Está en la página 1de 4

Resumen de “Los persas”: de Esquilo.

Se reúnen los fieles, ancianos elegidos por Jerjes, el rey de Persia, para cuidar del reino
porque todo el ejército marchó a Grecia a luchar.
Marcharon los reyes salvitos del gran rey Amistres, y Artáfrenes. Megabates y Astaspes
todos ellos diestros en el arco y jinetes expertos , temibles, caudillos en la pelea . También
marcho Artembases y Masistes e Imeo el valeroso buen flechero.
Marcharon los rejes de Susisanes y Pegastacon egipcio de nacimiento y Aplomando que
guarda a la antigua Tebas.
Lo del Egipcio Persas dejando sin reguardo sus ciudades.
Ellos partieron y quedaron sus esposas, sus madres con lágrima. Ya no pueden escapar de
su destino.

Llega Atosa, la madre de Jerjes y las cuenta del sueño que tuvo, se le presentaron dos
mujeres ricamente vestidas cada a cada una la fortuna le dio una patria, a una Grecia a la
otra la tierra de los bárbaros. Se armó pelea entre ellas y su hijos Jerjes las contuvo, una fue
dócil pero la otra se encabritó y hace caer al rey Jerjes y lo arrastra. Aparece Darío y se
conduele de su desgracia. Luego al despertar Atosa ofrese libaciones y ofrendas a los dioses
para que alejen los funestos presagios.
Luego ve a un halcón que despedaza a un ángulo y le arranca la cabeza y Atosa piensa que
su hijo Jerjes será admirado si triunfa, pero si es derrotado tendrá que dar cuentas al pueblo.
Los ancianos le aconsjaban que siga ofreciendo libaciones a los dioses y que conjúre a
Darío (y a muerto) para que acuda y envíe luz de bien agüero pasa al hijo, para ello y para
los persas.
Y así Atosa fue al palacio e hizo lo que le aconsejaron los ancianos .
Venciendo a Grecia, quedaría sujeto al rey persa con su riqueza y sus guerreros que pelean
con lanzas, quedarían esclavos del rey Jerjes.
Llega un mensajero y le relata las desgracias ocurridas al ejército.
Allí perecieron:
_ Artembares: que mandaba a la gente de a caballo.
_ Decasce : el caudillo de los mil guerreros.
_ Tenagón : el mas valiente entre los hijos de la Batriana
_ Lileo, arsames y Arquetes: dieron con su frente en las rocas.
_ Areteo: que habitaban cerca de las frentes del Nilo,
_ Adeves, Ferezenes y farnuco.
_ Matalo el Crisio que mandaba diez mil caballos su cuerpo toma el color purpura, igual
que su barba.
_ Arabo el mago y artames el de Bactriana que guiaba 30000 soldados en negros corceles.
_ Amestris y Anfistreo: el de los mortales brotes de lanzas.
_ Ariomardo el generoso.
_ Sardes: Sisamos el Mismo y Taribis.
_ Linierse de nación: con 250 naves jacen muertos.
_ Sienesis: caudillo de los alecios.
Todos ellos son algunos capitanos pero hay mucha mas. Atosa le pide que le cuente mas y
si era tantas naves Helenas (griegos) que pelearon contra los persas.
Los persas tenían mil naves y los griegos solo trescientos. Pero los dioses beneficiaron a los
griegos y Atenas sigue en pie es inexpugnable.
Un heleno engañó a tu hijo Jerjes y le dijo que los helenos (griegos) huirían cada uno con
su nave para salvar la vida. Entonces los persas con Jerjes ordenados que rodearan la Isla
otros en otro lugar y así toda la noche los persas movieron sus naves y al amanecer entro el
pavor a los bárbaros (persas) al ver al ver a los griegos avanzaron con sus naves hacia ellos
y con sus espolones perforando nuestras naves y así ya no se veía mas sino naves y sangre y
cuerpos por todos lados. Pero nunca jamás en un solo día murió muchedumbre tan grande.
Todo era juventud pareció con infame y miserable muerta.
Se refugiaron en un islote para, acabar con los helenos, pero varios griegos rodearon la isla
con sus naves y saltaron a ella de todos lados y atacaron a los persas, que no tenían donde
huir, los degollaron y despedazaron sin deja vida en ninguna. Jerjes desde otra roca
observaba todo.
Los que quedaron cruzaron las llamas vecinas de golfo de Melias. Allí murieron otros de
hambre y plagas. Pasaron Magnesia y Macedonia. Cruzaron los cañaverales de Volvía y el
monte Pangeo y la comarca de Elonia. Aquí un dios heló la corriente del Sagrado Estrimón
y el ejército pudo cruzar antes que el sol derritiera el hielo.
Los sobrevivientes cruzaron la Tracia y algunos llegan ahora al hogar y a poner más
angustias en la Persia, por lo tanto dolor y desgracia.
Atosa recuerda su sueño funesto y se va a orar a los dioses y les dice a los ancianos que
consuele a su hijo Jerjes cuando regrese.

