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NOVEDADES SOBRE LA
OCUPACIÓN FENOPÚNICA
DE MORRO DE MEZQUITILLA

Juan de Dios Ramírez Sánchez

Resumen

El presente artículo ofrece un avance de los resultados de la intervención realizada en 2008 en


el entorno del yacimiento de Morro de Mezquitilla. En esa excavación se ha podido constatar la ocupación
de la margen occidental del yacimiento, desarrollándose toda una serie de infraestructuras asociadas a una
probable zona portuaria a partir de época púnica y, sobre todo, romana. Entre los hallazgos documentados
destacan un vertedero púnico con una amplia variedad tipológica, así como la documentación de un po-
sible embarcadero de época romana.

Palabras clave: desembocadura del río Algarrobo, fenicios, zona portuaria, ánforas, púnicos, embar-
cadero.

NOVELTIES ABOUT THE PHOENICIAN AND PUNIC SETTLEMENT OF MORRO DE


MEZQUITILLA

Summary

This article provides a preview of the results of last excavation (2008) in the vicinity of
the Morro de Mezquitilla site. It confirms that the site dates back to Punic and Roman
ages. In fact the work continues to the west bank of the site revealing a group of
infrastructures which are more than likely associated with a port. Among the findings,
there is support for the existence of a Punic dump as there is a typological wide range
and evidence of a possible Roman pier.

Key words: mouth of river Algarrobo, Phoenician, harbour side, amphorae, Punic, pier

El yacimiento de Morro de Mezquitilla se caracteriza por ser un cerro de unos 30 m.s.n.m., que
se localiza al este de la desembocadura del río Algarrobo. Cuando los fenicios se asentaron en él, este cerro
era una suerte de península al inicio de la antigua ensenada marina que se adentraba varios kilómetros al
interior del valle del río Algarrobo. Pero la erosión producida en el último milenio, favorecida por la defo-
restación y abancalamientos en el macizo de Vélez, ha generado una continua pérdida de tierras que han
colmatado el antiguo estuario, alejando con ello la antigua ciudad marítima de la costa. Los estudios geo-
lógicos llevados a cabo por el Instituto Arqueológico Alemán han permitido reconocer la existencia de una
pequeña playa de arena en la ladera occidental de Morro, muy adecuada para que los buques fenicios de
poco calado pudieran fondear hasta la orilla (Ilus. 1).

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Ilus. 1. Morro de Mezquitilla en el contexto del rio Algarrobo (sobre plano de H. Schubart y H. G. Niemeyer, 1976)

Próxima a esta zona, en su margen occidental, es donde se ha realizado la intervención objeto


del presente articulo (Sector Uel-4). Si bien nos centraremos en la ocupación fenicia y púnica de este área,
cabe destacar la localización de un posible embarcadero de época romana altoimperial.

>>> 1. ANTECEDENTES. LOS TRABAJOS DEL INSTITUTO ARQUEOLÓGICO


ALEMÁN

El descubrimiento del yacimiento se produjo en 1964, cuando el Instituto Arqueológico Alemán


realizaba la primera campaña de excavación en la tumba 1 de Trayamar. La existencia de la necrópolis ad-
vertía de la presencia de un poblado que debía relacionarse con ella, lo que propició la puesta en marcha
de prospecciones arqueológicas que permitieron su localización. Durante el mismo año se llevó a cabo la
primera campaña de excavación dirigida por H. G. Niemeyer y H. Schubart, continuando estas labores du-
rante los años 1976, 1981 y 1982.

El yacimiento conoce tres grandes momentos históricos, iniciándose su ocupación en la Edad del
Cobre, denominada fase A. En la transición del siglo IX al VIII a.C., y sin continuidad de ocupación en el
tiempo relacionada con la etapa anterior, se produce la fundación del asentamiento fenicio, que se le re-
conoce con la letra B. Finalmente, al tercer período, relacionado con construcciones púnicas y romanas,
se le asigna la letra C. Por otra parte, el período fenicio queda subdividido por una fase de transición –A/B1–
y tres fases constructivas –B1, B2 y B3–. En estas campañas, la excavación del yacimiento se llevó a cabo
en la ladera oeste y zona sur, aterrazada, quedando sin excavar la cima y las laderas norte y este. También
se realizaron labores arqueológicas en la parte baja del lado oeste de la colina, en la que se suponía debió
estar el embarcadero que sirvió de puerto.

