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LOUIS CORMAN

EL TEST
DE LOS GARABATOS
Exploración
de la personalidad profunda

K KAPELUSZ
E D I T O R I A L

Moreno 372 . Buenos Aires


Título de la edición original:

LE GRIBOUILLIS. Un test de personnalite profonde

Publicada por Presses Universitaires de France, Paris Agradecimientos

Traducción de MARÍA CELIA EGUIBAR


Esta obra es el fruto de quince años de investigaciones llevadas a cabo en
estrecha colaboración con los médicos y psicólogos del Consultorio médico-
pedagógico de Nantes.

Debo agradecer particularmente al doctor R. Boissinot, quien fue el primero


en sugerir la hipótesis de trabajo sobre la que se elaboró la interpretación del
test de los garabatos.

Agradezco a todos mis colaboradores, que recogieron e interpretaron los


miles de garabatos sobre los que se funda este estudio:

Annie Cantin Francoise Brelet-Foulard

Gertrude Corman Dr. Michel Corman

Dr. Yves Dantee Arnaud Defever

Annelle Guillemot Nadine Guillon- Vernes

Expreso también mi amplio agradecimiento a los señores Farré y Boite,


impresor y fotograbador, respectivamente, de la primera versión de esta obra,
por el cuidado que pusieron en su difícil realización.

EDITORIAL KAPELUSZ S.A. – Buenos Aires

Publicado en abril de 1971

LIBRO DE EDICIÓN ARGENTINA


ÍNDICE

PRIMERA PARTE
EL TEST DE LOS GARABATOS
Las bases de su interpretación
en psicopatología

1. Significación psicológica de los garabatos.................................................... 11


I. La interpretación grafológica de los garabatos…………………11
II. Necesidad de una interpretación original del garabato….. 12
2. La técnica de los garabatos………………………………............…………………………....14
I. El nombre en el centro de la hoja……………..…………………..…14
II. Las consignas………………………………….………………………………...15
III. Repetición del test…………………………………………………………..15
IV. Carácter dinámico del trazado……………………………………….. 16
V. Reacciones afectivas……………………………………………………..… 17
3. Evolución de la personalidad. Psicodinámica del garabato…………...............20
I. Pre-garabatos y garabatos propiamente dichos…………...…20
II. El estadio sádico-anal y los garabatos sádico-anales……...…23
III. El estadio objetal, la sublimación y los garabatos de
sublimación………………………….………....…………………….....……...……31
IV. La represión y los garabatos de represión….………………..…....…. 34
a) Garabatos centrales…………………………………………….36
b) Garabatos debajo del nombre…………………………….38
V. Las formaciones reaccionales del Yo y los garabatos
de formación reaccional………………………………………....……...41
VI. La relación a distancia y los garabatos de aislamiento...…. 52
SEGUNDA PARTE
APLICACIONES CLÍNICAS
DEL TEST DE LOS GARABATOS

1. El diagnóstico de la personalidad……………………………………………………………..59
I. La personalidad afectiva………………………………………………….……………60
II. La inteligencia………………………………………………………………………………..66
2. Los conflictos del alma infantil interpretados a través de los garabatos…. 69
I. Los conflictos con el medio…………………………………………………….……71
a) La cólera y los actos de violencia……………………………………..71
b) Oposición y encopresis…………………………………………………….76
II. Los conflictos internos……………………………………………………………...…83
a) El retorno contra sí mismo……………………………………………….84
b) Represión e inhibición……………………………………………………..86
c) Las formaciones reaccionales Yo………………………………………88
d) El aislamiento…………………………………………………………………..88
e) La regresión……………………………………………………………………..89
f) Los atrasos en la escuela debidos a causas afectivas…………91
g) Conflictos pasajeros y neurosis duraderas…………………….….93
3. Los estados neuróticos en el niño…………………………………………………………….95
I. La neurosis de angustia……………………………………………………………..…96
II. La neurosis depresiva…………………………….....……………………………….105
III. La neurosis de inhibición……………………………………........……….……...112
IV. La neurosis asténica. Las dudas y los escrúpulos……..…..…....................118 Primera parte
V. La neurosis obsesiva……………………………………………………..……………122
VI. La neurosis regresiva………………………………………………………………..…130 EL TEST DE LOS GARABATOS
4. Neurosis y psicosis del adulto…………………………………………………………………136
I. La neurosis de angustia ………….…………………………………………......……137 Las bases de su interpretación
II. La neurosis asténica…………………………………………………………………….144
en psicopatología
III. La neurosis obsesiva……………………………………………………………….….…151
IV. Psicosis……………………………………………………………………………………….156
Conclusiones…………………………………………………………………………………………………167
Validez y fidelidad del test del los garabatos……………………………………167
El punto de vista psicoanalítico…………………………………………………….…..171
Bibliografía……………………………………………………………………………………………………173
1
SIGNIFICACIÓN PSICOLÓGICA DE LOS GARABATOS

Los garabatos que hacen los niños siempre han sido considerados con
atención por los psicopedagogos, a quienes interesan todas las manifestaciones
expresivas de la espontaneidad juvenil.

Pero la idea de hacer del garabato un test de personalidad es muy reciente.


La debemos a Robert Meurisse, aparecida en su primer estudio: “Le test du
gribouillage”, publicado en 1948. 1

I. LA INTERPRETACIÓN GRAFOLÓGICA

Es interesante acotar que Meurisse es grafólogo. En efecto, no han sido los


psicólogos sino grafólogos los primeros que insistieron en el significado de los
garabatos, considerándolos, con justa razón, como la forma primitiva del
grafismo infantil. Lüdwig Klages, el célebre grafólogo alemán, menciona esto al
pasar, en sus obras,2 pero, después de Meurisse, los Bernson han hecho, tal vez,
los estudios sistemáticos más importantes sobre el tema,3 tomando como
referencia las reglas habituales del análisis grafológico.

Ese análisis se basa en la hipótesis de trabajo que afirma que la escritura de


un individuo expresa, no sólo los rasgos particulares de su inteligencia y de su
carácter, sino además su personalidad profunda, es decir, las tendencias y los
sentimientos de los cuales no tiene clara conciencia: eso se podrá saber por
medio de su escritura mejor de lo que él mismo se conoce.

1 Robert MEURISSE, Le test du gribouillage (Psych. N° 26, dic. 48 y Nº 37, dic. 1949).
(Connaissance de l'homme, nov. 56).
2 Lüdwig KLAGES, Escritura y carácter (vers. cast.) Buenos Aires, Editorial Paidós, 1959.
3 B. y M. BERNSON, Le gribouiilis des jeunes enfants (Bulletin Je graphologie, 1949).
Marthe BERNSON. Del garabato al dibujo. vers. cast. Buenos Aires. Editorial Kapelusz, 1962.

11
Llegamos aquí a la moderna noción de proyección, la cual, como es sabido, Nos dimos cuenta que, por el contrario, los garabatos son un grafismo muy
ha adquirido gran importancia en psicología después de los descubrimientos primitivo, un grafismo anterior a la comunicación social. La misma consigna de
freudianos. En electo, tal como lo ha demostrado el psicoanálisis, algunas completa libertad que rige el trazado de los garabatos y hace que éstos den
tendencias dormidas en el inconsciente, y que parecen muertas, pueden, bajo libre curso a lo que hay en nuestra personalidad de menos elaborado, de menos
ciertos estímulos, despertar a la vida y manifestarse en la conducta del sujeto, socializado, a la expresión del fondo del inconsciente salvaje en que se agitan
sin que éste tenga conciencia de los móviles que lo impulsan a actuar. Se dice confusamente nuestras tendencias más primitivas.
entonces que esas tendencias se proyectan directamente en la conducta. Por
ejemplo, el sujeto que escribe tiene conciencia del significado de lo que escribe, Por consiguiente, sin dejar de reconocer que el gesto gráfico tiene, en la
pero no del movimiento que gobierna su pluma, el cual es automático, y sin escritura y en los garabatos, significados comunes, pensamos que el buen
embargo, su estado de ánimo profundo se expresa en la escritura. método científico consiste en no confundirlos y en averiguar en qué difieren los
garabatos de la escritura, elaborando, mediante el estudio de los mismos, un
Ahora bien, con los garabatos ocurre lo mismo que con la escritura: método de interpretación que les sea propio.
Meurisse fue el primero que tuvo la idea de considerar al garabato (que llama
"garabateo") como una proyección de la personalidad profunda del sujeto que Considerando pues el garabato como un test de proyección, pensamos que,
lo traza, pudiendo por lo tanto constituir un verdadero test de proyección. para interpretarlo correctamente, debíamos comenzar por examinar cuáles son
las tendencias de la personalidad profunda que se proyectan en él.
Esto nos permite comprender que se hayan podido aplicar a los garabatos
las reglas del análisis grafológico y obtenido así deducciones psicológicas muy En efecto una de las premisas fundamentales de la psicología proyectiva es
interesantes. Recordemos aquí suscintamente que, en grafología, se evalúan la la de que los diversos tests de proyección no son equivalentes, pues según el
amplitud de los trazos, la fuerza, la forma, la dirección, la localización, la estímulo usado para suscitar la proyección, vemos manifestarse planos
rapidez, el ritmo y la armonía de los mismos y que cada una de estas diferentes de personalidad. Se debe, pues, en cada caso, examinar el nivel de
características tiene, como es sabido, un significado grafopsicológico personalidad que se proyecta, pues de su nivel dependerá el método de
determinado. interpretación que se utilice.

Meurisse ha agregado a este esquema clásico complementos sumamente Este estudio original es lo que presentamos a continuación. El mismo nos ha
sugestivos referentes a la personalidad profunda, y ha desarrollado aún más la permitido, como se verá, llevar mucho más lejos que nuestros predecesores, la
noción de test de proyección. interpretación de los garabatos y su provechosa utilización en clínica.

II. NECESIDAD DE UNA INTERPRETACIÓN ORIGINAL


DEL GARABATO

Sin embargo, cuando quisimos utilizar al garabato como test de


investigación psicoclínica, apoyándonos en los estudios de Meurisse y de
Bernson, nos vimos detenidos en nuestras interpretaciones.

Advertimos entonces que había, al comienzo, un error de método y que era


excesivo asimilar el garabato a la escritura. La interpretación por medio de las
reglas grafológicas ha sido estudiada para la escritura, es decir para un grafismo
muy elaborado, muy socializado, un grafismo en el que la personalidad se
expresa disciplinándose, para lograr esa necesaria comunicación con los demás
y que es el objeto esencial del texto escrito.

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II. LAS CONSIGNAS

Meurisse ha dado instrucciones muy precisas para la ejecución de su test de


los garabatos. Quiere que se comience siempre en el mismo lugar, dos
centímetros más arriba del nombre y qué, partiendo de ese punto así
establecido, se garabatee durante un minuto y medio, sin levantar el lápiz y sin

2 detenerse. De este modo, se pretende asegurar al test condiciones de ejecución


constantes, que deben permitir luego una fácil estandardización.

LA TÉCNICA DE LOS GARABATOS Nosotros con esto no podemos seguir a dicho autor. Como ya mostraremos
(al final de esta obra, al tratar de la validez del test), en los tests de proyección
Antes de penetrar en la interpretación del test del garabato, vamos a indicar hay que elegir entre una técnica standard, que imponga las mismas reglas a
la técnica que hemos empleado. todos los sujetos, dejando que las diferencias individuales se manifiesten sólo
dentro de límites muy estrechos, pero facilitando, en cambio, las
El test del garabato es una prueba simple, de ejecución rápida y sencilla y
comparaciones estadísticas, y una técnica libre, que deje que cada personalidad
que encuentra fácilmente ubicación en el curso de los exámenes médico-
individual exprese toda su originalidad, permitiéndonos así analizarla en
pedagógicos, donde no se dispone de mucho tiempo. La consigna es
profundidad. En nuestro caso, hemos optado por esta segunda técnica, puesto
completamente elemental: se da al sujeto una hoja de papel blanco (bastante
que lo importante aquí no es comparar un sujeto con los demás (y en particular
resistente) y un lápiz negro (con mina medianamente blanda), y se le dice:
con los sujetos normales) sino apreciarlo en su individualidad propia y poder así
“Garabatee en esta hoja”. En el caso de niños mayores (o aun de adultos) que
captar las motivaciones dinámicas profundas de su conducta o de sus
se sorprenden a veces de esa orden, debemos ocasionalmente agregar:
trastornos.
“Imagínese usted que vuelve a la infancia, a la edad en que todavía no sabía
escribir y garabatee esta hoja como le gustaba hacerlo a esa edad”. Para que el Volviendo a la libertad en la técnica, veremos, por ejemplo, que muchos
sujeto afloje su tensión, se puede añadir: “Abandónese por completo a su sujetos limitan sus garabatos a la zona que está debajo del nombre; éstos
fantasía”. partirán, pues, de un punto subyacente al nombre y les molestaría la consigna
contraria de Meurisse. De igual modo, el tiempo empleado por el sujeto para
I. EL NOMBRE EN EL CENTRO DE LA HOJA
trazar sus garabatos suministra indicios preciosos: algunos acaban rápido; otros,
A partir de Meurisse, se acostumbra pedir al sujeto que comience por por el contrario, no terminan de repetir compulsivamente los mismos trazos; y,
escribir su nombre en el centro de la hoja. Se trata, en efecto, de un excelente tanto en un caso como en el otro, imponerles un tiempo determinado sería
medio de centrar los garabatos con relación al Yo del sujeto: por un lado el Yo contrario al desarrollo espontáneo del test. Así también las veces que se levanta
personal, íntimo, representado por el nombre de pila; por el otro el Yo familiar, el lápiz y las interrupciones en el curso del trazado nos dicen mucho acerca de
social, presentado por el patronímico. Ocurre a veces que el sujeto pregunta las inhibiciones del sujeto y sus rupturas de contacto, y la consigna que lo
cuál de sus dos nombres debe escribir, o si debe escribir los dos. Conviene prohíbe no es conveniente.
responderle que goza de libertad para hacer lo que guste.
III. REPETICIÓN DEL TEST
A los niños pequeños, que no pueden escribir su nombre aún, puede
Nuestra técnica comporta la realización de dos garabatos sucesivos. Lo
dárseles la consigna de dibujar un muñeco en el centro de la hoja y decirles
motiva el hecho de que, en un gran número de casos, el sujeto titubea ante el
luego: “Ese muñequito eres tú”.
carácter insólito de la prueba a que se lo somete y produce garabatos que
llevan la marca de una fuerte inhibición. Si se le hace repetir en seguida la
prueba, el sujeto, o reproduce el mismo trazado de la primera vez, en cuyo caso

14 15
se puede llegar a la conclusión de que el estado de inhibición es habitual en él, muy especial, la tendencia de algunos sujetos a volver a pasar una y otra vez,
o bien se libera en un trazado más amplio, lo cual nos indica que su inhibición por el mismo lugar de la hoja, tendencia compulsiva ligada frecuentemente a
era pasajera y, muy probablemente, debida al carácter puco usual de la prueba. una fijación morbosa relacionada con la zona en cuestión, como ya lo hizo notar
Meurisse.
De manera más general, el test de los garabatos puede repetirse sin
inconveniente gran número de veces. Más aún, se recomienda hacer varios, a V. REACCIONES AFECTIVAS
diversos intervalos de tiempo, si se quieren extraer conclusiones valederas.
Desde este punto de vista, sucede con el garabato lo mismo que con el texto Hay que observar también las disposiciones afectivas del sujeto en el
escrito; es sabido que un grafólogo sagaz no se aventura a hacer el retrato de momento en que garabatea.
un individuo basándose en un documento único, sino que pide que se le
Los garabatos amplios y vigorosos se ejecutan, en general, con alegría, y es
presenten varios y de distintas fechas, a fin de observar en ellos los caracteres
evidente que, en este caso, el sujeto siente un gran placer en exteriorizar sus
gráficos permanentes, que le permitirán deducir los rasgos que dominan en la
pulsiones. Puede ocurrir, aún, que el sujeto tenga luego„ oscuramente,
personalidad estudiada. Del mismo modo, el intérprete de los garabatos debe
conciencia de haber hecho algo “inconveniente” y dirija al psicólogo una mirada
hacer repetir varias veces la prueba a fin de ver si el sujeto reproduce siempre
de vergüenza o de temor.
los mismos trazos o si difieren de un test a otro. En el primer caso, podemos
estar seguros de que esos trazos corresponden a rasgos de personalidad Los garabatos inhibidos son hechos, en la generalidad de los casos, con
constantes; en el segundo caso, por el contrario, puede inferirse que la mucha seriedad, y a veces hasta con una disposición de ánimo melancólica.
situación psicológica del sujeto varía según los momentos.
Una vez cumplido el test, conviene consignar también la impresión afectiva
En cierta medida, una personalidad bien equilibrada, capaz de adaptarse producida en el sujeto por su realización, algunos están contentos. Otros, en
dócilmente, presentará variaciones en sus garabatos sucesivos según las cambio, expresan su disconformidad. Señalemos, en particular, el malestar que
condiciones del ambiente. Por otra parte, esas condiciones pueden ser causa frecuentemente el garabato que pasa sobre el nombre; muchos sujetos
provocadas experimentalmente. Por ejemplo, suscitando en el sujeto se avergüenzan de lo que han hecho y declaran que no está bien garabatear
sentimientos momentáneos de exaltación o de depresión, se pueden obtener sobre el nombre, que es sucio o que está prohibido. Vemos algunos que,
garabatos reveladores de esos estados particulares de ánimo. Del mismo modo, habiendo casi borrado su nombre con sus garabatos, repasan luego todas las
los garabatos hechos después de un psicodrama en que el sujeto, como ocurre letras para que sea nuevamente legible.
a menudo, ha descargado fuertes pulsiones agresivas, pueden expresar en sus
trazos la liberación que se ha producido. Veremos, por otra parte, que en el También puede resultar interesante hacer interpretar los garabatos por el
curso de una psicoterapia es posible a menudo seguir los progresos realizados a autor mismo, en la medida en que éste pueda luego comprender el significado
través de la evolución de los garabatos trazados después de cada sesión. simbólico de su trazado.

IV. CARACTÉR DINÁMICO DEL TRAZADO Anticipándonos a nuestro capítulo de interpretación, podemos decir aquí
que, en los garabatos, se proyectan muchas pulsiones agresivas de las cuales el
Como vimos, los garabatos no son dibujos, sino un acto gráfico. Por lo tanto, sujeto puede, a través de su ademán, tomar conciencia. He aquí dos ejemplos:
la manera en que se hacen tiene tanta importancia como el trazado final y es
indispensable observar al sujeto mientras hace sus garabateos. Es decir, que El primero lo proporciona un niño de 11 años, muy celoso de su hermano
debemos notar el punto de partida del trazado, su dirección progresiva o menor, pero muy contrariado en su instinto de rivalidad por las severas
regresiva, ascendente o descendente, la zona que cubre primero y la rapidez de censuras de sus padres; como consecuencia, se ha vuelto tartamudo; pero no
su ejecución, signos todos éstos de los cuales veremos la importancia para la tartamudea durante los psicodramas, cuando puede exteriorizar libremente sus
interpretación del test. Debemos consignar, por ejemplo, por tener un valor pulsiones agresivas. Luego de uno de esos psicodramas trazó estos garabatos

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intensamente agresivos, con los cuales borró, en particular, su nombre (de lo final, impaciente, garabateaba la hoja y la rompía, lo cual le obligaba a empezar
cual veremos más adelante el significado). Invitado a decir lo que piensa de sus de nuevo.
garabatos, dice que es una explosión y que el “pajarito” se ha escapado hacia
arriba, a la derecha, “donde está bien” (fig. 1). Vemos, pues, actuar en sus garabatos el mismo proceso dinámico que nos
muestra la conciencia profesional incapaz de dominar por completo las
pulsiones agresivas subyacentes. 1

En el capítulo siguiente, a propósito del caso del joven Yves, veremos otro
ejemplo notable en que la interpretación simbólica suministrada por el sujeto
coincide con el análisis científico que hicimos nosotros (fig. 8).

Figura 1. El pajarito que voló se encuentra en el pequeño rectángulo, arriba, a la


derecha.

EI segundo ejemplo es de un hombre de 40 años, atacado de neurosis


obsesiva, caracterizada por dudas incesantes, con rituales y verificaciones. Es
sabido que, en esta neurosis, la carga agresiva interior es fuerte, pero que es
anulada por una poderosa censura. Sin embargo, en el caso de nuestro sujeto, Figura 2. Garabatos de neurótico obsesivo.
la censura cede a veces y deja que se exterioricen, si bien en el plano
puramente ideal, sin tentativas de realización, ideas asesinas, sobre todo con
relación a su esposa. Invitado a hacer garabatos, el sujeto no se presta a ello de
buena gana, se somete, empero, y traza con bastante rapidez las volutas que
vemos aquí, para terminar con un gesto violento que se imprime en el trazo
grueso y negro en dirección H-D (hacia arriba y a la derecha) (fig. 2).
1 Todos los garabatos reproducidos en esta obra han sido hechos en el tamaño 21 x 27 cm. Las
Interrogado, declara que eso le recuerda algunos informes que le tocaba
reproducciones miden la cuarta parte del tamaño original. Hemos tachado u ocultado el nombre del
redactar, informes que sus colegas escribían sin ningún cuidado, pero que él se sujeto (cuando él mismo no lo hizo al garabatear) a efectos de respetar el secreto profesional.
consideraba obligado a preparar con mucha conciencia. Ocurría, a veces, que al

18 19
3
EVOLUCIÓN DE LA PERSONALIDAD
PSICODINÁMICA DEL GARABATO

I. PRE-GARABATOS Y GARABATOS PROPIAMENTE DICHOS

Así como la escritura no expresa la personalidad del que escribe sino cuando
las dificultades del aprendizaje han sido vencidas y por consiguiente la misma se
ha vuelto automática, a su vez, el garabato no expresa al comienzo lo que
expresará más tarde, cuando el niño adquiera el dominio de sus movimientos y
ademanes.
Figura 3. Pre-garabatos en forma de flechas.
Hay, pues, en el niño, entre los 2 y 3 años, un estadio que se podría llamar
estadio del pre-garabato: la mano halla dificultad en sostener bien el lápiz y en
mantener el contado con la hoja de papel; el movimiento se efectúa de manera
impulsiva Por otra parle, a esa edad, la expansión vital es reducida y esa
reducción se traduce en gestos de poca amplitud.

Vemos entonces dos tipos de garabatos:

1°) El garabato en forma de flechas, compuesto de trazos cortos, lanzados


en todas direcciones, al azar de los movimientos impulsivos (fig. 3).

2°) El garabato en redondeles o círculos, formado por curvas cerradas sobre


sí mismas y repetidas en forma monótona en diversos lugares de la hoja (fig. 4).

Una variedad de esta segunda forma consiste en redondeles muy pequeños,


trazados de manera imperfecta y diseminados por toda la superficie de la hoja
(fig. 5); cuando esta forma se presenta en una edad más avanzada, es
característica de la deficiencia mental de los niños mogólicos.

Estos pre-garabatos tienen ya alguna relación con las tendencias vitales del
Figura 4. Pre-garabatos en redondeles o círculos.
carácter.

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En general los garabatos en forma de flechas expresan fuertes descargas de Para una mayor claridad didáctica, vamos a sintetizar en este capítulo las
agresividad, mientras que los garabatos en formas circulares indican un carácter nociones adquiridas acerca del garabato, describiendo primeramente la
dulce y conciliador (tal es, en particular, el caso de los mongólicos). Por otra evolución de la personalidad del niño y dando luego los garabatos
parte, la falta de unión entre las diferentes partes del trazado, muy carac- correspondientes a cada una de las fases de esa evolución.
terística de esa edad, traduce los bruscos impulsos experimentados por el niño
y, correlativamente, carencia de vínculos asociativos, tanto en la acción como En esta descripción haremos amplio uso del concepto psicoanalítico, el cual
en el pensamiento. arroja clara y abundante luz sobre el desarrollo psíquico del niño y sobre los
trastornos que en él se producen.
Sin embargo, para que los garabatos adquieran pleno significado
psicológico, es menester llegar a la fase siguiente de la evolución psicomotriz, el I. EL ESTADIO SÁDICO-ANAL Y LOS GARABATOS SÁDICO-ANALES
estadio motor controlado.
Una de las adquisiciones más preciosas del psicoanálisis es el haber
mostrado cómo se establecen las relaciones del niño con las personas que lo
rodean, la familia primero, la sociedad luego, poniendo especial acento en la
parte importante que pertenece a la vida instintivo-afectiva en el
establecimiento de esas relaciones.

La psicología clásica destacaba el egoísmo del niño como una necesidad vital
vinculada con las exigencias de su desarrollo, mientras que la preocupación por
los otros, bajo el nombre de altruismo no se manifestaba sino más tarde, como
tina especie de conquista moral sobre el egoísmo primitivo.

El psicoanálisis ha buceado con mayor profundidad, mostrando que la


evolución llamada “moral” está estrictamente condicionada por factores
biológicos.

En efecto, al comienzo, el niño pequeño sólo vive “para sí mismo”, y las


personas que lo rodean no son consideradas por él como “sujetos” autónomos,
con existencia y necesidades propias. El niño no puede considerarlos sino en
función de sí mismo, de sus necesidades personales, es decir que sólo son para
él simples instrumentos de sus necesidades. Todo lo quiere; el mundo entero le
pertenece; su capricho tiene fuerza de ley y no se preocupa en absoluto por las
Figura 5. Garabatos de un mogólico.
molestias que su conducta pueda causar a sus semejantes.
En efecto, sólo cuando el niño extiende su campo de acción y no se halla
Este primer estadio de la vida infantil se llama precisamente estadio no
prisionero dentro de un reducido círculo de expansión y ha adquirido un buen
objetal, por el hecho de que el niño no mantiene relaciones con objetos
dominio de sus movimientos, es capaz de evolucionar sin dificultad en el
independientes de sí mismo. En este período, por ejemplo, el niño está
espacio vital de la hoja blanca en que garabatea y de dominar su trazado; sólo
estrechamente unido a su madre-nodriza, que es, en cierto modo, una parte de
entonces –decimos– se pueden expresar todos los matices de ese trazado como
él mismo, pues está ahí para servirlo, para proveer a su subsistencia y a su
libre expresión de la personalidad.
protección y carece, por decirlo así, de existencia fuera de esa función.

22 23
Este estadio no-objetal comporta dos estadios diferentes, que se suceden en El uso muy difundido de palabras que representan suciedad o heces y
la evolución: el estadio oral y el estadio anal. vocablos similares son, naturalmente, derivados directos de esa impulsividad
sádico-anal.
El estadio oral, que comprende aproximadamente el primer año de vida, es
aquel en que predominan exclusivamente las funciones de nutrición. La avidez Durante estos estadios, la vida instintiva predomina, y cuando no es objeto
es insaciable, a causa de las considerables exigencias del crecimiento. Las de censuras inhibidoras por parte de los que rodean al niño, se exterioriza en
relaciones de objeto ligadas a esa avidez oral, son tales que toda unión con un pulsiones violentas. Es la edad en que los niños se muestran glotones, muerden,
objeto es vivida y pensada en términos de incorporación oral. Todo lo agradable se ensucian, se mueven mucho, rompen todo lo que encuentran, y lo hacen con
se absorbe y, en primer lugar, el cuerpo de la madre-nodriza, representado por la mayor alegría. No soportan que se les impida hacerlo y despliegan en ese
su leche. Todo lo desagradable se rechaza, se escupe. No hay término medio. caso toda su agresividad en un recrudecimiento de violencia y de cólera.
Para ser aceptado, el objeto debe ser enteramente agradable, es decir, colmar
íntegramente los deseos del niño. Si es frustrante es el “objeto malo”, contra el Los garabatos. Cuando, en ese estadio, se da al niño una hermosa página
cual se desata la agresividad en forma de mal humor, gritos y lágrimas. No hay blanca y un lápiz negro, la tratará manipulando el lápiz como un arma ofensiva,
aún lugar para el conocimiento del objeto tal como es, en su realidad de objeto, así como trata a los que lo rodean. Es decir que exteriorizará, libre,
ora grato, ora frustrante. Es el ambiente de los cuentos de hadas, con la muy impulsivamente, sus instintos con todo el brío de su edad y, como ya hemos
marcada oposición entre el hada buena y la bruja mala. dicho, sin ninguna consideración por los demás.

El estadio anal (entre 1 y 2 años) es aquel en que se establece un comienzo Los demás, en este caso, son la página blanca. El niño va a macularla con
de movilidad voluntaria (ademanes, marcha, masticación) y, al mismo tiempo, numerosas rayas trazadas con violencia, llegando hasta arrugarla, perforarla y
un comienzo de control de los esfínteres. El niño cumple sus funciones de rasgarla. No se detiene sino cuando la página está completamente cubierta y la
evacuación y es dueño de hacerlo donde y cuando le plazca, sin preocuparse mina del lápiz gastada hasta la madera. Tales son los garabatos sádico-anales,
por las molestias que eso pueda causar a los que lo rodean. Pero éste es que indican todos los rasgos de carácter de ese estadio (fig. 6).
también el estadio en que el niño podrá a pedido de la madre hacer sus
Semejantes garabatos son frecuentes y, observándolos en el Consultorio
necesidades en un momento y en un lugar dados, en pocas palabras, tornarse
Médico-Pedagógico de Nantes, nuestro alumno R. BOISSINOT elaboró una
limpio. Dispone así de un medio muy eficaz para presionar a los que lo rodean y,
interpretación de los garabatos sobre las bases doctrinarias del psicoanálisis.1
si tiene algún motivo de queja sobre el modo en que se han comportado hasta
Según Boissinot, “los garabatos, derivados del pintarrajeo y del borroneo se
entonces con él, puede manifestar abiertamente su agresividad manteniéndose
inscriben en el registro de las actividades sádico-anales”. Y agrega que lo que da
sucio. Esta posibilidad, muy frecuente, es la que ha llevado a los psicoanalistas a
a los garabatos su valor como test es el hecho de que “los mismos interrogan,
agregar la palabra sádico a la palabra anal y a describir ese estadio como sádico-
precisamente, esa fase tan fértil en conflictos, situada en el umbral de la de
anal. 1
Edipo; y en la cual muchos de los niños que vemos quedan detenidos, o hacia la
Cuando las pulsiones del estadio sádico-anal persisten más tarde, pueden, cual regresan”.
además de sus manifestaciones directas, excrementales, manifestarse también
Un cierto número de los sujetos que son invitados a hacer garabatos toman
por una marcada tendencia a la suciedad y por un comportamiento y un
conciencia de ese carácter sádico-anal de los mismos y, tironeados entre sus
vocabulario obscenos.
pulsiones instintivas y las prohibiciones de su censura, se sienten muy
1 A decir verdad, la distinción entre período oral y período anal es demasiado incómodos.
esquemática. Cuando la pasividad de los primeros meses cede el lugar a la movilidad activa y a la
posibilidad de morder, hay un periodo sádico-oral mediante el cual se establece una continuidad 1 R. BOISSINOT. “L'interprétation du gribouillis de l’enfant en fonction des données
con el sádico-anal. Un poco más adelante, veremos que los garabatos llamados “sádico-anales” psychanalitiques” (Comunicación inédita hecha ante el Groupement médico-psychologique de
caracterizan también a algunos niños detenidos en el estadio sádico-oral. Nantes, 1960).

