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PLAN ESPECIAL RECOLETOS-PRADO

ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL

ANEXO 7

ANÁLISIS DE LA VEGETACIÓN ARBÓREA CON


POSIBLE AFECCIÓN POR EL FUTURO
APARCAMIENTO SUBTERRÁNEO DE LA PLAZA DE LA
LEALTAD

Junio 2010

AYUNTAMIENTO DE MADRID. ÁREA DE GOBIERNO DE URBANISMO Y VIVIENDA


C o o r d i n a c i ó n G e n e r a l d e P r o y e c t o s S i n g u l a r e s
ANEXO 7. ANÁLISIS DE LA VEGETACIÓN ARBÓREA
CON POSIBLE AFECCIÓN POR EL FUTURO
APARCAMIENTO SUBTERRÁNEO DE LA PLAZA DE LA
LEALTAD PROPUESTO EN EL PLAN ESPECIAL
RECOLETOS – PRADO (MADRID)

Madrid, octubre de 2008

LABORATORIO DE DASOMETRÍA, ORDENACIÓN DE MONTES Y VALORACIÓN


AGRARIA
DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Y GESTIÓN FORESTAL
LABORATORIO DE PATOLOGÍA FORESTAL Y CONSERVACIÓN DE MADERAS
DEPARTAMENTO DE SILVOPASCICULTURA
ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE INGENIEROS DE MONTES
UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID
PERSONAL

- Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes

- D. Antonio Prieto Rodríguez, Doctor-Ingeniero de Montes, Catedrático


de Universidad de Dasometría, Ordenación de Montes y Valoración
Agraria del Departamento de Economía y Gestión Forestal de la Escuela
Técnica Superior de Ingenieros de Montes y Profesor de Arquitectura del
Paisaje de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad
Politécnica de Madrid.

- D. José Antonio Sáiz de Omeñaca González. Doctor en Ciencias y


Profesor Titular de Universidad de Patología Forestal y Conservación de
Maderas del Departamento de Silvopascicultura de la Escuela Técnica
Superior de Ingenieros de Montes y Profesor de Arquitectura del Paisaje
de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad
Politécnica de Madrid.

- Dª Ana Macías Palomo. Ingeniero de Montes. Doctorando en el


Departamento de Economía y Gestión Forestal de la Escuela Técnica
Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de
Madrid.

- Dª Mercedes Hernández Rubio. Ingeniero de Montes. Doctorando del


Departamento de Economía y Gestión Forestal de la Escuela Técnica
Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid.

- Dª Elena Vega Revenga. Ingeniero de Montes. Doctorando del


Departamento de Economía y Gestión Forestal de la Escuela Técnica
Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid.
INDICE

0. CONCLUSIONES 1

1. ANTECEDENTES 4

2. SITUACIÓN DE PARTIDA 6

1. Introducción 6

2. Climatología del municipio de Madrid 6


2.1. Características climatológicas generales de la Comunidad
de Madrid 7
2.2. Elección de la estación meteorológica 8
2.3. Observatorio meteorológico de Madrid 9
2.4. Observatorio meteorológico de Barajas 45
2.5. Observatorio meteorológico de Puerta de Hierro 46
2.6. Influencia de la urbanización sobre las variables climáticas 49
2.7. Resumen 54

3. Características ecológicas de las especies 54


3.1. Vegetación en la ciudad 54
3.2. Cedro 56
3.3. Arce 60
3.4. Castaño de Indias 61
3.5. Plátano 62
3.6. Daños bióticos y abióticos 63
3.7. Conclusiones 63

4. Raíces de los árboles 64


4.1. Tipología de las raíces 65
4.2. Dimensiones de las raíces 65
4.3. Daños a las raíces de los árboles 69
4.4. Árboles encima de aparcamientos 71
4.5. Factores que intervienen en los daños a las infraestructuras
por raíces 72
4.6. Daños en infraestructuras por raíces 78
4.7. Procedimientos de análisis de las raíces de los árboles 83
5. Árboles analizados 85
5.1. Descripción general del arbolado de la Plaza de la Lealtad 86
5.2. Árboles potencialmente afectados por el
aparcamiento subterráneo 88
5.3. Árbol 74. Cedrus libani 89
5.4. Árbol 77. Aesculus hippocastanum 91
5.5. Árbol 78. Cedrus atlántica 94
5.6. Árbol 79. Acer pseudoplatanus 96
5.7. Árbol 80. Acer pseudoplatanus 98
5.8. Árboles 84 a95. Platanus hispanica 99
5.9. Raíces de los árboles analizados 105

3. PROPUESTAS DE ACTUACIÓN 111

1. Introducción 111

2. Normas técnicas de jardinería y paisajismo 114


2.1. Protección de áreas de vegetación contra
contaminaciones químicas 117
2.2. Protección de áreas de vegetación contra el fuego 117
2.3. Protección de áreas de vegetación contra el
exceso y embalsamiento de agua 117
2.4. Protección de los árboles contra posibles daños mecánicos
117
2.5. Protección de la zona radical 118
2.6. Protección de la zona radical ante vaciados de tierra 118
2.7. Protección de la zona radical durante la apertura de zanjas
y otras excavaciones 118
2.8. Protección de la zona radical en caso de construcciones 119
2.9. Protección de la zona radical en caso de
sobrecargas temporales 119
2.10. Protección de la zona radical en caso de descenso
pasajero del nivel de las aguas freáticas 119
2.11. Protección de la zona radical en caso de recubrimientos 120

3. Normas técnicas específicas del Ayuntamiento de


Madrid y legislación de la Comunidad de Madrid 120

4. Pliego típico de condiciones técnicas de trabajos de jardinería 121

4. FECHA Y FIRMA 123

Anexo I: pliego de condiciones técnicas de trabajos de jardinería 124


Conclusiones

CONCLUSIONES

Con respecto a la vegetación arbórea con posible afección por el futuro


aparcamiento subterráneo de la Plaza de la Lealtad (Madrid), propuesto
en el Plan Especial Recoletos – Prado”, se pueden extraer las siguientes
conclusiones:

- En la Plaza de la Lealtad, existen 141 árboles, de los que únicamente se


consideran que pueden ser potencialmente afectados, por la
construcción del aparcamiento 19, con la siguiente distribución:

- 5 árboles en la zona verde que rodea al Monumento a los Caídos: 1


Cedrus libani (cedro del Líbano), 1 Cedrus atlántica (cedro del Atlas),
1 Aesculus hippocastanum (castaño de Indias) y 2 Acer
pseudoplatanus (sicomoros). Todos los árboles anteriores, a excepción
del cedro del Atlas, están catalogados como singulares por el
Ayuntamiento de Madrid.

- 14 árboles en la acera situada delante del edificio de la Bolsa de


Madrid: todos son Platanus hispanica (plátano de paseo), muchos de
ellos de pequeña dimensión (han sustituido recientemente a otros
plátanos muertos) y vegetan en alcorques situados en la acera.

- El estado fitosanitario de todos los árboles es bueno a excepción del


castaño de Indias, cuyo estado vegetativo es deplorable (pudriciones
en tronco, ramas y raíces, tronco hueco, presencias de cuerpos de
fructificación de Fomes fomentarius), con podas drásticas que han
reducido su altura a la mitad, riesgo de rotura por el viento, nula función
paisajista, estética o medioambiental y una duración de supervivencia
biológica inferior a 5 años.

Este árbol presenta el problema de que posiblemente se muera, por


causas naturales, durante la obra, por lo que seguramente se achacará
a los trabajos del aparcamiento (más tratándose de un árbol
catalogado como singular). Por ello, se aconseja arbitrar el
procedimiento más adecuado para evitar esta circunstancia.

- El sistema radical de las especies de los árboles analizados, por especie,


en suelos forestales, presenta las siguientes características, cedro:
principal y secundarias, penetrantes y profundas; arces: raíz principal y
secundarias poco profundas; castaño de Indias: pivotante (raíz principal

1
Conclusiones

vertical); plátanos: raíces potentes y desarrolladas. En suelos urbanos de


zonas verdes, sueltos, fértiles, bien drenados y con riego superficial, el
sistema radical se constituye de raíces secundarias que se extienden
mucho más superficialmente que en profundidad (no llegando a pasar
de 60 – 80 cm).

Aunque los árboles tengan raíces pivotantes fuertes, éstas abortan si no


pueden seguir profundizando por encontrarse con un obstáculo y su
falta se ve compensada por el desarrollo de las raíces secundarias. Por
consiguiente, se considera suficiente una profundidad de suelo de 1,00 –
1,50 m por encima del techo del aparcamiento.

- Aunque existen diversos sistemas de determinación del alcance en


extensión y profundidad de las raíces, la falta de su operatividad (alto
coste de empleo, destrucción del árbol, falta de precisión, etc.), hace
que la estimación de su extensión en superficie se haya realizado
teniendo en cuenta las características de las especies consideradas, del
reconocimiento sobre el terreno y de experiencias en trabajos previos
sobre raíces de árboles. En este sentido, en el caso de los árboles
catalogados como singulares (Cedrus libani, Aesculus hippocastanum y
Acer pseudoplatanus), se considera suficiente la distancia existente
actualmente entre sus troncos y la calzada, para garantizar su
supervivencia, si el aparcamiento proyectado no sobrepasa esta zona
límite.

Si por necesidad de proyecto fuera necesario que el vaciado del


aparcamiento invadiera la actual acera y, complementariamente,
parte de la zona verde, se debería rebajar la cota del aparcamiento de
tal manera que quedara una superficie de sobrevuelo, de 1,00 – 1,50 m
de altura, entre la dársena de estacionamiento y la superficie, en una
extensión correspondiente al menos a la acera y a la parte de zona
verde invadida por la excavación.

En este sentido, se debe recordar, que las Normas Tecnológicas de


Jardinería y Paisajismo, desarrolladas y editadas por el Colegio Oficial
de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Peritos Agrícolas de Cataluña que
cuentan con el apoyo técnico de la Asociación Española de Parques y
Jardines Públicos, establecen que “no se abrirán zanjas ni se harán otras
excavaciones en toda la zona radical. Si esto fuera inevitable, sólo se
podrán hacer de forma manual y, como mínimo, a 2,5 m del pie del
tronco (a 2 m, si son palmeras y palmiformes)”. En el caso de los árboles,
potencialmente afectados por la construcción del aparcamiento de la
Plaza de la Lealtad, la distancia mínima que se recomienda mantener
es de 3,96 m.

Debido a que en principio, no se sabe a priori la extensión que alcanzan


las raíces de los árboles analizados, la solución técnica a adoptar

2
Conclusiones

definitiva se haría con la vigilancia de la excavación en la zona


afectada para controlar y evaluar las raíces que aparezcan, tipo,
número e importancia.

- Se debe llamar la atención de forma especial, la actuación a realizar


sobre el castaño de Indias (Aesculus hippocastanum), que presenta una
situación fitosanitaria muy delicada (el árbol está moribundo), para que
no se achaque su más que previsible muerte a las obras que se realicen
(su suerte es independiente de cualquier obra).

- En el caso particular de los plátanos de paseo (Platanus hispanica),


ninguno de los cuales está catalogado como singular, al vegetar en
alcorques en aceras, su sistema radical no plantea problemas. Además,
son árboles muy “plásticos” que se recuperan con facilidad de recortes
drásticos de raíces y ramas.

- Con respecto a la posibilidad de producción de daños en la


infraestructura del túnel, por las raíces de estas especies, se consideran
a largo plazo no significativos, siempre que se mantengan
simultáneamente, las siguientes circunstancias:

- Que el techo del aparcamiento esté bien impermeabilizado y no


presente fisuras por donde pueden penetrar las raíces.

- Que el sistema de drenaje del suelo situado encima del


aparcamiento se mantenga operativo y no permita la acumulación
de agua en forma de balsas en su interior.

- Que el tipo de suelo de relleno en la parte superior del túnel, no sea


arcilloso para evitar movimientos de expansión – contracción con la
cantidad de agua del suelo.

Con los requisitos anteriores, no se considera necesario el empleo de


ningún procedimiento de control de la trayectoria de las raíces o de
barreras antirraíces.

3
Antecedentes

ANTECEDENTES

Se presenta la memoria del estudio denominado “Análisis de la


Vegetación Arbórea con Posible Afección por el Futuro Aparcamiento
Subterráneo de la Plaza de la Lealtad (Madrid), Propuesto en el Plan
Especial Recoletos – Prado”, realizado, a petición del Ayuntamiento de
Madrid, por la Fundación General de la Universidad Politécnica de Madrid
a través de los laboratorios de Dasometría, Ordenación de Montes y
Valoración Agraria del Departamento de Economía y Gestión Forestal y
Patología Forestal y Conservación de Maderas del Departamento de
Silvopascicultura de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes
de la Universidad Politécnica de Madrid.

El estudio se centrará exclusivamente en los árboles de la Plaza de La


Lealtad potencialmente afectados por la realización del aparcamiento
subterráneo propuesto en el Plan Especial Recoletos – Prado y se
estructura en los siguientes apartados:

- Situación de partida. Se hace un análisis general del clima de Madrid y


las modificaciones que puede sufrir en la Plaza de la Lealtad
(fundamentalmente desde el punto de vista del viento por su
importancia sobre el arbolado).

Se consideran algunos aspectos de la vegetación arbórea con respecto


al microclima de las ciudades (isla de calor), y se exponen los
principales aspectos genéricos, selvícolas y ecológicos (habitación,
estación, temperamento, porte y enraizamiento, crecimiento,
longevidad y reproducción) de las especies correspondientes a los
árboles potencialmente afectados por el aparcamiento de la plaza de
la Lealtad.

Se exponen los aspectos más representativos de las raíces de los árboles


(tipología, dimensiones, daños que pueden sufrir) y el problema que
plantea la construcción de infraestructuras subterráneas a los árboles
existentes. También se hace una relación de los factores que intervienen
en los daños que las raíces pueden causar a las infraestructuras. A
continuación, se exponen los procedimientos para detectar la
presencia de raíces y efectuar su medición. Este apartado, termina con
la estimación de la afección que sobre el arbolado puede tener el
futuro aparcamiento subterráneo.

Finalmente, se describe de forma general, el arbolado de la Plaza de la

4
Antecedentes

Lealtad y se determinan los árboles potencialmente afectados por el


aparcamiento. En cada uno de ellos, se establecen sus principales
características (dimensiones, estado fitosanitario, singularidad, etc.), se
establecen las distancias a la calzada y las proyecciones de la copa
sobre la misma y las afecciones por las obras a las raíces de los árboles y
de estas a las obras.

- Propuesta de actuación. En este, apartado se desarrolla la forma de


actuación e intervención antes de la ejecución de las obras, durante las
mismas y una vez concluidas, a efectos de una mejor intervención sobre
el patrimonio verde, para ello se relaciona la normativa a considerar en
la realización de actuaciones sobre el arbolado urbano o de obras en su
entorno, especialmente la correspondiente a las Normas Tecnológicas de
Jardinería y Paisajismo (NTJ), así como a las del Ayuntamiento y
Comunidad de Madrid. De una manera más específica, se exponen los
principales aspectos relativos a la protección de las áreas de vegetación
y de la zona radical de los árboles. En anexo, se recoge un pliego típico
de condiciones técnicas de trabajos de jardinería.

5
Situación de partida

SITUACIÓN DE PARTIDA

1. INTRODUCCIÓN

La determinación de la situación de partida del arbolado de la Plaza de la


Lealtad con posible afección por la construcción de un nuevo
aparcamiento, se estructura en los siguientes apartados:

- Climatología del municipio de Madrid.

- Características ecológicas de la especies.

- Raíces de los árboles.

- Árboles analizados.

2. CLIMATOLOGÍA DEL MUNICIPIO DE MADRID

La ciudad de Madrid, se encuentra ubicada en la zona central de la


Península Ibérica, a pocos kilómetros al norte del Cerro de los Ángeles,
centro geográfico de ésta. Las coordenadas de la ciudad son 40°26′ N,
3°41′ O y su altura media sobre el nivel del mar es de 667 m. El contexto
geográfico y climático de Madrid es el de la Submeseta Sur, dentro de la
Meseta Central. La ciudad está situada a pocos kilómetros de la Sierra de
Guadarrama e hidrográficamente se encuentra emplazada en la cuenca
del río Tajo.

El principal río de Madrid es el Manzanares, que penetra en el municipio


por el Monte de El Pardo alimentando el embalse del mismo nombre, al
que también llegan las aguas de los arroyos de Manina y Tejada. Pasado
este espacio natural, el río comienza su curso urbano en torno a la Ciudad
Universitaria, entrando después, brevemente, en la Casa de Campo,
donde recibe las aguas del arroyo de Meaques.

En su siguiente tramo, sirve de frontera entre numerosos distritos, dejando


en su margen suroeste a los de Latina, Carabanchel, Usera y Villaverde y
en el noreste a los distritos Centro, Arganzuela, Puente de Vallecas, Villa de
Vallecas y al resto de la ciudad. En esta fase, concretamente entre los
distritos de Arganzuela y Puente de Vallecas, recibe el cauce del soterrado
arroyo Abroñigal, cuyo recorrido coincide en su casi totalidad al de la

6
Situación de partida

autopista calle M - 30, al usarse la depresión causada por su cauce como


medida de insonorización de la vía rápida; también recibe las aguas del
arroyo Butarque, éstas en torno al distrito de Villaverde.

A su salida de la ciudad de Madrid, el río entra en el extremo oriental del


municipio de Getafe, donde recibe las aguas del arroyo Culebro, para
desembocar poco después en las aguas del río Jarama, ya en el entorno
de Rivas-Vaciamadrid. Además, de los que desaguan en el Manzanares,
existen otros pequeños cursos fluviales en la ciudad de Madrid y en su
entorno. Es el caso de los arroyos de la Moraleja, de la Vega, Valdelamasa
o Viñuelas, que desaguan directamente en el Jarama o del arroyo
Cedrón, que lo hace en el río Guadarrama.

2.1. Características climatológicas generales de la Comunidad de Madrid

Tres son los factores que condicionan el clima de la Comunidad de


Madrid: la posición latitudinal, las diferencias topográficas y la situación en
el interior de la Península.

Por su latitud meridional, la Comunidad de Madrid es una zona de


transición en la que confluyen los mecanismos y características de los
climas templados y subtropicales áridos. Los primeros actúan durante la
estación fría con una sucesión de tipos de tiempo variados en los que
alternan períodos lluviosos asociados a las borrascas atlánticas y al frente
polar, con otros secos anticiclónicos de diverso tipo, esencialmente fríos.

En verano, el ambiente climático presenta connotaciones similares a las


del vecino continente africano, el anticiclón subtropical de las Azores se
desplaza hacia el norte y los días secos y calurosos sólo se ven
interrumpidos por alguna tormenta aislada de carácter convectivo.
Primavera y otoño son dos estaciones de transición, en las que pueden
aparecer indistintamente situaciones típicas de las dos estaciones
precedentes: las heladas tardías de abril y mayo reflejan claramente la
persistencia de situaciones invernales hasta bien entrada la primavera; los
denominados popularmente veranillos de los apóstoles (el de San Miguel y
el de San Martín) son un claro indicio de la prolongación del verano hasta
finales de septiembre y comienzos de octubre.

Las características topográficas y la disposición del relieve modifican estos


rasgos generales: los totales anuales de precipitaciones y las temperaturas
varían de manera acusada entre las elevadas cumbres de Somosierra y
Guadarrama con altitudes superiores a los 2.000 metros, la zona de rampa
al pie de las sierras y los páramos y campiñas. Por último, la elevada altitud
media, y su situación en el interior de la Península, alejada de las
influencias del Mediterráneo y el Atlántico, le confieren un claro matiz de
continentalidad, con inviernos excesivamente fríos y veranos muy

7
Situación de partida

calurosos.

Otros factores como la orientación de los valles fluviales, la existencia de


embalses y los núcleos urbanos modifican las condiciones climáticas
locales. Por ello, en la Comunidad de Madrid, a pesar de su pequeña
extensión, se encuentra una gran diversidad de ambientes y tipos
climáticos en cuya configuración intervienen tanto factores naturales
como otros relacionados con la acción antrópica.

En resumen, el clima de la ciudad de Madrid se sitúa dentro del grupo de


los climas de tipo mediterráneo continental extremado (Font, 1983)1,
caracterizados por sus escasas precipitaciones anuales, verano seco y
fuerte amplitud térmica. Estas características se aprecian bien al analizar
los datos pluviométricos y termométricos (temperaturas medias mensuales)
de las estaciones del Retiro, Barajas y Puerta de Hierro. Además, hay que
tener en cuenta la influencia de las condiciones urbanas sobre las
variables climáticas.

2.2. Elección de la estación meteorológica

Las características climatológicas propias de las tres estaciones son las


siguientes:

- Para el estudio climático se ha elegido el observatorio meteorológico de


Madrid “Retiro” que se encuentra en el propio Parque del Retiro de
Madrid, situada a 40º 24’ 40” N de latitud, 3º 40’ 41” W de longitud y una
altitud de 667 m. La razón de su elección, está basada en que en el
propio Instituto Nacional de Meteorología (INM) recomiendan la toma
de datos de dicha estación por ser la más adecuada, cercana y
completa para las características de la zona en estudio. La serie de
datos analizada comprende desde los años 1971 hasta 2000, lo cual
supone una representatividad bastante alta en cuanto al
comportamiento del clima del municipio de Madrid.

- La estación meteorológica de Barajas, situada a 40º 27’15” N de latitud,


3º 32’ 39” W de longitud y una altura de 582 m (algo más alejada de la
zona de estudio que el observatorio del Retiro) para el periodo
comprendido entre los años 1971 y 2000, por lo que se podrán realizar
comparaciones de ambas zonas y poder analizar con mayor exactitud
la influencia urbana sobre el clima (El Retiro que está situado en el
centro de Madrid y Barajas, situado en el borde oriental).

- La estación meteorológica de Puerta de Hierro, situada a 40º 27’ N de

1Font, I.; 1983. Climatología de España y Portugal. Instituto Nacional de Meteorología. 296
pp. Madrid.

8
Situación de partida

latitud, 3º 44’ W de longitud y una altitud de 630 m. Está situada justo en


la zona de estudio (por el Puente de los Franceses localizado a 40º 26‘ N
y 3º 44’ W), en la parte noroeste del municipio madrileño, marcando el
límite entre la ciudad y el Monte de El Pardo. De esta estación se ha
registrado una serie de datos menor que en las estaciones anteriores y
más antiguos (periodo de 1969 a 1988), además la cantidad de
variables medidas es menor que en las anteriores. Sin embargo, es
importante mencionarla ya que se localiza muy cerca de la zona de
interés.

2.3. Observatorio meteorológico de Madrid

En el cuadro 1, se resumen los datos más relevantes de la serie climática


de 30 años en la estación meteorológica. Más adelante también se
analizarán otros datos, igualmente importantes, como pueden ser las
máximas o mínimas absolutas (aunque no aparezcan reflejados a
continuación).

9
Situación de partida

Cuadro 1. Datos generales de la estación meteorológica “RETIRO”.

ENER FEBRER ABRI JULI AGOST SEPTIEMBR NOVIEMBR


METEORO MARZO MAYO JUNIO OCTUBRE DICIEMBRE AÑO
O O L O O E E
t 6,1 7,9 10,7 12,3 16,1 21 24,8 24,4 20,5 14,6 9,7 7 14,6
T 9,7 12 15,7 17,5 21,4 26,9 31,2 30,7 26 19 13,4 10,1 19,4
tm 2,6 3,7 5,6 7,2 10,7 15,1 18,4 18,2 15 10,2 6 3,8 9,7
Días Tmed >
0 0 0 2 10 23 30 30 23 5 0 0 123
18ºC
Días Tmax >
0 0 0 2 8 20 29 29 19 2 0 0 109
25ºC
Días Tmax >
0 0 0 0 1 9 20 19 6 0 0 0 56
30ºC
P 37,4 35 25,9 47,3 51,8 24,6 15,1 10,2 27,6 48,9 56,1 55,9 435,7
Días P
9 9 7 11 12 7 3 3 5 9 9 11 97
apreciable
Días P > 5mm 3 2 2 3 4 2 1 1 2 3 4 4 29
Días P > 10mm 1 1 1 2 2 1 0 0 1 2 2 2 13
HR 71 65 54 54 53 46 39 41 51 64 70 72 57
DN 1 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 4
DT 0 0 1 1 3 3 3 2 2 1 0 0 16
DF 5 4 2 1 0 0 0 0 0 1 5 6 24
DH 6 3 1 0 0 0 0 0 0 0 1 4 16
DD 8 6 7 5 4 8 16 14 9 6 7 7 97
I (horas) 147,8 156,7 213,9 231 271,6 310,1 359 334,6 260,7 198,1 157 123,6 2.769,4
V > 55 km/h 2 2 2 2 1 1 1 1 1 1 1 2 16
Vmax viento 83 85 83 94 77 81 101 103 79 80 79 88 86
t (ºC) : temperatura media mensual/anual DN: días de nieve I : horas de sol
T (ºC) : temperatura media mensual de máximas/anual DT: días de tormenta V(km/h): velocidad del
viento
tm (ºC): temperatura media mensual de mínimas/anual DF: días de niebla
P(mm): precipitación DH: días de helada (<0ºC)
HR (%): humedad relativa DD: días despejados

10
Situación de partida

2.3.1. Régimen térmico

El régimen térmico, corresponde a la primera parte del cuadro 1 y se


expone a continuación en el cuadro 2.

Cuadro 2. Análisis térmico del término municipal de Madrid.

Ene Feb Mzo Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic
t 6,1 7,9 10,7 12,3 16,1 21 24,8 24,4 20,5 14,6 9,7 7
T 9,7 12 15,7 17,5 21,4 26,9 31,2 30,7 26 19 13,4 10,1
tmin 2,6 3,7 5,6 7,2 10,7 15,1 18,4 18,2 15 10,2 6 3,8

El análisis de estos datos se completa con los registros de temperaturas


absolutas en la estación (cuadro 3).

Cuadro 3. Temperaturas absolutas en la estación Retiro.

Ene Feb Mzo Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic
Tabs 18,4 21 25,9 28,9 32,6 38 39,5 40 37 28,4 22,4 18,6
30/ 28/ 21/ 27/ 31/ 30/ 24/ 20/ 8/ 6/ 6/ 1/
Fecha
1983 1987 1992 1987 2000 1994 1995 1993 1988 1983 1985 1979
Mediamax 14,6 17,7 22,5 24,6 28,5 33,4 36,6 35,8 32,1 25,4 19,3 15,4
(tm)abs -7.4 -6.5 -3.8 -1.6 1.9 4,4 10 10,8 5,2 0 -3 -4,4
13/ 13/ 1/ 13/ 4/ 3/ 29/ 23/ 24/ 31/ 22/ 2/
Fecha
1985 1983 1993 1986 1991 1984 1977 1977 1979 1974 1985 1980
Mediamin -1,9 -1 0,5 2 5,.1 9,6 13,3 13 9,5 5,1 0,5 -1,3

Esta zona es de clima típicamente continental, con mucho calor en


verano y frío moderado en invierno. A pesar de que esta afirmación se
hace a la vista inicial de los datos de temperatura, este hecho se
corrobora aplicando la fórmula del índice de Gorczynski (1920) que se
obtiene de dividir entre el seno de la latitud la diferencia entre la tm de los
meses más cálido y más frío respectivamente y aplicarle unos coeficientes
correctores.

Para dicho índice se obtiene un valor de 33,68, lo que se corresponde con


un clima muy continental. Lo mismo ocurre para el cálculo del índice de
Kerner, que divide la diferencia entre la tm de los meses más cálido y más
frío con la diferencia entre la tm de octubre y abril. Con esta fórmula se
obtiene un valor de 12,29 lo que se corresponde con una zona de clima
continental aunque muy cercana también a muy continental. La media
anual se encuentra en torno a los 15 ºC, lo cual es bastante adecuado
para la mayoría de especies vegetales utilizadas en la jardinería de
nuestras latitudes.

El cuadro de temperaturas absolutas, representa datos muy exagerados

11
Situación de partida

para los meses invernales que si bien son reales y se han producido en
algún momento de la serie, no representan con total veracidad la realidad
de la situación en los meses expuestos. Los datos de medias de esas
temperaturas máximas y mínimas absolutas son bastante más cercanos a
los calculados como medias de esos meses y por tanto sirven para
identificar mejor la problemática de temperaturas.

Por tanto, en los meses más fríos, las temperaturas más bajas se
encuentran cercanas a los 0 ºC pudiendo variar 2 ºC por arriba o por
debajo de la media (calculando la desviación típica) aunque de manera
puntual la variación puede llegar hasta 3 ó 4 ºC por cualquiera de los dos
lados, dependiendo si es de día o por la noche.

En los meses más calurosos las temperaturas más cálidas ascienden de


media a unos 30 ºC con una desviación igual que en el caso anterior de
unos 2 ºC por encima o por debajo y de manera puntual entre 5 o 6 ºC.

- Temperaturas primaverales

Los meses de primavera son importantísimos ya que muchas de las


especies se encuentran en pleno periodo de crecimiento y las
temperaturas juegan un papel fundamental para que éstas sean
capaces de desarrollarse correctamente.

Las temperaturas van ascendiendo progresivamente desde el inicio de la


primavera hasta su final. Las temperaturas suelen moverse entre los 10 ºC
de marzo, los 12 de abril y los 16 de mayo. La variación con respecto a
estas temperaturas medias habituales no suele sobrepasar los 2 ºC. Si se
habla de temperaturas máximas o mínimas registradas en estos meses se
encuentra una variación de unos 5 ºC como máximo (figura 1).

Por tanto y para generalizar, la temperatura primaveral de la zona varía


entre los 5 – 20 ºC, pero ya que dicho rango es bastante amplio y se
fundamenta en el análisis de máximas y mínimas se puede simplificar
diciendo que la temperatura se suele encontrar entre los 10 – 16 ºC.

Mar Abr May


t 10,7 12,3 16,1
T 15,7 17,5 21,4
tmin 5,6 7,2 10,7
Tabs 25,9 28,9 32,6
Mediamax 22,5 24,6 28,5
(tm)abs -3,8 -1,6 1,9
Mediamin 0,5 2 5,1

12
Situación de partida

25

tmin (ºC)
2
0 t (ºC)
15
T
10 (ºC)
5
T (ºC)

0 t (ºC)

MARZO
ABRIL
MAYO

Figura 1. Gráfico de temperaturas primaverales.

De este apartado, también es interesante el posible establecimiento de un


periodo fiable libre de heladas. Del análisis de temperaturas máximas y
mínimas absolutas se observa cómo abril y mayo prácticamente pueden
ser descartados fuera del periodo de heladas, ya que sólo en el primero se
ha registrado alguna vez temperaturas por debajo de 0 ºC y nunca han
sido muy por debajo de esta temperatura (- 1,3 ºC el 13 de abril de 1986).
En marzo, sin embargo, si se han registrado heladas un poco intensas (- 3,8
ºC), aunque nunca de una manera continuada, es decir, responden más
bien a situaciones particulares de algún año, de hecho no se registran
temperaturas por debajo de los 0 ºC desde 1993. A pesar de ello, en este
mes siempre hay registro de alguna temperatura cercana a los 0 ºC, por
tanto el periodo absolutamente fiable de establecimiento de fin de
heladas primaverales se encuentra a principios de abril.

Hay que tener en cuenta las posibles temperaturas altas de esta época. Lo
normal es que asciendan como mucho a los 25 ºC, pero observando el
cuadro de temperaturas máximas absolutas se ve cómo en mayo se
pueden alcanzar los 30 ºC, o al menos una temperatura bastante
cercana, por lo que habrá de ser considerado no sólo a la hora de elegir
las especies sino también a la hora de establecer el riego.

- Temperaturas en el periodo verano – otoño

En la época de verano es muy importante analizar el parámetro de


temperaturas máximas por los posibles golpes de calor que puedan sufrir la
vegetación. Una correcta estimación de las temperaturas compensada
correctamente con el riego permitirá mantener la vegetación que se
quiera introducir. Sin embargo, en la época otoñal sería útil estimar los
posibles riesgos de heladas, desde el punto de vista tanto de intensidad

13
Situación de partida

como de establecimiento de un posible periodo de aparición.

Empezando por los meses de verano, se observa como asciende la


temperatura desde el primer mes hasta llegar a estabilizarse en su último
mes. Por tanto, se puede afirmar que a lo largo del año tanto julio como
agosto son además de los meses más calurosos, prácticamente iguales
desde el punto de vista de temperaturas, lo cual se puede constatar
observando sus temperaturas medias que son 24,8 ºC y 24,4 ºC
respectivamente. Son igual de parecidos tanto en sus parámetros de
media de máximas como de media de mínimas. Por tanto las
temperaturas de estos meses oscilan entre los 15 ºC de alguna noche del
mes de junio y los 31 ºC de julio y agosto.

En esta época del año, es bastante fácil que se superen hasta en 5 ºC por
encima la temperatura media de máximas de cada mes, es decir, que
según los datos de la serie climática es frecuente encontrar en estos meses
días con hasta 36 ºC. Esto es lo normal y así lo refleja la media de máximas
absolutas, sin embargo también se han registrado temperaturas de hasta
38 y 40 ºC lo cual supone un golpe de calor muy fuerte para las plantas. En
esta época por tanto hay que tener muy en cuenta que ante tales
temperaturas en julio y agosto hay que estar muy pendiente del riego así
como de la exposición que puedan tener aquellas plantas que sean
menos resistentes a este exceso de calor. Las temperaturas mínimas no
suponen ningún problema.

Con respecto al otoño, la temperatura se sitúa bastante cerca de la


media anual para ir haciéndose al final del periodo un poco más fría. Se
pasa de una temperatura media de unos 20 ºC hasta los 10 ºC de
noviembre, en donde comienza de nuevo el frío. En septiembre sigue
haciendo calor pero no como en los meses que le preceden, situándose la
media de máximas en torno a los 26 ºC que pueden llegar a ser 5 ºC por
encima de manera excepcional según la media de máximas absolutas.
Igualmente en octubre las temperaturas son bastante suaves en torno a
los 15 ºC y no suele haber ningún tipo de problemas por bajas
temperaturas ya que como refleja la media de mínimas absolutas, que se
encuentra en torno a los 5 ºC, empieza a hacer frío pero no en exceso. Por
tanto es de esperar que hasta esta época las plantas retomaran el
crecimiento ante las buenas temperaturas esperadas al salir de la parada
estival (figura 2).

14
Situación de partida

Sep Oct Nov


tmin T 20,5 14,6 9,7
25
(ºC) T 26 19 13,4
tmin 15 10,2 6
20

t (ºC)
15 Tabs 37 28,4 22,4
Mediam
10
32,1 25,4 19,3
ax
5
(tm)abs 5,2 0 -3
0 Mediami
9,5 5,1 0,5
T (ºC) n
SEPTIEMBRE
OCTUBRE t (ºC)

NOVIEMBRE tmin (ºC)

Figura 2. Gráfico de temperaturas del periodo verano-otoño.

El peligro potencial de que se produzcan heladas otoñales que pudieran


dañar a las plantas se encuentra en noviembre. La media de las mínimas
registradas como se puede observar es cercano a 0 ºC y se han producido
en la serie con cierta regularidad temperaturas negativas en esa época.
La intensidad de las mismas es más o menos equivalente a las posibles
heladas primaverales que se podían producir en marzo, es decir, como
mucho un par de grados por debajo de 0 ºC. Estas heladas pueden no ser
demasiado intensas pero, sin embargo, si son muy peligrosas ya que la
planta puede no haber detenido totalmente su actividad y de tal forma
producirla gran daño. Por tanto, el periodo libre de heladas termina en
octubre.

- Temperaturas invernales

En el invierno se alcanzan temperaturas muy bajas, lo suficientemente


bajas como para desechar una gran cantidad de plantas por su baja
resistencia a las mismas. Ya en el mes anterior habían comenzado a bajar
las temperaturas pero en diciembre se registran las temperaturas más
bajas del año junto con enero. En diciembre aunque la temperatura no
sea tan baja como en el mes siguiente, es el único mes en el que a lo largo
de toda la serie siempre se ha registrado una mínima absoluta negativa.

Las mínimas de estos meses se encuentran casi siempre en unos 2 ºC bajo


cero como mucho aunque cabe destacar que el récord de temperatura
baja lo tiene enero con -7,4 ºC, temperatura lo suficientemente baja como
para que durante un periodo pequeño hacerle mucho daño a yemas y
madera. A pesar de ello, la temperatura se mantiene en torno a los 7 ºC
en estos meses (figura 3).

15
Situación de partida

1
Dic Ene Feb
2
T 7 6,1 7,9
1 tmin (ºC)
0 T 10,1 9,7 12
8
t (ºC) tmin 3,8 2,6 3,7
6 Tabs 18.6 18.4 21
T (ºC)
Mediamax 15.4 14.6 17.7
4

(tm)abs -4.4 -7.4 -6.5


2
Mediamin -1.3 -1.9 -1
0

T
DICIEMBRE (ºC)
ENER t
(ºC)
O FEBRERO tmin
(ºC)

Figura 3. Gráfico de temperaturas invernales.

Enero es el mes más duro con diferencia ya que aunque es capaz de


llegar a temperaturas de 14 ºC durante el día, se encuentra de manera
habitual en temperaturas cercanas a los 0 ºC durante todo el mes
pudiendo llegar como se ha indicado a otras muy por debajo de ese
límite. Por tanto, enero será el mes en el que se basará el estudio para
establecer los límites de elección de plantas por su tolerancia al frío.

Posteriormente, en febrero vuelven a subir las temperaturas y aunque si


bien las mismas siguen siendo bajas ya no lo son tanto como en enero. Se
llegan a temperaturas como mucho un grado por debajo de cero que
aunque pueden ser más bajas, de manera habitual se sitúan por encima
de los 3 ó 4 ºC positivos.

- Régimen de heladas

Aunque el tema de las heladas ha sido tratado en los apartados de


temperaturas, se ha introducido un apartado más dada su importancia. Se
considera que ocurre una helada cuando la temperatura del aire en los
primeros 1,5 metros es de 0 ºC, si bien muchas veces, la temperatura de la
superficie del suelo puede llegar a ser 3 a 4 ºC menor que la registrada en
la zona aérea de las plantas.

Pueden darse tanto heladas invernales, heladas tempranas (otoñales) o


heladas tardías (primaverales). Como consecuencia de las temperaturas
bajas, las plantas pueden sufrir un debilitamiento de la actividad funcional
reduciéndose entre otras cosas las acciones enzimáticas, la intensidad
respiratoria, la actividad fotosintética y la velocidad de absorción del

16
Situación de partida

agua o incluso en casos extremos poder llegar a la muerte celular y la


destrucción de los tejidos.

Para el cálculo del régimen de heladas se va a utilizar dos métodos de


estimaciones indirectas como son el método de Emberger y el método de
Papadakis.

En el método de Emberger, se establecen cuatro períodos con distinto


riesgo de heladas, Hs: período de heladas seguras; Hp: periodo de heladas
muy probables; H´p: período de heladas probables y; d: período libre de
heladas (figura 4). Para este método, se ha usado temperaturas medias.
No hay período de heladas seguras (Hs) al no ser ninguna temperatura de
la media de mínimas inferior a 0º C.

