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Secuencia curricular

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El voto a los dieciséis años en la Escuela Secundaria

Subsecretaría de Educación
Dirección Provincial de Educación Secundaria
Jóvenes y ampliación de derechos

Por Claudia Bracchi


El voto a los 16 no es una medida que se toma de manera aislada. Se hilvana con un
hilo firme con otras medidas de política, y de política educativa, que se vienen
definiendo e implementando. La Ley de Educación Nacional y la Ley de Educación
Provincial, y con ellas la obligatoriedad de la secundaria, entienden a la educación
como derecho social y al conocimiento como bien público.
A las leyes mencionadas se suma la Ley de Promoción y Protección de los derechos
de niños, niñas y adolescentes, que implica un cambio de paradigma cultural porque
los entiende a niños y adolescentes, como sujetos de derecho.
Un enfoque de derechos reconoce la condición ciudadana de los jóvenes y su poder
hacer en el contexto actual. Esto guarda estrecha relación con las políticas educativas,
ya que no se apela a la concepción de formar ciudadanos para el futuro, sino formarlos
para el presente, promoviendo la participación activa de los sectores juveniles de la
sociedad en espacios donde son actores importantes.
El voto optativo a los 16 años se relaciona claramente con el proceso de formación
ciudadana que reciben estos jóvenes en la escuela secundaria1 desde la aplicación de
la Ley de Educación Provincial N°13.688, cuyos fine s son la formación para el ejercicio
de la ciudadanía, para el trabajo y para continuar estudios superiores.
Es así que los jóvenes de 16 años en la provincia de Buenos Aires ya transitan
experiencias de participación política y hacen ejercicio de la ciudadanía a diario a
través de su organización en los centros de estudiantes (que pasaron de ser 57 en el
año 2007 a 1950 en el año 2012), su participación en los CIC (Consejos Institucionales
de Convivencia) en las escuelas y en la elaboración de los AIC (Acuerdos
Institucionales de Convivencia). A su vez, la formación ciudadana es un eje a lo largo
de los seis años de la educación secundaria, iniciando con la materia Construcción de
Ciudadanía en el ciclo básico, en cuarto año los estudiantes cursan Salud y
adolescencia, en quinto Política y Ciudadanía, y en sexto año la materia Trabajo y
Ciudadanía. En estas asignaturas se trabajan ejes fundamentales que hacen a la
participación ciudadana, la formación política y el conocimiento de la historia como
herramienta para el análisis y la intervención crítica en la realidad actual.
De esta manera, el contexto sociohistórico que vivimos en nuestro país, y en el marco
de consolidación de la democracia que cumple 30 años, tiene entre sus protagonistas
a los jóvenes y con ello el afianzamiento en la instalación de una cultura democrática.
Esta escuela secundaria se encuentra en un proceso sostenida de cambios, con el eje
puesto en la enseñanza y haciendo a esta institución más inclusiva, más democrática

1
Hay alrededor de 5000 mil escuelas de educación secundaria de ambas gestiones estatal y privada, más de un millón
y medio de estudiantes, en los 136 distritos educativos de la Provincia de Buenos Aires.
y con un lugar para cada uno de los jóvenes con sus historias familiares y sociales;
generando las mejores condiciones materiales y simbólicas para que la elijan todos los
días.