24 25
Figura 7. Observación 1.

La prueba de ello nos la da un psicodrama sobre la escuela, cuyo tema dicta


en estos términos. Asumiendo el papel del alumno, dice al maestro: “Para ser
buen alumno, hay que hacer la rabona, saber cruzar el río a nado, saber
descubrir nidos, no saber las lecciones, manchar los cuadernos y hacer
batifondo”.

Figura 6. Tipo de garabatos sádico-anales.

Observación 1. Hemos visto así el ejemplo de Ives, un niño de 12 años,


traído al Consultorio a causa de sus accesos de cólera y sus reacciones de
indisciplina en la escuela, unos y otras severamente censurados por un padre
muy autoritario y hasta brutal. Invitado a hacer garabatos, comienza por
negarse. Luego, ante nuestra insistencia, dibuja un barco, como hacen a
menudo en ese caso los inhibidos. Obtenemos a continuación las pocas y muy
disciplinadas olas que se ven en la parte inferior del dibujo, y hay que ponerse
muy insistente para conseguir que una ola pasase por sobre el barco (figura 7).

Ahora bien, durante la entrevista llevada a cabo a continuación, el niño nos


declaró: “Los garabatos no me gustan. Parecerían una cola de vaca o de asno
que se mete en un balde de pintura… de suciedad espesa y embadurna todo”.

Luego, inspirado por su comentario, nos hizo el segundo dibujo que vemos
aquí (fig. 8), diciendo: “El maestro dibuja un asno en el pizarrón. Se va y,
durante ese tiempo, el asno mete la cola en un excremento espeso y
embadurna todo el pizarrón”. El asno es él mismo, claro está, y el maestro
contra el cual exterioriza su agresividad sádico-anal es; a la vez, el maestro y el Figura 8. Los garabatos del asno (Observación 1).
padre, las dos autoridades a las que el niño se opone.

26 27
direcciones y que se imprimen vigorosamente en la hoja hasta el punto de ser
visibles al dorso de la misma. En tal caso, por lo demás, cuando se observa al
Con este psicodrama, el niño nos da un excelente ejemplo de ese espíritu de sujeto, se percibe directamente ese carácter agresivo en la violencia de su
contradicción que se opone sistemáticamente a las disciplinas educativas y que gesto.
los psicoanalistas atribuyen a una detención en el estadio sádico-anal. Pero
todo ésto no ocurre sin un intenso conflicto interior, y el niño, si bien desea La mayoría de las veces, la agresividad se expresa con líneas rectas y
liberar sus pulsiones, se siente lleno de angustia en el momento de hacerlo; de ángulos, hecho éste bien conocido por los grafólogos. Sin embargo, no ocurre
ahí su actitud reticente al principio y, al final, muy ambivalente ante el test. siempre así, y los garabatos en redondeles o círculos pueden también, cuando
son trazados con mucho vigor, significar fuertes pulsiones hostiles (fig. 9). Esta
forma de expresión se observa con cierta frecuencia en el sexo femenino.

Pero hay otros casos en que la agresividad no es tan evidente. Aquí el


ademán es lento, parsimonioso, desprovisto de toda impetuosidad. Al ver
actuar al sujeto, se diría que una penosa obligación lo fuerza a ennegrecer
pacientemente la hoja, sin que parezca experimentar ningún placer.

Figura 9. Garabatos sádico-anales en redondeles o círculos.

Aplicando la hipótesis de trabajo de Boissinot al estudio de los


numerosísimos garabatos recogidos en nuestro consultorio, pronto nos
convencidos de su exactitud y, gracias a ella, hemos podido hacer fructíferas
interpretaciones que aclaran nuestros problemas clínicos.

Hemos dicho que la fuerza de expansión vital, cuando no es contrariada, se Figura 10. Garabatos sádico-anales negros.
expresa en garabatos muy amplios, que cubren toda la página y son trazados
con rasgos gruesos fuertemente marcados. El conjunto evoca más bien el duelo triste que la batalla alegre. Y esa
impresión de tristeza que se apodera del observador es igual a la que se asocia
El carácter agresivo de esos garabatos sádico-anales salta a la vista en todos al ennegrecimiento en otros tests, como por ejemplo el árbol de Koch (fig. 10).
los casos en que abundan los rasgos acerados que parten hacia todas las

28 29
¿Cómo conciliar la forma sádico-anal de los garabatos ennegrecidos con ese Por el contrario, cuando domina la depresión, los garabatos están trazados
carácter triste? A esta pregunta, podemos responder analizando los conflictos tristemente, sin energía (a menudo con la mina del lápiz acostada de lado) y el
suscitados en el niño por su agresividad. En las primeras etapas de la vida, la resultado es lo que llamamos garabatos esfumados (fig. 11).
agresividad es salvaje, sin medida. Pero las personas contra las cuales se ejerce,
es decir los padres, son mucho más fuertes que el niño, de modo que éste no III. EL ESTADIO OBJETAL, LA SUBLIMACIÓN
puede sentir fuertes pulsiones agresivas sin experimentar en seguida el temor Y LOS GARABATOS DE SUBLIMACIÓN
de ser castigado por la ley del Talión. Como consecuencia, en ese período, la
La evolución psíquica del niño —tanto la espontánea como la influenciada
agresividad trae muy a menudo una reacción depresiva.
por la educación— llega, poco a poco, a la socialización de los instintos. Es decir
Los garabatos negros significan pues, la vez, agresividad salvaje y reacción que las pulsiones instintivas pierden progresivamente su carácter salvaje,
depresiva inmediata. exclusivo, egoísta, y que su satisfacción no tiene ya lugar únicamente bajo el
signo del capricho, sin considerar en absoluto las exigencias de los demás, sino
que ahora el sujeto toma en cuenta el interés propio de las personas que lo
rodean.

Las pulsiones instintivas consienten entonces en no satisfacerse sino en


condiciones precisas y limitadas, de acuerdo con las reglas de la vida social,
reglas éstas que salvaguardan la libertad y la satisfacción de los demás. Esta
socialización o sublimación de los instintos corresponde a la noción moral de
altruismo y al establecimiento de las relaciones de objeto.

Para los psicoanalistas, este estadio, llamado objetal, se confunde con la


fase edipiana del desarrollo sexual, fase en que el niño considera a su padre y a
su madre no ya como funciones de sí mismo, sino como a seres autónomos, que
tienen existencia propia, y cuya autonomía respeta desde ahora en sus
relaciones con ellos.

Garabatos. En el trazado de los garabatos, esta sublimación de los instintos


se manifiesta de varias maneras:

1°) Al no tener más la pulsión vital su carácter primitivo e irrefrenable, el


Figura 11. Garabatos esfumados
trazo que la expresa es más delicado, menos grueso y menos negro y se
Según las disposiciones naturales propias del sujeto, y también según el imprime con menor vigor en la página.
grado de severidad de los padres, la que domina es, ora la agresividad, ora la
2°) La mayor flexibilidad de los impulsos vitales y la mayor facilidad de
depresión. El primer caso es más frecuente entre los varones, a causa de su
adaptación se expresan en el trazado con una preponderancia de las líneas
instinto de rebelión más desarrollado; el segundo es más frecuente entre las
curvas sobre las rectas.
niñas, a causa de su docilidad natural.
3°) Al mismo tiempo, el trazado es continuo, sin rupturas, y esto, como
Los garabatos expresan esas diferencias. Cuando domina la agresividad,
demostraremos al hablar de la defensa por “aislamiento”, indica un contacto
están trazados con exaltación, vigor, rapidez, y los rasgos agudos son
mantenido en forma permanente con lo que está alrededor.
numerosos.

30 31
4°) El trazado es más abierto, es decir que los trazos no cubren toda la 6°) Finalmente, los garabatos de sublimación pasan libremente por encima
página, sino que dejan zonas blancas intactas. Es importante señalar aquí que la del nombre, aunque sin cubrirlo nunca. Esto es signo de que las pulsiones no
página blanca representa lo que está alrededor y el trazo de los garabatos el están en conflicto con el Yo, sino asociadas a él en un buen compromiso de
impulso vital que imprime su marca en ese medio. Las zonas blancas adaptación (fig. 12).
circunscriptas por los trazos representan pues las zonas del mundo exterior con
las que el impulso vital entra en relación, si bien considerándolas y respetando Los garabatos de sublimación aparecen bastante temprano (hacia los 3 ó 4
su integridad. años). Son, en efecto, contemporáneos del control de los esfínteres y de la
obediencia libremente consentida a lo que piden los educadores. Pero, al
comienzo, son incompletos, ya que la página blanca está todavía muy cargada
de trazos negros. Sólo después de la pubertad tomarán su aspecto definitivo y
puede decirse que cuantas más y más extensas sean las zonas blancas que los
garabatos presenten entre sus trazos, mejor es la sublimación instintiva que
expresan.

Figura 12. Garabatos de sublimación.

5°) El trazado de los garabatos de sublimación se extiende por toda la pagina


(sin desbordar, empero, nunca, fuera de ella). En efecto, contrariamente a la
represión, de la cual hablaremos más adelante, que restringe las pulsiones
reprimiéndolas y cerrándoles todo acceso a la conducta, es decir que las
suprime cuantitativamente, sin modificar en nada su naturaleza, la sublimación Figura 13. Garabatos de amplia formación reaccional.
modifica las pulsiones cualitativamente, sin debilitar para nada su potencial
energético y sin reducir su campo de expansión. Con una reserva, sin embargo; existe un límite ideal para la distribución de
lo negro y blanco; más allá de ese límite, es decir, cuando existe un excesivo
predominio de las zonas blancas, la sublimación está obstaculizada por las
fuerzas inhibitorias de los instintos, como veremos al tratar las formaciones
reaccionales.

32 33
IV. LA REPRESIÓN Y LOS GARABATOS DE REPRESIÓN Hay diversas variedades de garabatos de represión según la forma del
trazado (1°) y según su ubicación (2°).
Es sabido que la condición esencial para una buena sublimación de los
instintos es la influencia de una educación tolerante, benévola, en una palabra, 1°) Hay dos formas principales de trazado.
una educación hecha con amor y respeto por la naciente personalidad del niño.
El primero es de tipo sádico-anal, es decir que ocupa una zona y la
Por el contrario, cuando las restricciones aplicadas por los educadores a la ennegrece completamente sin dejar ningún espacio en blanco.
vida instintiva del niño son demasiado duras, el choque que se produce entre
las pulsiones instintivas y las prohibiciones paternas es violento y bloquea a Podemos deducir en ese caso la existencia de un conflicto psíquico que
cada uno de los antagonistas en su posición. Hay violencia de una y otra parte. opone un instinto que ha quedado en su primitivo estado salvaje a una censura
Las pulsiones instintivas conservan su carácter salvaje sin socializarse y el Yo, represiva totalmente externa, impuesta por la violencia.
intérprete de las prohibiciones paternas, pone de manifiesto un salvajismo igual
Ocurre en tales casos que, de cuando en cuando, se produce un
para reprimirlas.
resurgimiento del instinto reprimido en forma de cólera o de conductas
Por momentos, las pulsiones son las más fuertes y el comportamiento del perversas y, cuando es así, los garabatos comportan trazos agudos y agresivos.
sujeto es entonces violento y antisocial. Es así como, en el caso de los niños En otros casos, en cambio, la restricción impuesta al instinto engendra una
llamados temperamentales, se observan a menudo garabatos de tipo sádico- tendencia depresiva, y los garabatos son entonces de tipo esfumado.
anal agresivo.
La segunda forma comporta un trazado abierto, como en la sublimación,
Otras veces, el Yo, alentado por el apoyo de los padres, consigue dominar pero que difiere de ésta por su poca extensión. Como pronto veremos, el Yo
las pulsiones, no anulándolas, lo cual sería imposible, sino rechazándolas hacia que reprime ha logrado aquí asegurarse el predominio sobre el instinto
el inconsciente. Pero entonces, la fuerza vital del sujeto se ve disminuida, por reprimido intensificando en la conciencia las tendencias exactamente contrarias
una parle de toda la energía impulsiva rechazada; por otra, de toda la energía a las tendencias reprimidas, y ese predominio es tan fuerte que constituye, para
que el Yo debe gastar para mantener ese rechazo. el sujeto, una segunda naturaleza. Esto explica el hecho de que sea ella la que
se expresa en los garabatos y no en la primitiva pulsión instintiva. Por ejemplo,
La represión crea la situación conflictiva tipo, en el sentido que la el sadismo anal está supercompensado por una excesiva tendencia a la limpieza
personalidad del sujeto es esclava de la lucha constante que debe sostener es ésta objetivada en el trazado depuradísimo de los garabatos.
contra los instintos y no es libre de proyectar su fuerza a toda la extensión de su
espacio vital. Se dice entonces en psicoanálisis que la represión se ha completado con las
formaciones reaccionales del Yo. Observemos bien que aquí, el conflicto no
Garabatos. Los garabatos de represión se caracterizan esencialmente por existe ya entre el instinto y una censura paterna exterior, sino en el interior
esa limitación de expansión. Permanecen encerrados en una parte de la página, mismo de la personalidad, entre el instinto y la censura del Yo.
dejando por consiguiente grandes zonas en blanco.
1 “El significado de las zonas blancas en el test de la aldea” (Comunicación con fecha 22 de
mayo de 1960 al Grupo de estudios del Test de la Aldea). En este estudio, hemos mostrado que las
Esas zonas blancas representan partes del medio ambiente donde las
zonas que quedan vacías en la construcción de la aldea son muy a menudo zonas prohibidas. La
pulsiones del sujeto no se manifiestan. No son zonas donde no hay nada, sino, prueba de ello es el hecho que, cuando interrogamos al sujeto sobre esas zonas, nos enteramos de
como ya lo expusimos a propósito del test de la aldea,1 de las zonas prohibidas. que son zonas a las que los habitantes de la aldea no van de buena gana, por ser peligrosas
pantanos en los que pueden ahogarse, bosques con animales feroces, páramos en los que pueden
ser atacados, etc.

34 35
Esos garabatos de formación reaccional, cuya frecuencia e importancia socializada de la personalidad. En resumen, en este conflicto, los instintos
veremos más adelante, corresponden a un nivel de madurez más avanzado, salvajes del sujeto atacan su ideal del Yo.
aparecen a una edad más tardía y se observan sobre todo en los adultos.

2°) La ubicación de los garabatos tiene también una gran importancia. Es


sabido que los grafólogos han insistido mucho sobre el simbolismo de las
diferentes zonas de la escritura. En el caso de los garabatos, partiendo del
centro de la hoja, podemos dividir el espacio vital en cuatro cuadrantes: los dos
de abajo (debajo del nombre) serían, según las reglas grafológicas, la zona de
los instintos, de la materia; los dos de arriba la zona del ideal, del espíritu; los
dos de la izquierda la zona regresiva, hacia el pasado; los dos de la derecha, la
zona progresiva, hacia el porvenir.

No nos es posible decir si ese simbolismo es exacto en el caso de los


garabatos, pues nuestra colección, a pesar de ser muy abundante, contiene
muy pocos ejemplos de garabateos en lo alto, a la izquierda o a la derecha, para
que hayamos podido estudiar su simbolismo y descubrir su significación. En
cambio, existen zonas privilegiadas que hemos podido estudiar: la zona central
donde está escrito el nombre y la zona inferior, situada debajo del nombre.

a) Garabatos centrales.
Figura 14. Garabatos de represión.
El hecho de que los garabatos se concentren en el centro de la hoja es
indicio de una prohibición sobre la expansión vital, esa expansión que nos Pero, como ya dijimos más arriba, esa agresividad comporta, por la ley del
permite proyectarnos sobre el mundo que nos rodea. Es también indicio de que Talión, el temor de ser atacado a su vez por los padres. Es sabido que éste es un
toda la fuerza viva está empeñada en un conflicto entre el Ello y el Yo (o el tema frecuente y que, en el niño, las descargas de agresividad comportan casi
Superyó) y de ahí que no esté más disponible para la acción exterior. siempre una reacción de culpabilidad depresiva. La proporción de agresividad y
culpabilidad varía según los casos y se objetiva, como hemos dicho, en el
Según el tipo de su trazado, los garabatos centrales revisten dos formas
trazado de los garabatos.
diferentes:
Hay garabatos de borroneo de trazos muy agresivos, que significan un
1°) Los garabatos de borroneo, que son de tipo sádico-anal, y en los cuales el
instinto en oposición violenta con las restricciones educativas (fig. 14). En
nombre se halla recubierto por la gran mancha negra del trazado.
cambio, los hay esfumados y allí, el sentimiento depresivo domina hasta hacer
Al comienzo de nuestras investigaciones, creímos que ese borroneo del desaparecer, a veces, del cuadro clínico, la agresividad primitiva (fig. 15).
nombre indicaba una agresividad dirigida contra sí mismo, es decir, una
Pero lo que importa sobre todo es que el campo limitado de los garabatos
tendencia depresiva, una anulación de la personalidad. Pero eso es cierto sólo
revela aquí que las fuerzas vivas del sujeto están totalmente comprometidas en
en parte. En realidad, esos garabatos expresan un violento conflicto interior
el conflicto. El sujeto adhiere a su medio familiar mediante una relación
entre dos aspectos de la personalidad: por un lado las pulsiones instintivas de
agresivo-depresiva, de la cual no puede desvincularse y que obsesiona su
Ello, representadas por el trazado; por otro, el nombre, que representa el Yo del
pensamiento de forma constante.
niño, el cual, habiendo introyectado las censuras paternas, constituye la parte

36 37
amoroso para el hijo y de la rivalidad para la hija. En cambio, la zona situada
más arriba del nombre es zona de expansión, la zona del impulso y del
progreso, es decir la zona paterna en cuanto el padre es, para el varón como
para la mujer, el factor decisivo en el desprendimiento del niño del protector
regazo materno.

Cuando los garabatos están concentrados en la zona situada debajo del


nombre, quedando en blanco la parte superior, hay que considerar que esa
zona blanca representa un campo prohibido. Ciertamente podemos imaginar
que, un caso de agotamiento fisiológico, después de un “shock” o de una
enfermedad, el sujeto se refugie en un medio protector y rehuya todo esfuerzo
de expansión por carecer de las fuerzas necesarias. En la segunda parte
veremos que todos los sujetos atacados de astenia hacen esos garabatos debajo
del nombre.

Sin embargo, en muchos casos, esa astenia es la consecuencia, no de un


agotamiento, si no de un conflicto psíquico.

Así, cuando la situación edipiana hace de la madre, no ya la nodriza y la


Figura 15. Garabatos de represión esfumados protectora de los primeros años, sino, para el hijo, un objeto de amor que debe
conquistar, y para la hija, una rival que debe igualar; cuando esa situación hace
Clínicamente, los sujetos que hacen esos garabatos borroneados se
del padre el elemento de progreso que atrae al hijo fuera de la estrecha
presentan como inhibidos, de humor atrabiliario, faltos de confianza en sí
protección materna (al hijo por la competencia y a la hija por la seducción) es
mismos, con reacciones episódicas de cólera contra los padres, seguidas
frecuente que haya conflicto, porque el niño, habiendo abordado esa
ordinariamente de reacciones depresivas. Fuera de casa son sujetos débiles,
competencia edipiana revélase incapaz de afrontarla. EI conflicto psíquico
tímidos, de poca iniciativa y mediocre rendimiento escolar, aun cuando su
produce entonces una regresión pre-edipiana. La relación con el padre
inteligencia es buena (Véase cap. 5).
desaparece, como una relación algo prohibida, tanto para el hijo como para la
2°) Los garabatos centrales de formación reaccional difieren de los hija. Y la relación con la madre pierde su carácter edipiano para ser
precedentes por el hecho de que el trazado no pasa por encima del nombre, nuevamente, tanto para el varón como para la mujer, la relación de estrecha
sino que queda a alguna distancia. No los describimos aquí y reservamos para protección del maternalismo nutricio.
su estudio el párrafo siguiente.
Tal es la razón por la cual llamamos garabatos de fijación materna a los
b) Garabatos debajo del nombre trazados debajo del nombre.

Debemos criticar aquí la interpretación del simbolismo del espacio dada por Creemos que los mismos indican siempre un estado neurótico. Se observan
los grafólogos, que hacen de la zona inferior la zona de la materia y de los constantemente, como hemos visto, en los sujetos atacados de astenia. Son
instintos. En cambio, nuestro concepto del dinamismo vital nos lleva a también muy frecuentes en los sujetos atacados de neurosis de duda y de
considerar que esa zona es, no ya la de un instinto cualquiera, sino la del escrúpulo y se encuentran corrientemente entre la clientela adulta de los
instinto de conservación, la de las necesidades vitales esenciales, en otras consultorios psiquiátricos (Véase Segunda parte, caps. 3 y 4).
palabras, la zona materna, con la condición de entender que se trata aquí de
madre-nodriza y no de la madre esposa del padre, que es objeto del deseo

38 39
En la interpretación de tales garabatos conviene, claro está, prestar atención
a la forma del trazado.

Figura 17. Garabatos en la zona materna, pertenecientes a un atacado de


neurosis de duda y de escrúpulo (Véase Observación 24).

Figura 16. Garabatos agresivos en la zona materna. V. LAS FORMACIONES REACCIONALES DEL YO
Y LOS GARABATOS DE FORMACIÓN REACCIONAL
Cuando los garabatos son compactos, formados por rasgos gruesos y densos
y en ocasiones, cruzados por flechas agudas, puede deducirse que las relaciones Acabamos de ver que, en caso de que un conflicto entre las pulsiones
del sujeto con la madre, si bien de estrecha dependencia, o a causa de esa instintivas y el Yo conduzca a la represión, a fin de asegurar dicha represión de
misma dependencia, están sumamente cargadas de agresividad (fig. 16). manera más completa y durable, el Yo desarrolla en la conciencia las tendencias
exactamente opuestas a las tendencias reprimidas. Sustituye la indisciplina de
En otros casos, el trazo es negro y bastante denso, pero de forma los instintos por el rigor de la regla, el desorden por el orden; la suciedad por
redondeada. Estamos todavía aquí en el período de las pulsiones anales, pero una limpieza meticulosa, el capricho y la fantasía por una escrupulosa
con una forma de comportamiento más femenino, más suave, más pasivo (fig. conciencia del deber; la independencia por la dependencia y la sumisión; la
17). agresividad por un recato y una suavidad extremos.

Si, por el contrario, y esto es también frecuente, el trazado se compone de Es lo que se llama, como ya dijimos, las formaciones reaccionales del Yo.
algunas líneas tímidas, separadas las unas de las otras, el significado es
diferente, como lo veremos después al estudiar los garabatos de formación En esas formaciones reaccionales, hay varios grados.
reaccional.
En grado moderado, las mismas pertenecen a la evolución instintivo-afectiva
normal, puesto que el hombre no puede sublimar por entero sus instintos, sino
que está obligado a reprimir parte de ellos y a desarrollar, en sector psíquico
correspondiente, las formaciones reaccionales contrarias.

40 41
Para dar un ejemplo, la adquisición de hábitos de limpieza, tan contraria a Nos vemos entonces obligados a recordarle directamente la consigna del
los gustos naturales del niño, necesita una cierta represión del placer de estar test; no escribir. Pero, con frecuencia, el sujeto no conseguirá sustraerse a la
sucio. influencia de la hoja de cuaderno y, lo mejor que logrará hacer será trazar líneas
horizontales paralelas, que recuerdan más o menos líneas de escritura (fig. 19).
Conviene observar que, como esas formaciones reaccionales no afectan sino
un sector limitado, dejan lugar a una cierta espontaneidad y no traban la Finalmente, en algunos casos, en lugar de garabatos, el sujeto produce un
libertad del sujeto. dibujo decorativo simétricamente trazado (fig. 20).

Se ve la necesidad de esas formaciones reaccionales cuando se considera la Los garabatos de formación reaccional tienen los siguientes caracteres:
evolución que se produce en la edad escolar —evolución de los garabatos a la
escritura— cuando se invita al niño a transformar sus garabatos en letras y en
palabras, letras y palabras que se lo obliga a trazar sobre líneas, con
regularidad, exigiéndole además cuadernos limpios, de hojas que no tengan las
esquinas dañadas.

Observemos por otra parte que lo que el niño pierde, en esta evolución, en
libertad y espontaneidad, lo gana en dominio psico-motor y en acceso al
pensamiento racional.

En grado mucho más acusado, las formaciones reaccionales son patológicas.


Es que entonces no hay más lugar para la sublimación y, por ende, para la
libertad, y toda la actividad está sometida a una rígida sujeción. Citando el
mismo ejemplo anterior, el goce de sentirse sucio es reemplazado aquí, no por
una limpieza bien adaptada, sino por “manías” de limpieza, contrarias a una
buena adaptación.

Garabatos. Esas diferencias se objetivan en los garabatos. Lo que es muy


notable en este caso es que, como ya dijimos, el trazado de los garabatos no
expresa ya tanto las pulsiones instintivas como la fuerza de las tendencias Figura 18. Garabatos simulando letras.
reaccionales que las han sustituido.

Ahora bien, la consigna misma de los garabatos, según la cual se invita al


sujeto a ser espontáneo, es una consigna de libertad instintiva. Cuando un 1. Son abiertos, como los garabatos de sublimación, y dejan en su trazado
sujeto está bajo el rígido dominio de sus formaciones reaccionales, se importantes zonas blancas, más importantes aquí que en los primeros y, por
encuentra incapacitado de obedecer a esa consigna de abandono y, a menudo, otra parte, localizadas, a menudo, en una zona limitada de la hoja.
al formulársele la invitación, responde que no puede, que no sabe hacer
garabatos.1 Si se insiste, puede que, contra la consigna, escriba series de letras o 2. Mientras que en los garabatos de sublimación el trazado es libre y
cifras (fig. 18). Lo hará todo como si un maestro de escuela severo estuviese recorre la hoja en todas direcciones, expresando la libertad instintiva, en los
detrás de él, con su férula, y se preparase a castigar severamente todo desvío garabatos de formación reaccional el trazado es regular, unidireccional.
de la línea recta, y toda letra mal hecha (lo que el diccionario define
precisamente como garabatos: una escritura informe, ilegible).
1 R. MEURISSE hace notar, muy acertadamente, que “para algunos, la libertad de acción

42 asusta más que las restricciones” 43


3. El movimiento de estos garabatos es de poca amplitud, contenido, como
si un freno constante se opusiera a la liberación del ademán tierno o agresivo.
Ya se trate de volutas redondeadas o de trazos en forma de flechas, el trazo es
siempre corto y regresa al punto de partida para volver a salir.

Figura 20. Garabatos reacción ales con simetría decorativa.

Pero la línea recta no es siempre el resultado de una descarga instintiva.


Cuando está trazada con moderación, en rasgos a la vez poco amplios y poco
marcados, adquiere una significación totalmente diversa. Representa aun una
ruptura con el movimiento natural de la vida, pero una ruptura voluntaria,
Figura 19. Garabatos reaccionales en líneas paralelas.
intelectualizada. Si en el exterior, la línea recta expresa el dominio del hombre
4. La línea recta es mucho más frecuente en ellos que la curva. Observemos sobre la naturaleza que lo rodea, del mismo modo, en el interior de la
a propósito con Klages que la curva es el movimiento natural de la vida; que la personalidad, la línea recta (la regla) expresa el dominio del Yo sobre los
línea recta, en cambio, es siempre el resultado de una inhibición de ese instintos. La regla que substituye la libertad instintiva se expresa pues en los
movimiento natural. En la naturaleza nada sigue una línea completamente garabatos mediante la línea recta.
recta; ni el tronco del árbol, ni el curso del río, ni el sendero campestre que
trazan por sí mismos los pasos de los lugareños. La línea recta es siempre la 5. La recta tiene aun otro significado en los garabatos; es la “reproducción
obra artificial del hombre, del técnico que coloca postes telegráficos, construye rítmica” del mismo movimiento, el sujeto que repite sin cesar el estilo de su
trazo inicial, del mismo modo que, en la vida, en lugar de abandonarse a su
canales y autopistas.
impulso del momento, observa un plan hecho con anterioridad y reproduce
Cuando la línea recta está trazada con amplitud y violencia, expresa una ritualmente los mismos movimientos o ademanes.
ruptura brusca con el movimiento natural de la vida; y, por ejemplo, en los
garabatos, la presencia de flechas agudas, terminadas en una forma de arpón, o
en un ángulo agudo con retorno hacia atrás, significa que una tensión excesiva,
resultado probable de una inhibición de la expansión vital, se descarga de
repente en agresividad.

44 45
6. Notemos finalmente que los garabatos de formación reaccional,
contrariamente a los garabatos de sublimación, no pasan nunca por encima del
nombre, lo cual quiere decir que está prohibido todo conflicto agresivo con la
instancia paterna.

Hemos dicho que existen dos tipos de formaciones reaccionales y que sólo
el segundo es patológico, por determinar una gran rigidez del Yo.

Puede hacerse el diagnóstico por medio de los garabatos.

