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Tribunal : 19° Juzgado Civil de Santiago

Caratulado : “Rodríguez con Itaú Corpbanca”


Rol : C-9443- 2017
Cuaderno : Principal

Contestan demanda.

S. J. L.

Cristián Gandarillas Serani y Paulo Montt Rettig, abogados, en representación de


Itaú Corpbanca, en los autos sobre demanda colectiva caratulados “Rodríguez
con Itaú Corpbanca”, Rol C-9443-2017, a S.S. respetuosamente decimos:

Venimos en contestar la demanda de autos y solicitamos su total rechazo, con


costas, por las consideraciones de hecho y de derecho que se señalan a
continuación.

Desde ya hacemos presente que el hecho de contestar la demanda no implica el


reconocimiento de la admisibilidad de la misma por parte de Itaú Corpbanca. Por el
contrario, nuestro representado estima que se trata de una demanda claramente
inadmisible y tiene la convicción que así deberá ser declarado por la Iltma. Corte de
Apelaciones de Santiago al resolver el recurso de apelación contra la resolución que
la declaró admisible.

Asimismo, hacemos presente que esta parte fue notificada de la demanda el día 5
de septiembre de 2017, mediante cédula dejada en su domicilio por la receptora
doña Virginia Araya. Junto con la demanda, se notificó también a esta parte de las
siguientes modificaciones o ampliaciones de la misma: (i) ampliación de fecha 18
de julio de 2017, mediante la cual la demanda fue ampliada respecto de 100 nuevos
demandantes; (ii) ampliación de fecha 19 de julio de 2017, mediante la cual la
demanda fue ampliada respecto de 232 nuevos demandantes; (iii) ampliación de
fecha 19 de julio de 2017, mediante la cual la demanda fue ampliada respecto de 2
nuevos demandantes; (iv) ampliación de fecha 3 de agosto de 2017, mediante la
cual la demanda fue ampliada respecto de 29 nuevos demandantes; (v) ampliación
de fecha 17 de agosto de 2017, mediante la cual la demanda fue ampliada respecto
de 12 nuevos demandantes; (vi) ampliación de fecha 22 de agosto de 2017,
mediante la cual la demanda fue ampliada respecto de 31 nuevos demandantes.

1
Conforme a lo prescrito por el artículo 261 del Código de Procedimiento Civil
(“CPC”), cualquier otra modificación se considera como una “demanda nueva para
los efectos de su notificación”. Dado que esta parte no ha sido notificada
válidamente de ninguna otra ampliación o modificación de la demanda, no podría
tenérsele por emplazada de otras eventuales modificaciones.

Aclarado lo anterior, a continuación nos referiremos a las razones para rechazar la


demanda en todas sus partes.

I.
ANTECEDENTES GENERALES

Los demandantes han demandado la nulidad de 2 cláusulas contenidas en los


“Contratos de Apertura de Línea de Crédito para Estudiantes de Educación superior
con Garantía Estatal”, celebrados por Itaú Corpbanca (“Contratos de Créditos
CAE”).

Las cláusulas cuya nulidad se demanda, por considerar que serían cláusulas
abusivas contrarias a la Ley N°19.496 (“Ley del Consumidor”), son las siguientes:
(i) cláusula décima, que establece que el deudor del crédito debe probar los pagos
o abonos al respectivo crédito; y (ii) cláusula décimo quinta, que otorgaría a Itaú
Corpbanca un mandato especial irrevocable para suscribir pagarés a nombre del
deudor –según los demandantes se trataría de un mandato en blanco– y libera a
nuestro representado de la obligación de rendir cuenta.

En cuanto a la cláusula décima, se señala que sería contraria al artículo 16 letra d)


de la Ley del Consumidor1, debido a que se invertiría la carga de la prueba en
perjuicio del consumidor, al exigir que éste pruebe los pagos o abonos al crédito
contratado con Itaú Corpbanca.

