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Conversación anual del CICBA

“La crisis de lo real, el objeto a y los saberes”


(Departamento de estudios sobre el niño en el discurso analítico (Pequeño Hans)

El niño como objeto “a” liberado

Alejandro Daumas

"Sólo puede considerarse uno una especie de residente o embajador del


reino del saber en el de la conversación, hay que creer en la
obligación continua de fomentar las buenas relaciones entre estos dos
estados, que tanto dependen uno del otro." (David Hume)

I) Preliminares
La infancia es una pesadilla que la modernidad ha construido pacientemente. La lógica actual
de la evaluación y planificación no admite los espacios en blanco, hay cierta atención en no
perder de vista al niño, el ojo esta sobre él. Y el ojo de el no deja de tejer una pluralidad de
ficciones. Todos los saberes tienen algo que decir siendo: “El niño el problema fundamental de
las sociedades desarrolladas” (1)
Así como la pedagogía consolida su prestigio durante el siglo XIX, mantiene hasta hoy cierto
monopolio de los discursos sobre el niño y legitima su aparente neutralidad en la
productividad y el máximo rendimiento. Siendo su resto el fracaso escolar.
Constatamos, además, que para las ficciones jurídicas se presenta la misma lógica
“El niño se presenta como caído de la institución familiar y se le da un nuevo lugar a partir de
lo universal, se trata de reescribir al niño a partir de su caída para que tenga derechos”(2)
Así también como la filiación y la voluntad de regirse por la biología del niño trastoco los
modos de inclusión, debido a los diagnósticos genéticos o como simpáticamente en la novela
Sábado(3) encontramos escrito que los padres tienen poca o ninguna influencia en el carácter
de los mismos, siendo triviales las cosas a modelar, ya que lo que determina en realidad la
clase de persona que será ese niño, es como es el esperma y el huevo se encuentran.
El niño esta consagrado a ser un objeto, “no solamente de la pedagogía”, el derecho, “sino
también del saber de la ciencia” (4)
Estos “saberes”, que si bien cada uno no totalizan la idea del niño pretenden, como lo muestro,
ser una forma de tratar lo real que se encuentra suelto en cada campo.

II) El niño objeto de goce


El niño freudiano tiene un malestar muy particular que es su sexualidad. (5) es ese perverso
polimorfo que viene al lugar del ideal de los padres y que cuenta con una familia constituyente
para tratar las vicisitudes de la pulsión, es decir cuenta con un aparato de tratamiento de su
empuje pulsional.
El niño freudiano paradigmático es Juanito. Siendo el síntoma la solución que encuentra para
inscribirse en el registro de la castración, por ello Lacan interpreta la fobia como llamado al
límite.
Eric Laurent ordena los síntomas en la infancia en dos tipos aquellos que tratan de la relación
del sujeto al Otro materno y sus consecuencias, y los que corresponden al anudamiento bajo el

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trasfondo: de la forclusión generalizada, la función de síntoma en su estatuto de letra y la
suplencia necesaria.
En ambos el punto en común es el lugar del niño en tanto objeto de goce.
Claro esta con sus matices que van en el primer caso desde ser el instrumento de goce hasta el
punto de falla en la articulación del deseo, ese punto de falla que es el secreto del goce de la
pareja parental, claro esta también la ubicación del niño en tanto objeto de la madre revelando
su verdad.
Llamo a estas tres ubicaciones (Que se extraen claramente de la Nota sobre el niño de J.
Lacan) “Síntoma partenaire” en tanto es necesario descubrir en cada niño como responde a
esta determinación en las relaciones que establece con el Otro.
Vemos allí desplegarse una serie de síntomas que atraviesan la subjetividad del niño en lo que
hace partenaire con su Otro, así es que podríamos decir las relaciones que se establecen entre
la norma del Otro y el contenido que el Otro formula. (6) Es allí donde pueden verse que los
“síntoma partenaire” están puestos en forma en relación al lazo.
Sin embargo, vemos como advierte Eric Laurent que es necesario interrogar las
redistribuciones clínicas de las que somos testigos.
Vemos cada vez mas como este “ideal” este lugar de excepción del niño se ha transformado
trastocando hasta los “saberes” que nos orientaban en la estructura así es necesario
reconsiderarlo a la luz de la dominante especifica(7) que es la formula que nos da J. A. Miller
y conocemos como matema Comandatuba:
a>I
La entronización de los objetos "el ascenso al cenit social del objeto a".(8)
La supremacía del objeto a sobre el ideal que actúa sobre la constitución subjetiva,
mostrándonos el predominio del objeto a recortado de la relación con el otro.
Aquí si el otro lado de los síntomas ligados al anudamiento que es necesario producir en tanto
el niño en cortocircuito con el Otro se encuentra cada vez más confrontado a la figura
devoradora de su goce.
Sobre estos argumentos paso al tercer punto.