Fundamentación

El derecho al voto a los jóvenes de 16 años supone un desafío para los docentes de la
Escuela Secundaria en tanto implica preparar y orientar para el ejercicio pleno de la
ciudadanía.
Esta instancia de ampliación de los derechos políticos de los jóvenes se inscribe en un
marco político – pedagógico de la Escuela Secundaria que se viene desarrollando de
hace años en la Provincia de Buenos Aires y que inscribe a los jóvenes como sujetos
de derecho y en donde el Estado toma el compromiso que le es inherente respecto a
la formación política y ciudadana. Fue en esta lógica que se diseñaron los Acuerdos
Institucionales de Convivencia, que se promovió la creación de Centros de Estudiantes
y que los diseños curriculares de todas las materias tengan una formación en
ciudadanía y que se pensaran materias específicas para la línea curricular ciudadanía:
Construcción de Ciudadanía, Salud y Adolescencia, Política y Ciudadanía y Trabajo y
Ciudadanía. Estas materias orientan para el desarrollo de proyectos que impliquen
acciones y prácticas ciudadanas a la vez que se enseñan y se aprenden los conceptos
y los valores que hacen a la formación de ciudadanos.
Tanto en el desarrollo de estos proyectos escolares como en algunos hechos
dramáticos recientes -tales como fueron las inundaciones sufridas en algunos distritos
de la provincia de Buenos Aires-, la militancia y puesta en acción de muchos
adolescentes y jóvenes dan cuenta del notable crecimiento en los últimos años de la
participación política de los mismos, así como la prevalencia de valores tales como la
solidaridad y la recuperación de la memoria histórica.
Estas noticias que la escuela tiene la obligación de recuperar y convertirlas en objeto
de enseñanza y aprendizaje se erigen frente a ciertos imaginarios sociales
negativizadores o negativos sobre las juventudes que desde algunos medios masivos
de comunicación o desde la pseudociencia los presenta como delincuentes, vagos o
apáticos. Es necesario insistir en aquellas cuestiones que empoderen a los jóvenes
como ciudadanos activos y críticos, que favorezcan su autoestima y promuevan el
desarrollo de sus valores solidarios.
En este marco, los temas que los docentes deben promover en las aulas están
ligados a:
- el derecho a votar como construcción histórica-social en el marco de la
ampliación de derechos
- las diferentes maneras de exclusión de la ciudadanía a partir de restringir el
derecho al sufragio en Argentina y en diferentes partes del mundo: por riqueza,
por clase social, fraude electoral, por género, etario.
- La historia electoral en Argentina.
- Diferentes tipos de votos.
- el voto a los 16 y el lugar de la escuela como responsable de la formación de
los jóvenes ciudadanos argentinos
- ausencia de tradición democrática en Argentina debido a las vicisitudes
históricas: control electoral sobre el ciudadano, fraude electoral, golpes de
Estado, proscripción de partidos, entre otros.
- La proscripción del peronismo
- la participación política de los jóvenes
- los proyectos colectivos y la solidaridad de los jóvenes como contrapartida a
representaciones sociales negativizadoras de las juventudes promovidas por
algunos sectores.
- La necesidad de las elecciones democráticas en las escuelas para la toma de
decisiones.
- Reconstrucción de historias de vida familiares o barriales en relación al
derecho al sufragio.

Propuestas didácticas y documentos para trabajar con estudiantes

Las propuestas didácticas y los documentos de trabajo que se presentan a


continuación suponen siempre la guía, la explicación, la exposición de los docentes y
otras estrategias didácticas de enseñanza y aprendizaje de los conceptos y de los
contextos históricos, sociales y políticos.
No son, por supuesto exhaustivas respecto de los tópicos, temas y problemáticas en
torno a la cuestión del voto a los 16 años, sino que se presentan a modo de
propuestas o de ejemplos.
Se hace hincapié en el análisis de documentos históricos que suponen un trabajo
previo anterior respecto de las relaciones de poder y los contextos socio – históricos
en el que surgen.
La selección sigue el criterio de pensar el voto a los 16 como una ampliación de los
derechos políticos y ciudadanos y en ese sentido los documentos escogidos dan
cuenta principalmente de otros momentos en que el derecho al voto era restringido por
clase social, género o etario y de algunas luchas para la expansión de derechos.

1-Las diferentes formas de votación

Uno de los objetivos de la formación de ciudadanas y ciudadanos es el ejercicio de la


ciudadanía en la escuela, participando activamente en el gobierno democrático de la
escuela secundaria. En este sentido, un ejercicio interesante es realizar en las
escuelas una votación en tanto un tema, tópico, problema o decisión que atañe a los
intereses de un aula, grupo o de la comunidad escolar y realizar las elecciones a partir
de diferentes formas de votación. El objetivo es, a partir de la práctica conceptualizar
diferentes tipos de votos y de listas, a saber, entre otras: voto único, voto preferencial,
voto múltiple, voto múltiple limitado, voto alterno, voto acumulativo, voto censitario,
panaché, doble voto.
Se analizaran luego con las y los estudiantes a partir de debates, los resultados y cuál
resulta la forma de voto más democrática o qué da cuenta de la elección de la
mayoría.

Otra propuesta es centrarse en algunos de los conceptos, sobre todo en los tipos de
voto que han resultado más excluyentes a lo largo de la historia y proponer y guiar a
las y los estudiantes en el desarrollo de una investigación escolar. Luego realizar
análisis críticos que impliquen el diálogo y el debate en torno a las conclusiones de la
investigación. Así, como ejemplos de preguntas disparadoras pueden ser las
siguientes:
¿Qué es el voto censitario? Investigar el contexto histórico, político y social de algún
país en donde se haya practicado este tipo de elección. ¿Qué relación hay entre
proyecto económico, clase social hegemónica y voto censitario? ¿Qué consecuencias
tiene?

