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HUMANISMO: El humanismo es una corriente filosófica que nace en Italia en el siglo XV durante la época

renacentista, este movimiento se fundamenta en el valor de los seres humanos, dándole mayor importancia al
pensamiento crítico y a lo racional, por encima de toda superstición o dogma. A través de ella se buscó la
transmisión de conocimientos, que hacían del hombre un sujeto realmente humano y natural.

LA PROPUESTA DE LA EDUCACIÓN HUMANISTA EN LA UNIVERSIDAD

La tradición educativa humanista en la universidad está fincada en la convicción de la dignidad inalienable de la persona
humana, el desarrollo de la reflexión crítica, la creatividad, la curiosidad, la preocupación por las problemáticas éticas y la
visión de conjunto por encima del saber especializado y fragmentado.

La educación humanista parte de una concepción de la persona humana como sujeto–agente dotado de conciencia, libre y
racional, y considera que la educación es un proceso intencional que implica la comprensión, afirmación y transformación
del mundo y del propio sujeto. Así, López Calva (1996: II) señala que el proceso de enseñanza–aprendizaje es,
fundamentalmente, un proceso de "encuentro humano" en el que tiene lugar el diálogo atento, inteligente y razonable, así
como la libre valoración sobre los diversos aspectos de la realidad que se estudia, con el propósito de ampliar el "horizonte
de comprensiones, significados y valores que intervienen en él".

En la UIA, el humanismo se define desde sus documentos básicos: el Ideario, promulgado en 1968, y la Filosofía
educativa de 1985. En su Ideario la institución se adhiere a los valores humanos universales y se compromete con la
formación integral de los estudiantes como factores inherentes a su tarea cultural. Postula además el diálogo con "todas las
corrientes ideológicas" y el "sentido profundo y operante de justicia social".

En la Filosofía educativa, la educación se define como "un proceso social" por el que "el hombre, como agente de su propio
desarrollo, tiende a lograr la más cabal realización de sus potencialidades" (p. 9). Se sostiene así la concepción del ser
humano como un ser en proceso de autoconstrucción, como un proyecto de sí mismo que busca su realización actualizando
seis dinamismos "fundamentales": creatividad, libertad, criticidad, solidaridad, integración o armonización de su mundo
afectivo y "conciencia de su propio actuar". Esta última tendencia se traduce más adelante como la "apertura a la
trascendencia" que surge de la necesidad humana de encontrar un sentido último a la existencia y que constituye el elemento
más específico de la inspiración cristiana que subyace en el texto.

Hablar de una educación Humanista, implica hacer referencia a aquel tipo de Educación que pretende formar
integralmente a las personas como tales , a convertir a los educandos en miembros útiles para si mismos y para
los demás miembros de la Sociedad. Es por eso que pone énfasis, además de los temas curriculares, en la
enseñanza de normas, valores y creencias que fomenten el respeto y la tolerancia entre las personas. Sin estos
conceptos claros, como ya dije , no podríamos hablar de Educación.

Ninguna persona, sea cual sea su formación en esta vida, podría considerarse como tal, sino tiene en cuenta estos
principios éticos fundamentales.

Un estudiante, un obrero, un empresario, un científico, necesitan conocer y respetar estos valores, ya que no
alcanza con tener la excelencia académica sino sabemos como actuar dignamente.

¿Qué sería de nosotros si los científicos no tuvieran un código ético compartido?

No niego en ningún momento lo importante que es tener una preparación adecuada y competente de acuerdo al
momento en que vivimos, pero nada de esto sería valioso, si el ser humano no aprende a ser humano.

Hablar de una Educación Humanista es hablar de un proceso educativo amplio, dinámico, que engloba todos los
aspectos de las personas, académicos si , pero muy especialmente normativos, y que según creo, debería seguir
los siguientes principios:
-Debe ser una educación de calidad:

Una buena educación es el ingrediente sin el cual un proceso de desarrollo carece de la fuerza necesaria para
hacer a las personas agentes activos de su propia transformación, y de la transformación de la Sociedad en que le
tocó vivir. Una buena educación, garantiza el progreso de la Sociedad al hacernos más abiertos, más críticos de
nosotros mismos y de todo el entorno que nos rodea.

