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La Historia

de Salvación

Guía de la Primera Unidad


Segunda Etapa de la Misión Continental

Santo Domingo
República Dominicana
Créditos

Colaboradores:
Comisión Nacional de Catequesis, Hna. Carol Gross y Comisión
Diocesana de Baní, Comisión Nacional de la Misión Continental,
Instituto Nacional de Pastoral, Pbro. Daniel Lorenzo Vargas Salazar

Corrección:
Alicia Guerra, isa

Diagramación:
Yoel S. Olivero Carrasco

Arte final:
Jesús Pérez

Portadas:
Werner Olmos

Impresión:
Editora Amigo del Hogar
Manuel María Valencia #4
Santo Domingo, D. N. Tel.: 809.548.7594
La Historia de Salvación

Indice

Presentación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

Orientaciones para la realización


de estos encuentros de las comunidades. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

Primer Encuentro:
Conozcamos la Biblia por dentro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15

Segundo Encuentro:
Conozcamos los libros de la Biblia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20

Tercer Encuentro:
Dios Creador de todo con sabiduría y amor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25

Cuarto Encuentro:
Por desobediencia perdimos la amistad con Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30

Quinto Encuentro:
Convivencia de Comunidad
“No nos abandonaste al poder de la muerte”
La promesa de la Salvación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35

Sexto Encuentro:
Dios inicia con Abraham el camino de la salvación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45

Séptimo Encuentro:
La fe firme y decidida de Abraham, respuesta
a la promesa de Dios. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49

Octavo Encuentro:
La promesa a Abraham se continúa en Isaac,
Jacob y sus descendientes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
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La Historia de Salvación

Noveno Encuentro:
Dios a través de José salva el cumplimiento de la promesa. . . . . . . . . . . . 56

Décimo Encuentro:
Convivencia de Comunidad
La fe de los padres y madres de Israel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61

Undécimo Encuentro:
Dios libera a su pueblo de la esclavitud. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67

Duodécimo Encuentro:
La Pascua, el paso del Señor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73

Decimotercer Encuentro:
Dios hace una alianza con su pueblo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77

Decimocuarto Encuentro:
El desierto, camino difícil hacia la Tierra Prometida . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83

Decimoquinto Encuentro:
Convivencia de Comunidad
La Alianza sellada para siempre. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89

Decimosexto Encuentro:
La conquista de la Tierra prometida. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93

Decimoséptimo Encuentro:
Los jueces, manifestación del amor misericordioso
de Dios y de su fidelidad a la Alianza. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99

Decimoctavo Encuentro:
Sólo Dios es rey y los reyes sus representantes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103

Decimonoveno Encuentro:
El reino dividido, fruto de la infidelidad del pueblo
a la Alianza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110

Vigésimo Encuentro:
Convivencia de Comunidad
Por los profetas reiteraste tu Alianza con tu pueblo . . . . . . . . . . . . . . . . . 116
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La Historia de Salvación

Vigesimoprimer Encuentro:
El Exilio a Babilonia, purificación de la infidelidad a la Alianza. . . . . . . . . 126

Vigesimosegundo Encuentro:
Regreso del exilio y reconstrucción del Templo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134

Vigesimotercer Encuentro:
El pueblo lucha por ser fiel a la Alianza con Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139

Vigesimocuarto Encuentro:
Los sabios de Israel, guías para ser fieles a la Alianza. . . . . . . . . . . . . . . 145

Vigesimoquinto Encuentro:
Los pobres del Señor, fieles a la Alianza
esperan la liberación de su pueblo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150

Vigesimosexto Encuentro:
Convivencia de la comunidad
Las grandes lecciones del Antiguo Testamento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 154

Vigesimoséptimo Encuentro:
Jesucristo, objetivo, centro y fin de la historia de la salvación . . . . . . . . . 166

Vigesimoctavo Encuentro:
La Iglesia, continuadora de la historia de la salvación . . . . . . . . . . . . . . . 171

Vigesimonoveno Encuentro:
La meta final: cielos nuevos y tierra nueva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178

Retiro sobre la Historia Personal, Familiar y Comunitaria. . . . . . . . . . . . . 183

Anexo I
Cena Pascual Judía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 184

Bibiografía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 192

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La Historia de Salvación

Presentación

Después de haber sido impactado por el ANUNCIO DEL KERIGMA,


en nuestras propias casas, en nuestras comunidades y en nuestra Igle-
sia Parroquial, como primera etapa de la Misión Continental, y después
de habernos acercado más íntimamente a Jesucristo por medio de un
encuentro personal y comunitario, queremos ofrecer el material para co-
menzar la SEGUNDA ETAPA DE LA INICIACIÓN CRISTIANA en su pri-
mer módulo que tratará sobre la HISTORIA DE SALVACION, realizada
por el Señor con su pueblo elegido.
Damos gracias a la Comisión Nacional de Catequesis (CONACA) y
a la Comisión Nacional de la Misión Continental por la elaboración de
estas catequesis.
En primer lugar queremos señalar que la Biblia es el libro fun-
damental de esta historia de Salvación. Utilizaremos mucho la Biblia
y profundizaremos en ella, conociéndola por dentro, analizando cómo
está formada, cómo está estructurada y cómo se busca en ella. De ese
modo, podemos entenderla e interpretarla mejor y así conocer a Dios
que nos habla por medio de ella. La Iglesia encuentra sin cesar su ali-
mento y su fuerza en la Sagrada Escritura, porque es realmente la Pala-
bra de Dios. El Padre que está en el cielo sale amorosamente al encuen-
tro de sus hijos para conversar con ellos en los libros sagrados, para
manifestarles su plan de salvación.
Toda la Biblia es una historia viva del amor de Dios con la humanidad
a través de la historia de un pueblo llamado Israel que El eligió para salvar-
la. En esa historia de Israel podemos ver como en un espejo el caminar
de cada pueblo y de cada persona en sus esperanzas y en sus luchas, en
sus éxitos y en sus fracasos y, sobre todo, en su relación con Dios.
En segundo lugar queremos reflexionar sobre lo que es la histo-
ria de salvación:
La Historia de Salvación es un largo proceso que Dios ha realizado
y sigue realizando con su pueblo para regalarle la salvación. La historia
de la salvación es la realización del plan de salvación que Dios quiso a
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La Historia de Salvación

favor de la humanidad, que tiene su realización perfecta en Jesús de Na-


zaret, que murió por nosotros y para nuestra salvación, Resucitó y subió
al cielo, lugar de nuestro destino final.
Nuestra salvación tiene una hermosa historia que tiene un pasado
que comienza con la creación, se concreta en Abraham pasando por
Moisés, por los reyes y profetas hasta el Juan Bautista. Todo este pa-
sado narrado en el Antiguo Testamento conduce hacia Cristo, nuestro
Salvador. El da cumplimiento a la promesa de salvación
Esta obra salvadora tiene un presente, ya que Jesucristo la enco-
mendó a la Iglesia que desde su inicio hasta hoy va anunciando este
Evangelio de salvación, dando sus signos y comunicando a través del
Espíritu Santo esta salvación obtenida por la muerte y resurrección de
Cristo hasta que El vuelva glorioso a consumar su obra y a poner todo
a los pies del Padre que es su futuro.
En estas catequesis vamos vivir los pasos de esta Historia de Sal-
vación:
El primer paso dado por Dios fue la creación, cuya obra culmi-
nante fue la creación del hombre y de la mujer y la Biblia termina dicien-
do “y vio Dios que era muy bueno” El pecado vino a dañar el proyecto
de Dios. Pero Dios sabio y rico en misericordia no lo abandonó al poder
de la muerte sino que le promete la Salvación.
El segundo paso es cuando Dios inicia con Abraham el camino
de la salvación. La fe firme y decidida de Abraham, respuesta a la pro-
mesa de Dios. Esta promesa de salvación continúa en Isaac, Jacob y
sus descendientes.
El tercer paso se da cuando Dios libera a su pueblo de la escla-
vitud, manda celebrar la Pascua o el paso hacia la libertad y hace una
alianza con su pueblo donde le promete su asistencia en el camino difícil
hacia la Tierra Prometida.
El cuarto paso se da ya en la Tierra Prometida cuando Dios le
manda Jueces, que manifiestan el amor misericordioso de Dios y
piden fidelidad a la Alianza. Los Reyes, que luego Dios elige, son sus
representantes, pero para gozar del favor de Dios deben ser fieles a la
Alianza y deben de manifestar que sólo Dios es rey. En esta historia de
salvación Dios rechaza la infidelidad del pueblo a la Alianza, quitándole
su favor, lo cual da como resultando que el reino se divide y el pueblo
va al exilio, donde debe purificarse de la infidelidad.

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La Historia de Salvación

El quinto paso lo marca el regreso del exilio y la reconstrucción


del Templo son signos de que Dios no les ha abandonado para siem-
pre, y de que les ofrece otra oportunidad.
La historia de Salvación durante el período del Antiguo Testamento
nos deja claro que “Dios quiso santificar y salvar a los hombres no indi-
vidualmente y aislados entre sí, sino constituirlos en un pueblo que le
conociera en la verdad y le sirviera santamente” (LG 9). Dios nos quiere
salvar en comunidad, en pueblo, en familia, en sociedad.
La salvación consiste principalmente en que Dios nos libera del
pecado para vivir “la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el
género humano” (LG 1). Es con el pueblo que él hace su alianza hasta
convertirlo en su pueblo, y él se convierte en su Dios, Padre y Protector.
El sexto y definitivo paso es Jesucristo, quien es centro y fin de la
historia de la salvación. Toda la historia de Israel se encaminaba hacia
Cristo y se dirige hacia El. El Padre envió a su Hijo para que viviera entre
ellos y les manifestara los secretos de Dios; Jesucristo, el Verbo hecho
carne, con palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su
muerte y resurrección lleva a cabo la obra de la salvación que el Padre
le confió; y finalmente, con el envío del Espíritu completa la revelación
y confirma con el testimonio divino que vive en Dios con nosotros para
librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la
vida eterna.
El séptimo paso es la Iglesia, continuadora de la historia de la sal-
vación, llevando a cabo la misión de Jesucristo en la tierra. Ella misma
es Sacramento Salvación. Jesucristo ha formado un nuevo pueblo, el
pueblo de la Nueva Alianza que llamamos Iglesia, de la que El es cabeza
y Pastor.
Este Nuevo Pueblo ha surgido del Antiguo Pueblo de Israel y como
aquel antiguo pueblo, la Iglesia es peregrina en el desierto de este mun-
do, y como en el desierto de ayer ella camina entre caídas y levantadas,
entre fidelidad e infidelidad, pero cuenta con la presencia del Espíritu
Santo que hace presente a Jesús y nos hace caminar sin detenernos
hacia la plenitud de Cristo.
Siendo una, santa, católica y apostólica caminamos en la esperanza
confiados en el Señor y realizando su misión de profeta, de sacerdote y
de rey en medio de esta humanidad. Como pueblo sacerdotal la Iglesia
hace presente a Jesucristo el Único Sacerdote quien a través de su Es-

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La Historia de Salvación

píritu continúa siendo el mediador entre el Padre y la humanidad. Como


pueblo real la Iglesia se muestra servidora de toda la humanidad, espe-
cialmente de los pobres y abandonados.
El octavo paso será la meta final de esta Historia de Salvación:
los cielos nuevos y la tierra nueva. Esperamos la resurrección de los
muertos y la vida del mundo futuro, allí Dios enjugará toda lágrima de
nuestros ojos, y no habrá ya muerte, ni habrá llanto, ni gritos, ni fatigas,
porque el mundo viejo ha pasado. “Mira que hago un mundo nuevo”»
(Apoc. 21,5). «Esta será la herencia del vencedor» (Ap. 21, 7). Ya no ha-
brá noche ni tendremos necesidad de luz, de lámpara, ni de luz del sol,
porque el Señor Dios nos alumbrará y reinaremos por los siglos de los
siglos. (Cfr. Ap. 22,5).
Todos debemos ir poniendo por obra día a día la salvación (cf. Fil
2,12). Hasta que el Señor vuelva. Nuestra vida está dentro de esa Histo-
ria de Salvación.
Te invito a que en comunidad vivamos los pasos de esta historia
y que en cada momento podamos decir: «Amén. Ven, Señor Jesús»
(Ap. 22. 20).

Mons. José Grullón Estrella


Obispo de San Juan de la Maguana
Presidente Comisión Nacional de la Misión Continental
y de CATEQUESIS (CONACA)

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La Historia de Salvación

Orientaciones para la realización


de estos encuentros de las comunidades
Les presentamos algunas orientaciones para la realización de estos en-
cuentros con la finalidad de que puedan ser vividos y aprovechados con
gran eficacia.

1. La condición fundamental para estos encuentros es la Preparación del


Encuentro, ya sea unos días antes o el día antes. Nunca el mismo día,
o peor, horas antes del encuentro, porque en cada encuentro se nece-
sitará preparar la decoración, los símbolos, la lectura, la asimilación del
contenido que suponen tiempo. La preparación exige al menos 2 horas
de trabajo en equipo y otros momentos para la elaboración de materia-
les de la decoración o de las dinámicas.

2. La siguiente condición es el Trabajo en Equipo tanto para la prepara-


ción como para el desarrollo del Encuentro se necesita un Equipo de
cuatro a cinco personas. Como ya sabemos, la dinámica de acción de
las comunidades es que cada semana un Equipo diferente prepara el
encuentro. Estos Equipos se forman el día de la Convivencia celebrada
cada mes.
Recordamos lo que indica el libro del Anuncio del Kerygma: “Cada
animador del Equipo de coordinación de la comunidad le correspon-
derá dirigir un Equipo para la preparación de los temas. Si son 5 anima-
dores en el Equipo y son 20 personas las que participan en la comuni-
dad a cada animador se le asignan cuatro. El animador con sus cuatro
hermanos preparan el tema de la semana.
Para la formación de esos Equipos de preparación se pueden utili-
zar varios métodos: se forman los Equipos combinando a los que saben
leer y escribir con los que no saben; los que tienen más experiencia de
la Iglesia y los que no la tienen. También, se puede hacer al azar, co-
locando los nombres en una funda y se van sacando hasta completar
cada animador su Equipo.
Una norma importante es que en el próximo encuentro se eligen de
nuevo los Equipos con el criterio de que no se pueden repetir los Equi-
pos, para que todos y todas aprendan a trabajar con todos y todas.
Esta metodología combina la participación y el acompañamiento de
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La Historia de Salvación

otras personas más experimentadas. Esta propuesta implica que se


crea en el Espíritu Santo que actúa en medio de su pueblo, que abre las
mentes de los más sencillos y creer en su gente, seguros que ellos con
la ayuda del Señor podrán salir adelante” (Capítulo Décimo).

3. La tercera condición es la Participación de todos los de la comunidad


en el desarrollo del tema. No se trata de que uno solo o dos o tres sean
los que hablen y actúen y los demás sólo oigan y reciban. Como ya lo
decía el libro del Anuncio del Kerygma: “utilizaremos la metodología de
la andragogía, que es la ciencia y el arte de la educación y el aprendi-
zaje del adulto que se desarrolla a través de la participación y la horizon-
talidad; y cuyo proceso es orientado por el Facilitador del aprendizaje
de modo que, permite incrementar el pensamiento, la autogestión, la
calidad de vida y la creatividad del participante adulto, con el propósi-
to de proporcionarle la oportunidad para que logre su auto-realización
(idem).

4. La metodología utilizada en esta unidad es variada, pero con elementos


comunes, siguiendo en mucho la estructura de la Lectio Divina o lectura
orante de la Palabra con sus cuatro pasos: Lectura de la Palabra, Medi-
tación, Oración y Contemplación.

En general, los pasos de cada encuentro son los siguientes:

Primer paso: Cantos de ambientación alusivos al tema a tratar y que crean


el ambiente de oración. Muchas veces podrá pasar que no se conocen
cantos que concuerden con el tema. Entonces, es importante crear cantos
con música inventada y con letras que vayan con el tema a tratar. Puede
ser una ocasión para ir creando cantos con un contenido bíblico con sabor
a nuestra cultura.

Segundo paso: Oración Inicial, que consiste en una invocación del Espíritu
Santo unida en ocasiones a un Salmo o a otras oraciones.

Tercer paso: Introducción al tema del encuentro que permite conocer lo


que se tratará y dará pie para comenzar. Esta introducción puede partir de
una mirada a la realidad de la vida y a la experiencia de los participantes. O,
también, de algún relato de los datos históricos del tema a tratar. En alguna
ocasión se partirá directamente de una lectura bíblica. Otras veces, será una
indicación de la dinámica a seguir en el encuentro.
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La Historia de Salvación

De ahí, la necesidad de una preparación bien hecha, que nos permitirá co-
nocer el modo propio de la introducción del tema.

Cuarto paso: Desarrollo del tema del encuentro. Este paso es el momento
central del encuentro, ya que es el tiempo del estudio del tema a tratar y en el
que se realizan los primeros dos pasos de la Lectio Divina, es decir, la lectura
y la meditación. Este desarrollo tendrá diferentes metodologías.

Unas veces se nos dará una explicación general del tema que llevarán a
descubrirlo en la Biblia y a profundizarlo y aplicarlo en la meditación.

Otras veces, se partirá directamente de una lectura bíblica, desde la cual se


explica el tema y se conduce a la meditación. En algunas ocasiones, el tema
se desarrollará a través de una dinámica que va desenvolviendo el tema de
manera vivencial y que llevará a la meditación.

Quinto paso: Momento de oración, que incluye los otros dos pasos de la
Lectio Divina: la oración y la contemplación que lleva a un encuentro profundo
con el Señor y a un compromiso de vida a partir de la llamada que el Señor
nos hace a partir del encuentro realizado.

Siempre se presenta, de acuerdo al tema, unas indicaciones con acciones y


símbolos para la oración. El momento de la contemplación es fundamental en
el encuentro, por lo que es necesario darle el tiempo de silencio que amerita.
Luego, se comparte el compromiso al que hemos sido invitados por el Señor
a realizar en nuestra vida personal, familiar, comunitaria y social.

Sexto paso: La tarea a realizar. Se nos proponen algunas tareas para rea-
lizar en la casa con la familia o con otras personas. En algunos encuentros,
se nos presentan ejercicios concretos con cuadros a llenar y a completar.

De ahí la necesidad de que cada uno y cada una de los que forman la co-
munidad puedan tener su libro para seguir mejor los diferentes encuentros
en la comunidad y para desarrollar sus tareas adecuadamente.

Utilizaremos los siguientes dibujos o iconos o símbolos que nos indicarán


los diferentes momentos de cada encuentro. Ellos son:

Utilizaremos los siguientes dibujos o iconos o símbolos que nos indica-


rán los diferentes momentos de cada encuentro. Ellos son:
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La Historia de Salvación

Estas estrellas indican las orientaciones para cada encuentro que


deben ser tenidas muy en cuenta en la preparación y ejecución
del tema.

Esta Biblia abierta nos señala el desarrollo del tema del encuentro,
que está centrado y basado en las Sagradas Escrituras.

Estas manos unidas en oración nos señalan el momento de ora-


ción a vivirse en el encuentro.

Este lápiz y esta hoja de papel nos refieren a una explicación im-
portante a ser tenida en cuenta para entender mejor el tema de
ese encuentro.

Como se podrá notar y, luego, experimentar esta guía de la primera unidad


de la Segunda Etapa de la Misión es muy rica de contenido, de metodologías
y de dinámicas que nos llevarán a ir aprendiendo más de Dios, a orar más y
mejor y a vivir esta Alianza con el Señor que se muestra en frutos abundantes
de amor fraterno, de verdad, de justicia y de solidaridad entre nosotros. Así
viviremos este proceso de la Historia de Salvación que nos toca recorrer en
este tiempo y en esta tierra hasta que lleguemos con Cristo en comunidad
a los cielos nuevos y la tierra nueva y definitiva.

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La Historia de Salvación

Primer Encuentro:

Conozcamos la Biblia por dentro


Orientaciones para el encuentro de hoy:
Se coloca un ambón o una mesa adornada con flores y luces
para entronizar la Biblia. Se preparan cantos sobre la Biblia como:
Tu Palabra me da vida, Dios ha Hablado, Viva la Biblia y otros conocidos.

1. Entronización de la Palabra
• Uno del Equipo trae desde atrás la
Biblia abierta y en alto, acompaña-
da con una luz o vela y flores.
• Todos se ponen de pie para reci-
birla entonando un canto sobre la
Palabra. Por ejemplo: Tu palabra
me da vida.
• Al llegar al lugar donde será colo-
cada la Biblia la muestra a todo el
grupo reunido.
• Luego, la coloca y dice una oración invocando al Espíritu Santo para
penetrar en el sentido de las Escrituras que será el objetivo de este
Curso:
Padre bueno, te damos gracias porque has querido revelarte a no-
sotros dándonos a conocer quién eres y descubriéndonos tú voluntad
sobre la humanidad entera. Gracias, porque en la Biblia podemos cono-
cer tu Palabra de generación en generación.
Envíanos tu Espíritu Santo para que al escuchar y estudiar tu Palabra
descubramos más y más a Jesucristo, Palabra de vida eterna, de modo
que crezca nuestra fe en Ti y en El; al creer aumente nuestra esperanza
en Ti y al confiar más en Ti te amemos y amemos más a nuestros herma-
nos poniendo así en práctica todo lo que Tú nos des a conocer.
Te lo pedimos por Jesucristo, tu Palabra hecha carne, que contigo y
con nosotros vive para siempre. Amén.

• El que lleva la luz dice: “Señor, colocamos esta luz cerca de tu Pa-
labra como signo de que acogemos tu Palabra hecha carne, que es
Jesucristo, luz de luz, que alumbra los pasos de nuestras vidas y de
nuestra comunidad”.

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La Historia de Salvación

• El que lleva las flores dice: “Para mostrarte que acogemos a Jesús, tu
Palabra de vida eterna, colocamos estas flores como un homenaje de
amor a Ti y a El y como signo de que tu Palabra nos alegra y da vida”

• Se concluye con un canto.

2. Iniciemos nuestro encuentro


Hoy iniciamos la Segunda Etapa de la Iniciación Cristiana en su primer
módulo que tratará sobre la historia de salvación que Dios que el Señor
inició con su pueblo elegido, realizó con Jesucristo su Hijo y ahora sigue
desarrollando a través de la Iglesia hasta la plenitud de los cielos nuevos y
la tierra nueva.
Esta historia de salvación la podemos conocer a través de la Biblia. Por
eso, durante este primer tiempo utilizaremos mucho la Biblia y profundiza-
remos en ella. Y el primer paso que daremos es conocerla por dentro, ana-
lizando cómo está formada y cómo está estructurada así cómo se busca en
ella. De ese modo, podemos entenderla e interpretarla mejor y así conocer
a Dios que nos habla por medio de ella.

Iniciemos contestando estas preguntas:


• ¿Cómo te ha ayudado la Biblia para tu vida desde que entraste a la
comunidad? ¿Qué significa para ti la Biblia hoy?

3. Conozcamos más la Biblia por dentro

3.1. En primer lugar, descubramos lo que nos dice la misma Biblia sobre
ella misma, buscando y leyendo juntos estos textos y escribiendo en el
cuadro lo que dice sobre la Biblia:

Cita Bíblica La Palabra de Dios es…


Is 55, 10-11
Mt 4,4
2 Pe 1,19
Lc 8,11
2 Tim 3,15-16
Heb 4, 12-13
Jn 1,1.14

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La Historia de Salvación

De ahí que “en la Sagrada Escritura, la Iglesia encuentra sin cesar


su alimento y su fuerza (cf DV 24), porque, en ella, no recibe solamente
una palabra humana, sino lo que es realmente; la Palabra de Dios (cf 1
Ts 2, 13). “En los libros sagrados, el Padre que está en el cielo sale amo-
rosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos” (DV 21).
(CIC104)

3.2. ¿Para qué nos sirve esta Palabra de Dios escrita o la Biblia?
La respuesta a esta pregunta se encuentra en los mismos textos bíblicos.
Vamos a buscarlos y a escucharlos:
• Juan 20, 30
• Romanos 15, 4
• 2 Pe 1,19-21

3.3. ¿Cómo aprendo a manejar la Biblia?


Ahora vamos a explorar la Biblia. Sigamos estos pasos:

Primer paso: Abramos la Biblia. Lo primero que descubrimos es que la Bi-


blia tiene dos grandes partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento
o, en otras palabras, Antigua Alianza y Nueva Alianza.

Segundo Paso: Busquemos donde comienza el Antiguo Testamento y donde
acaba.

Tercer paso: Busca el Índice, que es la lista de los libros que nos señala
en qué página está cada libro. Busque en el índice, por ejemplo: el libro del
Génesis. Luego otro busque el libro de Jeremías. Otra busca en el índice
el Evangelio de Lucas. Otro busca en el índice donde está la Carta de San
Pablo a los Gálatas.

Cuarto paso: Abra su Biblia en el Evangelio de Lucas y busque Lucas 4,


16-18. Recuerde que los capítulos son los números grandes y los versícu-
los son los números chiquitos. Otro busque Isaías 49, 1-2. Otra busque
Hechos 15, 2-6.

Quinto paso: Fijémonos bien que para citar un libro de la Biblia siempre se
dice el nombre del libro. Luego se dice el capítulo que es el primer número
después del libro. Luego se dice el versículo o versículos.

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La Historia de Salvación

Nota: Al principio los libros de la Biblia no estaban divididos


en capítulos y versículos. Fue en el 1226, más de mil años des-
pués de terminar de escribirse la Biblia, que Esteban Langton,
un Arzobispo inglés, tuvo la idea de dividir cada libro en capítulos nu-
merados para encontrar más fácilmente las citas bíblicas. 300 años más
tarde, en 1551 un impresor francés, Robert Etienne puso número a cada
frase de los capítulos del Nuevo Testamento, llamándolos versículos.
Luego, Teodoro de Beza, en el 1565, lo hizo con el Antiguo Testamento.

Es importante notar que para distinguir el número del capítulo del nú-
mero o de los números de los versículos se coloca una coma (,) entre el
número del capítulo y el número del versículo.
Si los versículos van de un número a otro, se le coloca un guión (-) que
quiere decir, por ejemplo, 2-5 (del versículo 2 al versículo 5). Practiquemos:
Juan 15, 10-15. Jeremías 6, 1-5. Éxodo 3, 2-8. 1 Juan 2,3-10.

Sexto paso: Si de un capítulo sólo me interesa que se lea el versículo 4 y


el 10, yo coloco un punto (.) entre los dos. Ese punto en el medio de los
dos números quiere decir “y”. Practiquemos: Lucas 15, 1. 8; Efesios 2,3.5

Séptimo paso: Cuando se colocan varias citas del mismo libro o de varios
libros se coloca un punto y coma (;). Por ejemplo: Josué 12,1-3; Marcos
2,5-7; 4,6-8; Hechos 15; 18,1-5.

Octavo paso: Cuando se quiere citar un capítulo de un libro, que incluye


todos sus versículos y, también, versículos del capítulo siguiente se procede
así: se cita el libro y el capítulo donde comienza. Luego se indica el versículo
donde se inicia y se le coloca un guión (-) que significa “al”. Luego del guión
se escribe el otro capítulo donde pasa la cita y se le coloca una (,) y luego el
número del versículo donde terminará la cita. Ejemplo: Romanos 7,24-8,4; que
se lee así: Romanos capítulo 7, del versículo 24 hasta el capítulo 8, versículo 4.

Noveno paso: Recordemos que los libros de la Biblia se citan con abrevia-
tura para facilitar la escritura. Poco a poco se van conociendo. Cuando no
sepamos a qué libro pertenece una abreviatura busquemos en el índice y
allí lo sabremos.

Décimo paso: Practiquemos uno a uno buscando estas citas: Jn 20,31;


Isaías 55, 10-11; Mc 12,26; 7,2-5; Lucas 1, 1-4; Salmo 8, 2.3.8; 1 Cor 12,1-
20; Tobías 3,16-4,8; Lc 1,39-41; Mt 25,31-41.
18
La Historia de Salvación

4. Momento de oración

a) Oremos: En este momento cantemos juntos o recitemos juntos


este hermoso canto:

Dios ha hablado con su pueblo, aleluya,


Y su Palabra nos enseña, aleluya. (bis)
1. Abran sus oídos, pueblo querido, 2. Quien puede oír la voz del Señor,
Abran sus oídos y escúchenle, quién puede oírle, escúchenle,
Ábranlos ahora, pueblo amado, quién aprenderá el camino recto,
Dios nos habla hoy. (bis) escucha al Señor. (bis)

Se puede repetir dos veces. Luego, a partir de las palabras de esta canción
que más le toque el corazón cada uno puede hacer una oración de alabanza,
de acción de gracias y de petición.

b) Contemplemos: Nos quedamos en silencio durante 10 minutos para


contemplar a Dios con la Biblia abierta en las manos. Contemplemos
el amor grande de Dios con nosotros que ha querido hablarnos de
muchas maneras, especialmente, a través de sus Palabra escrita en
la Biblia.

c) Compartamos nuestra experiencia: Después de haber compartido


y orado este tema sobre la Palabra, ¿qué he aprendido en este día?
¿Qué significa para mí tener una Biblia donde puedo leer la palabra
de Dios?

d) Compromiso: ¿A qué me compromete concretamente este encuentro


con la Biblia?

Ejemplo: Leer la Biblia todos los días. Adquirir el calendario litúrgico para
leer las lecturas de la Eucaristía del día. Leer los libros y capítulos asignados
en los encuentros del grupo.

19
La Historia de Salvación

Segundo Encuentro:

Conozcamos los libros de la Biblia


Orientaciones para el tema de hoy:
Tener Biblias sufi-
cientes para que todos
aprendan a manejarla y conocer
su organización. Se dispone
un lugar especial para la Biblia
adornado con flores y luces y
una imagen de Cristo así como
el lema del año. Se preparan 73
tarjetas o papelitos que se colo-
can en una funda. En cada uno
se escribe el nombre de un libro de la Biblia. Se preparan cantos sobre la
Biblia como: Tu Palabra me da vida, Dios ha hablado, Viva la Biblia y otros
conocidos.

1. Canto a la Palabra de Dios


Tu Palabra me da vida. Tu tienes palabras, palabras de vida eterna.

2. Invocación del Espíritu Santo


Señor, te damos gracias porque nos reúnes una vez más en tu presencia.
Señor, tú nos pones frente a Tu Palabra, ayúdanos a acercarnos a ella con
reverencia, con atención, con humildad.
Envíanos tu espíritu para que podamos acogerla con verdad, con sencillez,
para que ella transforme nuestra vida.
Que tu Palabra penetre en nosotros como espada de dos filos; que nuestro
corazón esté abierto, como el de María, madre tuya y madre nuestra.
Y como en ella la Palabra se hizo carne, también en nosotros esta Palabra
tuya se transforme en obras de vida según tu voluntad.

3. Conozcamos la Biblia
Como ya sabemos la Biblia está integrada por dos grandes
partes que son el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
El Antiguo Testamento, formado por 46 libros, tiene como aconteci-
miento principal la Alianza de Dios con su pueblo escogido que se realizó
durante el Éxodo del Pueblo de Dios de la esclavitud en Egipto. Por eso,
podemos llamarlo, también, la Antigua Alianza.

20
La Historia de Salvación

El Nuevo Testamento, formado por 27 libros, cuyo acontecimiento más


importante es la Muerte y Resurrección de Jesucristo en la que Dios Pa-
dre a través de su Hijo sella la nueva y definitiva Alianza con toda la humani-
dad. Por eso, podemos llamarlo, también, la Nueva Alianza.
En este encuentro de hoy pretendemos conocer más los libros de la
Biblia y cómo ellos se agrupan de acuerdo a su contenido. Lo haremos en
tres momentos.

Primer momento: Los libros bíblicos que conozco son...


Se invita a los participantes que digan los nombres de los libros bíblicos
del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento que conocen.

Segundo momento: Veamos ahora cuáles son los libros del Antiguo
Testamento y Nuevo Testamento.
A cada uno se le entregará varias tarjetas o papelitos con el nombre de
uno de los libros del Antiguo Testamento o del Nuevo Testamento.
El animador del encuentro entrega las tarjetas. Les explica que cada
uno representa uno de esos libros. Cuando él diga: revisando los Libros
del Antiguo Testamento encontré que me falta Josué. El que tiene la tarjeta
de Josué dice: Josué no falta el que falta es (dice un nombre de la Biblia).
El que no responda rápido queda fuera del juego. Lo mismo hace sobre el
Nuevo Testamento.

Nota: La Biblia que usan los hermanos protestantes no tienen


estos 7 libros del Antiguo Testamento: Tobías, Judit, I y II Maca-
beos, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, porque ellos siguiendo la
Biblia Hebrea, la propia de los judíos, no los reconocen como inspirados
por Dios.

Tercer momento: Organicemos los libros bíblicos de acuerdo a su


contenido.
Los libros bíblicos del Antiguo Testamento se pueden organizar en his-
tóricos cuando narran hechos que pasaron en los que Dios les habló a tra-
vés de palabras y a través de los acontecimientos. Los proféticos recogen
las enseñanzas de los profetas. Los sapienciales o didácticos nos traen la
sabiduría de Dios a través de la sabiduría humana y de las enseñanzas de
Dios; nos presentan los libros poéticos. En el Nuevo Testamento se añade
el apocalíptico, que trata del futuro definitivo de la humanidad.
Se pondrá en una pizarra, pared o en el suelo las 4 clasificaciones: his-
tóricos, proféticos y sapienciales o didácticos, apocalíptico. El juego consis-

21
La Historia de Salvación

te en que el facilitador pedirá que cada uno lea su tarjeta y coloque su libro
debajo de la clasificación correspondiente.

Sapienciales/
Históricos Proféticos Apocalípticos
Didácticos

Nuevo Testamento/
Hechos Cartas
Evangelios

Luego verifican con la tabla siguiente cuáles son libros históricos, cuá-
les son los proféticos, cuáles sapienciales y cuáles son evangelios o cartas.

Antiguo Testamento (46).


21 Libros Históricos: -Libros del Pentateuco o de la Ley (5): Génesis,
Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, I y II Samuel,
Rut, I y II Crónicas, I y II Reyes, Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester, I
y II Macabeos.

7 Libros Didácticos o Sapienciales y poéticos: Job, Salmos, Prover-


bios, Eclesiastés (Qohelet), Cantar, Sabiduría, Eclesiástico (Sirácides).

18 Libros Proféticos: Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Baruc, Ezequiel,


Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc,
Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías.

Nuevo Testamento (27).


4 Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas, Juan.
1 libro histórico: Hechos de los Apóstoles.
21 Cartas: 13 de Pablo: Romanos, I y II Corintios, Gálatas, Efesios, Fili-
penses, Colosenses, I y II Tesalonicenses, I y II Timoteo, Tito, Filemón.
Hebreos (1). 7 Cartas -Católicas (7): Santiago, I y II de Pedro, I, II y III
de Juan, Judas.
1 Libro Apocalíptico: Apocalipsis.
Libros de la Biblia (73).

Cuarto momento: Descubramos los pasos que se dieron para escri-


birse la Biblia.
Es importante que sepamos que la Biblia completa tal como la hemos reci-
bido no se escribió en un solo momento, sino que duró unos 1075 años aproxi-
madamente. Eso indica que hay tres pasos que se dieron para escribir la Biblia:
22
La Historia de Salvación

• Primer paso: Los hechos y acontecimientos que sucedieron a lo lar-


go del Antiguo Testamento durante mil ochocientos años y del Nuevo
Testamento durante cien años.

• Segundo paso: La memoria del Pueblo de Dios que iba recordando


y contando lo que Dios había hecho por su pueblo. Y, más todavía, iba
interpretando estos acontecimientos desde la fe descubriendo con la
ayuda del Espíritu Santo la presencia del Señor y su enseñanza a través
de esos hechos.
Esta memoria del pueblo de Israel se fue expresando en pequeñas na-
rraciones, a través de los cantos, de los salmos, del libro de las leyes, de
las fiestas y de la sabiduría popular expresada en sentencias y refranes.
Entonces, podemos decir que la Biblia antes de ser escrita fue vivida, y
después fue contada por los padres a los hijos, de generación en ge-
neración. Mira los Salmos 44, 2; 78, 3-4; 145, 4; Ex 10, 2. Este período,
que duró aproximadamente 900 años, se llama Tradición Oral.

• Tercer paso: Las escrituras. Fue sólo en el 950 siglos antes de Cristo,
durante el reinado de Salomón, que un grupo de escritores comenzaron
a poner por escrito los hechos que habían sucedido y, sobre todo, lo que
Dios le había enseñado a su pueblo a lo largo y ancho de su caminar
durante siglos. De hecho, el Antiguo Testamento se terminó de escribir
por el año 50 antes de Cristo.
Así pasó con el Nuevo Testamento: primero fueron los hechos y palabras
de Jesucristo, que fueron comunicadas por los apóstoles y sus cola-
boradores a las comunidades cristianas y del año 50 al año 100 fueron
puestas por escrito.

Nota: Se pueden dramatizar estos tres pasos por tres personas.


Uno hace de Don Hecho y explica el primer paso. Una hace de
Doña Memoria explicando el segundo paso. Otro hace de Señor
Escritor explicando el tercer paso.

Quinto momento: Conozcamos los escritores, los lugares y los idiomas


de la Biblia.
Los escritores de la Biblia son Dios y el pueblo, particularmente per-
sonas y grupos como historiadores, profetas, sabios, evangelistas, apósto-
les, etc. Cada persona escribió desde su propia realidad con la inspiración
de Dios.

23
La Historia de Salvación

Como nos enseña el Vaticano II: “en la composición de los libros sagra-
dos, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades
y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos
autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería” (Dei Verbum 11).

Los lugares de la Biblia: Los del Antiguo Testamento son: Babilonia,


Egipto, Palestina.

Los del Nuevo Testamento son: Palestina, Grecia, Roma y Asia Menor. Esto
nos da a conocer que los escritos de la Biblia están influenciados por las
culturas de los pueblos en que se escribieron.

Los idiomas de la Biblia: La mayor parte del Antiguo Testamento fue escrito
en hebreo por ser el idioma propio de Palestina. Otra parte se escribió en
arameo y griego. El Nuevo Testamento está escrito principalmente en griego,
aunque aparece también el arameo.

4. Oremos con la Palabra: Se lee Lucas 1, 1-4

a) Oremos: Leamos Lucas 1, 1-4. Reflexionemos y contestemos:


¿Qué nos enseña San Lucas con estas palabras? ¿Cuáles son los
pasos que se han seguido para escribir la Palabra?
Después, demos gracias al Señor por la Biblia y por todo el proceso
que se ha seguido hasta llegar a nosotros hoy día.

b) Contemplemos al Señor en su Palabra: Nos quedamos en silen-


cio durante 10 minutos para contemplar a Dios con la Biblia abierta
en las manos. Contemplemos el amor grande de Dios que ha que-
rido dejarnos por escrito su Palabra después de ese largo proceso.

c) Compartamos nuestra experiencia: Después de haber compartido


y orado este tema sobre la Palabra, ¿qué he aprendido en este día?

d) Compromiso: ¿A qué me compromete concretamente este encuentro


con la Biblia?

e) Tarea: Cada uno practicará con otros cómo buscar en la Biblia y


repasará este tema de hoy.

5. Canto a la Palabra

24
La Historia de Salvación

Tercer Encuentro:

Dios Creador de todo con sabiduría y amor


Orientaciones para este tema:
El objetivo de este
tema es conocer el
Dios Creador y sus obras. Se
puede ambientar con flores,
plantas y mejor si se puede ha-
cer en un ambiente natural lle-
no de vegetación. Tener flores
o plantas para entregarlas a los
participantes en el momento de
la oración. Elegir cantos que ha-
blen de la creación, por ejemplo: Hoy Señor te damos gracias, Bendigamos
al Señor.

1. Invocación al Espíritu Santo


Puede entonarse: Ven Espíritu Santo y renueva la faz de la tierra. O se
reza: “Ven, Espíritu Creador, visita las mentes de los tuyos; llena de la gracia
divina los corazones que tú has creado. Tú, llamado el Consolador, Don del
Dios Altísimo; Fuente viva, Fuego, Caridad y espiritual Unción” (Del Himno
Veni Creator Spiritus).

2. Iniciemos nuestro Encuentro


Como hemos compartido en los encuentros anteriores la Biblia es un
libro, o mejor dicho una colección de libros, que recogen en forma escrita la
revelación de Dios, o sea, lo que Dios hizo y dijo para que lo conozcamos y
para realizar su plan de salvación.
Lo primero que Dios hizo fue la creación, cuya obra culminante fue la
creación del hombre y de la mujer. Por eso, la Biblia comienza con el libro
del Génesis, que quiere decir “origen”. Se llama así porque recoge las tradi-
ciones del pueblo de Israel sobre el origen del universo y de la humanidad
como obra de Dios.
Siempre que conocemos una persona o una cosa nos surgen pregun-
tas sobre sus orígenes. Aún más, cada persona busca responderse estas
preguntas:

25
La Historia de Salvación

• ¿De dónde vengo?


• ¿Cuál es nuestro origen?
• ¿De dónde viene todo?
• ¿Para dónde va todo lo que existe?

(Se deja un momento para que las personas contesten estas preguntas).

3. Escuchemos la voz del Señor: Génesis 1, 1-2,4


Para responder a esas preguntas la Biblia nos presenta dos relatos muy
hermosos que están en Génesis, capítulos 1 y 2. En nuestro encuentro nos
centraremos en el primer relato.

a) Leamos: Génesis 1 al capítulo 2, 1-4.


b) Volvamos a leer en silencio este texto.
c) Descubramos cuáles son las palabras y frases que más se repiten
(Se lee el verso donde aparecen esas palabras y frases).
d) Fijémonos en Dios Creador y descubramos qué hace y cómo se
presenta Dios en este texto (Se lee el verso donde aparecen esas
palabras y frases).
e) Fijémonos en el ser humano y descubramos cómo lo crea Dios, como
se manifiesta el ser humano. (Se lee el verso donde aparecen esas
palabras y frases).
f) Lee la parte de este relato de la creación que más te impresionó.

4. Meditemos la Palabra del Señor

En este momento, descubramos la enseñanza de esta Palabra respondiendo


a estas preguntas:
• ¿Qué es lo que más te impacta del mensaje de la creación?
• ¿Cuándo miras la belleza de la naturaleza, cómo te sientes?
• ¿Puedes encontrar a Dios en la naturaleza?
• Cómo respondemos desde esta lectura a las más grandes y funda-
mentales preguntas de la vida que son: ¿De dónde venimos? ¿a
dónde vamos? ¿Cuál es nuestro origen? ¿De dónde viene todo y
adónde va todo lo que existe?
• ¿Cómo tratamos esta hermosa creación que Dios nos ha regalado?

Para profundizar en el tema de hoy:


(Cada uno del Equipo que preparó puede leer uno de estos párra-
fos inspirados en el Catecismo de la Iglesia Católica nos. 279-301)

26
La Historia de Salvación

La Biblia comienza con estas palabras solemnes: “En el principio,


Dios creó el cielo y la tierra” (Gn 1, 1). Así lo confesamos en el Credo
al llamar a Dios creador de todo lo creado, de todo lo visible y lo
invisible.

Esta afirmación de la Biblia nos lleva a reconocer que:


a) Dios crea el Universo, cielo y tierra, del caos primitivo (1, 1) haciendo
aparecer en él todo lo que forma su riqueza y su belleza. Es decir,
Dios crea todo “de la nada” (2 Mac 7, 28); Dios es el origen de todo.
No necesitaba material para crear todas las cosas. Todo viene de su
poder y gratuidad.
b) Dios crea, por sabiduría y por amor. La creación procede de la
voluntad libre de Dios que manifiesta su amor por sus criaturas. Cree-
mos que Dios creó al mundo según su sabiduría (Cf. Sb 9, 9) Este
no es producto de una necesidad cualquiera, de un destino ciego o
del azar. Creemos que procede de la voluntad libre de Dios que ha
querido hacer participar a las criaturas de su ser, de su sabiduría y de
su bondad: “Porque tú has creado todas las cosas; por tu voluntad
lo que no existía fue creado” (Ap 4, 11). “¡Cuán numerosas son tu
obras, Señor! Todas las has hecho con sabiduría (Sal 104, 24) “Bueno
es el Señor para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras.”
(Sal 145, 9) CIC 295).
c) Dios crea un mundo ordenado y bueno. Dios es bueno por eso lo
que hace es bueno. Toda la creación hecha por Dios es buena. El es-
tablece un hermoso orden en la creación: regularidad del movimiento
de los astros, distinción de los reinos, leyes de la reproducción. Todo
esto es obra del Creador que, sencillamente con su palabra, puso todo
en su lugar (Sal 148, 5). “Tú, todo lo dispusiste con medida, número
y peso” (Sab 11, 20).
d) Dios trasciende la creación y está presente en ella. Dios es infinita-
mente más grande que todas sus obras: “Su majestad es más alta
que los cielos” (Salmo 145,3). A la vez está presente en lo más íntimo
de sus criaturas, porque El es la causa primera de todo lo que existe.
Ninguna criatura es Dios, pero todas las criaturas existen en Dios: “En
El vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17, 28).
e) Dios mantiene y conduce la creación – Dios mantiene la creación en
existencia y es fuente de su existencia. (CIC 295-301).

27
La Historia de Salvación

f) Esta obra creadora culmina en la creación del hombre, hecho


a imagen y semejanza de Dios, y que debe dominar el universo:
“Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó,
hombre y mujer los creó” (Gn 1, 27). De todas las criaturas visi-
bles sólo el hombre y la mujer son capaces de conocer y amar
a su Creador y sólo ellos pueden participar en la vida de Dios.
Dios creó todo para el hombre, pero el hombre fue creado por
Dios para servirle, para amarle y para ofrecerle toda la creación
(cfr CIC, 356-358). Dios ha puesto en las manos del hombre y la
mujer toda la obra creadora.
g) La creación es el fundamento de “todos los designios salvíficos de
Dios”, “el comienzo de la historia de salvación” que culmina en Cristo,
que es la luz decisiva del misterio de la creación, en cuya contempla-
ción, lo vemos a El, artífice, modelo y fin de todas las cosas. (cfr CIC
280).
Jesucristo estrechamente asociado al Padre en su actividad creadora,
es «el único Señor por el que todo existe y por el que somos nosotros»
(1Cor 8,6), el principio de las obras de Dios (Ap 3,14) y es desde los
comienzos vida y luz en el universo (Jn 1, 3s).
Siendo la sabiduría de Dios (1Cor 1, 24) «resplandor de su gloria e
imagen de su substancia» (Heb 1, 3), «imagen del Dios invisible y pri-
mogénito de toda criatura» (Col 1, 15), es el que «sostiene el universo
con su palabra poderosa» (Heb 1, 3), porque en él fueron creadas
todas las cosas y en él subsisten (Col 1, 16s).
Así la doctrina de la creación halla su remate en la contemplación del
Hijo de Dios, por la que se ve en él el artífice, el modelo y el fin de
todas las cosas, descubriendo así que desde el principio Dios preveía
la gloria de la nueva creación en Cristo (cf Rom 8, 18-23).
“Por esto, las lecturas de la Noche Pascual, celebración de la creación
nueva en Cristo, comienzan con el relato de la creación” (CIC 281).

5. Oremos al Señor de la Creación

a) Oremos: Se puede iniciar rezando el Salmo 104. Se puede leer en


forma lenta el salmo y luego invitar a los participantes a repetir aque-
llas frases que más les impacten. Se puede dar gracias y alabar al
Señor por su obra creadora.
28
La Historia de Salvación

b) Contemplemos al Señor en la creación: Se entrega a cada persona


una flor o una rama o planta. Se pide que contemplen al Señor a
través de esta obra de sus manos. Hacemos 10 minutos de silencio
para contemplar a Dios nuestro origen y nuestro fin.

c) Compartamos nuestra experiencia: ¿Qué ha quedado en mí de


esta reflexión y oración de hoy sobre la creación? ¿A qué me com-
promete?

d) Compromiso personal y de la comunidad con la creación: ¿Qué


cosa concreta podemos hacer para apreciar, conservar y defender
la creación para mostrar nuestra gratitud a Dios por su creación?

e) Una tarea para la semana: Leer Génesis 1 y 2. Rezar el Salmo 104


(103).

f) Oración final, avisos y despedida.