2- Historia del voto en Argentina

A partir de diferentes modalidades y estrategias didácticas se propone realizar un


recorrido de la historia electoral en Argentina a partir de 1821, haciendo hincapié
en la relación entre las personas habilitadas a votar, el contexto socio – político y el
modelo económico y el proyecto político hegemónico y los problemas y debates
más conflictivos en torno al régimen electoral que define quienes serán los
representantes emanados del sufragio popular y cómo serán elegidos.

El Orden conservador
- Analizar críticamente el siguiente texto de Natalio Botana:

“El control institucional que se desenvolvió durante tres décadas, cubrió una
superficie bajo la cual yacían relaciones de poder más profundas. Control
institucional: control de la sucesión a propósito del poder presidencial; control del
Senado por los gobernadores que se insertaban en el ámbito de las decisiones
nacionales, control del poder central sobre las provincias a partir de la intervención
federal y de el predominio de Buenos Aires en el gabinete de ministros; control
electoral, por fin, sobre el ciudadano a través del fraude, la manipulación del
sufragio y la escala de los gobiernos electores”. Natalio Botana, El orden
conservador

- Analizar críticamente a partir de diferentes modalidades los debates suscitados


durante la generación del ’80 en torno al sufragio y que culminaron en 1912 con la
Ley Sáenz Peña.
Como ejemplo, pueden tomarse estos dos argumentos de Carlos Pellegrini y
Joaquín V. González respectivamente.

“El voto secreto supone el voto consciente y el voto consciente es el del hombre
capaz de apreciar a quién va a votar y el sufragio universal supone más a la
inmensa masa de analfabetos o de votos inconscientes que no van en nombre de
ideas o propósitos propios sino en nombres de ideas, simpatías, de corrientes de
opinión que dividen a la masa en diferentes fracciones y en distintas tendencias. El
voto secreto aplicado a las masas sería en nuestro país un desastre y una
mistificación”. Carlos Pellegrini en el Senado de la Nación

“Esa agrupación no tiene regalías que ofrecer a sus afiliados. No interviene en la


aplicación de un centavo de la renta pública, lo que equivale a decir que no dispone
del más modesto empleo. No tiene, ni pide, posiciones. Rehúsa, sistemáticamente, las
evoluciones con la situación gobernante, que puedan abrirle vías de acceso a las
ventajas gubernativas.
A pesar de todo esto existe. Este es un hecho notorio. Vive de sus sentimientos, de
sus pasiones, de sus ideales, que mantiene con un calor y con una fe que no guardan
consonancia con el espíritu oportunista y utilitario en boga en estos tiempos [...] es un
fenómeno revelador del alma nacional: es un hecho del espíritu argentino”. Leandro N.
Alem, Diario La Prensa, Editorial del 29 de febrero de 1905.

“Este país, según mis convicciones, después de un estudio prolijo de nuestra historia,
no ha votado nunca”. Joaquín V. González, 1912.

Algunas consignas:

-Analizar críticamente los contextos socio históricos y políticos en que cada uno de los
actores políticos hace esas afirmaciones (tener en cuenta particularmente: la mayoría
inmigratoria, la explotación laboral y el auge de ideas anarquistas de la época)

-¿Qué posición tiene Carlos Pellegrini con respecto a los sectores populares?

-Se puede dividir a la clase en dos grupos que argumenten a favor y en contra de esas
afirmaciones poniéndose en el lugar de los sujetos políticos implicados y de sus
intereses.

- Analizar críticamente a partir de fotografías de época y de tapas de revistas políticas


como El Mosquito, la cuestión del fraude electoral en el período 1880-1912.

Ley Sáenz Peña

Vean el siguiente video y respondan consignas:


https://www.youtube.com/watch?v=T4t4rZ6kZlg

¿Qué relación pueden establecer entre la frase “llegaba al gobierno el sector de la


elite que entendía que había que cambiar algo para no perderlo todo” y la ley electoral
que proponía el presidente Sáenz Peña?

¿Cómo se caracteriza al radicalismo?


¿Cuáles fueron los objetivos de la “Ley Sáenz Peña” según los historiadores
entrevistados? Distingan el punto de vista de cada uno de ellos.

