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Clase 1 - Texto completo


En esta clase trabajaremos sobre Brasil:
El Estado Novo: El proceso de Modernización del Estado durante la presidencia de
Getulio Vargas. La política del café com leite hasta el gobierno provisorio del ’30. El
movimiento obrero de Brasil. La reforma Constitucional. El nacionalismo de Getulio:
fascismo, alianza con Estados Unidos y comunismo.

Tomense el tiempo de leer todo el contenido y a medida que lean vayan viendo los
videos. Lo IMPORTANTE, tendrán hasta el miércoles próximo para leer y ver toda la
CLASE 1. Los esperamos en el FORO para seguir trabajando!

La Nación Latinoamericana
“Somos un país porque no pudimos integrar una nación y fuimos argentinos
porque fracasamos en ser latinoamericanos”. La reflexión, brillante, corresponde a
Jorge Abelardo Ramos, está escrita en su Historia de la Nación Latinoamericana.
Intentando refutar esta tesis, otro historiador argentino de raigambre trotskista, tituló
uno de sus capítulos de Historia del Pueblo Argentino, “el mundo colonial americano no
formaba una nación”. Se proponía en aquellas páginas derribar todo un cuerpo de
pensamiento y acción política que bregaba por integrar nuevamente una Nación que
había sido divida por acción de las oligarquías locales. El más primitivo determinismo
económico le jugó una mala pasada, por entender que “las colonias americanas de
España tenían en común eso: ser colonias de la misma monarquía y poseer un idioma y
una religión comunes. Pero no existía una unidad económica- base sustancial de la
nación, sin la cual el idioma y otros elementos subjetivos son impotentes.” Puesto el
acento en la fragmentación de las clases dominantes se olvidó de los pueblos, cuyo
destino inevitable sino quiere sucumbir ante el desgarrador imperialismo, es bregar por
la unidad de la Nación Latinoamericana. Por pensar demasiado en los problemas de las
clases dominantes perdió de vista las necesidades de los pueblos, para quienes en
muchas ocasiones lengua y religión constituyen un factor subjetivo de importancia
crucial. De este modo, el problema de la integración no ha sido en sus orígenes
preocupación de los grupos oligárquicos que, por definición en Latinoamérica, son
fuerzas disolventes de la nacionalidad, en tanto socios menores de las burguesías de los
países del centro. Los pueblos latinoamericanos, aún aquellos que no se encontraban
bajo el dominio español, se encuentran sujetos a las mismas problemáticas, sus procesos
políticos reconocen grandes similitudes, su camino hacia la liberación, con algunas
particularidades, es el mismo. De allí que con inteligencia Perón haya pensado una
Tercera Posición, de trascendente alcance en la medida que es la senda obligada de los
países oprimidos por las grandes potencias para su liberación. En esta ocasión, nos
ocuparemos del caso brasilero. Marcaremos, por supuesto, sus especificidades concretas
en su desenvolvimiento político, pero finalmente veremos que ha transitado por
problemas comunes a la Argentina y a la región.

Según Waldo Ansaldi, la historia política de Brasil puede dividirse en cuatro grandes
períodos, estos a su vez subdivididos. El primero de ellos, “la república vieja”, se
extiende de 1889 a 1930, conocida también por diversos autores como la primera
república. Es la época en dónde queda sellada la alianza entre Minas Gerais[1] y Sao
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Paulo[2], conocida como café com leite. En segundo término tenemos el de la política
de masas, que va de 1930 a 1964, con una subdivisión entre Estado Novo (1937-1945)
y Estado Democrático, caracterizado por lo que Ansaldi entiende como populismo.
Skidmore habla aquí de Estado Novo y Segunda República. Un tercer tiempo de la
historia política brasilera está dado por la dictadura militar, de 1964 a 1985, y
finalmente el de construcción de democracia política, que se extiende desde 1985 hasta
la actualidad. En el presente trabajo haremos una breve introducción a los días del
Imperio del Brasil, que queda fuera de la clasificación trazada por Ansaldi, para
comprender los elementos políticos y sociales que llevan a la disolución del Imperio y a
la consecuente creación de la primera república, con una sintética mención a la Guerra
del Paraguay. El eje de nuestras reflexiones estará puesto en el período de política de
masas, cuya figura central es la de Getulio Vargas, deteniéndonos en el momento en
que se suicida.

Del Imperio a la República Velha


La independencia del Brasil se produce en 1822, cuando la aristocracia brasileña
reclama una ruptura con la Corona Portuguesa. La pretensión de los Braganza[3] de
forzar un monopolio comercial cada vez más alejado de los deseos de integrarse al
mercado mundial de los Barones del azúcar, genera el primer gobierno independiente
que asume la forma de Imperio. Pedro I (1822-1831) será quien detente el máximo
poder. En 1824 sanciona de manera unilateral una constitución de carácter
parlamentario donde se reserva, en su carácter de poder moderador, el derecho de
disolver la cámara de diputados. Las tensiones derivadas del proceso aquí analizado se
sintetizan en la conformación de dos bandos, un grupo brasileñista y otro
portuguesista. El primero es un férreo defensor de la independencia, mientras que el
segundo brega por retornar a la unidad con Portugal. Al igual que en gran cantidad de
procesos políticos latinoamericanos, comienza el escenario político a dividirse en torno
a las atribuciones que detenta el poder central. A lo largo de este período, que se
extiende hasta 1889, se suceden numerosos intentos por formar estados independientes
del territorio imperial. El estado de Pernambuco, del norte del Brasil, intentó sancionar
su propia constitución, sin embargo las divisiones en torno al problema de la esclavitud,
hicieron sucumbir al proyecto tras la intervención militar de Pedro I.