29
La Historia de Salvación

Cuarto Encuentro:

Por desobediencia perdimos la amistad con Dios


Preparación del encuentro:
Se colocan en el lugar del salón al-
gunos nombres de los pecados actua-
les o un lienzo roto y sucio. Se preparan
papelitos en los que se escribirán los
nombres de algunos pecados que pue-
den ser tomados de las listas de peca-
do que presenta San Pablo: 1Cor 5,10s;
6,9s 2Cor 12,20 Gal 5,19-21 Rom 1,29-
31 Col  3,5-8 Ef  5,3 1Tim  1,9 Tit  3,3
2Tim 3,2-5.
Se colocan en una funda y se en-
tregarán al final para la oración. Elegir
cantos sobre el pecado.

1. Invocación del Espíritu Santo


“Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Entra hasta el fondo
del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas
por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la
tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor
de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero”
(De la secuencia de Pentecostés).

2. Para iniciar nuestro tema


En el pasado encuentro hemos reflexionado sobre la creación del uni-
verso y del ser humano. Vimos que Dios vio que todo era bueno y al crear al
ser humano vio que era muy bueno. El colocó a nuestros primeros padres
en un hermoso jardín que llamamos paraíso. Pero, algo vino a dañar el pro-
yecto de Dios por causa de lo que llamamos comúnmente pecado.
Nuestro encuentro de hoy tratará sobre el pecado y sus consecuencias
para nosotros. Iniciemos compartiendo estas preguntas:
• ¿Qué es el pecado?
• ¿Cuáles son los pecados más comunes entre nosotros?
• Leamos y comparemos nuestra lista de pecados con la que en-
contramos en Marcos 7,20-23 y Gálatas 5, 19-21.
• ¿Cuál es la raíz de todo pecado?

30
La Historia de Salvación

3. Escuchemos la Palabra: Génesis 2 y 3


Para conocer la raíz del pecado es necesario partir del relato del pecado
original, del cual nuestros pecados son continuación y desarrollo.

a) Leamos Génesis 2 y 3.
b) Descubramos la obra de Dios a favor del hombre y de la mujer (leer
los versículos donde se manifiesta).
c) Descubramos el mandato de Dios al hombre y a la mujer (leer los
versículos donde se manifiesta).
d) Fijémonos en la serpiente maligna: lo que hace y dice.
e) Leamos las respuestas de Eva y lo que hicieron los dos.
f) Descubramos qué pasó después de la desobediencia.

4. Meditemos la Palabra

Después de escuchar esta Palabra hagámonos estas preguntas:


• Según este relato, ¿qué es el pecado?
• ¿Dónde está la maldad del pecado?
• ¿Por qué se puede decir que el pecado es una mentira?
• ¿A qué lleva el pecado?

Para profundizar:
“El capítulo 3º del Génesis nos narra un drama singular: la
primera tentación y el primer pecado. En el paraíso en que Dios
ha colocado al primer hombre y a la primera mujer aparece otro persona-
je hasta ahora desconocido: el tentador, en forma de serpiente.
El autor sagrado quiere decirnos que el mal no proviene de Dios, que
todo lo ha hecho bien, ni tampoco proviene sólo del hombre, que ha sido
creado bueno por Dios: este personaje misterioso, adversario de los pla-
nes de Dios y enemigo de la felicidad del hombre, a quien la revelación
posterior irá identificando como ser personal, con poder para el mal, «la
gran serpiente, la serpiente antigua, el llamado diablo y Satanás» (Ap.
12,9), es el que instiga al hombre a pecar contra Dios y es la causa última
de que haya entrado la muerte en el mundo (Sab. 2,24).
Con admirable psicología presenta también el autor sagrado el pro-
ceso de la tentación como seducción y engaño. Aquel a quien San Juan
denominará «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44) comienza insi-
nuándose con una falsedad absoluta (comparar 3,1 con 2,16-17); en un
segundo momento hace dudar a la mujer de la validez del mandato del

31
La Historia de Salvación

Dios y, por tanto, de la intención del mismo Dios al establecer ese man-
dato (vv. 4-5); así, además de mentiroso, el tentador se manifiesta como
el «homicida desde el principio» (Jn 8,44): en efecto, al engañar a la mu-
jer («de ninguna manera morirán») con relación al mandato que Dios les
había dado para vida («el día que comieres de él, morirás sin remedio»:
2,17), de hecho conduce a la muerte a la mujer y al hombre (cf 3,7).
He ahí la tentación: una promesa falsa («serán como dioses»), pero
que halaga, seduce y atrae (3,6), una seducción y engaño que hace ver
como vida lo que de hecho conduce a la muerte; con ella ha sembrado
además la desconfianza en Dios al presentar como enemigo del hombre
al Dios fiel y lleno de amor.
Vemos entonces en qué consiste el pecado: una falta grave de or-
gullo concretada en una enorme desobediencia al Señor. El mandato
de Dios de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal (2,16-17)
expresa el hecho de que el hombre no es dueño absoluto de su propia
vida, sino criatura limitada, dependiente radicalmente de Dios.
Y el deseo de «ser como dioses» (3,5) indica justamente lo contrario:
el querer tener capacidad de decidir el propio destino, ser ley para sí mis-
mo sin condiciones impuestas desde fuera, el decidir por sí mimo lo que
es bueno y lo que es malo...
Por tanto, el pecado de querer «ser como dioses, conocedores del
bien y del mal» es una reivindicación de autonomía moral, un renegar del
estado de criatura invirtiendo el orden en que Dios estableció al hombre;
es en el fondo una actitud de rebelión contra Dios: en vez de fiarse plena-
mente de Dios acatando su mandato como mandato de vida, el hombre
duda de Dios y se fía de su propio juicio -engañado por el tentador- en
actitud de autosuficiencia (cf. Is 14, 13s; Ez 28,2).
El texto sagrado apunta también las consecuencias del pecado. El
texto lo expresa con una fuerza insuperable: «se dieron cuenta de que
estaban desnudos» (v. 7); la expresión constituye un contraste brutal con
las halagadoras promesas de «ser como dioses», pues sugiere que al
romper con Dios el hombre y su mujer experimentan con toda crudeza
su situación de pobres criaturas, indefensas e inseguras, en total preca-
riedad y faltos de protección.
Es la hora de la verdad en que las mentiras y engaños del tentador
salen a la luz y se manifiestan las trágicas consecuencias de muerte que
llevaban encerradas. Se expresa así de manera sugerente la amargura, la
decepción y frustración que conlleva todo pecado. Como dirá San Pablo
«el salario del pecado es la muerte» (Rom 6, 23).

32
La Historia de Salvación

- La primera consecuencia del pecado es la pérdida de la amistad


con Dios, ya apuntada en el ocultarse de Él (3,8) y en el tener miedo
(3,10) y expresada simbólicamente por la expulsión del paraíso (3, 23-
24), que indica el alejamiento de la presencia de Dios y de la comunión
de vida con Él, la pérdida de la familiaridad con Él.
- En contraste con la armonía e integridad en que vivían (2,25), ahora
experimentan el desorden interior, introducido por el pecado en el cora-
zón del hombre y delatado por la conciencia llena de vergüenza (3,7);
es el despertar de la concupiscencia -tan bien expresada por San Pablo:
Rom 7, 14-24- que esclaviza al hombre.
- Se rompe la armonía entre el hombre y su mujer. El maravilloso pro-
yecto de Dios de ser «una sola carne» es echado al traste: la mujer induce
a su marido a pecar (3,6) contradiciendo la misión que Dios le había asig-
nado de ser su ayuda (2,18); el hombre, en vez de asumir su propia culpa,
acusa a la mujer que Dios le ha dado por compañera; la atracción entre
los sexos, entre hombre y mujer, que Dios mismo había puesto, se trans-
forma ahora en desordenada apetencia y ansiedad y en dominio (3,16).
- Se produce también una ruptura con la naturaleza. Si el trabajo for-
maba parte de la condición del hombre (2,15), ahora la creación entera
se le vuelve hostil (3, 17-19); el desorden introducido en el corazón del
hombre hace que en lugar de «dominar» la naturaleza (1,28), de «labrar-
la y cuidarla» (2,15), la esclavice, la frustre, la someta a la vanidad (Rom
8,20). El don y la bendición de la fecundidad se convierten para la mujer
en pesada carga (3,16). Y si la muerte es una condición natural del hom-
bre como ser caduco que ha sido formado del polvo del suelo (2,7), el
pecado hace que la muerte se vuelva insoportable al experimentar con
fuerza la frustración de su tendencia a «vivir para siempre» (3,22), al sa-
berse condenado a «volver al polvo» (3,19). En definitiva, el sufrimiento
en todas sus formas pasa a formar parte de la condición humana”.
Las palabras de San Pablo en Rom 5,12 («por un hombre entró el
pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó
a todos los hombres por cuanto todos pecaron») parecen tener delante
de los ojos lo narrado en el Génesis. El primer pecado ha sido como una
puerta abierta por la  que se ha introducido  la potencia  maléfica del Pe-
cado -San Pablo lo personifica- anegando todo y acarreando el daño y la
destrucción (Sab 2,24). San Pablo establecerá claramente la doctrina de
una culpa hereditaria, dada la solidaridad de todos en Adán.
En efecto, los capítulos siguientes del Génesis presentan la perversa
influencia del pecado en la humanidad, como una ola gigantesca que

33
La Historia de Salvación

sumerge todo. Viene la rebelión del hombre contra el hombre como


indica la historia de Caín que mató a su hermano Abel porque «era del
Maligno» (1 Jn 3, 13).
Luego, el relato del diluvio (6,5-9,17) aparece como el juicio de Dios
sobre la humanidad pecadora, ya que «la maldad del hombre cundía en
la tierra y todos los pensamientos que ideaba en su corazón eran puro
mal de continuo» (Gn 6,5). Finalmente, el episodio de la torre de Babel
(Gn 11,1-9) presenta una humanidad desgarrada, indicando una vez más
que el pecado es el orgullo: la pretensión arrogante de construir un mun-
do, una sociedad, una civilización sin Dios (« una ciudad y una torre con
la cúspide en los cielos»). que será necesariamente causa de dispersión”
( Julio Alonso Ampuero, Historia de la salvación, en www.gratisdate.org).

5. Oremos al Señor reconociendo nuestros pecados


Se puede iniciar rezando el Salmo 51 (50). Se puede leer en
forma lenta el salmo y luego invitar a los participantes a repetir
aquellas frases que más les impacten. Se entrega a cada uno un papelito
que tiene escrito uno de los pecados. Todos se ponen de rodillas y cada
uno pide perdón por el pecado que está escrito en su papelito y todos di-
cen: Perdónanos, Señor. Se puede concluir rezando el “Yo confieso”.

6. Contemplemos al Señor
En este momento, cada uno frente al Señor revisa su relación con
El. Se deja llenar de su amor y de su misericordia. Se tienen 10 minutos de
silencio para esta contemplación.

Compartamos: Se conversa sobre lo que se ha conocido hoy del pecado.


Se responde esta pregunta: ¿Qué he aprendido sobre el pecado?

Compromiso personal y de la comunidad: ¿A qué me compromete esta


Palabra?

Una tarea para la semana: Leer Génesis 3 y sus textos paralelos: Romanos
5,12-21. Rezar el Salmo 51 (50).

7. Oración final, avisos y despedida

34
La Historia de Salvación

Quinto Encuentro:
Convivencia de Comunidad
“No nos abandonaste al poder
de la muerte, sino que tendiste tu mano”
La promesa de la Salvación

0. Orientaciones para la Convivencia:


La convivencia es una
hermosa ocasión para des-
cansar, para orar, para compartir jun-
tos, para comer juntos y conocerse
más como una comunidad.
Si son varias comunidades que
hacen la Convivencia todos los de
una misma comunidad se sientan jun-
tos. Para eso, es bueno tener previsto
el lugar de cada comunidad. Se tiene
una mesa en la parte atrás para que
coloquen la comida. Es importante
que cada persona tenga su Biblia y si
puede leer su cuaderno y su lapicero.
Es bueno decorar el lugar con el título
de la convivencia. El lugar elegido es
conveniente que sea fuera del lugar donde se reúnen siempre. Puede ser
el salón de una escuela, un club, un lugar del campo con buena sombra.
Siempre es bueno que el lugar permita la integración de la comunidad, la
oración y el compartir alegre. Es necesario tener un tema de reflexión. Se
tendrá un buen Equipo de Animación con un sonido adecuado. Una parte
de la convivencia será todas las comunidades juntas. La comida se hará por
comunidad así como el momento de revisión de vida.

1. Llegada. Recibimiento. Un Equipo de acogida recibe y acomoda en su


comunidad a los que van llegando.

2. Canciones de animación, según el tema de hoy.

3. Oración inicial: Laudes.


Se sigue este orden.

35
La Historia de Salvación

4. Invocación inicial.

5. Monición al Salmo.
Canto o recitación del Salmo 104 (103).
Breve silencio.

6. Monición al Cántico.
Canto o recitación del Cántico: Daniel 3,52-90.
Breve silencio.

7. Monición al Salmo.
Canto o recitación del Salmo: Salmo 103 (102).

8. Monición a la lectura.

Lectura: Génesis 3, 7-15.


- Silencio de 20 minutos para leer la Palabra y meditarla.
- Se comparte lo que el Señor le ha dicho a su propia vida con ese texto.
- Luego el que preside dice la homilía. Se puede valer de esta medi-
tación.

En el pasado encuentro reflexionábamos sobre la triste rea-


lidad del pecado, que todavía nos envuelve. Cualquiera puede
caer en la tentación de pensar que el pecado se ha adueñado
del ser humano, de toda la humanidad y de la creación. Algunos caen
en el pesimismo de que todo está perdido, de que este mundo no tiene
arreglo ni solución.
Pero, “tras la caída, el hombre no fue abandonado por Dios. Al con-
trario, Dios lo llama (cf. Gn 3,9) y le anuncia de modo misterioso la victo-
ria sobre el mal y el levantamiento de su caída (cf. Gn 3,15). Este pasaje
del Génesis ha sido llamado “Protoevangelio” (primer evangelio), por ser
el primer anuncio del Mesías redentor, anuncio de un combate entre la
serpiente y la Mujer, y de la victoria final de un descendiente de ésta”
(CIC410).
Es el anuncio de la victoria final del hombre en la lucha contra Sata-
nás (Gen 3, 15). Dios promete que el tentador -simbolizado en la serpien-
te- que amenaza permanentemente al hombre, será finalmente «pisotea-
do» o «aplastado». Es verdad que se dibuja una lucha encarnizada (la
serpiente intenta atacar, »acecha» el talón de la mujer); pero se trata de
algo que intenta inútilmente, en vano: Dios, maldiciendo a la serpiente,

36
La Historia de Salvación

se ha puesto decididamente al lado de la mujer y de su descendencia,


que acabará venciendo definitivamente al Maligno.
La revelación posterior mostrará que esta descendencia es Cristo. Él
es el Nuevo Adán que ha restaurado lo que el primer Adán destruyó. A
diferencia de Adán, Jesús vence a Satanás (Mc 1, 12-13).  Por eso San
Pablo podrá exclamar exultante: «Así como el delito de uno solo atrajo
sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia
de uno solo procura toda la justificación que da la vida... Donde abundó
el pecado, sobreabundó la gracia» (Rom 5, 18-19). Con la venida de Cris-
to ha terminado el dominio tiránico del pecado (Rom 7, 24-25).
Más aún, con su victoria sobre el pecado Cristo ha destruido también
el muro de la muerte (1Cor 15, 20-26) y ha vuelto a abrir el paraíso (Lc
23, 39). De ahí también el grito desafiante de San Pablo: «¿Dónde está,
muerte, tu victoria?» (1Cor 15, 54-57).
Pero es significativo que esta victoria Jesús la ha logrado por el cami-
no inverso al recorrido por Adán (Fil 2, 6-11): Siendo Dios «no retuvo ávida-
mente el ser como Dios»; siendo el Hijo, «se hizo obediente hasta la muerte
y muerte de cruz»; pero el resultado es también el contrario al de Adán:
Jesús es constituido Señor y recibe en su humanidad el honor y la gloria
propios de Dios. Se cumplen así las palabras dichas por Él mismo: «El que
se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido» (Lc 14, 11).
El hecho de que Cristo ha vencido el pecado nos da la certeza de
que en Él y con Él podemos vencer. Por eso la actitud correcta es la de
abrirnos a Cristo por la fe y la esperanza para acoger la salvación que
sólo de Él puede venir (Hch 4, 12).
Por la misma razón es necesario el combate, el esfuerzo: hay que ne-
garse a sí mismo (Mt 15, 24) y dar muerte a las tendencias desordenadas
que hay en nosotros (Gal 5, 24; Col 3, 5-9), siendo muy conscientes a la vez
de que sólo con las armas de Dios se puede vencer al diablo (Ef. 6, 10-20).
Por otra parte, al indicar el Génesis que el pecado deteriora todo, está
dando a entender que la liberación del pecado es la raíz para remediar
todos los males. La renovación y transformación del corazón humano es
el fundamento de todas las reformas -en el terreno social o en cualquier
otro-; y al revés, mientras el hombre permanezca esclavo del pecado cual-
quier pretendida reforma sólo conducirá a nuevas y mayores esclavitudes.
Por eso, podemos alabar al Padre con la Iglesia: Padre, “cuando el
hombre por desobediencia perdió tu amistad no lo abandonaste en al
poder de la muerte, sino que le tendiste la mano para que te encuentre el
que te busca” (Plegaria Eucarística IV).

37
La Historia de Salvación

9. Canto de alabanza a Jesucristo que nos libera del poder del pecado
y de la muerte.

10. Cántico de Zacarías: Bendito sea el Señor Dios de Israel.

11. Oración de los fieles dando gracias por la salvación que nos regaló
Cristo.

12. Padre Nuestro.

13. Oración final.

14. Cántico a María.

15. Receso: 25 minutos.

16. Cantos de animación

17. Tema del día: “La historia de la salvación”


(Uno del Equipo de seguimiento de las comunidades desarrolla
este tema)

En la oración de hoy hemos escuchado ese primer Evangelio o


Buena Noticia de Salvación que el Señor hizo después de la caída de
Adán y Eva al decirles: “Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu
linaje y su linaje; él te pisará la cabeza, mientras acechas tú su calcañar”
(Gen 3,15). Desde ese momento se inició todo un proceso de salvación
que le llamamos historia de salvación.
Veamos cada uno de estos términos: ¿Qué quiere decir historia? La
historia es el conjunto de hechos que realiza el ser humano y los pueblos
en un tiempo y en un espacio determinado. Toda historia tiene un pasa-
do, un presente y un futuro.
¿Qué quiere decir salvación? La palabra salvación en la Biblia
tiene dos momentos. Por un lado es liberación de todos los peligros
que amenazan la existencia humana en la tierra, especialmente del peca-
do que afecta lo más íntimo de la persona y de su relación con Dios, con
los otros y con la creación.
Es liberación de la gran enemiga del ser humano que es la muerte,
concebida no sólo como final de la existencia terrena, sino como el sello
a una situación en que el hombre se encontraría definitivamente solitario,
ausente de Dios, alejado de él, aislado de los hombres y de las mujeres,
sus hermanos y hermanas.

38
La Historia de Salvación

Vista así la muerte es la máxima esclavitud, que produce el miedo


existencial durante toda la vida (cf. Heb 2,15). Es liberación del mal, de
sus raíces más hondas y de sus manifestaciones más exteriores.
Pero, este primer momento, lleva a un momento más importante: a re-
cuperar la comunión con Dios como Padre, con los otros como hermanos,
con la creación como señores y consigo mismo en el desarrollo de una per-
sona integrada y madura. De ahí que salvación es sinónimo de esta comu-
nión que Dios estableció desde el principio en sus relaciones con el hom-
bre y la mujer y de ellos entre sí así como con la creación y consigo mismo.

¿Qué es, entonces, la historia de salvación?


La historia de la salvación es el largo proceso que Dios ha realizado y
sigue realizando con su pueblo para regalarle la salvación. La historia de
la salvación es la realización del plan de salvación que Dios quiso a favor
de la humanidad, que tiene su realización perfecta en la existencia de
Jesús de Nazaret, existencia que culmina con su muerte y resurrección.
El constituye la plenitud de los tiempos (cf. Gal 4, 4; Ef 1, 10), la manifes-
tación de Dios y de su plan salvador (cf. Jn 1, 1-18; Ef 1, 3-14).
Así, nuestra salvación tiene una hermosa historia que tiene un pasado que
comienza con la creación, se concreta en Abraham pasando por Moisés, por
los reyes y profetas, por hechos grandes de liberación hasta el Juan Bautista.
Todo este pasado narrado en el Antiguo Testamento conduce hacia
Cristo, nuestro Salvador. El da cumplimiento a la promesa de salvación.
Con San Pablo podemos decir: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo... por cuanto nos ha elegido en él antes de la creación del
mundo... eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por me-
dio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad para alabanza de
la gloria de su gracia, con la que nos agració en el Amado. En El tenemos,
por medio de su sangre, la redención, el perdón de los delitos, según la
riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e
inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad según el be-
névolo designio que en él se propuso de antemano, para realizarlo en la
plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que
está en los cielos y lo que está en la tierra» (Ef 1, 3-10; cf. Col 1, 13-201.
Esta obra salvadora se la encomendó a la Iglesia que desde su inicio
hasta hoy va anunciando este Evangelio de salvación, dando sus signos
y comunicando a través del Espíritu Santo esta salvación obtenida por la
muerte y resurrección de Cristo hasta que El vuelva glorioso a consumar
su obra y a poner todo a los pies del Padre y broten.
Si nos fijamos bien, toda la Biblia es una historia viva del amor de
Dios con la humanidad a través de la historia de un pueblo llamado Israel
que El eligió para salvarla. En esa historia de Israel podemos ver como

39
La Historia de Salvación

en un espejo el caminar de cada pueblo y de cada persona en sus es-


peranzas y en sus luchas, en sus éxitos y en sus fracasos y, sobre todo,
en su relación con Dios.
Esta historia de salvación se va realizando poco a poco y por etapas. Las
etapas son trece: son diez del Antiguo Testamento y 3 del Nuevo Testamento.
Las 9 etapas del Antiguo Testamento son:
1. Los Patriarcas
2. Los Esclavos
3. Los Libertadores
4. Los Conquistadores
5. Los Reyes
6. Los Desterrados
7. Los Restauradores
8. Los Defensores de la Fe
9. Los sabios de Israel
10. Los que esperan al Mesías Salvador

Las 3 etapas del Nuevo Testamento son:


• Jesucristo.
• La Iglesia.
• Cielos nuevos, tierra nueva, Jerusalén celeste.

18. Trabajo en comunidades preparando la presentación de su Etapa de


la Historia de Salvación.

Ahora haremos una dinámica: A cada comunidad le vamos a entregar


una de esas etapas. Siguiendo las instrucciones que les daremos cada una
la estudiará y nos la presentará en la tarde. Puede ser con un canto, una
poesía, un drama breve, gestos y dinámicas. En el momento que se les dirá
cada comunidad presentará su etapa siguiendo este orden:
• Nombre de la Etapa.
• Breve explicación de lo que aconteció en esa etapa.
• Presentación artística de esa etapa: canto, una poesía, un drama
breve, gestos y dinámicas.

Aquí tenemos los datos de cada etapa para ser presentados por
cada comunidad.
1ª. Etapa: Los Patriarcas
• Fechas: Aproximadamente va de los años 1800 aC. a 1650 dC.
• Figuras principales: Los patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob, y las doce
cabezas o jefes de Tribu. José juega un papel importante y prepara el
enlace con la siguiente etapa.

40
La Historia de Salvación

• ¿Dónde está Dios?: Dios llama y promete Vida, un Pueblo y una Tierra,
y bendice a los Patriarcas.
• Lugares: Ur y Jarán en la Mesopotamia de donde parte la emigración
o peregrinación. Las tierras de Canaán donde llegaron y que luego se
llamará Palestina. Y finalmente, Egipto.
• Libro que hablan de ellos: Génesis.
• Cita bíblica: Éxodo 32,13.

2a. Etapa: Los Esclavos


• Fechas: La Biblia nos cuenta que fueron unos 400 años. (Ex. 12,40).
De 1650 a 1250 dC.
• Figuras: Más que figuras encontramos un grito, un clamor del pueblo esclavo.
• ¿Dónde está Dios?: Dios oye el clamor del pueblo, mira su opresión.
• Lugar: En Egipto, a la orilla del Río Nilo.
• Libros que hablan de ellos: Éxodo.
• Cita bíblica: (Ex. 1,11-14).

3a. Etapa: Los Libertadores: El Éxodo, la salida de la esclavitud a la


libertad.
• Fecha aproximada: 1250 aC. a 1225 aC.
• Figuras Principales: Moisés, su hermano Aarón y María hermana suya
también, y los Jefes del Pueblo.
• ¿Dónde está Dios?: Dios baja a liberar a su pueblo y camina con él.
Nos da su Nombre: YAVÉ: “Yo soy”.
• Lugar: En Egipto y luego por el desierto de Arabia. El Monte Sinaí.
• Libros que hablan de ellos: Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio.
• Cita bíblica: (Dt. 26,7-8).

4a. Etapa: Los Conquistadores de la Tierra Prometida


• Fechas aproximadas: 1225 dC. a 1205 dC., o sea, unos 200 años de
Confederación de Tribus.
• Figuras principales: Moisés, Josué, las Tribus, los Jueces como Débora,
Sansón, Gedeón y otros.
• ¿Dónde está Dios?: Dios está con la fuerza de su Espíritu promoviendo
su Proyecto y la Organización de su pueblo.
• Lugar: Al principio al otro lado del Jordán. El paso del Río Jordán y de
este lado del Río Jordán, sobre todo los lugares donde tenían santuarios
y celebraban asambleas populares: Silo y Siquem.
• Libros que hablan de ellos: Deuteronomio, Josué Y Jueces.
• Cita bíblica: (Jos. 1, 2-3).

41
La Historia de Salvación

5a. Etapa: Los Reyes


• Fechas: Comienzo de la monarquía: 1025 dC.
Caída de Samaría o Reino del Norte ante Asiria: Año 721 aC.
Caída de Jerusalén, o Reino del Sur: ante Babilonia 587 dC.
• Figuras principales: Los tres primeros reyes: Saúl, David, Salomón.
Una lista larga de reyes. Entre ellos se destacan dos buenos: Ezequías
y Josías. Varios profetas: Samuel, Elías, Eliseo, Isaías, Jeremías y otros.
• ¿Dónde está Dios?: Dios deja que su pueblo tenga reyes. Rechaza el
culto vacío y exige justicia. En la vida y voz de los profetas.
• Lugares: Palestina, Samaría y Judea.
• Libros que hablan de ellos: I y II Samuel; I Y II Reyes; I Y II Crónicas.
• Cita bíblica: (I Sam. 8, 19-20).

6a. Etapa: Los Desterrados a Babilonia


• Fechas: Del año 587 dC. hasta 539 dC. o sea 48 años de destierro.
• Figuras principales: El Profeta Isaías Segundo, el pueblo pobre y
sufriente, figura del Siervo de Yavé. El Profeta Ezequiel y Ciro, rey persa,
que fue su liberador.
• ¿Dónde está Dios?: Dios consuela, anima la fe y la esperanza de su
Siervo. Por medio de sus mensajeros los profetas y de Ciro el extranjero
Liberador.
• Lugar: En Babilonia allá entre los ríos Éufrates y Tigris.
• Libros que hablan de ellos: Isaías Segundo 40-56 Y Ezequiel.
• Cita bíblica: (Sal. 137,1-4).

7a. Etapa: Los Restauradores del Templo y del Pueblo


• Fechas: Del año 539 dC., en que cae Babilonia, al año 333 dC. Época
de dominación Persa.
• Figuras principales: Zorobabel, Nehemías, Esdras, el pueblo mismo.
• ¿Dónde está Dios?: En el proceso de restauración del Pueblo, su
Templo, sus Normas...
Dios suscita gran esperanza. Se va revelando como Padre.
• Lugar: Jerusalén, Palestina y también la Diáspora, o sea, lugares donde
quedaron dispersos muchos judíos: Babilonia, Egipto, Asia Menor.
• Libros que hablan de ellos: Nehemías y Esdras.
• Cita bíblica: (Salmo 126, 1-2).

8a. Etapa: Los Defensores de La Fe


• Fechas: Consideramos la dominación griega, o sea, del 333 dC. hasta
63 dC. Aunque hubo un fuerte levantamiento por el año 170 dC.

42
La Historia de Salvación

• Figuras Principales: Macabeos: Matatías el papá y sus hijos Judas,


Simón y Juan y los reyes Hasmoneos.
• ¿Dónde está Dios?: Preparación de la venida ya próxima de su Hijo.
• Lugar: Palestina.
• Libros que hablan de ellos: I Y II Macabeos.
• Cita bíblica: (I Macabeos 2, 42-44).

9ª. Etapa: Los Sabios de Israel


• Fechas: 538-50 antes de Cristo.
• Figuras Principales: Salomón, Qohelet, el Predicador, Ben Sirá.
• ¿Dónde está Dios?: Desde la experiencia humana Dios habla a su
pueblo.
• Lugar: Palestina.
• Libros que hablan de ellos: Eclesiástico, Proverbios, Eclesiastés,
Sabiduría, Job.
• Cita bíblica: (Proverbios 1,7).

10ª. Etapa: Los pobres de Yahveh que esperan en el Mesías


• Fechas: 630 antes de Cristo hasta su venida.
• Figuras Principales: Siervo de Yahvé, Jeremías, Sofonías, María, Si-
meón, Ana.
• ¿Dónde está Dios? : Anima la fe de su pueblo y prepara la venida de
su hijo.
• Lugar: Palestina.
• Libros que hablan de ellos: Daniel, Sofonías, Jeremías, Isaías.
• Cita bíblica: (Sofonías 3, 12).

11ª. Etapa: Jesucristo


• Figuras Principales: Jesucristo, los Apóstoles, los discípulos, María.
• ¿Dónde está Dios?: La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.
• Lugar: Palestina.
• Libros que hablan de ellos: Evangelios, Cartas.
• Cita bíblica: (Juan 14,6).

12ª. Etapa: La Iglesia


• Figuras Principales: Apóstoles, Pedro, Pablo, comunidades cristianas.
• ¿Dónde está Dios?: El Espíritu Santo anima la vida de la Iglesia Naciente.
• Lugar: Palestina, Colonias griegas, Roma.
• Libros que hablan de ellos: Hechos de los Apóstoles, Cartas.
• Cita bíblica: (Hechos 2, 42-47).

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La Historia de Salvación

13ª. Etapa: Cielos nuevos y tierra nueva


• Figuras Principales: El Padre, Jesucristo, la Iglesia, la humanidad.
• ¿Dónde está Dios?: Recapitulando todo en su Hijo.
• Lugar: todo el Universo.
• Libros que hablan de ellos: Apocalipsis.
• Cita bíblica: (Apoc 21, 1-2).

(Tomado de Javier Saravia, El Poblado de la Biblia, con adaptaciones).

19. Comida - Receso.

20. Tarde alegre: Presentación artística de las diferentes etapas.

21. Revisión de vida por comunidades: Cada comunidad se reúne para


hacer su revisión de vida mensual.
Se sigue este orden:
• Invocación del Espíritu Santo.
• Cada uno responde esta pregunta desde su propia experiencia:
¿Cómo he experimentado en mi vida esta misericordia de Dios, su
perdón y su salvación?
• Luego se hace esta pregunta a la que responde cada uno: ¿Cómo
me ha ido este mes en mi vida personal, familiar, de trabajo, de
relación con Dios? ¿Cuáles han sido mis alegrías y tristezas?
• Luego se hace esta pregunta y cada uno la va contestando: ¿Cómo
me he sentido en la comunidad desde la última convivencia? Siempre
se habla con nombres y apellidos tanto cuando se trata de senti-
mientos positivos o negativos.
• Se hace una oración final y se dan el abrazo de la paz.

22. Encuentro final: Todas las comunidades se reúnen. Se dan los avisos
y se tiene una oración final.

44
La Historia de Salvación

Sexto Encuentro:

Dios inicia con Abraham el camino


de la salvación
Orientaciones para este tema:
El objetivo de este encuentro es
conocer la historia de Abraham, su
relación con Dios y descubrir el inicio concreto
de la historia de la salvación. Se trata de reco-
nocer y de aprender la sencillez, la fe y la obe-
diencia que son las cualidades más destaca-
das de este elegido de Dios. Se puede colocar
unas sandalias junto con la Biblia en medio del
grupo. Elegir cantos que hablen de Abraham,
de la fe como por ejemplo: “Yo tengo fe”. Se
podría conseguir una película sobre Abraham
para presentarla en estos días a las comunida-
des en la Parroquia.

1. Invocación del Espíritu Santo


Un miembro del grupo pide la presencia del Espíritu Santo en el en-
cuentro de hoy.

2. Para iniciar nuestro encuentro


Cada familia y cada pueblo tienen una persona que ha iniciado y guiado
a ese pueblo en los orígenes. Recordemos ahora a las personas que han
sido origen de nuestras familias, de nuestro pueblo y de nuestro país. Nos
podemos servir de estas preguntas:
• ¿Cómo se formó mi familia? ¿Quién fue o es el tronco principal de
nuestra familia? ¿De dónde vinimos hasta llegar a donde vivimos?
• ¿Quiénes fueron los primeros moradores de nuestro pueblo? ¿Se
recuerda alguna persona que fue el origen de este pueblo?
• ¿Cuáles son las personas que dieron origen a nuestra patria?

3. Nuestra historia de salvación tiene su inicio concreto en Abraham


En el pasado encuentro contemplamos el amor de Dios que
no nos abandonó el poder de la muerte, sino que en el momento
oportuno inició un plan de salvación a través de su amigo Abraham a quien
llama para que en él «sean bendecidas todas las familias de la tierra» (Gn

45
La Historia de Salvación

12, 3). El Señor lo elige para hacer nacer de él su pueblo, con quien Dios
realizó su obra de salvación en Cristo en un momento concreto de la his-
toria de la humanidad.
Recorramos la vida de Abraham paso a paso desde que Dios lo llamó
hasta su muerte buscando descubrir el mensaje del Señor que su vida nos
transmite.

Uno del Equipo presenta a Abraham:


Le presento a Abraham, quien primero se llamaba Abrán. Luego, Dios
le cambió el nombre por el de “Abraham” que significa “padre de una mu-
chedumbre.” Su padre se llamaba Teraj y provenía de Ur de los Caldeos
(Gn 11,10-31) y se estableció en Jarán, en la tierra de Canaán. Se casó con
Saray, que luego será llamada Sara.
Abraham tenía una gran pena en su corazón: no tenía hijo ni tierra. En
su tiempo el que no tenía hijos se sentía que no era bendecido por Dios y
no tenía ilusiones de luchar y de trabajar porque no tendría a quién dejarle
su herencia y su apellido.
En estas circunstancias de su vida el Señor lo llamó y le dijo: “Sal de tu
tierra y de tu parentela…. Yavé lo llama a salir de su país nativo para fundar
un nuevo pueblo en una nueva tierra.

Otro del equipo dice:


Abraham marchó (Gn 12,4) como le había pedido el Señor. Así con
Abraham comienza la historia del pueblo de Dios. A pesar de que ya es
viejo, toma su esposa y sus rebaños y su gente y se marcha a un lugar y
un futuro desconocido.
El se decide a caminar siguiendo la promesa del Señor que se repite
constantemente con la la frase: «yo daré»; Dios dará a Abraham una tierra
(Gen 12,7; 13,15ss; 15,18) 17,8); lo colmará, lo hará extremadamente fecun-
do (Génesis 12,2 16,10 22,17).
A decir verdad, las circunstancias parecen contrarias a estas promesas:
Abraham es un nómada, es decir, que no tenía lugar fijo y andaba errante
buscando un lugar adecuado para su ganado y para ganar el pan. Y Sara
no está ya en edad de tener hijos.
Pero, así se destaca todavía mejor que todo vendría de Dios y la gra-
tuidad de las promesas divinas: el porvenir de Abraham depende com-
pletamente del poder y de la bondad de Dios. Así Abraham resume en
sí mismo al pueblo de Dios, elegido sin mérito propio. Todo lo que se le
pide es una fe atenta e intrépida, una acogida sin condiciones del plan
de Dios.
46
La Historia de Salvación

Otra del Equipo dice:


Sin embargo, Abraham ve que Dios pasa tiempo sin aparecer, después
que le había dicho que la tierra de Canaán sería suya. Y después de esta-
blecerse e ir por etapas trasladándose a esa tierra lo que vino fue una ham-
bre terrible. Entonces Abraham en vez de permanecer en Canaán se fue a
Egipto a buscar comida. No se quedó en la tierra, sino que dudó. Para estar
bien en Egipto, Sara y Abraham hablan mentira y esa mentira se volverá
contra ellos. El Faraón de Egipto se enamoró de Sara que se hizo pasar por
hermana de Abraham. Por eso, tuvo que salir rápido de allí.
Cuando se deja el plan de Dios y se duda de su promesa vienen todas
las dificultades y los fracasos.

Una del Equipo dice:


Volvió de nuevo a Canaán donde era muy rico en ganado, plata y oro
(Gn 13,1-4). De nuevo, el Señor le hace la promesa de la tierra y de tener
hijos como el polvo de la tierra (Gn 13,14-18). Sin embargo, Abraham se-
guía con una tristeza grande por no tener un hijo a quien darle mi herencia.
El Señor vuelve a repetirle la promesa de que su descendencia será
grande como las estrellas del cielo y que le dará la posesión de una tierra. Y
hace con él una alianza, un pacto con Abraham para siempre acompañada
de una señal. Esa señal, que era común en un pacto o compromiso, consis-
tía en pasar por el medio de un animal partido por la mitad para indicar que
así debería pasarle al que no cumpliera con lo acordado. Sin embargo, sólo
Dios pasa y quema las dos partes para indicar que la promesa y el cumpli-
miento eran suyos (Gn 15,1-21).

Otro del Equipo:


Otra vez viene la desobediencia. Al ver que el Señor tardaba en cumplir su
promesa de que Abraham tendría un hijo, la misma Sara le dice a él que tome
a su esclava Agar y tenga con ella un hijo. La esclava al verse encinta despre-
ciaba a Sara, lo que le ocasionó celos contra ella hasta maltratarla y expulsara
de su casa. Más tarde volvió Agar a la casa y dio a luz a Ismael (Gn 16).

Uno del Equipo:


Finalmente, Dios a pesar de que Abraham se había dejado guiar de
Sara y desconfió de su promesa, Dios hace una nueva alianza con Abra-
ham en la que El le repite la promesa hecha a Abraham de tener un hijo
con Sara con quien se establecerá una alianza perpetua (Gn 17). Dios se
hace amigo de Abraham y Abraham se convierte en amigo de Dios. Hasta
le cambia el nombre de Abrán por Abraham que significa “padre de una
muchedumbre”.
47
La Historia de Salvación

Esta promesa le será repetida a través de la visita de tres hombres junto


al encinar de Mambré (Gn 18, 1-15), aunque Sara sigue riéndose desconfia-
da de la promesa del Señor

4. Encontrémonos con Abraham en la Biblia:


(Se pueden leer estas lecturas en todo el grupo o se pueden integrar
en grupos de 3 y leer algunas de las lecturas compartiendo las enseñanzas
aprendidas y luego presentarlas en el plenario).

Leamos: Gen 12, 1-9; Génesis 15, 1-20; Génesis 16, 1-15; Génesis 17,1-
27; Génesis 18, 1-15.

5. Contemplemos a Dios y a su amigo Abraham

a) Oremos: Se colocan en círculo alrededor de las sandalias


y la Biblia. Se recuerda al peregrino Abraham, que iba de un lugar
a otro siguiendo al Señor. Se da gracias por Abraham, por su fe,
por la propia llamada. Se pide fuerzas para el camino y permanecer
firmes en la Alianza como Abraham. Si alguno se siente débil en su
fe o agobiado por un problema todos pueden orar por esa persona
imponiéndoles las manos.

b) Contemplemos al Señor que inicia el proceso de nuestra salvación


con Abraham: En este momento se dejan 10 minutos de silencio para
contemplar a Dios y a Abraham en todo este relato que hemos segui-
do. Es bueno mirar su propia historia con Dios y la respuesta que se
ha dado en cada circunstancia. Es importante reconocer las grandes
necesidades que nos entristecen y nos pueden llevar a no creer en la
promesa de Dios. Contemplar los momentos débiles de la propia fe.
Mirar el amor y la paciencia de Dios conmigo y con toda la humanidad.

c) Compartamos con los demás: ¿Con qué parte de la historia me


reconozco yo? Mirando mi propia vida ¿dónde estoy ubicado yo en
esta historia de Abraham?

d) Nos comprometemos: Dar un paso de fe en aquello que necesito


desarrollar como Abraham para responder al Señor en este momento
de mi vida.

e) Tarea: Leer Génesis 11, 10-32 y capítulos 12-25 en esta semana la


historia de Abraham junto con otros de la comunidad o en mi familia.

48
La Historia de Salvación

Séptimo Encuentro:

La fe firme y decidida de Abraham


en la promesa de Dios
Orientaciones para el tema:
Se puede colocar los nombres de
los padres y madres de Israel: Abra-
ham, Sara, Isaac. Se puede colocar un retrato
con los padres y abuelos de la familia. Se coloca
en medio del grupo una vela o velón con buena
mecha que se enciende junto a la Biblia; se pue-
de colocar también una rama verde, preferible
de pino, como signo de la fidelidad de Dios y
de la fe de Abraham. Elegir cantos sobre la fe,
sobre la historia de Abraham.

1. Invocación del Espíritu Santo: cantada o rezada

2. Para iniciar el tema


En nuestro encuentro de hoy nos centraremos en la fe de Abraham para
descubrir en su ejemplo de fe algunas enseñanzas prácticas para nuestra
propia vida de fe.
Dios le había prometido a su amigo Abraham que de su esposa
Sara nacería un hijo que sería el inicio de una gran descendencia. Dios
cumplió su promesa y nació el hijo esperado, a quien le pondrán por
nombre Isaac que significa “Aquel con el que Dios reirá” o “Aquel que
hará reír”, ya que esta promesa de Dios hizo reír a Sara (Gn 18, 12) y
al mismo Abraham (17, 17). Pero, ellos descubrieron verdaderamente
que nada hay imposible para Dios (Gn 18,14) y que El cumple sus pro-
mesas.

Leamos: Génesis 21, 1-6.

3. La fe de Abraham y nuestra fe
Una vez tenido el hijo vino una propuesta de Dios que conmovió la fe de
Abraham. Dejemos que sea la Biblia que nos lo cuente.

Primer momento: Un gran ejemplo de fe: Dios pide el sacrificio de Isaac

49
La Historia de Salvación

Leamos: Génesis 22, 1-18.

Descubramos juntos: ¿Qué pide Dios a Abraham? ¿Qué hace Abraham?


¿Qué hace Isaac? ¿Qué pasó? ¿Qué hace Dios? ¿Qué proveyó Dios para el
sacrificio? ¿Cómo se relaciona este relato con Jesucristo?

Para profundizar:
San Pablo en Romanos 4 hace una hermosa reflexión de la
fe de Abraham quien obedeció a Dios y esperó contra toda es-
peranza hasta que se cumplió la promesa de que tendría a su hijo Isaac.
En El que no se miró a sí mismo, sino que miró a Dios tenemos un
modelo de fe. El no miró su cuerpo estéril y cansado, sino que miró a
Dios que todo lo puede y de lo imposible hace posible. Leamos este
hermoso texto: Gálatas 4, 18-25
Esta fe de Abraham encuentra el momento más duro y decisivo, a la
vez que la demostración más grande de su fe en la dolorosa, difícil y pro-
vocadora petición que le hace Dios de sacrificar a su hijo Isaac, en el que
precisamente debía desarrollarse la promesa hecha por El (Gen 22,1s).
Pero, Abraham se encaminó a sacrificar a su hijo (22,12.16). Es sa-
bido que en los cultos cananeos se practicaban sacrificios de niños—;
pero Dios libera a Isaac, asumiendo él mismo el cuidado de proveer el
cordero para el sacrificio
De este modo, Dios da a conocer que su voluntad no está ordenada
a la muerte, sino a la vida. «No se regocija de la pérdida de los vivientes»
(Sab 1,13 Dt 12,31 Jer 7,31). Con esta acción de Dios queda condenada
esa práctica de sacrificar a los niños (Lv 18,21), que serán ofrecidos a
Dios a quien pertenecen pero no serán sacrificados.
La muerte será un día vencida; el «sacrificio de Issac» aparece enton-
ces como una escena profética (Heb 11,19 2,14-17). Como había dicho
Abraham a Isaac: “Dios provee”, en medio de la maleza apareció un “cor-
dero”, un ovejo pequeño, que es símbolo del nuevo Cordero, Jesucristo,
a quien el Padre no se reservó sino que lo entregó en la Cruz por todos
nosotros (Rom 8,32). Dios le dejó la vida a Isaac, pero dejó morir su Hijo
para nuestra salvación, aunque no lo dejó en la muerte, sino que lo levan-
tó glorioso del sepulcro.

4. Contemplemos como Dios a Abraham

a) Oremos: Se colocan en círculo alrededor de la Biblia y de la luz


o rama verde, signos de fidelidad. Se lee despacio Eclesiástico
44,19-21. Recordemos a nuestro padre Abraham, que se mantuvo
50
La Historia de Salvación

firme en la fe en Dios en quien había puesto su confianza. Oremos


unos por otros para que nuestra fe sea firme como la de Abraham.

b) Momento de silencio: En este momento se dejan 10 minutos de


silencio para contemplar la fe de Abraham y nuestra propia fe, des-
pués de haber escuchado esta abundancia de la Palabra de Dios.
Mirar la fe de Abraham que no se miró a sí mismo sino que miró a
Dios. No miró su cuerpo ni el de Sara sino a Dios que tiene poder
para cumplir lo que promete.

f) Compartamos con los demás: Mirando la fe de Abraham y mi pro-


pia fe ¿cómo veo mi fe? ¿En qué momentos de mi vida ha crecido
más mi fe? ¿Cuándo mi fe ha tenido momentos difíciles? ¿Cómo he
respondido a Dios en ese momento?

g) Nos comprometemos: Leer con su familia Génesis 22,1-18. Meditar


Gálatas 4 y examinar nuevamente su fe. Descubrir personas que son
fieles como Abraham y compartir con ellas su experiencia de fe.

h) Tarea: Leer Génesis 22, 1-18 y Gálatas 4.

51
La Historia de Salvación

Octavo Encuentro:

La promesa de Dios se continúa en Isaac,


Jacob y sus descendientes
Orientaciones para este encuentro:
El objetivo de este encuen-
tro es conocer y apreciar cómo
la promesa y la bendición de Dios sobre
Abraham se continúa en su hijo Isaac y
su nieto Jacob y su descendencia. Se co-
locan los nombres de los padres y ma-
dres de Israel: Abraham, Sara, Isaac y
Rebeca, Jacob, Lía y Raquel. Se puede
colocar un lazo con 12 nudos recordan-
do la sucesión familiar.
O se puede pintar un árbol poniendo en las raíces a Abraham y Sara, en
el tronco a Isaac y Rebeca y en las ramas a Jacob, Lía y Raquel con sus hi-
jos e hijas. Se preparan papelitos en el que se escribe una de estas citas de
Gen 26, 3-5; Gen 28,1-4; Gen 28, 10-15. Se les entregarán estos papelitos
a los participantes, quienes de inmediato buscarán su Biblia y los marcarán
para cuando se necesite. Los que dirigirán el tema uno presentará a Isaac o
puede hacer de Isaac y otro presentará a Jacob. Cada uno tendrá que hacer
Elegir cantos apropiados: Abraham tiene muchos hijos…

1. Invocación al Espíritu Santo


Espíritu Santo, ven, ven….

2. Para comenzar escuchemos las promesas hechas por Dios a Isaac y a Jacob
En este encuentro reconoceremos cómo Dios permanece fiel a las pro-
mesas de Abraham, de las que participan su hijo Isaac y los hijos de Jacob,
que luego la transmiten por herencia a sus descendientes, a su pueblo has-
ta llegar a Jesús el Cristo y por El a nosotros. Las promesas de Dios perma-
necen para siempre.

3. Les presentamos a Isaac, el hijo prometido


Uno del Equipo o varios pueden presentar a Isaac con estas o con otras
palabras. Se puede hacer con gestos, con una vestidura especial de manera
que despierte interés.