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Varias fechas calibradas de C14, entre las que una muestra de madera sacada de los primeros es-
tratos ofrece una datación calendárica de 820±90 a.C., convirtieron a Morro en la colonia fenicia más an-
tigua de la Península Ibérica, al menos hasta del descubrimiento del horizonte subfreático de Huelva. En
base estos datos radiométricos, H. Schubart y O. Arteaga situaron la fundación de Morro a finales del siglo
IX a.C., aunque el estudio de las cerámicas tienden a datar los comienzos del asentamiento en los inicios
del siglo VIII a.C. No obstante, estas conclusiones se deben tomar con cierta prudencia por los problemas
que ofrece el conocimiento de las producciones cerámicas procedentes de la metrópoli. En definitiva, du-
rante el siglo VIII a.C. Morro de Mezquitilla se convirtió en el centro que articulará el poblamiento fenicio
en toda la costa de Vélez. Fue un asentamiento pequeño, que llegó a alcanzar las 2 ha, con un embarca-
dero en la ladera occidental, donde pudo existir el primer núcleo poblacional. La calidad y superficie de
algunos edificios que se conocen a lo largo de los siglos VIII y VII a.C. permiten reconocer la existencia de
una serie de personajes de un alto nivel social, que procederían de Oriente.

La fase de transición A/B1 es el primer momento fenicio del asentamiento se relaciona, cuando
se levantan una serie de hornos de fundición de hierro y talleres metalúrgicos, con una gran cantidad de
escorias de mineral junto con toberas de los fuelles de ventilación y recipientes empleados en estas activi-
dades. Los hornos, que sufrieron distintas reconstrucciones a lo largo del tiempo, presentan paredes de
barro y piedras, con un diámetro interior de 1,5 m. Para H. Schubart estos hornos no se correspondían a
una instalación primaria, sino a una zona de taller donde se refundían las piezas metálicas. Las cerámicas
documentadas se caracterizan por su directa vinculación con los productos cerámicos de la metrópoli, con
un alto porcentaje de importaciones.

La primera fase constructiva –B1– se caracteriza por la adaptación a las condiciones topográficas
del terreno. Los edificios adquieren una fisonomía escalonada como solución a la inclinación del suelo,
cuyos antecedentes se encuentran en Oriente. Su urbanismo es organizado, compuesto por una calle cen-
tral a cuyos lados se van adosando distintos edificios levantados sobre zócalos muy bajos, a los que se su-
perponen paredes de adobe. Las casas se disponen según la orientación de la calle, en dirección este-oeste.

En el sector excavado se tiene constancia de tres construcciones que presentan habitaciones de


planta rectangular, no regulares. Las medidas oscilan entre los 4,20 y 8 m para las longitudes, con anchuras
de 2,20 y 2,80 m, y sólo en un caso se llegó a los 3 m. Los tres edificios fueron denominados con las letras
K, H e I, quedando el primero al norte y los restantes al sur. En el edificio K se exhumó una estructura de
una longitud de 10 m y anchura de 11 m, reconociendo 16 estancias, con puertas que facilitaban la co-
municación interior, presentando a su vez escalones en los umbrales que salvaban los desniveles del suelo.
El edificio I contaba con tres habitaciones. Junto a éste se erige la casa H, que mantenía una orientación
distinta a las demás. En esta última se anularon diversos muros como consecuencia de diversas amplia-
ciones. Esta arquitectura, novedosa para la Península Ibérica, manifiesta el avance técnico de esta pobla-
ción, que podía construir grandes viviendas, racionalizadas y organizadas en un espacio urbanizado.
Durante esta primera fase, en Morro de Mezquitilla convivirá un contingente humano relativamente im-
portante, caracterizado por una organización compleja. Sus construcciones revelan diferencias sociales,
miembros de una clase social de un alto nivel de vida que habitaron en el edificio K, así como la existencia
de personal cualificado que se relaciona con la arquitectura y actividades metalúrgicas. En consecuencia,
desde los comienzos de la colonización, llegan a las costas andaluzas todo tipo de personas que están dis-
puestas a asentarse y organizar sus vidas desde este enclave, tan alejado de su tierra originaria.