III)El niño como objeto a liberado


Sintagma formulado por Eric Laurent que sirve a los modos de tratar las “Nuevas
inscripciones del sufrimiento del niño” articulo publicado en nuestro departamento que esta
también publicado en la revista Enlaces.
Sintagma que hemos trabajado en la articulación de lo actual y lo clásico en la práctica con
niños y en las enfermedades del lazo y de su opacidad en una primera lectura a relevarnos
algunos rasgos que nos han sido de profunda utilidad clínica.
Hemos girado alrededor de ubicar este texto tanto en consonancia con la Nota sobre el niño y
el seminario 16 del cual Laurent extrae esta articulación, hasta suponer en el mismo
movimiento sino es un paso mas respecto de dicha nota ya que toca directamente todas las
paradojas de objeto de lujo en que el niño deviene.
Reintroducir una que es la pregunta que nosotros nos hacemos que es: ¿qué quiere decir para
nosotros hoy que el niño se encuentra ubicado como objeto a? Y como objeto a liberado. Si
nosotros interrogamos al niño como objeto a liberado tal cual lo propone E. Laurent, es
importante subrayar que en la presentación del niño como objeto a liberado se encuentra esta
equivalencia entre el niño como objeto a liberado y el niño como objeto del desecho. Es así
que la actualidad más importante de la clínica del objeto o del cenit del objeto a, es ubicar que

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es el niño lo más actual y lo más contemporáneo en relación a su ubicación como objeto
liberado de la familia. Cuando E. L. introduce esta idea de interrogar al niño como objeto a
liberado en relación a la cuestión d e la familia lo que va a ubicar claramente es la ruptura con
la biología, en tanto el niño como objeto a liberado va a distribuir de alguna manera que es la
familia para ese niño, si antes era el padre el que determinaba el lugar del ideal en relación a la
producción de objetos había algo que se organizaba en la familia, pero lo que dice E. L. es que
el niño a venir a ocupar el lugar de objeto identificado con el cenit del objeto en la civilización
va a distribuir el goce en al familia de una manera distinta. Uno podría decirlo así, forzando un
poco la cuestión del objeto a liberado, el niño deviene significante amo de la familia, deviene
S1 o significante de la familia en la cual la sintomatología o los lazos familiares van a escribir
el saber que esa familia haga con ese niño como objeto a liberado cito:
“El niño es, por lo tanto, el objeto a, viene al lugar de un objeto a, y es a partir de allí como se
estructura la familia. La misma ya no se constituye a partir de la metáfora paterna, que era la
cara clásica del complejo de Edipo, sino enteramente en la manera en que el niño es el objeto
de goce de la familia, no solo de la madre, sino de la familia y más allá, de la civilización. El
niño es “el objeto a liberado”, producido. Este objeto a que el niño realiza.”(9)
Encontramos una serie de casos que testimonian la preeminencia de la anomalía y un claro
desinterés por los fenómenos subjetivos, se rechaza que cualquier enfermedad o síntoma, sea
producto de una división subjetiva y se pone el acento en que el niño va a ser un objeto en
tanto producto de la biología.
Un sesgo más del niño como objeto liberado a ser producto condensador de goce de todas las
prácticas biológicas. (Anticipo que Eric trabaja en esta perspectiva en un artículo de próxima
aparición, ubicando el siglo XXI alrededor de la no relación y sus impasses biológicos)
Un rasgo más del mapa forzado de la clínica es la relación entre este liberado y su posición
subjetiva. Allí interrogamos los niños alienados a lo imaginario niños yoicos, niños pegados a
algo, que cuando desaparecen de ese lugar imaginario, actúan de una manera loca, imparable.
Sostenidos desde un exceso de mirada.
Tiranos narcisistas, aquellos que no logran armar una unión con el Otro ni con otros, pero
quieren ser reconocidos por el Otro todo el tiempo.
Siguiendo a E. Laurent, embrollos del narcisismo del Uno que produce la tiranía de todos o el
tormento del yo.
El imaginario aquí no es la Gestalt, es envoltura del goce es una captura del goce pasa por lo
imaginario, donde las ficciones imaginarias lo conducen a acomodarse y reajustarse
permantemente en donde el enloquecimiento en ocasiones es la salida.
Es una constatación en nuestra clínica escuchar cómo el sujeto - niño viene a dar testimonio de
una pasión feroz, de ese punto sin salida en la que el sujeto se debate por querer hacer de él, su
yo mismo.
No es el yo en función de desconocimiento o de infatuación sino en un modo del verbo: se
cree ... el yo.
“Muy distinto es lo que se haya en el horizonte de esta ascensión del sujeto amo en lo que se
afirma como la verdad de su igualdad consigo mismo, esta yocracia de la que les hablaba en
cierta ocasión y que es, me parece, la esencia de toda afirmación en la cultura que más ha visto
florecer este discurso del amo”.
Es tiránica, así la certidumbre que impone este S1, y por ello se percibe la cercanía del
sacrificio.
Miller refiere que esta locura de la inflación fálica, yoica, es consecuencia de un aflojamiento
de las coordenadas simbólicas, en el momento en que el narcisismo aparece orientando el

