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ISAAC ALBENIZ

FESTIVAL MOZART 89

Las Autoridades Sanitarias advierten que:

FUMAR PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD

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SCHERZO EDITORIAL, S.A.

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Consejo de Redacción Javier Alfaya, Roberto Andrade Malde, Domin- go del Campo Casi el, Santiago Martin Be mudez, Antonio Moral, José Luis Pérez de Arreaga, Ai- turo Reverter, José Luis Téllez.

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Redacción en Barcelona: Roger Alier. Redacción

en Valencia: Blas Cortés. Actualidad: Enrique

Martínez Miura y Javier Alfaya. Discos: Enrique Pérez Adnán. Libros: Xoan Manuel Carreira. Al- ta fidelidad: Alfredo Orozco. Jazz: Ebbe Traberg. Música contemporánea: José Igés.Educación mu- sical: Víctor Pliego.

Colaboran en este número:

Javier Alfaya, Roger Aliei, Robeno Andrade Malde, Manuel Ballestero, Julio Brava, Sansón Carrasco, Xoan Manuel Carreira, Luis Femando

Carvajal Blázquez, Jesús Castaflar. Miguel Ángel Coria, Blas Cortes, Niño Dentici, Pedro Elias, Fernando Fraga. Antonio Gallego, Florentino Gracia Utrillas, Harry Halbrcich, Gabriel Jack- son, Enrique López-Aranda Domingo, Santiago Martín Bermúdez, Joaquín Martín de SagarrriAna-

ga, Enrique Martínez Miura, Blas M alamor o. Án-

gel Fernando Mayo, Wolfgang Amadeus Mozan,

Rafael Ortega Basagoiti. Enrique Pérez Adrián,

José Luis Pérez de Arteaga, Francisco Ramos. Ar-

turo Reverter, Jordi Ribera i Bergós, Andrés Ruiz Tarazona, Federico Sopefia. Jacinlo Torres Mu-

las, Ebbe Traberg. Francisco José Villalba.

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SCHERZO es una publicación de carácter

Añ o IV n.° 34 - MAYO

1989 - 425 ptas.

SUMARIO

OPINIÓN:

4

TRIBUNA ABIERTA:

Beelhoven: ética y estética,

Manuel Ballestero

8

ACTUALIDAD

9

Festivales: Rossini, Bayreuth, Salzburgo, Vcrona, Francisco José Villalba, Ángel Fernando Mayo

14

Kathleen Battle: una voz radiante y atípica, Fernando Fraga

28

Montserrat Caballé: el sueñode Isolda, cumplido, Julio Bravo ENSAYO:

33

La emoción personal en la música de Mozart, Gabriel Jackson ENTREVISTA:

38

Luciano Pavarotti: la voce é mobile, Joaquín Martin de Sagarmínaga

41

Alfred Brendel: música, sólo música, José Luis Pérez de Arteaga ACTUALIDAD DISCOGRAFICA:

45

El disco compacto a debate, Enrique

Pérez Adrián

51

DISCOS ESTUDIO DISCOGRAF1CO:

52

Música

del cosmos, Francisco Ramos

64

LIBROS

65

LA GUIA

66

DOSIER: ISAAC ALBENIZ

— En el juego de las generaciones, Federico Sopeña

— Triana: un baile! de Antonia Mercé «Argentina», Antonio Gallego.

Las versiones discográficas de «Iberia», Rafael Ortega Basagoiti Apuntes que se pretenderían discográfieos, Santiago Martín Bermúdez El proyecto Albéniz, Jacinto Torres VOCES DE AYER Y DE HOY:

DANZA:

Historia de una amistad, Arturo Reverter

Análisis

de

Iberia, Harry Halbreich

Jessye Norman:

una voz de caoba, Fernando Fraga

— Dansa Valencia 89, Jesús Castañar

ESTUDIO:

— Zaida: la belleza incógnita, Arturo Reverter

JAZZ:

— Episodios, Ebbe Traberg

EFEMÉRIDES, Luis Fernando Carvajal Blázquez

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-opinión-

El porqué de un festival

D ecíamos el

año pasado cuando presentábamos

la primera edición del Festival Mozart, que el

evento nacía con voluntad de continuidad y

crecimiento y con el deseo de que el festival se convirtiese en una institución de la vida musical madrileña. Pues bien, SCHERZO, fiel a su palabra, por segundo año consecutivo ha organizado su festival, el Festival Mozart. También es cierto que esta arriesgada empresa no hubiera visto la luz, tal y como la presentamos hoy, si no es por la colaboración de la Comunidad de Madrid y del 1NAEM y el decidido y desinteresado apoyo de una de las instituciones que más han hecho y están haciendo por la difusión y promoción de la cultura en general y de la música en particular, esa institución no es otra que la Caja de Madrid, El Festival Mozart nació con la voluntad de ofrecer al público madrileño lo más interesante de la producción mozartiana y la de sus contemporáneos, intentando, en la medida de las posibilidades que tenemos a nuestro alcance, ampliar el repertorio operístico, tan poco frecuentado por estos pagos, amén de otros campos como el camerísttco o el sinfónico, poco divulgados. Siguiendo esta pauta, la programación del Segundo Festiva! Mozart presenta una novedad absoluta en España, el estreno del singspiel Zaida, compuesto por Mozart en 1779. Se completa la programación operística con su hermano mayor, El rapio en el serrallo, singspiel con el que guarda una estrecha relación temática. En el apartado sinfónico es interesante destacar la recuperación de la Serenata «Hqffner», que se ofrecerá en su versión íntegra, y la inclusión de la Sinfonía núm. 29 en La mayor. Otro objetivo prioritario del festival era el de contar

4 Scherzo

con unos intérpretes idóneos para la interpretación de la música mozartiana. Ni que decir tiene que los elegidos para esta segunda edición del festival responden con creces a esa idoneidad. La Opera de Cámara de Varsovia repite este año tras el éxito alcanzado la pasada edición de las representaciones

de

de esta reputada compañía, que se ha especializado

en el repertorio mozartiano, por la capital española tuvo una excelente acogida tanto de público como de crítica especializada, sobre todo en las representaciones de La flauta. María Joao Pires, una de las intérpretes mozartianas con más reputación en el mundo entero, vuelve a Madrid tras unos años de ausencia para hacer de nuevo el Concierto para piano núm. 9 —que ya tocara con Ros Marbá y la Orquesta de la RTVE—, el núm. 27

y un programa enteramente dedicado a la música

para teclado del genial compositor salzburgués. También contaremos con el concurso de la Orquesta de Cámara de Holanda, con Antoni Ros Marbá al frente, además de con la soprano norteamericana Kathleen Battle, que hace su presentación en España.

Esperemos que el éxito del pasado año se repita. Porque si es así, si lo conseguimos, el festival, en primer lugar, se habrá consolidado y, en segunda instancia, habremos demostrado que es posible ofrecer un ciclo especializado de interés con un presupuesto modesto y a precios asequibles, es decir, llevar a cabo una auténtica divulgación musical. De esta forma, entre todos, habremos conseguido materializar aquella vieja idea: convertir

a SCHERZO en algo más que una simple revista

especializada o en un mero producto de mercado. El Festival Mozart está servido.

La flauta mágica y Las bodas de Fígaro. El paso

- UNA BROMA MUSICAL —i

A ún no salgo de mi asombro.

do el mejor compositor de todos

los tiempos; que mi obra es venerada hasta la saciedad, incluso por los wag- nerianos; que las revistas especializadas se rifan mi firma tras mi resurrección; pero lo que nunca creí fue lo que acabo de leer en los periódicos de esta villa. Cuando mi estornino me vio dar un sal- to, desde el sillón hasta el espejo más próximo, mientras me tocaba frenética- mente la cabeza, salió de su éxtasis la- xidérmico y empezó a tararear la marcha turca, mientras revoloteaba en la jaula de Papageno en la que le tengo instalado. Más histérico se puso aún al observar

Siempre he pensado que he si-

las risotadas que posteriormente estalla- ron en la habitación y que no pude re- primir. La verdad es que la noticia me recordaba mis viejos tiempos de Salzbur- go o Viena, cuando las histéricas aris- tócratas de turno se rifaban mis partituras, o cuando por la vieja Euro- pa se paseaba mi genial infancia entre sedas, rapes, contadine, cameríere, con- tesse, baronesse, marchesone, principes-

se

adoración entre mágica y enfermiza que, la verdad, ahora que lo pienso, con mis siglos a cuestas, me cabreaba enor- memente.

En todo aquello habia una especial

Hoy las cosas no han mejorado, y se-

guramente cuando leas esto, mozartia- no de pro, algún maniático habrá adquirido en subasta pública uno de mis

rizos, mi más querido bucle, que, sin du- da, perteneció a Nancy Storace, mi úni- ca debilidad, por la que fui capaz de hacer semejante tontería. Ahora, casi doscientos años después, alguien ha en- contrado mi rizo abandonado y comer- cian con él. Protesto y pido que se me devuelva. Un compositor español afin- cado en la Viena de la época, Manolo von Escobar, diría: Mein rizo me lo ro-

Wun-

baron, anoche cuando dormía derbarü!

W.A.M.

- opinión-

EL DISPARATE MUSICAL

Gazapos hilarantes

M e voy a permitir, con su venia,

cómico de temas serios. Haga-

mos, por una vez, un tratamiento có- mico de temas cómicos. Entre las va- rias cosas que pueden ser motivo de solaz y regocijo, las hay que son burra- das, disparates que traducen la más grande ignorancia, y gazapos inocentes (a veces no tan inocentes). De las bu- rradas puede uno reírse, aunque a ve- ces entran más ganas de llorar que de otra cosa. Los inocentes gazapos per- miten la risa sana, sin mala intención, aunque su incidencia excesiva puede re- velar descuido y chapuza. Contaba un cronista político la anécdota de la no- ticia sobre la visita de cierto obispo a una institución de caridad dirigida por unas clamas. El gazapo se coló en la pa- labra «celo» y ia noticia daba cuenta de que «el señor obispo admiró el culo de las señoras», para divertimento de Ips correspondientes lectores. El Ente RTVE ha sido pródigo en bu- rradas y gazapos, algunos ya reflejados en estas páginas (acuérdense de ¡a me- tamorfosis de Cari Phiiipp Emanuel Bach en «Manuel y Bach», el dúo de moda). Una amable lectora, de las mu- chas que ayudan a informar a este hu- milde colaborador, nos ha remitido una lista de gazapos debida al boletín de RNE-2, que abarca todo el aflo 88 y ocupa ¡folio y medio! No se me asuste el lector habitual, que no le cansaré con una intermina- ble lista. Pero como es mejor y más sa- no reírse, organicemos unas risas con los más significativos deslices. Tenemos, sin ir más lejos, al famoso compositor «Joaquín Tlttina» (imagíne- se el lector el cambio de la «u» por la «e» citado antes, pero al revés; el dimi- nutivo de glándula mamaria resultante hubiera sido d escacharran le). Hemos descubierto, para general disfrute de los partidarios del 111 Reich, por qué Mah- ler fue denostado en la Alemania nazi. ¿Creen que por judio? No, hombre, no. Por marxista, y si no, oigan ¡as «Can- ciones de una camarada errante» (¿La

un respiro en e! tratamiento

pasionaria, por ventura?). Nos ha sido dada la fortuna de enierarnos de que hay cantantes tan cómicas, tan cómicas, que> son «triples cómicas».

Hemos sabido también, y yo con es- tos pelos, que Rossini tenia debilidad por los pedruscos. La piedromanía de Don Joaquín se tradujo en la «Peque- ña Mina Solemne», el más grato home- naje que los picapedreros puedan haber recibido. La reina Mary debía de ser de armas tomar, o sea como el caballo de Espartero pero en reina, porque parece que Purcell escribió la «Oda para el 33 cumpleaños de ¡a Rey Mary». Uno nunca termina de aprender so- bre las enfermedades de los músicos. Se ve que Hándel estaba obsesionado con la incontinencia urinaria, o quizá abu- saba de los diuréticos. De ahí vino «El Meías». Sabíamos que conceder un premio discográfico era complicado, pero nun- ca llegarnos a pensar que fuera como tener un hijo. Cabe, pues, la natural sor- presa a! enterarnos de que se hace un análisis «de los premios concebidos». Vivo sin vivir en mí pensando cuántoi habrán sido abortos o partos prematu- ros. (Nota: Ahora ya sí por qué dicen que Karajan va por ahf dejando emba- razadas, cual si fuera futbolista; luego, claro, pasa lo que pasa y le reclaman lo que le reclaman). Están, en fin, las nuevas formas mu- sicales: el «septitnio», el «quíntenlo», la «sinofnía» y, en el colmo de la clari- videncia, «el dúo para dos». ¡A ver á espabilamos, que ya va siendo hora de que nos enteremos de que hay dúos par ra dos, para tres y para los que Vds. gus- ten mandar! En fin, esto conecta con los ya vete- ranos gazapos de «la escena de la lo- cutora» y «las alegres comadrejas de

Windsor»,

de Tele, mann y Hándel», que son co- mo Epi, Blas y los demás. Hay hasta compositores tragaldabas, como, por ejemplo, «Devorak».

por no mencionar las «obr a

Rafael Ortega

t-xue/a do í Tk¡ma

SOTO MESA

-fianza

13 años de experiencia nos avala)i

• pivao\ interesantes • in\i riba \e hoy mismo •llámenos!

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4

2

BACHILLERÍAS

De nomine

E l maestro Eco en la última pági- na de su famoso tratado (tan leí- do y, sin embargo, tan poco en-

tendido) ha vuelto a exponer crudamen-

te la teoría nominalista: «Nomina nu-

da tenemus». Quizá alguien ha creído que se refería a la nómina de fin de mes, pero no. Su sentido es: «De las cosas sólo poseemos el nombre». Por eso no hay nada como cambiarse el nombre para mudar el carácter Por eso esta co- lumna no la firmo yo, sino mi pseudó- nimo, que es bastante más ingenioso, como ya demostrara Cide Hámete.

Pero no es de mi nombre de lo que hablaré, sino de otro algo más feo. Fue inventado en Ñapóles a mediados del s. XVI por un español que fundó una institución para preservar de las malas influencias a los niños sin recursos (y frecuentemente también sin padre cono- cido). De ahi que lo llamase conserva- torio. No se trataba de conservar la tradición musical, sino la moral. A los que mostraban aptitudes se les enseña- ba música, como se les podría haber adiestrado en prestidigitador, funam- bulismo o cualquier otro mester de ju- glarfa, si los italianos no hubieran sido tan aficionados a la música. Pero el nombre quedó ahí por los si- glos, imprimiendo carácter a los centros de enseñanza musical. ¿Hubieran sido iguales nuestros conservatorios de ha- berse llamado de otra manera? Ahora, cuando se anuncia la refor- ma de la enseñanza, es el momento de dar carpetazo al dichoso nombrecito. Con la humildad y la osadía que me otorga mi título de Bachiller propongo

a la comisión pertinente varios recam-

bios: «hortus deliciarum», «locus amoenus», «domus harmoniae», «re- formatorio», «innovatorio», «solmisa- torio», «regio stabilimento filarmónico», «Akademie der Tbnkunst», «institute de musique», «college of music» o, sim- plemente, «escuela de música».

6 Scherzo

SansónCarrasco

-opinión

ÁNGULOS

Viejas historias

Así, seguimos viviendo una fic-

ción, una situación que le recuerda

a uno aquello de «la república de

hombres encantados» de que habla- ba un regeneracionista avaní lalet- tre, el arbitrista Cellórigo. Nos creemos nuestras propias mentiras propagandísticas. Hace bien poco

tiempo se confundía desde todas partes el aturdimiento y la barahún- da de lo que se llamó la movida,

con una auténtica eclosión cultural,

la expectativa europea de los cam-

bios que se estaban produciendo en España con envidia y admiración, de modo que algunos tontos subli- mes trastocaron las cosas y comen- zaron a hablar de nuestro país —y de Madrid en concreto— como «centro cultural de Europa». Lo cual llevó a que nos tomáramos en serio nuestros propios trucos pro- pagandísticos. Es decir, por ejem- plo, el gigantismo de determinados

festivales musicales, derroche de di- nero del contribuyente, hecho la más veces sin ton ni son y con cri- terios de auténtico nuevo rico que vuelve a su pueblo y para mostrar su riqueza se hace construir una fastuosa casa que no es más que una mala caricatura de un monu- mento visto en alguna parte. Mien- tras tanto, por supuesto, nadie se preocupaba de hacer una auténtica política de difusión cultural, nadie

Leyendo el artículo de Federico

Sopeña —En el juego de lasgene-

raciones— sobre Isaac Albéniz, me he encontrado con una frase lle- na de lucidez, «nos cierra de tal mo- do que nuestras faltas nos parecen virtudes y nuestra crasa ignorancia, ciencia infusa». Esa carta data de fines de siglo. Sopeña relaciona in- teligentemente la actitud de Albé- niz con el regenerad o ni sin o. Resulta curioso. En la España ac- tual hay gente que se reclama de ese regeneracionismo que surgió en nuestro país como respuesta intelec- tual y moral de la situación creada por la Restauración, con su liqui- dación de hecho del sistema parla- mentario, con el predominio del caciquismo y con el montaje de una gran farsa política.

Los regeneracionistas —y no es

inoportuno citar aquí el nombre del • El poder en España siempre ha que-

rido rapsodas y bufones, jamás crí- ticos. Pero la crítica es-el oxígeno sin el cual la atmósfera social se tor- na opaca, irrespirable. Esa es la lec- ción de nuestros mejores regeneracionistas. Incluido Albéniz. Javier Alfaya

más grande de ellos, Joaquín Costa—, fueron, sobre todo, críti- cos y luego, en cierto modo, nacio- nalistas. Nuestros regeneracionistas actuales se han quedado con lo de nacionalistas y han metido en el baúl de los trastos a la crítica.

se tomaba en serio la tarea de dar

un vuelco a un sistema de enseñan-

za caótíco-léase, en la música, el la- mentable estado de nuestros conservatorios.

Resulta curiosa la tendencia, tan persistente entre nosotros, a consi- derar enseguida que «ya está bien de críticas» en el momento de que alguien pone en cuestión lo estable- cido. Como si en nuestro país, his- tóricamente, nos sobrara la crítica, cuando es, más bien, lo contrario.

enfrentada a otra España, la Espa- ña de los de a pie, de la gente de la calle. Ese tipo de contraposiciones es falso y, además, suele proceder casi siempre de los núcleos de lo que un diario madrileño suele de- nominar con acierto «la caverna». Me refiero a la España del patrio- tismo oficial, a la España necia del «Ser español un orgullo, ser madri- leño un título», a la España de la obcecada contemplación de su om- bligo en un mundo cambiante. Es esa España la que sale definitiva- mente malparada en ese libro, ¿Europa, Europa! de un poeta y periodista excepcional que se llama .Hans Magnus Enszenberger.

