Está en la página 1de 50

Capítulo

1.

Paleolítico y Neolítico.

El Paleolítico1 es el periodo más antiguo y más largo de la existencia del


género Homo,2 durante éste aparece el Homo Sapiens3, el cual lentamente, a lo
largo del tiempo, va dejando de ser una presa débil, para convertirse en un
depredador infalible, donde “el Paleolítico superior4 se manifiesta a grosso modo como
la obra del Homo sapiens, el hombre que somos nosotros; y donde lo que adquirió el
hombre fue en primer lugar tecnología, cuyo progreso aseguro su dominio sobre el medio
físico.”5 Esta larga travesía hasta la constitución de autenticas culturas de
cazadores-recolectores, esta llena de producciones y actividades originales y muy

1
El Paleolítico (o piedra antigua) es periodo histórico que extiende desde hace unos 2,85 millones de años
(en África) hasta hace unos 12 000 años. es un periodo a.C.
2
Homo (palabra que en latín significa hombre, humano) es el género de primates homínidos que agrupa a
las especies consideradas humanas o que llevan el apelativo de "hombre", por lo que incluye al ser humano
moderno y a sus más cercanos parientes. La antigüedad del género se estima en 2,4 millones de años y
Todas las especies, a excepción de Homo sapiens, están extintas.
3
El Homo Sapiens (del latín «homo», «hombre», y «sapiens», «sabio») es una especie de primate de la
familia de los homínidos.
4
El Paleolítico superior es último de los periodos en que está dividido el Paleolítico, la etapa inicial de la
Edad de Piedra. Es un periodo que se extiende del 35 000 al 10 000 a.C., y coincide con la segunda mitad del
último periodo glacial.
5
Francis Hours, Las civilizaciones del Paleolítico, Paleolítico superior, FCE, 1985, p. 171,172.

-1-
ingeniosas del Homo Sapiens: es notable una evolución en la forma de trabajar la
piedra, como en la forma de usar distintos recursos.
El Neolítico6 es un periodo en el que la forma de vida del Homo Sapiens
cambia significativamente. “A diferencia de todo el Paleolítico, en el Neolítico los
hombres obtienen de la naturaleza los productos básicos para la subsistencia, sin aportar
más que los medios necesarios para recogerlos.”7 Los grupos humanos comienzan a
producir sus propios alimentos, a domesticar animales y a vivir definitivamente en
un mismo territorio, lo que indica la emergencia de nuevas producciones humanas
en todos los ámbitos de esta nueva forma de vida que adopta el Homo Sapiens.

I. Imagen general del Paleolítico.

El Paleolítico empezó hace aproximadamente dos millones cuatrocientos


mil años, y termino doce mil años. El Paleolítico se divide en cuatro etapas
(arcaico, inferior, medio y superior), siendo la etapa final, el Paleolítico superior, la
que nos interesa, ya que aunque la historia del Homo Sapiens se remonta tiempo
atrás, es sólo en el Paleolítico superior donde podemos estudiar un cambio
significativo en cuanto a sus producciones (líticas, pictóricas, de caza, etc.).
Hasta antes del Paleolítico superior el género Homo siempre sufrió su
inadaptación al medio, su debilidad ante los depredadores y ante la naturaleza;
vivió en la inmundicia, sobreviviendo de la recolección y del carroñeo. El Homo
Habilis8 apenas podía cazar. El Homo Erectus,9 al igual que el Homo Habilis,
apenas podía cazar, pero pudo construir las primeras y muy primitivas trampas.
Los primeros y verdaderos cazadores fueron el Homo Heidelbergenesis10 y el

6
El Neolítico (o edad de piedra nueva, o de piedra pulimentada) es un periodo histórico identificado con la
agricultura, con la ganadería, con los textiles y con la alfarería principalmente. El Neolítico se extiende
aproximadamente del 9 000 al 3000 a.C.
7
Jorge Juan Eiroa, Historia de la Ciencia y de la Técnica, Vol. 1, La Prehistoria, Paleolítico y Neolítico, Edit.
Akal, 1994, p. 43.
8
Homo habilis es un homínido extinto que vivió en África desde hace aproximadamente 1,9 hasta 1,6
millones de años antes del presente.
9
Homo erectus es un homínido extinto, que vivió entre 1,8 millones de años y 300 000 años antes del
presente (Pleistoceno inferior y medio).
10
Homo Heidelbergensis es una especie extinta del género Homo, que surgió hace más de 600 000 años y
perduró al menos hasta hace 250 000 años (mediados del Pleistoceno).

-2-
Homo Neanderthalensis11 que, sin embargo, continuaban practicando la
recolección y el carroñeo. Pero el Homo Sapiens logró convertirse en una especie
dominante con formas altamente eficaces de subsistencia: el Homo Sapiens,
como cualquier otro ser vivo, debido al gasto de energía, instintivamente desarrolla
una conducta depredadora para recuperarse del desgaste, que a la vez se
convertiría en la base de su economía; el Homo sapiens tuvo que recolectar
vegetales, tubérculos, raíces, cortezas, brotes tiernos, frutas y semillas; tuvo que
capturar animales pequeños, insectos, reptiles, roedores, polluelos y huevos; tuvo
que ser oportunista además de carroñero; y por último, tuvo que cazar.
El Homo Sapiens produjo herramientas de piedra, de madera, de hueso y
de asta. Los útiles de piedra se fabricaban principalmente por percusión, donde se
golpea el núcleo de una roca de rotura concoidea (cuarzo, cuarcita, sílex,
obsidiana, etc.) con un percutor de piedra -percutor rígido- o de cuerna de cérvido
–percutor blando o elástico- para dar la forma deseada, obteniendo filos cortantes
o, bien, esquirlas12 afiladas denominadas lascas.13 “El Homo Sapiens tuvo que haber
aprendido por experiencia el hecho de que las piedras son más adecuadas para la
fabricación de instrumentos, lo mismo que el modo de tallarlas correctamente. Aún el
pedernal (el mejor material natural) es muy duro para manipularlo con éxito, como puede
comprobarlo fácilmente el lector golpeando un pedernal contra otro, tratando de obtener
una lasca.”14 El Homo Sapiens también desarrolló el mango de madera para
instrumentos de piedra o de hueso. Seguramente uso la trampa de fosa y
proyectiles arrojadizos. Con pieles y cuero logró hacer “ropa”, al igual que con las
fibras vegetales. Las cabañas más antiguas que se le atribuyen al Homo Sapiens,
son construcciones de madera, piedras, hojas o pieles. “El cerebro, que constituye el
centro de un extenso y delicado sistema nervioso, permite ejecutar una gran variedad de

11
El hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis) es una especie extinta del género Homo que habitó
Europa y partes de Asia occidental desde hace 230 000 hasta 28 000 años atrás, durante el Pleistoceno
medio y superior y culturalmente integrada en el Paleolítico medio.
12
Astilla o fragmento alargado y con punta, desprendido de un hueso fracturado o de una piedra, un vidrio u
otro material duro.
13
Una lasca, en sentido amplio, es cualquier producto de la talla intencional por el ser humano de una roca,
que se desprende de la masa pétrea (que, en sentido general llamamos núcleo, pero que puede ser un
bloque de piedra, un guijarro o un utensilio en proceso), y que adquiere forma de esquirla cortante.
14
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Recolectores de alimento, FCE, 1978, p. 65.

-3-
movimientos controlados con precisión, que se adapta exactamente a los impulsos
recibidos por los afinados órganos sensoriales; así es como el Homo Sapiens ha sido capaz
de hacerse abrigos contra el clima y las vicisitudes del tiempo, lo mismo que instrumentos
y armas ofensivos y defensivos, los cuales, debido a su propia evolución, llegaron en el
paleolítico superior a ser realmente superiores a las corazas, a los dientes y las garras de
los animales.”15 La forma de vida del Homo Sapiens era grupal, se trataba de
bandas de recolectores y cazadores nómadas, que vivían en campamentos
estacionales o cuevas, donde “el fuego, la industria, la tecnología, no son cosas
hereditarias en el sentido biogenético, sino que la habilidad para producirlos y utilizarlos,
forma parte de nuestra herencia social, siendo resultado de una tradición oral” 16
No hay un acuerdo acerca de cuándo apareció realmente el Homo Sapiens,
algunos dicen que hace 195 000 años, otros que hace 100 000 años y otros que
hace 50 000 años, pero de lo que no cabe duda, es de que sólo hasta al
Paleolítico superior, hace 38 000 años, puede apreciarse el cambio significativo
que mencionamos arriba en cuanto a las producciones (líticas, pictóricas, de caza,
etc.). Durante todo el Paleolítico superior hubo dos periodos de frio válidos para
Europa. La fauna consistía en mamuts, rinocerontes lanudos, renos, bueyes
almizcleros, antílopes de saiga, lemmings de collar, zorra polar, liebre de las
nieves, búhos, perdiz de las nieves, aurocs, bisontes, ciervos y caballos. “El
Paleolítico superior presenta cierta unidad gracias a una especie de ritmo general que
existe en las civilizaciones de las diferentes provincias.” 17 De hecho las civilizaciones
se han aislado con precisión en base a las proporciones de los diferentes
utensilios y por la presencia de ciertos tipos específicos de herramienta. El
utillaje18 al ser diverso y ligero resulta muy eficaz, lo que procura a su fabricante
una mejor adaptación al medio y una exploración más metódica de este último.
Aparece una serie de orientaciones en los procedimientos de la caza, como la
elección preferencial de una especie como presa ordinaria, por ejemplo: el reno en

15
Ibíd. p. 36-37.
16
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Evolución orgánica, FCE, 1978, p. 36.
17
Francis Hours, Las civilizaciones del Paleolítico, Paleolítico superior, FCE, 1985, p. 134.
18
El utillaje es un conjunto de instrumentos y herramientas que optimizan la realización de las operaciones
de proceso de fabricación, mediante el posicionamiento y sujeción de una pieza o conjunto de piezas a un
sistema de referencia, para poder ejecutar operaciones de diversa índole.

-4-
Francia y en el norte de Europa, el mamut en Ucrania y la cabra salvaje en el
Líbano.
La tecnología19 es la aplicación de los productos industriales para la
creación de artefactos: utensilios, herramientas, armas, ropa, cabañas, etc., de tal
forma que el cambio significativo en el caso de las producciones líticas tiene que
ver con la habilidad de trabajar la piedra de una forma micro-estilizada. Esta
tecnología sirve de base para una serie de utensilios, seguramente conocidos
desde antes, pero que se sofisticaron y se multiplicaron, como los “cuchillos”, las
raederas20 (que presentan una parte frontal redondeada, obtenida por medio de
retoques más o menos paralelos, que servían para trabajar la madera, el hueso o
la piel), los buriles21 (que están elaborados con un bisel estrecho, por lo general
perpendicular al plano del instrumento, y estaban destinados a practicar incisiones
angostas y profundas sobre material duro, seguramente hueso y posiblemente
madera), perforadores y diversos géneros de puntas. La industria micro-lítica
permitió del arco y la flecha: “Se trata, tal vez, de la primera máquina inventada por el
hombre para aplicar la flexibilidad de la madera en el lanzamiento de proyectiles. La
fuerza motriz es, en rigor, la energía muscular humana, pero en la tensión del arco se va
acumulando gradualmente la energía gastada en combarlo, para liberarla de una sola vez
y forma centrada, al disparar la flecha.” 22 También aparece el lanzador de venablos,
el cual multiplica ingeniosamente la energía que el brazo puede impartir al
proyectil, conforme al principio de la palanca. El uso del arco y la flecha se aprecia
en la “caza alta” del Homo Sapiens del Paleolítico superior. En ésta los territorios

19
Tecnología es el conjunto de conocimientos técnicos, ordenados científicamente, que permiten diseñar y
crear bienes y servicios que facilitan la adaptación al medio ambiente y satisfacer tanto las necesidades
esenciales como los deseos de la humanidad.
20
Una raedera es un útil lítico prehistórico fabricado sobre una lasca (en sentido amplio), con uno o varios
bordes trabajados por retoques, generalmente escamosos y mono faciales (salvo excepciones), continuos y
muy regulares, que suelen ocupar todo el borde de la lasca, formando un frente funcional (corte) uniforme,
sin irregularidades (cóncavo, rectilíneo o convexo), que pudo servir tanto para raer (raspar: movimiento
transversal), como para cortar (movimiento longitudinal).
21
El buril es un útil prehistórico sobre lasca o sobre lámina fabricado mediante una técnica especial de
retoque (llamada técnica del golpe de buril) según la cual se extraen un tipo determinado de lascas
denominadas «virutas de buril», dejando un negativo de lascado (generalmente llamado «paño») más o
menos perpendicular al plano de aplastamiento del soporte.
22
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Recolectores de alimentos, FCE, 1978, p. 78.

-5-
están delimitados, lo que evita los recorridos caprichosos y el nomadismo
excesivo; ocasionando cierta estabilidad en la forma de vida de los grupos.
La talla de hueso, asta de cérvidos y marfil, se desarrolló con el fin de
fabricar objetos simples, como punzones, puntas de azagayas23 y bastones
perforados para manipular objetos al fuego: “Gracias al control del fuego el Homo
Sapiens ya no tuvo que limitar sus movimientos a un tipo restringido de clima, y sus
actividades no quedaron determinadas necesariamente por la luz del día; además de que el
ejercicio del poder del fuego reacciono sobre quien lo ejercía.” 24 La adquisición debió
ser laboriosa, fatigada y difícil, pero una vez bajo control el fuego hacia huir a las
fieras, mejoraba la alimentación y la industria; además de que muy pronto se
advirtió su inmenso poder destructivo.
Con los cambios tecnológicos la condición de perseguido que tenía el Homo
Sapiens poco a poco comienza a diluirse. Es como si la inteligencia se hubiera
“amontonado” sobre la inteligencia hasta alcanzar un crescendo,25 el cual permitió
“crear” conocimientos sumamente pragmáticos para vivir “menos afligido” frente a
la naturaleza. “Para tener éxito en la vida, aun el Homo más primitivo necesitaba tener
un conjunto considerable de conocimientos astronómicos, botánicos, geológicos y
zoológicos.”26
En el territorio franco-cantábrico (Francia y España) encontramos delgadas
láminas con talón multiforme, raspadores y buriles arqueados, cabañas circulares
en cuyo plan de distribución se encuentra una cimentación realizada con un
basamento de piedra sobre el que se insertó un armazón de colmillos de mamut, y
un piso cubierto de ocre rojo. Aparece la técnica de borde discontinuo mediante
retoques abruptos para elaborar láminas con dorso rectilíneo. Venus paleolíticas:
esculturas femeninas asociadas a un culto muy primitivo de la fertilidad.
Encontramos puntas para hacer hendiduras y la aguja de hueso con ojo.

23
Azagaya es un arma arrojadiza primitiva y ligera que se lanza con la mano (como una jabalina) o con la
ayuda de un propulsor, y que generalmente tiene la punta de asta de cérvido, un astil de madera y, quizá,
también unas plumas en la parte final para estabilizar el vuelo, como se hace con las flechas.
24
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Recolectores de alimentos, FCE, 1978, p. 66.
25
Crescendo (del italiano "creciendo") es un término que se utilizan en notación musical para indicar que se
debe aumentar gradualmente la intensidad del sonido, es decir, un matiz dinámico de transición. La
indicación opuesta es decrescendo.
26
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Recolectores de alimentos, FCE, 1978, p. 69.

