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ACCIÓN DE EXHIBICIÓN PERSONAL O HÁBEAS CORPUS

Antecedentes Históricos

Hábeas corpus quiere decir “que tengas el cuerpo”, y tiene su origen en las actas que en Inglaterra

garantizaban la libertad individual, permitiendo a cualquier persona presa ilegalmente acudir a la

High Court of Justice.

Como antecedentes remotos se pueden señalar el interdicto de loberia exhibendis et ducendis del

antiguo Derecho Romano y el juicio de manifestación del derecho aragonés medieval.

El fuero o juicio de manifestación instituido en el reino de Aragón, se puede tomar como el

antecedente mas inmediato del hábeas corpus. El sentido y la forma de lo que en la actualidad es

el hábeas corpus.

Mediante el juicio de manifestación de las personas se separaba a la autoridad para que no siguiera

ejerciendo su acción sobre el manifestante. La persona detenida podía recurrir a la justicia de

Aragón, y examinado el juicio, quedaba en libertad, o en su defecto este continuaba alojado en la

cárcel a la espera del fallo definitivo y al amparo de justicia.

La justicia de Aragón (juez supremo que podía juzgar al rey mismo) era el baluarte más firme y

seguro contra la opresión y la arbitrariedad.

Ningún ciudadano de cierta educación jurídica puede evocar sin admiración, en ese antiguo

derecho aragonés, lo que fue la justicia de Aragón, la institución mas gloriosa en la historia de la

defensa de los derechos individuales y de la dignidad y entereza del poder judicial.

En Inglaterra, en el año de 1215 la Carta Magna estableció limitaciones al poder real y consagró

el principio de la libertad individual. Era evidente la necesidad de garantizar la vigencia real de


este derecho por medios rápidos, prácticos y eficientes. La petición de Derechos de 1628 menciona

el hábeas corpus y viene a garantizar definitivamente este derecho.

La ley de hábeas corpus de 1679 decía: “Si una persona es arrestada y detenida en tiempo de receso

por cualquier delito tendrá derecho por si, o por otro en representación suya para dirigirse al lord

canciller o cualquier otro juez o magistrado, los cuales, vistas las copias de los autos de prisión o

previo el juramento de haber sido denegadas dichas copias, precediendo una petición por escrito

de la persona detenida o de cualquiera otra en su lugar, confirmada por dos testigos presentes en

el acto de entregarla, tiene la obligación de expedir un hábeas corpus que será remitido al lord

canciller, juez o barón de los respectivos tribunales; y una vez presentado el writ; el funcionario o

la persona a quien este comisione presentará nuevamente el preso ante el lord canciller, los demás

jueces o el designado por el susodicho writ; dando a conocer las causas de la prisión o detención,

cumplidas estas disposiciones, en dos días el lord canciller o cualquier otro juez pondrá en libertad

al preso, recibiendo en garantía la suma que los jueces consideren convenientes, en atención a la

calidad del preso o la naturaleza del delito”.

La ley establece las penas al funcionario que no cumpla con el writ, como también la prohibición

de volver a detener a la persona por el mismo delito, una vez puesto en libertad por hábeas corpus.

La ley de 1679 reglaba el hábeas corpus sólo para casos criminales, luego, por ley de 1816, para

casos civiles. En 1862, una ley amplió la jurisdicción, su aplicación se extendió a cualquier colonia

inglesa en que hubiere magistrados en condiciones de emitir un writ de hábeas corpus.

El hábeas corpus inglés es una institución que pone al amparo de los magistrados la libertad

corporal del individuo.

Definición
La Real Academia de la Lengua Española define al Hábeas Copus como el “derecho de todo

ciudadano, detenido o preso, a comparecer inmediatamente y públicamente ante un juez o tribunal

para que, oyéndolo, resuelva si su arresto fue o no legal, y si debe alzarse o mantenerse”.

El requerimiento va dirigido a toda clase de autoridad, lo que se trata de aclarar es, si ellas han

adoptado o no esa medida dentro de su competencia y de manera legal.

El jurista Carlos Humberto Cuestas, en su Diccionario de Derecho Procesal Penal, define el Hábeas

Corpus como una “Garantía constitucional extraordinaria destinada a tutelar el derecho de libertad

personal contra detenciones o arrestos ejecutados contra cualquier persona fuera de los supuestos

y formalidades exigidas por la ley. El Tribunal de Hábeas Corpus debe inmediatamente acoger la

demanda. Solicitar un informe de la autoridad demandada y decidir en términos muy breves sobre

la legalidad o ilegalidad de la privación de la libertad por medio de un procedimiento sumarísimo,

sin contradictorio y esencialmente informal. De ser ilegal la detención debe ordenarse

inmediatamente la libertad de la persona detenida. El autor nos da una definición sumamente

amplia de lo que es el Hábeas Corpus. Lo relevante en este estudio es que Humberto Cuestas

considera el Hábeas Corpus como una garantía constitucional.