S e acaba de publicar en castella-

no un libro de Hans Magnus

Enszenberger, que sospecho va

a sentar como un tiro en la España

oficial y en la paraoficial. Y no me refiero, como tienden a hacer algu- nos demagogos profesionales, a la España de los políticos del poder

o de la oposición como ajena y aun

-opinión

AL MARGEN

Bajo la carpa

U n mal día derribaron el Circo

Price para levantar un Banco. El

solar, hasta entonces cobijo de

gráciles domadoras, tiernos augustos y ágiles volatineros, fue hollado por ávi- dos, insaciables prestamistas. Peor fue luego, porque el Ministerio de Cultura se instaló en el feo caserón y en segui- da la vieja guardia de la música espa- ñola entró a saco, como de costumbre, en sus dependencias.

Tengo para mi que esta última y bár- bara invasión ha supuesto, si bien se mi- ra, una vuelta a ios orígenes. Y si no, vean lo que pasa en la pista central: la ya vetusta música actual seguirá mor- tificando a los sufridos públicos de Ma- drid, Granada, Santander, etcétera —yo que el respetable me quejaba al Defen- sor del pueblo, porque no hay derecho

a que le sometan a esa inglesa discipli-

na y a que lo libren a la ferocidad (¡que

te estreno, teche, que te estreno!) de cier-

tos compositores, peritos, eso sí, en ve- jaciones sonoras—.

Otro tanto ocurrirá en las pistas la- terales (Comunidades, Ayuntamientos). Pero aquí ese esperanto o volapuk mu- sical irá juiciosamente acompañado por fragorosos rockeros, curritos de estaca y músicos autóctonos, que las clases po- pulares —cada vez más menesterosas— no se andan con bromas y todo acon- seja extremar la precaución al suminis- trarles esa Halta Kultura celtibérica. ¡Qué verana Sras. y Sres.! Menos mal —y ahora me dirijo a los segundos— que el reviva! de la lence- ría y esa apoteosis de la transparencia que la moda impone resplandecerán en la lóbrega canícula que se avecina. Abramos bien, pues, los ojos, tapémo- nos los oídos y vamonos con las musas estivales, que a mi, al menos, nadie me da el té —como no sea para dos y cheek

lo cheek y me for you and you for me

y

Miguel Ángel Coria

CARTAS

Opiniones

Estimado Sr. Director:

Soy un lector ya esporádico de su revista,

que, la verdad, me suele aburrir bastante, y

de muchas de cuyas opiniones me fio muy

poco. Quizá lo más demencia I que he leido en sus páginas haya sido una frase de don Ángel F. Mayo en el núm. 33: «sin restar un

ápice de su importancia al gran artista ale- mán (refiriéndose a Dietrich Fischer- Dieskau), a veces parece que no ha habido otro liederista, cuando ahora se me vienen

a las mientes al menos veinte —que no

mencionaré— tan competentes, tan musica- les y tan dominadores de la técnica del lied como él, con la ventaja de que no acabaron imponiendo un estilo de interpretación es- tándar de! repertorio».

No es la primera vez que leía en su revista aigún juicio muy adverso contra Fischer-

Dieskau, pera éste es ya realmente gracioso:

al más importante liederista de, por lo me- nos, nuestro siglo —algo admitido en todas partes (menos, por lo que se ve, en SCHER- 20)—, y «sin restarle un ápice de su impor- tancia» (¡toma ya!), lo pone por detrás de «al menos veinte». Me gustaría que el señor

Mayo los mencionase (para reírme, claroes- tá: placer queme temo no mepermitirá). La verdad, al margen de misentendederas, que me dicfan lo que me parece mejor o peor,

este Sr. se sitúa en las antípodas de lo que opinan muchos de los más grandes músicos de nuestro tiempo (por tales los suele tener incluso SCHERZO), desde Funwaengler a

Solti pasando por Klemperer, Bóhm, Kara- jan, Kubelik, Sawallisch, Richter (Karl y Svialoslav), Barenboim, Pollini, Moore, Brende] (todos los cuales le han dirigido ¡o acompañado al piano!), Schwarzkopf, Ba-

y su-

pongo que muchos más. Sin ir más lejos, en su revista un tal Claudio Arrau declarabasó-

ker, Gedda, Victoria de los Angeles

lo dos números atrás: «Fischer-Dieskau en- tiende lo que canta, acierta como un adivino, como creo que nadie lo ha hecho jamás». La verdad, aunque tuviese en mucho apre- cio al Sr. Mayo, prefiero quedarme, por ejem- plo, con esta opinión. Carlos López Arenas

Reventas

Señor Director:

Domingo, diecinueve de febrero de mil

novecientos ochenta y nueve. Madrid en cal-

ma.

dad descansa. Pero no todo es paz. La batalla va a comenzar. El campo de com- bate se encuentra cerca de la Cibeles, entre Los Madrazo y Jovellanos. esto es. en el Teatro de La Zarzuela.

Una cola infinita de personas espera la apertura de las taquillas, al fin de obtener

localidades para la representación ra Rigoletto, con la participación

Alfredo Kraus. En la cabeza de la intermi- nable cola, un nutrido grupo de jovenzue- los llenos de harapos y pulgas guardan el turno a su manera. Unos duermen en sacos de dormir, entre cartones, cervezas difun- tas y alguna jeringuilla perdida. Otros escu- chan en grandes radios un sinfín de ruidos incompatibles con Verdi. Que nadie se lla- me a engaño: su urbana acampada no res- ponde a una pasión ilimitada por la ópera, sino al interés de recibir una suma comore- compensa, tras devolver la entrada al coor- dinador de la empresa de reventa. Así sucesivamente, la mencionada empresa se hace con todas las localidades, revendien- do después las entradas al doble o al triple de su valor. Un cartel en taquilla indica,inú- tilmente, que sólo se entregarán dos billetes por persona.

de la ópe- estelar de

Primeras horas de la mañana, la ciu-

Desde aquí solicito a las autoridades ad- ministrativas y políticas que arreglen con ur- gencia el problema de la reventa, que en esta temporada de ópera está llegando al límite de la corrupción más absoluta. Si esto no fuera así, los verdaderos aficionados a la ópera, o los que quieran conocerla, nos ve- remos en la necesidad de emplear los medios de defensa convenientes para impedir que estas prácticas —que nada tienen queenvi- diar a los usos mercantiles de Chicago años veinte— tripliquen el precio oficial de las en- tradas en taquilla.

Todos sabemos quiénes son los reventas. Conocemos sus caras. La paciencia tiene un límite

Rafael Rivero Orliz

-opinión-

TRIBUNA ABIERTA

Beethoven:

ética yestética

E n los papeles tie Beeihoven puede leerse el principio «Duren Leiden zur Freu-

de», por el dolor a la alegría; la concepción es profunda, emblemática; por

su hondura se prolongó en ecos lejanos. E! entusiasta y entusiasmante ensayo

de Richard Wagner sobre Beethoven remacha, desarrolla y eleva a teoría el aforismo

a lo largo y a lo ancho de su meditación: la forma estética (siguiendo en eiio lúcida-

mente la reflexión de Schopenhauer) brola de los embates de la voluntad en los con- trastes de la vida; Nietzsche más tarde, a pesar y más allá de !a histórica polémica,

volvió a ese entronque en Gaya Ciencia y en Zarathusira. Lo estético se conexiona

negativamente con el proceso de los vivos tormentos. Por ello el Himno a la Alegría

se gestó en momentos de total soledad, abandono y aislamiento (hasta acústico).

No es cosa de reflexionar aquí sobre el núcleo dialéctico de la experiencia beet- hoveniana; sólo señalarlo para esbozar el tema de esca breve nota: la ligazón orgáni- ca entre vida y élica y forma y representación musical. La composición sonora esiá atravesada por el pathos de las lensiones personales, políticas y morales del gran ar- tista, Miguel Ángel de la Música (Cf. Romain Rolland, Beethoven, Albin Michel, París, 1980). Esta colocación del cristal formal-musícal en la corriente de lo no estético, en

el subsuelo, informe, contradictorio y por ello doloroso dei vivir, puede relacionarse

con algo característico de la música de Beethoven, que a pesar de que, en las Sonatas por ejemplo, se preservan las formas acuñadas, irrumpen, no obstante, «deforma- das» por la «luz rasante de la subjetividad» (T. Mann, Doctor Fausius); los perfiles se alargan, se reiteran, pero no desaparecen como sucederá más tarde bajo el peso del Schwertmut romántico. La subjetividad beeihoveniana no abóle las formas, pero las tiende hasta el limite.

En las más célebres Sonatas, en el segundo movimiento de! Cuarto concierto para

piano y orquesta, en ia Sinfonía Heroica y en el finale de ¡a Sinfonía con coros, aun

al más profano le son perceptibles acontecimientos formales de significación inequí-

voca: la oscilación de la línea melódica se eieva, desgarrada del seno de un tumulto, de un verdadero estrépito de disonancias y ruidos. Esto y la anterior irrupción de la subjetividad en ias formas son modos en que

cristaliza una posición que, por resumir, diré ético-estético-revolucionaria; las estruc- turas estéticas. Enraizadas en la vida, se subvierten y abren a posibilidades de expre- sión de lo nuevo; pero nada de eso ocurre en explosiones orgiásticas, ni según la que Hegel más tarde denominarla «negatividad absoluta» o creatividad indeterminada

y fantástica, propia de lo estrictamente estético y estetizante, sino conforme a un

empuje que de manera disciplinada (la voluntad, no el instinto) transforma. Por lodo ello Beethoven, lector asiduo de Kant, jacobino en el fondo del espíri- tu, pudo escribir en cana de 29 de junio de 1800: «Quiero deciros que volvereis a encontrarme grande; no más grande como artista, sino mejor como hombre, y si la ventura fuera mayor en nuestra patria, mi arte debería entonces orientar hacia lo mejor para los pobres» (A. Schindler, Ludwig van Beeihoven, Reclam, Munster, 1980,

61-62).

8 Scherzo

Manuel Ballestero

actualidad

Dos semanas poco corrientes

De realmente excepcional se puede calificar la Musika Hamarostaidia, la Quincena Musical de Donosti. Opera, música sinfónica y de cámara llenan esos quince días donostiarras del festi- val que se ha impuesto como uno de los más atractivos que se realizan en el le- rritorio del Estado. Las diversas activi- dades se llevarán a cabo en el mareo de la Basílica de Santa María del Coro, en el Teatro Municipal Victoria Eugenia, en el Polideportivo de Anoeta y en el Salón de Actos del Ayuntamiento. El 10 de agosto habrá un concierto del Orfeón Donostiarra que, bajo la di- rección de J.A. Sáinz. interpretara obras de J.S. Bach yde

Teresa M.A. Charpentier. Los dias II y 13 de agosto se representará Don Giovanni, de Mozart, con Shearer, Pertsussi, Sounova, Soberhartova, Mo- ses, etc., con la Sinfónica de Euskadi y la Coral Andra Mari, todos bajo la di- rección de J. Winkler. El 18, Ricardo Requejo, el Coro Easo y la Sinfónica de Bilbao, bajo la dirección de J.R. Enci- nar, harán un programa que incluirá obras de De Pablo, Escudero y Stra- vinsky. El 22 le tocará el turno a la Sin- fónica de Euskadi que, con C. Halffter al frente, dará un concierto con obras

del propio Halffter y Falla. Dos días

después, la misma orquesta, con J. Co- llado al frente, acompañará a M. Ca- ballé. Y, al día siguiente, habrá un recital de Teresa Berganza, acompaña-

da al piano por Ricardo Requejo.

El 26 de agosto, la Scottish Cham-

ber Orchestra, con Joaquín Achúcarro

como director y solista, interpretará un programa Arriaga, Mozart y Falla. Al

día siguiente, la misma orquesta, con

Leopold Hager en el podio, acompa- ñará a Alicia de Larrocha en el Prime- ro, de Beethoven, y luego interpretará obras de Haydn y Mozart. Los mismos director y orquesta harán el 28

la Misa en Do de Mozart. El 29 un programa Beethoven y Stravinsky, con la London Symphony Orchestra con su sitular, Tilson-Thomas. El día 31, Llorenc Barber llevará a cabo en la Basílica de Santa María del Coro, el Convento de Santa Teresa, la Iglesia de San Pedro y la iglesia de San Vicente, un concierto de carillones. El día anterior habrá un reci- tal de arpa de Nicanor Za- baleta. Septiembre se abri- rá con la Sinfónica de Euskadi, dirigida por Theodor Gulschbauer, con un programa Bee- thoven, Bemaola y Dvo- rak. El día 4, la ONE y el Orfeón Donostiarra, bajo la dirección de Frünbeck de Burgos, harán el Réquiem, de Berlioz. Entre los días 21 y 26 de agosto se ce- lebrará un ciclo de música de cámara del siglo XX. Dentro de ese mismo ciclo ca- meristico actuará la Opera de Cámara de A moeres —que re-

presentará obras de Telemann, Pergo-

lesi

y Gluck—, el Cuarteto Vogler, Fé-

lix

Ayo y James Bowman. A todo lo

cual hay que añadir actuaciones del Ba-

llet del Teatro Lirico Nacional, del Co-

ro, Ballet y Orquesta de! Ejército Soviético, de Bernard Brauchli, de Enendina Lloris, del Ballet Argia, de Denis O'Neill, etc., amén de un curso internacional de órgano romántico.

En resumen, un festival importante éste de la Quincena Musical donostia-

rra, y dentro de un atractivo tono me- nor que le distingue de otros más pretenciosos donde es más el ruido que

las

nueces.

Temporada del «Grec-89»

El año pasado hubo notables polé- micas en torno a la programación del ciclo veraniego del Teatre Grec (que, a pesar de su nombre, ocupa varios otros espacios escénicos de la ciudad duran- te el mes de julio), y hubo incluso pro- testas por el hecho de que el ciclo albergara más manifestaciones musica- les que teatrales. Acostumbrados los grupos de teatro a ejercer presiones, lo- graron con sus manifestaciones que es- te año se haya rectificado el programa y se incorporen más espectáculos de tea- tro al ciclo, en detrimento de los musi- cales que, a pesar de todo, siguen siendo bastante numerosos y variados.

El programa definitivo, dado a cono- cer a mediados de mayo, salva, sin em- bargo, la popular ópera del «Grec», que este año será Don Pasquale, de Doni- zetti (cuatro funciones, del 10 al 16 de julio), bajo la dirección de Josep Lluls Bozzo —el célebre artífice de los gran- des éxitos de Dagoll Dagom— y con un equipo de cantantes que todavía no se ha detallado.

Otros aspectos musicales del «Grec'89» son la interpretación de OEdipusRex, de Stravinsky, a cargo de la Orquestra Ciutat de Barcelona, la ac- tuación de la Monnaie Dance Group, dirigida por Mark Morris (19 al 21 de julio), la de la compañía de danza Gelabert-Azzopardi (5 y 6 de agosto), la representación de El Retablode Mae- se Pedro (en el Hivernacle, 1 y 2 de ju- lio), con la Orquesta de Cámara del Teatre Lliure, dirigido por Josep Pons, con la actuación de la violinista Eva Graubin, acompañada por Brigitte Me- yer, la de Nuria Feliú y Tete Montoliu (18 de julio), la de los Percussionistes de Barcelona, con Jordi Vilaprinyó, Do- lors Cano y Xabier Joaquín, el Cuar- teto Enesco, el Kronos Quartet, los habituales conciertos de la Banda Mu-

nicipal en la Plaza del Rey, etc.

Para los amantes de sesiones de éli- te, el acto culminante será, sin embar- go, una gala lírica titulada Opera Stars in Concert, para la que se anuncia la presencia de Alfredo Kraus, Katia Ric- darelli (confiemos que sin el acompa- ñamiento de su conflictivo esposo), June Anderson —debut en Barcelona—, Simón Estes y Ruggero Raimondi (17 de julio, Parque de la Cu - tí adela).

Roger AÜer

-actualidad

Antat

Doral'

Un luchador por l a paz

Conocimos hace unos años a Anta] Dorati en Madrid. El gran director hún- garo venía a dar una serie de concier- tos al frente de la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam. Era un hombre simpático y abierto, con moda-

les y actitudes de un bon vivaní refina- do y cosmopolita. En aquella conversación se habló de un amigo en- trañable de Dorati: nuestro compatriota Roberto Gerhard. Alguien evocó la po- sibilidad de buscar patronazgo para

la

Gerhard, La dueña. Dorati —que con- sideraba La dueña una obra maestra- dijo que se consideraba demasiado vie- jo ya para llevar a cabo un empeño se- mejante y ' sugirió algún nombre de director español. A Dorati se le deben algunas de las escasísimas grabaciones existentes del gran compositor catalán y un gesto imborrable: cuando celebró en Londres los cincuenta años de acti- vidad como director de orquesta, la

de

, llevar

al

disco

única

ópera

obra elegida con que festejó su jubileo fue nada menos que La peste, el bellí- simo oratorio de Gerhard sobre textos de Albert Camus. Ahora, fallecido ya el eminente direc- tor húngaro, se ha revelado uno de los rasgos más nobles de su carácter: el de infatigable luchador por la paz. Murió justamente unos días antes de empren- der una gira con fa Missa Solemnis de Beethoven por Berlín Occidental, Dres- de, Moscú y Londres en beneficio de Médicos Internacionales por la Preven- ción de la Guerra Nuclear y Músicos contra las Armas Nucleares, organiza- ciones que Dorati sostuvo genero- samente. Es hermoso saber, pues, que el gran director fue también un humanista, un hombre que supo compaginar la entre- ga a su arte con un sentido alerta de amor a la vida y a la supervivencia de la especie.

Chismografía musical

De infame califica una prestigiosa revista musical británi- ca a la reciente biografía de Leonard Bernstein perpetrada por la escritora norteamericana Joan Peyser, que acaba de ser pu- blicada en español por la edilorial Javier Vergara. Antes de hablar de la biografía en sí habría que hablar de la lamenta- ble traducción, en la que uno se encuentra con joyas tales co- mo que Der Freischütz se convierta en El cazador maldito, llamar conductores a los directores de orquesta, o traducir el título de la famosa —y estomagante— marcha de John Phi- lip Sousa Stars and Strippes forever por Estrellas y rayas por siempre, entre otras lindezas. Pero lo discutible es el libro en sí, verdadero rosario de anéc- dotas sobre la vida sexual, un tanto heterodoxa al parecer, del gran director y showman norteamericano. Así nos enteramos de su idilio con Dimitri Mitropoulos —que se consumara o no es cosa que la Peyser (¡qué apellido tan tentador!) no nos aclara—, de su asunto amoroso con el actor Farley Granger, con Aaron Copland y con otros personajes de menor cuan- tía. La escritora no se para en barras —ni en estrellas— y nos describe a un Lenny que sale ajustándose los pantalones des- pués de encerrarse en una habitación durante una fiesta con un amigo, de los besos húmedos con que saluda a sus admi- radores y de sus alusiones al SIDA En resumen, una obra donde rezuma el mal gusto y de la que cualquier análisis musical está ausente. Y no sólo la mú- sica, sino determinados acontecimientos históricos. Así, la Peyser despacha en unas cuantas lineas insulsas o malinten- cionadas un asunto tan grave como la siniestra caza de bru- jas del tristemente célebre senador católico Joseph McCarthy, que estuvo a punto de hacer de Bernstein —conocido enton- ces por sus simpatías marxistas— una de sus víctimas. O se escamotea un episodio como la leal amistad de Bernstein ha- cia un gran escritor perseguido como Dashiell Hammett —Lenny fue uno de los escasísimos asistentes al sepelio de Hammett, víctima de McCarthy por su nunca negada mili-

10 Scherzo

Leonard

Bernstein.

tancia izquierdista. O la dignísima actitud del gran director durante la guerra de Vietnam, de la cual queda incluso algún testimonio fonográfico. Un libro para echar a la papelera, pues. O para conservar como muestra de adonde puede llegar un sen sacio nal ismo ba- rato y demagógico.