Antes del proceso de independencia, Portugal había realizado con Inglaterra una serie
de pactos que lo convertían en una dependencia económica. Según José María Rosa, “la
apertura de los puertos brasileños en 1808, ratificados por el tratado de 1810, toleraba la
introducción de mercadería inglesa producida a máquina”. También Joao VI se
comprometió en 1815 a poner fin a la esclavitud, dando permiso a los buques ingleses a
revisar los navíos de bandera portuguesa. Dichos tratados de comercio y esclavitud
fueron prorrogados por Pedro I, a la vez que pagaba dos millones de libras esterlinas, de
manera secreta, en concepto de deuda portuguesa contraída con Inglaterra. Es preciso
señalar, que la esclavitud era una institución extendida en el Brasil. El interés de
Inglaterra de abolirla, después de haber sido el país que detentó el tráfico de esclavos,
era estrictamente económico. Se trataba en suma de beneficiar a sus colonias
productoras de azúcar con la imposibilidad de que la mano de obra esclava abarate el
producto brasilero. Tales concesiones enfurecieron a la elite brasilera. Una política pro-
portuguesa cada vez más ostensible, sumado a la falta de consenso en torno a la
sanción de la constitución de manera unilateral, hicieron a Pedro I cada vez más
resistido por las elites brasileras. En 1828, tras la mediación de Inglaterra, la Banda
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Oriental (Cisplatina para el Imperio) se convierte en un estado independiente, hecho que


hace más intensa la crisis política brasilera. Pedro I abdica en 1831 en favor de su hijo
de 5 años. Hasta 1840 gobernó un consejo de regencia, que realizó concesiones a los
estados provinciales otorgándoles mayores márgenes de autonomía.

Bajo el gobierno de Pedro II (1840-1889) nacen los partidos Conservador y Liberal.


Gobierna con relativa armonía, utilizando su poder moderador en los momentos de
necesidad. Logra unificar a la elite brasilera. Los sectores populares, según José
María Rosa, encontraron su representación en Pedro II. A lo largo de este período
Brasil tiene dos intervenciones militares trascendentes para su historia. La primera en
febrero de 1852 cuando se une al ejército grande comandado por Justo José de Urquiza,
caudillo entrerriano, para derrotar a Juan Manuel de Rosas. La figura del Restaurador
era considerada una amenaza para el Imperio en la medida que su capacidad política
amenazaba con generar lo que él llamaba “Sistema Americano” adverso a los
intereses del Brasil esclavista. Detrás de la maniobra, estaba Inglaterra, ávida de abrir
los ríos interiores, el Paraná principalmente, a las manufacturas inglesas. El segundo
episodio bélico es el de la guerra del Paraguay (1864-1879)[4], nuevamente
motorizado por la hábil diplomacia inglesa. El resultado fue el exterminio de más de la
mitad de la población paraguaya y la apertura de los ríos paraguayos a las manufacturas
de Manchester. Concluida la guerra de la Triple Alianza, Paraguay se convierte en
un protectorado brasilero. Las causas de la guerra deben buscarse en el entramado de
intereses financieros y mercantiles que unían las posiciones de los liberales argentinos
encabezados por Bartolomé Mitre, los colorados uruguayos y los poderosos intereses
financieros brasileros, todos estos socios menores del principal beneficiario de la libre
navegación de los ríos: Inglaterra. Fermín Chávez, José María Rosa y tantos otros
(muchos contemporáneos a la guerra) han sabido ver que la crisis algodonera de 1860,
desatada en parte por la guerra de Secesión de Estados Unidos[5] y el agotamiento de
los suelos del sur, generó la necesidad de la burguesía industrial inglesa de conseguir
algodón en cualquier lugar del mundo. Miraron al sur, en Paraguay, exterminaron por
ello a más de la mitad de su población.

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=XMNr1OI5jZ8

El ejército brasilero cobra mayores dimensiones de las deseadas por Pedro II como
corolario de la guerra del Paraguay. Desde ese momento, será un actor fundamental a la
hora de dirimir las rencillas inter-oligárquicas. En la caída del imperio ocupará el rol
protagónico. En 1870 se funda el Partido Republicano, un desprendimiento del
Partido Liberal, con bases políticas más urbanas. Brega por el fin del Imperio y la
abolición de la esclavitud.

Al observar la estructura productiva del Imperio, notamos que a partir de 1820 es


desplazada la producción de azúcar. Recordemos que los tratados de comercio
celebrados con Inglaterra fueron deteriorando sus precios y por lo tanto desalentando la
producción. La producción de café se hace fuerte, llegando en 1936 a proveer un
tercio del consumo mundial. Sao Paulo se convierte en el principal productor de
café de la región.

