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PODER Y CUERPO EN LOS CONVENTOS DE CARMELITAS DESCALZAS

Author(s): Antoine Roullet
Source: Historia Social, No. 78, EL MUNDO SOCIAL EN GUERRA: 1914 (2014), pp. 3-16
Published by: Fundacion Instituto de Historia Social
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/24330734
Accessed: 25-10-2017 02:35 UTC

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pero merece la pena re cordar que carece de sutileza para describir la complejidad de los relaciones de poder al nivel de la microsociedad conventual. A Historia Social. 3-16. es decir.org/terms . 2014. nos invita a considerar las prácticas peni tenciales como un aspecto muy explícito e ilustrativo de este largo proceso que somete progresivamente a los cuerpos para someter las almas. pp.° 78. esta violencia reli giosa es un elemento familiar para cualquier especialista en la España de los Austrias. La polisemia de la palabra disciplina. que refiere a la vez al respeto de las reglas comunes y al látigo que uti lizaban las personas más devotas para azotarse. Esludios PODER Y CUERPO EN LOS CONVENTOS DE CARMELITAS DESCALZAS Antoine Roullet En los últimos veinte años. De nuestras investigaciones se desprende que el dominio del cuerpo es una etapa decisiva para establecer una reputación de santidad. uno de los tres enemigos del cristiano. Por "dominio del cuerpo" no se entiende aquí la necesidad religiosa y espiritual de la mortificación. sino como un instrumento para asen tar su autoridad sobre las otras monjas. Sabemos que hay que castigar la carne porque es un instrumento diabólico. Sin embargo. el concepto de disciplina social se ha convertido en un para digma inevitable y dominante para analizar el poder creciente de las iglesias y de los esta dos modernos.8 on Wed. n. Los tres discursos que organizan y legitiman esta violencia son la penitencia. En este artículo. 2012).248.9.jstor. Está claro que pone de relieve una tendencia de fondo en la evolución de las sociedades de la época. un estudio detallado de los manuales de confesores subrayó el proyecto de control social y de disciplinamiento desarrollado por la iglesia contrarrefor mista en la España de los siglos xvi y xvn (González Polvillo. Desde esta perspectiva. nos acercaremos a la cuestión del papel del cuerpo en el ejercicio del poder dentro de los conventos. 2006). el dominio del espíritu sobre la carne. hay que sufrir para participar en la Pasión e "incorporarse a Jesucris to" (Nueva Ocampo. describiéndolo no como el receptáculo pasivo de un poder vertical y superior. Más allá de las penitencias de cada uno. 3 This content downloaded from 132. la mortificación y la imitación de Cristo. la cual puede luego abrir caminos para conseguir una posición de poder. Recientemente. Hay que domar sus movimientos para no volver a caer en el pecado. el cuerpo se puede considerar como el lugar físico donde se imprime la dominación y donde se ma nifiesta exteriormente la subordinación de cada religiosa a las pautas de vida enfatizadas por el catolicismo tridentino. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. la disciplina social supone una concepción un poco restrictiva de las relaciones sociales y políticas.

Ana de la Cruz. para dar muestras de la dimensión santa y divina de las penitencias conventuales. en las cuales la brutalidad de la penitencia. en la cual se destacan los gestos y los cuerpos de cada una.9. A pesar de esto. bien conocida por la época tardomedieval (Camporesi. 1987. las más locuaces son las vidas manuscritas dejadas por las religiosas. Las tensiones escatológicas que sostienen estas procesiones penitencia les se hacen más extremas en los años 1560 y 1580. No se puede entender este deslizamiento sin una reflexión mínima sobre las fuentes históricas que describen las prácticas penitenciales en el ámbito conventual. Albert. está como diluida. fueron transcritas en el siglo xvn por los grandes historiadores y hagiógrafos de la orden. Las penitencias violentas no son propias de las religiosas. en el cual no es preciso insistir. Además. Pero si la retórica hagiográfica se respalda en figuras de una violencia hiperbólica y extraordinaria. cuyos manuscritos se han perdido. Entre cada tipo de dominio corporal.jstor. suelas de raya) de los excesos de las religiosas y una abundancia de referencias en la literatura espiritual de la época. la hagiografía es un género de texto destinado no a demostrar sino a des cubrir una santidad que es el punto de partida de la escritura. de cuya historia proceden los ejemplos para este trabajo. con mucha razón. respetando la regla y las constituciones y cum pliendo sus anhelos de santidad. de referencias textuales o de precauciones retóricas. 