Del conjunto material cerámico de la fase B1, destacamos la abundante presencia de produc-
ciones a mano. Su aparición en las primeras fases de los yacimientos fenicios hizo creer que eran produc-
ciones indígenas que se importaron a los asentamientos fenicios. Hoy sabemos que, independiente de la
existencia de las cerámicas de poblaciones autóctonas del interior, los fenicios también las fabricaron para
determinados usos. En cuanto al material cerámico a mano de carácter indígena, destacar la variabilidad
de sus formas, tales como ollas, fuentes y pies de copas, que pueden aparecer con las superficies lisas o de-
coradas por medio de incisiones o pinturas, creando motivos diferentes, como estrellas. Las importaciones
de estos productos demuestra la existencia de contactos estables entre los fenicios de Morro de Mezquitilla
y los pueblos nativos del interior.

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La fase B2 se inicia en los momentos finales del siglo VIII o principios del siglo VII a.C., conclu-
yendo a comienzos del siglo VI. Ha sido muy difícil la reconstrucción de la planimetría de esta fase, ya que,
en los momentos posteriores a los fenicios, los nuevos inquilinos arrasaron parte de las construcciones exis-
tentes, reutilizando muchos de sus materiales.

Los edificios de esta fase se caracterizan por ser más sólidos, gracias a nuevas soluciones técnicas.
Se construyen fosas que permiten cimentar un mayor número de hiladas de piedras bajo tierra, que sopor-
tarán el peso de paredes compuestas por zócalos más elevados que en la fase anterior y que se completaban
con adobe para conseguir una mayor altura. Este tipo de construcción, al igual que el de la fase anterior, será
reproducido indistintamente por los pueblos indígenas del interior. Del sector excavado sólo se documen-
taron las estructuras de tres edificios que no pudieron conocerse al completo, al extenderse más allá del
área de excavación. Al igual que en los momentos anteriores, una calle orientada en dirección suroeste-nor-
este, con una anchura que oscilaba entre los 3,20 m y los 5 m, separaba los edificios E y F que quedaban al
norte, y del edificio G ubicado al sur. A su vez, los dos primeros también quedaban divididos por un pequeño
callejón de 1,5 m de ancho. Del conjunto espacial destacamos la distribución de las habitaciones del edi-
ficio F, muy diferente a la de la fase anterior, y también la forma en ángulo saliente hacia la calle que ad-
quiere el complejo constructivo G, que pudo pertenecer a dos casas cuyas esquinas se juntaban.

Finalmente, la fase B3 corresponde a los siglos VI y V a.C. El conocimiento que se tiene de esta
etapa constructiva es muy limitado, debido a que la mayoría de sus estructuras fueron destruidas por las edi-
ficaciones de época romana.

>>> 2. LA EXCAVACIÓN DE 2008

La zona en la que se localiza nuestra intervención está formada por una loma que desciende sua-
vemente hacia el mar hasta dar al sur con la carretera N-340. Al este y oeste sus límites son el suelo urbano,
de reciente construcción; mientras, al norte es colindante con el entorno de protección arqueológica del
Morro de Mezquitilla. El área tiene forma poligonal y una superficie de 16.174 m2.

La intervención se desarrolló durante los meses de junio a diciembre de 2008, planteándose un


total de 9 sondeos de 8 por 8 m, cinco en la parte oriental de la parcela y cuatro en la occidental. Poste-
riormente, y a fin de delimitar la extensión de los restos en esta área, se desarrollaron tres zanjas de 40 por
3 m en sentido norte-sur.

Los diferentes sondeos han proporcionado un gran volumen de material arqueológico, corres-
pondiente a la época fenicia arcaica, así como al periodo púnico y romano. La mayoría de ellos están aso-
ciados a elementos de habitación así como a vertederos y bolsadas vinculadas a procesos erosivos de los
distintos momentos. Sin embargo, estos conjuntos constituyen un importante elemento indicativo del ca-
rácter diacrónico de la ocupación en la parcela. No obstante, debemos advertir sobre la provisionalidad de
los resultados que aquí exponemos, pues los materiales arqueológicos están aún en fase de estudio.

El estudio de la secuencia estratigráfica del solar ha permitido la documentación de tres fases


cronológicas –fenicia, púnica y romana–, definidas a partir de la determinación de los procesos naturales
o antrópicos que han incidido en las características específicas de los distintos depósitos arqueológicos.