Si tuviésemos que realizar una síntesis sobre el período imperial, en el cual se suscitan
diversos conflictos entre el poder central y las ansias localistas de retener cuotas de
poder, podemos señalar que de 1822 a 1889, año en que el imperio cae, afirmaríamos
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que el principal logro consiste en el mantenimiento de su integridad territorial. Según


José María Rosa, “por arriba de centralismos o descentralismos, de poderes fuertes o
libertades individuales, de parlamentarismo a la inglesa o cesarismo a lo Bonaparte, de
‘instituciones permanentes’ o ‘ideas de siglo’, que teóricamente podían dividir a los
aristócratas, la fuerte realidad nativa se imponía sobre las importaciones europeas.” Y
agrega:

“Los aristócratas brasileros del XIX supieron cumplir con acierto su misión social. Una
clase no es una casta, no es un grupo encerrado en su orgullo y ajeno a la realidad
circundante. No hay vanidad de clase: hay conciencia, que es cosa bien distinta. El
aristócrata, el verdadero aristócrata vive identificado con la sociedad que dirige: habla,
piensa y actúa en función de una comunidad. El dirigente es el primer dirigido.”
La existencia de esa clase dirigente impidió que el Brasil se partiera en 20 repúblicas
como sucedió con la América hispánica que no encontró o no pudo generar esa
oligarquía central para todo el continente.

La república Vieja
Conocido también como Primera República, es el resultado de la caída del imperio.
Según Skidmore, el rápido crecimiento de los cafetales genera una creciente mano de
obra agrícola. La solución estuvo dada en principio por la absorción de los esclavos del
norte. Sin embargo, esta solución no logró dar respuesta a la necesidad de mano de obra
de los cafetales. Sao Paulo inició en la década del ’80 una campaña de inmigración,
pero no tuvo el éxito esperado. La razón, siempre según Skidmore, la mala imagen que
generaba la realidad esclavista del Brasil. Así fue como los grupos cafetaleros
comenzaron a cuestionar la esclavitud. La abolición se cumplió sin sobresaltos para el
conjunto de la elite brasilera, con la sanción de tres leyes:

1. Libertad de vientres, conservando de todos modos los derechos de los


esclavistas de disponer de su esclavos hasta los 21 años (1871)
2. Libertad a los esclavos mayores de 65 años (1885)
3. Ley dorada, abolición de la esclavitud si ningún tipo de indemnización (1888)

Habíamos señalado que en 1870 se funda el Partido Republicano, que en alguna medida
es una escisión del Partido Liberal. Se trata de un partido de bases sociales más urbanas
que el Conservador y el Liberal. Propugnan una federación de partidos provinciales.

Para Carvahlo el sistema político imperial resulta de la alianza entre magistrados y


agricultura de exportación. Esa alianza va a ser cuestionada por sectores del ejército.
Imposibilitados de conseguir posiciones políticas relevantes, surgen fricciones entre la
oficialidad militar y la burocracia imperial. Influenciados por ideas emanadas del
Partido Republicano, militares liderados por Deodoro da Fonseca, quien fuera más
tarde el primer presidente de la República entre 1889 y 1891 logran la dimisión de
Pedro II en un movimiento revolucionario de escasa, si no ninguna, participación
popular. El 16 de noviembre de 1889 se funda la República.

En el plano político, el período va a estar marcado por un pacto entre los sectores
ganaderos, productores de leche del estado de Minas Gerais con los cafetaleros de Sao
Paulo. El pacto de café com leite establecía una alternancia en el poder nacional entre
ambos estados. A un presidente paulista lo sucedía uno mineiro. La política a nivel
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nacional será conocida como la “política de los gobernadores”, sustentada en una liga
de elites estaduales, donde el mayor peso lo tendrán los estados que forman parte del
café com leite. Esta política de los gobernadores estará sustentada por un sistema que se
conoce como “coronelismo”. Para Skidmore, “los coroneles eran en realidad caudillos
rurales o de ciudades pequeñas que podían conseguir votaciones en bloque en cualquier
elección. En recompensa, obtenían el control sobre los fondos estatales y nacionales
gastados en su zona de influencia. Los políticos estatales utilizaban sus tratos con los
coroneles para negociar en el ámbito nacional con los dirigentes de otros estados.” El
resultado del proceso político y económico del Brasil imperial va a ser la partición en
tres zonas geográficas con distintos grados de desarrollo y recursos económicos. Un
norte empobrecido por los tratados comerciales con Inglaterra, las zonas de Sao
Paulo ricas por su plantaciones de café y del estado de Minas Gerais productor de
leche. Y finalmente, el sur de faizanderos[6], con capacidad de equilibrar la balanza
en caso de disputa entre mineros y paulistas. Sin vocación de construirse como
partido nacional, el agrupamiento republicano en el poder será más bien una federación
de partidos estaduales que detenta el monopolio partidario de la República. No existía
más que un solo partido con posibilidades de acceso al poder, el Republicano.