En cuanto a la cláusula décimo quinta, se señala que sería contraria a los artículos
16 letras g)2 y 17 B letra g) de la Ley del Consumidor3, debido a que se establecería

1 “No producirán efecto alguno en los contratos de adhesión las cláusulas o estipulaciones que: (…)
d) Inviertan la carga de la prueba en perjuicio del consumidor”.
2 “No producirán efecto alguno en los contratos de adhesión las cláusulas o estipulaciones que: (…)

g) En contra de las exigencias de la buena fe, atendiendo para estos efectos a parámetros objetivos, causen en perjuicio del
consumidor, un desequilibrio importante en los derechos y obligaciones que para las partes se deriven del contrato. Para ello
se atenderá a la finalidad del contrato y a las disposiciones especiales o generales que lo rigen. Se presumirá que dichas
cláusulas se encuentran ajustadas a exigencias de la buena fe, si los contratos a que pertenecen han sido revisados y
autorizados por un órgano administrativo en ejecución de sus facultades legales”.
3 Conforme a esta norma, en los contratos referidos a productos o servicios financieros “Se prohíben los mandatos en blanco

y los que no admitan su revocación por el consumidor”.

2
la facultad irrevocable de Itaú Corpbanca de suscribir un pagaré a nombre del
deudor, con amplias facultades para llenar las menciones del respectivo pagaré.

Lo que no señalan los demandantes es que los Contratos de Créditos CAE fueron
celebrados en virtud de lo establecido por la Ley N°20.027 que Establece Normas
para el Financiamiento de Estudios de Educación Superior. Conforme a dicha ley,
el Ministerio de Educación convocó a una licitación pública en la cual nuestro
representado participó y se adjudicó el otorgamiento de los Créditos CAE.

Pues bien, según lo exigido por la Ley N°20.027, para llamar a dicha licitación, el
Ministerio de Educación aprobó y publicó las respectivas Bases de Licitación, de las
cuales se tomó razón por la Contraloría General de la República4. Dichas Bases de
Licitación fueron elaboradas por el Ministerio de Educación –a través de la
denominada “Comisión Ingresa”– conforme a lo dispuesto por el artículo 22 de la
Ley N°20.027.

Como veremos más adelante, en virtud de la norma recién citada, las cláusulas
cuestionadas por la contraria forman parte de las Bases de Licitación y no pueden
ser alteradas unilateralmente por Itaú Corpbanca. Es decir, al celebrar los Contratos
de Créditos CAE, esta parte simplemente cumplió con lo establecido en la ley y en
las Bases de Licitación, de las cuales no se podía apartar.

Habiendo aclarado lo anterior, a continuación nos referiremos a las excepciones y


defensas que se oponen a la demanda.

II.
EXCEPCIONES Y DEFENSAS

II.1.
Incompetencia Absoluta del Tribunal de S.S.

Según señalamos previamente, los Contratos de Créditos CAE fueron celebrados


en virtud de lo establecido por la Ley N°20.027 y conforme a las Bases de Licitación
elaboradas por la Comisión Ingresa del Ministerio de Educación.

4Copia de dichas bases se acompañaron en el segundo otrosí del escrito de fecha 10 de octubre de 2017, mediante el cual
esta parte solicitó reposición de la resolución que declaró admisible la demanda de autos.

3
Las dos cláusulas impugnadas en la demanda se encuentran contenidas en dichas
Bases de Licitación. En efecto, en el Anexo B 2 de las Bases Técnicas consta el
texto del contrato que nuestro representado debía celebrar con los solicitantes de
los Créditos CAE. Basta revisar el Anexo B 2 para concluir que el texto de las
cláusulas décima y décimo quinta es exactamente el mismo que el que cuestionan
los actores5.

Los demandantes estiman que las cláusulas décima y décimo quinta de los
Contratos de Créditos CAE son contrarias a la ley y, en razón de ello, demandan la
nulidad de las mismas.

Lo que no se señala en la demanda es que los Contratos de Créditos CAE fueron


celebrados para cumplir con una función de interés público, definida por la ley. Dicha
función de interés público fue delegada por el Estado en instituciones como nuestro
representado6. Es decir, es el Estado el que –a través de instituciones bancarias o
financieras– asegura el financiamiento de la educación superior, otorgando una
garantía estatal a las instituciones que entreguen dicho financiamiento.

