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Gastón Acurio: El chef que regala sus recetas

En la actualidad, Gastón Acurio es el chef latinoamericano más reconocido a nivel mundial,


y como era de esperarlo, al igual que muchas otras personas, no le fue fácil llegar a ser la
persona quien es ahora.
Acurio provenía de una familia acomodada, cuyo padre era un hombre dedicado a la
política y tenía grandes anhelos que su hijo le siguiera por ese camino. Pero para sorpresa
de la familia, Gastón tenía en claro que estudiar derecho no era lo suyo. Pese a que finalizó
sus estudios secundarios con notas sobresalientes y logró ingresar a la universidad sin
esforzarse mucho, al finalizar su primer año abandonó la carrera y decidió ir a Madrid.
Su padre, el Sr. Acurio Velarde, insistió en que debía seguir estudiando y Gastón fue a la
Universidad Complutense de Madrid donde con esfuerzo y dedicación logra obtener las
mejores calificaciones de su clase durante el primer año. Mientras tanto trabajaba por las
noches en un restaurante, preparaba cenas para la embajada de Perú y en otros eventos
sociales, gracias a ello tomó la decisión de cambiarse a estudiar a una escuela de cocina sin
comentarles a sus padres. Una vez culminado sus estudios en La Escuela de Hotelería de
Madrid, decidió confesar la verdad a sus padres y, sin más que hacer, apoyaron a su hijo
para que pudiera ir a Francia a estudiar en el reconocido Le Cordon Blue, en París. Por las
noches, trabajaba en un restaurante cerca a la escuela y con el tiempo fue ascendido a jefe
de cocina. Conoció a Astrid, una alemana compañera del instituto, con quien decide
regresar a Lima, casarse y forjar una vida en Perú.
Al principio, Gastón ayudaba al dueño de Le Cordon Blue quien se había convertido en su
amigo, a encontrar a alguna persona que quisiera establecer una cede de su escuela en Perú;
y su esposa trabajaba en una pastelería mientras ambos buscaban donde fundar su
restaurante de comida francesa. Para poner este proyecto en marcha, Gastón tuvo que hacer
préstamos a todos sus familiares (padres, cuñados, tíos) quienes estaban convencidos de
que tal idea no sería fructífera. El restaurante “Astrid y Gastón” abría de lunes a sábados y
los domingos Gastón los aprovechaba para hacer cuentas, ya que, como muchas personas al
empezar su propio negocio, los esposos dedicaban tiempo completo a su trabajo: él era el
cocinero y Astrid la encargada de atender al público. En poco tiempo lograron deshacer sus
deudas y su objetivo era el de convertir su negocio en el mejor restaurante de comida
francesa de Lima. Los esposos Acurio eran grandes jóvenes que seguían muy de cerca los
cambios y las nuevas tendencias que se generaban en el mundo culinario, es así que
despierta en ellos el interés de innovar en la cocina peruana. Gastón emprendió un viaje por
el Perú, descubriendo que allí se encontraban numerosos productos con las cuales podían
crear novedosos platos con sabores que a la gente le fascinaría. En primer lugar, para
empezar a innovar y dar este gran cambio, decidió reunirse con los más exitosos cocineros
del país y ponerse en mutuo acuerdo teniendo como pilar: “Nosotros no competimos, sino
compartimos”. Esta frase estaba fundamentada que los beneficios de este gran cambio sería
para todos. Compartir las recetas e innovar constantemente con productos netamente
peruanos permitiría ampliar a nuestra cultura. Como es de suponerse, al inicio surgió tal
desconfianza que poco a poco fueron dejando atrás, ya que era un compromiso de todos.
Inclusive supieron cómo manejar la situación con los cocineros tradicionales, ya que se
sentían amenazados con este gran boom que surgía por iniciativa de chefs jóvenes; por
ejemplo los presentaban en programas de televisión y les hacían reconocimiento. Además
se logró realizar Mistura, un evento en el cual no solo premian a cocineros y muestran la
variedad de platillos peruanos, sino también reconocen a los mejores productores, y esto los
hace sentir parte importante de este gran movimiento.
Gastón reconoce que no ha sido ajeno a los fracasos, pero que pese a ellos no se ha dado
por vencido. Por ejemplo, creó una cadena de comida rápida peruana para hacerle frente a
Mc Donald’s pero se equivocó al tratar de ponerle un toque estadounidense. Relata que aún
asi, los fracasos son parte de la vida que ocurren siempre, que son producto de la decisión
que tomamos al arriesgarnos a hacer algo, y pues no siempre son malas, sólo hay que
mantenerse en pie.
Hoy en día, en los restaurantes de los que es dueño Acurio, innovar es la clave del éxito y
los cocineros deben inventar cinco platos nuevos por semana. Además menciona, que la
misión de su empresa es: desarrollar la cocina peruana. Para lograrlo tiene en claro tres
objetivos a seguir: promover la marca Perú, atraer la mayor cantidad de personas a Perú
impulsando el turismo y por último, integrar a los peruanos a través de la cocina.
El esfuerzo, sacrificio, perseverancia y dedicación de Gastón Acurio al iniciar el cambio, ha
logrado que los peruanos nos sintamos orgullosos de nuestro país, de nuestra cultura y de
nuestra cocina.

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