1. Las formaciones reaccionales que podemos llamar normales, por dejar


una cierta libertad, producen garabatos semejantes a los de sublimación,
puesto que cubren un extenso campo y están trazados con alguna libertad. Lo
que los caracteriza, sobre todo, es la repetición rítmica del mismo motivo,
signo, como hemos visto, de que la disciplina de la regla ha sustituido a la
indisciplina de los instintos. He aquí un ejemplo: es el caso de una mujer joven,
dotada de una gran sensibilidad y de inteligencia, muy abierta al mundo y bien
adaptada, de carácter disciplinado y escrupuloso (fig. 21).
Figura 21. Garabatos de formación reaccional normal.
2. Las formaciones reaccionales patológicas indican, en cambio, que un
Podemos sacar en conclusión que la angustia provocada por las pulsiones en
conflicto sumamente angustioso ha surgido en un principio entre las pulsiones y
su conflicto con la censura del Yo es particularmente fuerte y ha suscitado una
la censura y ha hecho necesaria la intervención de la represión y la
intensa represión. Puede ser, por consiguiente, que, ni las pulsiones, ni la
sobrecompensación de las pulsiones prohibidas por tendencias contrarias.
angustia se manifiesten para nada en la conducta del sujeto. Pero, claro está,
En este caso, los garabatos tienen un campo reducido, lo que es el rasgo permanecen subyacentes y el sujeto no puede sustraerse a ellas sino evitando
mismo de la represión y la forma muy disciplinada del trazado indica la fuerza todo lo que pudiera provocarlas.
con que las formaciones reaccionales han substituido como una segunda
Vemos así sujetos de naturaleza ansiosa que no hallan la calma sino
naturaleza a la primera, toda hecha de espontaneidad.
evitando su problema interior y volcándose con todas sus energías en la acción
Algunos tipos de garabatos reaccionales merecen una mención particular a exterior. En casos semejantes, los garabatos pueden tener cierta amplitud,
causa de su frecuencia. como en la fig. 22.

1. Los garabatos centrales presentan, como ya hemos visto, la característica Observación 2. El caso de la fig. 23 es muy diferente. Son los garabatos de un
de no pasar por encima del nombre y de detenerse a cierta distancia del mismo, hombre de 30 años, los cuales rodean a poca distancia el nombre, con un trazo
formando un marco rectangular, ovalado o en volutas regulares. El trazado es, ligero. Un trazado semejante indica una extrema prohibición sobre las pulsiones
por lo demás, muy simplificado, muy depurado, en forma de una simple línea. vitales. Por una parte, queda excluido todo conflicto con la instancia paterna.
Por otra queda excluida también toda expansión hacia el medio externo. Esto
Se puede deducir de ahí que todo contacto erótico o agresivo con la corresponde a la situación clínica de ese joven que, gravemente atacado de
instancia paterna introyectada en el Yo es objeto de una severa interdicción. neurosis de angustia, ha llegado a no poder salir más de su casa (agorafobia) y a
Interdicción doble pues, por una parte, el trazado es leve, ornamental, no poder vivir sin angustia por la falta de compañía de su madre, a la que está
desprovisto de flechas y, por otra, se mantiene a distancia del nombre. unido por los lazos de una ternura verdaderamente infantil.

46 47
Figura 22. Garabatos de formación reaccional de una ansiosa (Observación 22). Figura 23. Garabatos centrales de inhibición de un agorafobo (Observación 37).

2. Como hemos visto, los garabatos de fijación materna pueden Para completar esta exposición, digamos que no existe una diferencia
presentarse también con el carácter de las formaciones reaccionales. Muy a radical entre esos dos tipos de garabatos, encuadrando el nombre o debajo del
menudo entonces, afectan un trazado regular, en líneas ondulantes mismo. Los dos corresponden a una fijación pregenital. Puede simplemente
superpuestas (fig. 19). decirse que los garabatos en cuadro representan un tímido ensayo de
introducirse en la zona de expansión, seguido inmediatamente por un retorno
Observación 3. He aquí un ejemplo muy característico en el caso de una
del trazado a la zona inferior.
mujer de 30 años (fig. 24) que, aunque casada, ha escrito su nombre de soltera.
No ha tenido éxito en su matrimonio y quiere divorciarse. Es completamente Resurgimiento de lo reprimido. Debe saberse que la represión, aun cuando
frígida, lo cual es indicio frecuente de interdicción edipiana. Por lo demás, está se completa con formaciones reaccionales, no es siempre suficiente para
muy apegada a su madre, pero con una relación negativa; su agresividad de impedir el resurgimiento de los impulsos prohibidos. En el niño pequeño, en
niña se expresó en las formaciones reaccionales de la anorexia mental, reacción particular, la censura paterna no se introyecta siempre perfectamente y las
anoréxica que ha repetido recientemente en respuesta a su conflicto formaciones reaccionales tienen entonces un carácter artificial de “barnizado” o
matrimonial y que la ha llevado a un estado de astenia y adelgazamiento “esmaltado”; es decir que, en ciertas condiciones favorables a la liberación, las
extremos. mismas van a ceder. Si se hace repetir los garabatos en momentos diferentes,
se puede asistir a ese resurgimiento, ya que los garabatos de formación
reaccional son sucedidos por garabatos de liberación.

48 49
Figura 24. Garabatos de fijación materna y de formación reaccional.
(Observación 3).

Observación 4. Hasta puede ocurrir que eso se produzca en el curso de un


mismo trazado. He aquí, por ejemplo, el caso de un bello y robusto niño de 7
años, lleno de vitalidad, pero fuertemente dominado por una madre castradora.
Invitado a garabatear, se siente incómodo y pide una regla. Como nosotros no
la tenemos, él mismo se fabrica una plegando en ocho una hoja de papel, que
utiliza para trazar meticulosamente y sin alegría el barco que vemos aquí, con
su bandera bien rígida. Poco satisfechos de ese resultado, le pedimos que
dibuje olas; entonces debe abandonar la regla y dejar correr el lápiz, pero es
para trazar solamente algunas tímidas ondulaciones. Entonces lo estimulamos
sugiriéndole que el viento sopla y obtenemos los garabatos mucho más
espontáneos que vemos aquí y que cubren con sus rasgos coléricos el barco
inicial (fig. 25). Señalemos la alegría explosiva con que el niño ha hecho esto.
Figura 25. (Observación 4)
Tenemos, pues, en un mismo dibujo, la expresión de las formaciones
reaccionales de ese niño y la expresión de su superabundancia vital, descargada
en agresividad (fig. 25).

50 51
VI. LA RELACIÓN A DISTANCIA Y LOS GARABATOS DE líneas horizontales superpuestas, que no se tocan, como líneas de escritura (fig.
AISLAMIENTO 20).

Hemos visto la importancia que se atribuye al progresivo establecimiento de


las relaciones de objeto. Hagamos notar, a propósito, que los dos instintos
fundamentales, la sexualidad y la agresividad, suponen un contacto bastante
íntimo con el objeto. Cuando esos instintos se subliman, la relación amorosa y
la relación agresiva, depuradas, pueden mantenerse, si bien bajo una forma
diferente en la cual la consideración del otro entra en juego para disminuir la
violencia del contacto.

Pero cuando la sublimación no es posible, y los instintos se reprimen, el Yo,


para prevenirse contra el retorno de las pulsiones consideradas como
peligrosas, desarrolla, como hemos visto, formaciones reaccionales. Al mismo
tiempo, suprime la proximidad estableciendo relaciones a distancia con los
objetos. Para dar un ejemplo, digamos que la misoginia de algunos hombres,
que no quieren ninguna relación con el sexo opuesto, traduce a menudo su
excesiva debilidad ante las tentaciones sensuales.

Generalizando, puede decirse que cada vez que un contacto podría ser
peligroso, porque despierta pulsiones que el Yo ha condenado, la defensa por
represión lleva a una ruptura total de contacto, debido al primitivo mecanismo Figura 26. Garabatos de aislamiento (en líneas de escritura).
del “todo o nada”.
2°) Mientras que, en los garabatos de sublimación, el trazado es continuo,
Ese mecanismo de ruptura de contacto es sobre todo importante en la expresando una relación mantenida constantemente entre las pulsiones
neurosis obsesiva, particularmente bajo su forma de neurosis de duda y de instintivas y el medio ambiente, en los garabatos de aislamiento hay frecuentes
escrúpulo. En ese caso toma a menudo una forma especial que se llama soluciones de continuidad, alzándose cada vez el lápiz para continuar su trazo
aislamiento: la represión no se ejerce aquí sobre los contenidos intelectuales, un poco más lejos o en otra zona de la hoja (fig. 27).
de modo que el sujeto conserva una excelente memoria de todo cuanto le
ocurre; se ejerce únicamente sobre los contenidos afectivos que, como Los garabatos de aislamiento y el nombre. Una variedad particular son los
consecuencia, quedan aislados. El resultado es una forma de pensar fría, garabatos separados del nombre por una zona blanca importante, ya sea
desprovista de afectos, la cual es, en algunos aspectos, favorable al porque el trazado se detiene por sí mismo a cierta distancia, ya porque el sujeto
pensamiento racional y científico, pero a costa de una verdadera supresión de ha rodeado deliberadamente su nombre de un recuadro protector de forma
toda la vida afectiva. variable, rectángulo, ovoide, festón de arcos (fig. 28 y 29).

Este aislamiento se objetiva muy bien en los garabatos de aislamiento, que La primera idea que viene a la mente es que el trazado del recuadro está
presentan dos rasgos esenciales: destinado a hacer resaltar el nombre. Pero ése es un concepto estático, que no
rinde cuenta exacta del carácter dinámico de los garabatos. No olvidemos que
1°) El trazado se desarrolla sin que las líneas se corten unas a otras o, por lo los garabatos no son un dibujo, que la página en que se garabatea no debe
menos, los puntos de unión son mucho más raros que en los garabatos de considerarse como una lámina decorativa, sino como el lugar de un conflicto.
sublimación. Por ejemplo, es frecuente que tales garabatos se presenten en

52 53
Figura 27. Garabatos de aislamiento. Figura 28. Garabatos con aislamiento del nombre.

Cuando el sujeto traza un recuadro un tanto distanciado de su nombre,


dejando en torno a éste un espacio blanco, se piensa en primer lugar en el
encuadramiento de un retrato, para hacerlo resaltar.

Esta idea es exacta, pero con la condición de que se la profundice en un


sentido dinámico. Toda zona blanca, como hemos señalado, es una zona
prohibida, donde las pulsiones instintivas no tienen derecho a manifestarse. Los
garabatos en recuadro son por ello comparables a una formación de atacantes
que quieren asaltar la fortaleza del rey (el nombre), pero son mantenidos a
distancia por el tiro de contención de los soldados (la defensa del Yo).

Generalizando más, puede decirse que, dado que los garabatos representan
la fuerza instintiva que, si se deja libre, ahogará bajo sus pulsiones agresivas y
eróticas al Yo (y a la instancia paterna que ese Yo representa), de ese Yo emana
entonces una fuerza contraria que mantiene las pulsiones a distancia. La zona
blanca en torno al nombre es el campo de esa contra-fuerza; revelándonos que
el Yo del sujeto rechaza las pulsiones instintivas y que la excesiva proximidad de
las mismas le provocaría angustia, por lo tanto, mientras pueda dominarlas y
mantenerlas a distancia, se siente seguro. Figura 29. Garabatos con aislamiento del nombre.

54 55
Prosiguiendo con nuestra comparación, podemos decir que la distancia a la
cual se mantienen los atacantes depende de la intensidad del tiro de
contención de la defensa. Del mismo modo, cuanto más alejado del nombre
estén los garabatos que forman recuadro, más fuerte habrá que considerar que
es la defensa del Yo y que más vigorosa ha sido, por consiguiente la lucha que
ha tenido que librar contra las pulsiones.

La misma regla, claro está, es siempre aplicable; puesto que el carácter


normal o patológico de los garabatos depende de la edad del sujeto. Es sabido
que las formaciones reaccionales se desarrollan con la edad y muchos de los
rasgos que las caracterizan aparecen naturales en un adulto, aun cuando den
una cierta rigidez a la personalidad. En cambio, cuando se los observa en un
niño pequeño, se puede llegar a la conclusión de que hay desequilibrio, con
bloqueo de la espontaneidad vital, y puede diagnosticarse la necesidad de una
psicoterapia. Segunda parte

Sin embargo, en la medida en que los garabatos de un adulto indican APLICACIONES CLÍNICAS
formaciones reaccionales muy pronunciadas, se puede diagnosticar una DEL TEST DE LOS GARABATOS
neurosis. Y más aún cuando hay aislamiento, por cuanto es un mecanismo
francamente patológico.

56
1
EL DIAGNÓSTICO DE LA PERSONALIDAD

Al comienzo de esta obra hemos señalado que, como primera manifestación


del grafismo infantil, los garabatos pueden interpretarse según las reglas del
análisis grafológico y que, en esta forma, pueden deducirse de ellos algunos
rasgos de la personalidad del sujeto.

Pero hemos insistido también en el hecho de que el carácter original de los


garabatos requiere un método de interpretación particular dirigido,
esencialmente, a la comprensión del trazado de los garabatos en su dinamismo
profundo.

La página en que el sujeto es invitado a garabatear representa, como hemos


visto, el espacio vital ofrecido a su expansión. En el mismo, la consigna que se le
da lo invita a desplegar, a exteriorizar libremente sus pulsiones instintivas.

¿Libremente? No del todo, pues si el sujeto está limitado exteriormente por


las dimensiones de la hoja en que garabatea, está aún mucho más limitado
interiormente por las censuras que se oponen a sus pulsiones.

La hoja en que garabatea es, por lo tanto, el teatro de un conflicto; el


conflicto interno de la defensa del Yo en lucha con las pulsiones instintivas.

Agreguemos que la consigna dada por Meurisse de escribir su nombre en el


centro de la página, acentúa aún más esa situación de conflicto, pues, con esta
técnica, el conflicto interno se proyecta no sólo en el trazado de los garabatos,
sino también en las relaciones entre los garabatos y el nombre.

59
En efecto, al escribir su nombre, el sujeto comienza por dar ubicación, en el Por el contrario, en los inactivos y en los sentimentales, la voluntad de
espacio vital de la página a su Yo civilizado, al Yo disciplinado por las acción es débil.
imposiciones educativas, a ese Yo que representa, por consiguiente los ideales y
las prohibiciones paternas. Como ya dijimos, el nombre es la intimidad, la
relación con la madre; el apellido es la relación con el padre, con la sociedad.

Una vez que el sujeto ha escrito su nombre en medio de la página, se lo


invita a dar libre curso a sus pulsiones vitales. Se ponen, pues, las dos fuerzas
frente a frente y la forma en que el sujeto, al garabatear, se comporta con
respecto a su nombre es altamente reveladora de la naturaleza de las
relaciones que mantienen en su personalidad el Yo y los instintos.

I. LA PERSONALIDAD AFECTIVA

De la forma particular de los garabatos pueden deducirse ciertas tendencias


afectivas esenciales.

1. Expansión – inhibición. La amplitud de los garabatos es una buena


medida de la expansión vital del sujeto. Los sujetos expansivos, dotados de
mucha actividad y de sociabilidad, que tienen amplios contactos afectivos con
muchas personas, que siguen de buen grado la inclinación de sus impulsos, que
sienten curiosidad por muchas cosas y desean un activo intercambio con su
Figura 30. Garabatos de inhibición.
medio, hacen garabatos que cubren toda la página.
El dinamismo se expresa en parte, como acabamos de ver, mediante la
Por el contrario, los sujetos replegados sobre sí mismos, estrechamente
amplitud de los garabatos. Pero puede manifestarse también en el vigor de los
electivos en sus afectos, poco expansivos, muy reservados, que mantienen
trazos. Los sujetos mejor provistos de dinamismo vital son, pues, los que hacen
pocas relaciones con los que los rodean, hacen garabatos poco extensos.
garabatos a la vez amplios y trazados con vigor. Vienen luego aquellos sujetos
Los primeros son eufóricos, audaces; tienen mucho optimismo y confianza cuyos garabatos son limitados, pero trazados con vigor, lo cual indica una fuerza
en sí mismos. Los segundos, en cambio, son tímidos, dudan de sí mismos y se concentrada, que obra en una sola dirección.
sienten incómodos en la vida.
Por el contrario, los garabatos muy reducidos y de trazos débiles indican una
Cuando los garabatos son sumamente reducidos, se puede hablar de falta de dinamismo vital. Pero aquí se plantea el problema de saber si esa falta
inhibición, y se trata entonces de un trastorno patológico del cual interesa proviene de una debilidad original o si es el resultado de una fuerte inhibición.
averiguar la causa (fig. 30). En el primer caso, es bien evidente que no se podrá cambiar nada, y que los
garabatos sucesivos, hechos en diferentes épocas, tendrán siempre el mismo
2. El dinamismo vital. La fuerza de una personalidad, su capacidad para carácter de irreductible debilidad. En cambio, en el segundo caso, cuando la
actuar sobre el medio y para realizar lo que hay en ella es función del inhibición cede, espontáneamente o bajo la influencia de una psicoterapia, se
dinamismo vital de las pulsiones. En los temperamentos activos y en los observa una sorprendente transformación de los garabatos, cuya amplitud y
apasionados, el dinamismo vital potente se traduce en una gran voluntad. vigor crecientes indican que se ha producido una liberación instintiva.

60 61
He aquí el ejemplo de una joven que, después de algunas sesiones de Por el contrario, los temperamentos femeninos tienen más dulzura y
psicoterapia, mejoró notablemente (figuras 31 y 32). flexibilidad, lo cual se traduce en un trazado en que predominan las curvas.

Figura 31 Figura 32

3. Virilidad Femineidad. La diferencia de las pulsiones vitales en los dos Se deduce de esto que el carácter viril de algunas mujeres puede revelarse
sexos se expresa en los garabatos. en los garabatos (fig. 33), así como también el carácter femenino de algunos
hombres (fig. 34).
Los temperamentos viriles tienen mayor fuerza agresiva que los otros y esa
fuerza se expresa en un trazado vigoroso en el que predominan las rectas y los
ángulos.

62 63
Figura 33. Garabatos de tipo masculino pertenecientes a una niña. Figura 33. Garabatos de tipo femenino pertenecientes a un varón.

Señalemos aquí la frecuencia de los garabatos mixtos, en que se asocian El predominio del Ello, es decir de las pulsiones instintivas salvajes, se
rectas y curvas. Es bastante corriente, por ejemplo, ver varones de fuertes expresa en garabatos vigorosos, más o menos amplios y que cubren toda la
elementos femeninos trazar garabatos redondeados, atravesados de cuando en página sin dejar zonas en blanco.
cuando por flechas agresivas. En un trazado semejante se puede presentir el
conflicto interno de un sujeto paralizado por restricciones en su expansión vital Por el contrario, el predominio del Superyó se expresa en un trazado muy
y que descarga impulsivamente agresividad en repentinas explosiones (fig. 35). inhibido, que no cubre sino una pequeña parte de la página y simula, con sus
líneas pálidas y regulares, una página de escritura.
El mismo conflicto es observable también en las niñas.
El predominio del Yo es, en cambio, el testimonio de una personalidad
4. El equilibrio de las tres instancias. Según el esquema freudiano la equilibrada, porque si el Yo es fuerte, es porque ha sabido atemperar y conciliar
personalidad se compone de tres instancias a menudo en conflicto: el Ello, las exigencias del Ello y del Superyó, es decir, en el vocabulario psicoanalítico,
campo de las pulsiones instintivas inconscientes; el Yo, campo de lo consciente realizar una sublimación suficiente, condición de una adaptación amplia y
y de la adaptación al medio; el Superyó, campo de los ideales y de las flexible. Los garabatos correspondientes comportan un trazado matizado, abier-
prohibiciones paternas. to, que se aleja a la vez del trazado impulsivo y del trazado inhibido.

El valor de una personalidad depende del equilibrio que se establece entre Claro está que, en la apreciación de ese equilibrio, habrá que tener en
esas tres instancias con fines de adaptación. Ahora bien, ese equilibrio, cuenta la edad del sujeto. En la primera infancia, predomina el Ello y sólo a
podemos conocerlo a través de los garabatos. partir de la edad de 6 ó 7 años (la edad de la razón) el desarrollo del Superyó
compensa el impulso de las pulsiones.
Cuando hay un señalado predominio del Ello o del Superyó, la personalidad
está desequilibrada.

64 65
La misma reserva debe hacerse en lo concerniente a la opinión de los
autores que han querido asimilar los garabatos al test de Rorschach. Este
último, como es sabido, permite hacer deducciones muy avanzadas sobre el
modo de aprehensión intelectual de cada sujeto, pero es, se entiende, porque
la aptitud de aprehensión de lo real está funcionando constantemente en la
interpretación de las “'manchas de tinta”. En cambio, esa aptitud no
desempeña ningún papel en el test de los garabatos, que es, esencialmente, un
test de actividad espontánea.

Nosotros también pensamos que los garabatos no revelan directamente el


nivel de inteligencia, pero que tienen, sin embargo, cierta relación con la
eficacia de aquélla, por el hecho de que expresan algo del equilibrio de la
personalidad.

1. En primer lugar, existen casos extremos en que el trazado de los


garabatos revela un atraso importante en la psicomotricidad. Cuando se
observan tales garabatos después de la primera infancia, puede presumirse que
el retardo en cuestión está unido a una insuficiencia intelectual.

Es así que cierto número de débiles mentales trazan impulsivamente rasgos


Figura 35. Garabatos mixtos de varón y niña. agudos en todas direcciones, como lo hacen los niños pequeños en la edad de
los pre-garabatos (fig., 3).
En consecuencia, se podrá establecer que hay trastorno si se observan, en
un niño grande o en un adolescente, garabatos impulsivos, que no De igual modo, los garabatos que forman pequeños redondeles aislados
corresponden ya a esa edad. Y viceversa, los garabatos de formación reaccional unos de otros, que se observan a la edad de 3 años, se revelan más tarde como
en un niño pequeño indican una intervención demasiado precoz del Superyó, característicos de la grave deficiencia mental llamada mongolismo (fig. 5).
signo éste también de un desequilibrio neurótico.
Fuera de estos dos casos particulares, hay que precaverse de toda
II. LA INTELIGENCIA conclusión sobre el nivel intelectual. Es muy frecuente, por ejemplo, ver débiles
mentales que hacen garabatos muy limitados, en forma de un montoncito
A la pregunta de si, de la forma particular de los garabatos, se puede deducir negro. Pero eso no es el resultado de su falta de inteligencia; es el signo de una
el grado de inteligencia del sujeto que los ha hecho. Meurisse ha respondido fuerte inhibición a menudo asociada a esa falta, y que se traduce en un carácter
negativamente y, sobre el particular, manifiesta: tímido y hosco. El mismo trazado puede observarse en sujetos inteligentes
cuando están fuertemente inhibidos.
“Mientras que la escritura permite habitualmente descubrir el nivel
intelectual del individuo, su inteligencia, los garabatos, que ubican fácilmente y Pasando al otro extremo, se podría pensar que la dominación del Yo y del
en forma segura el nivel y el estado de ánimo, no parecen permitir empero Superyó sobre las pulsiones primitivas tal como se expresa en los garabatos de
apreciaciones sólidas y comprobadas con respecto a la inteligencia” (2° formación reaccional, indica una señalada tendencia a la racionalización, la cual
artículo). debería ser favorable al ejercicio del pensamiento. Y esta deducción es válida en
cierta medida. Una investigación, a decir verdad demasiado limitada para ser
verdaderamente concluyente, ha sido hecha por Boissinot en los cursos

66 67
primarios y se ha podido comprobar que algunos de los mejores alumnos
hacían garabatos reaccionales. En teoría, puede comprenderse que suceda de la
siguiente manera; las cualidades de conciencia en el trabajo, de puntualidad, de
obediencia a la regla favorecen, evidentemente, el buen trabajo escolar. Pero
de ello no se puede deducir nada respecto a las posibilidades de producción
intelectual ulterior. En cambio, puede presumirse que los garabatos de
sublimación indican siempre un cierto equilibrio de la personalidad, favorable al 2
ejercicio de las facultades intelectuales.
LOS CONFLICTOS DEL ALMA INFANTIL
2. En segundo lugar, conviene distinguir aquí aptitud intelectual y eficiencia
INTERPRETADOS A TRAVÉS DE LOS GARABATOS
intelectual. Hemos visto que los garabatos revelan las inhibiciones y los
conflictos neuróticos. Ahora bien, esos trastornos de la esfera instintivo-afectiva Los trastornos psicopatológicos de adaptación son muy frecuentes en el
tienen casi siempre una repercusión sobre el área intelectual, impidiendo al niño, y tienen casi siempre su origen en una situación conflictiva.
sujeto desplegar toda su eficiencia.
En los casos más simples, se trata de conflictos externos, entre el sujeto y su
Estas nociones de inhibición y conflicto arrojan luz sobre un vastísimo medio familiar o social.
campo de la psicología escolar, el campo de lo que se llama la pseudo-debilidad
mental y, dada su importancia, nos proponemos consagrarle un estudio Pero, debido a la evolución misma de la personalidad, los conflictos no
particular (cap. 5). tardan en hacerse internos, oponiendo entonces las pulsiones instintivas a la
defensa del Yo.

Ahora bien, los garabatos expresan, en la diversidad de su trazado, las


diferentes modalidades de esos conflictos, tanto externos como internos. Los
garabatos constituyen, pues, un test precioso en psicopatología.

Sin embargo —y la observación es de una importancia extrema— sería inútil


pretender establecer una correspondencia directa entre el síndrome clínico
observado y el trazado de los garabatos, con su significación. En otras palabras,
no se debe pedir un diagnóstico a los garabatos. Estos dan a la vez, más o
menos, en cuanto nos ayudan a comprender de manera dinámica los
mecanismos profundos que entran en acción para producir un trastorno y que
pueden ser, para un mismo diagnóstico, diferentes según los casos.

El test de los garabatos es un test original, que aporta al diagnóstico ciertos


elementos de que careceríamos sin él.

Referencia a lo normal. Por supuesto que, para estar en condiciones de


interpretar correctamente los garabatos, es menester poder referirse a lo
normal, estableciendo de antemano cuáles son los garabatos de los sujetos con
buen equilibrio de adaptación.

68 69
Pero esta exigencia, siempre difícil de satisfacer en los tests de personalidad sino, como ya hemos dicho, el dinamismo conflictivo subyacente al trastorno
ya conocidos, lo es aún más en el caso de los garabatos, por el hecho de que comprobado y que puede, en mayor o menor medida, aclarar el origen del
este test interroga un campo de pulsiones salvajes y de conflictos primitivos, de mismo.
los cuales todos nosotros, tanto normales como inadaptados, hemos
conservado algo en lo más hondo de nosotros mismos. De modo que, en 1. LOS CONFLICTOS CON EL MEDIO
presencia de un trazado determinado, se podrá concluir que la situación
Los conflictos del niño con su medio educativo no tienen necesariamente un
conflictiva expresada por el mismo ha existido en el pasado y deja aún sus
carácter patológico. En efecto, hay que tomar en cuenta aquí el grado de
huellas actualmente, pero sin poder decir con certeza si esa situación tiene o no
tolerancia de los padres a las reacciones pulsionales del niño. A menudo traen a
una influencia patógena, es decir si detiene al individuo en su adaptación o si,
nuestro consultorio a niños calificados como temperamentales, a los que se
por el contrario, ha podido ser objeto de una solución satisfactoria.
declara insoportables y que, en un examen objetivo (y, si es necesario, un
Se obtendrán, empero, algunos indicios preciosos refiriéndose a los trazados período de observación fuera de su ámbito familiar), se revelan simplemente
más habituales a tal o cual edad. Como ya hemos dicho, las pulsiones instintivas como temperamentos vigorosos, desbordantes de vitalidad y que reaccionan
se disciplinan poco a poco con la maduración y se ve predominar con una fuerte expansión al maltrato infligido por padres de principios
progresivamente los trazados de sublimación y de formación reaccional. En educativos demasiado rígidos. La prueba de esto es el hecho de que esos niños
consecuencia, cuando nos hallamos ante garabatos muy diferentes de los que son más tarde sujetos bien equilibrados. En el caso de los niños dotados de una
se podrían esperar, dada la edad del sujeto, se puede casi siempre diagnosticar fuerte expansión vital, los garabatos, como hemos visto, cubren toda la página
que existe un estado patológico. Más adelante veremos algunos ejemplos. de trazos hechos con mucha energía (fig. 6).

Convergencia de indicios. De las observaciones precedentes resulta que el Se sobreentiende, por supuesto, que tales garabatos tienen una significación
intérprete de los garabatos, una vez que, mediante el análisis de un trazado, psicopatológica diferente según la edad en que se observan. En un niño de
haya adquirido una idea del dinamismo conflictivo de la personalidad estudiada, menos de 6 ó 7 años, los mismos corresponden a descargas impulsivas que
no estará, empero, en condiciones de formular un diagnóstico patológico pueden considerarse normales.
completo.
Por el contrario, en un niño más grande o en un adolescente, esos garabatos
Le será menester; por una parte, reforzar las hipótesis que los garabatos le son patológicos. Los mismos indican, en efecto, que las pulsiones instintivas no
sugieren buscando las coincidencias de los indicios que otros tests de se han socializado a su debido tiempo, que el Yo ha quedado débil, incapaz de
personalidad puedan suministrarle; por otra parte, deberá corroborar las dominar las mencionadas pulsiones y que, por consiguiente, la conducta del
indicaciones de los garabatos mediante el examen clínico, es decir que, de sujeto conserva los mismos caracteres de impulsividad y de salvajismo
existir un trastorno patológico, tendrá que examinar en qué medida los observables en el niño pequeño en el estadio sádico-anal.
elementos suministrados por los garabatos nos permiten comprenderlo mejor
Entonces, las inevitables frustraciones de la vida en común, en lugar de ser
en sus motivaciones conflictivas profundas.
aceptadas, integradas, son rechazadas y provocan reacciones de agresividad
Teniendo en cuenta esas observaciones, vamos a estudiar, en este capítulo incontroladas: negativas a obedecer, actos de oposición, crisis de cólera, fugas,
dedicado al niño, cierto número de situaciones patológicas en las que el test de robos, actividades lábiles.
los garabatos significa un aporte precioso para el clínico. No pretendemos hacer
a) La cólera y los actos de violencia
aquí el análisis exhaustivo de todos los casos morbosos, pues quedan todavía
muchas lagunas, muchas incógnitas en nuestra documentación sobre los Hemos visto que, cuando el medio educativo o las circunstancias contrarían
garabatos. Pero ubicaremos, con la mayor precisión posible, algunos casos demasiado la expansión natural del niño, a menudo resulta de ello una
típicos, haciendo ver que lo que nos revelan los garabatos no es la enfermedad

70 71
exaltación de la agresividad, que se vuelve con preferencia contra aquellos de Todos sus garabatos tienen los mismos caracteres (véase la fig. 36). Cubren
quienes emana la frustración, ya sean los padres o los hermanos. ampliamente la hoja de rasgos gruesos, agresivos y, sobre cada uno de ellos, se
nota que los trazos en forma de flechas tienen mayor densidad en el lugar del
nombre, haciéndolo así desaparecer. Por consiguiente, buena expansión vital
con exteriorización fácil de las pulsiones, pero conflicto agudo con la instancia
paterna.

