y de conceptualización suele ser un elemento de apoyo y
funcional al ejercicio abusivo del poder, junto a normas derogadas como
la ley de abastecimiento que se vuelve a introducir en el conjunto
de armas estatales contra los derechos individuales; no parece una buena idea.
El mantenimiento de la seguridad y la tranquilidad generales ha sido uno de los
más antiguos cometidos asignados a la administración pública; la regulación de
la actividad privada orientada a la conservación del orden público y el ejercicio
de facultades derivadas de esa reglamentación para limitar dicha actividad,
constituyen las expresiones normativa y dinámica del Régimen de Policía,
en México esta constitucionalmente fundado en la fracción I del Artículo 89º y el
Artículo 21º de la Carta Magna de México dispone que: Compete a
la autoridad administrativa el castigo de las infracciones de los reglamentos
gubernativos y de Policía, el cual jurídicamente consistirá en multa o detención
hasta por treinta y seis horas; pero si el infractor no pagara la multa que se le
hubiese impuesto, se permutara ésta por la detención correspondiente, que no
excederá en ningún caso de quince días. Tal parece que la autoridad
administrativa en México, tiene la facultad discrecional de aplicar cualesquiera
de las sanciones descritas: Multa o detención; sin embargo,
jurisprudencialmente se sostiene el criterio de que "es inconstitucional que
desde luego impongan la detención (las autoridades administrativas) sin dejar
al agraviado el derecho de optar entre la pena corporal o la pecuniaria".
Además de los Reglamentos y sanciones correspondientes, integra el régimen
de policía la existencia de una corporación que posibilite el ejercicio de las
facultades consignadas por los reglamentos gubernativos en favor de la
autoridad administrativa; a este tipo de cuerpos alude la fracción III del Artículo
115º de la Constitución de México cuando dispone que: "El ejecutivo federal y
los gobernantes de los estados tendrán el mando de la fuerza pública en los
municipios donde residieren habitual o transitoriamente".
Cabe agregar, finalmente, que el régimen de policía se presenta en casi todas
las materias reguladas por el derecho administrativo: La demográfica, la
sanitaria, la forestal, la de vías generales de comunicación, la
de servicio público, etc.
Por su parte en Iberoamérica el Jurista argentino Bartolomé Fiorini, ha
realizado un valioso estudio sobre el poder de policía, poniéndose énfasis en
el equilibrio que debe haber entre la libertad y el bien común, el bienestar
público y la libertad del individuo; esto exige evitar las perturbaciones de la
convivencia social, para una defensa ordenada de la convivencia, previniendo
la amenaza del equilibrio y el desorden. Fiorini, en sus distintos capítulos,
contiene ricas citas, como por ejemplo de Radbruch (el derecho garantiza la
libertad de cada individuo para cumplir su destino, empero, las limitaciones en
beneficio de todos imponen deberes "para todos y con todos"); de León Duguit
(las restricciones, cuando se dan, deben ser iguales para todos); Kelsen (todo
Estado tiene que constituir un orden coactivo, sea cualquiera el método):
García Máynez (las limitaciones no niegan la dignidad del obligado, implican el
reconocimiento de éste como persona autentica o sujeto de deberes y
derechos); Luis Recaséns Siches, (los valores de la seguridad y el orden son
los más fecundos para la posibilidad de un intenso desarrollo en la vida
individual, "precisamente para situarlos en posibilidad de que cada uno cumpla
su privativo y singularísimo destino individual en el que han de encarnar
los valores de rango superior"); Zanobini ("la policía administrativa tiene
la función preventiva y la intervención para impedir que se verifiquen las
violaciones al orden público"); B. Villegas B. ("la alta policía es una función
estrictamente legislativa, de contenido político-económico político-social; la
Policía como institución jurídica es una función administrativa, cuyo objeto es el
mantenimiento de la seguridad, salubridad y moralidad pública, función
condicionada por la legislación; el Poder de Policía es de naturaleza normativa;
la policía es de naturaleza administrativa).
