lJJ.o
pinos y robles, palmitos baxos oe la manera de los de Castilla138• Por toda
ella ay muchas lagunas grandes y pequeñas, algunas muy trabajosas de \-~~ concolor corvi. Ver: Eugene R. Hall, The Mammals of North America (New York: John Wiley &
passar, parte por la mucha hondura, parte por tantos árboles comopor ellas ~87), II, pp. 1042, 1053-54.
están caydos, El suelo dellas es arena y las que en la comarca de Apalache 144 bolsa: se trata del 012posum CIJi<Je.{óhvs virginiana): pequeño marsupial americano que abunda,
c.
hallamos son muy mayores que las de hasta allí139• Ay en esta prouincia sobre todo, en el suroeste de Norteamérica. Ver: Eugene R. Hall, ibid. 1987, II, pp. 1042,
1053-1054.
muchos maizales, y las casas están tan140 esparzidas por el campo de la
145 No se comprende esa afirmación de Núñez ya que esa región en agosto es extremadamente
1
manera que están las de los Gelues141. Los animales142 que en ellas vimos calurosa. Bandelier, p. 27.
;¡,\le.,~ son venadosde tres maneras, conejosy liebres,ossosy leonesy otras saluagi- 146 aues de muchas maneras: O, «palomas ... papagayos de diversas maneras ...», p. 316. Estos datos
nas 143, entre los quales vimosvn animal que trae los hijos en vna bolsa que los desplaza el cronista para darlos al final de la relación que reelaboró. Ver: Frank M.
Chapman, Handbook of Birds of Eastem North America (New York: Dover Publications, 1966),
p. 248.
135 tierra firme: Z, tiesto y firme.
147 Recuérdese que Núñez, como otros exploradores europeos, designan la fauna americana ba-
136 montes claros: «espacios despejados y sin grandes arboledas». «Lo que no está muy trabado y sándose en las posibles semejanzas con las especies conocidas en Europa. El doral es la Ibis
espeso», Aut.
aetiópica. Hay una gran variedad de garzas en esta región similares al doral. Bandelier, p. 28.
137 liquidámbares: Z, «laqdabares ...» (Liquidambar styracijlua). Con esta planta se preparaba un 148 esmerején: halcón pequeño (Falco columbariarus) conocido en inglés como pidgeon hawk. El nebl!
bálsamo aromático. «Resina líquida, de color claro muy parecida al ámbar y de un olor muy (Circus hudsonius} se encuentra en Europa y en América; es el halcón conocido en Norteamérica
agradable», Dic.
como marsh hawk o American harrier.
138 de los de Castilla: O, «del Andalucía ... », p. 289.
149 Z, y O: «dos días ...», p. 290. Son discrepancias de este tipo las que oscurecen la cronología di'
139 que las de hasta allí: se refiere a las lagunas. la expedición.
140 tan: Z, om.
150 vinieron a nosotros de paz: «venir de paz, frase que vale venir sin ánimo de reñir, quando se temía
141 los Gelues:R, Vizcaya; O, «Xelves ...», p. 289. Por Gelves podía aludirse al pueblo y pequeña lo contrario», Aut. Deriva de la conocida frase latina paci.ficum venire.
región que está a orillas del río Guadalquivir a unos diez km. al sur de Sevilla. Ver: José E. 151 Oviedo pone de relieve la torpeza estratégica de Narváez y su desconocimiento total de laN
Espinosa y E.A. Mercado, editores, Los Naufragios y Relación (Bastan: D.C. Heath and Co., costumbres de los indios, p. 290; y Bandelier, p. 28.
1941), p. 11. A las campañas de Gelves se alude en el Primer tratado de El Lazarillo de Tormes. 152 vno: O, «dos o tres ...», p. 290.
Ed. de A. Blecua (Madrid: Castalia, 1982). 153 ueyntey cinco: O, «veinte e seis... », p. 290.
142 animales: Z, «anima ...».
143 saluaginas: «Fiera o animal montaraz», Aut. Varios investigadores destacan, con sorpresa, que *Junio 26.
Núñez nunca constata la presencia del cocodrilo o del pavo americano (Medeagris gallopavo). **Junio 27.
Ambos abundaban en regiones que él recorrió. El león a que alude Núñcz debió ser el -~e/is ***Julio 19, 1528.
202 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 203

por la tierra, y hallárnosla muy pobre de gente y muy mala de andar, por los El primero día passamos aquellas lagunas y passos sin ver indio níngu-
malos passos154 y montes y lagunas que tenía. no; mas al segundo día llegamos a una laguna de muy mal passo, porque
Preguntamos al cacig,ue que les auíamos detenido y a los otros indios que daua el agua a los pechos y auía en ella muchos árboles caydos, Ya que
trayamos con nosotros, que eran vezinos y enemigos dellos, por la manera y estáuamos en medio della nos acometieron muchos jndj~ que estauan abs-
población de la tierra y la calidad de la gente y por los bastimentos y todas condidos 162 detrás de los árboles porque no los viéssemos; otros estauan
las otras cosas della. Respondiéronnos cada vno por sí, que el mayor pueblo sobre los caydos.y comencáronnos a flechar de manera que .nos hirieron
de toda aquella tierra era aquel Apalache, y que adelante auía menos gente muchos hombres y: cauallos~;rnos tuwax:onla~163 que lleuáuamos, antes
y muy más pobre que ellos, y que la tierra era mal poblada y los moradores que de la laguna saliéssemos; y después de salidos della nos tornaron a
della muy repartidos155; y que yendo adelante auía grandes lagunas y espe- seguir queriéndonos estoruar el passo, de manera que no nos aprouechaua
sura de montes y grandes desiertos y despoblados156. Preguntámosle luego salirnos afuera, ni hazernos más fuertes y querer pelear con ellos, que se
por la tierra que estaua hazia 157 el sur, ¿qué pueblos y mantenimientos te- metían luego en la laguna y desde allí nos herían la gente y cauallos. Visto
nía? Dixeron que por aquella vía158, yendo a la mar, nueuejornadas, auía vn esto, el gouernador mandó a los de cauallo164 que se apeassen y les acome-
pueblo que llamauan ..... Aut~159, y los indios dél tenían mucho maíz y que tiessen a pie. El contador se apeó con ellos y assí los acometieron y todos
tenían frisoles y calabacas'", y que por estar tan cerca de la mar alcancauan entraron a bueltas165 en vna laguna, y assí les ganamos el passo.
pescados, y que estos eran amigos suyos. Nosotros, vista la pobreza de l<¡l En esta rebuelta ouo algunos de los nuestros heridos, que no les valieron
Ji.g¡;a, y las malas nueuas que de la población y de todo lo demás nos dauan, buenas armas que lleuauan, y ouo hombres este día que juraron que auían
y como los indios nos hazían continua guerra bjriéndonos la gente y los visto dos robles, cada vno dellos tan gruesso como la pierna por baxo, pasa-
cauallos en los lugares donde yuamos a tomar agua; y esto desde las lagunas dos de parte a parte de las flechas de los indios, y esto no es tanto de maraui- .J

b.(.0(.0
y tan a su saluo que no los podíamos ofeu,der, porque metidos en ellas nos llar vista la fuersa y maña con s;¡y~las echan, porque yo mismo vi vna flecha 1
• ,,~=~ flechauan y mataron vn señor de Tescuco~que se llamaua don Pedro, que en vn pie dé vn álamo, que entraua por el vn xeme166• Quantos indios vimos
el comissario lleuaua consigo; acordamos de partir de allí e yr a buscar la desde la Florida aquí, todos son flecheros; y como son t~n 167 ~e J.