0,9

d
0,8

0,7

0,6
25 Octubre 4 Enero
0,5

0,4

0,3
H´p 26 Enero 11 Abril
4 Enero 26 Enero
0,2

0,1 Hp
0

O N D E F M A MY J JL A S

Figura 4. Representación gráfica de periodo de heladas según el método


de Emberger.

En el método de Papadakis, se divide el año en tres períodos o estaciones,


EMLH: Estación Media Libre de Heladas; EDLH: Estación Disponible Libre de
Heladas y EmLH: Estación Mínima Libre de Heladas. En este método, lo que
se utiliza son las temperaturas medias de mínimas absolutas (figura 5).

0,9

0,8 17 Octubre 14 Mayo EmLH


0,7

0,6

20 Noviembre 1 Abril EDLH


0,5

0,4

EMLH
0,3

0,2
8 Diciembre 19 Febrero
0,1

O N D E F M A MY J JL A S

Figura 5. Representación gráfica de estaciones libres de heladas según el


método de Papadakis.

17
Situación de partida

2.3.2. Insolación

La luz es un factor muy importante ya que la utilizan las plantas en su vida


diaria para el proceso fotosintético. En lugares poco iluminados las plantas
suelen sufrir mucho, al tiempo que crecen más despacio y de manera algo
más débil. La falta de color o su tono amarillo suelen ser los principales
indicadores de este problema. Si los ejemplares están ubicados en sitios
expuestos a demasiada luz o a los rayos del sol directo, también pueden
sufrir graves problemas.

Los datos corroboran lo que ya se pensaba, es decir, España no tiene


ningún problema desde el punto de vista de horas de sol. Casi el 27 % de
los días son despejados lo que sumado a que la mayor parte de esos días
se concentran en los meses que mayor cantidad de iluminación hace de
este factor algo no limitante. Tampoco hay muchos días de niebla, y los
que hay están concentrados en el invierno, época de menor actividad
vegetal.

Puede que en verano se dé lugar a un exceso de luz, ya que, como se ve


en el cuadro 4, se podría llegar a superar las 10 horas de luz/día
ampliamente, por lo que habría que seleccionar correctamente la
posición de la vegetación para evitar que se queme. En primavera sin
embargo, el número de horas de luz es muy adecuado a las necesidades
de crecimiento de las plantas con bastante más de 7 horas de media.

Cuadro 4. Datos de insolación

ENE FEB MZO ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC

I (horas) 148 157 214 231 272 310 359 335 261 198 157 124

DD 8 6 7 5 4 8 16 14 9 6 7 7

DF 5 4 2 1 0 0 0 0 0 1 5 6
MEDIA
4,76 5,59 6.9 7,7 8,76 10,3 11,5 10,8 8,69 6,39 5,23 3,98
horas/día

Hay que indicar que la presencia de edificios altos podría proyectar una
gran cantidad de sombra, por lo que los datos de insolación, en algunos
casos se ven disminuidos.

2.3.3. Pluviometría

Los datos pluviométricos son muy importantes ya que indican los meses de
máximas necesidades de riego por parte de la vegetación. Un correcto
cálculo del mismo en base a la pluviometría de la zona optimizará el uso

18
Situación de partida

del agua al máximo disminuyendo gastos y no sólo eso, sino que se evitará
cualquier situación de estrés para la planta ya sea por exceso o por
defecto de agua (cuadro 5). La zona tiene una media anual de 435,7 mm
de agua de lluvia.
Cuadro 5. Datos pluviométricos.

ENE FEB MZO ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC

P (mm) 37,4 35 25,9 47,3 51,8 24,6 15,1 10,2 27,6 48,9 56,1 55,9
Días de P
9 9 7 11 12 7 3 3 5 9 9 11
apreciable
Días de P >
3 2 2 3 4 2 1 1 2 3 4 4
5 mm
Días de P >
1 1 1 2 2 1 0 0 1 2 2 2
10 mm

Como era de esperar los meses de mayor estrés hídrico son los de verano.
Julio y sobre todo agosto serán los meses en los cuáles el exceso de
temperatura y la falta de agua y humedad ambientales deberán de ser
compensados con un riego correctamente dimensionado. La curva se
pronuncia por debajo de la media anual en los meses anterior y posterior a
los de mayor déficit hídrico como son junio y septiembre.

La época anual en la cual la cantidad de agua es mayor es el paso de


otoño a invierno. Octubre, noviembre y diciembre son meses en los que la
temperatura es baja y la pluviometría es alta, sin embargo al ser la
actividad de las plantas muy baja gran parte del agua se va a perder. Los
meses de primavera son bastante lluviosos por lo general, sobre todo la
época de abril y mayo, en los cuáles las plantas se encuentran en plena
actividad vegetativa y esa agua combinada con un poco de riego
ayudará a las plantas en su proceso de desarrollo.

Si se observan los días de precipitación apreciable (cuadro 6), se ve cómo


en los meses de invierno las tormentas, aunque sean menos frecuentes,
acaban descargando más agua que en primavera con una mayor
cantidad de días. Más destacable es el caso de marzo y septiembre en
donde los pocos días que llueve dan lugar a una precipitación media
apreciable.

Cuadro 6. Datos de días de precipitación máxima.

Ene Feb Mzo Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic

Pmax 36,2 31,3 34,0 29,7 32,7 24,9 37,1 26,7 87,0 36,6 50,2 41,5
18/ 27/ 02/ 23/ 24/ 08/ 25/ 31/ 21/ 27/ 05/ 29/
Fecha
1979 1984 1978 1975 1993 1993 1986 1983 1972 1993 1997 1971

19
Situación de partida

Mediamax 11,9 12,8 10,3 15,4 15,1 10,2 9,4 5,8 13,6 13,5 19,6 16,2

Por tanto, los meses invernales son los más propicios para que se
produzcan precipitaciones intensas en un día, aunque como se ha
comentado anteriormente a la vista de los datos de precipitación media
mensual. Abril, mayo y septiembre, son muy propicios para que se
produzcan tanto tormentas primaverales en los dos primeros como
otoñales en el último. De hecho es importante reseñar el dato de 87 mm
registrados el 27 de octubre de 1972, que representa un dato
verdaderamente alto, aunque aislado. Las tormentas de verano, no son
muy frecuentes en esta zona aunque parece que en julio cuando se
produce una de estas tormentas veraniegas, si tiende a ser bastante
fuerte.

2.3.4. Régimen higrométrico

La humedad relativa media anual se sitúa en un 57 % (cuadro 7), lo cual


no es un dato muy alto. Pueden aparecer problemas de asurado y
dependiendo de las plantas pueden sufrir más o menos el efecto del calor
combinado con la baja humedad ambiental.

Cuadro 7. Datos de humedad.

Ene Feb Mzo Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic
HR (%) 71 65 54 54 53 46 39 41 51 64 70 72

Al igual que revelaban los datos de temperatura, los meses de menor


humedad son aquellos en los cuáles la vegetación sufre más por efecto
de la temperatura por lo que, como se ha comentado anteriormente,
habrá que compensarlo con un correcto riego. En los meses invernales la
humedad es bastante alta lo cual es normal según lo expresado en las
precipitaciones. Sin embargo, en meses como octubre donde la humedad
puede llegar a ser algo alta, y las temperaturas más o menos suaves,
habrá que considerar la posibilidad de aparición de problemas con
hongos y los posibles tratamientos para evitarlos.

- Diagrama ombrotérmico de Gaussen

Los climodiagramas representan gráficamente el clima de una región


poniendo en evidencia rápidamente diferencias y similitudes climáticas. En
este caso, se ha utilizado el diagrama ombrotérmico de Gaussen, que es
un diagrama cartesiano en el que se representan en abscisas los meses del

20
Situación de partida

año y ordenadas múltiples con la temperatura media mensual (ºC) en un


lateral y la precipitación media mensual (mm) en el otro. La escala de
precipitaciones es el doble que la de temperaturas, ya que según el índice
de Gaussen, el periodo de aridez está definido por “Precipitaciones =
Temperaturas x 2” (figura 6).

La zona sombreada es la que corresponde al periodo seco, es decir, aquel


periodo del año en el cuál la precipitación está por debajo del doble de
la temperatura, hasta 4 veces más en el período más seco. El crecimiento
de las plantas para estos meses se ralentiza por el calor aunque sus
exigencias siguen siendo altas, por tanto en esta época se deberá de
compensar ese déficit hídrico medioambiental con un correcto manejo
del riego.

Se dan meses muy húmedos como los de abril y mayo, de alto crecimiento
activo para las plantas en los que la temperatura está bastante por
debajo de la precipitación. En los meses invernales aunque la
precipitación es alta, al encontrarse las plantas en época de reposo
debido a las bajas temperaturas registradas, las exigencias son mínimas y
no pueden aprovechar demasiado dicha agua.

PERIODO “SECO”

Figura 6. Representación gráfica de temperatura y humedad, periodo


1971 -2000.

A continuación, se expone el climodiagrama de Gaussen correspondiente


al periodo de tiempo de 1995 – 2004, según los datos de la estación
Meteorológica del Retiro (figura 7).

21
Situación de partida

Figura 7. Datos de precipitación y temperatura del periodo 1995 – 2004.

Si se comparan ambos diagramas climáticos (figuras 6 y 7), puede


observarse una distribución parecida de las variables, sin embargo, en el
último periodo se aprecia un aumento de la temperatura media anual (en
0,6 ºC) así como un aumento de las precipitaciones que se corresponde
principalmente con los meses de invierno y primavera.

- Evapotranspiración

La devolución del agua a la atmósfera puede consistir en un proceso físico


como es la evaporación directa del agua del suelo, o consistir en un
proceso biológico como es la transpiración de los vegetales. El término de
evapotranspiración potencial fue introducido por Thornwaite para
expresar “la cantidad de agua devuelta a la atmósfera en forma de vapor
de agua en una superficie completamente cubierta de vegetación en
crecimiento activo si en todo momento existe en el suelo humedad
suficiente para su uso máximo por las plantas”. Penman definió la cubierta
vegetal como “cubierta vegetal continua de altura uniforme y que
sombree el suelo en su totalidad.

En aquellas zonas en las que se disponga de datos medidos sobre la


temperatura, humedad, viento y horas de insolación (o radiación); se
sugiere el empleo del método de Penman ya que generalmente
proporciona resultados más satisfactorios para predecir los efectos del
clima sobre las necesidades de agua en los cultivos.

La ecuación de Penman (1948), estima por medio de un modelo físico la


evaporación potencial sobre una superficie de agua libre y poco
profunda, ETo. La fórmula consta de un término de radiación y de un

22
Situación de partida

término aerodinámico, y tiene por expresión:

ETo = k · [W · (Rn + G) + (1 - W) · f(u) · (eo - e)]

- ETo: evaporación sobre superficie de agua libre (mm·(día)-1).

- k: coeficiente de conversión de energía por unidad de superficie a mm


de agua que es capaz de evaporar esa energía: k = 10/λv (cal·cm-2),
que considerando el calor de vaporización del agua queda de la
siguiente forma:

k = 10/(595-tm·0,51)

- W: factor de ponderación de los efectos de la radiación sobre la ETo, que


se calcula usando ∆, que es la pendiente de la curva de saturación del
vapor que se estima con la derivada de la fórmula de Bossen
particularizada para la temperatura media y usando la constante
psicrométrica γ para la cual habrá que usar las condiciones de presión
particulares de la zona.

- G: flujo advectivo de calor, energía disponible para evaporar por


invasiones de aire cálido. Prácticamente no se puede deducir, por lo que
se anula.

- Rn: radiación neta que es la diferencia entre la radiación neta entrante y


saliente:

Rn = (1 - α)·R – Rb

Siendo α el valor del albedo (se escogerá 0,23) y las otras dos,
radiaciones que se calculan en función de tablas que usan la tm, la
latitud, la temperatura, la tensión de vapor, la radiación solar, constantes
según la zona o el número de horas de sol.

Este factor es el más difícil de medir y algunas otras fórmulas como la de


Penman-FAO o la de Thornthwaite que usan base empírica son más
fáciles de aplicar. Al tener los datos y desear la mayor exactitud y
precisión posible se ha decidido aplicar la fórmula de Penman original.

- f(u): función de viento. Define los efectos del viento como energía
disponible para evaporar agua por medio de la expresión: f(u) = 15,36 (1
+ 0,0062·u2); siendo u2 la velocidad del viento a una altura de 2 metros y
como el anemómetro está situado a 28 metros habrá que corregirlo con
otra fórmula.

- eº - e: déficit de saturación de vapor. La tensión de saturación de vapor


se aproxima según una tabla y la tensión de vapor se obtiene como una

23
Situación de partida

fórmula en función de la humedad relativa y la tm.

Para obtener finalmente la ETP, habrá que aplicar la siguiente fórmula:

ETPPEN (mm/mes) = EToi · Ndi · ci

Siendo Ndi, el número de días de cada mes y ci, un factor de corrección


que varía en función del mes considerado. De todo lo descrito
anteriormente, se obtiene que los valores de la evapotranspiración
potencial (ETP) para los distintos meses del año, son los recogidos en el
cuadro 8.

Cuadro 8. Determinación de los valores de la ETP para los distintos meses


del año.

Mes tm k W 1-W Rn f(u) eº-e Eto ETP


Enero 6,1 0,0169 0,51 0,49 20,55 25,39 2,73 0,75 13,92
Febrero 7,9 0,0169 0,54 0,46 83,18 26,61 3,73 1,53 25,76
Marzo 10,7 0,0170 0,58 0,42 143,03 27,59 5,92 2,57 55,80
Abril 12,3 0,0170 0,60 0,40 214,61 27,93 6,59 3,44 72,23
Mayo 16,1 0,0170 0,65 0,35 265,75 27,27 8,61 4,35 107,78
Junio 21 0,0171 0,71 0,29 309,01 27,21 13,43 5,57 133,64
Julio 24,8 0,0172 0,75 0,25 314,37 27,15 19,09 6,28 155,63
Agosto 24,4 0,0172 0,75 0,25 266,60 26,58 18,02 5,50 136,51
Septiembre 20,5 0,0171 0,70 0,30 184,29 25,69 11,81 3,75 78,84
Octubre 14,6 0,0170 0,63 0,37 98,33 25,44 5,99 2,01 43,61
Noviembre 9,7 0,0169 0,57 0,43 39,74 25,34 3,62 1,05 18,97
Diciembre 7 0,0169 0,53 0,47 3,84 25,45 2,81 0,60 11,25

El valor medio anual de ETP será 71,16 mm, mientras que el valor total
anual es de 853,93 mm. Todos estos valores, restados a los de precipitación
van a proporcionar las reservas reales de agua de que disponen las
plantas para afrontar cada uno de los meses, y por tanto la cantidad de
agua que habrá que aportar para afrontar el déficit de la misma en caso
de que sea necesario (cuadro 9).

Las necesidades de riego, se han calculado estimando que se aprovecha


por la vegetación de media un 40 % del agua utilizada (el resto se pierde
por evaporación o percolación hacia las capas más profundas del suelo).

Cuadro 9. Estimación del riego mensual en función de la ETP.

Precipitación Balance
Mes ETP (mm/m²) Riego (mm/m²)
(mm/m²) (mm/m²)
Enero 37,4 13,92 23,5 -
Febrero 35,0 25,76 9,2 -

24
Situación de partida

Marzo 25,9 55,80 -29,9 74,8


Abril 47,3 72,23 -24,9 62,3
Mayo 51,8 107,78 -56,0 140,0
Junio 24,6 133,64 -109,0 272,6
Julio 15,1 155,63 -140,5 351,3
Agosto 10,2 136,51 -126,3 315,8
Septiembre 27,6 78,84 -51,2 128,1
Octubre 48,9 43,61 5,3 -
Noviembre 56,1 18,97 37,1 -
Diciembre 55,9 11,25 44,7 -
Año 435,7 853,93 -418,2 1.344,8

Se observa como en los meses de verano se produce la mayor


evapotranspiración, lo cual es lógico ya que la temperatura es
considerablemente mayor que el resto de los meses, mientras en los meses
invernales es bastante baja. En los meses de primavera y otoño se produce
una ascensión para los primeros o una disminución progresiva para los
segundos hacia los anteriormente comentados meses de máxima y
mínima evapotranspiración.

El cuadro 9, es solamente orientativo, ya que refleja una situación media,


por lo que la frecuencia e intensidad de los riegos depende de la
climatología de cada año en concreto.

2.3.5. Vientos

Este análisis parte del posible efecto que causaría el viento sobre la
cubierta vegetal. Hay que tener en cuenta que en el estudio de los vientos
hay que evaluar tanto la dirección como su velocidad. El tratamiento
estadístico de la dirección de los vientos pasa necesariamente por la
elaboración de la rosas de viento locales (figura 8), donde gráficamente y
por lo regular en ocho rumbos, se distribuyen las frecuencias de los vientos
en cada dirección, en horas nocturnas y diurnas por separado y para las
distintas estaciones del año. Su análisis revela las direcciones dominantes y
su vinculación con la circulación general atmosférica o con accidentes
orográficos locales.

25
Situación de partida

Figura 8. Rosas de frecuencias anuales los vientos diurnos nocturnos en


Madrid.

En el caso de una ciudad, la presencia de edificios puede tener un papel


parecido al de los accidentes geográficos y por tanto, alterar el régimen
normal de los vientos. Así, por ejemplo, la presencia la presencia de pisos u
otras infraestructuras urbanas puede generar efectos barrera (desviando
las corrientes hacia los lados o hacia arriba).

De todos los cambios que produce la orografía en el curso de los vientos,


el más profundo es el denominado efecto foehn, ya que además de variar
la dirección e intensidad, modifica las características físicas de la masa de
aire en cuestión. Cuando un obstáculo considerable (como puede ser una
cordillera) se enfrenta a un flujo de vientos húmedos, el aire puede
ascender a barlovento y el vapor se condensa en una barrera de nubes
(estancamiento). Por la parte de sotavento baja un viento reseco y
recalentado, racheado, con ráfagas turbulentas. El resultado final es que
el aire frío o templado, húmedo y con velocidad moderada y regular, a
barlovento, se ha convertido a sotavento en un ventarrón racheado,
cálido y seco, que puede provocar bruscos hielos y es muy desecante
para la vegetación (en zonas edificadas, es raro que este efecto se dé ya
que tienen que ascender bastante altura para que se dé lugar a la
condensación de la masa húmeda).

Sin embargo, no sólo las infraestructuras urbanas causan variaciones en la


dirección y velocidad del viento, también influye la cubierta vegetal, la
cual modifica el perfil de velocidad del viento. A medida que se
incrementa la velocidad del viento, los perfiles se desvían cada vez más
de la ley logarítmica dependiente de la estabilidad atmosférica y que

26
Situación de partida

describe el perfil del viento sobre las cubiertas vegetales.

Los efectos de la estabilidad atmosférica no pueden aplicarse dentro de


las cubiertas vegetales, donde predominan los procesos de origen
mecánico. En una masa forestal, la mayor absorción de momento se
presenta en la altura comprendida entre las copas de los árboles, es decir,
en la parte superior de la cubierta. Al descender dentro de la cubierta y
reducirse la densidad de área foliar, la velocidad del viento puede
incrementarse hasta que la fricción con la superficie haga invertir el perfil
de la velocidad del viento.

En líneas generales, esa es la distribución de la velocidad del viento dentro


de una cubierta vegetal, aunque existen variaciones según el tipo de
cubierta. Una de las formas de este perfil se representa en la figura
siguiente; en ella se observa una región da sobre el 80% de la altura de los
árboles, caracterizada por la existencia de un esfuerzo de cizalladura; por
debajo de este área se observa un incremento de la velocidad del viento,
con un máximo a una distancia próxima a la mitad de la altura de los
árboles, velocidad que va disminuyendo al aproximarse a la superficie del
suelo (figura 9).

Figura 9. Perfil vertical de la velocidad escalar media del viento sobre y


dentro de un bosque de árboles de hoja caduca. Los valores se han
normalizado mediante la velocidad de fricción (u*) medida sobre la
cubierta.

27
Situación de partida

Cuanto más quebrado es el terreno, más turbulento es el aire. Los bosques


forman superficies particularmente ásperas o quebradas, por lo que el
viento sobre ellos es mas turbulento que sobre tierras de cultivo o praderas.
La turbulencia da lugar a ráfagas que se mueven a lo largo y ancho del
bosque. A medida que el viento se mueve por el bosque, se hace más
inestable y cada ráfaga produce un rápido incremento de la velocidad
del viento, junto con un movimiento hacia abajo del aire. Tales ráfagas son
la principal causa de los daños en los bosques, ya que la ráfaga más
fuerte ejerce una fuerza en los árboles diez veces más grande que la
debida a la velocidad media del viento.

En la figura 10, se muestra un esquema idealizado de la formación de


ráfagas sobre la cobertura de un bosque. El rápido cambio de la
velocidad del viento (u) en la superficie formada por la cobertura del
bosque (z = h) es inestable y origina las denominadas ondas de Kelvin-
Helmholtz. Las ondas se acentúan transformándose en vórtices. Estos
vórtices son inestables y empiezan a distorsionarse lo que produce ráfagas
alineadas en la dirección del viento. Las ráfagas se propagan a través del
bosque y, si tienen la fuerza suficiente, originan daños. Eventualmente se
puede producir la ruptura de estas ráfagas provocando turbulencias de
pequeña escala.

Figura 10. Formación de ráfagas de viento sobre la cobertura de un


bosque.

28
Situación de partida

Dicho todo esto, a continuación se representa la dirección dominante


anual del recorrido del viento en la península Ibérica (figura 11). Las
mayores frecuencias anuales de la dirección del viento en Madrid
corresponden en general al SW, siguiéndole el NE con escasa diferencia.
En casi todos los meses figura el SW como dirección dominante, son
excepción junio, julio y diciembre, en los que domina el NE. Las
velocidades medias correspondientes a los vientos de componente SW
son bastante más elevadas, dando ellos lugar al mayor flujo del aire que
penetra en Madrid.

La mayor velocidad media mensual por rumbo, corresponde al N con 26


km/h en el mes de noviembre; siguiéndole el NW con 25 km/h en enero. La
menor velocidad media corresponde al E con 7 km/h en los meses de
noviembre y diciembre.

Figura 11. Dirección dominante anual del viento en la Península Ibérica.

Pero como se indicó anteriormente, no sólo es importante la dirección del


viento sino también su velocidad media. En la zona de Madrid, el recorrido
medio anual del viento varía entre los 10 y 15 km/hora (datos tomados del

29
Situación de partida

CEDEX 2 para el periodo de 1974 - 1989). Dicha velocidad no es muy


grande, incluso favorece la transpiración y por tanto la circulación de la
savia y la asimilación; así mismo, permite la renovación de la atmósfera,
uniformiza su humedad, temperatura y composición y diluye los
contaminantes en caso de que existan. También dificulta las heladas
nocturnas de irradiación y facilita el transporte del polen y de las semillas.
Velocidades algo superiores pueden ser perjudiciales si las raíces no son
capaces de suministrar el agua evaporada por la transpiración excesiva,
lo que ocurre especialmente en zonas de suelos secos.

Con unas velocidades a partir de 10 m/s (unos 36 km/h), los vientos tienen
una influencia limitativa para el desarrollo, al chocar y romperse las ramillas
y a partir de 70 a 100 km/h los vientos se vuelven muy peligrosos. Puede
producir enormes daños en los montes, a veces verdaderas catástrofes
forestales. Esto suele ocurrir sobre todo en las masas adultas
monoespecíficas y coetáneas. Los daños son mucho menos frecuentes en
repoblaciones jóvenes que tienen troncos mucho más flexibles que los
ejemplares de las masas adultas.

Como se puede observar en el cuadro 10, no se acumulan más de 16 días


con vientos de más de 55 km/hora, lo cual no es mucho para árboles en
buenas condiciones. Además también cabe destacar que la media de
máximas velocidades se sitúa en torno a los 60 km/hora y que los datos de
velocidad máxima, aunque se hayan dado, son meramente puntuales
(aunque se ha llegado incluso a los 103 km/h).

Cuadro 10. Datos de velocidad del viento (para el periodo 1971 - 2000).

ENE FEB MZO ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC
V > 55
2 2 2 2 1 1 1 1 1 1 1 2
km/h
Vmax
83 85 83 94 77 81 101 103 79 80 79 88
(km/h)

Los vientos, cuando afectan a los árboles aislados, equivalen a fuerzas,


variables en dirección e intensidad, que actúan sobre estructuras
asimétricas, irregularmente flexibles, empotradas en el suelo. La rotura de

2 Centro de Estudios y Experimentación del Ministerio de Fomento.

30
Situación de partida

troncos, ramas y ramillas, así como el derribo de pies, dependen de la


dirección (son peligrosos los vientos que soplan en direcciones distintas de
las habituales), fuerza y continuidad del viento; de la forma del vegetal y
de las características de su emplazamiento y enraizamiento; de la especie
arbórea y del tipo de población o masa.

En cuanto a los daños producidos directamente por el viento sobre las


masas forestales, su acción puede tener como consecuencia desde el
tronchamiento de ramas hasta el de troncos o el derribo e incluso
arranque de árboles enteros o grupos de ellos. Cuando los vientos no
llegan a ser muy fuertes pero soplan siempre en la misma dirección,
producen la deformación de las copas por desarrollo desigual de las
distintas partes, pérdidas de hojas y, a veces, la inclinación de los pies en
la dirección del viento con un ángulo notable respecto a la vertical. La
adaptación de las plantas sometidas a vientos constantes se manifiesta en
modificaciones en su porte:

- El tamaño de los vegetales es menor en aquellos sectores o lugares


donde sopla más el viento.

- Los árboles toman formas aerodinámicas, con la copa en forma de


parasol.

- Los matorrales presentan forma de almohadilla.

En general, las coníferas sufren mayores daños que las frondosas, aunque
entre las coníferas, no todas se comportan igual: alerces, abeto Douglas y
pino laricio parecen resistir mejor que las píceas (común o de Sitka) o el
pino silvestre. Además, de los de los elementos arbóreos más afectados
por la acción de los fuertes viento se encuentra en primer lugar el tronco,
seguido por la copa y las ramas. Las estaciones en las que se producen
mayores daños son otoño e invierno.

Además de los efectos directos del viento (comentados anteriormente),


también se dan efectos indirectos que aparecen una vez producido el
derribo de la madera. Los daños causados por el viento tienen gran
importancia, no sólo por el volumen perdido sino por las consecuencias
sanitarias que conllevan. Los individuos derribados deben ser extraídos lo
antes posible para minimizar el riesgo de ataque de insectos, hongo,

31
Situación de partida

saprófitos y parásitos. La dispersión de los pies dañados, la dificultad de


extracción de estos pies (muchos quedan enganchados en otros árboles
sanos) y su escaso valor comercial (fustes tronchados por la mitad), hacen
de esta saca una labor cuyo coste puede llegar a ser muy alto, además
de presupuestariamente imprevisto.

En el invierno de 1995 - 1996 los daños ocasionados fueron muy


importantes en las masas forestales del centro peninsular. La superficie
afectada fue de 70.000 ha, y entre ellas resultaron afectadas superficies
de montes de pino silvestre de alta producción y notables espacios
naturales protegidos. Hubo zonas en ladera en las que todos los árboles
fueron tronchados o derribados. La extracción de este material, que
comenzó a realizarse en el mismo año, duró varios años y resultó muy
costosa. Madrid, fue una de las provincias más afectadas (cuadro 11).

Cuadro 11. Superficie forestal arbolada que presenta daños por viento en
la provincia de Madrid 3.

Sup. For. Arbolada (ha) % afectado Sup. Afectada (ha)


154.264,98 1,57 2.421,96

Como medidas selvícolas, además de las actuaciones requeridas tras el


paso de estos temporales, consistentes en retirar lo más rápidamente
posible la madera derribada para evitar que se convierta en foco de
propagación de plagas y enfermedades, también se pueden tomar
medidas preventivas para lograr una masa más resistente frente a estos
temporales puntuales que se podrían dar en Madrid. Para ello, es preciso
tener en cuenta algunas consideraciones de carácter selvícolas. Los
factores agravantes en los derribos por el viento de los árboles son:

- Sistema radical superficial en suelos poco profundos o con obstáculos


para el normal desarrollo de las raíces.

- Velocidad y características de los vientos.

- Altura de los árboles.

3Gajate, A.; Prieto, A.; Sáiz de Omeñaca, J.A.; 2001. Daños abióticos de origen natural en
masas arboladas. Ministerio de Fomento. Madrid. 204 pp.

32
Situación de partida

- Esbeltez de los troncos.

- Aperturas en la masa (claras y cortas recientes).

- Vigor y caracteres culturales de las poblaciones.

La selvicultura puede actuar sobre estos factores a través de:

- La elección de especies adaptadas a la estación.

- Plantaciones con densidades de masa no excesivas durante los


primeros años de crecimiento.

- El mantenimiento del marco adecuado para cada árbol, de manera


que tenga espacio vital suficiente para asegurar su resistencia y
estabilidad.

- Intervenciones frecuentes y bien repartidas en el espacio.

- Respeto a los turnos de intervención, particularmente de forma que se


evite el alargamiento excesivo de las edades de corta de los árboles.

- Plantaciones del arbolado por bosquetes, siempre que sea posible.

- Diversificación, con especies y edades diferentes, entremezcladas por


bosquetes.

Se pueden distinguir tres tipos de tratamientos selvícolas que tienden a


minimizar los derribos de masas por el viento y los daños asociados:

- Selvicultura próxima a la naturaleza

Esta tendencia ha surgido en Europa ce promovida por Pro Silva y otras


organizaciones como respuesta a los distintos inconvenientes del monte
alto estrictamente regular. Propone la utilización de masas mixtas,
irregulares, gestionadas árbol a árbol y sin emplear nunca las cortas a
hecho, así como la creación de subpisos que supongan una mejor

33
Situación de partida

protección. Este tipo de selvicultura presenta las ventajas de permitir, una


vez pasado el temporal, una rápida reconstrucción de la masa a partir de
los árboles jóvenes que, generalmente, habrán sido poco afectados. La
capacidad de producción del suelo es utilizada rápida y los gastos de
repoblación, así como los riesgos de fracaso, son reducidos. Esta
selvicultura se encuentra actualmente en fase de estudio y sus ventajas e
inconvenientes deberán aún ser precisados.

Se necesitan, para conseguir una selvicultura próxima a la naturaleza,


selvicultores muy capacitados para sacar el máximo partido a los montes,
pues resulta obligado el nacimiento intenso del monte, la gestión casi
individualizada de los diferentes árboles o de los grupos de árboles y una
gran profesionalidad de los trabajadores que deben realizar los trabajos
de tala y desembosque, con miras a realizar el menor daño posible en el
joven regenerado. Es necesario, además, la existencia de compradores
capaces de valorar la gran variedad de productos que se obtienen, tanto
en especies como en dimensiones.

Es indudable que este tipo de gestión forestal puede ser ciertamente


acertada en terminadas circunstancias, en las cuales puedan darse
condiciones de posibilidad de masas mixtas y con unas superficies mínimas
a gestionar. Estas condiciones, sin embargo, son difíciles de encontrar en
nuestros montes, generalmente de pequeña extensión y muy abruptos.

- Monte alto regular claro

Ya que las poblaciones densas son muy frágiles, se deben aclarar las
masas para obtener árboles menos esbeltos y por tanto más resistentes. Se
utilizan plantaciones en marco de 600 a 1.000 pies/ha, si se dispone de
planta de calidad, o plantaciones más densas pero en las que
rápidamente se efectúe un clareo (antes de que los pies alcancen los 10
m de alto), o una clara (antes de que lleguen a los 15 m). Se trata de una
selvicultura de árboles de crecimiento rápido tratados individualmente
con el objetivo de producir madera de calidad destinada a usos nobles
(chapa, desenrollo, carpintería y ebanistería).

34
Situación de partida

La mayor parte de los autores que han estudiado los daños por viento,
coinciden en que las claras, a través de sus efectos en la densidad y el
desarrollo de los árboles, son las intervenciones que más relacionadas
están con la estabilidad de la masa.

Los clareos y claras, que a largo plazo favorecen la estabilidad, pueden


ser un factor de inestabilidad a corto plazo, puesto que, inmediatamente
después de ser aclarada una masa, los árboles que quedan en pie tienen
todas las mismas características que los que han vivido en alta espesura
(alto coeficiente de esbeltez y escaso sistema radical), y no disfrutan de la
protección que les brindaban sus vecinos cortados. De esta manera se
crean unas condiciones de baja estabilidad, tanto individual como
colectiva. No obstante, si el régimen de claras es adecuado y no se
realizan intervenciones drásticas, este hecho toma menor importancia.

Por otra parte, las masas aclaradas permiten un mayor desarrollo del
diámetro del fuste, lo que contribuye a la disminución del coeficiente de
esbeltez. El coeficiente esbeltez ha demostrado ser un factor decisivo en la
estabilidad y su importancia debe prevalecer sobre las consideraciones
anteriores. Con altas densidades, los daños son mayores, puesto que si se
producen roturas es más probable que afecten a mayor número de pies,
al producirse fácilmente el efecto «dominó» debido a la caída de un árbol
sobre otro muy próximo.

En las claras bajas deben extraerse los individuos más susceptibles a sufrir
daños por el viento, puesto que se eliminan los pies moribundos y
dominados. El estrato dominado está compuesto por árboles delgados,
con copa poco desarrollada, en los que la esbeltez suele tener valores
mayores. Cuanto más intenso sea el régimen de claras bajas que se
aplique, mayor resulta ser la resistencia de la masa.

El efecto de las claras altas es contrario al de las claras bajas, puesto que
los pies dominados se dejan en pie. Las claras altas afectan al estrato
dominante y codominante, cuya resistencia a los vientos es mayor, al tener
copas desarrolladas, diámetros grandes y esbelteces menores que el
dominado.

Es recomendable, por tanto, la realización de un régimen adecuado de

35
Situación de partida

claras bajas, sin llevar a cabo ninguna intervención drástica. Se aconseja


realizar las claras a finales de invierno o en primavera, para favorecer el
efecto masa, ya que los mayores temporales tienen lugar en otoño e
invierno; además, con el incremento de insolación en esta época del año,
se consigue un crecimiento mayor, tal como se puede comprobar
mediante el examen de los anillos de crecimiento, que favorecerá
también la resistencia del árbol. La principal desventaja de las claras en
primavera es el riesgo de ataques de insectos a los restos de cortas.

- Rotaciones sin claras (o con una sola clara) y turnos cortos

Es un tipo de selvicultura, desarrollada en Gran Bretaña, bajo el nombre de


«selvicultura oceánica», que es la antítesis de la «selvicultura próxima a la
naturaleza». Se trata de plantaciones artificiales monoespecíficas densas
(del orden de 2.000 pies/ha). Tras una única clara temprana, se mantiene
una densidad de 100 pies/ha hasta la corta final (corta a hecho),
aproximadamente a los 30 ó 40 años. El objetivo es proporcionar a la
industria de sierra grandes cantidades de madera de construcción
clasificada y madera de pequeñas dimensiones (sin poda artificial).

Desde el punto de vista de la estabilidad de las masas, estas poblaciones


se mantienen sin riesgos y, justo antes de empezar a ser demasiado
esbeltas (20 - 25 m de altura), se procede a su corta. Desde el punto de
vista ecológico presentan todas las desventajas asociadas a las masas
monoespecíficas densas y por tanto no será prudente realizar este
tratamiento en grandes superficies (mayores de 5 ha), aunque ello sea
contrario al carácter industrial y comercial que persiguen y que implica
una explotación mecanizada para ser rentable.

En cuanto a la elección de especie, no se deben rechazar radicalmente


las coníferas, a pesar de lo dicho anteriormente sobre su menor resistencia
a los temporales, ya que en algunas estaciones de suelos someros o
pobres las coníferas constituyen la única opción económicamente viable.
En esas zonas las frondosas son improductivas y de mala calidad. Por otra
parte, no todas las coníferas presentan la misma resistencia al viento; las
más resistentes, Douglas y laricio, presentan, además, un gran interés
económico de cara al futuro.

36
Situación de partida

Por último, hay que tener en cuenta que diversos cambios en la


composición de la vegetación o cambios bruscos en su altura producen
una turbulencia adicional y a aceleraciones locales del viento. Los bordes
de las masas y las áreas abiertas causan movimientos hacia arriba en las
masas de aire, que tienden a incrementar los daños. Por tanto, los árboles
expuestos repentinamente por la formación de un nuevo borde son más
vulnerables. El viento se acelera localmente y se producen turbulencias en
el área expuesta (figura 12).

Figura 12. El cambio en la dirección del límite de corta genera una zona
de turbulencias debido a la aceleración del viento.

Por consiguiente, las actuaciones selvícolas deben realizarse teniendo en


cuenta las consideraciones anteriores, de manera que los límites de corta
sean lo más paralelos que sea posible a la dirección de los vientos más
dañinos.

Por último, hay que mencionar que el Inventario Forestal Nación (lFN)

37
Situación de partida

francés ha propuesto un método de diagnosis de la sensibilidad de las


masas de coníferas a los temporales basado en la altura dominante y el
diámetro medio de la masa; mediante este método se obtienen tres tipos
de masa o estados de sensibilidad al viento (figura 13).

Figura 13. Estados de sensibilidad al viento de una masa en función de la


altura dominante y el diámetro medio (diámetro medido a 1,30 m en cm).

- Zona I o de estabilidad asegurada: masa formada por árboles gruesos y


relativamente bajos, individualmente muy resistentes (altura dominante
menor de 23 m y diámetro normal mayor de 20 cm). Todos los tipos de
clara son posibles en estas masas, incluso las claras más fuertes.

- Zona II o de población estable pero con riesgo en las claras: masa


formada por árboles esbeltos y no muy estables individualmente, pero
que se protegen mutuamente (altura dominante menor de 30 cm y
diámetro normal entre 10 y 20 cm). La población resiste gracias al
efecto de masa; las claras eliminan el apoyo y la protección de los
árboles y por tanto desestabilizan la masa. Se puede realizar claras
medias, pero el riesgo se mantiene hasta que se vuelve a cerrar la masa
(a los 3 ó 5 años).

38
Situación de partida

- Zona III o de población inestable: masa formada por árboles


extremadamente esbeltos o extremadamente altos (altura dominante
mayor de 30 m, o menos pero con diámetros muy pequeños). Aquí, el
efecto de masa no es lo suficientemente importante como para
estabilizar la población. El riesgo es inevitable y la probabilidad de
derribos en los siguientes temporales es muy alta.

La existencia de especies muy resistentes a los efectos perjudiciales de los


vientos hace posible que se empleen en la formación de cortinas
cortavientos para la protección de los espacios situados a sotavento. Se
ha comprobado que una barrera boscosa de densidad media frena el
viento hasta una distancia de unas veinte veces su altura, si bien esta
distancia varía según las especies y las condiciones de estabilidad del aire.