Reclaman a Zeus por haber destruido al ejercito Persa, todas las madres, esposas e hijos
derraman lágrimas de dolor. Asia perdió a sus hijos, el rey Jerjes los perdió, les entregó
imprudentemente por vengar una derrota anterior de su padre Darío. El ejército persa quedó
aniquilado. Ya no están sujeto a la denominación persa los pueblos de Asia.

Atosa ofrece ofrendas a Darío para aplacar a los muertos, que ofrese leche, miel, licor,
aceituna, que acompaña con himnos. Invoca a Darío y derrama libaciones en honor a los
dioses subterráneos. Los ancianos rezan con ella. Convocan a darío para que acuda ya que
él no perdió a sus soldaos como Jerjes aparece la sombra de Darío y le pregunta a Atosa que
ha ocurrido. Ella le cuenta que pereció el poderío de los persas y que fue Jerjes quien
condujo a todo el ejercito por tierra y por mar.
Solo Jerjes con un grupo de hombres regresó sano al hogar.
Zeus derramó su infortunio y se cumplió el oráculo tan temido Jerjes lo aceleró desafiando
al destino y a los dioses incluído a poseidón.
Ahora recayó la desgracia sobre nuestra persia que otrora fue grande. Darío recuerda a
todos los reyes: los medos fueron los primeros reyes y fueron prudentes y llevaron
prosperidad. Siro fue el tercer rey y dio paz a sus súbditos, unió su imperio a Lidios y
Frigios y a la Jonia entera. Le sucedió su hijo.
Luego reinó Merdis, Marafis y Artrofenes séptimo de nuestros principios. Luego llegó
Darío y su hijo Jerjes quien llevó a la desgracia al Imperio.
La sombra de Darío les aconseja que nunca más marchen contra los helenos.
Los soldados que regresan todavía padecen muchos males por haber incendiado y destruído
los templos y estatuas, tendrán muerte horrible.
Atosa prepara las vestiduras para esperar a Jerjes que vuelve con ellas hecha jirones.
Recuerdan los ancianos las antiguas luchas y conquistas de Darío, Icaro y Rodas y Cnido, y
las ciudades ciprias y Pafo, y Solos .y Salamina cuya metrópolis ahora es causa de
desgracias y llanto. Darío fue dueño de Asia pero ahora está todo perdido y el ejército de
tierra y de mar aniquilado.

Jerjes llora y se lamenta delante de los ancianos y clama por que a él lo hubiera llevado
también la muerte. El poderío persa cayó de rodillas y los soldados llenaron la Mansión de
Hades. Jerjes recuerda frente a los ancianos que dejó muerto a los valerosos reyes y nobles
sus amigos: Farnuco, Sevalces, Ariosmardo, Lileo, Artembares, Masistres y otros tantos que
yacen en la costa mirando a Atenas.
Jerjes se lamenta porque el Destino y los dioses se ensañaron con él y lo abandonaron.
Jerjes sigue llorando por los jóvenes muertos, como Diaxis, Arames, Litimnes y Tolmo,
todos sepultados.
Y así Jerjes se sigue lamentando y llorando la gran pérdida, la muerte de los soldados de
tierra y de mar.
Y juntos caminan con lentos pasos en señal de duelo.

Realizado por: Marcos Quiroga, Miguel Ferreira y Mariano Sánchez.


Fecha de Entrega: 08/05/2006
Curso: 1º 3ª
Profesora: Natalia Cubillos.