52
La Historia de Salvación

Isaac, ya lo sabemos, fue el hijo deseado y esperado por Abraham y Sara.


Su nombre quiere decir.
“Aquel con el que Dios reirá” o “Aquel que hará reír”, ya que esta pro-
mesa de Dios hizo reír a Sara (Gn 18, 12) y al mismo Abraham (17, 17) dada
su ancianidad y de que Sara no podía tener hijos.
Dios lo salvó de la muerte cuando Abraham lo iba a ofrecer en sacrificio.
Abraham lo casó con Rebeca, una hija de Batuel, sobrino de Abraham, que
con su amor lo consoló de la muerte de su madre (Gen 24,1-67).
Rebeca era estéril pero el Señor escuchó la oración de Isaac y le regaló
dos mellizos. Al primero que nació le pusieron por nombre Esaú, que quiere
decir velludo, porque nació con mucho pelo en la piel. Y el otro, le llamaron
Jacob, que quiere decir “el que toma por el calcañar o por el talón” o “el que
suplanta a otro” (Gn 25,19-26).
Dios lo bendijo con grandes bendiciones en los momentos de hambre
haciendo fecunda la tierra que sembraba, le regaló rebaños de ovejas y
ganado y mucha servidumbre y era envidiado por todos aquellos que veían
su prosperidad hasta que llegaron a establecer un pacto con él. (Gn 26).
El le regaló su bendición a Jacob, quien ayudado por su madre se hizo
pasar por Esaú, el verdadero heredero (Gn 27). Murió a los ciento ochenta
años anciano y lleno de días (Gen 35).

4. Les presentamos a Jacob, nombrado Israel por Dios, que continúa


el cumplimiento de la promesa.
Jacob fue hijo el segundo hijo de Isaac y nieto de Abraham. Tuvo 12
hijos que llegaron a ser los líderes de las 12 tribus de Israel. Jacob tenía un
hermano mellizo llamado Esaú a quien le debería corresponder la herencia
de todo lo de Isaac, porque según la ley, sólo el primer hijo recibía la bendi-
ción y la herencia de su padre.
En este caso, le correspondía a Esaú, pero Jacob, con notable astucia
por un plato de lentejas y pan, se la arrebató (Gn. 25,29-34; He. 12:16).
Protegido por su madre, Jacob logró suplantar a su hermano y obtuvo con
engaño la bendición paterna (Gn. 27:1.29).
La historia de Jacob está llena de engaños y trampas. Sin embargo,
Dios elige a Jacob tal como es y lo bendice a pesar de sus faltas. El Señor
lo llevó con paciencia hasta que salió al encuentro en un sueño en el que
Dios renueva su Alianza y Jacob se compromete con Dios.
En otro momento tuvo un encuentro fuerte y decisivo con Dios con
quien entabla una lucha desigual y cae en la cuenta de que su oponente
ante todas sus mentiras es el mismo Dios. Sin embargo, Dios lo bendice y
le cambia el nombre de Jacob a Israel, que quiere decir «el que lucha con
53
La Historia de Salvación

Dios» (Gn. 32,24; Os 12,3- 4), nombre que se perpetuó en «los hijos de Is-
rael» (Gn. 42,5; 45,21), y llegó a abarcar a todo el pueblo elegido de Dios.

5. Encontrémonos con Isaac y sus hijos Jacob y Esaú en la Biblia

Leamos: Gen 26, 3-5; Gen 28, 10-22; Génesis 32,23-33.

Para compartir:
• ¿Qué les ha impacto más de esta historia de Isaac, Jacob y Esaú?
• ¿Cómo me veo reflejado dentro de la historia de Isaac y Jacob?
Para profundizar:
Recordemos que para Abraham y muchos de sus descen-
dientes, Yahvé era su único Dios. Pero, no tenían todavía la idea
de un solo Dios, como les pasaba a sus vecinos que creían en muchos
dioses también. Las prácticas de tener múltiples mujeres, la esclavitud,
la venganza, el engaño para protegerse (por ejemplo en decir que la
esposa bonita era hermana), las mentiras y trampas de Jacob etc. eran
cosas aceptables en ese tiempo. Por eso, cuando leemos la Biblia, no
podemos leerla desconectada del contexto del tiempo y la Biblia entera.
De todo eso podemos aprender que Dios fue enseñando poco a
poco y con gran paciencia quién era El y cuál era su plan. Será cuando
vino Jesucristo quien puso claras todas las cosas. Pero, Dios fue cami-
nando con su pueblo unos 1800 años hasta llegar a Cristo. También,
podemos aprender que Dios saca bien hasta del mal y no detiene su pro-
ceso de salvación por nuestros pecados.
En fin, Jacob es el padre del pueblo de Dios y será siempre un punto
de referencia para todos después a lo largo de la historia del pueblo ju-
dío, como lo será también para los cristianos. Si bien su carácter astuto
y engañoso está muy lejos de la personalidad y las virtudes propias del
Evangelio, no obstante, su fe es uno de los pilares de la revelación bíbli-
ca. Es un ejemplo de cómo Dios transforma el mal en bien y se realiza lo
que San Pablo descubrirá más tarde: “donde abunda el pecado, sobrea-
bunda la gracia” (Rom 5,20).

6. Contemplemos al Señor a través de estas promesas hechas a Isaac y Jacob

a) Oremos: Todos se colocan en círculo y damos gracias por su


gran misericordia de mantener la promesa hecha a Abraham y que
ha sido cumplida en Jesucristo. Nos felicitamos con un abrazo porque
somos hijos de la promesa de Dios.
54
La Historia de Salvación

b) Momento de silencio: En este momento se dejan 10 minutos de


silencio para contemplar a Dios y sus promesas a Isaac y Jacob. Es
bueno mirar su propia historia con Dios y la respuesta que les han
dado en cada circunstancia. Mirar cómo Dios se vale de personas
débiles y pecadoras para hacer su obra. Mirarse a sí mismo como
elegido por Dios para continuar hoy su obra salvadora en su familia
y en su ambiente en que vive. Mirar el amor y la paciencia de Dios
conmigo y con toda la humanidad.

c) Compartamos con los demás: En la vida de Isaac y de Jacob


¿cómo me veo reflejado? ¿Cómo me veo yo dentro de esas historias
de Isaac y de Jacob?

d) Nos comprometemos: Descubrir el paso de Dios en mi vida personal


y familiar y tomar conciencia de cómo el Señor nos ha ido llevando.
Durante la semana, ya sea con otros de la comunidad o en mi familia,
leer la historia de Abraham en Génesis 25,19 hasta el capítulo 36.
Caer en la cuenta de la historia de mi familia.

e) Tarea: Buscar en Gen 35,26-27 los nombres de los hijos de Jacob y


escribirlos en este cuadro.

Hijos de Lía Hijos de Raquel

1. 1.

2. 2.

3.

4. Hijos de Bilhá

5. 1.

6. 2

Hijos de Zilpá

1.

2.

55
La Historia de Salvación

Noveno Encuentro:

Dios a través de José salva


el cumplimiento de la promesa
Orientaciones para este encuentro:
Se coloca el nombre de José en
un lugar central junto a una imagen
de Jesús. Se preparan cantos sobre el per-
dón, la fraternidad. Se prepara bien la ruta del
viaje con José colocando letreros en cada es-
tación y marcando bien donde se hará cada
estación. Es importante que de estación a es-
tación se tenga un canto. Todos lo que puedan
deben tener sus Biblias. Si no hay luz suficien-
te en el lugar tener velas y focos disponibles.

1. Invocación del Espíritu Santo


Ven, Espíritu Creador, llena de la divina
gracia los corazones, que Tú mismo creaste.
Tú eres el prometido del Padre; Tú, que pones
en nuestros labios los tesoros de tu palabra.
Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros co-
razones; y, con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra débil carne.
Por Ti conozcamos al Padre, y también al Hijo; y que Tú, Espíritu Santo
nos guíes en todo tiempo, especialmente en los momentos difíciles de la
vida. Danos la gracia de la perseverancia hasta el final. Amén.

2. Para comenzar
Como ya hemos visto en el encuentro anterior, Abraham y Sara tuvie-
ron un hijo llamado Isaac, quien con Rebeca tuvo dos hijos Esaú y Jacob.
De Jacob, quien logró la bendición de su padre, nacieron 12 hijos. Uno de
ellos, nacido de Raquel, llamado José le tocó salvar el cumplimiento de la
promesa no sin antes pasar por los caminos de la traición de sus hermanos.

Comencemos compartiendo entre nosotros:


• ¿Quién conoce algo de la vida de José, el hijo de Jacob?
• ¿Qué le hicieron sus hermanos?
• ¿Qué pasó con él después en Egipto?
• ¿Qué hizo por su familia?
56
La Historia de Salvación

3. Compartamos con José su historia


Para comprender el mensaje que nos enseña la vida de José es impor-
tante conocer su historia. En este encuentro haremos un viaje por la vida
de José. Lo haremos tomando el autobús en Canaán e iremos a Egipto,
volveremos a Canaán y nos quedaremos en Egipto por años largos.

Primera estación: Todo el grupo se pone de pie y se reúne en un solo lugar.


El que dirige dice:

Les presento la familia de Jacob. Son doce hijos. Entre ellos se distingue el
undécimo llamado José, cuyo nombre tiene dos significados “que Dios añada”
o “Dios eleva” (Gen 30,23-24). Su padre Jacob lo amaba más que a los otros
hijos y esto provocó la envidia de sus hermanos hasta quererlo matar. Al final
lo vendieron a una caravana de mercaderes que se dirigía a Egipto, quienes
a su vez lo vendieron a Putifar, oficial de la guardia del Faraón (Gn. 37).

Leamos: Gen 37,11-36.

Descubramos juntos:
• ¿Qué tramaron los hermanos contra José?
• ¿Qué hicieron ellos con José?
• ¿Cómo engañaron a su padre?
• ¿Qué pasó con José?

Segunda estación: José en la casa de Putifar. (Todo el grupo se mueve


hacia otro lugar). Ya en la casa de su dueño, José tuvo más problemas.
Veamos qué pasó leyendo Gen 39, 1-23.

Comentemos entre todos lo que pasó a José.

Tercera estación: Compartamos con José, el que interpreta los sueños.


(Todo el grupo se mueve a otro lugar).

Desde jovencito José se distinguió por interpretar los sueños (Gen 37,5-11).
En la cárcel le interpretó los sueños del copero y el panadero del rey que
estaban prisioneros (Gen 40). El faraón de Egipto dos sueños, que José
supo interpretar.

Leamos: Gen 41,15-37.

57
La Historia de Salvación

Cuarta estación: José es nombrado primer funcionario de Egipto. (Todo


el grupo se mueve a otro lugar y se levanta una corona).

El faraón eligió a José para que fuera el primer ministro de Egipto y gober-
nara su pueblo.

Leamos Gen 41, 38-57.

Quinta estación: Los hermanos de José bajan a Egipto. Un encuentro


difícil. (El grupo se divide en dos. Unos caminan hacia los otros imitando a
los hermanos de José).

El hambre atacó también en Canaán y no hubo más remedio que ir a com-


prar a Egipto. José los reconoció y les puso varias pruebas, aunque con
su corazón herido. La primera prueba meterlos a la cárcel acusándolos de
espías. Luego los soltó y dejó prisionero a Simeón como condición para que
le trajeran a Benjamín. Después fue entrar en el saco de Benjamín su propia
copa para hacerlos regresar.

Leamos Gen 44, 11-34.

Sexta estación: El perdón de José y la llegada de la familia de Egipto.


(Todo el grupo forma un círculo).

Escuchemos esta conmovedora historia de perdón. Leamos Gen 45.

Un momento de silencio para meditar. Luego, el que dirige rompe el


silencio entonando la canción: “Perdona a tu pueblo, Señor”.

José lleva a Jacob y a toda su familia a Egipto, que se estableció en la tierra


de Gosén bajo la protección de Faraón y de José (Gn 46 y 47). Allí murió
Jacob quien dio una bendición a cada hijo (Gn 48-49). Más tarde murió José
y el faraón, pero el pueblo se multiplicaba.

Séptima estación: Compartamos lo vivido al escuchar esta historia de José


compartiendo las respuestas a estas preguntas:

• ¿Qué nos enseña esta historia de José para nuestra vida cris-
tiana?
• ¿En qué se pueden relacionar José y Jesucristo?

58
La Historia de Salvación

Para profundizar:
José es un reflejo del amor que Dios tiene a Israel. Es anun-
cio profético de Jesús, quien fue rechazado por sus hermanos,
vendido por unas monedas, brindó su perdón y salvación a los que le
habían traicionado.
Así como el pecado de los hermanos sirvió para salvar del hambre
a su familia para que se continuara la descendencia de la promesa de
salvación así la derrota de Jesús en la cruz se convirtió en victoria y sal-
vación para toda la humanidad.
En ocasiones no podemos entender por qué nos suceden algunas si-
tuaciones en la vida, pero si permanecemos fieles al Señor un día brillará
la luz y comprenderemos lo que Dios quería regalarnos. Ni los pecados
pueden frustrar los planes de salvación que Dios tiene con su pueblo.
Es lo que algunos llaman el “fracaso aparente”, es decir, que a veces
parece que todo ya se acabó y que ya no hay esperanza de nada. Sin
embargo, si permanecemos en el Señor vendrá la victoria y lo que pare-
cía un fracaso era sólo apariencia de fracaso.

4. Contemplemos al Señor que realiza su plan a pesar de nuestros


pecados

a) Oremos: Todos se colocan en círculo y dan gracias porque siem-


pre el Señor está presente en medio de su vida personal, familiar
y de nuestro pueblo aún en los momentos difíciles de la vida. Es
bueno en la oración dar detalles de la acción que Dios ha realizado
en sus vidas a través de un fracaso o de un problema. Se ora por
aquellos que están ahora en esas situaciones difíciles.

b) Momento de silencio: En este momento se dejan 10 minutos de


silencio para contemplar a Dios presente en esta historia de José.
Ver en esta historia de José el anuncio profético de Jesucristo. Mirar
en mi propia historia cómo Dios ha sacado bien del mal.

c) Compartamos con los demás: En la vida de José ¿cómo me ves


descrita tu propia vida?

d) Nos comprometemos: Descubrir en la propia vida y en su propia


familia el paso de Dios en medio de las dificultades. Leer con su fa-
milia la historia de José. Compartir con sus hijos los lugares donde
nacieron sus padres, dónde vivieron ellos, dónde se estableció la

59
La Historia de Salvación

familia, dónde se criaron, cómo llegaron a conocerse como pareja,


dónde han vivido.

e) Tarea: Escribir con los hijos su propio árbol genealógico, llenando


estos cuadros, que presentará en el próximo encuentro.

Nietas de mis sobrinos/as Nietas de mis sobrinos/as


(Se coloca el nombre del sobrino) (Se coloca el nombre del sobrino)

Nietos de mis hermanos/as y míos Nietas de mis hermanos/as y míos


(Se coloca el nombre del hermano/a) (Se coloca el nombre del hermano/a)

Hijos de mis hermanos/as y míos Hijas de mis hermanos/as y míos


(Se coloca el nombre del hermano/a) (Se coloca el nombre del hermano/a)

Hermanos Hermanas

Papá Mamá

Lugar donde vivían Lugar donde vivían

Bisabuelos de parte del papá Bisabuelos de parte de la mamá

Lugar donde vivían Lugar donde vivían

60
La Historia de Salvación

Décimo Encuentro:

Convivencia de Comunidad
La fe de los padres y madres de Israel
0. Orientaciones para la Convivencia:
La convivencia es una
hermosa ocasión para
descansar, para orar, para com-
partir juntos, para comer juntos y
conocerse más como una comu-
nidad.
Si son varias comunidades que
hacen la Convivencia todos los de
una misma comunidad se sientan
juntos. Para eso, es bueno tener
previsto el lugar de cada comuni-
dad. Se tiene una mesa en la parte
atrás para que coloquen la comida.
Es importante que cada persona
tenga su Biblia y si puede leer su
cuaderno y su lapicero.
Es bueno decorar el lugar con
el título de la convivencia. El lugar elegido es conveniente que sea fuera del
lugar donde se reúnen siempre. Puede ser el salón de una escuela, un club,
un lugar del campo con buena sombra. Siempre es bueno que el lugar per-
mita la integración de la comunidad, la oración y el compartir alegre.
Es necesario tener un tema de reflexión. Se tendrá un buen Equipo de
Animación con un sonido adecuado. Una parte de la convivencia estarán
todas las comunidades juntas. Tanto la comida como la revisión de vida la
harán cada comunidad por separado.

1. Llegada. Recibimiento. Un Equipo de acogida recibe y acomoda en


su comunidad a los que van llegando.

2. Canciones de animación, según el tema de hoy.

3. Oración inicial: Laudes.

4. Invocación inicial.

61
La Historia de Salvación

5. Monición al Salmo.
Canto o recitación del Salmo 47 (46).
Breve silencio.

6. Monición al Cántico.
Canto o recitación del Cántico: Deuteronomio 26, 5-10.
Breve silencio.

7. Monición al Salmo 105 (104), 1-23.


Canto o recitación del Salmo.

8. Monición a la lectura: Hebreos 11, 8-22.


- Silencio de 20 minutos para leer la Palabra y meditarla buscando des-
cubrir los personajes de esta lectura y cómo manifestaron la fe cada
uno de ellos.
- Se comparte lo que el Señor le ha dicho a su propia vida con ese texto.
- Luego el que preside dice la homilía. Se puede valer de esta meditación.

Durante estos encuentros pasados hemos compartido sobre


la fe y la vida de nuestros padres y madres de la fe. Hoy dedica-
mos nuestra convivencia a meditar sobre esa fe vivida entre luchas
y dificultades, caídas y levantadas, alegrías y penas, bondad y maldad.
La introducción de la historia de la fe en la Carta a los Hebreos co-
mienza con estos versos: “La fe es la garantía de lo que se espera; la
prueba de lo que no se ve. Por ella fueron alabados nuestros antepasa-
dos” (Hebreos 11,1-2).
Al estudiar la lectura de la promesa de la tierra y la descendencia a
Abraham y sus hijos, vemos una fe en Dios que es fiel a sus promesas.
Ellos siempre tenían pendiente la promesa de la tierra prometida.
La época de espera de la promesa de su propia tierra se marcó por
los padres y madres antiguos: Abrahán, Sara y Agar, Isaac y Rebeca, Ja-
cob y Lía y Raquel, y sus descendientes que tuvieron que ir a Egipto en
tiempo de hambre.
De su vida y obras la memoria del pueblo guardó recuerdos muy
borrosos, conservados por escrito en Génesis 12-50. Su experiencia de
Dios se puede resumir en la frase: “el Dios de nuestros padres”. Es el
Dios que camina con ellos, cuando plantaban sus carpas allí estaba El y
cuando iban de viaje también El viajaba con ellos. Tomó más de 400 años
para recibir su tierra pero nunca perdieron su fe en la promesa de Dios.

62
La Historia de Salvación

Fue con Abraham que comenzó a caminar la historia de este pue-


blo, en la que van interviniendo otros personajes, principalmente Jacob,
padre de los fundadores de las 12 tribus hijo de Isaac y nieto de Abra-
ham. Todos sabemos la historia de su hijo José que fue vendido por ce-
los y cómo Dios se sirvió de esa maldad de los hermanos para ayudarles
en tiempos de dificultades cuando tuvieron que huir a Egipto por el ham-
bre que padecían en su tierra. La historia de José da la respuesta de la
pregunta de cómo el pueblo llegó a Egipto y prepara el escenario para
la gran obra de Dios del Éxodo.
También, nuestra fe está basada en una promesa de una nueva tierra
y nuevos cielos, que es la plenitud del Reino de Dios iniciado por Jesu-
cristo. Por eso ellos son para nosotros testimonio vivo para caminar con
esperanza hacia esa nueva tierra prometida sin dejarnos engañar por
las propuestas que van contra el Reino y que nos quieren desviar del
camino.

9. Canto de alabanza a Jesucristo que nos libera del poder del pecado
y de la muerte.

10. Cántico de Zacarías: Bendito sea el Señor Dios de Israel.

11. Oración de los fieles dando gracias por la salvación que nos regaló
Cristo.

12. Padre Nuestro.

13. Oración final.

14. Cántico a María.

15. Receso: 25 minutos.

16. Cantos de animación.

18. Tema del día.

19. Canto de alabanza a Jesucristo que nos libera del poder del pecado
y de la muerte: Cántico de Zacarías: Bendito sea el Señor Dios de
Israel.

63
La Historia de Salvación

20. Oración de los fieles dando gracias por la fe que nos ha regalado.
a) Padre Nuestro
b) Oración final
c) Cántico a María.

21. Receso: 25 minutos.

22. Cantos de animación.

23. Tema del día: La historia de la fe de nuestros antiguos padres y


madres y nuestra historia de fe.
(Uno del Equipo tiene el tema del día)

Como ya hemos dicho la historia es el conjunto de hechos


que realiza el ser humano y los pueblos en un tiempo y en un
espacio determinado. Toda historia tiene un pasado, un presen-
te y un futuro. Nuestra salvación tiene una hermosa historia que tiene un
ayer que comienza con Abraham hasta llegar a Jesucristo y su Iglesia
naciente. Tiene un presente que es vida de la Iglesia hoy y tiene un futuro
que son los cielos nuevos y la tierra nueva, el Reino eterno.
Hoy queremos centrarnos en la historia de los padres y madres de
Israel llamados Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob, Lía y Raquel y
sus 12 hijos.
Es una hermosa historia muy parecida a la historia personal de cada
uno de nosotros, de la historia de nuestras familias y de nuestro pueblo
dominicano. Es una historia en la que la fe en Dios era la constante a pe-
sar de las caídas y pecados que enturbian esa historia. Es una historia en
la que Dios va caminando con su pueblo con paciencia y amor llevando
adelante el cumplimiento de su promesa.
Entre todos ellos, se destaca Abraham que es “padre”, no solamen-
te de Isaac, ni del pueblo que un día va a ser Israel, sino de todos los
que creen en un solo Dios altísimo. En nuestro día tres religiones lo pro-
claman “padre” de la fe; el judío, la cristiana, y el musulmán. Abraham
representa la permanencia de la promesa de Dios y al mismo tiempo la
verificación de su cumplimiento. Su fe lo convierte en ejemplar para to-
dos. En él, descubrimos que todo viene de la gracia de Dios. En él, todos
nos hacemos herederos de la promesa hecha por Dios: pertenecemos
ciertamente a Cristo, pero – como dice el apóstol, si “somos de Cristo,
también somos entonces descendencia de Abraham.” (Gal, 3,7).

64
La Historia de Salvación

Pero, estudiando la historia de estos padres y madres de Israel


nos choca la conducta de esos padres y madres de la fe que muchas ve-
ces no corresponde a lo que Dios quiere. Vemos cómo mienten, se em-
borrachan, pecan sexualmente y cometen toda clase de errores. Es im-
presionante que la Biblia nos cuente con tanta sinceridad todo esto, en
vez de ocultarlo. Pero, más asombroso es Dios que se vale de personas
pecadoras y marginadas para darnos su salvación y más admirable es
su paciencia y amor para ir llevando a su pueblo a cumplir su voluntad.
También, nos motiva que a pesar de los pecados estos padres y ma-
dres de nuestra fe nunca se olvidaron de la promesa de Dios y esperaron
en ella. Y, es maravilloso, descubrir que Dios no vuelve atrás su plan y lo
realiza aún sea atravesando esos pecados.
Además podemos aprender de esta historia que Dios tiene un plan
con todo lo que pasa sea bueno o malo. El saca bien hasta de lo malo.
El saca vida hasta de la traición. Su obra salvadora no la detiene nadie.
Lo que se necesita es fe para no volver atrás en aquellos momentos de
nuestra vida que todo parece oscuridad y fracaso. Como José y, sobre
todo como Jesús, lo importante es entregarse en las manos del Padre,
confiar en El y seguir caminando sin mirar atrás. Y, en el momento menos
esperado todo se vuelve luz, vida y salvación.
Hoy es una buena ocasión para recordar a nuestros padres y madres
en la fe de los que se valió para regalarnos su fe. Esas personas con nom-
bre y apellido, con sus virtudes y defectos nos hicieron descubrir el amor
de Dios.
(En este momento se pide que algunos y algunas digan los nombres de esas personas,
empezando por el que está dando el tema).

Hoy es una buena ocasión para recordar nuestra familia, la familia


que Dios nos regaló. Recordar nuestra infancia con alegrías y penas. Mi-
rar nuestra historia con los ojos de Dios descubriendo su presencia y re-
conociendo en sus momentos oscuros el plan de Dios nos alegra y libera.
(Se puede pedir que se recuerden algunos momentos alegres y tristes de la infancia).

También, es una buena oportunidad recordar los fundadores de


nuestra patria dominicana y nuestra historia como pueblo. También, en
esa historia Dios ha caminado con nosotros y en ella hay luces y som-
bras, amor y odio, gente seria y gente corrupta y traidora. Hay de todo,
pero, lo más importante es que Dios ha ido haciendo su historia de sal-
vación con nosotros.
(Se puede pedir que se recuerden algunos hechos de nuestra patria dominicana).

65
La Historia de Salvación

24. Hagamos ahora una dinámica: A cada comunidad le vamos a entregar


uno de estos padres y madres: Abraham, Sara, Ismael, Isaac, Rebeca, Esaú,
Jacob, Lía, Raquel, y José. Siguiendo las instrucciones que les daremos
cada una la estudiará y nos la presentará en la tarde. Recordar que pueden
encontrar el relato de su vida en Génesis capítulo 12 al 50. Puede ser con un
canto, una poesía, un drama breve, gestos y dinámicas. En el momento que
se les dirá cada comunidad presentará su personaje siguiendo este orden:
• Nombre del padre y de la madre, indicando en que capítulo y versí-
culo se encuentra esta historia
• Breve explicación de la vida de ese padre o madre.
• Presentación artística de esa etapa: canto, una poesía, un drama
breve, gestos y dinámicas.

25. Trabajo en comunidades preparando la presentación de su perso-


naje.

26. Comida – Receso.

27. Tarde alegre: Presentación artística de los diferentes padres y ma-


dres de Israel.

28. Revisión de vida por comunidades: Cada comunidad se reúne para


hacer su revisión de vida mensual.
Se sigue este orden:
• Invocación del Espíritu Santo.
• Cada uno responde esta pregunta desde su propia experiencia: ¿A
través de que personas he recibido la fe? ¿En qué momentos de
tu vida has sentido que Dios tiene un plan contigo a pesar de los
momentos difíciles?
• Luego se hace esta pregunta a la que responde cada uno: ¿Cómo me
ha ido este mes en mi vida personal, familiar, de trabajo, de relación
con Dios? ¿Cuáles han sido mis alegrías y tristezas?
• Luego se hace esta pregunta y cada uno la va contestando: ¿Cómo
me he sentido en la comunidad desde la última convivencia? Siempre
se habla con nombres y apellidos tanto cuando se trata de sentimien-
tos positivos o negativos.
• Se hace una oración final y se dan el abrazo de la paz.

29. Encuentro final: Todas las comunidades se reúnen. Se dan los avi-
sos y se tiene una oración final.
66
La Historia de Salvación

Undécimo Encuentro:

La liberación de la esclavitud de Egipto, hecho


fundamental de la Antigua Alianza
Orientaciones para el tema:
El objetivo de este encuentro
es descubrir la liberación que Dios
hizo de las tribus de Israel de la esclavitud
de Egipto como el acontecimiento funda-
mental en el que el pueblo tomó concien-
cia de ser constituido como pueblo y como
pueblo de Dios.
Se pueden colocar como ambienta-
ción: una cadena rota, alguna foto o imagen
que exprese esclavitud y otra que exprese
libertad. Se preparan cantos de esclavitud
y liberación como: El pueblo gime de dolor,
ven y sálvanos. Este encuentro lo viviremos
en forma de un noticiero.
En una mesa adornada donde se colo-
carán los reporteros y reporteras que de una manera dinámica nos presen-
tarán la situación de esclavitud y la liberación realizada por Dios. Se prepa-
ran tres personas para que hagan de reporteros y otros que estarán en el
público como reporteros desde el lugar de los hechos.

1. Invocación al Espíritu Santo


Se invita a los que quieran que hagan una oración invocando al Señor.

2. Vivamos la experiencia de la esclavitud y la liberación vivida por el


Pueblo de la promesa

Uno que hace de reportero aparece en medio del grupo diciendo:


¡Noticia importante! ¡Noticia importante! ¡Noticia importante!: El pueblo
de Israel que fue a vivir a Egipto llevado por José y que creció grandemen-
te se encuentra esclavizado, ya que al nuevo faraón y a los egipcios les ha
dado miedo aquella gran población extranjera decidieron reprimirlos y es-
clavizarlos para impedirles que tengan más hijos. Las medidas tomadas por
el gobierno de Egipto son horribles y terribles. Para más detalles leamos
(Éxodo 1, 1-22).
67
La Historia de Salvación

Preguntémonos: ¿Por qué esa acción de los egipcios? ¿Cuáles fueron


las medidas que se tomaron contra ellos? ¿Encontramos algún parecido
de esa historia con nuestra realidad de hoy?

3. El pueblo clamó a su Dios y El lo escuchó

Una que hace de reportera anuncia al grupo:


La situación del pueblo de Israel continúa difícil. Pero, el pueblo no se
ha quedado con las manos cruzadas. Ha comenzado a dirigirse a su Dios y
por lo que sabemos Dios ha lanzado un comunicado a su favor. Esta historia
hay que seguirla. Para más detalles lean Éxodo 2, 23-25. Éxodo 3, 7-9 (Se
leen las lecturas).

4. Dios elige un líder para guiar al pueblo para su liberación

Otra reportera informa al grupo:


Lo de Dios a favor de su pueblo va en serio. Por fuentes muy confiables
hemos sabido que Dios ha elegido a un hombre llamado Moisés, cuyo nom-
bre quiere decir “salvado de las aguas”. Este nombre le vino porque su ma-
dre, una de las israelitas, lo colocó en una canasta y lo dejó entre los juncos
a la orilla del río, cerca del lugar donde solía bañarse la hija del faraón. Es
una historia interesante que merece leerse. Leamos Éxodo 2, 1-10.

El que hace de reportero dice:


Moisés fue agraciado y Dios lo fue preparando para la misión que le iba
a tocar. Moisés fue criado en su familia hebrea y luego educado en el pala-
cio del faraón como hijo adoptado de la hija del faraón. Pero, Moisés tuvo
un fracaso ya que al ver que un egipcio golpeaba a uno de los israelitas lo
mató y lo enterró en la arena del río creyendo que nadie lo veía. Al descubrir
que la gente lo sabía huyó al país de Madián. Allí se casó con Séfora, y se
dedicó a cuidar las ovejas de su suegro Jetró.

Una reportera informa al grupo:


¡Atención! ¡Atención! Algo ha ocurrido en el desierto de Madián, donde
Moisés pastoreaba el rebaño. El Señor se le ha aparecido en forma de una
zarza ardiendo. Es decir, en forma de una planta llena de espinas que se
dan en los lugares secos y áridos.
Pero, no se consumía. Es Dios que se decidió a liberar a su pueblo y lla-
ma a Moisés para que encabece esta liberación. En este momento decisivo
Dios se le ha dado a conocer como Yahveh, que quiere decir “Yo soy el que
68
La Historia de Salvación

soy”, “el que es salvando”. “El que vive por sí mismo”. Con esto le quiere
decir que El es alguien, una persona. Entre Dios y Moisés se ha entablado
una fuerte conversación ya que Moisés está presentando dificultades. Si
quieren tener más información de lo que está aconteciendo, de la zarza ar-
diendo y de la vocación de Moisés, ubíquese en Éxodo 3, 1-10.

Otra reportera informa:


Por los últimos reportajes Moisés le presenta dificultades a Dios. Desde
Madián una reportera nos informa sobre la primera dificultad de Moisés y la
respuesta de Dios. Leamos: Éxodo 3, 11- 22; Éxodo 4, 1-9.

Continúa la reportera:
Ahora Moisés expresa su último argumento. No se oye bien. Podrías
contarnos lo que pasa. Lectora: Éxodo 4, 10-17.

El reportero informa:
Por fin, Moisés aceptó el llamado del Señor y regresó con toda su fami-
lia a Egipto. Su hermano Aarón le salió al encuentro y juntos dieron el primer
paso que fue reunir a los dirigentes de los israelitas llamados los ancianos
quienes creyeron en su palabra y bendijeron al Señor porque se había acor-
dado de ellos (Ex 4,27-31).

5. Llegó la hora de la liberación

Otra reportera:
Ahora se encuentran reunidos con el faraón en su palacio pidiéndole
que deje a su pueblo ir al desierto por tres días para ofrecer sacrificios al Se-
ñor. El diálogo ha terminado mal y las consecuencias para los esclavos ha
sido muy terrible, ya que los oprimieron más con duros trabajos. Ellos acu-
san ahora a Moisés y Aarón de los que les está pasando (Éxodo 5). Moisés
está triste y se queja ante el Señor, quien escucha su voz y se decide actuar.

Otra reportera:
En Egipto hay problemas. El faraón tiene endurecido el corazón y no
quiere dejar salir al pueblo. Entonces, se han desatado unos fenómenos
naturales que son para el pueblo israelita una verdadera intervención de
Dios para liberar a su pueblo de la esclavitud, un verdadero milagro, ya que
suceden en el momento y en la forma que ordena Moisés, portavoz.
A Egipto le han caído todas las plagas juntas: el agua convertida en
sangre, la plaga de las ranas, de los mosquitos, los grillos, la peste sobre el
69
La Historia de Salvación

ganado, las úlceras y tumores en hombres y animales, la tormenta de grani-


zos, la plaga de las langostas, las tinieblas y la última y peor es la muerte de
todos los primeros hijos de hombres y animales. Hay muerte y desolación
en todo Egipto menos donde viven los israelitas.
Todo esto ha llevado a que el faraón deje ir a los hijos de Israel. Ya se
están organizando para salir. Toda la gente de Egipto les está ayudando
a salir porque pensaban que si seguían entre ellos morirían todos (ver
Éxodo 7-12).

El reportero informa:
Llegó el momento de la liberación de la esclavitud. El Señor ha exten-
dido su brazo con fuerza y ha liberado a su pueblo. Leamos Éxodo 14,1-31.

6. Meditemos sobre la liberación de la esclavitud de Egipto


Al reflexionar en la liberación de los esclavos por Dios que los salvó y
los acompañó, ahora compartamos entre nosotros: De todo lo escuchado
y reflexionado,
• ¿Qué se me ha quedado en la mente y en el corazón?
• ¿Qué tiene que ver esto con mi vida y la vida de mi pueblo?
• ¿Qué tiene que ver todo esto con Jesucristo y nuestra fe cristiana?
• ¿A qué me invita el Señor frente a tantos problemas y dificultades
que oprimen a nuestro pueblo?

Para profundizar:
Nos hallamos en el punto-manantial y fundamental de la his-
toria de la salvación y de toda la revelación de Dios. Este hecho
de la liberación de la esclavitud de Egipto es el corazón mismo
de la Biblia, el núcleo fecundo y unificante de la revelación de Dios. Es la
primera etapa de la experiencia de la salvación de Israel, que será parte
de su memoria como aparece en sus fiestas, celebraciones, credos y en
los Salmos.
Así que el Éxodo es, literalmente, una obra capital; el libro cuyo cono-
cimiento es indispensable para la inteligencia de todos los demás libros
bíblicos. Si – por hipótesis – lo suprimimos del catálogo de los libros bí-
blicos, entonces la historia del Pueblo de Dios quedaría truncada, ignora-
ríamos su causa primordial.
El edificio de la revelación bíblica quedaría sin base. Y gran parte de
la Biblia sería enigmática o quedaría sin explicación suficiente. Numero-
sas referencias o alusiones bíblicas serían ininteligibles. (Jeremías 16, 14;
Dt. 32, 9-10, 1 Corintios 10, 1-6, Mateo 3,3).

70
La Historia de Salvación

Esta experiencia de liberación hace experimentar al pueblo que


Dios les ama y es el Dios de la libertad. Ellos salieron de Egipto, pasaron
el mar y continuaron en un peregrinar de liberación junto a Dios, que
caminaba en medio de ellos. (Ex. 13, 21 – 22) La presencia de Dios es el
eje y la clave de todo lo que aconteció.
Toda esta experiencia de Moisés y de su pueblo es para nosotros los
cristianos, anuncio profético de Jesucristo. El mismo Moisés es figura de
Jesús, es decir, que se parece a Jesús de manera imperfecta y anticipa
en el tiempo lo que será él. Jesús será a plenitud el liberador no de la
opresión de un gobernante sino liberador de la causa y opresión que es
el pecado.
El es el Profeta, el legislador y mediador completo y total. El nos ha
hecho pasar por el mar rojo de su propia sangre en el Bautismo, en cuyas
aguas El nos libera de la esclavitud del pecado, de la muerte y de toda
cadena y nos da una nueva vida de comunión con Dios, la libertad de los
hijos de Dios.
Del mismo modo que a Moisés, el Señor nos llama a liberar a nuestro
pueblo de las esclavitudes o cadenas que quieren destruirnos. Juntos
podemos vencer la pobreza, los vicios, el narcotráfico, las estructuras de
injusticia que no permiten que todos y todas puedan participar de los bie-
nes que Dios ha dejado para todos y todas, el machismo, la destrucción
del ambiente y tantos otros males que nos afligen. No podemos quedar-
nos con los brazos cruzados. Dios nos impulsa a la acción.

7. Contemplemos al Dios liberador

Oración al Dios liberador:


Hagamos nuestro este himno de los liberados a su Dios liberador. Bus-
quemos Éxodo 15, 1-18. A cada dos versos respondemos: Mi fuerza y mi
refugio es el Señor. El fue mi salvación.

Luego se entona un canto de acción de gracias tocado con panderos y


panderetas como hicieron María y todas las mujeres de Israel.

a) Momento de silencio: Hacemos 10 minutos de silencio para con-


templar a Dios que libera a su pueblo y nos sigue liberando de tantas
cadenas. Se puede relacionar esta liberación de ayer con hechos
concretos de los que nos ha liberado el Señor personalmente, a la
familia y a nuestro país.

71
La Historia de Salvación

b) Compartamos con los demás: ¿Qué experiencia ha dejado para


mi vida esta liberación de la esclavitud de Egipto y la acción de
Dios a través de Moisés?

c) Compromiso: Leer Éxodo 1-18 junto a mi familia. Trabajar en unión


con mi comunidad, con la Junta de Vecinos y de otras instituciones
por la liberación de nuestro sector de lo que le impide liberarse.

8. Oración final
Como signo de que formamos el pueblo liberado de esclavitud, todos
rezamos el Padre Nuestro, el Ave María y nos damos la paz y bailamos un
canto de liberación.

72
La Historia de Salvación

Duodécimo Encuentro:

La Pascua, celebración de la liberación


de la esclavitud

Orientaciones para este tema:


Se preparan mesas con
manteles según el número de
personas que componen la comunidad.
Sobre ella se ponen panes ázimos o sin
levaduras y vino. Se coloca un letrero
con el título del tema. Todos se acomo-
dan en las mesas al llegar.

1. Oración inicial
Se reza el Salmo 106 (105) 1-12. Se
puede tener un momento de alabanza al
Señor e invocar el Espíritu Santo

2. Para empezar: Descubramos el sentido de la Pascua

Uno del Equipo:


Como ya hemos indicado la liberación de la esclavitud de Egipto es
para Israel la experiencia que lo llevó a formarse como pueblo y lo marcó
profundamente. Este hecho de liberación es el centro del Antiguo Testa-
mento, que es recordado por los profetas y es cantado de generación en
generación en los Salmos y hecho memoria viva y presente en la Cena de
la Pascua.
Antiguamente, la fiesta de la Pascua era una fiesta propia de los agricul-
tores y de los pastores que celebraban la llegada de la primavera, después
del largo invierno. Se hacía fiesta por este paso que daba la naturaleza, ya
que la naturaleza volvía a la vida brotando de nuevo sus hojas verdes y las
flores. Por eso, la llamaban Pascua o paso.
Era una celebración familiar que se hacía de noche. Se acostumbraba
ofrecerle a Dios un animal joven para atraer las bendiciones sobre el reba-
ño. Su sangre se ponía a la entrada de cada casa como signo de preserva-
ción del mal y su carne se comía de forma rápida.
Pero, cuando ocurrió la liberación de la esclavitud de Egipto el pueblo
entendió que su gran primavera fue aquella en que Dios lo sacó de la escla-

73
La Historia de Salvación

vitud de Egipto. Desde entonces, la Pascua celebra el paso de la esclavitud


a la libertad y se convirtió en la fiesta que conmemora el paso liberador de
Dios a favor de su pueblo.

La Pascua tiene dos significados:


• paso del Señor que pasó de largo por las casas de los israelitas
marcadas con la sangre del Cordero cuando la plaga de muerte azo-
taba a los egipcios.
• Y es, también, el paso del pueblo por el Mar Rojo que inicia su liberación.

Más tarde se le unió la fiesta de los Azimos o panes sin levadura que era
fiesta primaveral y se le dio el nuevo significado de fiesta por la liberación de
la esclavitud de Egipto.
Para conocer más de cerca esta fiesta de la Pascua judía. Leamos:
Exodo 12,1-27.

Descubramos juntos:
¿Qué debía preparar cada familia para la Pascua?
¿Qué harían con la sangre del Cordero? ¿Qué haría el Señor esa noche?
¿Qué tipo de pan comerán?
¿Qué explicación darán a sus hijos de este rito?
¿Hasta cuándo deberán celebrar esta Pascua?

3. La Pascua judía, anuncio y anticipación de la Pascua cristiana

Otra del Equipo:


Hemos visto, como los judíos celebran esta hermosa fiesta de la Pascua
por generaciones como “noche de las noches” en la que Dios liberó a su
pueblo de la esclavitud de Egipto. Como buen judío Jesús celebraba junto
a los suyos esta fiesta de Pascua cada año en conmemoración de la salva-
ción de su pueblo.
La última vez que El celebró la Pascua, que nosotros la llamamos “Ul-
tima Cena”, Jesús se despide de los apóstoles e instituye la nueva alianza
que sellará con su paso por la muerte y su resurrección.
Desde ese día y para siempre los cristianos celebramos la Eucaristía del
Señor como nuestra Pascua, ya que celebramos la muerte y resurrección
de Cristo que nos liberó del pecado, de la muerte y de toda opresión.
De ahí que la Pascua judía es anuncio y anticipo de la nueva Pascua. El
cordero es figura de Jesús, quien se ofreció a sí mismo como víctima y en cuya
sangre nos hemos purificado y salvado a la vez que se nos da como alimento.

74
La Historia de Salvación

Este paso por el Mar Rojo nos recuerda el paso de Jesús por el mar rojo
de su propia sangre. Y es anuncio del Bautismo por el que Cristo hacién-
donos pasar por las aguas del Bautismo participamos por vez primera de la
Pascua de Cristo.
Para nosotros los católicos la Pascua es más que un recuerdo celebra-
do en honor de Dios. La Eucaristía es al mismo tiempo sacrificio y banquete,
rito y sacramento; entrega al Padre y banquete que nos une con El y entre
nosotros. Jesús da sentido definitivo a la pascua judía y anticipa la pascua
final de la historia en la gloria del Reino.

Leamos: Marcos 14, 12-16 y 22-25; 1 Corintios 11, 23-26.

Hagamos un cuadro comparativo de la Pascua Judía y la Eucaristía


cristiana.

Pascua Judía Eucaristía


Los alimentos utilizados: Los alimentos y bebidas utilizados:

Detalles propios del Cordero: Detalles del Cordero:

Palabras para explicar a los hijos la Palabras de Jesús en la Cena:


Pascua:

Motivo de celebrar la Pascua: Motivo de celebrar la Eucaristía:

Momento de celebrar la Pascua: Momento de celebrar la primera


Eucaristía:

La Pascua hace memoria de: La Eucaristía hace memoria de:

75
La Historia de Salvación

4. Contemplemos al Señor de la Pascua

a) Momento de silencio: Hacemos 10 minutos de silencio para con-


templar a Dios que ha realizado la Pascua ayer en Egipto y ahora en
Jesucristo. Descubramos los pasos del Señor en nuestras vidas, en
nuestras familias y en nuestro pueblo. Descubramos cómo celebra-
mos la Eucaristía como Pascua del Señor.

b) Todos en su mesa oran dando gracias a Dios que nos libera de toda
esclavitud. Se recuerda que el pan sin levadura es signo de aflicción,
recuerdo de los trabajos duros de esclavo en Egipto y el vino, signo
de alegría por la liberación de la esclavitud.
Todos toman el pan y recuerdan las aflicciones de ayer y de hoy. El
que quiera pide al Señor que nos libere de las diferentes esclavitudes.
Luego se toma el vino y se levanta el vaso o copa y de pie se da
gracias por la liberación de todas las esclavitudes, especialmente,
la realizada por Jesucristo.
Luego, comparten con alegría el pan y el vino.

c) Compartamos con los demás: ¿Qué he aprendido hoy sobre el


significado de la Pascua? ¿Qué pasos ha dado el Señor en mi vida?

d) Compromiso: Leer despacio Éxodo 12, 1-18 y 13, 1-16 junto a mi


familia. Trabajar en unión con mi comunidad, con la Junta de Vecinos
y de otras instituciones por la liberación de nuestro sector de lo que
le impide liberarse.

Nota: Se pue-
de preparar la
Cena Pascual
Judía que les
ayudará a comprender
y vivir esa hermosa Cena
Pascual y relacionarla
mejor con la Eucaristía.
Ver anexo no. 1

76
La Historia de Salvación

Décimotercer Encuentro:

La alianza de Dios con su pueblo:


“Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo” (Jer 31,31)
Orientaciones para este tema:
En este encuentro se tie-
ne como objetivo conocer
sobre la Alianza hecha por Dios con su
pueblo a través de Moisés, como una
expresión del deseo de Dios de llevar-
lo a una comunión con El, que se hará
completa en la nueva y eterna Alianza
hecha por Cristo y escrita en los co-
razones por el Espíritu Santo. Se es-
criben los 10 mandamientos en papel
o en cartón formando dos tablas que
se coloca en lugar visible. Se preparan
tarjetitas cada uno con un mandamien-
to que se entregarán en el momento
oportuno. Se pueden colocar dos ani-
llos entrelazados, signo de la alianza.
Elegir cantos relativos a la Alianza.

1. Invocación del Espíritu Santo


Se puede hacer cantada o rezada.

2. Para empezar: Significado de la palabra alianza


Tres meses después de la salida de Egipto, los israelitas llegaron al
desierto del Sinaí y acamparon frente a la montaña (Ex 19,1). Moisés había
cumplido la misión de liberar a Israel. Ahora quería saber cuál era el siguien-
te paso en el proyecto de Dios.
Moisés subió al monte Sinaí. Allí escuchó la Palabra del Señor y
después bajó a explicar su voluntad. El Señor había decidido hacer un
trato o alianza con su pueblo. Es verdad, que los israelitas conocían las
alianzas o tratos que se hacían entre los jefes de las tribus o entre los
jefes de las naciones. Pero, eran tratos entre iguales. Lo que menos po-
día pensar el pueblo era que Dios, su liberador, iba a bajar para hacer
un trato con ellos de igual a igual. Eso era demasiado amor y conside-
ración de Dios.
77
La Historia de Salvación

Pero antes de entrar a fondo en el tema, compartamos entre nosotros:

• ¿Qué es una alianza?


• ¿Qué conlleva una alianza?
• Digamos 3 ejemplos de alianza que conocemos
• ¿Has hecho alguna alianza con alguien? ¿Cuál?
• ¿Quién ha hecho una alianza con Dios? ¿Cuál?

3. Descubramos juntos el significado y los compromisos


de la Alianza de Dios con su pueblo

Uno del Equipo:


Como ya hemos dicho, la Biblia es una historia de amor, de amor entre
Dios y su pueblo. Cada amor tiene sus palabras y sus ritos. En la Biblia, ese
amor de Dios y su pueblo se expresa con la palabra Alianza y a través de
los ritos de la Alianza.
Por eso, la Alianza es el hilo conductor entre el Antiguo y el Nuevo Tes-
tamento. Y su expresión más clara se encuentran en la Alianza del Sinaí
(Éxodo) y en la Alianza definitiva en la Cruz (los Evangelios).
La Alianza es, a pesar de los tiempos y de las culturas, la permanencia
de un “Yo te amo” entre Dios y su pueblo. Un “Yo te amo” exigente, apasio-
nado de parte de Dios, que lo acompaña con la promesa de amar siempre.
Un “Yo te amo” difícil y consciente de sus límites de parte del pueblo.
Como toda Alianza supone un compromiso entre las dos partes que la
hacen. En este caso son dos: Dios y el pueblo de Israel. Veamos lo que le
corresponderá a cada uno al sellar esta Alianza.