Las cortinas cortavientos, generalmente, son utilizadas para la protección


de plantaciones agrícolas, parques, jardines e infraestructuras, pues el
área protegida es demasiado pequeña para plantaciones forestales. No
obstante, a continuación se exponen las nociones básicas sobre el
cortavientos arbóreo, ya que después de todo se trata de una masa
forestal.

La reducción de la velocidad del viento en el área protegida por el


cortavientos depende principalmente de la altura y porosidad de éste. A
mayor altura del cortavientos, mayor será la longitud del área protegida.
Respecto a la porosidad, idealmente, para ser más efectivo debería ser
más poroso cerca de la superficie, porque cerca de ella la velocidad del
viento es menor, y la porosidad disminuye logarítmicamente con la altura,
siguiendo la variación de la velocidad del viento explicada anteriormente
al hablar de la influencia de la cubierta vegetal en la velocidad del
mismo. El área protegida por un cortaviento puede ver modificadas otras
características microclimáticas como consecuencia directa de las
variaciones de la velocidad del viento y turbulencia: radiación,
temperatura, humedad del aire y concentración de CO2.

En el diseño de un cortavientos habrá que considerar el clima local, la


hidrología topografía del área, el tipo de suelo, el uso del suelo y las plagas
y enfermedades que puedan presentarse, ya que un aspecto importante
es que el cortavientos es un elemento variable, por estar compuesto por
seres vivos. Una relativa estabilidad del cortaviento puede alcanzarse con

39
Situación de partida

una adecuada selección de especies. En lo que refiere al propio


cortaviento se deben considerar siete factores principales a la hora su
diseño, que son los que figuran a continuación:

- Permeabilidad: una barrera densa puede proteger un área a sotavento


de 1º a 15 veces la altura del cortaviento; con una permeabilidad del
50% la influencia podría extenderse a 20 ó 25 veces la altura; ello es
debido a la reducción de turbulencia en el área protegida (figura 14).

Figura 14. En la figura superior se puede observar la influencia de un


cortavientos denso en la formación de torbellinos y la diferencia con el
flujo del viento a través de un cortavientos semipermeable representado
en la figura inferior. Es de destacar la mayor longitud de protección
alcanzada en el cortaviento semipermeable.

Si se tiene en cuenta esta consideración, así como la distribución


vertical de la velocidad del viento en una cubierta vegetal, la
efectividad de las barreras cortavientos, según su permeabilidad es la
que se aclara a continuación. La efectiva corresponde a una barrera
de densidad media en su parte superior abierta en la parte inferior,
donde la velocidad del viento es menor. Después, en orden
decreciente de efectividad, se encuentran: barrera de densidad media
en la parte inferior y densa en la parte superior, barrera densa a lo largo
de toda altura y barrera abierta a lo largo de toda su altura.

40
Situación de partida

- Altura: la anchura de la zona protegida es proporcional a la altura del


cortaviento. La altura está determinada por el clima y las especies
adecuadas a ese clima. En cuanto a cultivos agrícolas, la altura mínima
del cortaviento debe ser dos veces la del cultivo a proteger. Pueden
transcurrir muchos años antes que el cortavientos alcance su altura
máxima y sea completamente efectivo Para solucionar este problema
se suelen intercalar, entre los árboles de crecimiento lento, especies de
crecimiento rápido.

- Anchura: la anchura de un cortaviento es importante en la medida que


afecta a la permeabilidad. Los cortavientos anchos, al ser menos
permeables, reducen el área de la zona protegida con respecto a los
cortavientos más estrechos, y por razones económicas interesa también
que sean lo más estrechos posible. No obstante, una sola hilera de
árboles no es suficientemente segura, ya que a la muerte de un árbol se
produce un hueco donde se incrementa la velocidad del viento por
efecto Venturi. Generalmente, entre dos y cinco hileras suele ser lo más
adecuado.

- Longitud: para una óptima protección, la longitud del cortaviento debe


ser, al menos, de doce veces su altura, si el viento es perpendicular al
mismo. Con vientos cuya dirección varía en 45° a ambos lados de la
perpendicular al cortaviento, su longitud puede ser veinticuatro veces
su altura.

- Espaciamiento entre cortavientos: depende de la susceptibilidad de lo


que se quiere proteger frente a la velocidad del viento. En general, se
admite que las barreras protectoras pueden ser efectivas si el
espaciamiento entre ellas oscila entre 10 y 20 veces la altura de la
barrera. En algunos casos, con dirección de viento constante y
perpendicular al cortaviento, el espaciamiento puede ser incluso de 24
veces la altura. Si los árboles elegidos presentan un crecimiento lento,
puede reforzarse el efecto protector si se instalan cortavientos
adicionales y temporales entre los principales. Los cortavientos auxiliares
pueden eliminarse cuando los principales sean plenamente eficaces.

- Orientación: la mejor orientación es la perpendicular a los vientos más


potencialmente dañinos. En el caso de que provengan de distintas

41
Situación de partida

direcciones pueden establecerse cortavientos curvados o una red de


cortavientos. A los cortavientos curvados pueden añadirse barreras
complementarias, especialmente en zonas con pendiente. Si ésta
excede del 5%, los cortavientos deberían seguir las curvas de nivel.

- Huecos y finales: se debe crear una zona de transición en los extremos


del cortaviento de manera que se consiga incrementar
progresivamente la permeabilidad. Por otra parte, se deben restringir al
mínimo los huecos (caminos, acequias); es preferible que presenten un
corte oblicuo o curvado respecto a la línea marcada por el cortaviento.

- Especies y mantenimiento: las especies deben estar adaptadas a las


condiciones ambientales y sus características deben ser adecuadas
para la protección contra el viento. El manejo debe ser sencillo, deben
estar disponibles localmente y ser resistentes a plagas y enfermedades.
Lo más adecuado es una mezcla de especies, ya que crea una
cobertura arbórea irregular, especialmente en lo que se refiere a la
parte superior de la copa, lo que permite una protección más efectiva
a sotavento. Los árboles que alcanzan la mayor altura se deben situar
en el centro cortaviento y los de menor porte en los laterales. Los
arbustos y setos deben formar los bordes del cortaviento.

Los árboles de gran porte con hoja caduca y arbustos con una
combinación de especies de hoja perenne, crean una barrera efectiva
contra el viento y además proporcionan árboles de distintas edades y
esperanza de vida, por lo que la barrera cortavientos puede conservarse
durante muchos años.

Otra estrategia, utilizada en cortavientos de más de dos hileras de


árboles, consiste en el reciclaje de los mismos a partir de rebrotes, con
selección de los mismos, para mantener uno o dos troncos principales por
cepa. También se pueden utilizar técnicas de rotación, estableciendo
una nueva barrera entre cada dos viejas, que son cortadas una vez que
la nueva es ya efectiva.

2.3.6. Tormentas

La zona no se caracteriza por tener un elevado número de tormentas. Casi

42
Situación de partida

todas se encuentran concentradas en la época estival, es decir, son


tormentas de verano. A pesar de ello, también se producen algunas de
carácter primaveral y otoñal aunque menos que las anteriores (cuadro
12).

Cuadro 12. Datos del número de días de tormenta.

ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC AÑO
0 0 1 1 3 3 3 2 2 1 0 0 16

2.3.7. Nieve

No es una zona con problemas de nieve ya que como se puede observar


en el cuadro 13, ésta es bastante infrecuente. Cabe destacar que los
datos de días de nieve corresponden a una media de la serie completa, y
que en la misma la mayoría de años no tienen días de nieve, sin embargo
la media aumenta al haber algún año en concreto que la nieve hace
acto de presencia más de un día pero casi siempre no más de dos
seguidos.

Cuadro 13. Datos del número de días de nieve.

ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC AÑO
1 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 3

2.3.8. Conclusiones

De todo lo expuesto anteriormente, se pueden extraer las siguientes


conclusiones, con respecto a la zona de la Plaza de la Lealtad:

- Se trata de una zona de clima típicamente continental, con mucho


calor en verano y frío moderado en invierno.

- De manera general, si se observa el cuadro de temperaturas absolutas


aparecen valores para los meses invernales de -4, -6 ó -7 ºC, que si bien
son reales y se han producido en algún momento de la serie de años
analizada, responden a situaciones puntuales. Por tanto, en los meses
más fríos las temperaturas más bajas se encuentran cercanas a los 0 ºC
pudiendo variar hasta 3 ó 4 ºC por cualquiera de los dos lados,
dependiendo si es de día o por la noche. Enero es el mes más frío de
todos.

- En los meses más calurosos, las temperaturas más cálidas ascienden de


media a unos 30 ºC con una desviación igual que en el caso anterior de
unos 2 ºC por encima o por debajo y de manera puntual entre 5 o 6 ºC.

43
Situación de partida

Julio y agosto son los meses más calurosos.

- Con respecto a las heladas primaverales, se observa cómo abril y mayo


prácticamente pueden ser descartados fuera del periodo de heladas.
En marzo, sin embargo, si se han registrado heladas poco intensas,
aunque nunca de una manera continuada. A pesar de ello, en este
mes siempre hay registro de alguna temperatura cercana a los 0 ºC, por
tanto, el periodo absolutamente fiable de establecimiento de fin de
heladas primaverales se encuentra a principios de abril. De hecho,
según el método de Emberger el período libre de heladas no empieza
hasta el 11 de abril. Aunque Papadakis no establece el límite del
período mínimo libre de heladas hasta el 14 mayo, sin embargo, si
dispone el período disponible libre de heladas también en abril.

- Con respecto a las heladas otoñales el peligro potencial se encuentra


en noviembre. La media de las mínimas es cercano a 0 ºC y se han
producido en la serie con cierta regularidad temperaturas negativas en
esa época. La intensidad de las mismas es más o menos equivalente a
las posibles heladas primaverales que se podían producir en marzo, es
decir, como mucho un par de grados por debajo de 0 ºC. De hecho
Emberger lo limita al 25 de octubre y Papadakis al 17 del mismo mes.

- Con respecto a la insolación, en verano se puede llegar a superar las 10


horas de luz ampliamente por lo que habrá que tener cuidado, y en
primavera sin embargo el número de horas de luz es más adecuado a
las necesidades de crecimiento de las plantas con bastante más de 7
horas de media.

- Los meses invernales son los más propicios para que se produzcan
precipitaciones intensas en un día, aunque abril, mayo y septiembre
también son muy propicios para que se produzcan tanto tormentas
primaverales en los dos primeros como otoñales en el último. Las
tormentas de verano no son muy frecuentes en esta zona aunque
parece que es en julio cuando se produce una de estas tormentas
veraniegas si tiende a ser bastante fuerte por lo que hay que tenerlo en
cuenta. La zona presenta una media anual de 435,7 mm de agua de
lluvia.

- En el diagrama ombrotérmico la zona sombreada que se corresponde


al periodo seco se extiende desde principios de junio hasta finales de
septiembre. El crecimiento de las plantas para estos meses se ralentiza
por el calor aunque sus exigencias siguen siendo altas, por tanto en esta
época se debe compensar ese déficit hídrico medioambiental con un
correcto manejo del riego. De hecho en esa época es donde se dan los
datos más bajos de humedad ambiental, aunque la media anual se
encuentra en 57 %, lo cual es un dato bastante bajo aunque esperado.

44
Situación de partida

- El valor medio anual de la evapotranspiración potencia (ETP) es de


71,16 mm, mientras que el valor total anual es de 853,93 mm. Se observa
como en los meses de verano se produce la mayor evapotranspiración,
lo cual es lógico ya que la temperatura es considerablemente mayor
que el resto de los meses. El mes más desfavorable es julio con 155,63
mm, valor que servirá para establecer las necesidades de las plantas y
poder compensarlas mediante la instalación del riego.

- La zona no se caracteriza por tener un elevado número de tormentas ni


de días de nieve, por lo que no se espera ningún problema debido a
ninguno de estos dos factores.

2.4. Observatorio meteorológico de Barajas

En el cuadro 14 y en las figuras 15 y 16, se recoge la comparación de la


estación del Retiro con los datos de la estación de Barajas (periodo 1971 -
2000).

Cuadro 14. Comparación de datos de las estaciones del Retiro (fila


superior) y Barajas (fila inferior).

T TM Tm R H DR DN DT DF DH DD I
14,6 19,4 9,7 436 57 63 4 16 24 16 97 2.769
14,1 20,6 7,6 386 59 58 3 17 19 54 94 2.658
T: temperatura media anual en ºC. TM: temperatura media anual de las temperaturas
máximas diarias. Tm: temperatura mínima anual de las temperaturas mínimas diarias. R:
precipitación media anual. DR: número medio anual de días de precipitación igual o
superior a un mm. DN: número medio anual de días de nieve. DT: número medio de días
de tormenta. DF: número medio de días de niebla. DH: número medio de días de helada.
DD: número medio de días despejados. I: número medio anual de horas de sol.

Si se comparan los datos de ambas estaciones, puede observarse que la


influencia de la ciudad en el clima urbano es notable, especialmente en
lo referido a las temperaturas. Al contrastar algunos valores de las
estaciones de Madrid-Retiro, situada en el centro de la ciudad, y Madrid
Barajas, en su borde oriental, se advertirá que todos los registros térmicos
son menores en ésta última y que el número de días de helada es
considerablemente mayor en la misma siendo de 54 días en Barajas y de
16 en el Retiro (cuadro 14). Además, el valor de la temperatura media de
las mínimas diarias del mes de enero en el observatorio de Barajas durante
el periodo en estudio (0,3 ºC) fue 2,3 ºC inferior al mismo parámetro en el
observatorio del Retiro y 2,1 ºC inferior si se compara con el registro medio
anual del mismo.

45
Situación de partida

Figura 15. Temperaturas medias mensuales máximas (TM) y mínimas (Tm)


en las estaciones de Madrid-Retiro y Madrid-Barajas (1971-2000).

Figura 16. Evolución mensual de las temperaturas máximas absolutas (TM) y


mínimas absolutas (Tm) en las estaciones de Madrid-Retiro y Madrid-
Barajas (1971 - 2000).

2.5. Observatorio meteorológico de Puerta de Hierro

La zona de estudio, según la clasificación de Papadakis, corresponde a un


clima mediterráneo templado fresco. En el cuadro 15, puede observarse
los valores de precipitación media mensual para la serie correspondiente
al periodo comprendido entre 1969 a 1988. El valor de la precipitación

46
Situación de partida

anual media es de 455 mm. Durante los meses de julio y agosto llueve una
media de 12 y 16 mm respectivamente, mientras que el mes más lluvioso
corresponde a diciembre con 55 mm.

Cuadro 15. Datos climatológicos de Puerta de Hierro (periodo 1969 –


1988) 4.

Mes T Tm R E Rmáx.24 ETP ETR


E 4,3 -9,2 52 17,33 17 8,8 8,8
F 5,8 -8,1 41 13,67 13 13,5 13,5
M 8,0 -6,7 28 9,33 11 26,1 26,1
A 10,9 -2,8 51 17,00 14 43,4 43,4
M 14,5 0,4 50 16,67 17 72,1 50,0
J 20,1 5,1 29 9,67 12 114,4 29,0
J 24,1 8,8 16 5,33 11 149,4 16,0
A 23,5 8,2 12 4,00 7 134,7 12,0
S 19,8 3,5 26 8,67 12 93,3 26,0
O 13,6 -1,5 43 14,33 12 51,2 43,0
N 8,1 -6,9 50 16,67 18 21,4 21,4
D 4,9 -8,9 55 18,33 18 10,2 10,2
ANUAL 13,1 -0,7 455 151,67 35 738,4 455
T: temperatura media mensual/anual (°C). Tm: temperatura media mensual/anual de las
mínimas absolutas (°C). R: precipitación media mensual anual (mm). E: agua de
escorrentía teórica (mm). Rmax.24: pluviometría máxima en 24 horas (mm). R:
precipitación mensual media/total anual (mm). ETP: evapotranspiración media
mensual/anual (mm). ETR: evapotranspiración real media mensual/anual (mm).

En el cuadro 15, también puede observarse los valores de la temperatura


media mensual a lo largo del año (13,1 ºC, casi como la temperatura
media mensual de las mínimas (-0,7 ºC). En ambos casos, las temperaturas
son menores que las que presentaba la estación del Retiro (más
influenciada por la urbanización que la zona del Puente de los Franceses).

En la figura 17, puede observarse gráficamente la variación tanto de la


temperatura como de las precipitaciones medias en los distintos meses del
año.

En esta estación, debido a la escasa información de las variables


climatológicas no se ha podido realizar un balance hídrico adecuado.
Aunque sí se ha realizado una estimación de las necesidades hídricas del
lugar, empleándose, en el diagrama climático, el término de
evapotranspiración potencial.

4Datos recogidos del Servidor de Cartografía del SIGA, MAPA. Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación.

47
Situación de partida

T R, ETP
(ºC)

A B C

Figura 17. Déficit de agua existente en el periodo de 1969 -1988.

Como puede observarse en la figura 17, las mínimas aportaciones hídricas


coinciden con el periodo de mayor temperatura anual (correspondiente a
los meses de verano) y puesto que en estos meses las precipitaciones son
dos veces menor que la temperatura, según el índice de Gaussen se da un
periodo de aridez durante este periodo.

Las disponibilidades hídricas no tienen por qué ser iguales a las


necesidades. A veces serán mayores las disponibilidades (periodos A, C) y
otras veces serán mayores las exigencias (periodo B). Además es
importante tener en cuenta la capacidad de retención del suelo, en una
zona urbanizable como es la zona de estudio, es bastante baja como
consecuencia de la impermeabilización del mismo, por tanto, si se
aproxima la reserva de suelo a cero, las disponibilidades se reducirán a un
tercio de las precipitaciones (en el cuadro se representa con la letra “E”).
Las circunstancias posibles son las tres siguientes:

- Que las precipitaciones de un mes sean mayores a la ETP y por tato la


ETR (evapotranspiración real) sea igual a la ETP generándose un
excedente hídrico (dicho excedente se traduce en el cuadro con el
término “E” que sería la equivalente a la escorrentía teórica, 1/3 de la
precipitación total).

- Que la precipitación sea igual a la ETP y por tanto la ETR sea igual a la
ETP. En este caso no se darían ni excesos ni déficits hídricos.

- Que las precipitaciones sean menores a la ETP, por lo que la ETR sería
igual a lo que precipita, generándose un déficit hídrico (en caso de que
las reservas del suelo fueran nulas, como es el caso hipotético de la

48
Situación de partida

zona).

A partir de lo expuesto, se pueden obtener los datos correspondientes a la


ETR para conocer los meses de déficit (coloreados en rojo) y de excesos
hídricos (en azul). Finalmente, se podría indicar, a groso modo, que el
déficit hídrico anual es de 283,4 mm para el periodo en cuestión (hay que
tener en cuenta que todo el estudio se está realizando sin tener en cuenta
las reservas hídricas como consecuencia de la escasa capacidad de
campo del suelo).

Además de la ETP, la demanda de agua para riego supone un importante


capítulo dentro del conjunto de las necesidades hídricas de la zona. Su
determinación depende fundamentalmente de la evapotranspiración
potencial, pues ésta, señala la cantidad de agua precisa en el supuesto
de un desarrollo óptimo de la vegetación (ya indicado anteriormente).

El valor estricto de esta demanda sería la diferencia entre ETP y ETR en un


cierto periodo de tiempo, pero es preciso considerar además la posible
contribución de agua subterránea, la eficiencia de la aplicación y las
pérdidas por conducción, quedando la siguiente expresión:

DAR = (ETP – ETR – AS)/Ef + PG

- DAR = demanda de agua para riego en mm.


- ETP = evapotranspiración potencial en mm.
- ETR = evapotranspiración real en mm.
- AS = aportación de agua subterránea en mm.
- Ef = eficiencia de la aplicación (coeficiente adimensional).
- PG = pérdidas por conducción.

Suponiendo una aportación de agua subterránea igual a cero y unas


pérdidas por conducción mínimas, la expresión quedaría simplificada
únicamente con los valores de ETP, ETR y EF. En el presente caso de
estudio, la DAR variará en función de la aplicación de riego a utilizar:

- En riegos a pie, el coeficiente EF es del orden de 0,75, por tanto quedara


un DAR = 377,9 mm.

- En riegos por aspersión puede llegar a 0,85 ó 0,90, por lo que el DAR
variará entre 333,4 y 314,9 mm.

2.6. Influencia de la urbanización sobre las variables climáticas

El clima urbano de Madrid introduce irregularidades notables en el clima


regional. En general, la temperatura dentro de la ciudad es mayor que en
las afueras (figuras 18 y 19), donde se aprecian las diferencias térmicas y

49
Situación de partida

pluviométricas entre una zona localizada por la periferia de la ciudad de


Madrid, Barajas, y otra situada en pleno centro, El Retiro).

Esta diferencia, se incrementa en situaciones de estabilidad por la acción


de un anticiclón térmico, es entonces cuando aparece la isla de calor.
Dicho efecto es una situación atmosférica que se presenta en las grandes
ciudades y consiste en el rápido aumento de la temperatura desde las
afueras hacia el centro urbano, donde los edificios y el asfalto desprenden
por la noche el calor acumulado durante el día. Provoca vientos locales
desde el exterior hacia el interior. Además, la atmósfera urbana es
ligeramente más húmeda.

Figura 18. Diferencia de temperatura entre áreas urbanas y no urbanas en


función de la población.

50
Situación de partida

Figura 19. Variación de la temperatura del exterior al interior de una


ciudad.

Muchas de las modificaciones del clima urbano son debidas a la emisión


de contaminantes atmosféricos que se encuentran en el aire de un área
urbana. Entre ellos aparecen dos tipos, gaseosos o formados por partículas
sólidas. Los primeros engloban el anhídrido sulfuroso, el ozono, el monóxido
de carbono, los vapores nitrosos, el flúor, el cloro gaseoso y el ácido
clorhídrico, los hidrocarburos y el amonio.

El anhídrido sulfuroso, procede de las centrales energéticas que queman


carbón o petróleo; el ozono y el nitrato de peroxiacetil (PAN) aparecen
principalmente durante los meses de verano como consecuencia de la
intensa insolación y de la generación de NO2 procedente, por ejemplo de
los humos de escape de los vehículos.

Por su parte, el monóxido de carbono es un subproducto de la combustión


incompleta del carbono. Ésta suele darse cuando se realiza de una
manera rápida, como en los motores de los vehículos. Otros productos
derivados del escape de los vehículos de motor son los hidrocarburos no
metálicos (etano, etileno, propano, butanos, pentanos, acetileno…), que
también son emitidos a la atmósfera en procesos industriales, durante la
evaporación de disolventes, en la degradación de residuos sólidos
orgánicos, etc.

Los agentes polucionantes formados por partículas sólidas se dividen a su


vez en partículas sedimentadas y partículas en suspensión. Estas últimas
afectan al sistema respiratorio humano y animal y a la función vital de las
plantas. La toxicidad de las distintas partículas se debe a la presencia de
metales pesados como el plomo, el cadmio, el níquel y en zinc y otras
sustancias como el cobre o el flúor.

La presencia de las ciudades de estos elementos químicos se debe,


habitualmente, al tráfico rodado. Así, el plomo existe en la gasolina como
antidetonante; el desgaste de los neumáticos genera cadmio y zinc y el
de los vehículos, níquel.

- Modificación de la temperatura e isla de calor urbana

Se trata del efecto más evidente y el mejor estudiado de todas las


modificaciones climáticas inducidas por la urbanización. El efecto “isla de
calor” consiste en que la ciudad suele ser, especialmente de noche, más
cálida que el medio rural o menos urbanizado que la rodea debido al
mayor almacenamiento de calor durante el día, la producción de calor
antropogénico, la disminución de la evaporación por la impermeabilidad

51
Situación de partida

de las superficies urbanas y la menor pérdida de calor sensible a causa de


la reducción de la velocidad del viento originada por los edificios. A todo
ello, hay que añadir el aumento de la absorción de radiación solar debido
a la “captura” que produce la singular geometría de calles y edificios,
junto con la disminución de las pérdidas de calor durante la noche por
irradiación. Así mismo, la contaminada atmósfera urbana provoca un
aumento de la radiación de onda larga que es absorbida y remitida hacia
el suelo. Este efecto es mayor cuanto más grade es la superficie urbana.

El sistema urbano de Madrid se estructura alrededor de un potente núcleo


central sobre el que gravita el territorio de prácticamente toda la región,
se trata de un sistema monocéntrico muy jerarquizado con una superficie
mayor que la de otras ciudades españolas, lo que provoca una
intensificación mayor del efecto y por tanto de la intensidad de su isla de
calor, es decir, una mayor diferencia entre las temperaturas del centro y
de los alrededores.

El efecto isla de calor influye fundamentalmente en las temperaturas


mínimas medias y mínimas absolutas: como se ha expuesto, los valores de
las temperaturas máximas absolutas para el periodo 1971 - 2000 en la
estación del Retiro son incluso ligeramente inferiores a los de la estación de
Barajas; sin embargo, las temperaturas mínimas absolutas son siempre más
bajas en Barajas que en el Retiro, con diferencias en algunos meses
superiores a los 4 ºC. Esta aparente anomalía se relaciona con las
características locales de la isla de calor, ya que en Madrid la isla de calor
diurna es débil y sus rasgos aparecen muy suavizados.

Hay que señalar que Madrid, junto con Barcelona, suele presentar
mayores intensidades del fenómeno, con hasta 8 y 9 ºC. En Madrid, el
fenómeno ha sido ampliamente analizado tras aplicar la técnica de los
transeptos, siguiendo diferentes itinerarios que atravesaban la ciudad en
varias direcciones y tomando la temperatura en diferentes puntos a lo
largo de los mismos.

La isla de calor madrileña, como suele ser habitual, es un fenómeno


eminentemente nocturno e invernal, ya que presenta los valores máximos
de intensidad en esa estación hacia la medianoche y también, además,
hacia la madrugada, poco antes del amanecer; en verano, en cambio, si
aparece, presenta una intensidad mucho menor, a lo sumo alcanza 3 - 4
ºC. Las situaciones anticiclónicas, el cielo despejado y la temperatura
nocturna muy baja favorecen en Madrid una isla de calor intensa,
mientras que la presión baja, el cielo cubierto y las precipitaciones motivan
una isla térmica más débil. Su núcleo central se localiza en los barrios de
ensanche, con los ejes de la Castellana y Alcalá, y en parte del casco
viejo y en la zona de la Gran Vía; las temperaturas mínimas, en cambio, se
sitúan en los espacios abiertos del contorno, sobre todo en el oeste. En
ciudades más pequeñas situadas en el entorno de la capital también se

52
Situación de partida

han podido observar islas de calor, de intensidad reducida, acorde con el


menor tamaño de dichas poblaciones.

- Modificación de las precipitaciones y otras variables climatológicas

Las modificaciones de la precipitación y de otros elementos climáticos por


causa urbana no ha sido un tema tan tratado como el de las
temperaturas, siendo además los resultados obtenidos dispersos y muchas
veces contradictorios.

La humedad relativa del aire o el volumen de precipitaciones anual no


muestran diferencias especialmente destacadas, aunque los registros de
estos parámetros suelen ser siempre ligeramente superiores en zonas
urbanas. En Madrid se ha observado una influencia urbana en la
precipitación, con diferencias entre los observatorios localizados en la
ciudad y los situados en áreas suburbanas próximas. Las posibles causas
que explican el incremento de la precipitación en la capital madrileña
durante el invierno son principalmente la contaminación y el efecto
dinámico del espacio edificado sobre los frentes, que son el mecanismo
productor de la precipitación más importante en esta estación, ya que la
isla de calor se debilita considerablemente en los períodos de inestabilidad
frontal.

El posible efecto urbano en la precipitación es un tema difícil y complejo,


porque los presumibles incrementos pluviométricos no siempre se dan, y
cuando lo hacen, muchas veces suscitan serias dudas sobre su causa
urbana.

Otro de los elementos climáticos modificados como consecuencia de la


urbanización es la intensidad del viento que puede oscilar de modo
significativo ya que el relieve urbano introduce modificaciones sustanciales
en intensidades y flujos (disminuyendo sensiblemente la velocidad media
del viento como consecuencia del efecto rozamiento y el obstáculo que
supone la superficie edificada); también la insolación, condicionada por el
desarrollo en altura del espacio construido.

En algunas calles y esquinas, bajo ciertas situaciones meteorológicas con


viento regional fuerte, se producen rachas de viento muy fuerte por el
efecto de canalización que ejercen los cañones urbanos, contribuyendo a
aumentar la sensación de malestar (Martín Vide, et al., 2001) 5.

Hay que indicar que las modificaciones climáticas más conocidas y


estudiadas, como consecuencia de la urbanización, son la temperatura y

5Martín Vide, J.; Olcina, J.; 2001. Climas y tiempos de España. Alianza Editorial, 258 pp.
Madrid.

53
Situación de partida

precipitación, el resto no se conocen bien ya que existen pocos trabajos


específicos de cada elemento.

2.7. Resumen

Después de analizados los factores principales del clima para la ciudad de


Madrid, no se observa ninguna alteración grave que impida el buen
crecimiento de la vegetación analizada en la Plaza de la Lealtad.

3. CARACTERÍSTICAS ECOLÓGICAS DE LAS ESPECIES

En este apartado, primero se exponen los aspectos relativos a la


vegetación en la ciudad y a continuación, se presentan las principales
características botánicas, edáficas y selvícolas de las especies de los
árboles analizados de la Plaza de la Lealtad. Para una mejor comprensión,
los aspectos a considerar son los siguientes: habitación, clima, suelos,
altitud, temperamento, porte y enraizamiento, crecimiento, longevidad y
reproducción.

3.1. Vegetación en la ciudad

Los elementos arbóreos o arbustivos mejor adaptados al clima de la


ciudad de Madrid, son aquellos que presentan una buena tolerancia a las
características climáticas locales especificadas en los anteriores
apartados, pero además deben considerarse varios factores climáticos de
gran influencia en la vegetación urbana:

- Valores mínimos de las precipitaciones anuales

Como en todos los climas mediterráneos, la irregularidad de la


precipitación media anual es notable en Madrid. Así, para el periodo 1966
- 2000, el valor medio de la precipitación anual en el observatorio de
Madrid - Retiro fue de 418,56 mm con un máximo de 738,7 mm en 1972 y
un mínimo de 260,1 en 1983. En climas mediterráneos como el de Madrid,
los valores mínimos muy bajos consecutivos condicionan la presencia de
un buen número de especies, si bien el riego puede subsanar estos
desequilibrios. No obstante, a la hora de seleccionar especies para las que
no se prevean dotaciones de riego, fundamentalmente el arbolado y el
arbusteado viario, este debe ser un importante criterio que se ha de
considerar.

- Temperaturas máximas y mínimas absolutas

54
Situación de partida

Los registros extremos de temperaturas, especialmente las mínimas, son un


factor limitante de primera magnitud para la vegetación urbana, ya que
las heladas pueden producir daños importantes en los tejidos de las
plantas por congelación del agua. Debe advertirse, además que las
temperaturas al nivel del suelo, tanto las máximas como las mínimas,
marcan valores mucho más extremos que los ofrecidos por observatorios
meteorológicos, referidos a la temperatura del aire a 1,5 m del suelo. No
todas las especies presentan el mismo grado de resistencia al frío y,
además, en Madrid, se emplean un buen número de elementos
relativamente termófilos que sólo pueden resistir heladas moderadas como
Nerium oleander, Teucrium fruticans, Myrtus communis, etc.; no obstante,
la isla de calor urbana limita considerablemente el número de días de
helada y el alcance de las mismas.

- Variación de las temperaturas en relación con la posición urbana

- Variaciones térmicas centro-periferia: la intensidad y persistencia de las


heladas se correlaciona positivamente con el aumento de la distancia
al centro de la ciudad. Debido al efecto de la isla de calor urbana, los
barrios externos de Madrid registran valores significativamente más bajos
que los del centro de la ciudad: para un mismo periodo temporal (años
1971 - 2000) el número de días de heladas registrados en el observatorio
de Madrid-Retiro fue de 16, mientras que en el observatorio de Madrid-
Barajas las heladas sumaron 54 días; la temperatura media mensual de
las mínimas del mes de enero para el mismo periodo fue de 2,6 y 0,3 ºC
respectivamente. Estos datos han de tenerse en cuenta a la hora de la
elección de especies.

- Variaciones térmicas en función de la morfología urbana: los valores de


las temperaturas mínimas también son menores en aquellos barrios o
zonas de la ciudad en los que dominan los polígonos de bloques
aislados y la densidad de los espacios ajardinados es alta (como ocurre
en Ciudad Universitaria).

También los barrios situados en posiciones más o menos centrales, y


constituidos por viviendas con escaso desarrollo en altura y extensas
zonas verdes. En estos ámbitos urbanos, las temperaturas mínimas
invernales pueden ser inferiores en 2 ºC o más a las registradas en zonas
próximas con mayor densidad de edificación, menores y menos
extensas zonas verdes.

- Efecto modificador del relieve en las temperaturas: existen


determinadas zonas de la ciudad donde los registros térmicos son más
bajos que los alcanzados en el conjunto urbano. Cabe destacar en
particular las zonas topográficamente más deprimidas de la ciudad, en

55
Situación de partida

concreto la ribera del Manzanares y las laderas próximas al río en ambas


vertientes, especialmente en la Ciudad Universitaria debido a la
profusión y extensión de los espacios ajardinados: en estas zonas de la
ciudad las temperaturas mínimas pueden ser de hasta 6 ºC inferiores a
las registradas en áreas próximas elevadas. Esta variación térmica
característica de las zonas bajas se debe a la persistencia de las nieblas
invernales de irradiación nocturna, que favorecen el suceso de heladas
más intensas que las producidas en otros enclaves de la ciudad donde
la persistencia de los bancos de aire frío es menor.

- Efecto modificador del espacio construido en la insolación: el desarrollo


en altura de la edificación y la orientación del viario, junto con la
evolución cíclica anual de la altura del sol, influyen en la cantidad de
radiación solar recibida por unidad de superficie. Así, en Madrid, al
inclinación máxima alcanzada por los rayos solares se sitúa en torno a
los 70º, pero con una relación alto/ancho de 3 la calle permanece en
sombra. Las exposiciones de umbría son en consecuencia más
frecuentes en la ciudad que en condiciones naturales, factor que
determina además un descenso de las temperaturas máximas y
mínimas en estas posiciones.

- Isla de calor urbana

Todo lo mencionado anteriormente se relaciona directa o indirectamente


con la isla de calor urbana. Para Madrid, se indica una elevación media
de la temperatura de 2 – 3 ºC, con máximos espaciales y temporales de
hasta 5 – 10 ºC, especialmente en invierno.

Los puntos de la ciudad donde los ascensos son mayores son la calle
Alcalá, el Paseo de la Castellana y otras zonas del centro de la ciudad. Los
mínimos se sitúan en la ribera del Manzanares y en zonas ajardinadas o
espacios abiertos (como El Retiro).

3.2. Cedro (Cedrus sp.)

El género cedro sólo comprende 4 especies de las que tres vegetan en la


región mediterránea (Cedrus atlantica Manetti, Cedrus libani A. Rich y
Cedrus brevifolia Henry) y una en Afganistán e Himalaya (Cedrus deodara
G. Don).

Estas cuatro especies se hibridan muy fácilmente entre sí, por lo que es
difícil establecer con seguridad a cual pertenece un cedro determinado,
a no ser que se tenga completa garantía del lugar de procedencia. El
hecho anterior, se ve además agravado por las numerosas variedades
existentes, entre otras:

56
Situación de partida

- Cedrus atlantica: fastigiata Carriere, glauca Carriere, pendula Carriere,


aurea Hort y albospica.

- Cedrus deodara: nívea, aurea y péndula.

Por ello, se van a describir las 4 especies de cedros, ya que se trata de


árboles de gran valor estético, de portes notables y muy apreciados por la
población.

3.2.1. Cedrus atlántica Manetti

- Habitación

Cedrus atlantica, se extiende por el norte de África en Argelia y


Marruecos, en el Atlas y en el Rif, desde el Anti-Atlas en el paralelo 31º
hasta el Atlas Mediterráneo en Constantina (Argelia) en el paralelo 35º
latitud norte.

- Estación

Vive en los climas del templado al templado-frio, resistiendo temperaturas


mínimas de – 12 ºC y máximas de 45 ºC. Requiere cierto grado de frescura
en su hábitat, viviendo desde los 300 mm/año de precipitaciones a 1.000
mm/año.

Es de los cedros el que soporta más fuertes sequías, sin embargo aguante
menos fríos que Cedrus deodara. Indiferente a la naturaleza del suelo, vive
lo mismo sobre suelos silíceos que sobre basaltos ó calizas, especialmente
sueltos y no soporta los muy húmedos. Prefiere exposiciones de umbría y
vive en su hábitat natural entre los 1.200 m y los 2.000 m de altitud. Es
bastante resistente a la contaminación urbana.

- Temperamento

Especie de media luz, bastante robusta, sus plantitas soportan una ligera
cubierta.

- Porte y enraizamiento

Árbol de primera magnitud, alcanza normalmente los 40 m de altura,


citándose algunos ejemplares en Marruecos con 50 m. Tronco grueso que
puede tener diámetro normal superior a los 3 m, se ramifica en ramas

57
Situación de partida

largas y al principio con copa cónica, que después se corona y aparasola.


Tiene una raíz principal fuerte y pivotante, y numerosas y extensas raíces
secundarias que lo fijan fuertemente al suelo, puede considerarse un
sistema radical del 2° grupo (raíces principal y secundarias penetrantes y
profundas).

- Crecimiento

En condiciones naturales su crecimiento es lento, alcanzando a los 300


años una altura de 40 m y un diámetro normal de 1,5 m. En parques
urbanos, con riego y sin competencia lateral, el crecimiento en diámetro
se acelera pudiéndose ser el doble que en masas naturales.

- Longevidad

Puede alcanzar algo más de 500 años.

- Reproducción

Se reproduce naturalmente por semilla. Florece en octubre, tardando dos


años en madurar su piña. La semilla por ser rica en aceites esenciales, se
enrancia fácilmente, perdiendo su facultad germinativa.

3.2.2. Cedrus deodara G. Don

- Habitación

Especie procedente de las montañas del Afganistán y de la vertiente sur


del Himalaya occidental, se ha introducido en Europa, en Australia
(Queensland) y en Sudáfrica. En España es planta ornamental utilizada en
muchos parques y jardines.

- Estación

Vive en los climas que van del templado al templado-frio, siendo muy
resistente a los fríos intensos, ya que soporta los – 20 ºC, siempre que sean
fríos secos. Vive con climas que tienen desde los 900 mm/año de
precipitaciones hasta los 1.800 mm/año, soportando sequías estivales, si
bien menos que Cedrus atlantica. Indiferente en cuanto a la naturaleza
del suelo, no tolera los muy ácidos y los requiere profundos y permeables.
Se encuentra en su hábitat natural desde los 1.200 m en lugares húmedos,
hasta los 3.500 m de altitud y clima seco.

58
Situación de partida

- Temperamento

Especie también de media luz, es más umbrófila que Cedrus atlantica, sus
plantitas también toleran la cubierta en el comienzo de su vida.