Aprender, es, pues vivir.

-Debe brindar un aprendizaje significativo: Esto significa, permitir al educando aprender, de acuerdo a su realidad,
con métodos y técnicas que le permitan integrar el conocimiento a su personalidad de una manera natural y
reflexiva.

Dijo Pestalozzi refiriéndose a la educación Pública en los inicios del siglo XIX

“Debemos tener en cuenta que el fin último de la Educación no es la perfección en las tareas de la escuela, sino
la preparación para la vida ,no la adquisición de hábitos de obediencia ciega y de diligencia prescrita, sino una
preparación para la acción independiente”

-Debe dar una formación integral

Incentivando el respeto a las diferencias de cada uno. Se debe dar a cada uno lo que le corresponde, de acuerdo a
sus características y posibilidades, tratando de ayudar especialmente a quien más le cuesta y menos tiene, pero
sin descuidar a los demás Cada uno de nosotros tiene fortalezas y debilidades propias, y solo reconociendo estos
factores podremos brindar una enseñanza justa.

-Debe formar ciudadanos aptos para vivir y proteger un sistema democrático de Gobierno.

Dijo José Pedro Varela: “La educación es de vital importancia, para aquellos pueblos ,que ,como el nuestro han
adoptado la forma democrática-republicana….. La extensión del sufragio a todos los ciudadanos exige…la
educación difundida a todos, ya que sin ella el hombre no tiene conciencia de sus actos…(La Educación en la
Democracia) La mayoría de nosotros, sabemos lo que ocurre en aquellas sociedades donde los ciudadanos no
tienen una educación de calidad , y como son propensos a caer en manos de líderes que intentan
manejarlos aduciendo el bien común…

-La educación debe ser democrática

Se debe tratar de que llegue a todas las personas con la misma calidad de excelencia, nadie debe quedar fuera del
sistema educativo ni de las nuevas tecnologías que facilitan el proceso educativo en la actualidad.

Una Educación Democrática, es el primer paso para un Gobierno Democrático.

Debe además preparar a las personas académicamente Esto es, darles, las competencias necesarias para ingresar
al Mercado Laboral actual colaborando con el desarrollo de sus aptitudes e inclinaciones laborales, para que
puedan desarrollarse como personas y colaborar eficazmente con la Sociedad.

María Montessori señaló tres puntos fundamentales en los cuales debía basarse una buena educación:
El ambiente adecuado. Se refiere aquí un ambiente ordenado, tranquilo, donde el estudiante se sienta seguro y
respetado.

El maestro humilde: El maestro debe ser una guía, un acompañante del desarrollo del estudiante. Un orientador
del proceso educativo Material Científico: Es decir , cada estudiante debe contar con los materiales adecuados,
concretos de acuerdo a la edad que tiene y a sus características personales.

Cada contenido brindado debe adecuarse a los requerimientos de maduración que presente el educando.

La Educación es un bien precioso que debemos cuidar; y dejando de lado las modalidades y los nombres que esta
tenga de acuerdo al momento en que nos encontremos; su prioridad debe ser formar integralmente a las personas.
Y esto indica que debe ser necesariamente “humanista”

En una palabra: La educación debe garantizar a cada integrante de la Sociedad una preparación adecuada para
seguir estudiando en forma autónoma y permanente, e integrarse al mercado laboral , pero además brindarle muy
especialmente los principios éticos indispensables que le permitan hacer de la Sociedad en que vive un entorno de
tolerancia , respeto y solidaridad . Sin éstos, la Educación habrá fracasado y la Sociedad estará perdida.