>>> 3. FASE FENICIA

Se caracteriza por ser el momento de ocupación más antiguo del sector. No se documentan es-
tructuras asociadas a esta fase, estando bastante afectados los restos por las ocupaciones púnica y romana
posteriores. Estos niveles, localizados a una cota de 1,60 m aproximadamente por debajo del suelo actual,
están compuestos por rellenos formados por una matriz compacta de color rojo oscuro, de potencia variable
entre 20 y 30 cm, los cuales se documentan en bolsadas dispersas superpuestas al geológico de la zona.

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El registro material de esta fase consiste fundamentalmente en restos de materiales constructivos,


cantos rodados y bolsadas de materiales ánforicos R-1, asociados a la fase B1/B2 de Morro de Mezquitilla
(Schubart, 1976). En su mayoría, los restos cerámicos presentan pastas poco depuradas, grisáceas o marrones
y superficies ocres o anaranjadas. En cuanto a los desgrasantes predominan los esquistos y las micas de ta-
maño medio-fino. Se trata pues de cerámicas con características similares a las documentadas en otros ya-
cimientos de la desembocadura del río Algarrobo.

Por otra parte, en el corte 5 se documentaron los restos de una fosa con abundante material cerámico
de este momento, además de restos de malacofauna y parte de una fuente realizada en piedra basáltica.

>>> 4. FASE PÚNICA

Es en esta etapa cuando se registra un aumento de la ocupación, implantándose varios edificios


en las zonas llanas al oeste del entorno del yacimiento y desarrollándose hacia la desembocadura del río
Algarrobo. Esta fase, junto con la romana, es la que más material arqueológico ha aportado en la inter-
vención, lamentablemente esta continuidad en la ocupación, así como las labores agrícolas desarrolladas
en la zona, han provocado una intensa afección a los restos asociados a este momento, conservándose la
mayoría de ellos prácticamente a nivel de cimentación.

Esta fase se ha documentado con mayor intensidad en el área oriental de la parcela, especialmente
en el sondeo 4. No obstante en el extremo occidental de la misma también se registran materiales aso-
ciados a este momento, así como alguna estructura solapada a los muros de la fase romano altoimperial.

Dentro del registro obtenido destaca la documentación parcial de dos estancias asociadas a la
planta de un edificio de trama rectangular y orientación sureste-noroeste. Estas estancias presentan unas di-
mensiones de 3 por 3 m cada una, con pavimentos a base de un mortero preparatorio con cal y una fina
capa de barro y guijarros. Los zócalos, conservados a nivel de cimentación, están realizados con cantos ro-
dados trabados con barro y presentan un alzado que oscila entre los 20-40 cm, 2-4 hiladas de piedras, y
un ancho de 40-50 cm (Ilus. 2).

Ilus. 2. Vista del edificio púnico

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Dentro de una de estas estancias –sector A– se han documentado dos estructuras circulares cuya
funcionalidad parece estar asociada a la colocación y soporte de algún tipo de recipiente como el ánfora
púnica que apareció depositada junto a ellas. Dentro de la citada habitación se registró un nivel de tierra
quemada de matriz suelta, de unos 5 cm de grosor sobre el pavimento, quizás asociado a un posible nivel
de incendio. En todo caso los materiales asociados a los niveles superpuestos a esta capa ya están adscritos
a un momento republicano-altoimperial.

Asociado a este edificio, en su frente sur, se ha documentado un vertedero de grandes dimen-


siones, caracterizado por presentar bolsadas de 20-60 cm de potencia y formadas por tierra suelta de to-
nalidades marrón oscuro, las cuales se disponen en sentido descendente hacia el mar, registrándose en
dichos paquetes abundantes restos cerámicos, como ánforas, cuencos, ollas, vasos, copas, tapaderas,
además de fauna, malacofauna, carbones y escorias (Ilus. 3).

Ilus. 3. Detalle de la composición del vertedero púnico

Destaca también en la margen oriental de la parcela, en el corte 1, la documentación de los restos


de un horno de reducidas dimensiones. Concretamente los restos exhumados corresponden al praefurnium
o pasillo, estando arrasada la cámara del mismo (Ilus. 4).

Dentro del registro obtenido para esta fase, destaca el material obtenido del vertedero, el cual se
compone de miles de piezas de diferente tipología, estando especialmente representadas las ánforas.