Pues bien, dado que las cláusulas cuya legalidad se impugna en autos están
contenidas en las Bases de Licitación, el tribunal competente para conocer de
cualquier impugnación de las mismas es el Tribunal de Contratación Pública
establecido por la Ley N°19.886. Conforme al artículo 24 de la Ley N°19.886, dicho
tribunal “será competente para conocer de la acción de impugnación contra actos u
omisiones, ilegales o arbitrarios, ocurridos en los procedimientos administrativos de
contratación con organismos públicos regidos por esta ley”. Es más, el inciso
segundo de dicha norma establecen específicamente lo siguiente:

“La acción de impugnación procederá contra cualquier acto u omisión


ilegal o arbitrario que tenga lugar entre la aprobación de las bases de la
respectiva licitación y su adjudicación, ambos inclusive.

Es decir, el tribunal competente para conocer de las demandas en que se cuestione


la legalidad de las bases de licitación de un servicio por parte de algún órgano de la
Administración del Estado, es el Tribunal de Contratación Pública.

5 Páginas 62 y siguientes del documento acompañado en el segundo otrosí del escrito de reposición de fecha 10 de octubre
de 2017.
6 Al respecto, el artículo 2° de la Ley N°20.027 establece: “El Estado, por intermedio del Fisco, garantizará los créditos

destinados a financiar estudios de educación superior, siempre que éstos hayan sido concedidos en conformidad con las
normas de esta ley y su reglamento.
El monto garantizado por el Estado en cada año, no podrá exceder el máximo de recursos que determine la Ley de
Presupuestos respectiva.
Los créditos objeto de garantía estatal no podrán ser otorgados por el Fisco”.

4
Cabe agregar que nuestra jurisprudencia ha fallado sistemáticamente que, en
aquellos casos en que existan reparos respecto de la legalidad de las bases de
licitación, se debe reclamar expresamente de ellas, pues de lo contrario se entiende
que se aceptó su contenido7. En otras palabras, no se puede impugnar un contrato
celebrado posteriormente, como consecuencia de las bases de licitación, si es que
éstas no fueron impugnadas en su oportunidad.

Por último, hacemos presente que el inciso tercero del artículo 24 de la Ley
N°19.886 establece que la impugnación “podrá ser interpuesta por toda persona
natural o jurídica, que tenga un interés actualmente comprometido en el respectivo
procedimiento administrativo de contratación”. Es decir, cualquier persona que
tenga interés –incluyendo a los actores– puede reclamar contra la legalidad del
contenido de las bases de licitación respectivas.

De esta manera, si los actores estimaban que las cláusulas décima y décimo quinta
de los Contratos de Créditos CAE eran contrarias a la ley, lo que debían hacer era
presentar su demanda de impugnación ante el Tribunal de Contratación Pública, el
cual –por tratarse de cláusulas que ya están definidas en las Bases de Licitación–
tiene competencia exclusiva y excluyente para pronunciarse sobre la validez de las
mismas. Así lo establece expresamente el artículo 24 de la Ley N°19.886.

Por ende, corresponde acoger la presente excepción de incompetencia absoluta y,


en mérito de ella, rechazar íntegramente la demanda.

II.2.
La Ley del Consumidor no se aplica en este caso a Itaú Corpbanca

En subsidio de la excepción de incompetencia absoluta del Tribunal de S.S.,


alegamos la falta de aplicación de la Ley del Consumidor en el presente caso, razón
por la cual no es posible declarar que determinadas cláusulas de los Contratos de
Créditos CAE son abusivas, en los términos de dicha ley.

La demanda parte del presupuesto fáctico de que las cláusulas décima y décimo
quinta de los Contratos de Créditos CAE son cláusulas abusivas. Las denominadas

7A modo de ejemplo, Tribunal de Contratación Pública, sentencia de fecha 28 de julio de 2017, causa Rol N°341-2015,
Considerandos 25° a 28°.

5
cláusulas abusivas están definidas en el artículo 16 de la Ley del Consumidor, el
cual exige que éstas se encuentren contenidas “en los contratos de adhesión”.

