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Introducción

Son muchas las circunstancias que llevan a una persona a dejar su país, región o comunidad. Unos
salen voluntariamente, otros se ven forzados a hacerlo por amenazas o razones políticas. Otros más
van en busca de mejores oportunidades laborales, económicas o de estudios. Inicialmente, este
desplazamiento puede comenzar como una aventura o meta por lograr, la cual permite conocer
personas nuevas, lugares nuevos, otra cultura, idioma y entorno social, e incluso en algunos casos
salvaguardar la vida, pero con frecuencia, después de un tiempo la ilusión por lo novedoso pasa; es
entonces que algunas personas pueden experimentar alteraciones emocionales: síntomas
depresivos, ansiedad, problemas físicos y psicosomáticos. Y es que las consecuencias de la migración
pueden ser dolorosas o confusas para unos, mientras que para otros no, dependiendo de la
identidad de la persona migrante, de su capacidad para soportar el estrés continuo, la cultura de
procedencia y sus recursos personales para elaborar el duelo por aquello que se ha dejado. De estos
factores, así como de sus experiencias previas de vida, dependerá la adaptación a la cultura de
arribo. Para entender bien este concepto de choque cultural, vamos a definir el concepto de cultura
y también vamos a ver la relación entre idioma y cultura.

Definición cultura: La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones,
explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad se manifiesta. Como tal incluye lenguaje,

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costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales,
normas de comportamiento y sistemas de creencias.

Desde otro punto de vista se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que
posee el ser humano. El concepto de cultura es fundamental para las disciplinas que se encargan
del estudio de la sociedad, en especial para la psicología, la antropología y la sociología. Así, en
relación con esta definición, podemos decir que hablar de idioma es hablar de cultura también, ya
que están ligadas.

Por otra parte, Choque cultural es un término utilizado para describir la ansiedad y los sentimientos
(de sorpresa, desorientación, confusión, etc.) causados en un individuo por el contacto con un
medio social totalmente distinto, por ejemplo, en otra región, país, continente, etc. Se presenta
generalmente después de las primeras semanas de haber llegado a un nuevo sitio. Después hay un
período de negociación en el que la gente trabaja para resolver las diferencias culturales.
Finalmente viene la aceptación. Con esta, la gente se da cuenta de que hay cosas buenas y malas en
la cultura, y que es posible trabajar con ella. Sin embargo, existe una quinta etapa que se nota
cuando la persona regresa a su país de origen, que es el choque de retorno. Esto pasa cuando
nosotros regresamos a nuestro país de origen y encontramos que las cosas no son iguales.
Empezamos a ver, por ejemplo, que algunas de las nuevas costumbres que hemos desarrollado no
van con nuestra cultura de origen.

EL CHOQUE CULTURAL

El choque cultural es producto de la migración ya que permite y deja paso a la relación entre
diferentes maneras de vivir, de pensar, de sentir, de actuar, etc. Es normal sentir ansiedad, tristeza
y malestar en el proceso de adaptación a una nueva cultura. Esta situación se produce como
resultado de encontrarse en un ambiente nuevo, diferente y desconocido; de conocer gente nueva,
de adaptarse a una alimentación, unas costumbres, un idioma y unas normas sociales nuevas, etc.

La mayoría de gente pasa por todas las etapas del choque cultural, a pesar de que cada persona es
diferente y experimenta las cosas a su manera. Las etapas habituales son:

Fase de luna de miel. Cuando llegáis a una nueva cultura, las diferencias nos entusiasman. Nos
interesa descubrir cosas nuevas.

Fase de desintegración. Con el paso del tiempo, las diferencias culturales ya no nos entusiasman y
os provocan confusión, inseguridad y soledad. Necesitáis el apoyo familiar.

Fase de adaptación. En esta etapa se pueden sentir irritados y frustrados con las diferencias
culturales que encuentran en el día a día. Puede ser que se sientan enfadados u hostiles con la nueva
cultura y hacéis comparaciones negativas con la propia. Es un proceso normal en que se da
importancia a los valores de la cultura madre, los entiendes y analizas a partir de la nueva cultura y
los relacionas con lo que valoras de tu cultura.

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Fase de autonomía. Empiezas a aceptar las diferencias y te adaptas al nuevo ambiente; sabes cómo
relacionarte con la gente y hacer amistades, y te sientes más seguros y capaz de afrontar situaciones
nuevas. Empiezas a apreciar los valores de la nueva cultura.

Fase de independencia. Experimentas un sentimiento de pertenencia y confianza. Eres capaz de


valorar las diferencias y similitudes entre las dos culturas. Ya no te sientes solo ni aislado. Empiezas
a sentirte como en casa.

¿Qué es un choque cultural?

El choque cultural es una manera de explicar por qué te sientes diferente ahora que vives en un
país nuevo. Cuando uno se muda hay muchos cambios. Hay cambios en el lenguaje, las costumbres
y lo que se espera de uno en la escuela. Todo el tiempo estás aprendiendo formas nuevas de hacer
las cosas, y eso puede ser confuso. Puede hacerte sentir diferente y hasta hacer que tengas ganas
de mudarte otra vez al país donde vivías antes. ¡No te preocupes! Todos estos sentimientos son
normales. No estás enfermo

¿Cómo se produce el choque cultural? Tú te has criado en una cultura. Haces las cosas de una
determinada manera y estás acostumbrado a hacerlas así. La cultura también puede afectar cómo
piensas. Muchas de estas cosas pasan en forma natural, sin que nos demos cuenta de ello. Cuando
uno se muda a otro lugar lleva tiempo adaptarse a cómo hacen las cosas y cómo piensan las
personas que viven en el país nuevo. Algunas cosas son iguales, pero otras pueden parecer lo
contrario de lo que tú estás acostumbrado. Esto hace que la adaptación a un nuevo país, región o
ciudad sea difícil. Muchas cosas que antes te parecían fáciles de hacer ahora son más difíciles porque
necesitas poder usar que usar otro idioma y aprender sobre la cultura al mismo tiempo.

¿Todas las personas sufren de choque cultural?

Todos nos adaptamos a situaciones nuevas de maneras diferentes. Algunas personas eligieron
mudarse a otro país, región o ciudad mientras que otras tuvieron que mudarse por una serie de
razones. A algunas personas les entusiasma aprender idiomas nuevos. A otras personas les da miedo
intentar porque les preocupa cometer errores. Lo mismo se aplica a aprender culturas nuevas.
Puede ser difícil tratar de entender lo que pasa y compararlo con cosas que resultan más familiares.
Todos experimentamos el choque cultural de maneras diferentes.

El choque cultural es un efecto de la migración (tanto emigración como inmigración) que se da por
diversos motivos. A continuación analizaremos la migración en el Perú para poder entender y
comprender los diversos choques culturales que se han dado en el Perú.

LA MIGRACIÓN

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En demografía, se denomina migración al movimiento o desplazamiento de los seres
humanos sobre la superficie terrestre.
La forma de migración más importante desde el siglo XIX hasta la época actual es la que se
conoce como éxodo rural, que es el desplazamiento masivo de habitantes desde el medio rural
al urbano: millones de personas se trasladan anualmente del campo a la ciudad en todos los
países del mundo (sobre todo, en los países subdesarrollados) en busca de mejores condiciones
de vida y, sobre todo, de mayores oportunidades de empleo.