NICOLÁS MAQUIAVELO: Nicolás Maquiavelo (Florencia, 3 de mayo de 1469 – ib., 21 de junio de 1527) fue
un diplomático, funcionario público, filósofo político y escritor italiano. Fue asimismo una figura relevante
del Renacimiento italiano.

Aunque Maquiavelo nunca lo dijo, se le atribuye la frase «el fin justifica los medios», ya que resume muchas de
sus ideas. Se considera a Maquiavelo como uno de los teóricos políticos más notables del Renacimiento, pues con
su aporte se abre camino a la modernidad en su concepción política y a la re-estructuración social.

Maquiavelo se declara partidario de la república, partiendo del supuesto de que toda comunidad tiene dos espíritus
contrapuestos: el del pueblo y el de los grandes (que quieren gobernar al pueblo), que están en constante conflicto.
Para Maquiavelo el mejor régimen es una República bien organizada (toma como ejemplo la República Romana),
aquella que logre dar participación a los dos partidos de la comunidad para de esta manera contener el conflicto
político dentro de la esfera pública.

Maquiavelo es un pensador, pero sin un sistema filosófico concreto, un humanista con nostalgia de la grandeza
de la antigua Roma; patriota, sin principios éticos y oportunista. No se distinguió ni por su amor ni por su respeto
a sus semejantes. Procurar el bien moral o material del pueblo quedaba relegado frente al objetivo de afianzar el
poder del déspota. Los dos valores centrales del Renacimiento: racionalidad y libertad se aplican también a la
visión renacentista de la sociedad y del pensamiento. El progreso en la historia depende de la acción del hombre
y no de la intervención divina. Maquiavelo rechazó cuanto fuera idealismo y teoría y aplicó el sentido práctico.
La política nada tenía que ver con la moral, la ética o la religión.

Por tanto, El “Estado” para Maquiavelo tiene una concepción totalmente diferente de la sociedad humana: para
él el hombre es por naturaleza perverso y egoísta, sólo preocupado por su seguridad y por aumentar su poder
sobre los demás; sólo un estado fuerte, gobernado por un príncipe astuto y sin escrúpulos morales, puede
garantizar un orden social justo que frene la violencia humana. Fue el primero en usar la palabra estado en su
sentido moderno. Algunos le atribuyen la invención de la dictadura moderna y su consiguienteRealpolitik, como
expresión específicamente distinta de las antiguas formas de totalitarismo. Sus ideas políticas estaban
impregnadas de sentido práctico y una visión realista de gobierno.

Maquiavelo fue un agudo observador de su tiempo y por encima de las críticas que puedan hacerse a su
pensamiento político, fue capaz de describir con acierto la terrible naturaleza humana: “...Se puede decir de los
hombres lo siguiente: son ingratos, volubles, simulan lo que no son y disimulan lo que son, huyen del peligro,
están ávidos de ganancia; y mientras les haces favores son todos tuyos, te ofrecen la sangre, los bienes, la vida y
los hijos cuando la necesidad está lejos; pero cuando ésta se te viene encima vuelven la cara. Los hombres olvidan
con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio. La naturaleza de los hombres es contraer
obligaciones entre sí tanto por los favores que se hacen como por los que se reciben...”

Precisamente, la mayor aportación de Maquiavelo a la historia del pensamiento fue, probablemente, su capacidad
para identificar toda esa parte negativa, ese lado oscuro del hombre y reconocer en ello una parte inherente a la
realidad, que afectaba a la política, al ordenamiento de una sociedad y a los propios gobernantes. A Maquiavelo
le preocupaba ante todo la obtención y la conservación del poder y para ello argumenta que el hombre de estado
debe poner a disposición de la consecución de dicho objetivo, todos sus talentos y capacidades… incluidos los
que le proporciona su lado oscuro, como aquellos que estarían basados en el uso de la astucia, el engaño o la
fuerza. Así, no duda en castigar la traición de la forma más dura “el que quiere ser tirano y no mata a Bruto y el
que quiere establecer un Estado libre y no mata a los hijos de Bruto, sólo por breve tiempo conservará su obra”;
en recurrir al uso de la hipocresía, “un príncipe jamás predica otra cosa que concordia y buena fe… y es enemigo
acérrimo de ambas, ya que, si las hubiese observado, habría perdido más de una vez la fama y las tierras”, "... yo
no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo
entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla”; o simplemente dejar a un lado la moral y valerse de cualquier
método si con ello se conserva el orden establecido y el poder: "...haga, pues, el príncipe lo necesario para vencer
y mantener el estado, y los medios que utilice siempre serán considerados honrados y serán alabados por todos..."