),, 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mar y aquel pueblo de Aute que nos auían dicho; y assí nos partimos a cabo cuerfo y ~ndaE_~!cl.~~~!!~S:-C.~ gig~n!~1· Es gente a maraui-
""' de veynte y cinco días* que allí auíamos llegado. lla bíen dispuesta, muy enxutos y de muy grandes fuercas y ligereza168• Los
arcos que vsan son gruessos como el braco, de onze o doze palmos169 de
154 malos passos: Z, muy malos.
largo, que flechan a dozientos passos con tan gran tiento que ninguna cosa
155 Las que encontraron, eran pequeñas agrupaciones de viviendas construidas sobre una arma- yerran. Passados que fuymos <leste passo, de ay a vna legua llegamos a otra
zón sencilla y techadas con paja de arbustos y pencas de palmas. El Inca Garcilaso imaginó de la misma manera, saluo que por ser tan larga que duraua media legua
esas comunidades como si fueran villas solariegas. La Florida (1, Cap. XXX). era muy peor; éste170 passamos libremente y sin estoruo de indios, que como
156 Cabe apuntar que no hay regiones desérticas en el sureste de Norteamérica. Debe aludir a
zonas en las que morían los árboles a consecuencia de persistentes inundaciones. Esos espacios
son frecuentes en la Florida y en el sur de los estados de Georgia y Alabama. 162 abscondidos: are, escondidos.
157 hazia: Z, gazia. 163 la guía: ese vocablo aparece indistintamente como masculino y femenino y se tomaba por «la
158 aquella vía: Z, auia. persona que encamina y enseña a otro», Aut. Véase el uso que hace de ese vocablo el Inca
159 ...que llamauan Aute: Z, que llaman Aute. O, «había un pueblo que se dice Aute ... », p. 290. R, Garcilaso en La Florida (11, Cap. XII).
había un pueblo dicho Aute. Se trataba de un caserío situado cerca de la desembocadura del 164 de cauallo: Z, de a cauallo.
río Apalachicola. Hallenbeck, pp. 41-42; y Bandelier, p. 29. Ver: W.T. Cash, The Story of 165 entrarona budtas: frase que proviene de «revolver sobre los enemigos; es de los que fingen huir y
Florida (New York: The American Historical Society, 1938), 1, p. 24. El Hidalgo de Elvas, en quando es tiempo buelven sobre los que vienen siguiéndolos mal ordenados», Cov. Ver: n." lo:i.
su Relacam verdadeira... , llama a esta comunidad Ochete. Ese dato señala cuán arbitrarias podían 166 xeme: «es género de medida ... los muchachos comunmente llaman xeme lo que se alcanca
ser las transcripciones fonéticas que muchas veces estaban determinadas por la extracción desde el dedo pulgar hasta el índice, que a mi parecer es lo mesmo que dos palmos», Cou.
lingüística del que escribía. He consultado el original de la Relacam que se encuentra en la Sobre la destreza y alcance de las flechas utilizadas por los indios, ver Hallenbeck, p. 42.
Colección Lennox de la New York Public Library. 167 tan: Z, om.
160 calabacas: O, om. 168 La descripción matizada por «a marauilla», «parescen gigantes» y demás, tiene el sesgo
161 Tescuco: Z, Tesaico. O, «Nueva España ...», p. 290. Se refiere a Texcoco, México. Esa comuni- hiperbólico frecuente en relaciones de la época que caracterizan a indios de otras regiones,
dad mexicana fue, antes de la llegada de los españoles, la capital de Acolhuacán, uno de los Con toda seguridad ésas eran tribus de apalaches. Ver: Newcombj , p. 30; y Ld,
reinos más importantes en el valle de Anáhuac. Ene, LXI, p. 313. Smith señala que el llamado 169 de onze o doze palmos: R, ocho a doce. «Palmo es género de mesura; ay mayor y menor; el
don Pedro era Tetlahuezquiziti, hermano de lxthilyochitl; este último fue rey de Texcoco, mayor en desuso lo describe San Isidoro palmus est mesura a primo pollice, us que ad minimum
p. 43. Sobre la sintaxis confusa de este y otros fragmentos, ver: 1, e. digitum; el menor se contiene en la palma, que consta de los cuatro dedos», Coo.
170 Aquí, como en otros pasajes, no resulta claro -dada la contorsión sintáctica- si el ante·
•.Julio 19, 20. cedente de «éste» es el primer «passo» o el segundo.
204 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO W!>

auían gastado en el primero toda la munición171 que de flechas tenían, no peones, y caminamos hasta hora de vísperas que llegamos a vn ancón o
quedó con que osamos acometer. Otro día siguiente*, passando otro seme- entrada de la mar, donde hallamos muchos hostiones con que la gente111 º
jante passo, yo hallé rastro de gente que yua adelante y di auiso dello al holgó y dimos muchas gracias a Dios por auernos traydo allí.
gouernador, que venía en la retaguarda; y ansí, aunque los indios salieron a Clif' i'I) Otro día*, de mañana, embié XX hombres a que conosciessen la costa y
nosotros, como yuamos apercebidos no nos pudieron offender'?", y salidos a lo · mirassen la disposición della, los quales boluieron otro día en la noche di-
llano fuéronnos todavía siguiendo; boluimos a ellos por dos partes y matámos- ziendo que aquellos ancones y bayas eran muy grandes y entrauan tanto por
V les dos indios e hiriéronme a mj y dos o tres christianos173, y por acogérsenos al la tierra 181 adentro que estoruauan mucho para descubrir lo que queríamos,
,' monte no les podimos hazer más mal ni daño. Des ta suerte caminamos ocho y que la costa estaua muy lexos de allí. Sabidas estas nueuas y vista la mala
días**; y desde este passo que he contado no salieron más indios a nosotros, dispusición y aparejo que para descubrir la costa por allí auía, yo me boluí al
hasta vna legua adelante que es lugar1 74 donde he dicho que yuamos. pd rJ gouernador y quando llegamos hallámosle enfermo con otros muchos182, y
Allí yendo nosotros por nuestro camino, salieron indios y sin ser sentidos · ia noche passada los indios auían dado en ellos y puéstolos en grandíssimo
dieron en la retaguarda, y a los gritos que dio vn muchacho de vn hidalgo de
los que allí yuan, que se llamaua_A~!!31neda~l Auellaneda boluió, y fue a
socorrerlos y los indios le acertaron con vna flecha por el canto de las cora-
t
. trabajo por la razón de la enfermedad que les auía sobreuenido; también les
auían muerto vn cauallo. Yo di cuenta 183 de lo que auía hecho y de la mala
--
dispusición de la tierra. Aquel día nos detuuimos allí184.