El sistema político excluía a las mayorías de la posibilidad de sufragio. Los electores


eran los varones, mayores de 21 años alfabetizados, no más del 3,5 % de la población.
El Estado nacional no era más que una junta administrativa de los intereses de las
aristocracias estaduales con un predominio muy acentuado de paulistas y mineiros. El
patrón de acumulación era, al igual que en el resto de los países latinoamericanos,
de carácter primario exportador. La principal fuente de divisas era el producto de las
ventas del café en el mercado mundial. Las decisiones de estado estaban reducidas a un
grupo muy reducido. Si bien hemos caracterizado, de acuerdo con el criterio de José
María Rosa, a la dirigencia del período imperial como una verdadera aristocracia que
ponía la cuestión nacional por sobre las divergencias teóricas sobre la organización del
estado, alejada de los dictados europeos, para la República Vieja utilizamos la
concepción de Waldo Ansaldi: “la oligarquía [brasilera] no es una clase social, sino una
categoría que designa una forma de ejercicio de la dominación política de clase
caracterizada por su concentración y la angosta base social, es decir, por la exclusión de
la mayoría de la sociedad de los mecanismos de decisión política.” De modo que la
Primera República instrumenta un tipo de dominación oligárquica, a partir de la
presencia de un único partido fuerte, el Republicano, que no es más que la política
de los gobernadores, sustentada en el ámbito local por el coronelismo, cuyos
máximos beneficiarios son los estados de Minas Gerais y Sao Paulo, y en menor medida
Río Grande do Sul[7].

En 1910 se produce el primer intento de quebrar el monopolio de poder detentado por


el Partido Republicano. Nace el Partido Republicano Conservador (PRC). Se trata, en
definitiva, de un intento de los grupos dominantes de Rio Grande do Sul de incorporarse
a la alianza paulista. Ese mismo año, el pacto entra en crisis tras la imposición para la
presidencia de la candidatura de Hermes da Fonseca (1910-1914), de Minas Gerais. En
1913, la alianza se recompone por el temor de los grupos dominantes a la ruptura de su
dominio político por acción de algunos oficiales del ejército que fuerzan la intervención
en algunos estados para frenar la dominación oligárquica. El regreso de la alianza del
café com leite echan por tierra las aspiraciones del PRC.
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En 1926 surge el Partido Democrático (PD) que logra quebrar definitivamente el


predominio del ya avejentado Partido Republicano. Es integrado en su mayoría por
hombres de clase media y una minoría de propietarios, pero son estos últimos los que
detentan la dirección partidaria y por lo tanto la toma de decisiones. No obstante ello, el
PD es el único canal de participación política de las clases medias, participación
restringida a su posibilidad de afiliarse al partido. Se hace fuerte en Sao Paulo. Para
Ansaldi:

“…el bipartidismo burgués paulista es indicador de la fractura respecto de la forma de


ejercicio de la dominación política de clase, que para unos debe ser oligárquica y para
otros democrática. La fracción oligárquica de la burguesía paulista se alinea en el PRP,
mientras la democrática lo hace en el PD. No es el dominio de clase lo que está en
cuestión, sino la forma en que él se ejerce.”

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ekCqySFRLDM

A modo de síntesis, durante la República Vieja, se genera un sistema político con un


claro predominio del Partido Republicano, monopolio que es quebrado hacia fines de la
Primera República con la aparición del PD. Las masas aún están excluidas de la
participación política. El aparato político es el de la política de los gobernadores con
base en el coronelismo. El patrón de acumulación está regido por la producción de café
para el mercado externo, se trata en suma, de una economía dependiente, como se
advertirá con la crisis de 1929.

Varguismo y política de masas


1929 es un año que trae muchas complejidades para la historia de Brasil. El crack
bursátil de Nueva York, que se propaga por todos los mercados del planeta, tiene efectos
gravosos sobre el precio del grano del café. De 22,8 centavos de dólar en 1929 pasa a
8,5 en 1931. El menor ingreso de divisas se traduce en una fuerte caída en las
importaciones. Es por ello que el Estado promueve políticas de expansión industrial,
mejorando las industrias ya existentes y creando nuevas plantas fabriles. Como
consecuencia de la crisis se produce una caída en los ingresos monetarios y reales, un
aumento de precios que transforman el patrón de acumulación. Durante la República
Vieja observamos la conformación de un modelo primario exportador sustentado en la
producción de café. A partir de 1929 se realiza un intenso proceso de industrialización
por sustitución de importaciones, industrialización que está orientada
principalmente al mercado interno. En condiciones de deterioro del mercado
mundial, se hace más atractiva la inversión industrial que la agraria.

1929 es también el año en el cual el pacto del café com leite se rompe de manera
definitiva. Washington Luis Pereira de Sousa (1926-1930), paulista, impone como
candidato oficial a Julio Prestes, oriundo de la misma tierra que Sousa. Los mineiros
reaccionan junto a los riograndenses y mediante la conformación de la Alianza Liberal
proponen como candidato a Getúlio Vargas. Es derrotado en las elecciones, pero una
conspiración militar que reunía a militares y políticos descontentos con las aspiraciones
paulistas derroca a Washington Luis e impone un gobierno provisorio, trasladándole el
poder a Vargas. Así se da inicio al primer período presidencial de Getulio Vargas, que
se extenderá hasta 1945. La influencia de Vargas en la política brasilera será clave,
llegando hasta 1954.
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Este gobierna a partir de la constitución de una alianza de clases que es expresión de un


frente nacional. Al consolidarse la industria nacional surge un proletariado urbano
con nuevas aspiraciones y demandas sociales. Entre 1930 y 1937 los acontecimientos
políticos están destinados a acotar el poder político de los sectores agroexportadores
para trasladarlo a nuevos sectores urbanos emergentes. En 1930 Vargas disuelve el
Congreso, a la vez que establece un código de interventores para subordinar a los
poderes locales al dominio central. Se producen dos levantamientos que son sofocados
con eficacia. Uno en 1932 en Sao Paulo, dirigido por la elite paulista para reclamar la
cuota perdida de poder. El otro encabezado por Julio Prestes en 1935.