El hábeas corpus, puede ser eficaz, requiere de un procedimiento sumario en juicio no

contradictorio. La autoridad requerida no sólo tiene obligación de presentar inmediatamente al

detenido, si no también de informar sobre los motivos de su detención.

Naturaleza Jurídica

En la doctrina se ha discutido mucho la denominación procesal de la exhibición personal: para

unos se trata de un recurso, de una institución, mientras que para otros es una acción. Aunque esta

última interpretación es la prevaleciente.


Esta confusión tiene su génesis de los origines de la figura del Hábeas Corpus. La primera ley de

Hábeas Corpus fue promulgada en Inglaterra en el año 1,679. Esta ley considero el Hábeas Corpus

como un recurso. Siendo así, las legislaciones contemporáneas han mantenido, en su mayoría, este

defecto al establecer esta garantía como recurso. En el sistema constitucional guatemalteco se le

ha definido como una garantía constitucional. (Título VI CPRG).

Al tratar de fijar con claridad y precisión el significado de la expresión, se puede advertir que la

doctrina se encuentra dividida al respecto, sobre todo en establecerlo como un recurso o una

acción. Como vimos anteriormente, cuando desarrollamos el tema de amparo, el recurso y la

acción se definen de la siguiente forma:

 El recurso es el medio que tienen las personas contra las que se ha dictado una resolución,

para que este sea revisada por la misma autoridad, juez o tribunal que la dicto o por el

superior jerárquico, a fin de que sea modificada, revocada o confirmada. Es la acción que

queda a la persona condenada en un juicio para poder acudir a otro juez o tribunal en

solicitud de que se enmiende el agravio que cree habérsele hecho.

De esta definición se deduce que el recurso es una defensa que dentro de un proceso puede utilizar

las partes cuando consideren que la resolución dictada es contraria a sus intereses. Siendo así, el

recurso es un auxilio que le queda a la persona que, sintiéndose menoscabada en sus derechos e

insatisfecha con la decisión, pueda presentarse a la misma u otra instancia con el objeto de cambiar

el contenido del fallo que le es desfavorable.

 Para la mayoría de autores, el hábeas corpus es una acción y no es un recurso porque reúne

ciertas características propias de la figura procesal de la acción. La acción es el derecho o


facultad que la ley concede a la persona para que pueda acudir a los tribunales de justicia

con el objeto de obtener protección de sus derechos.

Para el jurista Jorge Fabrera, la acción es el complemento del derecho que se destaca solamente

cuando este esta amenazado, perturbado, o violado cumpliendo una función de garantía. La

finalidad que tiene esta institución procesal es reparar, por medio de la inversión estatal un derecho

determinado que ha sido desconocido.

Se entiende que la acción es la garantía que se tiene para proteger un derecho siendo este el Habeas

Corpus, la garantía que salvaguarda el derecho a la libertad corporal y ambulatoria. Se colige que

el Hábeas Corpus es una acción, además de ser una garantía y una institución constitucional.

Objeto de la acción de la Exhibición Personal:

La finalidad de toda garantía es proteger el ejercicio de un derecho sustantivo consagrando en el

ordenamiento jurídico.

Históricamente, desde su origen, el Habeas Corpus, ha protegido el derecho de la libertad que es

propio para todos los individuos de un estado. Así lo estableció la Ley Inglesa que lo consagro en

el año 1679. Desde su aparición en el Derecho Ingles, el Hábeas Corpus fue solamente estableció

a favor del derecho de libertad, ya que esta institución ponía al amparo de los magistrados la

libertad física del imputado.

En nuestro ordenamiento, tanto el artículo 263 de la Constitución Política como el artículo 82 de

la LAEPC, señalan en forma clara, el objeto de esta institución, que se sintetiza en pedir la

inmediata exhibición antes los tribunales de justicia, de aquél que se encuentre ilegalmente preso,
detenido o cohibido de cualquier modo del goce de su libertad individual, amenazado de las

perdida de ella, o sufriere vejámenes, aun cuando su prisión o detención fuere fundada en la ley,

todo ello, con el fin de que se le restituya o garantice su libertad, se hagan cesar los vejámenes o

termine la coacción a que estuviere sujeto.

La Corte Constitucionalidad, en su jurisprudencia ha expresado que: “La exhibición personal (…)

da origen a un recurso jurisdiccional, que descargado de mayores formalismos, persigue evitar

detenciones ilegales, bien que provengan del poder público como de particulares, cuyo objeto es

determinar, por la autoridad judicial que conozca, los fundamentos de la detención. Si tal autoridad

la estima ilegal debe decretar la libertad, e caso contrario debe denegarla, sin perjuicio de hacer

cesar los vejámenes que pudieren existir, aun cuando la detención o prisión resulten fundadas en

ley (…).