Acepciones de la expresión poder de policía
Diversos autores abordan el tema del Poder de Policía tomando como base la
experiencia europea y sus orígenes en la Revolución Francesa y cada autor ha
emitido su propio análisis y comentario del tema; el profesor Manuel G. Abastos
define el poder de policía como "el poder estatal que es capaz de imponer tales
reglas"; precisando que por tales reglas debe entenderse a las que se imponen
por la autoridad pública, de las autoridades para normar los actos de la vida
corriente, o el ejercicio de determinada actividad. Un reporte teleológico, nos
hace recordar que la palabra POLICE aparece en el siglo XIV en Francia,
relacionada con la actividad del Estado. Los alemanes recogen el concepto en
el siglo XV y lo incorporan bajo la denominación de la JusPolitea que otorga al
soberano no amplias facultades para hacer la felicidad de sus súbditos,
siendo el príncipe, titular absoluto del poder.
Cuando triunfa la Revolución francesa, la declaración de los derechos
del hombre de 1879 pone fin al concepto Estado-Policía que era el Estado
absoluto, y las funciones del poder de policía se limitaron al ámbito de
las leyes y reglamentos, esto es la restricción de la libertad con el propósito de
asegurar el orden público dentro del cual debe agregarse la tutela y protección
de la integridad física y moral de las personas. Abastos entiende que existe una
concepción de Estado moderno dentro del cual, el poder de policía, es definido
como aquel que establece límites a la libertad individual, pero que tiene por fin
asegurar esta libertad y los derechos esenciales del hombre.
Por otro lado, distingue entre el poder de policía y poder gubernativo
entendiendo este último como de mayor espacio, es decir, el género, y el poder
de policía, la especie, porque por mucho que el poder de policía tenga que ver
con las màs importantes actividades del Estado, su esfera de acción es más
limitada que la del poder gubernativo de la cual depende; en síntesis el poder
gubernativo se dirige al fomento del bienestar público, mientras que el poder de
policía, tiende taxativamente a mantener el orden público y a garantizar la
seguridad, tranquilidad y salubridad públicas, fines para cuya realización
restringe y limita racionalmente las libertades y derechos individuales.
El Maestro Abastos no solamente se ha ocupado de la concepción francesa
sino también de la concepción norteamericana "Police power", que garantiza no
sòlo la seguridad personal, la salubridad y la moralidad públicas y el
mantenimiento del orden público, sino que incluye normas protectoras de la
condición económico-social de los individuos, cubriendo así una gran amplitud
que fomenta el bienestar general de la comunidad al regular la vida económica.
Las fuentes del Poder de policía están en la Constitución, en las leyes y en los
reglamentos y tienden a la protección integral de los derechos esenciales, por
ende sus límites están en la normatividad, es decir, el respeto a la
normatividad; precisando un enfoque desde el origen del poder de policía en
Francia, su evolución europea en Alemania, amerita que estudiemos la
concepción del Maestro André de Laubadere, que considera el Poder de
Policía, una intervención de la administración a la que llama Policía
administrativa, que ejercen algunas autoridades administrativas; señala que su
objeto, es imponer limitaciones a las libertades de los individuos con el
propósito de asegurar el orden público; estas limitaciones se originan por las
leyes que va regulando, por ejemplo la libertad individual, la libertad de culto, la
libertad de prensa, etc., pero dentro del marco de cada una de éstas, existe
una potestad administrativa que ejercen las autoridades administrativas y que
constituyen a su juicio la Policía Administrativa y concluye diciendo que el
Poder de Policía se define por su fin, que es velar por la integridad, la
seguridad o la salubridad pública, es decir, la ausencia de desórdenes y
perturbaciones, que no haya riesgo de accidentes o enfermedades.
El profesor francés Laubadere, distingue entre policía administrativa y policía
judicial, esta última para poner a disposición de los jueces a los imputados,
siendo, por tanto, represiva, mientras que la administrativa es preventiva; por
otro lado considera como titulares del poder de policía al gobierno en general, a
los prefectos y a los alcaldes; tangente al mismo tema, conviene señalar los
límites del poder de policía, donde se genera el conflicto de autoridad, libertad
que solamente se puede resolver mediante una transacción; los límites en
verdad están dados por la ley y las reglamentaciones, y por los actos de
ejecución, en cuanto estos de ninguna manera pueden violar o rebasar las
garantías constitucionales; si esto ocurre, la garantía está en
el control jurisdiccional sobre el ejercicio de los poderes del Policía.