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deseo del sujeto. Este rechazo del deseo como deseo del Otro y la preeminencia mortífero
encapsulado en el goce autista de la subjetividad actual que impide el lazo al Otro.
Estas presentaciones nuevas develan el carácter feroz del cenit del objeto, y revelan que se ha
ubicado la pulsión sin objeto y que el destino del objeto es el desecho. M. H.Brousse afirma
“los nuevos síntomas son producidos en el lugar de la diferenciación entre el objeto pulsional
y la pulsión, haciendo equivalencia entre objeto y desecho” (10)
Deducir la lógica a la que responden sus conductas de errancia, llámese bullyng, fracaso,
maltrato. Extraer la delicada posición subjetiva en que se encuentran para ayudarles a evitar el
destino de desecho.
El niño a venir a ocupar el lugar de objeto identificado con el cenit del objeto en la civilización
va a distribuir el goce en al familia d e una manera distinta.
Uno podría decirlo así, forzando un poco la cuestión del objeto a liberado, el niño deviene
significante amo de la familia, deviene S1 o significante de la familia en la cual la
sintomatología o los lazos familiares van a escribir el saber que esa familia haga con ese niño
como objeto a liberado.

III) La tarea del analista y el síntoma


Tarea del analista situar lo real en juego en este imaginario invasor. Si los niños consumen
ficciones pret a porter es porque ellos mismos intentan encontrarse en los arreglos ficticios en
los cuales están inmersos.
Se trata entonces por la experiencia de lectura, que es una cura psicoanalítica, permitirle al
niño leer lo real de las ficciones; cómo se inscribió el niño en ese malestar en la civilización y
cómo ha escrito el niño su propio malestar, cómo hizo agujero en él y cómo él mantiene con la
vida cierta relación a ese malestar. Lo único posible para el niño es permitir leerle lo real de las
ficciones.
No como el niño generalizado sino como un sujeto de pleno derecho, a quien su singularidad
le permita en el camino de su destino seguir la errancia irreductible de su deseo con una
práctica hacia lo real como imposible, para luego responsabilizarse uno a uno, en su goce.
Sendo así la apuesta por el síntoma, la que implica la responsabilidad y la perseverancia en el
lazo.
Hay tres buenas razones para apostar al síntoma:
En primer lugar, porque el síntoma supone la Castración. Hemos trabajado la relación rechazo
de la castración y sacrificio, ubicando que el síntoma es la salida a la subjetivación de la
castración. Es considerar al síntoma como objeción a la desmentida de la castración.(11)
La segunda razón es que el síntoma es una respuesta a la desmentida frente a lo real. Eric
Laurent “la manera de hacer frente a la irrealización del mundo”
Finalmente, tercera razón, El síntoma hace lazo. Al toparnos con las enfermedades del lazo en
el niño la solución orientadora a toda cura es la que propicia el síntoma (12)
Puedo arriesgar de qué forma lógica alrededor de estas razones ubicamos al analista:
El analista síntoma permite al niño leer lo real de las ficciones como posición que sostiene el
no todo frente al inconsciente homosexual, haciéndole frente a la desmentida de la castración.
Finalmente se le ofrece al niño otro orden de credibilidad ligado al síntoma. Pese al ruido del
mundo.
“No se trata de lo que hacemos aquí, sino de lo que sucede en el mundo
en que vivimos. Que en el se profiera un ruido bastante vulgar, no es
razón para que no escuchemos”(13)

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(1)Laurent, E. “Responder al niño del mañana” En Carretel 4
(2)Laurent, E. “Efectos de clon” El niño nro. 8
En la convención de los derechos del niño se intenta defender al niño sostenido en su
individualidad. Suponiendo la idea del niño universal. Eric Laurent relaciona esta idea de
reintegración del niño conforme a los derechos universales al niño autista en tanto encaja en su
definición. (¿Es posible pensar aquí la noción de autismo generalizado?)
(3), Ian Mc Ewan, Sábado Ed. Anagrama
(4)op. Cit.
(5)Stigliz, G. Daumas A. Actual y clásico en la clínica con niños.
(6)G. Brodsky en una muy atinada intervención alrededor del síntoma del fracaso escolar
llamo a estos:”problemas del sujeto con el contenido”, y a los problemas de violencia los
llamo “problemas con la norma”.
Cerniendo alrededor de ello el real que cabe a cada dificultad.
(7)Si la dominante especifica es la estructura de la época, luego tendremos el “reservorio
semántico” para articularla. Una época que al decir de Benjamín
la entiende:“Como un proceso de liquidación de la facultad de intercambiar experiencias”. La
experiencia es hoy el shock, el impacto de un objeto. Entre el reservorio semantico
subrayemos: Sociedad de las avenencias, no una sociedad de órdenes. El reino del no-hay
alternativas. De un sistema de vigilancia y de castigo a una sociedad de evaluación, entre
otros.
(8)Miller J. A. “Una Fantasía” Revista Lacaniana 3.
(9)Laurent E, ”Nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño” Grama. CPH
(10)Brousse, M. H. El cambio en la cultura. Grama Ed.
(11)Fryd, A, Daumas, A. Stigliz G. Guerberoff K. Seminario Hans
(12)Cazenave, L. Seminario Hans
(13)Lacan, Seminario “La ética” pag. 278