La Emigración:

La emigración consiste en dejar el propio país o la propia región para establecerse en otro
sitio. Los países que registran más emigración en la actualidad son los pertenecientes al
denominado Tercer Mundo o países en vías de desarrollo (como el Perú), pero en otras
épocas fueron los europeos quienes emigraron a otras naciones en busca de una mejor vida.
Las emigraciones han llegado a ser uno de los problemas más graves que enfrenta hoy la
humanidad, por la precariedad en que deben vivir millones de desplazados.
Los problemas de la emigración son diferentes: los que se van tienen un efecto similar al de
la disminución de la natalidad, lo que para los países de natalidad alta será un alivio. Los que
vienen tienen que integrarse en el nuevo país, primero laboralmente con una legalidad en
permisos, identificación, seguridad social y educación; al mismo tiempo culturalmente, por
el idioma nuevo, cuando es diferente del suyo, en cualquier caso deben asumir las nuevas
costumbres y formas de vida. Los valores serán de diferente intensidad, por ejemplo el
concepto de amistad, de servicio comunitario, de tiempo libre, de horarios, de comidas,
de familia, de folclore, de gustos artísticos; estos nuevos o modificados valores se deberán
atemperar con los suyos de origen para evitar problemas inútiles, pero la diversidad cultural
y la diversidad de idiomas, de religiones, puede ser enriquecedora a veces, y creadora
de conflictos graves en otros casos, de todas formas no serán estas cuestiones los
principales problemas, salvo que haya una fuerte discriminación por los nacionales o por
otros grupos de emigrantes.
Los problemas más graves y de diferente intensidad según países
son documentos de identidad legales o permiso de trabajo legal. Para sobrevivir los adultos
y sus familias necesitan trabajar, salvo que sean jubilados y vengan por reagrupación
familiar. El Estado debe proveerles de identidad, moral y psicológicamente es preciso. Como
los mismos emigrantes reclaman: “sólo venimos a trabajar en labores que los nacionales no
quieren hacer”. Los hechos demuestran que no es tan fácil la cuestión, pero si se superan
discriminaciones y se pone buena voluntad —diálogo— por ambas partes de seguro que se
va por el buen camino.
Cuál es el balance final, la actitud de unos y otros, es buena, ciertamente la diversidad
enriquece y el nacimiento de prácticamente todos los países ha sido por movimientos
migratorios. Piénsese también en la actitud de los que llegan con un alto grado de ilusión,
de descubrimiento, de amistad cooperante, de amor a su nueva nación y de cómo perciben
la nueva realidad: en muchos casos con sorprendente admiración.

La Inmigración

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Inmigración es la entrada en un país, región o lugar de personas procedentes de otros
lugares. Un inmigrante es alguien que cambia de país, región, etc. de manera permanente.
Puede incluir a las migraciones masivas producidas antes de la consolidación de un Estado-
Nación, y también a los desplazamientos dentro del mismo país: migración interna y éxodo
rural. La emigración es un fenómeno inherente a ésta, pues se refiere a la salida del país o
lugar de origen, de manera que cualquier inmigración tiene como contrapartida una
emigración previa.
La inmigración es uno de los fenómenos mundiales más controvertidos. Todas las naciones
desarrolladas (y buena parte de las subdesarrolladas) restringen fuertemente el flujo
migratorio, justificándolo económicamente en la competencia desleal que representaría
para los ciudadanos una mano de obra a bajos costes y la carga que representarían los
inmigrantes a los servicios sociales de carácter público. La razón de fondo puede ser muchas
veces el temor de que la cultura nacional se vea ahogada por una oleada de inmigrantes,
especialmente cuando los inmigrantes son de otra raza, religión o idioma. El aumento de la
inmigración en Europa se ha combinado con la xenofobia tradicional. A pesar de las razones
aducidas, la política de cierre de fronteras plantea serios problemas de respeto a
los derechos humanos. Especialmente, cuando un país pide a otro que no permita la libre
salida de sus ciudadanos. En este caso, se produce una clara violación del artículo 13 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, que reza así:
- Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio
de un Estado.
- Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su
país.
Sin embargo, es justo reconocer que los Derechos Humanos a escala internacional no
pueden ir (en la práctica), en contra o por encima de los derechos humanos de la población
de los países de inmigración. Pensar lo contrario sería inconcebible, sobre todo porque los
países receptores de inmigrantes no podrían resolver el problema de la superpoblación del
sureste asiático, para citar un ejemplo. Más bien es al revés: la inmigración en los países
desarrollados, suele tener partidarios (sobre todo entre las clases más poderosas
económicamente) para cubrir las necesidades de dichos países especialmente en lo que se
refiere a disponer de mano de obra barata y mantener los salarios relativamente bajos, aún
a costa del perjuicio social que se pueda cometer con la población obrera autóctona. Y en el
país de emigración tampoco suele ser una solución por el hecho de que los que han
emigrado son, precisamente, los que tienen mayor afán de superación e incluso mayor nivel
de preparación. Las remesas de los inmigrantes a sus países de origen suele compensar los
aspectos tan negativos de la emigración, aunque también ello crea un problema en el país
donde viven esos emigrantes.

SALDO MIGRATORIO:

Cabe recordar que el saldo migratorio no es un tipo de migración; lo consideramos en dentro


del mismo punto por la estrecha relación que tiene con la emigración como con la
inmigración. Se denomina balanza migratoria o saldo migratorio a la diferencia entre
emigración e inmigración. Así, el saldo migratorio podrá ser positivo cuando la inmigración
es mayor que la emigración y negativo en caso contrario. En algunos textos se denomina
emigración neta al saldo migratorio negativo e inmigración neta al saldo migratorio positivo.
El empleo de estas últimas denominaciones se hace para evitar la confusión entre el

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significado cuantitativo del término positivo (más habitantes) y el significado cualitativo de
dicha palabra (mejor). Podemos decir, en sentido inverso, la misma idea con respecto al
saldo migratorio negativo.

1. TIPOS DE MIGRACIÓN:

Las migraciones constituyen un fenómeno demográfico sumamente complejo que responde a


causas muy diversas y muy difíciles de determinar, en especial porque debido a las
migraciones irregulares o disfrazadas de actividades turísticas o de otra índole,
los datos cuantitativos son difíciles de obtener, especialmente en el caso de los países
subdesarrollados. Las principales causas de las migraciones son:
1. Se refieren a las causas derivadas de las crisis políticas que suelen presentarse en ciertos
países. Muchas personas que temen a la persecución y venganza políticas abandonan un
país para residenciarse en otro o, al menos, intentan abandonarlo, aunque a menudo
pueden llegar inclusive a perder la vida cuando se trata de regímenes totalitarios. Cuando
las personas emigran por persecuciones políticas en su propio país se habla de exiliados
políticos, como sucedió en el caso de los españoles que huían de la persecución
del gobierno franquista después de la Guerra Civil española.
Culturales:
La base cultural de una población determinada es un factor muy importante a la hora de
decidir a qué país o lugar se va a emigrar. La cultura (religión, idioma, tradiciones,
costumbres, etc.) tiene mucho peso en esta toma de decisiones. Las posibilidades
educativas son muy importantes a la hora de decidir las migraciones de un lugar a otro,
hasta el punto de que, en el éxodo rural, este factor es a menudo determinante, ya que los
que emigran del medio rural al urbano suelen ser adultos jóvenes, que son los que tienen
mayores probabilidades de tener hijos pequeños.
2. Políticas: Son las causas fundamentales en cualquier proceso migratorio. De hecho, existe
una relación directa entre desarrollo socioeconómico e inmigración y, por ende,
entre subdesarrollo y emigración. La mayor parte de los que emigran lo hacen por motivos
económicos, buscando un mejor nivel de vida. La situación de hambre y miseria en muchos
países subdesarrollados obliga a muchos emigrantes a arriesgar su vida (y hasta perderla
en multitud de ocasiones), con tal de salir de su situación.
3. Socioeconómicas: Los vínculos familiares también resultan un factor importante en la
decisión de emigrar, sobre todo, en los tiempos más recientes, en los que cualquier
emigrante de algún país subdesarrollado, necesita de mucha ayuda para establecerse en
otro país de mayor desarrollo económico.
4. Familiares: Constituyen una verdadera fuente de migraciones forzadas, que han dado
origen a desplazamientos masivos de la población, huyendo del exterminio o de la
persecución del país o ejército vencedor. La Segunda Guerra Mundial en Europa (y
también en Asia), así como guerras posteriores en África (Biafra, Uganda, Somalia, Sudán,
etc.) y en otras partes del mundo, han dado origen a enormes desplazamientos de la
población o, como podemos decir también, migraciones forzadas.