-actualidad

Luigi Alva en Lima

Como se sabe, Luigi Alva es el nombre italianizado de Luis Ernesto Alva Talledo, nacido en Lima (Perú) en 1927. Eminente tenor, excepcional intérprete de Rossini, Cimaro- sa y Mozart, Luigi Alva ha hecho una carrera internacional bien conocida. Lo que lo es menos es su dedicación a la di- fusión de la ópera en su país natal. El cantante peruano lle- va luchando desde hace años por dotar a Lima de un teatro de la ópera digno. Para ello en 1980 fue uno de los funda- dores y creadores de la Fundación Pro Arte Lírica (FUPAL), que ha venido desarrollando una interesante labor, no sin grandes altibajos, de difusión operística. Los avalares so- ciales y económicos del país andino, su inestabilidad políti- ca, la guerra civil larvada que atormenta al país —uno de los más pobres del continente americano, con una formi- dable deuda externa— parecerían condenar a priori al fra- caso un intento como el de Alva. Sin embargo, Alva se manifiesta como un admirable optimista en la entrevista que sobre su carrera en general y sobre su actividad en Lima ha sido publicada en el último número de la revista italiana L 'Opera. En un momento determinado. Alva declara lo siguiente: «En Perú, como en toda América Latina, la mú- sica se lleva en la sangre. Queremos ayudar (a los jóvenes) a entender la ópera, un género que puede resultar distante de su mundo cultural. Por ello hacemos ensayos generales abiertos a los estudiantes: antes de cada acto explico un poco lo que va a pasar y hago que se lleven a cabo los cambios de escena a la vista para que se den cuenta de qué es el tea- tro lírico».

Bruckner según Celibidache

No todo es Bruckner en el Bruckner- fest 89, en Linz an der Donau. En tos quince conciertos programados entre el 10de septiembre y el 1de octubre sólo en cuatro estará presente la música del genial compositor austríaco. El día 11 de septiembre la London Symphony Orchestra —que no está, según muchos, en el mejor momento de su historia— bajo la dirección de su discutido titu- lar, el norteamericano Michael Tilson- Thomas, interpretará la Sexta Sinfonía de Bruckner y unos días más tarde, el 17, la Orquesta Sinfónica d e Norkó - ping, dirigida por Franz Welser-Móst, dará la Cuarta Sinfonía, Romántica. Pe- ro el número fuerte del Festival —mejor sería decir los números fuertes— llega- rán a finales de mes, cuando Sergiu Ce- libidache, con su Orquesta Filarmónica de Munich, interprete la Séptima Sin- fonía (Sinfonía que, por cierto, pocos días después volverá a dirigir en Ma- drid, iniciando el ciclo de Ibermúsica). Tampoco es nada desdeñable lo que vendrá cuatro días después: Günther Wand, con la Orquesta de la NDR de Hamburgo, cerrará el Festival con la Novena Sinfonía de Bruckner.

actualidad

Estrellas en Lucerna

Entre el 23 de agosto y el 9 de septiembre se celebrará uno de los festivales más prestigiosos de Europa: las «Semaines Internalionales de Musique» de Lu- cerna. El concierto inaugural correrá a cargo de Jesús López Cobos, que al frente de la Orquesta suiza del Festival interpretará un programa formado por la Sinfo-

nía de los salmos de Stravinsky y la Messa di Gloria de Puccini. El concierto fi- nal correrá a cargo a su vez de la Orquesta Estatal de la URSS, con Gennadí Rojdestvenski como director y Victoria Postnikova como solista. La lista de di- rectores e intérpretes invitados es excepcional: Bernard Haitink, Chailly, Baum- gartner, Spivakov, Karajan, Barenboim, Soltí, Penderecki, Mieczyslaw Horszowsky, Bolet, Chorzempa, Pollini, Ashkenazy, Elisabeth Sóderstróm, Malcolm Frager, Igor Oistrach, Tchakarov, Heinz Holliger, etc., con orquestas como las citadas

y la Filarmónica de Berlín, la Sinfónica de Chicago, la del Concertgebouw, los

Virtuosos de Moscú, los Tallis Scholars, la Academy of St. Martin-in-the-Fields,

el Cuarteto de Tokio, la Sinfónica de la Radio de Berlín —que dará un concierto

con Ashkenazy como director y Fischer-Dieskau como solista, cantando la Suite para barítono y orquesta sobre poemas de Michelangelo Buonarotti, de Dimitri Shostakovich—, etc.

Meto».

Festival enTorroella de Montgrí

Ya se conoce la programación de! Festival Internacional de Música que, orga- nizado por las Joventuts Musicals de Torroella de Montgrí, se celebra todos los anos en esta localidad catalana durante los meses de junio, julio y agosto. Esle año lo inaugurará, el 24 de junio, el Cuarteto Melos, con un concierto con obras de Haydn, Ravel y Schubert. Habrá un recital de Enedina Lloris, acompañada por García Chornel, con obras de Bellini, Donizetli y Rossini, y un concierto de música de cámara de Rodney Friend y John Seiger, con obras de Schubert, Pro- kofiev y Richard Strauss. Entre los acontecimientos posteriores vale la pena destacar la actuación del Conjunto de Cuerdas del Roya! College of Music de Londres, bajo la dirección de su di rector-concertino Rodney Friend; de la Orquesta y Coro del Gran Teatro del Liceo, con Romano Gandoifi al frente, que interpretarán el Réquiem de Ver- di; la actuación del Trío Stéphane Grappelli; del grupo británico The Scholars —que interpretarán La Pasión según San Juan de J.S. Bach—; de la Orquesta Filarmónica de Ostrava; un recital de Victoria de los Angeles, acompañada por William Waters; un recital de piano de Alberi Ouinovart; un concierto por un grupo de profesores del Royal College of Music de Londres; un atractivo Marat- hón Mozart, con el Trio de Milán —que forman Mariana Sirbú, Rocco Filippini

y Bruno Canino—, Enrique Santiago y Antonio Ballista, así como un concierto

de música sacra inglesa, española y galesa a cargo del Saint's College Choir de Cambridge.

12 Scherzo

Los 70 años de Ernst Haefliger

Alguien ha llamado el «Giulini del canto» a este tenor suizo que acaba de cumplir los setenta años y que ya ha en- trado en la leyenda de la música de nuestro siglo como uno de los mejores intérpretes de Bach, de Mozart y en ge- neral del lied alemán. Recién jubilado como profesor en la Hochschule de Munich, Haefliger ha sí- do uno de los cantantes preferidos de unos cuantos de los más grandes direc- tores del siglo XX como Wilhelm Furt- wangler, con quien actuó en Fidelio en el Festival de Salzburgo de 1952; Bru- no Walter, con el que grabó una impre- sionante Canción de ¡a Tierra; Ernest Ansermet, con quien grabó, entre otras, obras de Honegger y Frank Martin; Fritz Reiner, con quien hizo TheRake's Progress, de Stravinsky; Ferenc Fricsay, Eugen Jochum, Karl Richter, Lorin Maazel, etc. Especialmente memorables fueron sus interpretaciones del Evange- lista en_las Pasiones de J.S. Bach —pre- cisamente su debut lo hizo en la Pasión según San Juan en 1942. Discípulo de Julius Patzak y de Fernando Carpí, se- rá homenajeado en el Festival de Mú- sica de Davos, que ha encargado al compositor ruso Edison Denissow una obra en su honor. La obra es una pieza para tenor, flauta y piano, que será in- terpretada por Haefliger, Auréle Nico- let y Andreas Haefliger, A la vez, la firma discográfica suiza Claves acaba de editar en compacto una serie de gra- baciones del tenor, acompañado al pia- no por Jorg Ewald Dáhler, que incluye obras de Franz Schubert como Winte- rreise, Die Schóne Mutlerin, Schwanen- gesang y una selección de otros lieder.

-octualldod-

Previn seva de Los Angeles

«He decidido que, dada la actual estructura de la Filar- mónica de Los Angeles, es evidente que no hay lugar para mí como director musical. Sin embargo, debido a mi amor

a

esta orquesta, me siento feliz haciendo música con ella

y

volverá durante siete semanas en la temporada de 1989-90

seis semanas durante las de 1990-91 y 1991-92.» Con estas palabras rompía su relación contractual con la orquesta calíforniana André Previn, una de las figuras más interesantes de la dirección de orquesta de las últimas déca- das. Previn, que acaba de cumplir los sesenta años, no ha perdido con el tiempo su aspecto de muchacho judío talen- tudo y espabilado, que parece salido de una película de Woody Alien. Nacido en Berlín pero afincado en Francia primero y en USA después, donde sus padres llegaron hu- yendo del nazismo, estudió con Pierre Monleux en San Fran- cisco, y la primera parte de su carrera la desarrolló en su país de adopción hasla que en 1968 se vinculó a la London Symphony, al frente de la cual permaneció once años espe- cialmente fecundos para el director y para la orquesta. Pre- vin posteriormente trabajó con la también londinense Roya! Philarmonic, un conjunto en decadencia al cual elevó en se- guida a un admirable nivel. Intérprete excelente de \a músi- ca del siglo XX —ha hecho grabaciones especialmente memorables de Prokofiev, Shostakovich y Vaughan Williams—, Previn es también un buen pianista y ha com- puesto música para varias películas.

y

Músicaen

El Escorial

Entre los días 21 de agosto y 2 de sep- tiembre se celebrará el XI Curso de Mú- sica Barroca y Rococó en San Lorenzo de El Escorial. Los profesores que im- parten las asignaturas serán los siguien- tes: Luis Alvarez (canto), Mariano Martin (flauta de pico y conjunto), Wil- bert Hazelzet (flauta travesera barroca), Isabel Serrano (violín y viola), J.L. González Uriol (clave y órgano, 21 a! 23), Pablo Cano (fortepiano, 24 al 26), Jacques Ogg (clave, 28 al 2), Gerardo Arriaga (vihuela, guitarra barroca y ro- mántica), Philippe Foulon (viola de gamba y violoncello barroco), Emilio Moreno (música de cámara) y Ana Ye- pes (danza). También se impartirán cur- sos monográficos a cargo de Andrés Ruiz Tarazona, B. Kenyon de Pascual, A. Martín Moreno, Antonio Gallego y Reinhard von Nagel.

A "1

Concurso de arpa

La Asociación Arpista Ludovico, en colaboración con la firma Real Musical, ha convocado el 1 Concurso Nacional de Arpa, que se celebrará en Madrid en la segunda quincena de noviembre del año en curso. Entre las condiciones del Concurso se cuentan la de ser español y no haber

cumplido los veinticinco años antes del 1 de enero de 1989. Los derechos de ins- cripción —que deben hacerse escribiendo a la Asociación «Arpista Ludovico». Curso Nacional de Arpa. Real Musical. Calle Carlos III, 1. 28013 Madrid— se elevan a 3.000 pesetas y cada concursante acompañará una fotocopia del DN1

o acta de nacimiento, 2 fotografías de tamaño carnet con el nombre del concur-

sante al dorso, un resumen de estudios realizados, indicando Centros, profesores

y calificaciones obtenidas, un resumen de la actividad musical, con referencias

de otros estudios ajenos al arpa. El Premio, que será de carácter único, consistirá en una «Bolsa de Arpa» pa-

ra la adquisición de un arpa de la marca Salvi en cualquiera de los establecimien-

tos de Real Musical, con un descuento de 500.000 pesetas. Si el galardonado no desea adquirir este instrumento le será entregado un premio en metálico de 150.000 pesetas.

Premio

Joventuts

Musicals

La obra de Pere Casas Torres Duales Dulia ha ganado por mayoría el premio del IX Concurs de Joves Compositors 1988 de Joventuts Musicals de Barce- lona, siendo declarado desierto el se- gundo premio. El jurado estuvo compuesto por Narcis Bonet, Alejan- dro Civilotti, Miquel Gaspá, Salvador Pueyo, Albert Sarda y Miquel Badal.

-actualidad -

Festival deópera Rossini 1989

El Festival Rossini de la pequeña ciu- dad natal del músico, Pesara, ofrece este año su décima edición con ese sabor de bocado exquisito que le ha distinguido desde sus inicios. ¿Grandes nombres? Cómo no, algunos, pero sobre todo ex- celente música servida con amor, pro- fesionalidad y sin concesiones al star system en boga. Es decir, un festival pa- ra quien ame la música, la buena ópe- ra, el arte de hacer arte en la humildad de medios económicos y en la grande- za del ingenio y la sutileza. Un regalo para los que descubren al compositor pesares y para los que le conocen y le admiran como uno de los puntales in- discutibles de la creación dramático- musical de todos los tiempos. La oferta no es extensa pero sí atrac- tiva y selecta. Conciertos a cargo de la Accademia Rossiniana, de Maurizio Pollini, de la Orquesta Sinfónica de la RAÍ de Turin a las órdenes de Eliahu Inbal, de los Virtuosos de Moscú con Spivakov, además de un interesante pro- grama con los 25 Lieder escoceses op. JOS de Beethoven con Lella Cuberli, so- prano, y Philip Langridge, tenor, acom- pañados por Accardo, violin, Filippini, cello, Maurizio Pollini, piano, y los co- ros de la Filarmónica de Praga. Tam- bién hay un homenaje a Mozart con la interpretación de su Réquiem, dirigido por Gustav Kühn al frente de la Orques- ta del Teatro Comunale de Bolonia y Coros de la Fiiarmónica de Praga con un reparto joven: Anna Caterina An- tonacci, Luciana D'Intino, Luca Cano- nici y Lucio Gallo. Teresa Berganza, dirigida por Alber- to Zedda, con la Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia, interpretará a Rossini, uno de los músicos a los que ella ha servido con genio incomparable, por medio de la cantata Giovanna D'Arco. El capitulo de la ópera estará integra- do por dos reposiciones, L'Occasione fa

Paolo Gavanelli y Ernesto Gavazzi. El foso lo ocupará la Orquesta Sinfónica de la RAÍ de Türín (17/18/20/21 de agosto). Tras la ópera bufa, la seria Biancae Falliera Ossia il consiglio dei tre. Es- trenada en la Scala de Milán el 26 de diciembre de 1819, en la versión crítica de Gabriele Dono, fue presentada en el Festival de Pesaro en 1986. Encomen- dada escénicamente, entonces y ahora, a Pier Luigi Pizzi y en lo musical a Da- niele Gatti, que dispondrá de la Orques- ta del Teatro Comunale de Bolonia y un excelente reparto encabezado por Cu- berli, Dupuy y Merrit (1, 4, 6, 9 de sep- tiembre). El Festival presenta este año como novedad La gazza ladra en la edición crítica de Alberto Zedda, dirigida escé- nicamente por el siempre imaginativo Michael Hampe, con decorados y ves-

tuario de Cario Diappi y dirección mu- sical de Gianluigi Gelmettí con la Orquesta Sinfónica de la RAÍ de Turin y un reparto magnífico en el que, por desgracia, se cierne la sombra de Katia Ricciarelli como Ninetta, la inocente protagonista de este maravilloso drama semi-serio. Para compensar esto encon- tramos en el elenco al inconmensurable Samuel Ramey, a Furlanetto, a Lucia- na D'Intino y a un largo conjunto de prestigiosos especialistas rossinianos. Es de esperar que esta ópera, que vio la luz en la Scala de Milán el 31 de mayo de 1817, encuentre este año en el Teatro Rossini el lugar idóneo para una repre- sentación que se promete memorable, más, si la protagonista efectúa una de sus conocidas y en este caso deseadas deserciones (16, 19, 22, 24 de agosto). Concluyendo, un Festival íntimo, sin pretensiones, excepcional por su nivel artístico que, a la postre, es lo que de- seamos ciertos amantes de la música y por supuesto del gran Rossini.

Francisco José

Villalba

ii ladro y Bianca e Falliera La novedad

será la monumental GazzaLadra.

L'Occasione fa Uladro, libreto de Lui-

teatro San

Moisé de Venecia, el 24 de noviembre de 1812, ofrecida ahora en la edición cri- tica de la Fundación Rossini, llevada a cabo por Arrigo Gazzaniga, volverá a encontrar todo su encanto en la exce- lente versión que en 1987 efectuó Jean- Pierre Ponelle. Una maravilla de fres- cura e inteligencia en la, para mí, me- jor creación de los últimos tiempos del director de teatro francés, desapareci- do el año pasado. La dirección musical será de Ion Marín. Los intérpretes, jó- venes en su mayoría, Giusy Devinu, Franceses Franci, Alfonso Antoniozzi,

gí Previ da li, estrenada en el

Boceto de Cario Diappi para «La Gazza Ladro».