-6-
Laminillas truncas con forma de triángulos escalenos alargados, triángulos
isósceles micro líticos. Arpones con borde dentado. Navajas líticas muy filosas.
En el territorio de Europa occidental (principalmente en la actual Bélgica)
encontramos leznas curvadas y puntas para hendir (elaboradas de tal modo que
en la misma pieza hay un filo y un borde truncado oblicuamente: se trata de las
puntas Hamburgo). En Inglaterra se fusionan lo arpones con doble borde dentado
(Francia) y las puntas de Hamburgo (Bélgica). En Suiza y Alemania el Paleolítico
superior se expresó modestamente, pero es de notar en Gönnersdorf27 Alemania,
un lugar lleno de más dos mil grabados altamente estilizados. En Italia aparece un
tipo de herramienta que se caracteriza por puntas de cara plana.
En el territorio de Europa central, actual Hungría, encontramos puntas
foliáceas, puntas bifaciales en forma de hoja. En Checoslovaquia se han
encontrado figurillas esculpidas en esteatita, marfil, piedra calcárea, e inclusive
moldeadas en barro cocido. En Austria se encontraron puntas con dorso. En los
yacimientos checos y rusos se encontraron chozas de cazadores especializados
en la caza del mamut y del caballo. En los valles del Dniéper y el Dniéster,
Ucrania, también se manifestó el Paleolítico superior, pero como se trata de
planicies, encontramos en ellas restos de instalaciones sólidas y resistentes al frio
intenso. En la cuenca de Paris hay restos de emplazamientos estacionales de
cacería.
En el territorio del cercano Oriente Levantino, al este del mar mediterráneo,
encontramos un universo de grandes cazadores (Líbano, Judea, Siria). Pero sólo
en las culturas que se extienden desde el Sinaí al Éufrates, encontramos industria
micro lítica como la de Francia y España: los hábitats a la intemperie se multiplican
y las chozas que fueron construidas quedan mejor evidenciadas. En el territorio
del medio y extremo Oriente, como en Irán e Irak, encontramos emplazamientos
en una serie de grutas abiertas sobre la vertiente mesopotámica. La industria es
parecida a la francesa y a la española. Sobre la India y el extremo Oriente no
sabemos mucho. En Siberia encontramos un emplazamiento homónimo sobre un
afluente del rio Angora, en la región del lago Baikal: vestigios casi circulares

27
Gönnersdorf is a municipality in the district of Ahrweiler, in Rhineland-Palatinate, Germany.

-7-
(posiblemente chozas de verano); habitaciones cuadrangulares, muros poco
elevados y un hogar central rodeado de piedras; hábitats escavadas y con techos
de astas de reno.
En el territorio de África del norte, Marruecos, Argelia, el Sahara, y el valle
del Nilo, encontramos grandes cementerios y artefactos particulares: puntas
foliáceas, láminas retocadas, piezas truncas y perforadoras. En Egipto también se
manifiesta el Paleolítico superior como tal, es decir, aparece la industria realmente
microlítica y laminar. En el territorio de África oriental, en Somalia, Zambia y Kenia,
encontramos industria micro lítica muy tarde, hasta el 10 000 a.C. En el caso de
América, el paso se llevó a cabo por el estrecho de Bering, que entonces se
encontraba seco por la regresión marina originada por la extensión de los
glaciares. Los vestigios más antiguos son utensilios poco característicos del 37
000 a.C. en Lewisville, Texas. A partir del 20 000 a.C. el norte de América en su
totalidad estuvo ocupado por poblaciones cuya forma de vida estaba basada en la
caza de grandes herbívoros, mamut y bisonte; estas poblaciones se armaban de
proyectiles con cabeza de piedra tallada. También son comunes las puntas
bifaciales con espaldón, las puntas con retoque a presión y con un canal central
desde la base, para facilitar la colocación de un mango. En el caso de Australia,
los primeros emigrantes llegaron en el 30 000 a.C. En aquel entonces los fondos
marinos que actualmente separan Nueva Guinea e Indonesia, aun no estaban
secos, por lo tanto los recién llegados conocían al menos una forma rudimentaria
de navegación.
Las producciones estéticamente estilizadas, son representantes del cambio
significativo en un ámbito nuevo en la cultura, ya que este tipo de actividades son
únicas y distintivas, además de no económicas. Lo que podemos llamar arte del
Homo Sapiens del Paleolítico superior como, es parte de su forma de vida, una
expresión directa de su visión del mundo, pues nos revela más de cerca aspectos
íntimos de la cultura del Homo Sapiens, desde la búsqueda más arcaica de
armonías en líneas y formas en herramientas o utensilios cotidianos, hasta
representaciones pictóricas naturalistas de gran calidad. Edificios, objetos de uso
cotidiano, ornamentos, estatuillas, grabados, dibujos y pinturas, constituyen un

-8-
espectáculo continuo de signos, formas y colores a través de los cuales se
expresa el pensamiento y la creatividad humana. De la creación de artefactos
útiles para la sobrevivencia, se siguió la creación de más de “los mismos
artefactos” pero cada vez más estilizados; y en un momento dado de esta
estilización surgió el arte figurativo como tal, extendiéndose a la pintura.
En el arte figurativo del Paleolítico superior se aprecia la capacidad de
observación de sus creadores, ya que los movimientos y la figura de los animales
suelen ser muy orgánicos. El arte de los cazadores es esencialmente naturalista,
pero también se han encontrado pinturas importantes con figuras humanas en
escenas complejas. “En las cuevas francesas se puede estudiar el desenvolvimiento de
la facultad de dibujar. Las representaciones más antiguas son justamente esbozos de
contornos, trazados con el dedo en el barro, escarbados con un pedernal en la roca, o
bosquejados en carbón. Los artistas del Paleolítico superior descubrieron por sí mismos la
técnica de representar correctamente los sólidos sobre una superficie plana, aprendieron a
sugerir la profundad sombreando las figuras, y aún lograron la perspectiva en cierta
medida.”28 Las pinturas más hermosas se remontan a la última cultura importante
del Paleolítico superior.
Este tipo de pinturas se realizaban a la luz de una antorcha humeante;
utilizaban carbón de madera chamuscada, grasa animal, tierras pigmentadas de
color ocre, tostado, amarillo y rojo que encontraban en su entorno; usaron
punzones de hueso y toscos “pinceles” de pelo animal. Las pinturas rupestres tal
vez explican cómo se desarrolla la caza, o tal vez eran santuarios en los que se
celebraban rituales de magia propiciatoria muy primitiva. Tal vez el Homo Sapiens
intentaba racionalizar la realidad, es decir, el salvaje y peligroso mundo animal,
tratando así de comprender su orden, su forma y su ritmo, así como las fuerzas
que lo rigen. Las imágenes constituían un medio para entender su entorno y no
perderse en él. “Las grutas y los abrigos naturales eran considerados como entidades
globales a las que la decoración, estructurada como un todo, daba un cierto sentido, pues
fueron visitadas durante muchas generaciones. Esto supone la existencia de un verdadero

28
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Recolectores de alimentos, FCE, 1978, p. 79.

-9-
sistema de pensamiento cuyo simbolismo parece remitirnos al terreno religioso.” 29 La
cueva de Altamira30 fue calificada como la capilla Sixtina del arte Paleolítico: la
perfección de movimientos y de siluetas, la hábil repartición de claroscuros, la
exuberante fantasía y la grandiosidad, manifiestan un goce estético de los
creadores al crear.
Las estatuillas de animales evidencian una relación con la naturaleza, pero
las estatuillas de figuras femeninas, implican una relación con la propia naturaleza
humana, una “reflexión” sobre los misterios de la reproducción. La idea de
reproducción, de fuerza vital, de alimentación, tuvo como símbolo la imagen de la
gran madre nutricia, que durante mucho tiempo fue la principal imagen sagrada de
los grupos de Homo Sapiens.
Las pinturas con figura humana se crearon a escalas menores que las
pinturas de figuras de animales, pero por su carácter narrativo que involucra a los
hombres, estas son muy importantes. Estas pinturas constituyen escenas
específicas, ya sea con quietud o movimiento, tallado en “nichos” o “abrigos” de
roca al aire libre. Las escenas más representativas son las siguientes:1) Danza de
mujeres. 2) Escena místico-fálica: nueve mujeres de peinado triangular bailan en
torno a un hombre desnudo. 3) Ciervos “elegantes y finos”. 4) Combate entre
arqueros. 5) Un hombre extrayendo miel del panal de una colmena. 6) Cazadores
que parece que se disputan un “botín”. 7) Mujeres con faldas largas. 8) Animales
realmente expresivos, “cansados”, “tristes”. 9) Jefes de tribus con un tocado de
plumas en la cabeza y empuñando sus armas. 10) Peces y signos
“inconsistentes”. 11) Pescadores.
En el caso de la pintura rupestre africana, aunque no alcanzó el nivel de la
pintura rupestre francesa o española, tiene un atractivo especial. Climáticamente
cuando comienzan las condiciones de Europa del Paleolítico superior, sucede la
“muerte” para el norte de África: lo que actualmente es un desierto, fue en otros
tiempos una extensión de comarcas cubiertas de vegetación. Esto significa que la

29
Francis Hours, Las civilizaciones del Paleolítico, Paleolítico superior, FCE, 1985, p. 151.
30
La cueva de Altamira es una cavidad natural en la roca en la que se conserva uno de los ciclos pictóricos y
artísticos más importantes de la Prehistoria. Está situada en el municipio español de Santillana del Mar,
Cantabria, a unos dos kilómetros del centro urbano, en un prado del que tomó el nombre.

- 10 -
pintura rupestre del norte de África nos muestra una fauna diferente a la actual,
una serie de ideogramas, escenas naturalistas y animistas, como pastoreos y
bailes rituales.

II. Imagen general del Neolítico.

Hace unos 12 000 años comenzó el periodo interglaciar denominado


Holoceno,31 el cual provoco un cambio climático significativo para el desarrollo de
la forma de vida del Homo Sapiens. “Se retiraron los hielos y apareció un clima
templado, la tierra se cubrió de bosques, se formaron los terrenos de aluvión y los mantos
apropiados para el cultivo agrícola.”32 Pero mientras que para Europa este cambio
climático fue benigno, para el norte de África y para el Oriente Próximo, que hasta
entonces habían sido extensas comarcas cubiertas de vegetación, el clima fue
perjudicial convirtiéndolas en zonas de desierto. Ahora bien, esto es importante
porque “la vasta región conocida como el Creciente Fértil fue el escenario del proceso de
cambio entre los cazadores-recolectores y el surgimiento de las primeras comunidades
agrícolas.”33 El Creciente Fértil se encuentra bañado por los ríos Nilo, Jordán,
Tigris y Éufrates, y comprende desde el valle del Nilo y la orilla oriental del
Mediterráneo, hasta el norte del desierto de Siria, y desde el norte de Arabia y
toda Mesopotamia, hasta el Golfo Pérsico (actuales territorios de Egipto, Israel,
Cisjordania, La Franja de Gaza, Siria, Turquía, Irak e Irán).
Debido al cambio climático la actitud de los cazadores-recolectores hacia el
medio ambiente cambió progresivamente, como si se les hubiera presentado la
pregunta de cómo sacar el mayor provecho posible del territorio que ocupan,
dando pie al desarrollo de todo lo que hicieron y produjeron para intervenir la

31
El Holoceno, que significa “La Era Totalmente Reciente”, es una división de la escala temporal geológica, y
representa la última y actual época geológica del planeta Tierra.
32
Carl Grimberg, Historia Universal, Vol. 1, El alba de la civilización, Los primeros Seres Humanos, Edit.
Daimon, México, 1983, p. 25.
33
Joan Bernabeu, J. Emili Aura, Ernestina Badal, Al Oeste del Edén, Cap. 2, El Neolítico en el Oriente Próximo,
Edit. Síntesis, Madrid, 1995, p 65.

- 11 -
naturaleza de una forma novedosa. Durante el periodo Mesolítico, 34 etapa de
transición del Paleolítico al Neolítico, comienzan los cambios más significativos en
el seno de los grupos de cazadores-recolectores: la extinción o migración de
animales que había generado el cambio climático, causo un cambio en la dieta,
ahora se consumían mamíferos más pequeños y distintas aves, se pescaba en
mar abierto con canoas hechas de pieles y cortezas de árboles, la industria
microlítica se aplicó al consumo de caracoles y de conchas, pero lo más
importante, se intensifico la recolección y se comenzaron a acumular los bienes.
Aún la agricultura más primitiva, emergida en el contexto anterior, es una
intervención de la condición de vida de las plantas, a partir de la irrigación de los
ríos y de la facilidad climática que favorece el crecimiento de plantas anuales y de
semillas comestibles, con una mayor productividad a lo largo de las estaciones
que las plantas perennes. En un principio, durante el otoño, las semillas pudieron
ser sólo depositadas en las partes más húmedas de los terrenos, y sólo se
esperaba su crecimiento. Después, la agricultura de azada u hortense, sistematizo
el proceso pero destruía la calidad del suelo, ya que sólo se trataba de limpiar un
terreno, escarbarlo, sembrarlo y recoger la cosecha (tantas veces fuera posible).
Con el paso del tiempo y con la acumulación de nuevos conocimientos, aparece la
técnica de barbechar y de abonar, la cual optimiza el suelo dilatando el desgaste,
permitiendo una mayor producción. Así, “tanto el trigo como la cebada, son formas
domesticadas de yerbas silvestres, y en ambos casos su producción generó granos más
grandes y más nutritivos. El alforjón y la escanda, antepasados del trigo, crecen en los
Balcanes, Crimea, Asia Menor, el Cáucaso, Palestina y Persia; los antepasados de la
cebada en el norte de África, Palestina, Asia, Afganistán y Turquestán.”35 Estos
conocimientos se difundieron rápidamente, “el valle del Nilo, desde la primera
Catarata hasta el Cairo, se llenó rápidamente con una cadena de poblaciones
campesinas florecientes, aparentemente surgidas al mismo tiempo y

34
El Mesolítico (o edad media de la piedra) es un periodo histórico que sirque sirve de transición entre el
Paleolítico y el Neolítico, identificándose con las últimas sociedades de cazadores-recolectores, y va
aproximadamente del 10000 al 8000 a.C.
35
V. Gordon Childe, Los Orígenes de la Civilización, La Revolución Neolítica, FCE, México, 1978, p. 87, 88.