Clínicamente observamos; 1°) que la niña es inteligente y tiene buen


rendimiento en la escuela (dinamismo vital y expansión fácil); 2°) que su zona
de conflictos está limitada al ambiente familiar, en el sentido que los accesos de
cólera tienen siempre origen en alguna frustración, como se ha visto cuando
nació el hermanito. Los padres, felices de tener un hijo, se ocuparon mucho de
él; de donde los celos de Viviana, que dice que sus padres prefieren a su
hermano y no la quieren más a ella, y que, a veces, dice que al hermanito lo va a
matar.

Debemos observar que Viviana debe ser particularmente sensible a las


frustraciones, por el hecho de haber sido hija única durante siete años y, al
principio, muy mimada por sus abuelos. Al nacer, tenía un angioma en el labio,
que hubo que cauterizar en varias sesiones largas y dolorosas. Eso explica el
carácter prematuramente melancólico de Viviana y el hecho de que, a los 8
Figura 36. Garabatos agresivos sobre el nombre (Observación 5).
meses, negándose a dejar el biberón por alimentos sólidos que había que
Sin embargo, hay casos en que esa agresividad es difusa y se manifiesta, no masticar, se tornara por largo tiempo anoréxica.
sólo en la casa, sino también, por desplazamiento, en la escuela, ya sea contra
Sus padres, sobre todo la madre, tienen principios educativos muy rígidos y
el maestro, sustituto de los padres, ya contra los compañeros, sustitutos de los
no toleran ninguna falta.
hermanos y hermanas.
Los tests de personalidad confirman la agresividad de los garabatos. En
Cuando las descargas agresivas se traducen en forma frecuente en accesos
todos (C.A.T., Blacky, test PN) aparece una fuerte agresividad sádico-oral:
de cólera, estamos evidentemente en presencia de un estado patológico.
muerde, devora; y, en el mismo sentido, interviene frecuentemente un lobo.
Los garabatos nos informan de ese conflicto con el exterior. Conviene
Por ejemplo, en su dibujo, de la familia,1 bastante extravagante, Viviana
observar aquí que el trazado concentra muy frecuentemente sus flechas
representa un extraño animal, que declara ser “el lobo”, de 70 años, malo, y
agresivas sobre el nombre.
que, según ella dirá un poco más tarde, tiene 40 años y “lo matan” (Viviana se
Observación 5. He aquí, por ejemplo, el caso de una niña de 7 años, Viviana, identifica con ese lobo “porque los come a todos” (fig. 37).
que nos traen a la consulta debido a sus negativas a obedecer y a sus accesos
Esa agresividad oral se expresa sobre todo contra un personaje maternal y
de cólera, que sobrevienen sobre un fondo de carácter melancólico, trastornos
contra un hermanito mientras se manifiesta una neta preferencia afectiva por el
de conducta estos que se han agravado en forma sensible este año, después del
padre.
nacimiento de un hermanito, que Viviana ha aceptado de muy mal grado.
1 Este dibujo de la familia, como los otros que reproduciremos, es extraído de nuestra
obra: el test del dibujo de la familia, versión castellana, Buenos Aires, Editorial Kapelusz.

72 73
Es así como, en el test PN. el héroe es hijo único, tendencia que se a la psicóloga y asume el de la mamá protectora del bebé; finaliza en que el
confirmará en la imagen Camada, donde Viviana hará morir a los tres lobo es castigado por los cazadores.
lechoncitos recién nacidos.
Observamos ahí el proceso muy frecuente de la agresividad vuelta contra sí
mismo como culpabilidad, y estamos en mejores condiciones para comprender
la doble significación del cercamiento del nombre en el garabato, explicada en
el capítulo 3.

Observación 6. He aquí otro caso; el de Silvana, una niña de 10 años que


tiene una hermanita de 8 años con la cual siempre se ha mantenido en un
conflicto violento.

Figura 37. El dibujo de la familia de la Observación 5.

En ese test, la madre se ve netamente desvalorizada, mientras que el padre


es puesto de relieve, hasta el punto de tomar el lugar de la madre en las
imágenes de mamada, en que se lo figura amamantando a los pequeños (tema
del padre-nodriza). Viviana expresa, además, en temas bastante dramáticos,
una agresividad oral constante, con intervención frecuente de un lobo y de un
cocodrilo. Aún más, hasta en las placenteras imágenes de mamada, dice que
Pattenoire muerde a su papá.
Figura 38. Garabatos en forma de nido con fuertes pulsiones agresivas
Viviana ha sido sometida a la psicoterapia con ayuda de las marionetas. La
(Observación 6).
niña exterioriza enseguida su problema, y en sus temas, figura casi
continuamente un bebé, al que van a matar. En varias oportunidades, el Sus cinco años iniciales fueron difíciles. Era muy ávida y glotona. Durante la
homicidio es consumado por un lobo devorador de niños. noche lloraba sin cesar. Se negaba a obedecer a su madre y no controló sus
esfínteres hasta los 3 años. Era, por añadidura, sumamente colérica.
Pero es importante observar que Viviana no es una perversa, en el sentido
de que el desencadenamiento de su agresividad no se produce sin un Como sanción a su carácter difícil, la internaron de los 6 a los 10 años en
contragolpe de culpabilidad. Así, el lobo del dibujo de la familia, con el cual se institutos sucesivos. Desde que volvió a casa, se muestra muy violenta y toma a
identifica, al final es muerto y, en los psicodramas donde figura la fiera, Viviana su hermanita por los cabellos arrastrándola por el suelo.
hace de buena gana ese papel cruel; pero inmediatamente después lo transfiere

74 75
Por otra parte, en varias oportunidades ha robado golosinas, lo cual está de aseo, ya porque se emprenda demasiado temprano, o en un momento poco
acuerdo con su frustración oral. favorable, o también con demasiada severidad.

Sus garabatos representan un “nido” muy extenso y expresan con su trazado


violento la persistencia de las pulsiones sádico-orales y sádico-anales (fig. 38).

Sus psicodramas (con marionetas) abundan en temas agresivos en los que se


mata. Pero lo que es muy particular es que el agresor perece casi en forma
simultánea con el agredido, probándonos que las violencias de Silvana no dejan
de provocar contragolpes con sentido de culpabilidad, exactamente como lo
hemos visto en el caso de Viviana.

Observación 7. He aquí el caso de Yannick, un niño de 13 años, que nos


traen en consulta debido a sus violentos accesos de cólera. La causa más nimia
lo contraría y, en su violencia, se vuelve contra su madre llegando hasta
golpearla. Si ella sale de la habitación, cesa la cólera de Yannick. Lo curioso es
que, al final de sus crisis, el niño queda postrado, a punto de sufrir un síncope y
amenaza suicidarse. Al día siguiente, está muy cansado y avergonzado de lo que
le ha sucedido.
Figura 39. Garabatos agresivo-depresivos (Observación 7)
Es sorprendente aquí la intensidad del contragolpe depresivo, ya
mencionado bajo una forma más discreta, en las dos observaciones Pero la oposición puede ser también la respuesta a frustraciones orales
precedentes. Esto se observa nuevamente en su test PN, en el cual retiene (todas las imposiciones en el campo de la alimentación) o a frustraciones
solamente tres imágenes: Agujero y Partida con un tema de retorno con afectivas diversas.
accidente, y luego Ganso, siempre del test PN, que será la imagen preferida
(hay identificación con un niñito de 2 años que se hace alzar). Al final aparece Esa oposición se manifiesta a menudo mediante la anorexia, sobre todo en
una preocupación constante de ser bueno y obediente. las niñas. Pero en los varones, la misma se traduce más abiertamente en
trastornos esfinterianos, casi siempre encopresis diurna. Cuanto mayor sea la
Señalemos que sus garabatos son también agresivo-depresivos, con una importancia que los padres den al hecho de que el niño aprenda a mantenerse
particular intensidad del trazado agresivo en la zona materna, lo cual concuerda limpio, con más ganas se les opondrá éste en esta forma. Corresponde señalar
bien con lo que acabamos de manifestar (figura 39). aquí en particular la influencia nefasta de las madres obsesivas, en quienes las
propias formaciones reaccionales provocan una verdadera manía de limpieza y
b) Oposición y encopresis
que no pueden soportar que el niño se ensucie.
Es sabido que los trastornos temperamentales tienen a menudo su origen
Como es bien sabido ahora, los niños que no controlan sus esfínteres
en el estadio sádico-anal, en momentos en que el niño, debido al desarrollo de
después de los 2 años muestran, por otra parte, un carácter sistemáticamente
su motricidad, va siendo capaz de oponerse activamente a sus educadores.
contrariante. Y más tarde, aún cuando esos trastornos esfinterianos
Todo error educativo puede entonces suscitar esa oposición. En primer lugar desaparezcan, una fuerte fijación sádico-anal puede traducirse en una oposición
vienen, claro está, las torpezas cometidas en la educación relacionada con el agresiva y un espíritu de contradicción sistemático. Por lo tanto, los
psicoanalistas ven con razón el origen de esa mentalidad especial en una actitud

76 77
de rebelión instintiva constituida en ocasión de una traumatizante educación Con todo, la tendencia depresiva no es menos fuerte. En la fábula del
para el aseo. pájaro, el pajarito, abandonado, va a ser comido por un lobo. En el test de la
aldea, el niño se va de su casa porque su madre le pega y él también va a ser
Observación 8. Rechazo de la escuela. Pablo, de 8 años de edad, no quiere comido por el lobo. En el C.A.T., figura varias veces una mama-ogro que, por
hacer más nada en clase. ejemplo, en la imagen 1 cocina a sus hijos-pollitos para tener comida.

A la edad de 6 años, había aprendido a leer con facilidad, pero luego se


encontró en la clase de su madre que, siendo maestra, quiso imponerle mucho
trabajo. Pablo se negó y ha mantenido su oposición este año con otra maestra
de tipo severo.

Su agresividad hacia la madre viene de mucho tiempo atrás. Poco deseado


cuando nació, fue educado con mucha severidad. El reaccionó negándose a
hacer sus necesidades en la bacinilla hasta los 2 años y medio. Habiéndole su
madre impuesto, contra su voluntad, el jardín de infantes a los tres años, se
tornó nuevamente sucio y comenzó otra vez a hacer sus evacuaciones en los
pantalones, lo cual obligaba a que lo mandaran a casa. En el camino de regreso,
celebraba su triunfo cantando: “Hice compota en mis pantalones”. Se volvió
una vez más encoprésico a los 6 años y medio, cuando estaba en la clase de su
madre y lo es aún hoy, de cuando en cuando. En el aula se muestra apático,
lento, distraído, cansándose pronto. Es sucio, desordenado y cuida mal sus
cuadernos. Sin embargo, su nivel mental es normal, en el test de Raven.

Pablo reproduce con frecuencia, también, un tipo de garabatos con el Figura 40. Garabatos sádico-anales (Observación 8).
mismo carácter sádico-anal, pero esfumados, expresando por consiguiente una
tendencia agresivo-depresiva (fig. 40). La madre es siempre frustrante y agresiva. El padre, en cambio, aparece
siempre pronto a brindar ayuda.
Volvemos a hallar esos dos aspectos opuestos en los otros tests de
personalidad. Esa tendencia depresiva se halla también en los psicodramas, en el sentido
de que el agresor muere siempre después de sus víctimas, respondiendo a una
Pablo es muy agresivo, sobre todo con respecto a las “señoras”, a las especie de Talión inmediato.
“mamas”. Por ejemplo, da un tema dramático completamente original a la
fábula del cordero de Louisa Duss: “El cordero grande no va a querer ceder el Uno de esos psicodramas, en particular, arroja luz sobre el conflicto
lugar y comer hierba. Va a matar a la madre. Luego el papá sacará la leche del profundo de Pablo, mostrándonos el origen de su agresividad en las
cadáver de la madre y se la dará a las corderos, que se van a entender muy frustraciones de la primera infancia. Un papá-lobo, representado por el mismo
bien”. Pablo, se come a todos y luego es ultimado. Después, Pablo dibuja el lobo, con
el siguiente comentario: “Se come a todos porque no los quiere. No los puede
En sus psicodramas. Pablo propone constantemente temas de riña y ver. Quiere estar completamente solo. Es malo. Cuando era pequeño, era feliz. Si
manifiesta en ellos una obsesionante agresividad sádico-oral bajo el aspecto de alguien lo quisiera mucho, pero mucho, entonces, tal vez tornaría a ser bueno”.
una fiera que ataca sobre todo a su hermana (de la cual es, en efecto, el rival) y
a su madre. Observación 9. He aquí el caso de Bernardo, un niño de 7 años, que se
muestra insoportable, tanto en la escuela como en la casa, y hace

78 79
sistemáticamente lo contrario de lo que le indican. Es enurético todas las (Bernardo, por su parte, es glotón) y ha desarrollado en forma precoz manías de
noches y, durante el día, efectúa de cuando en cuando sus evacuaciones en los orden y rituales.
pantalones.
He aquí los garabatos comunes de Bernardo (fig. 41), que expresan a la vez
su vitalidad expansiva y su intensa agresividad.

Y he aquí también, formando contraste, los garabatos de su madre (fig. 42),


en los cuales se notará la inhibición del trazado de poca extensión y encerrados,
por añadidura, en la zona materna, revelándonos con ello el origen de la
neurosis de esta señora en una interdicción edipiana.

Figura 41. Garabatos sádico-anales (Observación 9).

Es un niño vigoroso, de una vitalidad y una afectividad desbordantes. Pero


su madre, que es una maniática del orden y de la limpieza, quiso disciplinarlo
desde las primeras semanas, colocándolo sobre la bacinilla y se jacta de haber
obtenido así que el niño hiciese sus evacuaciones sin ninguna violencia. Pero
como, hacia los seis meses, Bernardo se contenía y estaba constipado, su madre
le ponía un supositorio cotidiano para obtener la regularidad de las Figura 42. Garabatos de la madre del caso precedente.
deposiciones. Luego, cuando el niño tuvo un año, se levantaba tres o cuatro
Observación 10. Mucho más rara en el sexo femenino, esta situación puede,
veces por noche para sentarlo en la bacinilla pero, con ese régimen, ella misma
empero, observarse entre sus representantes favorecida por una constitución
perdió el sueño. El resultado fue que Bernardo, frustrado en sus necesidades
especial. Tal es el caso de la pequeña Ana, de 7 años y medio, de
sádico-anales, se ha mantenido sucio y ha desarrollado un carácter
temperamento apasionado y rostro enérgico, con una marcada retracción de la
contrariante. Más o menos lo mismo ha ocurrido, por otra parte, con la misma
frente. Esta niña hace sus evacuaciones en las bombachas casi todos los días.
técnica educativa, en el caso del hermano mayor, que fue enurético de noche
Eso se agrava más aun si la reprenden o la castigan. Por otra parte, se niega a
hasta los 7 años. Pero la diferencia de temperamento de los dos hermanos se
obedecer y trabaja mal en la escuela, mostrándose apática y distraída.
ha manifestado en el hecho de que, mientras que el vigoroso Bernardo ha
entrado en abierta oposición, su tímido hermanito se ha vuelto anoréxico

80 81
La situación familiar nos lo aclara todo en forma inmediata. Ana perdió a su 1°) el vigor agresivo de los trazos;
madre cuando tenía 6 meses y fue criada hasta los 2 años por su abuela
materna. Cuando su padre se volvió a casar, la madrastra decidió traer 2°) su tendencia impulsiva a sobrepasar los límites de la hoja;
nuevamente al hogar a Ana pero no supo ganar su cariño. Señalemos el hecho
3°) la concentración particular de los trazos sobre el nombre.
de que, a la edad de 2 años, Ana era ya una niña limpia, pero no articulaba aun
pequeñas frases; por lo tanto, no había alcanzado todavía un nivel de El test PN nos aporta un complemento precioso. Ana desarrolla en él un
socialización suficiente para adaptarse. Tratada con rigor, ha retrocedido y, tema constante de padre-nodriza; no es la madre, sino el padre el que alimenta
como padre y madrastra se muestran igualmente intolerantes, la pequeña Ana a los pequeños en Mamada 1, Mamada 2 y Camada.1 Pero esa imagen paterna
se ha quedado detenida en el estadio sádico-anal. es vaga, como ocurre a menudo en el caso de niños muy regresivos; por una
parte, se confunde con la imagen materna, como si las dos fueran
intercambiables; por otra parte, la imagen aparece ora como nodriza
complaciente, ora como censora. El mismo equívoco aparece en las
identificaciones, puesto que Ana será cinco veces el padre y tres la madre. Al
final, se dará una identificación global con el padre “que reprende”, por lo tanto
con el Superyó paterno. En realidad, este tema del padre-nodriza y sus insólitas
identificaciones son signo de una fijación en el estadio oral y de una
introyección precoz no estructurante en la instancia paterna.

Queda sin embargo el hecho de que las frustraciones sufridas por Ana se
objetivan en los temas de la imagen que más le agrada y la imagen que menos
le agrada. La que más le gusta es Cabra, lo cual señala la importancia que ha
tenido en la vida de Ana la búsqueda de una madre sustituida. La que menos le
gusta es Camada, con escotomización de los pequeños que maman, lo cual
indica la fuerte carga agresiva de Ana contra los hijos de su madrastra y, por
reflejo, contra la madrastra misma.

II. LOS CONFLICTOS INTERNOS

Figura 43. Según la teoría general de la personalidad expuesta al comienzo de esta


obra, se ha visto que la influencia educativa, representada al principio por los
La madrastra, que tuvo luego otros hijos, querría mandar a Ana a un I.M.P. y padres, se introyecta poco a poco en el ser interior del niño y constituye allí una
es por esa razón que la trae a nuestro consultorio. Es de notar que Ana tenía instancia especial que se llama Superyó. Este proceso comienza muy temprano;
mucho miedo que la separásemos de su madre y la amenaza debe haberle sido en todo caso, ya se ha cumplido cuando el niño comienza la escuela, en el
hecha con frecuencia a causa de su desaseo. Las dos primeras veces, sólo momento en que alcanza la edad llamada “de la razón”.
obtuvimos garabatos formando un montoncito, y que cubrían el nombre con un
negro opaco. Más tarde, al haber tomado confianza, Ana extendió poco a poco Una vez constituido el Superyó, los conflictos se transfieren del exterior al
su trazado y, después del test PN, nos hizo los garabatos que vemos aquí (fig. interior de la personalidad, oponiendo entonces las tendencias instintivas a las
43), en los que debemos observar: censuras del Yo y del Superyó.

1 No debe sorprender la frecuencia de este tema del padre-nodriza en nuestras


observaciones. La experiencia ha demostrado que el mismo se observa más a menudo en caso de
una fuerte frustración materna.

82 83
Esta interiorización de los conflictos falta solamente en los impulsivos, en los arriba, pero un atento examen clínico o bien los tests de proyección nos
que el control del Yo es completamente deficiente y en los perversos que, en muestran la culpabilidad y la depresión subyacentes. Ora es el estado depresivo
realidad, son muy raros. el que ocupa el primer plano, con sus enojosas consecuencias de duda de sí
mismo y de fracaso, pero detrás de él se descubre la agresividad censurada; en
Ya lo hemos visto. Al describir, en párrafos anteriores, observaciones de este último caso, no hay signos visibles de agresividad, sino signos de
niños en conflicto externo, nos hemos visto obligados a señalar, en casi todos depresión; humor triste, apatía, lentitud, sentimientos de vergüenza, de
los casos, que la agresividad comporta una reacción de culpabilidad, primer culpabilidad y de inferioridad (Observ. 13).
paso hacia el vuelco contra sí mismo, del que pronto veremos la importancia en
las neurosis. En nuestra obra sobre El test del dibujo de la familia,1 hemos mostrado, por
ejemplo, con cuánta frecuencia la rivalidad fraterna puede, en lugar de
Los conflictos internos, que perturban más o menos el equilibrio de la manifestarse, como es normal, en reacciones agresivas, determinar, por un
personalidad y su adaptación, son, en un principio, neurosis. retorno contra sí mismo, un estado depresivo; esta forma de reacción se
observa sobre todo en los temperamentos femeninos.
Cuando las pulsiones instintivas censuradas y prohibidas, primero por los
padres, luego por el Yo, representante del Superyó, quieren manifestarse a Conviene explicar aquí de qué modo ese retorno contra sí mismo puede ser
pesar de la prohibición, despiertan en el alma del niño un miedo, una angustia. considerado como un mecanismo de defensa del Yo. Es que, en caso de fuerte
Primero, es la angustia del castigo que pueden infligirle los padres, luego es la agresividad, el sujeto está expuesto a las censuras paternas, que pueden
angustia de la culpabilidad interior, cuando el Superyó ya está constituido. castigar su maldad con la exclusión y el retiro de su amor. Ahora bien, a una
edad aun temprana, en que la estima de sí mismo y la misma posibilidad de vivir
Para escapar a la angustia deprimente, el niño pone en marcha lo que se
reposan enteramente en el amor y la protección de los padres, la pérdida de
llama los mecanismos de defensa del Yo, de los cuales vamos a estudiar
ese amor equivale al aniquilamiento total, a la muerte.
seguidamente las diferentes modalidades.
La depresión neurótica (que es siempre una depresión menor) aparece
a) El retomo contra sí mismo
entonces como el medio que permite al sujeto conservar la estima y el amor de
Ya hemos visto que, cuando las pulsiones agresivas chocan con censuras los padres, a costa de un aniquilamiento parcial de sí mismo, que se humilla, se
intensas y se ven reprimidas, el conflicto, hasta entonces externo, es decir que castiga, para atraerse el perdón. Más adelante daremos ejemplos de esto.
opone el sujeto a lo que lo rodea, se interioriza y la agresividad se vuelve
Como se ha visto, los garabatos nos permiten, en este caso, hacer revivir el
entonces contra el sujeto mismo, en forma de depresión.
conflicto profundo, mostrándonos en qué medida es asumida la agresividad y
En muchos casos, existe una amalgama de agresividad y depresión, que se cómo entran en acción las defensas contra-agresivas.
traduce, ya en un estado de humor depresivo o gruñón, ya en reacciones
Si, como se ha visto, la dominante agresiva se expresa en un trazado
violentas seguidas de inmediato por abatimiento y lágrimas. Hemos visto
vigoroso hasta la violencia, en cambio, la dominante depresiva puede
también, en el curso de algunas psicoterapias, que el sujeto es inmediatamente
expresarse en diversas formas, que van del trazado esfumado al trazado de
castigado por sus acciones agresivas según la ley del Talión.
formación reaccional.
Puede también observarse una gama de situaciones variadas que van de la
Por otra parte, hay que considerar también la extensión de los garabatos.
dominante agresiva a la dominante depresiva, pasando por todas las
Cuando las pulsiones se extravierten, toda la página está cubierta por los
situaciones intermedias.
garabatos. En cambio, cuando hay introversión por represión, los garabatos
Clínicamente, ora la agresividad está en el primer plano, y nos consultan están limitados a una parte de la página.
acerca de sus manifestaciones, como en los casos 8, 9 y 10, estudiados más 1 Versión castellana, Editorial Kapelusz, Buenas Aires.

84 85
b) Represión e inhibición Se debe, pues, admitir que, en virtud del mecanismo inhibidor, zonas muy
vastas de la actividad del sujeto se ven en cierto modo prohibidas, si bien no
Hemos visto que las pulsiones, cuando no pueden sublimarse, son muy a estaban comprendidas en la represión inicial; y el ejercicio de esas actividades
menudo objeto de una represión, sea porque las censuras han sido suscita angustia, del mismo modo que la satisfacción de la pulsión prohibida. Se
particularmente fuertes, hasta el punto de inhibir toda espontaneidad afectiva, comprende así que, si la inhibición es un mecanismo defensivo contra la
sea porque —lo cual es lo mismo— el niño está dotado por su estructura nativa angustia provocada por las pulsiones, es, en todo caso, una defensa excesiva,
de una expansión vital insuficiente, que cede a la menor compulsión. que empequeñece la personalidad y destruye sus posibilidades creadoras. Es,
pues, patológica y requiere la indicación de un tratamiento psicoterapéutico.
Cuando la represión es muy enérgica —lo cual se observa en los casos
patológicos— ocurre que, en virtud de la ley del “todo o nada” que rige los Cuando esa inhibición es muy evidente, suele ocurrir que los padres
primeros estadios de la infancia, la expansión vital puede restringirse en perciben el carácter patológico de la misma y nos consultan, señalando la poca
cualquier dirección. Esto equivale a decir que cualquier actividad puede vitalidad del niño, su humor triste y silencioso, su falta de interés por todo, su
convertirse en símbolo de la tendencia reprimida y que, en tal caso, la timidez y su miedo a la gente.
interdicción que pesa sobre esa tendencia puede extenderse como una mancha
de aceite a todas las otras tendencias. Pero, en muchos casos, cuando no es tan fuerte, nadie se alarma, por el
hecho de que los niños inhibidos son niños juiciosos que no provocan
Por ejemplo, en el estadio sádico-oral, el impulso a morder, si se contraría comentarios. Lo inquietante en ese caso son las consecuencias escolares, la
con violencia, desaparece, pero pueden desaparecer al mismo tiempo las otras falta de entusiasmo y de interés, la lentitud, la tendencia a soñar despierto que
funciones orales; la palabra (mutismo, tartamudez) y la función de comer hacen del niño un mal alumno, a pesar de su inteligencia.
(anorexia).
Finalmente, en una tercera situación, se nos consulta a causa de
La represión de un impulso erótico que se manifiesta en forma de perturbaciones temperamentales. Suele ocurrir, en efecto, que la represión
masturbación (tocarse) puede engendrar una negativa general a tocar cualquier cede momentáneamente y que toda la tensión nerviosa acumulada se libera de
objeto. repente en una explosión de violencia. Los que rodean al niño ponen entonces
el acento sobre ese rapto, cuyo carácter liberador no advierten, mientras que
Otro ejemplo es el de la represión de las primeras aspiraciones sexuales
no dicen nada de la excesiva calma habitual del sujeto que, erróneamente,
incestuosas del niño. Esa represión puede extenderse a la vida sexual ulterior y,
consideran como normal.
en la adolescencia, aunque la sexualidad haya cambiado de objeto y se dirija
ahora a objetos permitidos, sigue estando bajo el peso de la interdicción inicial, La represión y la inhibición se expresan en los garabatos, como ya sabemos,
lo cual se traduce en una gran timidez y en impotencia. mediante una reducción de la amplitud del trazado, reducción que está en
relación directa con la intensidad de la defensa. Si bien no sorprende verificar
De igual modo también, cuando una fuerte tendencia al vagabundeo
esa limitación de los garabatos en niños de actitud inhibida, en cambio, no se
sentimental es condenada por el Yo, el resultado puede ser una fobia particular
espera hallarla en sujetos que nos son traídos por sus familiares a causa de sus
a salir donde quiera que sea, o bien una parálisis histérica de las piernas, que
reacciones violentas, como por ejemplo en el caso del niño de la fig. 14. de 8
conduce al mismo resultado.
años de edad, cuyo comportamiento contrariante y colérico respondía a un
Asimismo, la represión de una pulsión agresiva dirigida contra un objeto conflicto agudo con una autoridad paterna muy intolerante (observ. 17).
particular, contra un hermanito, por ejemplo, puede determinar
Recordemos como un caso de interés particular los garabatos localizados
posteriormente una represión general de la agresividad, que va hasta el
debajo del nombre, lo cual, como se ha visto, es el signo de una represión
aniquilamiento de todo dinamismo actuante, de todo espíritu de competencia.
edípica, con regresión hacia un estadio oral de fijación en el progenitor-nodriza.

86 87
c) Las formaciones reaccionales del Yo A decir verdad, existe ya un comienzo de aislamiento en los dos mecanismos
de defensa precedentes.
Recordemos aquí el punto esencial del capítulo 3; que, mediante las
formaciones reaccionales, el Yo desarrolla en la conciencia las tendencias La represión aleja las pulsiones de la conciencia y les impide realizarse, lo
exactamente opuestas a las tendencias reprimidas y sustituye así el carácter del cual se traduce en los garabatos en forma de vastas zonas blancas que separan
niño por otro sumamente diferente, hecho de reserva, de docilidad y de estricta el trazado del resto del espacio vital representado por la hoja.
obediencia a las reglas. Como hemos visto, el hecho de que, en los garabatos,
no se exprese más la espontaneidad primitiva sino las formaciones reaccionales, Las formaciones reaccionales completan ese aislamiento, lo cual se traduce
es un triunfo de la defensa del Yo. en los garabatos en un trazado lineal, en que los puntos de intersección están
reducidos al mínimo.
Volvamos a recordar la distinción, que hicimos e ilustramos, entre las
formaciones reaccionales compatibles con una adaptación bastante amplia y las Agreguemos —y esto es muy importante— que si una prohibición impide a
formaciones reaccionales rígidas, que son las únicas patológicas. las pulsiones satisfacerse en el espacio vital exterior, una prohibición análoga
les impide entrar en contacto con el Yo civilizado, representado por el nombre.
Las primeras, digámoslo nuevamente, producen garabatos ampliamente En muchos garabatos, esto se traduce en el hecho de que el trazado no pasa
extendidos (fig. 21). Las segundas, en cambio, van acompañadas de represión y por encima del nombre y que, en un gran número de casos, hasta se mantiene
de inhibición, lo cual produce garabatos de trazo muy reducido. Podemos, por separado de él por una zona blanca.
lo tanto, apreciar la intensidad de una represión y de las formaciones
reaccionales que la completan, según el grado de reducción de los garabatos y Finalmente, el aislamiento puede expresarse asimismo mediante frecuentes
según su trazado reaccional. interrupciones en el trazado, signos tangibles de rupturas de contacto con el
medio.
Mencionemos como particularmente interesantes los garabatos de
formación reaccional observables muy a menudo en los anoréxicos y en los Todos estos mecanismos de defensa pueden unirse, como se ve en todos los
enuréticos nocturnos. Sabemos que la anorexia es una formación reaccional estados neuróticos en que la fobia al contacto está en primera fila en el cuadro
contra la avidez oral, luego de ciertas frustraciones en la relación con la madre. sintomático. Ya hemos visto un cierto número de ejemplos de ello en el capítulo
3, en las figuras 18, 19, 24, 26 y 27. Veremos otros más cuando tratemos de las
Pero, en el caso de la enuresis, se podría esperar garabatos de tipo sádico- neurosis (fig. 47, 49, 54, 55, 83 y 85).
anal. Ahora bien, los enuréticos constituyen una excepción pues trazan
garabatos reaccionales. Si se añade esta comprobación al hecho de que dichos e) La regresión
sujetos tienen a menudo un comportamiento dócil y manías de orden y
Cuando los mecanismos habituales de defensa del Yo son, por alguna razón,
limpieza, nos vemos obligados a sacar en conclusión que la enuresis nocturna
incapaces de hacer frente al conflicto creado por las pulsiones, cuando no se
representa una pulsión sádico-anal muy reprimida y combatida por potentes
puede hallar un compromiso válido entre las exigencias pulsionales y las
formaciones reaccionales, que son las únicas que se inscriben en los garabatos
exigencias de la realidad y cuando la carga de angustia es, en consecuencia,
(fig. 34).
demasiado grande para ser soportada, se produce, ya sea en forma aislada, o en
d) El aislamiento unión con los mecanismos precedentes, una regresión de la personalidad.