Es decir, para que una cláusula pueda considerarse abusiva –en los términos de la
Ley del Consumidor– necesariamente debe estar incluida en un contrato de
adhesión. Pues bien, el artículo 1° N°6 de dicha ley define a los contratos de
adhesión los siguientes términos:

“Para los efectos de esta ley se entenderá por:


6. Contrato de adhesión: aquel cuyas cláusulas han sido propuestas
unilateralmente por el proveedor sin que el consumidor, para celebrarlo,
pueda alterar su contenido”.

Es decir, para los efectos de la Ley del Consumidor, el contrato de adhesión es


aquel cuyas cláusulas han sido “propuestas unilateralmente por el proveedor”. Si
una determinada cláusula no es propuesta “unilateralmente por el proveedor”, no
puede estimarse que se trate de un contrato de adhesión y, en consecuencia,
tampoco puede considerarse que dicha cláusula sea abusiva, en los términos de la
Ley del Consumidor.

Pues bien, las cláusulas impugnadas en autos no fueron “propuestas


unilateralmente” por Itaú Corpbanca, sino por la autoridad, de manera que no
estamos en presencia de contratos de adhesión. Por lo mismo, no puede decirse
que tales cláusulas son abusivas, lo que determina que las normas de la Ley del
Consumidor no son aplicables a esta parte.

En efecto, las Bases de Licitación de los Contratos de Créditos CAE fueron


elaboradas o “propuestas” por la Comisión Ingresa del Ministerio de Educación,
conforme al mandato legal de la Ley N°20.027. En las Bases Técnicas de dicha
licitación se establece lo siguiente:

“Para el otorgamiento de los Créditos se utilizará la siguiente


documentación:

(a) Solicitud de Crédito, en el formato elaborado para estos efectos por


la(s) Institución(es) Financiera(s) adjudicataria(s).

(b) Contrato de Apertura de Línea de Crédito para Estudiantes de


Educación Superior con Garantía Estatal, según Ley N° 20.027, en
adelante “el Contrato de Crédito”, que corresponde al Anexo B2 de estas
Bases. Este Contrato deberá ser suscrito por instrumento privado en dos
ejemplares de idéntico contenido regulatorio contractual, debiendo
entregarse uno al Estudiante y el otro quedar en poder de la Institución

6
Financiera. Este ejemplar servirá a la Institución Financiera de respaldo
para los Créditos que deban ser desembolsados en los años posteriores
del plan de estudios de la carrera de los Estudiantes.

En este Contrato de Crédito se confieren por el Estudiante los siguientes


mandatos e instrucciones:

i. Mandato especial, irrevocable y delegable a la Institución


Financiera para la suscripción de uno o más pagarés a nombre
del deudor a la orden de la respectiva Institución Financiera. El
mandatario podrá ser una empresa de cobranza relacionada a la
Institución Financiera u otra persona natural o jurídica que esta última
designe. La identidad del mandatario deberá encontrarse
expresamente identificada e incorporada en el texto del mandato en
el momento en que el Estudiante lo suscriba. La Institución Financiera
estará expresamente facultada por el Estudiante para delegar el
mandato en quien estime conveniente. La delegación producirá un
nuevo mandato entre mandante y delegado, aunque no se indique al
delegado en el contrato de mandato. Para los efectos de la suscripción
del o los pagarés a que se refiere este párrafo, se utilizará el modelo
de Pagaré proporcionado en el Anexo B3.
ii. Mandato especial, irrevocable y delegable para llenado de uno o
más pagarés, a través del cual se faculta a la Institución Financiera
y/o a su cesionario, endosatario y/o causahabiente, para que
cualquiera de ellos, en conformidad con lo dispuesto en el artículo 11
de la Ley N° 18.092, sobre Letras de Cambio y Pagarés, procedan a
completar en los pagarés suscritos de acuerdo al Mandato para la
suscripción de uno o más pagarés, las menciones en blanco relativas
al monto de la suma adeudada y la fecha de vencimiento. La
Institución Financiera estará expresamente facultada por el
Estudiante para delegar el mandato en quien estime conveniente. La
delegación producirá un nuevo mandato entre mandante y delegado,
aunque no se indique al delegado en el contrato de mandato; y
iii. Mandato especial, delegable e irrevocable a favor de la
Institución Financiera, con el objeto que ésta retenga el total de
cada desembolso, y proceda a efectuar, con cargo al mismo, el pago
total o parcial del Arancel de Referencia a la correspondiente
Institución de Educación Superior.