5. Guerras y otros conflictos internacionales:


6. Catástrofes generalizadas: Los efectos de grandes terremotos, inundaciones, ciclones,
maremotos, epidemias, y otras catástrofes tanto naturales como sociales (o una

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combinación de ambas, que es mucho más frecuente) han ocasionado grandes
desplazamientos de seres humanos (también podríamos considerarlos como migraciones
forzosas) durante todas las épocas, pero que se han venido agravando en los últimos
tiempos por el crecimiento de la población y la ocupación de áreas de mayor riesgo de
ocurrencia de esas catástrofes.
2. CAUSAS DE LA MIGRACIÓN: Las migraciones tienen consecuencias directas e indirectas tanto
en los países o áreas de emigración como en los de inmigración y en ambos casos, pueden
tener efectos tanto positivos como negativos:
1. Constituyen consecuencias positivas: el alivio de algunos problemas de superpoblación; el
logro de una mayor homogeneidad cultural o política (los más descontentos son los que
primero emigran, quedando sólo los más conformes que suelen estar de acuerdo con su
situación socioeconómica o política); la disminución de la presión sobre los recursos;
la inversión de las remesas de dinero que envían los emigrantes; la disminución
del desempleo; el aumento de la productividad y el aumento de la venta de productos en
otros países.
Y constituyen consecuencias negativas: la desvitalización; el envejecimiento de la
población (porque los que emigran suelen ser jóvenes); el que la población que queda se
hace más tradicionalista, conservadora, y más reacia al cambio; pérdidas en lo que se
refiere a la inversión que se ha hecho en la población emigrante (educación, salud, etc.);
suelen irse las personas más productivas y con mayor afán de superación; disminución
del consumo.
Otra consecuencia negativa importante está constituida por la secuencia de
desestabilización de la familia, y la formación de grupos familiares con alta vulnerabilidad,
así se tienen casos de:
- Familias con jefía de hogar masculina, y la ausencia prolongada de la madre;
- Familias con jefía femenina y ausencia prolongada del padre;
- Familias donde faltan los dos adultos, padre y madre a la vez. Los hijos son criados por:
- Los abuelos o uno de ellos;
- Los tíos o uno de los;
- Una familia vecina.
Estas situaciones provocan múltiples problemas en las familias, que van desde un
decaimiento del rendimiento escolar, incremento del fenómeno de las pandillas juveniles,
hasta el incremento del consumo de drogas, sin pretender que la migración sea la única
causa de estos fenómenos.
2. PARA EL LUGAR DE LA EMIGRACIÓN:
3. PARA EL LUGAR DE LA INMIGRACIÓN:

Constituyen consecuencias positivas: el rejuvenecimiento de la población; la población se hace


más dispuesta a los cambios (sociales, culturales, técnicos); aportes de capital y de mano de
obra; aportes de nuevas técnicas (innovación tecnológica); llegan personas ya preparadas sin
que haya tenido que invertirse en su preparación; aumenta el consumo.
Y constituyen consecuencias negativas: pueden aparecer desequilibrios en cuanto a
la estructura por edad y sexo; introducen una mayor diversidad cultural, política, lingüística,
religiosa, llegando a formarse grupos completamente segregados y marginales; perjudica a
la conciencia gremial de la clase trabajadora, ya que los inmigrantes suelen aceptar salarios
inferiores a los de la población local; aumentan las necesidades de servicios, sobre todo,
asistenciales y educativos; aumentan las importaciones de productos de los lugares de
procedencia de los inmigrantes; remesas de dinero hacia los lugares de procedencia de los

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inmigrantes; disminución de los salarios en algunas ramas o sectores por la
explotación laboral de los inmigrantes, etc.
3. CONSECUENCIAS DE LA MIGRACIÓN:

Las migraciones han sido una necesidad para la humanidad desde la más remota antigüedad,
cuando el hombre se desplazaba de un lugar a otro en busca de medios de subsistencia o para
eludir a enemigos humanos o naturales, recorriendo de esta forma el planeta. Históricamente,
las migraciones han cambiado totalmente el aspecto de los países, influyendo en su
composición racial, lingüística y cultural, así como otros cambios importantes de gran
repercusión.
Hace mil quinientos años, en lo que actualmente conocemos como Moscú, no había un sólo
ruso, en Hungría no había un sólo húngaro, en Turquía no había turcos, España empezaba a ser
visigoda, en América sólo vivían indígenas, en Australia sólo polinesios y melanesios, en la
región de Kosovo vivía en forma minoritaria los albaneses, lo que hace todavía más complejo
el término.
Luego de que los europeos llegaran a América, una parte de los indígenas originarios fueron
desplazados o exterminados por los europeos y otra gran parte terminó también mezclándose
con ellos, dando origen al mestizaje, que forma en Hispanoamérica principalmente, la mayor
parte de la población actual, en especial en países o regiones como México y América
Central, Colombia, Ecuador, Argentina, Perú, Bolivia, Chile y otros. Entre los pueblos europeos
que participaron activamente en estas emigraciones masivas hacia América, además de los
españoles, podemos citar a los ingleses, portugueses, franceses y holandeses. Debido a
la escasez de mano de obra, sobre todo en el trabajo de las llamadas plantaciones, se
importaron esclavos africanos de raza negra, en especial de los países del Golfo de Guinea, lo
que cambió nuevamente la composición de la población y creó nuevas mezclas raciales:
mulatos, zambos, y otras denominaciones que ya no suelen emplearse. Los descendientes de
los antiguos esclavos, cada vez más mezclados con los otros grupos raciales, predominaron en
las regiones de clima cálido próximas a la costa, donde constituían la mano de obra de las
principales haciendas o plantaciones de caña de azúcar, cacao y algodón, entre otros cultivos.
En las islas del Caribe, donde el impacto de la Conquista diezmó a la población indígena muy
pronto, los europeos sustituyeron el trabajo de los indígenas con el de los esclavos, por lo cual,
el impacto africano en el poblamiento fue más importante que el indígena: podríamos decir
que, mientras que los Andes siempre han sido indo americanos, las Antillas se convirtieron en
afro americanas. También el sureste de los Estados Unidos recibió una gran cantidad de
esclavos como mano de obra para trabajar en las plantaciones de algodón. La costa del Golfo
de México (en México y Nicaragua) también recibió cierta cantidad de inmigrantes africanos
como esclavos. Lo mismo sucedió en las costas de Colombia y Venezuela y, sobre todo, en
el Brasil.
Durante la época posterior a la independencia de los países americanos hubo una fuerte
afluencia de inmigrantes desde Europa, fomentada por los gobiernos americanos. Notorios
son los casos de los italianos en Argentina y de los alemanes en el sur de Chile.
4. LAS MIGRACIONES DESDE LA ANTIGÜEDAD:
5. MIGRACIÓN INTERNACIONAL EN LA ACTUALIDAD:

La migración internacional es una realidad creciente en las últimas décadas y el proceso


de globalización ha acelerado esta tendencia. En la actualidad se cuentan alrededor de 125
millones de migrantes en el mundo (es decir, gente desplazada de un país a otro), de los cuales 80
millones se consideran como migrantes recientes. Este movimiento creciente de hombres,

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mujeres y niños tiene impactos importantes tanto en los países "expulsores" como en los
receptores. Sin embargo, los gobiernos se han negado a incluir el tema en las negociaciones de
liberalización comercial, a pesar de las peticiones reiteradas de numerosas organizaciones no
gubernamentales. Los acuerdos de liberalización se limitan a la libre circulación de capital,
mercancías y de los agentes del capital y excluyen la movilidad de la mano de obra.
La problemática que lleva a migrar es multidimensional. El mayor motivo, fuera de
la violencia política, es el problema del desempleo. La migración afecta no sólo a los migrantes,
sino que tiene importantes consecuencias en las relaciones económicas y sociales de los países
involucrados. Por ello deben pactarse reglas internacionales para enfrentar el problema tanto en
la defensa de los derechos humanos y laborales de los migrantes, como para regular la circulación
de mano de obra.
Los impactos de la migración son complejos. Los países en vías de desarrollo se han convertido en
exportadores de trabajadores, a menudo vulnerables a la explotación. Las empresas obtienen
buen provecho de esta situación, colaborando así a la contracción de los salarios en los países
receptores. Por otra parte, las remesas de divisas enviadas por estos trabajadores a sus familias
son un factor importante en la disminución de los problemas de la balanza de la cuenta corriente
en las economías subdesarrolladas a la vez que amortiguan los problemas sociales y
de pobreza extrema.
La Organización Mundial para las Migraciones calcula que hay aproximadamente 30 millones de
migrantes trabajadores en el mundo que envían a sus países de origen alrededor de 67 mil
millones de dólares anuales. Muchos estudios sitúan estas remesas en el segundo lugar como
fuente de divisas en el ámbito mundial, sólo superada por el petróleo. En varios países, como El
Salvador, la principal entrada de divisas depende de los envíos de las trabajadoras y los
trabajadores migrantes a sus familias. Incluso en países como México, que tiene
una economía altamente exportadora y con una amplia industria maquiladora, las remesas
enviadas por los trabajadores migrantes ocupan el cuarto lugar en importancia como entrada de
divisas. Es por ello que a muchos gobiernos no le interesa reglamentar la movilidad de la mano de
obra.
Los Estados Unidos, el mayor país receptor de mano de obra migrante, ha endurecido y, en gran
medida, militarizado, su política migratoria. Ha subordinado la política migratoria de otros países,
como México, para que sirvan de muro de contención a los flujos migratorios de Centroamérica y
el Caribe. El resto de los países del continente no está exento de graves problemas fronterizos
vinculados con el flujo de trabajadores migrantes.
La migración internacional constituye uno de los fenómenos más característicos del mundo
contemporáneo. Como provocadoramente señalan M. Hardt y A. Negri, "un fantasma recorre el
mundo y es el fantasma de la migración" (Hardt y Negri, 2002). Sucede que una mayor conciencia
de las oportunidades de trabajo y de desarrollo personal en los países industrializados, impulsada
por una considerable integración económica y el efecto demostrativo de los medios masivos
de comunicación, así como por el incremento y modernización de las redes de transportes
y comunicaciones, ha dado lugar a una significativa expansión de los movimientos migratorios
internacionales. Según la Organización Internacional de Migraciones (OIM), en los últimos 35 años,
la población migrante internacional, se ha duplicado, para llegar a 175 millones de personas (2,9%
de la población mundial), de los cuales el 48% son mujeres (OIM, 2003). Además, las tendencias de
los movimientos migratorios internacionales se han modificado radicalmente. Las sociedades,
como las de América Latina, que en los últimos 500 años han sido receptoras de migrantes, en la
segunda mitad del siglo XX, se han convertido en países de emigración. Sin embargo, a pesar de
que el fenómeno migratorio se ha intensificado y, a no dudarlo, esta tendencia seguirá haciéndose
cada vez más importante, existen restricciones institucionales a la migración. De allí que en un

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mundo cada vez más globalizado en términos del mercado financiero y del mercado de bienes y
servicios, existen restricciones para la conformación de un mercado de trabajo global. Manuel
Castells señala con acierto que "mientras el capital circula libremente en los circuitos electrónicos
de las redes financieras locales, la fuerza de trabajo está aún muy constreñida y lo estará en el
futuro previsible por las instituciones, la cultura, la policía y la xenofobia".
La movilidad y el nomadismo masivo de los trabajadores están erosionando
las estructuras económicas, políticas y culturales del mundo tal como lo hemos conocido y otra
estructura de poder, muy diferente, está surgiendo delante de nosotros. La migración no solo
afecta al mundo del trabajo, en el sentido de la existencia de una creciente masa de asalariados
que han perdido sus empleos tradicionales y tienen que adaptarse a la inseguridad de trabajos
inestables y mal pagado. También modifica las relaciones entre mundos culturales diferentes. Se
ha llegado a señalar que la migración puede poner en peligro una sociedad como la de Estados
Unidos por la creciente presencia de la comunidad hispana en ese país. Es el caso de Samuel
Huntington, quien, en su último libro, propone la tesis de que Estados Unidos está en peligro de
desintegrarse por la avalancha de inmigrantes de América Latina. "El desafío más inmediato y serio
a la tradicional identidad de Estados Unidos viene de la inmensa y continua inmigración de
América Latina, especialmente de México, y las tasas de natalidad de esos inmigrantes".
En el Perú, el éxodo de millones de personas ha puesto en evidencia los agudos trastornos
sociales, económicos, políticos y culturales que vive el país en los últimos veinticinco años. La
migración internacional nos revela el malestar de un orden social que ha sido profundamente
reestructurado como consecuencia de la crisis del capital a escala mundial. La mayor parte de esta
población emigrante vive en los países fronterizos (Chile, Bolivia y Ecuador) y en los Estados
Unidos, Argentina, España, Venezuela, Italia, Japón. La mayoría ha dejado el país definitivamente;
otros esperarían volver si las condiciones sociales y económicas del Perú mejoran. Pero todos ellos
han partido porque consideraban que sus expectativas no podían realizarse en las condiciones tan
precarias como las de la sociedad peruana de las últimas décadas.
Dentro de la población emigrante, los profesionales y técnicos constituyen un grupo significativo.
Su situación ha dado lugar a un amplio debate centrado en el brain drain. La "fuga de cerebros" ha
sido considerada como un poderoso obstáculo al desarrollo de los países pobres. Desde los años
sesenta, en América Latina, se ha debatido, particularmente desde la teoría de la dependencia,
sobre cómo la migración de mano de obra calificada constituía un mecanismo que mantenía a los
países pobres en el subdesarrollo. Se consideraba que los profesionales y los técnicos serían los
que permitirían llevar adelante el desarrollo de la ciencia y la tecnología, condición juzgada
necesaria para salir del atraso. En la actualidad, ese debate, aunque con otras características, se ha
reabierto, pues en los últimos veinte años, la migración internacional de trabajadores con
educación superior reviste cada vez mayor importancia debido a la revolución de las tecnologías
de la información y de la globalización económica. Los países desarrollados requieren de manera
creciente trabajadores especializados para satisfacer la progresiva demanda de una economía que
cada vez más se basa en la ciencia y la tecnología y, también, y este es un hecho fundamental, por
el paulatino envejecimiento de la fuerza de trabajo.