Dentro del conjunto anfórico documentado, el tipo más representado es la Maña Pascual A4 / J.
Ramon Torres T-12.1.1.1, muy difundido por todo el Mediterráneo occidental, estando bien documentada
en la provincia de Málaga y como paralelo más cercano el yacimiento de Cerro del Mar (Ilus. 5). Cronoló-

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Ilus. 4. Vista de los restos del horno documentado en la intervención

gicamente hablando, este tipo es frecuente en contextos de los siglos IV-III a.C., aunque podría perdurar
hasta época republicana. Como muestra el ejemplar documentado sobre el suelo del sector A de la habi-
tación. Es interesante indicar la presencia en el vertedero de ánforas Mañá-Pascual A-4 con defectos de
cocción, lo cual inclina a pensar en la cercanía de algún horno, así como la posibilidad de que Morro de
Mezquitilla fuera también un centro productor de estas piezas.

Como el repertorio ánforico del vertedero es bastante amplio, no faltan ejemplares de grecoitá-
licas, Mañá C2 y Dresel 1A, 1B, entre otros, así como un gran número de tapaderas asociados a estos en-
vases, mostrando de esta forma la vocación comercial del yacimiento para estos momentos.

Junto a las ánforas aparece ampliamente representado un conjunto de cerámicas campanienses,


fundamentalmente cuencos y copas del tipo B, aunque también se han documentado ejemplares del tipo
A. Incluso se ha documentado un graffito escrito con caracteres fenicios en una de estas campanienses, pro-
bablemente identificando el nombre del propietario, algo que no es inusual dado que se han documentado
otros similares en el teatro romano de Málaga, en la factoría de salazones de El Majuelo, en Adra y en la
necrópolis de Baria (López Castro, 1994) (Ilus. 6).

Se ha registrado la presencia de cerámica gris ampuritana, así como un fragmento de kalathos ibé-
rico, además de abundante cerámica común, a base de ollas, y platos. Hay que señalar la ausencia de si-
gillata en el registro, lo cual es indicativo a efectos de la datación.

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Ilus. 5. Detalle del ánfora sobre el suelo de la estancia púnica

Por el registro obtenido se le ha asignado una cronología a este vertedero del siglo III-II a.C., es-
tando todavía en fase inicial el estudio de todo el conjunto material documentado en la intervención.

>>> 5. FASE ROMANA

Si bien este momento excede los márgenes cronológicos de esta publicación, hemos optado por
incluir algunas referencias dado que es en esta fase, cuando se produce la verdadera implantación ocupa-
cional en el sector, alcanzando el extremo occidental de la parcela, mostrándose como una continuidad
en los usos que se mostraban para los momentos púnicos.

Esta etapa presenta varias subfases que se englobarían en época republicana y altoimperial. Igual-
mente, es posible la existencia de un momento bajoimperial, que aún resta por contrastar en base al estudio
de materiales que está en proceso.

En el corte 2, situado en el área oriental de la parcela, sobre los niveles púnicos se documenta
un nivel de vertedero en el que se registra material romano republicano y altoimperial, fundamentalmente
ánforas y abundantes defectos de cocción asociados a una zona de hornos próxima al norte de la parcela.
Igualmente, detectamos también la presencia de materiales republicanos sobre los niveles púnicos en el
corte 4, ubicado también en el este de la parcela (Ilus. 7-8).

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Ilus. 6. Detalle de cerámica campaniense documentada en el vertedero

En el margen occidental de la parcela se documenta en esta fase la existencia de grandes estan-


cias quizás asociadas a posibles almacenes vinculados a una zona portuaria cercana. Estas estructuras, ya
de época imperial, se encuentran colmatadas por un fuerte estrato de derrumbe con arenas de aluvión, de
unos 50 cm de grosor, que habría que poner en relación con su proximidad al río Algarrobo. La estancia
mejor documentada, si bien no se ha podido excavar la totalidad de la planta, presenta unas dimensiones
de 6 por 6 m, con zócalos de entre 80 y 90 cm de anchura y un alzado variable que llega a alcanzar 1,20
m. Los muros conservados están realizados a base de grandes bloques en su parte inferior y de menor ta-
maño en su parte superior. En ella se documentan tanto materiales tardorrepublicanos como altoimperiales,
indicándonos una posible continuidad en el uso de este espacio. Dadas sus dimensiones y el registro aso-
ciado, a base de materiales anfóricos, nos inclinan a plantear el probable uso de este espacio como un
área de almacén (Ilus. 9).

