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Etiologías del daño cerebral

Según refiere el video de etiologías del daño cerebral de Suzuki; El cerebro es un órgano

que además de ser complejo es un órgano delicado que puede ser dañado con gran

facilidad, puesto que este solo se encuentra protegido por el cráneo y en el interior hay

membranas que le protegen de infecciones. Sin embargo, el cerebro no cuenta con

protección para todos los posibles escenarios donde pueda resultar dañado, como un

Accidente Cerebro Vascular (ACV), o Traumatismo Cráneo Encefálico (TCE). Los ACV,

por ejemplo, son alteraciones en el flujo sanguíneo y se puede presentar de dos formas:

como hemorragia u obstrucción del flujo sanguíneo. La causa más frecuente es el bloqueo

de las paredes de las arterias con placas arteriosclerótica (Ardila & Ostrosky, 2017). La

trombosis es un tipo de ACV, en el cual los vasos sanguíneos que proveen oxígeno al

cerebro están bloqueados y en pocos minutos de privación hay necrosis neuronal, las cuales

no son recuperables ni puede existir una regeneración de las mismas.

Por otro lado, la plasticidad cerebral permite la adaptación a nuevas circunstancias o

cambiantes incluyendo daños al tejido cerebral. La forma en que se muestra esta plasticidad

es la desaparición y aparición de contactos sinápticos, el aumento y decremento de

dendritas, la reactividad de los astrocitos, entre otros (Muñoz, Blázquez, Galpasoro, &

González, 2014). Las neuronas sanas pueden asumir algunas funciones de las neuronas

muertas y crear nuevas comunicaciones y se inicia el proceso de recuperación. La

plasticidad cerebral en niños es mayor, por lo tanto, su recuperación es mayor y más rápida

que la de un adulto.

La restauración de la función requiere que la persona haga una serie de ejercicios

repetitivos de acuerdo con la función que se encuentra alterada, esto, en el supuesto de que
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la parte encargada de esta función sea entrenada, facilitando así el proceso de recuperación.

(Muñoz, Blázquez, Galpasoro, & González, 2014).

La epilepsia también es una de las causas de daño cerebral, según Ardila y Roselli (2007)

las crisis convulsivas producen daño cognitivo y además la medicación anticonvulsiva

puede producir cambios cognitivos secundarios a una intoxicación. Como tratamiento a la

epilepsia en niños se ha removido el hemisferio izquierdo, esto en aras de que la plasticidad

cerebral del infante pueda ayudar a recuperar por completo las funciones, al menos

progresivamente, al grado de tener una vida normal en la edad adulta.

Según el documental de Suzuki, el hemisferio izquierdo está encargado del lenguaje, por lo

tanto, con la ausencia de este las personas pueden perder las funciones de lenguaje. Sin

embargo, debido a la plasticidad cerebral, estas funciones pueden ser trasladadas al

hemisferio derecho y se recuperadas. Para esto, existe un proceso de recuperación donde

los macrófagos y astrocitos se encargan de eliminar el tejido necroso. En primera instancia

el macrófago elimina el tejido dañado, posteriormente los astrocitos liberan factor de

crecimiento nerviosos estimulando a las neuronas a desarrollar nuevas ramificaciones y, por

lo tanto, nuevas comunicaciones, iniciando así el proceso de recuperación. Estas

ramificaciones, sin embargo, pueden cruzarse. Esto quiere decir que la persona puede

recuperar una función con errores, esto logra corregirse enderezando los nuevos circuitos.

La recuperación de una persona no solo depende de la rehabilitación que se le

provea, hay otro factor que determina el rumbo de la recuperación: la motivación. Suzuki

señala en su documental que las personas que carecen de motivación pueden retrasar o

parar su progreso.
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El tronco encefálico juega un papel importante en cuanto a la motivación de una

persona. Este se encarga de funciones como el ritmo cardiaco y la respiración, dentro de

este tronco se encuentra el locus cerúleo, donde habita un grupo denso de neuronas

(alrededor de 30,000), estas tienen influencia por todo el cerebro a lo largo de sus

ramificaciones. Estas se conectan con zonas relacionadas con atención y motivación y

cuando son activadas estas descargan un neurotransmisor llamado noradrenalina en el

sistema inmunológico. Este neurotransmisor incita al astrocito a liberar factor de

crecimiento nervioso y regenerar redes neuronales y así continuar por el camino a la

recuperación. Es por esto la importancia de la motivación para un mejor resultado en

procesos de rehabilitación.

Referencias

Ardila, A., & Ostrosky, P. (2017). Diagnóstico del daño cerebral: Enfoque

neuropsicológico. Chile: Editorial Trillas.

Ardila, A., & Roselli, M. (2007). Neuropsicología Clínica. México, D.F.: Manual moderno.

Muñoz Marrón, E., Blázquez Alisente, J. L., Galpasoro Izaguirre, N., & González

Rodríguez, B. (2011). Estimulación cognitiva y rehabilitación neuropsicológica.

Barcelona: Editorial UOC.