(c) Mandato especial, irrevocable y delegable, que corresponde al


Anexo B4, otorgado por el Estudiante a la Institución Financiera,
autorizando a esta última para requerir por escrito al empleador del
Estudiante, que efectúe en sus remuneraciones futuras, la deducción del
valor de las cuotas del o los Créditos que se le hayan otorgado, con el
objeto de enterarlas a los acreedores respectivos. La Institución
Financiera estará expresamente facultada por el Estudiante para delegar
el mandato en quien estime conveniente. La delegación producirá un
nuevo mandato entre mandante y delegado, aunque no se indique al
delegado en el contrato de mandato”8.

Lo anterior no es todo. En el Anexo B 2 de las Bases Técnicas consta el texto del


contrato que nuestro representado debía celebrar con los solicitantes de los

8Páginas 31 y 32 del documento acompañado en el segundo otrosí del escrito de fecha 10 de octubre de 2017, mediante el
cual se solicitó reposición contra la resolución que declaró admisible la demanda de autos. Énfasis original.

7
Créditos CAE, sin posibilidad alguna de apartarse de su contenido. Pues bien, basta
revisar el Anexo B 2 para concluir que el texto de las cláusulas décima y décimo
quinta es exactamente el mismo que el que cuestionan los actores9.

En otras palabras, Itaú Corpbanca no hizo sino celebrar los contratos tal y como
fueron aprobados en las Bases de Licitación, las cuales a su vez fueron elaboradas
conforme a la Ley N°20.027. Es decir, lo que hizo nuestro representado fue cumplir
con la ley y celebrar contratos cuyo contenido ya había sido definido por la Comisión
Ingresa del Ministerio de Educación.

Así pues, dado que las cláusulas no fueron “propuestas unilateralmente por el
proveedor” sino que por la autoridad, no estamos ante un contrato de adhesión y,
en consecuencia, no se cumple el presupuesto necesario para que exista una
cláusula abusiva en los términos de la Ley del Consumidor10.

A mayor abundamiento, el artículo 17 B de la Ley del Consumidor –también


invocado en la demanda– se refiere expresamente a los “contratos de adhesión de
servicios crediticios, de seguros y, en general, de cualquier producto financiero,
elaborados por bancos e instituciones financieras”. Nuevamente, el presupuesto de
aplicación de la Ley del Consumidor, es que los contratos sean “elaborados” por el
proveedor de servicios financieros, lo que no ocurre en la especie.

En consecuencia, la Ley del Consumidor no es aplicable en la especie a Itaú


Corpbanca. La conducta de nuestro representado está regida por la Ley N°20.027,
que es una ley especial que prevalece en la especie por sobre la Ley del
Consumidor, en virtud de la regla de especialidad del artículo 13 del Código Civil.

En este sentido, cualquier reclamo de quienes hayan recibido financiamiento para


la educación superior, debe presentarse ante la misma Comisión Ingresa regulada
por la Ley N°20.02711.

De lo anterior podemos concluir lo siguiente:

9 Páginas 62 y siguientes del documento acompañado en el segundo otrosí del escrito de fecha 10 de octubre de 2017, mediante

el cual se solicitó reposición contra la resolución que declaró admisible la demanda de autos.
10 Es más, si alguien debió acatar el contenido de los Contratos de Créditos CAE sin posibilidad de modificarlo, fue

precisamente Itaú Corpbanca.


11 Artículo 24 inciso primero de la Ley N°20.027: “Los estudiantes de educación superior, así como los deudores de los créditos

otorgados en conformidad con esta ley, podrán, de manera individual o colectiva, o representados por las organizaciones
estudiantiles formalmente constituidas en cada institución, presentar reclamos o solicitudes de reconsideración en contra de
las decisiones adoptadas por la Comisión en el ejercicio de sus funciones”.