En todo caso el problema se agudiza, cuando se da un margen de
discrecionalidad en la ejecución, cuando el personal del policía por ejemplo
tiene que tomar medidas de represión, y pueden resultar excesos; en tales
casos, surgirá la sanción y las debidas responsabilidades relativas a la finalidad
de la policía, a los motivos de policía y el control de los medios de policía.
Del tratado de Fiorini se desprende, pues, un trato jusfilosófico al tema del
poder de policía, a los que agrega elementos sobre el orden público; el criterio
sociológico de Zaballa; el de Salvat (conjunto de principios a los cuales se
vincula una sociedad); y el jurídico de Martínez Paz ("parte del orden jurídico
que asegura los fines esenciales de las colectividades"). Para Zaballa, "si se
quisiera dar un concepto del orden público, se puede decir que es el conjunto
de necesidades sociales requeridas para la existencia social".
Regresando al análisis doctrinario de juristas peruanos, encontramos la
concepción del tratadista Alberto Ruiz-Eldredge Rivera, quien afirma no es
exacto considerar el poder de policía como límite a la libertad; esto plantearía,
como lo dice Laubouderé un grave conflicto entre la libertad y la autoridad,
resultando absurdo según afirma, que una potestad administrativa limite los
derechos y garantías constitucionales, piensa que el poder de policía se dirige
y encausa a no limitar los derechos individuales; la libertad de tránsito sería
imposible de ejercer si acaso no existieran los reglamentos, las señales, los
funcionarios de policía dirigiendo el tránsito; tal vez en algunos casos de
excepción que confirmen la regla aparecería el Poder de Policía, sobre todo en
sus etapas de coacción física o de prohibiciones fiscalistas como reales
limitaciones a la libertad; sin embargo, anota el Maestro Ruiz-Eldredge que
para ello rige la protección del control jurisdiccional.
Conviene destacar, que existen casos de excepción en que el poder de policía,
cobra un espacio máximo tratándose por ejemplo del Estado de emergencia y
el Estado de sitio, en que quedan suspendidas ciertas garantías
constitucionales y por ende el poder de policía se acrecienta; finalmente anota
en su comentario el tratadista Alberto Ruiz-Eldredge, que el poder de policía no
arroja siempre medida física o represión, porque en todo el campo de
la administración pública, el poder de policía es protector, ya sea en la libertad
de cultos, en el tránsito, en la salubridad, en la tranquilidad, en la moralidad, en
el bienestar y en los casos de los cementerios y otros servicios públicos sin los
cuales no sería posible la vida normal en la ciudad o en un centro rural.

Principios del poder de policía


Repitiendo a B. A. Fiorini, el peruano Gustavo Bacacorzo considera que son
principios del Poder de Policía, la razonabilidad, el orden público, la prevención
y la ejecución; por otro lado recuerda; que la administración actúa
legítimamente por delegación legislativa; las normas que de ella emanen son
jerárquicamente inferiores, a menos que hayan sido dadas aun por el Poder
legislativo; al decir de Rafael Bielsa, "en el dominio más restringido del derecho
administrativo, el concepto de policía designa el conjunto
de servicios organizados por la administración pública, con el fin de asegurar el
orden público y garantizar la integridad física y aun moral de las personas,
mediante limitaciones impuestas a la actividad individual y colectiva de ellas.
El Poder de Policía tiene dos manifestaciones claramente identificables; la
prevención y ejecución, siendo en algunos casos tan eficiente y eficaz, así
como oportuna la prevención, que no es necesario realizar la segunda; la
prevención no es solamente ver los hechos que puedan venir, es
preferentemente un conjunto armónico de acciones destinadas a que no se
produzcan tales hechos previsibles, o que sus consecuencias sean atenuadas,
en tanto que la ejecución, no solamente es incidir en aspectos materiales como
incautar balanzas fraudulentas, medicinas con vencimiento farmacológico,
requisar obras pornográficas, etc., sino también reprimir o frenar en la mayoría
de veces brutal y delictivamente a quienes protestan en pública manifestación,
sea ésta autorizada o no (sobre todo si es contraria al gobierno).