- Porte y enraizamiento

Árbol que alcanza mayor altura que Cedrus atlantica, ya que llega a los
60 m, existiendo citas de hasta 70 m. Su copa, ramas y variación de forma
son análogas a la del cedro citado, así como su sistema radical.

- Crecimiento, longevidad y reproducción

Todos estos caracteres, son iguales a los de Cedrus atlantica, si bien el


crecimiento es algo más rápido y desde luego el mayor de los cedros.

3.2.3. Cedrus libani A. Rich

- Habltaclón

Especie originaria de las montañas del Líbano y del Taurus, hoy solamente
se encuentra en estas últimas, a causa del abusivo aprovechamiento en el
primer lugar.

- Estaclón

De características estacionales análogas a Cedrus deodara, es más


sensible que él y que Cedrus. atlantica al frio, é igualmente menos
resistente a la sequía. Requiere suelos ligeros, profundos, frescos y calizos,
no encharcados y se encuentra entre los 1.400 y 1.800 m de altitud en su
hábitat natural.

Los restantes caracteres culturales, análogos a Cedrus deodara, teniendo


una talla máxima de 60 ms. También parece que es más longevo que
Cedrus deodara y Cedrus atlantica.

3.2.4. Cedrus brevifolia Henry

Es una especie localizada en la isla de Chipre, ocupando una pequeña


extensión en su parte sudoeste entre los 900 y los 1.400 m de altitud. Se
caracteriza por unas acículas más cortas que las de los otros cedros y

59
Situación de partida

puede alcanzar los 30 m de altura.

Especie muy desconocida, se utiliza muy poco en jardinería,


desconociéndose la existencia de algún ejemplar en la Comunidad de
Madrid.

3.3. Arce (Acer psudoplatanus L.)

Es especie que acepta cualquier tipo de suelo, resistente a las heladas, el


humo y el polvo, lo que lo hace muy apropiada para calles, parques y
jardines.

- Habitación

Originario de la Europa meridional y central, el Cáucaso y Armenia y


alcanza Asia Menor. Se encuentra en el norte y noroeste de España
(escaso en los Pirineos). Cultivado en estaciones frio-templadas.

- Estación

Viven los arces en climas que van del templado-frio al frio-templado,


soportando Acer platanoides hasta – 20 ºC. Necesita humedad, con no
menos de 600 mm/año de precipitaciones. Indiferente a la naturaleza del
suelo, lo requieren profundo, fértil y fresco, viviendo en cotas
comprendidas entre los 300 y los 1.000 m.

- Temperamento

Especie de media sombra, prefiere las exposiciones de umbría y sus


plantitas necesitan abrigo en los primeros años.

- Porte y enraizamiento

Acer psedoplatanus tiene un fuste que puede alcanzar de 20 - 30 m de


altura. La copa es densa. El sistema radical está constituido por una raíz
pivotante y otras laterales más ó menos someras, que pueden incluirse en
el 4º grupo (raíz principal y secundarias poco profundas).

- Crecimiento, longevidad y reproducción

Se puede clasificar como especie de crecimiento relativamente rápido.

60
Situación de partida

Puede alcanzar edades comprendidas entre los 150 y 200 años. Se


regenera por semilla y por brotes de cepa. Florece en primavera,
pudiendo llegar al verano, y sus frutos maduran y diseminan en otoño-
invierno. También brota de cepa, pero ésta pierde pronto su facultad de
rebrote.

3.4. Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum L.)

Es un árbol vigoroso que puede alcanzar de 15 a 30 m de altura, con el


tronco sólido y relativamente corto. La copa es ovoide, piramidal, ancha,
densa por su abundante follaje, con numerosas ramas gruesas que forman
ángulos estrechos, generalmente dispuestas curvadas hacia arriba, con
ramillas gruesas, lisas, algo colgantes y de color marrón. Es un perfecto
árbol de alineación y ornamentación.

- Habitación

Vive espontáneamente en los Balcanes, Grecia, Albania y Bulgaria. En


España se introdujo por primera vez en los jardines de La Granja de San
Ildefonso (Segovia) en 1723.

- Estación

Especie rústica, requiere suelos silíceos, sueltos, fértiles y profundos, no


tolerando el exceso de humedad, si bien la sequía estival puede producir
el amarilleo de las hojas y su caída.

Resiste fríos y calores. En suelos áridos o muy húmedos es atacado por


hongos. No resiste el calor reflejado por pavimentos.

- Temperamento

Especie de solana, proporciona una sombra densa, que no permite el


crecimiento de otras plantas debajo.

- Porte y enraizamiento

Hasta 30 m de alturas. Sistema radical pivotante con raíz principal vertical

- Crecimiento

61
Situación de partida

Medio. Vive hasta los 200 años.

3.5. Plátano (Platanus x hispanica Mill.)

El género plátano comprende una docena de especies, distribuidas entre


el sudeste de Europa, el oeste de Asia y el este Norteamérica. En la zona
mediterránea, se puede distinguir Platanus orientalis en la zona este, que
parece ser su área natural y Platanus acerifolia, que se considera un
híbrido fértil de Platanus orientalis con un plátano de Norteamérica
Platanus occidentalis, realizado en el siglo XVII. Platanus acerifolia, es el
árbol de alineación que normalmente se encuentra en los parques y
jardines de Europa Occidental.

En España existen una variedad de plátano intermedia entre Platanus


orientalis y Platanus occidentalis, denominada Platanus hispanica, con
dominancia de caracteres de Platanus orientalis, que puede alcanzar más
de 45 m de altura. Al parecer esta hibridación tuvo lugar antes del siglo
XVII, en los jardines de Aranjuez.

Existe un gran entusiasmo por el plátano, a causa de soportando las


condiciones urbanas. Admite todo tipo de recortes, por drásticos que
sean, y vuelve a resurgir en primavera, inmutable al deterioro que se le ha
ocasionado. No obstante las podas drásticas acarrean pudriciones
prematuras. Los pelos de las hojas jóvenes y de las infrutescencias son
expandidos por el viento y pueden provocar fenómenos alérgicos en
algunas personas, desde conjuntivitis hasta inflamaciones de los centros
respiratorios.

- Estación

Es poco exigente en cuanto a la naturaleza mineralógica del suelo, pero


sin embargo le gustan los terrenos profundos, fértiles y frescos y no tolera
en exceso los demasiado calizos. Soporta los ambientes más o menos
contaminados de las grandes urbes. Vegeta sin problemas hasta los 800 m
de altitud. Soporta sequías de 4 – 5 meses.

- Temperamento

El plátano prefiere situaciones soleadas y cálidas. La copa es regular,


redondeada, aclarada, con las ramas gruesas, anchamente extendidas y
con la edad, colgantes en los extremos. Es muy empleado como
ornamental, tanto por su atractivo tronco como por su abundante follaje,
que proporciona una sombra intensa, fresca y agradable.

62
Situación de partida

- Porte y enraizamiento

El sistema radical es potente y desarrollado.

- Crecimiento, longevidad y regeneración

Tiene crecimiento rápido, pudiendo crecer en altura hasta 1 m por año.


Puede vivir varios siglos. Se multiplica por semillas sin tratamiento previo,
aunque son poco fértiles, por lo que lo más corriente es realizarlo por
estaquillas, que deben ser de 2 años y cortadas antes de la caída de las
hojas. Se trasplanta con facilidad.

3.6. Daños bióticos y abióticos

Por sus características genéticas las especies consideradas, están bien


adaptadas al medio y al mismo tiempo, sometidas a la vigilancia y
cuidados típicos de espacios verdes urbanos como riegos, fertilización y
tratamientos fitosanitarios. Por lo que en caso de presentarse alguna
anomalía o signo de decrepitud sería rápidamente tratado.

3.7. Conclusiones

En el cuadro 16, se recogen las principales características de estas


especies, referentes a clima (temperaturas y precipitación anual), tipo de
suelo, temperamento, tipo de raíz, altura máxima y longevidad.
Cuadro 16. Características de las especies analizadas en la Plaza de la
Lealtad.

Longevid
Temperamen Altur
Especie Clima Suelo Raíz ad
to a (m)
(años)
-12 – 45º C Principal y secundarias,
Indiferent
Cedro 300 – 1.000 Media luz penetrantes y 40 500
e
mm profundas
Raíz principal y
-25ºC Fértil y
Arce Umbría secundarias poco 30 200
600 mm fresco
profundas
Castañ
Resiste fríos y Fértil y Pivotante (raíz principal
o de Solana 30 200
calores fresco vertical)
Indias
Resiste fríos y Fértil y Raíces potentes y
Plátano Solana 45 200
calores fresco desarrolladas

63
Situación de partida

4. RAÍCES DE LOS ÁRBOLES

Las raíces, conjuntamente con el tronco, ramas y hojas, constituyen un


elemento fundamental para su existencia. La supervivencia del árbol
depende, de una manera crítica, más de las raíces que del resto de los
elementos, ya que las raíces cumplen una triple función de asimilación de
agua y nutrientes, reserva de nutrientes y anclaje del árbol (que está
sometido a fuertes influencias dinámicas). Las raíces de los árboles, se
distribuyen en tanto en anchura como en profundidad en los suelos.

Este apartado de raíces de los árboles, se estructura en los siguientes


aspectos:

- Tipología de las raíces.


- Dimensiones de las raíces.
- Daños en las raíces de los árboles.

4.1. Tipología de las raíces

En relación a su estructura morfoanatómica y a su función específica, en


las plantas arbóreas pueden distinguirse varios tipos de raíces:
absorbentes, de transición y conductoras (Baldini, 1992) 6.

- Las raíces absorbentes, blanquecinas, translúcidas y caracterizadas


todavía por una estructura anatómica primaria, son fisiológicamente
muy activas y representan casi un 80 - 85 % del sistema radical. La vida
de la raíces absorbentes es, por lo general, bastante corta (de unas
semanas o unos meses); algunas de ellas, sin embargo, aun perdiendo
su capacidad de absorción, sobreviven y se convierten en raíces de
transición.

- Las raíces de conducción, son oscuras y constituyen la unión entre las


absorbentes o de transición y las principales, que tienen las funciones de
sostén y de transporte. Son de distinta edad y corresponden a casi el 20
% del conjunto radical.

Las raíces absorbentes y las de conducción más jóvenes y finas


constituyen la cabellera radicular. Desde el punto de vista de su
distribución en el suelo, las raíces se clasifican en principal (pivotante) que
puede abortar pronto y secundarias (horizontales).

6 Baldini, E.; 1992. Arboricultura general. Ediciones Mundi-Prensa. Madrid. 379 pp.

64
Situación de partida

La organización de las raíces, creciendo sin obstáculos, dependen de la


especie, textura de suelo (limoso, arenoso, arcilloso o sus diversas
combinaciones), disponibilidad de agua y forma de cultivo o gestión
(figuras 20 y 21).

En general, las raíces de las plantas arbóreas tienden a desarrollarse más


extensamente y con mayor profundidad cuanto más suelto sea el suelo y
cuanto menores sean las disponibilidades de agua y de elementos
nutritivos asimilables; por el contrario tienden a ser más superficiales en
suelos compactos y en los que el nivel de la capa freática esté muy
elevado.

Figura 20. Distintos tipos de raíces en función de la especie.

Figura 21. Desarrollo radical de una planta de la misma especie (Vitis


vinífera) y de la misma edad: a) suelo profundo, seco y con muchos
elementos gruesos; b) en uno franco, fresco y profundo y c) en uno
arcilloso y compacto.

4.2. Dimensiones de las raíces

Con respecto a las dimensiones de las raíces, se deben considerar los


aspectos relativos a profundidad, extensión y volumen ocupado.

65
Situación de partida

- Profundidad de las raíces

La profundidad de penetración de las raíces depende de la especie,


factores genéticos, oxígeno en el suelo, compactación del terreno y
procedimiento de producción de la planta en vivero. A pesar de que
cada especie posee un sistema radical determinado, son las
características del suelo (textura, estructura, profundidad, humedad,
nutrientes, etc.) las que, en definitiva, marcarán sus pautas de crecimiento.

Aunque normalmente no pasan de 80 – 100 cm de profundidad (en


parques y jardines 7), en árboles adultos se han encontrado sistemas
radicales desarrollados hasta profundidades de 2,5 – 3,0 metros de
profundidad (Abies alba), y en situaciones de sequías prolongadas las
raíces crecen buscado el aporte hídrico de los acuíferos subterráneos
hasta profundidades de 20 metros o más 8 (figura 22). En la figura 23, puede
observarse las longitudes que pueden alcanzar las raíces de las especies
arbóreas según el bioma al que pertenecen 9.

7 Turner, R., 1994, Preventing construction damage to trees. Cooperative Extension.


University of Missouri and Lincoln University, Columbia, 4 pp.
8 Se puede citar la famosa y desafortunadamente desaparecida acacia del desierto del

Teneré, cuyas raíces descendían a 100 m de profundidad en el pozo donde bajan a


recoger agua los habitantes de la zona.
9 Canadell, J., R.B. Jackson, J.R. Ehleringer, H.A. Mooney, O.E. Sala, E.D. Schulze, 1996,

Maximun rooting depth of vegetation types at the global scale, Springer Verlag,
Oecologia 108, pp-583-595.

66
Situación de partida

Figura 22. Raíces de Quercus fusiformis a 20 m de profundidad 10.

Figura 23. Profundidad máxima de las especies arbóreas agrupadas por


biomas (Canadell et al., 1996).

- Extensión de las raíces

En condiciones de crecimiento libre (sin otros árboles u obstáculos en su


entorno), pueden superar en extensión la proyección de la copa (figura
24). La longitud lateral, puede ser hasta 4 veces superior a la longitud de la
copa, habiendo raíces que alcancen en longitud en árboles adultos hasta
30 m de longitud (Quercus robur). Esto produce que muchas raíces se
entretejen y conectan entre sí provocando procesos de
anastomosamiento, de tal manera que cualquier daño a una raíz puede
influir sobre diversos árboles del entorno, además del que sea al que
pertenece la raíz afectada (foto 1).

10 Mc Elrone A.J., Pockman, W.T., Martínez Vilalta, J., Jackson, R.N., 2004. Variation in xylem
structure and functionin stem and roots of tress to 20 m depth. New Phytologist, 163, pp.
507 – 517.

67
Situación de partida

Figura 24. Extensión de las raíces más lejos de la proyección de las copas.

- Volumen de raíces

El volumen ocupado por las raíces depende de sus necesidades de agua


y nutrientes. La masa del terreno ocupada por el sistema radical de un
árbol se denomina unidad de suelo (figura 25). A título indicativo, el
sistema radical de un árbol adulto con una copa de unos 4 m de diámetro
utiliza una unidad de suelo de un poco más de 30 m3. En el caso de
plantaciones intensivas, en las que la densidad de plantación es elevada,
la unidad de suelo por hectárea es de 8.000-10.000 m3, equivalente a una
masa de suelo de unos 10-12 millones de kg.

Foto 1. Red de raíces superficiales en abetos rojos (Picea excelsa). Malla


de 1 x 1 m.

Figura 25. La unidad de suelo es el volumen ocupado por el sistema radical

68
Situación de partida

de un árbol (es un término de referencia para la dosificación de los


fertilizantes en el abonado y del agua en el riego).

4.3. Daños a las raíces de los árboles

Las causas de daños a las raíces, pueden ser diversas, pero se pueden
agrupar en problemas de sequía o encharcamiento y modificaciones
mecánicas del suelo (por operaciones constructivas). Todos estos daños
impiden o limitan drásticamente el funcionamiento de las raíces y,
dependiendo de su gravedad, conducen a la muerte de los árboles o a
un debilitamiento general que favorece los ataques de plagas,
enfermedades y pudriciones.

- Problemas de sequía o encharcamiento

Cuando el aprovisionamiento hídrico, es persistentemente inferior a las


necesidades de agua determinadas por la transpiración, las plantas
entran en un estado de estrés debido a la reducción, hasta su total cese,
de la absorción de agua por parte de las raíces. Las consecuencias de la
carencia hídrica empiezan a ser bastante graves, para llegar a ser
irreversibles, es decir perjudiciales para la propia supervivencia de la
mayor parte de las plantas.

En las plantas arbóreas, las manifestaciones más visibles de la carencia


hídrica se enmascaran a veces o son atenuadas debido a la facultad que
tienen de alcanzar, con algunas raíces, el agua existente en la
profundidad del suelo o bien de traslocar el agua contenida en los frutos
hacia los brotes y hojas.

El encharcamiento se produce cuando el contenido de agua del suelo se


mantiene en valores superiores a la capacidad de campo hasta llegar a la
saturación completa de los poros. El encharcamiento puede ser sólo
subterráneo o bien hacerse en la superficie del terreno. Esto es muy raro en
los suelos de textura gruesa y sin embargo ocurre fácilmente en los suelos
arcillosos o limosos no drenados.

Los suelos expuestos a encharcamiento sufren la destrucción de los


agregados estructurales, el descenso del potencial de oxidorreducción, el
cese de los procesos de nitrificación y el inicio de los procesos de
desnitrificación, el aumento del contenido en anhídrido carbónico y
etileno, y la formación de toxinas; disminuye la actividad de los
microorganismos aerobias que es sustituida por la de los microorganismos
anaerobios.

Las consecuencias para los árboles son la mayoría de las veces graves,

69
Situación de partida

sobre todo si la situación anómala perdura y no hay eliminación del agua


en exceso. El efecto más importante es la asfixia radical como
consecuencia del reducido contenido de aire en el suelo. Las raíces se
deterioran progresivamente, se oscurecen, después se empapan de agua
presentando síntomas visibles de lenticelosis, finalmente se pudren
exfoliándose; en torno a ellas se forma la mayoría de las veces una
envoltura característica formada por partículas arcilliformes de color gris-
ceniza, que despide un desagradable olor de azufre. La carencia de
oxígeno provoca además fenómenos de fermentación celular, con forma-
ción de compuestos tóxicos, como el ácido cianhídrico, que contribuyen a
la muerte de las raíces.

En los árboles en período de actividad vegetativa los primeros síntomas de


asfixia radicular están representados por la desecación del limbo de las
hojas a partir de los bordes. Si la situación se agrava se puede llegar a la
muerte entera de la planta.

Los problemas de sequía o encharcamiento, que son muy reducidos en


condiciones vegetativas normales, pueden ser importantes en el caso de
grandes árboles con raíces profundas que tomen el agua de las capas
freáticas. En estos casos su diminución o elevación por construcciones en
la zona pueden provocar su muerte a corto medio plazo (sin que en
principio se pueda achacar a esta circunstancia: normalmente se atribuye
a la elevada edad de los árboles).

- Modificaciones mecánicas del suelo

Las modificaciones mecánicas, normalmente motivadas por causas


antrópicas, provocan la compactación de los suelos o la eliminación de
las raíces (lateralmente por zanjas o en profundidad por la construcción de
galerías o túneles).

- Compactación de suelos: la compactación de suelo puede provocar


una triple función negativa: impide la entrada de oxígeno de suelo (las
raíces también necesitan respirar) limitan la entrada de agua y dificultan
la extensión de las raíces. Entre otras causas de compactación de
suelos, se pueden citar las siguientes: el agua de lluvia o de riego por
aspersión (el impacto de las gotas de agua puede compactar el
horizonte superior del suelo impidiendo el intercambio atmosférico y la
entrada de agua), el paso de maquinaria y de personas,
almacenamiento de materiales, la construcción de aceras y calzadas
cerca de árboles y consiguientemente en la zona de desarrollo de las
raíces

Un suelo ideal para el crecimiento y el desarrollo de la raíz es aquel que


tiene cerca de un 50 por ciento de espacio poroso. Estos espacios entre

70
Situación de partida

las partículas del suelo se llenan agua y aire. El equipo pesado que se
usa en la construcción compacta el suelo y puede reducir
dramáticamente la cantidad de espacio poroso. Esta compactación no
solamente inhibe el crecimiento de la raíz y su penetración, sino que
también disminuye el oxígeno en el suelo, que es esencial para el
crecimiento y funcionamiento de las raíces.

- Eliminación de raíces: además de la pérdida de apoyo que puede


provocar su derribo por el viento, disminución de la capacidad de
absorción de agua y nutrientes. Otro problema, que puede resultar de
la pérdida de raíces causada por la excavación y el zanjado, es el
incremento del riesgo potencial de que los árboles caigan. Las raíces
desempeñan un papel crítico al anclar un árbol. Si las raíces principales
de soporte se cortan en un lado del árbol, el árbol puede venirse abajo.

La apertura de zanjas, galerías de conducción y túneles, afecta


directamente a las raíces de los árboles (si se pierde un 30% del volumen
de raíces, la supervivencia del árbol es muy crítica). También la circulación
de los equipos de construcción puede causar daños al cuello de la raíz o a
raíces en la capa superior del terreno o en la superficie.

4.4. Árboles encima de aparcamientos

La construcción de aparcamientos (túneles, galerías, etc.) debajo (o en el


lateral) de espacios donde vegeta arbórea, sólo plantea como problemas
los siguientes:

- Sobrecarga que puede soportar el túnel.

- Profundidad de suelo necesario.

- Sobrecarga que puede soportar el túnel

La sobrecarga por metro cuadrado es uno de los factores que viene


determinado por las características técnicas y de explotación de la
infraestructura a realizar, que debe soportar el peso del terreno, de la
vegetación existente en su máximo desarrollo y las sobrecargas puntuales
que se puedan producir (paso de maquinaria, concentración de
personas, etc.). Es una cifra conocida (o que se puede estimar) y que se
tienen en cuenta en el proyecto y ejecución de la obra.

- Profundidad de suelo necesario

71
Situación de partida

De una forma general, y a título meramente informativo, se recomiendan


como mínimo, en el caso de infraestructuras subterráneas por debajo de
vegetación arbórea, que las distancias mínimas desde la parte superior de
la excavación (incluyendo el espacio necesario para las
impermeabilizaciones) hasta el tronco del árbol, sean las recogidas en el
cuadro 17.

Cuadro 17. Distancia de excavaciones subterráneas a bases de troncos de


los árboles en función de sus dimensiones.

Diámetro normal del árbol*(cm) Profundidad mínima de la excavación (m)

< 25 0,75

25 - 35 1,00

35 - 50 1,25

> 50 1,50

*Medido perpendicularmente al tronco a 1,30 m sobre el nivel medio del suelo.

Como se ha expuesto anteriormente, las raíces se extienden,


generalmente en una profundidad de entre 80 – 100 cm. Aunque los
árboles tengan raíces pivotantes fuertes, éstas abortan si no pueden seguir
profundizando por encontrarse con un obstáculo y su falta se ve
compensada por el desarrollo de las raíces secundarias.

Si los árboles vegetan en zonas verdes, con riego abundante superficial,


como es el caso de estudio, las raíces no profundizan demasiado en el
terreno, se extienden en la capa superior del suelo y se limitan a
desarrollarse en zonas donde no encuentren obstáculos a su crecimiento.
En el caso de árboles en alcorques con laterales de hormigón, cuando son
árboles jóvenes, el desarrollo de sus raíces se limita al volumen de tierra
existente. Con el crecimiento del árbol, los fenómenos son variados,
pudiendo ir, desde la rotura por el engrosamiento de las raíces, de las
paredes del alcorque, hasta la reptación de la raíces por los sistemas de
drenaje del alcorque, pasando por el decaimiento o muerte del árbol si el
sistema radical no puede hacer frente a las demandas de la copa.

4.5. Factores que intervienen en los daños a las infraestructuras por raíces

Los suelos, sobre todo los arcillosos, cambian de volumen al variar su


contenido en agua, contrayéndose al secarse, en unos suelos más que en
otros. Este fenómeno se puede complicar con la acción de las raíces de
un árbol, que todavía lo pueden secar más, produciendo una contracción
mayor. Si esto sucede junto a algunos tipos de cimientos, puede conducir

72
Situación de partida

a un movimiento vertical de la infraestructura (foto 2).

Foto 2. Levantamientos de calzadas por el crecimiento de las raíces.

Los cimientos construidos sobre otros tipos de suelo no peligran por este
tipo de movimiento. Lo contrario de la contracción, la expansión o
dilatación, se ha mencionado con menos frecuencia como causa de
trastornos en las construcciones.

Las construcciones pueden sufrir daños de igual modo al desaparecer


árboles próximos. Los suelos arcillosos, en estos casos, se expanden al
reabsorber humedad; en consecuencia, ha de prestarse mayor atención
a la posibilidad de que se produzcan expansiones cuando se eliminan los
árboles.

Otro tipo de daños consiste en la obturación de los desagües por


penetración de raíces, resultando a veces que revienta la cañería, con su
agua se ahueca el asiento de los cimientos y acaban fallando. El
hundimiento también se puede producir por excesiva humedad local si el
suelo es arcilloso. Son raros los daños mecánicos directos producidos por
grandes raíces que presione sobre construcciones o muros. Sus efectos
suelen ser muy localizados y la causa, en general, muy evidente.

Los daños producidos por raíces en edificaciones e infraestructuras


dependen de numerosos factores entre los que se pueden destacar los
siguientes:

73
Situación de partida

- Diámetro de las raíces.


- Tipo de raíz.
- Podas de los árboles.
- Estado sanitario.
- Cambios volumétricos.
- Obras previas en el emplazamiento.
- Zonas localmente húmedas.
- Tipo de cimientos.
- Materiales de construcción.
- Porches, miradores y terrazas.
- Sombra y grado de exposición a la lluvia y al sol.
- Superficies impermeables.
- Topografía.
- Vibraciones.
- Época del año.

4.5.1. Diámetro de las raíces

Las raíces no adelgazan en correlación directa con la distancia, por lo que


su grosor sirve de poco a la hora de evaluar la distancia que todavía
pueden alcanzar desde un punto en que se haga una cala de muestreo.

4.5.2. Tipo de raíz

Los árboles de parques, jardines y alineaciones urbanas, presentan, la


mayoría de las veces, sólo raíces laterales, aunque ocasionalmente
pueden encontrarse también raíces verticales en casi todos los tipos de
árboles. La raíz principal, que suele ser la central vertical, acostumbra a
romperse cuando el árbol se trasplanta, y por ello suele faltar, salvo que el
ejemplar en cuestión hubiese germinado en el lugar actual. Además,
debido a los sistemas de riego, las raíces suelen ser superficiales que
motiva que en la mayor parte de los casos los árboles no estén bien
anclados y puedan volcar por vientos no excesivamente violentos.

Los efectos de las raíces pueden variar mucho con la distribución de los
árboles en torno al edificio. Por ejemplo, los árboles en un sólo lado o en
una esquina pueden producir efectos más pronunciados porque su efecto
de desecación del suelo será más localizado. Algunos especialistas han
llamado la atención sobre el hecho de que los árboles más próximos a una
construcción dañada por hundimiento no son necesariamente los
responsables. La compleja interacción entre las raíces de diferentes
especies de árboles, o las de éstos con los arbustos, todavía no se
conocen suficientemente.

74
Situación de partida

4.5.3. Podas de los árboles

Deben examinarse los árboles para comprobar si existe evidencia de


desmoche o de un aclaramiento excesivo de la copa. Los ejemplares de
algunas especies arbóreas que se dejan crecer sin limitación tras un
desmoche severo, pueden presentar elevadas demandas hídricas,
secando el suelo y rompiendo el equilibrio establecido previamente entre
los árboles desmochados y las construcciones.

4.5.4. Estado sanitario

También debe anotarse el estado general de salud y vigor de los árboles.


Los ejemplares muy saludables y vigorosos de ciertas especies pueden
bombear mucha más agua que otros de tamaño parejo pero senectos o
con alguna enfermedad.

4.5.5. Cambios volumétricos

Los cambios volumétricos en el suelo pueden deberse también a la


expansión producida tras desaparecer los árboles, en lugar de generarse
por contracciones. El tipo de suelo y su capacidad de contracción deben
determinarse. Los suelos varían mucho en su contractibilidad.

La mayor parte de los suelos experimentan cambios volumétricos


insignificantes en función de su contenido en humedad y la contracción
puede causar problemas tan sólo en los que son arcillosos y en algunos
muy turbosos.

Sin embargo, aunque los suelos arcillosos entren de lleno en una categoría
de alta contractibilidad, existen otros factores, tales como la estructura del
suelo, su permeabilidad o la humedad disponible, que pueden
condicionar la extensión horizontal o vertical de las raíces.

4.5.6. Obras previas en el emplazamiento

Debe considerarse cualquier infraestructura anterior tales como cimientos,


galerías, canalizaciones, antiguos sistemas de drenaje y otras obras que
removiesen el suelo. Pueden ocasionar diferencias en el movimiento del
terreno.

4.5.7. Zonas localmente húmedas

75
Situación de partida

Los veneros naturales o las cañerías rezumantes pueden producir


humedades locales en el suelo. Incluso en ausencia de árboles, esas zonas
húmedas pueden producir diferencias en la contracción o expansión de
ciertos suelos arcillosos. Si se sospecha de tales humedades, debe
analizarse el contenido en agua del suelo.

En ocasiones, estas aguas freáticas son las que fundamentalmente utilizan


los árboles existentes y sirven para evitar que el árbol produzca la
formación de áreas locales de tierra seca. Evidentemente, cualquier
reducción en tales abastecimientos de agua puede dar lugar a que un
árbol antes inofensivo seque un suelo arcilloso hasta tal grado que se
produzcan contracciones, y debe evitarse tanto a la hora de levantar
nuevas construcciones como con las ya existentes.

4.5.8. Tipo de cimientos

Si la construcción es antigua y de poca altura (hasta cuatro plantas), tiene


con frecuencia cimientos de escasa profundidad. Estos edificios,
especialmente los más antiguos, están a merced de la actividad de las
raíces cuando el tiempo es muy seco, si hay árboles plantados muy cerca.
Las casas con bodegas o sótanos completos por debajo de la
profundidad indicada no son tan vulnerables. En las nuevas
construcciones, sobre todo las de poca altura, se deben considerar las
siguientes situaciones específicas:

- Cuando se levantan edificios próximos de árboles ya existentes.


- Cuando se plantan nuevos árboles junto a nuevos edificios.
- Cuando se eliminan árboles de un emplazamiento arcilloso para permitir
la construcción de nuevos edificios.

En los dos primeros casos, cuando se construye dentro del área, presente o
futura, de acción de las raíces (dependiendo del desarrollo que alcancen
los árboles), los cimientos deben ser bastante profundos en orden a
implantarse en zonas del suelo en que no tendrán lugar cambios
volumétricos ni siquiera en condiciones de sequía extrema.

En el tercer caso, en que se han suprimido árboles, el se han presentado


daños graves como resultado de la expansión de los suelos que
anteriormente eran secados permanentemente por grandes árboles. En
estos casos, es esencial conseguir una cimentación estable por debajo de
la zona que los árboles drenaban; en ocasiones esa zona está por debajo
de los cuatro metros de profundidad junto a algunos árboles muy grandes.

4.5.9. Materiales de construcción

76
Situación de partida

Ciertos tipos de materiales de construcción son menos flexibles que otros,


por ello más fácilmente dañados por los movimientos del suelo.

4.5.10. Porches, miradores y terrazas

Los cimientos de los miradores y similares son con frecuencia menos


profundos que los del resto de la estructura. Además, este tipo de
ampliaciones se encuentra con mucha frecuencia mal ensamblado con
el resto de la estructura principal. Una gran parte de los daños por
movimientos del suelo achacables a los árboles se producen en estos tipos
de estructuras.

4.5.11. Rellenos

Las raíces pueden aprovechar con éxito las buenas condiciones de vida
que les brindan los rellenos poco compactos. Al construir barreras contra
raíces, o cimientos, ha de procurarse que el relleno quede por el lado
contrario del árbol, o bien compactar bien la tierra adyacente.

4.5.12. Sombra y grado de exposición a la lluvia y al sol

Pueden contribuir a que el suelo en torno a una construcción presente


diferentes grados de humedad en distintos puntos.

4.5.13. Superficies impermeables

Influyen en la humedad local del suelo y pueden producir elongaciones


anormales de las raíces, o bien cambiar su dirección.

4.5.14. Topografía

Tiene efectos sobre el drenaje y, por tanto, sobre la humedad del suelo, lo
mismo que sobre el desarrollo de las raíces. Las pendientes fuertes y un alto
contenido de humedad, pueden producir inestabilidad en el substrato.

4.5.15. Vibraciones

El tráfico pesado, los trenes o los trabajos subterráneos, pueden contribuir a


producir desperfectos en las estructuras.

4.5.16. Época del año

77
Situación de partida

Cuando hay daños, debe anotarse cuidadosamente la época del año en


que se presentan. En un año normal, que no sea excesivamente seco, el
suelo va siendo drenado progresivamente por las raíces durante los meses
de verano, cuando hay una clara deficiencia de agua, a despecho de
algún aguacero.

Si las grietas comienzan su aparición al final del verano puede sospecharse


un secado diferencial del suelo y ser los árboles los últimos responsables.

4.6. Daños en infraestructuras por raíces

Con respecto a los daños que pueden provocar las raíces en


infraestructuras, conviene establecer las consideraciones referentes a:

- Raíces y obstáculos.
- Atracción de las raíces por el agua.
- Profundidad de enraizamiento.
- Extensión de las raíces.
- Canalizaciones.
- Viales y arcenes.
- Prevención de daños por raíces.

4.6.1. Raíces y obstáculos

Dentro de los suelos, las piedras y cualquier otro obstáculo (tuberías,


infraestructuras) provocan el desvío de la orientación del crecimiento
normal de las raíces. Las extremidades de las raíces son muy frágiles y bajo
ninguna circunstancia pueden perforar hormigón o una tubería. Sin
embargo, cuando una raíz pasa sobre un obstáculo o lo rodean, su
crecimiento posterior en diámetro (engrosamiento) ejerce una presión
susceptible de provocar daños.

4.6.2. Atracción de las raíces por el agua

Al contrario de la creencia general, las raíces no detectan el agua a


distancia. Siguen los gradientes de humedad y son incapaces de
atravesar zonas del suelo permanentemente secas. Inversamente, una raíz
no se puede desarrollar en un suelo saturado de agua, falto de oxígeno,
ya que lo necesitan para respirar. Por el contrario, las zonas excavadas en
las obras y construcciones ofrecen materiales de una gran porosidad
favorables al desarrollo de las raíces, que pueden encontrar fugas de
agua en las conducciones y desarrollarse.

78
Situación de partida

4.6.3. Profundidad de enraizamiento

Las raíces leñosas de los árboles muy raramente penetran a profundidades


superiores a 1,0 m. Incluso especies caracterizadas por la existencia inicial
de una fuerte raíz pivotante (robles y pinos), la pierden al cabo de pocos
años en beneficio de raíces laterales superficiales. En consecuencia, las
infraestructuras desarrolladas a más de 1 m de profundidad se ven menos
afectadas que las superficiales.
4.6.4. Extensión de las raíces

Como ya se ha expuesto anteriormente, y en contra de la opinión de


muchos “expertos” que piensan que la extensión del sistema radical de los
árboles adultos se limita al espacio definido por la proyección de las
copas, se ha comprobado, que sin limitaciones laterales (otros árboles u
obstáculos), las raíces horizontales se extienden a distancias iguales a dos
e incluso tres veces la altura del árbol (hasta cuatro veces el diámetro de
la copa). Debido a esta circunstancia, es de esperar que, incluso cuando
se encuentran a grandes distancias de infraestructuras, se haga
responsables a los árboles de los posibles daños subterráneos que
manifiesten.

4.6.5. Canalizaciones

Es muy raro que las raíces sean el origen de fisuras en canalizaciones


subterráneas. Una situación semejante es posible si la canalización está
situada muy cerca del tronco y este oscila bajo la acción el viento. En este
caso, los movimientos irregulares (sacudidas) provocados por las ráfagas
de viento son transmitidos por las raíces a las conducciones y provocan
una fatiga del material que puede provocar fisuras por donde pueden
entrar las raíces (figura 26).

79
Situación de partida

Figura 26. Ejemplo de daño de raíces por la acción del viento en una
conducción.

Lejos del tronco, las raíces no pueden provocar roturas en las


conducciones. La presencia de raíces en una conducción necesita de
una fisura previa. Las raíces indican una anomalía en la estanqueidad
pero no son el origen (las causas pueden ser diversas: heladas,
asentamiento del suelo, problemas en las juntas de estanqueidad, daños
por obras próximas, etc.).

Evidentemente, a partir del momento en que una raíz penetra en una


tubería, y si las condiciones del medio le son favorables, la ramificación de
las raíces puede provocar una obstrucción del conducto y, el crecimiento
en diámetro, una ruptura de las paredes.

4.6.6. Viales y arcenes

En las partes pavimentadas o asfaltadas, los problemas de levantamiento


de las aceras o los daños del revestimiento de las calzadas de los viales
resultan de una elevada concentración de raíces si hay árboles en su
entorno.

Varias razones pueden explicar este fenómeno. Antes de ser recubiertos, lo


suelos suelen ser compactados para asegurar una estabilidad al
revestimiento; esta compactación impide la penetración vertical de las
raíces que se despliegan superficialmente.

80
Situación de partida

Por otra parte, la interfase entre el suelo compactado y el asfalto,


frecuentemente rico en oxígeno y agua, es una zona atractiva para las
raíces. Finalmente, cuando la parte asfaltada es atravesada y las raíces
encuentran un suelo más favorable, el aumento de diámetro bajo la
calzada, arcenes o aceras, lleva consigo resquebrajaduras. La
importancia de las mismas dependerá del espesor y de la elasticidad del
revestimiento.

4.6.7. Prevención de daños por raíces

Para limitar los daños que pueden provocar las raíces en las
infraestructuras existentes, las actuaciones se pueden dirigir a los siguientes
aspectos:

- Control del trayecto de las raíces.


- Sistemas de elevación de infraestructuras y pavimentos.
- Barreras anti-raíces.

- Control del trayecto de las raíces

Para evitar que las raíces afecten a pavimentos de vías de circulación de


vehículos o personas, se puede desviar su trayecto mediante capas de
hormigón que limite la producción de raíces superficiales (sobre todo
cuando los árboles son mantenidos con riego artificial) y las obligue a
profundizar (figura 27).

- Sistemas de elevación de infraestructuras y pavimentos

Algunos daños provocados por la raíces, se pueden evitar levantando las


infraestructuras por sistemas de puentes. Los muros y sus cimentaciones se
interrumpen para dejar espacio a las raíces y a su desarrollo futuro. Una
técnica similar se puede emplear en la implantación de zonas
pavimentadas donde se van a incluir árboles.

81
Situación de partida

Figura 27. Interrupción con muros para evitar grietas por raíces
superficiales.

Para ello, se aconseja disponer el sistema radical por debajo del suelo
compactado, lo que supone la realización de un hoyo de plantación
profunda sin enterrar el cuello de la raíz (base del árbol). Para eso, la
distancia comprendida entre el cuello de la raíz y el pavimento deberá
dejarse libre (bien drenada para evitar pudriciones) o rellena con una
capa de grava gruesa no compactada (figura 28).

Figura 28. Prevención de daños por raíces en una acera (el nivel del suelo
es inferior al nivel de la acera).