Según los artículos y la jurisprudencia citada, se dice que el objeto del Habeas Corpus es la

reposición del Derecho de Libertad Corporal y Ambulatoria del individuo injustamente detenido.

Un detalle importante consiste en que el funcionario conocedor del Habeas Corpus está obligado

a resolver sobre si es fundada la detención o la prisión y, en caso de ser negativa la orden de

detención, debe poner en libertad al detenido.

Lo que se pretende con la acción del Habeas Corpus es que la persona afectada por una detención

efectuada de forma contraria a la Ley o a la misma Constitución, recupere su libertad lo más pronto

posible. En pocas palabras, el objeto de la acción del Habeas Corpus es la protección de la libertad

corporal y ambulatoria.

PROCEDIMIENTO DE LA EXHIBICIÓN PERSONAL


Como se ha descrito la exhibición personal es la acción o garantía constitucional destinada a

garantizar la libertad ambulatoria y corporal de la persona.

a) Procedencia (art. 263 CPRG)

Puede promover la acción constitucional de exhibición personal ante los tribunales

de justicia, quien se encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido de

cualquier otro modo del goce de su libertad individual, amenazando de la perdida

de ella, o sufriere vejámenes, aun cuando su prisión o detención fuere fundada en

ley, con el objeto de que se le restituya o garantice su libertad se hagan cesar los

vejámenes o termine la coacción a que estuviere sujeto. Es ineludible la exhibición

personal del detenido en cuyo favor se hubiere solicitado.

b) Competencia (arts. 83 y 84 LAEPC)

La competencia es materia de exhibición personal le corresponde a los distintos

tribunales de la República del orden común, constituidos en Tribunales de Exhibición

Personal, dependiendo de la jerarquía de la autoridad, funcionaria o empleado en contra

de quien se hubiere interpuesto. Esta competencia se rige de conformidad con lo

dispuesto para los tribunales de amparo.

La Exhibición Personal es la única garantía que se encuentra totalmente fuera de la

jurisdicción de la corte de constitucionalidad (sistema de control jurisdiccional o

desconcentrado), pues en materia de habeas corpus, la competencia que el amparo

corresponde a la Corte de Constitucionalidad, se ejerce por la Corte Suprema de

Justicia.
c) Interposición y tramite (arts. 85-100 LAEPC)

Esta garantía puede ejercitarse con la menor cantidad de formalidades posibles sus

tramite es sumarísimo. Puede pedirse por escrito, por teléfono o verbalmente, por el

agraviado o por cualquier otra persona, sin necesidad de acreditar representación

alguna y sin sujeción a formalidades de ninguna clase. Como vemos, además de ser

una acción no formalista, goza del ejercicio de la action popularis, por lo que constituye

un mecanismo de eficacia a la defensa de la garantía de la libertad.

Todo tribunal de justicia que llegare a tener conocimiento de que alguna persona se encuentra

amenazada de la perdida de su libertad individual o sufriere vejámenes aun cuando su detención

fuera fundada en rey, confinado o en simple custodia y se temiere que su paradero sea incierto esta

obligado a iniciar y promover ex oficio la exhibición personal. Puede notarse que la exhibición

personal constituye, en este caso, la exhibición a la regla de la iniciación rogada en materia de

justicia constitucional.

d) Auto de Exhibición Personal (Art. 88)

El tribunal que reciba la solicitud de exhibición personal deberá inmediatamente

emitir un auto de exhibición personal ordenando a la autoridad, funcionario o

empleado o persona presuntamente responsable, la exhibición o presentación del

ofendido dentro del plazo de 24 horas a partir de la petición o denuncia, debiendo

acompañar el original o copia del proceso o antecedentes que hubiera y rendir

informe detallado sobre los hechos que motivaron la detención, vejación o

coacción.

e) Personas plagiadas o desaparecidas


Cuando la exhibición se hubiere solicitado de la persona plagiada o desaparecida,

el juez que haya ordenado la exhibición debe comparecer, por si mismo o buscarlas

en el lugar donde presuntamente se encuentren, ya sean centros de detención,

cárceles o cualquier otro lugar señalado, sugerido o sospechoso donde pudiera

encontrarse (art. 95 LAEPC).