Otra del Equipo:


Veamos el compromiso del Señor. Antes que nada es importante acla-
rar que Dios escogió a Israel sin méritos de su parte, sino por puro amor (Deut
7,7-8). En esta Alianza, Dios se compromete con su pueblo a ser su Dios.
Como lo resumió hermosamente Jeremías, el compromiso de la Alianza
de Dios es: “yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo”. Habiéndolo sepa-
rado de las naciones paganas, se lo reserva exclusivamente; Israel será su
pueblo. Le garantiza ayuda y protección, la entrega de una tierra que mana
leche y miel y de una ley de libertad. El se compromete a estar con su pue-
blo para siempre y a defenderlo de sus enemigos.
Con la Alianza, El los ha hecho “un reino de sacerdotes, una nación
santa”, un “pueblo de su propiedad”; un “pueblo suyo” para siempre.
78
La Historia de Salvación

Uno/a del Equipo:


El compromiso del pueblo es ser de Dios, ser pueblo de Dios. Esto
implica que el pueblo se compromete a obedecerle como a su Dios y a te-
nerlo como único Dios.
Para ser más concreto, Dios le da una Ley de la Alianza contenida en los
capítulos 20-23,19, que está sintetizada en las 10 palabras o 10 mandamien-
tos, en los que se enfatiza el amor total a un único Dios y el amor fraterno
que permite formar una comunidad como Dios quiere.

Otro/a del Equipo:


Sin duda que la Alianza fue el centro y el fundamento permanente del
pueblo de Israel, renovándola muchas veces en los más importantes de
su vida como en Moab antes de entrar en la tierra prometida (Dt 28-32); en
Siquem una vez conquistada la tierra (Jos 24); con ocasión de la reforma
religiosa impulsada por Josías (2 Re 23) y al reedificar el templo (Neh 8-10).
Los profetas centraron su predicación en el espíritu y en las exigencias de
la Alianza.
Pero, la tragedia de Israel fue su continua infidelidad a la Alianza, que
le fue llevando al pueblo al fracaso porque no cumplía con su Dios. Poco a
poco se fue descubriendo que la raíz del fracaso está en el corazón humano
que se deja conquistar por el mal, que se ha pegado en lo más profundo
de su ser.
De ahí que Dios anuncia una Alianza nueva, que consiste en la renova-
ción interior del ser humano, en el don de un corazón nuevo y en la efusión
del Espíritu Santo dentro del corazón (Jer 31,31-33; ·z 36, 25-28).
Jesús ha realizado efectivamente esta Nueva Alianza con su Muerte y
Resurrección. El venció el mal, el pecado y la muerte y nos ha hecho entrar
a toda la humanidad en una nueva alianza, que permite a todos los hombres
y mujeres de este mundo a entrar en comunión con El.
Jesucristo nos consiguió el perdón de los pecados y el don del Espíritu,
que ha inscrito en nosotros la nueva ley del amor y que nos capacita para
ser fieles a la Alianza. Esta nueva y eterna alianza con Dios la hacemos el día
de nuestro bautismo; la renovamos y celebramos cada vez que celebramos
la Eucaristía.

5. Vivamos con la Palabra la primera Alianza

Leamos: Deuteronomio 7,7-8. Éxodo 19, 1-6. Ex 20, 1-21. Hebreos 10, 12-17.
Ahora llenemos estos cuadros con los textos que hemos leído.

79
La Historia de Salvación

Compromiso de Dios con Compromiso del pueblo Símbolos utilizados para


su pueblo. con su Dios. expresar esta Alianza.
Deut 7, 7-8: Razón de Ex 20,1-21: Compromiso
esta alianza. del pueblo con Dios.

Ex. 19, 1-6: Compromiso Compromiso del pueblo


del Señor. en sus relaciones entre
ellos.

Hebreos 10, 12-17:


La Nueva Alianza.

6. Meditemos
Después de estudiar estas lecturas,
• ¿Qué significa para ti la Alianza de Dios con su pueblo?
• ¿Cómo se relacionan la Antigua y la Nueva Alianza?
• ¿Cómo sientes que estás viviendo tu Alianza con Dios? ¿Cómo la
vive la comunidad? ¿Cómo la vivimos como Iglesia?

7. Contemplemos al Dios de la Alianza

a) Oremos: A todos se les entrega uno de los mandamientos que están


escritos en las tarjetitas. Forman un círculo y cada uno lee el manda-
miento que le tocó. A partir de ese mandamiento renueva su Alianza
con Dios. Luego se hace la renovación de las promesas del Bautismo:

• ¿Renuncias al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?


• ¿Renuncias a Satanás, padre y príncipe del pecado?

80
La Historia de Salvación

• ¿Renuncias a todos sus seducciones e invitaciones a lo malo?


• ¿CREES en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
• ¿CREES en Jesucristo, su Único Hijo, que nació por obra del Espíritu
Santo del seno de la Virgen María, que por nosotros murió y resucitó y
está sentado a la derecha del Padre?
• ¿CREES en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia Católica, en la comu-
nión de los santos, en el perdón de los pecados y en la resurrección de
los muertos?

• Canto de gloria a Dios y de acción de gracias a Dios.

b) Contemplemos: Hacemos 10 minutos de silencio para contemplar a


Dios quien ha hecho su Alianza con el Israel de ayer y con el Israel
de hoy que somos nosotros la Iglesia de Jesús. Reafirmemos nuestra
fe en El.

c) Comparta: ¿Cuál ha sido mi vivencia con este tema de la Alianza?


¿A qué me compromete?

d) Compromiso: Memorizar los 10 Mandamientos – Reflexionar en lo


que significa cada uno en tu vida de hoy. Compartir su compromiso
sobre uno de los mandamientos. Leer en casa solo o con otros:
Éxodo 19 – 24 y 31-34.

Nota: Como en este texto se habla de la prohibición de hacer


esculturas de Dios y de adorarlas es importante aclarar lo siguien-
te: Israel era el único pueblo que creía en un solo Dios único.
Todos los otros pueblos tenían muchos dioses y los representaban con
imágenes a los que la Biblia llama ídolos, porque querían presentarlos
como dioses sin serlo.
El pueblo de Israel tenía muchas tentaciones de hacer pinturas o es-
culturas de Dios. Pero El se lo prohibió para salvarlos de la idolatría. Pero,
el Señor permitió el uso de imágenes de ángeles para adornar el arca de
la Alianza (Ex 25,10-22) o cofre donde se guardaban las tablas de la Ley
y que se veneraba como algo sagrado y como signo de su presencia en
medio del pueblo.
También, Dios mandó a Moisés que hiciera unas serpientes de bron-
ce para que quien las viera quedara curado de la picadura de la serpiente
(Nm 21,8-9).

81
La Historia de Salvación

Nosotros los católicos adoramos al Padre “en espíritu y en verdad”


por medio de Jesucristo. Las imágenes de Jesús, de María y de los san-
tos no las adoramos, sino que las colocamos como un recuerdo de esas
personas y que al verlas nos unen con Dios.
Un beso a una fotografía es una expresión de amor; unas flores al
lado de una imagen expresan amor; una luz cerca de una imagen es re-
cuerdo de Cristo, luz del mundo, que se ha manifestado grandemente en
la vida de quienes aparecen en esas fotos.
Otra cosa es el que haya personas que sin mandarlas la Iglesia usen
esas imágenes sagradas para otros fines como cultos y acciones de bru-
jería, colocándoles refresco rojo, ron, cigarros, etc. Eso es utilizar algo
de Dios para cosas falsas y sin sentido. Pero, eso no se le enseña en la
Iglesia.

82
La Historia de Salvación

Decimocuarto Encuentro

El desierto, camino difícil hacia la


Tierra Prometida
Orientaciones para este tema:
El objetivo de este en-
cuentro es conocer de ma-
nera vivencial el duro camino del
desierto y la dificultad de la perseve-
rancia en la libertad que nos da se-
guir al Señor. Se busca relacionar la
experiencia de Israel en el desierto
con Cristo y nuestra vida. Se coloca
un dibujo del desierto y el título del
tema. Se puede hacer un camino
con arena y con ramas secas para indicar el camino del desierto.

1. Invocación del Espíritu Santo


Recemos el Salmo 95 (94). Se invoca luego el Espíritu Santo para que
podamos escuchar siempre su voz.

2. Para empezar: La realidad del desierto


El pueblo de Dios, libre de la esclavitud de Egipto en el 1250 antes
de Cristo, caminó por el desierto durante cuarenta años hasta llegar a la tierra
prometida. Es allí en el desierto donde nace como pueblo al unirse diferentes
tribus y al ser constituido como tal al realizar la Alianza con Dios en el Sinaí.
Pero, antes de entrar de lleno en el tema es importante que comparta-
mos lo que conocemos sobre el desierto contestando estas preguntas:
• ¿Qué es un desierto?
• En la Biblia, ¿qué pasó en el desierto?
• ¿Qué significa el desierto en la Biblia?
• ¿Qué significa el desierto en la vida de Cristo?

3. Vivamos la experiencia del desierto

Vamos a vivir esta experiencia del desierto usando este método:

• 1. Leamos todo el tema de corrido, sin detenernos hasta el final.

83
La Historia de Salvación

La dura prueba del desierto, la infidelidad del pueblo y el amor de


Dios a su pueblo
Sin duda que el desierto, es incómodo y difícil, pues se carece de
todo. Allí es rara el agua, Gen 2,5, la vegetación raquítica, el vivir imposi-
ble Is 6,1. Viviendo esta dura realidad el pueblo se encuentra sin ayuda
alguna, sin seguridad de ningún tipo.
En este sentido el desierto es lugar de prueba, ocasión de fiarse de
Yahveh cuando no se le ve, cuando aparecen las dificultades y se está al
límite de las fuerzas (Dt. 8,2-6). En el desierto Israel es llamado a vivir en
toda su profundidad la aventura de la fe.
Pero, el camino del desierto no tenía nada comparable con la buena
tierra de Egipto, en la que no faltaban alimento y seguridad; era el camino
de la fe pura en el que guiaba a Israel. Ahora bien, desde las primeras
etapas murmuran los hebreos contra la disposición del Señor: ni seguri-
dad, ni agua, ni carne...
El motivo es claro: se echa de menos la vida ordinaria; por penosa
que fuera en Egipto, se la prefería a esta vida extraordinaria confiada úni-
camente al cuidado de Dios; vale más una vida de esclavos que la muer-
te que amenaza, el pan y la carne más que el insípido maná. El desierto
revela así el corazón del hombre, incapaz de triunfar de la prueba a que
se le somete.
De hecho, el pecado de Israel en el desierto es la falta de fe («en su
palabra no tuvieron fe»: Sal. 106,24). Por eso caen en murmuraciones de
todo tipo contra Dios y contra Moisés:
• se quejan de las dificultades del camino (Éx. 15,23-28) que Yahveh
permite;
• desesperan de la ayuda de su Dios en el desierto (Éx. 16,2-3),
• le tientan (Éx. 17,1-4), dudan de Él;
• se quedan en los hombres («ustedes nos han traído a este desier-
to»: Éx. 16,3; 17,3), cuando en realidad sólo son instrumentos de
Dios (Éx. 16,8).
• Más aún, llegarán a pensar que Dios los ha sacado de Egipto «por
odio», para entregarlos en manos de los amorreos y destruirlos
(Dt. 1,27), cuando en realidad toda la intervención de Yahveh en
su favor está motivada por el amor (Dt. 4,37; 7,8). Y después de la
alianza continuará la misma obstinación e indocilidad, como tes-
timonia el episodio del becerro de oro (Éx. 32): en lugar de fiarse
ciegamente de un Dios al que no ven, prefieren hacerse un ídolo
visible; intentan controlar y manipular a Dios en vez de someterse

84
La Historia de Salvación

a Él y dejarse conducir por Él a través de los misteriosos caminos


de la fe. Las tablas de la ley rotas por Moisés al pie de la montaña
son el signo de una alianza que ha fracasado por el pecado y la
incredulidad de Israel.
• Debido al pecado de Israel el desierto toma en la tradición bíbli-
ca también el sentido de castigo; toda la generación pecadora
perecerá en el desierto (Núm. 14,26-35). Y el mismo Moisés sólo
verá la tierra prometida de lejos momentos antes de su muerte
(Dt. 1,37; 3,23-28; 34).
• El sufrimiento del desierto acaba sirviendo de expiación por el
pecado y purificación del mismo. Por eso, cada vez que a lo largo
de su historia Israel vuelva a pecar y a apartarse de Yahveh deberá
ser conducido de nuevo al desierto (Os. 2,16) para ser purificado
y poder así entrar de nuevo en la intimidad de su Dios.
• Sin embargo, en el desierto no todo es malo ya que en el
desierto del Sinaí es donde los hebreos deben adorar a Dios
Ex  3,17s=5,1ss; de hecho, en él reciben la ley y concluyen la
alianza que hace de aquellos hombres errantes un verdadero
pueblo de Dios: se lo puede incluso computar Num 1,1ss.
Allí en todo momento Dios sale a su encuentro para salvar a su
pueblo. Aunque si Dios deja perecer en el desierto a todos los que se
han endurecido en su infidelidad y en su falta de confianza, no por eso
abandona su designio, sino que saca bien del mal. Al pueblo que mur-
mura le da un alimento y un agua maravillosos (Ex 16,9-16; 17, 4-7); si
debe castigar a los pecadores, les ofrece también medios inesperados
de salvación, como la serpiente de bronce Num 21,9. Es que Dios hace
siempre resplandecer su santidad y su gloria Num 20,13.
Ésta se mostrará sobre todo cuando con Josué entre en la tierra pro-
metida un verdadero pueblo. Este triunfo final permite ver en el desierto
no tanto la época de la infidelidad del pueblo cuanto el tiempo de la mise-
ricordiosa fidelidad de Dios, que previene siempre a los rebeldes y hace
que prospere su designio. Y se mostrará más plenamente cuando llegue
Jesús e inicie su reinado en el mundo.

Jesús y el desierto y vida en nuestro desierto


Jesús quiso revivir las diferentes etapas del pueblo de Dios. Así,
como en otro tiempo los hebreos, es llevado por el Espíritu de Dios al
desierto para ser allí sometido a la prueba Mt 4,1-11. Pero, a diferencia de
sus padres, supera la prueba y permanece fiel a su Padre, prefiriendo la

85
La Historia de Salvación

palabra de Dios al pan, la confianza al milagro maravilloso, el servicio


de Dios a toda esperanza de dominación terrena. La prueba que había
fracasado en los tiempos del éxodo, halla ahora su sentido: Jesús es el
Hijo primogénito, en el que se cumple el destino de Israel.
Es interesante destacar que para el desierto de nuestra vida personal
y como pueblo de Dios, Jesús se presenta como quien realiza en su per-
sona los dones maravillosos de otro tiempo. Es el agua viva, el pan del
cielo, el camino y el guía, la luz en la noche, la serpiente que da la vida a
todos los que la miran para ser salvos; es finalmente aquel en quien se
realiza el conocimiento íntimo de Dios por la comunión de su carne y de
su sangre.
En El podemos superar la prueba, en él tenemos la comunión per-
fecta con Dios. Ahora ya el desierto como lugar y como tiempo se ha rea-
lizado en Jesús: la figura cede a la realidad. Pablo se sitúa en la misma
perspectiva. Enseña que los acontecimientos que tuvieron lugar en otro
tiempo se produjeron para nuestra instrucción, la instrucción de los que
hemos llegado al fin de los tiempos 1Cor 10,1-13. Bautizados en la nube
y en el mar, somos alimentados con el pan vivo y abrevados con el agua
del Espíritu que brota de la roca; y esta roca es Cristo. Nada de ilusiones:
vivimos todavía en el desierto, pero sacramentalmente. La figura del de-
sierto es, pues, indispensable para comprender la naturaleza de la vida
cristiana.
Esta vida permanece bajo el signo de la prueba en tanto no hayamos
entrado en el reposo de Dios Heb 4,1-12. Así, acordándonos de los acon-
tecimientos de otro tiempo, no endurezcamos nuestros corazones; nues-
tro «hoy» está seguro del triunfo, porque somos «partícipes de Cristo»
3,14, que permaneció fiel en la prueba (Tomado de la palabra Desierto,
en el Vocabulario Bíblico, de León Doufour).

• 2. Luego de escuchado este texto, compartamos con esta pregunta:


¿Cuáles son las ideas más importantes sobre el desierto que descu-
bro en este tema?

• 3. Se vuelve a leer el tema, pero se van anotando las lecturas que


aparecen en el texto agrupadas en libros históricos, proféticos, Evan-
gelios, Cartas, Hechos y Apocalipsis. Se designa a uno o una que
escriba en este cuadro las citas de los libros históricos; a otro las
de los proféticos; a otra las de los Evangelios y a otra las de Cartas,
Hechos y Apocalipsis
86
La Historia de Salvación

Citas de Cartas,
Citas de libros Citas de libros Citas de los
Hechos y
históricos proféticos Evangelios
Apocalipsis

• 4. Se forman grupos de 3 a 5 personas. A un grupo le entregan las


citas de los libros históricos; a otro grupo la de los proféticos; a
otro grupo la de los Evangelios y a otro las de las Cartas, Hechos o
Apocalipsis. Cada grupo lee las citas correspondientes y eligen una
que pegue más con el tema del desierto.

• 5. Se hace un plenario en el que cada grupo lee la cita bíblica se-


leccionada.

Se medita respondiendo estas preguntas:


- ¿Qué he aprendido sobre el desierto?
- ¿Qué enseñanza deja en mí este tema del desierto?
- ¿Qué momentos de la historia y de la vida de nuestro pueblo se ha
experimentado este desierto?

4. Contemplemos con el Señor nuestro propio desierto y el desierto


de nuestro pueblo

a) Oremos: Recemos juntos el salmo 106 (105) 1-29. Luego, de


rodillas pidamos perdón por nuestras murmuraciones contra el Se-
ñor y contra los que El pone al frente de su pueblo. Luego, de pie
demos gracias por su misericordia al enviarnos a Jesucristo, nuestro
salvador y por las veces que nos ha dado fuerzas en el desierto de
nuestra vida y en el desierto de nuestro pueblo.

b) Contemplemos: Hacemos 10 minutos de silencio para contemplar


a Dios que a pesar de nuestras murmuraciones e infidelidades nos
ha salvado en Cristo. Recordemos que todos hemos vivido duros

87
La Historia de Salvación

momentos de desierto en el que a veces hemos sido infieles al Señor,


pero, que por su misericordia, hemos salido victoriosos.

c) Compartamos con los demás: De tres en tres o delante de toda la


comunidad cada uno y cada una comparte su propia experiencia de
desierto en su vida personal y cómo con la ayuda del Señor ha ven-
cido y ha renovado su Alianza con El. También, se podría compartir
los duros momentos de desierto de nuestro pueblo.

d) Compromiso: Leer despacio en casa Números 11-12; 14 y 20; Lucas


4,1-13; 1 Cor 10, 1-13. Examinar sus propias murmuraciones contra
Dios y los suyos. Reforzar su fe en el Señor. Luego llene este cuadro:

Las tentaciones en el Las tentaciones en el


Las tentaciones en el
desierto para el pueblo desierto para nosotros
desierto para Jesús
de Israel hoy

88
La Historia de Salvación

Decimoquinto Encuentro:

Convivencia de Comunidad
La Alianza sellada para siempre

0. Orientaciones para la Convivencia:


La convivencia es una hermosa oca-
sión para descansar, para orar, para com-
partir juntos, para comer juntos y conocerse más
como una comunidad.
Si son varias comunidades que hacen la Con-
vivencia todos los de una misma comunidad se
sientan juntos. Para eso, es bueno tener previsto el
lugar de cada comunidad. Se tiene una mesa en la
parte atrás para que coloquen la comida.
Es importante que cada persona tenga su Biblia y si puede leer su cua-
derno y su lapicero. Es bueno decorar el lugar con el título de la convivencia.
El lugar elegido es conveniente que sea fuera del lugar donde se reúnen
siempre. Puede ser el salón de una escuela, un club, un lugar del campo
con buena sombra. Siempre es bueno que el lugar permita la integración de
la comunidad, la oración y el compartir alegre. Es necesario tener un tema
de reflexión.
Se tendrá un buen Equipo de Animación con un sonido adecuado. Una
parte de la convivencia será todas las comunidades juntas. La comida se
hará por comunidad así como el momento de revisión de vida.

1. Llegada. Recibimiento. Un Equipo de acogida recibe y acomoda en su


comunidad a los que van llegando.

2. Canciones de animación, según el tema de hoy.

3. Oración inicial: Laudes


Se sigue este orden:
a. Invocación inicial
b. Monición al Salmo
c. Canto o recitación del Salmo 105 (104)
d. Breve silencio
e. Monición al Cántico
f. Canto o recitación del Cántico: Éxodo 15, 1-18
g. Breve silencio

89
La Historia de Salvación

h. Monición al Salmo
i. Canto o recitación del Salmo 107 (106)
j. Monición a la lectura
k. Lectura: Éxodo 24, 1-18.

a) Silencio de 30 minutos para leer la Palabra y meditarla buscando


descubrir los personajes de esta lectura, las palabras del pueblo y
los símbolos utilizados para sellar esta Alianza.

b) Se comparte lo que el Señor le ha dicho a su propia vida con ese


texto.

c) Homilía del que preside profundizando el tema. Se puede valer


de esta meditación.

Como vemos en este texto, Dios ha sellado


para siempre la Alianza con su pueblo. Moi-
sés, el mediador entre Dios y el pueblo, lee
a toda la asamblea reunida las palabras de
la Alianza. El pueblo hizo suya esta Alianza
con el Señor diciendo: “Haremos todo lo que
manda el Señor y obedeceremos” (3 b; 7b).
Para que esta Alianza quede sellada, firmada
y pactada se hace un rito o ceremonia en la
que hay varios elementos importantes:
a) El Altar que representa a Dios. Es im-
portante destacar que esta alianza
tiene una gran diferencia con las otras
alianzas que se hacían en ese tiempo que consiste en que Dios es
el principal contrayente, lo que le da un carácter de exclusividad.
Nunca se había visto que la divinidad desempeñara el papel de con-
trayente. En ese tiempo las divinidades se les ponía de testigos y se
esperaba que de ellas vinieran las bendiciones si se cumplían los
compromisos y las maldiciones si no se cumplían. Pero, aquí es Dios
mismo que hace los dos papeles de testigo y de pactante, lo cual
es garantía de que por su parte jamás habrá infidelidad alguna a su
compromiso de ser el Dios del pueblo.
b) Las 12 estelas o piedras como memorial o recuerdo de la Alianza,
cuyo número 12 hablan de las 12 tribus de Israel que son las que ha-
cen el compromiso con el Señor.

90
La Historia de Salvación

c) La sangre representa la vida para los israelitas. Esta sangre derra-


mada sobre el altar, que simboliza a Dios, y rociada sobre el pueblo
indica la comunión de vida que la Alianza ha establecido entre el Se-
ñor y su pueblo.
Es signo de que este compromiso es pactado con sangre o muerte,
sellado con la propia vida, un compromiso para siempre. Desde ese
momento se creó entre las dos partes un parentesco especial, una
familiaridad, que los profetas comparaban con el lazo matrimonial.

d) El banquete de comunión: los animales sacrificados se consumen


como signo de la relación que se establece entre Dios a quien se
ofrecieron esos animales y del pueblo que comparte este mismo ali-
mento de Dios.
Todo habla de compromiso para siempre. Y todo anuncia la nueva y
definitiva Alianza sellada con la sangre del mismo Hijo de Dios en la
Cruz que El hizo su altar. El la derramó para la salvación de todos,
para hacernos hijos de su Padre y reconciliarnos entre nosotros (Mt
26, 28; Hebreos 9,12-16.
Esa Alianza la sellamos cada uno y cada una y unidos al nuevo pue-
blo de Dios el día de nuestro Bautismo en el que nos comprometimos
con Dios para siempre a ser sus hijos y Dios se comprometió a ser
nuestro Padre (Efesios 6,3-11).
En este día al recordar la Antigua Alianza renovemos el compromiso
que hicimos el día de nuestra Alianza con Cristo en el Bautismo.

d) Canto de alabanza a Jesucristo, en quien el Padre ha cumplido las


promesas hechas en la Antigua Alianza: Cántico de Zacarías: Bendito
sea el Señor Dios de Israel. (Lucas 1, 68-79).

a. Oración de los fieles dando gracias por la fe que nos ha regalado


b. Padre Nuestro
c. Oración final
d. Cántico a María.

4. Receso: 25 minutos

5. Cantos de animación

6. Trabajo en comunidades preparando la presentación de los diferen-


tes elementos de la Alianza, su renovación, la nueva y eterna alianza. A
91
La Historia de Salvación

los grupos se le entregarán estas citas bíblicas sobre la Alianza: Éxodo 19.
Exodo 20. Exodo 24.Salmos 78; 105; 136. Sabiduría 10, 15-22; 14, 1-12.
Isaías 41; 43.Hebreos 11, 23-29.Deuteronomio 1-11; 27-32. Josué 24
Jeremías 31, 27-37.Ezequiel 36, 16-38.Hebreos 8, 6 - 10,18

Cada comunidad la presentará de modo artístico, ya sea con cancio-


nes, dramas, poemas, dinámicas.

7. Comida – Receso.

8. Tarde alegre: Presentación artística sobre la Alianza.

9. Revisión de vida por comunidades: Cada comunidad se reúne para


hacer su revisión de vida mensual.

Se sigue este orden:


• Invocación del Espíritu Santo.
• Cada uno responde esta pregunta desde su propia experiencia:
• Luego se hace esta pregunta a la que responde cada uno: ¿Cómo
he vivido la Alianza con Dios que sellé con El al ser bautizado.
• Luego se hace esta pregunta y cada uno la va contestando: ¿Cómo
me he sentido en la comunidad desde la última convivencia? Siempre
se habla con nombres y apellidos tanto cuando se trata de sentimien-
tos positivos o negativos.
• Se hace una oración final y se dan el abrazo de la paz.

10. Encuentro final: Todas las comunidades se reúnen. Se dan los avi-
sos y se tiene una oración final.

92
La Historia de Salvación

Decimosexto Encuentro:

La conquista de la Tierra prometida


Orientaciones para este tema:
El objetivo de este encuentro es
conocer de manera vivencial el des-
enlace de la liberación de Egipto y
la entrada en la tierra prometida y descubrir
la presencia de Dios junto a su pueblo. Co-
noceremos a Josué, el sucesor de Moisés y
apreciaremos la organización del pueblo y su
lucha para ser fiel a la alianza con Dios. Rela-
cionaremos la conquista de la Tierra Prometi-
da con nuestra realidad de peregrinos hacia la
tierra prometida definitiva y eterna. Se coloca
un mapa de Canaán y los 12 nombres de las
tribus en que se distribuyeron. Se preparan 12 papelitos; cada uno con una
cita bíblica que aparecen en el punto 3, letra C. Cantos sugeridos: El Señor
es mi fuerza, Hombres nuevos, Hoy Señor te damos gracias.

1. Invocación del Espíritu Santo


Ven Espíritu Santo, Ven y abre nuestro interior a la Palabra de Dios. Re-
vélanos la voz de Dios en los textos y déjanos escuchar cómo nos habla al
corazón. Permítenos acoger el mensaje obedientemente y fortalécenos para
poder hacer vida el mensaje con que nos encontraremos. Ven Espíritu Santo.

2. Para empezar: Todos queremos tener una tierra


Toda persona y todo pueblo quiere tener una tierra donde habitar. Aún
más, entre tierra, la persona y un pueblo se establece una relación íntima
hasta llamarla tierra madre, tierra mujer, patria. También en la historia de la
salvación la tierra está asociada al ser humano desde sus orígenes hasta la
realización del reino venidero.
Antes de comenzar nuestro encuentro de hoy en el que trataremos de la
conquista de la tierra prometida conversemos sobre nuestro vínculo con la tierra:
• ¿Cómo se llama nuestra tierra de origen, el lugar donde nací?
• ¿Cómo consiguieron mis padres la tierra donde nacimos?
• ¿Tienes una tierra propia? ¿Cómo estás unida a ella?
• ¿Qué esfuerzo tuvieron o tuviste para conseguirla?
• ¿Has participado en alguna lucha por la tierra?

93
La Historia de Salvación

• Nuestra tierra dominicana, ¿cómo está distribuida? ¿Es una distribu-


ción justa?
• ¿Cómo has sentido la presencia y acción de Dios para conseguir
esa tierra?

3. Conozcamos la historia de la conquista de la tierra prometida

Uno del Equipo:


Josué continúa la misión de Moisés
Moisés llevó al pueblo hasta las llanuras de Moab, al otro lado del Jor-
dán. El no pudo guiar al pueblo a la tierra prometida porque tuvo un mo-
mento de duda del Señor al dar dos golpes a la roca con el bastón (Num
20,11-12).
Entonces, el Señor elige a Josué, que había sido su asistente en el de-
sierto para dirigir a su pueblo a la tierra de la promesa. Como vemos, los
hombres pasan, pero la historia de la salvación continúa. Moisés ya no está,
ha muerto; pero el Señor, que «es el mismo ayer hoy y siempre» (cfr.Heb.
13,8), permanece con su pueblo.
Él es el protagonista de toda intervención salvadora y por eso lleva ade-
lante su plan de salvación. Si los instrumentos cambian o desaparecen, Él
permanece. El mismo que eligió a Moisés y actuó a través de él (Éx. 3,12),
ahora elige a Josué para seguir actuando su plan de salvación a través de
él: «Lo mismo que estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni te aban-
donaré... Tú vas a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus
padres.» (Jos. 1,5-6).
Josué fue capitán del ejército israelita durante la primera batalla contra
los amalecitas (Ex 17,8-15) y después se convirtió en ayudante de Moisés.
Dios ordenó a Moisés para que lo preparara para introdujera al pueblo en
la tierra prometida.
Su primera misión fue explorar a Canaán. Al enviarlo a esta tarea, Moi-
sés le cambió el nombre de Oseas por el de Josué, que quiere decir “Dios
salva”, igual que el nombre de Jesús. Luego, Moisés lo declaró su sucesor
y lo presentó a la comunidad (Dt 31,1-8).
Dios prometió ayudarlo y así lo hizo (Jos 3,7) y él guió a su pueblo en la
última etapa de su peregrinar al reposo de la tierra prometida. Por eso, es
figura, es decir, imagen anticipada e imperfecta de Jesús, que nos conduce
ahora a la patria eterna.

Leamos Josué 1, 1-9.

Respondamos: ¿Qué mensaje nos deja este texto?


94
La Historia de Salvación

Otra del Equipo:

Dios guía su pueblo hacia la posesión de la tierra


Esta conquista de la tierra de Canaán ocurrida hacia el siglo
trece antes de Jesucristo no fue de un golpe, como imaginamos, como si
todo el ejército avanzó un día para vencer a los pueblos que lo habitaban.
Entraron poco a poco; se van asentando a lo largo de un par de generacio-
nes. Ellos vivieron en paz con sus vecinos, pero luego dentro se lanzan a
conquistar todas las ciudades hasta ocupar todo el país.
El libro de Josué quiere dejar claro que El mismo Dios que había libera-
do a su pueblo de la esclavitud de Egipto es el mismo que lo guiará y estará
presente en la conquista y repartición de la tierra de la promesa. Es Dios
mismo que le regala su tierra. Es el Señor quien le ha dado en herencia el
país que había prometido a Abraham, Isaac y Jacob.
Y, quiere acentuar, que sólo si permanecen firmes en la Alianza
les irá bien y serán un pueblo grande: «Ustedes han visto todo lo que
Yahveh su Dios ha hecho en atención a ustedes con todos estos pue-
blos; pues Yahveh su Dios era el que combatía por ustedes.» (Jos. 23,3).

Leamos cómo se dio el paso del Jordán: Josué 3,14-17 y 4,16-24.

Respondamos:
• ¿Qué pasó en el Jordán?
• ¿Quiénes iban delante del pueblo?
• ¿Qué llevaban?
• ¿Qué nos enseña este hecho?

Otro del Equipo:


Descubramos la repartición de la tierra
Llegados a la tierra viene la distribución de la misma. Es importante
destacar que en esta repartición de la tierra Dios la entrega como totalidad
al pueblo entero, es decir, que el pueblo entero tiene derecho a poseer la
tierra y a vivir en ella.
En el plan de Dios la tierra es para todos los hombres y mujeres ca-
paces de generar instituciones económicas, políticas, sociales, legislativas,
judiciales y religiosas para hacerla producir y para repartir sus beneficios
para todo ese pueblo.
La propiedad es repartida entre todas las familias o grupos de familias
de Israel que formaban una tribu, que llevaban el nombre del cabeza de esa
tribu que era uno de los hijos de Jacob. A todas se les dio una parte. Sólo a
95
La Historia de Salvación

la familia de Leví, el Señor no le concedió herencia porque El mismo es su


herencia por lo que se debían dedicar al Templo y a su servicio (Num 18,20-
32; Jos 13,14).

Leamos: Josué 14, 1-5.

Dinámica para conocer las diferentes tribus de Israel.


Se formarán doce grupos de 2 o 3 personas. Si son pocos se distribuyen
dos tribus por grupo. Si son muy pocos lo hacen juntos. A cada grupo se le
entregará una cita bíblica donde se cuenta la repartición de la tierra a esa
tribu. Luego, cada grupo llena el cuadro siguiente y lo expone en el plenario.
1ª. Cita: Jos 14,4 y Jos 16. 2ª. Cita: Jos 13,14; Jos 14,4; Jos 21,41-42. 3ª.
Cita: Jos 15, 1-13.
4ª. Cita: Jos 18, 11 y 21-28. 5ª. Cita: Jos 13, 24-28. 6ª. Cita: Jos 19, 1-9.
7ª. Cita: Jos 19, 10-16. 8ª. Cita: Jos 19, 17-23. 9ª. Cita: Jos 19,24-31. 10.
Cita: Jos 19, 32-39. 11ª. Cita: Jos 19, 40-48. 12ª. Cita: Josué 13,15-23.

Nombre de la Tribu Parte de la tierra que se le entregó

Reflexionemos juntos:
• ¿Qué enseñan estas citas bíblicas a nuestro mundo de hoy?
• ¿Cómo está distribuida la tierra en nuestro país?
• ¿Corresponde al plan de Dios esa distribución nuestra? ¿Por qué?

96
La Historia de Salvación

Otra del Equipo:


La renovación de la Alianza
Lo que queda en pie por encima de todo en el recorrido del desierto y
en la conquista de la Tierra es la absoluta fidelidad de Yahveh a la palabra
dada y a las promesas hechas: «Reconozcan con todo su corazón y con
toda su alma que, de todas las promesas que Yahveh su Dios había hecho
en su favor, no ha fallado ni una sola: todas se las han cumplido. Ni una sola
ha fallado.» (Jos. 23,14).
Y esta fidelidad es ratificada una vez más con la renovación de la alian-
za ya en posesión de la Tierra prometida (Jos. 24), que es el momento cul-
minante de esta etapa. En esta renovación de la Alianza nace Israel como
pueblo. En ella Dios renueva su compromiso y el pueblo se compromete
servir a su Dios. Servir a Dios que quiere decir fidelidad a la fe, culto a Dios
y cumplimiento de sus mandamientos.

Leamos Josué 24, 1 y 14-27.

Compartamos nuestra reflexión:


• ¿Qué pide Dios a su pueblo a través de Josué?
• ¿Cuál es la respuesta del pueblo?
• En este texto aparece 14 veces la palabra servir: ¿puedes encontrarla en
este texto? ¿qué significa servir en este texto?
• ¿Qué nos enseña a cada uno y como pueblo?

Peregrinos hacia la Tierra Prometida definitiva y eterna


Como cristianos estamos plenamente convencidos de que «todo aque-
llo acontecía en figura y fue escrito para aviso de los que hemos llegado a
la plenitud de los tiempos» (1Cor. 10,11). Liberado de la esclavitud del pe-
cado a través de las aguas del bautismo, el cristiano pasa a servir al Dios
vivo y verdadero (1Tes. 1,9). Entrando en la Nueva alianza, sigue a Cristo,
que -como nuevo Josué- conduce al nuevo pueblo de Dios hacia la Tierra
prometida, hacia la Patria del cielo, a través del desierto de este mundo.
El cristiano es por definición «extranjero y forastero» (1Pe. 2,11) en este
mundo; se encuentra en él como en un destierro (1Pe. 1,17). En efecto,
el cristiano es constitutivamente «ciudadano del cielo» (Fil. 3,20). Por eso
tiende inconteniblemente a «las cosas de arriba» (Col. 3,1-2). Aspira a «una
patria mejor, la celestial» (Heb. 11,16). Por eso es esencialmente peregrino,
está de paso y no se instala en las realidades pasajeras de aquí abajo. Vive
todo con profundo sentido de provisionalidad (1Cor. 7,29-31).
97
La Historia de Salvación

Mientras peregrina por este mundo experimenta, como el pueblo de


Israel, el cansancio, las dificultades, la tentación. Pero en el mismo desierto
en que Israel fue tentado y pecó, Jesús es tentado y vence (Mt. 4,1-11). Y
ahora Jesús es Jefe que lleva a la vida (Hech. 3,15) guía que conduce a la
salvación (Heb. 2,10).
A través del desierto de este mundo guía a los suyos alimentándolos
con el maná de la Eucaristía y abrevándolos con el agua del Espíritu hasta
conducirlos a la Casa del Padre. En medio de la pruebas y tentaciones Él
mismo los cuida y protege como Buen Pastor (cfr. Sal. 23).
Israel fue experimentando que la Tierra de Canaán no era el verdadero
descanso, pues las guerras y los enemigos turbaban su reposo y su felici-
dad. Por eso, los antiguos «murieron sin haber conseguido el objeto de las
promesas, viéndolas y saludándolas desde lejos» (Heb. 11,13).
A nosotros se nos ofrece «un cielo nuevo y una tierra nueva» en la que
«ya no habrá muerte, ni llanto, ni gritos, ni fatigas» (Ap. 21,1-2). Las condi-
ciones para entrar en este perfecto y definitivo «descanso» son la fe viva en
Cristo, el mantenerse firmes hasta el fin y el obedecer dócilmente a Cristo, el
guía que nos conduce a ese descanso de la salvación plena y para siempre.
(Heb. 3,7 - 4,11).

4. Contemplemos al Señor que nos guía hacia los nuevos cielos


y la nueva tierra

a) Momento de silencio: Hacemos 10 minutos de silencio para con-


templar a Dios, que a través de su Hijo Jesucristo, nos guía hacia
los cielos nuevos y tierra nueva. Dejemos que el Señor encienda en
nosotros el deseo de trabajar por una repartición justa de los bienes
de la tierra, en especial de nuestro país.

b) Oremos juntos a partir de este tema de hoy, según la Palabra que


el Señor le ha dirigido. Cada uno dice: El Señor me ha dicho en este
encuentro……. Y luego hace una oración a partir de esa Palabra. Se
concluye con el Padre Nuestro, Ave María, Gloria y abrazo de paz.

c) Compromiso: Leer despacio en casa este tema con sus citas.


Compartir con otros la necesidad de organizarnos como pueblo para
trabajar por una mejor repartición de la tierra y para que cada familia
tenga su lugar para vivir en paz y alegría.
Se puede hacer una encuesta en el Sector para conocer quiénes son
propietarios de la tierra y quiénes no tienen tierra o solar.

98
La Historia de Salvación

Decimoséptimo Encuentro:

Los jueces, manifestación del amor


misericordioso de Dios por su pueblo
Orientaciones para este tema:
El objetivo de este encuen-
tro es conocer de manera vi-
vencial la misericordia de Dios, siempre
fiel a la alianza, aunque el pueblo se ol-
vidara de su compromiso. Conoceremos
algunos de los jueces que Dios eligió
para salvar a su pueblo de modo que se
continuara la historia de la salvación. Se
colocan los nombres de los jueces que
conoceremos en este encuentro: Oto-
niel, Débora, Gedeón y Sansón. Cantos
sugeridos: Hombres nuevos, Yo tengo fe
que todo cambiará.

1. Invocación del Espíritu Santo


Se entona una invocación del Espíritu Santo: Ven Espíritu Santo y re-
nueva la faz de la tierra. Se puede rezar el salmo 70 (69).

2. Para empezar

Uno del Equipo:


Como hemos compartido en el encuentro anterior, la tierra prometida
fue entregada a las tribus de Israel que estaban formadas por los descen-
dientes de uno de los hijos de Jacob. Cada una de las tribus administraba
sus propios asuntos. Pero, cuando surgía una grave amenaza todas las tri-
bus se reunían como un solo pueblo y el Señor hacía surgir un caudillo, a
quien se le llamó JUEZ. No era uno que sólo hacía justicia en los conflictos,
sino que era como un comandante en jefe porque el juez era el responsable
de los asuntos militares y de gobierno durante la crisis.
El libro de los Jueces relata una situación de crisis y destaca sobre todo
la tendencia del pueblo hacia la idolatría. La idolatría es más que la simple
práctica de rito religiosos extraños a la fe en el Señor. Es la práctica de un
estilo de vida lejano a la Alianza.

99
La Historia de Salvación

Pasaba que el pueblo se daba un proceso de alianza cultural con los


pueblos vecinos, que tenían muchos dioses y otro estilo de vida, muchas
veces, contrario a lo que el Señor le pedía a su pueblo.
El deterioro de las relaciones entre las tribus, la corrupción de los líderes
y la fuerza de los pueblos vecinos ponen en grave peligro la identidad del
pueblo. El pueblo busca acomodarse a la nueva situación para sobrevivir.
Entonces, los jueces son líderes locales que surgen en los tiempos fuertes
para proteger y guiar el pueblo para que regresen a la alianza con el Señor.
Acerquémonos a este interesante libro para que descubramos a estos
hombres y mujeres elegidos por Dios para continuar la historia de salvación
manifestando su fidelidad a su Alianza con el pueblo y para exigir esta fide-
lidad.

Los jueces, solución de Dios a la crisis del pueblo

Otra del Equipo:


Como dijimos antes el problema que tenía el pueblo era que comenza-
ron adoptar otra cultura y otros dioses, y a olvidarse de Yahvé. Este período
que duró más de 200 años, como nos presenta el libro de los Jueces, se
daba la siguiente situación:

o Los israelitas olvidaron a Yahvé y entraron en alianzas con sus


pueblos vecinos y sirvieron sus dioses
o A causa de eso, cayeron en las manos de sus enemigos que
los oprimieron
o Los israelitas reconocen sus errores, se arrepienten y gritan a
Yahvé para salvarlos
o Yahvé proclama a un libertador, un “juez”, hombre o mujer
carismática que libera al pueblo de sus enemigos y renueva la
alianza con Yavé. (Jueces 2, 10-23).

Vamos ahora a integrarnos en pequeños grupos para que veamos cómo se


dan estos 4 momentos en la historia de 4 de los jueces principales de los
12 que hubo en Israel. Cada grupo llena el cuadro siguiente con los datos
extraídos del libro de los Jueces

100
La Historia de Salvación

Cómo
Texto Compor- Enemigo
gritaba el Respuesta
Juez bíblico: tamiento que los
pueblo al de Dios
Jueces Del pueblo oprimió
Señor
Otoniel, 3,7-11
primer juez

Débora, 4-5
juez, profe-
tisa, guer-
rera

Gedeón, 6-8
hombre
fuerte y
valiente

Sansón, 13-16
fuerte,
torpe y
desobedi-
ente

3. Meditemos sobre la enseñanza de estos acontecimientos

Otro/a del Equipo:


Después de estudiar estos textos, compartamos entre nosotros a
partir de estas preguntas:
• ¿Qué quiere Dios de nosotros o nosotras según lo que hemos escu-
chado en estas lecturas?
• ¿En qué se nota que cuando los hombres nos alejamos de Dios nos
vienen muchos problemas y dificultades y sufrimos muchos males?
• ¿Qué nos enseña el pueblo Israel cada vez que caemos en el pecado?
• ¿En qué se nota la misericordia de Dios en estos textos?
• ¿Qué tiene que ver con Jesucristo esta historia de los Jueces?

Otro/a del Equipo concluye con esta reflexión:


Jesucristo, la respuesta misericordiosa de Dios para todos los pueblos.
El Padre Dios ha hecho surgir un JUEZ verdadero y perfecto que vie-
ne a salvarnos de las opresiones a que nos llevan nuestros pecados. Ese
nuevo juez es su Hijo Jesucristo, nuestro hermano, que por nosotros y por

101
La Historia de Salvación

nuestra salvación entregó su propia vida para rescatarnos del pecado, de la


muerte y de toda opresión.
Por eso, estos relatos del libro de los Jueces tienen interés para noso-
tros los cristianos, por el hecho de que las grandes crisis históricas del pue-
blo de Dios nos muestran algo de nuestra propia historia y nuestro propio
desarrollo como cristianos.
La crisis de idolatría que tuvo que afrontar Israel se trataba de aceptar a
un ídolo del mundo o a los dioses de su ambiente. Tenemos la misma crisis
en la vida cristiana. Muchas veces no escogemos al verdadero Dios como
es, sino que servimos al dios que hacemos con nuestras propias manos e
ideas o nos apartamos de El para seguir los caminos del placer, del poder
y del tener.

4. Contemplemos al Señor que siempre es misericordioso con nosotros

a) Oremos: En este momento de oración, se puede tener un mo-


mento de petición de perdón por nuestras infidelidades al Señor. Se
puede pedir al Señor que envíe líderes verdaderos para liberar a su
pueblo. Se da gracias por la salvación que Cristo nos regaló y nos
sigue regalando. Se puede rezar el Salmo 71 (70), respondiendo:
Señor, apresúrate a socorrerme.

b) Contemplación: Hacemos 10 minutos de silencio para contemplar a


Dios. Dios siempre es fiel. Nosotros o nosotras nos desviamos pero
El siempre nos busca y nos mandó a Jesucristo para salvarnos de
nuestras ideas falsas de Dios y de nuestras idolatrías.

c) Comparta: ¿De cuáles males me ha liberado Dios? ¿Cómo he res-


pondido a ese amor?

d) Compromiso: Leer despacio en casa el libro de los Jueces en las


citas que se le han propuesto. Desprenderse de cualquier cosa que
me aparta de Dios. Se puede hacer una lista de las nuevas idolatrías
que hay entre nosotros, es decir, ¿qué cosas ponemos primero que
Dios, o antes que Dios o contra Dios en nuestra vida diaria?

102
La Historia de Salvación

Decimoctavo Encuentro:

Sólo Dios es rey y los reyes


sus representantes
Orientaciones para este encuentro:
El objetivo es conocer el tiempo
de los reyes en la Biblia y la actua-
ción de Dios con su pueblo en este camino
de la historia de la salvación que culminará
en Jesús, descendiente de David, que rei-
nará para siempre. Se coloca una corona
en medio del grupo con la Biblia abierta. Se
pueden cantar cantos sobre el rey David,
Que alegría cuando me dijeron, Hoy Señor
te damos Gracias.

1. Invocación del Espíritu Santo


Ven, Ven, Ven Espíritu Divino. Se puede rezar el Salmo 72 (71).