- 12 -
desarrollándose continuamente hasta el año 3000 a.C.”36 En el caso de la
ganadería, se interviene la condición de vida de las especies de animales más
importantes para el Neolítico: la vaca, la cabra, la oveja, el cerdo, el caballo y el
toro: “el hombre logró domesticarlos y uniros firmemente a su persona, en
correspondencia a los forrajes que les podía ofrecer, a la protección que estaba en
condiciones de depararles y a la providencia que representaba para ellos.”37
Al comenzar a emerger las sociedades productoras “la tecnología para la
agricultura y la ganadería aglutinó prácticamente el esfuerzo de todos los artesanos, ya
que ambas actividades llegaron a ser la base de todo el sistema social y económico. Esto
sirvió como incentivito de todas las demás aplicaciones técnicas: la industria lítica creo
azuelas y arados para trabajar la tierra, dientes de hoz para la siega, molinos para el
grano; los carpinteros, con nuevas herramientas, tuvieron que elaborar mangos para los
instrumentos agrícolas, corrales y abrevaderos para el ganado, entramados para las
paredes y techumbres de las casas, barcas para pesca y el transporte, telares para trabajar
los textiles; los alfareros crearon recipientes de todo tipo, etc.”38 Para la industria lítica
las técnica más importante (aparte de la micro lítica heredada del Paleolítico
superior) es el pulido o abrasión, donde la piedra a formalizar se frota contra otra
piedra más grade, o bien, se friccionaba con un cuero húmedo y arena. Aunque la
caza disminuyo notablemente, no se abandonó por completo, así que la industria
lítica seguía incursionando en la creación de armas; en las zonas costeras, por
ejemplo, se han registrado anzuelos, redes de pesca y lanzas con puntas
microlíticas. Además la habilidad humana parea hacer y preparar trampas mejoro
notablemente.
También se produjeron útiles para la recolección y el procesamiento de
alimentos, como recipientes de mimbre (trenzado de fibras orgánicas de origen
vegetal), morteros y machacadores de piedra, cuchillos microlíticos, cucharas de
madera y vajillas de piedra o yeso. Aparte del trigo y la cebada, se comenzó a
sembrar mijo, garbanzo, lenteja, centeno y avena. Los granos y los cereales se

36
Ibíd. p. 90.
37
Ibíd. p. 86, 87.
38
Jorge Juan Eiroa, Historia de la Ciencia y de la Técnica 1, La Prehistoria, Paleolítico y Neolítico, Edit. Akal,
1994, p. 44.

- 13 -
comían, posteriormente se trituraron, lo que dio paso a las harinas y a las pastas.
Más tarde se descubrió el sistema de fermentación, que sumado al desarrollo del
horno, dio como resultado la producción de pan. La miel comenzó a
comercializarse rápidamente, ya que era el único alimento dulce conocido, igual
que la sal el único salado. Se cree que pudo obtenerse “hidromiel” de la miel, la
cual es una solución acuosa que a consecuencia de la fermentación pierde la
metería azucarada y se convierte en alcohol. Para conservar la carne ésta se
salaba y se dejaba al sol puesta en estacas. De la crianza de animales también se
obtenían diversas ventajas, por ejemplo, alimento, la fuerza motriz para la
agricultura y el transporte, y materia prima para la industria textil. “Los hombres se
dieron cuenta de que algunos productos como la lana, el lino y el cáñamo, podían estirarse
y formar hilos, de esta forma surge el huso, el torno de hilar y el telar.”39 La morada
humana cambia progresivamente, “en el caso del Creciente fértil debe destacarse la
utilización de los adobes en la construcción de los muros y el uso de enlucidos de cal, que
indican un creciente dominio de las artes del fuego.”40
Tal vez es difícil hablar propiamente de arte en el Neolítico, así como en el
Paleolítico, ya que para los hombres de dichos periodos no existía la conciencia ni
el concepto de arte como tal, “sin embargo, en los objetos de uso cotidiano fabricados
por nuestros antepasados comienza a manifestarse asimismo una búsqueda de la armonía
en líneas y formas, base de cualquier arte gráfico.”41 El arte neolítico es un arte abierto
a las sensaciones y a la experiencia, que se transforma en una intención
geométricamente estilizada. En lugar de las minuciosas representaciones de la
naturaleza, ahora encontramos por doquier signos ideográficos, esquemáticos y
convencionales. El arte neolítico tiende a fijar la idea, el concepto, es decir, crea
símbolos en lugar de imágenes. Las cavernas fueron sustituidas por grandes
rocas grabadas, convirtiéndose en “santuarios” al aire libre, y sus formas
expresivas son extremadamente simples, a menudo esquemáticas hasta la
abstracción. Aparecen monumentos líticos y megalíticos: menhires o estatuas-
39
Ibíd. p. 48.
40
Joan Bernabeu, J. Emili Aura, Ernestina Badal, Al Oeste del Edén, Cap. 2, El Neolítico en el Oriente Próximo,
Edit. Síntesis, Madrid, 1995, p 120.
41
Alonso De Giorgis, Maria Carla Prette, Historia ilustrada del arte (técnicas, épocas, estilos). Trad. Cristina
García Ríos, Edit. Susaeta S.A., Madrid, 2005, p. 7.

- 14 -
estelas, dólmenes “mesas gigantes”, y los crómlechs. La cerámica que tiene su
origen en las necesidades básicas de los hombres, como almacenar alimentos y
agua, paso de ser burda y primitiva, a ser sofisticada y elegantemente decorada.
Al principio ciertos objetos de la naturaleza como calabazas o cocos pudieron
haber funcionado como recipientes, luego aparecen los cestos de mimbre que
fueron impermeabilizados con arcilla y puestos al sol o al fuego; después ya no se
necesitaron “esqueletos” de mimbre porque el hombre logró manipular mejor la
arcilla. Ahora bien, aunque pasó algún tiempo para que apareciera el horno y el
torno de alfarero, el hombre intentó decorar la cerámica inmediatamente que
apareció: “se comenzó a pellizcar, a marcar o grabar, después se comenzó a pintar y
añadir pequeños adornos con la misma arcilla (como trenzas o asas).”42 En el Creciente
Fértil los tipos más importantes son la cerámica pintada de Irán, y la cerámica
negra del norte de Siria.
Independientemente del tipo de estructura social, a las culturas del Neolítico
se les presentan “dos problemas fundamentales: la necesidad de gestionar los recursos
almacenados necesarios para el sustento y reproducción de la fuerza de trabajo, y la
necesidad de apropiación de los medios de producción, como la tierra y las pesquerías.”43
Ya que las culturas productoras más primitivas descendían de culturas de
cazadores-recolectores, se estima que en un principio existía cierta igualdad en
cuanto a la producción y a la acumulación de bienes, pues los cazadores-
recolectores, a pesar de la jerarquía interna que seguramente tenían, eran
comunitarios. Con el tiempo aumento la cohesión social de los asentamientos y de
la jerarquización, se intensifico la especialización al igual que los intercambios
comerciales. Se cree que gradualmente se pasó de “comunidades domesticas
agrícolas, con un modo de producción de linajes, o clanes territoriales exógamos, donde se
desarrollan los clásicos sistemas polarizados de en torno a los grandes hombres,”44 a

42
Jorge Juan Eiroa, Historia de la Ciencia y de la Técnica, Vol. 1, La Prehistoria, Paleolítico y Neolítico, Edit.
Akal, 1994, p. 48.
43
Joan Bernabeu, J. Emili Aura, Ernestina Badal, Al Oeste del Edén, Cap. 1, La Revolución Neolítica en
Perspectiva, Edit. Síntesis-, Madrid, 1995, p. 58.
44
Ibíd. p. 59.

- 15 -
estructuras político-religiosas más complejas. Jericó,45 por ejemplo, situada en
Cisjordania cerca del río Jordán, para antes del 7000 a.C. ya era una pequeña
“ciudad”, ya que aunque sus dimensiones eran más bien de un pueblo (pues
agrupaba a una población de 3000 personas en un área de más de 4 hectáreas),
este lugar estaba resguardado por una muralla contra inundaciones y que servía
de almacén, de 3m de ancho y 4m de alto; tenía una torre circular de 8m de alto y
10m de diámetro con escalera interior, y además también tenía templos y edificios
públicos. Jericó es una zona de paso desde Mesopotamia hacia el Mar
Mediterráneo, hacia el Mar Rojo y hacia el valle del Nilo, por eso se cree que su
economía dependía en gran parte del comercio, además de que tal vez cobraban
una cuota por transitar el lugar. Seguramente también extraían sal, betún y azufre
(abundantes en la región) y los vendían a los pueblos nómadas de su área de
influencia, o los intercambiaban con culturas más lejanas, como lo prueba la
obsidiana encontrada y procedente de Anatolia (Turquía). Obviamente la
estructura social (religión, política, división del trabajo, etc.) no era la misma para
todas las culturas del Neolítico, pero existieron en general: asambleas de
guerreros, hechiceros (con conocimientos astronómicos), ritos de fertilidad (con
danzas y ofrendas), ritos funerarios (con canticos, cráneos y armas -u objetos-
decorados, flores, etc.), fechas importantes (de agricultura), reyes, reyes-
sacerdotes, etc.46
Como parte final de esta imagen general del Neolítico, tratare de mencionar
las actividades y las producciones humanas más características de los territorios
influenciados, ya que a partir del Creciente Fértil el Neolítico comienza a difundirse
gradualmente por Europa. Las culturas nórdicas (del norte del mar báltico y de la
región ártica) usaban hachas de piedra color verde e instrumentos de pizarra,
además crearon estatuitas y una cerámica incisa con ornamentos en forma de
peine. Dichas culturas nórdicas se extendieron al sur (Alemania, Polonia,
Dinamarca y las comarcas meridionales de Suecia) donde vivían en cabañas de
troncos, rama y barro, realizaron construcciones megalíticas, hicieron vasos

45
D. Lewis y D. Pearce, Dentro de la mente neolítica, Cap. 1, El neolítico revolucionario. Trad. Axel Alonso
Valle. Edit. Akal S.A., Madrid, 2009, p. 16.
46
V. Gordon Childe, Los Orígenes de la Civilización, La Revolución Neolítica, FCE, México, 1978, p. 123-129.

- 16 -
cerámicos y vasijas barrigudas, usaron el ámbar que, desde allí, llego hasta las
culturas del mediterráneo. En la Escandinavia meridional se practicaba una
agricultura y una ganadería más o menos precarias. En la alta cuenca del rio
Danubio y en la región alpina de los lagos suizos se desarrollaron culturas que
vivían en palafitos47 (habitaciones o poblados de madera sobre el agua) con
puentes fácilmente destruibles si había peligro, además tenían botes y su
cerámica tenia incisiones (en triángulo o zigzag) rellenas con pasta blanca. “Los
signos que aparecen en las rocas grabadas de todo el arco alpino, se refieren a imágenes
de cabañas o ganado (cabras, ciervos), y guerreros armados.”48 En la llamada cultura
del Danubio, o de Europa central, se cultivaban cereales y lino, la cerámica (desde
Yugoslavia a Bélgica) se decoraba con espirales y meandros, además también
aparece el vaso de arcilla pintado con rojo, ocre y amarillo. En Sajonia y en
Turingia aparece la cerámica de cuerdas (decoración a la pasta antes de la
cocción) que se expande hacia la cuenca del rio Oder, Polonia, el rio Rin,
Bohemia, Moravia, Austria y “países” escandinavos. En Francia vivían en chozas
ahondadas, tenían hachas ovaladas de sílex, su cerámica tenía decoraciones en
relieve, y contaban con estatuas-estelas que limitan los territorios. En Italia hay
construcciones (domesticas o templos) de planta circular y oval, la cerámica es en
parte liza y negruzca, y en parte pintada y decorada en relieve. En Grecia la
cerámica era pintada y decorada con incisiones geométricas, también barnizada
de negro. En Portugal hubo un gran desarrollo de dólmenes como culto a los
muertos. En España se encontraron sandalias, sombreros redondos y bolsas de
esparto; cerámica campaniforme e incisa con tiras (trenzas) adheridas antes de la
cocción e impresiones digitales. En Inglaterra lo más significativo es el crómlech
de Stonehenge,49 el cual es en realidad un calendario solar. En Irlanda se

47
Carl Grimberg, Historia Universal, Vol. 1, El alba de la civilización, Las primeras sociedades, Edit. Daimon,
México, 1983, p. 65.
48
Alonso De Giorgis, Maria Carla Prette, Historia ilustrada del arte (técnicas, épocas, estilos). Trad. Cristina
García Ríos, Edit. Susaeta S.A., Madrid, 2005, p. 13.
49
György Doczi, El poder de los límites, Cap. 4, Los patrones eternos de la participación, Orden cósmico y
estructuras calendarías. Trad. Manuel Ressia. Edit. Troquel, Argentina, 2003, p. 38.

- 17 -
encuentran los pasajes funerarios de Newgrange.50 “En tiempos del Neolítico hubo
frecuentes relaciones marítimas entre la costa de Bretaña y las de Portugal.”51

Capítulo
2.

Análisis filosófico.

I. Origen del lenguaje.

Aunque desconocemos la genealogía real de “nuestra especie”, negarla es


imposible, ya que sería como negar, por ejemplo, que nosotros nacimos de
nuestra madre, y ella de su madre, y así retroactivamente hasta el origen de la
vida. De hecho, es “como si se repitiera el origen y la evolución de la vida” cada
vez que un nuevo miembro de nuestra especie se configura. En un medio líquido
somos primero una mezcla unicelular, después nos convertimos en un pequeño
embrión que comparte características idénticas con peces y reptiles; y finalmente,
a medida que crecemos, se definen nuestras características humanas de recién
nacidos. Ahora bien, el origen del lenguaje, aun del lenguaje más primitivo, se
50
D. Lewis y D. Pearce, Dentro de la mente neolítica, Cap. 6, Brú na Boine. Trad. Axel Alonso Valle. Edit. Akal
S.A., Madrid, 2009, p. 231-242.
51
Carl Grimberg, Historia Universal, Vol. 1, El alba de la civilización, Las primeras sociedades, Edit. Daimon,
México, 1983, p. 71.

- 18 -
encuentra inmerso en un momento dado de la genealogía de nuestra especie, lo
que significa que en un momento dado las emisiones de sonidos comenzaron a
sufrir cambios de carácter conceptual ¿Por qué? Porque aunque biológicamente
se llegó a un momento en que la morfología habilitaba, en primera instancia, la
articulación más rudimentaria, el carácter fundamental del lenguaje no reside
únicamente en la capacidad de emitir y articular sonidos, sino también en la forma
en que éstos “ejercen cierta hegemonía creando un campo semántico”. O como
diría John Searle, “la pregunta fundamental es: ¿Cómo pasamos de los ruidos que salen
de nuestra boca, a todas esas propiedades que les atribuimos? En última instancia, desde
el punto de vista físico, los ruidos que salen de nuestra boca son bastante triviales. Mi
quijada se abre, hago un ruido, y éste sale. Pero aun cuando físicamente sea trivial,
semánticamente suceden las cosas más extraordinarias.”52 Es decir que si bien hay un
desarrollo biológico fundamental, el cual nos distingue de las demás especies, el
lenguaje no se reduce a éste.
El lenguaje es fundamental para cada hombre, ya que la comprensión del
mundo y de sí mismo no pude hacerse sino por medio del mismo lenguaje, “de tal
forma que lo que cuenta como objeto de conocimiento, depende de las categorías que le
imponemos al mundo; y esas categorías en su gran mayoría son lingüísticas.” 53 Ahora
pensemos en la prehistoria, en el Paleolítico, en aquellas poblaciones errantes de
primates bípedos sin cola, y nos daremos cuenta que las primeras
manifestaciones semánticas que “crean o configuran” la comprensión o
conocimiento, se encuentran inmersas en aquellos ciclos prehistóricos, ya que la
misma evolución de la forma de vida de dichas poblaciones, implica la dinámica
que estimuló el origen semántico; o en otras palabras según creo, “imaginar un
lenguaje significa imaginar una forma de vida.”54 Entender las formas de vida de
donde emerge el lenguaje, significa entender para qué emerge el lenguaje, es
decir, es entender para qué se usó, “pues no obtendremos una comprensión de la

52
Bryan Magee, Los hombres detrás de las ideas, X. Filosofía del lenguaje (dialogo con John Searle). Edit.
FCE, México, 1993, p. 202.
53
Bryan Magee, Los hombres detrás de las ideas, X. Filosofía del lenguaje (dialogo con John Searle). Edit.
FCE, México, 1993, p. 193.
54
L. Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas. Traducción Alfonso García Suárez y Ulises Moulines, Ediciones
Altaya, España, 1999, apartado 19.