¿Cuáles son los actores sociales y políticos de este proceso histórico que aparecen
mencionados a lo largo del video?

Fraude electoral y Década Infame

- Investigar, analizar críticamente, representar y comparar diferentes formas de fraude


electoral (voto cantado, restricción de votos, volcamiento de votos, repetición de
votos, votos con documentos de identidad de difuntos, entre otros), que existieron en
el país durante el llamado Orden conservador (1880-1916) y la llamada década infame
(1930-1943)

- Leer la obra de teatro Un guapo del ‘900 de Samuel Eichelbaum y ver la versión
fílmica de la obra dirigida por Leopoldo Torres Nilson en 1960 y responder en guías de
estudio y en debates a preguntas disparadoras en torno al fraude electoral durante la
llamada década infame y a la relación entre miembros de partidos políticos
(Concordancia) y guapos y matones.

Voto y género: las luchas por el voto femenino en Argentina

Se pueden proponer investigaciones escolares en tornos a las luchas llevadas a cabo


desde los años veinte por las mujeres sanjuaninas y las posiciones en torno al voto
femenino de figuras como Alfonsina Storni, Victoria Ocampo, Alicia Moreau de Justo o
Eva Perón.

Se presentan a continuación una serie de documentos para trabajar con las y los
estudiantes a partir de modalidades como contextualización socio histórica en que
aparecen estos documentos, situación biográfica de los personajes, análisis del
discurso, charlas debates en aula.

“Siempre creí que éste país merecía ser distinto. Que un día íbamos a unirnos todos y
el destino cambiaría. Recuerdo los barrios obreros de esta ciudad cuando llegábamos
con las banderas rojas, y la gente se iba reuniendo y se iban logrando cosas. Cuando
el partido socialista era una parte linda de la vida. Cuando las mujeres nos juntamos
por primera vez y empezamos a pelear por nosotras...”. Alicia Moreau de Justo

“Mujeres de mi Patria:

Recibo en este instante, de manos del Gobierno de la Nación, la ley que consagra
nuestros derechos cívicos. Y la recibo, ante vosotras, con la certeza de que lo hago,
en nombre y representación de todas las mujeres argentinas. Sintiendo, jubilosamente,
que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria.

Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos una larga
historia de lucha, tropiezos y esperanzas. ¡Por eso hay en ella crispaciones de
indignación, sombras de ocasos amenazadores, pero también, alegre despertar de
auroras triunfales!...Y esto último, que traduce la victoria de la mujer sobre las
incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por
nuestro despertar nacional, sólo ha sido posible en el ambiente de justicia, de
recuperación y de saneamiento de la Patria, que estimula e inspira la obra de gobierno
del general Perón, líder del pueblo argentino”. Eva Perón, Discursos (Selección),
Compilación del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón, Biblioteca
del Congreso de la Nación, Buenos Aires, 2012.

El texto de la ley de voto femenino

“Artículo 1º: Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán
sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones
argentinos.
Artículo 2º: Las mujeres extranjeras residentes en el país tendrán los mismos
derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o
imponen las leyes a los varones extranjeros, en caso de que éstos tuvieren tales
derechos políticos.
Artículo 3º: Para la mujer regirá la misma ley electoral que para el hombre,
debiéndosele dar su libreta cívica correspondiente como un documento de identidad
indispensable para todos los actos civiles y electorales.

Imaginarios sociales sobre los jóvenes


- Seleccionen algunas secuencias o películas sobre las juventudes y cuentos y
novelas de ficción y analicen críticamente con las y los estudiantes diferentes
representaciones sociales sobre los jóvenes a través del tiempo. ¿Qué hacen los
jóvenes en esas películas, cómo los ve la sociedad, cómo son juzgados?

Algunas películas sugeridas:


Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955),
Camila (María Luisa Bemberg, 1984)
La noche de los lápices (Héctor Olivera, 1986)
Pizza, birra y faso (Bruno Stagnaro e Israel Adrián Caetano, 1998)
Good bye Lenin (Wolfgang Becker, 2003)
Como un avión estrellado (Ezequiel Acuña, 2005), entre otras

- Seleccionar artículos periodísticos que hablen sobre las juventudes en sentido


negativizador y otros en que resalten su papel de ciudadanos activos, críticos y
solidarios y discutir con los estudiantes las dos posiciones.