En los cortes 8 y 9 se documenta un muro de grandes dimensiones, 11 m de longitud, que recorre


los dos cortes formando un arco, y se proyecta tanto hacia el este como hacia el norte de la parcela. Si bien
la funcionalidad de esta estructura no está clara, parece haber actuado como muro delimitador o de con-
tención (Ilus. 10), desarrollándose las edificaciones al interior del mismo con la salvedad de una estructura
que hemos interpretado como un posible embarcadero.

Tal y como señalábamos anteriormente, en el sector occidental de la parcela, se plantearon una


serie de zanjas para delimitar la extensión de los restos hacia el sur, en una de ellas –zanja 3– se documentó
una estructura, la cual se encontraba cimentada en arenas de playa y colmatada por esa misma arena. La-
mentablemente dicha estructura se encontraba afectada por el nivel freático, aunque se pudo documentar
parcialmente, estando compuesta por cantos rodados alternados por sillares. El conjunto presentaba una

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Ilus. 7. Muestra de defecto de cocción

Ilus. 8. Vista del vertedero cerámico romano

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Ilus. 9. Vista del probable almacén

Ilus. 10. Vista del muro de contención/delimitador

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forma de dado cuadrado por los muros que lo cierran, estando relleno su interior de piedras sin disposición
concreta. Las dimensiones de los muros laterales de cierre son de unos 50 cm aproximadamente de anchura,
mientras que la longitud de uno de es de 4,20 m, no habiéndose podido excavar su alzado total por la pre-
sencia del freático en estos niveles (Ilus. 11).

Ilus. 11. Vista de las estructuras asociadas al probable embarcadero

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Esta estructura por su situación, con su cimentación situada en las arenas de playa y soterrada por
las mismas, por encontrarse fuera del muro de contención/delimitador de la villa de cara al mar, por su re-
lleno –piedras sin disposición aparente pero que dan a la estructura consistencia–, y, por último, por el ma-
terial compositivo de los muros de cierre compuesto por sillares, la podemos asociar con un posible
embarcadero. Igualmente, esta idea se refuerza por los paralelos documentados, como son el embarcadero
de Torre la Mata, en Torrevieja –Alicante–. No es de extrañar dicha asociación, pues es en este área donde
los estudios del Instituto Arqueológico Alemán presuponían la posible localización de un embarcadero
para el poblado fenicio de Morro de Mezquitilla. Además, según lo documentado en esta intervención, se
puede apreciar cómo las infraestructuras, almacenes, así como el registro obtenido, la masiva presencia de
ánforas, apuntan a la vocación comercial del yacimiento y la posible localización de un área portuaria, si
bien no de grandes dimensiones.

>>> 6. CONSIDERACIONES FINALES

La intervención realizada en el entorno del yacimiento de Morro de Mezquitilla en 2008 ha per-


mitido constatar cómo a partir de época púnica y especialmente romana la ocupación se prolonga hacia
margen occidental del asentamiento, en dirección a la desembocadura del río Algarrobo. Se desarrollan en
estos momentos una serie de infraestructuras asociadas a una más que probable zona portuaria, Dicha am-
pliación hay que entenderla dentro de la estrategia de explotación del territorio y la vocación comercial del
emplazamiento.

Entre los hallazgos documentados en esta excavación, destaca la localización de un vertedero pú-
nico (siglos III-II a.C.) con varios miles de fragmentos cerámicos, en el que se registra una amplia variedad
tipológica: ánforas, cuencos, platos y vasos, al igual que otros elementos, como pondus, anzuelos, pesas
de red, navajas, stylus, etc.

Muestra de esta restructuración y desarrollo comercial, además de lo citado anteriormente, es la


documentación ya en época altoimperial, de espacios dedicados al almacenaje así como la localización
del posible embarcadero del yacimiento para estos momentos.

Los resultados de las diferentes intervenciones han proporcionado importantes datos para la in-
vestigación de la época fenicia, púnica y romana en el contexto de la desembocadura del río Algarrobo.
No obstante, el estudio más pormenorizado de los materiales documentados en 2008 permitirá dilucidar
y matizar con mayor corrección cómo se inserta este yacimiento con el comercio marítimo del área del Es-
trecho así como su conexión con otras áreas mediterráneas, especialmente la Península Itálica.

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