En 1930 Vargas crea el Ministerio de Educación, a fin de acompañar el crecimiento


industrial con la formación de una amplia mano de obra calificada. Se trata de la
primera vez en la cual Brasil cuenta con una política educativa de alcance masivo. En
1934, electo por la Asamblea Nacional Constituyente como presidente, sanciona una
nueva Constitución, que sustenta una República Federal, al tiempo que prevé la
nacionalización progresiva de minas, yacimientos petroleros y caídas de agua. Según
Skidmore “La nueva Constitución, la segunda del Brasil republicano, no era demasiado
diferente de la primera (1891). Se había reducido la autonomía del estado: ya no podían
gravar impuestos al comercio interestatal. Seguía la legislatura bicameral, que se
elegiría de forma directa, al igual que el presidente (excepto el primero). Aparecían por
primera vez algunas medidas nacionalistas, que ponían restricciones a la propiedad
extranjera de la tierra y a su participación en algunas profesiones (como la abogacía y la
medicina). La naturaleza modesta de estos cambios constitucionales venía a confirmar
que la Revolución de 1930 había excedido los márgenes de una pelea intraelitista y que
existía una tensión continua entre centralización y autonomía estatal.” En 1935 crea el
Departamento Nacional de Café, a fin de regular la actividad. En este sentido, son
similares a las Juntas del grano y de Carne nacidos en la década infame. De esta manera,
las ideas de libertad económica que hacen eclosión tras el estallido bursátil de 1929 son
abandonadas para comenzar un proceso político en el cual el Estado nacional es el
principal planificador de la acción económica.

Con rapidez, Vargas reemplaza a los gobernadores de todos los estados, menos al de
Minas Gerais. Para Skidmore, se trata de un preludio de las posteriores batallas sobre la
autonomía de los estados con vistas a las elecciones presidenciales. Surgen dos fuerzas
políticas, la Acción Integralista Brasileña (AIB), de orientación fascista, y la Alianza
Libertadora Nacional (ALN), que reúne a las expresiones de izquierda. Los
levantamientos de la ALN fueron generando el clima propicio para que Vargas
interviniera el Congreso en 1937 y sancionara por decreto una nueva constitución. Nace
así el Estado Novo.

La política seguida por el varguismo durante el Estado Novo, que se extiende hasta
1945, estuvieron marcadas por el desarrollo de una política exterior independiente, al
tiempo que extiende el proceso de sustitución de importaciones que había sido iniciado
en los años 30. Participa en la II Guerra Mundial como aliado de los Estados Unidos, en
el entendimiento de que la ayuda brindada en el teatro de operaciones militares se
traducirá en un paquete de ayuda económica capaz de continuar el desarrollo económico
del Brasil. Las negociaciones con la potencia del norte se llevaron a cabo de un modo
inteligente. Brasil consiguió la instalación de una red de instalaciones aéreas y navales a
lo largo de la costa norte y noreste. Vargas impulsa la creación de la Usina de Volta
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Redonda, en Río de Janeiro, gran emplazamiento fabril destinado a la producción de


acero. En 1938 crea el Consejo Nacional del Petróleo que nacionaliza la industria de
refinamiento de petróleo, sea este de importación o de extracción nacional. En 1940
crea la figura del salario mínimo. El balance de Skidmore sobre el Estado Novo es el
siguiente: “El Estado Novo proporcionó un aparato centralizado a través del cual Vargas
y sus ayudantes podían perseguir el desarrollo económico y el cambio organizativo. El
gobierno federal asumió un papel emprendedor en la economía, organizando y
fortaleciendo monopolios comerciales (con el cacao, café, azúcar y té) y creando nuevas
empresas estatales, como la National Motor Factory (para producir camiones y motores
de avión). Vargas también reacondicionó la burocracia federal, creando un sistema
orientado al mérito para reemplazar la estructura de padrinazgo. Por último, una de las
medidas más importantes fue un nuevo código laboral (1943) que establecía reglas
para las relaciones industriales y que iba a durar hasta los años ochenta. La ley permitía
que se organizacen sindicatos por planta e industria, aunque sólo de carácter local. Se
prohibieron los sindicatos de ámbito estatal o nacional. Sólo se permitía uno por planta,
bajo la supervisión del ministro de Trabajo, que controlaba sus finanzas y elecciones.

En la práctica, los sindicatos estaban ligados al gobierno, pero los dirigentes que
‘cooperaban’ podían salir beneficiados. Esta estructura sindical semicorporativista tenía
su paralelo en otra estructura semicorporativista de empresarios. Ello proporcionaba al
ejecutivo federal un mecanismo para controlar la economía.”