14 Scherzo

-actualidad-

Bayreuth 1989

Desde hace ya muchos años el Festi-

val de Bayreuth se inicia el 25 de julio y se cierra el 28 de agosto (salvo que, como ocurrió en 1988, el 25 caiga en lu- nes) para ofrecer treinta representacio- nes. De la cartelera ha desaparecido definitivamente la segunda producción de Los maestros cantores firmada por Wolfgang Wagner, y así retorna su es- parlano Tannháuser (un prurito de Wolfgang Wagner es que sus montajes

cuesten menos que los de sus colegas in-

vitados), que algunos cronistas despis- tados han considerado un ejemplo tardío del Nuevo Bayreuth(1951-1965),

marcado por la personalidad irrepeti- ble de Wieland Wagner. La mejor baza de esta gélida producción es Giuseppe Sinopoli, quien tiene un concepto we- beriano de la obra. También son atrac- tivos los famosos coros de Bayreuth, que deslumhran siempre en esta ópera. De los cantantes, destacan Cheryl Stu- der como Elisabeth, Hanna Schwarz como Venus (sólo en tres de las cinco funciones) y la actuación del debutan-

te William Pell (a quien volveré a refe- rirme en seguida) corno Walther von der Vogelweide. Richard Versalle será el protagonista tres tardes (con barba na-

tural que yo

llamo de barítono de zar-

zuela y gruesas alzas en los zapatos) y en dos lo será Reiner Goldberg, quien amplía así su repertorio en Bayreuth a tan difícil papel. Pero Tannháuser es la séptima obra programada este año; la que abre el 25 de julio el Festival es el temible Parsi- fal, y digo temible porque a la función inaugura! acuden la crema (Prominenz. dicen los alemanes), y dadas las moro- sidades de James Levine y la monoto- nía de Hans Sotin (Gurnemanz), a poco que apriete el calor Sus Señorías van a acordarse toda su vida de las dos horas de sesenta minutos cada una que le dura el primer acto a! director americano. Parsifalabre este año fuego porque se presenta en una nueva producción de Wolfgang Wagner, quien hace así su se- gunda incursión en el Festival escénico sagrado.Wolfgang cumplirá en agosto setenta años, y es evidente que ha que- rido celebrar así su cumpleaños y de- mostrar de paso que continúa en su puesto en el puente de mando. Curio- samente va a utilizar los mismos mim- bres que el anterior director de escena, Gótz Friedrich, con las excepciones de Bernd Weikl (quien ya fuera Amfortas en la anterior producción de Wolfgang desde 1975 a 1980) y William Pell, to- da una incógnita como Parsifal. Domi- na el reparto Waltraud Meier, joven mezzo de acentos verdaderamente wag-

DametBarenboim,

nerianos, quien en 1988 alcanzó con Siegfried Jerusalem el único momento

musical, en todo el Festival, a la altura de lo exigido por Richard Wagner. Lás- tima que el duro desempeño de Jeru- salem como Siegfried en dos ciclos del Anillo impida hogaño la repetición del milagro, aunque Pell sea quizás una gra- ta sorpresa. Wolfgang Wagner debe de estar muy seguro del éxito de su pro- ducción, puesto que la va a ofrecer seis tardes y además, no satisfecho con mos- trarla a los invitados de honor, va a ob- sequiar con ella a los sindicatos el 12 de agosto y a las tres de la tarde: a po-

co que apriete el calor

Aparte bromas,

el Parsifal de Wolfgang será mucho más idiomático que el de Gótz Friedrich y es sabido que la obra suena de otra ma- nera en el teatro para el que fue escri- ta; asi que ésta parece una ocasión relativamente propicia para ir a escu- charla a Bayreuth. Lohengrin (seis funciones) sube al es- cenario del Festspielhaus por tercera vez en la producción de Werner Herzog, con dirección musical de Peter Schnei- der. Es una verdadera lástima que el poético concepto de Herzog —la leyen- da del Caballero del Cisne es para él un mito solar: Lohengrin llega con el sols- ticio de verano y desaparece con el de invierno— y la belleza de su escenogra- fía no hayan encontrado una propues- ta musical acorde; sólo la Ortrud de Gabriele Schnaut y la Elsa de Nadine Secunde (ésta antes por su encanto fí- sico que por su calidad vocal) se elevan por encima de la rutina eficiente o in- cluso de la abierta mediocridad (caso éste del protagonista, Paul Frey, posi- blemente el peor tenor que se ha oído

en Bayreuth desde 1951 a esta parte). Aun así, la escena y una vez más los co- ros merecen la visita.

Por último, el plato fuerte: tres ciclos del Anillo —más la propina de una Walkyria el 19 de agosto para los sindicatos— en la producción que pre- sentó en 1988 Harry Kupfer, asimismo con dirección de Daniel Barenboim. De puro extremosa en su concepto y reali- zación (Kupfer ha eliminado radical- mente la Naturaleza, con lo que la obra es irreconocible), esta producción no ha despertado los odios y los amores que provocara el Anillo del Siglo, firmado por Patrice Chéreau y saludado asi por

el chovinismo francés. La relación de la

escena con el foso es tan escasa que es difícil seguir el relato orquestal propues-

to por un Barenboim perdido por los recovecos de la microestructura. Los

cantantes suben y bajan continuamen-

te

escaleras, saltan, corren, se arrastran

y

gesticulan sin medida en un escena-

rio enorme lleno de la chatarra dejada por alguna catástrofe (posiblemente bé- lica) nuclear. Perdidas todas las referen- cias musicales —por ejemplo, ¿quién reconoce la aparición del motivo de Freia si ésta no hace sino corretear de- salada desde el comienzo del segundo cuadro de El oro del Rinl—, el espec- tador degenera en mero voyeur de las mil y una ingeniosidades visuales, bos- que de antenas de televisión (para que anuden allí las Nornas su cuerda) inclui- do. En 1989 va a intentarse reforzar el reparto de cantantes, merecedores en to- do caso de la medalla por sufrimientos en el trabajo a destajo. Así, Deborah Polaski —a quien sus intempestivas Brünnhildes de 1988 pueden haberle costado la carrera— va a ser sustituida por Anne Evans, otra debutante en Bay- reuth; John Tomlinson (Wotan) va a cantar también el Viandante, reempla- zando al sexagenario Franz Mazura, pues una cosa es que el Viandante kup- fer i ano tenga aspecto de mendigo alco- holizado y otra que cante como un c/ochard bajo un puente del Sena; por último, razonablemente Siegfried Jeru- salem se hace cargo de los dos Siegfried en los ciclos extremos, mientras que Rei- ner Goldberg mantendrá también la unidad de! personaje en el segundo. Aun así, las posibilidades de que esta turbia producción mejore sustancial- mente son remotas. Su contraste estilís- tico con las de Herzog y Wolfgang Wagner es brutal. Claro que hay gente para todo y la sala va a estar llena en los tres ciclos. Pero que tXfeismo haya alcanzado al Festival de Bayreuth sig- nifica la contradicción radical de la idea que le ha dado vida por más de cien anos.

Ángel Fernando Mayo

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actualidad

Festival de Salzburgo 1989

La ciudad de Salzburgo nos propo- ne este verano otro de sus Festivales con una oferta musical imbatida e imbati- ble en el mundo. Del 27 de julio al 31 de agosto, trein- ta y seis días, nos brinda más de 80 es- pectáculos, en su mayoría atractivos para cualquier amante de la música. Conciertos a cargo de la Filarmónica de Berlín, de la Orquesta Sinfónica de Chicago, de la Filarmónica de Viena, con algunos de los directores más im- portantes. Recitales de Weissenberg, Watts, Pollini. Conciertos de canto con Gruberova, Norman, Carreras, Valentini-Terrani, Dieskau (acompaña- do al piano por Alfred Brendel), Bai- tle, Ludwig, Araiza. Un aparente derroche que no lo es tanto si se tiene en cuenta que tanto los verdaderos afi- cionados como algunos otros menos aficionados se apresuran a conseguir lo- calidades, a pesar de sus precios altísi- mos, con verdadera fruición, sobre todo cuando se trata de conciertos sinfóni- cos y óperas con directores estrella. Los abonados al Festival, merced a una cuo- ta anual de tres mil chelines austríacos (unas treinta mil pesetas), tienen prefe- rencia a la hora de solicitar las locali- dades. Este sistema reduce al mínimo la reventa y la hace casi inexistente en los grandes acontecimientos. El pumo fuerte y más apetecido de los Festiva- les es el sinfónico y el operístico. Las orquestas que este año se repar- ten los conciertos grandes son la Filar- mónica Checa, la de la ORF, la London Classical Players, la Filarmónica de Berlín, la Sinfónica de Chicago y la rei- na de los Festivales, la Filarmónica de Viena, estas tres últimas con directores de la talla de Karajan, Solti, Abbado, Muti, Previn, el inevitable Levine y con programas de música conocida en su mayoría a base de Mahler, Bruckner. Berlioz y Beethoven. Las dos guindas de esta sección del Festival lo constitu- yen la Damnaüon de Fausl de Berlioz (30 de agosto) con Chicago y Solti, y el Réquiem de Verdi con, si las actua- les tensas relaciones no lo impiden, Ber- lín y Karajan (21 y 29 de agosto), además de un estupendo reparto inte- ' grado por Anna Tomowa-Sintow, Ag- nes Baltsa, José Carreras y Paata Burchuladze. La música del siglo XX estará pre- sente en un concierto de la ORF a la<. órdenes de Michael Gielen con obras de Burt, Cerha y Schoenberg. Se interpre- • tara, dentro de este apartado, en versión de concierto la Antigona de Cari Orff dirigida por Ulf Schirmer y un reparto interesante encabezado por Edda Mos-

18 Scherzo

ser, Theo Adam y Heinz Zednik. En el capítulo operístico se repone la Cene- remola con idéntico reparto que en 1988, pero sin Chailly, director que no ha cuajado en el Festival y que, cosa ra- ra y digna de alabanza, ha tenido la honradez de retirarse a tiempo, segura- mente para no perjudicar con una ca- rrera qu e se anunciab a me teórica sus indudables dotes musicales. También se mantienen e! torpe y vulgar Rapto en el serrallo, con burdísima dirección mu- sical de Horst Stein y no menos burda dirección escénica de Johannes Schaaf y la magnífica, en lo musical y Clemen- za di Tito con Muti y sin cambio algu- no en el elenco vocal. Las tres novedades de este año son

Claudio Abbado vuelve a Salzburgo este aña

una Tosca dirigida por Georges Prétre, que no participaba en el Festival desde 1966, y en lo escénico por Peter Busse, con escenografía de Gunther Schneider- Siemssen y un reparto caprichoso en- cabezado por Anna Tomowa en el pa- pel protagonista, que será reemplazada en la última representación por Josep- hine Barstow. Peter Dvorsky será Ca- varadossi y James Morris, Scarpia, aunque tengo serias dudas de que este excelente Wotan sea idóneo para encar- nar al temible y lúbrico barón romano. Electro de R. Strauss vuelve al Grosses Festpielhaus tras una ausencia de vein- ticinco años precedida de versiones, en este mismo Festival, capaces de hacer temblar a los más osados a la vista de quienes se han hecho cargo de ella en anteriores ocasiones: Clemens Krauss, Hans Knappersbusch, Dimitri Mitro- poulos y Karajan, con sopranos de la talla de Rose Pauly, Inge Borkh y As- irid Varnay. A pesar de todo esto el ries- go parece soslayado, al menos sobre el

'

papel, ya que la ópera estará encomen- dada a Claudio Abbado en lo musical

y

a Harry Kupfer en lo dramático, un

tándem del que se pueden esperar re- sultados magníficos. Vocalmente, de nuevo, me surgen dudas sobre la pro- tagonista, Eva Marton, enorme voz hoy bastante ajada que no considero idónea para un papel que exige dotes dramáti-

cas notables. El resto del reparto exce- lente con Brigitte Fassbaender, Franz Grundheber y el veterano James King. Karajan inaugurará e! Festival el 27

de

julio con una ópera que nunca ha su-

 

bido a los escenarios estivales de Salz- burgo, Un bailo in maschera de G. Verdi. La dirección escénica será de John Schlesinger, la escenografía de Wi- lliam Dudley y el vestuario de Luciana Arrighi. La bella obra del maestro de Roncóle contará con un reparto vocal interesante por el tenor Plácido Domin-

go, que regresa al Festival tras una lar- ga ausencia del mismo, desde 1982, en que interpretó a las órdenes de Levine

 

y

Ponelle el papel protagonista de Los

Cuentos de Hoffmann; expectante por

 

.

la soprano Josephine Barstow y correc-

LO por el barítono Leo Nucci y la con- iralto Florence Quivar. ¿Qué hará el maestro con la preciosa creación verdia- _ na? Una incógnita. ¿Nos ofrecerá una

~ de sus tediosas lecturas de los últimos años o, al no tener antecedentes, nos sorprenderá con una interpretación ma-

un Festival elitista, si,

pero sobre todo porque en él se da cita la élite de la música.

Francisco José

gistral?

En conjunto,

Vil/alba

actualidad

Arena de Verona1989

El hermosamente popular festival de la Arena de Verona inaugura este año su sexagésimo séptima edición el uno de julio con Nabucco de Giuseppe Verdi bajo la dirección musical de Daniel Oren y dirección escénica, escenografía y vestuario de Vittorio Rossi. En el pa- pel protagonista se alternarán el esten- tóreo Silvano Carroli y el tantas veces admirado pero hoy en franco declive Piero Cappucilli. Tres sopranos se en- frentarán con el espinoso papel de Abi- gaille, Linda Roark Strummer, nor- teamericana que relevó a Ghena Dimi- trova en las últimasrepresentacionesdel Nabucco de la Scala con Mut¡ hace dos años; Maria Parazzini y Maria Noto. En Zacearía el bajo de moda, Paata Bur- chuladze, a! que después sustituirán un poco interesante Evgueni Nesterenko y un irrelevante Bonaldo Giaiotti. Tras el Nabucco, el plato fuerte de la Arena, Aída, una vez más en la versión renovada de 1913 bajo la dirección mu- sical de Pinchas Steinberg y con repar- tos más que irregulares (el lleno está asegurado). En la protagonista, tras la prometedora y bien promocionada so-

prano norteamericana Aprile Millo, la japonesa Yasuko Hayashi y las italianas Seta del Grande y Maria Noto. Rada- més contará con el esperpéntico Fran- co Bonisolli y los insulsos Bruno Beccariay, Mario Malagnini. Para Amonasro estarán Garbis Boyagian, Carroli, Salvadori y el escandalosamen- te malo Giuseppe Scandola. Para Am- neris, Bruna Baglioni, Jone Jori, la moderna y en alza Dolora Zajick y, có-

mo no, la favorita del público areníco-

la Fiorenza Cosotto.

Con dirección musical de Aldo Da- nieü y escénica de Sandro Bolchi, en de- corados y vestuario de Gianfranco

Padovani se ofrece otro espectáculo ver- diano, La forzó del destino, con Maria Chíara y Leona Mitchell alternándose como Leonora; Giacomini y Martinucci como Alvaro; Zancanaro y Pasquetto como Don Carlos de Vargas, y Giaiotti

y Scandiuzzi como Padre Guardiano.

La incertidumbre que siempre rodea una representación de esta irregular ópera: que sin embargo cuenta con al- gunos de los momentos más hermosos compuestos por Verdi para la escena, se

mantiene en esta ocasión

que esperar a los resultados. Como última oferta del festival, un

cóctel en el que se mezclan el ballet La Strada, de Niño Rota, con coreografía de Mario Pistoni, escenografía de Raf- faele Del Savio y vestuario de Maria Le-

tizia Amadei,

Rosalba Garavelli en el papel de Gelso- mina. Junto al ballet, la obra maestra del verismo, Cavattería rusticana, con dirección de escena de Flavio Trevisan, escenografía y vestuario de Ferruccio Villagrossi y dirección musical de Ne- llo Santi. El reparto, una vez más, muy de la Arena, con Fiorenza Cossotto y Maria Noto en Santuzza; Martinucci y Lamberti en Turiddu, y Carrolli/Cassis en Alfio. En resumen, un festival sin sorpresas pero que complacerá, de eso estoy seguro, al público al que está di- rigido y a aquellos otros que, olvidan- do un poco las premisas meramente musicales de la ópera, acepten el ele- mento de gran espectáculo intrínseco en ella y que en la Arena se disfruta con una belleza y dignidad insospechadas en cualquier otro escenario al aire libre del mundo.

pero habrá

con Carla Fracci y

Francisco José

Villalba

"La Orquesta Sinfónica de Tenerife es un íujo para ¡os canarios"

María Oran

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Lo mejor de la música a tualcance.

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-actualidad-

La alegría de los Proms

E n el programa de los

Proms lon-

dinenses de este año se cita una

significativa frase de un especta-

dor: «¿En que otro sitio se puede escu- char a la Gewandhaus de Leipzig o a la Filarmónica de Viena por poco más de una libra ?»

Sin duda el centenario festival londi- nense, que se desarrolla entre el 21 de julio y el 16 de septiembre, es el más de- mocrático y popular de los festivales europeos. En ningún otro es posible en- contrar una participación más intensa del público en el acontecimiento musi- cal. El viejo y venerable edificio del Ro- yal Albert Hall, situado enfrente de uno de los más feos monumentos funerarios que se pueda concebir —una especie de tarta sin gracia erigido en memoria de aquel Albert que fue esposo de la reina Victoria y que según todos los indicios pasó por la Historia de puntillas— es escenario de un festival donde se dan

la mano, del modo más efectivo, lo viejo

y lo nuevo, el repertorio más tradicio- nal y la vanguardia más exigente.

Una ojeada al programa de los

Proms de este aflo le hace sentirse a uno, entre envidioso y añorante. Los Proms son la contrafigura del festival elegan-

te y sofisticado, un poco rígido y con-

vencional, que prima en el Continente. El público —especialmente el público juvenil y bullicioso que llena la arena del Albert Hall— a veces parece más propio de un concierto de rock que de un concierto sinfónico. Sin embar- go, el respeto con que se siguen las in- terpretaciones es absolutamente

Un público entendido y entusiasta.

20 Scherzo

ejemplar. Es un público entendido, pe- ro no pedante, bullicioso por no vo- cinglero. En este arto a los Proms acuden or- questas como las siguientes: BBC SO —que tradicionalmente, como orques- ta residente, lleva el peso del festival—, Sinfónica de la Radio de Berlín, Sinfó- nica de Chicago, Sinfónica de Birming- ham, Nacional de Francia, Filarmónica de Londres, Sinfónica de Londres, Phi- larmonia, Filarmónica de Oslo, Royal Philarmonic, Royal Philarmonic de Li- verpool, de la Juventud de la Comuni- dad Europea, etc. Añádase a esto los English Baroque Soloists, el Concertó Kóln, la London Sinfonietta, el Schoen- berg Ensemble, la Música Antiqua Kóln, etc, más coros como el Montever- dí, el de la Filarmónica de Londres o los BBC Singers. En cuanto a directores la lista tam- poco es desdeñable: John Eliot Gardi- ner, Bemard Haílink, Atherton, Nic- kolaus Harnoncourt, Christopher Hog- wood, Mariss Janns, Marek Janowski, Járvi, Berthard Klee, Ashkenazy, Lu- toslawski, Norrington, Libor Pesek, Si- nopoli, Rozhdestvensky, Solti, Günther

Wand, Zagrosék, Tennstedt

Cantan-

tes como James Bowman, José van Dam, Simón Estes, Anne Sophie von Otter, Fischer-Dieskau, Heather Har- per, Werner Hollweg, Gwynelh Jone- sa, Felicity Lott, Felicity Palmer, Hanna Schwartz, Robert Tear, Julia Varady, Penelope Walker, Sarah Wal- ker, Philip Landgridge, etc. E instru- mentistas como Alfred Brendel,

Krystian Zimerman, Cho-Liang Lin. Paul Tortelier, Heinz Holliger, Silvia Marcovki, Viktoria Mullova, Andras Schiff, Yuri Bashmet, Ida Haendel Un apartado especial merecen los compositores contemporáneos, cuyas obras serán objeto de un estreno mun- dial o de un estreno en el Reino Unido. Así nos encontramos con el gran Wi- told Lutoslawski, cuyo Conciertopa-

ra piano —el estreno mundial del cual se celebró el pasado año en el Festival de Salzburgo— será interpretado por Krystian Zimerman, acompañado por

la

BBC SO dirigida por el compositor.

