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Grandes Supermercados Notán1.

Varios dramas en un acto…

Matilde llevaba dos semanas y no creía poder aguantar mucho más.


El lugar. Eso no era un lugar para trabajar. Apretada en la silla chiquita contra la caja. Y el
cambio nunca le alcanzaba. Cuando necesitaba más, tenía que apretar el botón para que viniera la
supervisora, que como estaba atendiendo a otras tres mil cajas tardaba una hora. ¡Había que ver la
cara que ponían las mujeres mientras tanto! Los hombres no, se aguantaban mejor, pero a muchos
la espera les prendía la lamparita y empezaban con los lances.

A veces no aguantaba más. ¿Se iba a pasar toda la vida ahí? ¿Haciendo lo mismo? ¿Se iba a
volver viejita contra esa caja, pidiendo cambio? ¿Eso era vida?
Pero lo peor era la gente. En manadas. Venía en manadas.
Le traían los productos sin precio, ella les explicaba que había que traer uno con código, pero
igual se enojaban. ¿Y qué culpa tenía ella si el precio se les salía? Eso era cosa de los de
Rotulación, que estaban con Lemos. Ella era Cajas.
Al principio tenía la mejor voluntad, les decía que la disculparan y que esperaran, que ella le
iba a preguntar a Sonia cómo se hacía y les iba a averiguar, pero igual se enojaban.
Ahora, directamente les dice cualquier verdura. Total, se enojan lo mismo, trabaje o no. Pero
ayer le decía a Raúl que no es su novio, pero la comprende, ¿cuánto voy a aguantar? Sí, te digo
que Raúl no es el novio ¿vos no crees en la amistad pura entre el varón y la mujer?

A la Raimondi, mejor no le pregunta nada. Es la jefa, viste, pero no la ayuda. Quiere todo
rapidito, le dice “usted cualquier cosa me consulta”, pero ¿quién la encuentra? Para darle el número
de código de un cuadernito que tiene, tarda media hora. Muchas veces, mientras tanto, el cliente se
fue a buscar otro producto a la góndola y ya volvió. La gente protesta por esas cosas, los que tienen
que volver y los que están en la fila. Ella le dijo muchas veces a la Raimondi que le diera un
cuadernito a ella. No quiere porque lo necesita para las otras cajas... O que le dé una copia, pero no,
todos los días lo mismo.
Como con las delicatessen, o como se llamen, abren un stand de pepinos, quesos, antipasto,
todo eso y le meten un timbre. La gente se queda con el dedo hecho un sacacorchos de tanto tocar
timbre y no va nadie a atender.
La vez pasada una vieja se metió en la carnicería y armó un escándalo. Estaba furiosa porque
tenía número en delicatessen y no la atendía nadie. Los muchachos la miraban y no entendían nada.
¿Ellos qué tenían que ver?

Para peor, con los de carnicería hay bronca, porque hicieron un mostrador de atención al
público y lo metieron a atender al José, el flaquito ese... bueno ¿viste que es nuevo? y a don Marcial
que hace mucho que está lo relegaron. Le pagan más al chiquito, que parece que es primo de
alguien. Si, es mucho trabajo porque hay que atender público y todo eso, pero don Marcial no quiere
saber nada.
Y un poco de razón tiene, viste. ¿Si yo me quedo aquí, después viene otro y me pasa por
arriba?

Un día la Raimondi parece que le dijo al gerente, ese flaco con anteojos que anda está arriba
en la oficina, bueno... la cosa es que le dijo y él le contestó que este era un lugar para tener un

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Tomado de Gore, E. y M. Vázquez Mazzini; Hacer visible lo invisble, una introducción a la formación en el
trabajo. Buenos Aires, Ed. Granica.
puesto de trabajo y no para hacer una carrera. Tiene razón, pero si quieren calidad, como dicen ellos
van a necesitar gente que sepa trabajar.
Lo mismo les pasa a los de reposición. Todos vienen y les preguntan de todo, y los pibes no
tienen ni idea, porque cambian a cada rato.