Como hemos visto, el aislamiento es un mecanismo de defensa que La regresión se opone a la progresión. Cuando esta última choca con un
completa a menudo la represión y las formaciones reaccionales, estableciendo obstáculo demasiado importante, se ve detenida. El obstáculo es aquí el
una separación entre el sujeto y el mundo exterior, cuyas incitaciones correrían conflicto actual que, no sólo no puede ser superado, sino que crea, además, en
el riesgo, por su excesiva proximidad, de provocar las pulsiones prohibidas. el presente, una angustia intolerable. De ahí la utilidad de la regresión, que

88 89
retrotrae el sujeto a una época anterior, en la cual el conflicto no existía. Debe Por consiguiente, aquí también la defensa contra la angustia conduce a una
entenderse aquí que la regresión es un estado muy diferente de la simple reducción del campo expansivo de la personalidad, haciendo revivir los
nostalgia del pasado. Esta última es el deseo de retornar a un pasado más feliz, primeros estadios, en que las relaciones objetales no estaban aún bien
pero conservando plena conciencia de que se está obligado a vivir en la realidad establecidas.
actual, con todos sus inconvenientes. En cambio, en la regresión no es solo el
pensamiento, sino todo el ser el que retorna al pasado, abandonando el En los garabatos, la regresión se expresa con un trazado primitivo, que no
presente. Pero la ventaja que el sujeto saca de ello (verse liberado de la corresponde a la edad del sujeto. Es decir que, a una edad en que se tendría
angustia de su conflicto interno) está infortunadamente compensada, por poco derecho a esperar garabatos marcados por una cierta sublimación o por
que dure, por el inconveniente de una seria alteración de la personalidad. formaciones reaccionales, se obtienen garabatos de tipo sádico-anal.

El mecanismo de defensa por regresión es, pues, también, un mecanismo Cuando la regresión se une a la represión, lo cual es frecuente, el trazado es,
del “todo o nada” y, como tal, patológico y generador de trastornos al mismo tiempo, de amplitud reducida, tal como se ha visto.
secundarios.
Hemos señalado también varias veces que, cuando esa reducción de la
Se nos consulta entonces tanto por los trastornos del carácter, como por amplitud mantiene el trazado en la zona subyacente al nombre, se puede
una deficiencia intelectual. deducir de ello una prohibición edípica.

En el primer caso, la familia señala los rasgos de carácter pueriles del niño, f) Los atrasos en la escuela debidos a causas afectivas
considerando su edad y aun, puesto que el ser participa en su totalidad de la
A la luz de las precedentes nociones sobre los mecanismos de defensa del
regresión, un retomo en el tiempo que hace revivir estadios funcionales
Yo en los conflictos internos, vamos a mostrar por medio de ejemplos cómo la
anteriores (niños que vuelven a perder el control de los esfínteres, a caminar o
interpretación de los garabatos permite comprender, en cada caso, la dinámica
a hablar como bebés).
particular de cada conflicto.
En el segundo caso, más frecuente aún, lo que alarma sobre todo es el
Pero antes, queremos decir dos palabras acerca de la repercusión casi
atraso en la escuela. El niño se torna pasivo, apático, no piensa más que en
constante de esos conflictos sobre el buen éxito del niño en la escuela. En
jugar y no muestra ningún interés por la escuela, a todo lo cual se añade, en los
efecto, en un gran número de casos, los padres insisten sobre las dificultades
casos serios, una regresión de la mente, que hace revivir formas primitivas y no
escolares del niño, destacando que los maestros se muestran tan sorprendidos
permite al niño comprender los problemas de su edad.
como ellos mismos del contraste entre el fracaso escolar y el buen nivel
Observemos que el conflicto ansiógeno más frecuente es el que se produce intelectual del sujeto. Primeramente, al leer la libreta de calificaciones, uno se
en el estadio edípico, cuando el niño se debate en la difícil situación que le crea siente inclinado a creer que se trata de un débil mental. Pero si se reflexiona, no
su atracción amorosa por el progenitor del otro sexo y su hostilidad con hay nada de eso; se trata de una pseudo-debilidad y esa pseudo-debilidad tiene
respecto al progenitor del mismo sexo. Los factores que obstaculizan la solución causas puramente afectivas.
del conflicto edípico son numerosos y muchos niños después de haberlo
La experiencia clínica nos ha enseñado la enorme importancia de la
abordado, son incapaces de resolverlo y por ende de vencerlo, es decir de
afectividad en el rendimiento escolar. Una verdad de sentido común es que no
sublimar su amor en ternura y su odio en competencia, identificándose con el
se puede aprender si no se tiene un interés afectivo: pasión por el estudio en
progenitor rival. No pudiendo mantenerse en esta situación demasiado
general o por un estudio determinado; ambición de alcanzar una meta; deseos
angustiante, regresan a un estadio pre-edípico, estadio anal u oral, según los
de agradar a los padres o al maestro; espíritu de competencia; estímulo de las
casos.
recompensas o de los castigos.

90 91
Pero, además de esas motivaciones conscientes, pueden entrar en juego 4°) la falta de atención de los distraídos-absortos, concentrados en algún
factores inconscientes y, en la mayoría de los casos, en un sentido negativo, pensamiento secreto y que, muy a menudo, parecen estar “en las nubes”;
disminuyendo la eficiencia. La noción de conflicto psíquico ocupa aquí el primer
plano. Por una parte, el dinamismo que se despliega en una tarea escolar es 5°) la lentitud en el trabajo, a causa de una excesiva meticulosidad debida al
tanto mayor cuanto más grande sea la cantidad de energía vital libre de que se perfeccionismo o a la poca confianza en sí mismo (Observ. 19 y 21);
disponga; ahora bien, sabemos que los conflictos entre las pulsiones y las
6°) la ansiedad que hace temer el fracaso y precipita en él al sujeto, en
defensas del Yo absorben una buena parte de la energía psíquica disponible, de
ocasión de pruebas y exámenes (Observ. 22).
allí la tan frecuente y penosa impresión de astenia, que es el mayor obstáculo a
la eficiencia. No hemos querido hacer de este estudio un capítulo aparte —en el cual
habríamos analizado los garabatos de la pseudo-debilidad mental— pues el
Por otra parte, los conflictos neuróticos impiden la maduración de las
atraso en la escuela por causa afectiva no es sino un elemento en los conjuntos
pulsiones y especialmente el proceso de sublimación, proceso particularmente
neuróticos estudiados aquí, y lo que los garabatos nos revelan es el dinamismo
favorable a las actividades del espíritu.
interno del conflicto neurótico, no la perturbación completamente secundaria
Así, pues, cada vez que la apreciación clínica o un test de nivel intelectual y, por otra parte, contingente, provocada en el trabajo escolar. Como se verá,
nos demuestren que un mal alumno posee una buena inteligencia, convendrá las observaciones con que vamos a ilustrar este capítulo comportan muy a
buscar en la esfera afectiva los trastornos que provocan su fracaso escolar. menudo la mención de la incidencia del conflicto sobre el éxito escolar.

Suele ocurrir que interrogado el psicólogo nos da una respuesta Agreguemos que, sin haber sido objeto de una elección especial, cierto
satisfactoria. Para no citar sino un ejemplo, en los numerosos casos en que la número de nuestras observaciones se refieren a disléxicos. A la luz de una
deficiencia sigue cronológicamente a algún acontecimiento afectivo investigación profunda, parece, en efecto, que la dislexia está a menudo ligada
traumatizante; partida de un maestro querido; pérdida de un pariente querido; a un estado neurótico.
nacimiento de un hermanito; iniciación sexual perturbadora.
g) Conflictos pasajeros y neurosis duraderas
Pero, en un gran número de casos, la investigación clínica no basta para
Otra cuestión muy importante se plantea cuando se estudian los conflictos
informarnos y tenemos que interrogar la personalidad profunda del niño
del alma infantil; la de saber si el conflicto y las defensas puestas en acción para
mediante tests de proyección.
resolverlo son de carácter pasajero y señalan solamente un momento en la
En la medida en que los garabatos son representativos de conflictos evolución del niño o si los mismos son susceptibles de constituir una neurosis
internos, las informaciones que suministran en estos casos son preciosas. de larga duración.

Mencionemos aquí, como signos particularmente frecuentes de esas Observemos primeramente a este respecto que la infancia es el alba de la
deficiencias escolares de origen afectivo: neurosis, lo cual quiere decir que la mayoría de las neurosis del adulto tienen su
origen en los conflictos del alma infantil, resueltos por mecanismos neuróticos.
1°) la inestabilidad, con imposibilidad de fijar la atención (los distraídos - A menudo, luego de un período de infancia perturbada por angustias,
desaplicados); depresiones menores, fobias, obsesiones, torna la calma, lo cual hace creer en
una cura. En efecto, en un número apreciable de casos, es una cura, habiéndose
2°) la inhibición con apatía, falta de interés por el estudio 1 (Observ. 20); resuelto el conflicto en un sentido que permite una adaptación bastante buena
y un reemprendimiento de la marcha hacia adelante. Pero en algunos, la calma
3°) la astenia con tendencia a fatigarse rápidamente y deficiencia de la
se ha obtenido sólo a costa de una importante represión, y la paz establecida es
memoria (Observ. 25);
una paz armada, con la amenaza de que se reinicien las hostilidades al primer

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incidente. Bastará pues que, más tarde, en la adolescencia o en la edad adulta,
se presente cualquier dificultad de adaptación, un agotamiento o una
enfermedad que aminore la fuerza del Yo, para que el conflicto surja de nuevo,
con agudeza, reproduciendo el estado neurótico.

Como veremos en el capítulo siguiente, las neurosis, en el adulto, son bien


estructuradas y constituyen entidades morbosas bien definidas.

En el niño, eso es mucho más raro, por el hecho de que el Yo, aún débil y
desprovisto de potencia organizadora, no está en condiciones de instaurar un
3
mecanismo de defensa poderosos y siempre igual, y debe ensayar,
LOS ESTADOS NEURÓTICOS EN EL NIÑO
sucesivamente o al mismo tiempo, varios mecanismos de defensa diferentes.
Hemos visto más arriba que los estados neuróticos de la infancia no están
De esto se desprende que, en el niño, no se observan, en forma tan
tan netamente delimitados como los de la edad adulta y que, en un niño, no se
constante como en el adulto, tipos de neurosis muy caracterizadas: neurosis de
podría diagnosticar con la misma certeza una neurosis de angustia, una de
angustia, neurosis obsesiva, neurosis asténica, sino, en la mayoría de los casos,
carácter asténico o una de tipo obsesiva, para no citar sino las principales
síndromes polivalentes que presentan signos de varios de esos tipos.
formas de neurosis.
Dicho sea de paso, esa polivalencia, unida a una cierta fragilidad de las
Nos limitaremos aquí a dar una definición muy amplia de los estados
defensas puestas en acción, es sin duda lo que explica la posibilidad de pasar de
neuróticos, contando entre ellos los numerosísimos casos de nerviosismo
una neurosis a otra y las mejores posibilidades de cura.
dependientes de conflictos internos entre las pulsiones y las censuras del Yo.

Esta observación nos hará comprender mejor lo que dijimos más arriba
acerca de la imposibilidad de pedir al test de los garabatos —no más, por otra
parte, que a los otros tests de proyección— un diagnóstico de neurosis.

Lo que el test de los garabatos nos revela —ya lo hemos dicho— es el punto
de equilibrio de las tendencias y las defensas., informándonos con ello sobre la
dinámica conflictiva de los trastornos observados.

Hemos visto, en particular, que la angustia es un síntoma constante de


todos los conflictos neuróticos, ora dominada y rechazada hacia el último plano
por las defensas del Yo, ora dominante y ocupando el primer plano como se ve
en esa forma de neurosis, llamada neurosis de angustia,. Hay que decir aquí que
los garabatos no nos muestran directamente el síntoma de la angustia. Esta,
como síntoma principal de los conflictos neuróticos y como causa determinante
de la entrada en acción de las defensas del Yo, deberá en consecuencia ser
deducida de los garabatos mediante una interpretación del conflicto, de la
manera en que las defensas han podido dominar las tendencias.

94 95
Situándonos en esta perspectiva dinámica vamos a pasar revista a los Parece que Jacqueline recibió mal el nacimiento del hermanito. En efecto,
diferentes estados neuróticos de la infancia. Puede pensarse que nos hemos hasta los 5 años, había gozado de los privilegios del hijo único y, por otra parte,
tomado grandes libertades con la clasificación corriente de las neurosis. Pero su temperamento retraído, de constitución enclenque y anoréxica, la disponía
eso nos ha parecido necesario para seguir la realidad clínica y rogamos tener en mal a compartirlos. El hecho es que, como se ha visto, su carácter se había
cuenta, de ahora en delante, que si, para claridad de la exposición, hemos dado alterado desde entonces, al mismo tiempo que se instalaba la neurosis de
un nombre a los estados neuróticos que vamos a descubrir a continuación, es angustia.
simplemente en mérito al síntoma dominante en el momento de la consulta, sin
que ese síntoma constituya, empero, lo esencial del cuadro clínico. Así, En un caso así, puede presumirse que la niña haya concebido sentimientos
clasificaremos bajo el título de neurosis de angustia los estados en que ésta agresivos con respecto al hermanito y a los padres, principalmente a la madre.
ocupa el primer plano; bajo el de neurosis asténica los estados en que domina Es sabido que tales sentimientos determinan a menudo una angustia de
la astenia, etcétera. culpabilidad y el temor al abandono, angustia que existe aquí (confesiones
frecuentes), así como el temor al abandono (actitud frente a la madre).
A tal efecto recordemos que la mención del síntoma dominante es a
menudo artificial y está determinada, sea por el sufrimiento del niño (por
ejemplo en caso de angustia), sea por el de los padres, los cuales pueden
mostrarse intolerantes con ciertos aspectos del comportamiento del niño que
no son forzosamente los aspectos más patológicos. Más adelante daremos
ejemplos de esto.

I. LA NEUROSIS DE ANGUSTIA

Los casos que agrupamos bajo este título son los de las neurosis en que la
angustia domina y es el principal motivo de la consulta. Pero, como se verá, la
neurosis es rara vez pura asociándosele a menudo síntomas secundarios
debidos a la intervención de las defensas del Yo.

Observación 11. He aquí el caso de Jacqueline, una niña de 11 años, la cual,


desde la edad de 9 años, tiene angustias nocturnas muy vivas y miedo a la
muerte, tanto por sus padres como por ella misma. Eso comenzó, en realidad,
cuando la niña tenía 5 años, la noche en que nació su hermanito. La partida de
su madre a la clínica provocó en ella un verdadero pánico de ansiedad, que
siguió repitiéndose todas las noches, pues Jacqueline tenía miedo que su Figura 44. Garabatos agresivos en una niña ansiosa (Observación 11).
madre, partiera de nuevo y la abandonara. Desde entonces, la niña ha
cambiado de carácter, se ha vuelto malhumorada y agresiva. Está inquieta, Esa agresividad subyacente, la encontramos en los garabatos de la niña, los
apegada a la madre, la abraza continuamente, desea que le digan y le repitan cuales cubren toda la extensión de la hoja con líneas que se cruzan en todas
sin cesar que la quieren, lo cual prueba que, en su fuero interno, duda de ello. direcciones. Aquí no hay, por lo tanto, ni represión, ni formación reaccional.
Tiene sentimientos de culpabilidad y va frecuentemente a confesarse, por
iniciativa propia Sin embargo, al comienzo, esas líneas estaban entremezcladas con
guirnaldas de tipo reaccional.

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Pero muy rápido, durante la psicoterapia, esas guirnaldas desaparecieron Esta niña es, como la precedente, una ansiosa muy emotiva, que tiene
para dejar el lugar a un trazado de descargas agresivas, transformación ésta miedo de todo. Es igualmente muy apegada a su madre y no quiere dejarla
operada en forma paralela a una mejoría de la ansiedad. El trazado reproducido nunca.
(fig. 44) corresponde a una fase de eran mejoría; el mismo indica pulsiones
agresivas desordenadas de tipo pre-genital pero., hecho particular de esta Pero además, a todo eso se añade un carácter escrupuloso, con manías de
muestra, con aislamiento del nombre, preservado por un recuadro del ataque orden y un cuidado excesivo en el mantenimiento de sus cuadernos escolares,
de las pulsiones. circunstancia que ocasiona una lentitud paralizante. Tiene mucha dificultad en
vincularse fuera de la casa, y casi nunca besa.
Estos garabatos nos muestran pues, por un lado, la intensidad un poco
salvaje de las pulsiones en esta niña; por otro, la constitución de un sector Se observan también los signos de una neurosis de escrúpulo en su test PN.
preservado por aislamiento, que tranquiliza por el momento al sujeto sobre las En efecto, el relato comienza con dos temas punitivos, seguidos de dos temas
propias intenciones con respecto a los suyos. agresivos. Ahora bien, eso se repetirá en las Preferencias-Identificaciones,
donde vemos que las dos imágenes sádico-anales agresivas y la imagen de la
batalla entre hermanos, son las tres que menos gustan y las no asumidas. Las
imágenes depresivas son asumidas mejor, de donde se puede concluir que esta
niña hace prevalecer la instancia punitiva sobre la instancia punible, en otras
palabras, que toma el partido de su Superyó, lo cual es bien característico de
una neurosis de escrúpulo.

La niña repite también ese modo de defensa en sus psicodramas puesto


que, por lo menos al principio, hace asumir la agresividad de sus temas a la
psicoterapeuta y ella misma representa, once veces sobre dieciocho, la
instancia punitiva representada por la madre. Y sin embargo, la agresividad
existe, puesto que figura en todos los psicodramas, y siempre dirigida contra la
madre; pero es subyacente y expresada con poco vigor.

Paralelamente, si las volutas regulares de sus garabatos no expresan


agresividad aparente, es que las mismas son ya el resultado de una defensa. La
prueba de que las pulsiones agresivas existen en lo profundo nos la suministra
aquí el hecho de que la niña, para preservar su nombre de todo ataque,
comienza por rodearlo de un recuadro.
Figura 45. Garabatos reaccionales (Observación 12).
El proceso dinámico de este trazado nos revela pues que poderosas
La mejoría clínica se explica pues por la satisfacción acordada, por una parte formaciones reaccionales tienden aquí a contener la agresividad y la angustia, lo
a las pulsiones y por otra a las defensas del Yo. cual se traduce clínicamente en rituales de orden y limpieza.

Observación 12. He aquí unos garabatos muy diferentes de los anteriores, Observación 13. He aquí el caso de Maryvonne, una jovencita de 16 años, la
hechos por una niña de 11 años, Marie-Annick, hija única. Trazó en primer lugar mayor de tres hermanas, la cual, desde hace más o cuatro años, época en que
el recuadro alrededor del nombre, diciendo: “Para que los garabatos no pasen fuera internada como pupila, tiene angustias continuas.
sobre mi nombre”. Las volutas trazadas luego con regularidad tienen un
carácter neto de formación reaccional (fig. 45).

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Hay que decir que, si bien sus progresos escolares son normales, nunca ha Sabemos —sin que sea posible explicarlo aquí detalladamente— que la
aceptado de buen grado su situación de pupila, por ser muy apegada a la madre disfagia ansiosa ha estado siempre vinculada a un conflicto edípico con
y que, durante los tres primeros años de la separación, no aumentó de peso. represión y regresión al estadio oral y que el temor a la deglución es aquí
Por la noche, tiene muchas pesadillas, cree ver fantasmas y no puede dormirse simbólicamente el temor a la penetración sexual. Ignoramos en virtud de qué
a oscuras. experiencias vitales de su infancia Maryvonne ha vivido su situación edípica con
ansiedad y culpabilidad, pero sabemos que su carácter es poco sociable, que
El hecho que motiva la consulta es una agravación reciente del estado de casi no hace amistades, que se entretiene sola, leyendo.
Maryvonne, que está constantemente ansiosa y triste y que, por añadidura, no
puede comer más porque tiene continuamente el temor de tragar mal y Aquí los garabatos, indican una buena expansión vital puesto que cubren
ahogarse (disfagia ansiosa). Al menor malestar, se cree gravemente enferma y toda la página, nos muestran un trazado lo menos agresivo posible y, por
tiene miedo de morir. añadidura, un notable aislamiento, pues el trazado presenta un mínimo de
intersecciones y el nombre no está cubierto (fig. 46).
A decir verdad, la disfagia comenzó hace varios años y, cosa curiosa, la niña
cuenta que, cuando quería hacer a sus padres preguntas relativas a la
sexualidad, no podía llegar a hablar, y la pregunta le quedaba en la garganta
“exactamente”, dice, “como los alimentos que no puedo tragar”.

En el análisis proyectivo se ve que, en Maryvonne, hay una fuerte


interdicción sobre la sexualidad. Por ejemplo, en el test PN, la imagen Beso que
de ordinario gusta mucho, es aquí la que menos agrada de todas, porque
Pattenoire está celoso de que los padres se quieran y él se siente excluido. Pero
vemos además expresarse, a propósito de esa imagen, un tema que se repetirá
cuatro veces más, a propósito de las imágenes de mamada: que el
acercamiento de los sexos es indecente, así como es indecente que una mujer
muestre el vientre y los senos. Por otra parte, en ese mismo test, el héroe se
revela como un muchacho levantisco y desobediente, lo cual es tribial pero lo
que lo es menos, es que Maryvonne no consiente nunca en asumir las acciones
culpables y se identifica ordinariamente con la instancia punitiva. Critica pues
con gran severidad y, al final, declara que Pattenoire va a terminar mal, será
aplastado algún día, cuando salga sin permiso.

Sabemos que las formaciones reaccionales contra la sexualidad, expresadas Figura 46. Garabatos de aislamiento (Observación 13).
en el test PN, corresponden a fuertes pulsiones edípicas reprimidas.
Observación 14. He aquí el caso de Christian, un niño de 6 años y medio, el
En una imagen del test de Symonds, que representa una joven con las cual desde hace varios meses, sufre constantemente de miedos nocturnos. La
manos juntas, vemos exteriorizarse esas pulsiones: “Está orando. Parece primera noche, como tenía una botella de agua caliente en su cama, creyó que
preocupada. Su mamá está enferma de cáncer. Ella sabe que su mamá se puede era alguien y gritó amedrantado. Estuvo un mes casi sin dormir, gritando y
morir. Se irá más confiada... La mamá se va a morir, ella va a quedar sola con el llamando a sus padres. Desde entonces, vive con miedo aun durante el día y no
padre”. se anima a ir solo de una pieza a otra. Se ha vuelto muy emotivo y llora o se
enoja por nimiedades.

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Los primeros garabatos, hechos en el momento de la consulta (fig. 47), son El tono depresivo de esos temas se confirma al final con la declaración de
enteramente desusados en un niño de esa edad, pues revelan formaciones que, en esa historia, nadie es feliz.
reaccionales intensas con aislamiento.
Hay que observar que ese test se efectuó en un clima de malestar con
En este niño los tests de personalidad han revelado una fuerte inhibición ansiedad e inhibición. Las defensas son potentes y, en particular, el niño hace
ansiosa. Tiene miedo de comprometerse y se niega a asumir ninguna tendencia un uso constante de la relación a distancia: los protagonistas no se nombran;
agresiva. Es más, esas tendencias agresivas, las vuelve contra sí mismo. Es así los temas se fraccionan en detalles descriptivos aislados; Christian no se
como, en el test PN, después de haber dado a la mayoría de las imágenes temas identifica nunca con el héroe y, en la mayoría de los casos con nadie. Esto
pobres y banales de los que no se puede sacar ninguna conclusión, da de concuerda con el estilo aislado de sus garabatos.
repente a Noche, un tema rico y original: “Está oscuro. Hay luna, el lobo, los
cerdos. Formulamos la hipótesis de que la tendencia depresiva, ansiosa, de este
niño fuese el reverso de una agresividad muy fuerte y que el lobo agresivo que
lo amenazaba fuese muy probablemente una proyección de sus propias
tendencias agresivas.

Habiéndose indicado una psicoterapia, Christian fue observado con


regularidad, durante seis meses. La hipótesis emitida acerca de la agresividad
reprimida y vuelta contra sí mismo, se vio plenamente confirmada. En todos sus
psicodramas, el niño dio prueba de una agresividad salvaje, en juegos en que la
pobreza de los temas tiene su compensación en la violencia de los gestos. Muy
inhibido las primeras veces, cambió rápidamente de manera de ser,
manifestando con fogosa alegría descargas cada vez más violentas. Pronto
introdujo un lobo que devora padres e hijos, comiéndolos y volviéndolos a
comer, sin fin y asumiendo él ese papel. Claro está que, mediante ese traspaso
de la agresividad a un animal, Christian disminuye su propia culpabilidad y
además, se hace acompañar por otra fiera, papel éste que representa la
psicóloga.

Figura 47. Garabatos reaccionales de un sujeto ansioso (Observación 14). Por lo tanto, el lobo del test proyectivo era él, como habíamos pensado al
principio. Pero hacía falta el clima liberador de los psicodramas para
Hay dos que duermen; uno que mira por la ventana". ¿Cuál es? “El bebe” mostrárnoslo en su agresividad desencadenada, mientras que en la vida
(así llama a Pattenoire). ¿Qué ve? “Un lobo”. ¿Qué piensa? “Cree que lo va a corriente domina la interdicción.
comer”. ¿Por qué? “Porque no está en su casa”. Christian ha visto, pues, un lobo
en lugar de los cerdos padres. En las Preferencias-Identificaciones, se revelará la Podría preguntarse el porqué de semejantes defensas en un niño tan
importancia de ese tema pues, de 16 imágenes, 15 son rechazadas, con el pequeño. Es que los padres de Christian son educadores muy severos, que
comentario que hace Christian de que “no le gustan los chanchitos porque el censuran las menores fallas. Sobre todo, enviado a la escuela a los 3 años, el
lobo se los va a comer”. Ese tema se repetirá cinco veces y, al final, Christian niño, al principio, lloraba mucho y se oponía. Luego demostró ser un escolar
dirá que “el lobo lo va a comer porque tiene una pata negra por haber estado en exageradamente escrupuloso, llegando a copiar, todos los jueves, páginas
el barro”. enteras de libros.

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Obsérvese la sorprendente transformación de sus garabatos durante la su salud. Por otra parte, como se ha visto, se muestra enteramente apegado a
psicoterapia (fig. 48). El aislamiento ha desaparecido y la página está cruzada su madre.
por flechas agresivas que respetan, sin embargo, el nombre.

Figura 49. Garabatos aislados en la zona materna (Observación 15).


Figura 48. Garabatos agresivos del mismo sujeto.
Sus garabatos (fig. 49) están enteramente circunscriptos a la zona de
En la época de estos segundos garabatos, la mejoría clínica era ya muy
protección materna, pero además, con una tendencia muy señalada al
importante; los terrores ansiosos habían desaparecido y Christian se mostraba
aislamiento, tendencia que no hemos podido estudiar más profundamente,
mucho más alegre.
pero que puede presumirse sea un mecanismo de defensa contra las pulsiones.
Observación 15. He aquí el caso de Jacky, un joven de 17 años, que presenta
II. LA NEUROSIS DEPRESIVA
un estado subcontinuo de angustia con agorafobia. No puede salir de su casa si
no lo hace en compañía de su madre, de la cual no se aparta en ningún Como ya hemos dicho, no hay un límite bien definido entre las diferentes
momento. neurosis, la categoría en la cual se coloca un caso dado, indica simplemente cual
es el síntoma clínico predominante. Hemos visto que la angustia está a menudo
A la edad de 11 años tuvo su primera crisis de angustia, pero, inteligente y acompañada de humor triste. Recíprocamente, cuando la depresión ocupa el
sensible, siguió siendo buen alumno. Cuando tenía 15 años, su padre murió primer plano, está a menudo acompañada de un elemento ansioso nada
repentinamente en su presencia y sus angustias se duplicaron; está en un
desdeñable.
continuo estado de ansiedad y depresión, no se anima a hacer más nada y ha
abandonado los estudios. Observación 16. He aquí el caso de Ana, una niña de 12 años, expansiva, de
temperamento afectivo tierno, que se presenta como una deprimida, de humor
Es un muchacho simpático, sensible y bastante culto, de trato agradable,
constantemente melancólico, pero con la cual es fácil entrar en relación.
pero superficial. Es muy narcisista y se preocupa únicamente de sí mismo y de

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Pero ese deseo de ser el privilegiado es igualmente censurado, como se ve
bien en las imágenes de mamada. De ordinario, y conforme al principio del
placer, Mamada 1 gusta y Mamada 2 no gusta. Ahora bien, para Ana, es a la
inversa: Mamada 1 no le gusta “porque, dice Ana, no hay más dos en la imagen,
porque no están el hermano y la hermana”. A la pregunta: “¿Por qué es mejor
cuando están juntos?” Ana responde: “Para distraer a mamá”. Y Pattenoire,
¿qué piensa de eso? “Bueno (con cierta irritación en el tono de voz) él está
contento. ¡El prefiere estar solo!” ¿Y la mamá? “Ella prefiere que estén los tres”.

Así pues, esta niña ha experimentado fuertes sentimientos de agresividad


contra sus dos hermanos, tal vez realmente preferidos por los padres. Pero esa
agresividad, que suscitaba en ella una angustia de culpabilidad y el temor del
abandono (V. Agujero), se volvió contra la niña, de donde el humor triste, la
falta de dinamismo, el fracaso escolar y los garabatos esfumados.