8
1. Para declarar la nulidad de una cláusula abusiva es necesario que el
contenido de ésta sea propuesto o elaborado unilateralmente por el
proveedor. Así lo exige la Ley del Consumidor.

2. En la especie, las cláusulas cuya nulidad se ha demandado no fueron


elaboradas ni propuestas por Itaú Corpbanca, sino que por la Comisión
Ingresa del Ministerio de Educación.

3. Conforme a lo anterior, la Ley del Consumidor no es aplicable en la especie


a Itaú Corpbanca, cuya conducta se encuentra regida por una ley especial
(Ley N°20.027), razón por la cual no es posible acceder a la demanda.

II.3.
Falta de Legitimación Pasiva

La legitimación procesal o ad causam ha sido definida en los siguientes términos:

“La calidad de la acción dice relación con que ésta debe ser intentada
por el titular del derecho y contra la persona obligada, es decir, las partes
en la relación jurídica sustancial. Llámase legitimatio ad causam, la
demostración de la existencia de la calidad invocada, que es activa
cuando se refiere al actor y pasiva cuando al demandado.
Correspondiendo al actor la prueba de las condiciones de su acción, a él
incumbe demostrar su calidad de titular del derecho y la calidad de
obligado del demandado. La falta de calidad, sea porque no existe
identidad entre la persona del actor y aquella a quien la acción está
concedida, o entre la persona del demandado y aquella contra la cual se
concede, determina la procedencia de la defensa por falta de legitimidad,
que debe ser opuesta al contestar la demanda y apreciada en la
sentencia definitiva.
Por consiguiente, la legitimación de la calidad de obrar no es un requisito
para el ejercicio de la acción, sino para su admisión en la sentencia. Si
de la prueba no resulta la legitimación activa o pasiva, la sentencia
rechazará la demanda, no porque ésta haya sido mal deducida, sino
porque la acción no corresponde al actor o contra el demandado”12.

Según hemos señalado previamente, las cláusulas cuya nulidad se ha demandado


no fueron redactadas, elaboradas ni propuestas por Itaú Corpbanca, sino que por la
Comisión Ingresa del Ministerio de Educación. En otras palabras, la conducta que
se impugna en la demanda no proviene de esta parte, sino que de terceros.

12Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago, sentencia de fecha 24 de agosto de 2004, causa Rol N°5647-1996 (Considerando
4°).

9
Conforme a lo anterior, Itaú Corpbanca no ha ejecutado la conducta que constituye
el presupuesto fáctico de la demanda, razón por la cual no existe identidad entre
esta parte y aquel en contra de quien debiera intentarse la demanda. Si a alguien
desea demandar la contraria, debiera ser al organismo que elaboró las Bases de
Licitación y no a esta parte.

Por tal razón, Itaú Corpbanca carece de legitimación pasiva.

Cabe destacar, en todo caso, que al celebrar los Contratos de Créditos CAE nuestro
representado se limitó a cumplir lo establecido por la Ley N°20.027 y las Bases de
Licitación. Es decir, dichos contratos fueron celebrados en los términos prescritos
por la ley, por lo que se trata de actos autorizados por el Derecho, los cuales no
pueden considerarse ilegales. Al respecto se ha señalado lo siguiente: “En
circunstancias que la culpa es ilicitud, los actos expresamente permitidos u
ordenados por la ley no pueden ser culpables. Ello vale tanto respecto de
potestades jurídicas, como de derechos reconocidos por la Constitución o la ley (…)
el ejercicio de un derecho subjetivo en sentido estricto (como, por ejemplo, el
derecho de libre expresión o a desarrollar una actividad económica) usualmente
excluye la ilicitud”13.

En conclusión:

1. Dado que Itaú Corpbanca no redactó las Bases de Licitación, no puede


entenderse que haya ejecutado la conducta que constituye el presupuesto
fáctico de la demanda, razón por la cual carece de legitimación pasiva.

2. En todo caso, Itaú Corpbanca se limitó a cumplir la ley y las Bases de


Licitación, de manera que simplemente ejecutó un acto ordenado o
autorizado por el derecho, cuestión que reafirma su falta de legitimación
pasiva.