2. Para empezar

Uno/a del Equipo introduce el tema:


En el pasado encuentro compartimos sobre los jueces y juezas de Is-
rael quienes eran una manifestación de la misericordia de Dios que perdo-
nando los pecados de su pueblo los liberaba a través de estos líderes que
unían a todos las tribus en un solo pueblo.
En este encuentro siguiendo los 2 libros de Samuel y el Primer libro de
los Reyes descubriremos a Dios como Único Rey del pueblo y conocere-
mos acerca de los reyes que actuarán en su nombre como representantes
suyos al servicio del pueblo.
El último de los jueces fue Samuel quien era al mismo tiempo sacerdote
y profeta. El realizó estas tareas de modo admirable, poniendo las bases
para un futuro reino. Cuando ya estaba viejo él nombró a sus hijos como
jueces, pero éstos no se comportaron cómo debían cometiendo injusticias
y sobornos que disgustaron al pueblo que pidieron que les diera un rey
como tenían los otros pueblos.
Además de esta situación interna, había una amenaza y presión de
fuera que eran los filisteos. Este pueblo llegado a Palestina poco después
de los hebreos e instalados en la franja costera suroccidental, pretende ha-
103
La Historia de Salvación

cerse dueño del territorio ocupado por las tribus israelitas. Ante la presencia
de este enemigo, superior en fuerza y en técnica guerrera, las tribus quieren
unirse bajo una cabeza común.
Junto a esto, al pueblo de Israel le pasaba lo que pasa a todos, que se
dejaba llevar de lo que veían a su alrededor y lo que otros tenían él también
lo quería. Como veían que otros pueblos tenían reyes que los gobernaban,
también ellos pidieron a Samuel que les concediera un rey, en vez de ser
gobernados por un juez.

Leamos 1 Samuel 8

Una aclaración muy importante: Dios es el Único Rey de Israel y el rey


será sólo su representante.
Varios salmos (ver 93, 96, 97, 99) aclaman a Yahveh como rey. Con su
profundo sentido religioso el pueblo de Israel estaba convencido de que
ellos eran un pueblo santo, un reino de sacerdotes (Éx. 19,6) y que el Señor
era su único Soberano.
Por eso se entienden las resistencias a tener un rey humano. Cuando
al ver las campañas realizadas en favor del pueblo, los israelitas quieren
proclamar rey a Gedeón, este responde: «No seré yo el que reine sobre
ustedes ni mi hijo; Yahveh será su rey» (Jue. 8,23). Y cuando a Samuel an-
ciano le piden un rey para ser como los demás pueblos, Dios mismo le dice:
«no te han rechazado a ti, me han rechazado a mí, para que no reine sobre
ellos» (1Sam. 8,7).
Sin embargo, el propio Samuel acaba entendiendo que las circunstan-
cias históricas piden una nueva organización del pueblo y que en ellas se
manifiesta la voluntad de Yahveh. Unge rey a Saúl, a quien Yahveh mismo
ha elegido (1Sam. 9), quedando como persona consagrada, instrumento y
representante personal del Señor.
Y después de él, David y los demás reyes de Israel serán también ungi-
dos y constituidos representantes de Yahveh. Los reyes de Israel tendrán no
sólo el poder militar y el gobierno, sino también el judicial (la primera cualidad
de un rey es ser justo: Sal. 72,1-2; Prov. 16,12) e incluso será responsable del
culto (2Sam. 24,25) y llegará a realizar actos sacerdotales (2Re. 16,12-15).
Pero, está muy claro que Yahvé sigue siendo el Único Rey de Israel
y su Único Dios. A diferencia de lo que ocurría en otros pueblos vecinos
en que el rey era divinizado -el ejemplo más claro es Egipto-, la religión de
Israel con su fe en Yahveh, Dios personal, único y trascendente, hacía impo-
sible toda divinización del rey. El rey era representante personal de Yahveh:
nada menos, pero nada más.
104
La Historia de Salvación

Era Dios que lo elegía y lo establecía como rey a través de la unción,


que lo engrandece y lo llena de su poder. Esta unción era realizada derra-
mando sobre el elegido un cuerno de buey lleno de aceite, que significaba
que Dios lo hacía propiedad suya para una misión; le daba su autoridad y
energía para luchar. Por tanto, dependía de Dios, el único Rey.
Cuando un rey humano pretenda usurpar el lugar de Dios y deje de res-
petar los derechos de Dios será duramente juzgado, pues aunque es per-
sona sagrada no es intocable: según su fidelidad a la alianza, los profetas
se encargarán de realizar ese juicio.

Tres reyes destacados de Israel: Saúl, David y Salomón


Una/ uno del Equipo:
Los reyes de Israel fueron unos cuarenta. Aquí, vamos a descubrir la
vida y misión de los que más se destacaron. Ellos son Saúl, David y Salo-
món, fijándonos de manera especial en David. Vamos a integrarnos en tres
grupos. Cada grupo estudiará en la Biblia a ese rey, contestará las preguntas
que les proponemos y luego cada grupo presentará su rey en el plenario.

Saúl:
Saúl no fue un rey bueno; era ambicioso y egoísta, quería el poder para
sí mismo y no utilizaba ese poder que Dios le había dado como un servicio
al pueblo. Por eso Saúl tuvo que ser sustituido por otro rey. Descúbrelo.
• ¿Cómo fue su elección y su unción? 1 Samuel 9, 1-27 y 10, 1.
• ¿Cómo realizó su trabajo? 1 Samuel 14,47-52
• ¿Cuáles fueron sus pecados? 1 Samuel 13, 1-15; 1 Samuel 15,1-35
• ¿Cómo terminó Saúl? 1 Samuel 31, 1-10

David:
David fue un rey bueno. Su nombre significa “el amado”. Se fajó por su
pueblo, venció a los enemigos que se presentaban, principalmente los filis-
teos, y reinó por muchos años. Unificó las doce tribus y estableció a Jeru-
salén como capital. Su poder y su largo reinado fueron como un premio por
su fidelidad a Dios.
Era amigo de Dios, un amigo tan cercano que oraba con frecuencia y
se comunicaba con El. Oraba a Dios para darle gracias, bendecirlo, pedirle
perdón. Esas oraciones están contenidas en el libro de los salmos. El pecó
gravemente contra Dios, pero supo pedir perdón al Señor. David recibió la
gran promesa de que su reino sería para siempre, que Dios mantuvo a pesar
de su pecado y que cumplió con Jesús, uno de sus descendientes. Llegó a
ser el símbolo del rey ideal y del Mesías. Descubramos juntos a David.
105
La Historia de Salvación

• ¿Cómo fue su elección y su unción? 1 Samuel 16, 1-13


• ¿Cómo realizó su trabajo? 1 Samuel 17, 31-54; 2 Samuel 5, 6-12;
2 Samuel 6, 11-19.
• ¿Cuál es la promesa del Señor a David? 2 Samuel 7,1-17
• ¿Qué importancia tiene para nosotros esta promesa?
• ¿Cuáles fueron sus pecados? 2 Samuel 11
• ¿Cómo se comportó ante la corrección del profeta Natán?
• ¿Cómo terminó David? 1 Reyes 2, 10-12.

Salomón:
A David le sucedió su hijo Salomón, a quien Dios le regaló el don de
la sabiduría para discernir entre el bien y el mal. Fue un gobernante capaz,
buen organizador, inteligente y el constructor del primer Templo de Jerusa-
lén. Pero no fue fiel a Dios porque su gobierno estuvo marcado por la explo-
tación a los campesinos, impuso fuertes impuestos al pueblo, centralización
del poder en el templo y en la corte y cayó en la idolatría casándose con
mujeres extranjeras. Este estilo de gobierno llevó a la ruptura de la unidad
del Reino. Sus hijos dividieron el reinado en norte y sur con reyes, que con
pocas excepciones, eran infieles a Dios. Descúbrelo.
• ¿Cómo fue su elección y su unción? 1 Reyes 1,22-40
• ¿Cómo realizó su trabajo? 1 Reyes 3, 5-14; 1 Reyes 5,1-14; 1
Reyes 8, 17-21; 1 Reyes 7, 1-2.
• ¿Cuáles fueron sus éxitos?
• ¿Cuáles fueron sus pecados? 1 Reyes 11,1-10
• ¿Cómo terminó Salomón? 1 Reyes 11, 11-13.
Ahora cada grupo llena este cuadro.

Rey Su elección y Cómo realizó Cuáles fueron Cuáles fueron


unción su trabajo sus éxitos sus pecados

106
La Historia de Salvación

3. Plenario: Descubramos las enseñanzas del Señor

Cada grupo expone lo propio del rey que estudió. Luego entre todos se
responden estas preguntas:
• Después de haber escuchado estos relatos de estos tres reyes,
¿qué sentimientos quedan en mi corazón?
• ¿Qué enseñanza me queda para mi vida de cristiano?
• ¿Qué relación encuentro con Jesucristo y esta historia de los
reyes?

Para profundizar: Se lee despacio este comentario.


Después de escuchar estos relatos de los primeros reyes de
Israel pueden surgir muchas interrogantes y muchas enseñanzas.

Primero: Dios acepta la petición de su pueblo de tener un rey, pero


dejando claro que El es el Único Rey de Israel y que los reyes son seres
humanos consagrados por El para representarle y para servir a su pueblo
(cfr Salmo 72 (71)).
Segundo: Dios escoge a los pequeños para hacer grandes obras:
a Saúl que era el último y el más pequeño de la última tribu de Israel (1
Samuel 9,21); a David que era el más pequeño (1 Samuel 16,11-12) y a
Salomón, signo del perdón de Dios por el pecado de David y quien se
sabe pequeño y sin experiencia para realizar su obra (1 Reyes 3,7-9).
Tercero: Dios da su Espíritu de fortaleza y de sabiduría para gobernar
a su pueblo. A través de la unción Dios comunica su poder y su sabiduría
a los tres reyes que ha hecho propiedad suya.
Cuarto: Sólo pide una condición y es que le sean fieles a El, obede-
ciendo sus mandatos ya que El sólo se complace con la obediencia a
su Palabra (1 Samuel 15, 22). Al que no le obedece El le quita su poder
y lo pasa a otro.
Quinto: Dios realiza su obra salvadora a través de personas débiles y
pecadoras. A cualquiera de nosotros nos puede extrañar y hasta confundir
esta historia llena de tantas luchas, intrigas, muertes, envidias, adulterios,
traiciones asesinatos, rechazo de la Ley del Señor. Pero, en medio de todo
esto se descubre a Dios, siempre fiel a su Alianza, a pesar de nuestros
pecados. Toda esta historia se desarrolla bajo el signo de esta Alianza de
Dios con su pueblo y su decisión de salvar a toda la humanidad desde la
misma humanidad.
Por eso, a lo largo de esta historia está presente el perdón de Dios y
la conversión de su pueblo. Esa fidelidad de Dios desborda y abarca la

107
La Historia de Salvación

fidelidad del pueblo. Signo de esto, que ni los pecados de los reyes ni los
del pueblo pueden destruir la historia de salvación que continúa.
Sexto: El rey David, como hombre y como rey, tiene un lugar especial
en la historia del pueblo de Dios de Israel y de nosotros como cristianos.
David, el humilde servidor, ora y alaba a Yavéh quien ha dado tanto a su
familia. Por su reinado, ha sido un héroe de Israel (1 Samuel, 17, 40-51) y
una esperanza mesiánica del Salvador (2 Samuel 7, 12-16) Dios, presente
en Israel, le guía y le mantiene en la unidad por la dinastía de David. Mateo
comienza su evangelio llamando a Cristo “Hijo de David” (Mateo 1,1) David
sabe que no merece todo. Es un pecador. (ej. 2 Samuel, 11) A pesar de
todo, Dios está con David y su familia y David da gloria y alabanza a Dios
por todo lo que hace.
Séptimo: A través del profeta Natán la alianza de Yahveh con todo el
pueblo se concreta en alianza con David y su descendencia (2 Sam. 7).
La promesa, que inmediatamente se refiere a un hijo concreto de David,
su sucesor Salomón, tiene una amplitud incomparable: «Tu casa y tu reino
permanecerán para siempre ante mí y tu trono estará firme eternamente»
(cfr. Sal. 89; 1Cron.17).
Tanto los profetas (Is. 7,14-17; 9,1ss; 11,1ss; Ez.34, etc.) como los
salmos reales (Sal. 2; 72; 110;) apuntan a un Rey, Sacerdote e Hijo de
Dios, que establecerá un reinado eterno y universal realizando la restau-
ración de todo.
Esta expectativa, que se fue intensificando con el paso de los siglos,
se ha cumplido en Jesús. Él es el hijo de David (Mt. 1,1.20; Lc. 1, 27.32)
y como tal es reconocido por el pueblo sencillo (Mt. 2,1-6; 21,9); sin
embargo, a la vez que hijo, es Señor de David (Mc. 12,35-37). Él es el
Ungido (= Mesías = Cristo), sobre el que reposa en plenitud el Espíritu
de Dios (Mc. 1,10; Lc. 4,18) hasta el punto de poder bautizar a todos
con Espíritu Santo (Mc. 1,8).
Él es plenamente Rey, aunque ciertamente su reino no es de este
mundo (Jn. 18,33-37); no se realiza por el dominio despótico y tiránico
sobre los demás, sino mediante el servicio y el don sacrificado de la propia
vida (Mc. 10, 41-45). Si Jesús rechaza el título de Rey, de Mesías, de hijo
de David, durante su vida en condición terrena es por las implicaciones
político-nacionalistas que suponía.
En cambio, después de su muerte, resurrección y ascensión Jesús es
entronizado y exaltado por Dios a su derecha como Rey (Hech. 2,22-36;
Fil. 2,6-11); ahora puede ser proclamado abiertamente Rey, aunque su
reino sólo alcanzará su consumación plena al final de los tiempos cuando

108
La Historia de Salvación

Dios sea todo en todos y reine poniendo a todos sus enemigos bajo sus pies
(1Cor. 15, 23ss; Col. 3,1; Ap. 22,4-5.16).

4. Contemplemos a nuestro Único Rey, siempre fiel a su Alianza

a) Oremos: Se coloca el grupo en círculo alrededor de la Corona.


En este momento de oración, podemos valernos de los Salmos para
proclamar a Dios como nuestro Rey.
Compartir un salmo preferido, en grupos de 4 personas. Terminar la
oración con un salmo de alabanza, el Salmo 98 (97) respondiendo:
¡Aclama al Señor, tierra entera, con gritos de alegría! Se ora por
nuestros gobernantes.

b) Contemplación: Hacemos 10 minutos de silencio para contemplar


a Dios como nuestro Único Rey y miremos desde Dios a los que
tienen poder del “rey” del gobierno – nacional, provincial, municipal
y familiar.

c) Comparta: ¿Cómo experimentas a Dios como tu Único Rey? ¿Cómo


reflejan nuestros gobernantes a Dios? ¿En qué son sus verdaderos
representantes para el pueblo? ¿En qué no?
¿Qué estamos llamados a realizar para que gobiernen como Dios
quiere?

d) Compromiso: Leer despacio los libros de 1 y 2 Samuel y 1 Reyes.


Descubrir más de cerca el comportamiento de estos reyes. Como
comunidad y unidos a otras organizaciones trabajemos para que
nuestros gobernantes sirvan de verdad a Dios y a nuestro pueblo. Se
puede tener una visita al Ayuntamiento o a las oficinas del Gobierno
para presentar alguna situación del Sector.

109
La Historia de Salvación

Décimonoveno Encuentro:

El reino dividido por infidelidad a la Alianza


Orientaciones para este encuentro:
Se puede colocar un mapa de
Palestina divido en los dos reinos.
Se puede colocar una tela partida en dos
como signo de esa división. Se preparan can-
tos sobre la unidad en contra de la división.

1. Invocación del Espíritu Santo


Ven, Ven, Ven Espíritu Divino.

2. Para empezar:

Uno del Equipo:


En el pasado encuentro conocimos sobre la historia de los tres primeros
reyes del único pueblo de Dios que duró solamente cien años. Tristemen-
te, la historia de Salomón acabó mal dejando todo preparado para que se
dividiera el reino en dos, cumpliéndose así lo que le había dicho el Señor.
En este encuentro seguiremos de cerca esta separación o cisma del
pueblo de Dios , sus consecuencias políticas y religiosas asó como la res-
puesta de Dios a través de sus profetas.
Iniciemos compartiendo nuestra propia experiencia sobre estas divisio-
nes, con estas preguntas:
• ¿Has conocido alguna división de una familia? ¿Qué pasó? ¿Por
qué pasó? ¿Qué consecuencias trajo?
• ¿Has conocido alguna división de un grupo o del país? ¿Qué
pasó? ¿Por qué pasó?
¿Qué consecuencias trajo esa división?

3. La división del reino: el hecho, causas y consecuencias

(Los del Equipo se reparten cada una de las partes de esta presentación
sobre la división del Reino para exponerla)

El hecho de la división
La historia de la división del Reino viene de los últimos años del reinado
de Salomón, quien se había desviado de la verdadera fe entregándose a las

110
La Historia de Salvación

religiones de sus esposas extranjeras. Como vimos en el encuentro anterior


(1 Reyes 11).
Además de este pecado de idolatría, Salomón había oprimido con
muchos impuestos a las diez tribus del Norte en beneficio de su propia tribu
de Judá. Pero, a las tribus de Judá no les ponía impuestos, a pesar que era
el territorio que más se beneficiaba con las grandes construcciones. Tam-
bién vendió veinte ciudades del Norte al rey fenicio Hiram. Todo esto había
creado un gran malestar que el pueblo creyó que se resolvería con el nuevo
rey Roboam, hijo de Salomón. Pero, el asunto se complicó.

Leamos 1 Reyes 12, 1-15.

La primera consecuencia: la división política


Ante la actitud insensata de Roboam el reino se dividió en dos, formán-
dose el reino del Norte y el Reino del Sur.

 El reino del Norte: estaba conformado por 10 tribus, cuya capital fue
Samaria, dirigida en un primer momento por Jeroboán y luego por
unos 16 reyes.
 El reino del Sur formado por la tribu de Judá, cuya capital fue Jeru-
salén, dirigida en un primer momento por Roboam y luego por unos
19 reyes.

La segunda consecuencia: la división religiosa


Después de esta división política viene el cisma religioso, que viene a
reforzar la desunión de los dos pueblos. Jeroboán construyó primero su pa-
lacio y luego construyó dos santuarios el de Dan y el de Betel, ligados en la
historia al tiempo de los jueces el primero y el otro a Abraham para que así
su gente no fueran al santuario de Jerusalén. En ambos centros erigió un
becerro de oro, elige sacerdotes sin seguir la tradición levítica y declara un
gran fiesta popular en otoño.

La tercera consecuencia: reyes muy débiles e infieles al Señor


Estos 17 reyes de Israel y los 20 de Judá, con pocas excepciones, no
quedaron muy bien parados, por su infidelidad al Señor a la que conducían
también al pueblo. Entre ellos se destacan Acab, Ocozías, Jehú, la reina
Atalía, Manasés, Joaquim. Pero, en medio de esas tinieblas aparece una luz
encendida por Asá, por Ezequías y por Josías.

111
La Historia de Salvación

La cuarta consecuencia: destrucción de Israel y destrucción de Judá


Un reino dividido no va muy lejos. De por sí el reino unido era pequeño y
desunido se hizo mucho más débil y pequeño. Era tiempo de grandes imperios
que buscaban crecer y ambicionaban esa tierra que le servía de puerta y de
salida de un imperio al otro. Además, durante cien años, entre mediados del
siglo nueve y mediados del siglo ocho antes de Cristo, Judá e Israel vivieron
en continua lucha, lo que redujo la estabilidad y el poder de ambas naciones.
El primero en caer fue Israel en el año 721 antes de Cristo en manos de
los reyes asirios que capturaron sus ciudades, destruyeron sus ciudades y
muchos de sus habitantes fueron destruidos.
El segundo en ser destruido fue el reino de Judá hacia el año 586 antes
de Cristo, Nabucodonosor destruyó a Jerusalén y deportó hacia Babilonia
los mejores hombres y mujeres de Judá.
Aunque de muchas maneras a través de los profetas Dios les había lla-
mado la atención a ambas naciones sobre su idolatría, con su consiguiente
inmoralidad e injusticia, ellos no hicieron caso y les llegó la ruina.

La respuesta de Dios a través del celoso Elías y su discípulo Eliseo


Ante esta realidad el Señor actúa y no abandona a su pueblo hace sur-
gir a Elías y luego a su discípulo Eliseo. El mismo nombre Elías que sig-
nifica: “Mi Dios es Yahveh” es como un grito de guerra de este «profeta de
fuego» (Sir. 48,1), que enfrenta la idolatría apoyada por Acab y su esposa
Jezabel que introdujeron el culto a Baal, el dios cananeo y proclama que
Dios es Uno solo y que no hay otro y reclama que se viva de acuerdo a la
Alianza hecha con Dios.
También, enfrenta el lujo y la injusticia de los poderosos para con los
pobres ya que por hacer crecer su fortuna cometieron injusticias y crímenes
horrendos.
Después de Elías actúa su discípulo Eliseo; (2 Re. 2-13), quien se des-
taca por sus muchos milagros y enfrenta como Elías a los reyes, repite la
acción de su maestro y lleva a cabo lo que quedó pendiente a Elías como
ungir a Jehú como rey de Israel y al futuro rey de Aram un pueblo vecino.

Dinámica de estudio: Se unen en grupos de tres junto a uno del Equipo


y leen estos textos descubriendo las consecuencias de esta división y
llenando el cuadro siguiente:

Leamos: 1 Reyes 12, 16-24; 1 Reyes 12, 25-33; 1 Reyes 14, 21-24;
1 Reyes 16, 1-4. 2 Reyes 17,1-18; 2 Reyes 25, 1-11; 1 Reyes 18,
16-49. 1 Reyes 21.

112
La Historia de Salvación

¿Cómo se ¿Cómo se
¿Cuál fue la
manifestó manifestó ¿Qué pasaba ¿Qué pasó
respuesta de
la división la división con los reyes? con…
Dios?
política? religiosa?
Reino de
Israel

Reino de
Judá

113
La Historia de Salvación

4. Meditación: Busquemos las enseñanzas de esta triste


historia de división

En este momento descubramos el significado que hay detrás de este triste


acontecimiento. Compartamos nuestra propia reflexión:
• ¿Qué nos enseña esta división del reino?
• ¿Qué hay detrás de toda esta división?
• ¿Cuál es la llamada del Señor en medio de esta triste situación?

Para profundizar
Para el escritor sagrado está clara la causa de esta destruc-
ción sobrevenida por haberse olvidado del Señor y de su Alian-
za comenzando desde Salomón, los diferentes reyes y todo el pueblo
que se dejaba atraer por otros dioses y un estilo de vida que era contraria
a los mandatos del Señor.
Así lo reflexiona con profundidad el sabio en Eclesiástico 47, 19-21
recriminando a Salomón, a su hijo y a Jeroboán: “Pero entregaste tu
cuerpo a las mujeres, y te dejaste dominar en tu cuerpo. Pusiste así ta-
cha a tu gloria, y profanaste tu linaje, acarreando la ira sobre tus hijos y
llenándoles de aflicción por tu locura, hasta quedar partida en dos la di-
nastía y surgir de Efraím un reino apóstata. Descansó Salomón con sus
padres, y después de él dejó a uno de su linaje, lo más loco del pueblo,
falto de inteligencia, Roboam, que apartó de su cordura al pueblo. Y Je-
roboam, hijo de Nabat, fue el que hizo pecar a Israel, y señaló a Efraím el
camino del pecado. Desde entonces se multiplicaron sus pecados tanto
que expulsaron al pueblo de su tierra. Toda clase de maldades frecuen-
taron, hasta que vino sobre ellos el castigo”.
El destino final del que se aparta del Señor es la ruina y la muerte
como pasó con el Reino del Norte y el propio Reino de Judá: “Con todo
esto, el pueblo no se arrepintió, ni de sus pecados se apartaron, hasta
que fueron deportados de la tierra y esparcidos por el mundo entero.
Sólo quedó un pueblo reducido, con un príncipe de la casa de David”
(Eclo. 48,15). “Porque abandonaron la ley del Altísimo, los reyes de Judá
fueron abandonados. Pues entregaron a otros su cuerno, y su gloria a
una nación extraña. Prendieron fuego a la elegida ciudad del santuario,
dejaron desiertas sus calles” (Eclo. 49, 4-6).
Pero, estas cosas pasaron como una lección para el pueblo de Dios
de ayer y de hoy para que estemos atentos a nuestros pasos y a nuestra
vivencia de la Alianza ahora más fuerte y sólida a través de Jesucristo,

114
La Historia de Salvación

quien vino a reunir a los dos pueblos en uno solo (Efesios 2,14) y que
pone la unidad como condición para que el mundo crea en El (Jn 17,21).
De hecho, lo que la Biblia llama castigo, quien se lo da y se lo gana
es quien se aparta de su Alianza. Ya que en medio de todo esto Dios no
abandonó a su pueblo, ya que su voz resonó en medio de su pueblo a
través de sus profetas, como Elías y Eliseo que contrarrestaron la idola-
tría y la maldad de los reyes y del pueblo e hicieron señales para que el
pueblo se convirtiera.
También, hizo surgir reyes fieles a la Alianza como Ezequías y Josías.
Como concluye el autor sagrado: “el Señor no renuncia jamás a su mise-
ricordia, no deja que se pierdan sus palabras ni que se borre la descen-
dencia de su elegido, el linaje de quien le amó no extirpa” (Eclo. 47, 24).

5. Contemplemos a nuestro Dios, que se complace en la unidad de su


pueblo

a) Oremos: Se coloca el grupo en círculo alrededor de la tela


dividida en dos.
A partir de los textos escuchados y meditados, pidamos al Señor
por las familias divididas, las comunidades divididas, los pueblos
divididos. Pidamos perdón y misericordia por ellos para que recono-
ciendo sus pecados se reconcilien. Si alguno o alguna está dividido o
dividida de alguien o está en una situación de división pida al Señor
su Espíritu para que le dé fuerza para la reconciliación. Recordemos
a los que se dejan conquistar de la idolatría del dinero, de los pla-
ceres y del afán de poder así como los que recurren a creencias de
brujería y prácticas satánicas buscando respuesta a sus problemas.

b) Contemplación: Hacemos 10 minutos de silencio para contemplar


a Dios, siempre fiel a la Alianza y que se complace con la unidad
de su pueblo. Dejemos que nos reconcilie con El y con los demás
y que quite lo que en nosotros es causa de división, Reafirmemos
con Elías y Eliseo nuestra fe en un único Dios vivo y verdadero que
se nos ha manifestado plenamente por medio de su Hijo Jesucristo,

c) Compartamos: ¿Cómo te has sentido en este encuentro? ¿Cómo


ser persona de unidad y de reconciliación en tu casa, en tu sector,
en tu trabajo y en el país?

d) Compromiso: Si tengo alguna división con alguien o con otros y


otras buscar caminos de reconciliación. Si hay división a mi alrededor
buscar que se unan.

115
La Historia de Salvación

Vigésimo Encuentro:

Convivencia de Comunidad
Por los profetas Dios reitera la Alianza
con su pueblo
0. Orientaciones para la Convivencia:
La convivencia de hoy la de-
dicaremos a los profetas, que fue-
ron voz de Dios para su pueblo recordán-
dole y llamándole a vivir la Alianza sellada
con Dios. Es importante que cada persona
lleve su Biblia y si puede leer su cuaderno
y su lapicero.
Decorar el lugar con el título de la
convivencia. Se tendrá un buen Equipo
de Animación con un sonido adecuado y
que prepare canciones sobre los profetas
como: el Profeta; Tengo que gritar, Testigo
soy; Dios Ha Hablado y otros.
También, adornar el lugar con los nom-
bres de los profetas: Isaías, Jeremías, Eze-
quiel, Amós, Oseas, Daniel, Eliseo, Elías,
Joel, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías,
Malaquías, Juan Bautista y en el centro un letrero grande que diga JESU-
CRISTO. También se pueden colocar láminas y fotos de las injusticias en el
mundo de hoy.
Tener materiales como cartulinas, crayones, telas, vestidos y otros ma-
teriales que podrían utilizar los personajes para la representación de los
profetas.

Animación: Canto: Tu Palabra me Da Vida etc.

1. Llegada. Recibimiento. Un Equipo de acogida recibe y acomoda en su


comunidad a los que van llegando.

2. Canciones de animación, según el tema de los profetas.

3. Oración inicial: Se canta una invocación del Espíritu Santo. Luego se


concluye con esta oración:
116
La Historia de Salvación

Padre Bueno, tú que a través de los profetas del Antiguo Testamen-


to fuiste guiando a tu pueblo recordándole tu Alianza con ellos y de ellos
contigo te pedimos que envíes tu santo Espíritu sobre nosotros para
que conociendo su vida y su misión descubramos al gran profeta que
es Jesucristo y realicemos con El nuestra misión de pueblo de profetas
en medio de nuestro mundo de hoy. Por Jesús, tu Gran Profeta. Amén.

4. Introducción al día de hoy: Los profetas, voz de Dios para reiterar


su Alianza a su pueblo.

4.1. El día de hoy lo dedicaremos a conocer más a los profetas que el


Señor hizo surgir en medio de su pueblo. Pero, lo primero es que
compartamos sobre lo que ya sabemos de los profetas.

Iniciemos escuchando el relato de la vocación de los profetas Jeremías,


Isaías y Amós.

Lector 1: Jeremías 1,4-10


Canto: El Profeta.

Lector 2: Isaías 6, 1- 13
Canto: Testigo soy.

Lector 3: Amós 7, 10-17


Canto: Tú has venido a la orilla.

• ¿Qué es un profeta?
• ¿Qué hacían los profetas?
• ¿Qué es lo que distinguía a los profetas?
• Digan algunos nombres de los profetas que conocemos
• ¿Quién es nuestro gran Profeta a quien anunciaban los profetas?
• ¿Nosotros somos profetas? ¿Desde cuándo? ¿Cuándo?

4.2. Leamos despacio cada uno de estos puntos de la vida y misión


del profeta.

Mucha gente piensa que el profeta es un adivino del futuro, alguien


que anuncia el futuro. Pero, no es así. La palabra profeta en el idioma
griego quiere decir “uno que habla en lugar de otro”. Pero, en el idioma

117
La Historia de Salvación

hebreo, profeta quiere decir “llamado”. Por eso, el profeta es alguien


que habla en nombre de Dios, porque ha sido llamado, ha sido introdu-
cido en el proyecto de Dios (Am 3,7) y en adelante ve todo con la mirada
de Dios.
El profeta es esencialmente la «boca de Yahveh» (v. Jer. 15, 19; Is.
30,2), instrumento a través del cual Dios manifiesta a los hombres su pa-
labra. Lo mismo si anuncia el futuro que si realiza cualquier otro anuncio,
lo decisivo es que Dios mismo pone sus palabras en la boca del profeta
(Jer.1, 9; Éx. 4,12).
Ellos son los portavoces de Yahveh en medio de las circunstan-
cias en que les toca vivir, iluminando, denunciando, suscitando es-
peranza... Tienen conciencia de que su mensaje no proviene de sí
mismos, sino de que ellos son simple y escuetamente «la boca de
Yahveh», el instrumento a través del cual el Dios de la alianza no deja
de hablar a su pueblo.
El punto de partida de la misión del profeta es la llamada de Dios.
A diferencia de los falsos profetas, que hablan por iniciativa propia (Jer.
23,21) y por eso sólo dicen falsedades que extravían al pueblo (Jer,
23,32), el profeta auténtico surge por iniciativa de Yahveh.
Apoyados en esta iniciativa y llamada de Dios, los profetas claman
denunciando el culto hipócrita y formalista, la idolatría, las injusticias so-
ciales, el lujo, la corrupción de las costumbres. Defensores de los dere-
chos de Dios exigen fidelidad a la alianza y reclaman la conversión de
un pueblo reiteradamente infiel. Defienden los derechos de los pobres
porque la injusticia cometida con ellos ofende al mismo Yahveh.
Anuncian el juicio de Dios y amenazan con los castigos divinos, que
en realidad son consecuencia de los propios pecados del pueblo y de
los cuales, por otra parte, se sirve Yahveh para provocar la conversión y
reconducir al pueblo a sí mismo. Son portadores de la promesa de salva-
ción y restauración para el pueblo de Dios, cuando se abre sinceramente
a su Dios. Así van preparando el camino para la venida del Mesías.
La fidelidad al Señor y a la palabra recibida de Él les acarreará sufri-
mientos incontables. Jeremías será acusado de conspirar contra el rey y
conducido a prisión (Jer 20,2; 37,15-16); también Miqueas será encarce-
lado (1Re. 22,26-27).
La certeza de haber recibido un mensaje del Señor les impide callarlo
o disimularlo. Particularmente significativa es, conocida por sus propias
«confesiones», la «pasión» de Jeremías, el drama por él sufrido a causa
de su fidelidad a la palabra de Yahveh (Jer. 15,10-21; 20,7-13).

118
La Historia de Salvación

Heraldos de Dios, los profetas son luces encendidas en medio


de la historia. Arrojan en la aparente ambigüedad de los acontecimientos
la potente luz de Dios. Con su fe vigorosa en un Dios que actúa en la na-
turaleza y en la historia interpretan los sucesos contemporáneos.
Inspirados por el Espíritu, sacan también enseñanzas de los aconte-
cimientos de la historia pasada y proyectan la luz de Dios hacia el por-
venir. Así, se convierten en guías del pueblo de Dios, aunque a menudo
incomprendidos por sus contemporáneos.
Su enseñanza luminosa, el testimonio de su fe y su esperanza, su
energía indomable frente al pecado en cualquiera de sus formas... sigue
siendo una referencia fundamental también para nosotros cristianos.
Es interesante descubrir que los profetas descubren ese llamado de
Dios en la realidad que está aconteciendo, en lo que se está viviendo el pue-
blo. Por eso, no podemos entender lo que dice un profeta si no sabemos lo
que está pasando en ese momento que El habla en nombre de Dios.
A lo largo de la historia de la salvación los profetas han desempe-
ñado un papel fundamental. En la Antigua alianza ellos son un punto
de referencia decisivo para el pueblo de Dios en las épocas más difí-
ciles de su historia; se sitúan entre el siglo ocho y el siglo dos antes
de Cristo., aunque las figuras más representativas viven entre el siglo
siete y el siglo quinto antes de Cristo.
Como vimos en el último encuentro en el Reino del Norte la mayoría
de los reyes “tomaron el mal camino” e hicieron alianzas con los reyes
vecinos para satisfacer sus deseos de poder y de grandeza. Dios hizo
surgir los profetas para denunciar las injusticias e idolatrías. Elías y Eli-
seo, Amós y Óseas.
En el Reino del Sur también la mayoría de sus reyes hicieron el mal ante
los ojos de Dios, con excepción de Exequias y Josías quienes apoyaron a
los profetas que impulsaron una reforma religiosa y política. Los profetas
que más se distinguieron en el Reino del Sur fueron: Isaías, Miqueas, Jere-
mías, Habacuc y Sofonías entre otros. El profetismo del Antiguo Testamento
termina con Juan el Bautista quien preparó el camino para Jesucristo (Juan
1, 13-17) (Tomado de Julio Alonso Ampuero, La historia de la Salvación).

4.3. Oración:
Luego en plenario se pide que algunos compartan con todo el grupo
lo que les ha impresionado de estos textos. Se termina con una oración de
alabanza, acción de gracias y peticiones inspirados en esta reflexión sobre
los profetas. Se concluye con un canto.

5. Receso: 20 minutos.
119
La Historia de Salvación

6. Conozcamos y compartamos con los profetas.


En este momento, se le entregará a cada comunidad o a grupos de las
comunidades uno de los profetas para que conozca su nombre, el momen-
to histórico que le tocó vivir, su mensaje principal y las lecturas más signifi-
cativas. El orden de este estudio es el siguiente:
 Se lee la presentación de cada profeta
 Se contestan las preguntas después de leer las citas de cada pro-
feta.
 Luego, cada comunidad las presentará de modo artístico, ya sea
con canciones, dramas, poemas, dinámicas.

7. Isaías: 3 en uno.
Con el nombre de Isaías, que significa “Yahvé salva” o “Yahvé ayuda”,
se titula el libro profético más extenso de la Biblia. Según los estudiosos más
que un solo profeta fueron tres profetas que vivieron en tres momentos dife-
rentes desde el año 740 a 300 antes de Cristo como se puede notar en los te-
mas y en el lenguaje utiliza. Por eso, estudiaremos en 3 grupos este profeta.

Comunidad o grupo 1: Isaías 1-39.


Isaías hombre culto y de familia relevante de la casa de Judá ejerce su
ministerio en Jerusalén a partir del año 740. Su predicación arranca de una
fuerte experiencia de la santidad de Yahveh (Is. 6), que reclama también la
santidad de los creyentes, sobre todo en lo referente a la justicia y a la rec-
titud interior, sin las cuales el culto se reduce a unos cuantos ritos vacíos de
sentido (Is. 1, 10-23).
Isaías es además el profeta de la fe que exige depositar toda la con-
fianza en sólo Dios (Is. 26, 2-5; 30, 15) rechazando el apoyarse en alianzas
políticas que entrañan múltiples contactos religiosos que hacen peligrar la
pureza de la fe en Yahveh y que son inútiles (Is. 30, 1-5; 31, 1-3; 8, 12-13).
Predice también el castigo que vendría como consecuencia de los pe-
cados de Israel, pero también afirma poderosamente la perseverancia y la
fidelidad de algunos, el «resto de Israel» (Is. 10, 20-23). Finalmente son céle-
bres sus profecías mesiánicas, especialmente las del «libro del Emmanuel»
(7, 10-17; 9, 1-6; 11, 1-9).

• ¿Qué critica el profeta? (Isaías 1, 10-15; Isaías 3, 12-26; Isaías 10, 1-4?
• ¿A qué invita el profeta? (Isaías 1, 16-20; 26, 2-5; 30, 15)
• ¿Qué profecías de Isaías la vemos referidas a Jesús? (Isaías 7,
10-16; 9, 5-6; 2, 1-5)
• ¿Qué nos enseña este profeta?
120
La Historia de Salvación

Comunidad o grupo 2: Segundo Isaías /Deutero Isaías o el portador de


buenas noticias (Isaías 40-55)
Este profeta habría vivido en el exilio durante el reinado de Ciro del 553-
539 antes de Cristo. Su mensaje esencial es de consolación a su pueblo
desterrado y el anuncio de un Siervo del Señor que es valiente, inocente,
paciente, expía los pecados de otros y que salvará a su pueblo. Busca que
el pueblo desterrado descubra que su situación es similar a la que pasó el
pueblo en Egipto, pero Dios actuará a su favor y les hará volver a su patria
con una liberación mayor y más gloriosa que la del Éxodo.

• ¿Cómo se sentía el pueblo en este momento? (Isaías 41, 10 y


14-17; 42. 18-25; 48, 1-8; 49, 14)
• ¿Qué mensaje de esperanza y de consuelo da al pueblo abatido?
(Isaías 40, 1-11; 49, 15-19; 51, 11-17).
• ¿Cómo es el siervo de Yahvé que El hace surgir en medio de su
pueblo? (Isaías 50, 7-10; 50, 4-6; 53, 1-11)
• ¿Qué semejanzas encuentras entre este siervo de Yahvé y Jesu-
cristo?

Comunidad o grupo 3: El tercer Isaías o Trito-Isaías o el que levanta el


ánimo (Isaías 56-66)
Este grupo de profecías parecen pertenecer a varios profetas que si-
guiendo a su maestro realizan su misión desde el final del exilio y el tiempo
de restauración de Israel dirigida por Nehemías después de volver del des-
tierro. Al volver del destierro y no cumplirse de inmediato las promesas del
Profeta viene el desencanto, decae la fidelidad al Señor y se forman grupos
opuestos entre sí. A estos profetas les tocará mantener vivas las esperan-
zas, haciendo mirar hacia el futuro, hacia la futura Jerusalén y a su Mesías.

• ¿Cuál es la misión del profeta? (Isaías 61, 1-3)


• ¿Qué culto pide el Señor a su pueblo? (Isaías 56, 1-2; 58, 5-10?
• ¿Qué anuncia el profeta a su pueblo? (Isaías 60, 1-5; 61, 4-11;
62, 1-5; 65, 17-25)
• ¿Qué relación tienen estas profecías con Jesucristo?

Comunidad o grupo 4: Jeremías, el profeta sufriente


La época en que vive Jeremías, del 626 al 580 aC, es un momento trá-
gico para Judá. Babilonia surge como una gran potencia después de la
desaparición de Asiria y va dominando las tierras que encuentra a su paso.
Egipto teme la amenaza babilónica y procura utilizar a Judá como un tapón
121
La Historia de Salvación

que ayude a bloquear la invasión de Babilonia sobre su territorio. Judá es


un torbellino político. Y en esas circunstancias surge la voz del profeta Je-
remías, que ejerce su servicio en tiempos de Josías, Joaquín y Sedecías. A
pesar de que insistió en no aliarse con Egipto no se le hizo caso y tuvo que
ser testigo de la destrucción de Jerusalén por los babilonios.

• ¿Cuál es la situación del pueblo? (Jeremías 11, 6-8; 17, 1-6)


• ¿Qué denuncias hizo Jeremías? (Jeremías 22,13-23; 23,1-2 y
11-14; 25,3-11)
• ¿Cómo se sentía el profeta? (Jeremías 20,7-18
• ¿Qué anuncio de esperanza hizo Jeremías? (Jeremías 30,17-22;
31,31-34)
• ¿Qué podemos aprender de Jeremías los cristianos de hoy?

Comunidad o grupo 5: Oseas, el profeta del amor fiel.


Oseas predicó en el reino del Norte antes de la invasión asiria, durante
la segunda mitad del siglo ocho antes de Cristo. Era una época de bienestar
económico por el comercio y los impuestos pagados por los comerciantes
extranjeros. Pero, las culturas de los pueblos vecinos influían negativamente
en la moral y en el culto de los israelitas. Sus reyes y las clases poderosas
practicaban la idolatría, usaban el poder para enriquecerse oprimiendo y
abusando de los pobres.
Entonces, la Alianza con Dios hecha en el Sinaí pasó a segundo plano.
Esta alianza la presenta Oseas como un matrimonio y la idolatría como un
adulterio. Dios ordenó casarse con una prostituta y tuviera hijos con ella,
que le fue infiel. Sin embargo, Oseas permaneció con Gomer, para mostrar
la fidelidad de Dios, aunque el pueblo se haya vuelto infiel.

• ¿Cuál era la situación del pueblo? (Oseas 4, 1-5 y 11-14; 6, 8-12)


• ¿Qué manda el Señor al profeta y qué indican los nombres de
los hijos? (Oseas 1, 1-9 y 2, 1-3; 3, 1-5)
• ¿Cuál es la actitud del Señor hacia su pueblo? (Oseas 2,16-25;
Oseas 11, 1-11)
• ¿Qué tienen que ver estas profecías con Jesucristo? (Efesios 5,
21-32).

Comunidad o grupo 6: Amós el profeta campesino, el profeta de la jus-


ticia social.
Amós cuidaba ganado y cultivaba higueras cerca de Jerusalén y Dios
lo envió a profetizar al otro Reino, el del Norte que estaba en un momento
122
La Historia de Salvación

de progreso. Había un pequeño grupo enriquecido por la explotación en


el trabajo, en la tierra y en el comercio, que contrastaba con una multitud
empobrecida y despojada. Amós resistió fuertemente el lujo, la ambición, el
culto hipócrita y las injusticias de los poderosos a costa de los más pobres.
Profetiza la caída del Reino de Israel.

• ¿Cómo cuenta Amós su vocación? (Amós 7, 10-17)


• ¿Cuáles fueron las denuncias principales que hizo Amós? (Amós
5, 10-13; Amós 5, 21-25) Amós 6, 1-7; Amós 8, 4-7; Amós 4, 1-3).
• ¿Qué llamadas a la conversión les hizo? (Amós 5,14-15)
• ¿Qué le espera a ese pueblo? (Amós 8,1- -3 y 8-34)
• ¿Cuál es la promesa del Señor para el grupo fiel a El? (Amós
9,11-15)
• ¿Qué nos enseña este profeta a nosotros los cristianos?

8. Inicio de la presentación de los profetas: Algunas de las comunidades


o grupos presentan el profeta asignado. Se interrumpen las presentaciones
a la 1pm para la comida.

9. Comida – Receso.

10. Continuación de la Presentación de los profetas.

11. Meditación: Jesús, es el profeta por excelencia.

Se inicia este momento con esta pregunta:


• ¿Qué ha provocado en nosotros la vida y misión de los profetas?
• Luego se lee: Hebreos 1, 1-4.
• Se tiene la siguiente meditación.

En los últimos siglos del judaísmo desaparecen los pro-


fetas; el Salmo 74,9 lamenta este hecho (cfr. Lam. 2,9; Sal.
77,9). Sin embargo, los judíos de la época del Nuevo Testa-
mento esperan la llegada de un profeta, del gran profeta de los últimos
tiempos anunciado por Moisés (Dt. 18,15-18).
De hecho Juan Bautista fue saludado con entusiasmo por el pueblo
judío como profeta (Mt. 11,9). También la predicación de Jesús produjo
un fuerte impacto y fue considerado como profeta (Lc. 7,16; 24,19), más
aún, como el profeta esperado, el que tenía que venir en los últimos tiem-
pos (Jn. 5,14; 7,40).

123
La Historia de Salvación

En muchos aspectos Jesús actúa como un profeta: como ellos de-


nuncia los pecados, llama a la conversión y anuncia el Reino de Dios,
como ellos es perseguido y rechazado por su pueblo... Jesús mismo
expresa su conciencia de ser profeta (Lc. 13,33), pero a la vez se con-
sidera superior a todos los profetas (ver, por ejemplo, en la parábola de
los viñadores homicidas el contraste entre «los siervos» y «el hijo»: Mt.
21,33-41) y manifiesta que ha venido a dar perfección y cumplimiento a
lo enseñado por los antiguos profetas (Mt. 5,17).
En realidad, Jesús es «más que profeta», pues no sólo transmite las
palabras de Dios, sino que Él mismo es la Palabra personal del Padre (Jn.
1,1-18); mientras que antes Dios había hablado en diversas ocasiones y
por diversos medios a través de los profetas, ahora, en los últimos tiem-
pos, ha hablado en el Hijo (Heb. 1,1-2).
En el Nuevo Testamento encontramos testimonios de la existencia
del carisma de profecía en la Iglesia primitiva (Hech. 11, 17ss; 13, 1; 21,
9-11; 1Cor. 13, 8; 14, 1-5). Pero lo más interesante es que la novedad
traída por Cristo ha hecho que todos los cristianos sean profetas: el día
de Pentecostés Pedro constata (Hech. 2, 14-21) que se ha cumplido la
profecía de Joel («Derramaré mi Espíritu sobre toda carne y profetizarán
sus hijos y sus hijas»: Jl. 3, 1-2). Se ha cumplido el deseo de Moisés
(“¡ojalá todo el pueblo de Dios fuera profeta!”: Núm. 11, 29): la Iglesia es
un pueblo profético.
Así nos lo recuerda el Concilio Vaticano II cuando dice:
“El Pueblo Santo de Dios participa también de la función profética
de Cristo, difundiendo su testimonio vivo, sobre todo con la vida de fe y
caridad, y ofreciendo a Dios el sacrificio de alabanza, que es fruto de los
labios que confiesan su nombre” (Lumen Gentium 12). “Los cristianos
que están incorporados a Cristo por el bautismo, que forman el pueblo
de Dios y participan de las funciones de Cristo; sacerdote, profeta y rey.
Ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano
en la Iglesia y en el mundo. (Lumen Gentium 31.).
Y Puebla nos lo dice de esta manera, hablando de los laicos: son
“hombres de la Iglesia en el corazón del mundo, y hombres del mundo
en el corazón de la Iglesia” (Puebla 786).
Sólo resta que cada uno de sus miembros actúe y ejercite ese don y
esa misión profética en la docilidad al Espíritu; esto es lo que han realiza-
do de manera eminente los santos, que al estar abiertos a la acción y al
impulso del Espíritu han sido instrumento de renovación en la Iglesia en
cada una de sus épocas.

124
La Historia de Salvación

Un testimonio vivo lo tenemos en Fray Antón de Montesinos. El


predicó el 21 de diciembre 1511 el famoso sermón de Adviento en nombre
de los dominicos de su comunidad. El denunció el tratamiento injusto que
recibían los indios por los españoles de su tiempo.
El les dijo: “Para dárselo a conocer me he subido aquí, yo que soy
voz de Cristo en el desierto de esta isla… Esta voz, que todos están en
pecado mortal y en él viven y mueren, por la crueldad y tiranía que usan
con estas inocentes gentes. Digan, ¿con qué derecho y con qué justicia
tienen en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios?”
Animémonos a realizar nuestra vocación profética de modo que con
nuestras palabras, testimonio y actividad contribuyamos a la transforma-
ción de las realidades y la creación de estructuras justas según los criterios
del Evangelio. (Ver Aparecida 209-210).

12. Revisión de vida por comunidades: Cada comunidad se reúne para


hacer su revisión de vida mensual mirando cómo realiza su vocación de
ser profeta denunciando el mal y anunciando el Reino de Dios.