En el fondo y por más que todo ello pueda repugnar o ser contrario a los valores esenciales, no deja de tener razón
Maquiavelo cuando afirma que lo práctico, para alcanzar o mantener el poder, pueda llegar a ser el asesinato, la
guerra, el uso de la fuerza, la astucia o el engaño. La realidad, la triste realidad, nos enseña que, en efecto, así ha
venido siendo a lo largo de la historia, e incluso, casi 500 años después de que el florentino dejara todo ello
plasmado en “El Príncipe”, todavía continúa siendo así en muchos lugares del planeta… y en muchos otros se
maquilla bajo el término oscuro y ambiguo de “razón de estado”. Maquiavelo describió al hombre y a la política
tal y como eran, tal y como son, no cómo deberían ser.

ERASMO DE ROTTERDAM: Ha sido un humanista, filósofo cristiano, literato, estudioso, erudito del griego, y
es considerado el representante por excelencia del pensamiento humanista durante el Renacimiento, buscaba
reformar la Iglesia y la sociedad en busca del progreso ético y cultural del ser humano.

A través de toda su vida, Erasmo fue consecuente en sus críticas a los poderes establecidos y a los abusos que los
malos religiosos hacían de ellos. Su brillante trabajo con la Biblia confirmó su fe y su enorme difusión pública lo
convirtió en un personaje querido y admirado por católicos y protestantes por igual.

El trabajo de Erasmo se desenvuelve entre la ortodoxia tradicionalista y la Reforma, y su obra termina en el índice
de libros prohibidos a fines del siglo XV. Todas las obras de Erasmo fueron censuradas e incluidas en el "Índice
de Obras Prohibidas" por el Concilio de Trento. De manera similar fueron denunciadas por la mayoría de los
pensadores protestantes.
Desde su trabajo de académico versado tanto en la doctrina como en la vida monacal, Erasmo creyó su obligación
liberar a la Iglesia de la parálisis a que la condenaban la rigidez del pensamiento y las instituciones de la Edad
Media, ya que él creía que el Renacimiento era una manera de pensar fundamentalmente nueva. La tradición y
las ideas de la Edad Media no tenían ya lugar en el mundo, y consideraba que él debía ser el encargado de cambiar
el estado de cosas.

A través de su vida y su obra se expresan las grandes respuestas que el Humanismo intentó dar a las cuestiones
referidas al Hombre. Erasmo propone un mensaje humanista opuesto al de Maquiavelo y Lutero. Frente a la visión
pesimista y conflictiva del hombre que marca el pensamiento del italiano y el alemán, el holandés cree en las
posibilidades del hombre y, por consiguiente, su obra está concebida bajo el signo del optimismo y de la
concordia.

Toda la obra de Erasmo está inspirada por el ideal de la renovación moral de Europa por medio del humanismo
evangélico. Erasmo parte de la toma de conciencia de las corrupciones acumuladas durante siglos por la Iglesia y
de su necesidad de reforma para devolverla a su pureza primitiva y propone el uso de la capacidad racional del
hombre para adquirir un mayor conocimiento de la religión cristiana.