- 19 -
sintaxis del lenguaje, y de cómo evolucionó el lenguaje en la prehistoria humana, sin una
concepción de para qué usan el lenguaje los seres humanos.”55 En pocas palabras, para
entender cómo se originó el lenguaje, debemos entender lo que esas formas de
vida (las poblaciones de primates bípedos sin cola) debieron de haber
experimentado para que sus emisiones de sonidos comenzaran a cargarse de
significado y a ejercer cierta hegemonía, es decir, para que sus emisiones de
sonidos comenzaran a tener un uso.
Como vimos en el primer capítulo, las poblaciones de primates bípedos sin
cola, sufrieron gravemente su inadaptación al medio ambiente; y aun la especie
Homo Sapiens mucho antes de inventar del arco y la flecha, experimento durante
mucho tiempo una forma de vida oportunista y carroñera. Ahora bien, la población
que nos interesa es precisamente la del Homo Sapiens, ya que “pertenecemos a
ella” o “estamos estrechamente emparentados” con ella, de tal forma que para
nosotros ahora la pregunta se convierte en la siguiente: qué debieron de haber
experimentado las poblaciones de Homo Sapiens, para que sus emisiones de
sonidos comenzaran a cargarse de significado y a ejercer cierta hegemonía, es
decir, para que sus emisiones de sonidos comenzaran a tener un uso.
Herder en su ensayo sobre el origen del lenguaje tiene ideas muy
interesantes e importantes para nosotros, pues son parte del desarrollo de la idea
principal de este apartado. Herder nos dice que “incluso considerado como animal, el
hombre posee lenguaje. Todas las sensaciones intensas de su cuerpo, y las más intensas de
entre las intensas, las dolorosas; todas las pasiones fuertes de su alma, se manifiestan de
forma inmediata en gritos, en voces, en sonidos salvajes, inarticulados.”56 Esto significa
que aun antes de que se comenzará a manifestar el “mundo conceptual con que
operan los sonidos convirtiéndose en el lenguaje”, la “vida” ha estado siempre
emitiendo sus padecimientos más profundos, obviamente en la forma en que la
propia biología lo permite: “tenemos un ser sensible incapaz de encerrar en sí ninguna
de sus emociones vivas, que al primer momento de sorpresa se ve obligado, incluso sin

55
Bryan Magee, Los hombres detrás de las ideas, X. Filosofía del lenguaje (dialogo con John Searle). Edit.
FCE, México, 1993, p. 210.
56
J. G. Herder, Obra selecta, Ensayo sobre el origen del lenguaje, Primera sección. Prólogo, traducción y
notas de Pedro Rivas. Ediciones Alfaguara S.A., 1982, p. 133.

- 20 -
quererlo ni pretenderlo, a exteriorízalas en voz alta.” 57 El punto es que la misma forma
de vida impele a la expresión, a la exteriorización de “aquello que ejerce una
fuerza” sobre ella: como el hambre, la atracción sexual, el terror, lo agradable, la
satisfacción, la enfermedad, la repulsión, la experiencia con otros seres, los
sonidos emitidos por otros seres, la luz, la oscuridad, los paisajes, etc. Herder
afirma un origen animal del lenguaje,58 lo que significa una origen empírico, y esto
es importante para nosotros “pues el problema se plantea en el contexto de la
consideración del hombre como parte de la naturaleza y, en concreto, de lo que la
experiencia parecería señalar como las diferencias básicas entre hombres y animales, y no
a partir de la postulación a priori de ciertas cualidades como distintivas de lo humano.”59
El Homo Sapiens es una forma de vida débil y frágil, y como lo muestra el primer
capítulo, sólo comenzó a tener una forma de vida “relativamente cómoda” hasta el
Paleolítico Superior, de tal manera que “la existencia misma de la especie, su
subsistencia en grupos sociales aun en condiciones extremadamente desfavorables y para
las que estaría naturalmente desprovista, constituye una prueba fehaciente de la presencia
de algún elemento compensatorio. Herder piensa en este factor como íntimamente ligado
con el lenguaje.” 60 Para Herder la reflexión es aquello que está íntimamente ligado
con el lenguaje, y tanto para él como para nosotros es importante porque los
símbolos son su resultado, “de tal forma que la reflexión y el lenguaje son casi
indistinguibles.”61
Ahora bien, estas ideas que hemos tomado de Herder son fundamentales
para sintetizar la idea principal de este apartado, pero esto no significa que
estamos totalmente de acuerdo con él, ya que aunque sus afirmaciones son
intuitivamente viables y aceptables porque se adaptan al canon actual de la
historia de las poblaciones humanas del Paleolítico, proceden de una teoría

57
Ibíd. p. 134.
58
Ibíd. p. 139.
59
L. F. Segura, Expresividad y reflexión en Herder, Signos filosóficos, Núm. 10, Julio-Diciembre, UAM-I,
México, 2003, p.290.
60
L. F. Segura, Expresividad y reflexión en Herder, Signos filosóficos, Núm. 10, Julio-Diciembre, UAM-I,
México, 2003, p.293.
61
M. Beuchot, Historia de la Filosofía del Lenguaje. Edit. FCE, México, 2011, p. 146.

- 21 -
acerca del “circulo de acción”62 que injusta con la condición real de la forma de
vida de las poblaciones antiguas de Homo Sapiens. Obviamente no es nuestro
interés tratar esta teoría, pero mencionamos en que aspectos nos separamos. A
nosotros nos parece instintiva la búsqueda de recursos, de comida y agua, ya que
si pensamos en nuestro ayuno más largo, recordaremos como rápidamente ese
padecimiento de hambre, de “exigencia fisiológica” se extiende sobre el mismo
intelecto, al cual ya sólo le interesa saber cómo o qué comer (y de aquí la noción
del mismo Herder acerca del lenguaje como elemento compensatorio de la
especie, frente a su terrible madrasta la naturaleza, pues si un clan distingue
lingüísticamente una presa la organización de la caza mejora). Pero a Herder no le
parecía que la reflexión/lenguaje procedía de los instintos, ni de una forma de vida
con actividades reducidas a cierto circulo, pues esta dinámica estaba reservada
sólo para las otras especies animales: “la sensibilidad, la habilidad y los instintos
artísticos de los animales incrementan su fuerza e intensidad en proporción inversa a la
magnitud y variedad de su círculo de acción. Ahora bien, el hombre no posee una esfera
tan uniforme y estrecha, una esfera en la que sólo le espera un trabajo. […] Sus sentidos y
organización no están aguzados para una única cosa: los posee para todo y, naturalmente,
son unos sentidos muy débiles. […] Sus facultades anímicas se hallan extendidas sobre el
mundo entero; sus representaciones no están dirigidas hacia una única cosa. Por ello
carece de instinto y de habilidad artística.” 63 Nuestro trabajo basado en una imagen
del Paleolítico nos impide aceptar estas ideas, ya que lo que vemos aparecer y
evolucionar gradualmente es sólo “la forma humana” de satisfacer instintos y
deseos, de padecimientos en general: lo que el lenguaje hace es configurar
gradualmente las practicas instintivas básicas (siendo éstas mismas prácticas,
instintivas y previas al lenguaje, el estímulo directo para que la reflexión operara
sobre ellas), por eso negamos lo siguiente: “si el hombre tuviera instintos animales, no
podría poseer lo que llamamos su razón, ya que esos instintos arrastrarían sus facultades
tan oscuramente hacia un punto, que no le quedaría ningún espacio de conciencia libre.

62
J. G. Herder, Obra selecta, Ensayo sobre el origen del lenguaje, Primera sección. Prólogo, traducción y
notas de Pedro Rivas. Ediciones Alfaguara S.A., 1982, p. 147.
63
J. G. Herder, Obra selecta, Ensayo sobre el origen del lenguaje, Primera sección. Prólogo, traducción y
notas de Pedro Rivas. Ediciones Alfaguara S.A., 1982, p. 147.

- 22 -
Era algo necesario que, si el hombre tuviera sentidos animales, carecería de razón, ya que
la misma fuerza de atracción de aquellos, así como las representaciones, que con tanta
potencia presionarían debido precisamente a ellos, no podrían hacer otra cosa que ahogar
toda fría reflexión.”64 Si nuestra pregunta fundamental se preocupa por aquello que
debieron de haber experimentado las poblaciones de Homo Sapiens para que sus
emisiones de sonidos comenzaran a cargarse de significado y a ejercer cierta
hegemonía, es decir, para que sus emisiones de sonidos comenzaran a tener un
uso, entonces para nosotros los instintos y el supuesto de un “círculo de acción”
reducido en las primeras etapas de nuestra especie, forman parte de a aquello
que se experimentó y que definió los usos más primitivos del lenguaje.
Bueno, continuemos con lo nuestro. La estructura primigenia del lenguaje,
donde tiene lugar la semántica más antigua, deviene como elemento
compensatorio, pues el mundo para las poblaciones más antiguas de Homo
Sapiens “no era un mundo objetivo, sino un mundo útil, manipulable en función de sus
necesidades vitales.”65 Si instintivamente tendemos a la búsqueda de recursos para
compensar el gasto de energía biótica, es fácil imaginar que la experiencia de
encontrar agua en un momento de mucha sed, o de conseguir una presa en un
momento de mucha hambre, ejercía un estímulo considerable que de inmediato se
exteriorizaría un sonido para referirse al agua o a la presa “casi sin conciencia" de
ello, sino sólo por puro padecimiento; de tal manera que los primeros sonidos
emitidos cargados de significado “estaban al servicio de una necesidad; necesidad no
de conocer el mundo, sino de identificar las cosas para preverlas y manejarlas, lo que
significa esquematizarlas, deformarlas.”66 Otra cosa es que un sonido cargado de
significado ejerza cierta hegemonía en un grupo (o mínimo en otro sujeto) creando
así un lenguaje. Pensemos en las experiencias que determinaron el uso de una
expresión emitida por Homo Sapiens antiguos muy primitivos; lo que tenemos es
una dinámica irregular, pues no habría ninguna prueba de que dos sujetos en la
antigüedad estuvieran significando lo mismo con ciertos sonidos emitidos, aunque

64
Ibíd. p. 152.
65
Olivier Reboul, Nietzsche critico de Kant. 1. Formas y categorías, o de la falsificación. Edit. Anthropos,
UAM-I (centro de estudios Kantianos), 1993, p. 17.
66
Ibíd. p. 17.

- 23 -
éstos estuvieran señalando a la misma presa, un conejo por ejemplo, 67 de tal
forma que parece que el “mundo” del significado resulta más amplio que el de la
referencia. ¿Pero entonces cómo fue posible el lenguaje, si ni siquiera para los
Homo Sapiens antiguos el significado era univoco?
El lenguaje es posible porque su carácter es puramente pragmático. En
aquellos tiempos no importaba si alguno significaba la velocidad o el color del
conejo, o si otro significaba las puras orejas, o si alguien más sólo significaba la
“presa como tal”, etc., ya que si los sonidos emitidos confluían respecto del conejo,
entraba ya en escena un juego del lenguaje: la interacción entre esas primitivas
conductas lingüísticas creaban primitivos juegos del lenguaje. Este carácter
pragmático supone que independientemente de las significaciones de cada sujeto,
la misma práctica del lenguaje “configura el significado” del propio lenguaje, por
eso “el significado de una palabra es su uso en el lenguaje.”68 Además como la
reflexión es casi indistinguible del lenguaje y éste se configura en la misma
práctica, creemos que los primitivos juegos del lenguaje comenzaron
gradualmente a “construir” un mundo que comenzó a considerarse como el mundo
verdadero; por eso en las poblaciones antiguas de Homo Sapiens “puede
imaginarse fácilmente un lenguaje que conste sólo de órdenes. — O un lenguaje que conste
sólo de expresiones de afirmación y de negación. E innumerables otros. — Ya que
imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida.”69 En síntesis estamos
aceptamos un criterio pragmático del significado para el origen del lenguaje,
obviamente en virtud del juego mismo, en tal o cual contexto que queramos
imaginar para la forma de vida de las poblaciones de Homo Sapiens antiguos.
Continuamos y seguimos preguntándonos cómo exactamente, dentro de
esa interactividad de conductas lingüísticas primitivas, ciertos sonidos lograron
ejercer algún nivel de hegemonía. Creemos que en la práctica del lenguaje se
configura el significado y el lenguaje mismo, pero lo interesante seria saber por

67
Quine, Palabra y Objeto, Traducción y significado, Edit. Labor. p. 41.
68
L. Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas. Traducción Alfonso García Suárez y Ulises Moulines, Ediciones
Altaya, España, 1999, apartado 43.
69
L. Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas. Traducción Alfonso García Suárez y Ulises Moulines, Ediciones
Altaya, España, 1999, apartado 19.

- 24 -
qué y cómo. Creo que en este caso la respuesta nos la puede proporcionar el
pensamiento de Habermas y el pensamiento de Nietzsche.
Influenciado por la obra del segundo Wittgenstein, la fenomenología de
Alfred Shutz y la hermenéutica de Gadamer, Habermas considera que la
reformulación de la teoría crítica de la sociedad debe operarse desde el lenguaje
pues es ahí donde pueden rastrearse los procesos de reconocimiento
intersubjetivo que originan un modelo de acción y racionalidad. Consideramos que
el concepto central es el de intersubjetividad, pues “el análisis lingüístico conduce, al
igual que el fenomenológico, a la fundamentación de una sociología que estudia la acción
social en el plano de la intersubjetividad. Pero la intersubjetividad ya no se establece por
el recíproco entrelazamiento de perspectivas virtualmente intercambiables de un mundo de
la vida, sino que viene dada con las reglas gramaticales de las interacciones regidas por
símbolos.70 Como vemos, la intersubjetividad se identifica con las reglas
gramaticales regidas por símbolos, lo que quiere decir que en la misma práctica
del lenguaje, donde rigen los símbolos, son configurados los significados
considerados por los participantes. Habermas se da cuenta que “no es descabellado
entender el lenguaje como una especie de metainstitución de la que dependen todas las
instituciones sociales. Pues la acción social sólo se constituye en la comunicación en el
lenguaje ordinario. Pero es notorio que esta metainstitución del lenguaje como tradición
depende por su parte de procesos sociales que no se agotan en nexos normativos. El
lenguaje es también un medio en que se reproducen el dominio y el poder social. Sirve a la
legitimización de relaciones de poder organizado.”71 Mi punto es que si pensamos
esto respecto del origen del lenguaje, logramos una fácil adaptación, ya que si
bien la práctica del lenguaje es la “dimensión” más importante del mismo, ésta es
expresión de la interacción de formas de vida, siendo estas formas de vida
desiguales en todos los grupos humanos (por simple variación fenotípica). Qué
estamos diciendo extrácteme tomando las ideas de Habermas, que aun el
lenguaje más primitivo también fue una especie de metainstitución, donde la
desigualdad inherente entre sujetos de cualquier grupo humano, no dejo nunca de

70
J. Habermas, La lógica de las ciencias sociales, Edit. Tecnos S.A., Madrid, 1988, p. 203.
71
J. Habermas, La lógica de las ciencias sociales, Edit. Tecnos S.A., Madrid, 1988, p. 257.

