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Vejez Muxe’: La doble disidencia en el marco de una posmodernidad diversa.

Mtro. Ernesto Marcial.

1. ¿Qué es ser Muxe’ en Juchitán?

En la ciudad de Juchitán, Oaxaca, se observa un fenómeno de suma importancia en la


conformación cultural y social, pues existe un colectivo de sujetos conocidos como Muxes’.
A este grupo se les identifica como travestis porque algunxs1 utilizan la vestimenta típica (la
enagua y el huipil) que identifica a las mujeres zapotecas de la región del istmo de
Tehuantepec o en su defecto usan la moda imperante y/o ropa comercial de mujer, por lo que
la sociedad los identifica bajo la visión dicotómica hombre/mujer, reconociéndolos y
nombrándolos como homosexuales travestis dejando de lado la diversidad de formas de ser
Muxes’.

Existen identidades sexo/genéricas2 distintas a las del binario de género


(hombre/mujer), sin embargo, algunxs Muxes’ se sienten incómodos con la identidad
biologicista que se les otorga, por lo anterior, algunxs se consideran como un tercer género.

Las identidades Muxe’ usualmente son asumidas en la sociedad juchiteca por sujetos
biológicamente hombres y que en algunos casos encarnan el género femenino aludiendo a
personas trans3, pero en otros, a algunos hombres homosexuales y/o bisexuales que se
adjudican este calificativo como descriptivo de su identidad zapoteca.

Desde la mirada de algunas investigaciones científicas sociales, coexisten identidades


sexo/genéricas distintas al binario (hombre/mujer), establecido en diferentes contextos por el
sistema hegemónico patriarcal, puesto que a partir de la ruptura de pensamiento esencialista
que unía el sexo biológico con el género, existió la posibilidad real del visibilizar diversas
identidades. Estas investigaciones han externalizado que lxs Muxes’ son sujetos
homosexuales que biológicamente han nacido hombres porque tienen órganos reproductores

1
Después de esta anotación, las palabras: ellos (as), los (as) y en algunos casos éstos (as), sujetos (as), algunos
(as), considerados (as), etc., se sustituirán por el prefijo x, para hacer la redacción inclusiva de
masculino/femenino en el contenido de la investigación.
2
Vivencia psicológica (subjetiva) de poseer un sexo y sentirse perteneciente a uno de los géneros sexo-sociales
en ocasiones independientes de la biología del sujeto (Lizárraga, s/f).
3
Son personas travestis, transgéneros y/o transexuales.
masculinos, pero que con el transcurrir del tiempo han adoptado el género femenino para la
conformación de su identidad. De esta manera, este grupo de Muxes’ se han dado a conocer
mundialmente como un tercer género, considerados sujetos incluidos y aceptados
socialmente en el istmo de Tehuantepec.

Junto con lo anterior, se ha institucionalizado una sola visión de la identidad Muxe’,


difundida por las investigaciones científicas de carácter internacional como adopción del
género femenino aludiendo a personas trans. Sin embargo, en el espacio físico contextual en
el que se desenvuelven lxs Muxes’, no solo adoptan el género femenino como parte de su
identidad, también las resignifican a partir de diversos elementos y prácticas que surgen con
el acontecimiento que cambió radicalmente la realidad mundial, la globalización.

En ese sentido emergen en el mismo contexto sociocultural otras identidades que no


encajan a lo asociado con la mirada dicotómica hombre-mujer. Así, de acuerdo al surgimiento
de otras identidades se transforma la concepción de una sola identidad Muxe’.

Lo anteriormente planteado, sesga la diversidad de identidades Muxes’ existentes en


dicho contexto, lo que da cuenta de que dichas identidades están sometidas a continuos
cambios; es decir, por un lado, existen elementos socioculturales externos como las
estructuras sociales, las cuales ejercen de alguna manera cierta presión para la conformación
de una identidad Muxe’ ya institucionalizada por la sociedad juchiteca, y por el otro, éstos
elementos internos que hacen que los sujetos hagan uso de la subjetivación y reconfiguren su
propia identidad.

2. Realidad contextual Muxe’: un pequeño aterrizaje en Juchitán, Oaxaca. La primera


disidencia.

