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Expresión Musical a través del Canto

1. Interpretación

Se ha denominado interpretación a la ejecución de una obra musical, no sólo en cuanto a su


materialización formal sino a la observancia de todas las pautas que contribuyen a dar realidad
sonora al pensamiento y espíritu del autor. La partitura es sólo una guía inanimada que refleja una
idea creativa mucho más compleja. Sin embargo, en ella podemos encontrar las claves que nos
acercarán a la mente del compositor. Entre estas claves se encuentran:

a) Símbolos musicales que modifican la dinámica, introducen adornos, etc.


b) Términos, por lo general en italiano, indicadores de matices del carácter.
c) La música misma, con su estructura de frases y motivos.
d) El texto que el compositor ha escogido.

Según la obra de que se trate, a veces la música va en la misma dirección que el texto cantado,
describiendo la idea que lo anima, completándola o situándola en una determinada atmósfera. A
veces establece un contraste, incluso una oposición total pues comunica paralelamente una idea
contextual dramática.

2. Dramatización Interna

Aun cuando no se trate de música escrita para un personaje de una ópera o pieza de teatro
musical, el cantante siempre es portavoz de los sentimientos, ideas y motivaciones de alguien
distinto a él mismo: el poeta autor del texto o aquel a quien éste representa, o el compositor
mismo. De manera que quien canta siempre está representando a una persona real o imaginaria,
humana o arquetípica. El cantante tiene, por ello, que compenetrarse con el texto y con la manera
como la música recrea, pone de relieve, apoya o contradice ese texto.

Los cantantes, ya canten solos o en coro, no deben limitarse únicamente a los aspectos musicales
aislados de una obra, sino que tienen que adentrarse en las significaciones poéticas, reflejar
íntegramente una unión entre música y poesía, que es lo primero que el canto, como arte,
persigue.

3. Indicaciones básicas a tener en cuenta al abordar una obra musical

a) Autor, título, obra. El nombre del autor puede, por si mismo, remitir al intérprete al
período histórico en que vivió y al período musical al que pertenece. Esto lleva a
consideraciones estilísticas. Cada período musical exhibe una estética particular y la
interpretación de cada autor lleva a considerar pautas estéticas específicas que, a
menudo, forman parte no solo de un período musical sino de un lapso artístico muy
extenso y definido dentro de la historia. El estudio y la investigación de estas
particularidades estéticas permitirán abordar a cada autor con propiedad.
El título de la obra o fragmento musical nos expone su contenido temático y nos
da ciertos datos. Sabremos, así, la intención del autor con respecto a la obra, y cuál será su
contenido dramático-musical. El título puede brindar al intérprete la atmósfera general de
la obra, para así darle una interpretación acorde a la emoción que desea mostrar el autor
en la obra.

b) El texto. Contiene la idea general que se quiere comunicar. Es lo que diferencia al canto de
otras disciplinas musicales puesto que el cantante debe transmitir al oyente el mensaje en
sus dos vertientes simultáneas: melodía y texto.

Otro aspecto es el referido al contenido. El cantante debe transmitir al público lo


que el texto, el compositor y él mismo quieren comunicar. Para ello debe conocer
plenamente las características emocionales, descriptivas o representativas que todo texto
contiene. El canto es, básicamente, una dramatización interna. Es la expresión de
procesos, a veces conflictivos, que se viven internamente. El oyente capta, con mayor
profundidad, el efecto que un texto respaldado musicalmente deja en los intérpretes. Si el
texto está en un idioma distinto al propio, su traducción, palabra por palabra, es el primer
paso para comprenderlo. A todo esto hay que agregar que el aparato fonador, responde
de manera mucho más fluida cuando la imagen mental de lo que quiere cantar está
perfectamente clara. El significado del texto y sus sonidos fonéticos particulares forman,
por supuesto, parte indispensable de dicha imagen.
Musical Expression through Singing

1. Interpretation

It has been called interpretation to the execution of a musical work, not only in terms of its formal
materialization but the observance of all the guidelines that contribute to give sound reality to the
thought and spirit of the author. The score is just an inanimate guide that reflects a much more
complex creative idea. However, we can find in the score the keys that will bring us closer to the
mind of the composer. Among these keys are:

a) Musical symbols that modify the dynamics, introduce ornaments, etc.

b) Terms, usually in Italian, indicators of character nuances.

c) The music itself, with its structure of phrases and motives.

d) The text that the composer has chosen.

According to the work in question, sometimes the music goes in the same direction as the sung
text, describing the idea that animates it, completing it or placing it in a certain atmosphere.
Sometimes it establishes a contrast, even a total opposition, because it simultaneously
communicates a dramatic contextual idea.

2. Internal Dramatization

Even when it is not music written for a character in an opera or musical theater piece, the singer is
always a spokesperson for the feelings, ideas and motivations of someone other than himself: the
poet who wrote the text or the one to whom it represents , or the composer himself. So whoever
sings is always representing a real or imaginary person, human or archetypal. The singer has,
therefore, to empathize with the text and the way the music recreates, highlights, supports or
contradicts that text.

The singers, whether sing alone or in chorus, should not be limited to the isolated musical aspects
of a work, but should go into poetic meanings, fully reflect a union between music and poetry,
which is the first thing that singing, as art, pursue.

3. Basic instructions to keep in mind when approaching a musical work

a) Author, title, work. The name of the author can, by itself, refer the interpreter to the historical
period in which he lived and to the musical period to which he belongs. This leads to stylistic
considerations. Each musical period exhibits a particular aesthetic and the interpretation of each
author leads to consider specific aesthetic patterns that, often, are part not only of a musical
period but of a very extensive and defined artistic lapse within history. The study and the
investigation of these aesthetic particularities will allow to approach each author with property.
The title of the work or musical fragment exposes its thematic content and gives us certain data.
We will know, thus, the intention of the author with respect to the work, and what will be its
dramatic-musical content. The title can provide the interpreter with the general atmosphere of
the work, in order to give an interpretation according to the emotion that the author wishes to
show in the work.

b) The text. It contains the general idea that you want to communicate. It is what differentiates
singing from other musical disciplines since the singer must transmit the message to the listener in
its two simultaneous aspects: melody and text.

Another aspect is the one referred to the content. The singer must convey to the public what the
text, the composer and he himself want to communicate. For this you must fully know the
emotional, descriptive or representative features that all text contains. The singing is, basically, an
internal dramatization. It is the expression of processes, sometimes conflicting, that are lived
internally. The listener captures, in greater depth, the effect that a musically backed text leaves on
the interpreters. If the text is in a language other than your own, its translation, word by word, is
the first step to understanding it. To all this we must add that the phonetic device responds in a
much more fluid way when the mental image of what it wants to sing is perfectly clear. The
meaning of the text and its particular phonetic sounds are, of course, an indispensable part of that
image.