Está en la página 1de 1

Antes de iniciar la celebración: Hermanos, nos congregamos esta tarde, para

celebrar la conmemoración de la muerte del Señor, cuyo sentido comprenderemos


definitivamente en el día de mañana, al celebrar la Vigilia Pascual. Jesús nos ha
enseñado que el sentido de la vida es el amor, y que el amor verdadero llega hasta
el extremo de entregar la propia vida. Seremos contemplativos de la Cruz del Señor,
donde tuvo origen la salvación del mundo, y, al comulgar, nos haremos partícipes de
su Cuerpo entregado y de su Sangre derramada. Dispongámonos a vivir con mucho
recogimiento esta sagrada celebración.

Primera lectura: Is 52,13-53,12 (Fue traspasado por nuestras rebeliones)


Este poema del profeta Isaías describe la pasión salvadora y gloriosa del siervo del
Señor. Sobre él cayeron los pecados de todos los seres humanos. Para nosotros
estas profecías, escritas muchos años antes de Cristo, nos hablan de Jesús el Cristo.
Escuchemos.

Segunda lectura: Hb 4, 14-16; 5, 7-9 (Se Convirtió en causa de salvación)


Cristo, que nos señaló y nos abrió el camino hacia la salvación, pasó por todos los
sufrimientos y debilidades humanas, menos el pecado. Cristo, es el sumo Sacerdote,
con Dios y entre nosotros. Escuchemos con atención.

Tercera lectura: Jn 18, 19-22 (Pasión de nuestro Señor Jesucristo)


Escucharemos el relato de la Pasión según san Juan, ésta es una continuación de la
última cena y del discurso de despedida. Un tema predominante en es el de la “hora”
de Jesús. Pongan atención a esta gran lección de generosidad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Isaías 52, 13-53,12)


Escucharemos del Profeta Isaías, el Cuarto Cántico del Siervo de Yavé. Encarna todo
el sufrimiento humano, incluido el de la muerte afrentosa, pero en esa figura el dolor
se redime y termina en victoria. Escuchemos.
Monición al salmo:
Hagamos nuestras, ahora, con el salmo, las palabras que dijo Jesús clavado en la
cruz, palabras llenas de confianza en el Padre en el momento supremo: “Padre, a tus
manos encomiendo mi espíritu”.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Hebreos 4, 14-16; 5,7-9)


Nosotros tenemos un sumo sacerdote: Jesús, el cual pasó por todas como cualquier
mortal. He aquí, pues, la imagen de los ministros del Evangelio. Presten mucha
atención a este mensaje del escrito a los Hebreos.

MONICIÓN AL SANTO EVANGELIO (Juan 18, 1-19,42)ç


Escucharemos ahora el relato de la pasión y muerte de Cristo. Esta lectura suena
hoy con más fuerza que nunca. Te invito para que tratemos de penetrar y entender
el misterio de Jesús, que camina hacia la cruz y la acepta voluntariamente. Vamos a
escuchar atentamente la pasión de Cristo.