Vargas había anunciado elecciones para 1943 de las cuales no podía participar, sin
embargo invocando las tensiones de la guerra continúo siendo presidente hasta 1945.
Dando respuesta a algunas demandas de tipo democrático organiza el Partido de los
Trabajadores (PTB) de extracción obrera. Las buenas relaciones con los Estados
Unidos van a concluir cuando emita un decreto antimonopólico que limite el papel de
las empresas extranjeras en la economía brasilera. Enojados con esta postura, los
norteamericanos ponen a Vargas en una lista de presidentes que debían marcharse junto
con Juan Domingo Perón. Tensiones crecientes al interior de la oficialidad, junto a los
reclamos democráticos de sectores de izquierda y liberales terminaron por poner a
Vargas contra la pared. El ejército lo “invitó” a retirarse del poder o ser depuesto. Fue
depuesto en 1945, sin embargo seguiría ocupando un rol central en la política brasilera
hasta su suicido en 1954.

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=u-ZWGILU2GI

Segunda república
Este período es un capítulo más de la clasificación trazada por Waldo Ansaldi, el de la
política de masas (1930-1964). Lo consideramos en su especificidad por cuanto la
política que sigue el presidente electo Eurico Gaspar Dutra (1946-1951), en algunos
puntos contrasta con lo realizado por Vargas. En 1945 surgen tres partidos políticos que
van a determinar el sistema de alianzas y oposiciones del período. Se trata del Partido
Social Democrático (PSD) de carácter heterogéneo formado por burócratas,
autoridades políticas e industriales. El ya mentado PTB creado por Vargas para nuclear
al proletariado urbano. Por último, la Unión Democrática Nacional (UDN) dominado
por liberales constitucionalistas.
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En diciembre de 1945 es electo Dutra, un colaborador de Vargas. En materia económica,


abandona la planificación del Estado para generar un proceso de reprimarización de la
economía, estimulando nuevamente las exportaciones de café, lo que hizo a Brasil
vulnerable a los cambios externos. En 1946 la Asamblea Nacional Constituyente elabora
una nueva Constitución que repone las garantías individuales.
Realiza de todos modos una fuerte persecución al Partido Comunista. No conforme con
su retiro político, Vargas vuelve a la escena como senador de Río Grande do Sul.
Mantiene su visibilidad nacional y es candidato por la presidencia en 1950. Apoyado
por el PSD y el PTB, Vargas se hace con la victoria. En 1951, asume nuevamente
como presidente del Brasil. Derrota a los constitucionalistas liberales en su propio
campo de batalla.

Propone una comisión mixta que monopolice la exploración y explotación de


petróleo. Los sectores nacionalistas del ejército llevan más lejos lo planteado por
Vargas y crean un monopolio estatal más fuerte que el propuesto por Vargas. 1952 será
un año difícil en materia económica. Una elevada tasa de inflación y una crisis en la
balanza de pagos obliga a Vargas a reorganizar su gabinete en procura de mejorar la
situación. Llama a Oswaldo de Arahna para hacerse cargo del Ministerio de Economía,
que impulsa medidas de estabilización clásicas. El Ministerio de Trabajo lo ocupaba
Joao Goulart, quien años más tarde resultaría presidente entre los años 1961 y 1964,
cuando fue depuesto por un golpe de Estado. Desde los tiempos del Estado Novo, el
Ministerio de Trabajo era el encargado de fijar el salario mínimo. Dos años de
congelamiento sumado a la elevada tasa de inflación, llevaron a producir una disputa
política entre Aranha y Goulart. Éste último, proveniente del PTB, tenía su base de
sustentación en los trabajadores urbanos. Cuando parecía que Vargas se inclinaba por las
políticas de Arahna, al hacer renunciar a Goulart, anuncia el 1° de mayo un aumento de
100% del salario mínimo.

Esta tensión entre políticas de ajuste y distribución del ingreso no pueden saldarse
bajo la conducción de Vargas. Las presiones de los organismos de crédito como el
FMI a las políticas de reducción salarial, disminución del gasto público, tenían
mucha fortaleza. La consolidada burguesía paulista apostaba por ese camino.
Similar destino que el vivido por la Argentina en la década del ’50 y que finaliza en el
Congreso de la Productividad, acentuando las diferencias entre los empresarios que
reclaman un mayor ritmo de trabajo y la disminución del poder de las condiciones
internas, y los trabajadores que no estaban dispuestos a perder los derechos que habían
conseguido durante el gobierno de Perón. Las intrigas se intensificaron, cobraron mayor
dimensión y volumen. Las posiciones de Vargas con respecto al desarrollo nacional eran
vistas por Washington como un peligro. Estos factores de tensión estallaron a partir de
un asesinato en el cual estaba implicado el jefe de seguridad de la presidencia. Desde
ese momento los mandos militares piden la renuncia de Vargas, este finalmente se
suicida en 1954, en absoluta soledad, disparándose en el corazón. Deja un testamento
político que reproducimos a continuación.

"Más de una vez las fuerzas y los intereses contra el pueblo se coordinaron y se
desencadenaron sobre mí.

No me acusan, me insultan; no me combaten, difaman de mí; y no me dan el derecho a


defenderme. Necesitan apagar mi voz e impedir mi acción, para que no continúe
defendiendo, como siempre defendí, al pueblo y principalmente a los humildes. Sigo lo
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que el destino me ha impuesto. Después de décadas de dominio y privación de los


grupos económicos y financieros internacionales, me hicieron jefe de una revolución
que gané. Comencé el trabajo de liberación e instauré el régimen de libertad social.