- 25 -
estar presente y de “proyectarse” en la práctica del lenguaje, en tal o cual contexto
y situación que imaginemos para la interacción de conductas lingüísticas.
Habermas nos dice, sintetizando a Wittgenstein: “El Tractatus pone ante la
conciencia el papel transcendental del buscado lenguaje universal de la ciencia. Las
Investigaciones Filosóficas penetran después como ficción ese «lenguaje en general» de
tipo transcendental y descubren en las gramáticas de las comunicaciones habitualizadas en
el medio del lenguaje ordinario las reglas conforme a las cuales se constituyen las formas
de vida.72 Como podemos notar, el elemento compensatorio, constitutivo,
configurador, es fundamental en tanto que se encuentra en el “corazón” de la vida
misma, en la interacción de conductas lingüísticas: “La prueba de la subjetividad o
del antropomorfismo de todas nuestras categorías es que provienen del lenguaje y la
gramática, -esa metafísica para el pueblo- (La gaya ciencia, 354).” 73
Con la última cita (pero no la primera de Reboul) pasamos al pensamiento
de Nietzsche. Para él la génesis del lenguaje cae en los tiempos de la forma más
rudimentaria de la psicología; la dilucidación de las premisas básicas de la metafísica del
lenguaje, esto es, de la razón, nos revela un tosco fetichismo. Se reduce todo el acaecer a
agentes y actos; se cree en la voluntad como causa, en el “yo”, en el yo como Ser, en el yo
como sustancia, y se proyecta la creencia en el yo-sustancias sobre todas las cosas,
creando en virtud de esta proyección el concepto “cosa”…74 Si aceptamos el canon
evolucionista y lo ligamos a la indiscernibilidad entre reflexión y lenguaje, el
fetichismo es sostenible, ya que la práctica y la “fijación” del lenguaje se hace en
contexto, sobre la base de todos los padecimientos y necesidades orgánicas. La
práctica del lenguaje, aun del más primitivo, “se vuelve contra” sus practicantes,
configurándolos cognitiva y epistémicamente de forma radical: “Mucho más tarde en
un mundo mil veces más esclarecido, los filósofos tuvieron con sorpresa conciencia de la
seguridad, la certeza subjetiva en el manejo de las categorías de la razón y dedujeron que
éstas no podían derivar de la empiria, puesto que la empiria las desmentía. Y tanto en la
India como en Grecia se llegó a la misma conclusión errónea: “Debemos haber vivido

72
Ibíd. p. 205.
73
Olivier Reboul, Nietzsche critico de Kant. 1. Formas y categorías, o de la falsificación. Edit. Anthropos,
UAM-I (centro de estudios Kantianos), 1993, p. 19.
74
F. Nietzsche, El ocaso de los ídolos, La razón de la filosofía, apartado 5.

- 26 -
alguna vez en otro mundo superior (¡en vez de en otro muy inferior, como hubiera sido más
75
justo!); ¡debemos haber sido divinos, puesto que tenemos la razón!...” El lenguaje es
constitutivo a tal grado, que la misma sintaxis nos aprisiona en una cierta visión
del mundo, como si la realidad debiera también obedecer a la gramática, como si
el orden estuviera en las cosas y el en sí de las cosas debiera comportarse como
el funcionario modelo que las piensa;76 por eso Nietzsche cree que “cuando
introducimos erróneamente en las cosas el mundo de los signos al tiempo que lo
confundimos con ellas como si fueran un “en sí”, seguimos haciendo lo mismo de siempre:
obrar de una forma mágica y mitológica.” 77
Para Nietzsche el lenguaje es el instinto más profundo del hombre, de tal
forma que no hay en el hombre una pulsión de conocimiento, sino un
“conocimiento” al servicio de pulsiones. Denuncia la pretensión de objetividad,
pues en el lenguaje todo es expresado y configurado, incluso los pensamientos
científicos. Aunque el lenguaje sea constitutivo, esto no impide como cree
Nietzsche, que sea una ficción, al estilo de la metáfora o la metonimia. Está claro
que Nietzsche es muy crítico con el lenguaje, para él es como si no pasara de ser
una tontería necesaria, estimulada no por valoraciones, sino más bien, por
exigencias filosóficas encaminadas a la conservación de determinado tipo de
vida.78 Ahora bien, la crítica no me parece negativa, de hecho es como si se
identificara al lenguaje con un tipo de praxis vital, pues aunque éste sea falso, no
es descartable, lo que importa es la medida en que favorece y conserva la vida,
inclusive si la selecciona.79 Es por eso que “para Nietzsche el lenguaje, que vive en la
contradicción, en la ocultación, puede, sin embargo, abrirnos a la creatividad, a la vida. Al
plantarnos en la praxis, desaparece la contradicción teorética, y pasamos al lenguaje
como vida, como creatividad.”80

75
F. Nietzsche, El ocaso de los ídolos, La razón de la filosofía, apartado 5.
76
Olivier Reboul, Nietzsche critico de Kant. 1. Formas y categorías, o de la falsificación. Edit. Anthropos,
UAM-I (centro de estudios Kantianos), 1993, p. 20.
77
F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, Los prejuicios de los filósofos, apartado 21.
78
F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, Los prejuicios de los filósofos, apartado 3.
79
F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, Los prejuicios de los filósofos, apartado 4.
80
M. Beuchot, Historia de la Filosofía del Lenguaje. Edit. FCE, México, 2011, p. 164.

- 27 -
Sintetizando este apartado, podemos decir que para nosotros el lenguaje es
imposible sin una praxis primitiva de emisión y recepción de sonidos, aun la de los
casos arcaicos en que la interacción no logra fijar significados ni un lenguaje en sí.
El lenguaje tiene su origen en las fijaciones conceptuales que se configuran en la
praxis (y posteriormente en la creación), a partir de todas las experiencias y en
proporción a la intensidad de éstas. El lenguaje es una manifestación específica
de una forma de vida específica, forma de vida en que la reflexión es indistinguible
del lenguaje. La objetividad del lenguaje es de carácter pragmático porque la
naturaleza del lenguaje es social.

II. Evolución del lenguaje.

Lo que tenemos con la imagen general del Paleolítico y del Neolítico, es


una descripción a grandes rasgos de lo que se cree que fue la vida de las
poblaciones antiguas de Homo Sapiens; es decir, tenemos una genealogía de
aquellas actividades donde creemos que el lenguaje debió de haber estado
involucrado. Si nuestra pregunta es acerca de lo que experimentaron las
poblaciones antiguas de Homo Sapiens, ya que creemos que de ahí sus
emisiones de sonidos comenzaron a cargarse de significado y a ejercer cierta
hegemonía, entonces estas descripciones del Paleolítico y el Neolítico nos serán
de gran ayuda. Además, teniendo en cuenta el “concepto” del lenguaje como
praxis vital, será “más fácil” ir describiendo la forma en que creemos que el mismo
lenguaje evoluciono. Como dice Wittgenstein: “Hay innumerables géneros diferentes
de empleo de todo lo que llamamos «signos», «palabras», «oraciones». Y esta
multiplicidad no es algo fijo, dado de una vez por todas, sino que nuevos tipos de lenguaje,
81
nuevos juegos de lenguaje, como podemos decir, nacen y otros envejecen y se olvidan.”
En la praxis, aun en la más primitiva, el lenguaje tuvo que haber emergido en su
forma más rudimentaria, pereciendo o “reproduciéndose”, según la historia de
cado uno los grupos humanos que poblaron la Tierra.

81
L. Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas. Traducción Alfonso García Suárez y Ulises Moulines, Ediciones
Altaya, España, 1999, apartado 23.

- 28 -
En el origen del lenguaje, tanto por la etapa morfológica en la que se
encontraba el aparato fono-articulador, como por el tosco fetichismo derivado de la
indiscernibilidad entre lenguaje y reflexión, no podemos hablar de la existencia de
palabras plenamente distintas para los primitivos juegos del lenguaje. Lo que
creemos es que era muy reducido el espectro de sonidos emitidos, y que sólo en
la medida en que la praxis se “intensificaba”, ese reducido espectro de sonidos
comenzó a servir, a funcionar como lenguaje en su forma más primitiva. El camino
hacia la complejidad lingüística también se encuentra en relación tanto con la
evolución del aparato fono-articulador, como con el carácter constitutivo del
lenguaje (por su indiscernibilidad con la reflexión), lo que significa que de lo que se
trata es de un proceso evolutivo, inmerso en la misma evolución de los grupos de
primates bípedos sin cola, es decir, en la evolución de la forma de vida de cierto
tipo de organismos. Esto último es importante porque como dijimos al principio del
apartado anterior, el leguaje tiene como base un desarrollo biológico fundamental,
sobre el cual se origina y evoluciona el lenguaje: “Si el animal del que proviene el
hombre no hubiera sido un bípedo, no habría podido servirse a tiempo de sus manos para
sustituir a las mandíbulas de su función aprehensible, y por consiguiente, el apretado haz
de músculos maxilares que aprisionaban su cráneo no se hubiera relajado. Gracias a que
era bípedo pudo valerse de las manos con mayor independencia, el cerebro pudo
desarrollarse y, gracias a éste, los ojos, al aproximarse en una cara más reducida han
podido converger estereoscópicamente y captar lo que las manos cogían, acercaban y
presentaban en cualquier sentido y ser capaces de manifestar el gesto mismo de la
reflexión.”82 Ahora bien, morfológicamente el Homo Sapiens “es el último peldaño”
de la escala evolutiva, distinguiéndose de cualquier homínido anterior, pero en sus
orígenes experimento una forma de vida similar a la de cualquier otra especie
anterior a él; y también aunque es cierto que especies aún más arcaicas ya tenían
herramientas primitivas, como piedras en bruto y palos, sólo con el Homo Sapiens
las producciones se tornan gradualmente más ingeniosas y sofisticadas. Mi punto
es que estudiando la cultura del Homo Sapiens, a través de sus producciones a lo

82
Carl Grimberg, Historia Universal, Vol. 1, El alba de la civilización, Los primeros Seres Humanos, Edit.
Daimon, México, 1983, p. 25.

- 29 -
largo de la prehistoria, creemos que es posible una descripción de la forma en que
evoluciono el lenguaje, ¿por qué? porque creemos que sus producciones son una
“proyección directa” de sus actividades, las cuales fueron estimuladas por sus
padecimientos, instintos y experiencias.
Creemos que el uso de objetos supone, mínimo, y aun en la forma más
arcaica de dicho uso, la intención lingüística de distinguirlo, un “juego primitivo
referencial”; pero el hecho de configurar algún material u objeto (usado hasta ese
momento en su forma más arcaica por tal o cual población), supone no sólo el
“juego del lenguaje referencial” para distinguirlo, sino también una reflexión más
profunda, manifestándose en una configuración gramatical más compleja, pues
“saber que construí algo, supone la comprensión de la ejecución de un proceso
en un momento pasado”, de tal forma que el “yo” comenzó a ejercer actos
conceptualmente más complicados al de atrapar, comer, matar o reproducirse,
(aunque estos también hayan sido afectados por la misma gramática). ¿Qué
estoy diciendo exactamente con lo anterior? Que en la interacción entre conductas
lingüísticas, podrían desarrollarse categorías (junto con su primitivo sonido
emitido) como el “yo”, el “tu”, el “nosotros”, etc.; pero para la descripción, para el
“juego del lenguaje descriptivo” acerca de nuestras experiencias más complicadas,
es necesario que el “artificio” gramatical se amplié. Como dijimos arriba, la praxis
“se vuelve contra” quien la práctica, configurándolo cognitiva y epistémicamente:
todas las experiencias tenían que atravesar el “prisma” instituido por la reflexión-
lenguaje. El “yo” mató, comió, corrió, atrapó, fue atacado por, fue herido por, huyo
de, vio tal, escucho a, etc., y por todas esas experiencias fue que emergieron
distintos juegos del lenguaje; pero cuando el “yo” creó y construyó, el lenguaje se
comenzó a complicar gradualmente.
Como dice Habermas, el lenguaje como metainstitución depende de
procesos sociales, lo que significa que la praxis vital del lenguaje en la antigüedad,
también corresponde a los primitivos procesos sociales. Y como sabemos, “a
pesar de haber perfeccionado sus técnicas y llegado a construir aglomeraciones
relativamente estables, los hombres del Paleolítico no rebasaron la estructura social de

- 30 -
bandas o clanes.”83 Esta estructura social que debía adaptarse o morir,
necesariamente socializaba el conocimiento, pues el mismo lenguaje era de origen
social, emergido por la interacción entre conductas lingüísticas: “El lenguaje es,
esencialmente, un producto social; únicamente en la sociedad y por tácito convenio entre
sus miembros, es como las palabras pueden tener significado y sugerir cosas y
acontecimientos. […] Se puede indicar un “pájaro” agitando los brazos, pero solamente
una convención puede restringir el gesto para que indique una especie particular de
pájaro, o para que señale en contraste con “pájaro”, un “árbol-sacudido-por-el-viento”.
El simbolismo de los gestos que, probablemente, fue muy importante en la infancia de las
relaciones humanas, no ha tenido un desarrollo tan fructuoso como el lenguaje hablado.
[…] Las producciones humanas no son hereditarias en el sentido biológico, sino que la
habilidad necesaria para producirlos y utilizarlos, forma parte de nuestra herencia social,
siendo resultado de una tradición acumulada por muchas generaciones y que no se
transmite por la sangre, sino a través del lenguaje.” 84 Ahora bien, no hay que olvidar
que Habermas también nos dice que el lenguaje es un medio en que se
reproducen el dominio y el poder social; y esto es importante porque creemos que
la dinámica social de aquellas poblaciones antiguas, lo que llamamos su “jerarquía
orgánica”, es parte vital de los juegos del lenguaje que pudieron haber emergido,
¿por qué? porque los procesos sociales son configuraciones de tipo status/rol al
interior del clan, determinados por su propia economía; lo que significa que para
nosotros el concepto de convención, no está cargado de ningún valor moral, como
el de justicia o equidad. Un ejemplo de esto es que en el caso de “un juego
agresivo del lenguaje”, donde dos sujetos reclaman la propiedad de tal o cual cosa
peleando y emitiendo sonidos, la convención tal vez sólo correrá a cargo de aquel
que logre apropiarse de tan apreciada cosa”, siendo su sonido emitido el que
ejerza hegemonía sobre los demás. Las producciones humanas también
corresponden a la “jerarquía orgánica” en muchos casos, ya que la creación
distingue de los demás miembros, los cuales sólo imitaran; de tal forma que la
significación y la convención correrán a cargo de su creador: “Nuestro conceptos,

83
Francis Hours, Las civilizaciones del Paleolítico, Paleolítico superior, FCE, 1985, p. 173.
84
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Evolución orgánica, FCE, México, 1978, p. 36, 41, 44.