3. El hecho de haber ejecutado una conducta ordenada o permitida por la ley,


excluye la ilicitud, de manera que no puede considerarse que las cláusulas
impugnadas sean contrarias a derecho.

13 Barros Bourie, Enrique, “Tratado de Responsabilidad Extracontractual”, Editorial Jurídica, Santiago, 2006, págs. 134-135.

10
II.4.
En subsidio, las cláusulas impugnadas no son abusivas

En subsidio de las excepciones anteriores, y para el hipotético evento que S.S.


estime que esta parte se encuentra regida en la especie por la Ley del Consumidor,
sostenemos que la demanda deberá ser igualmente rechazada, toda vez que no
puede considerarse que las citadas cláusulas décima y décimo quinta sean
abusivas.

En cuanto a la cláusula décima, se señala que sería contraria al artículo 16 letra d)


de la Ley del Consumidor14, debido a que se invertiría la carga de la prueba en
perjuicio del consumidor, al exigir que éste pruebe los pagos o abonos al crédito
contratado con Itaú Corpbanca.

Sin embargo, dicha cláusula no hace sino reproducir la regla general del artículo
1698 del Código Civil, toda vez que, acreditada la existencia de una obligación
contractual, corresponde al deudor probar su extinción, sea mediante el pago u otro
modo de extinguir las obligaciones. Al respecto se ha señalado lo siguiente: “Como
es sabido cuando el acreedor ha demostrado la existencia de un contrato (esa es
su carga de la prueba según el 1698, ya que es un hecho constitutivo), cae en el
deudor probar su extinción o cumplimiento (nuevamente por el 1698 al ser un hecho
extintivo) y se presume que dicho incumplimiento es culpable en función del artículo
1547 inciso tercero del Código Civil”15.

De esta manera, no se divisa cómo, por el solo hecho de reiterar la regla general en
materia probatoria (artículo 1698 del Código Civil), se estaría invirtiendo la carga de
la prueba en perjuicio del consumidor.

Tal como señala la doctrina, “pareciera existir una noción comúnmente compartida
por los consumidores de que el proveedor debe probar absolutamente todos los
hechos y que el consumidor no debe probar nada, ya que es el sujeto protegió (sic)
por la legislación especial. Esto no es correcto y, por el contrario, el consumidor sí
debe probar los hechos fundantes de su pretensión”16.

14 “No producirán efecto alguno en los contratos de adhesión las cláusulas o estipulaciones que: (…)
d) Inviertan la carga de la prueba en perjuicio del consumidor”.
15 Claudio Fuentes Maureira, “Artículo 16 D”, en La Protección de los Derechos de los Consumidores, Íñigo de la Maza Gazmuri

y Carlos Pizarro Wilson, Thomson Reuters, Santiago, 2013, pág. 326. Énfasis agregado.
16 Ibíd., pág. 323.

11
Queda en evidencia, entonces, que una cláusula que meramente consagra la regla
general en materia de carga probatoria, no puede estimarse contraria a la Ley del
Consumidor.

Sin perjuicio de lo anterior, reiteramos que, al pactar la cláusula cuestionada, Itaú


Corpbanca no hizo más que cumplir con la ley que regula el otorgamiento de los
Créditos CAE.

En cuanto a la cláusula décimo quinta, se señala que sería contraria a los artículos
16 letras g)17 y 17 B letra g) de la Ley del Consumidor18, debido a que se establecería
la facultad irrevocable de Itaú Corpbanca de suscribir un pagaré a nombre del
deudor, con amplias facultades para llenar las menciones del respectivo pagaré.

Ello no es efectivo, toda vez que: (i) el mandato a que se refiere esta cláusula no es
un mandato en blanco; y (ii) dicho mandato puede ser revocado en la forma que
establece la ley. Veamos:

a) Los Contratos de Créditos CAE no contienen mandatos en blanco

Los mandatos en blanco son “aquellos cuyas obligaciones a contraer por el


Consumidor son indeterminadas o que no se pueden determinar conforme a las
reglas que en el mismo mandato se establecen, o cuyas cláusulas no tengan por
finalidad el cumplimiento de una obligación emanada del crédito hipotecario”19.