Ayer cayó una vieja que vos no sabés. Furiosa, estaba. Parece que quiso que le mandaran a
domicilio y le dijeron que no, que no había chicos. Pero ella vio que a otra, antes que ella, le
mandaban. Lo que pasa es que ese pibe era el último. Entonces le dijeron que no. Encima parece
que otra chica le contestó medio mal y bueno, estaba que echaba chispas. La agarró a Matilde y le
dijo de todo. Ni hablar la dejaba. La insultó de arriba abajo. Matilde se quedó fría, dura como un
grisín. No le contestó nada. Mientras la vieja gritaba, Matilde sonreía como una boba, no de risa, de
nervios, no más. Pero la vieja creía que se burlaba y más se enojaba. No sabés lo que era eso. La
Raimondi se hacía la que no oía.

Cuando la vieja se fue, Matilde se puso a llorar. Estaba mal, la pobre. Lloraba como loca, no se
le iba. La gente la miraba y no decía nada. Fuimos todos con ella, porque es buena chica, viste.
Hace poco que trabaja acá pero se ve que es buena chica.
Yo le dije: “Pero oíme, tonta no te preocupes. ¿Qué le vas a hacer? Si te vas a hacer problema
por lo que dice la gente”.
Clarita también: “¿Vos no sabés como es la gente? Le das el dedo y te llevan la mano. No
saben lo que quieren”.
Carlos, loco como es, le empezó a contar lo que le había pasado una vez con un tipo que
quería que la esposa no se enterara de que él había comprado no sé qué para una novia que tenía.
La hizo reír al final, pero estaba mal la flaca. Carlos le dijo: “La gente es loca, Matilde, no sabe lo
quiere, si le vas a hacer caso te volvés loca vos también”.
Rosita, que es siempre tan estirada, tuvo lástima y fue y la abrazó. Yo no lo podía creer. Le dijo
bien, le habló: “Vos sos nueva”, le dijo, “no sabés lo que esto. No sabés como es la gente. Si les
duele el hígado se la agarran con vos, se pelean con la esposa, y te insultan. Yo, mirá, ni les habló ni
los miro. Deme, tome, chau. Si no está lo que quieren, les digo cualquier cosa y me voy al baño, así
que por mí, pueden insultar a la pared. La gente viene aquí y se desquita de todo lo que le pasa.
¡Hay cada uno! Vos no sabés porque sos nueva”.

Le contamos lo del loco de los almanaques, que nos había contado don Aníbal, un señor que
ya no está más. Se jubiló hace rato, poco después que yo entrara, y se fue a vivir a Córdoba. Porque
él era de allá, viste.

Al final se fue tranquilizando, la pobre. Se fue metiendo en la charla y se mataba de la risa. La


gente nos miraba con bronca, porque no atendíamos a nadie, pero ninguno abrió la boca, porque se
dieron cuenta de que el horno no estaba para bollos. La Raimondi desapareció, ni vino a decir nada.

El trabajo es así. Al principio uno quiere hacer todo bien. Después va aprendiendo. Yo
cualquier cosa los mando a Reclamos. Que les digan a ellos. Eso sí, siempre hay que hacer un
formulario 204 así estás cubierta, por cualquier cosa ¿viste?

¿Qué, no me crees que Matilde sea amiga no más de Raúl? Pero te digo que sí, haceme caso,
si ella me contó bien cómo es todo...

Preguntas Caso Notán:


1. ¿Se aplican algunos de los principios de la Administración científica pregonados
por Taylor? Identifíquelos. En caso afirmativo, justifique si son correctamente
aplicados.
2. ¿Se aplican algunos de los principios señalados por Fayol? Identifíquelos. En caso
afirmativo, justifique si son correctamente aplicados.
3. Morgan señala que la mirada maquinal tiene varias ventajas y otras tantas
desventajas: identifique cuáles de estas ventajas y desventajas pueden
encontrarse en el caso.
4. Encuentre en el caso características del modelo de burocracia descrito por Blau.
5. Identifique si en el supermercado se observan rasgos de desvíos burocráticos
como los descritos por Merton. Desarrolle y ejemplifique.
6. Imagine que lo contratan a usted para proponer mejoras al funciona miento del
supermercado. Desde la mirada maquinal, ¿qué propondría hacer?