1990). Cada tipo de comporta miento puede estar presentado como una señal del favor divino hasta el más extraño. y esto significa que insistir demasiado sobre las penitencias no es una necesidad tan absoluta. El camino hasta el reconocimiento de una reputación de santidad no es tan claro. Quedan pruebas materiales (disciplinas. Por eso la piedad somática de las mujeres. ya que las carreras sacerdotales y universitarias les están prohibidas.partir de 1520. Francisco de Santa María y Miguel Bautista de Lanuza. Algunas de ellas. Bynum. de su existencia. el dominio espiritual y el dominio social. Hay que mostrar el cuerpo y sus prácticas penitenciales acatando algunas normas sociales de presentación del mismo que tendremos que subrayar. pero tienen más importancia en su búsqueda de santidad. tratare mos de estudiar un dominio social del cuerpo que remite a la facultad de algunas religiosas no de controlar sus cuerpos. La Biblioteca Nacional de España y el archivo Silveriano de Burgos conservan muchas vidas de interés. la crónica del convento de Arenas de San Pedro recuerda de una de sus monjas. Por poner un solo ejemplo. todos estos textos dan prueba de una violencia tan increíble y heroica que uno podría dudar. crónicas conventuales y relatos de fundación escritos por las carmelitas descalzas para contribuir a la historia oficial de la Orden. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. sino la imagen de sus cuerpos a ojos de sus congéneres. atenuada o mitigada dentro de una red densa de metáforas. 1981: 186). Este control social del cuerpo no se alcanza simplemente con el dominio del espíritu sobre la carne. no hay que llevar la sospecha demasiado lejos. sigue siendo un modelo que justifica que insistamos sobre los conventos femeninos. pero también el más templado. donde el dolor es el eje de la relación con Dios según un lugar común de la antropología cristiana. en comparación con los hombres. entre los cuales se encuentran José de Jesús María.org/terms . 1995: 227-228). Pero a diferencia de este dominio espiritual. hay un desajuste en que consta nuestro objeto de estudio. 1983. cilicios. las cofradías penitenciales se difunden en la península hasta 1570 (Chris tian. En nuestro caso. Estas tensiones alimentan las angustias de las religiosas e invitan a transferir los dolores del pecado a la carne. Fueron escritas desde 1580 y con más frecuen cia a partir del siglo xvn (Poutrin. un intento de suicidio como una This content downloaded from 132. La vida monástica implica una incesante hermenéutica de las otras.248.8 on Wed. No se trata sencillamente de comportarse como una santa para ser tenida por tal. dos momentos claves para la refor ma carmelitana. aunque muy presente. La descripción del cuerpo y de las penitencias es un paso obligado de estas fuentes hagiográficas. sobre el cual los manuscritos femeninos insisten más que las vidas publicadas por los superiores masculinos de la orden.

2006: 238-242). 9v. Explica el desfase entre el comportamiento dado de una religiosa -darse disciplinas de sangre por ejemplo.org/terms . 1977: 619) o Domingo de Soto (Domingo de Soto. no pensamos estudiar este proceso en todas sus complejas implicaciones.8 on Wed.1 Lejos de falsificar realmente los hechos del pasado. 3. códice del Escorial. En este artículo. Ex: Exclamaciones. El dominio so cial del cuerpo implica reducir y controlar esta distancia y esta variabilidad del sentido de los gestos en la opinión de los otros. Hasta las monjas apuntan que la flaqueza nacida de la mortificación corporal llega a enloquecer a las reli giosas que no saben moderarse. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. Primero. 1998: 366. primer libro. había una religiosa estando yo allí. 16F. los textos hagiográficos. tanto para el cuerpo como para el alma (F 4-6). En algunas vidas la moderación es una prueba de una piedad fría o hipó crita. En cuanto a la penitencia. las reli giosas tienen que obedecer a unas exigencias que pueden parecer imposibles.y la opinión que las otras tienen de ella. la moderación o la violencia son ambas tenidas por santas. cuya función es ejemplificar las pautas de la vida regular. mientras en otras fuentes constituyen la marca de un celo ardiente. como argumenta Ana de San Bartolomé: "En este conven to de Madrid. Cta: Cartas. Entre celo y moderación. Esta re versibilidad de la argumentación tiene mucha consecuencia en la vida conventual. Archivo Silveriano de Burgos -ASB-. Diego Pérez de Valdivia (Valdivia. utilizando las abreviaturas siguientes.248. cabe notar que las vidas siguen halagando a las 1 Biblioteca Nacional España -BNE-. que siguen un método riguroso para establecer la verdad (Guillausse au. Este tema es muy común en la literatura espiritual del tiempo y explica que la refor madora de las carmelitas goce hasta ahora de una reputación de moderación que satisface y tranquiliza tanto al investigador del siglo veintiuno como a los prelados del siglo xvii. 1962: 130) coinciden en avisar a sus lectores contra los daños que manan de una penitencia desordenada. que puede variar mucho. F: Fundaciones. aunque son contradictorias. f. El Carmelo descalzo está fundado "en oración y mortifica ción"2 pero la literatura espiritual y la propia Teresa de Jesús subrayan los peligros de las prácticas más rigurosas y desordenadas. 4). 3 Ana de San Bartolomé. LV: Libro de Vida. manipulan sus sentidos gracias a un trabajo hermenéutico. Dicho de otro modo. ya que res petar una obligación supone dejar al lado una otra. C: Constituciones. 314v.jstor. CP: Camino de perfección. si no pueden acudir a sus obligaciones por quedarse demasiado débiles o si se vuelven vanidosas por sus hazañas ascéticas. que era muy devota e inclinada a la peni tencia. sino dibujar unas grandes líneas de análisis. M: Moradas. discreción y edificación Las conminaciones contradictorias que constriñen la vida religiosa son el equivalente sociológico y psicológico de esta variabilidad de la retórica hagiográfica. y vino a enloquecerse y estuvo siete meses muy furiosa". 