O

con otro no menos grande, Olivier

Messiaen cuyo Des Canyons aux Eloi-

será interpretado por Atherton al

frente de la London Sinfonietta. Habría más estrenos de Taverner, de Rodney— Bennett, Maxwell— Davies, etc Yobras

de Michael Tippett, Alfred Schnittke,

Alejandro Viñao, Salvatore Sciarrino

o Toru Takemitsu. Y una rareza histó-

tes

rica, Der Wind, de Franz Schreker, un compositor que está siendo lentamen-

te

redescubierto, que será interpretado,

en

un interesantísimo programa donde

se

cuentan también obras de Hindemiih

y

Schoenberg, por el Schoenberg En-

semble. Para un extranjero, sin duda, lo más

discutible de los Proms, o lo único dis- cutible, sea esa «Last Night», esa últi- ma noche, en la que la apoteosis musical se une a una exaltación áejin- goism, de patriotería británica —¡Oh ese canto coral del imperialista Rule Bñtannia de Arne, que en las actua-

les circunstancias históricas suena más

bien patético!— Lo bueno es que esta Ultima Noche suele ser coto cerrado

del público británico y la nostalgia de

la «Britania que gobernaba las olas»,

un asunto privado

J.A.

actualidad-

«Carmen» alo grande

Desde hace unos años, París cuenta con un circunstancial recinto operísti- co, de especiales características: el Pa- lacio de Depones de Bercy, escenario de grandes producciones de obras como Aída o Nabucco. Este año —sólo se programa una ópera por temporada—

la propuesta era Carinen. Como prin- cipal atractivo, la presencia como pro- tagonista de la mezzosoprano madri- leña Teresa Berganza. No puede mirarse una producción de

estas características con los mismos ojos con los que se acude a un teatro con- vencional. Lógicamente, la ópera re- quiere una dimensión distinta, alejada

de esa

de que catorce mil personas puedan asistir a la misma representación le con- fiere además un especial atractivo, que el director escénico y escenógrafo Pier Luigi Pizzi ha sabido aprovechar. Pro- fundo conocedor de la ópera, Pizzi ha querido dolar a su producción de un sa- bor al (iempo bullanguero y respetuo- so, espectacular y profundo. Se ha llevado todos los trajes de España y ha llamado al coreógrafo Rafael Aguilar.

seriedad que le cubre. El hecho

Con todos estos ingredientes, ha logra- do una puesta en escena brillante, pero en la que no caben los excesos (con un solo pero: la sustitución de los drago- nes de Alcalá por guardias civiles). Teresa Berganza era, lógicamente, la estrella del primer reparto (cuatro elen- cos cubren las die- ciocho representa- ciones). La madri- leña hizo una nueva creación de su gita- nilla. Sobrada de fa- cultades, teñida la voz de intención, y con esa musicalidad a la que nos tiene acostumbrados. A su lado debutaba el joven tenor nortea- mericano James Ho- back (sustituto del previsto Neil Shi- coff). que no superó del todo los nervios de la presentación pero que apuntó magníficas maneras y emocionó en su ro- manza de la flor. Alain Fondary fue un convincente Es- camillo, de noble co- lor aunque algo tosco, y Alida Ferra- rini una verdadera delicia como Micae- la. La Orquesta Sin- fónica de Monte- Cario, con Lawrence Foster al frente, sir- vió con dignidad la partitura y contribuyó al estruendoso éxito de tan origina! propuesta.

Julio Bravo

c/Hutrris, 57 -Jt¡.: « 9 29 47

Tlidut Im días Musió Clásica en directo

De lunes a jueves y a las 23,JO. CICLOS DE MÚSICA CLASICA, dedicados a un

periodo de la

Misiona de la Música. Viernes, sanador y domingos, dos actua- ciones a las 20.30 y las 23 10

jiiirir, a un clilo

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éééééééé

Paisaje con figuras

El Festival de Música de Montreux- Vevey (Suiza) alcanza este verano su edi- ción n.° 44. El acontecimiento, de tanta solera ya, es posible gracias a la con- currencia de diversas entidades, como Espace 2 de Radio Suisse Romande y, desde luego, en el plano financiero, de la Banque Cantónale Vaudoise. El interés de la convocatoria de 1989 bascula en torno a varios pilares: pre- sencia de cuatro grandes pianistas ve- teranos (Firkusny, Istomin, Cherkassky

y Bolet). Junto a ellos, un gran valor

del recuperado pianoforte, Andreas Staier, supondrá un contraste muy vi- vo. No son los únicos solistas de pres-

tigio. Valentini-Terrani cantará en un Réquiem de Verdi que Tchakarov diri-

girá al Coro Nacional Búlgaro y la Or- questa del Festival de Sofía. Kim, Ax

y Ma se integran en una sesión de cámara.

punto culminante Maurice André intervendrá en un concierto de la Orquesta de Auvernia, con Kantorow en funciones de violinis- ta y director. El programa ruso de la Sinfónica del Estado de la URSS, con Rohzdestvensky en el podio, tiene a Viktoria Postnikova al teclado. El en- cuentro de Alfred Brendel con la ex- traordinaria Orpheus Chamber es uno de los puntos culminantes de !as previ- siones. Una sesión totalmente españo- la será la protagonizada por Teresa Berganza con la Orquesta de Cámara de Zurich, dirigida por Edmond de Stoutz. La Orquesta de la Suisse Romande reclama a otra gran artista, Martha Ar- gerich, en la velada con dirección de Armin Jordán. Además de las orques-

tas ya citadas, debe reseñarse el concier-

to de la Sinfónica de la RAÍ de Turín,

con Eliahu lnbal ofreciendo uno de sus caballos de batalla, la Séptima Sinfo- nía de Bruckner. Otras centurias que in- tervienen en el Festival son la Sinfónica de Praga, la Filarmónica de Tokyo y, como agrupación de cámara, la Festi- val String Lucerna, dirigida por el mí- tico Rudolf Baumgartner. En cuanto al repertorio, destacan por su elevado in- terés las cinco jornadas dedicadas a obras pianísticas, de canto y cámara del siglo XX, y los cuatro conciertos de música barroca encomendados a Con- certó Kóln, conjunto de instrumentos históricos.

-actualidad

Tancredi resucitado

Barcelona Gran Teatro del Liceo. 4 de mayo de 1989. Rosíim: Tancredi. Jolanda Orailian. María Uriz, Marilyn Horne, Rosa M." Ysás, Ernesto Palacio. Boris Martinovic. Dirección musical: Henry Lewis. Puesta en escena: Pier-Luigí Piizi. realizada por Lorenzo Mariani. Diseno de luces: Sergio Rossi (producción:

Festival Rossini de Pesara).

El Tancredi rossiniano, esle interesan- tísimo título de juventud del «Cisne de Pesaro» que está conociendo de un tiempo a esta parte una justificada re- cuperación en el mundillo operístico, no se había representado nunca en el Li- ceo; la última vez que los barceloneses tuvieron ocasión de aplaudirlo fue en el Teatro de la Santa Cruz en la lempo- rada 1824-25: hace, pues, más de 160 años. Ahora ha entrado en el Liceo por la puerta grande; y decimos por la puer- ta grande porque la versión ofrecida contaba con una buena dirección mu- sical, con garantías musicológicas (se ha utilizado la edición crítica de la Funda- ción Ros sin i de Pesaro al cuidado de Philipp Gosset, que mantiene el llama- do «final trágico de Ferrara» 1 ), con una buena producción y con un buen equipo de cantantes. Todo ello es lo que realmente importa, dada la globalidad inherente a todo espectáculo operísti- co. Ergo, importa menos si la Horne no ha estado tan bien como algunos espe- raban o si la Ricciarelli ha cancelado una vez más (lo cual, a estas alturas, no ha sorprendido a nadie). El maestro norteamericano Henry Lewis —ex marido de ia Horne en la vi- da real— alcanzó en su labor la sínte- sis entre elasticidad y lirismo, síntesis tan necesaria cuando es la música de Rossini lo que se trae entre manos. Lo- gró asimismo la cuadratura necesaria entre el foso y el palco escénico, que só- lo se quebró ocasionalmente (por ejem- plo en ciertos momentos del magnífico Fínate del Acto I); sometida a veces a algunos excesos de volumen, la orquesta del teatro rindió, dentro de su media-

22 Scherzo

no nivel, correctamente ya desde la Obertura (pieza que en tantas otras oca- siones suena desangelada y carente de interés), e incluso podemos hablar de notables intervenciones individuales, como en el caso del primer oboe y del primer clarinete. Por su parte, el coro, reducido en esta ópera a su sección masculina, actuó con su habitual cate- goría, pero no con la esplendidez de otras veces. La producción pesaresa de Pier-Luigi Pizzi partía de un espacio cerrado de apariencia metalizada con varios planos practicables, salpicado de elementos corpóreos góticos, la mayoría de ellos dorados, que otorgaban al conjunto la categoría de una miniatura medieval:

doseles, nichos, iglesietas, pináculos, ar- cuaciones flamígeras en la contrahue-

lla de los peldaños

todo una obra concebida en un momen- to de restauración del señorío de los principios clásicos, con esquema y as- pecto externo de ópera seria, pero la op- ción de Pizzi, como deseando destacar su carácter p re-román tico es, cuanto menos, merecedora de nuestro respeto:

conocida la ambientación medieval del libreto (Siracusa, año 1005), la obliga a pasar por el tamiz del goticismo, de- talle éste tan caro a los románticos, con- siguiendo momentos de particular belleza, como la aparición del protago- nista en su barca en el Cuadro II del Ac- to I. Menos bello, a decir verdad, ha resultado el vestuario, con unos inade- cuados ropajes plastificados. Afortuna- damente, el lujo y brillantez de armas, pelucas y joyas ha neutralizado un po- co lo artificial de dicha indumentaria.

Tancredi es ante

En el siempre controvertido plano vo- cal, e intentando ya un acercamiento de- sapasionado a la labor de Marilyn Horne en la parte de Tancredi, me con- fieso como parte del grupo de liceístas —no sé si somos muchos o pocos— a quienes su presentación en el Liceo no ha decepcionado. Cierto que la mezzo norteamericana no posee el esplendor vocal de otrora, pero el dominio de la

técnica respiratoria, la afinación, la mu- sicalidad, la perfección de las agilida- des y la integridad de graves y agudos son difíciles de hallar hoy en día en un cantante rossiniano. Y todo ello se pu- so ya de manifiesto en su recitativo y aria de entrada (celebérrima en su tiem-

po) O paíno

Di tantipalpili. Después

prosiguió su actuación con momentos variables en cuanto a brillantez, pero a uno le resulta difícil de entender, por ejemplo, la frialdad del respetable ante una interpretación tan ejemplar del aria Ah! che scordar non so (Cuadro IV del Acto II).

Tras el citado desplante de Katia Ric- ciarelli, se llamó a Énedina Llorís para dar vida a la doncella Amenaide, pero ésta se indispuso, y por fin se pudo dar con la soprano polaca Jolanda Omilian, que realizó un destacado trabajo. Su

voz, ágil y argentina, parece proyectar- se excesivamente hacia el agudo, como pensando demasiado en la galería, pe- ro su actuación debe juzgarse como realmente afortunada, particularmente

en la exquisita aria No, che il morir non

é, ya muy próxima al Bel Canto román- tico, así como en todas las restantes in- tervenciones de la escena de la cárcel (Cuadro II del Acto 11). Menos aprecia- da —y en mi opinión, injustamente— fue la actuación de Ernesto Palacio co- mo Argirio, un tenor que, aun sin po- seer una voz de belleza extraordinaria es, por su agilidad y limpieza en la dic- ción y en el fraseo, una verdadera voz rossiniana. María Uriz (Isaura), Rosa M.* Ysás (Roggero) y Boris Martinovic (Orbazzano) completaron el reparto con corrección.

Si, a pesar de las decepciones, de los desplantes y a pesar también de que existan oirás óperas del Rossini serio más apasionantes (léase Ermione ySe- miramidé) ha valido la pena revisitar

Tancredi.

Jordi Ribera

Bergós

(1) Después del estreno de Tancredi, acaecido en el Teatro La Fenice de Venecia el 6 de febrero de 1813. Rossini tuvo la posibilidad de represen- tar esta ópera en Ferrara durante la Cuaresma de aquel año. Para esta ocasión, el litíraio Luigi Le- chi reelaboró eJ final de Ja ópera, de modo que el protagonista moría al final de la misma, respetán- dose asi el final de la tragedia de Vollaire. base original del libreta.

• actualidad

Euryanthe, por fin

Baredona: Palau de la Música Catalana. 5 de ma- yo de 1989. Webcr: Euryanihe (primera audición

roncen ame), Karen Burea u.

Virginia Perramon. Dunja Vej7.ov¡c. Alejandro Ramíre¡, Malcolm Donnelly. Friiz Hübner. Co- ral Carmina (director: Josep Ponsl. Orquesta Ciu- dad de Barcelona Director: Franz-Paul Decker.

en España; versión

Y después de Tancredienel Liceo.

Euryanihe en el Palau. No deja de sor- prender este hecho: poder presenciar la ejecución de dos óperas distintas en dos días seguidos, aunque una de ellas só- lo lo sea en concierto. Ello podría in- terpretarse como una buena señal de la

vitalidad operística de la Ciudad Con- dal. Pero al advertir la ejecución de Euryanthe con una platea del Palau medio vacia, uno se pregunta si Barce- lona será realmente alguna vez una ver- dadera capital cultural. ¿O deberá contentarse únicamente con los orope- les olímpicos? La única audición ofrecida en el Pa- lau de Euryanihe (ópera estrenada en Viena en 1823) tenía más que suficien-

tes alicientes como para que nuestra sa-

la de conciertos se llenara bastante más,

aun admitiendo que la música sea me- nos impresionante que la de la prece- dente Der Fretschülz (1821) y que el

torpe libreto de tema medieval de Hel- mtna von Chézy no sea como para emocionarse hasta las lágrimas. Pero necesitábamos esta ópera para poder,

en vivo, completar la personalidad ar-

tística de Weber, casi reducida, entre

a Der Freischüiz y a la apa-

nosotros,

rición de vez en cuando de una de sus oberturas en los programas de con- ciertos.

Franz-Paul Decker, al frente de nues- tra orquesta, ha mostrado sus sempi-

ternos defectos, en los que nos parece

ya inútil volver a insistir, pero ha sabi-

do llevar adelante la ejecución de la ópera sin desmayos, equilibradamente,

con la seguridad de un director con mu- chas horas de foso. Bien el conjunto sinfónico, a pesar de que debe pulirse aún —como ya se ha señalado otras veces— la afinación de los violines; lo mejor, los cometidos de las maderas. La Coral Carmina volvió una vez más

a colaborar con la O.C.B.: nada que

objetar a su concurso salvo sus eternos problemas en la proyección de las no- tas agudas y el deseo de una mayor re- sistencia en las voces, típica de los coros de ópera.

Karen Bureau, en la parle que da tí- tulo a la ópera, pareció al principio un punto impersonal, con una cierta falta

hranz Paul

Decker.

de pureza y consistencia en los agudos;

pero tuvo momentos —como en la es-

cena y cavatina del Acto III So birt ich nun verlassen.,. Hier dicht am Quell

en las que demostró que su voz no se

impone por su espectacular idad, sino

por su musicalidad y por la inteligen-

cia con que es usada. La rival femeni- na de Euryanthe es Englanline de Puiset; Dunz Vejzovic, con un instru- mento vocal en muy buen estado, pa- reció al principio como practicar una suerte de extrañamiento, de frialdad con respecto al personaje, aunque fue

ganando en calidez. De todos modos,

su voz no es la más adecuada para este

papel, con evidentes problemas en las agilidades. El capítulo femenino se ce- rró con la ajustada intervención de Vir- ginia Parramon en la breve parte de Bertha.

En las partes masculinas, el Adolar

de Alejandro Ramírez nos mostró a un

tenor de voz algo diminuta, pero ade- cuada al canto melódico y elegiaco con que Weber dota a esta parte (bastante destacada fue en ese aspecto su versión de la bella romanza del Acto I Unter blüh'nden Mandelbaumeri). Comple- taron el reparto el barítono dramático Malcolm Donnelly (un Lysiart más que aceptable, pero algo condicionado por una leve ronquera y una cierta falta de

consistencia en los graves) y el bajo Fritz Hübner (un Rey Ludwig de lujo por su voz estentórea y aterciopelada).

En fin, señores, esperamos que si al- guna vez se monta Oberon en el Palau

o en el Liceo, se registre una mayor

afluencia de público que en esta prime- ra audición española de Euryanihe.

J.R.B.

Dvorak olvidado

Barerlon*: Palau de la Música 22 y 23 de abril de

1989.

Dvorak: Slabat

Müler.

No todos los días tienen ocasión el

público y la crítica de cruzarse con es-

ta admirable, extensa cantata en la que

se funden felizmente el catolicismo es- lavo y la música romántica (con claras adopciones del clasicismo vienes e in- cluso del barroco) que es el Stabal Ma- ler de Dvorak (1880). Ahora el público barcelonés ha tenido ocasión de escu- charla en una versión que, aun sin ser memorable, ha tenido más que sufi- cientes puntos de interés como para me- recer la presente crítica.

Los problemas han tenido su origen, en e! caso que nos ocupa, en la direc-

ción y, en menor grado, en la orquesta

y en los solistas. El concepto de Dec-

ker al presentar un vasto fresco sono- ro, contrastado y dramático, se ha revelado acorde con el espíritu de la obra; también resultan dignos de elo-

gio su cuidado por la estratificación so- nora dentro de los limites posibles y su cuidadosa atención para con las entra- das del coro. Pero ha habido otros fac- tores que han ensombrecido su labor, como el habitual recurso a una combi- nación de grandilocuencia e impavidez,

y el no menos frecuente uso de la irri-

tación y el griterío: los desbocamientos

las prisas excesivas; y, lo que es aún peor, el abandono del mareaje del com- pás, resultando una rectoría puramen-

y

te

gestual, sin métrica, que por ejemplo

le

jugó una mala pasada al tenor Jozef

Kundlak, totalmente abandonado por la batuta en Fac me veré tecum flere. Por su parte y a pesar de todo, la Or- questa Ciudad de Barcelona —este abi- garrado, pero frágil puzzle repleto de

extranjeros de calidad variable que van

y vienen, vienen y van— ha consegui-

do un satisfactorio rendimiento, parti- cularmente de las maderas y los metales, así como de los violines; pero no podemos hablar de una compensa- ción sonora ideal cuando no ha sido aún completada la plantilla en los vio- loncellos, violas y contrabajos. Nada que objetar en las voces so- listas, lo mejor, pues de la velada fue la contribución del Orfeón Donostiarra, magnífico por rotundidad y brillantez. Y, para terminar, desearíamos hacer una aclaración: el Stabal Moler de Dvorak no se ha ofrecido por vez pri- mera en Barcelona, según reza el pro- grama de mano. Según los datos que yo poseo, puedo recordar al lector que, en un ya muy lejano 1963, el maestro Ángel Colóme r lo dirigió.