En las observaciones que siguen, veremos esos sentimientos de agresividad


aparecer en primer plano en la observación clínica. Pero si bien el aspecto
depresivo sólo se descubre mediante un examen más atento, eso no significa de
ninguna manera decir que sea de importancia secundaria. Es simplemente que
Figura 50. Garabatos depresivos esfumados (Observación 16).
las manifestaciones agresivas son aquí muy mal toleradas por padres exigentes,
Sus garabatos (fig. 50; cubren toda la página con un esfumado libero, sin que las señalan, mientras que no se inquietan por la inhibición, no obstante ser
ningún rasgo agresivo. Los mismos indican, por lo tanto, una buena expansión más grave en sus consecuencias, sobre todo en el campo de la eficacia escolar.
vital, con una detención en el estadio sádico-anal, el estadio de las pulsiones
Observación 17. He aquí a Annick, una niña de 11 años, que nos traen en
agresivo-depresivas, que comporta, empero, una fuerte dominante de retorno
consulta debido a sus violentos accesos de cólera, durante los cuales golpea a
depresivo contra sí misma. Corresponden bien, por lo tanto, al estado clínico.
sus hermanos y hermanas, dice palabrotas, se revuelca por el suelo y rompe sus
Esa depresión persistente ha repercutido en el trabajo escolar, hasta el pertenencias.
punto que Ana, si bien inteligente, lleva dos años de atraso. Es la mayor de 3
Esas crisis de cólera comenzaron desde que Annick, a los 10 años, fue
hermanos (los otros dos son varones) y, en nuestras conversaciones con ella,
llevada a casa de una señora sola que había propuesto a sus padres
notamos ya la expresión, aunque velada, de una carga agresiva bastante fuerte
“enseñarle”. En efecto, éstos se quejaban de que la niña era malhumorada y
contra la madre, acusada de preferir a los dos hermanos varones.
agresiva desde el nacimiento de su hermanito, cuando ella tenía 2 años; en esa
El test PN nos muestra también esa carga agresiva, pero sofocada por las oportunidad, lloró mucho, decía que no quería el hermanito y le pegaba. Un
censuras. La rivalidad fraterna no se expresa en forma directa, sino indirecta año después, cuando nació una hermanita, llevaron a Annick durante un año,
con el deseo de ser hija única o de ser la benjamina, porque, según dice, de de los 3 a los 4 años, a casa de una nodriza que, infortunadamente, era
pequeña se es más mimada. El tema de Agujero es bien significativo de la alcoholista y no se ocupaba casi de la niña, a tal punto que ésta adelgazó; la
depresión: “Pattenoire había salido y se perdió. Había salido porque no era feliz, llevaron entonces, de los 4 a los 5 años, a una institución para niños débiles,
porque sus padres querían más a su hermano y a su hermana”. donde recobró su peso. Luego vino la internación para “enderezarla”, a la edad
de 10 años.

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Esas tres internaciones sucesivas han despertado en el corazón de la niña un Se debe concluir de ahí que la coacción ejercida sobre las pulsiones
vivo temor de verse expulsada de la casa por su maldad. agresivas, bajo la influencia del temor al abandono, ha conducido a una
represión (garabatos limitados) y a un retorno contra sí mismo (garabatos
esfumados). Pero esos dos mecanismos no han sido suficientes para contener
por entero las pulsiones y éstas se descargan en esos accesos de cólera que
motivaron la consulta. Esta comprobación nos ha llevado a tratar a esta niña
más como una deprimida que como una temperamental.

Observación 18. He aquí un caso análogo, el de Gabriel, un niño de 10 años,


el mayor de seis hermanos, que nos traen en consulta debido a un atraso de
dos años en la escuela y a perturbaciones temperamentales. Le reprochan su
constante malhumor y sus accesos de cólera, durante los cuales llega a golpear
a su hermano, tercero de los seis. Hay que decir que esto se lo impide su madre,
mujer violenta, que censura a Gabriel con excesiva severidad, le pega y llega a
decir delante de él: “¡Cuando se me resiste, lo mataría!”. Ella será, con su
actitud intransigente, la única responsable del fracaso de la psicoterapia.

Los garabatos de Gabriel (fig. 52) tienen un carácter sádico-anal muy


agresivo, pero quedan localizados en la zona del nombre. En el curso de los dos
años que ha durado la psicoterapia, sin producir una mejoría sensible, los
garabatos han seguido siendo exactamente los mismos y nos muestran que
Figura 51. Garabatos inhibidos esfumados (Observación 17). Gabriel está unido a su madre por una relación sádico-masoquista.

Este aspecto depresivo es el que ocupa el primer plano en los tests de Los otros tests de proyección nos muestran también esos dos aspectos
proyección. Así, en su test PN, Annick rechaza todas las imágenes agresivas, contrarios de la personalidad: la agresividad y el contragolpe depresivo.
critica la avidez oral de Pattenoire que no quiere dejar leche a sus hermanos y
Lo mismo ocurre con los psicodramas. Durante una primera serie, el tema
se niega, por otra parte, a desempeñar el papel. Juegos Sucios ofrece un tema
habitual es el de una mamá o un maestro de escuela que castiga a los niños y
de agresividad contra la madre pero la imagen, rechazada al comienzo, no gusta
los mata cuando éstos se resisten. Gabriel no asume el papel del niño, sino el
ni es asumida. En cambio, en Ganso, la imagen que menos le gusta, Annick
del más fuerte.
acepta ser el chanchito mordido. La niña asume pues aquí la culpabilidad y
debemos observar que los tres deseos solicitados al hada son deseos de Luego, en una segunda serie, hay un cambio total. El tema es siempre el de
perfeccionamiento moral, como ocurre en el caso de los escrupulosos. un niño en conflicto con alguien poderoso, pero aquí el niño es siempre el más
fuerte y mata al adulto. Gabriel hace entonces el papel del niño,
Asimismo, sus garabatos (fig. 51) son de represión, estrictamente limitados
desinhibiéndose y descargando una fuerte agresividad. Pero hay que hacer
al nombre y hasta encuadrados. Son garabatos esfumados, lo cual nos revela
notar que, después de esos juegos, tiene frecuentes retornos de ansiedad.
instintos no sublimados, opuestos a pulsiones agresivas salvajes y a una censura
sumamente primitiva que ha conseguido inhibir las pulsiones, volviéndolas
contra el sujeto.

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Vemos, pues, liberarse aquí, mediante la acción psicodramática, la El test PN nos lo revela con claridad. En varias de las escenas de mamada, se
agresividad reprimida, pero bajo una forma salvaje de “matar o ser muerto” muestra al héroe bebiendo más que los otros, hasta el punto de tener una
que no ha podido llegar a una socialización del instinto, hecho que nos revelaba indigestión. Anita rehúsa identificarse con él. En Titubeo, la niña dice:
ya el trazado de los garabatos. “Pattenoire se volvía cada vez más difícil. No comía casi nada. Su madre se
enojaba. El se enfurruñaba. Su madre estaba de lo más afligida porque no
quería comer”. Anita se identifica, en esta imagen, con Pattenoire “porque es
como yo”. Vemos expresarse aquí sucesivamente la avidez y el rechazo. Pero la
avidez es subterránea y no asumida; la defensa del Yo impone, en cambio, la
actitud de rechazo con identificación.

Figura 52. Garabatos de agresividad reprimida (Observación 18).

Observación 19. He aquí el caso de Anita, una niña de 10 años, que nos
traen al consultorio por sus dificultades escolares y una persistente anorexia
mental.

Esa anorexia data de la edad de dos años. Entonces, Anita, que es la segunda Figura 53. Garabatos extendidos de formación reaccional (Observación 19).
de tres niñas, mordía a sus hermanas hasta hacerlas sangrar y llegaba a agredir
La tendencia de Anita a las formaciones reaccionales se manifiesta también
a la más pequeña en la cuna. Para castigarla, su madre la mordió fuertemente.
en el hecho de que, cuando se muestra ávida, se reprocha a sí misma. Suele
Y desde entonces, Anita no lo hizo nunca más. Pero su carácter se alteró; se
ocurrir que rechaza un bombón porque es Cuaresma y quiere hacer penitencia
tornó ansiosa, con un terror particularmente pánico hacia todos los animales
que muerden, aun los más pequeños; comenzó además a tartamudear y se Agreguemos que Anita ha vivido su conflicto edípico en la misma forma
tornó anoréxica. Este conjunto de trastornos de la función oral muestra hasta anoréxica de oposición a su madre. Aun así, se siente muy culpable y, cuando a
qué punto la censura resultó fuerte y cuan profundamente impresionó a la niña. la hora de las comidas su madre le dice: “¡Me vas a hacer morir!”, la niña tiene
mucho miedo de que eso suceda y ella sea responsable.
Se tiene aquí la prueba de que la anorexia mental puede constituir una
formación reaccional contra la agresividad oral.

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Para escapar a esta situación deprimente, Anita tiende a regresar a su época Sergio nos hizo numerosos garabatos, todos ellos se extienden por toda la
de oro de los dos años y, en varios tests, se identifica con un niño de esa edad. página, pero en un estilo de gran aislamiento. He aquí dos de ellos. El primero
Es que, en efecto, a los dos años, no había vivido aún la situación ansiógena en (fig. 54) está compuesto de líneas paralelas, pero que no pasan por encima del
la que se debate hoy, ni el temor al castigo que expresa, si bien de manera oral nombre, protegido por un recuadro: es su estilo de trazado más frecuente. El
en el tema de Agujero: Pattenoire se ha perdido en la noche. Sus padres no lo segundo (fig. 55) es más original: el nombre no está encuadrado y los rasgos
han encontrado. Se va a morir de hambre. esparcidos por la hoja tienen un aspecto agresivo que sorprende, pero son
acciones agresivas fragmentarias, que se detienen antes de haber alcanzado su
Sus garabatos (fig. 53) llenan ampliamente la página. Pero su trazado en objeto.
línea circular festoneada indica bien la intensidad de las formaciones
reaccionales; gracias a lo cual se anula la agresividad, así como también el
contragolpe depresivo que ésta traería consigo.

III. LA NEUROSIS DE INHIBICIÓN

Es sabido que uno de los medios para escapar de la angustia de un conflicto


interior es inhibir en sí mismo las pulsiones prohibidas. Como se ha visto, la
represión constituye un mecanismo inhibidor. Pero existen casos bastante
numerosos en que la inhibición se entiende a todo el dinamismo pulsional y
coloca su sello sobre toda la personalidad.

Nos consultan entonces, no debido a la ansiedad ni a la depresión ni a las


manifestaciones temperamentales, sino debido a la falta de vida del niño, a su
inercia y a su falta de iniciativa, que se manifiesta tanto en el hogar como en la
escuela, con el resultado inevitable de una detención en los progresos
escolares.

Observación 20. He aquí el caso de Sergio, un niño de 11 años, del cual nos
dicen que es un niño muy dócil, muy puntual en su trabajo, pero que fracasa en
la escuela a causa de una dislexia muy pronunciada. Todas las tentativas de Figura 54. Garabatos de aislamiento (Observación 20).
reeducación han tropezado con la misma dificultad: puntualidad perfecta del
niño en el cumplimiento de los ejercicios que se le dan para hacer, y sin
embargo, fracaso total de la reeducación, a pesar de una inteligencia muy
buena.
Tenemos aquí el derecho de preguntarnos si la agresividad inhibida no se ha
Esa docilidad sin resultados aparece como una máscara. El hecho es que, transferido a esa forma de oposición disimulada representada a menudo por la
hasta los 3 años, Sergio hizo una fuerte oposición a su madre, bajo la forma de dislexia. Pero la psicoterapia emprendida para ayudar a la reeducación ha
encopresis. Muy ridiculizado por ello, cambió totalmente de carácter. En su test fracasado también ante la actitud de inercia pasiva del sujeto, el cual ha
PN, Juegos Sucios es la imagen que menos le gusta (identificación: la niña mantenido su oposición por razones profundas que nosotros ignoramos.
limpia) y la preferida es, cosa singular, Carreta, lo cual es aquí el signo de una
fuerte tendencia al autocastigo.

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Observación 21. He aquí a Yves, un niño de 11 años, traído a la consulta por
su madre porque es lento en todo lo que hace, tanto en sus juegos como en el
trabajo escolar. Tiene manías de orden y una meticulosidad que explican en
gran parte su lentitud.

Carece de iniciativa y no se desenvuelve tan bien como sus hermanos de 6 y


7 años. Es tímido, temeroso y tiene miedo cuando le regañan. Su conducta es la
de un niño muy juicioso, amante de la soledad y la tranquilidad. El caso no ha
sido estudiado y no hemos podido hacer el análisis profundo que nos habría
revelado las causas de esa inhibición neurótica.

Figura 56. Garabatos reaccionales en la zona materna (Observación 21).

Como se le dijera que algunos, al hacer garabatos, pasan por encima del
nombre, Yves dijo, sin explicarse, “que no estaba bien”.

Observación 22. He aquí el caso de Francisca, una niña de 12 años, que nos
traen por un atraso de 3 años en la escuela, a pesar de ser inteligente y en la
cual descubrimos una dislexia muy pronunciada.

“Ninguna dificultad en cuanto al carácter —dice la madre—, es una niña


muy juiciosa y muy aplicada”. En realidad, es demasiado juiciosa,
Figura 55. Garabatos de aislamiento (Observación 20). exageradamente tímida con los extraños y en la escuela, y, debajo de su miedo
constante a hacer las cosas mal y de su convicción de que es una incapaz, se
Pero los garabatos (fig. 56) nos permiten deducir: descubre una vivísima ansiedad. Durante los tests y la psicoterapia, se muestra
sumamente inhibida, apenas habla y tiene siempre miedo de comprometerse.
1°) potentes formaciones reaccionales (carácter muy rítmico del trazado);
El test PN revela una fuerte censura de la agresividad y una ausencia total de
2°) una tendencia depresiva, por el hecho de que el trazado va de arriba
compromiso: Francisca no es nunca la heroína y, o no se identifica, o bien se
hacia abajo;
identifica con una niñita de 4 años. En sus psicodramas, es incapaz de proponer
3°) una fijación en la zona de protección materna. temas agresivos y más aun de representarlos.

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Esta niña repite constantemente los mismos garabatos (fig. 57), en forma de
espiral muy abierta, descendente, limitada a la zona central. No hay en esos
garabatos rastros de agresividad, sino de represión (limitación) con formación
reaccional y tendencia depresiva (trazado descendente).

Observación 23. He aquí el caso de Chantal, una niña de 13 años, la cual a


pesar de su buena inteligencia, tiene dificultad en seguir el último curso de la
escuela primaria; también es disléxica.

Tanto en la escuela como en su casa, es una niña juiciosa, muy tranquila.

Sus fracasos escolares la deprimen. Es muy tímida, no se atreve a leer en voz


alta y tiene frecuentes crisis de llanto.

Chantal disputa mucho con sus dos hermanas (ella es la 2a), pero tiende a
replegarse sobre sí misma, en la soledad. Es, sin embargo, muy apegada a su
familia, de la cual nunca quiere separarse.

Debemos señalar que Chantal ha sido, desde su primera infancia, una niña
tranquila, poco vivaz, que jugaba sola en un rincón. Desde muy temprano, fue
Figura 57. Garabatos reaccionales depresivos (Observación 22). limpia y ordenada. Hacia los 8 años, estos rasgos se acentuaron sin razón
aparente y el deseo de orden y limpieza de Chantal raya ahora en la manía.
Cuando, por casualidad, propone un tema un poco agresivo, tal como el Además, hace su trabajo escolar con extrema conciencia.
hecho de romper un florero o destruir una flor, no lo representa personalmente
y, resistiendo a todas las sugerencias de ser agresiva, se echa atrás diciendo que Chantal se nos presenta en una actitud de inhibición muy marcada, el rostro
no es lindo pelearse. Los castigos paternos son siempre severos y el tono de los hermético, sin sonreír y sin abrir la boca.
juegos siempre depresivo. Francisca no asume nunca su propio papel, sino que,
la mayoría de las veces, representa el de un niño de 4 ó 5 años, que es la edad Su test PN refleja esa inhibición. Pero, además, nos hace percibir una
de su hermanito. depresión neurótica subyacente con una fuerte tendencia masoquista a
desvalorizarse y a identificarse con un protagonista desdeñado e infeliz, por lo
Esa incapacidad total para asumir las tendencias agresivas lleva a esta niña a menos al vivir los temas, pues en el momento de asumir e identificarse, la niña
descentrarse constantemente, lo cual quita la seguridad a su personalidad. No se esquiva. Tan es así que Chantal, de los temas, no ha retenido sino una
tiene la menor confianza en sí misma y se juzga mala, tonta, e inferior a las imagen: Partida, con el tema del chanchito que perdió a sus padres y está triste;
demás niñas. esa imagen le gusta y se identifica con el animal que no volverá a encontrar a
sus padres.
Sin embargo, no ha sido siempre así, pues nos enteramos de que, cuando
pequeña, Francisca era audaz, cariñosa, pero de carácter difícil, que no La niña se negó primeramente a hacer garabatos y debemos observar a ese
controlaba sus esfínteres ni de día ni de noche hasta los 3 años, por lo que sus respecto que esa negativa no es rara en los inhibidos, dado que niegan
padres la corregían severamente. Es probable que, como en el caso precedente expresión a todas sus tendencias. Después, nos hizo varios garabatos del mismo
(Observ. 20), la misma intensidad de las pulsiones haya provocado una reacción tipo (fig. 58), que expresan con su carácter reaccional pobre, la intensidad de
muy violenta, con retorno de las pulsiones contra sí misma. sus represiones y de su fijación a la madre-nodriza.

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siempre acompañada de una regresión más o menos manifiesta, con tendencia
a retornar al medio protector de la madre-nodriza. De ahí que los garabatos de
los asténicos estén, como hemos visto, limitados, en la mayoría de los casos, a
la zona situada debajo del nombre.

Observación 24. He aquí el caso de Juan Pedro, un jovencito de 15 años, hijo


único, que nos consulta debido a una astenia que le provoca dificultades en la
escuela. Es un muchacho muy inteligente que, hasta el sexto grado, fue siempre
el primero de la clase.

Se nos muestra como un sujeto un tanto inhibido, tímido y que habla bajo.

Juan Pedro tuvo una infancia delicada, pues no tenía mucho apetito. Pero
era un niño movedizo, alegre y lleno de audacia. Por lo menos fue así hasta los 5
años, edad en que cambió por completo: muy calmo, tímido, inclinado al
pesimismo y a desmoralizarse tan pronto sufría un fracaso. Ahora sitúa la edad
de oro antes de los 5 años porque, dice, que no se tienen preocupaciones ni
obligaciones. Podemos deducir de ahí que, a esa edad, vivió un conflicto interno
resuelto mediante una intensificación de las censuras, con formaciones
Figura 58. Garabatos reaccionales muy inhibidos (Observación 23). reaccionales.

IV. LA NEUROSIS ASTENICA. LAS DUDAS Y LOS ESCRÚPULOS Su test PN es típico de una neurosis de duda y de escrúpulo. En los temas, se
limita a describir imágenes sin expresar ningún sentimiento. En las P.-1., tiene
La astenia, que se traduce clínicamente por una propensión anormal a la mucha dificultad para hacer la elección y termina poniendo entre las que le
fatiga, existente aun antes del esfuerzo (por ejemplo, por la mañana al gustan, las imágenes “que tienen más sentido”. Además, las defensas aparecen
levantarse), es muy frecuente en las neurosis, cualesquiera que sean. La misma como dirigidas por un Superyó severo, ante el cual cede el Yo; de allí las
se explica por el hecho de que una buena parte de la fuerza viva del Yo se halla satisfacciones autopunitivas que da, sobre todo, el originalísimo tema de
absorbida por la lucha contra las pulsiones y no está por lo tanto disponible Carreta: la imagen que no le gusta “a causa del sufrimiento que debe
para la acción exterior. Sin embargo, hay casos de neurosis en que la astenia experimentar Pattenoire ante la idea de que, un día, será vendido por los
ocupa el primer plano en el cuadro clínico. granjeros… el infortunio de su raza… la crueldad de los granjeros”. ¿Quién es
ese a quien empujan? “Es Pattenoire que se rebela”.
Con mucha frecuencia, la astenia psíquica se traduce en una tendencia a la
fatiga de la atención y de la memoria y en un perpetuo dudar de sí mismo. En el Por último, la ambivalencia es constante en ese test en el que, en primer
orden moral, esa duda se expresa en incesantes escrúpulos. De ello resultan lugar, Juan Pedro titubea acerca de la identidad sexual del héroes y en el que,
grandes inconvenientes para el trabajo intelectual, pues, como el sujeto no está en segundo lugar, figuran numerosos: o bien... o bien.
nunca seguro de nada, examina y analiza una y otra vez todo lo que sabe,
piensa y hace, lo cual origina una lentitud particular, que perjudica el En Juan Pedro, el conflicto se halla, en definitiva, en todos los planos: entre
rendimiento. los instintos y la censura, entre la afirmación viril y el abandono de la misma,
entre la tendencia progresiva y la tendencia regresiva; de ahí que el muchacho
Agreguemos que la astenia comporta la búsqueda de un medio protector nunca pueda adoptar una posición netamente firme y que sea sin cesar víctima
que ahorre al sujeto todo esfuerzo de expansión. Es decir que la astenia va de la duda.

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Sus garabatos (fig. 59), focalizados en la zona situada debajo del nombre orden especial todos los objetos de su habitación. Pasa mucho tiempo
(interdicción edípica y retorno regresivo hacia la protección materna) son de haciéndolo y esto exaspera a sus padres.
trazos plenos que expresan cierta vitalidad, pero únicamente en formas
redondeadas (tendencia femenina); por último, se observa en ellos una cierta Al contrario de Juan Pedro (Observ. 24) el cual, a pesar de su astenia, es un
tendencia rítmica (formaciones reaccionales). muchacho muy tratable, Santiago asume una actitud distante y
voluntariamente irónica. En sus tests, como en sus psicodramas, no se
compromete nunca, propone temas sin interés, historias en las que no ocurre
nada y no quiere identificarse casi nunca.

Figura 59. Garabatos reaccionales femeninos en la zona materna


(Observación 24).

Observación 25. He aquí a Santiago, otro muchacho de 15 años, segundo


hijo, con una hermana 3 años mayor que él, que nos consulta debido a un
atraso de dos años en el colegio, por lo que ha debido abandonar los cursos
secundarios para aprender un oficio manual.

Santiago tuvo una infancia delicada, caracterizada por una constante Figura 60. Garabatos de aislamiento en la zona materna (Observación 25).
anorexia. Hasta la edad de 11 años, durmió en la habitación de los padres y,
desde que lo hace solo, tiene siempre miedo, hasta el punto que es necesario Es verdad que él también es muy ambivalente, en particular en lo
hacerle compañía. concerniente a su identidad sexual. En el test PN, manifiesta un sentimiento de
culpabilidad asociado a un estado de infelicidad que trata de esquivar,
Está siempre fatigado y no consigue dar fin a sus tareas escolares. Desde identificándose con un protagonista secundario, de más o menos edad.
hace algún tiempo, no puede acostarse por la noche sin haber colocado en un

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El padre de Santiago es un hombre vigoroso e impaciente, que soporta mal toda una colección de garabatos de formación reaccional pertenecientes a
la astenia del muchacho y sus rituales al acostarse. Pero Santiago siente estima niños en otro tiempo encoprésicos.
por él. En cambio, su actitud para con la madre es muy ambivalente: esa señora,
que no conocemos, parece ser gravemente patológica, con manías vinculadas Señalemos al pasar que hay un estrecho parentesco entre este grupo de las
también a ideas morbosas de celos. Santiago parece apegado a ella, a pesar de neurosis obsesivas y el grupo antes descripto de las astenias con dudas y
mostrarse muy agresivo a su respecto. Es evidente que su neurosis se debe en escrúpulos.
gran parte a una identificación con su madre.
Observación 26. He aquí el caso de Miguel, un niño de 9 años, el cual, desde
Los garabatos (fig. 60) nos lo confirman. Están localizados en la zona de hace algunos años, presenta trastornos nerviosos. Muy inhibido fuera de su
protección materna pero revelan además un fuerte aislamiento, lo cual significa casa, tímido, hipersensible, muy solitario, muy propenso a la fatiga, no obtiene
que toda relación demasiado íntima con la madre está prohibida. en la escuela sino resultados muy mediocres, a pesar de tener buena
inteligencia. Desde hace un año tiene manías: se lava hasta veinte veces antes
V. LA NEUROSIS OBSESIVA de vestirse, hace de nuevo su cama cuando hay algún pliegue. Tiene
continuamente tics en el rostro. Está triste y sufre frecuentes crisis de llanto.
Cuando las pulsiones rechazadas por la defensa del Yo logran burlar esa Expresa sus obsesiones diciendo: “Pienso en cosas feas que no tengo ganas de
defensa y llegar a la conciencia, suelen expresarse en lo que se llama ideas hacer”, o cuando da las buenas noches a su madre: “No voy a tener malos
obsesivas, tan contrarias a la personalidad consciente que, a menudo, aparecen sueños”. Su actitud es sumamente inhibida. Es poco comunicativo y rara vez se
como extrañas a ella, como si le fueran impuestas desde afuera. Por ejemplo, el mezcla con sus camaradas.
que ha reprimido su agresividad, puede verse obsesionado por pensamientos
agresivos, aunque no sea nunca agresivo en su conducta consciente. En su casa, se muestra muy celoso de sus hermanos y hermanas (es el
segundo de cinco hijos); constantemente irritado cuando están presentes, se
Ya hemos mostrado que, en casos de complejo de Edipo, las pulsiones muestra, en cambio, mucho más tranquilo cuando está solo con su madre.
sexuales y agresivas se reprimen, pero que esa represión no basta siempre para
calmar la angustia de la culpabilidad. Un segundo mecanismo defensivo provoca Sus relaciones con esta última son muy ambivalentes: reclama su presencia
entonces una regresión a un estadio pre-edípico, sádico-anal o sádico-oral. Pero y se muestra muy tranquilo con ella, luego, en otros momentos, es muy
cuando las pulsiones edípicas se manifiestan en forma regresiva sádico-oral o agresivo y hasta obsceno en su lenguaje. Conviene decir que la madre es una
sádico-anal, la conciencia se rebela contra las representaciones chocantes mujer de tipo perfeccionista muy censurante y que Miguel ha perdido mucho al
invasoras y las mencionadas pulsiones son a su vez reprimidas, mientras en el perder a su padre el año pasado, pues era mucho más paciente que su mujer y
Yo consciente se desarrollan formaciones reaccionales compensadoras. el niño lo quería mucho.

Es muy notable, por ejemplo, el hecho de hallar, en la pasada infancia de Puesto en observación en nuestro Centro, Miguel no se adapta. Permanece
sujetos que tienen rituales de orden y limpieza, un primer período caracterizado siempre aislado y se esconde de todos para ejecutar sus rituales. Es inhibido y
por fuertes tendencias al desorden y a la suciedad. triste. No es agresivo, pero no traba relación con nadie; si, por casualidad, un
educador lo toca, retrocede, esbozando una sonrisa para mostrar que no lo ha
Hemos visto más arriba (Observ. 20 y 21) dos casos en los que una tomado a mal. La agresividad que manifiesta a menudo en su casa, en accesos
encopresis que persistió hasta la edad de 3 años (con todo lo que eso supone de de violencia, no se muestra pues en un medio extraño. En cambio, está
carácter contrariante) ha sido sustituida luego por un carácter dócil y una verdaderamente obsesionado por temas agresivos y dibuja continuamente (con
actitud muy concienzuda, que son objetivables en garabatos de formación talento, por otra parte) escenas de cow-boys o de soldados armados de
reaccional. Lo mismo ocurre en el caso de la observación 24. Casos semejantes pistolas, fusiles o lanzas.
no son raros; hasta puede decirse que constituyen una regla y que poseemos

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En el test PN, la imagen Batalla es la preferida, aunque no la asume. El test reaccionales contra ese estadio. En algunos casos y en algunas situaciones, las
revela una fuerte interdicción sobre el conflicto edípico, una gran ambivalencia formaciones reaccionales dominan, como se vio en el caso del pequeño Miguel
en las elecciones y una fuerte tendencia masoquista a identificarse con el héroe cuando estaba en observación.
desdichado. Al final, designará a la lámina de Agujero como la más interesante,
escribiendo debajo: “Tiene miedo en la noche”, e identificándose. En otros casos, esas formaciones reaccionales no llegan a contener de modo
suficiente las pulsiones agresivas. Tal es el ejemplo del pequeño Enrique, de 12
Miguel hace sin cesar los mismos garabatos (fig. 61) que, por su extensión y años de edad, que nos traen a causa de sus rituales y, en particular, de su
sus rasgos plenos, expresan una buena vitalidad, pero sin agresividad aparente, aritmomanía. Es inteligente, pero sus manías perfeccionistas hacen que tarde
pues el trazado está dominado por las formaciones reaccionales que le imponen tres horas en hacer deberes que no requerirían más de una, y exaspera a sus
una regularidad rítmica redondeada. El nombre está, ora cubierto, ora padres con su lentitud.
descubierto, como aquí.

Figura 61. Garabatos rítmicos poco agresivos (Observación 26). Figura 62. Garabatos a la vez agresivos y reaccionales (Observación 27).

Observación 27. Acabamos de ver un caso en que los trastornos neuróticos En su test PN, nos sitúa al héroe como una niña, y es dable señalar a ese
se unen a una relación muy ambivalente con la madre, con manifestaciones de respecto que el estadio sádico-anal se caracteriza por una fuerte ambivalencia
sadismo anal que son objeto de una fuerte inhibición reaccional, como se sexual. La agresividad contra los hermanos y contra los padres se expresa con
comprueba en los garabatos. fuerza al principio. Pero luego, la posición agresiva es abandonada y cede el
lugar a la culpabilidad y al temor de haber perdido el amor de los padres y de
Uno de los mayores descubrimientos del psicoanálisis es, como hemos visto, estar amenazado de destrucción.
el haber demostrado que la neurosis obsesiva está vinculada a una represión
del conflicto edípico con regresión al estadio sádico-anal y formaciones

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Las relaciones con el padre no son buenas (como en la realidad). Las inclinados a asociar esto con el hecho de que, si bien Nicolasa descuida a veces
relaciones con la madre son ambivalentes: Pattenoire quiere continuamente sus deberes escolares, hace en cambio con cuidado meticuloso todas las
refugiarse a su lado, pero a su vez está muy cargado de agresividad contra ella. penitencias escritas que se le imponen. La identificación masculina es fuerte y,
al final, Nicolasa quiere ser un león para infundir miedo a todos. En resumen,
Los psicodramas de Enrique expresan fortísimos celos edípicos. tanto el examen clínico como los tests revelan una fuerte agresividad, con
culpabilidad y formaciones reaccionales.
Sus garabatos revelan los dos aspectos opuestos de la personalidad del niño
(fig. 62). Por una parte, guirnaldas redondeadas que expresan formaciones Sus garabatos (fig. 63) son muy poco agresivos. El trazado amplio expresa
reaccionales contra la agresividad. Pero, por otra parte, hay dispersas por toda una buena vitalidad, contenida, empero, por el ritmo reaccional que le impone
la pagina, un número bastante crecido de flechas agresivas, a decir verdad, sin volutas redondeadas, si bien un poco irregulares. La agresividad es, con toda
continuidad entre ellas, lo cual corresponde a los movimientos impulsivos, evidencia, subyacente, de ahí el aislamiento del nombre. Se observará que
inmediatamente contenidos, de nuestro joven paciente. Nicolasa no ha escrito más que su apellido, en grandes letras orgullosas, lo cual
nos hace pensar en su identificación masculina del PN y en su deseo de virilidad
Observación 28. La combinación de agresividad y formaciones reaccionales
expresado por el león.
es observable también en el caso de Nicolasa, una niña de 12 años, la mayor de
dos hermanas. Nos la describen como una niña que ha tenido siempre un
carácter obstinado, que se niega a obedecer y trata con malos modos a sus
padres. De pequeña, era un bebé triste, fue siempre anoréxica y tuvo un
período de destete difícil. Fue hija única hasta los 9 años, criada, primero por
sus abuelos y luego por sus padres. Debe recordarse además, que ha dormido
siempre en la habitación de los padres.