--· . ·--""'""-'"""','-~"''-"""""-
cas, y fue tal la herida que passó casi toda la flecha por el pescue~o y luego
allí murió y lo lleuamos hasta Aute175• En nueue clias*** de camino desde
Apalache hasta allí, llegamos, y quando fuymos llegados hallamos toda la
gente dél 176 yda, y las casas quemadas, y mucho maíz y calabacas y frisoles
que ya todo estaua para empecarse a coger. Descansamos allí dos días**** y
estos passados el gouernador me rogó que fuesse a descubrir la mar, pues los
indios dezían que estaua tan cerca de allí; ya en este camino la auíamos
descubierto por vn río muy grande que en él hallamos, a quien auíamos
puesto por nombre el río de la Magdalena'?". Visto esto, otro día siguien-
te***** yo me partí a descubrirla178,juntamente con el comissario y el capi-
tán Castillo y Andrés Dorantes179 y otros siete de cauallo y cinquenta
1\C.. - • A"',.D
171 munición: En el siglo XVI este vocablo tenía mayor latitud semántica. «Los pertrechos y basti-
mentos necesarios para la manutención de un ejército», Aut.
172 offender: En el siglo XVI, y antes, el significado de ese vocablo podía ser más específico. «Hacer
daño a otro physicamente, hiriéndole o maltratándole», Aut.
l 173 dos o tres christianos: O, «cinco o seis españoles e algunos caballos ...», p. 291.
rvi(!-· 174 lugar: Z, el lugar.
175 El contingente pasó dos días en Aute y partieron al tercer día. O dice que al segundo día
continuaron la marcha, p. 291. A partir ds; e1't!;J;.Qpitulose haq: mnfüsa la d#erminarión de
las fechas ya gµe !íl d~ ofrece contiene datos contradictorios. De aquí en
ádelante las fechas que señalo, al pie de página, difieren considerablemente de las que ha
constatado Smith. Pero ambos cómputos son aproximaciones. 180 gente: V, gete.
176 dil: léase: del pueblo. 181 En esta región -que yo he recorrido- aún se encuentra una vegetación costeña muy tupida Y
177 Magdalena: Hallenbeck cree que se trata del río ~~!,~2Jj~, p. 43. La narración sugiere que áspera, abundan grandes esteros, rías, lagunas y bajos que corresponden al extremo oeste de
la expedición hacía ya trechos muy breves en su avanzadas. Tal vez de 5 a 3 km. la Florida y al sur de los estados de Alabama y Misisipí.
178 a descubrirla: alude a la costa. 182 enfermo con otros muchos: O, «hallaron al gobernador y al contador y el veedor caídos malos, <"
179 Ésta parece ser la primera acción conjunta de Núñez, Castillo y Dorantes; ellos y el marroquí otros muchos ... », p. 291.
Estebanico serán los únicos supervivientes de la expedición. 183 di cuenta: Z, di cuenta al gobernador. 1
184 Con estoica, p~ro suti~ objetiv'.~ad, la narración va s~~alan?o -~n este y e,I p~óxi1~10
n1ph1J1-1
*Julio 21.
**Julio 29.
lo- la progresiva desintegración de la fuerza expedicionaria, así como la ineficacia dr N11r-
váez y la creciente importancia de la gestión que Núñez asume. Ese proceso descriptivo drNlil·
V'
***Agosto 7. ca notablemente al contrastarlo con los textos anteriores a Z.
**** Agosto 9. - '
*****Agosto 10. * Agosto 11, 1528.
EL TEXTO 207
salir della y buscar algún remedio, pues allí no lo auía, estando la tercia
parte186 de la gente con gran enfermedad y cresciendo esto cada hora, que
teníamos por cierto todos lo estaríamos assí; de donde no se podía seguir
sino la muerte, que por ser en tal parte se nos hazía más graue; y vistos estos
y otros muchos inconuenientes, y tentados187 muchos remedios, acordamos
en vno, harto dificil de poner en obra, que era hazer nauíos en que nos ~(
fuéssemos. '
A todos parescía impossible, porque nosotros no los sabíamos hazer, ni
CAPÍTULO OCHO auía herramientas, ni hierro, ni fragua, ni estopa, ni pez, ni xarcias188;final-
mente ni cosa ninguna de tantas como son menester, ni quien supiesse nada
CÓMO PARTIMOS DE AUTE para dar industria en ello, y sobre todo g~~~r.?º;trrentre tanto que se
hiziessen, y los que auían de trabajar, e arte 9 que auíamos dicho. Y
considerando todo esto acordamos de 12.~Il§~r..,.~n,,d),Q~ d~p¡¡icio.,}¡:cesó.la
P.lática aquel día y cada vno se fue encoweru;lánda)a a Dios w,¡,estroSeñor
que lo encaminase por donde él fuesse más seruido. Otro día* ~uiso ).j
Dios que vno de la compañía vino diziendo que él haría vnos cañones1 0 de
OTRO DÍA SIGUIENTE partimos de Aute* y caminamos todo el día palo, y con vnos cueros de venado se harían vnos fuelles, y como estáuamos en
hasta llegar donde yo auía estado. Fue el camino en extremo trabajoso, tiempo que qualquiera cosa harían que tuuiesse alguna sobrehaz191 de re·
porque ni los cauallos bastauan a lleuar los enfermos, ni sabíamos que reme-
dio poner, porque cada día adolescían; que fue cosa de muy gran lástim<w'
medio nos parescía bien, diximos que se pusiesse por obra, y acordamos de
hazer de los estribos y espuelas y ballestas y de las otras cosas de hierro ~
dolor ver la necessi<lad y t;rabajQ en que estáuamos. Llegados que fuymos, que auía, los clauos y sierras y hachas y otras herramientas de que tanta
visto el poco remedio que para yr adelante auía, porque no auía dónde, ni necessidad auía para ello; y dimos por remedio que para auer algún man-
aunque lo ouiera la gente pudiera passar adelante, por estar los más enfer- tenimiento en el tiempo que esto se hiziesse, se hiziessen quatro192 entradas
mos, y tales, que pocos auía de uien se diesse auer al ún rouecho. Dexo en Aute con todos los cauallos y gente que pudiessen yr, y que a tercero
aquí de contar esto más largo, porque cada vno pue e pensar lo que se día se matasse vn cauallo, el qual se repartiesse entre los que trabajauan en
u" passaría en tierra tan estraña y tan mala y tan sin ningún remedio de ningu- la obra de las vareas y los que estauan enfermos; las entradas se hizieron
na cosa, ni para estar, ni para salir della; más como el más cierto remedio con la gente y cauallos que fue possible y en ellas se traxeron hasta quatro-
sea Dios nuestro Señor, y <lestenunca desconfiamos, suscedió otra cosa que cientas 193hanegas de maíz, aunque no sin contiendas y pendencias con los
agrauaua más que todo esto, que entre la gente de cauallo se comern;ó la indios.