J.R.B,

-actualidad-

Excelent e producció n de La Traviat a

Bilbao. Teairo Amaga. Días 24 y 26-1V-1969. TTiulo: La Tmtiaia de ü. Verdi. Interpretes: Carmen Gon- ¡ález, Michad Austin (día 24), Santiago Incera 128), Maneo Manuguerra (241,Santos Ariflo (28). Direc- tor: Elio Boncompagni. Orquesta Sinfónica de Bibao. Producción del Ttalro Arriaga. Puesta en escena:

LUÍE Lturri.

Una nueva vía

San Síbasllín. Teatro Principal (22-IV-89). Flami- nio de G.B. Pergolesi. Capilla Peñaflorida. Tan- ttaka Teatroa. Dir. escénica: Carlos Zabala. Dir. musical: José Rada.

Luis liurri concibió la escena jugan- do con unas rosáceas columnas, que unas veces figuraban alineadas y en otras ocasiones formaban un semicírcu- lo, dependiendo del lugar donde se de- sarrollaba la acción. Aun dentro del cla- sicismo que la realización respiraba, la elegancia y el cuidado de los detalles hi- cieron que la podamos considerar de excelente. En cuanto al elenco canoro, La traviata cojeó más el día del estre- no que en la representación del último día, que fue más completa. La soprano Carmen González, si bien no es la voz idónea para Violeta, no ca- be duda de que por su entrega genero- sa, a veces rayando la estridencia y la inseguridad de su voz, dejó un grato re- cuerdo. La ligereza de su timbre se aco- pló mejor al primer acto que a los dos siguientes, donde a la soprano le faltó expresividad dramática en una voz que adolece de cambios en el color del timbre. Ni Michael Austin, ni Santiago Ince- ra pudieron con el papel de Alfredo. Si el norteamericano mostró una materia prima interesante por su color yredon- dez, dio muestras de no saber usarla. Su línea de canto careció de finura, de- safinó continuamente e incluso sus ade- manes resultaron poco refinados. El español, con más musicalidad, también tuvo ocasiones donde se le quebró la voz y a pesar de sus esfuerzos en una emisión brusca, su voz evidenció falta de volumen.

No ocurrió lo mismo en la cuerda ba- ritonal, donde tanto Mateo Manugue-

rra como Santos Ariño encarnaron a un Germont de gran calidad. El veterano Manuguerra cantó con

aplomo y elegancia tanto el dúo con la soprano como con el tenor. Sin embar- go, un par de entradas a destiempo y

el tarareo de algunas frases, cosa que

hizo sin disimulo, en lugar de cantar con palabras, causó que no alcanzara

la cota de calidad impuesta por Santos

Ariño, cuya voz sonó cálida y hermosa

en los graves y alardeante en la zona alta. Destacada fue la actuación de Ana

Cid en el papel de criada, asi como de- senvuelta la de Lola Casariego como Flora. En tono correcto también las ac- tuaciones del tenor GaMart, el baríto-

no Farrés, su compañero de cuerda Sola

La producción de Fíaminio corres-

ponde al grupo vasco Tanttaka Teatroa, una compañía muy profesional que va

a intervenir en la parte dramática de la

pieza, de la cual es autor el jurista Gen- naro Amonio Federico, feliz libretista de otras dos obras maestras que darían

a Pergolessi la primacía en la ópera có-

mica europea de su época: Lo frate'nna- morato y La servapadrona. La Capilla Peñaflorida siempre tie-

ne ideas luminosas y, sobre todo, no re- nuncia jamás a divertir al respetable por

lodos los medios lícitos a su alcance. En esta ocasión las ideas luminosas son in- negables. La primera es haber utiliza- do un pianoforte y un oboe como único foso de la representación. Y resulta sor- prendente ver lo que son capaces de conseguir dos instrumentos. El oboís-

ta Juan María Ruiz era excelente y aun-

y

el bajo Galindo encarnando al

como pocas veces le hemos escucha-

que en la representación que

rasua, lo musical funcionó como para

médico. La Orquesta Sinfónica de Bilbao so-

presenciamos no estuvo José Rada al pianoforte, sino su alumno Javier Sa-

do

en Bilbao y ello se debió, sobre todo,

no echar de menos la orquesta de cá-

a

que la batuta era sostenida por un

mara preceptiva en una ópera de este

maestro en la dirección de ópera. Elio Boncompagni no sólo atendió con mi-

porte, con el consiguiente ahorro de la producción.

mo a los artistas, cantando él mismo ca-

Otra idea luminosa fue la de doblar

da

uno de los papeles, sino que logró

en las partes habladas a los cantantes

la

compenetración total de foso y

por actores. Tanttaka Teatroa tiene

escena.

miembros de gran categoría —el Poli-

Niño Deníici

doro de Niko Lizeaga fue ejemplar al respecto— y nos evita la torpeza e inex- periencia de tan buenos cantantes jó- venes, novatos en el plano actoral. Quizá lo más espectacular de la re- presentación fuese la preciosa puesta en escena de Fernando González Ansa, realizada con más imaginación y senti- do de la belleza que medios, io cual aumenta sus méritos. También la direc- ción escénica de Carlos Zabala dio el toque picaresco y desenfadado que exi- ge la Commediadelf'Arte, a la cual tan- to debe la comedia musical de Ñapóles. Destaquemos también la versión cas- tellana del texto de G. Federico realiza- da por Isabel Alvarez, quien tuvo además uno de los papeles cantados, así como Koldo Losada, Ignacio R. de Ale- gría, Maite Arruabarrena y tres miem- bros del grupo Neocantes: Germán TorreIlas, César Carazo y Myriam Vicent. En resumen, este Flaminio es una vía abierta hacía el mundo ligero y a la vez sofisticado de la ópera cómica.

Boceto eM-emigrá/ii-o dv Carlas C'tigat i David Guardiu correspondiente al segundo acto de «La Traviaia».

Andrés Ruiz Tarazona

24 Scherzo

CURSO SUPERIOR

GUITARRA

26

CELEDONIO

ROMERO

IMlil-CCIO N

!>!•: AI.r.MNOS :

C:I;I.IN

Y

i>i;i'i:

KOMI-K O

DE JUNIO

AL 7 DE JULIO

DE 198 9

CONCIERTO INAUGURAL

European Community Chamber Orchestra

Director: EDVIN

Solistas: LOS ROMEROS

26 de Junio. Teatro Municipal Miguel de Cervantes

AADLAND

DESARROLLO DEL CURSO : Antigu o

Cristina"

CONCIERTO DE CLAUSURA: 7 d e Julio .

Miguel

EXPOSICIÓN: La guitarr a malagueña . Cinc o siglo s d e

RECITALES Y CONCIERTOS DE ALUMNOS. Co n

Conservatori o

de

Ahorro s

Teatr o

"Marr a

d e

(Obra

Cultural

de

la

Caja

Ronda)

Municipa l

d e

Cervantes .

LOS ROMEROS

Historia .

Orquesta .

INFORMACIÓN:

Secretaría del Curso

C/ Manuel del Palacio,

29017 Málaga

16 . Apto.

n ° i

AYUNTAMIENTO

DE MALAGA

CURSOS MUSICALS D'ESTIU 89

SEGORBE

24

-

28 MAYO

II CURSO DE DIRECCIÓN CORAL

Proletor»*:

Técnica de Dirección (nivel Iniciación), Dlfflo R»món y Lluch. Técnica de Oirecáon (n™el perieccionamienlo}. Viefcy Lumbroao. Técnica Vocal Paútela Ltoréna. Técnica Oe ensayo y repertorio María Carinan Cruz.

1. El curso se desarrollará úeí 24 al 28 de mayo

lnform»elón:

Ayuntamiento da Segorbe Área de Ocio y Cultura

Plaza del Agua Limpia. Z

Tal. 964'11 06 Z6 - 12400 Seflorbe.

LLIRIA

30 JUNIO -

8 JULIO

TORRENT

21

-

28 JULIO

IX CURSO INTERNACIONAL

«MARIANO PUIG» UNIÓN MUSICAL DE TORRENT

ProtoMraa:

Flauta

Andfa i Carrerea

Lopai. Solista de la Orquesta Nacional de Es-

paña Oboe Salvador Tudela Con*» . Solista paña

Clarinete Vicente PeAarrecn* Agüita. Solista de la Orquesta Nacional

de la Orquesta Nacional da Es-

Ce Esparta

Profesor del Real Conservatorio de Música de Madrid.

Jost Toma» Pirai . Solista de la Orquesta Nacional Oe España. Pro- fesor Fagot. Vítenle Mtrenclano Silvaalra. Solista de la Orquesta de la

R

T

V E

Profesor oei Consevatorio de Música de Madrid

Saxofón Pedro llurraloe Ochoa. Profesor del Conservatorio de Música

de Madrid

Trompa Francisco Burguara MuAoi. Solista Oe la Orquesta Nacional fle

 

Esparia

Profesor Oei Real Conservatorio de Música d e Madnd

V CURS D'ESTUDI D 1 INSTRUMENTS

Trompeta y fliscomo. M U Ortí Sotiano. Solista Oe la Orquesta Nacional

DE CORDA UNIÓ MUSICAL DE LLÍRIA

de España

Madnd Leopoldo Vidal Eitremi . Profesor del

Prolesor del Real Conservatorio Superior Oe Música de

Conservatono Os Música de

Prolesorea:

Valencia

Violm

Joan Lllnarai.

Trombón y rjomoardino Enrique Ferrando Saatre. Solista de la Orques-

CateOrático del Conservatorio Superior Oe Música de Valencia

ta

Nacional oe España

Vola

Emllto Matau.

Tuba

Miguel Navarro CarboneU. Solista Oe la Orquesta Nacional de Es-

Catedrático del Real Conservatorio de Música de Madrid

Violoncelo

Salvador Eicrig.

Proíesor-sobsta OB la Orquesta Nacional Oe España.

Contrabajo

Antonio Qarcia Araqua.

Profesor-solista de la Orquesta Nacional Oe España.

paña Percusión Enrique Llacar Soler |iRegoli>}. Sohsta de la Orquesta Na- cional de España Piano Aguatin Sarrano Mala. Profesor del Conservatorio de Música Oe Madnd

Focha*

1.

Intormactán:

 

Fechas:

El curso se Desarrollara del 30 de junio al 8 de ulio

1.

El curso se desarrollara del 21 si 28 de julio (ambos mdusrve).

Inrwmactbfl:

Unidn Musical de Ui'na

Union Musical de Torren I C Bellido. 11

C i SaritVicem , 17 -

Tels . 96i27 B 0 2 54 y 27 8 0.2 58 - 4616 0 Llina

Teis

96/15S7323y 1571354 - 46900 Torren!.

Menzaneque Musical

Cami Real, 66

Cervantes, 28 Cullera

Calarroja

VALENCIA

10

-

20 JULIO

II CURSO INTERNACIONAL DE PIANO «JOSÉ ITURBI»

Joaquín Achúcarro: «Inierpreiación pianística»

Roberto

Periceio García Chomnt; d a Música Piamattca Mari o WonreaJ: -LO modern a irtefpretKio n espartóla Sus forma s (Je es

Bravo: ^Clasicismo y Román Iicpsínos

MONSERRAT

29 JULIO -

S AGOSTO

CURSO DE PERFECCIONAMIENTO

DE VIOLÍN Y FLAUTA

Profesoral: .

"ioim

Joaquín Palomares. Catedrático del Conservatorio Superior de

Música fie Murcia Catalin a Rolg . Profesora deJ Conservatorio Superior ae Música de Valencia

FFauta Juana GufHem. Solista de la Orquesta Vacunal da España

Pianista acompañante JoatpSanz. Profesor del Conservatono Supenor

Fecha»;

de

Música de Valencia

1.

El curso se desarrollara del 10 ai 20 de julio

Ftchai:

 

1.

El curso se desarrollara Oel 29 de jul o al

5 de agosto.

Inlormacttn:

Secreiana OBf n Curso internacional de Pi^rvo *Jose HurLu- Dipulacion Provmcjal de Valencia Plaza de Manises, n" A. Tot 96/35103 01 - 46004 VaJencia.

DENIA

24

-

31 JULIO

CURSOS DE VERANO DE INSTRUMENTOS DE CUERDA

Profesoral:

Gu'larra Jo»é Tomát. Catedralico del Conservalorio Supenor de Wusi- ca Oe Alicante Vioiin Aguan'n Laún *ra . CaledraVco del Real Conservatorio de Música de Bruselas Viola Emilio Matau. Catedrático del Real Conservatorio de Música de Madrid Vioionceiio Margal Genera. Catedrático de la Staatlicne Hoschscriule fur MusiK de Freiourg (Alemania) Contrabajo Forran Sala Mae. Profesor oei Conservatorio Municipal de Música de Barcelona y del Conservatorio Superior de Múaica Lceo.

Fechas:

1. El curso se desarrollará del 21 al 31 Oe |ulio tambos inclusive!

Inhumación;

Escuela Comarcal de Musca .Tenor Cortis». Carrer Cavatera, 3

Tei 96i'578O1 00 £i t

Horano- de 11 a 1 * fKxas y de 18 a 22

63

-

Denia

ñoras

Información:

Secretaria Oei Curso Ayuntamiento 0e Monserrat - Tais 96.2SS 51 36 » 355 53 64

BUNOL

31 JULIO - 13 AGOSTO

II ESCUELA INTERNACIONAL DE MÚSICA DE VERANO

Profesores:

Flauta Jaime Martin. Obeo Ellen Mardavn. Clannele Joan Enrfc Lluna. Fagot Raquel Gongll. Clarinete Cajo y corno di Dasseto Marc Whitera. Trompa Bas Paütrd. Violoncellr; Alvaro Campor Contrabaid Ludwig Streicher. Asistente Rubén Giorgli. Pianista acompañante Aairid SpHznagal- Trombon Ricardo Caia>g Garrlgues. Trompeta Jonathan Fields. Análisis Musical Rota Inieata Maamano. Pianistas acompañantes Nigen Claylon y Sally Haatn.

Fachaa:

1. El curso de Interpretación y Anállsn Musical se desarrolara del 31 de julio al 2 de agosto y el Curso Instrumental, del * al 13 de agosto

Inhinnoclón:

Ayuntamiento de Bunol. Cf Cid, 22 - Te». 9&250 01 51 y 25001 62.

CULLERA

31 JULIO -

12 AGOSTO

Vil CURSO INTERNACIONAL DE MÚSICA «CIUDAD DE CULLERA» SOCIEDAD MUSICAL «SANTA CECILIA» DE CULLERA

Pnlnoni:

Oboe Francisco Salino» . Profesor Especia Mi Conservatorio Supe- rior de Música de Valencia Saioton Miguel Lkwi* Benwl. Proiesor Especia 0a Conservatorio Su- perior Oe Música oe valencia Clarinete Berliam Egger. Profesor Titular Oe Gleadori v ücenosoo an Pedagogía Musical para Ciármete por Mu&cflocri Sctiule oe Grai (Austria)

Trompeta

del Real Conservatorio Superior de

Música 0e Madrid, y Solista de la Orquesta Nacional de España Violonceiio OimHrl Fumi»dj«¥. Solista oe la Orquesta Nacional de Espa- ña Vioim VÍCIDC Marón. Catedrático aa Conservatorio Superior oe Música Oe Madrid, Director de la Orquesta de Cámara Española y Concertino Oe la Orquesta Nacional de España

Análisis Musical

Amanda BIBnquar. Catedrática Oel Consérvala » Su-

perior de Música oe Valencia, y Compositor. Contrabajo' Jattnjr BraMUch. Profesor oe la Nortriweslem Umversity Scnool of MUSE. Evasión. EE. UU.

Joi í Orí . Catedrático

FtcKas:

1.

EF curso se desarrollara del 31 deiulioal 12 de agosto {ámeos Inclusi- ve!

tofornuclon:

Sociedad Musical Instructiva «Santa Cecilia» de Cunera

Carrer

172 0111 .

de

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Te»

AGOSTO

96ít723*51

y

V ENCUENTROS OE PERCUSIÓN

ProTwofes:

Juan García Ibwra. Javier BWM. Afinando Uorsolt. Juan C*rvaró. Enhc Llopii. Jaim StlvMor.

Joan Jera» Ouillain.

Mart HonO*

Ópera de Municn Jan Pul0*n>- Profesor del Conservatorio de Amsierdam Vtfvna M«r*ch«t Profesor oe la Orquesta de la Ópera de Munich

Ton*i*B* . Pedagoga. colaDoraoora de (a Orguesta de la

Facha*:

1. El curso se desarrollará del 3 al 16 de agosto Oa 1989-

InfomueU:

Patronal üe rEscola MunicipaJ de Música

Avda. Constitució. 6

- Telerons 96/561 0300 i 581 0301

03100 Xinona. Francisco Arques. - TeWon. 96/561 1654.

CULLERA

16-2 6 AGOSTO

II CURSILLO INTERNACIONAL

DE DIRECCIÓN DE ORQUESTA «ATENEO MUSICAL DE CULLERA»

Profesoral:

Juan Cobaf. Titular Director de LB Real Harmonía de Thom (Paisas Ba* pos) Asesor del Ministro de Cultura de los Países Bajos Gerardo Pfrt í Buaquiar. Adjunto Profesor del Conservatorio Superior de Música de Valencia- Dtredor de la Banda Smfonca dal Ateneo Musical de CJiera

f. El curso se desarrollara def 16 é 36 be agosto, (ambos inchorve)

Información:

Secrefana de la Sociedad Ateneo Musical de Cullera. O

Almrant. 15

ATanoóf" al pubdco. De 1H a 21 horas, óe kunes a viernes. Telefonos 96V172 23 2< (Secretaria) y 96/172 21 70 (Consonaría)

VALENCIA

10

-

15 AGOSTO

CURSO INTERNACIONAL DE MÚSICA

Proftaom:

Pnmer vioJm RKhar Deakin. Proisaor de la Boyal Norfhern College of Mustc de Mancriester Segundo Viotm peter Star*. Profesor de la Pourceii Sctioo' oe Londres. Viola Stvphen &r*mdb*tt. DtnHi Lagay. London Symphony Orchestra Ke^n RuncMII. Profesor Gurihall Stíiítí. Londres Flauta Oa**i Bu " Solista oe La BBC Symphony Orcftestra Oboe OuenbK Poo** r Profesor de la PurceH Schod de Londres Clarinete CoMn 0radbury. Solista de la BBC Symphony Orcnoslra Fagot Nicol** Hunha r Segundo fagol de la Loridon SympTiony Orcnes-

tra Trompa y Trómpela John WilDrahwn. Trompeta sdislBdfe la Pririharmo- ma Orcriestra

FKIUI:

1. El curso se oeaarrolará oel 10 ai 16 de agosto (ambos inclusive).

Información:

Consejería de Cutura, EoUcaoon y Ciénoa Direcoo General de Patnmom Cuflural

Serveí de MuStca, Teatre i Cinemalografia

Telefonos

Avda Camoarar. 32

96'3S631 91 - 3863296

46015 Valencia

JAVEA

16-2 7

AGOSTO

IV ESCUELA DE MÚSICA DE VERANO

Profesorn:

Flauta ñafinon GuInoL Profesor del Consavatorio Nacional Supenor de Pan's. Solista de la Orquesta Opera Nacional de Pana Profesores ao(uritos Magdalena Mártir»! Marco y CM«la< Reynau. Oboe~ Thomai indenmihle, Proiesor de tos Consevatonos de Zunch y

Rotleidam

ConcerhsEa

Profesor Bd|unto Eduardo Martín»! CabaH«ro r

Ciármete WaKar Boeyhem^ Profesor de ios Conservalonos de Ambe-

re*

y Rotterdam

Concertisla

Profesor ad|unto Ann« Boaykana.