2 Cta 2. se pide que las monjas sean a la vez moderadas y celosas. Pero si miramos al modelo de santidad que destaca la hagiografía. dabanla algunas licencias extraordinarias de hacerlas por satisfacer a sus deseos. las penitencias más extremas están condenadas por su desorden y sus peligros para la sa lud y el alma. Autores tan diferentes como Juan de la Cruz (1 S8. Al revés.3 El castigo de la carne no sirve para nada si las religiosas caen enfermas. y en otras está glorificada como una señal de observancia y temperancia. 5 This content downloaded from 132. 1S: Subida del Monte Carmelo.9. Las referencias a Teresa de Jesús y Juan de la Cruz están hechas por el número del párrafo en las obras completas de la BAC.prueba de una tentación vencida. 7018: f. Todas se pueden reducir a una tensión fundamental propia del convento que intenta producir a la vez santas y monjas uniformes y sometidas a la misma norma de vida.

jstor.9. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about.6 This content downloaded from 132.org/terms .248.8 on Wed.

si seguimos a los testi gos de sus procesos de beatificación (1595). Lanuza. en los años 1570. cuerdas de cerdas con grandes nudos.9 Pero cumplir con esta santa disimulación es una exigencia que uno no acepta fácil mente. Toma sus disciplinas en un lugar apartado. como María de San José Lobo y Sousa (t 1626).248. y cruz de hierro para las espaldas.8 on Wed. 149v. 169). se construyó sobre sus cilicios y disciplinas. 515: f. 5807: f. 1935. En segundo lugar. 155v. 1657: 13 y 105). que busca el secreto y la discreción para que nadie halague sus penitencias tan edificantes. 13v. 8693: f.más radicales. lo que significa que las penitencias personales eran casi públicas. a pesar del discurso moderado oficial. 8 BNE.1: 21. BNE. 57r. 112r. Una monja de Valladolid. en una celda cerrada8 o en un lugar aislado del convento. 7 This content downloaded from 132. La reputación de la propia Teresa de Jesús en sus conventos. 16v. puede incitar a dejar estas estrategias de disimulación.9. Belchior de Santa Ana. quien se disciplinaba en una torre abandonada. interroga 4 ASB. para disciplinarse. Algu nos conventos no tenían celdas individuales. como Catalina de Jesús Sandoval y Godínez (f 1586). es fértil en "invenciones"4 para castigar su cuerpo. 87r. 201F: f. En Medina del Campo. y traia de ordinario una piedra en la boca. entre exceso y sobriedad. las monjas tapizaron los rincones de la sala común con este ras para crear ermitas individuales (Lanuza. Las vidas elogian las que componían sus disciplinas con rosetas. que llevaban contra sus cuerpos cilicios de cerdas6 o que se enfermaban por sus excesos. 2711. 5807. ofrece un ejemplo extremo de este fervor penitencial: era su celda una perfecta armería. 1638: 314). 44. está claro que la penitencia solitaria solo era un sueño. el refectorio servía también de dormitorio común (Francisco de Santa Ma ría. antes que sobre su discurso suave y templado (Silverio de Santa Teresa. Esta primera tensión no es la única que condicione la práctica penitencial. f. en el Carmen de Lisboa. la promiscuidad del espacio conventual privaba las monjas de toda posibi lidad de aislarse. Varias religiosas. Disciplinava la lengua con hortigas. 1657: 165). 9 BNE. muy violentas en los principios de su vida regular. argollas para la garganta.7 Se casti ga a las dos de la mañana. Lanuza. la fundadora del Carmen de Beas de Segu ra. y barras de hierro para afligir la cabera.jstor. 1989. En primer lugar. BNE. encendida de una fe hirviente y llena de un celo atizado por el odio a sí mismo. 165r. rallos. 28. puntas. 521r. sino una sola sala común con compartimien tos. Hallavanse en ella sogas. 7737: f. En Zaragoza. en los primeros años. cadenillas. 1655: 255). bajo el priorato de Alberta Bautista Ponce de León (f 1583). que es otro criterio de santidad válido. una profesa del Carmen de Toledo nos da otro ejemplo relevante de esta necesaria publicitación del cuerpo penitencial en perjuicio de la obligación de discreción. BNE. Leyendo simplemen te la hagiografía femenina. en que no tenia instrumentos ociosos. 4r.org/terms . que llamava ella prisión de su lengua. 1657: 700. 93. ASB. tenemos que concluir que el camino hacia la santidad no es tan claro. María de Jesús Rivas (t i640). f. 161: 7. 146r. Teresa de Jesús. 5807: f. 1634: 26. ortigas. Todos sabemos que la santa es una figura humilde y ajena a toda preocupación mundana. ni apenas se pudo saber el tiempo que dormía (Lanuza. En estas condiciones. 1638: 31). que usaban cadenas de hierro (María de la Cruz. Mascava agenzos. alfileres5 y hasta pedazos de vidrio. ya que existe también una contradicción entre el secreto y la publicitación de la penitencia. 5 BNE. 1638: 354). cordeles a manera de ramales. 6 BUB. Una carmelita ejemplar se inspira en los eremitas del desierto (Poutrin. 53. 12958/62: f. No se acostava en la tarima. y tenia pendientes de un hilo una sortija de hierro. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. la voluntad de edificar a las otras. 7 BNE. abrojos de plata o ramales de alambre (Lanu za.

