Está en la página 1de 3

Ensayo sobre la psicología de la salud.

INTRODUCCIÓN:
La psicología de la salud, tiene como finalidad prevenir, diagnosticar, y en algunos casos
curar, trastornos del comportamiento en un ser humano. He aquí la importancia de conocer
su historia, y dominar sus conceptos básicos. Pues bien, dentro del presente ensayo se
expondrán algunas consideraciones personales, sobre la historia de la psicología de la salud,
para terminar cuestionando las diferencias entre una enfermedad física, y una enfermedad del
comportamiento.

CUERPO ARGUMENTATIVO:

En la antigüedad, antes de la aparición de la filosofía griega, y debido al poco conocimiento


sobre las enfermedades en el ser humano, las personas atribuían las enfermedades a
cuestiones de mitos y cuentos tradicionales (las enfermedades las causaban los hechizos,
demonios o fantasmas).
Los griegos fueron los que introdujeron las bases para comprender las enfermedades en el
ser humano. La diferencia entre los griegos y sus predecesores, fue el método para crear
conocimiento. Aristóteles al crear los cimientos del método científico, ya decía, en su
concepto de Epéstime (así lo nombro), como aquel conocimiento que podía ser comprobado
en base a una rigurosa lógica.
Y de hecho, las cosas en la actualidad, a pesar de tener un bagaje cultural de siglos de
desarrollo en cuestiones de medicina, anatomía y psicología, aún son similares a las
explicaciones de la antigüedad. Hegel decía que el tiempo es tan relativo como el nivel de
conocimiento de una persona; hoy, miles y miles de mexicanos que carecen de la capacitación
básica, aún siguen creyendo que las enfermedades son el justo castigo de un mito. Aún hay,
en las regiones más paupérrimas y por ello con menos educación, personas que siguen
creyendo en la brujería, demonios y fantasmas.
En la edad médica, me queda claro que la iglesia jugó un papel fundamental. Es irónico que,
durante esos siglos, y bajo el dominio de esa institución, hoy por hoy, se conozca a esa época,
como el “oscurantismo”. Pues bien, en esa época las enfermedades eran provocadas como el
castigo propinado por dios, para reprender a sus feligreses.
En la época del renacimiento, la medicina sufrió un avance revolucionario. Dejó de existir la
figura del barbero sangrador, para implementarse la profesión del médico y el cirujano.
Durante el siglo XVI, ya se conocía un tipo de anestesia rudimentaria que salvó la vida de
infinidad de personas que morían por el dolor al tratar contusiones o fracturas; también, en
ésta época ya se aplicaban operaciones de amputación de extremidades para detener la
gangrena, por mencionar algunos de los más importantes…
Para medidos de 1600, ya se había descubierto a los gérmenes y a las bacterias, lo que
cambiaría, nuevamente, la medicina tradicional hasta esa época.
Para finales de 1700 ya se habían descubierto las vacunas, como una forma de curar la viruela,
una de las enfermedades más peligrosas y mortales de la historia de las enfermedades.
Pero no fue sino hasta principios del siglo XX, que se descubrió la penicilina, como un hongo
que tenía una increíble capacidad para eliminar a las bacterias de forma eficaz, y que
contribuyó a curar a millones de personas alrededor del mundo.
Cuando los descubrimientos médicos fueron capaces de prevenir y curar las principales
enfermedades que causaban la muerte prematura del ser humano, fue, que se centró la
atención en otro tipo de males, que habían estado por demás descuidados: las enfermedades
psicológicas. Quizá no haya otro ámbito en la salud donde las personas hayan sufrido más
maltrato y vejaciones que en los tratamientos de enfermedades psicológicas. Basta decir que
el término de psicología, apareció por primera vez en el siglo dieciocho, y que es una ciencia
relativamente actual en el mundo. Por poner un ejemplo, durante el siglo XIX y gran parte
del XX proliferaban los manicomios, centros donde recluían a los enfermos, y donde las
“torturas” eran disfrazadas como tratamiento. Pero durante el siglo XX se siguieron
presentando torturas como tratamientos, por poner un ejemplo, en el año de 1949, se
reconoció al Dr. Egas Moniz, con el premio nobel por el “increíble descubrimiento de la
lobotomía en la psicosis”, y en qué consiste, pues en cercenar un pedazo del cerebro al
enfermo. Tratamiento que siguió vigente hasta mediados del siglo XX por cierto. Y qué decir
del “tratamiento” del shock eléctrico directamente aplicado al cerebro, usados con la
finalidad de “borrar” los recuerdos que provocaron un trastorno mental a un enfermo…

CONCLUSIÓN.

En la actualidad las cosas no van en mejor dirección. Hoy en día, basta con echar un vistazo
a algunos trastornos contenidos en el DSM V, para etiquetar la melancolía, las conductas
hiperactivas (normales) en los niños, o una reacción de enfado natural, son encajados en la
tipología que nos presenta el manual.
Además, pocos se han detenido a leer el prólogo de dicho manual, en donde, disfraza el
termino de síndrome, y lo nombra como trastorno, diciendo, literalmente, que son sinónimos.
Aquí está la diferencia principal entre una enfermedad física, causada por una específica
causa (una bacteria o un virus), y una enfermedad mental que generalmente es causado por
varios factores (la historia de vida del sujeto, alguna situación traumática dentro de su
desarrollo, la pérdida del trabajo o la muerte de un familiar cercano, o, incluso, todas ellas en
cierto grado de efecto).
Desde esa perspectiva, creo, que la “ciencia” de la psicología, aún tiene un sin número de
explicaciones y teorías que podrían rayar en la charlatanería. La psicología, en cuanto a su
uso clínico, hoy se encuentra en sus cimientos, desde mi perspectiva. Ahí tenemos, por
ejemplo, la teoría psicoanalítica, como una de las principales usadas en materia clínica, y que
está basado más en información casuística que incorpora explicaciones altamente subjetivas,
que, a veces, rayarían en la mitomanía (veamos el complejo de Edipo, o los registros de lo
simbólico lo imaginario y lo real de Lacan, para explicar la realidad psíquica del ser humano).
Y si, agregamos que, el uso de fármacos para el “tratamiento” de las enfermedades mentales,
es un área del mercado económico altamente rentable, podemos llegar a la conclusión de que,
bajo esa influencia, es muy conveniente al sistema financiero, la implementación de
tratamientos que impliquen el consumo de medicamentos, por lo que se propicia a atribuir a
conductas normales del sujeto, características de enfermedades, que muy probablemente no
lo sean.
En suma, el avance teórico de la psicología para implementar tratamientos efectivos en la
actualidad, y con mayor razón en nuestro país, creo que está es por mucho, bastante
deficiente.