La participación política de los jóvenes en la historia

Los lápices eran de colores.

“La noche del 16 de setiembre de 1976 es tristemente recordada, en La Plata como la


‘Noche de los lápices’. Esa noche fueron secuestrados por Fuerzas de Seguridad de
sus respectivos domicilios y continúan hasta hoy desaparecidos: Horacio Ángel
Ungaro, Daniel Alberto Rasero, Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone,
Víctor Triviño, Claudio de Acha, María Clara Ciocchini. Formaban parte de un grupo
total de dieciséis jóvenes, entre 14 y 18 años de edad, que habían formado parte de
una campaña pro-boleto escolar y llevaban adelante una comprometida militancia
política. Cada uno de ellos fue arrancado de sus hogares. La policía de la provincia de
Buenos Aires había dispuesto un operativo de escarmiento para los que habían
participado de esa campaña pro boleto escolar, considerada por las F.F.A.A. como
‘subversión en las escuelas”.

El voto a los dieciséis


- Investigación escolar en torno a diferentes países que consienten el voto a los 16
años y otros que no.

- Debates y análisis crítico en torno a argumentaciones a favor y en contra del voto a


los 16 años. A manera de ejemplo se presentan los siguientes artículos:

Los argumentos del voto joven


Andrés Escudero

La democracia argentina no debería desaprovechar la oportunidad de enriquecer


las urnas incorporando a una franja etaria hasta ahora excluida.

Seguramente, antes de que finalice este período legislativo, 1.415.195 jóvenes de 16 a


18 años obtendrán el derecho a sufragar en la próxima elección. Es interesante
desglosar los argumentos que los sectores más conservadores del espectro político y
–especialmente– algunos comunicadores periodísticos esgrimieron en contra del voto
joven. Un análisis atento de las posiciones negativas nos permite reducirlas a un
argumento unificado: los adolescentes son manipulables, menores de edad e
inimputables, ergo, no deberían votar. Las tres afirmaciones esconden falacias
discursivas, cuando no mentiras lisas y llanas.

La inimputabilidad es un argumento que han adoptado los promotores de las políticas


de mano dura. Haciéndose eco de la asociación entre juventud y delincuencia, han
impulsado la idea de que a partir de esta nueva ley un menor de 18 años podría
sufragar para Presidente a la vez que “matar, robar y violar” sin ir preso, justamente
por su condición de menor. Sea por el motivo que fuere, la idea de que los menores de
dieciocho son inimputables se apoderó de buena parte de la sociedad hasta
convertirse en sentido común. Probablemente, mucho tenga que ver con esto la
repetición incesante que practican cotidianamente algunos comunicadores.

Ninguno de ellos reparó en que, en efecto, el artículo 1º del Régimen Penal de la


Minoridad es taxativo a la hora de establecer la edad mínima para imputar un delito a
una persona: dieciséis años. La premisa de la cual parten los detractores del voto
joven es falsa: un menor de 16 a 18 años que comete un delito grave es
perfectamente imputable. En este campo, una deuda que el Congreso Nacional aún no
ha saldado es la sanción de un Régimen de Responsabilidad Penal Juvenil, para que
los jóvenes en conflicto con la ley penal puedan ser juzgados con respeto de las
mismas garantías que asisten a cualquier ciudadano.
El segundo argumento ha sido el de la minoría de edad. ¿Cómo se explica que un
joven pueda ejercer el derecho político a elegir el Presidente de la República pero se
vea privado de ejercer todo el resto de los derechos que adquiere una vez cumplida la
mayoría de edad? Este argumento asume implícitamente que los derechos políticos
sólo corresponden a los mayores. Este prejuicio ignora que, en la Argentina, la
mayoría de edad y el derecho a sufragar estuvieron divorciados durante 97 años, sin
que ello afectara la legitimidad del sistema electoral. Hasta 2009, la mayoría de edad
se adquiría a los 21 años. Más aún, hasta la reforma del Código en 1968, se adquiría a
los 22. Mientras tanto, el sufragio se ejerce de manera universal, secreta y obligatoria
para todos los mayores de 18 años desde la sanción en 1912 de la ley Sáenz Peña.