- Barreras anti raíces

En algunos casos, puede recomendarse el instalar en el suelo una barrera


infranqueable por las raíces. El material puede ser diverso (metal, plástico,
fibra de vidrio, hormigón, etc.) y deberá estar dirigido hacia la cima del
árbol con el objetivo de orientar las raíces hacia la parte inferior (figura 29).

82
Situación de partida

Figura 29. Desviación de raíces por una barrera anti raíces.

Si el objetivo es impedir el levantamiento de aceras o de otros pavimentos,


una barrera de 1 metro de profundidad es suficiente.

4.7. Procedimientos de análisis de las raíces de los árboles

Las raíces constituyen, al ser en la mayoría de las especies subterráneas, el


lado oculto de los árboles. Las oportunidades naturales de observar raíces
son raras, se las ve en el momento de la plantación (si se hace a raíz
desnuda), cuando los árboles son derribados por tempestades o
inundaciones (en las orillas de los ríos, la erosión pude provocar la
aparición de parte del sistema radical), y parcialmente, si los árboles
presentan fenómenos de aerotropismo.

Independientemente, de las situaciones anteriores, existen una serie de


técnicas para acceso a las raíces. Todas ellas conllevan una gran
cantidad de trabajo, son costosas e incluso destructivas. Se pueden
clasificar de la siguiente forma:

- Excavación del sistema radical.


- Extracción del sistema radical con retroexcavadora.
- Apertura de zanjas de análisis.
- Utilización de rhizotron.
- Toma de muestras.
- Utilización de georadares.
- Empleo de trazadores radiactivos.
- Utilización de técnicas fuera de suelo.

A continuación, se expondrá, brevemente, cada uno de estos


procedimientos.

83
Situación de partida

- Excavación del sistema radical

Consiste en descubrir el sistema radical en el suelo en su totalidad. Se


realiza manualmente (para no dañar a las raíces más finas), pudiéndose
utilizar de forma complementaria aire comprimido (para separar las raíces
de la tierra). Es el único sistema que permite examinar un sistema radical
de forma completa.

Sus inconvenientes, son el tiempo necesario (100 jornales/árbol medio) y


que es un método destructivo, ya que es necesario abatir antes la parte
aérea del árbol.

- Extracción del sistema radical con retroexcavadora

Después de eliminar la parte aérea del árbol, se extrae el sistema radical


con retroexcavadora y se limpia con agua o aire comprimido. Es un
procedimiento menos costoso que el anterior pero muy destructivo, ya
que muchas raíces se rompen o pierden (sobre todo las más finas).

- Apertura de zanjas de análisis

Se abren zanjas alrededor del tronco y se sitúan en los planos de


observación, normalmente verticales, redes de muestreo (normalmente
metálicas de 10 – 20 cm de luz) donde se cuentan y analizan las raíces. Es
un sistema lento y que tiene como principales inconvenientes, el que no
permite ver el sistema radical en 3D (en su totalidad), sino en 2D (el plano
vertical) y la determinación de la distancia e apertura de la zanja al tronco
(que permitirá observar unos u otros tipos de raíces).

- Utilización de rhizotron

Es un procedimiento, fundamentalmente de laboratorio (aunque se puede


emplear en el terreno) y que consiste en observar el desarrollo de las raíces
de árboles jóvenes a través de una placa de vidrio aplicada en un corte
del suelo donde vegetan. Existe una variante, denominada endoscópica,
en la que se introducen tubos transparentes en el suelo de árboles adultos,
y se sigue la evolución del crecimiento de las raíces mediante cámaras de
video o fotografía.

Los inconvenientes, vienen establecidos por su coste, por la limitada


superficie de observación de las raíces y por las alteraciones que
provocan las placas de vidrio en el desarrollo normal de las raíces.

84
Situación de partida

- Toma de muestras

Se utilizan barreras específicas (similares a las barrenas pedológicas) para


extraer muestras del terreno que se quiere analizar. Separadas las raíces se
analizan y determinan a que especies pertenecen (se suelen utilizar
escáneres y programas de tratamiento de imágenes) para identificarlas,
debido a la dificultad, que presenta su reconocimiento.
Sus inconvenientes, vienen dados por la limitación a las zonas de muestra,
la profundidad a alcanzar y que no permite la extracción de raíces
gruesas.

- Utilización de geo-radares

Se basa en la emisión de microondas que reflejadas registran obstáculos o


cambios de estructuras. Aunque es un método no destructivo, los
problemas se derivan de la dificultad de separar la señal de la presencia
de una raíz de cualquier otro tipo de estructura.

- Empleo de trazadores radiactivos

Se inyecta una solución de radio-elementos trazadores (rubidio86, cesio134,


cesio137…) en el tronco del árbol, observándose su traslocación en las
raíces gracias a la radiación gamma (γ) que emiten. Para ello, se realiza
alrededor del árbol una serie de mediciones periódicas con detectores
gamma. Sus inconvenientes, son el alto costo y que sólo suministran
información sobre las raíces más superficiales del árbol.

- Utilización de técnicas fuera de suelo

Se utilizan, fundamentalmente, en horticultura, en cultivos hidropónicos (sin


suelo), donde las raíces están al aire y se les suministra sustancias nutritivas
por una bruma fertilizada continua. Las raíces pueden ser observadas en
su totalidad, pero evidentemente en condiciones totalmente artificiales.
Aunque existen laboratorios, que trabajan con árboles (Universidad de Tel-
Aviv), este sistema no tiene aplicación a sistemas naturales.

5. ÁRBOLES ANALIZADOS

En este apartado, se van a considerar, de una manera general, los


aspectos relativos al arbolado de la Plaza de la Lealtad y de forma
concreta los árboles que potencialmente pueden estar afectados por la
construcción del nuevo aparcamiento proyectado en el Plan Especial
Recoletos – Prado y las afecciones que pueden sufrir si se llevara a cabo.

85
Situación de partida

En este último se exponen las medidas de protección que se deberían


llevar a cabo.

5.1. Descripción general del arbolado de la Plaza de la Lealtad

La vegetación de la Plaza de la Lealtad se caracteriza por la elevada


variedad de especies que presenta. Tal y como se muestra en el cuadro
18, existen un total de 141 ejemplares, de los que la especie más
representativa es Platanus hybrida con 70 ejemplares, seguida de
Ligustrum japonica y Sophora japonica con 15 y 13 pies respectivamente.

Cuadro 18 Distribución del arbolado de la Plaza de la Lealtad.

ESPECIE Nº EJEMPLARES
Acer sacarinum 1
Acer pseudoplatanus 3
Aesculus hippocastanum 9
Ailanthus altissima 1
Arbutus unedo 1
Cedrus libani 1
Cedrus atlántica 4
Cornus mas 5
Cupressus sp. 1
Eucalyptus camaldulensis 1
Fagus sylvatica 2
Ginkgo biloba 2
Laurus nobilis 1
Ligustrum japonica 15
Liquidambar styraciflua 3
Magnolia grandiflora 2
Platanus hybrida 70
Quercus rubra 4
Sophora japonica 13
Tilia x vulgaris 1
Sin Inventariar 1
TOTAL 141

En la Plaza de la Lealtad, existen dos tipos de formación muy


diferenciadas, por un lado las alineaciones existentes junto a la calzada
del Paseo del Prado y en el exterior de la plaza, en las que existen pies de
Platanus hybrida y Sophora japonica, y por otro la zona central ajardinada
que cuenta con gran diversidad de especies.

La primera alineación, ubicada junto a la calzada del Paseo del Prado,


está compuesta por 13 ejemplares, 8 de ellos de Platanus hybrida y los 5
restantes de Sophora japonica. La distancia entre los pies es de 5 m,
aunque existen espaciamientos mayores por la falta de algunos árboles.

86
Situación de partida

Todos ellos son ejemplares adultos, cuya altura varía entre 12 y 26,25 m,
excepto uno de reposición que presenta un diámetro de 8 cm y una altura
de 3 m. Paralela a ésta, a una distancia de 5,5 m hacia el interior de la
plaza, se encuentra otra alineación formada por 10 ejemplares, 5 de ellos
de Platanus hybrida y otros 5 de Sophora japonica. En este caso, el
espaciamiento es mucho más variable, no existiendo un patrón fijo de
plantación. Todos los pies son adultos, con alturas comprendidas entre 22 y
27 m, aunque tres de los ejemplares de Sophora japonica son algo más
jóvenes con dimensiones que varían entre 4,25 y 8,5 m de altura.

En la zona exterior de la plaza, en las aceras del edificio de La Bolsa y del


hotel Ritz, existe una doble alineación que cuenta con un total de 57
ejemplares separados entre sí una distancia de 6 m. La mayoría de los pies
son adultos cuya altura varía entre 7,5 y 22 m, pero existen 14 pies de
reposición con alturas entre 4 y 5,5 m.

Por último, en la zona central de la plaza que se encuentra ajardinada hay


15 Ligustrum japonica, 9 Aesculus hippocastanum, 4 Quercus rubra, 3 Acer
pseudoplatanus, 1 Eucalyptus camaldulensis, 1 Laurus nobilis, 5 Cornus mas,
4 Cedrus atlantica, 3 Liquidambar styraciflua, 1 Acer sacarinum, 3 Sophora
japonica, 2 Fagus sylvatica, 2 Gingko biloba, 2 Magnolia grandiflora, 1
Ailanthus altissima, 1 Arbutus unedo, 1 Cedrus libani, 1 Cupressus sp. y 1 Tilia
x vulgaris.

En general, el estado fitosanitario de la vegetación existente en la Plaza de


la Lealtad es aceptable, salvo en el caso concreto de algunos ejemplares
que debido a las grandes dimensiones que presentan sus ramas y a las
pudriciones existentes, pueden resultar potencialmente peligrosos para los
viandantes. Se recomienda para todo el arbolado la realización de podas
de mantenimiento con el fin de conservarlo en las mejores condiciones
posibles.

De los 141 árboles de la Plaza de la Lealtad, están declarados singulares 39


ejemplares por el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid. En el
cuadro 19 se recogen sus principales características.

Cuadro 19. Árboles singulares de la Plaza de la Lealtad.

87
Situación de partida

ESTADO
ESPECIE EJEMPLARES D (cm) H (m) EDAD
FITOSANITARIO
Fagus sylvatica 2 32 12 50 Bueno

Ligustrum japonica 9 48 - 95 15 - 20 150 Bueno

Ginkgo biloba 2 48 15 150 Bueno

Acer pseudoplatanus 3 41 20 50 2Bueno 1 malo

Eucalypt.
1 95 30 150 Bueno
camaldulensis

Quercus rubra 3 64 20 50 Bueno

Cedrus libanii 1 111 25 150 Bueno

Aesculus
3 64 - 94 20 150 2 Bueno 1 malo
hippocastanum

Liquidambar
1 64 30 150 Bueno
styraciflua

Arbutus unedo 1 223 15 150 Bueno

Magnolia grandiflora 2 41 10 100 Bueno

Sophora japonica 3 64 - 80 25 150 Bueno

Platanus hybrida 7 80 30 100 Bueno

Cupressus
1 175 15 50 Bueno
sempervirens

TOTAL 39

5.2. Árboles potencialmente afectados por el aparcamiento subterráneo

Analizada la ubicación de los árboles de la Plaza de la Lealtad con


respecto al posible futuro aparcamiento, se ha establecido que
únicamente son potencialmente afectados los árboles números: 74
(Cedrus libani), 77 (Aesculus hippocastanum), 78 (Cedrus atlantica), 79
(Acer pseudoplatanus) y 80 (Acer pseudoplatanus) sitos en los jardines del
monumento a Los Caídos y la alineación de plátanos (Platanus hybrida)
situada delante del edificio de la Bolsa de Madrid (números 84 a 95). En el
cuadro 20, se recogen las principales características de estos árboles.

Cuadro 20. Características de los árboles potencialmente afectados por el


futuro aparcamiento de la Plaza de la Lealtad.

NÚMERO ESPECIE D (cm) H (m) Nº CATÁLOGO


74 Cedrus libani 110,0 18,25 60330
Aesculus
77 88,0 9,75 60331
hippocastanum

88
Situación de partida

78 Cedrus atlántica 67,5 19,25 -


79 Acer pseudoplatanus 34,5 13,75 60327
80 Acer pseudoplatanus 33,0 13,25 60327
84 Platanus hybrida 51 17,50 -
85 Platanus hybrida 43 20,25 -
86 Platanus hybrida 6 4,00 -
87 Platanus hybrida 9 5,50 -
88 Platanus hybrida 9 5,50 -
88’ Platanus hybrida 43 15,00 -
89 Platanus hybrida 9 5,50 -
90 Platanus hybrida 6 4,00 -
91 Platanus hybrida 32 14,75 -
92 Platanus hybrida 23 15,50 -
93 Platanus hybrida 4 3,25 -
94 Platanus hybrida 53 19,00 -
94’ Platanus hybrida 4 3,50 -
95 Platanus hybrida 29 11,75 -

A continuación, se van a describir brevemente las peculiaridades de cada


uno de ellos con respecto al futuro aparcamiento.

5.3. Árbol 74. Cedrus libani

Está catalogado como singular por el Plan General de Ordenación Urbana


de Madrid, con número 60330. Según dicho catálogo, tiene un perímetro
en la base de 3-4 m, un perímetro a 1,30 m del suelo de 4 m, un diámetro
de copa aproximado de 20 m y una altura aproximada de 25 m. Su porte
es irregular, muy ramificado casi desde la base, con la copa muy abierta.
Su edad estimada es de 150 años. Es de propiedad pública y su estado
fitosanitario y estabilidad estructural es buena, No se recomienda ningún
tratamiento cultural. Del reconocimiento realizado, para este estudio, se
han obtenido las siguientes características:

- Anclaje al terreno: bueno.


- Diámetro normal (a 1,30 m de altura): 110 cm.
- Distancia del centro de la base del árbol al bordillo separador de la
acera: 5,25 m.
- Anchura del bordillo de separación entre la zona verde y la acera: 0,14
m.
- Anchura de la acera que bordea la zona verde: 1,58 m.
- Anchura del bordillo de separación entre la acera y la calzada: 0,20 m.
- Distancia del centro de la base del árbol a la calzada: 7,17 m.
- Radio de la copa hacia el interior de la zona verde: 6,20 m.
- Radio de la copa hacia la calzada: 10,70 m.
- Radio medio de la copa: 8,45 m.
- Proyección de la copa sobre la calzada: 3,53 m.
- Proyección potencial del radio medio sobre la calzada: 1,28 m.

89
Situación de partida

- Raíces: superficiales (por riego) sin alcanzar la acera ni la calzada (no


hay levantamiento de estos elementos).
- Estado fitosanitario: bueno.

De los datos anteriores, se deduce que el árbol está a suficiente distancia


de la calzada y aunque la copa se proyecta sobre ella, ello es debido
tanto a la inclinación que presenta hacia el este como al efecto borde
(por no tener competencia de otros árboles). En el caso de considerarse
un radio medio de copa, sólo se alcanzaría la calzada en 1,28 m. En las
fotos 3, 4 y 5, se representan, respectivamente, las características de la
acera (con los bordillos separadores de la zona verde y de la calzada),
una vista general del árbol (donde se pone de manifiesto su inclinación y
la proyección de una de las ramas sobre la calzada) y el sistema de
anclaje.

Foto 3. Vista general de la acera con los bordillos separadores de la zona


verde y de la calzada.

Foto 4. Vista general del árbol 74, Cedrus libani.

90
Situación de partida

Foto 5. Sistema de anclaje del árbol 74, Cedrus libani.

5.4. Árbol 77. Aesculus hippocastanum

Está catalogado como singular por el Plan General de Ordenación Urbana


de Madrid, con número 60331. Según dicho catálogo, tiene un perímetro
en la base de 6 m, un perímetro a 1,30 m del suelo de 3,5 m, un diámetro
de copa aproximado de 15 m y una altura aproximada de 25 m. Su porte
es recto, algo inclinado al este y copa formada por 3 ramas principales.

Su edad estimada es de 150 años. Es de propiedad pública y su estado


fitosanitario y estabilidad estructural es buena, No se recomienda ningún
tratamiento cultural.

Sin embargo, del reconocimiento realizado, para este estudio, se deduce


que el árbol presenta una gran decrepitud. El árbol ha sido podado
drásticamente; el tronco está hueco, con carcoma y graves pudriciones
del hongo Fomes fomentarius; el sistema de estabilidad es muy reducido
por la pudrición del sistema radical; la copa es asimétrica; es antiestético;
y su apariencia es “espectral”, no presentando ya ninguna función
ornamental, medioambiental o paisajista.

Su vida útil es nula y la esperanza de vida biológica es inferior a 5 años. El


riesgo de rotura del tronco o de derribo por viento es muy elevado. Sus
principales características son las siguientes:

- Anclaje al terreno: malo.


- Diámetro normal (a 1,30 m de altura): 110 cm.
- Altura total: 9,75 m.
- Distancia del centro de la base del árbol al bordillo separador de la
acera: 3,85 m.
- Anchura del bordillo de separación entre la zona verde y la acera: 0,14
m.

91
Situación de partida

- Anchura de la acera que bordea la zona verde: 1,58 m.


- Anchura del bordillo de separación entre la acera y la calzada: 0,20 m.
- Distancia del centro de la base del árbol a la calzada: 5,77 m.
- Radio de la copa hacia el interior de la zona verde: 3,00 m.
- Radio de la copa hacia la calzada: 1,30 m.
- Radio medio de la copa: 2,15 m.
- Proyección de la copa sobre la calzada: 0,00 m.
- Proyección potencial del radio medio sobre la calzada: - 3,62 m.
- Raíces: superficiales (por riego), sin alcanzar la acera ni la calzada (no
hay levantamiento de estos elementos).
- Estado fitosanitario: moribundo (si esperanza de vida).

De los datos anteriores, se deduce que el árbol está a suficiente distancia


de la calzada y que la copa no se proyecta sobre la misma. En el caso de
considerarse un radio medio de copa, no se alcanzaría la calzada (estaría
a 3,62 m de ella).

En las fotos 6, 7, 8, 9 y 10, se representan, respectivamente, una vista


general del árbol (se pone de manifiesto su actual estado), una vista
general del tronco, las pudriciones del tronco, el cuerpo de fructificación
del hongo Fomes fomentarius y el sistema de anclaje.

Foto 6. Vista general del árbol 77, Aesculus hippocastanum.

92
Situación de partida

Foto 7. Vista general del tronco del árbol 77, Aesculus hippocastanum.

Foto 8. Tronco hueco del árbol 77, Aesculus hippocastanum.

Foto 9. Cuerpo de fructificación de Fomes fomentarius del árbol 77,


Aesculus hippocastanum.

93
Situación de partida

Foto 10. Sistema de anclaje del árbol 77, Aesculus hippocastanum.

5.5. Árbol 78. Cedrus atlantica

No está catalogado como singular por el Plan General de Ordenación


Urbana de Madrid. El árbol tiene pulgones y negrilla sin especiales
consecuencias fitosanitarias. Del reconocimiento realizado, para este
estudio, se han obtenido las siguientes características:

- Anclaje al terreno: bueno (raíces superficiales por riego).


- Diámetro normal (a 1,30 m de altura): 67,5 cm.
- Distancia del centro de la base del árbol al bordillo separador de la
acera: 5,17 m.
- Anchura del bordillo de separación entre la zona verde y la acera: 0,14
m.
- Anchura de la acera que bordea la zona verde: 1,58 m.
- Anchura del bordillo de separación entre la acera y la calzada: 0,20 m.
- Distancia del centro de la base del árbol a la calzada: 7,09 m.
- Radio de la copa hacia el interior de la zona verde: 5,00 m.
- Radio de la copa hacia la calzada: 7,55 m.
- Radio medio de la copa: 6,28 m.
- Proyección potencial del radio medio sobre la calzada: - 0,82 m.
- Proyección de la copa sobre la calzada: 0,46 m.
- Raíces: superficiales (por riego), sin alcanzar la acera ni la calzada (no
hay levantamiento de estos elementos).
- Estado fitosanitario: bueno

De los datos anteriores, se deduce que el árbol está a suficiente distancia


de la calzada aunque la copa se proyecte sobre ella 0,46 m. En el caso de
considerarse un radio medio de copa, no se alcanzaría la calzada (estaría
a 0,82 m de ella). En las fotos 11, 12 y 13, se representan, respectivamente,
una vista general del árbol (donde se pone de manifiesto su inclinación y
la proyección de una de las ramas sobre la calzada) y el sistema de
anclaje.

94
Situación de partida

Foto 11. Vista general del árbol 78, Cedrus atlantica.

Foto 12. Vista de la proyección de la copa sobre la acera del árbol 78,
Cedrus atlantica.

95
Situación de partida

Foto 13. Sistema de anclaje del árbol 78, Cedrus atlantica.

5.6. Árbol 79. Acer pseudoplatanus

Está catalogado, conjuntamente con otros dos en su entorno, números 80


(que se describirá a continuación) y 81, como singular por el Plan General
de Ordenación Urbana de Madrid, con número 60327. Según dicho
catálogo, tiene un perímetro en la base de 2,5 m, un perímetro a 1,30 m
del suelo de 1,30 m, un diámetro de copa aproximado de 8 m y una altura
aproximada de 20 m. Su porte es recto y globoso. Su edad estimada es de
50 años. Es de propiedad pública y su estado fitosanitario y estabilidad
estructural es buena, No se recomienda ningún tratamiento cultural. Del
reconocimiento realizado, para este estudio, se han obtenido las siguientes
características:

- Anclaje al terreno: bueno.


- Diámetro normal (a 1,30 m de altura): 34,5 cm.
- Distancia del centro de la base del árbol al bordillo separador de la
acera: 4,64 m.
- Anchura del bordillo de separación entre la zona verde y la acera: 0,14
m.
- Anchura de la acera que bordea la zona verde: 1,58 m.
- Anchura del bordillo de separación entre la acera y la calzada: 0,20 m.
- Distancia del centro de la base del árbol a la calzada: 6,56 m.
- Radio de la copa hacia el interior de la zona verde: 4,40 m.
- Radio de la copa hacia la calzada: 7,59 m.
- Radio medio de la copa: 6,00 m.
- Proyección potencial del radio medio sobre la calzada: - 0, 57 m.
- Proyección de la copa sobre la calzada: 1,03 m.
- Raíces: superficiales sin alcanzar la acera ni la calzada (no hay
levantamiento de estos elementos).
- Estado sanitario: pudriciones en la cruz del tronco.

De los datos anteriores, se deduce que el árbol está a suficiente distancia


de la calzada y aunque la copa se proyecta sobre ella, ello es debido
sobre todo al efecto borde (por no tener competencia de otros árboles).
En el caso de considerarse un radio medio de copa, no se alcanzaría la
calzada (estaría a 0,57 m de ella). En las fotos 14, 15 y 16, se representan,
respectivamente, una vista general del árbol. Las pudriciones de la cruz
del tronco y el sistema de anclaje.

96
Situación de partida

Foto 14. Vista general del árbol 79, Acer pseudoplatanus.

Foto 15. Vista de la pudrición en la cruz del árbol 79, Acer pseudoplatanus.

Foto 16. Sistema de anclaje del árbol 79, Acer pseudoplatanus.

97
Situación de partida

5.7. Árbol 80. Acer pseudoplatanus

Está catalogado, conjuntamente con otros dos en su entorno, números 79


(que se ha descrito anteriormente) y 81, como singular por el Plan General
de Ordenación Urbana de Madrid, con número 60327. Según dicho
catálogo, tiene un perímetro en la base de 2,5 m, un perímetro a 1,30 m
del suelo de 1,30 m, un diámetro de copa aproximado de 8 m y una altura
aproximada de 20 m. Su porte es recto y globoso. Su edad estimada es de
50 años. Es de propiedad pública y su estado fitosanitario y estabilidad
estructural es buena, No se recomienda ningún tratamiento cultural. Del
reconocimiento realizado, para este estudio, se han obtenido las siguientes
características:

- Anclaje al terreno: bueno.


- Diámetro normal (a 1,30 m de altura): 33,0 cm.
- Distancia del centro de la base del árbol al bordillo separador de la
acera: 2,04 m.
- Anchura del bordillo de separación entre la zona verde y la acera: 0,14
m.
- Anchura de la acera que bordea la zona verde: 1,58 m.
- Anchura del bordillo de separación entre la acera y la calzada: 0,20 m.
- Distancia del centro de la base del árbol a la calzada: 3,96 m.
- Radio de la copa hacia el interior de la zona verde: 1,70 m.
- Radio de la copa hacia la calzada: 5,65 m.
- Radio medio de la copa: 3,68 m.
- Proyección potencial del radio medio sobre la calzada: - 0,29 m.
- Proyección de la copa sobre la calzada: 1,69 m.
- Raíces: superficiales sin alcanzar la acera ni la calzada (no hay
levantamiento de estos elementos).
- Estado sanitario: bueno.

De los datos anteriores, se deduce que el árbol está a suficiente distancia


de la calzada y aunque la copa se proyecta sobre ella, ello es debido
sobre todo al efecto borde (por no tener competencia de otros árboles) y
a su inclinación exterior. En el caso de considerarse un radio medio de
copa, no se alcanzaría la calzada (estaría a 0,29 m de ella). En las fotos 17
y 18, se representan, respectivamente, una vista general del árbol (donde
se pone de manifiesto su inclinación y la proyección de una de las ramas
sobre la calzada) y el sistema de anclaje.

98
Situación de partida

Foto 17. Vista general del árbol 80, Acer pseudoplatanus.

Foto 18. Sistema de anclaje del árbol 80, Acer pseudoplatanus.

5.8. Árboles 84 a 95. Platanus hybrida

Se trata de un conjunto de 14 plátanos de paseo (Platanus hybrida),


situados en los alcorques de la acera, delante del edificio de la Bolsa de
Madrid. Son árboles jóvenes, muchos de ellos de reposición reciente. La
distancia del centro de los árboles a la calzada es de 1,10 m. Su estado
sanitario, en general, es bueno; el sistema radical no invade la calzada ya
que no se manifiestan ni grietas ni abombamientos y la proyección de su
copa sobre la misma es reducida. En el cuadro 21, se recoge su número,
diámetro normal y número de foto respectiva de este estudio.

Cuadro 21. Características de los 14 plátanos de la Plaza de la Lealtad


correspondientes a la acera de la Bolsa de Madrid.

99
Situación de partida

ESPECIE NÚMERO ÁRBOL D (cm) NÚMERO FOTO


Platanus hybrida 84 51 19
Platanus hybrida 85 43 20
Platanus hybrida 86 6 21
Platanus hybrida 87 9 22
Platanus hybrida 88 9 23
Platanus hybrida 88’ 43 24
Platanus hybrida 89 9 25
Platanus hybrida 90 6 26
Platanus hybrida 91 32 27
Platanus hybrida 92 23 28
Platanus hybrida 93 4 29
Platanus hybrida 94 53 30
Platanus hybrida 94’ 4 31
Platanus hybrida 95 29 32

Foto 19. Vista general del árbol 84, Platanus hybrida.

Foto 20. Vista general del árbol 85, Platanus hybrida.

100
Situación de partida

Foto 21. Vista general del árbol 86, Platanus hybrida.

Foto 22. Vista general del árbol 87, Platanus hybrida.

Foto 23. Vista general del árbol 88, Platanus hybrida.

101
Situación de partida

Foto 24. Vista general del árbol 88’, Platanus hybrida.

Foto 25. Vista general del árbol 89, Platanus hybrida.

Foto 26. Vista general del árbol 90, Platanus hybrida.

102
Situación de partida

Foto 27. Vista general del árbol 91, Platanus hybrida.

Foto 28. Vista general del árbol 92, Platanus hybrida.

Foto 29. Vista general del árbol 93, Platanus hybrida.

103
Situación de partida

Foto 30. Vista general del árbol 94, Platanus hybrida.

Foto 31. Vista general del árbol 94’, Platanus hybrida.

Foto 32. Vista general del árbol 95, Platanus hybrida.

104
Situación de partida

5.9. Raíces de los árboles analizados

Se han analizado 19 árboles de la Plaza de la Lealtad, potencialmente


afectados por el proyecto de un nuevo aparcamiento, con la siguiente
distribución por especies: 1 Cedrus libani (cedro del Líbano), 1 Cedrus
atlántica (cedro del Atlas), 1 Aesculus hippocastanum (castaño de Indias),
2 Acer pseudoplatanus (sicomoro) y 14 Platanus hybrida (plátano de
paseo).

El cedro del Líbano, el castaño de Indias y los dos sicomoros, están


catalogados como singulares por el Ayuntamiento de Madrid. El estado
fitosanitario del arbolado, en general, es bueno, excepto el castaño de
Indias que está totalmente decrépito.

Las distancias de los centros de los árboles a la calzada, así como las
dimensiones de los radios de las copas de los árboles en dirección a la
misma, que pueden ser indicadores de la expansión de las raíces en
horizontal son las recogidas en el cuadro 22.

Cuadro 22. Distancias de los centros de los árboles a la calzada y longitud


de los radios de copa en dirección a la misma.

Distancia Longitud
D Nº
Número Especie H (m) calzada (m) radio copa
(cm) catálogo
(m)
74 Cedrus libani 110,0 18,25 60330 7,17 10,70
Aesculus 5,77 1,30
77 88,0 9,75 60331
hippocastanum
78 Cedrus atlantica 67,5 19,25 - 7,09 7,55
Acer 6,56 7,59
79 34,5 13,75 60327
pseudoplatanus
Acer 3,96 5,65
80 33,0 13,25 60327
pseudoplatanus
84 Platanus hybrida 51 17,50 - 1,10 -
85 Platanus hybrida 43 20,25 - 1,10 -
86 Platanus hybrida 6 4,00 - 1,10 -
87 Platanus hybrida 9 5,50 - 1,10 -
88 Platanus hybrida 9 5,50 - 1,10 -
88’ Platanus hybrida 43 15,00 - 1,10 -
89 Platanus hybrida 9 5,50 - 1,10 -
90 Platanus hybrida 6 4,00 - 1,10 -
91 Platanus hybrida 32 14,75 - 1,10 -
92 Platanus hybrida 23 15,50 - 1,10 -
93 Platanus hybrida 4 3,25 - 1,10 -
94 Platanus hybrida 53 19,00 - 1,10 -
94’ Platanus hybrida 4 3,50 - 1,10 -
95 Platanus hybrida 29 11,75 - 1,10 -

Los plátanos, al vegetar en alcorques, situados dentro de la acera de

105
Situación de partida

delante del edifico de la Bolsa de Madrid, tienen limitado drásticamente el


desarrollo lateral de sus raíces, por lo que las dimensiones de la copa no
reflejan la extensión del sistema radical de los árboles. Para ver el alcance
de las raíces, en extensión y profundidad, se ha intentado localizar alguna
galería de servicio o colector que rodeara la Plaza de la Lealtad, al no ser
existir en esta zona, se ha bajado y recorrido las más próximas, que
corresponden al Salón y Paseo del Prado de los números impares y que
transcurren por delante del Monumento a los Caídos (atravesando la
plaza de norte a sur).

Las galerías, se sitúan aproximadamente a 1,5 m de profundidad y tienen


aproximadamente, de 1,75 a 2,0 m de altura y una anchura similar. Están
construidas de bóveda de ladrillo. Por encima, se sitúan los árboles
situados en alcorques en aceras y los que están en las zonas verdes de la
misma Plaza de la Lealtad y del Paseo del Prado (zonas ajardinadas del
Museo del Prado y de la mediana arbolada) donde existen grandes
ejemplares arbóreos que no tienen ningún problema para el crecimiento
de las raíces en profundidad. Del recorrido por las galerías de servicio, se
han podido extraer las siguientes conclusiones:

- En los trayectos existentes debajo de las aceras, donde están los árboles
en alcorques, no se observan presencia de raíces en las bóvedas de
ladrillo de las galerías.

- En los tramos de galerías debajo de zonas verdes, sobre todo en la


correspondiente al Museo del Prado y mediana arbolada del Paseo del
Prado, es notoria la presencia de raicillas en la bóveda (foto 33).

Foto 33. Raíces en la bóveda de las galerías de servicio del Paseo del
Prado.

106
Situación de partida

El análisis anatómico de las mismas establece su pertenencia a plátanos


de paseo. En la parte de la galería de servicio de la zona que circula
por debajo de la Plaza de la Lealtad, no se ha observado ninguna
manifestación de raíces. La presencia de estas raíces es debido al alto
contenido de humedad y calor de la atmósfera de la galería, que las
alimenta como si se tratara de un verdadero cultivo hidropónico.

- En el solado de la galería y en la canaleta que trascurre por su parte


central y debajo de las conducciones de hierro colado de agua del
Canal de Isabel II, se han encontrado raíces, también de plátano de
hasta 4 cm de grosor, paralelas a las conducciones (fotos 34 y 35), que
sorprendentemente, presentan geotropismo negativo, se dirigen hacia
arriba, hacia la conducción (foto 36) y se acaban resolviendo en una
maraña de raicillas que engloba la tubería (foto 37). Estas raíces,
situadas a unos 3,5 m de profundidad, se sospecha que han rodeado la
galería por su parte externa y la han invadido por su parte inferior (punto
más débil de ataque). La humedad y calor del interior de la galería ha
permitido su existencia y facilitado su crecimiento, que se ha vuelto
hacia arriba (geotropismo negativo) debajo de los puntos de la
conducción donde hay condensación de la humedad en gotas de
agua que caen sobre las raíces del suelo y haciendo que estas se
comben hacia arriba (como si fueran estalagmitas).

Foto 34. Raíces de plátano en la canaleta de la solera de la galería de


servicio del Paseo del Prado.

107
Situación de partida

Foto 35. Raíces de plátano extraídas de la galería de servicio del Paseo del
Prado.

Foto 36. Raíz de plátano con geotropismo negativo en la galería de


servicio del Paseo del Prado.

108
Situación de partida

Foto 37. Cabellera de raíces de plátano rodeando la conducción de agua


por su parte inferior en la galería de servicio del paseo del Prado.

5.1. Resumen sobre las afecciones a las raíces de los árboles de la Plaza de
la Lealtad

Como resumen de lo expuesto sobre las características y daños a las raíces


de árboles, se pueden extraer las siguientes conclusiones principales:

- Existen diversos procedimientos y sofisticados sistemas de determinación


del alcance en extensión y profundidad de las raíces, caracterizados
por su alto coste de implementación en unos casos, el carácter
destructivo del árbol en otros y la falta de precisión en el resto. En
consecuencia, al no ser operativos, estos métodos, en la determinación
de la distribución de las raíces de los árboles potencialmente afectados
por la posible construcción del aparcamiento previsto en la ejecución
del Plan Especial Recoletos-Prado, su estimación se ha establecido a
partir de las peculiaridades de las especies consideradas (Cedrus libani,
Cedrus atlántica, Aesculus hippocastanum, Acer pseudoplatanus y
Platanus hybrida), del reconocimiento sobre el terreno (visitando las
galerías que discurren por la Plaza de la Lealtad y Salón y paseo del
Prado) y de experiencias en trabajos previos sobre raíces de árboles.

- En el caso de los árboles catalogados como singulares (Cedrus libani,


Aesculus hippocastanum y Acer pseudoplatanus), se considera
suficiente la distancia existente actualmente entre sus troncos y la
calzada, para garantizar su supervivencia, si el aparcamiento
proyectado no sobrepasa esta zona límite. En el resto de los árboles
tampoco provocaría ningún problema la ejecución de la obra prevista.

109
Situación de partida

- Si por necesidad de proyecto fuera necesario que el vaciado del


aparcamiento invadiera la actual acera y, complementariamente,
parte de la zona verde, se debería rebajar la cota del aparcamiento de
tal manera que quedara una superficie de sobrevuelo, de 1,00 – 1,50 m
de altura, entre la dársena de estacionamiento y la superficie, en una
extensión correspondiente al menos a la acera y a la parte de zona
verde invadida por la excavación.

En este sentido, se debe recordar, que las Normas Tecnológicas de


Jardinería y Paisajismo, desarrolladas y editadas por el Colegio Oficial
de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Peritos Agrícolas de Cataluña que
cuentan con el apoyo técnico de la Asociación Española de Parques y
Jardines Públicos, establecen que “no se abrirán zanjas ni se harán otras
excavaciones en toda la zona radical. Si esto fuera inevitable, sólo se
podrán hacer de forma manual y, como mínimo, a 2,5 m del pie del
tronco (a 2 m, si son palmeras y palmiformes)”. En el caso de los árboles,
potencialmente afectados por la construcción del aparcamiento de la
Plaza de la Lealtad, la distancia mínima que se recomienda mantener
es de 3,96 m.

- Debido a que en principio, no se sabe a priori la extensión que alcanzan


las raíces de los árboles analizados, la solución técnica a adoptar
definitiva se haría con la vigilancia de la excavación en la zona
afectada para controlar y evaluar las raíces que aparezcan, tipo,
número e importancia.

- Se debe llamar la atención de forma especial, la actuación a realizar


sobre el castaño de Indias (Aesculus hippocastanum), que presenta una
situación fitosanitaria muy delicada (el árbol está moribundo), para que
no se achaque su más que previsible muerte a las obras que se realicen
(su suerte es independiente de cualquier obra).

- En el caso particular de los plátanos de paseo (Platanus hybrida),


ninguno de los cuales está catalogado como singular, al vegetar en
alcorques en aceras, su sistema radical no plantea problemas. Además,
son árboles muy “plásticos” que se recuperan con facilidad de recortes
drásticos de raíces y ramas.

110
Propuestas de actuación

PROPUESTAS DE ACTUACIÓN

1. INTRODUCCIÓN

El aparcamiento de la Plaza de la Lealtad propone mejorar la dotación


de plazas de aparcamiento de residentes, así como resolver carencias
de plazas para ciertas entidades públicas y/o privadas implantadas en la
zona y que históricamente han requerido una dotación de plazas de
aparcamiento. El tráfico sur – norte del Paseo del Prado va a discurrir
por encima de la cubierta del aparcamiento, en forma de dos carriles
continuos, más un tercero de apoyo que recoge las entradas y salidas
de vados y rampas, así como una parada de taxis en el Hotel Ritz, etc.

La línea de máxima ocupación para el aparcamiento que se propone


corresponde a la zona libre de arbolado del vial que semicircunda a la
Plaza de la Lealtad, que va desde la Plaza del Cánovas del Castillo
(Neptuno) hasta su conexión con el Paseo del Prado.

Esta línea de máxima ocupación deja fuera en todo momento a la “zona


noble” de la plaza, la cual ocupa la parte ajardinada y central de la
plaza. Por lo tanto, la presente actuación no interfiere con ella en
ningún momento.

La propuesta respeta dos puntos críticos, la mencionada zona noble


central y los árboles existentes incluyendo árboles singulares, que por lo
general son especies de porte importante que no pueden verse
dañadas. La zona efectiva que resulta queda así muy alejada de los
edificios existentes, que por otro lado son de especial valor
arquitectónico, éstos son el Hotel Ritz y el Edificio de la Bolsa de Madrid.
La presencia de estos dos edificios ha influido de forma notable en el
diseño del aparcamiento, y sobre todo en la ubicación de las rampas.

111
Normativa de jardinería y paisajismo

Superposición de la planta propuesta sobre la situación actual.