Hace 40 años, alrededor de la década de 1970 los Muxes’ en Juchitán, Oaxaca eran sujetos
conformados identitariamente de forma híbrida, es decir, eran sujetos que tenían
características y aptitudes de los dos sexos, conformando así su propia manera de ser. De esta
manera, al contrario del modelo mestizo dominante, en el contexto sociocultural juchiteco
las actividades socialmente atribuidas a los dos sexos están claramente definidas, es de esta
forma como en el
Ámbito doméstico (casa), comercio (mercado) y sistema festivo son ámbitos de
dominio principalmente femenino; producción (campo, fabrica), de la representación
política, la producción intelectual y artística (la alta cultura), y la cantinas – como
ámbito de bohemia - son espacios del hombre […]. En otras palabras en la sociedad
zapoteca se ha ido desarrollando históricamente una línea bastante definida de
división social del trabajo, según la cual a las mujeres está asignada la tarea de la
circulación y distribución de los bienes y de las mercancías y de la reproducción de
la cultura tradicional, mientras que los hombres se ocupan esencialmente de la
producción económica cultural y artística y de la dirección política del grupo (Miano,
2010, s/p).

Con lo anterior, lxs Muxes’, eran consideradxs como un tercer sexo, (establecidos
institucionalmente en dicho contexto sociocultural: hombre, mujer, muxe) ellxs se dedicaban
a actividades comerciales y trabajos informales como, cantineros, cocineros, pequeños
comerciantes, bordadores, curanderos, costureros, sirvientes, peluqueros, artesanos, etc.,
además de dedicarse a la distribución de bienes y mercancías, al hogar y el cuidado de la
familia tareas socialmente atribuidas a las mujeres en este contexto y de la misma forma, eran
los proveedores del sustento de la familia, promotores de su propia cultura y con gran
influencia y participación en el poder familiar tarea atribuida socialmente a los hombres.

En aquel momento histórico no se veía el travestismo entre lxs muxes, es decir, se


vestían de manera distinta a sus congéneres y también distinta de las mujeres; usaban prendas
normalmente diseñadas por ellos, que combinaban de cierto modo apariencia masculina con
algún detalle femenino como flores bordadas en las camisas, o flores naturales en la cabeza
como accesorio o adorno.

Las identidades se fueron reconfigurando como también las prácticas sociales de cada
uno. Con el acceso a la información difundida por los diferentes medios de comunicación,
internet y mejoras económicas, políticas y culturales en el contexto social, fueron cambiando
las aspiraciones de cada sujeto. Con lo anterior, familias socialmente mejor acomodadas o
sujetos con acceso a este conglomerado de elementos pertenecientes a la globalización
tuvieron la pretensión de dedicarse a otros oficios o trabajos mejor remunerados y que les
otorgaban cierto prestigio social. En este tenor, algunxs Muxes’¸ aspiraron a ser
profesionistas, estilistas, maestros, empleados en instituciones públicas, comerciantes que
están integrados a los círculos sociales y culturales de la ciudad, etc. Con este
reacomodamiento social se pudo ver con mayor tono la división de los estratos sociales en el
contexto juchiteco.
Así mismo, con la división socialmente marcada de las clases sociales, y con el
imaginario colectivo de lxs muxes’ modificado, comenzó cierto proceso de cambio, una
resignificación de lo que es asumirse Muxe’, es decir, el travestismo comenzó a practicarse
en las clases sociales bajas, mientras que en las clases medias y altas no era permitido por el
estatus social de las familias a las que pertenecían dichos sujetos. Es de esta manera cómo
podemos ver

Una división primaria a groso modo […] entre los que afirman sentirse como “toda
una mujer”, por lo tanto a diario se visten y pintan como mujeres y usan nombres
femeninos y los que, al contrario, se consideran como hombres con preferencia
sexual y emotiva hacia otro hombre. Al interior de esta polaridad existe una amplia
gama de posiciones intermedias y cruzadas que dan gran espacio al travestismo
ocasional o periódico, e incluso al cambio de identidad sexual a lo largo del ciclo de
la vida (Miano y Gómez, 2009, p. 5).

De esta manera, con los cambios propuestos por la globalización, las imágenes
difundidas por los mass media y las aspiraciones de cada sujeto, surge una visión dicotómica
del imaginario colectivo Muxe’, un Dualismo identitario. Es decir, lxs que usualmente
adoptan el género femenino como construcción identitaria aludiendo a personas trans, y los
otros, hombres homosexuales y/o bisexuales que se adjudican este calificativo como
descriptivo de su identidad zapoteca. Por tanto, esta visión dicotómica en lxs Muxes’’ es
basada en el binario de género esencialista entre la comunidad, pues a pesar de que se
conforma de diversidad sexo/genérica, también es cierto que algunxs sujetos nos dedicamos
a la mera reproducción de roles sexo/genéricos.