Tuve que renunciar. Volví al gobierno en los brazos del pueblo.

La campaña subterránea de los grupos internacionales se alió con grupos nacionales


revolucionarios contra el régimen de garantía del trabajo. La ley de trabajos
extraordinarios fue interrumpida en el Congreso. Contra la Justicia de la revisión del
salario mínimo se desencadenaron los odios. Quise crear la libertad nacional en la
potencialización de nuestras riquezas a través de Petrobrás, mal comienza ésta a
funcionar cuando la onda de agitación crece. La Eletrobrás fue obstaculizada hasta el
desespero. No quieren que el pueblo sea independiente.

Asumí el gobierno dentro del espiral inflacionario que destruía los valores del trabajo.
Las ganancias de las empresas extranjeras alcanzaban hasta el 500% al año. En las
declaraciones de valores de lo que importábamos existían fraudes que constataban más
de 100 millones de dólares al año. Vino la crisis del café, se valorizó nuestro principal
producto. Intentamos defender su precio y la respuesta fue una violenta represión sobre
nuestra economía al punto de vernos obligados a ceder.

Vengo luchando mes a mes, día a día, hora a hora, resistiendo la represión constante,
incesante, soportando todo en silencio, olvidando y renunciando a todo dentro de mí
mismo, para defender al pueblo que ahora se queda desamparado. Nada más les puedo
dar a no ser mi sangre. Si las aves de rapiña quieren la sangre de alguien, quieren
continuar chupando al pueblo brasileño, yo ofrezco en holocausto mí vida. Escojo este
medio para estar siempre con ustedes. Cuando los humillaren, sentirán mi alma
sufriendo a su lado. Cuando el hambre fuera a golpear sus puertas, sentirán en sus
pechos la energía de lucha para ustedes y sus hijos. Cuando los desprecien, sentirán en
mi pensamiento la fuerza para la reacción.

Mi sacrificio los mantendrá unidos y mi nombre será su bandera de lucha. Cada gota
de mi sangre será una llama inmortal en su conciencia y mantendrá la vibración
sangrada para resistir. Al odio respondo con perdón. Y a los que piensan que me
derrotan respondo con mi victoria. Era un esclavo del pueblo y hoy me libro para la
vida eterna. Pero este pueblo, de quien fue esclavo, no será más esclavo de nadie. Mi
sacrificio quedará para siempre en sus almas y mi sangre tendrá el precio de su
rescate.

Luché contra las privaciones en el Brasil. Luché con el pecho abierto. El odio, las
infamias, la calumnia no abatirán mi ánimo. Les daré mi vida. Ahora les ofrezco mi
muerte. Nada de temor. Serenamente doy el primer paso al camino de la eternidad y
salir de la vida para entrar en la historia."

RETOMEMOS:

Período histórico Situación política destacada


Imperio (1822-1889) Monarquía parlamentaria. Poder moderador ejercido
por el emperador con capacidad de revocar al
legislativo. Dominación de tipo aristocrática. Disputas
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entre el Partido Conservador y el Partido Liberal,


dirimidas por la presencia del poder moderador. Brasil
transita estos años con levantamientos separatistas que
finalmente son sofocados. Conserva integridad
territorial
Primera República (1889-1930) Sistema republicano de Gobierno. Dominación de tipo
oligárquica que se explica en parte por el patrón de
acumulación, la exportación de Café. Pacto de
alternancia en el ejecutivo nacional, entre cafetaleros y
hacendados, conocido como “Café con Leche”. El
ejecutivo nacional es el fruto de la “política de los
gobernadores” (oligarquías de los estados) sustentada a
su vez en el “coronelismo” (grupos dominantes locales
“municipales). Nula participación política de las masas.
Predominio del Partido Federal
El Estado Novo (1930-1945) Crisis económica internacional, contracción del
mercado mundial que se traduce en una crisis del
antiguo patrón de acumulación (exportación de café).
Ruptura del pacto de alternancia que determina la
irrupción de grupos dominantes subordinados o
subalternos. Aparición en la escena política de Getulio
Vargas. Proceso de sustitución de importaciones que
determina un considerable aumento del trabajador
industrial. Organización sindical creciente bajo la
dirección del estado. Modernización de la economía y
estado como planificador de la misma
Segunda República (1945-1964) Interregno de Dutra. Nuevo mandato de Vargas signado
por una creciente conflictividad política, entre las
fracciones ligadas al trabajo y las políticas de ajuste
fiscal y reducción salarial dictadas por el FMI.
Nacionalización de la extracción, exploración,
producción y comercialización del petróleo.Aparición
del desarrollismo. Suicidio de Vargas en medio de una
gran crisis política. Al fin del período, crecimiento
económico vinculado a la inversión extranjera

Conclusión
Brasil continúo con gobiernos democráticos hasta 1964, tras la muerte de Vargas los
Estados Unidos presionaron a los distintos presidentes para que aplicaran las recetas
escritas por el FMI. Vargas fue la modernización del Brasil. El imperio consolidó la
integridad territorial por acción de una clase dirigente que puso las diferencias de lado
en función de una realidad nacional que se les imponía. La República Velha instrumentó
un tipo de dominación oligárquica con predominio del Partido Republicano. Practicó la
política de los gobernadores, en definitiva, comparte características similares con el
PAN y la liga de gobernadores que sustentaron al presidente Roca. La Primera
República estuvo marcada por la postergación de las masas de las decisiones políticas.