MIGRACIÓN NACIONAL INTERNA


1. MIGRACIÓN INTERNA:

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Las migraciones internas constituyen procesos sociales que tienen un carácter histórico
estructural, las mismas que adquieren características significativas por su intensidad a partir de la
década del 50, contribuyendo a acelerar el proceso de urbanización y litorización en el Perú, con el
crecimiento inicial de las ciudades de la costa, posteriormente algunas ciudades de la sierra y más
recientemente, otras menores que abren un proceso de selvatización, urbano-rural.
La contribución de las migraciones en la redistribución de la población en nuestro territorio, se
evidencia en la aparición de nuevos focos de atracción de población. En el periodo 1981-1993,
puede observarse cómo se acentúan y expanden estas tendencias en especial en ciertas áreas de
la selva alta (San Martín y Ucayali) y en algunas ciudades que corresponden al Trapecio Andino. De
otro lado, aunque se aprecia un descenso relativo de las migraciones a Lima Metropolitana; en
términos absolutos el incremento es significativo. La capital sigue siendo la principal receptora de
población a nivel nacional.
Las migraciones están articuladas y condicionadas por otros procesos socio-económicos que giran
en torno a la estructura productiva, especialmente la agropecuaria, la violencia, el narcotráfico,
etc. a los cuales hacemos referencia pero no con la rigurosidad del caso. Hablar de las migraciones
internas en el Perú conlleva riesgos como caer en generalidades o eludir aspectos sin duda
importantes. Sin embargo, haremos el esfuerzo de abordar las tendencias más relevantes de este
proceso.
2. CONDICIONANTES ECONÓMICO-SOCIALES ASOCIADOS:
En el capítulo anterior estudiamos las causas por las cuales la gente tendía a migrar. Eso, de un
punto de vista general, que se puede aplicar a las diferentes realidades de distintos países. En el
caso del Perú, también se dio la migración condicionado por distintos factores singulares, entre
ellas, la producción cocalera y la violencia por el terrorismo.
1. En la década del 80, a la escasez de tierras de cultivo, la concentración de la propiedad, el
predominio de tierras de secano, la presión demográfica sobre la tierra, la falta de apoyo
técnico y crediticio, además de oportunidades de empleo, educación y recreación, como
condicionantes de la migración, se añade un nuevo elemento: la espiral de violencia, índole a
la migración interna un carácter compulsivo y masivo. La violencia terrorista se focalizó en la
sierra central del país. Se estima que aproximadamente 200 mil familias (alrededor de 1 millón
de personas) han sido desplazadas por la violencia entre 1980 y 1992. Los 5 primeros años de
la década del 80, los atentados violentistas estuvieron focalizados principalmente en el
departamento de Ayacucho y en menor medida Junín, Huancavelica, Cusco, Arequipa y
Apurímac. Entre 1983-85 se habrían producido el 23% del total de desplazados, esencialmente
de procedencia ayacuchana. A partir de 1985 las acciones subversivas se incrementan de
manera alarmante en Lima y Callao, pasando de 16.6% en 1984 a alrededor de 30% en los años
1985, 1986 y 1987. Declina ligeramente los años siguientes y adquiere características
dramáticas a partir de 1991, registrando casi la mitad de todos los atentados del país. Entre
1986 y 1989 los desplazamientos se elevan al 45%.
La escalada de violencia originada en Ayacucho, se extiende a la Sierra Central (Junín,
Huancavelica), Sierra Norte (Ancash) y posteriormente hacia el resto y del país. Entre 1989 y
1993, el promedio anual de atentados subversivos fue de 2,725, significativamente mayor al
registrado entre 1981-88, con una media de 1749. El incremento de las últimas acciones
subversivas, además de Lima, se opera en Junín, Ayacucho, Ancash, Huancavelica y en menor
medida Huánuco. Son precisamente estos 4 últimos departamentos que en el quinquenio
(1988-93) expulsan mayor volumen de población. Entre 1990-92 se producen el 27% de
desplazados por la violencia.
Según regiones naturales, se observa que desde el inicio de las acciones subversivas más del
50% de las mismas tuvieron lugar en la sierra, llegando incluso al 72% en los años 1983 y 1984.

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A partir de 1990 declinan, ubicándose alrededor de 40%, pasando la capital de la República a
concentrar la mayoría de los atentados. Las áreas de recepción más importantes de los
desplazados después de Lima son Junín, Cusco, Ica, y los mismos departamentos de
Huancavelica, Apurímac y Ayacucho. La inmigración se orienta principalmente hacia el área
urbana especialmente a sus capitales departamentales.
2. VIOLENCIA Y DESPLAZAMIENTO DE POBLACIÓN
3. PRODUCCIÓN DE COCA Y MIGRACIONES

En la década del 80 y los primeros años del 90 varias actividades económicas de la Selva,
especialmente de la parte alta, se encuentran influenciadas por el narcotráfico, el mismo que ha
contribuido significativamente a un mayor crecimiento demográfico especialmente de sus
ciudades. En esta década de 20 importantes productos tropicales, la coca ocupaba formalmente el
sexto lugar con 26,000 hectáreas de cultivo. Los primeros lugares se reservaban para
el café, maíz y arroz con 249 mil, 163 mil y 127 mil hectáreas de cultivo respectivamente. Sin
embargo, por estos años la superficie cocalera era realmente mayor. Según la ENACO los cultivos
de coca en 1980 se estimaron en 35,000 hectáreas, aumentando en 1986 a 135,000.
Según fuentes de la DINANDRO la superficie cultivada de coca se estima que decrece de 129 mil a
108 mil hectáreas entre 1992 y 1994 respectivamente. En el primer año más del 55% de la
superficie cultivada se concentraba en el valle del Huallaga, ubicado mayormente en el
departamento de San Martín, descendiendo al 47 y 41 por ciento en los años 1993 y 1994 debido
a la erradicación y represión de estos cultivos especialmente en el Alto Huallaga.
Entre 1993 y 1994 la producción de coca evoluciona favorablemente de 55,500 a más de 163,000
toneladas métricas. En el primer año el 58% de esta producción corresponde al valle del Huallaga,
descendiendo después al 51%. La misma fuente afirma que 200 mil familias se dedican al cultivo
de la coca o a la producción de droga, quiere decir que un millón de personas vivirían de este
negocio ilícito. Muchas de las cuales anteriormente se dedicaban a cultivos legales pero no
encontraron canales adecuados de comercialización y precios razonables para sus productos.
Además conspiraba contra esta población su aislamiento por la ausencia de vías secundarias de
comunicación. A esto habría que agregar la degradación de la capacidad productiva del suelo, la
baja productividad, la baja capitalización y baja rentabilidad. Para estos agricultores, muchos de
ellos inmigrantes serranos, la coca resuelve los problemas de rentabilidad, estabilidad y
adaptabilidad que no tienen otros productos tropicales.
En 1993, San Martín es el quinto departamento del país con mayor volumen de inmigrantes. Entre
1981 y 1993‚estos se incrementaron rápidamente en 100,000 personas, el más numeroso después
de Lima-Callao. Sólo entre 1988 y 1993 llegaron 70,000. Ucayali es otro departamento cuya
población inmigrante aumenta significativamente (55,000) entre 1981 y 1993. En estos
departamentos se opera un proceso de selvatización que implica un crecimiento demográfico
urbano-rural.