Es así como tenemos que, la dualidad identitaria es conformada por dos partes
visibles: los “Muxes’ Trans”, que son mujeres Trans – travestis, transgénero o transexuales –
que son parte de la comunidad con identidad genérica femenina heteronormadas, que se
asumen Muxes’ principalmente porque ellas legitiman la identidad hegemónica Muxe’
institucionalizada y diversificada por ellas y los mass media a nivel internacional, sesgando
así las otras posibilidades de ser Muxes’ en dicho contexto. Y también tenemos a los “Muxes’’
Homo-Bi”, que son hombres homosexuales y bisexuales que son parte de la comunidad con
identidad genérica masculina y de la misma manera heteronormados que se asumen Muxes’’
por su identidad cultural y raíces zapotecas.
En este sentido, la dicotomía se genera al tener posturas identitarias contrarias, pues
cada colectivo cree que así deberían ser todxs los Muxes’, cuando emergen en el mismo
contexto sociocultural otras identidades que no encajan a lo asociado con dicha mirada. Así,
la realidad es que de acuerdo al surgimiento de otras formas de ser y asumirse se transforma
la concepción de las identidades Muxes’.

Por tanto, la concepción de las identidades Muxes’ no debería asociarse a la visión


general y universalista de la adopción del género femenino aludiendo a personas trans, sino
que se debe dar cabida a la visión abierta de otras posibilidades de ser con el transcurrir del
tiempo dicha concepción de identidad fija se transforma con la emergencia de identidades
diversas. De esta manera, se daría cabida a múltiples formas de ser Muxe’ y no únicamente a
la tradicional concibiendo a la Muxe’ trans como mujer juchiteca.

Si bien la actitud social y cultural del contexto juchiteco es permisiva ante la


homosexualidad, el afeminamiento y el travestismo, también existen límites impuestos por
ella que establecen el deber ser del Muxe’, que en ocasiones tiende a visibilizar conductas de
rechazo, desaprobación, agresión, burla y ridiculización para ellxs. Lo anterior, da cuenta de
la primer forma de disidencia El ser Muxe’, una identidad sexo/genérica diversa; al ser
distinta del binario de género (hombre mujer), está fuera de la norma, de lo que socialmente
es considerado natural, representando conflicto por romper esquemas y formas diferentes de
construirse.

3. Una visión Multigeneracional: ser muxe’ en la posmodernidad; la supra valoración


de la juventud. La segunda disidencia.

Juventud, ¡divino tesoro!

En la posmodernidad, la mayoría de las sociedades del mundo están inmersas en el sistema


capitalista de consumo masivo, esta visión o estilo de vida, establece que sea sobre valorada
la juventud, convirtiéndose en sinónimo de belleza y éxito. Por tanto, celebramos la imagen
del joven, que ha llegado a constituirse con una imagen de todo lo que es enérgico y deseable.
Lo anterior, tiene un evidente efecto de desigualdad sobre la percepción que tiene la sociedad
en general sobre la vejez, y por ende, los propios senescentes.
Lo anterior surge a partir de los procesos asociados al envejecimiento, y que dotan a
éste de una carga negativa significativa, que afecta y encarnan directamente a los adultos
mayores, pero que de igual forma, reproducimos los miembros de la sociedad, que aún no
estamos en dicha etapa de vida, dotando de un ambiente de opresión y exclusión senescente.
Es así como el envejecimiento psicogénico es

Aquel que Comfort, considera como el conjunto de normas que la sociedad impone
a los ancianos por el hecho de serlo y en los cuales se incluyen los prejuicios en
relación con la conducta social de las personas mayores de 60 años. Estos prejuicios
y barreras constituyen presiones sociales que dan origen a respuestas de defensa en
forma de demanda de afectos y de sentimientos de inseguridad, que asociados a la
pérdida de la autoestima generan cuadros depresivos, y síntomas o enfermedades
psicosomáticos de diversa índole, como expresión de insatisfacción emocional y
demanda de atención. Estos trastornos determinan una disminución en la calidad de
vida de mayor o menor intensidad, e incluso pueden condicionar trastornos de
consecuencias fatales […] los prejuicios sociales hacia la tercera edad, que están
presentes en los más jóvenes y en los propios ancianos en mayor o menor escala, no
sólo por los criterios de valoración general del fenómeno, sino también por la
valoración individual de la propia identidad como persona que se encuentra en la
última etapa de la vida (Couso Seoane, C. [et al], s/f, pp. 25-26).