Vargas, si bien no actuó en principio dentro de las reglas establecidas por la democracia
liberal, dio a los trabajadores que habían crecido en el proceso de sustitución de
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importaciones su primera experiencia organizativa, les otorgó leyes laborales,


estableció el salario mínimo. Tendió alianzas con alemanes y norteamericanos, según las
circunstancias políticas lo requiriesen. Su control del mercado, el límite que puso a la
remisión de utilidades y la creación de los sindicatos que poco a poco iban cobrando
mayor volumen y densidad política alarmaron a los Estados Unidos. El período de
entreguerras fue una oportunidad para modificar el patrón de acumulación, de una
economía primario exportadora se pasó a un proceso de industrialización por
sustitución de importaciones. En el marco del crecimiento industrial fue clave
modernizar el sistema de transportes y garantizar la soberanía energética. Vargas fue el
más claro defensor de los intereses de la Nación Brasilera. Como en la gran mayoría de
los procesos políticos e históricos de la región queda abierta la pregunta sobre la
existencia de una burguesía nacional.

Tal como señalamos para el caso Argentino, la crisis económica desatada en 1952 pide
una resolución por parte de los grupos empresariales por un aumento de la
productividad. Resentida la tasa de ganancia empresaria e imposibilitados de conseguir
divisas para la inversión en bienes de capital, producto del descenso de los precios de
los productos agrícolas, los industriales trasladan la presión a los trabajadores.
Finalmente muchos empresarios abandonan la “alianza de clases”. Es el preludio de la
Revolución Libertadora en la Argentina.

En el caso brasilero, la propia burguesía que crece al calor del proceso de sustitución de
importaciones termina poniendo fin al gobierno de Vargas. De allí en adelante, habrá
industrialización, pero bajo la dirección del capital extranjero que presiona por
políticas de maximización de los beneficios a costa del sacrificio de la fuerza de trabajo.

Desde 1964 hasta 1985 gobernaría Brasil una seguidilla de militares bajo el mando de
una Junta Militar. La Dictadura Militar limitó sensiblemente al movimiento obrero
brasilero al mismo tiempo que se ocupo de establecer un programa desarrollista que
modernizó al país pero a costa del capital extranjero, principalmente, estadounidense.
Similar programa al que aquí en la Argentina quiso imponer Juan Carlos Ongania sin
éxito. Con la sanción de leyes laborales, Vargas le dio una dimensión humanizada al
capital, tal como había hecho Perón. Desarrollo, pero con justicia social. A la caída de
los líderes populares siguió el desarrollismo hasta la instalación del modelo de
valorización financiera. Se trataba de un falso desarrollo, porque no ponía condiciones a
las empresas extranjeras para la remisión de sus utilidades. No venían a desarrollar,
venían a acrecentar sus capitales. El pueblo pagó con sacrificios.

Para Roberto Carri, al consolidarse todo un entramado financiero-industrial-monopólico


la búsqueda de la burguesía nacional dejó de tener sentido. Esos sectores no tenían sus
intereses puestos en la Nación, sino en el cumplimiento de los dictados del capital
internacional. Carri llega a hablar de una “oligarquía industrial”. Tras la caída de Vargas
la oligarquía industrial se hará cargo del poder en Brasil. Pasarán muchos años, hasta
que la figura de Lula, con el mismo PTB que había fundado y organizado Vargas,
ponga a los trabajadores en el centro de una alianza que incluía al fuerte sector
industrial paulista al mismo tiempo que entraba en el verdadero desarrollo sin
intervención del capital extranjero.

Analicemos las palabras de Lula:


https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=zQUwW52NL_s
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[1] Minas Gerais es uno de los Estados (provincia) más grandes de Brasil. Ubicado en la región sudeste es
ligeramente más grande que Francia.
[2] Es otro de los Estados de Brasil. Una de las zonas más importantes donde se concentra la famosa
burguesía paulista, la más desarrollada de Latinoamérica en cuanto a su poder económico y político. Está
ubicada al sur de Minas Gerais.
[3] Los Braganza eran la familia real portuguesa.
[4] La guerra de la Triple Alianza (o “Triple Infamia” como la nombró J.B. Alberdi) enfrentó al Imperio
del Brasil, el Partido Colorado del Uruguay y al mitrismo contra el Paraguay de Francisco Solano López.
La guerra fue, en parte, la consecuencia natural de la batalla de Caseros, en cuanto Rosas y Solano López
propugnaban por la soberanía de América frente a Inglaterra y Brasil.
[5] Guerra civil de Estados Unidos que enfrentó al sur esclavista y monoproductor de algodón con el
norte industrialista. Debido a la guerra, el sur frenó sus exportaciones de algodón, absolutamente
necesarias para fuertísima industria textil inglesa.
[6] Los faizanderos son otro sector de la oligarquía brasilera similar a nuestros hacendados rioplatenses
del siglo XIX que luego, en la época de Julio A. Roca se transformarán en terratenientes.
[7] Río Grande do Sul es el Estado más sureña de Brasil, limita con Argentina y Uruguay.