Garantías constitucionales
Frente a los excesos o abusos del poder del policía, pueden ejercitarse
acciones constitucionales, acciones civiles o responsabilidad administrativa,
acciones penales por responsabilidad administrativa, así como las
impugnaciones o recursos que permite la nueva ley general de normas
y procedimientos administrativos; el docente que suscribe desde un punto de
vista pragmático, considera que el Poder de Policía es la parte residual, que
como elemento indispensable debe existir en la dinámica de aplicación de las
normas y reglamentos tendientes a una convivencia social pacifica, eficiente y
eficaz dentro del que debe considerarse no solamente el respeto a las
libertades de la personalidad (ente biológico, sino más bien a las libertades del
ser (parte psicológica, económica y espiritual). Por último cabe distinguir los
tres momentos del poder de policía; el pasado, el presente y el futuro; el
pasado porque nos permite evolucionar con las experiencias en la ejecución
precisa del poder de policía; el presente que implica una versión racional de
esta fuerza organizadora y normativa; y, el futuro que nos permitirá evaluar de
una forma inmediata el ejercicio del poder sin distorsiones por exceso,
desviación, dilación innecesaria, etc.
La distinción entre "policía" y "poder de policía"
Villegas Basavilbaso partiendo de una diferenciación hecha por Bielsa, intentó
separar lo que él denominaba meramente "Policía" de lo que constituiría
estrictamente "Poder de Policía"; sostiene dicho autor que "Policía" es "una
función administrativa que tiene por objeto la protección de la seguridad,
moralidad y salubridad públicas y de la economía pública en cuanto afecta
directamente a la primera; y en cuanto al "Poder de Policía", dice que es la
"potestad legislativa que tiene por objeto la promoción del bienestar general,
regulando a este fin los derechos individuales, expresa o implícitamente
reconocidos por la Ley fundamental".
Las diferencias entre ambas nociones serían a continuación; la "Policía" es una
atribución de la administración, el "poder de policía" una facultad del Congreso;
el objeto de la "Policía" está limitado a la tetralogía "Seguridad, moralidad,
salubridad, economía", mientras que el objeto del "Poder de Policía" es más
amplio, comprendiendo todo el bienestar colectivo en general; sin embargo,
bien se advierte que ello no resuelve nada, porque no es exacto que la llamada
actividad administrativa de "Policía", se limite exclusivamente a la seguridad,
salubridad, moralidad y economía públicas, sin referirse en general al bienestar
colectivo.
Toda la legislación que el Congreso dicta sobre el bienestar general puede
también estar en su ejecución y reglamentación a cargo de la administración;
no puede en verdad afirmarse que la promoción de la seguridad social, por
ejemplo no esté también a cargo de la administración (cajas de
jubilaciones, seguro de vida obligatorio, obras sociales, etc.) o que la tarea de
embellecimiento de la ciudad (plazas, parques, jardines, arreglos, etc.); no esté
a cargo de la administración y si en cambio exclusivamente del Congreso;
todos los ejemplos señalados anteriormente para referirnos a la insuficiencia de
la trilogía "seguridad, salubridad, moralidad" son aplicables aquí en toda su
plenitud; por lo demás, la distinción tampoco agrega principio alguno
al sistema constitucional y administrativo que no pudiéramos conocer sin
necesidad de él; que la restricción de los derechos individuales está a cargo del
Congreso y no de la administración ya lo deducimos del Artículo 14° de la
Constitución en cuanto dice que los derechos están sometidos "a las leyes" que
reglamentan su ejercicio; ¿Qué nos habrá de explicar entonces la noción de
"Poder de Policía"? Nada en absoluto; sólo contribuye a arrojar dudas y
confusiones a través de la necesidad de conceptuarla y distinguirla de una
figura cuya denominación similar no puede sino dar lugar a equívocos y por lo
demás, lo superfluo de la distinción entre "Policía" y "Poder" de Policía" se
advierte hasta en que su propio autor los desarrolla conjuntamente en el
tratamiento concreto de sus problemas.

Función de policía:
 La función de policía también comprende la facultad de
expedir actos normativos reglamentarios que fijen normas de
conducta en el orden local y que se expresen como
actuaciones administrativas de naturaleza restringida, con un
ámbito de normación mínimo que parte de la relación de
validez formal y material que debe existir entre la Constitución,
la ley y los reglamentos superiores de policía; así mismo,
teniendo en consideración la discrecionalidad que involucra la
atención preceptiva de algunos casos en ejercicio de la
función de policía se tiene un cierto margen de apreciación
para adoptar una decisión determinada.