- 31 -
que nacen de las palabras, nos imponen una visión común y trivial de lo real que reduce
todo lo diverso a lo idéntico, lo nuevo a lo ya visto. El espíritu original, creador, es el que
sabe ver lo que todavía no tiene nombre, el que puede nombrar las cosas.” 85 Como
ejemplo audio-visual podría mencionar la primera parte de la película 2001: Odisea
del espacio,86 titulada El Amanecer del Hombre, cuando un primate usa un hueso
“como extensión de su brazo” para golpear otros huesos en el suelo. La escena es
genial, enfatiza, según creo, “como es que estalla y revoluciona cognitiva y
epistémicamente dicho primate”.
Bueno, paso a la descripción de la forma general en que creemos que el
lenguaje evoluciono durante el Paleolítico y en el Neolítico. El lenguaje que podría
desarrollarse en una sociedad primitiva que no usara objetos, sería el de una
sociedad que necesitaba protegerse de casi todo y alimentarse de lo que pudiera,
pues “el hombre y sus ancestros, nunca estuvieron adecuadamente adaptados a un medio
ambiente cualquiera. Sus defensas corpóreas para enfrentarse a un conjunto específico de
condiciones cualesquiera, son muy inferiores. [...] Para coger su presa y para defenderse,
su fuerza muscular, su dentadura y sus uñas, son incomparablemente inferiores a las del
tigre.”87 El lenguaje configuró las actividades sociales, y aún en los juegos del
leguaje más primitivos, donde “el pensar en la cosa misma flotaba todavía entre el
agente y la acción,”88 la experiencia de lo real era “transformada”, humanizada: “El
intelecto, como medio de conservación del individuo, desarrolla sus fuerzas principales
fingiendo, puesto que éste es el medio, merced al cual sobreviven los individuos débiles y
poco robustos, como aquellos a quienes les ha sido negado servirse, en la lucha por la
existencia, de cuernos, o de la afilada dentadura del animal de rapiña.”89 El lenguaje
logra compensar las desventajas naturales de los hombres frente a la naturaleza,
les permite heredar conocimientos específicos sin los cuales sería imposible la
continuidad cultural. En la medida en que la praxis del lenguaje se “ramificaba”,

85
Olivier Reboul, Nietzsche critico de Kant. 1. Formas y categorías, o de la falsificación. Edit. Anthropos,
UAM-I (centro de estudios Kantianos), 1993, p. 20.
86
2001: Odisea del espacio, Stanley Kubrick, Estados unidos, 1968.
87
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Evolución orgánica, FCE, México, 1978, p. 35, 36.
88
J. G. Herder, Obra selecta, Ensayo sobre el origen del lenguaje, Primera sección. Prólogo, traducción y
notas de Pedro Rivas. Ediciones Alfaguara S.A., 1982, p.169.
89
Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, Edit. Tecnos S.A., Madrid, 1996, p. 18.

- 32 -
aun en los aspectos más triviales de la vida, la vida misma se configuraba: el
lenguaje “se convierte en el corazón mismo” de la economía, y esto a los clanes
les permitió mejorar la organización para las actividades de sobrevivencia.
Creemos que primero aparecen los “nombres” para las cosas, es decir,
sonidos referenciales para todo aquello que con mayor intensidad el hombre se
veía en necesidad de distinguir: como día y noche, presas y depredadores, ríos,
montañas, arboles, rocas, vegetales, tubérculos, raíces, insectos, reptiles,
roedores, frutas, semillas, etc. “El árbol será el que susurra; el viento, el que silba; el
manantial, el que murmura; y ahí tenemos dispuesto un pequeño diccionario en espera de
ser acuñado por los órganos del lenguaje.” 90 Ahora bien, aunque es verdad que
cualquier acción realizada (como buscar, recolectar y consumir un fruto especifico)
supone la conciencia del proceso, además de cierta complejidad lingüística si su
autor quisiera expresar tal proceso, creemos que sólo cuando los hombres
comenzaron crear objetos propiamente humanos, la complejidad lingüística inicia
una evolución “más tangible”. Para finales del Paleolítico superior, todo lo
producido “era un aparato antinatural de sobrevivencia”, a tal grado que sin
evolucionar morfológicamente para soportar glaciaciones, sino sólo valiéndose de
su “ciencia”, los hombres “vieron” nacer y perecer a los mamuts. Mi punto es que
las producciones humanas implican una reflexión y un lenguaje más profundos, los
cuales, creemos, pueden ser percibidos en la evolución de las producciones
mismas.
No quiero decir que el lenguaje evoluciono sólo respecto de lo creado por
los hombres, pero creemos que en lo creado por los hombres es donde más
tangiblemente podemos pensar un lenguaje y su evolución. El espectro de
experiencias no se reduce sólo a la creación, pero sería más complicado intentar
describir la evolución del lenguaje a partir de otros tipos de experiencias, aunque
estas en verdad hayan sucedido y de que nuestra pregunta fundamental lo
exigiría: “La creación parece salir de la imperfección, parece salir de un esfuerzo y
frustración, y de aquí es de donde creo que salió el lenguaje, es decir, salió de nuestro

90
J. G. Herder, Obra selecta, Ensayo sobre el origen del lenguaje, Primera sección. Prólogo, traducción y
notas de Pedro Rivas. Ediciones Alfaguara S.A., 1982, p.167.

- 33 -
deseo de superar el aislamiento y para tener un tipo de conexión entre nosotros, tenía que
ser sencillo cuando sólo era sobrevivencia, como “agua”, encontramos un sonido para
ello, “tigre feroz detrás de ti”, encontramos un sonido para eso, pero cuando realmente se
pone interesante, es cuando usamos el mismo sistema de signos para comunicar las cosas
abstractas e intangibles que estamos experimentando. [...] Digo amor y algunos dicen que
entienden, pero cómo sé que si entendieron porque las palabras son inertes, sólo son
símbolos, están muertos. Mucha de nuestra experiencia es intangible, mucho de lo que
percibimos no puede expresarse, es indecible; y sin embargo cuando nos comunicamos y
sentimos haber conectado, pensamos que nos entendieron, yo creo que sentimos una
comunión casi espiritual, y ese sentimiento puede ser transitorio pero creo que vivimos
para ello.”91 En nuestro caso los restos funerarios, de rituales mágicos, o de
templos e ídolos de piedra o madera, si son elementos tangibles de experiencias
interiores muy profundas, los cuales expresan la espiritualidad de un grupo
humano en la que el lenguaje debió de haber estado involucrado.
Como vimos en la imagen general del Paleolítico, los hombres crearon
herramientas de madera, de piedra, de hueso y de asta; produjeron abrigos contra
el clima y las vicisitudes del tiempo, lo mismo que armas defensivas y ofensivas;
construyeron refugios, empalizadas, etc. Bueno, creemos que el lenguaje estuvo
involucrado en todos los procesos de producción, ya que ninguna distinción
importante puede hacerse sin la presencia de la reflexión y el lenguaje. En el
hecho de distinguir el filo entre dos piedras fracturadas por hechos naturales, hay
una reflexión determinante, ¿por qué? porque los hombres prefirieron aquello que
era más filoso: la experiencia de usar una piedra filosa sobre la vegetación, sobre
una presa o sobre un rival, es el estímulo necesario para que la reflexión se pose
sobre dicha experiencia, intentando articularla a partir de una “gramática muy
primitiva”.
El punto de inflexión de las producciones humanas, con el que la especie se
distingue totalmente del resto de la naturaleza, es cuando aparece la industria
microlítica. El lenguaje se encuentra involucrado en el desarrollo de esta industria

91
Monologo real de la escritora y actriz Kim Krizan en el film filosófico Waking life, de Richard Linklater,
Estados Unidos, 2001.

- 34 -
porque el proceso de creación es tan específico, al nivel de un oficio actual, que es
impensable una práctica de este tipo sin un “soporte conceptual” para su ejecución
y transmisión como el que brinda el leguaje. La producción implica formas
primitivas de “medir”, lo que significa que necesita de un respaldo conceptual
importante, aunque no necesariamente sistemático como con las unidades de
medida en el Neolítico, pero sí de un ejercicio y esfuerzo mental para comparar
cosas. La producción de un artefacto, aun en el caso de la imitación, implica una
medición de todos los elementos del artefacto original. Esta medición que
implicamos a la producción, se encuentra esquematizada como “medición
primaria” en una de las últimas investigaciones del Doc. Godfrey Guillaumin: “La
forma más primitiva y sencilla de medición es la comparación directa de dos objetos. A. N.
Whithead afirma que toda medición es una comparación (Whithead, 1922), pero yo añadiría
que no toda comparación es una medición. La comparación es la semilla de toda medición,
por decirlo metafóricamente; una condición cognitiva pero no suficiente. Dada esta
condición, podríamos llamar ‘primarias’ a las mediciones que solamente se realizan a
través de comparaciones; éstas no requieren la utilización de números, ni aritmética, ni
otras matemáticas, como tampoco la utilización de ningún instrumento de medición. Son
mediciones que podemos realizarlas sólo mediante la observación directa y cuya habilidad
cognitiva es parte de nuestras habilidades naturales.”92 El punto es que aunque la
producción de objetos hasta antes del sedentarismo, implique sólo “mediciones
primarias”, estás no limitan el carácter potencialmente reflexivo de toda
comparación, ¿por qué? porque aunque no hay en el uso de materia prima, ni en
el proceso de producción, conceptos sofisticados como la “unidad y la sucesión
aritmética”, tanto la materia prima como lo creado se vuelven “modelos, medidas,
patrones” de creación. Llegar, por ejemplo, a desarrollar una punta de flecha de
piedra realmente eficaz, implica un “aparato conceptual” que permite discriminar
entre elementos y formas de trabajar la piedra. La importancia en el lenguaje se
deriva de las reflexiones que supone todo el proceso evolutivo de producción y
reproducción, pues son experiencias concretas que estimulan las pretensiones

92
Godfrey Guillaumin, Epistemología y cognición en las primeras mediciones humanas [Versión preliminar,
México, Enero 2014].

- 35 -
lingüísticas. En la materia prima o en un objeto, el tamaño, la forma, el peso, la
resistencia, etc., “son fenómenos constituidos como tales” por el leguaje, ya que
las experiencias pre-lingüísticas de dichos fenómenos sólo tienen valor como
estímulo para la reflexión-lenguaje; la experiencia es “esquematizada” en
categorías.
Lo que experimentaron las poblaciones antiguas para poder desarrollar
objetos (tales como la aguja de hueso con ojo, los raspadores, buriles, arpones,
navajas, chozas con estructura de huesos de mamut, lanza, puntas, arcos y
flechas), es por completo empírico. Y en todo el proceso a lo largo del tiempo,
desde la experiencia más burda con la materia prima (“lo filoso de un hueso
fracturado en una pequeña presa, el potente desgarre de una piedra -fracturada
por naturaleza- al raspar con ella, la inmensidad del esqueleto de un mamut, la
elasticidad de la madera, la ductilidad de la piedra, etc.”) hasta la reproducción
exacta y eficaz de arcos y flechas, entre otras producciones, la razón y el lenguaje
estuvieron siempre involucrados: encarnando la concepción del mundo (naturaleza
y artificios humanos). La evolución del lenguaje, entonces, va desde las
distinciones lingüísticas más primitivas, hasta la articulación de la descripción de
procesos específicos, como los procesos de producción. Ahora bien,
independientemente de la rudimentaria gramática de las primeras manifestaciones
lingüísticas, la producción requiere de un “orden semántico mayor”, el cual
significa un aumento en la complejidad gramatical para poder expresar y fijar,
además de transmitir, un proceso que requiere que se sigan más “pasos” de los
que requeriría otro tipo de actividad primitiva: Abrigarse con una piel es simple,
pero confeccionar pieles teniendo ya herramientas especificas para ello, implica un
lenguaje complejo; cazar –en su forma mas antigua- tal vez no sea fácil, pero sólo
se ejecutan una o dos acciones, en la caza alta (del Paleolítico superior) los
territorios están delimitados, los clanes evitan recorridos caprichosos, además de
que sus armas y sus trampas eran ya muy eficaces. El lenguaje evoluciona según
las experiencias, así sólo donde hubo experiencias con el mar es que emerge un
lenguaje para elementos y situaciones de ese contexto, etc. Si el significado de
una palabra es su uso en el lenguaje, entonces parecen inagotables los

- 36 -
escenarios donde todas las posibles formas de significar sucederían, pues para
que se agoten “tendrían que agotarse todo tipo de experiencias”.
La producción de objetos estilizados, ya sea de carácter cotidiano o
religioso, es una evidencia no precisamente de una conciencia artística como tal,
pero si de la temprana búsqueda de armonía en líneas y formas. Se han
encontrado, en el Paleolítico inferior, collares de vertebras dorsales de salmón y
de conchas de caracol,93 los cuales gozas de una composición, un ritmo y una
armonía, que van más allá de lo decorativo: se trata de piezas únicas que van
más allá del “triste” arte-objeto (desde Duchamp94): se trata del artificio estético en
su “forma más pura”. No hay ningún historiador del arte que no acepte como arte
las producciones más estilizadas del paleolítico, y principalmente la pintura
rupestre: “Gran parte de estas pinturas son muy hermosas y están muy bien determinadas;
en su contexto resultan doblemente sorprendentes por su calidad y por su carácter, pues
muy pocos pueblos primitivos explotaron el elemento naturalista en el arte.”95 Me
pregunto si la utilización de materiales e instrumentos específicos (como el carbón
de madera chamuscada, la grasa animal, las tierras pigmentadas, los punzones y
los toscos “pinceles” de pelo animal), podría ejecutarse sin un lenguaje: ¿cómo
serian posibles las producciones humanas sin un lenguaje, desde la distinción
lingüística de materia prima, hasta la descripción de procesos?, creo que es
imposible. Refiriéndome ahora a lo creado, a las escenas pintadas, podría decir
que ya existía un lenguaje con el que se referían a lo escenificado, es decir, ya
había un lenguaje para todo lo que podía admirarse en una pintura: bisontes,
mamuts, caballos, renos, alces, etc. Además, en el caso de pinturas con figuras
humanas, también creemos que ya había un lenguaje para las actividades que se
pueden admirar en dichas obras: como el lenguaje que implica una danza de
mujeres, un ritual fálico, un combate entre arqueros, pescadores pescando, la

93
Carl Grimberg, Historia Universal 1, Los primeros seres humanos, De la edad de piedra a Las primeras
industrias, Edit. Daimon, 1983, p. 40.
94
Artista dadaísta francés, cuya obra ejerció una fuerte influencia en la evolución del arte de vanguardia del
siglo XX. Nació el 28 de julio de 1887 en Blainville, y era hermano del artista Raymond Duchamp-Villon y del
pintor Jacques Villon.
95
Lawrence Gowing, Historia del arte, Arte antiguo, egipcio y griego. Andrómeda Oxford Ltd., Ediciones
Folio, S.A., Barcelona, 2001, p. 7.