Dámete bap J*n Gunt. Profesor de ciannete baio de tos Conseiveio-

rio5 de Rotterdam y Ambetes

Solista de la Onjuesta de la R T. V

Belga Fagot y Música de Cámara Dlrtt Noyen. Profesor del Lemmens Insijtut Solista de la Opera Nacional del Bruselas Trompa Vteant* Zarzo. Profesor del Conservatorio de Amsterdam So- lista de la Haya Trombón. Bombardirio y Tuba Josüi Juan Orioia.Catedratico del Con- servatorio Supenor de Música «Osear Esplaj de Alicante Miembro de la Orquesta Nacional de España

VioJin: Chtitophtf Guiot, Profesor def Conservatorio de París. Sodsta de la Ópera Nacional de Pans

Violonceio

PhiNppe Cherond. Pro'esor del Conservaforo de París So-

lista de la Opera Nacnxial 0e París Piároslas acompañantes Jan Gurthzuyen y Pwrre Liwnmín*.

Fachas:

1,

EJ curso se oesarrollara del 16 al 27 de agosto.

Información:

M Dolores Rivera Mota. Ct. Paa, 19.

Tefelono 96/33150 66 46003 Valencia Instituto Musical de Jftvea Avda Juan Canos i. 55 Javea

ALBORACHE

1-1 5 SEPTIEMBRE

CURSO DE DIRECCIÓN 1989

Profesora*:

Joai Maña Cervara Collado,

Fechai:

1.

El curso Sfl desarroHará durante la primera quincena de sepuembre

Información:

AyuntamienEo de Alborache 46369 AJborache

Pedro Uoscardo. C'

Avenida de la Mosca. 32.

Rúo José Cuenca, 6 -

Teléfono 9&2S1 63 98.

NAVAJAS

4- 8 SEPTIEMBRE

SEMANA INTERNACIONAL DE TROMPETA

Nivel Superior

Nivel mea»

BtfrnarO SauBiral

Mturice Btnlertí y V«enW L6pu .

1. Ef curso se desarrollara del 4 al 0 de sephernbre

IntomwckHi:

Ci

A Millán, 4

1?470 Navajas

Telefono 964/11 2861

CONSELLE RÍ A

VALENCIANA

DE CULTURA,

EDUCACI O

t

CIENCI A

actualidad

Una voz radiante y atípica

N ada más oportuno para cerrar un Festival Mozart que la pre- sencia de una cantante conside-

rada hoy una intérprete cualificada de la música del eterno salzburgués. Opor- tunidad y también puntualidad depre- sencia de una de las figuras líricas más distinguidas y en su momento de es- plendor. Parece ya perdido, dichosa- mente, para siempre aquel tiempo en el que el cantante famoso nos llegaba a pumo de retiro o, simplemente, no venía.

Kathleen Battle se dio a conocer por estos lares, ante el aficionado siempre ávido de voces nuevas, a través de un

medio que luego sería, y es, para su ar- te un vehículo constante: el discográfi- co. Allá por 1980, RCA puso en circulación una Italiana in Algerí de Rossini, donde, al lado de la exuberan- te (en tantos sentidos) Marilyn Horne, figuraba el nombre de aquélla en letras convenientemente adecuadas en tama- ño a su incipiente aparición en el me- dio. Elvira, corto pero jugoso cometido, fue una agradable sorpresa y tuvo pre- sencia en la voz de la Battle; por una vez, al menos, el personaje se hizo no- tar ante la marimandona lsabella. Por aquel enionces la soprano ya llevaba ocho años de actividad musical, desde que en 1972 Thomas Schippers la hu- biera elegido para una interpretación

del Réquiemalemán de Brahms

letto. Battle comenzó, pues, por la puer- ta grande, que siempre, después, tendría abierta.

Battle es de Portsmouth (Ohio). Allí nació el 13 de agosto de 1948. Estudió en la Universidad de Cincinnati. Su en- cuentro en esta ciudad con James Le- vine, en 1973, para interpretar la Octava de Mahler, sería decisivo para perfec- cionar su educación música!. La sopra- no párete producir cierto tipo de atracción sobre los grandes directores:

Giulini, Solti, Muti, Barenboim, Leins- dorf. Pero su nombre está habitualmen- te asociado a Levine, su Pigmalión en bastante medida y, además, al Rey Mi- das de la música: Herbert von Karajan. Desde que Karajan la escuchó por pri- mera vez, a principios de los ochenta, pasó Battle a formar parte de su cogo- llito de elegidas. Fue tocada con la va- rita (batuta) mágica. Battle hace compatible su carrera operística con apariciones en salas de concierto, como intérprete de recital o en composiciones religiosas o sinfóni- cas que necesitan concurso de voz hu- mana. Es superfluo el decirlo, pero no por ello menos cierto que la cantante ha sido escuchada en los centros musi-

en Spo-

28 Scher/o

cales más cualificados del orbe musical. Su popularidad se extiende también al público no especialmente atraído por s.u arte. En esto se halla perfectamente al día como todo cantante lírico actual que se precie. En Japón, por ejemplo, es inmensamente conocida a resultas de un elegante y atractivo anuncio (muy en su estilo, hay que hacer hincapié) que fue exhibido por la televisión.

La voz

Battle pertenece a este tipo de sopra- nos americanas de voces no tradiciona- les, que admite sólo una clasificación aproximaliva. En principio su voz sue- na como la de una soubrette a la que se le ha injertado una octava aguda de soprano ligera. Asi, puede pasar de al- gunos roles mozartianos de escena a los más difíciles de soprano coloratura de concierto. Asimismo, y de hecho en la práctica teatral así es, puede cantar otros roles de lírico-ligera straussianos. Battle pertenece, pues, al grupo de cantantes americanas de exquisita mu-

Kuilik-enBuli le.

sicalidad y sólida y completa prepara- ción musical. Antes (y durante) nos llegaron Janet Perry y Helen Donath. Ahora, a la par, están las dos Barbaras:

Hendricks y Bonney, en una relación a vuela pluma. Pero, se ha dicho, la oc- tava aguda de la Battle la distingue de las anteriores, permitiéndole otras ten- tativas.

El repertorio

Se ha citado la vocación mozartiana de la Battle. Su mensaje de Mozart se centra en los roles llamémosles popu- lares, domésticos: los papeles de cria- da. Es decir, Susanna (sierva, pero patrona), Blondíne (picara, de armas tomar), Despina (sensual y escéptica), Zerlina (falsilla y viborílla). Solamen- te, hasta ahora, una incursión al grupo aristocrático de las heroínas mozartia- nas: la Pamina de La flauta mágica. De Strauss, Battle ataca la Zerbinet- ta de Ariadne auf Naxos; también Zdenka, la hermana travestí de Arabe- lla, y Sophie de Der Rosenkavalier.

z

3

fe

En terreno italiano, la soprano en- cuentra más difícil acomodación. No obstante, saca adelante, siempre artis- ta inteligente, Rosina del Barbero ros- siniano y Adina del Elixirde Doruzetti. Tanto o más importante puede con- siderarse la labor de Battle como intér- prete en salas de concierto. El Mesías de Haendel, Misas de Mozart, los Ré- quiem de Fauré y Brahms. Cuando el concierto es en solitario, con pianista, la cantante ofrece Mozart, por supues- to; pero también Mendelssohn, algún francés, Spiriiuais cómo no, y última- mente, con mucha atención, Schubert. Pero Battle tiene mucha carrera por de- lante y la lista está abierta. Battle en escena es una grandísima actriz. Testimonios imbatibles y feha- cientes: Despina en Salzburgo con Muti, dirigida por Hampe; Zerbinetta en el Met, con Jessye Norman en Aríadna,

y Levine. Ambas, disponibles en videos,

son una delicia. En este terreno, la can- tante logró un merecido reconocimien- to: el Premio Laurence Olívier por la citada Zerbinetta en su presentación in- glesa en e! Covent Garden.

Las grabaciones

Las parles, todas hasta ahora citadas, de El Mesías de Haendel (con Andrew Davis), de los Réquiem de Brahms y Fauré (con Levine y Giulini, respectiva- mente), la Misa de la Coronación y el Réquiem de Mozart (con Karajan y Ba- renboim), son las que relacionamos co- mo lo más importante de la música religiosa grabada por la soprano. Un in- terés similar ofrece un registro, con la Royal Philharmonic y André Previn, de siete arias de concierto de Mozart, en- tre las que es justo dar relieve a su ver- sión del K. 418, Vorrei spiegarvi, oDio. Con el guitarrista Christopher Par- kening ha realizado un curioso registro, donde se incluyen páginas de Granados, Bach-Gounod (el Ave María), la Bac- chianade Villa-Lobos para voz, cancio- nes tradicionales. Un pintoresco batiburrillo. Un disco importante de Schubert, con Jimmy Levine el amigo al piano, cierra esta primera parte relativa a su discografía preferente. En el campo operístico casi ha gra- bado Battle su tarjeta de visita teatral. Así, Despina de Cosifan luitey Susan-

na de Le nozze

Muti; Zerlina de Don Giovannicon Ka- rajan; Blonde con Solti en un reciente Entführung aus dem Serail. Esto por parte de Mozart. En cuanto a Strauss,

la lista, de momento, es reducida: Zer- binetta de Ariadne auf Naxos con Le- vine. Añadimos, en repertorio italiano

y finalizando, el Osear atrevido y vital de Un bailo in maschera para Solli.

di Fígaro, ambas con

Fernando Fraga

actualidad

Sinfonía-rascacielos

Madrid. Teairo Monumemal. Messiaen: 1: Himno. II: Sinfonía "Turangalila». Yvonne Lorlod (piano), Jcanne Loriod (Ondas Marienot). Orq. RTVE: Odón Alonso, direelor.

Antes de iniciarse el programa una abonada le dice a otra:

—¡Cuánta gente ha venido hoy! Su amiga mira alrededor y hay bas-

tantes huecos. Yo vuelvo a mirar de sos- layo y la otra concluye, lapidaria:

, Cuando nos enfrentamos a la orques-

ta que tanto impresionó a la dama, fiel

soporte de una Sinfonía estrenada en el año 49, sentimos tanto respeto como admiración. Cabe hacerse la reflexión siguiente: ¿Ha envejecido esta obra? ¿Nos puede deparar, aun hoy, placeres afectos a la vanguardia a la que supues- tamente perteneció?

De inmediato la respuesta tiene tan-

—En la orquesta

mujer.

ta contundencia como la obra: «TUran-

galila», la «Sinfonía-rascacielos» en palabras de Lesur, se disfruta hoy con un placer renovable, no contingente, y su autor es tan universal como Bartók

y tan francés como Ravel. La frescura de ideas como laorques- ta dentro de la orquesta, reminiscencia del gamelang balines —de la que aca- so otros autores han abusado—, o un enorme potencial expresivo resuelto siempre en términos de músicapura, se hallan bien lejos de otras ecuaciones co- lindantes con el ruido, más o menos in- teligentemente organizadas pero estériles. Messiaen nos devuelve el gus- to por el acorde bello y con sentido cuando estábamos ya cansados de tan- tas mónadas sonoras.

Más auténtico que muchos que vinie- ron después de él, es también más fres- co y fluido que muchos que le preceden. Los pájaros de Messiaen son más rea- les que los de Respighi en Pinos de Ro- ma, i Los cuales pertenecían a un disco! Odón Alonso se ha hecho en más de una ocasión acreedor de los elogios in-

contestables de Messiaen, presente en la sala. Destaca precisamente en esta mú- sica, donde algunos no le esperaban. Dirigió la obra con entusiasmo, sin desfallecer un momento, aunque no to- das sus indicaciones se tradujeran de manera efectiva en una respuesta inme- diata de la orquesta. Es casi imposible traducir al dedillo todas las indicacio-

nes dinámicas, pero es el caso que al- gunos pianissimi fueron simplemente obviados. El aspecto que más sufrió fue la sensibilísima tímbrica, dadas las ca- lidades profesionales, pero no más, de

algunos instrumentistas. El público oyó la obra con el respeto que merece y al final sus ovaciones tra- dujeron incluso cierto entusiasmo. Si hacemos excepción de los tránsfugas, que integran ya una venerable institu- ción en cualquier concierto que salga de lo trillado, en la oposición sólo quedó el recuerdo de Strawinsky —que detes- taba la obra—, a quien por su credo ex- presivo jamás pudo llegar a gustarle «Turangalila».

Joaquín Martín de Sagartnínaga

Nueva luz para Beethoven

Madrid. Auditorio Nacional. 11-V-B9. Beeihoven, Octava Sinfonía. Concierto para vialin. Monica Hug-

g«[.

violm. The Acsdemy of Anciem Music. Direelor: Chrisiopher

Hogwood.

Con este concierto, con programa beethoveniano, de Hogwood y la Academy of Ancient Music, ha podido comprobarse que la transparencia lograda por los británicos en sus interpretaciones discograficas del músico de Bonn de ninguna manera es un producto de laboratorio. En este sentido, por la luminosidad y el extraordinario equilibrio entre cuerdas y maderas, supuso una revelación la lec- tura de la Octava Sinfonía. La página fue vista con decisión desde el universo clásico. Algún pequeño problema en la afinación de las trompas no empañó una ejecución de admirable nivel técnico. Una partitura tan conocida como ésta se nos brindaba en toda su frescura, con novedosos efectos instrumentales. El ner- viosismo y la vitalidad de los tiempos extremos alejaron la obra de los falsea- mientos de orientación épica. Hogwood no descuidó la acentuación, sobre todo los numerosos sforzandi del movimiento inicial, pero se mostró más moderado en este aspecto que Norrington en su versión para el disco. La recreación del Con- cierto para violín no alcanzó este grado de excepcionalídad. Hubo de nuevo ba- lance y claridad, mas el fraseo y la construcción fueron más convencionales. Incluso SÍ notó un cierto decaimiento en el control del tempo (tiempo 1) por parte de la batuta. Sin embargo, la actuación de Monica Huggett fue un prodigio de deli- cadeza y afinación. Logró demostrar dos cosas: que la pieza es totalmente violi- nística, en tanto no se la enfoque desde el exceso romántico, y que se puede ser altamente expresivo sin necesidad de recurrir a la rutina del vibrato continuo.

E.M.M.

Premios Nacionales de Fonografía

Un loial de 120 LPs —de ellos sólo tres CD— han sido presentados al Pre- mio Nacional de Fonografía y ayudas para empresas fonográficas de 1988. El jurado, que presidió el director general del Departamento Musical dei INAEM, Juan Francisco Marco, estuvo forma- do por el compositor Alfredo Aracil, el critico José Luis Pérez de Arteaga > Santiago Martín Bermúde?, consejero técnico del citado INAEM. Al parecer una gran parte del mate- ria] presentado tenia, en opinión del ju- rado, escaso interés. Demasiado supuesto folklore, con arreglos dudosos de música popular, o productos de es- casa solvencia artística del sector de la llamada música seria. De todas maneras hubo grabaciones de auténti- co interés y a ellas procuró atender el jurado. En el apartado dedicado a la difusión de la obra de un compositor español ac- tual el premio se lo llevó e! Compacto de Unió Musics con obras de Benet Ca- sablancas. Las ayudas le fueron conce- didas al LP de Audivisuales de Sarria S.A., interpretado por Percussions de Barcelona, con obras de Lewin-Richter y Mestres Quadreny y al LP y CD de Po- limúsica, interpretado por el pianista Umberto Quagliata, con obras de siete compositores españoles actuales. En el apartado dedicado a las edicio- nes que contribuyan al mejor conoci- miento y difusión del patrimonio musical español, el premio se concedió al doble LP (tres caras) del PDI (Pro- ducciones Discográficas Independien- tes), serie «Antología histórica de la Música Catalana» interpretada por la Capella Reial, dirigida por Jordi Savall, con dos misas de Cererols (Misa de di- funtos y Misa de batalla). La ayu- da fue a parar al LP del Dial Discos, interpretado por Taller Ziryab, con obras de Juan Vásques y a los 3 LP del mismo sello fonográfico, interpretado por Teresina Jordá, titulado «Música de tecla en la catedral de Albarracin». En el apartado dedicado a las edicio nes que contribuyen a la promoción de intérpretes españoles el premio fue el LP de PD1 interpretado por la sopra- no Carmen Bustamente y la pianista Carmen Bravo de las Canciones, de Frederic Mompou. La ayuda fueron en este caso al LP de Grabaciones Acci- dentales interpretado por la cantaora flamenca Carmen Linares y al LP de PDI con dos Cuartetos de Cuerda de Eduard Toldrá, interpretados por el Cuarteto Sonor.

30 Scherzo

ocluolidod

Una ruta familiar

Temporada 89-90 de laO.N.E.

Con !a reciente presentación de la programación de la temporada 89/90 de la Orquesta Nacional puede ya adelan- tarse una valoración de sus lineas maes- tras, de sus aspectos positivos y negativos. Tras la eiapa López Cobos, la centuria vuelve a encontrarse en la poco esperanza dora situación del com- pás de espera, con múltiples problemas estructurales y de funcionamiento, así como un mal momento técnico que vie- ne arrastrándose desde hace muchos años. Así las cosas, la carencia de titu- lar para el curso venidero no puede re- cibirse como una buena noticia para una orquesta cuyo sonido está compro- meiido. No se ve muy claro que los dos Principales Directores invitados, Wa¡- ter Weller y Cristóbal Halffter, puedan ocuparse de resolver este punto. Las previsiones se orientan hacia un aumento cuantitativo, alcanzando la se- rie de la ONE los 32 programas. El XII Ciclo de Cámara y Polifonía —ciclo fraterno del orquesta!— sigue el mismo camino, al proponer, como ya hiciera este año, nada menos que 51 concier- tos; otra cosa es que de éstos, sólo en torno a una cuarta parte lleguen a te- ner un interés alto.