Los planteamientos de Erasmo son fundamentalmente morales. Sin embargo Erasmo pretende la moralización de
la vida política, esto es, que la política quede subordinada a la ética cristiana. Personaliza la política en la figura
del príncipe, propia de la época, y centra su reflexión en la formación y en el ejercicio del poder dentro de los
límites definidos por la moral cristiana. El príncipe cristiano es, por tanto, un buen príncipe, y el Evangelio es la
mejor guía para la política. Su perspectiva es radicalmente diferente de la de Maquiavelo. Para Erasmo la moral
cristiana debe ser la norma que guíe todas las acciones humanas, incluidas las de los gobernantes.

Su "humanismo de la Biblia" , su maestría filológica y literaria, y su espíritu crítico y reformista le otorgaron


influencia importante en el siglo XVI lo que generó una corriente de pensamiento llamada erasmismo. La
expansión de este pensamiento fue reflejo de las nuevas corrientes ideológicas que impregnaron la primera mitad
del siglo, y que en la órbita de los países católicos quedó cercenada con la Contrarreforma.

Erasmo se definió a sí mismo como ciudadano del Universo, rehuyendo todo compromiso nacionalista o
partidista, y buscando solamente los espacios donde la cultura humanista fuera floreciente y libre.

El tema que plantea Erasmo al hacer una crítica a su tiempo poniendo sus palabras en boca de la Estulticia es un
tema de actualidad y en pleno debate. El Elogio de la locura influyo en muchos pensadores incluso en el mismo
Lutero quien evidentemente la estudio. [Ver los escritos de Foucault.]

Para Foucault, este tema es un constructo social siempre relacionado con los conceptos de libertad, conocimiento
y poder. Aquí reside incluso su actualidad en donde el desconocimiento de los derechos, el avasallamiento de la
dignidad del hombre, el absoluto desconocimiento del respeto por el otro, están dando paso a una forma de Moira
social en donde la misma valoración está tomando formas de un síndrome que muestra la perdida creciente de lo
que implica la valoración de la libertad, deformada por el ansia de poder y por una alienación extendida producto
de demandas sociales del más bajo nivel de racionalidad y por una creciente ignorancia.
Este estado de estulticia de los actores sociales sigue vigente y con plena actualidad.

TOMÁS MORO: Humanista inglés del Renacimiento.Cursó en Oxford estudios humanísticos hasta 1494, año
en que ingresó en New Inn para iniciar la carrera de Derecho. Como humanista, coincidió con Erasmo de
Rotterdam en muchísimos aspectos y a ambos les unió una profunda amistad.

Desde joven fue un hombre exageradamente religioso. Interesado por los acontecimientos políticos de su tiempo,
es miembro del Parlamento en 1504.

Desempeñó durante algunos años diferentes cargos en el Gobierno. En 1514, fue administrador de legados; en
1521, tesorero de Hacienda; en 1523, speaker de la Cámara de los Comunes y, en 1529, sucedió a Wolsey en el
puesto de canciller.

Fiel súbdito de la corona, sin embargo se opuso al rey en lo referente a las cuestiones de supremacía de poderes
y al divorcio. En 1532, al aprobarse la ley que privaba al Papa de los primeros ingresos del año por beneficios,
renunció al Gran Sello, abandonando su trabajo en la Corte.

A pesar de los intentos que el rey de Inglaterra realizó para conseguir de nuevo su colaboración, Tomás Moro,
como católico y antirreformista, no transigió en ningún momento, perdiendo con su decisión los favores y
protección del monarca.

En 1534, ante su negativa a reconocer al rey como jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra, es hecho prisionero y
encarcelado en la torre de Londres. Acusado de alta traición, tuvo que comparecer ante los tribunales; fue
considerado culpable y, después de un año de prisión, decapitado.

Tomás Moro fue el creador del tan apasionante género de las utopías o representaciones de estados y situaciones
imaginarias con el fin de poder realizar y hacer realizar experimentos mentales insospechados. Tal es el carácter
de su obra «De optimo ripublicae statu nova insola Utopia». Para no alejarse demasiado de la realidad, antes de
comenzar a narrar las diversas historias de la fantástica islita, Moro nos muestra, irónica y sarcásticamente, como
funcionaba la justicia en Inglaterra.