Así mismo, podemos visualizar posiciones divergentes sobre la vejez, aquella visión
positiva que valora la sabiduría y el conocimiento, y la que impera en tiempos posmodernos,
la negativa, aquella que ve esta realidad como sinónimo de pasividad e inutilidad.
Deberiamos re-pensar a lo que le damos valor actualmente, pues pareciera ser que lo efímero
es lo más demandado y lo que impera a la orden del día, dejando de lado el valor esencial, el
valor que permanece. Si apreciamos el vigor físico y la energía excesiva de la juventud
mucho más que la sabiduría y el conocimiento que en la vejez impera, me parece que estamos
haciendo algo muy mal. Nos hemos olvidado de que estamos inmersos en el proceso de
envejecimiento-desarrollo, y por ende llegaremos a esta etapa de vida tan temida y
despreciada, la vejez. Entonces

Es verdad que unas sociedades que supra valoran la eficiencia, la Juventud y el


cultivo del cuerpo son esencialmente insensibles para ponderar los profundos valores
de humanidad y de experiencia presentes en los adultos mayores. Por lo que es
urgente repensar las actividades sociales ante esos elementos cada vez más
abundantes en nuestra sociedad a los que se tiende a condenar a una muerte social y
con anterioridad a su muerte física (Gafo, F. s/f, s/p).

Así como cualquier sociedad posmoderna no evade el envejecimiento psicogénico, además


de la reproducción del viejismo como norma para la exclusión de los adultos mayores, el
contexto sociocultural juchiteco - donde cohabitan lxs Muxes’- no escapa de estas realidades,
es así como tenemos la narrativa de un Muxe’ Yoshoo’4 quien cuenta su experiencia respecto
a lo que se ha creído de lxs Muxes’

Pues no solamente mi mamá, todos mis hermanos me pegaban pero de feo (sic), hasta
me llevaban un pedazo de pellejo, y decían las viejitas: ¡Ay Zenona!, ¿porque le
pegan a ese chamaquito? todos estos se van, y este es quien te va a ver… pues llegó
el tiempo en que yo bañaba a mi mamá (Islas Caro. A y Bartolo, E., 2006, [DVD]).

Anteriormente se creía que el Muxe’, para ser aceptado e incluido en su núcleo


familiar, tenía que dedicarse totalmente a ellxs, a los cuidados y manutención, hasta el lecho
de la muerte de lxs padres. Por otro lado, resulta interesante analizar la fuerte posición social
que radica en el matriarcado de este contexto sociocultural, puesto que es tan acentuado que
la figura representativa de la mujer tiene fuerza y poder, así pues, se escucha de entre los
habitantes, que la madre educa al joven Muxe’, para que éste se desarrolle dentro de los
cánones establecidos como ideales y se haga cargo de dichas obligaciones, siendo la imagen
materna una figura de poder que tiene fuerte influencia en el ideal del ser Muxe’.

Anteriormente, la visibilidad Muxe’ no cobraba relevancia, pues se creía en aquel


momento que “era una bendición” contar con un miembro en la familia, pues se dedicaría a
los cuidados de los padres al ser viejos, un esfuerzo que en la mayoría de las ocasiones tenia
un precio muy alto, la soledad. Es así como, el mismo Muxe’ Yoshoo’ nos da cuenta de que
en aquellos años, eran

Contaditos, las que yo conocí (sic), ya están viejos viejos (sic), los otros están
muertos, ahora ya hay casas de tres muxes’, de cuatro, de dos, de uno, en todo (sic)
generación tienen un muxe’, y bien que trabajan, hacen piñatas, hacen pasteles,
hacen… de todo pues, pero no le ganan nada, porque todos tienen amantes (Islas
Caro. A y Bartolo, E., 2006, [DVD]).

Por tanto, podemos ver cómo es que la sociedad juchiteca no escapa de esos prejuicios
y estereotipos sociales, dando cuenta de que las nuevas generaciones muxes’ mantienen un
culto a la belleza y a la juventud, que las conforma y los obliga a reproducir la opresión y
exclusión con todo aquello que no pertenezca a los cánones que han establecido como los
ideales – más represión dentro de la opresión - Y es por esto que se tiende a segregar a los

4
En el idioma zapoteco quiere decir, homosexual viejo, o en estricto sentido de identidad, Muxe’ viejo=Muxe’
adulto mayor.
adultos mayores Muxes’. Una realidad invisibilizada en el colectivo, volviéndose así la
segunda disidencia. El ser Muxe’ Yoshoo’.