El juego social que permitía negociar una violencia aceptable para todas implica ba toda la comunidad y se apoyaba sobre las posiciones de poder de cada una. das después de la muerte de esta ilustre monja. una solución perfecta para satisfacer todas las exigencias. Gracias a la vida comunitaria se podía negociar una manera aceptable de casti sin arriesgar el rechazo de las otras. pero recogiendo sus alabanzas. La sangre paredes llevaba la traza de sus manos porque había intentado esconderlas: "Tenia s salpicadas de ella las paredes de su celda y aunque las rraia muchas beces por dissi por sus hermanas quedaran con todo eso muchas partes teñidas con sangre". 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. En cuanto a la tensión entre moderación y celo.jstor. Elegir el buen comportamiento no era tan fácil y el pecado de escrúpulo era una consecuencia lógica de esta situación inextrica ble. el momento. Esto aparece cla te si aceptamos dejar lo que hay que hacer y miramos las estrategias de presentaci cuerpo que intentan sobrepasar las conminaciones contradictorias de la institución tual. This content downloaded from 132. Abrían espacios para señalarse. De la madre Juliana de la Madre de Dios Gracián y Da (t 1621).org/terms . 150v. 7018: f. 59r. la exigen cia de limpieza y la obligación de ocultar las señales de la mortificación acabaron revelán dola al resto de la comunidad. Para superar la contradicción entre celo y moderación había que conformarse a las exigencias 10 BNE. el método de su descubrimiento daba la clave de un ducta santa. 11 BNE. En teoría. la situación.11 En la celda de Teresa de Jesús Delgadillo ( en Valladolid. Al cont las discrepancias entres todas estas normas de conducta propiciaban juegos y acom nes que aliviaban el rigor de la ley. Más que la p cia.12 En este caso. los charcos de sangre quedaron en el suelo muchos años después d muerte (Lanuza.248. el control de las mortificaciones per tenecía a la priora y al confesor.9. las dos personas capaces de dar licencias para hacer peni tencias extraordinarias. que sentaban a la vez su prudente disimulación y sus rigurosas penitencias. quien fue priora del convento de Sevilla a principios del siglo xvn. Para enten der esta regulación conventual del fervor penitencial. 1657: 12). una v nuscrita nos recuerda que dejaba salpicadas de sangre las paredes de su celda.8 on Wed. ya que supo nía que las monjas se desnudaran y se castigaran por sus faltas frente a las otras. 5807:f. 8693: f. 8 12 BNE. De esta manera. las cosas quedan un poco más com plicadas. En a crónicas encontramos cicatrices o manchas de sangre en las camisetas. como en el Carmen de Cuenca. la señal más evidente de una violencia extrema escenificaba su p borradura. Las huellas materiales de la mortificación son un primer recurso clásico de la r hagiográfica que permitía superar la contradicción entre violencia y secreto. hay que recordar que. cabe notar que el hecho de mostrar su penitencia podía considerarse tanto positivamente como una búsqueda de humillación. 142v-143r. cada religiosa podía satisfacer sus deseos de purificación bajo el mando de la obediencia. o negati vamente como una voluntad de distinción orgullosa.10 Paradójicamente. La regulación comunitaria de la penitencia Estas obligaciones trabajosas no siempre traían las monjas a retortero. las esteras o redes. Además. el único camino para castigarse más allá de lo que pe dían las Constituciones era obtener una licencia de los superiores. explican que "erra tanta la sangre que de rramava que era menester limpiarla con caldevos de agua". aparte de las disciplinas colectivas previstas en las Constituciones.

