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La Iglesia Católica proclamará santo a Mons.

Óscar Romero después de que el


Papa Francisco firmara, este martes 6 de marzo, el decreto que reconoce el
milagro atribuido a su intercesión.

El Arzobispo de San Salvador nació en la Ciudad de Barrios, El Salvador, el 15


de agosto de 1917 y murió mártir por odio a la fe en la capital del país el 24 de
marzo de 1980 cuando fue baleado mientras celebraba la Misa en medio de una
naciente guerra civil entre la guerrilla de izquierda y el gobierno dictatorial de
derecha.
Romero había sido beatificado en una ceremonia oficiada por el cardenal Angelo
Amato el 23 de mayo de 2016 en la capital de El Salvador ante cientos de miles
de fieles y presidentes de varios países reunidos en la plaza Salvador del Mundo.
Durante la ceremonia se leyó una carta enviada por el papa Francisco en la que
expresó que Romero fue capaz de “ver y oír el sufrimiento de su pueblo”, y que
su comportamiento fue “un ejercicio pleno de caridad cristiana”. “En ese
hermoso país centroamericano, bañado por el océano Pacífico, el Señor concedió
a su Iglesia un obispo celoso que, amando a Dios y sirviendo a los hermanos, se
convirtió en imagen de Cristo Buen Pastor”, escribió el Papa en la carta.
El cardenal Gregorio Rosa Chávez dijo que ya recibieron la confirmación del
Vaticano sobre la canonización y que esta podría ocurrir en octubre .
Romero podría ser canonizado en el Vaticano junto con el papa Pablo VI a
finales del próximo mes de octubre en Roma, al final del Sínodo de Obispos
sobre los Jóvenes, convocado del 3 al 28 de octubre.
Otra opción sería una posible canonización en El Salvador o en Panamá en enero
de 2019, donde Francisco tiene previsto viajar para la Jornada Mundial de la
Juventud.
El milagro atribuido al Beato Monseñor Óscar Arnulfo Romero corresponde al
de una señora que estaba embarazada y que su vida estaba en peligro en el
momento del parto.

La creyente le oró a monseñor Romero que intercediera por ella y su hijo ante el
Supremo Creador. Milagrosamente los dos sobrevivieron, explicó el cardenal
Gregorio Rosa Chávez.
“El milagro es de una señora que iba a morir a dar a luz. Ella, su hijo o los dos.
Monseñor intercedió y se salvaron los dos. Vamos a conocer su nombre y
seguramente su historia completa. Tenemos eso en reserva, hoy ya se va a poder
dar a conocer porque es un hecho maravilloso que fue analizado con muchísimo
cuidado en Roma”, dijo Rosa Chávez.

El cardenal Gregorio Rosa Chávez recordó que él conoció a la joven madre del
milagro en una pupusería de Los Planes de Renderos. Ella llegó y le tocó su
hombro y le dijo “yo soy la del milagro”. Se hacía acompañar de su hijo y de su
esposo. Tanto ella como su hijo estaban saludables.

“Ese día me sorprendí cuando la vi en esa pupusería, hablamos un poquito, me


dio un gozo conocerla, es gente sencilla, gente luchadora, a quien Dios ha
favorecido con esta gracia”, dijo Rosa Chávez.

Además explicó que los médicos que atendieron a la joven madre no se


explicaban las razones por las que la joven madre había sobrevivido junto a su
hijo.

“Científicamente ella tenía que morir o el hijo o los dos, están todas las pruebas
médicas, los análisis, las radiografías, todo está y se mandó a Roma, los médicos
testimoniaron también, se hizo un trabajo inmenso con toda la información y
concluyeron que esto no tiene explicación científica por lo tanto aquí actuó Dios
por intersección de monseñor Romero”, reveló el cardenal.

Rutilio Grande

El canciller de El Salvador, Hugo Martínez, expresó hoy su deseo de una "pronta


beatificación" del jesuita Rutilio Grande, asesinado en 1977 por un escuadrón de
la muerte y quien era amigo de monseñor Óscar Arnulfo Romero.
"A 41 años del martirio del padre Rutilio Grande, hacemos votos por su pronta
beatificación en reconocimiento a su labor pastoral y a su opción por los más
necesitados", publicó Martínez en sus redes sociales.

La Iglesia católica salvadoreña conmemoró este lunes el asesinato de Grande,


considerado como el “protomártir” del país centroamericano, con una
peregrinación y una misa en la central localidad de Aguilares, que fue presidida
por el cardenal Gregorio Rosa Chávez.

Romero, cuya canonización fue autorizada recientemente, fue consagrado


arzobispo en febrero de 1977 y tres semanas después fue asesinado Grande,
hecho que le llevó al inicio de una larga cadena de denuncias de graves
violaciones de los derechos e injusticias sociales hasta que fue ultimado por un
escuadrón de la muerte.

En una entrevista con Acan-Efe en 1993, el biógrafo de Grande, el también


jesuita Rodolfo Cardenal, señaló que el trabajo del religioso en Aguilares durante
cinco años fue poner en práctica las nuevas ideas sobre la pastoral
latinoamericana plasmada en los documentos de la Conferencia del Episcopado
Latinomericano de Medellín (Colombia), en 1968

Se trataba de cambiar la mentalidad resignada y fatalista de los campesinos por


una mentalidad más creativa y más consciente de la situación y de qué medios se
podían valer para remediarla”, explicó Cardenal.
El papa Francisco aseguró en octubre de 2015 que Grande y Romero, beatificado
el 23 de mayo de ese año, “son un tesoro y una fundada esperanza para la Iglesia
y para la sociedad salvadoreña” y cómo “el impacto de su entrega se percibe
todavía en nuestros días”.