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Instituto Superior Privado “Robustiano Macedo Martínez”

Profesorado de Educación Secundaria en Lengua y Literatura


Literatura extranjera I
Ficha de asignatura

El teatro clásico francés


El teatro clásico francés constituye una reacción, basada en la razón y
el equilibrio, contra los excesos del teatro barroco. Presenta, por tanto, algunas
características específicas respecto al drama isabelino inglés o a la comedia
nacional española representadas, respectivamente, por Shakespeare y Lope de
Vega.

 Respeta, con algunas excepciones, la regla de las tres unidades: la


acción es única y transcurre en un solo decorado durante, a lo sumo, un día.

 Las piezas responden al criterio del decoro o buen gusto.


 Los autores buscan la verosimilitud y, por consiguiente, rechazan
tanto los argumentos descabellados como los elementos de tipo fantástico o
sobrenatural.

 En general, se observa una nítida distinción genérica entre


la tragedia y la comedia, frente a la mezcla de elementos trágicos y cómicos
propios de las obras de Shakespeare o del teatro español del Siglo de Oro.
La tragedia: Pierre Corneille y Jean Racine 
Los principales tragediógrafos clásicos franceses fueron Pierre
Corneille1 (1606-1684) y Jean Racine2 (1639-1699).

1
Dramaturgo francés, creador de un nuevo estilo teatral, que da mayor peso a los sentimientos
de los personajes —en su mayoría, héroes caracterizados por sus virtudes morales—. Con sus primeras
obras alcanza el éxito y la protección del cardenal Richelieu, convirtiéndose en autor de la corte. Su
tragedia El Cid rompe con la regla de las tres unidades (tiempo, lugar y acción), lo que le valió la
condena de la Academia francesa, de la que, sin embargo, luego fue miembro. Entre sus obras, destacan
títulos como Horacio, Cina, Andrómeda, o las comedias Mélite y El mentiroso.
En sus últimos años pierde el favor de la corte y del público, viviendo gracias a una pensión
real. Corneille es considerado el creador del modelo de tragedia francesa, que posteriormente desarrolló
Racine.
2
Junto con Corneille y Molière, es uno de los grandes dramaturgos del teatro clásico francés.
Educado en el jansenismo (corriente teológica que defendía la austeridad y el rigor moral), sus
creencias tuvieron reflejo en sus personajes, dominados por las pasiones, para los que el amor es un
sentimiento destructivo condenado a la fatalidad.
Fue principalmente un autor trágico (Andrómaca, Berenice, Británico, o la que es considerada
su obra maestra, Fedra). Sus obras tienen un estilo elevado, sobrio y elegante, con un lenguaje rico en
imágenes.
La obra más destacada de Corneille fue El Cid —inspirada en la
española Las mocedades del Cid, de Guillén de Castro—, que despertó una gran
polémica por su inobservancia de las reglas establecidas por la preceptiva clásica.
Por su parte, Racine escribió tan solo doce tragedias, con argumento
mitológico o bíblico, cuyo valor fundamental radica en la belleza y musicalidad
del texto, escrito en versos alejandrinos. En Fedra, su obra cumbre, presenta en
escena la pasión fatal de la protagonista, esposa de Teseo, por su hijastro Hipólito.
La comedia: Molière
El autor más destacado de la tradición clásica francesa fue Molière3,
cuyas comedias se caracterizan por su intención satírica. En estas obras el autor
critica, por medio del humor, los vicios o defectos de la sociedad de su tiempo.
Principales obras

En la producción de Molière destacan tres títulos, que comparten la denuncia de la


hipocresía:

 Tartufo. El personaje que da título a la comedia es un impostor que pretende


casarse con la hija de Orgón, su anfitrión, y a la vez, seducir a la esposa de este. La obra
provocó el descontento de la jerarquía eclesial, pues Tartufo se caracteriza por una extrema y
fingida devoción.

 Don Juan. En esta nueva recreación del mito del conquistador, el personaje
justifica su conducta afirmando que «la hipocresía es un vicio de moda» y «todo espíritu sabio
debe adaptarse a los vicios de su siglo». Tras engañar a sucesivas mujeres con promesas de
matrimonio, muere fulminado por el fuego del infierno, mientras su criado Sganarelle se
lamenta: «¡Mi salario, mi salario!».

 El misántropo. Alceste, enamorado de Celimene, es un hombre desengañado de


la condición humana, que rechaza con intransigencia las convenciones de la vida en sociedad.
La obra termina con su definitiva y conmovedora huida del mundo.

Tanto en las obras anteriores como en las que tratan de la condición de la


mujer (La escuela de mujeres, Las preciosas ridículas) o de la obsesión por el
dinero (El avaro), Molière emplea recursos de comicidad tomados de
la commedia dell'arte italiana y de la comedia latina (malentendidos, entradas
inoportunas...), que combina con la sutileza y la profundidad psicológica en la
creación de caracteres.

3
La vida de Jean-Baptiste Poquelin, apodado Molière, estuvo consagrada al teatro: además de
dramaturgo, fue empresario, director y actor especialmente dotado para la comedia. Con su compañía
recorrió Francia durante largas giras, y gozó del favor del rey Luis XIV, quien lo protegió de los
ataques de sus enemigos. La leyenda dice que murió en el escenario, vestido de amarillo, representando
El enfermo imaginario.