Por otro lado, al tratarse de una zona de especial protección por su


valor histórico y cultural, los elementos emergentes como rampas,
escaleras y casetones de ascensores serán objeto de un especial
cuidado, tanto en su ubicación como en su diseño. Por el mismo motivo
el procedimiento constructivo prima la acción de una reposición rápida
del tráfico a cambio de un mayor coste. Desde un principio se ha
estimado adecuado obtener el mayor número de plazas posible
(aproximadamente 466 plazas) que sean compatibles con los
condicionantes que impone el entorno, por lo que se parte siempre de
un aparcamiento con cuatro plantas incluyendo plazas acondicionadas
para uso por minusválidos.

Se plantea un aparcamiento con cuatro sótanos, cuya superficies, son


las siguientes (aprox.):

Sótano 1 4.387 m² 112 plazas


Sótano 2 3.948 m² 116 plazas
Sótano 3 3.948 m² 115 plazas
Sótano 4 3.948 m² 123 plazas
TOTAL 16.231 m² 466 plazas

112
Normativa de jardinería y paisajismo

Superposición de la planta propuesta sobre la ordenación propuesta.

El aparcamiento prevé dos fases de excavación. La primera fase


comenzará con la excavación bajo la losa, hasta alcanzar el nivel
suficiente para colocar el arriostramiento metálico o colocación de los
anclajes activos, situado aproximadamente a unos 6,5 m bajo la viga de
coronación. Esta primera fase de excavación no posee dificultad
especial, y se prevé terminarla en seis semanas (20.000 m3 aprox.).
Una vez concluido se procederá a colocar el arriostramiento, se estima
un rendimiento de unos dos módulos / día por equipo, lo cual supondrá
una actividad aproximada de unos tres semanas. A continuación se
continuará con la segunda fase de excavación hasta la cota de fondo de
excavación, que no poseerá dificultad especial, contando con la
realización de una rampa provisional de acceso. En esta segunda fase
se extraerán unos 20.500 m3 adicionales, en un plazo no superior a un
mes y medio.

PLAN DE OBRA Y PLAZOS DE EJECUCIÓN


Se desglosa a continuación la duración de los siguientes hitos
principales:

Preliminares (hasta acta de replanteo): DOS MESES


Aparcamiento (propiamente dicho): CATORCE MESES
Urbanización: TRES MESES

113
Normativa de jardinería y paisajismo

Entre las dos últimas actividades existirá un solape total que se estima
en tres meses, con lo cual el plazo total de la construcción se estima en
CATORCE MESES, en los cuales no se incluyen los desvíos de servicios y
actividades preliminares.

Con relación a las actuaciones sobre el arbolado existente en la Plaza de


la Lealtad potencialmente afectado por las obras del aparcamiento
proyectado, se pueden establecer tres fases durante su construcción:

- Fase antes de las obras. No se hará ninguna actuación (como así se


está haciendo) que pueda provocar alguna afección al arbolado
existente. Evidentemente se continuará con los actuales y habituales
medidas de conservación tales como riegos, tratamientos fitosanitarios
contra plagas y pudriciones, descompactación del suelo, fertilizaciones,
etc.

- Fase durante las obras. Se aplicarán todas las medidas tendentes a


proteger el arbolado de las obras de construcción del aparcamiento,
para ello se seguirá lo establecido en las Normas Técnicas de Jardinería
y Paisajismo (que se exponen en el siguiente epígrafe) referente a
preservar el tronco (empleo de tablones o arpilleras), raíces (no hacer
zanjas en las proyecciones de las copas ni permitir el paso de
maquinaria por encima de la superficie que ocupan) y copas (no se
realizará ninguna poda), complementariamente se levantarán pantallas
protectoras para impedir que le llegue algún polvo de la obra

- Fase después de las obras. Se continuará con las medidas de


conservación generales y una vigilancia continuada para detectar y
corregir inmediatamente cualquier anomalía que se produzca por
causas naturales y así evitar que se pueda achacar a la obra realizada.

Para conseguir los objetivos establecidos en las fases anteriores, en primer


lugar, se exponen los principales aspectos relativos a la normativa de
jardinería y paisajismo; a continuación, se recogen las particularidades de
los pliegos de condiciones técnicas de trabajos de jardinería; y finalmente
se mencionan algunos viveros de España donde se pueden encontrar
dichas especies.

2. NORMAS TÉCNICAS DE JARDINERÍA Y PAISAJISMO

Aunque existen diversas normas de jardinería y paisajismo tales como las


ANSI (American National Standars Institute), las BS (British Estándar) o las
DIN, las más seguidas en España son las NTJ (Normas Tecnológicas de
Jardinería y Paisajismo), basadas en las anteriores y desarrolladas y
editadas por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Peritos
Agrícolas de Cataluña. Estas normas están reconocidas y verificadas por el

114
Normativa de jardinería y paisajismo

Ayuntamiento de Barcelona y cuentan con el apoyo técnico de la


Asociación Española de Parques y Jardines Públicos. La relación de las
normas existentes y sus objetivos son los siguientes:

- NTJ 01I Recomendaciones de proyecto de la infraestructura de riego.


- NTJ 01V Recomendaciones de proyecto del arbolado viario.
- NTJ 02A Acopio de la capa de tierra vegetal.
- NTJ 02D Descompactación del terreno.
- NTJ 02M Modelaje y perfilado del terreno.
- NTJ 02R Replanteo de obra en espacios verdes.
- NT J 02S Acondicionamiento del suelo.
- NTJ 03E Protección de los elementos vegetales en los trabajos de
construcción.
- NTJ 03S Sustentación artificial y protección del arbolado.
- NTJ 04D Drenaje de espacios verdes.
- NTJ 05A Suministro de suelos y productos nutrientes. Acolchados y
coberturas protectoras.
- NTJ 05E Suministro de suelos y productos nutrientes. Enmiendas y
productos compostados.
- NTJ 05F Suministro de suelos y productos nutrientes. Fertilizantes v
correctores de carencias.
- NTJ 05T Suministro de suelos y productos nutrientes. Tierras y áridos para
jardinería.
- NTJ 06A Tutores, vientos y protectores.
- NTJ 06B Anclajes subterráneos.
- NTJ 06R Rollizo torneado impregnado (RTI).
- NTJ 06T Tubos de drenaje y geotextiles.
- NTJ 07B Grandes ejemplares.
- NTJ 07C Coníferas y resinosas.
- NTJ 07D Árboles de hoja caduca
- NTJ 07E Árboles de hoja perenne.
- NTJ 07F Arbustos.
- NTJ 07G Matas y subarbustos.
- NTJ 07I Trepadoras.
- NTJ 07J Plantas tapizantes.
- NTJ 07R Rosales.
- NTJ 07Z Suministro de material vegetal. Transporte, recepción y acopio
en vivero de obra.
- NTJ 08B Implantación del material vegetal. Trabajos de plantación.
- NTJ 08C Implantación del material vegetal. Técnicas de plantación de
árboles.
- NTJ 08D Implantación del material vegetal. Técnicas de plantación de
arbustos.
- NTJ 08E Implantación del material vegetal. Trasplante de grandes
ejemplares.
- NTJ 08F Implantación del material vegetal. Técnicas de plantación de
palmeras y similares.

115
Normativa de jardinería y paisajismo

- NTJ 09B Barreras antirraíces.


- NTJ 09E alcorques.
- NTJ 13A Ensayos y control de calidad. Aguas de riego para jardinería.
- NTJ 13C Ensayos y control de calidad. Productos compostados.
- NTJ 13G Métodos de análisis de campo y de suelos de céspedes no
deportivos y praderas.
- NTJ 13T Ensayos y control de calidad. Tierras de jardinería.
- NTJ 14A Especificaciones generales de mantenimiento.
- NTJ 14B Mantenimiento de palmeras.
- NTJ 14C Parte 1: Mantenimiento del arbolado: inspección y diagnosis.
- NTJ 14C Parte 2: Mantenimiento del arbolado: poda.
- NTJ 14C Parte 3: Mantenimiento del arbolado: otras operaciones.
- NTJ 14C Parte 4: Mantenimiento del arbolado: anexos.
- NTJ 14E Arte topiario.
- NTJ 14F Mantenimiento de plantaciones herbáceas.
- NTJ 14I Mantenimiento de revegetaciones.
- NTJ 14J Mantenimiento de jardineras y similares.
- NTJ 14R Mantenimiento de la infraestructura de riego.
- NTJ 14V Tratamientos fitosanitarios.
- NTJ 14W Desherbado.
- NTJ 14Z Mantenimiento de la obra nueva de jardinería.
- NTJ 15M Recomendaciones de gestión con relación al mantenimiento.
- NTJ 16F Seguridad y salud en tratamientos fitosanitarios.
- NTJ 16P Seguridad y salud en los trabajos de poda.
- NTJ 16Q Seguridad y salud en otros trabajos de jardinería.
- NTJ 16S Señalizaciones y balizamientos.
- NTJ 17C Compostaje de residuos vegetales.

En estas normas, de una manera exhaustiva, se establecen las medidas


correspondientes a los siguientes apartados:

- Protección de las áreas de vegetación.


- Protección de las áreas de vegetación contra contaminaciones
químicas.
- Protección de las áreas de vegetación contra el fuego.
- Protección contra el exceso y embolsamiento de agua.
- Protección de los árboles contra posibles daños mecánicos.

- Protección de la zona radical


- Protección de la zona radical durante los vaciados de tierra
(desmontes).
- Protección de la zona radical durante la apertura de zanjas y otras
excavaciones.
- Protección de la zona radical en caso de construcciones.
- Protección de la zona radical en caso de sobrecargas temporales.
- Protección de la zona radical en caso de descenso temporal de los
niveles de aguas freáticas.

116
Normativa de jardinería y paisajismo

- Protección de la zona radical en caso de recubrimientos (terraplenes).

A continuación, se expondrán los aspectos más relevantes relativos a la


protección del arbolado en zona de obras, y que se deberán tener en
cuenta en la zona de afección de las obras del aparcamiento de la Plaza
de la Lealtad.

2.1. Protección de áreas de vegetación contra contaminaciones químicas

No está permitido contaminar áreas de vegetación con productos


nocivos: aguas de construcción, colorantes, disolventes, aceites minerales,
ácidos, lejía, cementos u otros aglomerantes. Los árboles y las áreas de
vegetación no se regarán con aguas residuales de la construcción.

2.2. Protección de áreas de vegetación contra el fuego

Está permitido hacer fuego únicamente a una distancia mínima de 20 m


de la corona de los árboles y a 5 m de los arbustos. No está permitido
hacer fuego dentro de áreas de vegetación.

2.3. Protección de áreas de vegetación contra el exceso y embalsamiento


de agua

No está permitido el exceso de agua por desagües de la construcción en


la zona radical de los árboles y de las áreas de vegetación. Se dispondrán
medidas de desagüe por fuera del área de vegetación.

2.4. Protección de los árboles contra posibles daños mecánicos

Se rodeará los árboles con un cercado, que rodee completamente la


zona radical para protegerlos de posibles daños mecánicos como golpes,
heridas y otras agresiones a la corteza, la madera o las raíces producidas
por vehículos, maquinaria de construcción o por acciones de tipo laboral.

Si por problemas de espacio no fuera posible proteger la zona radical, se


rodeará el tronco con un cercado de madera, de 2 m de altura como
mínimo, con acolchado por dentro, el cual se instalará de forma que no
perjudique al árbol.

117
Normativa de jardinería y paisajismo

2.5. Protección de la zona radical

Nunca se verterá nada sobre la zona radical. Si esto fuera inevitable, se


procurará que el grosor de las capas vertidas, bien parcial o totalmente,
esté de acuerdo con la capacidad de resistencia de cada especie, la
vitalidad, la formación del sistema radical y con las características del
suelo.

Antes de proceder al vertido sobre la zona radical, se limpiará la cubierta


vegetal que pueda haber, las hojas caídas y otras sustancias orgánicas,
respetando siempre las raíces. Esta operación, si es posible, se hará
manualmente.

La capa superior del suelo no se podrá recubrir de tierra a una distancia


inferior de 1 m del tronco.

2.6. Protección de la zona radical ante vaciados de tierra

No se sacará tierra de toda la zona radical.

2.7. Protección de la zona radical durante la apertura de zanjas y otras


excavaciones

No se abrirán zanjas ni se harán otras excavaciones en toda la zona


radical. Si esto fuera inevitable, sólo se podrán hacer de forma manual y,
como mínimo, a 2,5 m del pie del tronco (a 2 m, si son palmeras y
palmiformes). La instalación de canalizaciones se hará por debajo de la
zona radical. Durante el proceso de excavación no se cortará ninguna raíz
de diámetro > 3 cm.

Las raíces se cortarán dejando siempre un corte liso y pulido. Los extremos
de las raíces, con un diámetro < 2 cm, se tratarán con sustancias que
favorezcan el crecimiento, y las de diámetro> 2 cm con sustancias de
cicatrización. Las raíces se protegerán de la desecación y de las heladas
con un recubrimiento.

El proceso de relleno, en caso de encontrar raíces de diámetro> 3 cm, se


realizará manualmente. Se pondrá suficiente material drenante, de grano
pequeño, alrededor de las raíces para evitar heridas por compactaciones
posteriores con maquinaria pesada. En caso de excavaciones profundas o
excavaciones para carreteras o caminos, las raíces de diámetro > 5 cm
serán protegidas con un umbral.

Generalmente y a una distancia no inferior a los 2,5 m del pie del tronco,
se dejará formar una cabellera de raíces, al menos durante un período
vegetativo antes del inicio de las obras. Se extraerá manualmente la tierra

118
Normativa de jardinería y paisajismo

de la zanja.

La cabellera de raíces tendrá un mínimo de 25 cm de espesor, ocupará


toda la zona radical y llegará como máximo hasta el fondo de la zanja. A
los lados de la zanja del futuro cimiento se instalará un encofrado estable,
permeable al aire, como por ejemplo, estacas y alambres hechos de un
material putrescible.

Hasta el inicio de las obras y mientras duren éstas, la cabellera de raíces se


mantendrá húmeda y, si es necesario, se apuntalará el árbol. Se tendrá en
cuenta una posible poda correctora de la copa para contrarrestar la
pérdida de raíces.

2.8. Protección de la zona radical en caso de construcciones

No se hará ningún tipo de cimiento en la zona radical Si esto fuera


inevitable, se construirán cimientos puntuales en vez de cimientos
continuos, estableciendo como mínimo 1,5 m de distancia de luz entre
ellos y también con el pie del tronco. Se establecerá la base de los
cimientos puntuales en el lugar donde no afecte a aquellas raíces que
más claramente cumplan una función estática. La cara inferior de la
pared de construcción no puede penetrar en la tierra no removida al
hacer los cimientos.

2.9. Protección de la zona radical en caso de sobrecargas temporales

Ante la imposibilidad de impedir el exceso de tráfico y de apilamientos se


procurará reducir la zona de suelo utilizada. Ésta se recubrirá con una
capa de material de drenaje de un mínimo de 20 cm de grosor, sobre la
cual se añadirá un revestimiento de tablas o de otro material parecido.

Esta medida excepcional se prolongará poco tiempo y se limitará como


máximo a un solo periodo vegetativo. Cuando la protección ya no sea
necesaria, se retirará inmediatamente, ventilando manualmente la tierra,
respetando las raíces.

2.10. Protección de la zona radical en caso de descenso pasajero del nivel


de las aguas freáticas

Cuando el nivel de aguas freáticas baja durante un periodo superior a 3


semanas, se regarán los árboles, y si fuese necesario incluso de una forma
abundante, durante el período vegetativo.

Ocasionalmente, se aplicarán además otras medidas reguladoras, como


por ejemplo, protecciones contra la evaporación o la poda de la copa. Si

119
Normativa de jardinería y paisajismo

estas medidas se aplicasen durante más de un período vegetativo, se


intensificarán, o bien serán necesarias otras medidas suplementarias.

2.11. Protección de la zona radical en caso de recubrimientos

Sobre la zona radical sólo podrán verterse materiales de grano grueso que
sean permeables al aire y al agua. Si posteriormente se tuviera que cultivar
en dicha zona nueva vegetación, estos materiales tendrán, por regla
general, un grosor de 20 cm por encima de los cuales se añadirá la capa
de suelo no superior a 20 cm, para soporte de la vegetación.

No se recubrirá nunca la zona radical de los árboles. Pero si esto fuese


inevitable, se seleccionarán los materiales de construcción a colocar, así
como la forma de hacerla, para que el proceso ocasione el mínimo
perjuicio a esta zona. Los materiales absolutamente aislantes del suelo no
recubrirán más del 30 % de la zona radical de un árbol adulto; y los
materiales de textura más arenosa recubrirán el 50 %. Si se tuvieran que
cambiar los materiales depositados, se aplicarían las mismas medidas.

En general, puede ser necesaria la aplicación de otras medidas técnicas


suplementarias como por ejemplo protección de la zona, instalaciones de
ventilación y riego y rejas en el pie del tronco. En caso de árboles muy
sensibles al terraplenado del tronco se pondrá un anillo protector en la
base del tronco, hecho con un material totalmente permeable y rodeado
por material drenante.

3. NORMAS TÉCNICAS ESPECÍFICAS DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID Y


LEGISLACIÓN DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Además de las referidas Normas Tecnológicas de Jardinería y Paisajismo


(NTJ), que tienen un carácter genérico, se deberá seguir en cualquier
actuación sobre verde urbano, lo establecido en las siguientes
publicaciones y documentos:

- Instrucción para el diseño de la vía pública. Ayuntamiento de Madrid.


Gerencia Municipal de Madrid. Diciembre de 2000.

- Manual de criterios de sostenibilidad en el diseño de zonas verdes


urbanas. Ayuntamiento de Madrid. Área de Medio Ambiente. Dirección
de Parques y Jardines.

- Plan General de Ordenación Urbana de 1985. Ayuntamiento de Madrid.

- Revisión del Plan General de Ordenación Urbana de 1997.


Ayuntamiento de Madrid.

120
Normativa de jardinería y paisajismo

- Catálogo de Arbolado Singular, de acuerdo con la Revisión del Plan


General de Ordenación Urbana de 1997. Ayuntamiento de Madrid.

Además, se deberá tener en cuenta lo establecido legislativamente por la


Comunidad de Madrid, en concreto referente al arbolado, la siguiente
disposición:

- Ley 8/2005 de 26 de diciembre de Protección y Fomento del Arbolado


Urbano de la Comunidad de Madrid (BOCM, 312 de 31 de diciembre de
2005).

4. PLIEGO TÍPICO DE CONDICIONES TÉCNICAS DE TRABAJOS DE JARDINERÍA

En el anexo I, de esta memoria, se recoge un pliego típico de condiciones


técnicas de trabajos de jardinería, y que de alguna manera resume las
Normas Técnicas de Jardinería y Paisajismo anteriores, con respecto a los
siguientes aspectos:

- Sustrato y preparación del terreno


Preparación del terreno.
Hoyos y zanjas de plantación.
Suelos aceptables.
Tierra vegetal.
Abonos y fertilizantes.
Abonado de plantación.
Enmiendas.

- Plantaciones y siembras
Plantas.
Semillas.
Plantación de plantas de vivero.
Trasplante de grandes ejemplares.
Siembra.
Hidrosiembra.

- Red de riego
Agua de riego.
Arquetas de riego.
Conducciones de abastecimiento.
Emisores.
Válvulas.
Programador.
Boca de riego.
Filtros.
Tubos corrugados de drenaje.

121
Normativa de jardinería y paisajismo

- Análisis edafológicos
Toma de muestras del suelo.
Análisis imprescindibles a solicitar en laboratorio.

122
4

FECHA Y FIRMA

Madrid, octubre de 2008

Antonio Prieto Rodríguez


Doctor Ingeniero de Montes
Catedrático de Universidad de
Dasometría, Ordenación de Montes y Valoración Agraria
Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes
Profesor de Arquitectura del Paisaje
Escuela Técnica Superior de Arquitectura
Universidad Politécnica de Madrid

123
ANEXO I

PLIEGO DE CONDICIONES TÉCNICAS DE TRABAJOS DE JARDINERÍA

124
1. SUSTRATO Y PREPARACIÓN DEL TERRENO

1.1. Preparación del terreno

Previamente a la apertura de hoyos y zanjas de plantación, se procederá a


realizar las siguientes operaciones para preparar el terreno para las siembras
y plantaciones.

Limpieza

Antes de proceder al laboreo, habrá que eliminar todos los restos de obras,
escombros o materiales de otra naturaleza presentes en el suelo que hagan
éste impropio para el cultivo.

Desbroce

La presencia de matorral no deseable de cierta entidad impide realizar


convenientemente el laboreo del terreno, por lo cual se procederá a su
eliminación mediante tractor de neumáticos de 75CV de potencia, al que
se le acopla una desbrozadora de cadenas.

Movimientos de tierra

Previa a la preparación del terreno propiamente dicha es necesaria una


primera nivelación del terreno, para darle la pendiente que se considere. En
el caso de los céspedes, esa pendiente será uniforme y comprendida entre
0,5 y 1,5 %, para favorecer el drenaje y evitar encharcamientos.

Laboreo preparatorio

Con él se consigue desmenuzar y mullir el suelo, lo que aparte de destruir


malas hierbas, favorecerá el futuro desarrollo del sistema radical de la
especie implantada, mejorando también la aireación y capacidad de
retención de agua del terreno.

Las siguientes operaciones se realizan en el orden establecido, formando


besanas continuas, que abarquen toda la superficie.

Subsolado

125
Cuando el suelo está muy compactado (por paso de maquinaria, etc.) o
existe una capa impermeable en él que le resta profundidad útil, es
necesario el subsolado del mismo mediante subsolador acoplado a tractor
de neumáticos. La potencia necesaria de este último es de 40 CV por reja
del apero. La profundidad de trabajo será de hasta 1 m.

La distancia entre surcos sucesivos, ya sea distancia entre púas para un


subsolador de varias púas, o la distancia entre pasadas de tractor para el
subsolador de una sola púa, debe ser similar a la profundidad de trabajo,
para asegurar un buen laboreo.

Se realizarán dos pasadas de tractor: una a 45-50 cm de profundidad, y


otra, cruzada con la anterior, a la máxima profundidad de trabajo.

Esta operación se realiza en tiempo seco, a poder ser entre junio y


septiembre, ya que la humedad excesiva en el suelo empeora el
rendimiento y resultado de la misma. Si esto no es posible, al menos se
realizará cuando lleve varios días sin llover.

Antes de realizar dicha operación habrá que asegurarse de que no existan


conducciones subterráneas, cimientos, u otros elementos a una
profundidad tal que puedan ser afectados por la misma.

Desfonde

Es una técnica en la que toda la superficie se voltea en profundidad,


aplicable en suelos de perfil homogéneo, sin horizontes calcáreos,
cascajosos o pedregosos. Se emplea un tractor de neumáticos de al menos
70 CV, al que se acopla un arado monosurco o bisurco de gran tamaño. La
profundidad de labor será de 80 cm.

Para su realización, el suelo tiene que tener buen “tempero”, es decir, la


humedad óptima para que el apero no se embote y el desterronado sea lo
mejor posible. Para ello se realizará esta labor con las primeras lluvias de
otoño; al menos serán necesarios 30-40 mm de precipitación caída antes
de iniciar esta operación.

Alzado

Se realiza con tractor de neumáticos sobre el que va montado un arado de


vertedera reversible o de discos. La potencia necesaria del tractor será de
35/40 CV por vertedera o de 25 CV por disco. La profundidad de trabajo ha
de ser de 30 cm para suelos arenosos y hasta 45 cm para los de textura
arcillosa.

Para su realización, el suelo tiene que tener buen “tempero”, es decir, la


humedad óptima para que el apero no se embote y el desterronado sea lo

126
mejor posible. Para ello se realizará esta labor con las primeras lluvias de
otoño.

Laboreo complementario

Tras el laboreo preparatorio, el terreno ha quedado irregular, aterronado y


asurcado. Para corregirlo, y para poder incorporar al terreno los abonados y
enmiendas necesarias, se realizarán las siguientes labores complementarias.

Entre las labores preparatorias y complementarias, deberá pasar por lo


menos un tiempo de veinte días, para permitir que los terrones se ablanden
por efecto de las lluvias y de los cambios térmicos. Sin embargo, cuando se
prevea un otoño lluvioso, para evitar que el agua se acumule en los terrenos
ya mullidos, se realizarán estas operaciones inmediatamente después del
laboreo preparatorio.

Las siguientes operaciones se realizan en el orden establecido, formando


besanas continuas, que abarquen toda la superficie, y de manera cruzada
respecto de la labor complementaria anterior.

Bina

El objetivo es allanar el terreno que ha quedado en surcos tras el arado, y


mejorar la aireación y la retención de agua. Se realiza con tractor de
neumáticos de 75 CV de potencia sobre el que se monta una grada de
discos (en suelos arcillosos) o un cultivador de ganchos (en suelos arenosos o
cascajosos). Se debe alcanzar una profundidad de aproximadamente la
mitad que en el alzado.

Si no se va a realizar gradeo posteriormente, se dará una segunda pasada


cruzada, para dejar el terreno perfectamente preparado.

Gradeo

Consiste en el refinado final del terreno antes de realizar las siembras y


plantaciones. Se hace con tractor de neumáticos de 70/90 CV y apero que
puede ser rotavator, grada de púas o rastra. Se realiza sobre los últimos 15
cm del terreno, no estando éste demasiado húmedo.

Para su realización, el suelo tiene que tener buen “tempero”, es decir, la


humedad óptima para que el apero no se embote y el desterronado sea lo
mejor posible. Para ello se realizará esta labor con las primeras lluvias de
otoño.

Rastrillado

127
Tiene por objeto eliminar sistemáticamente todas las piedras, pequeños
terrones, restos vegetales y cualquier otro obstáculo que haya quedado en
la superficie y que pueda estropear más adelante las cuchillas de la
máquina cortacéspedes.

Para no dejar nuevas huellas y rodadas, el rastrillado será manual, con


calzado de suela lisa y andando hacia atrás, haciendo montones que serán
recogidos en carretilla.

Rulado

Como labor última, para alisar e igualar el terreno de forma homogénea y


dejar el suelo mullido pero no ahuecado, se realizará un rulado ligero,
ejerciendo sobre el terreno una presión de entre 1 y 1,5 kg/cm2.

Para no dejar nuevas huellas y rodadas, el rulado será manual, con calzado
de suela lisa y andando hacia atrás.

1.2. Hoyos y zanjas de plantación

Aparte de la preparación del terreno, se hace imprescindible disponer de


un volumen de inmejorable tierra vegetal para el buen desarrollo de la
planta en los primeros años posteriores a la plantación, generalmente los
más críticos para su supervivencia.

Dimensiones de hoyos y zanjas

El tamaño de excavación del hoyo es proporcional a la plantación que se


va a realizar. Las dimensiones aproximadas han de ser de 1,5 a 2 veces las
de la zona de raíces (diámetro y profundidad) en especies arbóreas,
arbustivas y trepadoras, y de 2 a 3 veces en herbáceas y tapizantes. Como
norma se establecen las siguientes dimensiones de hoyos de plantación
(lado, profundidad):

Palmeras y árboles muy grandes 120 x 120 cm – 150 x 150


cm
Árboles grandes 100 x 100 cm
Árboles jóvenes y plantas tropicales grandes 60 x 60 cm
Arbustos, trepadoras, setos y plantas similares 40 x 40 cm
Vivaces de flor y similares 20 x 20 cm

Apertura de hoyos y zanjas de plantación

128
El replanteo de hoyos y zanjas de plantación se realizará marcando sobre el
terreno con cal diluida o yeso, la posición de los mismos según se define en
el Proyecto, teniendo en cuenta la presencia de elementos construidos,
vegetación existente, mobiliario, etc.

Es conveniente que los hoyos y zanjas de plantación queden abiertos en


otoño, con la máxima anticipación posible respecto al momento de la
plantación, para que tanto la tierra extraída del hoyo como la de las
paredes y fondo del mismo se meteoricen y mejoren con las lluvias.

Para la apertura de hoyos y zanjas de gran tamaño, en general se emplean


medios mecánicos. Se utilizará retroexcavadora de potencia suficiente con
cuchara de ancho igual al lado del hoyo o zanja a abrir.

En determinados casos de difícil acceso, para evitar dañar vegetación


próxima o reducir la compactación del suelo, se utilizará mini-
retroexcavadora.

Si los suelos no son pedregosos, se puede utilizar una ahoyadora acoplada a


un tractor, el cual será de potencia suficiente, sobretodo si se trata de
terrenos duros.

Para las zonas ya urbanizadas, con aceras y alcorques preparados, o bien


cuando existan canalizaciones subterráneas no bien delimitadas que
puedan resultar dañadas, el método de apertura será manual, con pico y
pala, o bien con ahoyadora manual, siempre que el suelo no sea
pedregoso, ya que se puede dañar la hélice.

El acopio de materiales útiles resultantes de la excavación se realizará en


montones en las cercanías del hoyo, pero sin riesgo de desmoronamiento
sobre éste durante el proceso de plantación. Cuando previamente a la
plantación sea necesaria la adición o mezcla de otros componentes a
dichas tierras (abonos, enmiendas), para su mejor manejo se podrán realizar
caballones o artesas de 2 m de altura máxima con taludes laterales lisos y
suficientemente tendidos para evitar su erosión, en lugares apropiados, de
tal modo que no se interfiera el tráfico ni la ejecución de las obras ni se
perturben los desagües y drenajes provisionales o definitivos, y que tengan
fácil acceso para la conservación y posterior transporte al lugar de empleo
de la misma. El extendido y acopio se realizará mediante pala cargadora.

Los materiales de desecho provenientes de la excavación se gestionarán


adecuadamente, siendo transportados a vertedero o bien dándoles el
destino que se considere adecuado a su naturaleza.

Distancia entre hoyos de plantación

129
Ésta depende tanto del desarrollo futuro que se prevé que alcance la
planta, que es función tanto de la especie como de factores del medio
externo (clima, suelo), como del valor ornamental o estético que se le
quiere dar. Por ello, las distancias o marcos de plantación serán diferentes
para los distintos grupos de plantaciones que se muestran a continuación.

Alineaciones de árboles

Las distancias habituales en alineaciones de árboles son:

Alrededor de 4 a 6 m. Para especies de poco porte o destinadas a ser


podadas, o de porte alargado y muy vertical, destinadas a formar
cortinas vegetales (mimosa, prunus ornamentales, chopos en cortina,
naranjos).

De 6 a 8 m. 7m es la distancia típica de alineación en calles (cercis, arces,


catalpas, sophora, melia, elaeagnus).

De 8 a 12 m. Para árboles de gran tamaño, si interesa que alcancen un


gran desarrollo (cedros, abetos, castaños de Indias, jacaranda,
magnolios).

Hasta 15 m. Para árboles de desarrollo aún mayor y de desarrollo


horizontal (ficus, almez).

La distancia mínima entre el tronco del árbol y la fachada de un edificio


será la mitad de las que se acaban de indicar.

Grupos de árboles

Las distancias aquí serán similares a las del apartado anterior, aunque lo que
se persigue es un efecto de masa. Por tanto, estas distancias se pueden
reducir, sin exagerar, en función de lo que se pretenda conseguir. Cuanto
menores sean éstas, más se potencia la competencia entre los pies,
favoreciendo un desarrollo en vertical, con troncos más finos y copas más
alargadas.

Arbustos en alineación o setos

La separación entre plantas suele ser entre 20 y 80 cm, dependiendo del


desarrollo horizontal de la especie elegida, del tiempo en el que se
pretende cerrar el seto y del tamaño inicial de la planta.

Grupos de arbustos

Según el tipo de arbusto, su porte y velocidad de crecimiento, estos se


suelen espaciar a razón de 1/3 a 2 unidades por m2.

130
Grupos de vivaces

Aunque la cifra varía según la altura, diámetro y velocidad de crecimiento


de la mata, se puede estimar en 9 a 16 unidades por m2, siendo la
“mancha” mínima de vegetación de 1 ó 2 m2. La distancia entre las matas
no debe ser rígida, sino que deben estar salpicadas de forma natural.

1.3. Suelos aceptables

Se definen como suelos aceptables los que reúnen las condiciones descritas
en los apartados siguientes. Para determinar las características de los suelos
se realizarán los siguientes análisis:

Análisis físicos, determinando contenido en arenas, limos y arcillas (análisis


granulométrico).

Análisis químicos, determinando contenido en materia orgánica,


nitrógeno total, fósforo (P2O5), potasio (K2O), y pH.

Determinación de oligoelementos, cuando por tratarse de un suelo


agotado se sospechase la escasez de alguno de ellos: Mg, Fe, Co, Zn, B.

Determinación de otros compuestos tales como cloruros, calcio, azufre


SO4.

Suelos aceptables para el conjunto de las plantaciones

Las características físicas, químicas y de fertilidad que deben exigirse a los


suelos son las siguientes:

Textura. Composición granulométrica de la tierra fina (la que pasa por el


tamiz de 2 mm). Es una de las propiedades más importantes de los suelos,
interviniendo decisivamente en la disponibilidad de agua para las
plantas. Se admitirá una textura de clase principalmente franco-arenosa,
con la siguiente composición granulométrica referida a porcentaje en
peso:

arena (partículas de 0,05 a 2 mm) 50 - 75 %


limo y arcilla (< 0,05 mm) 30 %

Granulometría. No habrá ningún elemento mayor de 5 cm. Menos del 3 %


de elementos comprendidos entre 1 y 5 cm.

131
Materia orgánica. Influye en las propiedades físicas y químicas del suelo
de manera positiva. Se toleran valores comprendidos entre 2 y 10 % en
peso de la muestra de suelo.

Carbonato cálcico. Influye sobre la disponibilidad de nutrientes para las


plantas. Si es alto se reduce disponibilidad de P, Mo, Fe, B, Zn. Se admiten
valores menores del 10 %.

Fertilidad química. Se deberán garantizar los siguientes valores:


Nitrógeno N 1 por mil
Fósforo P 150 ppm
Potasio K 80 ppm
P2O5 asimilable 3 décimas por mil
K2O asimilable 1 décima por mil

Conductividad eléctrica. Mide la concentración de sales solubles en


agua que hay en el suelo; altas concentraciones interfieren la absorción y
disponibilidad de agua por las plantas. Se toleran valores menores de 2
ds/m medidos a 25 ºC.

Suelos aceptables para la recuperación e implantación de praderas y


céspedes

Las características físicas, químicas y de fertilidad que deben exigirse a los


suelos son las siguientes:

Textura. Composición granulométrica de la tierra fina (la que pasa por el


tamiz de 2 mm). Es una de las propiedades más importantes de los suelos,
interviniendo decisivamente en la disponibilidad de agua para las
plantas. Se admitirá una textura de clase principalmente arenosa-franca,
con la siguiente composición granulométrica referida a porcentaje en
peso:

arena (partículas de 0,05 a 2 mm) 70 – 75 %


limo y arcilla (< 0,05 mm) 10 - 20%

Granulometría. No habrá ningún elemento mayor de 1 cm. Menos del 25


% de elementos comprendidos entre 2 y 10 mm.

Índice de plasticidad. Será inferior a 8.

Materia orgánica. Influye en las propiedades físicas y químicas del suelo


de manera positiva. Se toleran valores comprendidos entre 2 y 10 % en
peso de la muestra de suelo.

Carbonato cálcico. Influye sobre la disponibilidad de nutrientes para las

132
plantas. Si es alto se reduce disponibilidad de P, Mo, Fe, B, Zn. Se admiten
valores de entre 4 y 12 %.

Fertilidad química. Se deberán garantizar los siguientes valores:


Nitrógeno N 1 por mil
Fósforo P 150 ppm
Potasio K 80 ppm
P2O5 asimilable 3 décimas por mil
K2O asimilable 1 décima por mil

Conductividad eléctrica. Mide la concentración de sales solubles en


agua que hay en el suelo; altas concentraciones interfieren la absorción y
disponibilidad de agua por las plantas. Se toleran valores menores de 2
ds/m medidos a 25 ºC.

Modificación de suelos

El hecho de ser el suelo aceptable en su conjunto, no será obstáculo para


que haya de ser modificado en casos concretos, cuando vayan a plantarse
vegetales con requerimientos específicos, como ocurre en las plantas de
suelo ácido, que no toleran la cal, etc.

Cuando el suelo no sea aceptable, se tratará de que obtenga esta


condición por medio de los abonados y enmiendas especificadas en el
presente PLIEGO DE CONDICIONES. Se evitarán en lo posible las
aportaciones de nuevas tierras, que han de quedar como último recurso y
que quedarán limitadas por el aporte de tierra vegetal.

1.4. Tierra vegetal

Se define como tierra vegetal la que, por su contenido de materias


orgánicas, resulta idónea para la plantación y posterior desarrollo de
plantas, semillas, etc. Su procedencia será de terrenos cultivados: serán
préstamos procedentes de la zona que cumplan los requisitos de la tabla
que se expone más adelante, y que serán comprobados mediante los
análisis edáficos pertinentes. Para determinar las características de la tierra
vegetal se realizarán los siguientes análisis:

Análisis físicos, determinando contenido en arenas, limos y arcillas (análisis


granulométrico).

Análisis químicos, determinando contenido en materia orgánica,


nitrógeno total, fósforo (P2O5), potasio (K2O), y pH.

Determinación de oligoelementos, cuando por tratarse de un suelo

133
agotado se sospechase la escasez de alguno de ellos: Mg, Fe, Co, Zn, B.

Determinación de otros compuestos tales como cloruros, calcio, azufre


SO4.

Las características físicas, químicas y de fertilidad que deben exigirse al


sustrato vegetal son las siguientes:

Textura. Composición granulométrica de la tierra fina (la que pasa por el


tamiz de 2mm). Es una de las propiedades más importantes de los suelos,
interviniendo decisivamente en la disponibilidad de agua para las
plantas. Se admitirá una textura de clase principalmente arenosa-franca
o franco-arcillo-arenosa, con la siguiente composición granulométrica
referida a porcentaje en peso:

arena (partículas de 0,05 a 2 mm) 40 – 75 %


limo (partículas de 0,002 a 0,05 mm) < 30 %
arcilla (partículas menores de 0,002 mm) < 30 %

Elementos gruesos. Porcentaje en volumen de partículas mayores de 2


mm. Reduce la capacidad de retención de agua disponible para la
planta (CRAD) y dificulta el laboreo de la capa superficial de suelo, en el
caso de la cubierta vegetal en la parte destinada a cultivos. Se toleran
valores menores del 15 %.

Grado de compactación. Para controlar el grado de compactación se


utilizará el valor de la densidad aparente del suelo, que se define como la
masa de los sólidos del suelo entre el volumen total a una determinada
humedad. La densidad aparente del suelo a capacidad de campo será
menor de 1,60 g/cm3, por ser este el valor limitante para el desarrollo
radicular en estas clases texturales.

Estructura. Modo de agrupación de las partículas tanto minerales como


orgánicas. Es una propiedad cualitativa, que se controlará de viso en
obra buscando la estructura ideal “granular o migajosa, media”.