Nicolasa es una niña de rostro fino e inteligente, que logra proseguir sus
estudios a pesar de sus trastornos neuróticos, los cuales provocan una gran
lentitud, debida a meticulosidad y dudas obsesionantes. En el hogar también
tiene manías para todo, no termina de comer, de acostarse (no antes de
medianoche). Todas sus cosas deben estar ordenadas con cuidado meticuloso;
no soporta que haya un cabello o una pelusita en sus vestidos. Verifica
reiteradamente las puertas y las llaves de gas. Nicolasa está sumamente
apegada a su madre y no quiere hacer nada si ella no está. Se malquista con
todos, a la vez por sus rituales y por su agresividad cuando la contrarían.

Su test PN revela claramente una neurosis obsesiva con ansiedad. Los temas
son pobres, fielmente descriptivos, pero con muy pocos sentimientos
expresados y sobre todo con muy frecuentes “tal vez”, que indican una Figura 63. Garabatos de formación reaccional (Observación 28).
perpetua duda.
Observación 29. He aquí el caso de Martina, una niña de 6 años, que
La relación con el padre reviste un tono agresivo, pero culpable. Es de notar presenta signos neuróticos muy evidentes. Tiene numerosas manías y rituales al
el hecho de que las imágenes traumatizantes: Batalla, Carreta, Ganso, Agujero, acostarse. Se lava sin cesar las manos. Tiene una fobia al contacto y no quiere
son descriptas primero y que las tres primeras están bien colocadas entre las dar la mano, sobre todo a los hombres.
que gustan, lo cual es signo de cierto masoquismo autopunitivo. Nos sentimos

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Por otra parte, si bien inhibida, es muy agresiva y lo manifiesta oponiéndose Aquí Martina pone al hermanito en la habitación de los padres y ella se pone
sistemáticamente a lo que quieren que haga, sobre todo si el pedido parte de la en el otro extremo de la casa, con tabiques de separación que señalan su deseo
madre. Muestra también una fuerte agresividad contra el hermanito, que no ha de aislamiento (fig. 64). Y he aquí este comentario muy significativo: “No quiero
aceptado nunca y al cual ha dado el sobrenombre de “Nada de nada”. ir más a la cama de papá. No me gusta que me hagan cosquillas. Pienso que
está mal que a una le hagan cosquillas”. Luego: “Cuando sea grande, no me voy
En su pasado, notamos sobre todo que su educación para el aseo, hecha con a casar, porque no me gusta ser casada. No está bien ser casada”.
severidad, fracasó, que Martina no controló sus esfínteres hasta los 4 años y
medio y que, por otra parte, todavía hoy es una constante enurética nocturna. Es notable el hecho de que esta tendencia al aislamiento, la hallemos
Es sabido que el carácter contrariante y la fijación sádico-anal van siempre también en sus garabatos (fig. 65).
juntos.

Además, parece que Martina vivió su erotismo edípico con intensidad. En


sus temas psicodramáticos, representa una niña que va a la cama del papá, al
cual hace cosquillas y que le hace a su vez cosquillas en el vientre.

Figura 65. Garabatos de aislamiento (Observación 29).

Después de lo dicho, se comprende que la culpabilidad de sus sentimientos


edípicos haya provocado una regresión (favorecida por la fuerte fijación sádico-
anal) y luego formaciones reaccionales intensas, que la han conducido a la
Figura 64. Fobia al contacto en el dibujo de la familia (Observación 29).
neurosis. Aquí, el tabú del contacto, que está siempre más o menos presente en
Agrega que quiere casarse con papá y, en un dibujo de familia, se representa la neurosis obsesiva, ocupa el primer plano; de ahí los rituales, la negativa a dar
sola con su padre, habiendo eliminado a la madre y al hermanito. En otro dibujo la mano a los hombres, el lavado compulsivo de las manos y el aislamiento de
de familia hecho ulteriormente, la defensa contra el contacto erótico se expresa los garabatos.
con fuerza.

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VI. LA NEUROSIS REGRESIVA

La regresión, tan frecuente como mecanismo de defensa para escapar a una


situación ansiógena, no constituye por sí misma una neurosis. Para que haya
neurosis, tiene que haber conflicto entre dos instancias de la personalidad. Es
corriente, en efecto, que el sujeto que hace una regresión no regrese sino en
ciertos aspectos de su personalidad, permaneciendo adaptado a la situación
actual en los otros sectores. Es frecuente, por ejemplo, que un niño que crece,
quiera afirmar su autonomía y realizar actos de independencia; si hace una
regresión a la edad de la dependencia oral, habrá en él conflicto entre la
independencia y la dependencia. Asimismo, vemos a menudo sujetos adultos
que, a pesar de su inteligencia bien adaptada, se elevan a las más altas
posiciones, manifiestan, especialmente en su círculo íntimo, rasgos de carácter
infantil.

Estas observaciones autorizan pues a la descripción de una neurosis


regresiva, aun cuando los casos que vamos a enumerar bajo ese título se
distinguen netamente en muchos aspectos de las neurosis clásicamente
descriptas.
Figura 66. Dibujo de familia con regresión (Observación 30).
Observación 30. He aquí por ejemplo el caso de Colette, una niña de 14
años, la mayor de cuatro hermanos, que nos traen en consulta a causa de su Añadimos una particularidad importante de este dibujo de la familia. El
carácter depresivo, muy personal, muy contrariante, y por sus continuas padre está arriba, a la izquierda, labrando un campo, a buena distancia de la
disputas con el hermano y la hermana que le siguen en edad. madre y del bebé.

Colette durmió en la habitación de los padres hasta la edad de 10 años, lo Además, el bebé y la madre, que forman una pareja, están dentro de un
cual, como es sabido, es muy propio para intensificar los trastornos edípicos. círculo que los aísla.
Desde este punto de vista, su dibujo de la familia es sumamente interesante
(fig. 66). La niña representa a toda la familia: padres, abuelos, tía, sus dos Con respecto al padre, hay una doble toma de distancia que es una defensa
hermanos y su hermana en la sección superior izquierda de la hoja (aquí el contra el conflicto edípico.
dibujo está ampliado). Ella misma no se representa. Pero, en cambio, ha
El test PN de Colette exterioriza una importante rivalidad fraternal, pero con
agregado, cerca de la madre, un bebé varón de 4 meses, que no existe en
una fuerte culpabilidad, la cual le hace declarar al final que Pattenoire es el
realidad. Según la regla que establecimos en nuestros estudios sobre el dibujo
menos amable y el menos feliz. Como en su dibujo de familia, la niña tiende a
de la familia, por la que un personaje agregado es siempre una identificación
escapar de esa situación conflictiva con una regresión, es decir que, después de
mayor del sujeto, teníamos derecho a pensar que Colette, ausente del dibujo,
haber considerado a Pattenoire como un hijo mayor, durante el test lo llamará
se proyectaba en ese bebé. La niña declaró, en efecto, que se identificaba con
siempre “el pequeño” y terminará haciendo de él una niña. Del mismo modo, su
ese bebé, con el agregado de que él es el más feliz porque es pequeño y lo
edad de oro son los 4 meses “porque van siempre con la mamá”. Comparemos
pasean.
esto con los informes clínicos: Colette sólo se lleva bien con el menor de sus
hermanos, un niño de 8 años; por otra parte, pasa por gustarle mucho los
niñitos de cuna y, llegada la ocasión, se ocupa de ellos muy gentilmente.

130 131
vez, no se identificó con nadie. La segunda, expresó el deseo de ser el bebe,
descripto por él mismo como el más feliz porque no tiene preocupaciones y sí
alegría de vivir (fig. 68). A propósito de este dibujo, insistimos sobre las notables
convergencias de indicios que dan un gran valor a la identificación:

1. El bebé figura en los dos dibujos.

2. Las dos veces ocupa el primer lugar.

3. Es la figura principal, pues todas las miradas convergen en él.

4. No tiene el rostro de un bebé, sino de un joven.

5. Por último. Luis se identifica con él.

Figura 67. Garabatos de represión esfumados (Observación 30).

Sus garabatos (fig. 67) indican una fuerte represión de todas las pulsiones
(montoncito), con retorno contra sí misma (esfumado), como en el PN. Además,
se hallan todos en la zona de protección materna, lo cual señala la prohibición
edípica.

¿Por qué existe esa regresión? Puede pensarse que, si el conflicto está en
juego, el mismo no ha podido actuar de esa manera sino favorecido por
condiciones innatas predisponentes. En efecto, Colette ha tenido siempre un
desarrollo difícil: nunca ha tenido apetito y ha quedado debilucha. Es sabido
que tales sujetos, de magra expansión vital, son más propensos que otros a
quedar detenidos en los primeros estadios de su desarrollo, en este caso, el
estadio oral.
Figura 68. Dibujo de la familia en que el sujeto se identifica con un bebé
Observación 31. He aquí el caso de Luis, un muchacho de 15 años, que (Observación 31).
hemos descripto en nuestro libro sobre el Test del dibujo de la familia como un
caso notable de regresión. Los garabatos de Luis nos aportan una convergencia suplementaria (fig. 69),
pues están localizados en la zona de protección materna, con un cierto
Con tres semanas de intervalo, Luis nos hizo dos dibujos de la familia abandono en el entrecruzamiento del trazado indicadores de poca formación
idénticos, en los que figura, en primer lugar, un bebé en pañales (de 5 ó de 8 reaccional de disciplina de sí mismo.
meses), luego los padres, luego los abuelos, todos mirando al bebé. La primera

132 133
El informe clínico nos dice que Luis es de una gran inmadurez afectiva. Es En cambio, en los dos casos que hemos expuesto, la regresión es durable y
pasivo, sin iniciativa, incapaz de un esfuerzo cualquiera, vive con la nostalgia de detiene todo progreso. Debido a su duración, las dificultades de adaptación
su primera infancia y, nada desarrollado sexualmente, se complace motivan, un día u otro, una consulta médico-pedagógica y los tests de
frecuentando la compañía de niñas de 7 años. Interesa manifestar que, al proyección, especialmente los garabatos, indican una perturbación profunda
principio fue muy mimado por su madre, pero luego, la mala conducta de sus persistente, que nos hace reservar el pronóstico para el futuro. Los factores
padres y la desintegración del hogar lo colocaron en una situación de abandono sexo y edad tienen evidentemente una importancia de primer orden. La depen-
moral. dencia oral es, por cierto, más grave para un varón que para una mujer, por ser
particularmente contraria a la autonomía que se exige al sexo masculino. Y, por
Luis tiene una buena inteligencia, se da cuenta de la necesidad de hacer otra parte, esa dependencia es tanto más inquietante cuando se trata de un
frente a los problemas de la vida, pero es incapaz de soportar pequeñas sujeto de más edad, pues todo adolescente que no se afirma al llegar a la
frustraciones y se escapa buscando refugio en la casa de sus abuelos. pubertad corre el riesgo de no llegar nunca a ser verdaderamente adulto.

Una vez más, algunos podrían preguntarse porque incluimos los casos de
este tipo entre los “estados neuróticos” y no entre las perversiones. Es
perfectamente cierto que los mismos se oponen a las neurosis de inhibición, a
las neurosis de escrúpulo y a las neurosis obsesivas, en las cuales la fuerza del
Superyó impone al Yo una conducta rígida, a menudo hipermoral, mientras que
aquí el Yo se muestra débil y, si cede momentáneamente a la presión de un
Superyó aun muy externo, escapa de tanto en tanto para abandonarse a
pulsiones delictuosas. Sin embargo, tales sujetos no son perversos, sino
afectivos: son intimidables; reconocen sus faltas, a pesar de que no pueden
hallar en sí mismos la energía necesaria para la enmienda. Es cierto que, debido
a la debilidad de su Yo y a su fijación oral, se convierten bastante a menudo en
delincuentes menores. Pero sobre todo, su débil personalidad no podrá mante-
nerse en un equilibrio satisfactorio de adaptación, si no cuentan durante toda
su vida con el beneficio de un medio protector. En su defecto, si la realidad se
impone a ellos en forma traumatizante, están expuestos a una regresión cada
vez más intensa que invadirá poco a poco toda su personalidad, haciendo
revivir las formas de pensamiento y de vida afectiva del estadio oral. Esto puede
llevarlos directamente a la condición de vagabundos irresponsables o a la
Figura 69. Garabatos de fijación materna (Observación 31). esquizofrenia.

Uno puede preguntarse cuál es la significación exacta de tales regresiones y


qué pronóstico comportan para el futuro.

En primer lugar, hacemos notar que, en los niños y adolescentes, se


observan muy a menudo regresiones pasajeras, ya sea en ocasión de una
enfermedad física, ya en ocasión de un traumatismo moral. Cuando, después de
un tiempo de detención, se reinicia la marcha hacia adelante, no hay motivo
para inquietarse por el futuro.

134 135
I. LA NEUROSIS DE ANGUSTIA

No hemos observado, como en los niños, garabatos extensos que


comporten un trazado agresivo. Se ve que el adulto organiza mejor sus defensas
contra-agresivas y que su Yo prefiere, ya sea reducir por inhibición su campo de
expansión, negándose a toda incursión en las zonas prohibidas, o ya sea a
fragmentar sus pulsiones instintivas evitando el contacto, lo cual, en definitiva,
equivale a lo mismo. Como veremos, hay casos en que esos dos mecanismos de
4 defensa del Yo se asocian para dominar la angustia con más seguridad.

NEUROSIS Y PSICOSIS DEL ADULTO

Hemos explorado los garabatos de los adultos menos que los de los niños.
Pero eso no significa en modo alguno que el test no sea también aplicable a
aquéllos. Por una parte, si la consigna del test provoca muy a menudo sorpresa
y una pausa antes de la ejecución, es, sin embargo raro que no se logre
obtenerlo. Por otra parte, la interpretación de los garabatos se revela tan
fructífera en el adulto como en el niño.

De modo general, los garabatos de los adultos se diferencian de los de los


niños:

1°) por la gran rareza de los trazados de tipo sádico-anal (agresivos o


esfumados);

2°) por la frecuencia de los trazados abiertos, ya sean de tipo sublimado, de


tipo reaccional o de tipo mixto;

3°) por la frecuencia de los trazados en la zona de protección materna,


particularidad bastante inesperada que será ilustrada y explicada en este Figura 70. Garabatos extendidos de formación reaccional (Observación 32).
capítulo.
Observación 32. He aquí el caso de una señora de 40 años, que nos consulta
Estos rasgos especiales de los garabatos de los adultos se explican por la a causa de sus cefalalgias con astenia constante. En realidad, es sobre todo una
intervención mucho más acusada de las defensas del Yo, que contienen las ansiosa, con frecuentes fobias: tiene miedo de verse llevada a golpear a su
pulsiones sádico-anales. marido o a sus hijos y miedo de volverse loca y abandonarse a los impulsos
homicidas que hasta ahora había controlado bien.
En seguida vamos a pasar rápida revista a un cierto número de situaciones
psicopatológicas corrientes, pero, digámoslo ya, ahora, al hacerlo tenemos Es una mujer fuerte, de tipo dilatado, activa, que ha sufrido de ansiedad
mucho menos la ambición de realizar un estudio exhaustivo del test aplicado a durante toda su vida. No se lleva bien con su marido, que la ha engañado, lo
los adultos, que de ilustrar con ejemplos la dinámica conflictiva de los cual explica sus pulsiones agresivas contra él, pulsiones que, por otra parte,
garabatos. reprime.

136 137
Sus garabatos (fig. 70) expresan una buena vitalidad expansiva, pero no debía compartir el lecho con su hermana, pero prefería envolverse en una
presentan ningún signo de agresividad. Partiendo del centro, el trazo dibuja una frazada y acostarse sobre la alfombra al lado de la cama. Nunca ha podido
guirnalda que se desenvuelve en círculos cada vez más grandes, sin tocar el soportar que la bese nadie, ni aun su madre. No deja que se le acerque ningún
nombre ni llegar al borde de la hoja. Es un trazado típico de formación hombre. Y cuando su madre quiso informarla sobre los asuntos sexuales,
reaccional. manifestó asco y declaró que no quería casarse. Hoy en día dice que acepta el
matrimonio, pero que no dormiría con su marido, ni en la misma cama, ni en la
Observación 33. He aquí unos garabatos también muy extensivos, que misma habitación.
cubren la mayor parte de la hoja (fig. 71), pero en los que el trazado se corta
continuamente. Son, pues, garabatos de aislamiento. Para comprender la repugnancia de Paulette, es necesario, sin duda, estar
informado de que su madre ha tenido varias aventuras galantes, que la joven
nació fuera del matrimonio y que su madre quería abandonarla al nacer.
Paulette es apegada a su madre en una forma casi morbosa y, sin lugar a dudas,
se ha identificado con ella. Pero como, por otra parte, ha debido ser testigo de
las relaciones de su madre y de algunas escenas de brutalidad sexual, existen
motivos para pensar que la identificación se hace en forma regresiva con la
madre-nodriza (en sus temas expresa a menudo el deseo de ser un bebé
mimado por la madre), mientras que rehúsa identificarse con la madre amante.
De allí la neurosis de contacto, tan fuertemente evidenciada aquí.

El aislamiento le permite asimismo acallar en sí misma la fuerte agresividad


de frustración que no puede dejar de sentir contra esa madre que quiso
abandonarla. Paulette sabe que su madre no la quería y ha vivido toda su
infancia con el temor de que el abandono se hiciera efectivo, de allí la intensa
necesidad de prohibirse todo movimiento agresivo.

Es así que, en sus psicodramas, los menores movimientos de agresividad son


inmediatamente seguidos de un retorno hacia atrás y de una B.A. (en general,
salvar un hermano o una hermana) y que Paulette se identifica siempre con el
que cumple una buena acción.
Figura 71. Garabatos de aislamiento pertenecientes a una ansiosa
(Observación 33). Observación 34. He aquí los garabatos (fig. 72) de una señora de 45 años,
casada, atacada desde hace varios años de una neurosis de angustia muy
Han sido hechos por Paulette, una joven de 19 años, que nos consulta
acusada, con temor constante de volverse loca.
debido a una constante falta de apetito, acompañada de una disfagia ansiosa,
es decir, que, en el momento de comer, le sobrevienen espasmos de angustia La señora hizo estos garabatos sin ninguna vacilación, empezando de 1,
que le impiden deglutir. Como ya vimos en la observación 13, referente a una trazando líneas horizontales un poco irregulares, unidas entre sí, en la zona
joven de 16 años, ese trastorno disfágico representa, transportado al plano oral, inferior y terminando en 2. En ese momento, nos pregunta si puede garabatear
el temor a las relaciones sexuales. en la parte de arriba y, como la dejamos libre, empieza en 3 y termina en 4 unos
garabatos aún más regulares, en festones bien lineales.
Debemos señalar que el miedo al contacto ha existido siempre en Paulette,
desde su primera infancia. Nunca toleró que la tocasen. Cuando era pequeña,

138 139
sensación de una bola en la garganta, vómitos emotivos. Tiene miedo de perder
sus facultades y, sobre todo, ya no se siente capaz de conducir un coche si su
padre no lo acompaña. Se encierra en su casa y no busca más distracción alguna
fuera de ella.

No ha sido siempre así; antes bien, en años anteriores, a este joven le


gustaba salir, pasaba muchas de sus noches bailando y volvía a casa muy tarde.
Su madre, que no podía dormir mientras no hubiese vuelto, se opuso a esas
salidas privando a su hijo de dinero. Y, en efecto, éste ha llegado, como hemos
dicho, a no poder salir más si no lo acompañan.

Sus garabatos (fig. 73) están limitados a la zona materna. Están trazados con
cierta vivacidad agresiva y, si bien se observa en ellos una ligera tendencia
rítmica, el conjunto es bastante desordenado, denotando con ello fuertes
pulsiones mal contenidas por la defensa del Yo.

Figura 72. Garabatos de formación reaccional pertenecientes a una ansiosa


(Observación 34).

Hay que observar aquí que, como la interdicción que pesa sobre la zona
paterna no es muy fuerte, puede levantarse cuando la autoridad del médico
concede el permiso para ello; no es raro que los sujetos, niños o adultos,
pregunten, como esta señora, si se puede garabatear en la parte superior.

Se observará que ella lo ha hecho regularizando aún más su movimiento, de


lo cual resulta un trazado de formación reaccional con cierto aislamiento,
puesto que hay muy pocas intersecciones de líneas.

Observación 35. Con frecuencia, los ansiosos son, al mismo tiempo, sujetos
reprimidos y no cubren con sus garabatos sino una parte de la hoja. Tenemos
un cierto número de observaciones en las que los garabatos están localizados
en la zona de protección materna lo cual, como hemos visto, indica una
interdicción edípica, una imposibilidad de entrar en relación o en competencia Figura 73. Garabatos de fijación materna pertenecientes a un ansioso
con el padre. Por consiguiente, los garabatos pueden arrojar luz sobre el (Observación 35).
conflicto neurótico profundo determinante de la angustia.
Observación 36. El caso de Jacqueline, una joven de 25 años, tiene cierta
He aquí el caso de Yves, un joven de 21 años de edad, el cual nos consulta analogía con el precedente, Nos consulta debido a pequeñas angustias
debido a sus permanentes malestares ansiosos, con manifestaciones histéricas:

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estrechamente ligadas a un sentimiento permanente de inferioridad. Es muy situación, ha debido abandonar la vida activa, desde hace varios años, a causa
tímida en público, escrupulosa y maniática en sus acciones. de sus trastornos ansiosos. No puede quedarse solo en casa ni salir solo sin
sentirse presa de una angustia intolerable. Necesita de la presencia constante
En ella también ha habido un cambio radical. Hasta la edad de 4 años, fue de su madre, y ha perdido poco a poco toda posibilidad de hacer algo, sea lo
muy sucia y de un carácter contrariante hasta la violencia. Luego cambió por que fuere, aun los actos más simples de la vida cotidiana, sin su ayuda.
completo, no sabemos bajo qué influencia.
Sus garabatos (fig. 75) están trazados con gran ligereza en forma de
Sus garabatos (fig. 74) están también encerrados en la zona materna y pequeño óvalo alrededor del nombre, signo éste de una represión y de una
esbozan líneas festoneadas, pero ofrecen la característica de estar trazados en inhibición de la fuerza vital.
segmentos aislados los unos de los otros. Aquí hay pues, a la vez interdicción
sobre la agresividad y sobre el conflicto edípico, a causa, muy probablemente
de algunos acontecimientos externos que se produjeron cuando Jacqueline
tenía 4 años. Estos garabatos deben considerarse como vinculados a una
defensa contra la angustia": la timidez y los sentimientos de inferioridad
pueden considerarse como la extensión de la imposibilidad de rivalizar con la
madre y de establecer una relación con el padre.

Figura 75. Garabatos inhibidos de un agorafóbico (Observación 37)

La zona blanca en torno al nombre y la extensa zona blanca en torno a los


garabatos indican a la vez la claustrofobia y la agorafobia: todo contacto, tanto
con el mundo exterior como con el mundo familiar, está prohibido. Y las
Figura 74. Garabatos aislados de fijación materna (Observación 36). posibilidades de desarrollo de la personalidad están reducidas a un campo muy
estrecho, simbolizado por ese trazado filiforme.
Observación 37. Recordaremos aquí los garabatos ya reproducidos en la fig.
23, pertenecientes a un soltero de 32 años, atacado de agorafobia.
Clínicamente, ese hombre inteligente, y que parecía destinado a una buena

142 143
II. LA NEUROSIS ASTÉNICA Observación 39. He aquí el caso de una joven señora de 25 años, inteligente
y sensible, que sufre de una gran astenia persistente. De niña manifestaba gran
Todos sabemos cuán frecuente es la astenia, de la cual se hacía antes una interés por los estudios y hubiera querido ser maestra. Pero su padre declaró
enfermedad autónoma, con el nombre de neurastenia, pero que hoy se tiende que la necesitaba en la granja y no quiso que continuase más allá del certificado
a considerar como un simple síntoma. Para explicar cómo ese síntoma puede de estudios primarios.
establecerse en forma permanente —fuera de los casos de deficiencia física
seria— se invoca en la actualidad la influencia de los conflictos psíquicos, ya que
toda la energía que el Yo debe desplegar para defenderse de las pulsiones que
lo invaden no puede utilizarse para la acción exterior. Ese punto de vista es
indudablemente exacto y nos explica por qué la astenia es un síntoma tan
frecuente en las neurosis de todo género.

Hagamos notar que el estado asténico hace predominar, necesariamente, el


instinto de conservación sobre el instinto de expansión y que, debido al
debilitamiento del Yo, el mismo implica siempre la búsqueda de un medio
protector.

No es pues de extrañar que la mayoría de los sujetos atacados de astenia


localicen sus garabatos en la zona inferior. Como expresamos al comienzo de
este libro, eso implica una interdicción sobre la zona superior, es decir una
interdicción edípica, nudo central, como sabemos, de la mayoría de las
neurosis.

Ya dimos un ejemplo de esto en la fig. 19. Veamos otros dos:

Observación 38. He aquí el caso de un hombre de 54 años que se volvió Figura 76. Garabatos muy reacciónales en forma de líneas de escritura en la
asténico a raíz de varios años de cautiverio durante la segunda guerra mundial. zona de fijación materna (Observación 38).
Poco a poco, tuvo que abandonar su actividad como obrero. Sufre
continuamente de cefalalgias en forma de casco, vértigos, temor al frío y una Esa negativa determinó en la niña un estado de apatía y un mal humor
falta total de energía. Como su mujer lo dejó al retorno del cautiverio y recibe constante. A los 19 años se casó con un representante de comercio, con el solo
una pensión, vive en casa de su madre y se complace en esa vida ociosa. No fin de escapar a la condición de granjera. Por otra parte, es frígida y no quiere
parece, por lo tanto, que haya conflicto en él. Pero, a decir verdad, no tener hijos. Vive en una casa vecina a la de sus padres y no quiere separarse de
conocemos su pasado y es posible que el estado actual constante sea una su madre. Si bien es una linda muchacha y de trato muy agradable por su
defensa contra una neurosis de angustia muy antigua. inteligencia, vive muy aislada, casi no sale y se interesa por muy pocas cosas.

Sus garabatos (fig. 76) autorizan ampliamente esta hipótesis, pues se Sus garabatos (fig. 77) están limitados a la zona materna, lo cual
componen de líneas muy regulares distribuidas únicamente en la zona inferior: corresponde a la necesidad que esta joven tiene de la presencia de su madre,
la espontaneidad vital ha cedido aquí por completo ante la imposición de las así como a su comportamiento inmaduro en el matrimonio. Por otra parte, el
censuras. trazado estilizado, rítmico y aislado indica la potencia de las formaciones
reaccionales que, en un caso como éste, parecen enteramente irreductibles.

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Observación 40. Es frecuente que el síntoma astenia sea el motivo principal está en orden, lo cual supone agotadoras horas de trabajo después de la cena y
de un pedido de consulta, a causa de sus importantes repercusiones en la explica la astenia. Cuando no está ocupada en algún trabajo, esta señora siente
actividad social del sujeto, pero que, durante la consulta, se pueden poner en sentimientos de culpabilidad. Es sabido que tal situación clínica indica un
evidencia las verdaderas causas del estado neurótico que explica la astenia. Superyó muy fuerte constituido en el momento del conflicto edípico con una
apretada red de interdicciones.

Sus garabatos (fig. 78) son un trazado de astenia, pero revelan, al mismo
tiempo, una interdicción edípica y formaciones reaccionales potentes. Se
observará que comienzan bastante lejos por debajo del nombre, que está
prohibido tocar. Por otra parte, la paciente no pudo mantener en un principio la
consigna de liberación del test y escribió primero la inicial de su nombre; como
se le recordara entonces la consigna de no escribir, esbozó algunos simulacros
de escritura en cortas series aisladas para hallar finalmente, en las últimas tres
líneas, el movimiento en espiral continua, habitual de las formaciones
reaccionales.

Figura 77. Garabatos de aislamiento en la zona de fijación materna


(Observación 39).

Como hemos visto más arriba, los garabatos típicos de la astenia (en la zona
inferior) se observan a menudo en los ansiosos.

Nos ha sorprendido también la frecuencia con que se los encuentra en


sujetos atacados de neurosis de duda y de escrúpulo.

Así ocurre en la observación que sigue, de una señora de 48 años, que nos
consulta debido a trastornos ansiosos y depresivos en ocasión del casamiento
de uno de sus hijos, acontecimiento que no ha aceptado bien, por estar muy
Figura 78. Garabatos reaccionales en la zona de fijación materna (Ob-
apegada a ese hijo, al cual reprocha ahora que no le escribe todas las semanas.
servación 40).
Durante la entrevista nos enteramos de que, desde sus tiempos de escolar,
Observación 41. He aquí una observación comparable en todo a la
esta persona tiene manías de orden y limpieza. No puede soportar el polvo ni el
precedente, y podríamos citar toda una serie de ellas, dada la frecuencia de
desorden en su casa y, consecuentemente, no puede ir a dormir si la casa no
tales casos. Se trata de una señora de 43 años, casada, que nos consulta por

146 147
síntomas de ansiedad. Ha sido siempre muy escrupulosa en todo lo que hace, Es muy devoto y tiene escrúpulos de confesión, hasta el punto de no poder
exigiéndose a sí misma la perfección en todas las cosas y estimándose culpable a veces comulgar porque no se siente bastante puro.
cuando no la alcanza.
Su vida sexual es muy reducida. Nunca se ha interesado por las jóvenes.
He aquí sus garabatos (fig. 79), típicos también de formación reaccional, Desde que murió su padre, vive con su madre y su hermana y no considera la
sólo en la zona inferior. posibilidad de vivir de otra manera.

