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Universidad del Valle.

Facultad de Humanidades.
Departamento de Historia.
Modelos historiográficos II.
Jairo Henry Arroyo Reina.
Estudiante: José Alejandro Espinosa.
Cód. estudiante: 201622983.

RESEÑA.

Ortiz, Renato. (1999) Ciencias sociales, globalización y paradigmas. En: “Pensar las
ciencias sociales hoy: Reflexiones desde la cultura” Por: Reguillo, Cruz Rossana;
Fuentes, Navarro Raúl (Coordinadores) México: ITESO.

1. Resumen del texto.

Para pensar las ciencias sociales, se requiere una atención amplia con el
pasado y también con el futuro, ya que estas sufren transformaciones de las
cuales la misma sociedad (incluyendo a los científicos sociales) son
responsables. Esto ha llevado a una crisis epistemológica de las ciencias
sociales, es por esta situación, que se busca repensarlas para superar la
crisis. Cabe mencionar, que no es solo una crisis, sino que las ciencias
sociales, a lo largo del tiempo han sufrido crisis; sino que se habla, más bien,
de la crisis del fin del siglo XX, que se podría decir que es una crisis que
perdura hasta nuestros días. Para esto, Renato Ortíz, nos dice que no se
debe considerar las ciencias sociales como un saber acabado fundado por
los pensadores clásicos (Weber, Marx, Durkheim, etc.). Tampoco sugiere
Renato, que la salida a la crisis sea una “revolución epistemológica” que
demandaría una ciencia social totalmente diferente de las que hasta
entonces se ha practicado. Entonces, según Renato Ortiz, lo que se debe
hacer para el beneficio de las ciencias sociales, es tener la tradición como
punto de partida, lo cual nos da una identidad, y no quedar prisioneros en
esa misma tradición, es decir, darle continuidad a un saber que no es
definitivo ni estático.

Pasando por esto, el autor se refiere a las fronteras en las ciencias sociales,
esto se entiende como una línea que le da cierta autonomía e independencia
a un saber; dicho de otra forma, las fronteras en las ciencias sociales son las
que constituyen las diferentes disciplinas que las componen, es decir, que,
sin tales fronteras, no habría disciplinas diferentes ni autónomas. Estas
fronteras hacen que cada disciplina tenga un enfoque propio, es decir que
las disciplinas mismas persuaden a los científicos sociales qué dirección
deben tomar; la tradición de cada disciplina crea las preguntas y las técnicas
de investigación usadas por los investigadores. El problema de estas
fronteras internas de las ciencias sociales, pasa por los intereses de grupos
profesionales que se disputan los presupuestos de investigación y la
autoridad en el campo intelectual. Esto crea una falta de dialogo entre las
disciplinas, y con ello, se evita el dialogo de las ciencias sociales, es decir la
interdisciplinariedad. Es decir que las fronteras en cierto sentido ayudan a
las ciencias sociales, porque cada disciplina tendrá un enfoque propio y, con
ello, un estudio más completo, por decirlo de alguna forma. El problema es
cuando las fronteras hacen que las disciplinas se vuelvan conservadoras y
eviten el dialogo con las otras.

Renato Ortiz, finaliza el texto hablando acerca de la globalización, y como


esta afecta o modifica el objeto de estudio de las ciencias sociales. Con la
globalización, se puede decir que ciertas fronteras quedan relegadas, ya que
casi todo es universal. Poco tiempo atrás, la totalidad trabajada por los
científicos sociales, se encontraba delimitada por fronteras específicas como
la nación, la tribu y las civilizaciones; nunca el análisis suponía la presencia
de una realidad de la cual todas las civilizaciones, tribus y naciones eran
participantes; es decir, que los límites anteriores han desaparecido o han
sido modificados; y, es de esta forma como el proceso de globalización
afecta el objeto de estudio de las ciencias sociales. Es en ese sentido, que
Renato Ortiz, explica que ahora en las ciencias sociales el objeto central de
sus estudios ya no serían los países, ni las sociedades nacionales, sino que
serían un conjunto de elementos como las maneras de pensar, de vivir, de
comunicarse y de comportarse, ya que la globalización ha universalizado de
alguna forma estas costumbres.

2. Idea central del texto, textual.

“Cualquier balance que se realice sobre las ciencias sociales debe tomar en
consideración la existencia de una tradición intelectual que se incorpora en
las diferentes instituciones académicas. El pasado es el presente que se
manifiesta en el arsenal de conceptos con los que operamos en los tipos de
investigaciones que realizamos, en la bibliografía que seleccionamos, en las
técnicas que empleamos, etc. No obstante las transformaciones ocurridas
han sido profundas. Hacer un fetiche el saber tradicional equivaldría a
confinarnos en una posición conformista y a dejar de percibir aspectos que
exigen un tratamiento nuevo y diferenciado. El arte consiste en entender la
tradición como punto de partida, en la cual sólo enraizamos nuestra
identidad, sin que por ello quedemos prisioneros en su rigidez. Comprender
la tradición es, pues, superarla; dar continuidad a la constitución de un saber
que no es estático ni definitivo. Hacer ciencias sociales hoy, como en el
pasado, significa enfrentarse con una serie de problemas recurrentes,
cuestiones que se replantean incesantemente como si no pudieran
resolverse en forma definitiva. No creo que eso se deba a una debilidad
intrínseca de las ciencias sociales, argumento obligatorio cuando se las
compara con las ciencias exactas. Esta obsesión por contraponer el saber
de las humanidades al de las llamadas ciencias duras me parece un
despropósito, una preocupación insólita y desubicada en el tiempo (tal vez
tuvo su razón de ser en el siglo XIX, cuando el positivismo comtiano buscaba
reconocimiento a cualquier costo). No se trata tanto de definir aquello que se
entiende por objetividad en las ciencias de las sociedades (ellas tienen clara
su especificidad) sino de reconocer que la recurrencia de ciertos dilemas es
un aspecto constitutivo de la disciplina. Lejos de ser una falla, un error a
corregirse por parte del formalismo metodológico, estos dilemas persisten a
lo largo del tiempo porque son parte de su esencia, de su estructura.” (Ortiz,
1999, p.21-22)