Se sigue este orden:


• Invocación del Espíritu Santo.
• Luego se hace esta pregunta a la que responde cada uno: ¿En qué y
cómo he sido profeta del Señor en mi familia, en mi sector, en mi trabajo
y donde quiera que yo me muevo? ¿Cuándo he denunciado el mal y
anunciado el Reino de Dios? ¿Me he quedado callado ante las cosas
malas? ¿He propuesto el plan de Dios y su ley de amor a los demás?
• Luego se hace esta pregunta y cada uno la va contestando:
¿Qué deberíamos denunciar en el sector que vivimos? Planificar
algo concreto como: convocar una reunión, hacer afiches, hacer una
marcha o una oración en que se invita a los vecinos etc.
• Después se contesta esta pregunta: ¿Cómo me he sentido en la
comunidad desde la última convivencia? Siempre se habla con
nombres y apellidos tanto cuando se trata de sentimientos positivos
o negativos.
• Se hace una oración final y se dan el abrazo de la paz.
• Tarea: Leer un libro entero de uno de los profetas y descubrir: ¿Cuáles
son los denuncias y anuncios del profeta? ¿Cuál fue la experiencia
de Dios que él vivió?

13. Momento final: Todas las comunidades se reúnen. Se dan los avisos
y se tiene una oración final.

125
La Historia de Salvación

Vigesimoprimer Encuentro:

El Exilio a Babilonia, purificación


de la infidelidad a la Alianza
Orientaciones para este tema:
El objetivo de nuestro
tema es contemplar la dura
experiencia del destierro a Babilonia
como una oportunidad de purificación
de la infidelidad del pueblo de la Alian-
za, del fortalecimiento de su fe y el reco-
nocimiento de la misericordia de Dios
en los tiempos fuertes y en la vivencia
de la esperanza de parte de quienes permanecen fieles a Dios. Se pueden
colocar ramos secos y ramas verdes. Se puede colocar paños de luto y do-
lor. Cantos posibles: A Tí levanto mis ojos; el auxilio me viene del Señor.

1. Invocación del Espíritu Santo


Un miembro del grupo pide la presencia del Espíritu Santo para expe-
rimentar la vivencia del Pueblo de Dios en el destierro. Se puede rezar el
Salmo 137 (136).

2. Para empezar: Recordemos los hechos

Uno del Equipo:


Como ya hemos visto en los encuentros anteriores como fruto del peca-
do, es decir, del abandono de la Alianza con Dios, el reino único se dividió
en dos: el reino de Israel y el reino de Judá. A los pocos años el reino de
Israel fue derrotado y conquistado por Asiría. El reino de Judá siguió sólo
por 200 años más ya que también fue destruido por Babilonia.
Recordemos que en el reinado de Ezequías (2 Reyes 18, 1-3) hubo la in-
vasión de Senaquerib y Judá fue dominado por Asiría. Con la excepción de
Josías (2 Reyes 22 y 23) que hizo una reforma de breve duración los reyes
de Judá llevaron al pueblo a un camino de corrupción, injusticia e idolatría.
(Ver lista de ellos en el libro 2 Reyes (2 Reyes 21, 1-4; 23, 31-32; 24, 8-9).
En el reino de Joaquín, ocurrió el primer exilio de las elites del pueblo;
jefes y notables del país y a los técnicos y artesanos. Al caer la ciudad,
el destierro fue más general aunque dejaron a algunos pobres para servir
como esclavos para trabajar en la tierra.
126
La Historia de Salvación

El pueblo ha perdido todo lo que constituía su vida:


• La tierra – Para los judíos, la tierra prometida era el resultado de la fe
de Abraham, el éxodo de Moisés y la conquista de Josué. La tierra
era más que un lugar para vivir. Era la prueba de su posición favo-
recida y su alianza con su Dios.
• El rey – El rey era la garantía de la unidad del pueblo y su repre-
sentante ante Dios. Sin él, ellos no tenían un punto de unión como
pueblo
• El templo – Desde el tiempo de Salomón, que lo construyó, el tem-
plo era el centro de culto de Yahvéh, su Dios.

Ellos pensaban que hasta habían perdido incluso a su Dios, porque en


ese tiempo se creía que cuando un pueblo era vencido por otro era porque
el dios del triunfador había derrotado al dios del pueblo vencido. Por eso
ellos sentían que Yahvéh los había abandonado y se había dejado derrotar
del dios de Babilonia. Entonces, no podían poner su fe en un dios vencido.
Por eso, el pueblo de Dios en Babilonia sufrió un choque psicológico
y moral terrible ya que se quedaron sin tierra, sin rey y sin templo. Es un
pueblo cautivo y en el exilio. Sus sufrimientos eran muchos (Salmo 137) “al
borde de los canales que pasaron por Babilonia”.
Poco a poco se acostumbraron a su destierro y muchos adoptaron la
cultura de Babilonia con mucha facilidad. Pero, un grupo permaneció fiel a
su fe y a su cultura.
Sería bueno ahora compartir nuestros momentos de crisis, de destie-
rro, de oscuridad. Respondamos estas preguntas:
• ¿Hay tiempos en nuestra historia como pueblo que hemos sufrido
mucho y nos ha parecido que Dios nos ha abandonado?
• ¿Has tenido experiencia de un tiempo de crisis, de oscuridad
que te hacía pensar que no tenías esperanza y que Dios se había
apartado de ti? ¿Cómo saliste de esa situación? ¿Quién te ayudó
a salir de esa pena? ¿De qué te sirvió?

3. Dios hace un milagro: del mal del destierro Dios hace brotar un
pueblo fiel y renovado

Otro/a del Equipo:


Como ya dijimos el pueblo estaba lleno de tristeza y cundía el
desaliento: «Andan diciendo -toda la casa de Israel-: se han secado nues-
tros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para
nosotros» (Ez. 37,11).

127
La Historia de Salvación

Sin embargo, esta gran crisis va a ser la ocasión de una profunda reno-
vación en el pueblo de Israel. Al desaparecer sus seguridades humanas y
quedar derribado su orgullo nacional, los israelitas se vuelven a Yahveh. El
gran milagro del destierro es que esta catástrofe, en lugar de ser la ruina de
la fe de Israel, provoca una exaltación de esa misma fe y la purifica.
Providencialmente, Dios mismo hace surgir unos guías que orienten
al pueblo en estas circunstancias tan difíciles. Entre ellos se destacan los
profetas, que ayudan una vez más a leer e interpretar los acontecimientos
desde la fe:

Uno/a del Equipo:


+ Jeremías. Aunque no fue deportado a Babilonia, él fue el primer guía
religioso de los exiliados: les escribe desde Jerusalén después de la pri-
mera deportación invitándoles a escuchar la palabra de Yahveh sin hacerse
ilusiones acerca de una liberación inminente (Jer 29). Los grandes temas de
su predicación (conversión, esperanza, nueva alianza, religión interior) serán
meditados por los exiliados (los mismos que antes le habían rechazado).

Otra/o del Equipo


+ Ezequiel. Sacerdote -como Jeremías- fue conducido a Babilonia en el 598
con el primer grupo de exiliados. Comienza anunciando la ruina de Jerusalén
como castigo a las faltas de Israel (Ez. 4-12), pero tras la desolación de la
ciudad en el 587 se convierte en el profeta de la esperanza. Durante más de
20 años reanimó la fe y la esperanza de sus compatriotas, infundiéndoles
la certeza de que Yahveh salvaría a su pueblo para santificar su nombre y
manifestar su gloria (Ez. 36,22-25).
Particularmente impresionante es la visión de los huesos secos, en que
profetiza una auténtica resurrección de Israel (Ez. 37,1-14). Como Jeremías,
anuncia una alianza nueva en la que Dios mismo purificará y renovará los
corazones (Ez. 36,25-28).

Otro/a del Equipo:


+ Segundo Isaías. Este lejano discípulo de Isaías anuncia el consuelo a
Israel (Is. 40,1-2). Ante las victorias de Ciro sobre los pueblos de oriente, el
segundo Isaías las presenta como el instrumento del que Dios se servirá para
realizar su designio (Is. 41,1-4; 45,1-6.12-13) y liberar a su pueblo como en
un nuevo éxodo (Is. 40,3; 43,16 19).
Este profeta -tan cercano al Nuevo Testamento- presenta también unas
perspectivas universalistas: a la comunidad de exiliados encerrados en sí
mismos les habla de un Dios que ofrece la salvación a todos los hombres
(Is. 45, 20-22).
128
La Historia de Salvación

Finalmente anuncia a un misterioso «Siervo de Yahveh» (Is. 42,1-7; 49,1-6;


50,4-9; 52,13-53,12), un justo que sufre y expía los pecados de los demás,
sucediendo tras su muerte una glorificación y una grandiosa fecundidad
espiritual.
Además de la ayuda de los profetas está también la de los sacerdotes. Y
además al marchar al destierro los exiliados llevan consigo la ley divina, las
antiguas tradiciones de la historia del pueblo escogido, las profecías y los
primeros salmos recopilados; es la palabra de Yahveh que les va a acompa-
ñar en su aflicción y ellos ahora están en mejor disposición de espíritu para
escucharla.
Estos hacen que el pueblo repase sus tradiciones para descubrir en ellas
un fundamento a su esperanza. Juntos, inventarán así una nueva forma más
espiritual, de vivir su fe. ¿No hay ya templo ni sacrificios? ¡Pues se reunirán
el sábado para celebrar a Dios y meditar su palabra! ¿No hay ya rey? ¡Pues
Dios será el único verdadero rey de Israel! ¿No hay ya tierra? ¡Pues la circun-
cisión en la carne dibujará un reino de dimensiones espirituales!...Así, en el
destierro, se inaugurará lo que se llama el Judaísmo, es decir, una forma de
vivir la religión judía que será la del tiempo de Jesús y la del nuestro. (Para.
Leer el Antiguo Testamento p. 64).

Leamos Ezequiel 37, 1-14 y Ezequiel 36, 24-28

Compartamos: ¿Qué indican estos huesos secos? ¿En qué estamos secos
como personas y como pueblo ¿cuál es la esperanza que Dios quiere dar
a su pueblo a través de este anuncio del Profeta? ¿Qué enseñanza le da el
Señor a su pueblo con esta dura experiencia del destierro? ¿Qué podemos
aprender nosotros para nuestra vida de esta experiencia del destierro?

Para profundizar leamos juntos esta reflexión:

He aquí, pues, lo que el pueblo de Dios aprende de los aconte-


cimientos del exilio:

a) En primer lugar, es la ocasión para un profundo examen de con-


ciencia. En él Israel reconoce ante todo que ha pecado, que ha falla-
do a su Señor, que ha sido infiel a la alianza. Y ahora entiende que el
exilio es la consecuencia inevitable de sus pecados, que las innume-
rables infidelidades a la alianza estaban exigiendo una purificación
(Jer. 3,25).

129
La Historia de Salvación

Este examen de conciencia -que aparece reflejado, por ejemplo, en


el libro de las Lamentaciones y en la última redacción de los libros de
los Reyes- les conduce al arrepentimiento.

b) A pesar del castigo merecido, Dios no abandona a su pueblo. En


una impresionante visión Ezequiel contempla cómo la gloria de
Yahveh abandona el templo y va a instalarse en el lugar donde moran
los desterrados (comparar Ez. 10,18ss con 11,16). En cierto modo
Yahveh se ha desterrado con los desterrados. Y esta nueva presencia
-sin templo visible- de Yahveh en medio de su pueblo es la garantía y
fundamento de su esperanza para el futuro.

c) Por eso el exilio se convierte en un tiempo precioso de purificación.


El pueblo de Israel es llevado de nuevo al desierto -según la termino-
logía de los profetas: Os. 2,16, al lugar donde se carece de todo y el
hombre es purificado. En consecuencia Dios le retira esos dones -la
tierra, el templo... todo- para que vuelvan al autor de ellos que es El.
Así el exilio es un tiempo de purificación que conduce al pueblo a una
religión más auténtica, a una piedad más sincera, a una fe más viva,
a una conversión más interior. En definitiva, el exilio formaba parte
del plan de Dios, que de los males sabe sacar bienes inmensamente
mayores.

d) El exilio da un más profundo conocimiento del corazón del hom-


bre y del corazón de Dios. Por un lado, el fracaso de la primera
alianza -con las repetidas y continuas infidelidades- pone de relieve
la dureza del corazón humano y su obstinación en el mal.
Es la experiencia de un pueblo en que todos son «sabios para lo malo
e ignorantes para el bien» (Jer. 4,22) lo que conduce al clamor humil-
de: «Conviértenos a tí oh Yahveh, y nos convertiremos» (Lam. 5,21):
sólo Dios puede cambiar el corazón del hombre.
Por otro lado, en medio del fracaso y la impotencia del pueblo Dios
va a manifestar más esplendorosamente aquello de lo que es ca-
paz realizando un nuevo éxodo con prodigios que eclipsarán los del
primer éxodo (Is. 43,16-21), creando algo enteramente nuevo (Is.
65,17), realizando una auténtica resurrección de su pueblo (Ez.37,1-
14), estableciendo una nueva alianza que consistirá en el perdón de
los pecados, en el verdadero conocimiento de Dios y en el don de un
corazón nuevo y de un espíritu nuevo -el Espíritu mismo de Dios- que

130
La Historia de Salvación

transformará al hombre por dentro y le dará la fuerza para adherir-


se a la voluntad de Dios (Jer.31,31-34; Ez.36,25-28).

e) Esta experiencia les hace entender también el valor positivo del su-
frimiento. Dios se manifiesta como misericordioso, pues «no quiere
la muerte del malvado, sino que se convierta de su conducta y viva»
(Ez. 18,23.32; 33,11); pero esta misericordia, para ser eficaz, necesita
usar la amarga medicina del sufrimiento: como la plata y el oro nece-
sitan pasar por fuego para desechar la escoria, Israel necesita pasar
por el crisol del sufrimiento para ser purificado y renovado (Ez. 22,17-
22; Is. 48,10); así Israel aprenderá que «Yahveh reprende a aquel que
ama, como un padre al hijo querido» (Prov. 3,12).
Más aún, los cánticos del Siervo ya mencionados apuntan a un su-
frimiento redentor: el Israel purificado va a convertirse, precisamente
en virtud de su sufrimiento, en instrumento de salvación para muche-
dumbres; así el pueblo de la antigua alianza atisba la eficacia y fecun-
didad del dolor, que alcanzará su pleno cumplimiento en el sacrificio
de Cristo.

f) Finalmente, al contacto con otros pueblos Israel descubre la mi-


sión universal de su vocación; frente al particularismo y nacio-
nalismo en que se había encerrado, ahora va comprendiendo que
si han sido objeto de una predilección especial de Dios, que les
ha manifestado su voluntad y sus planes, es para que estos do-
nes los transmitan y comuniquen a otros pueblos (Is. 45,18-23;
42,10-12); así serán convertidos en «luz de las gentes» (Is. 42,6).

La experiencia del exilio y nosotros:


También nos enseña a nosotros, en primer lugar, a conocer más la
misericordia de Dios, que sabe sacar bienes incluso de los males:
«sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le
aman» (Rom. 8,28) y «donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia»
(Rom. 5,20).
Para nosotros, cristianos, a la luz de la cruz de Cristo se hace más
patente el valor salvífico del sufrimiento. Si ya el salmista podía afir-
mar: «me estuvo bien el sufrir, así aprendí tus justos mandamientos» (Sal.
119,71.67) mucho más podemos decirlo nosotros con San Pablo: «me
alegro de sufrir por ustedes; así completo lo que en mi carne falta a la
pasión de Cristo en favor de su Cuerpo que es la Iglesia» (Col. 1,24).

131
La Historia de Salvación

También, para nosotros -como Iglesia y como individuos- se repite


la tentación del pueblo de Israel de buscar seguridades en lo humano
(estado, leyes, instituciones, privilegios, dinero, sabiduría, prestigio, me-
dios, etc.) en vez de confiar y apoyarnos exclusivamente en Dios.
Cuando se cae en esa tentación Dios no tiene más remedio -por-
que quiere nuestro verdadero bien- que retirarnos esas seguridades
falsas y esos apoyos inconsistentes.
Es entonces cuando vienen las crisis -a nivel personal o comunitario-;
toda crisis indica que había una falsa seguridad y que ésta ha caído, y
por eso toda crisis es una ocasión de gracia, una oportunidad de cimen-
tar realmente nuestra vida en Dios y sólo en Él.
Para apoyarse verdaderamente en Dios es necesario experimentar
que todo lo demás se hunde, que es inconsistente y no da fundamento
sólido a la vida del hombre.
(Tomado de Julio Alonso Ampuero, Historia de la Salvación).

4. Contemplemos al Señor, que nos purifica del mal para nuestro bien

a) Oremos: Se coloca el grupo en círculo. A cada participante se


le entrega una rama seca. Contempla esta rama seca. Mírate por
dentro y mira a nuestro pueblo. Descubre que esta rama está seca
porque se ha desprendido de su tronco. Exprésale en voz alta al
Señor tu situación interior, o familiar, o de la sociedad.
Pídele al Señor que te purifique y te llene de su misericordia. Pídele
que el sufrimiento tuyo o de tu pueblo se convierta en camino de
salvación para ti y para los demás.
Luego se pasa una rama verde y viva. Da gracias al Señor porque te
revive y nos renueva como pueblo. Alábalo por su cercanía aunque
no se sienta, por su misericordia y por la posibilidad de descubrir su
gracia en medio de la noche de nuestras vidas. Al terminar todos co-
locan los ramos en un florero para formar un adorno nuevo y bonito.

b) Contemplación: Hacemos 10 minutos de silencio para contemplar


a Dios, que del mal saca bien; que del sufrimiento hace brotar vida y
salvación y quien siempre nos acompaña en tiempos difíciles. Deja
que te renueve y nos renueve como su pueblo y nos haga crecer en
la esperanza. Deja que El renueve su Alianza con nosotros.

c) Compartamos: ¿Cómo te has sentido en este encuentro? ¿Qué te ha


creado alegría y esperanza de cara al futuro? ¿Qué tengo que hacer
para vivir en fe y esperanza en tiempos difíciles?

132
La Historia de Salvación

d) Compromiso: Animar a personas o grupos que se sienten desalenta-


dos y desanimados como hicieron Ezequiel y los otros profetas. Lee
con ellos Ezequiel 37, 1-14.

e) Tarea: Leer Isaías 40-55 y llenar este cuadro:

Descripción de los
Características del Misión del Siervo de
sufrimientos delSiervo
Siervo de Yahvé Yahvé
de Yahvé

133
La Historia de Salvación

Vigesimosegundo Encuentro:

La reconstrucción del Templo y de la ciudad,


signos de la continuidad de la Alianza
Orientaciones para este encuentro:
El objetivo de este
encuentro es apreciar
la presencia de Dios con su
pueblo en sus intentos de vivir la
Alianza, el cumplimiento de sus
promesas y la continuación de
su proyecto de salvación.
Se puede decorar el lugar
de reunión con una Biblia pues-
ta en un lugar destacado ador-
nada con flores y luces. O se
puede colocar un manuscrito enrollado, signo del Libro de la Ley, que fue el
fundamento de la reconstrucción de Jerusalén.
Cantos posibles: ¡Que alegría cuando me dijeron! (Salmo 121); A Ti
levanto mis ojos, (Salmo 122), En Dios pongo mi esperanza (Salmo 129);
Caminaré en presencia del Señor (141); Tu Palabra me da vida…

1. Invocación del Espíritu Santo


Se puede entonar algún himno del Espíritu que hable del poder de Dios.
Se reza el Salmo 126 (127).

2. Volvamos con el pueblo fiel a reconstruir a Jerusalén


Como ya habíamos indicado en el pasado encuentro un gru-
po del pueblo de Judá en Palestina siguió siendo fiel al Señor y
con ellos El fue preparando cuidadosamente un «resto de Israel» que cuan-
do regresara a Palestina fuera portador de una fe más profunda y de una
religión más espiritual. El exilio, que parecía una desgracia irreparable, se
ha convertido en una gracia incalculable, que llevará hacia la plenitud que
acontecerá en la persona de Cristo.
Para vivir esta experiencia vamos a realizar el camino de regreso junto
al pueblo fiel, siguiendo la ruta de los reconstructores.
(El que guía va dirigiendo la caminata indicando el título de cada paso y lo
que le toca hacer al grupo).

134
La Historia de Salvación

Pongámonos en camino: El Edicto de Ciro.


(Todos de pie)

Uno/a del grupo:


Para entender todo esto, veamos los acontecimientos de este periodo
que comprende desde el 537 hasta el 333 a.C. Cuando Ciro, el rey persa
triunfó sobre el ejército de Babilonia en el 539 antes de Cristo, al siguiente
año, el 1538 dio un decreto con el cual permitía a los judíos regresar a Judá
y reconstruir el templo y su ciudad. Escuchemos el decreto.

Uno vestido como mensajero lee: Esdras 1,1-4.


(Aplausos, gritos de alegría, gritos de libertad)

Segundo paso: El primer grupo de salida: Sebasar y el pequeño grupo fiel

Otro del grupo:


Muchos de los judíos se quedaron en Babilonia ya que estaban bien es-
tablecidos allá y estaban ya hechos al lugar con tierras y posesiones. Pero
un resto del pueblo fiel al Señor, “todos aquellos cuyo espíritu había desper-
tado Dios se dispusieron a subir a Jerusalén para reconstruir el Templo de
Jerusalén” (Esdras 1,5). El regreso a su tierra fue hecho poco a poco a lo
largo de un siglo que duró la reconstrucción civil y religiosa.

Leamos: Esdras 1.8-11


(Todos salen cantando: ¡Que alegría cuando me dijeron!)

Llegada a Jerusalén
El primer grupo llegó hacia el 538 antes de Cristo encabezados por Se-
basar, miembro de la familia real de Sebasar Lo que encontraron era una
ciudad en ruinas sin templo y sin una organización política. Entonces, Jo-
sué y Zorobabel comenzaron la obra diez y ocho años después del regreso
(2 Reyes 25,27-30).

Leamos: Esdras 3, 8-13.

(Todos comienzan a moverse de un lado al otro haciendo mímicas


de reconstrucción y cantando el salmo 136 (135).

Los problemas llegan y surge el desaliento.


Los samaritanos se opusieron a la construcción del Templo y crearon
dificultades que impidieron la construcción.

135
La Historia de Salvación

Leamos: Esdras 4, 1-5 y 17-24.


(Unos y unas grupo ataca a los otros del grupo y le impiden seguir
el trabajo)

Los profetas en acción


(Aparecen 2 hombres representando a Ageo y Zacarías)
Sólo bajo el impulso de los profetas Ageo (520) y Zacarías (520-518) se
culmina dicha reconstrucción. Por otra parte, Zacarías centra la promesa
sobre el Sumo Sacerdote Josué dando predominio a la dimensión religiosa
sobre la político-nacional.

Leamos: Esdras 5, 1-2 y 16.


(Los que hacen de profetas animan al pueblo)

La Dedicación del Templo


En 515 antes de Cristo el templo se terminó de reconstruir y fue dedica-
do al Señor con una gran fiesta. Ese año los judíos celebraron la Pascua por
primera vez después de setenta años de exilio.

Leamos: Esdras 6, 14-22.


(Todo el grupo hace fiesta, alaban al Señor y danzan con alegría)

Llegan Esdras y Nehemías a Jerusalén


(Aparece uno que hace de Esdras y otro de Nehemías)
Después de los 50 años de la reconstrucción del Templo Dios envía a
Esdras para que renueve la fe del pueblo. El era sacerdote y muy conoce-
dor de la Ley de Dios y fue encargado por el rey persa Artajerjes para averi-
guar cómo iban las cosas en Judea.
Allí se dedicó a enseñar al pueblo la ley de Dios e introdujo reformas
religiosas y civiles para asegurar que estaban cumpliendo las leyes de Dios.
Se convirtió en el líder de la comunidad. Esdras puso como eje de la re-
construcción a la ley (Nehemías 8) La ley puede llegar mucho más fácil a
donde están los judíos que los judíos al templo.
Así se empezó a formar el judaísmo como religión basado en la expe-
riencia del destierro, basada en la Palabra, el culto y la ley.
Más tarde llegó Nehemías. El era el copero del rey, y, por lo tanto,
ocupaba una posición importante, pidió permiso para regresar a su patria,
porque recibió la noticia de que los muros de Jerusalén estaban en ruinas
a pesar de que los primeros judíos tenían cien años de haber llegado a su
patria. La ciudad estaba desprotegida de sus enemigos y él quería proteger-
136
La Historia de Salvación

la. Llegó el 445 antes de Cristo, con autorización del rey para emplear los
recursos del imperio y con una custodia armada.
Tuvo muchas oposiciones pero cumplió con su meta de reconstruir las
murallas, símbolo de unidad y garantía de paz. Como gobernador de su
patria promovió reformas económicas y sociales y con el apoyo de Esdras
renovó la alianza.

Leamos: Esdras 7, 1-10. Nehemías 2,1-11 y 6,15-16.


(Todo el grupo aplaude y vitorea a Esdras y Nehemías)

Los cuatro valores que movieron al pueblo


(4 llevan un letrero con cada uno de los valores y los levanta cuando se
mencionen)

Como hemos visto este tiempo fue una época de reconstrucción en el


que se integraron un sistema de valores basado en la experiencia espiritual
del destierro aplicada a la nueva realidad y que se fundamenta en cuatro
elementos:
• Jerusalén recupera su valor de Ciudad de David, ciudad santa y
mesiánica
• El templo reconstruido, símbolo de la presencia permanente de
Dios en su pueblo, retoma su importancia
• La asamblea reunida en el culto a Dios se convierte en el centro de
la identidad del pueblo, espacio de reafirmación de ser del pueblo
de Dios.
• La Ley como Palabra de Dios adquiere un lugar central en las
celebraciones cultuales y un papel vivificante del pueblo. La renova-
ción de la Alianza fue vista como el cumplimiento de las promesas
de los profetas antes y después del destierro. Fue una época de
nueva esperanza, pues el pueblo había reconocido sus pecados y
emprendido su camino a la conversión y a la fidelidad a Dios.

Contemplemos al Señor que libera a su pueblo y renueva su Alianza

a) Oremos: Se lee despacio el texto de Nehemías 8, 1-6. Luego se


canta: Tu Palabra me da vida… Después se invita a que cada uno
renueve su alianza con el Señor y todo el grupo responde Amén,
Amén, Amén. Todos al final nos postramos en tierra y adoramos al
Señor diciéndole: Amén, Amén, Amén y Gloria al Padre, y al Hijo y
al Espíritu Santo. Amén, Amén, Amén.
137
La Historia de Salvación

b) Contemplemos al Señor: Durante 10 minutos en silencio contemple-


mos al Señor que libera a su pueblo y lo hace renovarse y reconstruir-
se. Miremos a nuestro pueblo que necesita reconstrucción espiritual
y material. Mirémonos a nosotros para ver en qué necesitamos ser
reconstruidos por el Señor.

c) Compartamos nuestra experiencia: ¿Qué hemos aprendido de esta


experiencia del pueblo de Israel? ¿Qué nos presenta para nuestras
vidas esta experiencia? ¿Qué aprendemos para la renovación de
nuestro pueblo?

d) Compromiso: Se puede poner la hora de cada día cuando va a leer


y estudiar la Biblia y orar con ella.

e) Tarea: Leer el libro de Esdras o de Nehemías.

138
La Historia de Salvación

Vigesimotercer Encuentro:

El pueblo lucha por ser fiel


a la Alianza con Dios
Orientaciones para este encuentro:
El objetivo de este en-
cuentro es explorar la influen-
cia de la cultura en la fe. Se puede colo-
car un letrero grande que diga FE y se
preparan palmas como signo de victo-
ria de la fe. Cantos posibles sobre la fe:
La caravana; Hay fuerza en Jesús.

1. Invocación del Espíritu Santo


Nos ponemos en la presencia de
Dios para que abra nuestra mente y co-
razón a esta palabra. Que nos revele su mensaje, que nos hable de El y
nosotros le conozcamos y, al mismo tiempo, conozcamos su voluntad. Que
su Espíritu Santo ilumine, disponga, fecunde, prepare nuestro interior para
que seamos capaces de luchar como los Macabeos para ser fieles al Señor.
Ven Espíritu Santo.

2. Para comenzar: Otra vez llega la opresión y la lucha por ser


fieles a la Alianza

Uno del Equipo hace esta presentación de los hechos:


Como ya hemos visto en el encuentro pasado estaba bajo el poder
persa. Pero también al imperio persa le llegaría su fin con la conquista re-
lámpago de Alejandro Magno (340-326), quien constituye el Imperio Griego.
Pero, a los diez años, cuando muere Alejandro Magno le deja su impe-
rio a su hijo Alejandro. Como éste era muy joven sus cuatro generales se
dividieron entre ellos el Imperio. Tolomeo y Seleuco se disputaron el poder
sobre Israel.
Tolomeo heredó Egipto y luego a Asia que incluía a Israel. Los tolomeos
respetan la autonomía religiosa de Israel como había hecho Alejandro.
Pero, los de Seleuco peleaban con los tolomeos quienes querían con-
quistar a Israel por su condición de lugar de paso. Así pasó que después
de un siglo de pacífico dominio egipcio, Judá queda bajo el control de los
seléucidas de Siria.
139
La Historia de Salvación

Estos seléucidas se proponen imponer el humanismo griego, que valo-


raba el ser humano por encima de Dios. Era como decir que sus costum-
bres y su Dios no valían y que la verdadera religión y las buenas costum-
bres venían de Grecia.
Esto trajo fuertes conflictos religiosos y culturales, que llegaron a su
momento más difícil en el reinado de Antíoco IV Epífanes quien reconstruyó
a Jerusalén al estilo de una ciudad griega; prohibió cumplir la ley, circunci-
darse, guardar el sábado y otras observancias de la ley.
Todavía peor, necesitado, de recursos económicos, saquea el templo
de Jerusalén llevándose sus tesoros y objetos sagrados Más aún colocó la
imagen de Zeus – dios griego – en el templo de los judíos.
Esto creó un enfrentamiento entre la comunidad judía y la cultura griega
que llevó al martirio a muchos de ellos que prefirieron la muerte antes que
traicionar sus creencias en Dios.
Se inició una la rebelión armada encabezada por los Macabeos. Mata-
tías era el padre de los Macabeos, que junto a sus cinco hijos: Judas, Juan,
Simón, Eleazar y Jonatan se levantaron e hicieron la guerra a Antíoco. Poco
a poco se fueron uniendo otros grupos de gente valiente y piadosa, por
ejemplo los Assidín (de aquí saldrán los fariseos y esenios). Hubo mucha
represión y martirio, era una lucha desigual pero la mística y coraje fueron
más fuertes, que el ejército de Antíoco. (2 Macabeos 10, 1-3)

3. Escuchemos el testimonio de los hombres y mujeres fieles al Señor

Otro/a del Equipo:


El testimonio de estos hombres y mujeres lo encontramos en dos her-
mosos libros llamados 1 y 2 de los Macabeos. En el primer libro se trata de
alentar a los judíos afirmando que Dios sigue activo en su historia, a pesar
de sus pecados, y que su independencia depende de su fidelidad a Dios
respetando sus valores religiosos y culturales.
El Segundo libro busca mantener viva la esperanza del pueblo con el
testimonio de la resistencia en la persecución. Destaca el valor del templo,
de la ley, del martirio de los justos y la retribución de los justos después de
la muerte. Insiste en la fidelidad a Dios, pues El siempre hace justicia.

Leamos: 1 Macabeos 1, 54 - 59 y 1 Mac. 2, 15-22; 2 Macabeos


7, 20-47.

Compartamos:
• ¿Cuáles son los problemas mayores que tuvieron los Macabeos?
• ¿Cómo respondieron a esos problemas?
140
La Historia de Salvación

• ¿Qué hicieron los Macabeos?


• ¿Cómo actuó Dios en esta época?

4. Aprendamos a ser fieles al Dios de nuestros padres

Meditemos sobre este hermoso testimonio recibido de los que fueron


fieles al Señor. Contestemos estas preguntas:
• ¿Qué aprendemos de este testimonio de los Macabeos?
• ¿Cómo se relaciona este testimonio de los Macabeos con Jesu-
cristo?
• La Republica Dominicana tiene muchas personas mártires de la
patria que lucharon en el tiempo de las tiranías por los valores
de la fe y la dignidad humana. ¿Quiénes son algunos y algunas
de ellos y ellas? ¿Cómo se parecen a los Macabeos?
• Los defensores de la fe dieron sus vidas para purificar el templo
y regresar a la religiosidad del pueblo de Dios. ¿Por cuáles cosas
estás listo o lista para dar su vida?
• ¿En qué se parece nuestro país al pueblo bíblico en relación a
la cultura globalizada?
• ¿Hasta qué punto podemos aceptar esta cultura de afuera o
extranjera?

Para profundizar leamos entre todos:


También, entre nosotros hoy nuestra fe y nuestra cultura es-
tán amenazadas por nuevas corrientes de pensamiento y cierto
estilo de vida que quieren dañar la fe.
Recordemos que la cultura, en su comprensión más extensa, repre-
senta el modo particular con el cual las personas y los pueblos cultivan
su relación con la naturaleza y con sus hermanos y hermanas con ellos o
ellas mismos y con Dios, a fin de lograr una existencia plenamente huma-
na. En cuanto tal, es patrimonio común de cada pueblo.
La V Conferencia de Obispos en Aparecida mira positivamente y con
verdadera empatía las distintas formas de cultura presentes en nuestro
continente. La fe sólo es adecuadamente profesada, entendida y vivi-
da, cuando penetra profundamente en el substrato cultural de un pueblo
(Juan Pablo II).
El encuentro de la fe con las culturas las purifica, permite que desa-
rrollen sus virtualidades, las enriquece. Pues todas ellas buscan en última
instancia la verdad, que es Cristo (Jn. 14, 6) (Aparecida – 476-477).

141
La Historia de Salvación

Esta cultura nuestra que está impregnada por la fe en Cristo se ve


amenazada por la nueva cultura globalizada, que, aunque tiene muchos
elementos positivos, no podemos dejar que nos confunda con el indivi-
dualismo, el relativismo ético, el consumismo, la desintegración familiar,
la imposición de una cultura única.
Como dice Aparecida: “Llos cristianos necesitamos recomenzar des-
de Cristo, desde la contemplación de quien nos ha revelado en su miste-
rio la plenitud del cumplimiento de la vocación humana y de su sentido.
Necesitamos hacernos discípulos dóciles, para aprender de Él, en su
seguimiento, la dignidad y plenitud de la vida.
Y necesitamos, al mismo tiempo, que nos consuma el celo misione-
ro para llevar al corazón de la cultura de nuestro tiempo, aquel sentido
unitario y completo de la vida humana que ni la ciencia, ni la política,
ni la economía ni los medios de comunicación podrán proporcionarle.
En Cristo Palabra, Sabiduría de Dios (cf. 1 Cor 1, 30), la cultura puede
volver a encontrar su centro y su profundidad, desde donde se puede
mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos
a la luz del Evangelio y dando a cada uno su sitio y su dimensión ade-
cuada” (no. 41).
O como insiste Aparecida: “Muchos católicos se encuentran des-
orientados frente a este cambio cultural. Compete a la Iglesia denun-
ciar claramente “estos modelos antropológicos incompatibles con la
naturaleza y dignidad del hombre”. …. La fe cristiana nos muestra a
Jesucristo como la verdad última del ser humano (GS 22), el modelo
en el que el ser hombre se despliega en todo su esplendor ontológico
y existencial. Anunciarlo integralmente en nuestros días exige coraje y
espíritu profético.
Contrarrestar la cultura de muerte con la cultura cristiana de la solida-
ridad es un imperativo que nos toca a todos y que fue un objetivo cons-
tante de la enseñanza social de la Iglesia. Sin embargo, el anuncio del
Evangelio no puede prescindir de la cultura actual. Ésta debe ser conoci-
da, evaluada y en cierto sentido asumida por la Iglesia, con un lenguaje
comprendido por nuestros contemporáneos.
Solamente así la fe cristiana podrá aparecer como realidad pertinente
y significativa de salvación. Pero, esta misma fe deberá engendrar mo-
delos culturales alternativos para la sociedad actual. Los cristianos, con
los talentos que han recibido, talentos apropiados deberán ser creativos
en sus campos de actuación: el mundo de la cultura, de la política, de la
opinión pública, del arte y de la ciencia” (no. 480).

142
La Historia de Salvación

Contemplemos al Señor siempre fiel que nos da fuerzas para ser fieles

a) Oremos: Todos se colocan en un círculo. Se traen las ramas de


palma que se irán pasando de uno en uno como signo de la victoria
de la fe sobre el mal y las persecuciones. Se invita a que demos gra-
cias por las personas que han sido fieles a pesar de tantas obstáculos
que se les atraviesan. Se pide al Señor que nos dé fuerzas -para ser
fieles. Se reza por nuestro país católico con sus valores culturales.
• Para que pueda crecer en solidaridad con los más necesitados.
• Para que nuestro país pueda vivir en justicia y paz.
• Para que los lideres trabajen por el bien común.
• Para que las familias sean fuertes y unidas.

(Se añaden otras peticiones)
Se concluye con esta oración: Oh Dios, te damos gracias por
nuestro país dominicano y los valores que compartimos. Ayúdanos
a seguir creciendo en la fe y la responsabilidad. Te pedimos en el
nombre de nuestro Señor Jesucristo que vive y reina en la unidad del
Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos, Amén.

b) Contemplemos al Señor: Durante 10 minutos en silencio contem-


plemos al Señor que permanece fiel a su pueblo y nos fortalece
para ser fieles a El. Descubramos en qué somos fieles y en qué
tenemos tentación de ser infieles. Renovemos nuestra fe, recibida
de generación en generación.

c) Compartamos nuestra experiencia: ¿Qué hemos aprendido de


este testimonio del pueblo judío?

d) Compromiso: Compartir con jóvenes y adolescentes sobre nues-


tra cultura y la fe presente en ella.

e) Tarea: Leer 1 y 2 Macabeos y destacar los testimonios de fidelidad


que encuentras en ellos.

Nota: Es importante saber que:


El canon de la Biblia es la lista de los libros y partes de li-
bros que son reconocidos como inspirados por Dios. Como los
cristianos leían la Biblia en griego, adoptaron el canon de los judíos de
Alejandría que hicieron una traducción al griego.

143
La Historia de Salvación

Cuando la Reforma, en el siglo XVI, los protestantes imprimiendo


al final de sus Biblias (de donde acabaron por desaparecer en el siglo
XIX) los libros discutidos; los llamaron apócrifos (ocultos, mantenidos en
secreto).
Los católicos, en el Concilio de Trento, reconocieron esos libros
como inspirados con el mismo título que los demás, llamándolos deute-
rocanónicos (admitidos en el canon en segundo lugar). Se trata de los
libros de Judit, Tobías, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico, algunos
pasajes griegos de Ester, Baruc y la carta de Jeremías.
Los libros de Macabeos tienen una teología que era usada por los
fariseos y los saduceos del tiempo de Jesucristo. Ante tanta muerte de
gente mártir, el pueblo buscó una explicación y descubrieron la resurrec-
ción, porque la vida de esta gente debía que tener una recompensa. Los
que caen en una guerra justa y los mártires que mueren en la persecu-
ción pueden esperar la resurrección (1 Mac. 7, 9.23).
La oración de intercesión propicia el contacto entre el cielo y la tierra,
Dios y los seres humanos, porque aun los antepasados santos imploran
a Dios a favor de Israel (2 Macabeos 15, 12-16). Aun más allá, podemos
orar por los hermanos y hermanas que murieron y ofrecer sacrificio por
ellos.

144
La Historia de Salvación

Vigesimocuarto Encuentro:

Los sabios de Israel, guías para ser


fieles a la Alianza
Orientaciones para este encuentro:
Colocar el título de este encuentro
en un lugar visible. Colocar la Biblia en
un lugar visible, adornada con flores y luces.
Detrás puede estar un cuadro de Jesucristo.

1. Invocación del Espíritu de Sabiduría


Invoquemos el don de la Sabiduría con Sa-
biduría 9, 1.6.

2. Para comenzar: Los sabios en nuestra vida

Uno/a del Equipo dice:


En nuestro encuentro pasado vimos como aquel grupo de hombres y
mujeres fieles al Señor expusieron su vida ante las dificultades de los pode-
rosos. Hoy, nos centraremos en la enseñanza de los sabios a quienes Dios
le comunicó su sabiduría para instruir a su pueblo de modo que caminaran
según su Alianza.
Iniciemos nuestro encuentro compartiendo con estas preguntas:
• ¿Qué es un sabio?
• ¿Qué cualidades tiene un hombre o mujer sabio o sabia?
• ¿Conoces algún hombre sabio o una mujer sabia?
• ¿En qué nos ayudan los sabios?

3. Los sabios de Israel como guías espirituales para


ser fieles a la Alianza

Otro/a del Equipo:


Después del exilio además de los sacerdotes y escribas, encontramos a los
sabios como guías espirituales del pueblo de Dios. En Israel la sabiduría apare-
ce con la monarquía –el prototipo de sabio es Salomón, de quien se dice: «La
sabiduría de Salomón fue mayor que la de todos los orientales y que toda la
de Egipto» (1Re. 5,9-14). Pero, es en esta época cuando llega a su esplendor.
Sabios ha habido en muchos pueblos de la antigüedad, destacando
sobre todo en Egipto, Babilonia y Grecia. Su sabiduría era de orden prácti-
145
La Historia de Salvación

co, arrancando de la experiencia y de la reflexión sobre el mundo y sobre la


conducta humana y orientada a formar individuos capaces de comportarse
correctamente en la vida. La sabiduría bíblica absorbió sin duda ciertos ele-
mentos de la sabiduría extranjera, pero tiene una fisonomía propia y distinta
por el hecho de arrancar de la fe en Yahveh y contener una moral profunda-
mente religiosa.
El sabio israelita es un hombre prudente y reflexivo, interesado por la
educación del pueblo y de la juventud y despuntando como consejero (Jer.
18,18). El sabio no impone sus enseñanzas, sino que las propone suave-
mente con objeto de persuadir y de convertir la enseñanza en convicción
personal; dirige sus consejos a quienes los solicitan o los aceptan y suele
hacerlo de manera impersonal, a veces interrogativa, para avivar la curiosi-
dad del interlocutor obligándole a la reflexión.

Uno/a del Equipo:


El sabio es el experto del arte de bien vivir.
Lanza al mundo que le rodea una mirada lúcida y sin ilusión; conoce
sus taras, lo cual no quiere decir que las apruebe (Prov 13,7 Eclo 13,21ss).
Como psicólogo que es, sabe lo que se oculta en el corazón humano, lo
que es para él causa de gozo o de pena (Prov 13,12 14,13 Eclo 7,2-6). Pero
no se confina en este papel de observador. Educador nato, traza reglas para
sus discípulos: prudencia, moderación en los deseos, trabajo, humildad,
ponderación, mesura, lealtad de lenguaje, etc. Toda la moral del Decálogo
está contenida en estos consejos prácticos.
Da recomendaciones sobre la limosna Eclo 7,32ss Tob 4,7-11, el res-
peto de la justicia Prov 11,1 17,15, el amor de los pobres Prov 14,31 17,5
Eclo 4,1-10.

Otra/o del Equipo:


Los sabios tienen una fe viva en el Dios que lo sabe todo y lo puede todo.
Por eso, destacan que la sabiduría del hombre tiene una fuente divina.
Dios puede comunicarla a quien le place porque él mismo es el sabio por
excelencia. Así pues, los autores sagrados contemplan en Dios esta sabi-
duría, de la que dimana la suya. Es una realidad divina que existe desde
siempre y para siempre Prov 8,22-26 Eclo 24,9.
Habiendo brotado de la boca del Altísimo como su hálito o su palabra
Eclo 24,3, es «un soplo del poder divino, una efusión de la gloria del todo-
poderoso, un reflejo de la luz eterna, un espejo de la actividad de Dios, una
imagen de su excelencia» Sab 7,25s. Habita en el cielo Eclo 24,4, comparte
el trono de Dios Sab 9,4, vive en su intimidad 8,3.
146
La Historia de Salvación

Por eso, además de la experiencia, medita día y noche la ley del Señor
(Sal. 1,2) y se esfuerza en descubrir la sabiduría divina manifestada en la
creación y en la historia del pueblo de Dios (Sab. 10-19). La clave y fuente
de toda sabiduría está en el temor del Señor, es decir, la honra de Yahveh
(Eclo. 1,1-10; Sab. 9,1-18; Prov. 2,5-8).

(5 lectores leen cada punto).


Los principales escritos de los sabios en estos períodos son cinco.

Lector 1: Proverbios.
La palabra proverbios quiere decir reglamentar, porque los proverbios
son reglas de vida. Es la colección de textos sapienciales más antiguos. Re-
cibe este nombre por las numerosas sentencias que contiene y que supo-
nen muchos siglos de tradición; fue recopilado el 480 a.C. por un autor anó-
nimo que escribió un magnífico prólogo doctrinal sobre la sabiduría (c.1-9).
El libro enuncia los medios para conseguir la felicidad, que depende
esencialmente de la rectitud moral y de la correcta relación del hombre con
Dios (el «temor del Señor», es decir, respeto religioso, sumisión a Dios y
obediencia a sus mandatos).

Lector 2: Job.
Este libro, escrito hacia el 450 a.C. plantea el problema del sufrimiento
del justo. Un hombre de excepcional bondad, del cual dice el mismo Yahveh
que «no hay otro como él en la tierra» (1,8), se ve sumido en la desgracia
total.
Se pone en tela de juicio el principio de la retribución temporal, según
el cual al justo le va bien en este mundo. Después de una serie de diálogos
que ponen de relieve lo desconcertante del misterio para la inteligencia hu-
mana, el libro llega a la conclusión de que el hombre, incapaz de compren-
der las maravillas de la naturaleza, impotente para penetrar las sendas de
Dios, debe someterse y adorar la sabiduría divina.
El sufrimiento humano es un misterio que Dios conoce pero que el hom-
bre no alcanza; el dolor tiene un sentido -desconocido para el hombre- que
no contradice la infinita bondad y justicia de Dios.

Lector 3: Eclesiastés (Qohélet).


Hacia el 250 a.C. un hombre con experiencia escribe el fruto de sus
reflexiones. Afirma de manera absolutamente clara y tajante que no ha en-
contrado la felicidad en nada de este mundo y atestigua la vanidad de los
placeres, de las riquezas, de la ciencia y de los esfuerzos humanos (1,2-3).
147
La Historia de Salvación

No es que menosprecie las alegrías honestas, pero las juzga incapaces de


satisfacer las más profundas aspiraciones del corazón humano. Al subrayar
lo precario e insatisfactorio de todo lo terreno está preparando la revelación
de la existencia del más allá.

Lector 4: Eclesiástico. (Sirácida).


Hacia el 190 a.C. Jesús Ben Sirá, convencido de que la auténtica Sa-
biduría radica en Israel, compone una especie de «manual de conducta
moral» capaz de hacer atractiva la ley judía para el pueblo griego que se de-
jaban seducir por el refinamiento de la civilización pagana. El libro contiene
dos partes, la primera con consejos de moral y pecados que han de evitar-
se (c. 1-42), la segunda un elogio de las obras del Señor y de los justos de
Israel (c. 42-50).

Lector 5: Sabiduría.
Este libro, escrito en griego, probablemente en Alejandría, entre el 100
y el 50 a.C., afirma claramente la inmortalidad del alma (Sab. 3,1-8; cfr. Dan.
12,2-3; 2Mac. 7,9). A la vez pretende demostrar la superioridad de la sabi-
duría israelita, revelada por Dios, sobre la filosofía pagana.

Otro/a del Equipo:


Jesucristo: el verdadero sabio.
Los sabios presentan a la sabiduría como personificada e incluso pre-
existente junto a Dios (Prov. 1-2; Eclo. 24; Sab. 6-9), espejo de la activi-
dad de Dios, imagen de su excelencia» Sab 7,25s que habita en el cielo
Eclo 24,4, comparte el trono de Dios Sab 9,4, vive en su intimidad 8,3.
De este modo, preparan el camino a la revelación de Cristo; en efecto,
Jesús no sólo aparecerá lleno de sabiduría (Mt. 12,42) sino que Él mismo
es la Sabiduría (1Cor. 1,24), la Palabra que estaba junto al Padre y se nos
manifestó (Jn.1). Esta sabiduría personal estaba en otro tiempo oculta en
Dios, aun cuando gobernaba el universo, dirigía la historia, se manifestaba
indirectamente en la ley y en la enseñanza de los sabios. Ahora se ha reve-
lado en Jesucristo. Así todos los textos sapienciales del Antiguo Testamento
adquieren en él su alcance definitivo.