Observación 42. He aquí el caso un poco más profundizado de un agricultor, He aquí sus garabatos (fig. 80) que no necesitan comentario.
soltero, de 39 años, el cual, desde que sufrió una depresión a la edad de 27
años, padece de neurosis de duda y de escrúpulo, con astenia. Tiene rituales de Observación 43. He aquí el caso de un hombre soltero1de 31 años, que sufre,
orden y, por la noche, al acostarse, debe ordenar cuidadosamente todos los desde hace dos, de una astenia con neurosis de escrúpulo.
objetos de su habitación.

Figura 80. Garabatos reaccionales imitando líneas de escritura en la zona de


Figura 79. Garabatos reaccionales en la zona de fijación materna fijación materna (Observación 42).
(Observación 41). 1 Al leer estas observaciones, no puede dejar de sorprendernos la frecuencia con que
nuestros pacientes masculinos son solteros, mientras que la mayoría de nuestras pacientes
Por ejemplo, tiene una necesidad compulsiva de simetría: si en el campo femeninas son casadas. Es sabido que la neurosis está casi siempre vinculada a un trastorno del
toca una tranquera, tiene que ir enseguida a tocar el lado opuesto de la misma; conflicto edípico que impide al sujeto tener relaciones sexuales normales. Pero es sabido también
si deja un día sus herramientas apoyadas contra un cerco, al día siguiente tiene que esas perturbaciones de la sexualidad son un trastorno mucho mayor para el hombre que para la
mujer, puesto que el papel de aquél es más activo, mientras que el de ésta es pasivo, no siendo
que apoyarlas contra el cerco de enfrente; si llega a una encrucijada dividida en
necesario que tenga una vida sexual satisfactoria para llegar a la maternidad.
dos caminos, tiene que pasar por el terraplén del medio.

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Y también en este caso como en las observaciones 35 y 36, se ha producido, Se impone una observación a propósito de estos garabatos de asténicos
en un momento dado, un cambio total en la actitud del sujeto. En su escrupulosos. Dado que la zona inferior corresponde al instinto de
adolescencia, este joven era de una vitalidad desbordante y se daba al placer conservación, es decir a esas funciones primarias de nutrición y de protección
sin freno, siendo muy sensual y amigo de mujeres fáciles. que aseguran la conservación de la vida, podría parecer sorprendente que
sujetos obsesionados por preocupaciones de orden moral, que se preocupan
A los 29 años, como consecuencia de una “misión”, se sintió bruscamente exageradamente por el orden y la limpieza y que parecen, por consiguiente,
presa de escrúpulos y decidió enmendar su forma de vida. De repente, pasó al más idealistas que materialistas, mantengan, en sus garabatos, en esa zona
otro extremo: se tornó muy severo para consigo mismo y para con los demás; baja. Pero hay que observar, justamente, que las manías reaccionales de orden,
llega hasta encontrar que su confesor es demasiado amplio de criterio. Persigue de limpieza y de escrúpulo son enteramente contrarias a un verdadero progreso
la perfección en todos los trabajos que emprende hasta el punto de extenuarse. de la personalidad moral: los que pasan su tiempo limpiando para borrar
manchas están absorbidos por una preocupación muy prosaica y no les queda
ninguna libertad de espíritu para interrogarse acerca del alcance moral de lo
que hacen. Se mantienen, pues, realmente, en las zonas bajas.

La misma observación podría aplicarse a los casos de neurosis obsesiva de


que vamos a hablar ahora y que están emparentados con la neurosis de
escrúpulo.

III. LA NEUROSIS OBSESIVA

Hemos caracterizado suficientemente esta neurosis refiriéndonos a los


niños para que sea necesario volver a hacerlo aquí. Observemos simplemente
que, en el adulto, el conflicto provocador de esta neurosis llega a una
estructuración mucho más acabada y que la severidad del Superyó, la represión
y las formaciones reaccionales dominan el cuadro clínico. El rasgo importante,
que da su nombre a la neurosis, es el resurgimiento, en la conciencia, de las
pulsiones reprimidas, las cuales, para escapar a la censura, se disfrazan y se
exteriorizan en forma de ideas obsesivas, ideas en cierto modo desvitalizadas y
que, comparadas a los contenidos inconscientes de que emanan, aparecen
despojadas de fuerza dinámica.
Figura 81. Garabatos de aislamiento en la zona de fijación materna
(Observación 43). Ocurre a veces que la idea obsesiva adquiere cierta fuerza e inquieta al
sujeto (como en los ansiosos fóbicos) que teme ceder a ella. Podemos ver
Siente incesantes escrúpulos a propósito de las tentaciones sexuales que entonces la pulsión expresarse en los garabatos (como hemos visto en los
experimenta y se prohíbe absolutamente frecuentar mujeres, así como toda niños). Así, el paciente cuyos garabatos reproduce la fig. 2 estaba, por una
satisfacción solitaria. contrariedad que tuvo, obsesionado por la idea de matar a su mujer y, si bien
no hubiera ni siquiera esbozado un gesto en ese sentido, no se sentía seguro de
He aquí sus garabatos (fig. 81), que empiezan en 1 y terminan en 2, y que no
sí mismo. Hemos visto que sus garabatos exteriorizan una cierta tendencia
necesitan tampoco comentarios.
impulsiva a escapar al control del Yo, insuficiente, a decir verdad, para provocar
un acto peligroso.

150 151
En cambio, en la mayoría de los casos, las censuras prohibitivas llegan a Estos (fig. 83) son de una mujer de 41 años, casada, atacada desde hace
constituir en el neurótico obsesivo una segunda naturaleza, toda hecha de mucho tiempo de una gran astenia, con neurosis de duda. Recomienza sin cesar
frenos, y es ésta la que se exterioriza en los garabatos. las más ínfimas acciones de la vida cotidiana, de lo cual resulta una gran
lentitud en su trabajo, y nunca consigue terminarlos. Tiene, por esta razón,
Observación 44. He aquí por ejemplo el caso de un hombre soltero de 30 frecuentes conflictos con su marido que se impacienta al no encontrar nada
años, atacado desde hace más de diez de una neurosis obsesiva severa, que hecho en la casa, cuando regresa. Ante esta situación, la mujer reacciona en
paraliza toda su actividad. De situación económica holgada, vive en la casa de su forma depresiva, lo cual se comprende.
familia, ocupando su propia habitación y uniéndose a los demás sólo cuando
tiene deseos de hacerlo. A pesar de esta precaución, sus rituales y sus Primeramente, declara que no va a saber hacer garabatos, pero luego hace
obsesiones crean frecuentes motivos de discusión entre él y los suyos. este trazado, del cual se observarán las líneas descendentes, signo de tendencia
depresiva.

Figura 82. Garabatos reaccionales con simetría obsesiva (Observación 44).


Figura 83. Garabatos reaccionales depresivos (Observación 45).
He aquí sus garabatos (fig. 82). En primer lugar trazó las tres líneas sinuosas
debajo del nombre, en continuidad unas con otras. Luego, después de una
pausa, trazó las tres líneas de arriba diciendo: “para la simetría”. Obedecía en
eso a la tendencia tan habitual en los obsesionados a aplacar su ambivalencia Observación 46. He aquí el caso de una granjera de 40 años, casada, madre
realizando siempre dos acciones simétricas, una de las cuales compensa y de cuatro hijos, que presenta una depresión nerviosa crónica, con un estado de
corrige la otra. obsesión casi continuo. La asaltan, sin cesar, pensamientos sexuales relativos a
los hombres que encuentra.
Observación 45. Los dos ejemplos siguientes nos traen otra vez a los
garabatos debajo del nombre, frecuentes también en la neurosis obsesiva.

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Por momentos llega hasta creer que ha “pecado” con ellos y se atormenta Duda de todo y debe recomenzar sin cesar los ademanes o acciones más
con escrúpulos por tal motivo. simples. Pero está sobre todo obsesionado por la idea de que escribe “cosas” en
cualquier pedazo de papel, en un trozo de madera, sobre las mismas ropas, y
La neurosis comenzó a la edad de 17 años, cuando perdió a su madre y que esas “cosas”, leídas por los demás, van a influir en las personas y las van a
quedo sola con su padre. En esa época, tuvo la idea de hacerse religiosa, pero incitar a cometer actos reprehensibles. No puede precisar nunca de qué cosas
renunció a ello para casarse. Desde entonces se reprocha el haber satisfecho su se trata, pero su responsabilidad, dice, está gravemente comprometida en el
deseo en lugar de cumplir con su deber. asunto. Debe verificar continuamente si no ha escrito algo, recoge papeles en la
calle, trozos de madera y llega a tragarlos a fin de hacer desaparecer todo rastro
Esta mujer también se mostró incapaz de observar la consigna y esbozó la
de lo que hubiera podido escribir. Su estado obsesivo acabó volviéndose
inicial de su nombre: luego trazó signos aislados, más o menos en forma de
continuo, a tal punto que debieron internarlo, pues la vida en el hogar no le era
letras. Estos garabatos (fig. 84) indican pues la preponderancia de las censuras
ya posible.
que prohíben la relación edípica con el padre y todos los demás contactos
porque son el símbolo de esa relación prohibida.

Figura 85. Garabatos de aislamiento (Observación 47).


Figura 84. Garabatos de aislamiento en la zona de fijación materna Sus garabatos (fig. 85) comienzan en lo alto, a la derecha, y terminan en lo
(Observación 46). alto, a la izquierda. Los rasgos son vacilantes y parecen esbozar cada vez la
rúbrica de una firma, pero, lo que es muy particular aquí, es el aislamiento,
Observación 47. He aquí el caso de un hombre de 64 años, casado, que ha
junto con una cierta tendencia a la simetría, puesto que hay el mismo número
sido siempre de carácter muy escrupuloso, pero cuya neurosis se agravó
de rúbricas (cuatro) en la línea de la derecha y en la de la izquierda.
repentinamente a la edad de 43 años, impidiéndole desde entonces toda
actividad.

154 155
IV. PSICOSIS En las numerosas observaciones que hemos hecho sobre esos garabatos, se
destacan ciertas características dominantes.
En este estudio, que no hemos llevado muy lejos, de los garabatos en las
psicosis, tendremos sobre todo presente la psicosis esquizofrénica o demencia 1. En primer lugar, es excepcional que ese tipo de enfermos haga garabatos
precoz, la cual se caracteriza, en sujetos casi siempre jóvenes, por una fuerte de buena expansión vital. La mayoría de ellos hace garabatos de inhibición.
inhibición de la vitalidad, un replegarse autístico sobre sí mismo, que conduce a Conviene añadir que, en los casos de demencia precoz, se encuentran los
una ruptura casi total de las relaciones con el mundo y, desde el punto de vista trazados de inhibición más fuertemente caracterizados (por ej. fig. 86).
psicoanalítico, por una intensa represión de toda la personalidad al estadio oral
pasivo. Agreguemos que, salvo muy raras excepciones, ninguno de esos trazados
pasa sobre el nombre, lo cual demuestra la intensidad de las defensas,
Tal es el fondo común de esta enfermedad mental tan difundida, fondo expresada además en el aislamiento.
sobre el cual se destacan síndromes muy diversos que constituyen las formas
clínicas de la demencia precoz.

Figura 87. Garabatos formando recuadro pequeño.

Figura 86. Garabatos de inhibición pertenecientes a un psicótico 2. En segundo lugar, la mayoría de las veces, el trazado es muy depurado,
esquizofrénico. lineal, de forma geométrica, y no cubre sino una pequeña parte del espacio
blanco de la hoja.
No se debe, pues, esperar el hallazgo de garabatos que sean característicos
de esta afección, sino, por el contrario, una gran variedad de trazados Recordemos a este respecto la alusión que hicimos al comienzo de este libro
correspondientes al dinamismo particular de cada caso. a la oposición de Madame Minkovska entre el tipo racional, que esa autora
atribuye con preferencia a los esquizoides y el tipo sensorial, que la misma cita
como característico de los epileptoides. Nosotros criticamos ese punto de vista,

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que coloca arbitrariamente a sujetos normales en un cuadro patológico. El
mismo encierra, sin embargo, una parte de verdad: la inhibición de
espontaneidad vital alcanza su punto máximo en los esquizofrénicos y
corresponde, en efecto, en esos enfermos, a una racionalización excesiva.

El hecho es que entre ellos se encuentran a menudo garabatos de estilo


geométrico y lineal, a veces bajo la forma de un simple recuadro que rodea el
nombre, ya sea de cerca (fig. 87), ya de un poco más lejos (fig. 88). Otras veces,
es bajo la forma de un trazado muy estilizado, de aspecto decorativo (fig. 89).
Otras, en fin, esa misma tendencia a la racionalización geométrica se traduce en
segmentos de líneas aislados unos de otros (fig. 90).

Figura 89. Garabatos


de estilización.

Figura 88. Garabatos formando recuadro amplio.

3. En tercer lugar, los trazados más frecuentes por su ubicación están, ya


sea como recuadro alrededor del nombre, como acabamos de ver (figs. 87, 88 y
91), ya debajo del nombre (figs. 90, 92 y 93).

Este último tipo de trazado, que corresponde, como sabemos, a una fijación
en el estadio oral de protección materna, debe mencionarse como el que se
encuentra más frecuentemente en la demencia precoz. Nosotros lo hemos Figura 90. Garabatos en forma de líneas aisladas en la zona de fijación materna.
observado en más de la mitad de nuestros casos.

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Las deducciones que de él se desprenden —repliegue sobre sí mismo con Claro está que esto es sólo una hipótesis pues, en un caso así, un diagnóstico
predominio del instinto de conservación, interdicción edípica, astenia— seguro únicamente puede hacerse mediante la unión de la clínica con el test de
corresponden bien a lo que se observa a menudo en esa afección. proyección.

4. Se plantea una cuestión importante: ¿la presencia de tales trazados, Observación 48. He aquí, a título de ejemplo, los garabatos (fig. 94) de un
autoriza a deducir la existencia de una esquizofrenia? No, pues no hay uno solo joven de 25 años, el cual presenta una ligera depresión nerviosa, que lo ha
que no pueda observarse fuera de esa afección mental, por ejemplo en sujetos obligado a dejar su trabajo. Lo que sorprende sobre todo es su aire inhibido: es
atacados de neurosis y aun en sujetos normales. torpe, tímido, habla en voz baja.

En efecto, hemos encontrado ya, fuera de todo estado psicótico: la


inhibición, las formaciones reaccionales, la regresión con fijación materna.

Figura 92. Garabatos de aislamiento en la zona de fijación materna.

Figura 91. Garabatos en forma de red alrededor del nombre lo que se


Dice que siempre ha tenido ese carácter, acentuado desde hace algunos
observa a menudo en esa afección.
años, luego de una tuberculosis pulmonar tratada y curada. En realidad, tiene
En cambio, no hemos observado en tal proporción la estilización mucha dificultad para adaptarse, lo mismo en su hogar que en el taller. Se irrita
geométrica, prueba, como lo dice Minkovska, de un racionalismo morboso que por nada y se aísla. No tiene ninguna distracción y no se atreve a relacionarse
no se halla casi fuera de la esquizofrenia. Por lo tanto, cuando se observan, en con las jóvenes. Su estructura morfo-psicológica es la de un sentimental, con su
un adulto, garabatos del tipo de los de las figuras 87 a 90, se tiene el derecho de ancha frente imaginativa y un rostro afilado que denota su poca expansión
afirmar sobre la existencia de una fuerte predisposición esquizoidea, es decir, afectivo-instintiva.
un estado que, en ciertas condiciones, puede desembocar en la esquizofrenia.

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El aspecto de este enfermo, así como sus garabatos muy depurados, hacen No parece interesarse por nada, ni por sus muñecas, ni por los otros niños,
temer una posible evolución esquizofrénica, temor que justifica en parte por el ni por la televisión. Juega sola, escribiendo palabras inconexas o haciendo
momento, la adaptación profesional cada vez más difícil del sujeto. garabatos. A veces, se pone a contar sin detenerse o bien irrumpe, sin razón
aparente, en una risa incontenible. Tiene también manías de limpieza, se lava a
Si puede formularse el diagnóstico de una esquizofrenia, al menos como menudo las manos, quiere bañarse todos los días y no tolera que sus ropas
hipótesis, de acuerdo con los garabatos, es con la condición de que se trate de estén sucias. Está a menudo intranquila, sobre todo cuando personas próximas
un adulto, como en el presente caso. a ella se enferman.

Cuando, por el contrario, se trata de un niño, debemos ser mucho más


reservados en nuestras deducciones, pues en un sujeto joven, los procesos
patológicos son móviles y pueden ser reversibles.

Figura 94. Garabatos de estilización geométrica (Observación 48).

Figura 93. Garabatos reaccionales depresivos en la zona de fijación materna A pesar de esas actitudes de aislamiento autista. Ana es cariñosa con sus
progenitores, especialmente con su padre. Se muestra abiertamente celosa de
El ejemplo siguiente es bien demostrativo.
sus dos hermanos.
Observación 49. Ana, una niña de 9 años, nos fue enviada por un especialista
La estructura morfo-psicológica de su rostro habla en favor de una
del oído que la familia consultó porque la niña parecía no oír. En efecto, Ana se
inteligencia normal. El cuadro clínico no es por cierto el de una débil mental,
comporta como si fuese sorda, no responde a las preguntas, es incapaz de
pero hace pensar en una psicosis, unida a elementos obsesivos.
prestar atención y no puede seguir una clase. En realidad, tal como lo probó el
examen del especialista, la niña no es sorda, sino que presenta un estado de
inadaptación mental muy caracterizado.

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Sus primeros garabatos, en los que dibuja un rectángulo alrededor del Tratamos a esta niña durante tres años. La psicoterapia permitió obtener
nombre (fig. 95) indican una muy intensa inhibición de todas las tendencias una resocialización progresiva y una mejoría escolar. No hubiéramos podido
vitales y no descarta, sino que apoya, el diagnóstico de psicosis obtener un resultado semejante con el método empleado si se hubiese tratado
de una verdadera psicosis.
Tratada con psicodramas. Ana exterioriza pronto una fuerte agresividad
contra sus padres y, paralelamente, su estado clínico se modifica: su madre
(atacada también de neurosis obsesiva y muy inhibida) se queja mucho de que
la niña muestra ahora agresividad en el hogar, cosa que no hacía antes; pero
reconoce al mismo tiempo que Ana se ha vuelto más expansiva y ha perdido sus
manías de limpieza.

Figura 96. Garabatos reaccionales extensos pertenecientes a la misma niña


que hiciera los de la figura 95.

Figura 95. Garabatos inhibidos formando recuadro (Observación 49).


Digamos que nos encontrábamos ante una psiconeurosis bastante grave y
Paralelamente, vemos modificarse sus garabatos, que adquieren primero que los primeros garabatos objetivaban una fuerte inhibición con formación
mayor amplitud (fig. 96) volviéndose luego francamente agresivos (fig. 97). Es reaccional intensa. Con todo, esa estructura psiconeurótica se reveló débil y
muy notable el hecho de que, en este último trazado, el nombre esté rodeado cedió rápidamente a la psicoterapia; las fases de la desinhibición y de la
por dos recuadros rectangulares concéntricos —probablemente trazados al liberación de las pulsiones demasiado reprimidas fueron objetivándose a su vez
comienzo— vana protección aquí contra el desencadenarse de la agresividad. en los garabatos subsiguientes.

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Este ejemplo, dicho sea de paso, nos muestra en primer lugar el extremo
interés de hacer garabatos en épocas diferentes, a fin de poder apreciar los
diversos estados de la personalidad; y en segundo lugar la posibilidad de seguir
los progresos de una psicoterapia y el sentido en que ésta opera, mediante la
interpretación de los garabatos sucesivos.

CONCLUSIONES

Como conclusión de nuestras investigaciones sobre el test de los garabatos,


pensamos que éste merece ser introducido en la práctica psicopatológica, como
lo manifestara por primera vez R. Meurisse.

Sus ventajas son de orden práctico y de orden teórico.

Ventajas prácticas. Este test es muy fácil de aplicar. Sólo se necesita un


reducidísimo material. Es rápido y encuentra fácil ubicación durante una
consulta.

Ventajas teóricas. Explora un campo de la actividad psico-instintiva que


ningún otro test explora; es decir, el estadio sádico-anal, estadio en que se
constituyen las primeras defensas del Yo.
Figura 97. Garabatos agresivos pertenecientes a la misma niña que hiciera Por otra parte, no da lugar a ningún fraude, en mérito a que el sujeto que
los de la figuras 95 y 96. realiza el test no tiene la menor idea de su significado y no puede, por lo tanto,
disimular nada de lo que su trazado va a expresar.

Por último, la influencia del aprendizaje es nula, y se puede repetir el test


gran número de veces, a intervalos de tiempo muy variables, a fin de apreciar si
los elementos de la personalidad que detecta son constantes o variables; por
ejemplo, como lo hemos mostrado, durante una psicoterapia de la cual se
quiere seguir el desarrollo.

VALIDEZ Y FIDELIDAD DEL TEST DE LOS GARABATOS

Para que un test tenga valor, debe satisfacerse, como es sabido, un cieno
número de condiciones.

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1. La primera es que el test esté estandarizado, es decir que el material, la inhibido puede, en un momento dado, liberar su agresividad y darnos garabatos
técnica de realización y el método de interpretación deben establecerse de tal muy diferentes unos de otros (véase figs. 31 y 32). Más generalmente aún, el
suerte que los resultados no puedan depender de la individualidad particular crecimiento de un niño, al modificar el punto de equilibrio de las fuerzas del Ello
del psicólogo que lo aplica. y del Yo, modifica al mismo tiempo el trazado de los garabatos.

Nuestro test llena en parte esa condición. Sin embargo, deseosos de dejar Hay que concebir, pues, la exigencia de fidelidad, no de manera estática,
que la personalidad del sujeto sometido a la prueba se exprese sin ninguna sino de manera dinámica.
distorsión, no hemos conservado las reglas tan estrictas de Meurisse, y dejamos
al sujeto la mayor libertad para comenzar sus garabatos en un punto cualquiera 3. La tercera condición es que el test tenga buena sensibilidad, es decir que
de la hoja y disponer para hacerlos de todo el tiempo que desee. de resultados diferentes para individuos diferentes y en situaciones clínicas
también diferentes y que permita, por lo tanto, distinguir unos de otros, los
La compensación, hemos fundado las reglas de interpretación sobre las dos casos sometidos a prueba. Ya la gran variedad de los garabatos nos da derecho
sólidas nociones del estadio sádico-anal y de los mecanismos de defensa del Yo, a sostener que este test es un revelador muy sensible de las diferencias
lo cual permite llegar a deducciones unívocas. individuales. Pero es necesario además que esas variaciones tengan sentido y
nos permitan interpretaciones valederas. Tenemos la esperanza de haber
2. La segunda condición a llenar es que el test sea fiel, es decir, que dé los mostrado en nuestra obra cómo de la diversidad de los trazados se pueden
mismos resultados cuando se lo aplica una segunda vez y que explore siempre destacar tipos de garabatos que responden a situaciones psico-patológicas
el mismo sector de la personalidad. comparables.
Pero esta condición debe ir acompañada de una importante reserva. Si la 4. La cuarta condición es la validez del test. Esta es, con toda evidencia, la
personalidad que se explora fuera fija, si la misma fuera un complejo de condición más importante y en la que están contenidas todas las demás. Un test
elementos psicológicos invariables, se podría comprender la exigencia de es válido, como es sabido, si mide efectivamente lo que está destinado a medir:
fidelidad en forma más estricta. Existen, en efecto, casos —como hemos visto a en este caso, la personalidad y sus trastornos.
lo largo de esta obra— en que los garabatos se repiten, con el mismo trazado,
día tras día, mes tras mes y aun de un año al otro, indicándonos que la El primer criterio para juzgar esta validez será el poder diferenciar el sujeto
personalidad del sujeto no se ha modificado durante ese tiempo. Tratándose de normal del sujeto patológico. ¿Existen trazados normales y trazados patológicos
un adulto, y cuando los garabatos se aproximan a los garabatos de sublimación, bien distintos? A esto hemos respondido en nuestra interpretación de los
se puede concluir que la personalidad es estable y equilibrada. Pero, en todos garabatos. En primer lugar, trazamos un esquema general de la evolución del
los otros casos, se debe sacar en conclusión que existe una fijación de la trazado según la edad, haciendo ver que ciertos garabatos, normales en el niño,
personalidad bajo una forma más o menos patológica. Especialmente, no se no lo son más cuando se los observa en la edad adulta. En segundo lugar, una
concebiría que, en el caso de un niño que crece y evoluciona, el trazado de los vez pasados los primeros estadios de la vida, los trazados de sublimación se
garabatos no evolucionase paralelamente. Hemos visto asimismo que, en el convierten en regla para los normales, de acuerdo con la evolución de la
curso de una psicoterapia, la persistencia de un trazado patológico que no se personalidad. En cambio, ciertos trazados de represión y de inhibición (véase
modifica, indica la poca eficacia del tratamiento emprendido; hemos visto un figs. 23 y 24) permiten afirmar un estado patológico.
buen ejemplo de ello en la observación 18, en que un niño agresivo-depresivo
repite sin cesar durante varios años su trazado de inhibición y cubre su nombre No es menos cierto, empero, que no se puede delimitar en forma segura lo
con fuertes descargas agresivas. normal de lo patológico y que hay que concebir la exigencia de validez también
de manera dinámica. Los garabatos, hemos dicho, dramatizan sobre la hoja en
Sin embargo, en la mayoría de los casos, la personalidad no muestra tanta blanco los conflictos vividos por el sujeto. Ahora bien, los normales tienen
rigidez. Como hemos visto, la misma es un campo de fuerzas cuya resultante tantos conflictos como los enfermos; simplemente los resuelven mejor. Por lo
puede variar según el punto de equilibrio de las mismas. Por ejemplo, un sujeto

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tanto, no se puede afirmar un trastorno patológico, por el solo hecho de El único criterio para juzgar la validez de este test será, pues, en definitiva,
comprobar una situación conflictiva. que la interpretación del trazado concuerde con el examen clínico,
permitiéndonos comprender mejor las motivaciones profundas de los
Sólo se puede emitir una hipótesis, a veces muy probable, pero que deberá trastornos observados.
siempre ser verificada mediante otros test de proyección y mediante la referen-
cia a la clínica. EL PUNTO DE VISTA PSICOANALÍTICO

No se han hecho muchos experimentos sobre la validez del test de los Es decir que, si se admite nuestro concepto de los garabatos, no se los
garabatos. Sólo conocemos el de J. Subes.1La prueba fue hecha basándose en podría interpretar sin referirse constantemente a las reglas del psicoanálisis.
las correlaciones que, afirma R. Meurisse, existen entre ciertos garabatos y
ciertos rasgos psicológicos y llega a resultados enteramente negativos. No La necesidad de una interpretación psicoanalítica se ha introducido ya poco
podemos entrar aquí en los detalles de la crítica de Subes. Digamos solamente a poco en los test clásicos de proyección. Baer, Roy, Schafer, luego Bohm lo han
que, en conjunto, la misma nos parece falseada por el método empleado, que hecho con el de Rorschach y Piotrovsky con el TAT. Nosotros mismos, en
consiste en probar la validez de un test por medio de otro cuya validez no está nuestras obras El test PN y El test del dibujo de la familia, hemos señalado
probada. En segundo lugar, reserva más grave aún, que ya hiciera Meurisse: los enfáticamente el extremo interés de una interpretación en términos de
diferentes tests puestos en correlación con el de los garabatos no exploran el psicología profunda.
mismo nivel de personalidad que éste. Daré simplemente el ejemplo de la
Pero éste método de interpretación se impone aún más para el test de los
agresividad, tan a menudo manifiesta en el trazado de los garabatos. Para
garabatos, por el hecho de que este test pone en juego fuerzas enteramente
verificarla, Subes hizo pasar el test de Rosenzweig a 50 sujetos de los cuales
inconscientes. En efecto, ha sido situando el origen primitivo de los garabatos
tenía los garabatos y trató de establecer una correlación entre la agresividad
en las actividades del estadio sádico-anal que, hemos podido comprenderlos y
manifestada en ellos y el porcentaje de respuestas de agresividad extrapunitiva
llegar a una interpretación válida en psicopatología.
del test de Rosenzweig. Ahora bien, que haya encontrado aquí una correlación
nula no significa nada, por la muy simple razón de que los garabatos objetivan Recordemos a este respecto que, obedeciendo en ello a la evolución de los
la agresividad instintiva espontánea, mientras que en el test de Rosenzweig, las conceptos psicoanalíticos, no nos hemos limitado a la sola consideración de las
situaciones ante las cuales se coloca al sujeto son situaciones sociales y que la pulsiones instintivas, sino que hemos querido seguir el destino de esas
agresividad suscitada por las mismas debe expresarse mediante el lenguaje, con pulsiones, tal como se determina debido a la acción modificadora de las
todo lo que eso implica de defensas semi-conscientes y de veracidad discutible. defensas del Yo. Más aún, siguiendo esa misma evolución, y más allá del
conflicto entre tendencias y defensas, hemos querido formular las
A nuestro entender, con tales métodos estáticos de correlación no se podrá
consideraciones sintéticas que de ella se desprenden referentes al grado de
nunca probar o impugnar la validez de ningún test de proyección.
madurez del Yo, instancia de adaptación y la forma en que se establecen las
Que se trate de fidelidad, de sensibilidad o de validez, debemos siempre relaciones de objeto, otro índice de adaptación.
retornar a la consideración dinámica de la personalidad, vista como un campo
En ese sentido hemos estudiado especialmente la oposición entre la
de fuerzas en conflicto.
sublimación y la represión y, a título de ejemplo muy significativo, los garabatos
Cada sujeto, que sea sano o enfermo, proyecta en sus garabatos sus de fijación materna que señalan a la vez la interdicción de las relaciones
conflictos personales, la forma particular en que su Yo concilia las tendencias y edípicas y la inmadurez del Yo.
las defensas, reflejo probable de su modo reaccional de adaptación a las
En conclusión, creemos haber dado la prueba de que los garabatos, por
situaciones reales.
pueriles y anodinos que sean en apariencia, están en relación profunda con los
problemas personales del que los traza y, nos suministran, sobre su vida
1 J. SUBES, titulado “Étude d'una épreuve graphologique”, publicado en Revie de inconsciente, documentos preciosos.
Psychologic Appliquée, Enero, 1955.
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