- 37 -
extracción de miel, jefes de tribus, etc. Sin lenguaje, y en esencia, sin todas las
experiencias con las que se intensifica la interacción entre conductas lingüísticas,
la cultura seria imposible, incluyendo las producciones estéticamente estilizadas.
El lenguaje evoluciona por estar involucrado en las actividades de la cultura
misma. Pero como dijimos, a pesar de las grandes cualidades de las culturas del
paleolítico superior, con su dominio territorial (pre-sedentario), y su tecnología
eficiente, no pasan de ser bandas o clanes; lo que nos permite intuir e intentar
entender de que tipo de lenguaje hablamos con todo lo que hemos dicho hasta
ahora. Finalizando con el Paleolítico, podría decir que sin el lenguaje es imposible
una afirmación como esta: “A pesar de su debilidad, han sido capaces de adaptarse a
una variedad de ambientes mayor que casi todas las otras criaturas, de multiplicarse con
más rapidez que cualquier otro de sus parientes entre los mamíferos superiores, y de
vencer al oso polar, a la liebre, al halcón y al tigre, en sus habilidades específicas. Por
medio de su control del fuego y de su habilidad para hacerse vestidos y habitaciones, el
hombre puede, y de hecho lo realiza, vivir y prosperar desde el circulo ártico hasta el
ecuador.”96
Como sabemos, “la integración de lo social con lo político será obra
propiamente del Neolítico,”97 de tal forma que es necesario que las actividades de la
cultura se amplíen, pues los cambios en la economía determinan una nueva
dinámica, con nuevas formas de status/rol. En la imagen general de Neolítico
puede notarse la “ramificación” de las actividades culturales, a tal grado que en las
culturas más cercanas a la emergencia de los grandes imperios, como el egipcio o
el mesopotámico, era imposible mantener a los grupos de guerreros dedicados
únicamente a su labor, sin un sector especifico de la población dedicado sólo a la
producción. El punto de esto respecto del lenguaje, es que no puede decirse que
éste no haya estado presente en los cambios culturales, pues lo que creemos es
que “en él se configuraron”. Veremos que al pensar en un ámbito específico (la
agricultura, la ganadería, la carpintería, la guerra, la religión, la alfarería, etc.) se
“desglosa” un lenguaje nuevo.

96
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Evolución orgánica, FCE, México, 1978, p.36.
97
Francis Hours, Las civilizaciones del Paleolítico, Paleolítico superior, FCE, 1985, p 173.

- 38 -
Como vimos en la imagen general de Neolítico, desde la intensificación de
la recolección y la acumulación de bienes, características principales de la etapa
de transición (Mesolítico) entre el Paleolítico y el Neolítico, debe pensarse una
configuración en lenguaje, pues por muy sutil que sea un cambio (al interior de
cualquier actividad), éste no puede “suceder” sin un tipo de configuración
lingüística: desde una distinción más precisa de tipos de semillas o cereales, hasta
la descripción del ciclo de reproducción del trigo y la cebada. La organización, la
jerarquización y los tipos de actividades son imposibles sin el lenguaje: en las
nuevas dinámicas las conductas lingüísticas configuran los significados
“necesarios” para las nuevas actividades de una economía diferente. 98
Como sabemos, “la vasta región conocida como el Creciente Fértil fue el
escenario del proceso de cambio entre los cazadores-recolectores y el surgimiento
de las primeras comunidades agrícolas.”99 En las culturas de esta región es donde
el lenguaje se amplía, su historia lo indica: el uso de materiales, los tipos de
producción, de organización, su alcance comercial, sus pequeñas “instituciones
político-religiosas”, etc. El “lenguaje nombró” a la obsidiana, al fuego, al ámbar, al
trigo, a la lana, el lino; y además, logró describir procesos de actividades
especificas, como la carpintería, la agricultura, la ganadería, etc. El lenguaje
permite intervenir la naturaleza de una manera específica, y la prueba de eso es
que desde que algo es nombrado, se está esquematizando el mundo, es decir,
interviniéndolo a partir del lenguaje: si en un momento distinguir lingüísticamente a
un mamut de un bisonte era necesario para optimizar la caza, en otro momento “la
explicación” de procesos, es aun más necesaria para mantener y optimizar cierta
forma de vida (como vivir no sólo de la producción de ciertos productos, sino de su
comercialización).
Debió de haber nombres para todo aquello que se ha encontrado respecto
del Neolítico, pero además lo que se ha encontrado indica la práctica de ciertas
actividades, las cuales serían impensables sin un lenguaje para su ejecución como
para su transmisión. Como dice el profesor Godfrey: “Cuando los grupos humanos se

98
V. Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización, Evolución orgánica, FCE, México, 1978, p. 85.
99
Joan Bernabeu, J. Emili Aura, Ernestina Badal, Al Oeste del Edén, Cap. 2, El Neolítico en el Oriente Próximo,
Edit. Síntesis, Madrid, 1995, p 65.

- 39 -
establecen en espacios fijos y la sobrevivencia depende de organizar ese espacio,
desarrollar formas de medir se convierte en el elemento más determinante de la
sobrevivencia humana. Arqueólogos cognitivistas como Morely y Renfrew, afirman que las
primitivas prácticas de medición fueron formas totalmente nuevas de interacción material
y mental con el mundo físico: medir —ya sea respecto al peso, o a la distancia o al
tiempo— es desarrollar un nuevo tipo de compromiso (engagement) material con el mundo
que es al mismo tiempo práctico y conceptual. Tal acto tiene implicaciones filosóficas, ya
que medir nos permite trascender las limitaciones del aquí y del ahora. [...] Encapsula las
semillas de la matemática y de la ciencia (Morely & Renfrew, 2010).”100 El punto es que
en la evolución de las producciones humanas, puede notarse un refinamiento
técnico que necesita de un “aparato conceptual” lo bastante eficiente, el cual no
puede ser otro que el lenguaje, pues por ejemplo, el mismo concepto de unidad es
una configuración en el lenguaje, aunque se trate de un significado más sutil y
abstracto: “Así el número es sólo un instrumento de dominio forjado por nuestra especie,
Instrumento eficaz, como lo prueba la aplicación de las matemáticas, pero que no opera
más que forzando la realidad; pues el numero reposa sobre la idea errónea de que existen
cosas identificables, mientras que en la movilidad universal no se encuentra identidad, ¡ni
siquiera cosas! El concepto mismo de unidad (la primera categoría de Kant) es necesario
al cálculo, pero sin validez objetiva.” 101 Esto ultimo se entiende, pues como sabemos,
el orden y la legalidad absolutos de lo real no está dado por su determinabilidad
matemática; en el siglo XX el físico W. Heisenberg “ponía fin a la fe” en las
mediciones científicas, pues la afirmación de que es imposible conocer de forma
absoluta la posición y el movimiento de una partícula física elemental, implica la
tesis filosófica de que “en la ciencia, el objeto de estudio no es la naturaleza en sí
misma, sino la naturaleza sometida a la interrogación de los hombre.” 102 Ahora bien,
esta interrogación sólo se hace a partir del lenguaje, “desde el arco y la flecha
hasta la física cuántica”, en el lenguaje -en los juegos del lenguaje- se han
configurado toda clase de significados con que se opera sobre el mundo: “La
100
Godfrey Guillaumin, Epistemología y cognición en las primeras mediciones humanas [Versión preliminar,
México, Enero 2014].
101
Olivier Reboul, Nietzsche critico de Kant. 1. Formas y categorías, o de la falsificación. Edit. Anthropos,
UAM-I (centro de estudios Kantianos), 1993, p. 17.
102
Werner Heisenberg, La imagen de la naturaleza física actual, Seix Barral, Barcelona, 1969, p.24.

- 40 -
ciencia es un sistema de signo, un lenguaje cifrado, un compendio cómodo, que sólo
abarca el aspecto mas superficial de lo real, lo que se repite y se reproduce. […] La
ciencia, gracias a las categorías subjetivas, no nos da el conocimiento de las cosas, sino el
poder sobre las fuerzas naturales, la posibilidad de dominarlas.” 103
¿Por qué es importante lo dicho en el párrafo anterior, y por qué aparece el
tema de la ciencia? Es importante porque en el Neolítico la “ramificación de
actividades” supone la especialización en áreas especificas, como la industria
textil, la navegación, la agricultura, etc., lo cual implica usos del lenguaje nuevos.
El tema de la ciencia es importante porque no hay ciencia sin lenguaje, “para
Nietzsche, todo pensamiento humano, incluso científico, se expresa, lo que arruina para
siempre su pretensión de objetividad. La propia ciencia es una lengua cifrada. […]
Nuestras preguntas y nuestros juicios no provienen de una necesidad desinteresada de
conocer; no hay en el hombre una pulsión de conocimiento, sino un conocimiento al
servicio de las pulsiones.”104 Sin lenguaje no hay conocimiento de ningún tipo, “ni
doxa ni episteme”. La ciencia, o la semilla de la ciencia en la prehistoria, goza de
la invención de una forma de medir indiscutible, la cual necesita de un lenguaje
para la configuración de significados: “Bertrand Russell afirmaba que “debieron de
necesitarse varias eras para descubrir que un par de faisanes y un par de días eran ambos
manifestaciones del número dos” (Russell apud Robinson, 2007, p. 33). La evidencia
arqueológica muestra que uno de los ejemplos del acto de contar más antiguo son las
“fichas” de arcilla que fueron encontradas en excavaciones en Medio Oriente y que
pertenecieron al período entre el 8000 a.C. y el 1500 a.C.” 105 En tablillas ahuecadas se
indicaba cuantas “fichas-oveja”, “fichas-carnero”, etc., eran registradas: “Schmandt-
Besserat (2007) sugiere que en esa parte del mundo estaba surgiendo un concepto de
número y de cuantificación. […] Durante quince años estudió tanto las fichas como las
tablillas ahuecadas y llegó a la conclusión de que constituían un sistema primitivo de
contabilidad y, en su opinión, uno de que conduciría a la invención de la escritura. Con lo

103
Olivier Reboul, Nietzsche critico de Kant. 1. Formas y categorías, o de la falsificación. Edit. Anthropos,
UAM-I (centro de estudios Kantianos), 1993, p. 19.
104
Olivier Reboul, Nietzsche critico de Kant. 1. Formas y categorías, o de la falsificación. Edit. Anthropos,
UAM-I (centro de estudios Kantianos), 1993, p. 20, 24.
105
Godfrey Guillaumin, Epistemología y cognición en las primeras mediciones humanas [Versión preliminar,
México, Enero 2014, p. 12.].

- 41 -
cual, para ella, la palabra escrita empezó en cierto sentido con los números (Watson,
2006, p, 124). […] Esta concepción de medición ya no es únicamente una forma de
comparación directa sino, en cierta forma, una comparación abstracta entre
representaciones cuantificadas de agrupaciones de objetos. […] Una vez teniendo el
concepto de número, o bien quizá de manera paralela a su descubrimiento, es posible
desarrollar diferentes operaciones y relaciones entre ellos.” 106 Todo este desarrollo fue
configurado por el lenguaje. Wittgenstein cree que tal como como se presenta en
la vida ordinaria, el lenguaje se asemeja a una caja de herramientas con muy
diversas aplicaciones, las palabras como las herramientas, sirven para muchas
funciones;107 para nosotros esta idea es aplicable desde el Paleolítico al Neolítico,
en casi todos los ámbitos de la vida, incluida la semilla de la ciencia (percibida en
las manifestaciones más sofisticadas de la industria textil, marítima, agrícola,
ganadera, etc.).
En general, todo lo producido fue nombrado: las azuelas, el arado, los
dientes de hoz para la siega, los molinos para el grano, los mangos para
instrumentos, los corrales y abrevaderos, las barcas para pesca y transporte, el
huso, el telar, el torno de hilar, los recipientes que crearon los alfareros, los
anzuelos, las redes de pesca, las lanzas, las hachas, los recipientes de mimbre,
los morteros y machacadores, los cuchillos, las cucharas y vajillas de piedra o
yeso, las casas, las bodegas, las armas, etc. Pero más allá del nombrar, sin el
lenguaje es imposible articular las ideas que directamente la experiencia estimula
sobre nosotros: como el hecho de impermeabilizar con arcilla un cesto de mimbre,
¿cómo exactamente sucede eso? ¿a quién se le ocurre? La experiencia estimula
la reflexión de tal forma que tal vez alguien fue testigo del endurecimiento por el
sol de una mezcla húmeda de arcilla en su propia piel, de ahí la imagen de poderlo
aplicar al mimbre, pero la misma “imagen reflexiva” del proceso ya está también
estimulando al lenguaje (en su indiscernibilidad con la reflexión). Voy a citar a
Rousseau para ejemplificar este ultimo punto, aunque sea un ejemplo más preciso
para la génesis de la metalurgia: “Es muy difícil conjeturar cómo llegaron los hombres

106
Ibíd. p. 12,13.
107
L. Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas. Traducción Alfonso García Suárez y Ulises Moulines,
Ediciones Altaya, España, 1999, apartado 11.