Espesor efectivo del suelo. Define la posibilidad de desarrollo radicular: no


será menor de 50 cm en cubiertas vegetales de la edificación, ni de 150
cm en el resto de casos.

Materia orgánica. Influye en las propiedades físicas y químicas del suelo


de manera positiva. Se toleran valores comprendidos entre 2 y 10 % en
peso de la muestra de suelo.

Carbonato cálcico. Influye sobre la disponibilidad de nutrientes para las


plantas. Si es alto se reduce disponibilidad de P, Mo, Fe, B, Zn. Se admiten
valores menores del 10 %.

134
pH. El pH en agua deberá estar entre 5,5 y 7,5; es decir, neutro o
ligeramente ácido.

Capacidad de intercambio catiónico. Capacidad del suelo para retener


cationes, alguno de los cuales son necesarios para las plantas. Deberá ser
mayor que 20 cmolc/kg.

Fertilidad química. Se deberán garantizar los siguientes valores:


fósforo P 5 - 15 mg/kg
potasio K 50 - 250 mg/kg
calcio Ca 700 - 4.000 mg/kg
magnesio Mg 80 - 900 mg/kg
Relaciones antagónicas
Ca/Mg 1 - 10 meq/100g
K/Mg 0,1 - 0,5 meq/g

Conductividad eléctrica. Mide la concentración de sales solubles en


agua que hay en el suelo; altas concentraciones interfieren la absorción y
disponibilidad de agua por las plantas. Se toleran valores menores de 2
ds/m medidos a 25 ºC.

Porcentaje de saturación de sodio. Si es alto, puede causar problemas de


impermeabilidad del suelo al degradarse la estructura. Se toleran valores
menores de 12 %.

Excavación, retirada, conservación y acopio de la tierra vegetal

Previamente a la ejecución de cualquier excavación, se retirará el suelo y


se procederá al traslado y acopio de las tierras removidas y a su
mantenimiento para su ulterior utilización en la obra. El espesor a decapar
será de 25 cm, comúnmente conocida como tierra de cabeza, que se
mezclará a relación 1/10 con arena de río para mejorar su textura.

Al excavar la tierra vegetal se pondrá cuidado en no convertirla en barro,


para lo cual se utilizará maquinaria ligera. El tipo de maquinaria será una
pala cargadora de 85 CV de neumáticos, que se encargará del transporte
y mezcla con la arena.

El acopio de tierra vegetal se hará en caballones o artesas de 2 m de altura


máxima con taludes laterales lisos y suficientemente tendidos para evitar su
erosión, en lugares apropiados, de tal modo que no se interfiera el tráfico ni
la ejecución de las obras ni se perturben los desagües y drenajes
provisionales o definitivos, y que tengan fácil acceso para la conservación y
posterior transporte al lugar de empleo de la tierra vegetal. El extendido y
acopio de la tierra vegetal se realizará mediante la pala cargadora.

135
El CONTRATISTA mantendrá en los acopios de tierra vegetal unas
condiciones adecuadas de humedad mediante riegos periódicos.

Transporte a obra de tierra vegetal de préstamos

Se realizará por medios mecánicos, con ayuda de una pala cargadora y un


camión basculante. Éste último depositará la tierra a pie de obra en el caso
de utilizarse para las cubiertas o en las superficies exteriores a acondicionar,
directamente, si es éste el lugar de instalación.

Formación del sustrato vegetal

Inexistencia de capa de suelo

La formación de la capa de sustrato vegetal se realizará por medios


mecánicos, con mini retroexcavadora, en tongadas sucesivas de 30 cm de
espesor. En cada tongada se compactará mediante humectación con
riegos, sin que exista riesgo de encharcamientos y pasando un rodillo
manual de jardinería.

Para controlar el grado de compactación se utilizará el valor de la densidad


aparente del suelo, que se define como la masa de los sólidos del suelo
entre el volumen total a una determinada humedad. La densidad aparente
del suelo a capacidad de campo será menor de 1,60 g/cm3, por ser este el
valor limitante para el desarrollo radicular en estas clases texturales. La
operación deberá efectuarse en tiempo libre de heladas.

Hoyos y zanjas de plantación sobre suelos de calidad mediocre

Se mezclará la tierra extraída del hoyo con el porcentaje que se considere


de tierra vegetal de préstamos. Se tendrá especial cuidado en que la
mezcla quede lo más homogénea posible, realizándose dicha operación
manualmente.

Hoyos y zanjas de plantación sobre suelos de muy mala calidad

Se procederá a la sustitución de las tierras extraídas de la excavación por un


volumen equivalente de tierra vegetal de préstamos.

Implantación de céspedes sobre suelos de calidad mediocre

Se añadirá una capa de tierra vegetal de 30 cm de espesor, que luego será


sometida al laboreo que se especifica.

136
1.5. Abonos y fertilizantes

Abonos o fertilizantes son los productos químicos o naturales que se


emplean para mejorar la nutrición de plantas mediante su incorporación al
suelo.

Abonos orgánicos

Se definen como abonos orgánicos las sustancias orgánicas de cuya


descomposición, causada por los microorganismos del suelo, resulta un
aporte de humus y una mejora en la textura y estructura del suelo.

Todos estos abonos estarán totalmente exentos de elementos extraños y


singularmente de semillas de malas hierbas. Es aconsejable, en esta línea, el
empleo de productos elaborados industrialmente. Se evitará, en todo caso,
el empleo de estiércoles frescos y poco fermentados. La utilización de
abonos distintos a los que aquí reseñamos sólo podrá hacerse previa
autorización de la DIRECCIÓN DE OBRA.

Compost

El compost utilizado como abono orgánico procederá de la fermentación


de restos vegetales durante un tiempo inferior a un año, o del tratamiento
industrial de las basuras de la población. Su contenido en materia orgánica
será superior al 40 % y en materia orgánica oxidable del 20 %.

El compost que se emplee como cobertura deberá estar finamente


dividido, sin grumos o terrones en cantidad apreciable. Su relación carbono
nitrógeno C/N no deberá ser superior a 15. Su límite máximo de humedad
será del 40 %.

Estiércol

Procedente de la mezcla de cama y deyecciones del ganado de vaca,


oveja y cabra (excepto gallina y porcino) que hayan sufrido posterior
fermentación. El contenido de nitrógeno será superior al 3,5 %. Su densidad
será aproximadamente de 8 décimas.

Turba negra fertilizada

Procedente de zonas húmedas, generalmente llanas, con aguas


estancadas y sobre terrenos ricos en cal y en elementos nutritivos,
desarrollándose una vegetación hidrófila de los géneros Phragmites, Carex,
Salix, etc. Son elementos de gran porosidad y pH comprendido entre 5 y 7,
pobre en nutrientes y rica en N y Ca. Mejorará la estructura edafológica.

137
Mantillo fermentado de compost

Será de color muy oscuro, pulverulento, suelto y untuoso al tacto. Dispondrá


de un grado de humedad necesario para facilitar su distribución y evitar
apelotamientos. Contenido de Nitrógeno aproximado del 14 %. Será
suministrado en obra para recebado mixto en un porcentaje de 65 % de
mantillo y 35 % de arena fina de río 0/2 mm.

Abonos minerales

Son productos carentes de materia orgánica que proporcionan al suelo uno


o más elementos fertilizantes. Los tres elementos fundamentales en el
abonado mineral son: el nitrógeno, que estimula el crecimiento, desarrollo
foliar y verdor de la planta; el fósforo, que favorece el desarrollo radicular, la
floración y fructificación; y el potasio, que interviene en la fotosíntesis.

La aportación de nitrógeno no será necesaria si se aplica abonado


orgánico, siendo suficientes una fertilización fosforada y potásica.

Abonos complejos NPK

Los abonos químicos aportados tendrán por objeto subvenir a las


necesidades de elementos nutritivos que permitan a la vegetación que se
desarrolle durante el primer año; las cantidades abonadas habrán de
ajustarse a tales necesidades con el fin de poder considerar segura la
implantación de las especies sembradas.

Habrán de cumplir las exigencias del Ministerio de Agricultura en cuanto al


contenido de elementos fertilizantes, grados y tipos de solubilidades de tales
principios.

Serán de marca reconocida oficialmente e irán debidamente envasados,


sin roturas en el envase, no encontrándose aterronados, sobre todo los
abonos higroscópicos. En las etiquetas constarán: nombre del abono,
riqueza en unidades fertilizantes, peso neto del abono y forma en que se
encuentran las unidades fertilizantes.

Se aplicará abono complejo del tipo NPK 15-15-15 o similar (con parecidas
proporciones de nitrógeno, fósforo y potasio), en plantaciones de praderas,
trepadoras, árboles y arbustos apreciados sobre todo por su follaje.

Se aplicará abono complejo NPK 4-8-12 o similar (con parecidas


proporciones de nitrógeno, fósforo y potasio), en plantaciones de praderas,
trepadoras, árboles y arbustos apreciados sobre todo por su floración.

138
Abonos simples para fertilización fosfórica

La fertilización fosfórica se realizará con alguno de estos abonos:


superfosfatos de cal o escorias Thomas.

Los superfosfatos pueden ser: superfosfato de cal normal o superfosfato triple


o concentrado. Son abonos solubles altamente asimilables, los únicos
recomendables para suelos calizos, ya que no influyen en el pH.

El superfosfato de cal normal tiene entre 16 y 18 % de riqueza en P2O5. Se


trata de abonos obtenidos tratando los fosfatos con ácido sulfúrico.
Aportan del 8 al 12 % de azufre y del 25 al 35 % de cal (CaO).

El superfosfato triple o concentrado tiene un 45 % de riqueza en P2O5. Se


trata de abonos obtenidos tratando los fosfatos con ácido fosfórico.

Las escorias Thomas o escorias de desfosforación son residuos en el proceso


de fabricación del acero. Tienen entre un 18 y un 20% de riqueza en P2O5
soluble en gran parte en ácidos débiles, y un contenido adicional de cal
(CaO) del 40 al 50 %. Es un abono recomendable para suelos ácidos, en los
que además mejora su solubilidad. Su presentación será en preparados
granulados, de más fácil manipulación.

Abonos simples para fertilización potásica

La fertilización potásica se realizará con sulfato potásico. Éste es utilizable en


todos los suelos, y recomendable en los calizos. Aporta un 48 % de K2O.

Abonos de liberación lenta

Ricos en nitrógeno y solubles en agua, del tipo abonos nitrogenados de


síntesis orgánica. Son poco lixiviales. Se suprimen, asimismo, los riesgos de
desequilibrios osmóticos. Aseguran una nutrición nitrogenada más regular,
muy recomendados en praderas que presenten exigencias uniformes y de
larga duración. Se emplearán con la categoría de compuestos de urea-
aldehidos o abonos protegidos. Se trata de urea granulada o de abonos,
minerales compuestos que, después de la granulación, se revisten con una
partícula protectora que frena la liberación de su nitrógeno.

1.6. Abonado de plantación

Abonado orgánico

El abonado orgánico de fondo areal (no puntual) se realizará por medios


mecánicos, con abonadora centrífuga acoplada a tractor de 60 CV de
potencia mínima, o bien con remolque esparcidor de estiércol arrastrado

139
por tractor de potencia suficiente según las condiciones de humedad del
suelo, ya que en suelos excesivamente húmedos el remolque cargado
puede hundirse en el terreno. El abonado se realizará manualmente si se
trata de superficies pequeñas o discontinuas de terreno.

Se habrá de repartir el abono de igual forma por toda la superficie, de


modo que tras el laboreo posterior del suelo, el abono quede mezclado con
la tierra perfectamente homogéneo. La época para realizarlo será tras la
operación de alzado y previamente a la bina.

El abonado orgánico de fondo puntual, en hoyos y zanjas de plantación, se


realizará manualmente, mezclando bien el abono con la tierra que vaya a
ser introducida en los mismos, de manera que el resultado sea lo más
uniforme posible, para evitar que el abono pueda dañar las raíces de la
planta por contacto directo con las mismas.

Abonado mineral

El abonado mineral de fondo areal (no puntual) se realizará por medios


mecánicos, con abonadora centrífuga acoplada a tractor de 60 CV de
potencia mínima. El abonado se realizará manualmente si se trata de
superficies pequeñas o discontinuas de terreno.

Se habrá de repartir el abono de igual forma por toda la superficie, de


modo que tras el laboreo posterior del suelo, el abono quede mezclado con
la tierra perfectamente homogéneo. La época para realizarlo será tras la
operación de bina y previamente al gradeo. El abonado mineral se
realizará, siempre que sea posible, con una antelación de entre 1 y 2 meses
antes de la plantación de árboles y arbustos.

Los abonos se mantendrán secos, y el reparto se realizará en condiciones


ambientales favorables, sobretodo cuando se trate de fertilizantes cuya
higroscopicidad pueda provocar una deficiente distribución si se
humedecen (superfosfatos, sulfato potásico).

Si se realiza mezcla de abonos simples, ésta se hará justo antes del reparto, y
la tolva deberá ser removida mientras se trabaja. El abonado mineral de
fondo puntual, en hoyos y zanjas de plantación, se realizará manualmente,
mezclando bien el abono con la tierra que vaya a ser introducida en los
mismos, de manera que el resultado sea lo más uniforme posible, para evitar
que el abono pueda dañar las raíces de la planta por contacto directo con
las mismas.

1.7. Enmiendas

140
Las enmiendas son correcciones realizadas sobre suelos que presentan
determinados parámetros, principalmente textura y pH, cuyos valores no se
ajustan al óptimo necesario para el buen desarrollo de las plantas. El
abonado orgánico también se conoce como enmienda orgánica.

El pH óptimo para el buen desarrollo vegetal se sitúa entre 6 y 7,5. Los


valores por encima y por debajo de este intervalo habrán de ser corregidos.

Una proporción aceptable de los distintos elementos texturales es la


correspondiente a los suelos francos (Clasificación Internacional de Suelos):

Arena 30 – 50 %
Limo 30 – 50 %
Arcilla 0 – 20 %

Con este tipo de tierras, la gran mayoría de las plantas ornamentales tienen
un sustrato adecuado para desarrollarse. Sin embargo, las tierras con más
de un 80 % de arena serán demasiado arenosas (excepto para céspedes),
generando problemas principalmente en cuanto a capacidad de
retención de agua, y las tierras con más de un 20 % de arcillas serán
demasiado arcillosas, pudiendo ocasionar problemas de aireación o falta
del drenaje adecuado para la planta.

Correctores de la acidez (enmienda caliza)

El pH entre 4,5 y 6 será corregido con la adición de cal de construcción


(CaO), piedra caliza molida (CaCO3) o dolomita (mezcla de carbonatos de
Ca y Mg), lo que se conoce como enmienda caliza. Con ello se mejora la
estructura del suelo, sobretodo en tierras muy pesadas, y las condiciones de
absorción de determinados nutrientes. La caliza molida tendrá una pureza y
grado de molido adecuados, para asegurar su efectividad y velocidad de
actuación sobre el terreno.

Correctores de la alcalinidad

El pH superior a 7, se corregirá con la adición de turba rubia o clara,


proveniente de restos vegetales parcialmente descompuestos de
yacimientos pantanosos, con pH comprendido entre 3 y 5, pobre en
nutrientes, con un mínimo en materia orgánica del 60 % y un límite máximo
de humedad del 50 %. También se puede corregir la alcalinidad fertilizando
con abonos acidificantes como el sulfato amónico.

Correctores de suelos arenosos (aportación de arcilla)

141
Para corregir la deficiente capacidad de retención de agua de suelos
arenosos o de excesiva permeabilidad, se adicionará turba negra
proveniente de restos vegetales parcialmente descompuestos en
yacimientos pantanosos, con pH entre 5 y 7, rica en N y Ca.

Correctores de suelos arcillosos (enarenado)

Para corregir la deficiente permeabilidad de suelos pesados, arcillosos o


compactados, se empleará arena lavada de río. Su procedencia será de
graveras cercanas y en ningún caso de cantera o de playa, pues pueden
plantear problemas de salinidad.

Aplicación de la enmienda

La enmienda areal (no puntual) se realizará por medios mecánicos, con


abonadora centrífuga acoplada a tractor de 60 CV de potencia mínima, o
bien con remolque esparcidor de estiércol arrastrado por tractor de
potencia suficiente según las condiciones de humedad del suelo, ya que en
suelos excesivamente húmedos el remolque cargado puede hundirse en el
terreno. La enmienda se realizará manualmente si se trata de superficies
pequeñas o discontinuas de terreno.

Se habrá de repartir el corrector de igual forma por toda la superficie, de


modo que tras el laboreo posterior del suelo, éste quede mezclado con la
tierra perfectamente homogéneo. La época para realizar las enmiendas
será tras la operación de bina y previamente al gradeo, debiendo quedar
enterrada entre 20 y 40 cm de profundidad.

La enmienda en hoyos y zanjas de plantación, se realizará manualmente,


mezclando bien el corrector con la tierra que vaya a ser introducida en los
mismos, de manera que el resultado sea lo más uniforme posible, para evitar
que dicho corrector pueda dañar las raíces de la planta por contacto
directo con las mismas.

Cuando se utilice cal (CaO) para la enmienda caliza, se aplicará sobre el


terreno sólo cuando esté perfectamente seco. No se realizará la enmienda
caliza simultáneamente al abonado orgánico ni al abonado mineral con
abonos amoniacales o superfosfatos. Será conveniente que transcurra un
período de 1 ó 2 meses entre ambos, realizándose primero la enmienda
caliza.

La enmienda caliza se realizará, siempre que sea posible, con una


antelación de entre 3 y 6 meses antes de la plantación de árboles y
arbustos. La enmienda caliza deberá ser gradual, no suponiendo el
aumento de más de una unidad de pH del suelo al año.

142
La aportación de arcilla se realizará preferiblemente de forma simultánea al
abonado orgánico, para conseguir un mayor efecto de mejora de la
estructura.

2. PLANTACIONES Y SIEMBRAS

2.4. Plantas

Las siguientes definiciones de tipos de forma se refieren al estado adulto de


los vegetales, pudiendo no coincidir con su estado en el momento de la
plantación:

Árbol: Vegetal leñoso que alcanza una altura considerable y que posee
un tronco diferenciado del resto de las ramas; puede estar vestido de
ramas desde la base o formar una capa diferenciada y tronco desnudo.

Arbusto: Vegetal leñoso que, como norma general, se ramifica desde la


base.

Planta vivaz: Planta de escasa altura, no leñosa, que en todo o en parte


vive varios años y rebrota cada temporada.

Subarbusto: Arbusto de altura inferior a 1 m. A los efectos de este Pliego,


las plantas se asimilan a los arbustos y subarbustos cuando alcanzan sus
dimensiones y las mantienen a lo largo de todo el año.

Tapizante: Vegetal que, plantado en una cierta densidad, cubre el suelo


completamente con sus tallos y con sus hojas; serán en general, pero no
necesariamente, plantas cundidoras.

Trepadoras: Son aquellas herbáceas o leñosas que desarrollan su mayor


dimensión apoyadas en tutores o muros.

Megaforbios: plantas herbáceas que superan los 1,5 m de talla.

Existirá una rigurosa correspondencia entre las plantas suministradas y las


especies y variedades especificadas en el Proyecto, reuniendo las
características indicadas respecto de edad, porte, desarrollo y
conformación, así como la presentación, forma de cultivo y transplante.
Poseerán además, un sistema radical que se haya desarrollado lo suficiente
para establecer un rápido equilibrio con la parte aérea de la planta.

Las plantas procederán de viveros de las áreas seleccionadas en el


Proyecto, excepto aquellos ejemplares destinados al trasplante.

143
Las plantas en general, serán bien conformadas, de desarrollo normal, sin
que presenten síntomas de raquitismo o de retraso. No presentarán heridas
en el tronco o ramas, y el sistema radical será completo y proporcionado al
porte.

Su porte será normal y bien ramificado, las plantas de hoja perenne,


presentarán el sistema foliar completo, sin decoloración ni síntomas de
clorosis. Se deben corresponder el porte y desarrollo con la edad de las
plantas. La planta estará bien conformada y su desarrollo estará en
consonancia con la altura. Los fustes estarán rectos y no presentarán
torceduras ni abultamientos anormales o antiestéticos.

En todas las plantas habrá equilibrio entre la parte aérea y su sistema


radical. Este último estará perfectamente constituido y desarrollado en
razón de la edad del ejemplar, presentando de manera ostensible las
características de haber sido repicada en vivero.

La DIRECCIÓN DE LA OBRA podrá exigir un certificado que garantice todos


estos requisitos y rechazar aquellas plantas que no los reúnan.

Las plantas estarán sometidas a la inspección de la DIRECCIÓN DE OBRA en


cualquier instante anterior a su plantación definitiva. La inspección en vivero
no será considerada como aceptación; la inspección final y la consiguiente
aceptación tendrán lugar en el momento de la plantación definitiva. Se
rechazarán aquellas plantas:

- que en cualquiera de sus órganos o en su madera sufran o puedan


ser portadoras de plagas o enfermedades o que presenten síntomas
de haber sufrido alguna enfermedad o ataque de insectos,
- que su parte aérea se encuentre dañada, sin que el daño pueda ser
remediado por recorte o poda,
- que su porte presente síntomas de raquitismo,
- que en el caso de plantas de hoja perenne, presenten el sistema
foliar incompleto, decoloraciones o síntomas de clorosis,
- que presenten heridas en el tronco o ramas,
- que tengan el sistema radical incompleto o no equilibrado con
respecto a la parte aérea,
- que hayan sido cultivadas sin espaciamiento suficiente,
- que hayan tenido crecimientos desproporcionados por haber sido
sometidas a tratamientos especiales o por otras causas,
- que lleven en el cepellón plántulas de otras especies,
- que durante su arranque, manipulación o transporte, hayan sufrido
daños,
- que no vengan protegidas con el oportuno embalaje.

El CONTRATISTA se verá obligado a sustituir todas las plantas rechazadas y


correrán a su costa todos los gastos ocasionados por las sustituciones, sin

144
que el posible retraso producido pueda repercutir en el plazo de ejecución
de la obra.

Formas de presentación

Las distintas formas de presentación, susceptibles de instalación en los


diferentes escenarios, son:

Raíz desnuda: Las plantas a raíz desnuda deben presentar el sistema


radicular proporcional con la parte aérea y las raíces sanas y bien
cortadas, con longitudes superiores a un medio de la anchura del hoyo
de plantación.

Contenedor: Se entiende por contenedor, a un recipiente que puede ser


de distintos materiales, principalmente de plástico, capaz de albergar
tanto a la planta como al sustrato sobre el que se asienta.

Cepellón: Se entiende por cepellón el conjunto de sistema radical y tierra


que resulta adherida al mismo al arrancar cuidadosamente las plantas,
cortando tierra y raíces con corte limpio y precaución de que no se
disgreguen. El cepellón podrá presentarse atado con red de plástico o
metálica, con paja o rafia, con escayola, etc. En caso de árboles de gran
tamaño o transportes a larga distancia, el cepellón podrá ser atado con
red y escayolado.

Procedencia
De forma general, las plantas procederán de viveros oficiales o comerciales
acreditados y su lugar de origen deberá ajustarse a unas condiciones
climáticas similares o menos favorables que las del lugar de implantación.

Transporte y conservación

En el caso de plantas a raíz desnuda, deben de ser transportadas a pie de


obra el mismo día que son arrancadas en el vivero. El transporte deberá
efectuarse lo más rápidamente posible y tomando las precauciones
necesarias para no deteriorar ninguna de las partes de la planta. Durante el
transporte, las plantas se envolverán en musgo, helechos, etc., para evitar
que el viento o la insolación sequen excesivamente las raíces. Si las
condiciones atmosféricas o de transporte fueran muy desfavorables, se
protegerán también sus partes aéreas.

Si no se plantan inmediatamente, se depositarán en zanjas de forma que


queden cubiertas con 20 cm de tierra sobre el cuello de la raíz.
Inmediatamente después de taparlas, se procederá a su riego por

145
inundación para evitar que queden bolsas de aire entre sus raíces y así
preservarlas de la desecación y de los daños por heladas.

El número de plantas a raíz desnuda transportadas desde el vivero a la zona


de plantación deberá ser el que diariamente pueda plantarse.

Las plantas en contenedor o encepellonadas deberán permanecer en ellos


hasta el mismo instante de su plantación, transportándolas hasta el hoyo sin
que se deteriore la maceta o el envase. Si no se plantaran inmediatamente
después de su llegada a la obra, se depositarán en lugar cubierto o se
taparán con paja u otro material que proteja de la desecación y de los
daños por heladas. En cualquier caso se mantendrán húmedos los
cepellones mientras las plantas permanecen depositadas.

Antitranspirante

El antitranspirante será orgánico tipo Pinolele o similar. Este producto, a base


de alginatos, de gran poder coloidal, tiene una alta capacidad de
intercambio catiónico que favorece en la plantación la absorción por
ósmosis de los nutrientes, a base de poliurónidos que actúan como
activadores del sistema radicular.

Evita el choque del transplante y la deshidratación del sistema radicular y


permite la formación rápida de nuevas raíces y su buen anclaje en el suelo.
De este modo, se reducen significativamente las marras en las plantaciones,
si éstas tienen la calidad suficiente y se hacen siguiendo las reglas del buen
hacer con un buen riego para asentar la tierra alrededor de las raíces.

Fungicida

Se emplearán fungicidas de amplio espectro del tipo Captan n-tricolometilo


ciclohex 4-eno 1.2-cicarbocimida o similar. Además son unos estimulantes
de la vegetación y favorecedores de la cicatrización de las heridas.

Anclaje de árboles

El anclaje de árboles se realizará por medio de un conjunto preensamblado,


compuesto por 3 cables de acero galvanizado recubiertos de vinilo, de
4,5m de longitud, 3 arpones de fijación, 3 collares y 3 grapas para cable.

Tutor para plantaciones

146
El tutor será un poste de rollizo de pino cilindrado, de 8cm de diámetro y 3m
de longitud, tanalizado en autoclave. Éste será clavado verticalmente en el
fondo del hoyo de plantación, y sujeto al fuste con una banda textil de 4cm
de ancho.

2.5. Semillas

Se aplicará en todo momento el Reglamento Técnico de Control y


Certificación de Semillas y Plantas Forrajeras, aprobado en el BOE de 15 julio
de 1986.

El peso de la semilla pura y viva (Pr) contenida en cada lote no será inferior
al 75 % del peso del material envasado. El grado de pureza de la semilla
(Pp) será al menos, del 90 % de su peso. El poder germinativo (Pg) habrá de
ser tal que el valor real de las semillas no sea inferior al 75 %. La relación
entre estos conceptos es la siguiente:

Pr = Pg – Pp

No estarán contaminadas por hongos, ni presentarán signos de haber


sufrido alguna enfermedad micológica, ni presentarán parasitismo de
insectos.

Cada especie o mezcla de especies deberá ser suministrada en envases


individuales sellados o en sacos cosidos, aceptablemente identificados y
rotulados, para certificar las características de la semilla. Para lotes de
semilla de peso superior a 5 kg se acreditará la composición de la mezcla
de los mismos mediante copia de la solicitud del número de mezcla
suministrada por la institución competente.

2.6. Plantación de plantas de vivero

Épocas de plantación

Las plantas con cepellón o contenedor se plantarán preferiblemente entre


septiembre y abril, evitando los meses más calurosos.

Las plantas a raíz desnuda se plantarán preferiblemente entre noviembre y


marzo, cuando la savia está parada. Si se trata de especies que presentan
floración ornamental temprana, o se prevé que la primavera siguiente vaya
a ser seca y cálida, la época idónea será a principios del invierno
(noviembre o diciembre); si se trata de especies que no presentan floración
ornamental, ésta es tardía, o se prevé que la primavera siguiente vaya a ser
fresca y lluviosa, la época idónea será a finales del invierno (febrero y
marzo).

147
Las palmeras se plantarán entre junio y septiembre. Las palmeras pequeñas,
servidas en macetas o contenedores, se pueden plantar durante todo el
año.

Las plantas tropicales, carnosas y cactus se plantarán preferiblemente en


primavera.

Las plantas vivaces de flor se pueden plantar durante todo el año.

En general, no se plantará cuando:

Se produzcan heladas
Haya fuertes vientos o vientos muy fríos
Llueva copiosamente
Haya nevado o esté nevando
Las temperaturas sean demasiado altas

Normas generales de plantación de árboles y arbustos

Se rellenará el hoyo hasta la altura a la que se debe asentar la planta.

En la plantación a raíz desnuda, se eliminarán las raíces dañadas y se


conservarán al máximo las raíces absorbentes. Si se realizan cortes mayores
de 3cm se les protegerá con un cicatrizante. Se sumergirán en arcilla,
abono orgánico, agua y hormonas de enraizamiento las raíces de aquellas
plantas que hayan sufrido daños.

En la plantación de ejemplares en contenedor, nunca podrán quedar restos


de recipientes dentro del hoyo de plantación. En el caso de cepellones
protegidos por malla metálica y yeso se cortará el collarín de alambre y se
retirará el yeso armado de la parte superior e inferior. En el caso de planta
en cepellón nunca se dañará el mismo. El hoyo de plantación deberá ser al
menos 50cm más ancho que el cepellón.

Se colocará la planta en posición perfectamente vertical, manteniendo las


raíces sin doblarse, de forma que quede aplomada, bien asentada y en
una posición estable, sin enterrar el cuello de la raíz ni la superficie del
cepellón.

Se rellenará el hoyo con tierras hasta la mitad de su profundidad, pisándolo


para evitar que se formen bolsas de aire.

Se rellenará el resto del hoyo, pisándolo de nuevo ligeramente.

148
Se formará una poza de riego o alcorque para la retención de suficiente
cantidad de agua de riego.

Se reservará parte de la tierra vegetal para poder rellenar posteriormente en


el hoyo de plantación, ya que por efecto de los primeros riegos, es previsible
que la tierra se compacte y deje al descubierto el cuello de la raíz de la
planta.

Entutorado

La función del entutorado es la de sujetar aquellas plantas que no tengan


asegurada su estabilidad, desde el momento de su plantación hasta
definitivo enraizamiento, aproximadamente dos años después.

El entutorado se realizará sobre el hoyo de plantación, antes de su relleno,


para que quede fijado sobre terreno compacto y no removido

En los árboles plantados con altura de 2 ó más metros, se colocarán tutores


de madera de 8cm de diámetro por 3 m de longitud como mínimo, que se
clavarán a 0,5 m de profundidad respecto al hoyo de plantación, y se
colocarán en el lado donde sopla el viento dominante.

En plantaciones a raíz desnuda, se instalará un sólo tutor, que quedará a


una distancia mínima de 20 cm respecto al árbol y unido por una o dos
fijaciones. Cuando se realice una única fijación, ésta estará situada a una
altura igual a 2/3 la altura total del árbol aproximadamente.

En plantaciones con contenedor, el entutorado se realizará sin dañar el


cepellón de la planta, por lo que serán necesarios al menos dos tutores
separados por una distancia mayor que el diámetro del cepellón, y unidos
entre sí de forma rígida por traviesa de madera. A su vez irán unidos a la
planta por una fijación por cada tutor.

La planta estará protegida en la zona de fijación para evitar heridas.

En las plantaciones que formen setos, para evitar el vuelco o


desplazamiento de las plantas, el entutorado se realizará clavando los
tutores cada 5m de distancia, alineados en dos hileras, una a cada lado del
eje de plantación, y separadas del mismo unos 20 cm. Entre cada tutor, una
vez realizadas la plantación, se colocarán alambres o cuerdas bien
tensadas a una altura de 2/3 la altura total de la planta aproximadamente.

En las plantaciones de arbustos trepadores que presenten cierta altura y


tallos todavía no muy rígidos, se evitará que estos caigan o se tuerzan
mediante palos o cañas y alambres.

149
Riego de plantación

Después de la plantación, se debe regar aportando la máxima cantidad de


agua que pueda retener el suelo. Esta cantidad variará en función del tipo
de suelo, condiciones climatológicas y tamaño de la planta.

Los riegos a realizar serán los siguientes:

- Árboles 50 – 200 l/unidad


- Arbustos de más de 200 cm de altura 40 – 50
l/unidad
- Arbustos de 40 a 200 cm de altura 20 – 40 l/unidad
- Arbustos de menos de 40 cm de altura 1 – 10
l/unidad
- Plantas de flor anuales, bianuales y carnosas grandes 0,5 – 1
l/unidad
- Plantas de flor anuales, bianuales y carnosas pequeñas 0,5 – 1
l/unidad
- Plantas herbáceas perennes 1 – 2 l/unidad
- Bulbos 0,2 – 1 l/unidad

El primer riego se efectuará inmediatamente después de la plantación.

Durante las semanas posteriores a la plantación, se seguirá un plan de


riegos, aportando en cada riego las mismas cantidades que en el primero, y
con la frecuencia de riegos que determinen las condiciones
meteorológicas.

Acolchado o Mulch

El acolchado consiste en extender una capa de materiales orgánicos o


inorgánicos cubriendo la superficie del suelo. Sus finalidades son:

- Proteger las raíces de las temperaturas extremas.


- Conservar la humedad al disminuir la evaporación y aumentar la
penetración del agua.
- Incrementar la aireación.
- Aportar materia orgánica, favoreciendo la actividad microbiana.
- Disminuir la presencia de malas hierbas

Los acolchados pueden ser: triturado de corteza o de restos de poda,


cáscaras de frutos, gravas y áridos, bolas de arcilla expandida, paja de
cereal y hojarasca.

150
El acolchado se extenderá formando una capa de entre 5 y 10 cm de
grosor.

Esta operación se realizará después del riego de plantación y sin llegar a


cubrir el cuello de la raíz.

Reposición de marras

La empresa adjudicataria de las obras, antes de la firma de Acta de


Recepción Provisional de la Obras, y de acuerdo con las Órdenes de la
Dirección de Obra, se comprometerá a la sustitución de árboles, arbustos y
subarbustos que hubieran perdido o mermado considerablemente sus
características ornamentales y botánicas.

La reposición de marras implica la realización de siguientes operaciones:

- Arranque y eliminación de restos de la planta inservible.


- Reapertura del hoyo.
- Nueva plantación de una planta equivalente a la que existía antes en el
mismo lugar.
- Entutorado correspondiente, si fuera necesario.
- Realización del alcorque.
- Primer riego.

Todas las operaciones de reposición de marras serán por cuenta de la


empresa adjudicataria de las obras, no suponiendo un aumento en el
precio del contrato.

Durante el plazo de garantía, iniciado desde la firma del Acta de


Recepción Provisional hasta la firma del Acta de Recepción Definitiva, la
empresa adjudicataria de las obras se compromete a realizar una
reposición de marras, en las mismas condiciones anteriores.

2.7. Trasplante de grandes ejemplares

Operaciones previas al trasplante de grandes ejemplares

Se utilizará como norma de referencia la NTJ 08E, Norma Tecnológica de


Jardinería y Paisajismo dedicada al “Trasplante de grandes ejemplares” y
editada en julio de 1994 por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos
Agrícolas de Cataluña.

Poda de saneamiento

151
Se realizará una poda de saneamiento de los ejemplares de trasplante,
mediante motosierra, eliminando las ramas muertas, débiles y afectadas,
ramas mal orientadas que se cruzan o rozan, incluida la recogida y saca de
residuos a claros.

Los cortes serán limpios, a bisel y siguiendo las reglas del buen corte que
respetan la arruga de la corteza y el cuello de la rama favoreciendo la
formación del labio cicatrizional.

En el caso de especies cundidoras, se eliminarán los brotes de cepa o raíz.

Se eliminarán también, las hierbas o matas que se encuentren en la


proyección de la copa del árbol.

Para heridas superiores a 2 cm de diámetro se utilizarán fungicidas de


amplio espectro del tipo Captan (N-(Tricolometilo) Ciclohex 4-eno 1..2-
Cicarbocimida), que además favorece la cicatrización de las heridas.

Esta operación se realizará coincidiendo con la poda de reducción de


copa, ó bien un mes antes de la extracción del árbol para las especies que
no requieren dicha poda.

Poda de reducción de copa

Se procederá de esta forma únicamente en las especies que la precisen. Se


realizará mediante motosierra. Las ramas apeadas serán recogidas y
sacadas a claros.

El volumen de la copa afectada por la poda será proporcional al volumen


afectado por el corte del sistema radical procurando mantener el máximo
ramaje estructural y reduciendo el volumen de la copa un 30 % como
máximo dejando tirasavias. Los cortes serán limpios, a bisel y siguiendo las
reglas del buen corte que respetan la arruga de la corteza y el cuello de la
rama favoreciendo la formación del labio cicatrizional.

Para heridas superiores a 2 cm de diámetro se utilizarán fungicidas de


amplio espectro del tipo Captan (N-(Tricolometilo) Ciclohex 4-eno 1.2-
Cicarbocimida), que además favorece la cicatrización de las heridas.

Esta poda se realiza un mes antes de la realización de cada repicado


parcial del árbol.

Zanjado y repicado

Para las distintas especies que se van a trasplantar, se toman los siguientes
valores del tamaño del cepellón para un árbol de dimensiones máximas
dentro de su rango de tolerancia:

152
- Especie.
- Perímetro máximo.
- Anchura del cepellón.
- Altura del cepellón.
- Perímetro del cepellón.

El repicado se hará abriendo zanjas de 25 - 40 cm de anchura, con la


profundidad requerida por la altura del cepellón, a lo largo de su perímetro.
Esta operación se hará en una o dos fases dependiendo de la especie a
trasplantar.

El zanjado y repicado se hará con una mini retro con cazo de cuchillas (no
con garras). Para que el corte de las raíces sea limpio, se repasarán
manualmente, aplicando fungicida de amplio espectro tipo Captan en
aquellos cuya sección sea mayor o igual a 2 cm.

Los elementos de corte se desinfectarán convenientemente cuando se


utilicen para cada ejemplar.

Finalizado el zanjeo y repicado se procederá al relleno de la zanja con un 60


% de arena de río y un 40 % de tierra vegetal procedente de la propia
excavación fertilizada con abono complejo NPK a razón de 1 kg/árbol si la
operación se realiza en una fase, y 0,5 kg/árbol por fase, si se realiza en dos
fases.

Tras la operación de relleno se regará el cepellón con 100 litros/árbol.

Tras el repicado, se procederá al anclaje del árbol mediante la colocación


de 3 vientos formando ángulos de 120º y convergentes en un punto del
tronco mayor a la mitad de la altura de árbol. Estos vientos serán de acero,
dispondrán de tensores y se anclarán al suelo mediante piquetas de acero,
y al árbol por medio de eslingas acolchadas de protección.

Formación del cepellón definitivo

Se marcará la cara norte del árbol para respetar su orientación original en la


nueva ubicación.

La tierra estará en tempero, con humedad no excesiva.

Se procederá a la reapertura de la zanja, si el trasplante se realiza durante


varias fases.

El cepellón se irá formando manualmente con forma tronco-cónica


estrechándose progresivamente a mayor profundidad, utilizándose palas de
repicar. En los últimos 25 cm finales del cepellón se realzará más su forma

153
estableciendo un pequeño “bisel” en su parte inferior para facilitar el atado
de las redes metálicas y posterior corte.