2. Los movimientos migratorios se explican por el desarrollo desigual de las áreas. Sin la
comprensión de la estructura desigual del desarrollo en el orden espacial no pueden ser
comprendidas, las causas de los cambios de población en la ocupación del territorio. Las áreas
de mayor atraso expulsan población hacia otras que presentan mejores condiciones. Por
tanto, los desequilibrios regionales asociados a la existencia de una sobrepoblación relativa

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regional, constituyen el punto de partida en la explicación de los flujos poblacionales desde las
áreas rurales a las urbanas y de la Sierra a la Costa y la Selva.
1. Durante las últimas seis décadas la sociedad peruana ha estado marcada por una clara
tendencia a la urbanización, expresada en la redistribución poblacional en el territorio. Los
flujos migratorios se evidencian, primero, a través de un acelerado crecimiento de la
población de las áreas urbanas, así como de un lento crecimiento y una pérdida relativa de
población de las áreas rurales.
Los cambios en la composición de la población peruana entre 1940 y 1993, son
significativos. De una población mayoritariamente rural en 1940 (65%) pasa a una
población predominantemente urbana en 1972 (60%), aumentando su participación en
1993 a 70%. La población urbana ha crecido mucho más rápidamente que la rural. As¡, las
tasas de crecimiento de la primera en los períodos 1940-61 y 1981-93 fueron de 3.7 y 2.8
por ciento respectivamente. Mientras que la segunda en los mismos periodos creció a un
promedio de 1.3 y 0.9 por ciento respectivamente. Se aprecia en el último periodo un
descenso relativo de la velocidad de la urbanización.
De 1940 a 1993, la población urbana ha crecido 6 veces, mientras la población nacional
casi 3 veces, la rural apenas en 0.6. Dada la intensidad del crecimiento demográfico urbano
en 4 departamentos (Ucayali, Ica, Loreto y Piura), casi duplican su participación relativa
entre 1940 y 1993. En otros 4 departamentos (Tumbes, Ancash, La Libertad y Madre de
Dios) se incrementan en más del doble y un departamento (Moquegua) más que triplica su
aporte porcentual urbano.
Por el volumen de población urbana destacan los departamentos de Lima, Piura, La
Libertad, Arequipa, Lambayeque, Junín y Ancash. Todos los departamentos de la Costa, así
como los de la Selva, tienen poblaciones predominantemente urbanas. Hacia estos
confluyen los principales desplazamientos poblacionales, teniendo como punto de origen
la región andina.
El predominio de la población urbana, expresión del proceso de urbanización de la
sociedad peruana, cobra especial interés en la década de 1980. El crecimiento desigual
entre las áreas urbana y rural, debido al flujo de migrantes orientado a las ciudades de
mayor tamaño, se ha ampliado a otras intermedias y menores, configurando un proceso
de urbanización secundaria.
2. CAMBIOS EN LA COMPOSICIÓN URBANO-RURAL:

La población de las ciudades evidencia un rápido crecimiento. Se advierte la presencia de


32 ciudades que en 1940 representaban más del 18% de la población nacional y en 1993,
superan el 50%. Es decir, más de la mitad de la población del país se distribuye en apenas
32 localidades urbanas.
Para 1940, sólo una ciudad con más de 100 mil hab., albergaba al 10% de la población del
país. Para 1993, existen 17 ciudades con más de 100,000 hab. que concentran más del 45
por ciento de la población del país. En este contexto, la participación de Lima
Metropolitana evoluciona del 10 por ciento en 1940 a cerca del 29 por ciento en 1993, es
decir, casi, uno de cada tres peruanos vive en la capital de la República. Esta concentración
de población tiene que ver con la débil existencia de ciudades secundarias.
La población de las 32 localidades urbanas, incluidas las capitales de departamento,
poseen altas tasas de crecimiento demográfico, entre 1981-93. Pero varias son
decrecientes respecto a períodos anteriores (1961-72 y 1972-81) especialmente aquellas
superiores a 100,000 habitantes como Lima Metropolitana, Arequipa, Trujillo, Chiclayo,
Piura, Iquitos, Sullana, Ica y Cusco, entre otros.

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En el mismo periodo (81-93) se advierte el acelerado crecimiento demográfico de otro
grupo de ciudades, con tasas ascendentes, como Pucallpa (5.6%), Huánuco (5.6%),
Tarapoto (6.9%), Abancay (7.4) %), Huancavelica (3.3%), Moyobamba (4.6%), Chachapoyas
(2.4%), Tocache (15.4%), Moquegua (4.8%) y Huancayo (3.8%). La mayor parte de estas
ciudades corresponden a la Selva y algunas a la Sierra que secundariamente configuran
nuevos focos de atracción y concentración de población en el conjunto de conglomerados
urbanos del país. Esta redistribución de la población especialmente en los espacios
urbanos andinos y selváticos, responde en la última década a una dinámica influida por la
violencia y por actividades vinculadas al narcotráfico. De todas formas, las ciudades de la
costa siguen constituyendo los principales focos de atracción de población.
3. EL CRECIMIENTO DE LAS CIUDADES:
4. LITORIZACIÓN Y SELVATIZACIÓN:
3. LA REDISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LA POBLACIÓN EN EL PERÚ:

La distribución de la población según Regiones Naturales se ha transformado significativamente en


los últimos 50 años, como consecuencia de las migraciones internas, generándose un doble y
simultáneo proceso de litorización y urbanización acelerado, o lo que es lo mismo una alta
concentración de la población en la Costa y en las principales ciudades del país. Siendo los más
importantes desplazamientos de población los rural urbanos y Sierra-Costa, puede advertirse en
estas dos últimas décadas una moderada reorientación de los movimientos migratorios hacia la
Región de la Selva, especialmente a su parte alta. Por el interés que adquieren estos últimos
desplazamientos podría hablarse de un proceso de selvatización, que incluye no sólo el
poblamiento de las principales ciudades, sino también de las áreas rurales.
La Región de la Costa, principal receptor de los flujos migratorios andinos, concentra la mayor
población. Entre 1940 y 1993 eleva su participación del 28 al 52 por ciento de la población total
del país. La Costa es una estrecha franja de cerca de 130,000 km2 donde residen más de
15'500,000 habitantes generando una densidad de 120 personas por km2. Esta región posee las
ciudades m s importantes del país, las tierras m s ricas, casi en su totalidad irrigadas, permitiendo
desarrollar una agricultura de alta productividad (algodón, azúcar, arroz). La tasa de crecimiento
demográfica entre 1981 y 1993 es de 2.6 por ciento. Contiene además el conglomerado urbano
más importante del país: El Área Metropolitana de Lima y Callao con una población 10 veces
mayor respecto al año 1940.
La Selva, a partir de 1,940 comienza a crecer significativamente. En ese año representaba cerca del
7% de la población nacional; en 1,972 aumenta al 10%, llegando en 1993 al 12.1%. Su dinámica
demográfica se expresa también en tasas de crecimiento, muy superiores a las del país y en
evidente detrimento de la región serrana. La Selva tiene dos subregiones: Alta y Baja, que es la
más extensa. Hasta 1961 la Selva baja tenía una población superior. En 1972, la población de la
Selva Alta es mayor, tendencia que se acentúa entre 1981-1993, con una tasa de crecimiento que
alcanza a 3.5 por ciento mientras que la selva Baja llega a 3.1 por ciento.
Esta rápida expansión selvática en el curso de medio siglo, es resultado del desplazamiento de
amplios sectores de población serrana, generando mayormente las denominadas colonizaciones
espontáneas y en menor medida las colonizaciones dirigidas. Al igual que en otras regiones del
país, la selva, experimenta un rápido proceso de concentración urbana, pero que no hace perder
la importancia de las áreas rurales. La presencia significativa de la población urbana sería mayor, si
no estuviera la rural nutriéndose continuamente con el arribo de cientos de nuevos colonizadores.
El proceso de selvatización involucra el crecimiento de la población urbana y rural. Esta última
sigue creciendo en términos absolutos contribuyendo a expandir la frontera agrícola. La población
rural de los departamentos de San Martín y Ucayali configuran altas tasas de crecimiento llegando

