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PARA MARUXA VILALTA, ARTÍCULO PARA EL MARTES 15 DE ABRIL/03

Caja de Resonancia

SIGLO XX:
ABISMAL HERENCIA

LAZLO MOUSSONG*

Con mi agradecimiento a Claudio Lenk


por su generoso y estimulante comentario

Ni la suma de Gengis Khan, Tamerlán, Alejandro Magno, el imperio romano y


muchos otros conquistadores antiguos, con toda su inescrupulosidad, sus mentes
despiadadas, carniceras y racistas, sus justificaciones de la conquista y la
esclavización, cometieron tantos genocidios por medio de guerras, invasiones,
hambrunas, tiranías, como los sistemáticos genocidios auspiciados o ejecutados
en sólo el siglo XX por las potencias militares, coloniales y socialistas, por los
grupos de poder que han inferido tanta desgracia en sólo ese siglo recién
concluido, ya a los mismos pueblos que gobernaron o a todos aquellos que
dominaron o se propusieron dominar.
El siglo XX, que pudo ser una maravilla de nuestra evolución, de la
manifestación del genio humano, del conocimiento, del avance y extensión de las
ciencias y las artes, de la comunicación y la fraternidad, de la organización y la
distribución internacional de la riqueza, de la apertura y crecimiento de la
espiritualidad, del cuidado del planeta con el despertar de la conciencia ecológica,
fue convertido en el más infame de todos los siglos de la historia, y los
responsables directos de esto, los asaltantes que han secuestrado el conocimiento
y las reivindicaciones de organización y justicia social, han sido los políticos, los
burócratas, los dueños del poder financiero, los militares y los altos jerarcas de las
iglesias que han usurpado y traicionado todos los valores implícitos en sus
respectivas religiones.
*
Sin embargo, el poder de engañar, matar y destruir que ellos han tenido, lo han
recibido de una humanidad mayoritariamente pasiva y oportunista, capaz de
justificar todos los crímenes o de quedar indiferente mientras a cada uno no le
llegue su turno; una humanidad en cuya interioridad esclava se sustenta el poder
de los canallas. El más actual espectáculo de esto lo ofrecen esos iraquíes que
dan la bienvenida a los invasores, saquean hasta su propia historia y se
congratulan de liberarse de un tirano, en espera de que otros tiranos empiecen a
gobernarlos.
Ni en los relatos bíblicos las masacres del poder alcanzaron matanzas
como las del vigésimo siglo: los millones de muertos de las dos guerras mundiales
que, sólo de la Unión Soviética, suman más de 110 millones entre los frentes de
guerra, las purgas y deportaciones stalinianas, más los millones de asesinados por
las bombas de Hiroshima y Nagasaki; los cientos de miles de muertos por las
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dictaduras latinoamericanas impuestas por los Estados Unidos y por la explotación


y miseria que han servido a las grandes ganancias de Wall Street y los despachos
que albergaban las torres gemelas; los millones de asesinados por el “hombre” de
los Estados Unidos en Indonesia y Timor, Suharto; las decenas de miles en la ex-
Yugoeslavia; la cosecha continua y creciente de la muerte en África, ese
continente que parece sin salida posible, por las guerras que origina el orden
colonial que les impuso y heredó Europa, el hambre y las epidemias y endemias;
los millones de muertos en China por hambre y represión antes y durante la
Revolución maoísta; los millones en el Sudeste asiático causados por los Estados
Unidos y China, y me quedo corto. ¿Es, en ese sentido, la evolución y continuidad
que nos espera en el siglo XXI? ¿Será, como dice Cioran, que “el único sentido de
la tierra es absorber las lágrimas de los muertos”?
*Escritor y periodista
lazlo_ong@hotmail.com