 Poder de policía:
 El poder de policía es una de las manifestaciones asociadas
al vocablo policía, que se caracteriza por su naturaleza
puramente normativa, y por la facultad legítima de regulación
de la libertad con actos de carácter general e impersonal, y
con fines de convivencia social, en ámbitos ordinarios y dentro
de los términos de la salubridad, moralidad, seguridad y
tranquilidad públicas que lo componen. En el ejercicio del
poder de policía y a través de la ley y del reglamento superior
se delimitan derechos constitucionales de manera general y
abstracta y se establecen las reglas legales que permiten su
específica y concreta limitación para garantizar los elementos
que componen la noción de orden público policivo, mientras
que a través de la función de policía se hacen cumplir
jurídicamente y a través de actos administrativos concretos,
las disposiciones establecidas en las hipótesis legales, en
virtud del ejercicio del poder de policía.





 ARTICULO 13. El reglamento de policía se subordinará a los
siguientes
 principios:
 a) La regulación del ejercicio de ciertas actividades
ciudadanas no
 reservadas por la Constitución y la ley; corresponde al
reglamento de
 policía mientras el legislador no la haga;
 b) El reglamento no debe ser tan minucioso que haga
imposible el ejercicio
 de la libertad;
 c) El reglamento debe estatuir prohibiciones y sólo por
excepción
 obligaciones;
 d) El reglamento no debe fundarse en motivos de interés
privado sino de
 beneficio público.


 DE LOS PERMISOS
 ARTICULO 14. Cuando la ley o el reglamento de policía
estatuya una
 prohibición de carácter general, y no obstante admita
expresamente
 excepciones, la actividad exceptuada sólo podrá ejercerse
mediante
 permiso de policía.
 Se otorgará el permiso cuando se acredite que el ejercicio por
parte del
 solicitante de la actividad exceptuada no acarrea peligro
alguno para el
 orden público.
 ARTICULO 15. Cuando la ley o el reglamento de policía
subordine el
 ejercicio de una actividad a ciertas condiciones o al
cumplimiento de
 determinados requisitos, dicha actividad no podrá ejercerse
sino mediante
 permiso otorgado previa la comprobación de aquellas o el
cumplimiento de
 éstos.
 ARTICULO 16. El permiso debe ser estricto y motivado y
expresar con
 claridad las condiciones de su caducidad .
 Es además, personal e intransferible cuando se otorga en
atención a las
 calidades individuales de su titular.
 ARTICULO 17. La ley o reglamento señalarán al funcionario
que deba
 conceder un permiso , el término de éste y las causas de su
revocación.
 ARTICULO 18. La revocación del permiso compete
ordinariamente a quien
 lo concedió, salvo las excepciones establecidas por la ley o
reglamento, y
 debe ser escrita y motivada.



 DE LAS ORDENES
 ARTICULO 19. Para asegurar el cumplimiento de las
disposiciones de
 policía, las autoridades del ramo pueden dictar órdenes según
la
 competencia que se les atribuya.
 ARTICULO 20. La ley debe fundarse en ley o reglamento.
 ARTICULO 21. La orden debe ser clara y precisa y además,
de posible
 cumplimiento.
 ARTICULO 22. La orden debe impartirse a persona o a grupo
 individualizado o individualizable de personas.
 ARTICULO 23. La orden debe ser motivada y escrita pero en
caso de
 urgencia puede ser verbal.
 ARTICULO 24. El que incumpla una orden podrá ser obligado
por la fuerza
 a cumplirla. La orden puede ser impugnada por la vía
jerárquica, sin
 perjuicio de su cumplimiento.
 ARTICULO 25. El funcionario de policía que diere orden ilegal
incurrirá en
 sanción disciplinaria que impondrá, el superior jerárquico, sin
perjuicio de
 la responsabilidad penal, si la hubiere.
 ARTICULO 26. Si la orden no fuere de inmediato
cumplimiento, el Jefe de
 policía conminará a la persona que la observe en el plazo que
señale, y de
 no ser atendido podrá imponer las sanciones que
correspondan hasta
 vencer la resistencia, sin perjuicio de realizar el hecho por
cuenta del
 obligado cuando fuere posible la sustitución.