4. Dejémonos enseñar por los sabios


En este momento vamos abrir el libro de los Proverbios y de la Sabidu-
ría: Nos vamos a integrar en varios grupos de 3. A cada grupo se le asigna
unos capítulos de estos libros; lo leen y luego traen al plenario los textos
más le impactaron.
148
La Historia de Salvación

Grupo 1: Proverbios 1-3


Grupo 2: Proverbios 4-6
Grupo 3: Proverbios 8-10
Grupo 4: Sabiduría 3-5
Grupo 5: Eclesiastés (Qohelet) 1-3
Grupo 6: Eclesiástico (Sirácida) 1-3

5. Contemplemos al Señor, la Sabiduría plena

a) Oremos: En este momento, todos se ponen en círculo alrededor


de la Palabra de Dios. Se da gracias y se alaba al Señor por su Sabi-
duría que El nos ha comunicado a través de su Hijo Jesucristo y por
su Palabra escrita. Luego, se van pasando la Biblia que se coloca
abierta sobre la cabeza de cada uno mientras se pide la Sabiduría de
Dios para que encamine nuestros pasos hacia El. Se puede entonar
un canto sobre la Sabiduría de Dios.

b) Contemplemos a Jesucristo, Sabiduría del Padre: Durante 10 mi-


nutos de silencio dejamos que la Sabiduría se renueve en nosotros
y se derrame sobre nosotros.

c) Compartamos entre nosotros: ¿Qué ha quedado para tu vida de


este encuentro de hoy? ¿Cultivas la Sabiduría en ti? ¿Cómo? ¿A
qué nos compromete como comunidad y como pueblo este tema
de hoy?

d) Compromiso: Recoger los refranes populares de nuestros ancianos


con el significado que ellos le daban y compartirlo con los demás de
mi casa haciendo una noche o un rato de refranes.

e) Tarea: Leer uno de estos libros de los sabios de Israel: Proverbios,


Eclesiatés, Job, Sabiduría y Eclesiástico.

149
La Historia de Salvación

Vigesimoquinto Encuentro:

Los pobres del Señor claman


por la llegada del Mesías
Orientaciones para este tema:
Se colocan fotos de
gente pobre alrededor
de un cuadro de María. Se pue-
den colocar frases que digan: Ven
Señor, Ven Señor. Se preparan
cantos de esperanza, cantos de
Adviento.

1. Invocación del Espíritu Santo


Se hace esta invocación al Es-
píritu Santo: Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el Cielo un rayo de tu luz. Ven, Padre de los pobres, ven a
darnos tus dones, ven a darnos tu luz. Consolador lleno de bondad, dulce
huésped del alma, suave alivio para el hombre. Descanso en el trabajo, tem-
planza en las pasiones, alegría en nuestro llanto. Penetra con tu santa luz en
lo más íntimo del corazón de tus fieles.
Luego se reza con Jesús el texto de Mateo 11, 25.

2. Para comenzar: la situación de fracaso hace esperar en el Señor

Uno/a del Equipo:


Como ya vimos antes en el pueblo de Israel ante la desilusión causada
por los reyes políticos, se refuerza en Israel la esperanza de un rey mesiáni-
co, como soberano ideal, quien restaurará el reino de David y lo consolida-
rá sobre la equidad y la justicia, desde ahora y siempre (Is 9, 3-4).
El será “Maravilla del Consejero” Dios Fuerte” “Siempre Padre” y “Prín-
cipe de la Paz” (Is 9, 5), y cuyo reino describe como una utopía del paraíso
terrenal: “Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus
flancos. Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el
cabrito (Is 11, 5-6). Nadie hará daño, nadie hará mal porque la tierra estará
llena de conocimiento del Señor como cubren las aguas el mar” (Is 11, 9).
Esta esperanza renace con fuerza cuando una vez reconstruida la ciu-
dad de Jerusalén y su Templo el pueblo volvió a sufrir la ocupación de Ale-
jandro Magno quien quiso destruir la fe del pueblo de Dios.

150
La Historia de Salvación

Todavía más cuando, con la oposición del pueblo comandado por los
Macabeos que logran liberar a su pueblo, la alegría duró poco ya que una
nueva amenaza surgió en el horizonte. Era el Imperio Romano que logró
ocupar a Jerusalén en el año 63 antes de Cristo. Israel aparecía abocado a
su desaparición.
Ante todo esto crece el anhelo de que sea Dios quien se haga cargo de
la situación y haga surgir un Mesías Salvador que venga a liberar a Israel de
sus opresores, coloque a Israel por encima de las naciones y establezca la
justicia, la paz y la dignidad. En otras palabras, se pide a Dios que se haga
Rey de su pueblo. “Y será el Señor rey sobre toda la tierra: ¡el día aquel será
único el Señor y único su nombre!” (Zac 14, 9).

Otro/a del Equipo:


Es en este momento que unos escritores sorprendentes hacen oir el
grito angustiado del pueblo oprimido. Ellos lograron mantener viva la espe-
ranza ardiente de Israel. Se les llama escritores apocalípticos porque comu-
nican al pueblo la “revelación” o apokalypsis.
Esta literatura surge con fuerza a comienzos del siglo II antes de Cristo
y no desaparece hasta después del siglo I después de Cristo.
Uno de los escritos apocalípticos más famosos es el libro de Daniel,
quien ha conocido los planes profundos de Dios por medio de sueños y
visiones e ilumina la situación que vive el pueblo. Este escrito aparecido du-
rante la brutal persecución de Antíoco IV Epífanes (168-164 a. C.) presenta
claro que la opresión desbordaba ya todo lo imaginable. El poder del mal
era superior a todas las fuerzas humanas. El mundo está corrompido por el
mal. La creación entera está contaminada. Según Daniel, los reinos opreso-
res son bestias salvajes que destruyen al pueblo de Dios.
Se va a entablar un combate violento y definitivo entre las fuerzas del
mal y las del bien, entre el poder de la luz y el de las tinieblas. Dios se
verá obligado a destruir este mundo por medio de una catástrofe cósmica
para crear “unos nuevos cielos y una nueva tierra”. Esta era tenebrosa de
desconcierto que vive el pueblo cesará para dar paso a otra nueva de paz
y bendición. Vendrá un reino humano. Dios quitará el poder a los reinos
opresores y se lo entregará a Israel (Daniel 7). Daniel nos habla de un “hijo
de hombre” que restablecerá la soberanía de Dios sobre el mal y apuntan
hacia una soberanía total aún después de la muerte.

Otra/o del Equipo:
En medio del pueblo, Dios tiene un grupo que viven de esta esperanza
en El y le son fieles. Son los llamados anawim o pobres de Yahveh, el resto
151
La Historia de Salvación

fiel del Señor. Ellos, aunque las legiones romanas han ocupado la tierra pro-
metida, ellos gritan así: “Señor, solo tú eres nuestro rey por siempre jamás”.
Para Sofonías, hacia el 630 a.C., (Sof. 2,3; 3,11-13) identifica al pobre
con el humilde y la pobreza con la apertura a Dios, el ansia de Dios, la con-
fianza en Él, la fidelidad a su alianza.
Según esto, los pobres de Yahveh, esa comunidad forjada en la miseria
y en el sufrimiento que fue el origen de la restauración y renovación religio-
sa de Israel (cfr. también Sal. 22; 35; 55; Eclo. 51,1-12; Lam. 3,1-66) tienen
estas características:
• Primero, son realmente pobres, es decir, no tienen medios económicos,
sufren enfermedad, persecución, orfandad, destierro; no tienen capa-
cidad para salir de su situación y se encuentra aplastado bajo el peso
del dolor.
• Segundo, son personas humildes y sencillas que sólo tienen a Dios a
quien acuden confiados en busca de auxilio. Sus ojos están puestos en
el Señor.
• Tercero, son personas conscientes de que delante del Señor son peca-
dores. Por eso, piden reconociendo primero sus culpas y suplicando
misericordia.
• Cuarto, los pobres son solidarios unos con otros, compartiendo con
todos aquellos que sufren pruebas semejantes.

Uno/a del Equipo:


Desprendido de sí mismo, la persona se encuentra con Dios y es su
amigo. Por eso, no es extraño que en este contexto germinase la expectati-
va mesiánica más pura: se espera un Mesías humilde (Zac. 9,9), amigo de
los pequeños (Is. 11,4), que anunciará a los pobres la buena nueva de la
salvación (Is 61,1-3).
Esta corriente empalma con el Nuevo Testamento y penetra en él. Po-
bres de Yahveh son el anciano Simeón, la profetisa Ana, Juan el Bautista...
Sobre todo María, que resume en su corazón la inmensa espera de los
pobres de Yahvéh y su enorme deseo de acoger a Dios plenamente; ella
recoge todos sus anhelos y aspiraciones y los manifiesta en el Magníficat,
expresión perfecta del alma de los pobres de Yahveh.

3. Descubramos esta esperanza de los pobres de Yahvé


Se distribuyen entre los participantes estos textos bíblicos, que lo leerán
para todos y todas:

Daniel 3,18-47; Daniel 12,1-13; Daniel 7. 9-14; Sofonías 3,12-20.


152
La Historia de Salvación

Luego, se comparte entre todos:


• ¿Qué esperanza da el libro de Daniel a su pueblo?
• ¿Cómo se ha cumplido esta promesa?
• ¿Qué nos dice Sofonías sobre los pobres que esperan en el
Señor?
• ¿Qué nos enseña a nosotros hoy como cristianos en la realidad
actual?

4. Contemplemos al Señor, Dios de los pobres, que confían en El

a) Oremos al Señor: Todos se colocan en círculo. Todos tienen


abierta su Biblia en Lucas 1, 46-55. Se van turnando por versículo
de uno en uno. Luego, cada uno elige uno de los versículos de
este himno de María, pobre de Yahvéh por excelencia, y partiendo
de esas palabras hace su alabanza y acción de gracias. Se expresa
la esperanza sobre la situación actual.

b) Contemplación: Durante 10 minutos abandonémonos en las manos


del Padre y confiemos la situación de nuestro pueblo en estos mo-
mentos de su historia. Dejémonos llenar de la esperanza en El para
seguir haciendo visible el Reino de Dios.

c) Compartamos: ¿Qué ha creado en mí esta reflexión de hoy? ¿ A qué


me anima? ¿En qué me compromete?

d) Compromiso: Valorar la fe y la esperanza de los humildes. Recoger


expresiones de la fe profunda de nuestro pueblo. Llenar de esperanza
a los demás para que sigamos trabajando por el Reino de Dios.

153
La Historia de Salvación

Vigesimosexto Encuentro:

Convivencia de la comunidad
Las grandes lecciones del Antiguo Testamento
0. Orientaciones para la Convivencia:
La convivencia es
una hermosa ocasión
para descansar, para orar, para
compartir juntos, para comer
juntos y conocerse más como
una comunidad.
Si son varias comunida-
des que hacen la Convivencia
todos los de una misma comu-
nidad se sientan juntos. Para
eso, es bueno tener previsto el
lugar de cada comunidad. Se tiene una mesa en la parte atrás para que
coloquen la comida. Es importante que cada persona tenga su Biblia y si
puede leer su cuaderno y su lapicero.
Para la ambientación vamos a colocar 10 estaciones siguiendo el no. 19
de esta convivencia. Se coloca el nombre de la estación, el símbolo y la cita
bíblica. Es necesario preparar bien esta dinámica para que ayude a vivir el
proceso de la historia.
Lo mismo hay que hacer con la caravana bíblica para que sea una vi-
vencia alegre de todo este plan de Dios realizado en la historia.
Se tendrá un buen Equipo de Animación con un sonido adecuado. Una
parte de la convivencia será todas las comunidades juntas. La comida se
hará por comunidad así como el momento de revisión de vida.

1. Llegada. Recibimiento. Un Equipo de acogida recibe y acomoda en su


comunidad a los que van llegando.

2. Canciones de animación, según el tema de hoy, que muevan a caminar


hacia el proyecto de Dios.

3. Oración inicial: Laudes

Se sigue este orden:

154
La Historia de Salvación

4. Invocación inicial.

5. Monición al Salmo.

6. Canto o recitación del Salmo 136 (135).

7. Breve silencio.

8. Monición al Cántico

Canto o recitación del Cántico: Éxodo 15, 1-18.

9. Breve silencio.

10. Monición al Salmo

Canto o recitación del Salmo 106 (107).

11. Monición a la lectura.

Lectura: Romanos 15, 4-13.

12. Silencio de 30 minutos para leer la Palabra y meditarla buscando


descubrir lo que hemos aprendido durante este tiempo de estudio y de
oración del caminar del Pueblo de Dios del Antiguo Testamento. Pue-
den ayudar estas preguntas:

• ¿Qué más te impresionó de todo lo que hemos compartido a lo


largo de estos encuentros sobre el Antiguo Testamento de la
Biblia?
• ¿Qué has aprendido de Dios?
• ¿Qué has aprendido del Pueblo de Dios del Antiguo Testamento?
• ¿Qué tiene que decirnos a nosotros los cristianos lo que vivió
ese pueblo con Dios y Dios con su pueblo?

13. Se comparte lo que el Señor le ha dicho a su propia vida con ese texto.

14. Homilía del que preside profundizando el tema. Se puede leer entre
todos esta meditación.
155
La Historia de Salvación

A lo largo de estos meses en nuestros encuentros comu-


nitarios hemos ido caminando con Dios que para salvarnos eli-
gió un pueblo concreto llamado Israel. Como indica San Pablo:
“todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nues-
tra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras man-
tengamos la esperanza” (Rom 15, 4); “estas cosas sucedieron para ejem-
plo nuestro…Todo esto les acontecía en figura, y fue escrito para aviso
de los que hemos llegado a la plenitud de los tiempos” (1 Cor 10,6.11).
Son muchas las lecciones que podemos obtener del Antiguo Testa-
mento. Citamos algunas que son centrales:
La primera lección es que “Dios quiso santificar y salvar a los
hombres no individualmente y aislados entre sí, sino constituirlos
en un pueblo que le conociera en la verdad y le sirviera santamente”
(LG 9). Dios nos quiere salvar en comunidad, en pueblo, en familia, en
sociedad. La salvación consiste principalmente en que Dios nos libera
del pecado para vivir “la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el
género humano” (LG 1).
La lección principal que encontramos en esta historia del pueblo
es la Alianza de Dios que Dios realiza con su pueblo y el Pueblo con
su Dios. Esta Alianza cubre toda la Biblia desde el Antiguo Testamento
al Nuevo Testamento. Es una relación de amor y de fidelidad que se es-
tablece para siempre.
Como hermosamente dice el Concilio Vaticano II: Eligió como pueblo
suyo el pueblo de Israel, con quien estableció una alianza, y a quien instru-
yo gradualmente manifestándole a Sí mismo y sus divinos designios a tra-
vés de su historia, y santificándolo para Sí. Pero todo esto lo realizó como
preparación y figura de la nueva alianza, perfecta que había de efectuarse
en Cristo, y de la plena revelación que había de hacer por el mismo Verbo
de Dios hecho carne…. Nueva alianza que estableció Cristo, es decir, el
Nuevo Testamento en su sangre (cf. 1Cor., 11,25), convocando un pueblo
de entre los judíos y los gentiles que se condensara en unidad no según la
carne, sino en el Espíritu, y constituyera un nuevo Pueblo de Dios” (LG 9).
Otra lección unida a la Alianza es que Dios es Uno solo y no hay
otro. La afirmación fundamental del Antiguo Testamento sobre Dios es
que éste es único. La norma principal del documento de la alianza lo dice
claramente: «No tendrás ningún otro Dios junto a mí» (Ex 20,3).
Esta verdad no era una cosa tan clara ni tan obvia para los antiguos
israelitas. Ellos vivían entre otros pueblos, que tenían sus dioses pro-
tectores, y los israelitas lo sabían. De ahí que en Israel se tuvo que lu-

156
La Historia de Salvación

char constantemente contra los falsos dioses. De ahí que un tema


recurrente en esta historia es el celo de Dios por amor de su pueblo y la
consiguiente prohibición de toda idolatría, que es vista como traición a la
Alianza y como adulterio al Esposo.
Otra lección es el reconocimiento de que Dios es santo: Esto quie-
re decir que Dios no se identifica ni se confunde con nada de lo que pasa
en el espacio y el tiempo, con nada de este mundo, nada de lo que ocurre
en la historia. De ahí que la característica esencial de Yahvé es su santidad.
Dios es «totalmente distinto», imposible de comparar con el mundo y
con el hombre. Dios y el mundo no pueden ponerse en un mismo plano.
Por lo tanto, no se puede manipular ni encerrar en una imagen. El Dios de
la Biblia trasciende el espacio, es decir, no se puede identificar con nada
de lo que se localiza en algún lugar.
Por eso Dios podía incluso destruir el templo, que se consideraba
el lugar de la presencia de Yahvé. Por eso también Dios no está ligado
al cosmos. El Dios de la Biblia trasciende también el tiempo. Por eso es
el creador de todo desde el comienzo. Por eso, Dios es el «primero y el
último», porque es el Dios de la «eternidad».
Otra lección importante es que Dios es siempre fiel, por encima
de todo y a pesar de todo. Para hablar de Dios la Biblia utiliza dos pa-
labras: Dios es misericordioso (hesed), y Dios es fiel (emet). De ahí que
estos dos términos se unen frecuentemente en la Biblia al hablar de Dios.
Misericordia y fidelidad son características esenciales de Dios.
Pero si Dios es siempre fiel, el hombre no siempre lo es. Apenas es-
tablecida la alianza, el pueblo se aparta de Yahvé y adora el becerro de
oro. Ésta fue la primera gran caída del pueblo en la infidelidad. Después,
con el paso del tiempo, las infidelidades se repitieron, de tal manera que
todos los desastres nacionales se atribuyen a la falta de fidelidad del
pueblo ante su Dios.
Y sin embargo, la fidelidad de Yahvé permanece. Dios no se cansa y
es siempre fiel, a pesar de todo. Por eso Dios renueva la alianza con su
pueblo, como si nada hubiera pasado. La fidelidad de Dios no tiene lími-
tes. Por muchos que sean los pecados y las maldades del hombre, Dios
es siempre fiel a su promesa y su alianza con el pueblo.
De tal manera que la historia santa se puede resumir diciendo que
fue una historia de infidelidades de Israel ante su Dios. Pero, también, una
historia de la fidelidad eterna e incansable de Dios para con su pueblo.
Otra lección que podemos aprender es que Dios es justo. La «jus-
ticia» de Yahvé se manifiesta constantemente en acciones salvíficas para

157
La Historia de Salvación

su pueblo. Hasta el punto de que «justicia» viene a ser equivalente de


«salvación» o acción salvífica. Por eso la justicia no es una amenaza, sino
un don gratuito, un regalo de Dios a su pueblo.
Y como los más débiles son los que más necesitan de esa ayuda y
de ese don gratuito, por eso la justicia viene a ser equivalente de «defen-
der eficazmente al que por sí mismo no puede defenderse». Ésta es la
razón por la que los oprimidos por la injusticia se vuelven hacia el «Dios
de la justicia», para que les ayude a salvaguardar sus derechos. Y ésa es
también la razón por la que Yahvé impone al rey, de un modo especial, la
tarea de velar por los débiles y defender a los oprimidos.
Otra lección que podemos aprender es que Dios siempre está
cerca de los pobres y de los que sufren. El elige a personas débiles,
pobres, últimas para realizar sus grandes maravillas. El está cerca de los
pobres y abatidos.
Otra lección que podemos aprender es que toda la historia de
la salvación gira alrededor de una promesa unida a la Alianza. Es un
pueblo que camina detrás de una promesa de Dios que El realizará en el
momento oportuno de acuerdo a su plan. La esperanza en esa promesa
es la que estimula a caminar. Cuando se pierde esa confianza en Dios
viene el desaliento y el abandono del camino.
Otra lección importante es que sólo cuando se vive la Alianza el
pueblo crece, adelanta y es feliz. Cuando se olvida o se incumple la alianza
viene la tristeza, el desánimo, el fracaso y la destrucción. El pueblo de Dios
vivió en carne propia esta situación de infidelidad que lo llevó a la división en
dos reinos, al destierro en Babilonia y a las opresiones de los imperios.
Otra lección es que Dios realiza su obra como el gran protago-
nista, pero siempre cuenta con hombres y mujeres de su pueblo, a
quienes elige y consagra para realizar su misión. Hombres y mujeres
débiles, con deficiencias y hasta con pecados pero que El les da fuerzas,
los santifica y los prepara para la misión a realizar. Nos suenan nombres
como Abraham, Moisés, Josué, Samuel, Débora, David, Salomón, Elías,
Eliseo, Isaías, Jeremías, Ezequiel, los Macabeos, Daniel, Juan Bautista y
una lista grande de personas que respondieron a la llamada de Dios y
con El fueron promotores de salvación para su pueblo.
Otra lección muy importante para nosotros los cristianos es que
todo apunta hacia Cristo. Todo prepara, lleva y anuncia a Jesucristo.
Por eso, encontramos en el Antiguo Testamento personas y hechos que
son figura de Cristo Jesús. De ahí, que hay una relación estrecha con el
Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

158
La Historia de Salvación

15. Canto de alabanza a Jesucristo que nos libera del poder del pecado
y de la muerte: Cántico de Zacarías: Bendito sea el Señor Dios de
Israel.´

16. Oración de los fieles dando gracias por la fe que nos ha regalado
a) Padre Nuestro
b) Oración final
c) Cántico a María.

17. Receso: 25 minutos.

18. Cantos de animación.

19. Tema del día: El tema lo vamos a dar entre todos.

En cada uno de los letreros y símbolos que están a lo largo del camino
habrá 3 personas que explicarán lo que significa esa estación de la Histo-
ria de la Salvación. Una persona lee el nombre de la lección, una segunda
muestra el símbolo, una tercera lee la necesidad de la humanidad o el pue-
blo, una cuatro persona lee la acción de Dios. Es un recorrido rápido de las
lecciones del Antiguo Testamento.

Primera Estación: La creación – una planta o flores


Génesis 1, 27 – 2-4. La humanidad necesita un hogar. Dios creó el mundo

Segunda Estación: El Dios de Abraham y La promesa de Abraham, Isaac


y Jacob. – bastón.
Génesis 15, 1-6. La humanidad está lista para conocer su creador y hacer
un pueblo
Dios hace una alianza con Abraham, y con sus descendentes Isaac y Jacob

Tercera Estación: La liberación de los esclavos, Moisés y La Alian-


za del Sinaí, Pueblo de Dios – cadena que se rompió – Tablas de 10
Mandamientos.
Éxodo 20, 1-20. El pueblo está esclavizado. Dios salva a su pueblo de la
esclavitud. El pueblo esta listo para una relación con Dios. Dios hace una
alianza con el pueblo. “Vas a ser mi pueblo y voy a ser tu Dios”.

Cuarta Estación: La conquista de Canaán, Josué y los jueces: modelo


del arca.

159
La Historia de Salvación

Josué 24, 14-18. El pueblo necesita un lugar. Dios da el pueblo la tierra


prometida.

Quinta Estación: Sólo Dios es Rey. La monarquía: corona


2 Samuel 5, 1-12. El pueblo necesita unidad. Dios da al pueblo, el rey que
piden.

Sexta Estación: Profetismo y Dios habla a su pueblo: Fotos y láminas de


las injusticias de hoy.
Jeremías 1, 4-10. El pueblo se aleja de Dios. Dios es fiel a su pueblo a pesar
de su infidelidad y le manda a los profetas.

Séptima Estación: Infidelidad del pueblo y Regreso del exilio, Esdras y


Nehemías: manuscrito enrollado.
Nehemías 8, 5-8. Exilio a Babilonia. El pueblo infiel es llevado fuera de su tierra.
Dios acompaña al pueblo en su exilio y manda a un siervo del pueblo para
salvarlo.

Novena Estación: Lucha por la identidad del pueblo, Los Macabeos:


corazón con flecha
1 Macabeos 1, 54-59.
El pueblo está asaltado por las culturas ajenas. Dios ayuda a su pueblo
cuando su fe, cultura y alianza están amenazadas

Décima estación: Jesucristo, objetivo, centro y fin de la historia de la


salvación.
Una imagen de Jesús.
Hebreos 1, 1-4. El pueblo necesitaba un Mesías Salvador de su pueblo.
Dios envía su Único Hijo.

20. Comida – Receso.

21. Tarde alegre: Hoy en vez de los cantos acostumbrados vamos a


realizar esta Caravana Bíblica. Dispongámonos a participar.

Canto de fondo:
La caravana. A todos los participantes se les invita a participar en
este viaje por la Biblia realizando los 9 pasos. Habrá un guía que llevará un
bastón.

160
La Historia de Salvación

Se inicia todo el grupo afuera en el salón:

Una del grupo dice:


Iniciamos nuestro viaje por la historia de la Biblia en medio de la
creación que fue la primera Palabra que Dios pronunció sobre la tierra y
el Universo tal como nos cuenta el libro del Génesis. Alabemos al Señor
por su obra creadora. Bendigamos a Dios…. Ahora vengan delante las
parejas presentes.

Una pareja:
Dios nos creó como hombre y mujer, creados a su imagen y seme-
janza en un paraíso. (Aplausos a Dios).

Una (todos se agachan y caminan así):


Pero tristemente, la fiesta se dañó con la desobediencia de Adán y
Eva, que trajeron la explusión del sepulcro, lo de Caín y Abel, lo del dilu-
vio y lo de la torre de Babel. Pero, El nos prometió un Salvador.

Una pareja que hace de Abraham y Sarah:


(Todos se ponen derechos): Pero, Dios no se dejó ganar en genero-
sidad. Me eligió a mí, Abraham y a mi esposa Sara para comenzar una
nueva historia de salvación. Nosotros no teníamos hijos, pero El nos re-
galó uno, del que ha salido una multitud. Vengan Isaac y Rebeca. Vengan
Esaú y Jacob, los nietos con sus mujeres. Vengan los 12 hijos de Jacob
con sus mujeres e hijos. Con razón, a mi Abraham, Isaac y Jacob nos
llaman los patriarcas. (Todos comienzan a caminar).

Uno que hace de José:


Bueno, llegó el hambre a Canáan (todos se ponen la mano en el es-
tómago) y tuvimos que irnos a Egipto. Gracias a Dios que yo era de los
jefes allá, aunque me vendieron mis hermanos a unos comerciantes. Allá
nos fuimos todos (todos alegres vocean: Egipto, y curiosean).

Uno que hace de Moisés:


La cosa iba muy buena hasta que se murió José. A los egipcios les
entró miedo de nosotros y decidieron esclavizarnos (Todos se ponen la
mano en el yugo y caminan abajados gritando: Señor, sálvanos, libéra-
nos). Fueron duros esos tiempos. Pero Dios oyó el grito del pueblo y me
eligió para que guiara su liberación. Fue una lucha terrible. Pero logra-

161
La Historia de Salvación

mos salir una noche de Pascua pasamos por el Mar Rojo (tira el bastón
y todos lo brincan). Así llegamos al desierto de la libertad (todos vocean:
libertad, libertad…).

Una que hace de María, hermana de Moisés:


No fue fácil esa marcha por el desierto. Nos dio hambre, sed, cansancio
y dolor. (Todos gritan: comida, agua, nos morimos). Criticamos a Moisés y a
Dios y sufrimos castigos. Pero, Dios intervenía a nuestro favor y nos ayudaba.

Uno que haga de Josué con el bastón en la mano:


(Todos siguen caminando): Moisés antes de morir me entregó la guía
de este pueblo de Dios. Me tocó entrar a la tierra prometida, repartir la
tierra y conquistar aquellas tierras (se van distribuyendo en 12 grupos).

Unos hombres y mujeres fuertes:


Somos los jueces del nuevo pueblo. Somos elegidos por Dios para
defender a nuestros pueblos de los ataques de los enemigos. Vengan
todas las tribus y unámonos.

Uno que haga de David con una corona:


Bueno, las cosas se fueron complicando y decidimos unir todas las tri-
bus en un solo reino para enfrentar los graves ataques de los pueblos veci-
nos. El primer rey fue Saúl, le seguí yo, David, y luego vino Salomón y mu-
chos otros. Tristemente empezábamos siempre bien, pero acabábamos mal
desviándonos de Yahvé y olvidándonos del pueblo hasta llegar a oprimirlos.

La mitad del grupo se separa del otro y uno dice:


Por eso, llegó un momento que nos cansamos de tantos impuestos
y opresiones. Le pedimos un cambio al rey Roboam y él lo que hizo fue
oprimirnos. Entonces diez tribus nos dividimos de él y formamos el Reino
del Norte o Israel cuya capital fue Samaria.

Uno de la otra mitad del grupo dice:


Nosotros las tribus de Judá y de Simeón nos quedamos con el reino
formando el reino de Judá y siguió Jerusalén como capital.

Una persona adulta: Y como dice el refrán: “reino dividido, reino ven-
cido”, en poco tiempo Israel fue ocupado por Asiria y años más tarde
Babilonia deportó a su país a lo mejor de Judá.

162
La Historia de Salvación

Todo el grupo camina abajado y con la mano en el cuello:


Otra vez nos tocó probar la humillación de un Imperio. Probamos de
nuevo el duro trago de estar bajo la opresión de un pueblo extranjero.
Quedamos sin patria, sin templo, sin sacerdotes. Sólo nos quedó Dios,
aunque la fe se nos fue abajo.

Todo el grupo se levanta:


Pero, Dios se acordó de nosotros y pudimos volver a nuestra patria.
Esdras y Nehemías nos guiaron y restauramos nuestro Templo y nuestra
ciudad (todos gritan alegres: Jerusalén, Jerusalén).

Todo el grupo vuelve a caminar abajado y tristes y uno dice:


Todo iba caminando cuando vino otra invasión. Ahora eran los grie-
gos que ocuparon nuestra tierra y quisieron imponernos su cultura y su
religión. Muchos cayeron en el gancho, pero les resistimos en la fe. (To-
dos gritan: Nuestra fe no nos la quita nadie. Viva Yahvé, Viva Yahvé).

Todo el grupo se levanta, pero vuelve a caminar abajado:


Salimos de Grecia, pero caimos en mano de Roma que derrotó a
Grecia. No salíamos de una. Estos romanos venían con la suya. Nos opri-
mieron igual. Nos resistimos y entonces fue peor. Muchos de los nues-
tros se aliaron con el poder, pero en medio de esta situación nuestra fe
creció. Más que nunca descubrimos que sólo en Dios estaba nuestra
esperanza y el grupo fiel empezamos a gritarle al Señor que nos mandará
un Mesías, Salvador (todos cantan: Ven, Salvador, ven sin tardar)…

Uno del grupo hace de Jesús que aparece y uno hace de Juan Bau-
tista que dice:
He aquí a Jesucristo, el cumplimiento de las promesas del Padre. El
es el Mesías Salvador, la Palabra hecha carne, el que tenía que venir, la
respuesta de Dios a nuestros clamores. Escuchen su voz.

Todos se agrupan alrededor de Jesús y dicen:


“Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Tú eres nuestro Rey y Señor,
nuestro Salvador y Pastor! Tú eres el Reino de Dios realizado, eres el Ca-
mino, la verdad y la vida.

Jesús dice:
“Conviértanse y crean en el Evangelio”. El Reino de Dios ha llegado a
ustedes, está dentro de ustedes. Por ustedes he muerto y he resucitado

163
La Historia de Salvación

para que tengan vida y vida en abundancia, vida eterna. Ustedes son
luz del mundo, sal de la tierra, levadura en la mesa como portadores de
ese Reino de amor, de verdad, de justicia, de libertad y de paz.

Todos cantan un himno a Jesucristo.

Jesús dice:
“Vayan y anuncien el Evangelio a toda criatura”, realicen mi Reino
hasta que vuelva. Sean mis testigos. Les enviaré mi Espíritu que les ale-
grará y fortalecerá. Vivan siempre unidos en un verdadero amor.

Se toca una tambora o se hace ruido. Todo el grupo se asombra.


Todos dicen:
¿Qué pasa? Nuestro corazón se llena de gozo y valentía.

Uno del grupo dice:


A qué tú no sabes lo que en la Iglesia pasó. Fue el Espíritu Santo que
en la Iglesia se derramó. (Todos cantan).

Suena una voz en penumbra y todos se agrupan:


“Soy el Espíritu de Jesús que ha sido derramado en sus corazones
como El les había prometido. Ustedes junto conmigo harán presente a
Jesucristo y su Reino en medio del mundo. Yo les recordaré todo lo que
hizo y enseño Jesús; les daré fuerzas para su misión.

Todos a una voz con las manos juntas:


Somos la Iglesia del Señor, el grupo que lo sigue, lo ama y le sirve.
Somos semilla de su Reino, proclamando su Palabra, celebrando su
Presencia, viviendo en comunidades y sirviendo con generosidad a to-
dos, especialmente, a los más pobres... Somos pueblo en peregrinación
hacia los cielos nuevos y la tierra nueva.

Uno dice:
Ven Señor Jesús! Ven realiza los cielos nuevos y la tierra nueva. Ven
Señor Jesús.

22. Revisión de vida por comunidades: Cada comunidad se reúne para


hacer su revisión de vida mensual.
Se sigue este orden:
• Invocación del Espíritu Santo.
164
La Historia de Salvación

• Luego se hace esta pregunta a la que responde cada uno:


¿Qué ha hecho en mi vida este tiempo de estudio de la Historia
de la Salvación? ¿En qué he visto que Dios me ha hablado y de
qué me hablado?

• Luego se hace esta pregunta y cada uno la va contestando:


¿Cómo me he sentido en la comunidad desde la última conviven-
cia? Siempre se habla con nombres y apellidos tanto cuando se
trata de sentimientos positivos o negativos.

• Se hace una oración final y se dan el abrazo de la paz.

23. Encuentro final: Todas las comunidades se reúnen.


Se dan los avisos y se tiene una oración final.

Se recuerda el Retiro:
La comunidad tendrá su Retiro para culminar esta Primera Unidad
de la Segunda Etapa. Son 3 días: empezando el Viernes en la Noche, 6pm-
9pm; el Sábado entero y Domingo entero.

165
La Historia de Salvación

Vigesimoséptimo Encuentro:

Jesucristo, objetivo, centro y fin de la historia


de la salvación
Orientaciones para este tema:
Se coloca en un lugar
adecuado una imagen de
Jesucristo y una flecha que diga
Antigua Alianza y del otro lado otra
que diga: Nueva Alianza.

1. Oración inicial
Abramos nuestras Biblias en
Efesios 1, 3-14 y recemos este him-
no que nos habla de Cristo. Des-
pués de rezarlo, cada uno puede fijarse en uno de los versos y hacer ora-
ción desde ese verso invocando al Espíritu para conocer, amar y seguir a
Jesucristo.

2. Para empezar: El puesto de Jesucristo en la historia de la


Salvación

Uno/a del Equipo:


Como hemos venido insistiendo en cada uno de los momentos de
la Historia de la Salvación, todas las grandes intervenciones de Dios en
la antigua alianza estaban orientadas a la intervención definitiva y plena
de Dios, hacia «aquel que había de venir» hacia el Mesías que estable-
cería el Reino de Dios en el mundo. Este momento -la plenitud de los
tiempos- aconteció cuando «Dios envió a su Hijo nacido de una mujer»
(Gál. 4,4-5).
Es decir, que toda la historia de Israel se encaminaba hacia Cristo y
se dirige hacia El. Todo lo anterior desde la creación hasta su venida a
la tierra preparaba hacia esta revelación de Dios en su Hijo y todo lo que
sigue desde su muerte, resurrección y ascensión es un camino abierto
y dinámico hacia su plena revelación, hacia los cielos nuevos y la tierra
nueva.
Así lo hizo comprender a los primeros cristianos el Espíritu Santo que
les hizo descubrir que todo lo que se vivió en el Antiguo Testamento era
figura, anuncio y preparación de la ven ida de Jesucristo (cfr 1 Cor 10,11).
166
La Historia de Salvación

Otro/a del Equipo:


Como explica el Concilio Vaticano II: “La economía del Antiguo Testa-
mento estaba ordenada, sobre todo, para preparar, anunciar proféticamen-
te y significar con diversas figuras la venida de Cristo redentor universal y la
del Reino Mesiánico” (DV 16).
“Dios, creándolo todo y conservándolo por su Verbo, da a los hombres
testimonio perenne de sí en las cosas creadas, y, queriendo abrir el camino
de la salvación sobrenatural, se manifestó, además, personalmente a nues-
tros primeros padres ya desde el principio.
Después de su caída alentó en ellos la esperanza de la salvación, con
la promesa de la redención, y tuvo incesante cuidado del género humano,
para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseve-
rancia en las buenas obras.
En su tiempo llamó a Abraham para hacerlo padre de un gran pueblo,
al que luego instruyó por los Patriarcas, por Moisés y por los Profetas para
que lo reconocieran Dios único, vivo y verdadero, Padre providente y justo
juez, y para que esperaran al Salvador prometido, y de esta forma, a través
de los siglos, fue preparando el camino del Evangelio” (3).
Después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los
Profetas, “últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo”. Pues envió a
su Hijo, es decir, al Verbo eterno, que ilumina a todos los hombres, para que
viviera entre ellos y les manifestara los secretos de Dios; Jesucristo, pues, el
Verbo hecho carne, “hombre enviado, a los hombres”, “habla palabras de
Dios” y lleva a cabo la obra de la salvación que el Padre le confió.
Por tanto, Jesucristo-ver al cual es ver al Padre-, con su total presen-
cia y manifestación personal, con palabras y obras, señales y milagros, y,
sobre todo, con su muerte y resurrección gloriosa de entre los muertos;
finalmente, con el envío del Espíritu de verdad, completa la revelación y
confirma con el testimonio divino que vive en Dios con nosotros para li-
brarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida
eterna” (DV 4).

Escuchemos el testimonio de las Escrituras sobre Jesús


Abramos nuestra Biblia y leamos Hechos 13,15-41. También se puede
leer Hechos 7,1-53.
Después de la lectura se puede compartir sobre lo que dicen estas
lecturas. Se puede contestar estas preguntas: ¿Cómo presentan estas lec-
turas que Jesucristo es el centro, el objetivo y el fin de toda la historia de
Israel?

167
La Historia de Salvación

3. Contemplemos a Jesucristo, Señor y Salvador, en quien se


cumplen las promesas

a) Oremos: Todos se colocan delante de la Imagen del Señor. Se lee


Colosenses 1, 15-20. A partir de este himno se tiene un momento de
alabanza y de acción de gracias a Jesucristo, en quien se cumplen
las promesas del Padre. A cada reflexión sobre Jesucristo todos
responden: Jesucristo, tú eres el centro y la meta de la historia
de salvación.

 Jesucristo, Tú eres el centro del plan de Dios (Ef. 1, 3-19; 3, 1-12).


 Contigo han llegado los «últimos tiempos» (Heb. 1,2), el «tiempo
de la salvación» (2Cor. 6, 2).
 “Todo fue creado por Ti y para Ti, eres anterior a todo y todo se
mantiene en Ti” (cfr. Col 1, 17).
 Tú eres El es quien con su muerte realiza la victoria de Dios sobre
el mal y sobre Satanás (Jn. 12, 31; 16, 11; cfr Gn 3, 15).
 Tú eres El es el hijo de Abraham en quien se cumplen las prome-
sas que se le hicieron.
 Tú eres el nuevo José que salva a sus hermanos.
 Tú eres el nuevo Moisés que guía al nuevo Pueblo de Israel.
 Tu eres quien estableces la nueva Ley de las Bienaventuranzas del
Reino.
 En Ti el Padre realiza la alianza nueva y eterna (Mc. 14, 22-23).
 Tú eres el hijo de David que hace que su reino no tenga fin.
 Tú eres el Rey eterno y verdadero que rige a las personas y a los
pueblos según la voluntad del Padre.
 Tú eres el nuevo y definitivo profeta de su Padre que anuncia el
Reino y denuncia toda clase de mal.
 Tú eres el Siervo de Yahvé que cumple hasta dar la vida con la
voluntad del Padre.
 Tú eres el pobre de Yahveh que confía en el Padre hasta la Cruz.
 Tú eres el Sumo y Eterno Sacerdote, el Único y verdadero Media-
dor entre Dios y los hombres y los hombres y Dios.
 Tú eres el Mesías Salvador esperado por Israel y por todas las na-
ciones.
 Tú eres el Hijo del Dios vivo que nos ha salvado.
 Tú eres quien abre el paraíso, tanto tiempo cerrado (Lc. 23, 42-43)
e inicia un nuevo pueblo, una nueva Alianza y el Reino definitivo que
comienza en esta tierra y cuya plenitud la viviremos en la eternidad.
168
La Historia de Salvación

 Por Ti se nos da el Espíritu, que transforma el hombre dándole la


nueva vida y realizando la nueva creación (Jn. 19, 30-34; 20, 22; 3,
5; 7, 37-39).
 Tú eres el centro de la historia, “el Principio y el Fin”, “el Alfa y la
Omega” (Ap. 22, 13).
 Tú eres “el mismo ayer, hoy y siempre” (Heb. 13, 8), “el que era y
es y viene” (Ap. 1, 8).
 Tú continúas presente en tu Iglesia
 «No se nos ha dado otro nombre en el que podamos ser salvos»
(Hech. 4, 12) que no seas Tú, Jesucristo.

Se pueden entonar algunos cantos de alabanza a Jesucristo.

b) Contemplemos al Señor Jesús: Se dejan 10 minutos de silencio,


dirigiendo la mirada hacia la imagen de Jesús y dejándose llevar por
el Espíritu Santo para que reafirme nuestra fe decidida en Jesús y
nos comprometa con su Reino.

c) Compartamos:

 ¿Qué sentimientos han brotado en mi interior esta reflexión de


hoy?
 ¿A que me compromete?

d) Compromiso: Compartir con alguna persona mi experiencia de fe en


Jesucristo, lo que ha significado en mi vida, en mi familia y en todo
lo que yo hago. Tener un momento de oración en la familia sobre
este tema.

e) Tarea: Leer de nuevo Hechos 13,15-41 y Hechos 7, 1-53. Luego ir


buscando los paralelos o citas que están al lado para ir compren-
diendo más el mensaje. Escribir la síntesis de lo que ha captado y
vivido con esa Palabra.

169
La Historia de Salvación

Escribe quien es Jesucristo para ti.

Jesucristo para mí es:

Aviso: La comunidad tendrá su Retiro para culminar esta Primera Unidad


de la Segunda Etapa. Son 3 días: empezando el Viernes en la Noche,
6pm-9pm; el Sábado entero y Domingo entero.

170
La Historia de Salvación

Vigesimoctavo Encuentro:

La Iglesia, continuadora de la historia


de la salvación
Orientaciones para este tema:
Se coloca en lugar visible un
dibujo o foto de una comunidad
cristiana reunida en el nombre del Señor.
Se puede colocar el título de este tema. Se
preparan cantos sobre la Iglesia. Se puede
preparar un brindis de fraternidad para ce-
lebrar que somos la Iglesia del Señor.

1. Invocación del Espíritu Santo

2. Para comenzar: la Iglesia,


continuadora de la misión de
Jesucristo en la tierra

Como hemos visto en el tema anterior, Jesucristo es el objetivo, el cen-


tro y el fin de toda la historia de la salvación. Ahora con El se ha iniciado una
nueva etapa que culminará con la manifestación completa y total de su sal-
vación que se realizará en su segunda venida gloriosa, en la que podremos
contemplar a Dios tal cual y su gloria lo llenará todo.
Para realizar esta nueva etapa de la historia, Jesucristo ha formado
un nuevo pueblo, el pueblo de la Nueva Alianza que llamamos Iglesia, de
la que El es cabeza y Pastor. Este Nuevo Pueblo ha surgido del Antiguo
Pueblo de Israel y como aquel antiguo pueblo, la Iglesia es peregrina en
el desierto de este mundo hacia los cielos y tierra nueva, donde todo será
luz, amor, vida y alegría.
Como en el desierto de ayer Ella camina entre caídas y levantadas,
entre fidelidad e infidelidad, pero cuenta con la presencia del Espíritu San-
to que hace presente a Jesús y nos hace caminar sin detenernos.
Son más de dos mil años de caminar hacia la plenitud de Cristo hasta que
El ponga todo a sus pies y entregue todo al Padre. Siendo una, santa, católica
y apostólica caminamos en la esperanza confiados en el Señor y realizando
su misión de profeta, de sacerdote y de rey en medio de esta humanidad.
Como pueblo de profetas la Iglesia será voz del Profeta Cristo para
anunciar el Reino y para denunciar el antirreino compuesto de maldad, in-
171
La Historia de Salvación

justicias, opresiones y corrupción de todo tipo en las personas y en las es-


tructuras sociales.
Como pueblo sacerdotal la Iglesia hace presente a Jesucristo el Único
Sacerdote quien a través de su Espíritu continúa siendo el mediador del Pa-
dre y la humanidad, la humanidad y el Padre.
Como pueblo real la Iglesia se muestra servidora de toda la humanidad,
especialmente de los pobres y abandonados, con múltiples ministerios que
expresar el amor de Dios en la verdad.
En otras palabras, con su vida y su acción la Iglesia promueve y hace
visible el Reino de Dios a través de la Palabra, de la Liturgia, de la comunión
y del servicio a los demás, especialmente, a los más pobres.
Vamos a vivir un momento especial conociendo por dentro nuestra Igle-
sia a través de las Escrituras siguiendo un método de estudio de la Palabra.