No debía estar "in clinada a caminos extraordinarios" (Ordinario. todas no llegaban a ser tenidas por santas y penitentes en esta construcción progre 13 BNE. 143v.15 Juzgando las prácticas de cada una. 1622: f. 166r. 9 This content downloaded from 132. pero ponen énfasis en su mortificación corpo ral. se relata que la maestra de novicias Isabel de Jesús (t 1597) pedía que "la llebasemos como jumen to al refectorio". Convirtiéndose en un modelo para las demás. Esta amplifi cación del dolor halaga la comunidad entera. El grado aceptable de penitencia se podía negociar así. 15 BNE. poco a poco. 1655: 163) siempre exhortaba sus novicias a "todo lo que era mas rigor y mortificación" pero cuando pidió a una novicia que le pisase la boca para que entendiese que no era una madre -un título reservado a la priora-. cotidianamente. 7018: f. fue castigada por la prelada. 7018: f.org/terms . Toda la literatura.13 En Toledo. Toda posición de poder en el convento ayudaba a escenificar su pro pia penitencia para dar ejemplo a las otras. las maestras de novicias entendían el provecho que podían sacar de esta situación. ejemplo vivo que encarna el delicado balance entre violencia y moderación permitido dentro de la comunidad.425r. una costumbre penitencial propia de la comunidad que daba el tono de las penitencias lícitas en el convento. insistían sobre la dulzura y la discreción de la buena maestra. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. Sus proezas peni tenciales eran una guía para las prácticas de todas y una solución dolorosa pero contun dente para asentar su reputación.248. pidiendo más mortificaciones o castigando las más violentas. como la de Ana de San Bartolomé (Ana de San Bartolomé. imaginando los excesos de sus vecinas a partir del poco que había visto. desde la Instrucción de novicias de María de San José Salazar (Ma ría de San José. Este sistema enfatizaba el cuerpo de la priora. ajus fando su propia fama dentro del convento con penas edificantes. halagando las prácticas de una y refrenando a la otra.de la priora y a la costumbre del convento. dos figuras conocidas de la reforma carmelitana. 63r. En Cuerva. igual que las normas editadas para las monjas. en la vida comunitaria. 8693: f.14 En Malagón. 16 BNE. 1978).16 Si el tono penitencial indicado por las reprehensiones y el ejemplo de la priora podía llevar a condenar los comportamientos demasiado excesivos. manteniendo entre ella y las otras la distancia necesaria para establecer su propia superioridad en este dominio. la ya citada María de Jesús "so color del ejemplo que auia de dar a las nuevas plantas iso excesos muy notables". hacía final de los años 1620. Cierta mente. licencias o suavizando el rigor si era necesario. 14 BNE. discreta pero mortificada. La violen cia de las penitencias en los textos hagiográficos era un reflejo de las fantasías de cada una. Estas licencias no tenían otros límites que la discreción de la prelada y dejaban un largo espacio para dar rienda suelta a los caprichos de las religiosas más entregadas a la penitencia. la priora podía también negarles toda licencia y frustrarlas -por su juventud. Las vidas y las crónicas siempre aluden a esta prudencia necesaria.8 on Wed.9.jstor. la jerarquía interna del convento de finía. Cuando una iba demasiado lejos en la violencia o la humillación. era reprehendida. A parte de las prioras. 1998). 78r). Brianda de San José Temiño (t 1586) pedía a sus novicias que reprodujeran sus peni tencias "extraordinarias". su falta de experien cia. ya que la míni ma señal de mortificación permitía especular sobre lo que quedaba escondido. la maestra de no vicias Leonor María del Santísimo Sacramento (t 1626) cuyas disciplinas eran numerosas y sangrientas (Francisco de Santa María. 2711: f. También daban oportunidades para presentar a todas un indicio de sus penitencias personales y secretas. y alegre de pensar que cada una esconde penitencias mucho más rigurosas que lo que se puede ver. parece que la mayoría de las veces contribuía a consolidar el poder de las superiores.en sus deseos de purificación.

