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MANEJO OPERATIVO DEL BINOMIO AUTORIDAD - AFECTO

Según Bianco (1992), el Binomio Autoridad/Afecto constituye la base del funcionamiento


operativo de la familia. Por tanto, es preciso abordarlo y para ello, se consideran por separado
cada uno de sus componentes:

-El Principio de Autoridad:


A los padres, por derecho propio se le otorga el ejercicio de la autoridad. Esta aseveración
está incluida en cualquier doctrina de orden familiar. Los padres ejercen la autoridad porque
existe una base o fundamento para ello; es un derecho que se les otorga al convertirse en
padres. De ahí que se señale: "La autoridad no se negocia".Debido a que la máxima autoridad
de la familia reside en los padres, algunas actividades no están sujetas a las decisiones de la
Reunión Familiar y ello no tiene por qué impedir el desarrollo de un clima de cordialidad y
afectividad.
Se debe tener especial cuidado con el abuso de la autoridad o o autoritarismo y con el
establecimiento de preferencias dentro de los miembros de la familia. En la familia hay un
orden jerárquico, pero, en cada nivel, debe haber igualdad.
Así en un plano horizontal, hay igualdad a nivel de los Padres, a nivel de la Reunión Familiar,
a nivel de los Hijos y a nivel de los Adherentes. Cuando estos niveles se relacionan entre sí, el
plano es vertical y, entonces, las relaciones que se presentan no son de igualdad sino
jerárquicas.
La práctica del favoritismo fomenta la desigualdad y ello lesiona a la familia. Sin embargo, no
hay que confundir favoritismo con aplicación de Premios y Castigos. Un miembro de la familia
puede merecer algo que otro no merece. Esto no es favoritismo, es el haber ganado más
méritos por el cumplimiento de los deberes.
Por otra parte, los padres deben instruirse sobre los efectos dañinos derivados de la práctica
de la contradicción que indica una ausencia de claridad dentro del ejercicio de la autoridad y,
por consiguiente, una doctrina familiar vaga,. A menudo, los padres no ejercen la autoridad de
manera adecuada y caen en el autoritarismo y en la contradicción. La presencia de prácticas
autoritarias y contradictorias debe alertarles a buscar orientación especializada y formación en
las Escuelas para Padres.

-El Principio del Afecto:


El ser humano responde con sensaciones agradables o desagradables ante situaciones de la
vida diaria o estímulos del ambiente (Bianco, 1992). Cuando estas se suceden con regularidad
e, inclusive, se evocan con la memoria (imaginación), cabe afirmar que se ha establecido un
afecto. Los afectos pueden ser agradables, como el odio, la tristeza, la rabia, el rencor y la
antipatía.
En la familia, hay que fomentar el establecimiento de afectos agradables con los cuales se
logra un clima de cordialidad. Este clima es el mediador que permite la evolución progresiva
de la familia. Una familia sin práctica del afecto agradable es una familia con características
destinadas por el azar.

Ahora bien: ¿Como se logra la respuesta de afecto agradable?


Los padres deben iniciar la Situación/Estímulo que provoca tal respuesta a través del beso
diario, la caricia, la palabra afable, el otorgamiento de premios, la aplicación operativa del
castigo, el compartir el dolor o sufrimiento y el pedir disculpas, entre otros. Todo ello permite
una respuesta de amor entre los padres y los hijos.
Con respecto al beso, los padres deben besar a sus hijos a diario, independientemente de su
sexo. Es necesario superar el frecuente temor que tienen de besar a sus hijos varones
creyendo que pueden volverlos homosexuales y a las hijas por temor a despertar en ellas
sensaciones eróticas. Nada más lejos de la verdad.
Así mismo, hay que diferenciar el ejercicio de la Autoridad del ejercicio del Afecto y rehuir o
evitar el chantaje de lo afectivo, pues ello destruye a la familia. Por ejemplo: el padre debería
decir: "Te quiero a ti porque eres mi hijo, porque eres parte de mí", y evitar decir: "Te quiero a
ti porque obedeces, estudias y te portas bien. Condicionar el afecto es sumamente nocivo.

En este sentido afirma Bianco (1992), se debe tener claro lo siguiente:

1.- El exceso de Autoridad impide el crecimiento del sentido e libertad y su continua


administración puede fomentar en el individuo la sumisión o la rebeldía.
2.- El exceso de Afecto, atenta contra el desarrollo de la capacidad de tolerar la frustración,
y puede llegar a formar individuos tímidos, malcriados (sobreprotegidos), escapistas y
evasivos.
3.- La Ausencia de Autoridad o de Afecto puede conllevar conductas poco predecibles y,
por ende, inadecuadas.