Esta es la idea central del texto, ya que es aquí donde el autor describe una
salida al problema de las ciencias sociales, proponiendo la tradición como un
punto de partida para el científico social, pero que a través de entender esa
tradición, el científico social podrá superarla y así salir de ella para no quedar
prisionero en su rigidez. También describe cual será la tarea de los
investigadores, la cual es dar continuidad a la construcción de un saber que
no es estático ni definitivo. Y a través de esto, el autor da la clave del oficio
y la labor que debe afrontar el científico social frente a la crisis epistemológica
por la que las ciencias sociales atraviesan.

3. Conjunto de herramientas textuales.


El autor en el texto no usa herramientas textuales.

4. Fuentes.

Las fuentes en las que se basa el autor son principalmente secundarias, se


destacan tales como:

- Wallerstein, Immanuel (coord.) Abrir las ciencias sociales, Siglo XXI,


México, 1996.
- Bourdieu, P., J.C. Passeron y J.C. Chamboredon. El oficio del Sociólogo,
Mouton, Paris/La Haya, 1973.
- Passeron, J.C. “História e sociología: identidade social e identidade
lógica de uma disciplina” en O raciocinio sociológico, Vozes, Petrópolis,
1995.

5. Enseñanza del texto.


El texto llama mi atención por la manera en que el autor describe la crisis
epistemológica por la que pasa las ciencias sociales en el fin del siglo XX,
diciendo que esas crisis y problemáticas son la esencia de las ciencias
sociales, es decir que esas problemáticas de alguna forma le dan sentido a
la construcción de ellas. Es decir que de alguna manera, todo investigador
se enfrentará a problemáticas propias de su época, pero es ese el reto y el
sentido de las ciencias sociales. También es interesante la propuesta de
Renato Ortiz cuando dice que el investigador debe dar continuidad a la
construcción de un saber que no está acabado ni congelado, es decir, seguir
la construcción sobre lo que sus antecesores aportaron a las ciencias
sociales. Finalmente, es muy interesante leer como el autor describe la
manera en que la globalización afectó o modificó el objeto de estudio de las
ciencias sociales. Creo que es un muy buen estudio de Renato Ortiz, plantea
bien la problemática y da su punto de vista sobre cuál debe ser la labor de
nosotros frente a las crisis que continuamente viven las ciencias sociales.

6. Descripción de los procesos o voluntades de los sujetos.


En el texto predomina la descripción de los procesos. El autor relata la
manera en que la globalización modificó el objeto de estudio de las ciencias
sociales, como este proceso de la globalización generó de cierta forma una
crisis interna en las ciencias sociales. Nos explica Renato que este fenómeno
de la globalización hizo que algunas fronteras que antes se tomaban como
enfoques por los investigadores, casi que desaparecieron con la
globalización, frontera como: tribu, civilización y la nación, ya que una cultura
es casi aplicable en todo lugar del globo terráqueo; entonces ahora el
enfoque de los científicos sociales será el estudiar temas como las
costumbres de las personas, sus formas de pensar y de vivir.

7. Paralelo.
En este texto de Renato Ortiz se habla de las fronteras entre las ciencias
sociales, él dice que estas fronteras son las que les dan autonomía a las
diferentes disciplinas, es decir que se definen estas fronteras como aquellas
que crean las disciplinas. De este tema, de la división de las disciplinas en
las ciencias sociales, también habla Immanuel Wallerstein en el texto “Abrir
las ciencias sociales”. Wallerstein nos explica cómo investigadores de las
diferentes ciencias sociales se unieron para hacer estudios, a estos se les
llamaron “estudios de área”. Esta unión de los investigadores causó
consecuencias en las ciencias sociales. Llegó a cuestionarse la autonomía
de cada una de las disciplinas, ya que no se hallaba una clara línea divisora
entre ellas, una de esas razones era que todas manejaban de forma muy
similar los datos y las fuentes. Pero en 1945, con la creación de nuevos
departamentos en las universidades, nuevas asociaciones de investigadores
y nuevas clasificaciones de los libros en las bibliotecas, hizo que las
diferentes disciplinas volvieran a tomar distancia y de esta manera ganar
cada una su propia autonomía.
Refiriéndose a este tema, Renato Ortiz dice que las fronteras internas en las
ciencias sociales son importantes por el hecho de que son ellas mimas las
que crean las disciplinas, es decir que hacen que cada investigador tenga un
enfoque propio y cada disciplina tenga autonomía. Lo que Renato Ortiz
sugiere es que, por el hecho de la división de las disciplinas, no deberían
ellas dejar de tener un dialogo, es decir que se vuelvan conservadoras, ya
que esto lleva a que las cuestiones planteadas desde un punto de vista
transdisciplinario, se consideren improcedentes y rechazadas por la
perspectiva interna de cada disciplina.