prima del Marqués de Compostelar. cuya reputación estaba reconocida. ofrecidos por incidencia a la vista de algunas com pañeras cuando arregazaba sus mangas para fregar el suelo. la experiencia y la reputación anterior. Ya que se supone que su joven cuer po podría soportar azotes muy rigurosos. Al contrario. Para las religiosas nobles cada penitencia era más difícil y le valía más alabanzas. a poco que se repetía un estándar mínimo de la vida conventual y devota. el cré dito del que disfrutaba una madre más anciana. el simple hecho de participar en esta tarea de criada. la delicadeza natural del cuerpo de la aristócrata. f. En el siglo xvn el poder natural de la aristocracia se convirtió en una presunción de santidad. Todas no eran iguales en esta devota emulación. cuentan mucho. 412r. sus mortificaciones siempre son consideradas in suficientes o demasiado violentas y desatinadas si intenta realmente seguir el ritmo de sus superioras. Bajo la pluma de los hagiógrafos. Apartando el caso de las conversas. la condición social de la religiosa podía jugar en su favor. Igualmente. cuyas contradicciones son difíciles de entender y frente a la cuales la novicia que carece de experiencia se queda tanto más desamparada cuanto que las otras religiosas dudan de su vocación.17 Para esta monja. que comparte con Cristo -el cuerpo más delicado que jamás existió en la historia.jstor. a causa de la crisis económica (Álvarez Vázquez.cambiaba la más lige ra pena en prueba de santidad. Por eso este signo de respecto enfatizaba el origen mundano inevitable de su fama. hay que reconocer que dichas conminaciones contradictorias no tienen el mismo peso en la vida de cada una. siva de la reputación. es porque era la hija del primer conde de los Arcos.9. porque las limos nas cayeron a partir de 1575 y había que fundar conventos con rentas.248. como explicábamos an tes.8 on Wed. El tópico muy clásico de la melancolía de la novicia tiene mucho que ver con el rigor implacable de estas reglas muy precisas. Para convencer. a veces hechas antes de entrar en el convento. un tópico de la época. que ya ha sido priora varias ve ces en su larga carrera. Pero a partir de los años 1580. si comparamos los dos extremos. Detrás de estas formas de publicitación del cuerpo lastimado. encontramos a fuer zas sociales de mayor calibre: la edad de las religiosas y su antigüedad dentro del conven to. la humildad no era realmente un estado sino una trayectoria. empezó a templarse a me dida que la orden tenía que respaldar sus fundaciones sobre la nobleza. y la reputación que podía asegurarse una noble monja por la mínima prue ba de humillación estaba hecha a medida del honor que tenía al principio. 8693. De la misma manera. ayudaba a las aristócratas a ganar el res peto de las monjas más humildes. Elegir el buen momento. don Pedro Laso de la Vega (f 1637) y porque el convento de Cuerva había sido fundado por su abuela. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. saber dosificar lo que se puede hacer y lo que se pue de mostrar supone un hábito y una experiencia de la vida comunitaria y de las prácticas penitenciales que todas las monjas no podían tener desde el principio. le per mitía aliviar sus penas y recoger tantos más elogios cuanto que se presumía que su cuerpo había envejecido. el recelo conocido de Teresa de Jesús y de sus primeras compañeras contra la aristo cracia y la visibilidad del honor mundano dentro del convento. La supuesta superioridad de la nobleza. es decir una joven novicia que descubre la vida regular y una antigua madre. En principio. Si Leonor María de Sacramento tuvo que reprehender a una de sus novicias que la había llamado impropiamente Madre. su extracción social y su estatus en la comunidad alteran lo que se espera de cada una. La fama de Lui sa de San José Rengifo (f 1638) en el convento de Granada se asentó notablemente sobre sus brazos lastimados por sus cilicios. 2000: 177-206). estas señales de respeto hacia la jerarquía social no siempre fueron bienvenidas en el Carmen descalzo (Bilinkoff 1993: 130-132). probable 10 17 BNE. This content downloaded from 132. Aldonza Niño de Guevara.org/terms .

gracias al poder de las prioras. Sierra. el ros tro lastimado por los azotes. una de las primeras compañeras de Teresa de Jesús. vana y desorde nada o abrir el camino para establecer y consolidar su reputación dentro del convento. 1638: 354). varían mucho de un convento a otro porque dependían de la práctica de las prioras. aunque bien escondidos. En Medina del Campo. ya era una manera de destacarse y de maltratar su delicado cuerpo. Ciertamente. pero cada religiosa debía también convencer al resto de la comunidad que sus visibles excesos.org/terms . el desvelo de sus escondidos cilicios alimentó su leyenda. No es el único ejemplo. los conventos ya no fueron regidos por la sola figura de la priora puesto que estaba bajo el control de los provinciales. desde los otros conventos. 2006) y tiene muchas consecuencias en el campo de la penitencia. los superiores masculinos empezaron a contener este violen to entusiasmo. Antes de los años 1590. Un solo ejemplo es suficiente para dar el tono de estas exube rancias penitenciales que exigieron que una interviniera desde fuera de la comunidad. Se trata de Isabel de Santo Domingo. Este sistema condujo lógicamente a notables excesos por parte de las preladas y de las que intentaban seguirlas. está claro que las cos tumbres penitenciales. ya que las preladas con trolaban el juego social que permitía establecer un exceso penitencial tolerable 11para toda la This content downloaded from 132.248. Nicolás Doria. si se mostraba correctamente. El cuerpo era un instrumento de poder de doble filo. 11). no eran una señal de desorden. bajo la dirección del primer provincial de los carmeli tas descalzos. en estos primeros tiempos. Esta sumisión de la rama femenina de la orden es muy lógica si consideramos las tendencias dibujadas por el concilio tridentino (Soriano Triguero.mente con la ayuda de las conversas del convento. 