Se recubrirá el cepellón con una red metálica de sujeción, mediante 3


capas, dejando un faldón que se juntará en la base del mismo.

Se procederá al escayolado de todas las caras laterales y superior del


cepellón, a excepción de la zona por la que todavía sigue anclado al suelo,
dejando agujeros para facilitar el riego y la aireación. El tiempo de
fraguado del escayolado se de 90 minutos.

Se cortarán las raíces por debajo del cepellón utilizando un cable de acero
(12-15 mm de diámetro), pasándolo por un anclaje situado en el fondo de
la zanja y tensándolo con un tráctel.

Se regará el cepellón con un antitraspirante orgánico del tipo Pinolele, 3


días antes del trasplante. En el caso de existir lavado por la acción de la
lluvia se tendría que repetir la operación.

Se inclinará el ejemplar en la rampa preparada en un lateral del hoyo y se


procederá a realizar cortes correctos de las raíces.

Por último se sujetará el faldón en la parte inferior del cepellón.

Trasplante

Extracción

Se utilizará una grúa sobre camión de entre 10 y 20 tm, dependiendo del


tamaño del árbol.

El ejemplar será alzado básicamente por el cepellón, que se reforzará a tal


efecto, con cadenas alrededor del cepellón, protegiendo su estructura con
tablones de madera.

Se embragará el ejemplar con unas eslingas por uno o más puntos del
tronco, a criterio de la dirección facultativa, junto con otro punto situado en
el cepellón para encontrar la resultante de los momentos de las fuerzas más
óptima.

Las eslingas estarán acolchadas por la parte de sujeción al tronco para no


dañarle produciendo desgarros.

Transporte y descarga

154
El transporte se realizará mediante un camión grúa con plataforma
transportable. Estos camiones serán los mismos que se utilizan en la
extracción.

Los árboles deben de ubicarse en la posición más horizontal posible sobre la


plataforma, evitándose en lo posible las proyecciones fuera del vehículo.

Se buscará la posición más aerodinámica con la punta hacia la parte


posterior.

El árbol irá amarrado con eslingas a la pluma del camión y atirantado con
correas, evitándose los desplazamientos y posibles heridas o roturas.

Plantación

En general, es de aplicación lo especificado en el apartado


correspondiente sobre normas generales de plantación y épocas de
plantación.

El escayolado y mallado se romperá de manera que se permita el desarrollo


del sistema radical del árbol en su nueva ubicación, retirando la escayola.
Las protecciones de tela metálica no galvanizada, una vez rotas, pueden
quedar en el hoyo de plantación.

Tras la operación de relleno se regará el árbol.

Los árboles de trasplante se anclarán mediante la colocación de 3 vientos


formando ángulos de 120 º y convergentes en un punto del tronco mayor a
la mitad de la altura de árbol. Estos vientos serán de acero, dispondrán de
tensores y se hincarán al suelo mediante piquetas de acero, y al árbol por
medio de eslingas acolchadas de protección.

2.8. Siembra

Épocas de siembra

La siembra se realizará preferentemente en alguno de estos dos períodos:


primavera u otoño.

La siembra se realizará en primavera en aquellas estaciones que presenten


inviernos fríos y primaveras con lluvias regulares y abundantes, sobretodo si
se siembra en tierras con gran proporción de arcillas, pues estas al helarse se
levantan y cuartean, secando las semillas recién germinadas. El período
comprende desde mediados de Febrero a mediados de Mayo. Así se evitan
las heladas invernales y se asegura la germinación por la abundancia de
lluvias. Sin embargo, aparecen gran cantidad de malas hierbas.

155
La siembra ha de hacerse en otoño cuando el clima sea de inviernos suaves
o primaveras secas. Se siembra desde que aparecen las primeras lluvias de
otoño hasta un mes y medio antes de entrado el invierno, esto es, desde
primeros de Septiembre hasta mediados de Noviembre. Se tendrá en
cuenta la posible caída de hojas de árboles cercanos en esta época, y
retirarlas periódicamente para evitar la pudrición del césped recién
implantado.

La siembra se podrá realizar en invierno si no queda más remedio, salvo en


áreas de clima mediterráneo continental, donde habrán de evitarse los
meses de diciembre y enero, por ser períodos de heladas seguras.

En ningún caso se podrá realizar la siembra en los meses de julio y agosto.

Dosificación

Las cantidades de semilla a emplear por unidad de superficie se ajustarán a


lo indicado en el apartado correspondiente del presente Pliego de
Condiciones.

Las cantidades habrán de aumentarse cuando sea de temer una


disminución de la germinación; por insuficiente preparación del terreno, por
abundancia de pájaros o de hormigas, etc, a criterio de la DIRECCIÓN DE
LA OBRA.

Siembra

La siembra se realizará a voleo, ya sea mecanizada o manualmente.

En superficies grandes se realizará la siembra mediante sembradora dotada


de mecanismos de precisión y reguladores de dosis y profundidad de
siembra, acoplada a tractor de neumáticos de al menos 60 CV de
potencia.

Para pequeñas superficies, se sembrará manualmente mediante dos


siembras cruzadas empleando en cada una la mitad de la cantidad total
de semilla. Esta operación requiere personal cualificado, capaz de hacer
una distribución uniforme de la semilla. Para facilitar la distribución de
semillas finas, éstas pueden mezclarse con arena o tierra muy fina en la
proporción de uno a cuatro (1:4) en volumen.

Realizada la siembra, se aumenta manualmente la cantidad de semilla en


el límite de las zonas a sembrar.

156
La siembra se extenderá unos centímetros mas allá de su localización
definitiva para cortar luego el sobrante y definir así un borde neto.

Si son previsibles los daños por pájaros en la siembra, se pueden mezclar las
semillas con polvo de minio.

Posteriormente se realizará el tapado de la semilla. Para ello, se procederá a


una laboreo muy somero sobre los primeros 0,5 a 2 cm de suelo con la rastra,
dependiendo del tamaño de las semillas, seguido de una pasada con el
rulo o rodillo alisador, con el fin de enterrar ligeramente la semilla y
redistribuirla en surcos. El rastrillado se puede sustituir por la adición de
mantillo seco y cribado, o bien arena lavada, que se reparten
manualmente con un cedazo.

Cuando la siembra se realice mecánicamente, la sembradora irá provista


de rodillos asurcador y compactador trasero incorporados en el mismo
apero que realizan estas operaciones de tapado de la semilla y rulado
simultáneamente a la siembra.

Por último, e inmediatamente después de la siembra, se realizará un primer


riego somero, ya sea con cisterna arrastrada por tractor de neumáticos o
manualmente con manguera provista de difusor, de manera que se
empapen los 15 ó 20 cm superficiales del suelo pero sin llegar a la formación
de charcos.

Operaciones posteriores a la siembra

Una vez realizado el primer riego tras la siembra, habrá que repetir los riegos,
dependiendo de la climatología, diariamente o cada tres o cuatro días. Se
regará muy finamente para evitar el arrastre de semillas. Se darán los riegos
a primera hora de la mañana o última de la tarde, evitando las horas
centrales del día.

Se arrancarán manualmente las malas hierbas que vayan surgiendo,


ayudándose de una tabla donde apoyarse para no dañar a las plantas
recién germinadas.

Cuando el césped tenga unos 5cm de altura, se dará un pase de rulo o


rodillo alisador, trabajando el terreno a una presión de entre 1 y 1,5 kg/cm2,
para favorecer el enraizado. Esta operación se realizará con el suelo seco.

El primer recorte se realizará cuando el césped alcance los 8 ó 10 cm de


altura, regulando la altura de corte a unos 5 cm.

157
Reposición de marras

La empresa adjudicataria de las obras, antes de la firma de Acta de


Recepción Provisional de la Obras, y de acuerdo con las Órdenes de la
Dirección de Obra, se comprometerá a la sustitución de cubiertas de
céspedes y praderas, que hubieran perdido o mermado
considerablemente sus características ornamentales y botánicas.

La renovación o resiembra de céspedes y praderas que hubieran perdido o


mermado considerablemente su estado botánico, cuando la muerte o el
precario estado de la cubierta herbácea sea por causa de anomalías por
riego, bien por carencias, deficiencias, retrasos en las dosis y frecuencias de
agua.

Todas las operaciones de reposición de marras serán por cuenta de la


empresa adjudicataria de las obras, no suponiendo un aumento en el
precio del contrato.

Durante el plazo de garantía, iniciado desde la firma del Acta de


Recepción Provisional hasta la firma del Acta de Recepción Definitiva, la
empresa adjudicataria de las obras se compromete a realizar una
reposición de marras, en las mismas condiciones anteriores.

2.9. Hidrosiembra

La hidrosiembra es una proyección a gran presión sobre la superficie del


terreno de una suspensión homogénea de agua y semillas, con otros
aditivos opcionales, como fertilizantes, mulches, y estabilizadores químicos,
para fijar las semillas y el mulch al terreno y evitar pérdidas por efecto del
viento, de la escorrentía o por gravedad.

Está especialmente indicada para superficies de gran pendiente, terrenos


poco consolidados y espacios inaccesibles a maquinaria convencional.

Agua

Actúa como vehículo en la mezcla de materiales que se va a proyectar.

Mezcla de semillas

El objetivo de la hidrosiembra es la implantación de las semillas aportadas.

158
Fijador

Su finalidad es fijar una película homogénea, elástica y permeable sobre el


terreno para evitar que los materiales aportados se pierdan con facilidad.

Las características que debe reunir el fijador para ser empleado en la


hidrosiembra son:

- Formar una capa superficial resistente a la erosión.


- Ser biodegradable, no afectando negativamente a la germinación y
desarrollo de las plantas, ni a los procesos biológicos del suelo.
- Ser hidrosoluble y compatible con los otros materiales aportados.
- Resistir a las heladas.
- Permitir la circulación del aire.
- Mantener la humedad del suelo manteniendo su estructura.
- Ser estable a la luz del sol.
- Ser de larga duración.
- No ser combustible.
- No ser tóxico.

La cantidad de fijador necesaria en la mezcla será mayor en situaciones de


grandes pendientes o graves problemas de estabilidad.

Los productos aglutinantes y adherentes utilizados como fijadores podrán


ser: emulsiones bituminosas, plásticos líquidos, emulsiones naturales
derivadas de productos lignocelulósicos, emulsiones de aceite de
butadieno o polímeros sintéticos.

Los productos acondicionadores, estabilizantes y absorbentes además


mejoran la estructura del suelo y su capacidad de retención de agua. Estos
productos incluyen:

- Alginatos. Extractos naturales de algas que mejoran la estructura,


incrementan su resistencia frente a la erosión y retienen la humedad
del suelo.

- Polímeros y copolímeros. Actúan como absorbentes, reteniendo el


agua a tensiones superficiales elevadas para que no se produzcan
pérdidas por evaporación.

- Polisacáridos naturales o sintéticos. Mejoran las características de


suelos muy pesados.

Fertilizante

159
Su función es aportar los nutrientes necesarios hasta el establecimiento de
las plantas sembradas.

El fertilizante utilizado deberá ser insoluble o de liberación lenta, para no


dañar las semillas por concentración excesiva de fertilizantes disueltos
alrededor de ellas.

Se pueden añadir abonos solubles, pero teniendo especial cuidado con la


dosis de aplicación.

También se pueden añadir ácidos húmicos y fúlvicos.

Acolchado o Mulch

Su función es la protección del suelo de agentes externos como las lluvias


fuertes, el granizo o el viento evitando la erosión.

Las características que debe reunir el acolchado para ser empleado en la


hidrosiembra son:

- Proteger contra la erosión y el impacto de gotas de lluvia.


- Reducir la velocidad de evaporación manteniendo más tiempo la
humedad.
- Moderar la temperatura.
- Proteger las semillas de las aves.
- Aportar materia orgánica al suelo y conservar la estructura superficial del
mismo.

El acolchado podrá ser de naturaleza orgánica o inorgánica. Los


acolchados orgánicos pueden ser: heno picado, paja de cereal, fibras de
madera, restos de poda, papel, turba o cáscaras de arroz o trigo. Los
acolchados inorgánicos serán fibra de vidrio o látex.

La cantidad de mulch necesaria en la mezcla será mayor en situaciones de


grandes pendientes o graves problemas de estabilidad.

Coadyuvante biológico y otros aditivos

Los coadyuvantes biológicos son materiales que tienen como función


potenciar la flora y la fauna microbiana autóctona y mejorar la textura del
suelo; son compuestos a base de microorganismos latentes.

Otros aditivos añadidos con una finalidad especifica en la hidrosiembra


realizada son colorantes, fungicidas preventivos o repelentes de microfauna
y avifauna.

160
Maquinaria

Se realiza está operación de forma mecanizada con una hidrosembradora,


que consiste básicamente en un camión al que se le acopla una cisterna
metálica con un agitador en su interior constituido por varias paletas que
sirven para mezclar los componentes de la hidrosiembra, y un cañón
hidráulico dirigible a través del cual se proyecta la muestra.

Las características básicas de la maquinaria para hidrosiembra son:

Hidrosembradora:
Depósito de entre 1.000 y 10.000 l.
Motor y paletas agitadoras del contenido del depósito.
Cuadro de controles con by-pass exterior-interior depósito.
Bomba de presión capaz de suministrar un caudal superior a 35.000 l/h,
trabajando a una presión de entre 5 y 10 atmósferas.
Cañón de salida con posibilidad de conexión a manguera flexible y
regulador a la salida para controlar el alcance.

Maquinaria auxiliar:
Camión cisterna o grupo de bombeo auxiliar para aprovisionamiento de
agua.
Vehículo de aprovisionamiento de materiales.
Dispositivos auxiliares para tratamientos específicos de las semillas.

Épocas de siembra

Será de aplicación lo establecido para la siembra convencional.

Dosificación

La dosis de aplicación de la mezcla (cantidad de agua) será de entre 2 y


4l/m2.

Las dosis de los distintos componentes de la mezcla estarán entre los


siguientes intervalos:

- Mezcla de semillas 20 – 30 g/m2


- Fijador 10 – 50 g/m2
-
Fertilizante 25 – 150 g/m2
- Ácidos húmicos y fúlvicos 4 – 5 cm3/m2
- Mulch > 25 g/m2
- Coadyuvante biológico 25 g/m2

161
La cantidad de sólidos en suspensión presentes en la mezcla no debe ser
superior al 15 % en peso, para asegurar una correcta aplicación.

Preparación de la mezcla

Se introduce el agua en el tanque de la hidrosembradora hasta que se


cubren la mitad de las paletas del agitador; a continuación se añade el
mulch, evitando la formación de bloques o grumos. Se añade agua hasta
completar las tres cuartas partes de la capacidad total del tanque,
manteniendo en movimiento las paletas del agitador, y se incorporan
simultáneamente los fertilizantes, el fijador y los aditivos. Se añade agua
hasta el final y luego la mezcla de semillas.

Antes de comenzar la siembra se debe agitar la mezcla durante 5 minutos.

Ejecución de la hidrosiembra

Una vez preparada la mezcla en la cisterna, se ejecuta la hidrosiembra.


Para ello, se coloca la hidrosembradora cerca de la superficie a tratar, de
tal forma que el chorro pueda proyectarse a una distancia de entre 20 y 50
m.

Si el acceso de la máquina hasta la superficie no es posible, se ejecutará la


siembra por la unión de varias mangueras flexibles conectadas al camión.

El cañón de la hidrosembradora se situará inclinado por encima de la


horizontal. Se iniciará la hidrosiembra de tal manera que no incida el chorro
en la superficie a sembrar, para evitar que se produzcan movimientos de
finos en el talud, y describiendo círculos o en zigzag, para evitar que se
escurran por el talud, con una proyección de la mezcla uniforme en toda la
superficie de implantación. En taludes cuya base no sea accesible, se sitúa
la manguera de forma que el chorro sea dirigido desde abajo.

En el caso de que la cantidad de acolchado a aplicar sea elevada,


superior a los 150-200 g/m2, la hidrosiembra se hará en dos fases, con
composiciones de la mezcla distintas:

- Primera fase o siembra: mezcla de agua, semillas, acolchado, fertilizante,


fijador, coadyuvantes biológicos y aditivos.
- Segunda fase o cobertura: mezcla de agua, acolchado y fijador.

La cobertura o tapado se realizará inmediatamente después de la siembra.

162
No se debe trabajar con vientos superiores a 40 km/h, ni cuando la lluvia sea
intensa, superior a 40 l/m2, ni con temperaturas por debajo de 2 ºC.

Para las zonas donde las nascencias sean irregulares, se procederá a la


resiembra con las mismas especificaciones y cuantías que en la siembra.

Operaciones posteriores a la hidrosiembra

Una vez realizada la hidrosiembra, habrá que repetir los riegos,


dependiendo de la climatología, diariamente o cada tres o cuatro días. Se
regará muy finamente para evitar el arrastre de semillas. Se darán los riegos
a primera hora de la mañana o última de la tarde, evitando las horas
centrales del día. Se podrá utilizar para ello la hidrosembradora, con el
depósito lleno sólo de agua.

3. RED DE RIEGO

3.4. Agua de riego

El agua destinada a mantener las plantaciones, es decir, la empleada para


el riego no será salitrosa con contenidos superiores al 1% en cloruros sódicos
o magnésicos. El agua empleada deberá cumplir las siguientes condiciones:

- pH entre 6 y 8.
- Oxígeno disuelto superior a 3 mg/l.
- Contenido en sales solubles menor de 2 g/l.
- Contenido en sulfatos menor de 0,9 g/l.
- Contenido en cloruros menor de 0,28 g/l.
- Contenido en boro menor de 2 g/l.

No debe contener bicarbonato ferroso, ácido sulfúrico, plomo, selenio,


arsénico, cromatos ni cianuros. Podrá admitirse cualquier agua considerada
como potable.

3.5. Arquetas de riego

Arqueta rectangular

Se dispondrán arquetas rectangulares de plástico con tapa para alojar


electroválvulas más los complementos de la acometida que la
acompañen. Su tamaño será de 640mm x 400mm y estarán fabricadas en
material de polietileno de alta densidad, con aperturas ya realizadas para
la instalación de las tuberías, y con la posibilidad de abrir nuevos pasos

163
mediante unas simples tenazas. Los orificios de entrada y salida deberán
realizarse antes de la puesta en obra en caso de no venir de fábrica.

La arqueta se colocará una vez colocados todos los elementos de la


acometida. Se enterrará de tal forma que sobresalga superficialmente la
tapa de la misma. En el fondo del receptáculo se colocará una pequeña
capa de grava para facilitar el drenaje en caso de fugas de la línea. La
base de la arqueta deberá compactarse para evitar asentamientos del
terreno.

Arqueta circular

Asimismo se dispondrán arquetas circulares para alojar las válvulas de


limpieza. La arqueta se colocará una vez colocada la válvula. Los orificios
de entrada y salida deberán realizarse antes de la puesta en obra en caso
de no venir de fábrica.

La arqueta se enterrará de tal forma que sobresalga superficialmente la


tapa de la misma. En el fondo del receptáculo se colocará una pequeña
capa de grava para facilitar el drenaje en caso de fugas de la línea. La
base de la arqueta deberá compactarse para evitar asentamientos del
terreno.

3.6. Conducciones de abastecimiento

La red de abastecimiento de agua de riego, tanto tuberías secundarias


como terciarias, se ejecutará, para diámetros nominales inferiores a 50mm,
en tubería de polietileno de baja densidad PE32 del diámetro nominal que
se especifique, para una presión de trabajo de 6kg/cm2.

Para diámetros nominales iguales o superiores a 50mm, las tuberías serán de


PVC del diámetro nominal que se especifique, para una presión de trabajo
de 6 kg/cm2.

Las tuberías principales se ejecutarán en tubería de PVC del diámetro


nominal que se especifique, para una presión de trabajo de 10 kg/cm2.

Los ramales de aspersión y de difusión, deben ser tuberías fabricadas en


polietileno de baja densidad PE32 o PVC según diámetros, del diámetro
nominal que se especifique, con una presión nominal de 4 kg/cm2.

La tubería partirá de la acometida y se pondrá en línea después de la


válvula reguladora de presión. Se colocará enterrada a 10 cm de
profundidad, tras la realización de una zanja de ésta profundidad.

164
La zanja se realizará con herramientas manuales, tales como pico o azada,
que se rellenará de la propia tierra retirada una vez acopladas todas las
tuberías a la tubería principal, y comprobado el funcionamiento de la red
completa.

Las tuberías serán suministradas en rollos, los cuales deberán ser


desembalados y estirados con antelación suficiente, facilitando así la
puesta en obra.

Los empalmes entre piezas se harán con las juntas necesarias, que
garanticen la estanqueidad y conexión con los diferentes elementos.

Al final de la línea se colocará una válvula de esfera con fines de limpieza,


la cual se instalará en el interior de una arqueta circular.

El final de cada ramal se realizará con una pieza de cierre para tubería. El
elemento podrá ser desmontado con fines de limpieza de la línea, dejando
que fluya el agua a presión libre. En aquellos puntos donde sea necesario se
anclará la tubería con elementos de sujeción para tubería.

Las líneas se dispondrán intentando seguir las curvas de nivel y salvando los
distintos obstáculos que puedan encontrarse.

Líneas portagoteros

Las líneas portagoteros deben ser tuberías de 20 mm de diámetro nominal,


fabricadas en polietileno de baja densidad PE32 con una presión nominal
de 10 atm. La tubería partirá de la acometida y se pondrá en línea después
de la válvula reguladora de presión. Se colocará enterrada a 10 cm de
profundidad, tras la realización de una zanja de esta profundidad.

La zanja se realizará con herramientas manuales, tales como pico o azada,


que se rellenará de la propia tierra retirada una vez acopladas las tuberías
portagoteros a la tubería principal, y comprobado el funcionamiento de la
red completa. Al final de la línea se colocará una válvula de esfera de 1/2”
con fines de limpieza, que se instalará en el interior de una arqueta circular.

Las tuberías serán suministradas en rollos, los cuales deberán ser


desembalados y estirados con antelación suficiente, facilitando así la
puesta en obra. Los empalmes entre piezas se harán con las juntas
necesarias, que garanticen la estanqueidad y conexión con los diferentes
elementos.

Líneas de goteo

165
Las líneas de goteo serán tuberías de polietileno de 16mm de diámetro
nominal, con goteros integrados, autorregulados y autolimpiantes,
termosoldados en el interior de la pared a una equidistancia de 1m, para un
caudal de 4 l/hora a una presión de 0,5 – 4 atm. Los goteros llevarán
incorporada una protección de treflan o similar que inhibe el crecimiento
radicular. Las tuberías se suministrarán en rollos.

El riego subterráneo por goteo se instalará a una profundidad aproximada


de unos 10cm. La zanja se realizará con herramientas manuales, al igual que
en la tubería abastecedora, por lo que se realizará al mismo tiempo. Antes
de proceder a zanjear se señalarán las líneas por donde discurrirán las
tuberías con cal. El tapado de la zanja se realizará una vez comprobado el
correcto funcionamiento de los goteros. En aquellos puntos donde sea
necesario se anclará la tubería con elementos de sujeción para tubos de
16mm.

El final de cada línea portagoteros se realizará con una pieza de cierre para
tubería de 16 mm. El elemento podrá ser desmontado con fines de limpieza
de la línea, dejando que fluya el agua a presión libre.

Las líneas se dispondrán según los planos en la medida de lo posible,


intentando seguir las curvas de nivel y salvando los distintos obstáculos que
puedan encontrarse, tales como piedras o árboles. La separación entre
líneas portagoteros será de 1m aproximadamente en proyección horizontal.

3.7. Emisores

Los aspersores serán del tipo aspersor emergente de turbina K-1 circular y
sectorial de la casa Hidrorama o similar, con presión de trabajo de 2 a 3,5
kg/cm2, radio de alcance de 5 a 9,1 m, y servido con juego de toberas para
regulación del caudal.

Los difusores serán del tipo difusor emergente serie 570 de la casa Toro o
similar, con presión de trabajo de 1,5 a 3,5 kg/cm2, con boquilla de franja
que permita un alcance de 2,7 x 5,5 m.

Los emisores se repartirán en el terreno de tal forma que no interfieran en su


trayectoria con los troncos de los árboles, para evitar en lo posible que éstos
se vean afectados por pudriciones ocasionadas por la humedad continua
del tronco. Al mismo tiempo regarán el hoyo de plantación del árbol de la
forma más homogénea posible.

3.8. Válvulas

166
Válvula de esfera

Las válvulas de esfera para apertura y cierre manual en sistemas de riego,


regularán el caudal de entrada hasta su cierre en las tuberías que
abastecen a los ramales de aspersión y difusión y en la acometida principal.
Las válvulas serán de PVC con conexión roscada.

Se instalará al comienzo de la acometida de la red de riego, dentro de la


arqueta, junto al resto de elementos de la acometida, y al inicio de cada
ramal de aspersión y de difusión. La instalación se efectúa a rosca.

Electroválvula

Las electroválvulas serán del tipo Hunter Serie PGV o similar, fabricadas en
PVC y acero. La presión de funcionamiento está comprendida entre 1,4 y 10
kg/cm2. Serán dos modelos según el caudal que regulen:
Ø11/2”H 60 – 340 l/min
Ø2”H 75 – 460 l/min

Las especificaciones eléctricas son las siguientes:


solenoide 24V 50Hz
corriente de arranque 0,30A
corriente en régimen: 0,19ª

Se colocará en el interior de la arqueta, montada en línea a continuación


de la válvula de esfera, con un solenoide de 24 V y conexión roscada.

Las electroválvulas se conectarán mediante un cable al programador de


riego, necesario para la automatización de la red de riego.

Válvula reguladora de presión

La válvulas reguladoras de presión serán adaptables a las válvulas de la


serie PGV, con regulador de presión de salida de 1,4 a 7 kg/cm2, con
indicador incorporado de la presión correcta de salida.

Se instalará entre el filtro y las electroválvulas.

3.9. Programador

Se dispondrá de un programador por cada toma de agua, electrónico de


al menos 2 estaciones, para el control de la apertura y cierre de las
electroválvulas de los distintos sectores de riego. El tiempo de programación
debe ser de 1 a 99 minutos como mínimo, con dos o más arranques por día

167
y programa. Debe incluir batería de salvaguarda de la memoria y la hora.
Su alimentación será de 220 V (50 Hz), con salida a 24 V.

Instalación del programador electrónico de riego a la red eléctrica y a las


electroválvulas. La disposición del programador deberá realizarse por
personal cualificado. Se conectarán todas las electroválvulas de la red de
riego al programador. El programador se instalará en una caja mural sobre
la pared. Deberá colocarse en un sitio de fácil acceso, protegido de la
intemperie.

3.10. Boca de riego

Las bocas de riego serán del tipo bayoneta con tapa, de enlace rápido,
construida en latón, de 3/4" de diámetro, y montadas sobre bobina
metálica.

Esta se hará en una línea independiente de la del riego automático. La


boca de riego tipo bayoneta será de enlace rápido, de 3/4" de diámetro,
montada sobre bobina metálica. Se fijará al terreno mediante una
pequeña base de hormigón para evitar roturas en la conexión con la
tubería abastecedora.

3.11. Filtros

Filtro de riego

Filtro de anillas de 120 mesh, con presión de trabajo entre 0,7 y 10 kg/cm2, y
un caudal máximo de 30m3/h.

Se instalará uno por cada toma de agua, situado antes de la válvula


reguladora de presión. Se revisará que el receptáculo del filtro no presente
deficiencias.

3.12. Tubos corrugados de drenaje

Se dispondrán tubos de drenaje en cada hoyo de plantación, con objeto


de repartir el agua de riego por toda la profundidad de raíces de cada
árbol, y evitar así la formación de sistemas radicales excesivamente
superficiales, que generan problemas en jardinería.

Los tubos de drenaje serán de PVC corrugados de 50 mm de diámetro


nominal. Se instalarán en posición vertical, dos en cada hoyo de plantación,
situados a ambos lados del cepellón de la planta, hasta una profundidad
de 70 cm.

168
Los tubos se rellenarán de grava, tapándose la parte superior para evitar la
entrada de tierras.

4. ANÁLISIS EDAFOLÓGICOS

4.4. Toma de muestras del suelo

Apertura de calicata

La toma de muestras se realizará en una zanja o calicata para cuya


apertura será necesario eliminar, en primer lugar, las hierbas, matas y restos
orgánicos que cubran el suelo.

La zanja tendrá dimensiones mínimas de 2 m de longitud por 80 cm de


anchura, y debe seguir una curva de nivel en caso de que el terreno esté
en pendiente.

Se podrá excavar manual o mecánicamente con retroexcavadora


quedando una de sus caras vertical y bien iluminada para poder realizar en
ella el estudio del perfil del suelo.

La profundidad de la zanja será tal que se llegue a encontrar la roca


subyacente casi inalterada. En caso de que ésta se encuentre a gran
profundidad, sea incoherente o el suelo esté formado por rellenos
procedentes de préstamos, bastará alcanzar los 125cm en vertical.

Diferenciación de horizontes

El estudio del perfil del suelo natural y la toma de muestras del mismo se
basan en la diferenciación e identificación de los horizontes que lo forman.

No obstante, cuando se trate de suelos de origen antrópico, formados por


materiales de relleno de origen diverso, posiblemente entremezclados entre
sí, no se puede hablar propiamente de horizontes, si no más bien de capas
de suelo.

En este caso será suficiente con una diferenciación de las distintas capas
definida por una inspección visual más general, que separe en capas de
relleno claramente diferenciadas por su naturaleza o procedencia.

No obstante, los parámetros en los que se basa la diferenciación de


horizontes en un suelo natural, y que se pueden utilizar como referencia
para suelos de origen antrópico, son fundamentalmente: color,
pedregosidad, y estructura de las diferentes capas.

169
Color

El color del horizonte viene influenciado por el contenido en agua del


terreno y por la abundancia, escasez o ausencia de materia orgánica,
óxidos de hierro anhidros o hidratados, yeso, óxidos de manganeso y otras
sustancias.

La apreciación de distintos colores en el perfil se realizará de acuerdo con el


denominado código Munsell, que trata de unificar las apreciaciones de
color de un mismo perfil y en perfiles distintos, caracterizando 175 colores
mediante la combinación de tres variables denominadas: Hue (matiz),
Value (pureza o brillo) y Chroma (intensidad de color).

La variable Hue indica la relación entre los colores rojo, amarillo, verde, azul
y púrpura. La variable Value indica la variabilidad dentro de un color. La
variable Chroma indica la intensidad o la divergencia respecto al neutro en
una misma variabilidad.

Pedregosidad

Se pueden muestrear distintas capas u horizontes en función de los


siguientes parámetros de los elementos gruesos: cantidad, distribución,
forma y tamaño, mineralogía y consistencia.

Estructura

Se entiende por estructura el modo de agrupación de todas las partículas


del suelo, tanto minerales como orgánicas.

Esta característica se aprecia principalmente por la consistencia y forma de


los grumos o agregados terrosos. A igualdad de los demás parámetros del
perfil, la estructura es criterio selectivo para la identificación de horizontes.

Por tanto, en el estadillo a rellenar para cada perfil de suelo deberán


constar, con una columna por cada horizonte identificado, los siguientes
datos:

- Número de muestra.
- Horizonte.
- Profundidad.
- Color.
- Raíces.
- Pedregosidad no muestreable (%).
- Tránsito al horizonte inferior: si es difuso, abrupto, neto o separado por
una línea de piedras.
- Humedad.

170
- Número de saco donde se recoge la muestra.

Además, para cada perfil muestreado se incluirán: fecha, estado del


tiempo actual y de días anteriores, dimensiones de la zanja, cuadrícula UTM
y otras.

Toma de muestras

Se tomará una nuestra por cada uno de los horizontes identificados en el


perfil (se puede prescindir del horizonte puramente orgánico si su espesor es
menor de 5 cm).

Se tomarán las muestras con una azadilla, tomando porciones de tierra en


toda la longitud del perfil, y en todo el espesor del horizonte, empezando
por los horizontes inferiores. Sólo se recogerá tierra de la pared del perfil.

Las gravas y gravillas a incluir en la muestra guardarán la misma proporción


que la existente en el terreno natural. Cuando el tamaño de las piedras o su
abundancia hagan inviable su inclusión en la muestra tomada, se hará una
valoración aproximada del porcentaje de suelo natural que comprende la
pedregosidad no muestreable.

Las porciones de cada horizonte se colocarán sobre un plástico extendido


hasta reunir 8 ó 9kg, se removerán bien deshaciendo los posibles grumos
hasta que el conjunto quede homogéneo, y se tomarán 2 ó 2,5 kg que se
ensacarán en una bolsa de lona fuerte numerada para identificación (no
valen bolsas de cartón, papel o plástico), y se enviarán lo antes posible al
laboratorio, o bien se conservarán en lugar seco y ventilado, sin abrir la
bolsa.

4.5. Análisis imprescindibles a solicitar en laboratorio

Porcentaje en peso de partículas mayores de 2mm (gravas y gravillas)

Consiste en el pesado de la muestra recibida en su totalidad y posterior


tamizado en seco de la misma con tamices de 2, 6 y 20 mm.

Los resultados dados por el laboratorio podrán ser de la siguiente forma:


Elementos gruesos: partículas mayores de 2 mm.

O bien:
Grava y gravilla gruesa: partículas mayores de 6 mm.
Gravilla fina: partículas entre 2 y 6 mm.

O bien:

171
Grava: partículas mayores de 20 mm.
Gravilla gruesa: partículas entre 6 y 20 mm.
Gravilla fina: partículas entre 2 y 6 mm.

Descripción petrológica de los elementos gruesos

Esta determinación consiste en indicar en los elementos gruesos


previamente lavados con agua, bien sobre el terreno o bien sobre muestras
en laboratorio, las siguientes características:

- Tipo o tipos de rocas y su proporción relativa.


- Grados de consistencia de los fragmentos.
- Grado de redondeo, oquedades, incrustaciones...
- Tinciones producidas por óxidos de hierro o por compuestos orgánicos.
- Reacción con el ácido clorhídrico.
- Presencia de elementos extraños, escombros, basuras..., y su proporción
relativa.

Análisis textural de la tierra fina

Consiste en la determinación por el laboratorio de los porcentajes de arena,


limo y arcilla a través de un juego de pipetaciones y tamizaciones previo a
los cuales una muestra de tierra se ha tratado con agua y con un
dispersante para que todas las partículas queden individualizadas.

El análisis textural se realizará sin destrucción de carbonatos. En suelos


calizos, si es posible, se realizarán dos análisis, con y sin destrucción de
carbonatos respectivamente.
Los resultados dados por el laboratorio podrán ser de la siguiente forma:

Porcentajes de arena, limo y arcilla por la clasificación americana, es


decir:
Arena: partículas entre 2.000 y 50 µm.
Limo: partículas entre 50 y 2 µm.
Arcilla: partículas menores de 2 µm.

Porcentaje de arena gruesa, arena fina, limo y arcilla por la clasificación


internacional, es decir:

Arena gruesa: partículas entre 2.000 y 200 µm.


Arena fina: partículas entre 200 y 20 µm.
Limo: partículas entre 20 y 2 µm.
Arcilla: partículas menores de 2 µm.

Curva acumulativa: es aquella en que la ordenada de un punto

172
representa el porcentaje de partículas de diámetro igual o inferior al de la
abscisa de ese punto. Para el eje de abscisas (representa el tamaño de
las partículas) se utiliza una escala logarítmica, y para el de ordenadas
una escala normal. El origen de la curva acumulativa es el punto
correspondiente a los 2.000 µm, para el cual la ordenada será del 100 %, y
se destacan las abscisas 6000, 200, 60, 6, 2, 0,6, y 50 µm para la
clasificación americana.

Acidez del suelo

Consiste en determinar el pH del suelo. Existen dos determinaciones


analíticas en relación con el pH:

- Acidez actual: evaluada en una suspensión tierra-agua destilada.


- Acidez de cambio: evaluada en una suspensión tierra-sal neutra
(generalmente KCl 1N).

Para ello, la medición se realizará con una proporción tierra-agua, en peso,


de 1/2,5.

Carbonatos

Para conocer la abundancia, escasez o ausencia de calcio en un suelo,


imprescindible para determinar la viabilidad de ciertas especies vegetales,
el laboratorio debe suministrar los siguientes datos:

- Porcentaje de carbonatos en los elementos gruesos.


- Porcentaje de carbonatos en las arenas separadas en las operaciones
de determinación de la textura.
- Porcentaje de carbonatos en el conjunto de la tierra fina.

El primero de ellos estima la riqueza en carbonatos de la roca madre.

Los dos últimos sirven para calcular la caliza activa, o riqueza en carbonatos
químicamente activos, esto es: finamente divididos (del tamaño de los limos
y arcillas granulométricas) y capaces de ser fácilmente solubilizados por el
agua carbónica de la solución del suelo.

El laboratorio debe aclarar qué metodología ha utilizado para este análisis,


ya que la interpretación de los resultados es diferente si se han empleado
métodos gasométricos o volumétricos.

Materia orgánica

173
La determinación analítica de la materia orgánica de un suelo es un
procedimiento químico que se basa en tratar una muestra de tierra fina con
un oxidante en unas condiciones determinadas, a fin de oxidar el carbono
orgánico a CO2, y luego valorar el exceso de oxidante mediante un
reductor para medir el número de miliequivalentes empleados en la
mencionada oxidación.

Los resultados dados por el laboratorio podrán ser de la siguiente forma:

- Carbono orgánico oxidable.


- Porcentaje de materia orgánica humificada.

Conductividad

La conductividad de la solución del suelo está directamente relacionada


con la concentración de sales disueltas en la misma. Este análisis se solicita
al laboratorio cuando es previsible la presencia de yesos, margas salinas,
capa freática salobre o selenitosa en el suelo, o se haya sometido a este a
riegos con aguas de dudosa calidad.

El laboratorio debe dar los resultados de la conductividad, que es medida


en un extracto de pasta saturada mediante conductímetro, en mmhos/cm
o µmhos/cm.

Fertilidad

La determinación del nitrógeno, fósforo y potasio asimilables es fundamental


para conocer el estado nutricional del suelo.

El laboratorio debe dar los resultados siguientes:

- Porcentaje de nitrógeno total (tanto en forma nítrica como


amoniacal).
- Potasio asimilable, expresado en K ó K2O, extraído por una solución de
acetato amónico normal a un pH de 7.
- Fósforo, expresado en P ó P2O5, determinado por alguno de los
siguientes métodos: Leaf, Dyer, Morgan, Burriel-Hernand, Egner, Bray u
Olsen, o cualquier otro método que se pueda relacionar con los
anteriores a través de un coeficiente.

Presencia de metales pesados

Los metales que han de ser analizados por su toxicidad para las plantas en
caso de estar presentes en concentraciones superiores a las normales son:

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- Cadmio.
- Cobre.
- Níquel.
- Plomo.
- Zinc.
- Mercurio.
- Cromo.

El análisis de los metales pesados se efectuará tras descomposición de la


muestra mediante un ácido fuerte. El método de referencia de análisis será
la espectrometría de absorción atómica. El límite de detección para cada
metal no deberá superar el 10 por 100 del valor límite correspondiente.

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