Sumado a ello, desconoce que los adolescentes gozan del derecho a militar en un
partido político, en un sindicato o en un centro de estudiantes, lo que presupone el
derecho a asociarse con fines útiles y a expresar sus opiniones libremente. Casi todos
los partidos contemplan en sus cartas orgánicas el derecho a ser adherente a partir de
los 16 años. Así, en nuestra normativa nacional, jamás hizo falta ser mayor de edad
para adquirir el derecho a participar en política. No obstante, aun aceptando todo lo
anterior, hemos escuchado recurrentemente sentencias sobre la “manipulación de los
jóvenes”. Efectivamente, una persona es perfectamente manipulable entre los 16 y los
18 años. Lo que soslaya este argumento es que los jóvenes pueden ser inducidos a
opinar tal o cual cosa, del mismo modo, con los mismos mecanismos cognitivos y a
través de los mismos instrumentos que todo el resto de los sujetos individuales que
componen el demos votante.

Manipulables somos todos. Negar el derecho a sufragar por el peligro de manipulación


equivale a negar la democracia misma. La posibilidad de ser engañados es el riesgo
que asumen las sociedades que han decidido vivir haciéndose cargo de su propio
destino. La democracia es el único sistema que nos da la posibilidad de corregir, en
paz, cada dos años, los malos resultados derivados de un engaño electoral. La
pluralidad de voces enriquece el debate público, y esa riqueza de argumentos y
visiones atempera el engaño. A mayor información, mayor libertad.

El argumento debería invertirse: la incorporación al demos de los jóvenes de 16 a 18


años, servirá para que los adultos sean menos manipulados en la percepción que se
forman respecto de la realidad que viven (y sufren) esos jóvenes. Si votan, entonces
habrá que escucharlos hablar con sus propias voces, y no con las voces prestadas por
adultos que los interpretan. Una democracia más inclusiva significa una mejor
democracia.
Por último, en algunos sectores –no necesariamente conservadores– afloró un
enfoque basado en cierto paternalismo bienintencionado pero prejuicioso. Según este
argumento, los menores de 16 a 18 años son “niños y niñas” a los que hay que
proteger. Así, primero deberíamos ocuparnos de garantizar la vigencia de todo el plexo
de derechos sociales para cada uno de los jóvenes que habitan el suelo argentino, y
recién después, discutir sus derechos políticos. Este argumento coloca el carro delante
del caballo.

La historia de la democracia moderna demuestra que el peso electoral de un


segmento social es el paso previo para demandar pacíficamente, y dentro de los
canales institucionales, la vigencia plena de sus derechos. Esperar que la situación de
los jóvenes prospere sin antes empoderarlos, presupone una apuesta a la buena
voluntad de los gobernantes, lo cual es, en el mejor de los casos, un error de
diagnóstico. La equidad de género prosperó después de que la militancia feminista
conquistara el sufragio femenino. No antes. Las clases medias ingresaron al Estado –
hasta entonces vedado a la oligarquía conservadora– cuando el voto secreto,
universal y obligatorio permitió a la UCR acceder al gobierno. No al revés. Los
trabajadores industriales conquistaron avances sustanciales en el goce de los
derechos sociales cuando su peso electoral fue suficiente para sostener en el poder al
peronismo.

La acción directa, la participación política y el peso electoral son objetivamente las


mejores herramientas a disposición de los colectivos sociales para lograr que los
gobiernos de todos los niveles promuevan políticas públicas que favorezcan los
intereses populares.

En materia juvenil, el futuro llegó hace rato. Muchos jóvenes han retornado a la
participación política activa. Los centros de estudiantes secundarios han visto el
surgimiento de nuevos cuadros políticos con capacidad para promover y articular
demandas escolares. Han florecido gérmenes de militancia donde nada había. La
democracia argentina no debería desaprovechar la oportunidad de enriquecer las
urnas incorporando una franja etaria que recién empieza a recuperarse del brutal
disciplinamiento que sufrió en los años setenta.

El Estadista, 17 de octubre de 2012

http://www.telam.com.ar/notas/201304/14116-votar-a-los-16.html
Voto joven e historia familiar y barrial

- Se puede proponer a las y los estudiantes la realización de encuestas y entrevistas


en profundidad en torno a los siguientes ejes:

¿Cuándo votaste por primera vez? ¿Cómo fue la experiencia? Describila. ¿Cómo era
el contexto socio histórico del momento? ¿Te hubiera gustado votar antes? ¿Por qué
no pudiste votar antes? ¿Qué opinás del voto a los 16 años?

Sería importante guiar a las y los estudiantes para que hagan entrevistas a personas
de diferentes edades y se pueda realizar así una historia electoral de la familia o del
barrio.