2000) que pesó tanto en la hagiografía de algunas figuras de la reforma carmelitana (Morujáo. El provincial y después primer general de la orden del Carmen descalzo impuso a unas prioras recalcitrantes unos cambios en las constitucio nes teresianas (Smet. Se quedaba bañada de sangre.8 on Wed. ya que la violencia penitencial era una prueba de santi dad y un signo de humillación que podía pasar por una práctica excesiva. había pedido a las monjas que la atasen a una columna para castigar la (Lanzua. podían ser reelectas y sugerir con las monjas el confesor del convento. la priora Alberta Bautista era también tan indiscreta en sus excesos que fue necesario moderarla (Francisco de Santa María. Esta ilustre priora. dos prerrogativas descartadas por Doria. una de las primeras profesas de la aventura teresiana quien fue priora del convento de Pastrana en los años 1570. Hasta los años 1580 por lo menos. 148. 1657: 178r). las religiosas toma ban disciplinas dos veces al día y en Malagón componían sus instrumentos de penitencia con puntas y ortigas (Francisco de Santa María. Después de 1592. 1990 y 1993). un aspecto poco conocido del conflicto entre las monjas y los primeros car melitas descalzos (Weber. A pesar de esta regulación mínima del fervor de las religiosas. ya que en Valladolid. parece claro que las prácticas de las religiosas superan el discurso moderado de la reformadora. 2003).jstor. cuya moderación se hacía por el juego de consejos y amones taciones que las religiosas más carismáticas de la reforma podían intercambiar por cartas. 245). 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. Teresa de Jesús hubo de refrenarla porque asustaba a las otras monjas (Lanuza.9. El caso es muy revelador del dominio que Isabel pudo ejerci tar sobre las otras gracias a sus penitencias. En 1576 una carta de Te resa de Jesús se quejaba de que las monjas de este mismo convento tenían el hábito de pin charse e intercambiar bofetadas (Cta. Pero los desafíos penitenciales no eran los mismos para todas. solía ordenar a sus monjas que la atasen a una columna para disciplinarla en memoria de la Pasión. 1655: 61). 1655: 227. Catalina Evangelista. El disciplinamiento de la disciplina A principios de los años 1590. El foco del litigio fue la reducción del poder de las prioras. 1990. En Medina del Campo.

en las penitencias de las monjas faltaba disciplina. 23 BNE. Mújica. 205r. Eran demasiado violentas para mujeres flacas y sobre todo demasiado extravagantes. 91r. las más mortificantes fueron reduci das a la obediencia y las disciplinas de sangre o las suelas de raya fueron prohibidas por Alonso de Jesús María. 12 24 BNE. Estas reformas redujeron el mar gen de interpretación de las religiosas para ir más allá de las disciplinas previstas por las constituciones.jstor. 8693: f. 412r°.248. 2004). Esta monja hacía cosas espanto 18 BNE.org/terms . 202v. Es fácil imaginar que esta nueva política penitencial no fue siempre del gusto de las religiosas y que la regulación de la disciplina acabó con el modelo penitencial tan alabado en las vidas de las monjas. dado el nuevo discurso oficial. lr: BNE. 5807: f. y los ejemplos que hemos estudiado hasta ahora están sacados de las vidas escritas en el siglo xvn. Retóricamente. 5631: f. 21 Ordinário. 97r. La austeridad doriana supone un regreso hacia una penitencia más arreglada que las proezas de las primeras carmelitas. comunidad. Pero en la memoria conventual está claro que el modelo de san tidad valorado sigue siendo el más sangriento. 342v. 7018: f°.22 sigue las constitu ciones "muy a la letra". 22 BNE. Llevada en nombre de la austeri dad.20 y puntual. BNE. y 219r. This content downloaded from 132. incluso el celo penitencial. 57v. Doria quería reglamentar la violencia pero nun ca fue un defensor de una vida regular más dulce. 105r. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. BNE.18 partidario de la línea doriana. 20 BNE. No hay que extrañarse de esta situación puesto que no contradice realmente la reforma de Doria. En la vida de Juliana de la Ma dre de Dios. aunque las crónicas no dan la fecha exacta de estas restricciones. Por eso. Como ya hemos señalado. quien fue priora del convento de Sevilla a principios del siglo xvn leemos lo siguiente: xamas hallaban en ella que rreprehender antes la moderaban en aquellos primeros herbores que te nia de hacer penitencia quitándoles los instrumentos que tenia para castigar su carne como si ya lo hubiera merezido con desorden y conocidos mas ella cudiciosa destas espirituales grangerias busca ba sogas de esparto con que ceñirse y hacia diziplinas de orillos con muchos alfileres rretorcidos no creiendo que faltaba en esto a la obediencia. la hagiografía puede defender a la vez una obediencia ciega y observantísi ma y las invenciones penitenciales más improbables.21 templada. 152r. las vidas de carmelitas fueron prin cipalmente escritas en la época de Doria. esta reforma podía ensalzar la violencia penitencial si era sometida a la obediencia. Al contrario. La prosa de las monjas pre senta la obligación de moderarse como una frustración penitencial y alega la ignorancia para explicar los comportamientos más extremos.19 observante. BNE. Para Doria.8 on Wed. Representa en esta época la tenden cia más eremítica y ascética de la orden frente a Jerónimo Gracián de la Madre de Dios. bajo su generalato se ini ciaron las fundaciones de desiertos para los hombres. 4r . reasumiendo un tópico de la bien cono cida retórica de la feminidad (Weber. que fue general o provincial del Carmen en los primeros veinticinco años del siglo xvn. La buena religiosa es obediente. último confesor de la madre Teresa y abogado de una penitencia realmente moderada e in teriorizada. 7018: f. 1622: f. 7018: f. la austeridad pedía que alguien disciplinara estas prácticas. 382r. 7018: f. a partir de los años 1590. 1990. 7018: f. Aunque las preladas conservaron el derecho de dar licencia para hacer penitencias extraordinarias. Escenifican la superio ridad de la observancia sobre cualquier otra virtud monástica. 19 BNE 12962/17: f. 5807: f.9.24 La vida de Francisca del Sacramento relata también un episodio significativo de la re cepción de estas nuevas reglas por parte de las religiosas.23 lo que podía suponer una cierta restricción de la penitencia.