 ARTICULO 27. La orden de policía puede ser revocada por
quien la
 omitió.
 ARTICULO 28. La orden debe comunicarse por cualquier
medio idóneo
 como la prensa, la radio, la televisión, las señales, los avisos,
los
 altavoces.



 DEL EMPLEO DE LA FUERZA Y OTROS MEDIOS
COERCITIVOS
 ARTICULO 29. Sólo cuando sea estrictamente necesario, la
policía puede
 emplear la fuerza para impedir la perturbación del orden
público y para
 restablecerlo.
 Así, podrán los funcionarios de policía utilizar la fuerza:
 a) Para hacer cumplir las decisiones y las órdenes de los
jueces y demás
 autoridades;
 b) Para impedir la inminente o actual comisión de infracciones
penales o
 de policía;
 c) Para asegurar la captura del que debe ser conducido ante
la autoridad;
 d) Para vencer la resistencia del que se oponga a orden
policial que deba
 cumplirse inmediatamente;
 e) Para evitar mayores peligros y perjuicios en caso de
calamidad pública;
 f) Para defenderse o defender a otro de una violencia actual e
injusta
 contra la persona, su honor y sus bienes;
 g) Para proteger a las personas contra peligros inminentes y
graves.
 ARTICULO 30. <Artículo modificado por el artículo 109 del
Decreto 522 de
 1971. El nuevo texto es el siguiente:> Para preservar el orden
público la
 Policía empleará sólo medios autorizados por ley o
reglamento y escogerá
 siempre entre los eficaces, aquellos que causen menor daño a
la
 integridad de las personas y de sus bienes. Tales medios no
podrán
 utilizarse más allá del tiempo indispensable para el
mantenimiento del
 orden o su restablecimiento.
 Salvo lo dispuesto en la ley sobre régimen carcelario, las
armas de fuego
 no pueden emplearse contra fugitivo sino cuando éste las use
para facilitar
 o proteger la fuga.
 ARTICULO 31. El empleo colectivo de armas de fuego y otras
más
 nocivas contra grupos de agresores, estará condicionado a
orden previa
 de la primera autoridad política del lugar.
 ARTICULO 32. Los funcionarios de policía están obligados a
dar sin
 dilación el apoyo de su fuerza por propia iniciativa o porque se
les pida
 directamente de palabra o por voces de auxilio, a toda
persona que esté
 urgida de esa asistencia para proteger su vida, o sus bienes, o
la
 inviolabilidad de su domicilio, o su libertad personal, o su
tranquilidad.
 <Jurisprudencia - Vigencia>
 Corte Suprema de Justicia:
 - Artículo declarado EXEQUIBLE "por propia iniciativa" por la
Corte Suprema de Justicia, mediante
 Sentencia No. 035 del 9 de mayo de 1987, Magistrado
Ponente, Dr. Carlos Medellín Forero.
 ARTICULO 33. En caso de urgencia, la policía puede exigir la
cooperación
 de los particulares no impedidos para hacerlo. Con tal ocasión
podrá
 utilizar, por la fuerza, transitoriamente, bienes indispensables
como
 vehículos, lugares privados, alimentos o drogas.
 El particular cuyos bienes hayan sido utilizados deberá ser
indemnizado
 según el daño pecuniario inferido.

Conclusiones
 En el Estado de Policía se denominaba "Poder de Policía", al
poder estatal jurídicamente ilimitado de constreñir y dictar
órdenes para realizar lo que el soberano creyera conveniente;
se advertirá que existe total coincidencia semántica entre el
concepto de Estado de Policía y el Poder de Policía.
 El sostenimiento de la seguridad y la tranquilidad general ha
sido uno de los más antiguos hechos asignados a la
Administración Pública; la ordenación de la actividad privada
conducente a la conservación del orden público y el ejercicio
de facultades derivadas de esa regulación para limitar dicha
actividad, constituyen los enunciados normativos y la dinámica
del Poder de Policía.
 La noción de Policía designa el conjunto de servicios
organizados por la administración pública, con el fin de
asegurar el orden público y garantizar la integridad física y
aun moral de las personas, mediante limitaciones impuestas a
la actividad individual y colectiva de ellas.