/ 1?.~r~~r..te dcllQ§ il YL.S.ecn~taweo.te,"j)ensando ñaIIar ellos por sí remedio y Hezimos coger muchos palmitos para aprouecharnos de la lana y caber-
, rC...\íY' desamparar al gouernador y a los enfermos, los quales estauan sin algunas
-· fuercas y poder.
Mas como entre ellos auía muchos hijosdalgo y hombres de buena suer- 186 la terciaparte: Z, las tercias partes.
te185,no quisieron que esto passasse sin dar parte al gouernador y a los 187 tentados: are, intentados o procurados.
188 ni pez, ni xarcias: «pez, resina o sudor de crasso que arroja copiosamente el pino». Aut. Sustan-
officiales de Vuestra Magestad; y como les afeamos su propósito y les pusi- cia ésta que se utilizaba para calafatear las naves. Xarcia: «primitivamente significaba los
mos delante el tiempo en que desamparauan a su capitán, y los que estauan aparejos y cabos de navío». Aut.
enfermos y sin poder, y apartarse, sobre todo, del seruicio de Vuestra Ma- 189 del arte: are, de la manera. Las inmensas dificultades que suponía construir naves allí las ha
gestad, acgrdaE~~dar-4Lq.u.e la. que füesse,de.v.no~ comentado Hodge, p. 5.
190 cañones: O, «cañutos ...», p. 292.
q~!:.!1~g:ino ~mparass~·~';t,Q.tt,,o. Visto esto por el gouernador, llamó a 191 sobrehaz: «es la cubierta de cualquier cosa que la tapa y encubre», Aut. Aquí se hace referencia
todos y a cácfa vno por sí, pidiendo parescer de tan mala tierra, para poder a todo material que fuese útil para construir las naves.
192 Quatro: O, «cuatro o cinco ... », p. 291.
193 quatrocientas hanegas: O, «mucho maíz ... », p. 292. En lo que a cifras se refiere, ésta es una clr lnN
185 de buena suerte: de buen linaje. «Suerte significa también estado o linaje. Tres hombres de baxa pocas ocasiones en que los datos ofrecidos por Núñez son más categóricos que los que upuntu
suerte ...» Aut. Oviedo.

•Agosto 12. •Agosto 13.
208 LOS NAUFRAGIOS . EL TEXTO 209
21 ser\.·
tura 194dellos, torciéndola y aderescándola para vsar en lugar de estopa para veynte y dos días del mes de setiembre* se acabaron de comer los caua-
las vareas; las quales se comencaron a hazer con ~1!. solo cartnte~o que en la !!os;04; que solo vno quedó, y este día nos embarcamos por' esta orden. ~ue
compañía auía, y tanta diligencia pusimos que comenc;ándo as a quatro días e varea del gouernador yuan quarenta y nueue hombres. En otra, que
de agosto*, a veynte días del mes de setiembre eran acabadas cinco var- dio al contador y comissario, yuan otros tantos205. La tercera dio al capitán
r,,\." eas de a veynte y dos codos195 cada vna, calafeteadas con las estopas de los Alonso del Castillo y Andrés Dorantes, con quarenta y ocho hombres, y otra
palmitos, y breámoslas con cierta pez de alquitrán que hizo vn griego llama- día a dos206 capitanes que se llamauan Téllez y Peñalosa, con quarenta y
do don Theodoro196, de vnos pinos, y de la misma ropa de los palmitos y de º
siete2 7 hombres. La otra dio al veedor y a mí, con quarenta y nueue208
r~ las colasycfmes de los cauallos hezimos cuerdas y xarcias, y de las nuestras
camisas, velas. ~ de las sabinas197 que allí auía, hezimos los remos que nos
hombres; y después de embarcados los bastimentas y ropa no quedó a las
vareas más de vn xeme de bordo fuera del agua, y allende desto yuamos tan
paresció que era menester. Y tal era la tierra en que nuestros peccados nos a,eretados que no nos podíamos menear, y tanto puede la necessidad que nos
auían puesto, que con muy gran trabajo podíamos hallar piedras para lastre hizo auenturar a yr desta manera y metemos en vna mar tan trabajosa y sin
y ancles198 de las vareas, ni en toda ella auíamos visto ninguna199. Dessolla- tener noticia de la arte del marear ninguno de los que allí yuan209.
mos también las piernas de los cauallos, enteras, y curtimos los cueros dellas
para hazer botas en que lleuássemo~~g:~
En este tiempo algunos andauan cogiendo marisco por los rincones y
2..4Z y 1r,.J...¡
entradas de la mar, en que los indios, en dos vezes que dieron en ellos, nos
-t- mataron diez homb!!:" a vista del real, sin que los pudiéssemos socorrer, los
quales hallamos de parte a parte passados con flechas, que aunque algunos
tenían buenas armas no bastaron a resistir para que esto no se hiziesse, por
flechar con tanta destreza y fuerca como arriba he dicho200. Y a dicho y
jurarnento-?' de nuestos pilotos, desde la baya que pusimos nombre de la
Cruz, hasta aquí, anduuimos dozientas y ochenta leguas, poco más o menos;
en toda esta tierra no vimos sierra, ni tuuimos noticia della en ninguna

t manera; y antes que nos embarcássemos, sin los que los indios nos mataron,
se wuriernn202 más de quarenta hombres de enfermeda~bre2 3. A º
194 lana y cobertura: por asociación, lana quiere decir aquí fibras de la palma o palmito que se
utilizaban para calafatear las naves. Eran fibras que se hacían en imitación del cordel de
«vellón o pelo de oveja». Aut. Cobertura: protección, «lo mismo que cubierta o tapa», Aut.
195 Vl!}'1lteydos codos: como medida lineal, es la que abarca «la distancia que media desde el codo a
la extremidad de la mano». Dic. En el siglo XVI tenía equivalencias disímiles. «El codo tenía
seis palmos» (cuatro dedos hacen el palmo), Aut.