- 42 -
a conocer y emplear el hierro; porque no es verosímil que por sí misimos hayan pensado
en sacar la materia de la mina y darle las preparaciones necesarias para ponerla en fusión
antes de saber lo que resultaría. […] No queda, pues, más que la circunstancia
extraordinaria de algún volcán, que, vomitando materias metálicas en fusión, habría dado
al observador la idea de imitar esa operación.”108 Ahora sabemos que los primeros
objetos de metal fundido son de cobre y no de hierro, y proceden de los Montes
Zagros, concretamente de Tal-i-Blis (Irán); pero como se desconoce realmente
cómo se idearon los hornos y el proceso, la imagen que genera de Rousseau no
parece descabellada. El lenguaje evoluciona como evoluciona la cultura (ambos
interactivamente). Y las experiencias que generan la emergencia de nuevos
lenguajes, así como su evolución, no se agotan en las experiencias con la
naturaleza, ahora también se trata de experiencias al interior de la misma cultura.
Por ejemplo, en el caso de la industria textil, el lenguaje evoluciona desde las
designaciones de materia prima (lana, algodón, cáñamo), hasta la descripción de
procesos y las nuevas palabras para los nuevos inventos (como el huso, el telar o
el torno de hilar). En la alfarería o la carpintería no sucede diferente: las palabras
para objetos de cierto ámbito, sólo surgen en ese ámbito. La “ramificación del
lenguaje es un fenómeno “inherente” a la intensidad de las experiencias, así en el
ámbito religioso aparecen ciertas palabras y tipos de explicaciones, en el ámbito
de la guerra o en el ámbito de la construcción de palafitos, también surge palabras
y explicaciones especificas.
En el caso de las producciones estéticamente estilizadas del Neolítico,
podemos decir que son totalmente originales, en especial la cerámica y los
monumentos líticos al aire libre. La búsqueda de armonía en líneas y formas en
artefactos como armas ye instrumentos se continúo practicando, pero ahora esta
búsqueda fue llevada a la cerámica, pues desde antes de que la cerámica se
horneara, está ya se decoraba: “Se comenzó a pellizcar, a marcar o grabar, después se
comenzó a pintar y añadir pequeños adornos con la misma arcilla (como trenzas o

108
J. J. Rousseau, Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, Segunda
parte.

- 43 -
asas).”109 Además muchas de las formas geométricas con que se decoraba la
cerámica en muchos lugares, son de alguna forma referencias al origen de
patrones de letras: “Nuestras propias letras han sido rastreadas hasta los prototipos
romanos y griegos, que a su vez se originaron de imágenes protosemíticas aún más
antiguas, que representan sonido similares.”110 Bueno, en el esquema presentado por
el autor de la cita anterior, se muestra una genealogía desde un fenómeno
empírico (como agua, montaña, pozo, serpiente, hombre, boca, ojo, etc.), pasando
por un patrón primitivo (del Neolítico), después por el semítico antiguo, y
finalmente por letras (griegas y romanas). En el caso de los monumentos líticos,
creo que el mejor ejemplo es el crómlech de Stonenhenge, 111 el cual es en
realidad un calendario solar.
En la imagen general del Neolítico se mencionan más producciones
estéticamente estilizadas, con las que se puede imaginar también lo siguiente. Sin
el lenguaje, muchas de las actividades del Neolítico (como del Paleolítico) no
habrían podido mejorarse, pues se necesita más que nombrar, se necesita de la
predicación en distintos tiempos ya sea de sujetos o “cosas”: había un nombre
para la espiral y para el zigzag (del decorado de una producción cerámica), pero
también se predicaba algo de ellos, significaban algo en especial. Al aire libre, “los
signos que aparecen en las rocas grabadas de todo el arco alpino, se refieren a imágenes
de cabañas o ganado (cabras, ciervos), y guerreros armados.”112 Estos signos se
convirtieron precisamente en signos por una configuración en el lenguaje, al
interior de una cultura. En le caso de Stonenhenge, recientemente se descubrió
que es una construcción cimentada sobre otra, pero como era de esperarse, de la
misma naturaleza: un culto al sol. Stonenhenge es un calendario solar que indica,
entre otras cosas, la alborada del solsticio estival, el ocaso del solsticio invernal, la
salida de la luna en el solsticio invernal, el ocaso de la luna en el solsticio invernal

109
Jorge Juan Eiroa, Historia de la Ciencia y de la Técnica, Vol. 1, La Prehistoria, Paleolítico y Neolítico, Edit.
Akal, 1994, p. 48.
110
György doczi, El poder de los límites, Cap. 4: Los patrones eternos de la participación, Editorial Troquel,
1996, p, 34.
111
Ibíd. p. 39.
112
Alonso De Giorgis, Maria Carla Prette, Historia ilustrada del arte (técnicas, épocas, estilos). Trad. Cristina
García Ríos, Edit. Susaeta S.A., Madrid, 2005, p. 13.

- 44 -
etc., mi pregunta es si en todo esto no está involucrado el lenguaje, en distintos
“aspectos y niveles”. El lenguaje, en nuestra visión genética, “se ramifica como se
ramifican las poblaciones humanas a lo largo de los ríos”; y las experiencias que
hacen posible al lenguaje, se encuentran en la historia misma de las poblaciones
antiguas (en su forma más empírica), sólo que de esa historia tenemos restos
únicamente. El lenguaje implicado en este tipo de creaciones obviamente también
tiene un origen empírico, pues las observaciones realizadas por los hombres
antiguos son la experiencia que estimula la emergencia de un lenguaje para los
astros, y mientras las observaciones se vuelvan mas constantes, habrá necesidad
de distinciones lingüísticas cada vez más especificas, pues no es lo mismo el día y
la noche, ni el sol y la luna, las estrellas (fácilmente distinguibles en un cielo
nocturno del Neolítico) no están siempre en el mismo lugar, etc., de tal forma que
la necesidad de expresar “la estrella se movió, ya que ayer estaba más cerca de la
punta de la montaña”, requiere de un lenguaje en una praxis que configurará
significados. Independientemente del tipo de lenguaje que se haya ejecutado, la
ciencia arroja resultaos que indican un tipo de racionalidad (para “sistematizar” los
fenómenos naturales) imposible sin lenguaje: “La investigación arqueológica y
astronómica ha establecido que los grandes monumentos de piedra construidos por todo el
norte de Europa eran brújulas, calendarios y computadoras gigantes de los patrones
estacionales, así como también precintos sagrados para rituales religiosos.” 113

III. Reflexión final.

Sé que dejará mucho que desear esta tesis, pues creo que mis dificultades
para definir y sintetizar son notables, propiciando cierta ambigüedad (y tal vez
deba verse esta tesis como apenas la semilla de algo), pero de cualquier forma
tengo que hacer esta reflexión final. Veamos, “el éxito de las civilizaciones de grandes
cazadores, considerando su situación de parásitos, se pudo llevar a cabo gracias a que

113
György doczi, El poder de los límites, Cap. 4: Los patrones eternos de la participación, Editorial Troquel,
1996, p, 38.

- 45 -
fueron agresivas con respecto al ambiente,”114 lo cual implica un tipo de lenguaje que
no puede ir más allá de esa dinámica de vida. En el caso del Neolítico, el lenguaje
se amplía como se amplían las actividades de los pueblos, es el medio con el que
se articula y evoluciona la nueva forma de vida de la especie, pues “a diferencia de
todo el Paleolítico, en el Neolítico los hombres obtienen de la naturaleza los productos
básicos para la subsistencia, sin aportar más que los medios necesarios para
recogerlos.”115 Después del Neolítico el lenguaje continua su evolución a lo largo
del tiempo, “entrometiéndose” en todos los ámbitos de la vida: desde el uso de los
metales hasta los medios electrónicos.
Aunque la difusión del uso del cobre es relativamente rápida, el uso del
bronce es más significativo, pues esta aleación de cobre y estaño no era frágil
como el cobre solo, su resistencia fue la causa del ocaso del uso de la piedra. El
lenguaje esta presente en estas industrias metálicas, y en el caso de la industria
del hierro sucede algo especial, pues los Hititas fueron los primeros en controlar y
monopolizar los productos de hierro, de tal forma que el conocimiento de todos los
procesos relacionados con el hierro (desde como adquirir las barras de hierro
listas para ser forjadas -que es un proceso más complejo que el del cobre y el
bronce-, hasta las innovadoras producciones con el hierro) no eran conocidos por
ningún otro pueblo. Esto significa que el lenguaje original para el hierro y sus
productos es Hitita. La difusión del uso del hierro sólo es posible porque en el
1200 a.C. el imperio Hitita fue destruido y los herreros se dispersaron por todo el
Medio Oriente, llevando consigo un lenguaje especial para una tecnología
especifica.
En los grandes imperios se multiplican los roles y por tanto también el
lenguaje se multiplica. Todo lo producido por los primeros imperios antiguos, como
por imperios y estados posteriores de antes y después de cristo, tiene una base
lingüística, la cual es el medio con que se “articula” casi todo. Las religiones, crean
un lenguaje específico que usan de manera específica para sus doctrinas,
explicaciones, revelaciones, credos, etc. Las explicaciones religiosas pudieron

114
Fracis Hours. 173.
115
Jorge Juan Eiroa, Historia de la Ciencia y de la Técnica, Vol. 1, La Prehistoria, Paleolítico y Neolítico, Edit.
Akal, 1994, p. 43.

- 46 -
haber sido articuladas a partir una estructura gramatical como la de los
condicionales contrafácticos, donde “si los dioses no hubieran creado la armonía
física del universo y la armonía moral y política de la sociedad, entonces no habría
representantes humanos de esa voluntad divina, como nuestro rey.”
La geometría, la filosofía y la astronomía griegas, son fenómenos “que no
se agotan” en el lenguaje, pero que sin éste son imposibles. La geometría necesita
definiciones consistentes, como lo prueba la obra de Euclides (Los Elementos); la
filosofía obviamente es la actividad que hace el mejor uso del lenguaje, el cual
tiene su punto de inflexión con Sócrates; la astronomía genera todo un lenguaje al
identificar, estudiar y teorizar sobre los fenómenos celestes, como Aristarco de
Samos, Eudoxo de Cnido o Apolonio de Pérgamo. Ahora bien, si lo pensamos, en
la actualidad (en la ciencia, en la filosofía, en el arte, la tecnología, etc.) no dejan
de emerger nuevas palabras, nuevos juegos del lenguaje. Bigbang, electrón,
partículas subatómicas, internet, a priori, dada, surrealismo, hardware, etc., son
palabras que se utilizan en juegos específicos del lenguaje.
La poesía es un fenómeno no científico en el que el lenguaje tiene una
importancia cognitiva y epistémica muy especiales, ya que “aunque transgrede”
las leyes de la lógica y la metafísica del valor de verdad, desde la antiguada hasta
la actualidad, la poesía logra con todo el poder de la metáfora “revelar” cierto tipo
de conocimiento de cosas, lugares, fenómenos o vivencias, de las que tal vez no
hemos tenido ninguna experiencia. Piénsese en aquellos poemas que más nos
has impactado, radicalizando nuestros sentimientos y nuestras creencias a partir
de esa forma de expresión:

Ni el color de las dunas terribles en Iquique,


ni el estuario del Río Dulce de Guatemala,
cambiaron tu perfil conquistado en el trigo,
tu estilo de uva grande, tu boca de guitarra.

Oh corazón, oh mía desde todo el silencio,


desde las cumbres donde reinó la enredadera
hasta las desoladas planicies del platino,
en toda patria pura te repitió la tierra.

- 47 -
Pero ni huraña mano de montes minerales,
ni nieve tibetana, ni piedra de Polonia,
nada alteró tu forma de cereal viajero,

como si greda o trigo, guitarras o racimos


de Chillán defendieran en ti su territorio
imponiendo el mandato de la luna silvestre.116

Bueno, voy al punto con esta reflexión final. El lenguaje, que sólo sucede en
sociedad, es un fenómeno imposible sin la interacción humana, sea cual sea el
contexto, desde los ciclos más antiguos de nuestra especie hasta los usos
específicos del lenguaje en sectores o comunidades actuales: pensemos en todo
el espectro de los usos del lenguaje que suceden en el mundo actual, desde los
sectores marginales más ignorantes, hasta las comunidades científicas más
sofisticadas, cunas de neologismos. Las experiencias que hacen posible la
emergencia de nuevas palabras y lenguajes, parecen inagotables mientras haya
interacción humana. El lenguaje no dejara de evolucionar mientras la interacción
humana “exija novedades lingüísticas”, aunque esto no significa que en todos los
sectores humanos exista esa exigencia: en la actualidad ciertos sectores de la
humanidad están sometidos a una forma de vida que imposibilita un desarrollo
educativo de los individuos, el cual incluye definitivamente y en primer lugar el uso
lenguaje: sectores marginados de México o de Medio Oriente por ejemplo.
Por ultimo puedo decir que en lo que respecta sólo a las producciones
humanas, en estas siempre habrá un lenguaje involucrado (simple o sofisticado),
el cual proyecta la creatividad del ser humano.

116
Pablo Neruda, Cien sonetos de amor, XXVI.

- 48 -
Bibliografía.

 Gordon Childe, Los orígenes de la Civilización. Trad. Eli de Gortari. Edit. FCE,
Decimoprimera reimpresión, México, 1978.

 Carl Grimberg, Historia Universal, Vol. 1, El alba de la civilización, El despertar de los


pueblos. Trad. J.J. Llopis, A. Domingo y E. Mascaró. Edit. Daimon de México S.A.,
México, 1983.

 Francis Hours, Las civilizaciones del Paleolítico. Trad. Adriana Maupome Cervantes. Edit.
FCE, Primera edición en español, México, 1985.

 Jorge Juan Eiroa, Historia de la Ciencia y de la Técnica, Vol. 1, La Prehistoria, Paleolítico y


Neolítico. Edit. Akal S.A., Madrid, 1994.

 Joan Bernabeu, J. Emili Aura y Ernestina Badal, Al Oeste del Edén. Edit. Síntesis, Madrid,
1995.*

 D. Lewis y D. Pearce, Dentro de la mente neolítica, Conciencia, cosmos y el mundo de los


dioses. Trad. Axel Alonso Valle. Edit. Akal S.A., Madrid, 2009.

 Prette, María Carla, and Alonso de Giorgis. Historia Ilustrada del Arte. Técnicas, épocas,
estilos. Traducción Cristina García Ríos. Madrid, Unión europea: Susaeta Ediciones, S.A.,
Madrid, 2005.

 Lawrence Gowing, Historia del arte, Arte antiguo, egipcio y griego. Andrómeda Oxford
Ltd., Ediciones Folio, S.A., Barcelona, 2001.

- 49 -
 György Doczi, El poder de los límites, Proporciones armónicas en la naturaleza, el arte y la
arquitectura. Trad. Manuel Ressia. Edit. Troquel, Argentina, 2003.

 Brice Parain, Historia de la filosofía, Vol.1, El pensamiento prefilosófico y oriental. Trad.


M. E. Benítez, S. Julia, G. Morán y R. Oria. Edit. Siglo XXI, 1972.

 J. G. Herder, Obra selecta, Ensayo sobre el origen del lenguaje. Prólogo, traducción y
notas, Pedro Ribas. Edit. Alfaguara, Madrid, 1982.

 Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas. Traducción Alfonso García Suárez y Ulises


Moulines, Ediciones Altaya, España, 1999.

 Bryan Magee, Los hombres detrás de las ideas, X. Filosofía del lenguaje (Dialogo con John
Searle). Edit. FCE, México, 1993.

 Quine, W.V.O., "Dos dogmas del empirismo", Desde un punto de vista lógico, Barcelona,
Ariel, 1962.

 Quine, W.V.O., Palabra y Objeto, Traducción y significado, Edit. Labor, Barcelona, 1968.

 J. Habermas, La lógica de las ciencias sociales, Edit. Tecnos S.A., Madrid, 1988.

 Olivier Reboul, Nietzsche critico de Kant, Edit. Anthropos, UAM-I (centro de estudios
Kantianos), México, 1993.

 L. F. Segura, Expresividad y reflexión en Herder, Signos filosóficos, Núm. 10, Julio-


Diciembre, UAM-I, México, 2003.

 José Hierro S. Pescador, Principios de filosofía del lenguaje. Edit. Alianza S.A., Madrid,
1986.

 Mauricio Beuchot, Historia de la filosofía del lenguaje. Edit. FCE, Primera reimpresión,
México, 2011.

 David Oldroyd, El arco del conocimiento, Introducción a la historia de la filosofía y


metodología de la ciencia. Trad. Ferran Vallespinós y Carlos Duarte. Edit. Critica (Grijalbo
Comercial, S.A.), Barcelona, 1993.

- 50 -