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La mente absorbente del

niño según Maria


Montessori
Maria Montessori creó una teoría sobre cómo la
educación debe adaptarse a las fases de la
infancia.
por Grecia Guzmán Martínez

La mente absorbente del niño es uno de los conceptos clave en


el método pedagógico desarrollado por la pedagoga y médico
italiana Maria Montessori.

Surge a partir de investigaciones donde Montessori observó que,


entre los 0 y los 6 años de edad, los niños aprenden de manera
instantánea, como si su mente fuera una esponja que absorbe
inconscientemente la información de los estímulos externos en
respuesta a las necesidades de cada etapa del desarrollo.

Por sus aportes a la psicología y la pedagogía, la mente


absorbente del niño es un concepto que ha sido
estudiado constantemente.

 Artículo relacionado: "Psicología educativa: definición,


conceptos y teorías"

La mente de los niños según


Montessori
Los niños pequeños suelen mostrar fascinación por casi todo lo
que les rodea. Pareciera que casi cualquier estímulo puede
llamar su atención y que, sin importar la cantidad de veces que
se le presenta, dicho estímulo puede seguir siendo tan atractivo
como la primera vez. Además, parece que nunca se cansan y
que están constantemente atraídos por la novedad y las
aventuras.

Según Montessori, esto es así porque la principal característica


de los niños es que, a diferencia de los adultos, pueden absorber
de manera natural, involuntaria y progresiva la información que
les rodea.

Por eso, para Maria Montessori, lo fundamental en el aprendizaje


durante la infancia es permitir que los niños vivan
experiencias de acuerdo con sus propios ritmos y
necesidades, ya que son estas experiencias las que
posteriormente se convertirán en percepciones organizadas del
mundo, y son asimismo las que fundamentan la maduración
psíquica del niño.

Técnicamente la mente absorbente es un estado mental que le


permite al niño asimilar experiencias y posteriormente
analizarlas e integrarlas, lo que realiza de manera inconsciente
durante los primeros 3 años, y se vuelve consciente de manera
progresiva hacia los siguientes 3.

A partir de ahí, Montessori propone que la mente absorbente del


niño es también el momento en el que el niño sienta las
bases para el desarrollo de una identidad que no solo es
psíquica, sino también social, porque le permite organizar sus
experiencias según lo que el medio le ofrece y le demanda.

Por ejemplo, sin necesidad de pasar por un aprendizaje formal,


el niño absorbe un idioma, costumbres, prácticas y normas de
quienes le rodean, lo que crea una primera sensación de
pertenencia y por lo tanto de seguridad.

Para Maria Montessori la infancia es la etapa crucial en el


desarrollo de los seres humanos, y es tarea de la educación
el fomentar y ofrecer los medios adecuados para que los niños
construyan una identidad autónoma y también respetuosa de
quienes se encuentran a su alrededor.

 Quizás te interese: "Método Montessori: sus 8


principios educativos"

¿Cómo se desarrolla la mente


absorbente? Los periodos sensibles
Lo que también observó Maria Montessori es que la mente no
absorbe lo mismo en todas las edades, sino que hay una
serie de predisposiciones que hacen que el niño centre su
atención en algún estímulo con base en lo que es necesario para
su crecimiento. Es decir, que según sus necesidades, los niños
se concentran en algunas cosas y no en otras. De una manera
natural muestran interés y se acercan a ellas, lo que les permite
adquirir con placer y casi sin esfuerzo los conocimientos
necesarios.
Este interés varía según la etapa del desarrollo, con lo que son
momentos transitorios y sucesivos a los que Montessori llamó
“periodos sensibles”. Aunque los dividió por edades, aclaró que
en ocasiones se superponen, y que el tiempo que dura cada
periodo puede variar, así como su intensidad. Los principales
periodos que describió son los siguientes.

1. Periodo sensible del orden (0 a 6 años)


Sobre todo durante los primeros dos años de vida hay una
disposición y un interés importante por clasificar y
categorizar todo lo que les rodea, lo que se favorece a
través del orden.