Si como resultado de las diligencias practicadas se tuvieren indicios de que la

persona a cuyo favor se interpuso la exhibición hubiera desaparecido, el tribunal

ordenara inmediatamente la pesquisa del caso. Las autoridades de policía quedan

obligados a informar el tribunal al procurador de los derechos humanos y a los

interesados, acerca de las investigaciones realizadas, las que deben ser constantes

hasta tener noticia cierta sobre el paradero de la persona desaparecida, a su vez el

tribunal de exhibición personal remitirá informe a las diligencias y de toda novedad

que sobrevenga, a la Corte de Justicia.

El articulo 110 de la Ley Ibid, establece la prohibición de sobreseer o desistir de la

exhibición personal, mientras no se localice al detenido o desaparecido. El articulo

112 establece que la acción no se extingue con la resolución que la declara

procedente, sino que el tribunal prosigue con la investigación para determinar la

responsabilidad acerca de los actos reclamados.

f) Resolución (arts. 97, 107 y 108)

Comprobados los hechos que dieron origen a la solicitud de la exhibición personal

el tribunal deberá decretar la inmediata libertad del detenido y legalmente o en su

caso la cesación de los vejámenes o la coacción a que estuviere sujeto, debiendo así

mismo realizar todas las cuestiones necesarias encaminadas a averiguar quienes son
los directamente responsables, a quienes se sancionara por el delito de plagio

(sanción penal) y se les separara de sus cargos (sanción administrativa).

Si como resultado de las diligencias practicadas no se localiza a la persona a cuyo favor se

interpuso la exhibición, el tribunal de oficio ordenara inmediatamente la pesquisa del caso, hasta

su total esclarecimiento.

g) Cosa Juzgada (art. 190 LAEPC)

Las resoluciones dictadas en procesos de exhibición personal son de efecto declarativo y no

causan excepción de cosa juzgada.

Efectos de la declaratoria de procedencia de exhibición personal

Para el análisis del presente apartado, es dable ceñirse a uno de los supuestos de procedencia de

exhibición personal, referida a cuando alguien se encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido

de cualquier otro medio del goce de su libertan personal. Como es sabido existen bastas garantías

procesales en nuestro ordenamiento constitucional y penal adjetivo que limitan la arbitrariedad de

una detención o encarcelamiento, entre ellas, las más importantes; la libertad de acción, el principio

de legalidad, las causas de detención, plazo para presentar a un sindicado ante autoridad o juez

competente, notificación y conocimiento de la causa de detención, lugares destinados para la

detención del sindicado, el derecho de defensa, la presunción de inocencia, la publicidad del

proceso, entre otras. El artículo 44 constitucional estipula que “(…) Serán nulas ipso jure las leyes

y las disposiciones gubernativas o de cualquier otro orden que disminuyan, restrinjan o tergiversen

los derechos que la Constitución garantiza”.

A la luz del artículo constitucional citado, se puede concluir que el efecto sustantivo y procesal

inmediato de transgredir cualquiera de las garantías procesales penales que la Constitución


establece es el de provocar su nulidad de pleno derecho. Al respecto, el abogado Luis Álvarez, se

pregunta ¿Qué significa esto en la práctica?, a lo que responde: “que todas las diligencias, pruebas,

indicios y elementos incriminatorios aportados al proceso hasta el momento de la declaración de

detención ilegal, por la vía de la exhibición personal, deben ser rechazados con el efecto de no

poderse volver a utilizar en contra del imputado”, de conformidad con los principios de

objetividad, libertad e inadmisibilidad de la prueba garantizados en los artículos 181, 182 y 183

del Código Procesal Penal guatemalteco.

Con relación a la declaratoria de procedencia de la exhibición personal, Luis Álvarez vuelve a

preguntarse ¿Qué pasa con la libertad del imputado?, para lo cual cita el artículo 263 de la

Constitución Política, el cual en su parte conducente establece: “(…) si el tribunal decretare la

libertad de la persona ilegalmente recluida, ésta quedará libre en el mismo acto y lugar”. Entonces,

cabe preguntarse ¿Será procedente que el imputado al ser dejado en libertad en el mismo acto,

puedo ser vuelto a apresar inmediatamente después del momento de su liberación?, ¿Será esto una

violación a la garantía constitucional de exhibición personal o a la de debido proceso? Al primer

interrogante, el autor citado responde, que el detenido (que hubiese obtenido su libertad) sí puede

ser aprehendido por el mismo delito, aun inmediatamente después de habérsele dado la libertad.

Lo anterior -continúa manifestando- no viola las garantías constitucionales que se protegen a través

de la acción de exhibición personal ni el debido proceso, porque la persona vuelve a ser detenida

llenando los requisitos de ley. Pero cabe reiterar algo importante, que de conformidad con la teoría

de los frutos podridos, toda prueba incorporada u obtenida mediante una detención ilegal, bajo

vejámenes o coacción, es nula de pleno derecho y no puede hacerse valer durante el proceso.