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a 3.8% y 5.1% respectivamente. La inserción de los inmigrantes en las ciudades selváticas, en
general, es precaria y desordenada, la barriada resulta siendo el inevitable lugar de asentamiento
poblacional.
LAS MIGRACIONES EN EL SUR DEL PERÚ
1. Para una mejor comprensión de la migración interna, se abordarán los desplazamientos
poblacionales en el marco de la Región Sur, con su principal centro, la ciudad de Arequipa y
otras importantes como: Cusco, Puno y Juliaca en la Sierra; Tacna en la Costa, importantes ejes
comerciales y de servicios.
Desde el oncenio de Leguía hasta el gobierno de Bustamante, Arequipa se ve favorecida por
algunas inversiones en infraestructura vial y una política proteccionista, especialmente
industrial. Sobre esta base, se amplía el mercado interno y surge una incipiente industria de
corte regional, asentado en Arequipa, que estimula las migraciones internas campo-ciudad.
La crisis de la exportación lanar, en la década del 40, posibilita la expansión industrial y la
conversión de comerciantes y capitalistas agrarios en industriales. Nuevas fábricas emergen en
este periodo, como Clisa, Lanificio, Leche Gloria y otros, que van configurando el mercado de
trabajo arequipeño, sobre la base de la disponibilidad de mano de obra local y la fuerza de
trabajo inmigrante que sale expulsada del agro por la crisis de la lana. En esta década se da el
primer gran flujo migratorio interno campo-ciudad de importancia del siglo XX, teniendo como
destino la ciudad de Arequipa y Lima Metropolitana.
Posterior a la II Guerra Mundial, una nueva etapa se inaugura en la región Sur, como en el
resto del país. Los patrones de acumulación ya no se concentran en la explotación de las
actividades primarias extractivas; sino, se diversifican hacia la agroindustria, la pesca industrial,
la industria liviana, los sectores financieros, comerciales y de servicios. Estas actividades se
asientan principalmente en Lima, Arequipa y en menor medida Trujillo.
Este cambio, en el sur, se expresó mediante:
- Sustitución del desarrollo industrial orientado hacia la región por una relativa
industrialización sustitutiva de carácter dependiente asentada en la ciudad de Arequipa.
- La emergencia de un dinámico sector exportador sobre la base del cobre de Moquegua y
Tacna, de harina y aceite de pescado de Mollendo, Matarani, Ilo, y
- El estancamiento del sector agrario andino.
Este proceso se da al tiempo que el Estado interviene en respuesta a la iniciativa de los
sectores industriales que proponen un programa de desarrollo regional, creando en 1964 en la
ciudad de Arequipa el Parque Industrial. A la par que continúa la ampliación de la
infraestructura vial, se expande la burocracia estatal creando oficinas públicas de varios
sectores. Todo esto configura la ampliación del mercado interno regional que abre las
posibilidades de una segunda oleada migratoria hacia la ciudad de Arequipa y a las principales
ciudades de la región y Lima Metropolitana.
En la década del 70, la tendencia del desarrollo desigual de la región no varió antes bien se
complicó a partir de 1975, con la crisis económica del país, que impactó sobre la estructura
productiva y por consiguiente en el empleo, los niveles de ingresos agravando las condiciones
de vida de amplios sectores de la población. Esta crisis, se acentúa por la espiral de violencia
que tiene su punto culminante el año 1986, con 589 acciones subversivas, mayormente
concentradas en el departamento de Puno (47%), seguido por Apurímac (24%), Arequipa
(17%) y Cusco (12%). En los años posteriores hasta 1992, existen un promedio de 287
atentados anuales, con la misma tendencia anterior, excepto 1987 y 1988, con acciones
concentradas en el departamento de Apurímac. Este fenómeno y la pobreza, asociada o
generada por la crisis económica, desencadenó desplazamientos poblacionales de carácter
compulsivo y orientadas preferentemente hacia las capitales de provincia, departamento o

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ejes de desarrollo regional, reales o potenciales: Arequipa, Cusco, Juliaca y Abancay en la
sierra; Moquegua y Tacna, en la Costa, y Puerto Maldonado en ceja de selva, como se ver más
adelante.
2. ANTECEDENTES Y MARCO CONTEXTUAL:

La participación de los 7 departamentos de la región sur en el PBI


nacional, muestra variaciones significativas en los años 1985 y 2005, 14.0% y 30.3% para cada
año. Estas cifras constituyen casi la tercera parte del aporte de Lima y Callao. Al interior de la
Región, Arequipa contribuye m s al PBI nacional, aun cuando este es significativamente menor,
comparado con Lima (5.6% frente a 42.6%). Sin embargo, respecto del PBI regional, Arequipa
ocupa un lugar de privilegio, interviene con más de un tercio, seguido de lejos por el
departamento de Cusco, que recupera el segundo lugar, desplazando al tercer lugar a
Moquegua. Este departamento tuvo un importante cambio en su estructura productiva
después de 1975, debido al dinamismo alcanzado por la producción minero metalúrgica;
antes, su producción se sustentaba en las actividades agrícola y pesquera. Los departamentos
que menos contribuyen al PBI son: Apurímac en la sierra (0.5%) y Madre de Dios en la selva
(0.4%). El examen de las colocaciones de la banca comercial hace más evidente el rol de
Arequipa en la economía regional. En los últimos años más de tres cuartos de las colocaciones
de la banca comercial de la región se orientan a Arequipa, seguido de lejos por Cusco.
El ritmo de crecimiento del PBI de los Departamentos de la Región Sur, muestra tendencias
similares a la observada en el nivel nacional. Es decir, declinación del ritmo de crecimiento
posterior al quinquenio 1970-75, hasta llegar a niveles muy bajos entre 1985-90, sobretodo en
Moquegua y Tacna que registran -7.6 y -5.7 respectivamente. El caso de Tacna es particular,
pues en los tres quinquenios de 1970 a 1985, presenta un ritmo ascendente (1.4%, 2.0% y
3.2%), descendiendo abruptamente de 3.2% a -5.7% entre 1985-90.
La recuperación comienza en el periodo 1990-92 alcanzando Moquegua el crecimiento más
alto (11.3%), seguido por Tacna (8.1%) y Madre de Dios (6.0%). En el mismo periodo los
departamentos de Arequipa y Cusco con mayores niveles de participación en la estructura del
PBI. de la región, crecen a tasas relativamente bajas, 0.1% y 1.5% respectivamente, en el
mismo periodo.
Según actividades económicas es sorprendente que el departamento de Moquegua tenga una
Industria Manufacturera que aporta más de la mitad (51%) al PBI Industrial de la Región;
Arequipa por su parte, contribuye con 26%, y Cusco 10%. En minería, Arequipa y Moquegua
comparten el mismo nivel de participación (24.7% y 25.5%), seguido de Tacna que aporta el
24% del PBI del sector. En agricultura y ganadería, destaca Arequipa con el 32.5% del PBI
agropecuario regional, seguido por Cusco (30%) y Puno (16%).
3. Indicadores ECONÓMICOS Departamentales de la REGIÓN Sur

La base del proceso de redistribución espacial de la población y por consiguiente de la


concentración urbana, se halla en el intenso e importante desplazamiento poblacional, que
sigue una tendencia creciente y en las postrimerías de la década del 80 adquiere carácter
compulsivo y masivo, en muchas áreas del país; originado por los atentados terroristas. Las
acciones subversivas desde su origen (1980), han estado focalizadas en las áreas rurales de la
sierra, para luego desplazarse hacia la selva o ceja de selva y posteriormente, las áreas
urbanas, preferentemente, Lima. Los departamentos más afectados en el Sur son: Puno,
Apurímac, Arequipa y Cusco.

