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LA GUERRA DE REFORMA

Guerra de Reforma de México o también conocida como la Guerra de los Tres


Años, transcurrió desde el 17 de diciembre de 1857 hasta el 1 de enero de 1861,
que culmina con la entrada de Juárez a la capital del país. Fue el conflicto armado
que enfrento a los dos bandos en que se encontraba dividida la sociedad
mexicana: liberales y conservadores.

Dio inicio cuando el general conservador Félix Zuloaga, dio a conocer el Plan de
Tacubaya, el cual demandaba la abrogación de la Constitución de 1857, la
permanencia de Ignacio Comonfort en la presidencia y la convocatoria de un
Congreso extraordinario, el cual se encargaría de elaborar otra carta
constitucional que, según los conservadores, “garantizara los verdaderos
intereses del pueblo”. Dos días después de su publicación, Comonfort se adhirió
al Plan de Tacubaya.

Benito Juarez (presidente de la Suprema Corte de Justicia en ese momento)


defendió enérgicamente la Constitución y se negó a colaborar con los
conservadores. Por esta razón, Comonfort ordeno que lo detuvieran y lo
mantuvieran en prisión. Con el transcurso de los anos, la guerra se hizo más
sangrienta y polarizo a la gente en la nación. Muchos de los moderados se
unieron a los liberales, convencidos de que era necesario acotar el gran poder
económico y político de la Iglesia Católica.

Por un tiempo los liberales y conservadores tuvieron gobiernos paralelos, con la


sede del gobierno conservador en la Ciudad de México y los liberales en
Veracruz. La guerra termino con la victoria de los liberales y el presidente Benito
Juárez instalo su administración en la Ciudad de México. Una vez que el
Congreso Constituyente había cumplido con su tarea de elaborar una nueva
constitución, se hizo la convocatoria para realizar elecciones tanto de los poderes
federales como los de los estados; toco entonces a las legislaturas estatales el
arreglo de las constituciones particulares de cada estado, de acuerdo con la
constitución general.

Se reunió así el primer Congreso Constitucional que trabajaría ya bajo los


principios de la carta magna del 1857. Se inicio con el Plan de Tacubaya en
diciembre de 1857. Su objetivo principal era la abolición de la Constitución liberal.
Al siguiente mes, el Plan de la Ciudadela reafirmaba ese propósito. Desde
entonces hasta mediados de 1860 el territorio del actual Estado de México
estuvo bajo el control de los conservadores. De tal manera irían fungiendo varios
gobernadores conservadores.

Entonces trato de sostenerse un gobierno peregrino del Estado de México,


siendo el de Michoacán asilo de ese gobierno y fuente de provisiones para los
guerrilleros mexiquenses. Tanto liberales como conservadores tuvieron
desavenencias internas. Efecto y causa de ellas fue el pronunciamiento de Ayotla
en el Estado de México en diciembre de 1858. Estando en Michoacán, el liberal
Sabas Iturbide dejo la gubernatura del Estado de México a Simón Guzmán. Toco
a este apoyar la campana de Miguel Blanco, quien pretendía tomar Toluca y aun
sorprender la ciudad de México.

Este y otros intentos se frustraron hasta mediados de 1860, cuando Berriozábal


logro enseñorearse del valle de Toluca. Este avance fue uno de los pasos que
prepararon la resonante batalla de Silao, ganada por los constitucionalistas. A
ella concurrió Berriozábal con la división del Estado de México. Sin embargo,
una vez que retorno a Toluca, fue sorprendido por Miramón, quien penetro
audazmente hasta el centro de la ciudad; mas fue pasajera la hazaña
conservadora, pues el 22 de diciembre de 1860 Miramón fue derrotado en San
Miguel Calpulalpan, al noroeste de nuestra entidad, por González Ortega.

Sin embargo, las gavillas conservadoras siguieron por el rumbo de Malinalco,


sobre todo en la sierra que va del Monte de las Cruces a Villa del Carbón,
asestando duros golpes, significativos por la muerte de importantes
personalidades del partido constitucionalista: Santos Degollado en los Llanos de
Salazar el 15 de junio de 1861 y Leandro Valle, a los ocho días, en el Monte de
las Cruces.