196 llamado don Theodoro: Z, tea («hastilla o raja de pino», Aut.) que un griego llamado don Teodo-
ro traxo.
197 sabinas: «La sabina es hierba mui conocida de las mujeres» (por sus propiedades medicinales).
Aut. «Cedro de España». M.M.
198 lastrey ancles: are, lastre y anclas. Z, om ancles. «Lastre se llama también el peso que se echa en
el fondo del navío para que entre en el agua la parte que se necesita», Aut.
199 En esta, como en otras oraciones, la cláusula final pone en duda el antecedente que en este 204 se acabaron... los cauallos: O, «acabados de comer los caballos ... », p. 292.
,,- caso debía ser «piedras». 205 En otra... yuan otros tantos. O, «dio otra al contador e los frailes con cuarenta y siete hombres ...»,
Í 200 La pericia guerrera de estos indios, y la ineficacia de las armas españolas para combates p. 292.
) breves y esporádicos, contribuían a la desmoralización del contingente expedicionario. John 206 dío a dos: Z, otros dos.
U. Terrell en su obra)oumey lnto Darkness (New York: W. Morrow & Co., 1962) comenta la 207 quarentay siete: O, «cuarenta y ocho ...», p. 292.
ineficacia militar de los españoles en ese tipo de lucha. pp. 26-27. 208 quarentay nueue: R, las cuatro.
201 a dichoy juramento: O, «al parecer de los más que andovieron ... », p. 292. 209 Según el cómputo que hasta aquí puede colegirse, de un contingente aproximado ck '.100
202 se murieron: Z, morieron otros. personas quedaban, hasta ese momento, 242 y un caballo de los 40 que embarcaron en Cuhn.
203 enfermedady hambre: O, «dolencias ...», p. 292. R, om hambre. Smith, p. 50.

• Debe ser hacia la mitad de agosto. • Septiembre 22.
EL TEXTO 211
los indios remediamos algo de las vareas, haziendo falcas214dellas y aña-
diéndolas de manera que subieron dos palmos de bordo sobre el agua.
Y con esto tornamos a caminar por luengo de costa la vía del río de
Palmas, cresciendo cada gía la S!(dy l¡;i. hambre215, porque los bastimentas
eran muypocos e yuan muy al cabo, y el agua se nos acabó porque las botas
que hezimos de las piernas de los cauallos luego fueron podridas y sin nin-
gún prouecho; algunas216vezes entramos por ancones y bayas que entrauan
mucho por la tierra adentro; todas las hallamos baxas y peligrosas. Y ansí
V''<:·~·J anduuimos por ellas treynta días*, donde algunas vezes halláuamos indios
CAPÍTULO NUEVE
pescadores, gente pobre y miserable. Al cabo ya destos treynta días, que la
CÓMO PARTIMOS DE BAYA DE CAUALLOS necessidad del agua era en extremo, yendo cerca de costa, vna noche senti-
mos yenir vna canoa, y como la vimos esperamos que llegasse, y ella no
quiso hazer cara217 y aunque la llamamos no quiso boluer ni aguardarnos, y
por ser de noche no la seguimos y fuymonos nuestra vía; quando amanes-
ció** vimos vna ysla pequeña y fuymos a ella por ver si hallaríamos agua,
mas nuestro trabajo fue embalde, porque no la auía. Estando allí surtos218
AQUELLA BAYADE DONDE PARTIMOS ha por nombre la~ nos tomó vna tormenta Il)UY grande, porque nos detuuimos seys219días***
Cauall~210, y anduuimos siete días* por aquellos ancones, entrados en el sin que osissemos salir a la mar; y como auía cinco días que no beuíamos, la
'agua hasta la cinta211, sin señal de ver ninguna cosa de costa, y al cabo y algunos se ~C:: ~
sed fue tanta que nos puso en necessidad de beuer agua sala,cj;;i.

?- ._
dellos llegamos a vna ysla que estaua cerca de la tierra. Mi varea yua delan-
te, y della vimos venir cinco canoas de indios, los quales las desampararon y
nos las dexaron en las manos, vienoo qué yuamos a ellas; las otras vareas
passaron adelante y dieron en vnas casas de la misma ysla212,donde halla-
mos !!111.fP~li~as213y hueuos dellas, que estauan secas, que fue muy gran
desatentaron=v tanto en ello que súpitamente se nos murieron cinco hom-
bres221.
Cuento222 esto assí breuemente porque no creo que ay necessidad de
particularmente contar las miserias y trabajos en que nos vimos, pues consi-
derando el lugar donde estáuamos y la poca esperanca de remedio que te-
_
J 11'
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remedio para la necessidad que lleuáuamos. Después de tomadas passamos níamos, cada vno puede pensar mucho de lo que allí passaría; y como vimos
adelante y dos leguas de allí passamos vn estrecho que la ysla con la tierra que la sed crescía y el agua nos mataua, aunque la tormenta no era cessada,
hazía, al qual llamamos de Sant Miguel** por auer salido en su día por él, y acordamos de encomendarnos a Dios nuestro Señor y auenturarnos an~
salidos llegamos a la costa, donde con las cinco canoas que yo auía tomado a p~~u:>-~~¡>,erar l~r:.ütiic!füi __
<je l~.~~··q~~d nos
,._,\ dalia; y assí salimos la vía donde auíamos visto la canoa la noche que por allí
210 Miembros de la expedición que Remando de Soto llevó a la Florida (1540) visitaron esta
bahía y allí los indios recordaron las desventuras sufridas por Narváez y los suyos. El Inca 214 falcas: «las tablas que se ponen de galeón a galeón sobre la borda para mayor adorno y
Garcilaso describe minuciosamente ese segundo encuentro entre europeos e indígenas en la seguridad de la gente», Aut.
Florida (II, I, Cap. IV). La bahía luego se designó Saint Jfaz-4;¡ {J¡¡,¡. El Hidalgo de Elvas se 215 En los siglos xv y XVI -notablemente en Andalucía, de donde provenía Núñez- la h inicial
refiere a ese mismo incidente en su curiosa Relacam ierdadeira ... Además, ver: Hodge, pp. 37, fue aspirada y por ello, con frecuencia, sustantivos femeninos con ha inicial se ven precedidos
162. Hallenbeck, sin embargo, estima que la bahía e isletas descritas por Alvar Núñez corres- por el artículo del mismo género. Keniston, 18. 122.
ponden a la bahía de Apalachicola, p. 45. Smith resume la información cartográfica que sobre 216 algunas: Z, y mas a.
esta región se conoció hasta el siglo XVIII, pp. 6-9. Después de examinar este área parece 217 no quiso hazer cara: are, «no quiso acercarse». «Hacer cara a alguna cosa ...Hacer cara como
mucho más factible que las barcas comenzaran la navegación en la bahía de Saint Marks (San fuente a quanto en ti se mira», Aut.