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Según datos del último Censo Nacional, las ciudades de tradición inmigratoria, como Arequipa,
Tacna y Cusco no muestran variaciones significativas. El único departamento que crece
significativamente es Madre de Dios.
En términos absolutos, Arequipa recepción hasta 1993 a 246.5 mil personas, 27% de la
población departamental. Junto con Cusco y Tacna cubren el 75.7% (431 mil personas) de la
migración regional.
Arequipa, muestra la proporción más baja de migrantes (36%), respecto del resto de
departamentos de la región como Puno, 84% y Apurímac, 72%. Comparando con el quinquenio
1976-81, casi todos los departamentos tienen un ligero incremento de migrantes recientes,
respecto de la migración de toda la vida; excepto Madre de Dios, que presenta un leve
descenso. Puno y Apurímac, participan con más emigrantes recientes. El primero, denota un
intenso flujo migratorio en las últimas décadas, la proporción de inmigrantes está encima del
75% debido a que Puno, en especial Juliaca, constituye un área de tránsito hacia Arequipa, u
otras ciudades de la costa. Apurímac, tiene una importancia reciente, sobre todo a raíz del
incremento de los atentados terroristas, que repercute negativamente en el campo
orientándose la población expulsada a ciudades como Abancay. Los migrantes recientes,
aumentan ligeramente en los distintos departamentos de la región, a excepción de Madre de
Dios. Este último, sin embargo, junto con Tacna participan con migrantes recientes más
numerosos (18% y 19% respectivamente). En cambio departamentos serranos
demográficamente grandes, tienen proporciones menores, Arequipa, 10% y Cusco, 4%.
En términos absolutos, sin embargo, Arequipa es el departamento con mayor volumen de
inmigrantes recientes, constituyendo 35 % de los migrantes de la región; seguido por Cusco, y
Tacna.
4. LA MIGRACIÓN INTERNA EN LA REGIÓN SUR:

La mayoría de provincias del sur fronterizo, especialmente andino, tienen saldos migratorios
negativos, destacando por su magnitud Chuchito (-11,277), Huancan‚ (-7,804), y en menor
medida, Yunguyo (-4,200). La pérdida de población nativa es significativa en provincias como
Tarata (28%), Tahuamané (19%), Huancan‚ (17%), Chucuito (16%) y Moho (14%).
La población mayormente afectada es campesina que emigra por las condiciones
desfavorables que tiene en sus lugares de origen. Esta salida de población deja preocupantes
espacios vacíos, precisamente en áreas que deben estar habitadas a fin de garantizar una viva
presencia nacional.
5. LA MIGRACIÓN EN EL SUR FRONTERIZO :
6. TACNA:

Esta ciudad en 1961tenía una población de 28 mil personas, a partir de ese año mantiene el tercer
lugar en la escala de jerarquización urbana, registrando en el último censo una población de 200
mil personas. El ritmo de crecimiento (4.9%) está por encima del regional y de las ciudades
mayores (Arequipa y Cusco). Tacna se halla articulada al eje costeño, con Moquegua y en menor
medida con la Zona Aymara de Puno (Chucuito). Las actividades de Tacna, Ilo y Moquegua, están
condicionadas por el mercado exterior y el capital presente en las explotaciones de Toquepala y
Cuajone. La infraestructura económica, productiva y de circulación, soporte de las actividades
indicadas, se hallan concentradas en las ciudades de Ilo y Tacna.
El rápido crecimiento poblacional de la ciudad de Tacna, es resultado primero de la
implementación de proyectos mineros en Toquepala que dinamizó la actividad económica del sur,
y de otro lado, del intenso comercio. Tacna por su situación fronteriza presenta una alta incidencia
de comercio ilegal, que tiende a expandirse hacia Moquegua, Ilo y Arequipa. Este tipo de actividad

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muy extendida en la ciudad de Tacna, expende productos procedentes de Taiwán, Hong-Kong,
Singapur y últimamente de China. El contrabando está prácticamente legitimado, no sólo en
Tacna, también en Juliaca y Puno, lo cual permite la incorporación de un contingente importante
de fuerza de trabajo en la actividad del comercio al por menor, 23.4%, de la PEA de Tacna, sólo
superado por Juliaca.
El Comercio es la actividad económica más destacada de la ciudad de Tacna. Ésta provincia de
Tacna recibió, hasta 1993, de Lima y Callao una inmigración equivalente a 6,200 personas y de
Arequipa 3,500. Pero más intensas, son los aportes de 3 provincias altiplánicas: Puno (4,800),
Chucuito (4,700) y el Callao (3,800), hacen un total 13,300 inmigrantes procedentes de Puno; que
sumados con todos los demás inmigrantes hicieron un total 39,000. Esta cantidad de inmigrantes
frente a los 15,500 emigrantes, hace que Tacna tenga un saldo migratorio positivo o bueno.

CONCLUSIÓN
Desde hace 60 años la sociedad peruana muestra un acelerado proceso de urbanización. Esto se
profundiza en las décadas de los 70 y 80 cuando el PBI de la actividad agrícola y manufacturera
disminuyen considerablemente. Grandes cantidades de pobladores, mayormente de la región
andina y las zonas rurales de las costas, emigran a las ciudades más atractivas económicamente,
como Lima metropolitana, Arequipa, San Martín, Cusco, entre otros; creyendo así encontrar más
posibilidades de desarrollo y una mejor calidad de vida. No obstante, esto no siempre sucede
como lo esperan. Las altas tasas de inmigración llevan consigo, en el Perú, altas tasas de
desempleo en las ciudades o regiones a donde se emigra. La mejor calidad de vida esperada en
algunos casos empeora; esto se evidencia respecto a las tasas de desempleo, si hay más
desempleo, el valor de la mano de obra (que es a lo que más se dedican) disminuye. Nuestros
antiguos antecesores se aferraron en la ganadería y en la agricultura para satisfacer sus
necesidades. El Estado debe intervenir con una política de desarrollo económico que vaya de
acuerdo a las regiones del País. Una política que aproveche las riquezas de cada piso altitudinal, de
cada provincia, si se quiere de cada distrito. Sólo así, quizás, podamos detener la emigración y los
huecos que ésta deja en las zonas abandonadas (valga decir las zonas rurales); y así también
reducir las tasas de desempleo en las ciudades o al menos mantenerla más nunca aumentarla,
porque esto, sin duda, no favorecerá al progreso de nosotros y de nuestro país que deseamos
desde tiempos inmemorables.

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