El 12 de octubre de 1861 la legislatura del estado culminaba la elaboración de


una nueva Constitución, acorde con la federal del 57, aprovechando las
lecciones del pasado, las luces de los legisladores que nos han precedido en los
bellos y apacibles días de nuestra infancia social e independiente y las no pocas
que, brotando del seno mismo de los combates, han ilustrado a las masas
después de la última revolución de principios.
La Constitución del 61 busco balancear mejor los poderes públicos, prescribió la
mayoría absoluta en la discusión y votación de leyes, redujo los periodos de
sesiones del legislativo, amplio las facultades municipales y exigió la residencia
en el estado para ser diputado, sin requerirlo en cambio para la gubernatura. * |
En 1857, la situación llego a ser delicada, tanto que este primer Congreso
Constitucional, que había elegido a Comonfort presidente de la Republica y a
Benito Juarez presidente de la Suprema Corte de Justicia, confirió al Ejecutivo
facultades extraordinarias para gobernar.

El tenor de los hechos impidió incluso que se respetaran los artículos


constitucionales relativos a las garantías individuales en tanto continuara la
inestabilidad, la cual más que disminuir aumento en una de las guerras más
cruentas del país La amenaza de golpe de Estado en el país y la debilidad del
presidente para actuar firme y decididamente, precipito el estallamiento franco
de la lucha.

LEYES DE REFORMA

El éxito del Plan de Ayutla llevó al rebelde Juan Álvarez a la presidencia de


México. Álvarez era un "puro" y nombró a otros liberales radicales a los puestos
más importantes como la inclusión de Benito Juárez como ministro de Justicia,
Miguel Lerdo de Tejada como ministro de Fomento y a Melchor Ocampo como
ministro de Relaciones Exteriores.

LA LEY JUAREZ

La primeras Leyes de Reforma Liberal se aprobaron en 1855. La Ley Juárez, en


honor a él, restringió los privilegios clericales, en concreto a la autoridad de los
tribunales de la Iglesia, al subvertir su autoridad a la ley civil. Fue concebida
como una medida moderada, en lugar de suprimir los tribunales de la iglesia por
completo. Sin embargo, el movimiento abrió divisiones latentes en el país. El
arzobispo Lázaro de la Garza en la Ciudad de México condenó la Ley como un
ataque a la Iglesia misma, y los clérigos fueron a la rebelión en la ciudad de
Puebla en 1855-1856. Otras leyes atacaron los privilegios que tradicionalmente
gozaban los militares, esto fue significativo ya que los militares habían sido
fundamentales para poner y mantener gobiernos mexicanos en el cargo desde
el emperador Agustín de Iturbide en la década de 1820, quien fue el primer
emperador de México durante el Primer Imperio Mexicano que duro apenas unos
meses.

LA LEY LERDO

La próxima Ley de Reforma se llamó la Ley Lerdo, en honor a Miguel Lerdo de


Tejada. Bajo esta nueva ley que se aprobo en 1856, el gobierno comenzó a
confiscar las tierras de la Iglesia. Esto resultó ser mucho más controversial que
la Ley Juárez. El propósito de la ley era convertir las tierras en poder de entidades
corporativas como la Iglesia en propiedades privadas, favoreciendo a aquellos
que ya vivían en ellas. Se pensó que esto fomentaría el desarrollo y el Gobierno
podría recaudar ingresos gravando el proceso. Lerdo de Tejada fue el Ministro
de Hacienda y requirió que la Iglesia vendiera gran parte de sus tierras urbanas
y rurales a precio reducidos. Si la Iglesia no cumplía, el gobierno celebrará
subastas públicas. La ley también declaraba que la Iglesia no podía obtener la
posesión de estas propiedades en el futuro.

LA LEY IGLESIAS

En 1857, nuevas leyes anticlericales, como la Ley de Iglesias regulaban el cobro


de derechos eclesiásticos de los clérigos a los pobres y prohibía cobrar por
bautizos, matrimonios o funerales. El matrimonio se convirtió en un contrato civil,
aunque no fue autorizada ninguna disposición para el divorcio. Registro de
nacimientos, matrimonios y defunciones se convirtió en un asunto de civil, con el
presidente Benito Juárez. Se redujo el número de fiestas religiosas y los días
festivos para conmemorar diversos acontecimientos nacionales adoptados.
En esos años, el Congreso debatía una nueva Constitución. Los delegados se
mostraron preocupados por las primeras de las Leyes de Reforma y la cuestión
de si México debiera ser un gobierno central, o una república federal.
ADRIANA ITZEL DE LA ROSA LOPEZ

HISTORIA DE LA EDUCACION

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