Nuevo sistema de abono

No deja de resultar al menos sorpren- dente el nuevo sistema de concesión de los abonos: Mediante sorteo ante no- tario de la letra inicial del apellido a partir del cual se aceptarán las solici- tudes, siguiendo luego el listado alfa- bético de los peticionarios. La introducción del azar ataca evidente- mente a un elemental principio jurídi- co, el de mejor derecho para ei primero en el tiempo. La Administración, impo- tente para solucionar el problema de la reventa, da palos de ciego, perjudican- do eventualmente a las personas más in- teresadas y que hayan podido adelantarse en sus peticiones. La programación, desafortunada- mente, no es ningún prodigio de ima- ginación. Carece de organicidad y no está claro que se persigan objetivos con- cretos con la misma, tanto por lo que respecta al inmenso repertorio aún no tocado como por lo que hace a la in- clusión sistemática de obras formado- ras de sonido. La presencia de un importante compositor vivo como di- rector invitado haría pensar en una cla- ra orientación hacia ia música de

nuestro tiempo, pero esto no se produ- ce en la medida que sería deseable. Se locará clásicos del siglo XX, como el Concierto para orquesta de Bartok, Dafnisy Cioe de Ravel, Petrouchkade Stravinsky. Debe recibirse como signi- ficativa la presencia del Réquiem de Li- geti (C- Halffter) y sobre todo e! concierto que ha de dirigir Witold Lu- toslawski con obras propias, segura- mente el concierto estelar de la temporada. Son asimismo novedad Fiesta de Luis de Pablo, suponemos que la pieza no determinada de Aibert Llanas y el encargo de J.L. Turina. Re- pite la Cuarta Sinfonía de Marco y re-

gresan a los atriles de la orquesta (pese.,

a la indicación en contrario del avan-á

ce) las Elegíasa la muerte de tres poe-l

tas españoles de C. Halffter. Jesucristo! en el desierto de Alis, en un programa; modélico debido a Víctor Pablo Pérez va acompañado del Gloria de Pouleii

y la Tercera de Sibelius que son nove-í

dad para el conjunto. Las recuperación nes del repertorio incluyen la poco interesante Primera de Rachmaninvocí

Iván el terible de Prokofiev, e! Concier4 to para cuartetode olvidadísimo Spohr

y los Dos apuntes vascos de Sorozíbaí

(¿Puede ser el Concierto para clarine- te de Mozart primera vez por la ONE,; como se afirma?). Y Sigurd Jorsalfaf de Grieg (también V.P. Pérez. El resto de las previsiones aportan los Tchai-j kovski, Beethoven, Brahms y Mahler;í habituales. De las obras ya conocidas, son revisiones de interés por la entida< de las partituras y su relativa frecuen cia la Cantata profana de Bartok (Gal duf, con la invitada Municipal de

Valencia), la Sinfonía Fausto de Liszt J La Creación de Haydn (Ros Marbá),!

el Réquiem de Berlioz, La Misasolem-

ne de Beethoven (Weller) y Los plañe-' *

tas de Holst. Pocas batutas de verdadero peso, des-1 tacando Inbal, Cecéalo, Hager, Comis-j siona y Ros Marba. Vuelven los viejos}

conocidos por estos lares G." Asensio, 1 Alonso, Frúhbeck y Gómez Martínez, ¡

y se incorporan Más y Temes. Dos ba-1

tutas expertas en el barroco, Jürgens y Schneidt (que han propuesto, respecti- vamente, Mesías y Pasión según San Maleo), se enfrentan a la tarea casi im- posible de obtener lecturas estilísticas con los medios a su disposición. En el apartado de los solistas, se cuenta con Achúcarro, Meneses, Donath, Ciccoií- ni, Marcovici, Lucchesini, Ughi, Watts, Pires. Bolet, Ling.

oetuolldod

£1 paso delos años

Madrid. 15 de mayo de 1989, Auditorio Nacional. Debussy. Imágenes, Orquesta de París. Director: Daniel Barenbuim.

Ese gran músico, en ocasiones super- dotado, que lleva dentro Barenboim era lógico que fuera con los años evolucio- nando y desarrollándose en su segun- da (hoy quizá primera) actividad, la de director de orquesta. Una carrera que empezó hace ya más de cinco lustros al- go vacilante se ha afirmado poderosa- mente en el último decenio. Su colaboración con la Orquesta de París —que pronto dejará— ha sido sin du- da determinante. Una técnica, en prin- cipio parva e insegura, se ha completado y hecho más comunicati- va y fácil; el gesto es más suelto y re- suelto, aunque diste de ser elegante, sugerente o extremadamente preciso y aparezca muchas veces viciado por ex- traños y rompedores, casi espasmódi- cos, movimientos, especie de tirones que pueden llevar a no deseables alteracio-

IJI siesta de un fauno.

El mar.

tuvo sin duda aquellos valores, apare- ció en general bien delineado y traza- do, bien contrastado y casi siempre correctamente planificado. Un Debussy pintado con poderoso pincel y timas en algún caso demasiado fuertes; un De- bussy, por decirlo así, algo redundante en su pretendida evidencia, pero, des- de este punto de vista, bastante convin- cente. Quedó por ello enmarcado en un paisaje sonoro alejado de las técnicas acuarelísticas tan apropiadas para la plasmación acústica de la escritura im- presionista. El timbre, los juegos de co- lores, la habilidad para ¡as sfumalure, el sulil manejo del rubato quedan algo lejos de la imaginación musical de Ba- renboim, limitada en estos aspectos y que sigue otros derroteros que pueden

nes del tempo o a la momentánea pér- dida del norte rítmico. Pero la visión musical, en él siempre clara ya desde sus

iniciales etapas como pianista (otra cosa es que esta claridad teórica fuera tras- ladada o vertida hacia el exterior a tra- vés de una realización o ejecución frecuentemente confusa), nos llega di- recta y bien servida, convenientemente matizada, suficientemente elocuente, no exenta de calor y de méritos construc-

—a veces banales, a veces ge-

tivos, con

niales, a veces arbitrarios en apariencia— detalles dignos de estudia El Debussy que Barenboim y la or-

questa parisina ofrecieron en este con-

cierto del ciclo Ibe rmú sica-Tabacalera

llevar, por ejemplo, a convertir El mar —excelentemente tocado— en un cua-

dro casi expresionista, en una narración cercana a la Scheherezade de Rimsky- Korsakov, a la exposición nada aromá- tica y en exceso presente de Los perfu- mes de la noche (con excelente contrapartida en Mañana de un día de fiesta) o al demasiado vigoroso apunte

del Fauno (magnífico el flauta Debost).

Barenboim tuvo la mala idea de dar, tras un concierto sobre el papel tan quintaesenciado, como propina la so- corrida —aunque espléndida en su estilo— obertura de Laforza del desti- no de Verdi. Hay que reconocer que, en cualquier caso, la versión fue, un tanto sorprendentemente, de antología.

A.R.

¡Torero!

Madrid, Auditorio Nacional, sala A. Domingo, 23 de abril de 1989. Debussy: Imágenes para or- questa: Gigas, Iberia y Rondas de primavera. Slra- vinsky: Petrushka. Orquesta Nacional de Francia. Director: Lorin Maazel.

Patrocinado por la Caja de Madrid para conmemorar su sesqu[centenario, pudimos ver y escuchar uno de los conciertos que ha- cen época, sólo comparable (bajo otras coor- denadas, por supuesto) a la reciente Novena beethoveniana dirigida por Cario María Gíu- lini. El público no era el de siempre (o sea, que no había ministros ni clientes de Kamer- ton) y, sorprendentemente, hubo bastantes claros en diversos lugares del Auditorio. Lo- rin Maazel nos dio una lección, más bien sentó cátedra, de lo que es ese concepto tan ambiguo y erróneo consistente en dirigir una orquesta, esto es, utilizar con clarividencia, con genio y con técnica ideas musicales co- herentes. Ayudado por una espléndida Or- questa Nacional de Francia, agrupación que hoy por hoy podemos situar a cierta distan- cia de su hermana, L'Orchestre de París, Maazel volvió a demostrar su sabiduría or- ganizativa, su control de la dinámica, su do- minio de los litnbres, su sutileza en el tratamiento armónico, en una palabra, su total maestría, ofreciéndonos versiones de antología de las soberbias Imágenes para or- questay de la popular Petrushka. La sono- ridad obtenida por el conjunto sinfónico francés fus rutilante y suntuosa y, al mis- mo tiempo, ciara y luminosa, realmente al- go exquisito y empastado, con unas indi- vidualidades de primer orden. Una brillan- tísima y espectacular Farandole de La Ar- tesiana,de Bizel, cerró este impresionante condeno a cargo de este caprichoso y ge- nial director que, en esta tarde del 23 de abril, se mostró elegante, persuasivo, brillan- te y vigoroso. Todo un alarde de virtuosis- mo. ¡Ole!

Enrique Pérez Adrián

VERANO MUSICAL

DE ZUMAIA

Festival Internacional Cursos de Interpretación Conciertos 1-11 de Agosto de 1989 PAUL BADURA SKODA piano RAFAEL GINTOLI violín MASSIMO SARDI

Técnica vocal

LUCHY MANCISIDOR

pedagogía musical

Información:

Casa de Cultura - Palacio de Foronda

20750 ZUMAIA I Guipúzcoa-España) Teléfono Í943I 86 10 56 Lunes, miércoles y viernes

de

17 a 19 horas

actualidad

Kraus y los krausianos

Madrid. Auditorio Nacional. I9-V-89. Canciones de "[tirina, Mótales, Obradors, Ginasiera, Guastavino, Rui? de Luna, Serrano, Vives, Calleja, Sorozábal, Respighi, Massencl. Flotow, Verdi y obras de E. Half- fter, Larregla & Albíniz. Alfredo Kraus. tenor; Josí Tordesillas, piano.

Hasta quienes critican más duramen- te a Alfredo Kraus comienzan recono- ciéndole su categoría de maestro; algo obligado, por más que en recitales co- mo éste, que buscaba asidero en las fies- tas de San Isidro, no llegara a hacerse totalmente palpable la materialidad de tan justo titulo. Fue el de Kraus uno de esos recitales que empiezan en cierto sentido en las

propinas, y no

veo por qué tiene que su-

ceder algo así tan a menudo. Antes ha- bía ofrecido canciones de Turina,

Obradors, Ginastera, Guastavino, Ruiz de Luna y otros autores. Son canciones que él ha cantado como pocos, pero son siempre las mismas

y mediante la repe-

tición tan insistenie de iguales pentagra- mas se acaba llegando a una suerte de amaneramiento. Estas canciones noson la Octava de Bruckner y, forzosamen- te, llega un momento en que se toca le- cho en lo relativo a expresión. Además, detrás de todas ellas se encuentra aga- zapado un viejo competidor, Krausmis-

grabad o y ofrecid o en

concierto en infinidad de ocasiones. ¿Cuánto tiempo va a poder seguir manteniendo el tenor un pulso con el Kraus de siempre, en plenitud de me- dios? La mayor técnica del mundo no es ya suficiente cuando es la naturale- za, y no otro contrincante, quien co- mienza a desplazar sus peones. No se insinúa aquí que el tenor esté enjaque- mate, pero sí tiene algunas de susme- jores piezas amenazadas. La triple alianza entre una afinación impecable.

mo, qu e la s h a

32 Scherzo

una nitidísima dicción del texto y una cuadratura asimismo impecable, ame- naza con perder equilibrio. Los centros de resonancia nasales van tomando un papel cada vez más significativo en la emisión, en detrimento de una sonori- dad más integral. Crece con el tiempo

la sensación de artificio, de falta dena- turalidad de su canto aunque, paradó- jicamente, éste no produzca casi nunca

la impresión de frialdad o falta de com-

promiso que algunos le han imputado. Junto a interpretaciones excelentes de

Con amores la mi madre de Obradors

o En el fondo de la mina de Ruiz de Lu-

na (salvo el Si bemol conclusivo, cuya excesiva presión amenazaba con elevar

la altura de la vocal final), o de las ya

apuntadas propinas, se deslizaron has-

ta el otro plato de la balanza algunas imprecisiones en Porlos madriles, elDo grave desimpostado en La Tabernera, el acortamiento de¡ mítico flato en Ya no

hay quien baile o

do esto resulta bastante lógico en una

voz tan veterana, lo que fue ya

bitrario —para quien presume deamar el rigor—, es el citado Sorozábal, donde se permitió coronar la ro- manza de Leandro interpolando dos semitonos de efecto, cuando menos, desconcertante.

en Los emigrantes. To-

más ar-

Krausianos intransigentes

Cada vez estoy más conven- cido de que quien más daño hace a Kraus son los pro- pios krausianos, al menos los más intransigentes, con (oda esa mon-

serga de que es el mejor tenor del siglo. Con sus gritos desmedidos cada vez que actúa en público excitan a laoposición

a vociferar verdaderas sandeces. Ahora, cuando llega el momento de

plantearse el úllimo segmento —el más difícil— de su gran carrera yo no veo

a Kraus, siempre pésimamente aconse-

jado, ofreciendo pequeños recitales co- mo han hecho otros artistas. No tiene la capacidad camaleónica de Pertile, que podía construir con materiales de derribo, ni la naturalidad de Schipa, que era capaz de cantar incluso sin voz. Por eso los admira tanto. Para oíros tenores lo que escuchamos en el Auditorio seria suficiente, pero a Kraus hay que pedirle más si quiere es- tar a la altura del mito que él mismo ha forjado del cantante sin días bajos. El problema está en saber si hoy puede o no darlo.

J.M.S.

La paja del sombrero

Madrid. Teatro Aibíniz. 12, 13, 14 de mayo. Niño

Rota: El sombrero

al cas I ellano de Berta y José María González Sin- de. Oper a d e Cámar a d e Madrid , dirigida po r Luis Remartinez.

de paja de Italia. Adaptación

Eugéne Labiche y Marc Michel estre- naron en 1851 este vodevil que ha ad-

quirido, con plena justicia, el carácter de paradigma y, como tal, atravesado un siglo largo de vigencia y homenajes. Entre éstos, un memorable film mudo de Rene Clair y la ópera comentada,

que data de

do hacer en ella un nostálgico e iróni- co recordatorio de la opera bujfa italiana, animado con melodías del más elegante sentimentalismo operetístico. Se trata de una apoteosis y de una pa- rodia. Se puede hacer de todo con ella, menos encararla con seriedad ope- rística.

1955. Niño Rota ha queri-

Carencias ejemplares

El espectáculo del Albéniz mostró, en este sentido, varias carencias ejempla- res. La primera, una desdichada y al-

deana iniciativa: traducir el texto al cas-

tellano, de modo que recordara

Chueca que a Rossini. Niño Rota sepa- reció, por dos horas, a Quinito Valver- de. Seguimos empeñados, en esta hirsuta península, en no escuchar las voces cercanas de esa Europa que tan- to nos fascina y nos asusta.

El señor Rodríguez Aragón, régis- seur,demostró acabadamente la majes- tuosa distancia que lo separa de su oficio. No pudo mover a sus actores con menos pericia ni aprovechar el espacio del avaro escenario con más parva ima- ginación. Los cantantes no se divirtie- ron ni un instante y circularon con el envaramiento temeroso de un fin de curso. Para colmo de aciertos, los lelo-

nes fueron ejemplarmente feos. El ves- tuario, al menos, si no inventivo, apareció correcto y lujoso.

más a

Remartinez dirigió con claridad y cuidado, aunque sin gracia ni desgra- cia. Destacó vocalmente el tenor Joan Cabero, por su límpido limbre y sana emisión, y las agilidades de María José Sánchez. Juzgar a los restantes sería di- fícil: a la mitad de ellos apenas se los oyó.

B.M.

actualidad

Montserrat Caballé:

el sueño deIsolda, cumplido

C on el de Isolda, Montserrat Ca- ballé llega a los ciento treinta y seis personajes. En la vida de es-

ta soprano, sobre quien se han prendi- do todos los elogios posibles a lo largo de los años, ha sido siempre una cons- tante esta búsqueda de sensaciones que proporcionan las nuevas partituras. No ha dejado de sorprender a sus incondi- cionales, a sus detractores y a los afi- cionados, en general, con la incorpora- ción de papeles de talante y color muy diverso. Con su extraordinaria clase y su prodigiosa versatilidad, Montserrat Caballé ha vestido con igual fortuna la furia de Norma, la locura de Lucía o la angustia de Violetta. En febrero cum- plió uno de sus sueños, y el Liceo bar- celonés fue testigo de su primera Isolda, que acaba de traer a la Zarzuela, un tea- tro que hace tres arlos pudo ya ver otra aventura wagneriana de la soprano: la Sieglinde de La Wulkiria.

Acaba Montserrat Caballé de termi- nar uno de los ensayos. Con la mirada de Isolda todavía en los ojos, con esa expresión casi mayestática, aunque te-

porque no se tenga la capacidad, y eso

sobre las séptimas, y hay que seguir

es, hasta ciertopunto, disculpable, pe- ro lo que jamás debe ignorares elesti-

igualmente lasexpresiones wagnerianas. Wagner no permite ligados, portamen-

la

a

Hoy en día eslo que másse nos exige

los cantantes, y paradójicamente de

tos, a menos que él expresamente loin-

dique en la partitura. Curiosamente,

cuando lo hacelo describe en italiano.

lo

que menos se habla. Nadie te permi-

te

ner,niMozartcomo Verdi. Conocerlos

hacerPuccini como si hicieras Wag-

Dondepone «angelicale» no quiere de- cir fuerte. Lo mismo que cuando apos-

estilos es casi tan impórtame como te-

tilla «sussurrando». En

el manuscrito

ner ¡mubuena técnicade canto. Jumas

está escrito todo lo que quiere. l.ara-

ñida de ternura, con esa dulzura ausente con que parece pintar sus palabras, la soprano niega, de entrada, sentirse más tranquila que en su debut liceísta con la obra de Wagner: ¿Porqué? No. Ca- da vez que canto una obra en una ciu- dad distinta, lo hago con idéntica ilusión. Todaslas representaciones me causan ía misma emoción. Reconoce Montserrat Caballé que para ella Isolda no es un reto, que no 'tiene nada que demostrar. Nunca he cantado ningún papel porquequisiera probar algo. No soy un piloto de carre- ras. Isolda es más bien un regalaPero no un reto para mí. Sin solución de con- tinuidad, como es- poleada por una pregunta inexisten-

te, la soprano abre un largo paréntesis con el estilo como protagonista. Lo que esverdadera- mente difícil es cambiar de estilo. Y para uncantan- te es lo que tiene mayor importan-

cia. A Wagner, co- mo a cualquier otro compositor, hay que cantarlo siguiendo su estila Un intérpretepuede cantar mal una obra

Prímcr neto de "Trisuhie twlda» en tu Zarzuela.

se debe traicionar la música,y esa trai- ción se comete cuando se ignoraeles-

tilo, cuando se es infiel al compositor. La soprano recurre al ejemplo para apoyar sus explica- ciones, y se refiere a tres compositores

bien conocidos por ella: Mozart, Strauss y Wagner. En Mozart predo- mina la línea de canto; en Strauss, la sensibilidadpa- ra convertirse en

un instrumento másde la orquesta. En Wagner, la voz es un instrumento protagonista, y de- be alzarsepor encima de la orquesta.

Todalapartitura vocalestá construida