Además nos explica el origen económico de las injusticias sociales. Propone una serie de remedios a este tipo de
problemática, sin encontrar en ninguno de ellos la verdadera solución a tales injusticias, y afirma rotundamente
que la única vía posible para superar la iniquidad social siempre motivada por cuestiones económicas, es la
abolición absoluta de la propiedad privada, que es, en definitiva, el eje de todo proceso socio-económico.

JUAN LUIS VIVES: " En todo centro de enseñanza debieran reunirse los maestros cuatro veces al año y discutir
el modo de ser de cada alumno para encaminarlo a la clase de estudios para la que presenta mayores aptitudes.
El premio del estudio no es el dinero ni la posición, sino la cultura del espíritu, que es cosa del más excelso e
incomparable valor, más instruido y más virtuoso" .

El filósofo, pedagogo y psicólogo Juan Luis Vives fue un precursor del Humanismo y hombre del Renacimiento.
Un adelantado a su tiempo que, en la actualidad, recobra plena vigencia por su defensa del individuo, de la
solidaridad con los necesitados, de la educación y el compromiso como plataforma social.

Está considerado como uno de los precursores de los modernos sistemas de asistencia social, uno de los padres
de la psicología gracias a su novedoso procedimiento inductivo de psicología aplicada, y un reformista de los
métodos de enseñanza y pedagogía.

considerado un auténtico hombre del Renacimiento, ya que reunía en su persona todas la actitudes características
renacentistas: crítica de la autoridad, preocupación por el hombre, vuelta a las fuentes clásicas, atención a la
observación y la experiencia, curiosidad por las novedades, culto al trabajo y al espíritu productivo, sano y
ponderado utilitarismo, profunda religiosidad intimista, etc. En definitiva, fue una mente destacada de su tiempo.

Vives se convirtió en el máximo defensor del erasmismo español, pero no como una simple continuador,
sino como una auténtico creador de ideas, ya que aparte de ser coetáneos se dieron ciertos paralelismos en
sus carreras.

Ambos se vieron afectados por el modo en que se impartía la educación cuando eran estudiantes, y
experimentaron la llegada del nuevo movimiento renacentistacuando las universidades comenzaron a
recuperar la cultura grecorromana, mientras ejercía como profesores. Era el origen del Humanismo que
brotó con fuerza en sus pensamientos y su didáctica.

Los humanistas, como Vives, no cuestionaban la jerarquía de la Iglesia ni la doctrina católica, sino sus
métodos obsoletos de enseñanza en las escuelas y universidades, la superchería utilizada en sus prácticas,
la rutinaria repetición de sus acciones. Era una metodología alienada que limitaba la capacidad de
pensamiento de sus individuos, interponiendo su autoridad sobre la voluntad personal, y usando argumentos
medievales e interpretaciones desfasadas.

Por esos, tanto Erasmo como Vives se dedicaron a dar respuesta a las nuevas inquietudes del nuevo hombre
moderno, liberando a la Iglesia de sus argumentos medievales. La Iglesia no aceptó con agrado aquellas
sugerencias ya que los obispos del siglo XVI permanecieron firmes en sus convicciones considerando a los
reformistas como instigadores de los nuevos métodos, de la traducción de la Biblia a otras lenguas, etc.

Si bien es cierto que Erasmo se convirtió en la cabeza pensante del nuevo humanismo, el movimiento
erasmista englobó a una serie de pensadores heterogéneos entre si que elaboraron sus propias tesis de
forma independiente y que proyectaron su actividad reformista en diferentes áreas del conocimiento. En
este sentido, Juan Luis Vives continuó la senda marcada por su precursor, pero sus contribuciones, por
ejemplo en la psicología aplicada, son indiscutibles.