3. Conozcamos más de nuestro ser Iglesia y de nuestra misión


como Iglesia a través de las Escrituras

3.1. Leamos de corrido este texto sobre la Iglesia

“La Iglesia, sacramento de la salvación”


Jesucristo al terminar su misión en la tierra encomienda a la Iglesia,
su cuerpo, el Nuevo pueblo de Dios, su misión aquí en la tierra hasta que
El vuelva, haciéndola signo e instrumento de salvación.
Jesús tiene conciencia de que antes de la instauración gloriosa del
reino de Dios tiene que pasar un tiempo, hay un período de siembra, de
germinación y de crecimiento del reino antes de que legue la siega (cf.
Mc 4, 26-29; Mt 13, 24-31).
Por eso, desde el principio busca congregar en torno a sí un grupo,
una comunidad santa o iglesia (cf. Mt 16, 18), un rebaño (Mc 14, 27 par.;
Jn 10, 1-18), una viña (cf. Mt 21, 33-46), una plantación (cf. Mt 13, 47;
15,13), a recoger a los hombres en una red (cf. Mt 13, 47), a construir el
edificio de Dios (cf. Mt 16, 18; cf. Hech 4,11; Ef 2, 20; 1 Cor 3, 9-11), la
ciudad de Dios (cf. Mt 5,14), a establecer la alianza con los hombres en
su sangre (cf. Mc 14, 24 par.), a congregar la familia de Dios (cf. Mc 10, 9
s.; Mt 23, 9; 10, 25; Mc 3, 34 par.), que participa en su banquete (cf. Mc 2,
15-17; 6, 34-42 par.; 8, 1-10; 14, 22-25).
De hecho existe desde el comienzo en torno a él un grupo: primero,
de simpatizantes (cf. Jn 1, 35-51); más tarde, de discípulos. De entre ellos
Jesús elige a algunos, los doce, que, dejándolo todo, le acompañan y a
quienes envía como mensajeros suyos, con especiales poderes (cf. Mc

172
La Historia de Salvación

1, 16-20; 3, 13-15). Con ellos, y otros más, Jesús forma una verdadera
comunidad, compartiendo vida, fatigas, angustias, doctrina, poderes (cf.
Mc. 8, 31-33; Mt 10; 13, 10-23; Le 17, 34).
Con la pasión y muerte de Jesús el grupo se disuelve y parece llama-
do a desaparecer (cf. Mt 26, 31; Lc 24, 13. 21). Sin embargo, la dispersión
no se consuma, pues Jesús resucitado lo vuelve a congregar en torno a
sí (cf. Mc 16,7; Hech 1, 6. 12-15). Reunidos en Jerusalén, con los doce,
con María, la Madre de Jesús, dedicados a la oración, reciben una efu-
sión del Espíritu Santo, que los congrega definitivamente, inseparable-
mente, en torno al Resucitado y entre sí (cf. Hech 2, 1-4).
A este grupo inicial, y debido al testimonio de la palabra de los após-
toles, y al poder del Espíritu, que en ellos se manifiesta, se van agre-
gando otros muchos (cf. Hech 2, 41; 4, 4; 5, 14; 6, 1. 7). La agregación
se realiza por la fe en Jesús como Cristo y Señor (cf. Hech 2, 36-38; 3,
19-20; 4, 2-3. 8-12; 8, 37) y mediante el bautismo de agua en su nombre
(cf. Hech 2, 38), por el que se les concede el perdón de los pecados y se
hacen acreedores a la recepción del Espíritu (cf. Hech 2, 38).
La comunidad tiene desde el primer momento una profunda inquie-
tud misionera. «En el templo y en las casas no cesaban de enseñar y
anunciar a Cristo Jesús»(Hech 5, 42). Algunos pagan pronto con su vida
el cello desplegado (cf. 7, 7-8. 60). Otros, y debido precisamente a la
persecución, huyen, y su huida es ocasión para el anuncio del mensaje
(Hech 8, 4; 11, 19). A la expansión va a contribuir, como el que más, uno
de los perseguidores, Saulo de Tarso, que se ha encontrado con el Señor
resucitado cuando iba camino de Damasco con orden de detención para
los seguidores de Jesús (cf. Hech 9).
A través de la Iglesia, Dios sigue interviniendo en el mundo de la his-
toria y de los hombres de múltiples maneras. Como cuerpo de Cristo, la
Iglesia prolonga en el mundo su acción salvífica. Es el sacramento —sig-
no que significa y realiza— de la salvación obtenida por Cristo.
La Iglesia continúa la obra de glorificación del Padre llevada a cabo
por Cristo. El es el perfecto glorificador de Dios. Toda otra glorificación
pasa por él (cf. Rm 16, 25. 27; 1 Cor 1, 4 s.; 2 Cor 1, 3 s.; Ef 1, 3 s.; Pil 4,
18-20). La Iglesia da gloria a Dios de múltiples maneras: pregonando sus
excelencias (1 Pe 2, 9), ofreciendo sacrificios espirituales (cf. v. 6).
La misión primera de la Iglesia es difundir la buena noticia de la sal-
vación en Cristo, que provoca la alabanza, la acción de gracias al Padre
(cf. Jn 14, 26-27; 16, 14-15; Hech 13, 48; 4, 21; 11, 18; 21, 20; Rom 15,
6;2 Cor 4, 13-15). Provoca además la aceptación de esa salvación, con

173
La Historia de Salvación

lo cual el hombre se somete al plan de Dios, y en este sometimiento se


cumple la glorificación del Padre (cf. 2 Tes 3, 1; 1 Tes 1,2-2,16; 2 Tes 1,
3-12; 1 Cor 1, 4-9; 2 Cor 3-4).
Los sacrificios espirituales designan toda la existencia en cuanto es
una vida en el Espíritu, ofrecida como homenaje al Padre por Jesucristo
(cf. 1 Cor 10, 31), y que provoca la admiración y la glorificación de Dios
en quien la contempla (1 Pe 2, 11-12).
Sacrificio espiritual es también la oración (cf. Ef 5, 18-20; Col 3,16-
17); la celebración de la cena del Señor, que anuncia su muerte salvado-
ra, y es la perfecta «acción de gracias» (cf. 1 Cor 11, 24); la unión de los
creyentes y su amor mutuo, con todas sus manifestaciones concretas (cf.
Rom 15, 5-7; Fil 1, 9-11; 2 Cor 9, 10-14; Heb 15, 16).
Lo es la lucha constante contra el pecado, que es como una cons-
tante oblación de sí mismo a Dios (cf. Rom 12,1 ss.; 1 Cor 6, 20; Ef 4, 5).
Y lo es, y precisamente como su máxima expresión, la aceptación de la
muerte, en unión con la muerte de Cristo, especialmente cuando es ofre-
cida como testimonio al Evangelio (cf. Jn 21, 18-19; Apoc 12, 11).
Esta tarea glorificadora del Padre que la Iglesia realiza es, en reali-
dad, por todo lo que entraña por parte del creyente, una manifestación
de la salvación obrada en él. Y al propio tiempo le salva, porque lo pone
al abrigo del pecado y de la muerte al ser fruto del sometimiento perfecto
al plan de Dios manifestado en Cristo Jesús.
La Iglesia continúa también la misión profética de Cristo. El anun-
cio de la buena nueva de la liberación de los oprimidos es la primera ta-
rea encomendada a la Iglesia. Para ello elige Jesús a doce (cf. Mc 3, 14;
Lc 6, 13), y para ello los envía (Mt 5, 12; Lc 10, 1-12).
Esta misión la autentifica Jesús resucitado en virtud del poder que
le ha sido conferido (cf. Mt 28, 18-19; Mc 16, 15-18; Lc 24, 45-49). San
Pablo tiene conciencia de la urgencia de esta tarea (cf. 1 Cor 9, 16; Rom
10,9. 12-14; 15, 14-24; Ef 3, 1-13). El centro del anuncio en la Iglesia no
es ya el reinado de Dios, sino la salvación realizada en Cristo (cf. Hech
2, 32-36; 10, 34-43; 13, 27-37; Rom 1, 1-7. 16; 1 Cor 1-2; Ef 1, 1-20; Col
1, 13-29).
Este anuncio de la liberación no es una palabra vacía. Como verda-
dera palabra de Dios que es (cf. Hech 6, 7; 1 Tes 2, 13), es palabra con
poder. En ella, y por su medio, Dios realiza la liberación que anuncia (cf.
1 Cor 2, 4-5; 1 Tes 1, 5; 2 Cor 5, 18-21), como manifiestan los signos que
acompañan a la palabra, en que aparece visiblemente la eficacia invisible
de la palabra (cf. Hech 4, 9-10. 12; Me 16, 20; Le 9,1-2; 10, 17-19).

174
La Historia de Salvación

Para el desempeño de esta delicada misión, la de anunciar la sal-


vación de los hombres, en y sólo por Jesucristo, para que la comunidad
se mantenga fiel (cf. 1 Cor 4, 1-2), para que no ponga como salvador a
ninguno otro, ni a sí misma, peligro que la acecha constantemente (cf.
2 Cor 4, 5; Gal 1, 6-7), para que no evacué la cruz de Cristo (cf. 1 Cor 1,
17), para que no ponga otro fundamento distinto del que ha sido puesto
(1 Cor 3, 11), la comunidad cuenta con varias garantías: la presencia del
mismo Jesús (cf. Mt 28, 20;Jn 14,18-21); la presencia del Espíritu, que
tiene como cometido recordar y ayudar a comprender todo el misterio de
la revelación de Jesús (cf. Jn 14, 16-17. 26; 16, 13-15).
Como garantías visibles se halla la tradición, esa cadena de creyen-
tes que se van entregando en fidelidad el tesoro evangélico que ellos re-
cibieron a su vez, y que se remonta hasta el mismo Jesús y los Apóstoles
(cf. 1 Cor 4, 1-2; 11, 23; 15, 12), y del que son testigos cualificados los
responsables de la comunidad (cf. 2 Tim 2, 1-2; 4, 1-5; Tit 1, 5-9). Esta
tradición ha adquirido una forma fija en algunos libros —la Sagrada Es-
critura—, y, por tanto, a ella debe interrogar constantemente la Iglesia en
busca de fidelidad (cf. 2 Tim 3, 14-15; 2 Pe 1, 16-20).
Continúa también la misión sacerdotal de Cristo como Salvador
y Santificador de los hombres, es decir, por ella y en ella Dios salva
verdaderamente hoy al hombre. En verdad el único Salvador ha sido, es
y será siempre y sólo Cristo. «En ningún otro hay salvación, pues ningún
otro nombre ha sido dado bajo el cielo, entre los hombres, por el cual
podamos ser salvos» (Hech 4,12; 3, 12-16). «Uno es Dios; uno también,
el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se
entregó a sí mismo para redención de todos (1 Tim 2, 5-6; cf. Heb 5, 8-9;
7, 24-25; 8, 1 -10, 18).
Pero la comunidad ha experimentado que su propia palabra y el con-
tacto físico con ella son, como en el caso de Jesús, portadores de salva-
ción (cf. Hech 3,6-7; 5, 12. 15-16; comparar con Mc 1, 32-34; 3, 1-6; Le 8,
45-48; Hech 20, 10-12). Este poder le viene dado por el mismo Jesús (cf.
Me 3, 14-15; 16, 15-20).
Así, la Iglesia ejerce una verdadera liberación de esta opresión pro-
funda que se describe como la esclavitud de Satanás (cf. Hech 26, 17-18).
Ella libera también del pecado, por cuanto Jesús le ha dado poder de
perdonarlo (cf. Mt 16, 19; 18, 18; Jn 20, 21-22; Sant 5, 15; Hech 13, 38). Y
libera de la misma muerte, por cuanto por el bautismo inserta al creyente
en Cristo, muerto y resucitado, y le ofrece así participar en su misma vida,
la definitiva, la imperecedera (cf. Rom 6; 1 Cor 15; 2 Tim 1, 9-12).

175
La Historia de Salvación

Este poder salvador concedido a la Iglesia, ésta lo ejerce, como ya


se vio, por medio de la palabra. Y lo ejerce por medio de signos, los sa-
cramentos. Estos signos llevan el sello de la forma humana de la Iglesia.
Son externos, visibles, materiales, desproporcionados para el efecto de
gracia que les está encomendado comunicar. Prolongar la encarnación
de Dios en Cristo. La eficacia les viene del poder de Dios, que se expresa
en la palabra que acompaña al gesto, a la acción.
Estos signos, como todas las intervenciones de Dios en la historia de la
salvación, se nos ofrecen como recuerdo de las salvaciones obradas por
Dios a lo largo de toda la historia, especialmente en la muerte de Cristo.
Este recuerdo actualiza su eficacia salvífica para el hombre. Pero al
propio tiempo son anticipo, prefiguración y pregustación de la salvación
que se hará definitiva y manifiesta cuando el Señor vuelva. Con ellos,
especialmente con la Eucaristía, se anuncia la muerte del Señor hasta
que él vuelva (1 Cor 11, 26). En ella se anticipa el banquete, que será
la herencia del reino”. (Tomado de Luis Julio Morán, La Historia de la
Salvación,Editorial PPC, 1971).

3.2. Ahora vamos a leer de nuevo el texto. Vamos a ir diciendo la cita.


Uno/a anotará las citas de las Cartas de San Pablo; otro/a las citas de los
Evangelios y otro/a las tomadas de Hechos y otro/a las tomadas del Apoca-
lipsis. Se anotan en el cuadro correspondiente.

Evangelios Hechos Cartas Apocalipsis

176
La Historia de Salvación

3.3. Se forman grupitos que leerán las citas correspondientes. Después de


leerlas eligen una lectura que presente mejor el tema de hoy que es la Iglesia
continuadora de la historia de la salvación en la historia.

3.4. En el plenario se presenta la lectura. Luego entre todos destacan aque-


llas frases que presentan a la Iglesia. El que quiera puede manifestar que
aprendió de este estudio de la Palabra.

4. Contemplemos al Señor, Cabeza de la Iglesia peregrina

a) Oremos: A partir de estas lecturas estudiadas y escuchadas ben-


digamos al Señor porque nos ha elegido a ser parte de la Iglesia.
Pidamos para que seamos fieles hasta la manifestación plena de
nuestro Señor Jesucristo. Se puede terminar rezando: “Líbranos de
todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para
que ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa
venida de nuestro Salvador Jesucristo.
“Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor”.

b) Contemplemos al Señor: Durante 10 minutos de silencio contem-


plamos al Señor, Cabeza de la Iglesia, nuestro Pastor que nos guía
hacia los cielos nuevos y la tierra nueva. Dejemos que su Espíritu
nos llene de esperanza y de fuerza para vivir en Iglesia y juntos como
Iglesia trabajar para que toda la Humanidad se encamine hacia los
cielos nuevos y la tierra nueva.

c) Compartamos: Después de orar y reflexionar sobre la Iglesia: ¿Cómo


me siento en ella? ¿Cuál es mi disponibilidad para vivir mi compro-
miso como Iglesia continuadora de la misión de Jesús el Señor?
Luego, todos se saludan y se felicitan por ser Iglesia.

d) Compromiso: Animar a los que participan en la Iglesia a seguir en su


compromiso ya sea con una llamada. Llamar por teléfono o escribirle
o visitar a los que se sienten Iglesia para felicitarles.

e) Tarea: Leer Juan 15; 1 Corintios 12; Apocalipsis 21 y 22.

Avisos: La comunidad tendrá su Retiro para culminar esta Primera Unidad


de la Segunda Etapa. Son 3 días: empezando el Viernes en la Noche,
6pm-9pm; el Sábado entero y Domingo entero.

177
La Historia de Salvación

Vigesimonoveno Encuentro:

La meta final: cielos nuevos y tierra nueva


Orientaciones para este tema:
Se coloca en lugar visi-
ble un dibujo de Cristo triun-
fante en el cielo o un jardín o paraíso.
Se pueden cantar cantos de espe-
ranza como: Somos un pueblo que
camina; Hacia ti morada santa; Ven
Señor Jesús.
1. Invocación del Espíritu Santo
Se invoca el Espíritu Santo y luego
se reza este himno del Apocalipsis
11, 17-18; 12, 10b-12ª a una sola voz:
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente, el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder y comenzaste a reinar.
Ahora se estableció la salud y el poderío,/ y el reinado de nuestro Dios,/ y
la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros
hermanos,/ el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero/ y por la palabra del
testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que temieran la muerte./
Por eso, estén alegres, cielos, y los que moran en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo….

2. Para comenzar: Caminamos hacia la plenitud de la salvación


Llegamos hoy al último encuentro de esta primera unidad de la Segun-
da Etapa que dedicamos a contemplar la manifestación completa y total
de la salvación que Cristo nos ha traído se realizará en su segunda venida
gloriosa, en la que podremos contemplar a Dios tal cual y su gloria lo llenará
todo y surgirán los cielos nuevos y la tierra nueva.
Somos como Iglesia el nuevo pueblo peregrino que camina hacia la ple-
nitud de la salvación. Somos el pueblo de Dios que peregrina más allá del
mañana o del pasado mañana hacia aquel momento de la historia humana
en que todo será sometido por Cristo y entregado al Padre.
Somos el pueblo que vive y se afana con la fuerza del Espíritu Santo,
lleno de esperanza, hacia la consumación de la salvación. Vamos a dejar-
nos llenar de ese proyecto de amor que Dios tiene para toda la humanidad,
178
La Historia de Salvación

dejando resonar sus palabras en nuestros corazones, siguiendo este méto-


do de estudio de la Palabra.

3. Conozcamos más de nuestro ser Iglesia y de nuestra misión


como Iglesia a través de las Escrituras

3.1. Leamos de corrido este texto sobre la Iglesia.


La salvación es ya real. No sólo para Cristo, sino también para los
creyentes, por la acción de la Iglesia. Pero es una realidad escondida.
Se halla expuesta al ataque, al abandono, a la pérdida. El hombre debe
ir obrando día a día la salvación (cf. Fil 2,12). Hasta que el Señor vuelva.
El retorno del Señor en gloria es el último acto de Dios que confe-
samos en el «credo»: de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y
muertos... Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo
futuro.
Jesús ha expresado su certeza de que un día vendrá en gloria (cf. Mc
14, 62 par.; Mt 24-25). La Iglesia primitiva vivió con el anhelo de ser testi-
go de esa instauración gloriosa del reino de Dios (cf. 1 Cor 16, 22; 1 Tes
4,13 - 5,11; 2 Tes 2,1-3. 13).
El creyente de todos los tiempos repite en sí esta actitud, la mirada
siempre tendida al futuro, de donde espera un Salvador, el Señor Jesu-
cristo que transformará nuestro humilde cuerpo conforme a su cuerpo
glorioso, en virtud del poder que tiene para someter a sí todas las cosas
(Fil 3, 20-21).
Este retorno, cuyas circunstancias son desconocidas (cf. Mc 13, 32),
comporta una manifestación gloriosa de Cristo (cf. Mc 13, 26 par.; 1 Tim 6,
14; Tit 2,13) y de los incorporados a él (cf. Col 3, 3-4). Comporta una dimen-
sión de juicio: se consumará entonces, y se revelará la victoria ya obtenida
sobre todos los enemigos de Dios y del hombre (cf. 1 Cor 15, 22-26).
Este juicio manifestará lo que cada uno era en realidad, el verdadero
valor de las cosas y de las personas, dónde estaba la verdad y dónde el
error. Revelará lo que cada uno ha ido fraguando a lo largo de su vida, su
actitud frente a los hermanos, que continúan la encarnación de Jesús (cf.
Mt 25, 40; 24, 40-41. 51; 25, 12. 29. 45; 1 Cor 3, 10-15).
En la parusía (o final de la historia humana) se realizará una congre-
gación, la definitiva, de los hombres, manifestación y consagración de la
reunificación de los hombres divididos y dispersos por el pecado, reuni-
ficación que se ha hecho realidad profunda en Cristo y en el pueblo de
Dios (cf. Jn 11, 51-52).

179
La Historia de Salvación

Traerá consigo la resurrección de los cuerpos (cf. 1 Tes 4, 13-18; 1


Cor 15, 20-23) que implica la transformación del modo de existencia, en
que el cuerpo será instrumento perfecto de la expresión de la persona y
de la comunicación mutua, una vez vivificado y transformado por el Espí-
ritu. (cf. 1 Cor 15, 33-58).
La certeza del acontecimiento aviva en el creyente la esperanza. La
ignorancia de las circunstancias es estímulo para la vigilancia, para el
ejercicio del amor (cf. Mt 24, 42-51; 25, 1-30). Mientras llega, el creyente
vive situaciones que son interpretadas como signos anticipadores de ese
juicio final —guerras, terremotos, persecuciones, hambre—, a la vez que
reviven en él el anhelo por la transformación necesaria del mundo en que
vive (cf. Mt 24-25; Apoc 12-19).
Toda la historia, la de la Iglesia, la de la humanidad, la del cosmos,
es, en esta perspectiva, testigo de este juicio que está ya en acción, y que
culminará cuando el Señor vuelva.
Con la parusía se inaugura un nuevo estadio del mundo y de los hom-
bres, después de haber pasado por la purificación —las descripciones
apocalípticas (cf. Mt 24-25; 2 Pe 3,1-10; Apocalipsis) hablan del fuego y
del agua como instrumento—. En él se consuma la obra creadora de Dios.
Esa situación nueva será el verdadero paraíso, la salvación consu-
mada, la liberación perfecta, «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque
el primer cielo y la primera tierra desaparecieron...Y oí una fuerte voz que
decía desde el trono: “Esta es la morada de Dios con los hombres. Pon-
drá su morada entre ellos, y ellos serán su pueblo y él, Dios-con-ellos,
será su Dios. Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte
ni habrá llanto, ni gritos, ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado”.
Entonces dijo el que está sentado en el trono: “Mira que hago un
mundo nuevo”» (Apoc 21,1-5). «Esta será la herencia del vencedor: yo
seré Dios para él y él será hijo para mí» (Apoc 21, 7). «Y no habrá ya mal-
dición alguna; el trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad y los
siervos de Dios le darán culto.
Verán su rostro y llevarán su nombre en la frente. Ya no habrá noche;
no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor
Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos» (Apoc 22, 3-5).
Mientras dura este hoy, el pueblo de Dios fija su mirada en ese nuevo
estadio. Y lo acelera con su anhelo que se hace oración: «El espíritu y la
novia dicen: «Ven». Y el que oiga, diga «Ven... ». Dice el que da testimo-
nio de todo esto: «Sí, pronto vendré». «Amén. Ven, Señor Jesús» (Apoc
22, 17. 20).

180
La Historia de Salvación

3.2. Ahora vamos a leer de nuevo el texto. Vamos a ir diciendo la cita.


Uno/a anotará las citas de las Cartas de San Pablo; otro/a las citas de los
Evangelios y otro/a las tomadas de Hechos y otro/a las tomadas del Apoca-
lipsis. Se anotan en el cuadro correspondiente.

Evangelios Hechos Cartas Apocalipsis

3.3. Se forman grupitos que leerán las citas correspondientes. Después de


leerlas eligen una lectura que presente mejor el tema de hoy que es la meta
final: los cielos nuevos y la tierra nueva.

3.4. En el plenario se presenta la lectura elegida. Luego entre todos destacan


aquellas frases que presentan el futuro glorioso que nos espera. El que quiera
puede manifestar que aprendió de este estudio de la Palabra.

4. Contemplemos la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu


Santo que contemplaremos para siempre.

a) Oremos: A partir de estas lecturas estudiadas y escuchadas manifes-


temos nuestra esperanza en el futuro que Dios nos tiene reservado a
toda la humanidad. A cada oración digamos: “El Espíritu y la Iglesia
tu Esposa, te decimos: Ven Señor Jesús. Luego se pueden hacer
alabanzas y oraciones de acción de gracias por esta promesa de
salvación plena.

181
La Historia de Salvación

b) Contemplemos al Señor: Durante 10 minutos de silencio contem-


plemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que quieren para nosotros
la felicidad eterna en esos cielos nuevos y tierra nueva. Dejemos que
su Espíritu nos llene de esperanza para decirle al Señor: “Ven, Señor,
Jesús”

c) Compartamos: Después de orar y reflexionar sobre los cielos nuevos


y la tierra: ¿Qué surge en mi interior? ¿Qué esperanza brota en mi
corazón?

d) Compromiso: Alentar en la esperanza a todos los que están com-


prometidos con Jesús el Señor y se afanan por su Reino para que
se manifieste cada vez más entre nosotros.

e) Tarea: Después de leer Apocalipsis 21 y 22, hacer un dibujo de lo


que imagino que son esos cielos nuevos y esa tierra nueva.

Avisos: La comunidad tendrá su Retiro para culminar esta Primera Unidad


de la Segunda Etapa. Son 3 días: empezando el Viernes en la Noche,
6pm-9pm; el Sábado entero y Domingo entero.

182
La Historia de Salvación

Retiro sobre la historia de salvación


personal y comunitaria
Este Retiro es muy importante para el crecimiento de las personas y de
toda la comunidad, ya que se busca descubrir la realización y desarrollo de
la historia de la salvación en la historia personal, familiar y como pueblo.
Dado que este Retiro implica entrar en la propia historia se hace necesario
que el párroco o el sacerdote, o una religiosa o laico o laica con mucha ex-
periencia espiritual junto con el Equipo de Seguimiento a las Comunidades
preparen cada uno de los momentos de este proceso.

Este Retiro está compuesto de 4 partes:


• Primera parte: Descubramos el proyecto de Dios en nuestra
vida y nuestra historia personal de salvación. Su duración es de
un fin de semana (Viernes en la noche y el Sábado y Domingo, de
9am-5pm), preferiblemente, en régimen de internado. Este primer
momento se prolongará durante varias semanas en las reuniones
de las comunidades como se les indicará.

• Segunda parte: Descubramos el proyecto de Dios en nuestra


familia y nuestra historia familiar de salvación. Se tendrá una con-
vivencia de un día, algunas reuniones de comunidad y un Encuentro
con las familias de los miembros de las comunidades.

• Tercera parte: Descubramos el proyecto de Dios y la historia


de salvación de nuestro pueblo Se tendrá unas reuniones sobre
nuestra historia y se concluirá con la Cena Pascual Dominicana.

• Cuarta parte: Celebración Final de esta Primera Unidad, que in-


cluye dos momentos fuertes de oración y de compromiso así como
la entrega del signo del anillo.

Se trata de una hermosa experiencia de fe que llevará a descubrir su propia


vocación que Dios ha inscrito en cada corazón y en cada pueblo, lo que
conducirá a una vida más plena y comprometida con el Señor, a unirse más
a El y a los hermanos así como a comprometerse más y más a desarrollar
ese proyecto personal y comunitario.

Dada la intensidad que conlleva este Retiro publicaremos el texto y las


dinámicas de este Retiro en edición aparte y dedicaremos una formación
especial para los que lo dirigirán.

183
La Historia de Salvación

Anexo I

CENA PASCUAL JUDÍA


Preparativos: Pan sin levadura y vino de acuerdo al grupo. Verduras amargas (berro,
hojas de rábano); agua de sal; salsa harozeth (hecha de nueces, vino tinto y manzanas);
Cordero o chivo de acuerdo al grupo; platos, copas, fuentecitas para el agua, flores,
manteles, mesas; lectores, comentadores (hombre y mujer), cantores; ambón con la
Biblia; tazón o copa grande para el momento que se toma la copa común. Es importante
practicar con los sirvientes; estudiar entero este rito y ver los detalles. Se adorna con
signos de Israel, el candelabro de los 7 brazos; pan, vino….

COMENTADOR 1: La fiesta de la Pascua era el recuento de todo el amor que Dios


mostró a su pueblo y el medio por el que se hacia nuevamente presente. La comida es
ocasión de un encuentro, de un dialogo, el momento tan esperado en que dos amigos
se encuentran juntos, Dios y el hombre. Comencemos nuestra celebración cantando
un salmo de subida, uno de los salmos preferidos usados por los peregrinos mientras
subían a la ciudad santa de Jerusalén (todos se levantan y cantan el salmo 121)

0.- LAS LUCES FESTIVAS


COMENTADOR 2: De acuerdo a una antigua costumbre Judía corresponde a la madre
encender las luces festivas en todo servicio que se lleve a cabo en el hogar judío.
Aparte del propósito obviamente práctico este gesto simboliza la luz y la alegría que
brota de la fiesta, don de Dios. También anunciaba la venida de Cristo, el Mesías, la
luz del Mundo.

La bendición solemne de la Luz al comienzo de la Vigilia Pascual encuentra su origen


en esta costumbre judía. También nos recuerda esto los cirios encendidos en el altar,
en la mesa de nuestro banquete Eucarístico diario (estando todos de pies la madre
enciende las velas).

MADRE: (Con manos levantadas ante las velas)


Bendito eres, oh Señor y Dios nuestro, Rey del universo, que nos ha santificado
por tus mandamientos y has dispuesto que encendamos las luces festivas. Bendito
eres, oh Señor y Dios nuestro, Rey del universo que nos ha mantenido vivos y nos
ha sostenido trayéndonos a esta temporada. Por el mérito de nuestras madres
Sara y Rebeca, Lía y Raquel protégenos de todo género de humillaciones, dolores y
preocupaciones y concede a nuestro hogar la paz y la alegría y que brille siempre en
él la Luz y que nunca se apague. Haz que tu rostro brille sobre y seamos salvados.
TODOS: Amén.

1.- BENDICIÓN DE LAS FIESTAS: KIDDUSH (= SANTIFICACION) (Sentados)


COMENTADOR 1: En la noche anterior a la Pascua se usa quitar todo el pan y comida
que no sea propio de la fiesta que pueda encontrarse todavía en la casa. Por eso, en
este momento, el Celebrante “limpia” la mesa con las manos asegurándose que no
hay ningún trocito de pan con levadura.

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La Historia de Salvación

PADRE DE FAMILIA: Cualquier alimento fermentado que se encuentre en mi posesión,


que no haya sido visto ni barrido, sea anulado y considerado polvo de la tierra.
(Los siervos indican los alimentos a los presentes alzándolos)

COMENTADOR 2: Sobre la mesa principal los siervos colocan los alimentos de usar
durante la cena Pascual: pan ácimo o matzo, el haroseth o salsa rojiza que recuerda
la arcilla y la argamasa que los esclavos hebreos fabricaban en Egipto, el karpas o
yerbas amargas, un hueso del muslo del cordero que simboliza el brazo tenso con el
que el Señor liberó a los israelitas de la esclavitud (cf Ex 6,6) y un huevo cocido que
recuerda la ofrenda que acompañaba al sacrificio del cordero pascual en el templo y
que ahora es símbolo de duelo por la destrucción de los dos templos de Jerusalén y
signo del pueblo judío cuánto más se le oprimía en Egipto, más fuerte se vuelva ( Ex
1,12). También llevan agua con sal.

COMENTADOR 1: Todo alimento usado en la Cena Pascual judía era bendecido


antes de comerlo. En forma semejante el pan y el vino que serán consagrados,
son bendecidos por el Celebrante durante la Presentación de ofrendas de nuestra
Eucaristía.

DIRECTOR: Bendito eres, oh Señor y Dios nuestro Rey, del universo que nos ha
escogido sobre todas las gentes y nos ha exaltado sobre todas las lenguas y nos ha
santificado con tus mandamientos. Todos: AMEN

En amor nos ha dado, oh Señor y Dios nuestro temporadas de alegrías, días santos
y tiempo para regocijarnos, este día de la fiesta del pan sin levadura, el tiempo de
nuestra libertad, un día de reunión en santidad, un recuerdo de la salida de Egipto.
Porque tú nos ha escogido y nos ha santificado sobre toda las gentes, y nos dado
tus tiempos sagrados como herencia. Bendito eres, oh Señor y Dios nuestro, que
santifica a Israel. y sus fiestas. Todos: AMEN.

(Se sirve la primera copa de vino, la copa de acción de gracias. Mientras se sirve el
vino se comenta lo siguiente)

COMENTADOR 2: Cuatro veces durante la Cena Pascual se pasó el vino. Las cuatro
copas de vino corresponden a las cuatro expresiones de la redención, según está
escrito en Éxodo 6,6-7: “Yo los sacaré de los duros trabajos de los egipcios (primera
copa), los libraré de su esclavitud (segunda copa), y los salvaré con brazo tenso
(tercera copa). Yo los haré mi pueblo y seré su Dios; y sabrán que Yo soy el Señor,
su Dios, que los sacaré de la esclavitud de Egipto (cuarta copa).

Jesús en la última Cena, Cristo pasó esta primera copa de vino a sus discípulos
diciéndoles: “Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les digo que, a partir de
este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios”
(Lc 22,17-18). La institución de la Eucaristía fue más tarde, después de la cena, en
la tercera copa de vino, la copa de la bendición. Es bueno conocer que el acto de
distribuir vino de un tazón común a todos los presentes es un símbolo de unidad.

185
La Historia de Salvación

Todos: (Alzan la copa) Bendito OH señor y Dios nuestro, rey del universo que creaste
el fruto de la vid.
(Todos toman la primera copa de vivo y se sientan dejando su copa).

3. LAVATORIO DE LAS MANOS (URJATZ)


Comentador 1: El lavatorio de las manos durante la cena pascual simboliza la limpieza
interior necesaria en aquellos que participan del ritual, así como el celebrante se lava
las manos durante el ofertorio de la misa. Fue probablemente en este momento del
ritual que Nuestro Señor lavó los pies de sus discípulos, como una expresión de su
mandato de amor y para demostrar la dignidad del servicio en la nueva ley.

3. YERBAS AMARGAS (KARPAS)


El padre de familia baña las yerbas amargas en el agua con sal, símbolo de las lágrimas
y pesares, y distribuye un pedazo a cada uno. Envía las fuentes con trocitos a ambos
lados. Todos la tienen en la mano, mientras el padre de la familia recita la plegaria de
bendición).

El Padre de Familia: Bendito seas señor y rey del universo, que creaste el fruto de la
tierra.(Todos comen el ¨Karpas¨).
Lector 1: Juan 13, 21-35)

4. FRACCION DEL PAN (YAHATZ)


El padre de familia descubre los ¨matzos¨grandes y los levanta en el plato).
Comentador 2: Ahora comienza la parte esencial del rito. El celebrante parte el
¨matzo¨, poniendo aparte una mitad. Esta parte conocida como el ¨afikomene¨, será
comida al final de la cena. El pan ácimo era prescrito para los ocho días de pascua,
porque en la huida de Egipto, no hubo tiempo para fermentar la masa y no se pudo
hacer pan con levadura.
El padre de familia alza el plato con los otros ¨matzos¨diciendo:)

Padre de Familia: He aquí el pan de la aflicción que nuestros padres comieron en la


tierra de Egipto. Vengan todos los hambrientos y coman. Vengan todos los necesitados
y celebren la Pascua, porque con nosotros. Que sea la voluntad de Dios redimirnos
del mal de toda servidumbre.

CANTO: Tienes hambre, haz Pascua con nosotros. Tienes sed, haz Pascua con
nosotros. Ayer en la esclavitud, hoy en la libertad.
(El padre de Familia deja sobre la mesa el plato con los ¨Matzos ¨)

5. —HISTORIA DE LA HUIDA DE EGIPTO (¨HAGGADAH¨)


(Los siervos sirven una segunda copa de vino mientras el lector lee)
Lector 2: (Lucas 22, 15-16)

Comentador 1: Ahora se repite la historia de la primera Pascua, como fue ordenada


por Dios en el libro del Exodo. Esta parte de la cena pascual es como una instrucción
o catequesis. La persona más joven de los presentes- en la Ultima Cena fue
probablemente San Juan- hace las cuatro preguntas tradicionales.

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La Historia de Salvación

El más joven:
¿Por qué esta noche es diferente a todas las otras noches? ¿Por qué comemos esta
noche pan sin levadura? ¿Por qué comemos esta noche hierbas amargas y las mojamos
con agua de sal? En otras noches comemos sin festividades especiales, ¿por qué
tenemos esta noche este servicio Pascual?

CELEBRANTE: Los sirios persiguieron a nuestros padres quienes bajaron hasta Egipto
y permanecieron allí y crecieron llegando a ser una nación gran de y poderosa. Los
egipcios les afligieron y persiguieron, poniéndoles cargas muy pesadas Y clamamos
al Señor Dios de nuestros padres quien nos oyó y miró nuestra aflicción y trabajo. Y
nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, con gran terror, con señales
y maravillas. Por lo tanto aunque todos fuésemos sabios y bien versados en la Torah
(la LEY) será aún nuestro deber repetir de año en año la historia de la liberación de
Egipto. De hecho ahondar en ella es ciertamente saludable.

COMENTADOR 2: La copa con el vino se alza ahora en memoria de esta divina


promesa.
(Todos alzan la copa mientras el Celebrante dice:)

CELEBRANTE: Esta divina promesa permaneció con nuestros padres y también con
nosotros. Cuantos se alzaron contra nosotros para destruirnos en cada generación
fueron aniquilados. Porque el Santo nos bendijo liberándonos siempre de sus manos
Comentador 1:( Todos dejan la copa sin beber sobre la mesa).

LECTOR 3: Éxodo 12, 1-42.


C anto : DAYENU: E so nos habría bastado , nos habría bastado , D ayenú , D ayenú
(Al finalizar la lectura, se trae el Cordero pascual y se coloca frente al celebrante).

COMENTADOR 1: Para ser claro cono está simbolizada la liberación de Egipto en la


Cena Pascual el Director levanta cada uno de los elementos ceremoniales y explica
sus significados. Este era el punto culminante de la cena para los judíos de antaño;
es asimismo el punto culminante para nosotros los nuevos israelitas. El Cordero era
objeto de requisitos rituales que están llenos de significado profético: debía ser macho,
sin mancha y asado al fuego.
(El celebrante levanta el Cordero y todos preguntan)

TODOS: ¿QUE QUIERE DECIR PASCUA?

CELEBRANTE: PASCUA significa el cordero que nuestros padres sacrificaron al Señor


en memoria de aquella noche en que Yahvé pasó de largo sobre las casas de nuestro
padre en Egipto, como está escrito: “ CUANDO preguntaren sus hijos: qué significa
para ustedes este rito, les responderán: es el sacrificio dé. La Pascua de Yahvé que
pasó de largo por las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando hirió a Egipto
salvando nuestras casas” (Éxodo 12).
(El celebrante levanta uno de. los panes ácimos y lo levanta).

TODOS: ¿Qué quiere decir MATZO?

187
La Historia de Salvación

CELEBRANTE: ESTE ES EL PAN DE LA AFLICCIÓN qué nuestros padres cocieron


con ellos al salir de Egipto, como está escrito:” cocieron bajo la ceniza la masa que
habían sopado de Egipto e hicieron panes ácimos, pues la masa no había podido
fermentar por la mucha prisa que para salir les daban y ni para cocer pudieron preparar
nada” (Éxodo 12,59).
(El Celebrante levanta las hierbas amargas mientras todos preguntan).

TODOS: ¿QUE QUIERE DECIR MARA?

CELEBRANTE: Mará quiere decir amargura. Comemos hierbas amargas para


recordar que los Egipcios amargaron las vidas de nuestros padres como está escrito:
“ Sometieron los egipcios a Israel a cruel servidumbre haciéndole amarga la vida con
rudos trabajos de mortero, de ladrillos y del campo, obligándolos cruelmente a hacer
cuanto les exigían” (Éxodo 1,13-14).
Generación tras generación le corresponde a cada hombre reconocerse a sí mismo
como si él en persona salido de Egipto, según está escrito: “En aquel día harás saber
a tu hijo: esto es con motivo de lo que hizo Dios conmigo cuando salí de Egipto” (Ex
13,8). Pues el Santo, bendito sea su Nombre, no sólo redimió a nuestros padres, sino
a nosotros también junto con ellos, según está escrito: “Y a nosotros nos sacó de
allí para conducirnos y entregarnos la tierra que había prometido bajo juramento a
nuestros padres” (cf Dt 6,23).

COMENTADOR 2: El Celebrante descubre el pan ácimo y alza la copa de vino,


alzándolas todos con él en acto de alabanza, mientras el celebrante y los participantes
decimos una oración de agradecimiento por la liberación de Egipto semejante al
prefacio de la Eucaristía y los salmos de Hallel son el Sanctus, un himno alegre de
alabanza. HALLEL quiere decir alabar al Señor. Estos fueron rezados a menudos por
Jesús, nuestro Señor. (El Celebrante descubre el Matzo; todos alzan la copa)

TODOS: Por lo tanto es nuestro deber dar gracias,/ alabar, glorificar, bendecir,/ exaltar
y adorar a aquel que hizo todos estos milagros/ por nuestos padres y por nosotros
mismos./ El nos ha traido de la esclavitud a la libertad,/ de la tristeza a la alegria,/ del
luto a la fiesta,/ de la oscuridad a la luz,/ de la opresión a la redención.

COMENTADOR 2: Todos dejamos la copa del vino sobre la mesa y nos levantamos
para cantar los primeros salmos del Hallel. CANTOS: ALABAD SIERVOS DE DIOS
(Salmo 113) Cuando Israel salió de Egipto. (Salmo 114).

Comentador 1: A continuación todos nos sentamos y alzamos la copa mientras el


celebrante dice:).

CELEBRANTE: Bendito eres, OH Señor Dios, Rey del universo que nos ha redimido
de Egipto a nosotros y a nuestros padres y nos has permitido vivir hasta esta noche.
Que se cumpla tu voluntad a través de Jacob tu siervo escogido que todas las gentes
te rindan alabanza sin cesar. Te cantaremos nuevas canciones de alabanza por nuestra
redención y por la liberación de nuestras almas. Bendito eres oh Señor que redimes
a Israel. (Todos toman la segunda, copa de vino)

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La Historia de Salvación

Lector 4: Lucas 22,17-18.

6.- RAJATZ (LAVABO DE LAS MANOS)


COMENTADOR 1: Todos se lavan las manos en las fuentecitas que tienen delante
de la mesa diciendo)
TODOS: bendito eres señor y dios nuestro, rey del universo que santificas por tus
mandamientos y nos ha mandado a lavar neustras manos

7. BENDICION DEL PAN (MOTZI)


COMENTADOR 2: Como en el caso del vino servido de un solo tazón la distribución
de un solo pedazo de Matzo a todos los presentes significa unión, porque el pan es
uno, somos muchos de un solo cuerpo, pues todos participamos de ese único pan”
dice san Pablo en 1Corintios 10,17.
(El celebrante tomando un matzo en sus manos lo bendice con la siguiente oración:

PADRE DE FAMILIA: Bendito seas, Señor Dios nuestro, Rey del Universo, que haces
surgir el pan de la tierra.

(El padre de familia divide el matzo en pedacitos pequeños y le da a cada uno de los
asistentes. Con este pedazo en la mano todos dicen:)
Todos: Bendito seas, Señor Dios nuestro, Rey del Universo, que nos has santificado
con tus mandamientos y nos has mandado comer el matzo.
(Todos comen el pedazo de pan)

8. YERBAS AMARGAS (MAROR)


(Los sirvientes sirven yerbas amargas y harozeth)
COMENTADOR 1: Cada persona toma yerbas amargas, las coloca entre dos pedazos
de pan y los untan en haroseth, la salsa que recuerda los ladrillos que los israelitas
hacían en Egipto. Todos juntos decimos:
Todos: Bendito eres, Señor y Dios Nuestro, Rey del Universo, que nos has santificado
con tus mandamientos y nos has mandado comer hierbas amargas.

9. LA CENA PASCUAL FESTIVA


Comentador 2: La mesa está lista para que todos puedan participar con alegría de
la Cena. Podemos conversar alegremente. (Los sirvientes distribuyen pan, cordero,
yerbas, haroseth y vino. Cada uno terminada la Cena se lava las manos).

10. COMIDA DEL AFIKOMAN (POSTRE)


Comentador 1: Estamos listos para comer el afikomán, el pan ácimo dejado en un
lugar aparte. Se acostumbraba terminar la Cena Pascual con este pedazo de pan
como memorial del sacrificio de la Pascua. Fue probablemente en este momento que
Jesús bendijo y partió el pan diciendo: “Este es mi Cuerpo que será entregado por
ustedes” (Lc 22,19). Ahora tomemos el pedazo de pan en la mano mientras el Padre
de familia hace la indicación.

Padre de familia: En conmemoración del sacrificio de la Pascua comamos hasta


que quedemos saciados.

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La Historia de Salvación

(Todos comen el pedazo de matzo)


 
11. BENDICION DE ACCION DE GRACIAS (BERAJA)

COMENTADOR 2: Los siervos llenan la copa del Padre de Familia con agua y vino
y queman incienso. El vino en gran parte obra del hombre es símbolo de la justicia
y el agua, don de Dios simboliza la piedad divina. Mientras, cantemos el canto de la
alegría del retorno.
CANTO: Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión.

COMENTADOR 1: Ahora sobre este tercer cáliz se recita la gran bendición de acción de
gracias o berajá. Esta tercera copa es una sola y viene pasada para que todos beban de
ella. Fue probablemente en este momento que Jesús bendijo y pasó la Copa diciendo:
“Este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la Nueva Alianza que será derramada por
ustedes”. A esta Copa se refiere San Pablo cuando dice: “El cáliz de bendición que
bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? (1 Cor 10,16).

Padre de familia: Con el permiso de mis padres, maestros y sabios bendigamos


al Señor, pues de sus dones hemos comido.
Todos: Bendito sea el Nombre del Señor desde ahora y por siempre.
Padre de familia: “Bendito eres Tu, Señor, nuestro Dios, Rey del Universo, que
alimentas al mundo entero con tu bondad, con gracia, con amabilidad y con
tu misericordia. Tu das pan a toda carne, porque tu misericordia es eterna”.
Por tu gran bondad nunca nos faltó alimento y nunca nos faltará, pues Tú alimentas
a todos y das sustento a todos y tu mesa está puesta ante todos. Tú das sustento y
comida a todos y tu mesa está puesta ante todos. Tú alimentas y sostienes a todas
criaturas, porque es eterna tu misericordia.

Todos: Bendito seas, Señor, que alimentas a todos.


Padre de familia: Bendito eres, OH Señor y Dios nuestro, Rey del Universo. Bendito
tu pueblo Israel, del Reino de la casa de David. Danos alimento que nos sirvan para
sostenernos, provee por nosotros, líbranos de nuestras ansias. Haz que no tengamos
necesidad de los dones de los hombres, porque nosotros hemos confiado en Tu grande,
Santo y terrible Nombre. Venga Elías y el Gran Mesías, el Hijo de David, a nuestras
vidas y retornará a su puesto el Reino de la casa de David y reinará sobre nosotros.

Llévanos a alegrarnos y confortarnos en Sión, tu ciudad. Reconstruye Jerusalén.


Acuérdate, Señor Dios de nuestros padres, de nosotros que somos tu pueblo. Que
todos los eventos por los cuales Tú has ido conduciendo a tu pueblo te sean recordados
uno a uno. Acuérdate de nosotros, Señor Dios nuestro, En esta fiesta visítanos con
tu bendición y sálvanos con tu palabra de salvación. Haznos libres con la venida del
Mesías en la vida del mundo que vendrá.
Todos: AMEN.

Comentador 2: En este momento se pasa la copa de bendición, mientras se alaba


al Señor.
Padre de familia: ¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?

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La Historia de Salvación

Todos: Tomaré, levantaré, la copa de salvación e invocaré el nombre del Señor.


Padre de familia: Cumpliré al Señor mis votos delante de todo el pueblo.
Todos: De gran precio es, a los ojos del Señor, la muerte de sus santos.
Padre de familia: OH, Señor, yo soy tuyo e hijo de tu esclava. Soltaste mis cadenas.
Todos: A Ti santificaré hostias de alabanza e invocaré el Santo Nombre del Señor.
Padre de familia: Cumpliré al Señor mis votos delante de todo su pueblo, en los
atrios de la Casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.
Todos: Bendito eres, OH Señor nuestro Dios, Rey del Universo, que has creado el
fruto de la vid.
CANTO: Salmo 116: ¿Cómo pagaré al Señor?
Lector 5: Juan 17.

12. HALLEL (CANTOS DE ALABANZA)


Comentar 1: En este momento entonaremos la segunda parte del Hallel o himnos
de alabanza al Señor.
(Los sirvientes sirven la cuarta copa).

Salmo 115. Salmo 117. Salmo 118: Este es el día que actuó el Señor. Salmo 136:
Dad gracias al Señor, porque es bueno.

Todos levantan su cuarta copa de vino.

Padre de familia: Alabado seas, OH Señor y Dios nuestro, Rey del Universo, que has
creado el fruto de la vid.
(Todos toman la cuarta copa de vino)

13. BENDICION FINAL (NIRTZAH)


Padre de familia: Que sea aceptado ante Dios este sacrificio nuestro. Se ha cumplido
el rito de la Pascua conforme a todos sus preceptos y costumbres. Del mismo modo
que nos ha sido dado celebrarlo ahora, que nos sea dado realizarlo siempre. OH justo
que moras en las alturas: yergue la innumerable comunidad; conduce pronto a los
retoños por Ti plantados, redimidos y en júbilo, a Sión.

Todos: ¡EL AÑO PROXIMO EN JERUSALEM!

Padre de familia: “Yahvé les bendiga y les guarde. Ilumine su rostro sobre ustedes
y les sea propicio. Les muestre su rostro y les conceda la paz.

Todos: AMEN, AMEN, AMEN.


CANTOR: Sólo nos falta compartir nuestro merengue para expresar nuestra
alegría de ser un pueblo de Dios y de la Virgen.
(Se toca el merengue y todos en ronda lo bailan).

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La Historia de Salvación

Bibliografía
• Biblia de Jerusalén, Descleé de Brouwer, 1998.
• La Biblia Católica para jóvenes, Instituto Fe y Vida y Editorial Verbo Divino, 2005.
• Biblia de nuestro pueblo, Ediciones Claretianas, 2006.
• Biblia Latinoamericana, Editorial Verbo Divino, 1972.
• Catecismo de la Iglesia Católica, Librería Juan Pablo II, 1992, República Domini-
cana.
• Dei Verbum, Documentos del Concilio Vaticano II, Sal Terrae1966.
• Documento Conclusivo Aparecida, Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM,
Amigo del Hogar, 2007.
• Introducción al Antiguo Testamento, Diócesis de Chosica, Perú.
• La historia de salvación, Julio Alonso Ampuero, en: www.encuentra.com.
• La historia de salvación, Luis Rubio Morán, PPC, 1971.
• Lumen Gentium, Documentos del Concilio Vaticano II Sal Terrae 1966.
• Poblado de la Biblia, Javier Saravia, s.j. Publicaciones Paulinas.
• Por los Caminos de la Fe, Miguel Angel Ciaurriz, OAR, Ediciones MSC 1995.
• Vocabulario de Teología Bíblica, Xavier Léon-Dufour, Editorial Herder, 1980, Bar-
celona.

Para aprender más sobre la Historia de la Salvación


• Acoge la Palabra, Plan de Pastoral, Septiembre 2007, Santo Domingo.
• Abraham, en Luciano Pacomio, Vito Mancuso, ed. Diccionario Teológico Enciclo-
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