Marcos); más tarde, merodeando la costa, debieron pasar por la bahía de Apalachicola. 218 surtos: are, anclados. «Dar fondo a la nave», Aut. Aquí se utiliza como participio pasado de
21l hasta la cinta: are. cintura; «cinta se suele tomar por cintura». Aut. surgir. «Surgidero es el sitio o paraje donde se da fondo a las naves», Aut.
212 Todas las referencias indican que ésta debe ser la isla de San Vicente. 219 Sl!JIS días: O, «tres días ... », p. 293.
213 liras: Z, «licas...» La liza (pez teleósteo, Mugil cephalus) tiene el dorso negro y la parte inferior 220 desatentaron: are, aturdido; «turbado el sentido o perder ...el tiento», Aut.
plateada. Es muy similar a la sardina, sólo que de mayor tamaño. Vive en grandes colonias 221 cinco hombres: O, «cinco o seis... », p. 292.
cerca de rías, esteros y aguas de poca profundidad, tanto en las Antillas como en el golfo de 222 Cuento: V, cuenton.
México. En inglés se la conoce como grqy o black mullet.
* Noviembre 1.
•Septiembre 29. **Noviembre 2.
0 Octubre 3l.
***Noviembre 7, 1528.
212 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 213
veníamos*. Y en este día nos vimos muchas vezes anegados y tan perdidos quedamos hasta cinguenta en tierra para co1,;1,tra los indios, que nos acame·
que ninguno ouo que no tuuiesse por cierta la muerte. Plugo a nuestro Se- tieron tres vezes aquella noche y con tanto ímpetu que cada vez231nos ha-
ñor, que en las mayores necessidades suele mostrar su fauor, que a puesta zían retraer más de vn tiro de piedra; ninguno ouo de nosotros que no que-
del sol boluimos vna punta que la tierra haze, adonde hallamos mucha
bonanca y abrigo. Salieron a nosotros muchas Se.B.Qas~ los indios que en ,....J.v dasse herido, e yo lo fuy;.en l~ r.;a¡;a, y si, como se hallaron pocas flechas,
estuuieran más proueydos dellas, sin dubda nos hizieran mucho daño. La
ellas venían nos hablaron y sin querernóSaguardar se boluieron. Era gente vltima vez se pusieron en celada los capitanes Dorantes y Peñalosa y Téllez
grande y bien dispuesta y no trayan flechas, ni arcos. Nosotros les fuymos con quinze hombres, y dieron en ellos por las espaldas y de tal manera les
siguiendo hasta sus casas, que estauan cerca de allí a la lengua del agua, y hizieron huyr que nos dexaron. Otro día*, de mañana, yo les rompí más de
saltamos en tierra y delante de las casas hallamos muchos cántaros de agua treynta canoas, que nos aprouecharon232 para vn norte que hazía, que por
y l]l.J.J.~c;:b~antidad
c!~Jzescadogui~ado, y el señor de aquellas tierras ofresció _c<-c,y todo el día ouimos de estar allí con mucho frío, sin osar entrar en la mar por
todo aque~ouernaCior y tomandolo consigo lo lleuó a su casa. la mucha tormenta que en ella auía. Esto passado nos tornamos a embarcar
Las casas déstos eran de esteras223, que a lo que paresció eran estan- y nauegamos tres días**, y como auíamos tomado poca agua y los vasos233 /i J ~
tes224;y después que entramos en casa del cacique nos dio mucho pescado, y que teníamos para lleuar, assimesmo eran muy pocos, tornamos a caer en la
nosotros le dimos del maíz que trayamos y lo comieron en nuestra presencia primera necessidad; y siguiendo nuestra vía entramos por vn estero y estan-
y nos pidieron más y se lo dimos, y el gouernador le dio lll!~ho~_resca~225, do en él vimos venir vna~s; como los llamamos vinieron a
el qual, estando con el cacique en su casa, a media hora de la noche~- nosotros, y el gouernador, a cuya varea auían llegado, nidióles a,gy.a,y ellos
,:r./~
'~
m~li;.™Il.U.Q§.OtrQS y enjos gue estauan muy malos, echados la ofrescieron con que les diessen en que la traxessen, y vn christiano griea;o
en la costa226,y acometieron también la casa del cacique donde el gouerna- llamada Dorotheo Theodq,~0234,de quien arriba se hizo mención, dixo que
dor estaua y ~Q.~.rn ..J2i~s;k_a~nel rostro. Los que allí se hallaron
p liJ prendieron al cacique, mas como los suyos estauan tan cerca soltóseles y
9uería yr con ellos; el gouernador y otros se lo procuraron estoruar mucho y
nunca lo pudieron, sino que en todo caso quería yr con ellos, y assí se fue y
V,

dexóles en las manos vna manta de martas zebelinas227,que son las mejores
~
•.
j
ll@ó consigo vn negro235,y los indios dexaron en rehenes dos de su compa-
que creo yo que en el mundo se podrían hallar y tienen vn olor que no ñía, y a la noche los yndios boluieron y traxéronnos nuestros vasos sin agua,
paresce sino de ambar y almizcle228, y alcanca tan lexos, que de mucha y no traxeron los christianos que auían lleuado, y los que auían dexado por
cantidad se siente229;otras vimos allí, mas ningunas eran tales como éstas. rehenes, como los otros los hablaron quisiéronse echar al agua. Mas los que
Los que allí se hallaron, viendo al gouernador herido lo metimos en la en la varea estauan los detuuieron y ansí se fueron huyendo los indios de la
varea e hezimos que con él se recogiesse-é" toda la más gente a sus vareas y canoa y nos dexaron muy confusos y tristes por aueJ, 12q<:Jidg, ¡a~,d.w¡
christianos. --
223 esteras: «La pieza cosida de pleitas [faja o tira] del esparto o la hecha de juncos, u de palma.»
Aut.
224 eran estantes: «En la náutica son los palos que están sobre las mesas de guarnición para atar con
ellos los aparejos de la nao», Aut. Aquí la alusión debe ser al horcón o madero vertical con que
se sostienen las vigas y aleros de las casas. M.M. Por extensión se alude a comunidades
sedentarias.
225 muclws rescates: O, «cuentas y cascabeles ... », p. 293.
226 echados en la costa: O, «mataron tres hombres que estaban echados en la costa enfermos ... », p.
293.
227 martas zebelinas: mamífero carnicero (Mustela zibellina} que tiene la piel de color pardo rojizo 231 vez: V, yez.
con algunos tonos oscuros. La marta cebellina más estimada procede de Siberia. En este caso 232 aprouecharon: V, aaprouecharon,
parece tratarse de un castor (Genus castor canadensis), animal de piel codiciada que habitó casi 233 vasos: recipientes en los que se almacenaba el agua en las embarcaciones. «Vasos de calera»,
todas las regiones de América del norte desde el sur de Alaska hasta California y Florida. Aut.