4. Conclusiones: Inclusión ante la diversidad identitaria.

La suma de categorizaciones seculares o adjetivos dotados de sentido despectivo y


despreciativo, no hacen más que contribuir a la exclusión y retraimiento de cualquier sujeto
en la sociedad actual. Deberíamos pues, partir del hecho de que esencialmente todxs somos
seres humanos, para que a partir de ahí, comencemos a otorgar valor y iniciemos a deconstruir
estas perspectivas negativas cargadas de prejuicios y estereotipos.

Por vivir realidades diversas, y estar conformados de carencias o capacidades


diferentes, muchas veces se significan en la suma de calificativos despectivos en los adultos
mayores – adulto mayor enfermo, disfuncional, diabético, leproso, sidoso, loco, etc. –
realidades que muchas veces pueden ser distintas, y no se deben generalizar por el simple
hecho de encontrarse en la vejez. Pues, vejez, no es sinónimo de muerte o pérdida.

De hecho, es justamente esta premisa, la de diversidad, la que enriquece el diálogo


entre los procesos de vida de los sujetos, puesto que evita acotarlos de nuevo en etiquetas
basadas en un régimen de normalidad. Cabe resaltar, que el visibilizar otros procesos, que se
alejan de querer ser entendidos en términos “naturales/normales” no implica que en todos los
casos esta cuestión se reproduzca por el solo hecho de ser viejos, es decir, hay casos en los
que existan carencias funcionales o enfermedades crónico degenerativas que afecten la
calidad de vida del adulto mayor y que en definitivamente si aplique en estos casos. Y
existirán otros en los que se encuentre presente un envejecimiento saludable o activo,
cambiando las perspectivas preconcebidas de una vejez en detrimento. De cualquier manera,
este es un intento de mostrar que las realidades en la vejez son tan diversas como en cualquier
otra etapa de vida.

De esta manera, he expuesto la diversidad de formas de ser Muxes’, y dejado claro


que dentro de esta diversidad existe aún exclusión respecto a aquellas identidades que no
encajan con lo deseable - la juventud y actualidad - en un contexto globalizado, donde impera
la concepción de consumo, de cosificación, de sobre valoración de la lozanía, de la
vigorosidad, y donde las relaciones sociales entre dichos sujetos – en tanto que jóvenes y
bellos – cobra importancia y sentido, además de significar actualización y vanguardia en un
contexto ya globalizado, mostrando un enlace con el colectivo LGBTIQ internacional.

Las tensiones que surgen a partir de la interacción del proceso globalizante, la


heteronorma, el binario de género, la vejez y la subjetividad de cada sujeto, hacen que en
definitiva emerjan nuevas formas de opresión social, inclusive en un contexto todavía mas
diverso que por ende debería ser incluyente. Así puedo concluir con que existen diferentes
vejeces que se diversifican de acuerdo a los estilos de vida y vivencias particulares de cada
sujeto a lo largo de las etapas vitales anteriores. Es así como las concepciones respecto a la
vejez, seguirán transformándose hasta lograr la integración de una pluralidad de formas de
vivirse, rompiendo con la concepción de ideales y una normalidad que puede que en algunos
años no exista más.
REFERENCIAS:

 Couso Seoane, C. [et al]. (s/f). Educación para la tercera edad. Programa de atención al
adulto mayor en Cuba. Santiago de Cuba. Recuperado de:
http://bvs.sld.cu/revistas/ric/vol5_1_97/ric04197.pdf
 Islas Caro. A y Bartolo, E. (Productores) (2006) Muxes: auténticas, intrépidas y
buscadoras de peligro. [DVD]. Recuperado de:
https://www.youtube.com/watch?v=qdsIX9we1YI
 Lizárraga Cruchaga X. y Sáenz Faulhaber M. E. (1987) Estudios de antropología
biológica, III Coloquio de Antropología Física Juan Comas, México. UNAM.
 Miano Borrusco, M. (2010). Entre lo local y lo global. Los muxe’ en el siglo XXI. México,
Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Recuperado de:
http://halshs.archives-ouvertes.fr/docs/00/53/25/60/PDF/AT17_Miano.pdf
 Miano Borrusco, M. y Gómez Suarez, Á. (Septiembre, 2009). Géneros, sexualidad y
etnia vs globalización. El caso de los muxe’ entre los zapotecos del Istmo, Oax.
Recuperado de: http://webs.uvigo.es/etnicsexualidad/wp-
content/uploads/2009/12/Ponencia_Bahia_Brasil.pdf