2. Periodo sensible del movimiento (0- 5/6


años)
Muestran interés especial por desplazarse de un lugar a
otro, sobre todo ya si han aprendido a caminar.

3. Periodo sensible del lenguaje (0 a 7


años)
Prácticamente sin necesidad de que exista una enseñanza
directa suelen adquirir un vocabulario amplio.

4. Periodo sensible de las sensaciones (0-6


años)
Implica el desarrollo de los sentidos. Si bien desde el nacimiento
están activos tanto el oído como la vista, mientras su desarrollo
avanza adquieren una sensibilidad especial y una facilidad para
aprender por medio del tacto, el gusto y el olfato.

5. Periodo sensible de los objetos


pequeños (1 a 6-7 años)
Se da un especial interés por objetos pequeños que se
relacionan con la necesidad de prestar especial atención al
detalle

6. Periodo sensible de la vida social (desde


la vida intrauterina hasta los 6 años)
Se refiere a la necesidad de relacionarse con sus pares y al
proceso de adquirir ciertas normas importantes para la
convivencia.

Impacto en la educación
Aunque es más fácil aprender ciertas cosas según el momento
del desarrollo, también puede pasar que un periodo sensible
termine antes de que el aprendizaje que le correspondía se
hubiera alcanzado, lo que puede hacer muy difícil enseñarlo en
las siguientes etapas.

Para prevenir esto, los métodos educativos deberían


ofrecer no solo el desarrollo de habilidades intelectuales,
sino de los elementos adecuados para favorecer el aprendizaje
según cada periodo sensible.

A partir de ahí, Montessori también desarrolló una explicación


sobre “los berrinches” o “rabietas” de los niños, que a veces
parecen inexplicables, pero que en realidad podrían significar
una frustración intelectual importante por no poder responder a
los estímulos que le interesan.

Por ejemplo, cuando los niños han pasado mucho tiempo


haciendo la misma actividad y los adultos les indicamos que es
momento de pasar a otra, porque nos parece poco importante, o
porque ya lleva mucho tiempo, o porque tendemos a priorizar
cantidad a calidad; aun cuando la necesidad del niño sigue
siendo poner atención a ese estímulo en concreto.

La pedagogía de Maria Montessori incluso ha sido descrita


como una pedagogía de la atención y la concentración,
precisamente porque impulsa la necesidad de los niños de
mantener su atención en ciertos estímulos de acuerdo con las
etapas de desarrollo, respetando sus propios interés y evitando
la interferencia de los adultos.

 Artículo relacionado: "La Teoría del Aprendizaje de Jean


Piaget"

¿Que ha dicho la neurociencia?


En el terreno de las neurociencias se han estudiado las
propuestas de Maria Montessori y se han encontrado varios
fundamentos empíricos. Por ejemplo, que el desarrollo de
conexiones y redes neuronales en el cerebro humano alcanza su
punto máximo entre los 0 y los 3 años de vida (sinaptogénesis),
lo que sugiere que efectivamente, durante sus primeras
fases de desarrollo, el cerebro funciona como una
esponja que absorbe de manera casi automática todo lo que le
rodea.

Conforme este desarrollo avanza, se priorizan algunas


conexiones neuronales de acuerdo con la información que es
más necesario adquirir y organizar. Es por eso que, hacia la
pubertad, el niño ya ha consolidado un aprendizaje más
concreto: ha discriminado sobre lo que es útil conocer, atender y
experimentar y lo que no, según lo que el propio entorno le ha
ofrecido o negado.

Referencias bibliográficas:

 Poussin, C. (2017). Montessori explicado a los padres.


Plataforma editorial: Barcelona.

 Regni, R. (2014). La polarización de la atención y las armas


de distracción masiva. RELADEI, 3(3): 97-108.

 Durante, V. y Fábregas, M. (1998). La formación de hábitos.


Bases para un trabajo libre y organizado en el aula de educación
infantil. Recuperado 23 de abril de 2018. Disponible en
http://www.waece.org/biblioweb07/pdfs/d036.pdf.

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