228 almizcle: (del árabe «al-misk»); la raíz de moscatel. También «sustancia aromática que se 234 En 1540 las tropas de Remando de Soto supieron, por indios de esa región, ue Dorotco nn
extrae de una bolsa que tiene en el vientre el almizclero (Moschus moschiferus), mamífero ru- ~..&~.!l.Í.!lilSP·
Cabe especular que el griego se unió a los indios al ver la situacion, car ~
miante similar a la cabra». M.M. «Es un cierto licor que se cría en las bolsas de una especie de más desastrosa, que padecían los españoles. Hallenbeck, p. 47.
cabras montesas», Aut. 235 Esta alusión demuestra que varios marroquíes se habían incorporado a la expedición rlr
229 que de mucha cantidad se siente: léase: que se percibe a gran distancia. «Cantidad se toma por Narváez, Como es sabido, el marroquí Estebanico fue uno de los cuatro supervivicnres que
número grande, o porción grande de alguna cosa», Aut. regresaron a Nueva España.
230 recogiesse: Z, recogesse.
* Noviembre 9.
" Noviembre 7 u 8. "* Noviembre 11 o 12.
EL TEXTO 215

hize yo surgir241 por esperar las otras vareas. El gouernador no quiso llegar,
antes se metió por vna baya muy cerca de allí en que auía muchas isletas, y
allí nos juntamos242 y desde la mar tomamos agua dulce, porque el río en-
traua en la mar de auenida243. Y por tostar algún maíz de lo que trayamos,
porque ya auía dos días que lo comíamos crudo, saltamos en aquella isla¡
mas como no hallamos leña acordamos de yr al río que estaua detrás de la
punta, vna legua de allí, e yendo era tanta la corriente que no nos dexaua en
ninguna manera llegar, antes nos apartaua de la tierra, y nosotros trabajan·
do y porfiando por tomarla.
CAPÍTULO DIEZ El norte que venía de la tierra comencó a crescer tanto que nos metió en
la mar sin que nosotros pudiéssemos hazer otra cosa; y a media legua que
DE LA REFRIEGA QUE NOS DIERON LOS INDIOS fuymos metidos en ella fondamos y hallamos que con treynta bracas no
podímos tomar hondo244, y no podíamos entender si la corriente era causa
que no lo pudiéssemos tomar, y assí nauegamos dos días*245, todavía tra-
bajando por tomar tierra, y al cabo dellos, vn poco antes que el sol saliesse,
vimos muchos humeros246 por la costa y trabajando por llegar allá nos halla-
,/
VENIDA LA MAÑANA* vinieron a nosotros muchas236 canoas de yuQj.os, ffiOséñtres 6rai;as oe'agua, y por ser de noche no osamos tomar tierra,
pidiéndonos los dos compañeros que en la varea auían quedado por rehenes. porque como auíamos visto tantos humeros, creyamos que se nos podía
.\ El gouernador dixo que se los daría con que traxessen los dos christianos que recrescer247, algún peligro, sin nosotros poder ver, por la mucha obscuridad,
auían lleuado. Con esta gente venían cinco o s~~ ~eñorei37 y nos paresció lo que auíamos de hazer. Y por esto determinamos de esperar a la mañana,
y de más autorig¡W. y concierto que hasta allí
ser la gente más bien dis,L?.u~stª y como amanesció, cada varea ~!::balJó pot sí perdida de las gtrn~. Yo me
auíamos viStü, aunque no tan grandes como los otros de quien auemos con- hallé en treynta bracas, y siguiendo mi viage, a hora de vísperas248 vi dos
tado. Trayan los cabellos sueltos y muy largos, y cubiertos con mantas de vareas y como fuy a ellas ví que la primera a que llegué era la del gouerna-
martas de la suerte de las que atrás auíamos tomado, y algunas dellas he- dor, el qual me preguntó que me parescía que deuíamos hazer. Yo le dixe
chas por muy estraña manera, porque en ellas auía vnos lazos de labores de que deuía recobrar aquella xatwi que yua delante y que en ninguna manera
vnas pieles leonadas que parescían muy bien. Rogáuannos que nos fuésse- la dexasse, y que juntas todas tres vareas siguiéssemos nuestro camino don-
mos con ellos y que nos darían los christianos y agua y otras muchas cosas; y de Dios nos quisiese lleuar. El me respondió que aquello no se podía hazer
contino238 acudían sobre nosotros muchas canoas procurando de tomar la porque la varea yua muy metida en la mar y él quería tomar la tierra; y que
boca de aquella entrada; y assí por esto como porque la tierra era muy si la quería yo seguir, que hiziesse que los de mi varea tomassen los remos y
peligrosa para estar en ella, nos salimos a la mar, donde estuuimos hasta trabajassen, porque con fuerca de bracos se auía de tomar la tierra; y esto le
mediodía con ellos. aconsejaua vn capitán que consigo lleuaua, que se llamaua Pantoja249, di-
Y como no nos quisiessen dar los christianos, y por este respecto nosotros
241 hizeyo surgir: «dar fondo [o anclar] la nave», Aut. «Término náutico, vale tomar puesto o echar
no les diéssemos los indios, comenc;áronnos a tirar tciedras con hondas, y
áncoras en la playa», Cov. Ver: n.? 218.
varas, con muestras de flechamos, aunque en todos elos no vimos sino tres o 242 nosjuntamos: Z, nos justamos tos (sic).
quatro arcos. Estando en esta contienda el viento refrescó y ellos se boluie- 243 entraua en la mar de auenida: «impetuosa y súbita creciente del río, u arroyo, por el concurso de
ron y nos dexaron, y assí nauegamos aquel día239 hasta hora de vísperas que muchas aguas», Aut.
mi varea, que yua delante, descubrió vna punta que la tierra hazía, y del 244 tomar hondo: are, medir la profundidad.
245 dos días: sin aclararlo, Smith traduce tres días lo cual altera, aún más, la aproximada cronolo-
otro cabo se vía un -~-~.~-1ITfü.!9e240, y en vna ysleta que hazía la punta gía de la expedición. Tanto en Z como en V se lee dos días.

2:!6 muchas: O, «veinte ...», p. 293.
M;~s' 246 humeros: are, humareda.
247 podía recrescer: V, podría; Z, podía. Al cotejar esta nota puede comprobarse que las ediciones dr
23 7 cinco o s~s señores: O, «tres o cuatro señores principales ...», p. 293. Barcia (1749), Vedia ( 1852) y Serrano y Sanz (1906) no siempre siguen el texto de V.
238 contino: are, continuo. 248 hora de vísperas: O, «mediodía ... .» p. 293.