Pues bien, los contratos en cuestión no contienen mandatos en blanco, puesto que
en ellos se contienen reglas que permiten determinar las obligaciones a contraer
por el deudor, las cuales se encuentran plenamente determinadas (salvo la fecha y
monto de la deuda, lo cual dependerá de la conducta posterior del deudor). De esta
forma, las obligaciones a contraer se encuentran determinadas o, al menos, son
determinables en virtud de lo pactado en los mismos contratos. Además de ello, la
finalidad de los mandatos conferidos a Itaú Corpbanca es, precisamente, el
cumplimiento de la obligación emanada del crédito. Por algo se trata de un mandato
“especial” y no general, según consta en el ya citado Anexo B 2 de las Bases

17 “No producirán efecto alguno en los contratos de adhesión las cláusulas o estipulaciones que: (…)
g) En contra de las exigencias de la buena fe, atendiendo para estos efectos a parámetros objetivos, causen en perjuicio del
consumidor, un desequilibrio importante en los derechos y obligaciones que para las partes se deriven del contrato. Para ello
se atenderá a la finalidad del contrato y a las disposiciones especiales o generales que lo rigen. Se presumirá que dichas
cláusulas se encuentran ajustadas a exigencias de la buena fe, si los contratos a que pertenecen han sido revisados y
autorizados por un órgano administrativo en ejecución de sus facultades legales”.
18 Conforme a esta norma, en los contratos referidos a productos o servicios financieros “Se prohíben los mandatos en blanco

y los que no admitan su revocación por el consumidor”.


19 Artículo 17 del D.S. N°43, de 2012, que Aprueba Reglamento sobre Información al Consumidor de Créditos de Consumo.

12
Técnicas. Y si se trata de un mandato especial, pactado en los Contratos de
Créditos CAE, no podría extenderse a otras obligaciones distintas.

b) Los Contratos de Créditos CAE no contienen mandatos irrevocables

Respecto de la revocación de los mandatos, el artículo 18 del ya citado D.S. N°43,


establece lo siguiente:

“Revocación de Mandatos. La revocación de un mandato cuya ejecución


interesa exclusivamente al Consumidor, podrá efectuarse en cualquier
momento, y producirá efectos a contar de su notificación al mandatario,
sea éste el Proveedor o a un tercero, por el medio físico o tecnológico
que el mandatario hubiere señalado en el mandato.
La revocación de un mandato cuya ejecución interesa al Consumidor y
al Proveedor o a un tercero, o a cualquiera de estos últimos
exclusivamente, podrá efectuarse una vez que estén totalmente
extinguidas las obligaciones a favor del Proveedor o del tercero, y
producirá efectos a contar del décimo quinto día de su notificación al
mandatario por el medio físico o tecnológico que este último hubiere
señalado en el mandato”.

Es decir, los mandatos conferidos a esta parte son revocables en la medida que se
cumpla el requisito básico de que “estén totalmente extinguidas las obligaciones a
favor” de Itatú Corpbanca. Ello es del todo lógico, puesto que el mandato no sólo
interesa al deudor del crédito, sino también a quien lo otorga.

De esta manera, la cláusula décimo quinta no contempla un mandato irrevocable;


para revocarlo basta cumplir con la obligación contraída por parte del deudor.

En conclusión, no estamos en presencia de mandatos en blanco ni irrevocables,


razón por la cual no se infringen las normas de la Ley del Consumidor invocadas en
la demanda, lo que determina que las cláusulas impugnadas no pueden
considerarse abusivas.

POR TANTO,

A S.S. respetuosamente pedimos: tener por contestada la demanda y rechazarla en


todas sus partes, con costas.

Firmado digitalmente por

Cristian Américo
Firmado digitalmente por
Cristian Américo Gandarillas
Paulo Antonio Paulo
Rettig
Antonio Montt

Gandarillas Serani
Serani
Fecha: 2017.11.02 20:38:17 Montt Rettig Fecha: 2017.11.02 20:36:44
-03'00' -03'00'

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