Felipe Gil de Mena 13 This content downloaded from 132.248.jstor. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about.org/terms .8 on Wed.9.

jstor. El efecto es pantoso de las penitencias más extremas. estas religiosas son la señal ambigua del éxito y del fracaso de la reforma de Doria. cuando las penitencias más extremas están prohibidas. Madrid.. las penitencias heroicas siguen siendo una buena solución para edificar la comunidad. es progresivamente una garantía para la reputación de las más antiguas. ya que la mortificación era más controlada. sas. Ciertas crónicas describen esta época de libertad penitencial como un paraíso perdido pero espantoso. Esto significa que la memoria de la comunidad y la escritura del cuerpo. en una carta de 1622 a su provincial.. aunque condenadas por la orden.. es uno de los fundamentos de la reputación de las ancianas. Bibliografía y fuentes Albert. esta argumentación no signi fica que hay que imaginar a todas las monjas como cínicas estrategas que conscientemente aprovechan las ambigüedades de las normas en vigor para engañar al resto de la comuni dad por su propia gloria.8 on Wed.. sobre todo a partir del siglo xvii.25 Del mismo modo. sobre todo sobre las más jóvenes. 7018. Jean-Pierre (1990).] dice que tomavan disciplinas de sangre cada dia vestidas de cardas y de cerdas y llenas de cilicios [.] porque el amor que aser lo las movia no se sa tisfacía sin ynvenciones solo se trataba de cuidar como maltratar su cuerpo. Aubier. Este ejemplo nos recuerda que las violencias más edificantes pudieron perdurar dentro de los conventos con el consentimiento de la comunidad y contra las normas de los provinciales. Alvarez Vázquez. 1659: 30) pero afirma. "Trabajos. La priora interrogada por Lanuza en su investigación confirmó que los superiores de la orden nunca hubieran podido aceptar sus mortificaciones si las hubieran descubierto. 222r. sea en la vida cotidiana o dentro del texto ha giográfico. pero el juego se ha vuelto más complicado. 991: f. que pensaba que sus penitencias eran lícitas a causa de la enormidad de sus pecados. 25 Oct 2017 02:35:13 UTC All use subject to http://about. llega a ser un instrumento de poder. les saintes mystiques dans le monde chrétien.9. Pero resulta claro que era mejor ser reprendida por su falta de obediencia que dar muestras de una piedad demasiado fría. This content downloaded from 132. En este terreno. continuaron siendo un buen recurso para suscitar y mantener la admiración de las otras. Además el castigo público impuesto a las monjas rebeldes a la obediencia era una buena oportunidad para penitenciarse frente a la comunidad. 14 26 Biblioteca Universitaria de Barcelona -BUB-. París. porque defiende las penitencias de la época de las fun daciones mientras los superiores impiden ahora que las nuevas monjas hagan lo mismo. José Antonio (2000). Lo que puede pasar por una maniobra orgullosa y sin escrúpulo siempre se puede justificar por motivos religiosos y sinceros. f. 25 BNE. después de los años 1590. dineros y negocios": Teresa de Jesús y la economía de glo xvi (1562-1582). Glorificadas porque eran excesivas y porque eran más excepcionales que durante los años 1570-1590.org/terms .26 En el siglo xvii. lo que significa que las conductas más violentas. Una crónica toledana expresa su ad miración por el celo de los primeros conventos: De la penitencia que a sido en sus principios [.248. No obstante. "horas enteras de disciplinas muy sangrientas" y "corría la sangre por el suelo en abundancia" (Lanuza. Le sang et le del. hay que ha cer hincapié en los límites del trabajo de investigación. la crónica de los manuscritos catalanes observa que las penitencias eran "muy frecuentes" en los primeros tiempos y que tuvieron que vaciar la caja que conser vaba las disciplinas con rosetas. El cuerpo bien presentado a las otras. 72r. que puede describir diferentes con ductas pero que no puede aclarar sus motivos profundos. Trotta.

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