239 aquel día: O, «otros dos días ...», p. 293. 249 Pantoja: V, Pantoia; Z, Pantoja. Una vez más se corrobora que V no siempre debe verse como
240 un río m191grande: Todo parece indicar que se trata del río Misisipí. una redacción corregida de Z.

•Noviembre 12. • Noviembre 14-, 1:i28.
216 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 217

ziéndole que si aquel día no tomaua la tierra, que en otros seys no la toma- Yo, cierto, aauel1a hgr41 '1@ mny majar ugluPtad: t8Hli:l'i li muerte que 1}(>
ría~ este tiempo era necessario morir de hambre. ver tanta gente-cle!ante de mí d.t:.tel manera. Y después que el maestre tomó
~ista su voluntad, tomé mi remg. y lo mismo hizieron todos los que cargo de la varea yo reposé vn poco muy sin reposo, ni auía cosa mas lexos 'nOV \
en mi varea estauan para ello, y bogamos hasta casi puesto el sol250; mas de mí entonces que el sueño. Ya cerca del alua * parescióme que oya el '
como el gouemador lleuaua la más sana y rezia gente que entre toda auía251, tumbo de la mar, porque como la costa era baxa sonaua mucho, y con este
en ninguna mani:;¡;i;l.ki ~imos seg1úr, ni tener con ella. Yo, como vi esto, sobresalto llamé al maestre, el qual me respondió que creya que éramos
pedíle que para poderle seguir me diesse vn cabo de su varea, y él me res- cerca de tierra, y tentamos y hallámonos en siete bracas y parescióle que nos
pondió que no harían ellos poco si solos aquella noche pudiessen llegar a deuíamos tener a la mar hasta que amanesciesse. Y assí yo tomé vn remo y
tierra. Yo le dixe que pues vía la poca possibilidad que en nosotros auía para bogué de la vanda de la tierra, que nos hallamos vna legua della, y dimos la
poder seguirle y hazer lo que auía mandado, que me dixesse que era lo que popa a la mar. Y cerca de tierra nos tomó vna ola que echó la ya rea füera del
~ -'> mandaua que yo hiziesse. El me respondió gue ya no era tiempo de manckr ~ua vnjuego de herradu.ta257, y con el gran golpe que dio, casi toda la gente
-~",...,,_,_ vnos a otros; que cada vno hiziesse lo que mejor le paresde:;¡:;¡eque era .Q..ara que en ella estaua como muerta, tornó en sí258.Y como se vieron cerca de la
1,,rCO saluar la yida, que él ansí lo entendía de hazer252. Y diziendo esto se alargó tierra se comencaron a descolgar y con manos y pies andando, y como salie-
con su varea y como no le pude seguir arribé sobre la otra varea que yua ron a tierra a vnos barrancos, hezimos lumbre X tostamos del maíz que
metida en la mar, la qual me esperó y llegado a ella hallé que era la que trayamos y hallamos agua de la que hauía llouido, y con el calor del fuego la
lleuauan los capitanes Peñalosa y Téllez. gente tornó en sí y comencaron algo a esforcarse. El día que aquí llegamos
Y ansí nauegamos quatro días en compañía, comiendo por tasa cada día
medio puño de maíz crudo. A cabo destos quatro días*253, 1,1ostomó vna . ·----·--->
era sexto del mes de nouiembre259. \
fY'Vt
1-
(C>f\ ~ (.)
tormenta que hizo perder la otra varea y por gran misericordia que Dios
tuuo de nosotros no nos hundimos del todo, según el tiempo hazía, y con ser
inuiemo y el frío muy grande y tantos días que padescíamos hambre, con los
golpes que de la mar auíamos rescebido254, otro día la gente comenc;:ómucho
a desmayar, de tal manera que quando el sol se puso todos los que en mi
v"i"rcavenían estauan caydos en ella, vnos sobre otros, tan cerca de la muerte
que pocos auía gue tuuiessen sentido, y entre todos ellos a esta hora no auía
cinco hombres en pie. Y quando vino la noche no quedamos sino el maestre
e yo que pudiéssemos marear la varca255, y a dos horas de la noche el maes-
tre me dixo que yo tuuiesse cargo della, porque él estaua tal que creya
aquella noche morir. Y assí yo tomé el leme256 y passada media noche yo
llegué por ver si era muerto el maestre, y él me respondió que él antes estaua
mejor y que él gouemaría hasta el día.

250 casi puesto el sol: O, «obra de legua y media ...», p. 294.
251 la más sana y rezia gente que entre toda auía: O, «e como la gente iba flaca e cansada e había tres
días que no comían sino maíz crudo, e un puño de ello por ración ...», p. 294.
252 Al comentar estos incidentes, Oviedo vuelve a señalar, ásperamente, la ineficacia de Narváez.
Ver: pp. 293-295. En la oración que sigue alargó es are de marchó.
253 quatro días: O, «tres horas hasta la noche ...», p. 293. Como se verá, la barca de Téllez y
Peñalosa se adelantó a la de Alvar Núñez. Cinco años después, Cabeza de Vaca sabrá cuál
había sido el destino de sus colegas. Hallenbeck indica que los datos sobre la profundidad de 257 unjuego de herradura: Smith cree que se alude aquí al juego de barra tal y como se practicaba r-n
esas costas que describe Núñez no coinciden con los actuales, p. 49. La braza equivale a 1,67 Navarra en el siglo XVI, p. 64. Hallenbeck (p. 49) estima, como mejores razones, que se trntn
metros. Es una medida náutica. de un antecedente del conocido juego que aún se practica con herraduras de caballos en rl
254 rescebido: Z, rasccedo, oeste de Norteamérica. La expresión equivale a una distancia aproximada de 4 metros,
255 marear la varea: R, la de Vaca de Castro. En Z y V no se alude a ningún individuo con ese 258 Según Oviedo, los soldados perecieron en el curso de estas navegaciones, p. 294.
patronímico. Marear: significa en térmicos náuticos «gobernar y dirigir el navío». Aut. 259 El cómputo efectuado hasta aquí parece indicar que Núñez está errado en Rus cálculos. l .11
256 leme: timón para gobernar la nave, voz que se supone derivada del inglés helm. Dic. diferencia sería de casi dos semanas.
*Noviembre 18.
* Noviembre 19.
EL TEXTO 219

vieron que tres indios, q;¡n au;o~ y flecbas, venía11 u:as dél IJ¡¡w¡faul.ole,y él
assimismo llamaua a ellos por señas.
Y assí llegó donde estáuamos y los indios se quedaron vn poco atrás,
assentados en la misma ribera; y dende a266media hora acudieron 2!!,QS deo
iJ!dias267fl@Q~@l?QS que, agora ellos fuessen grandes, o no, 1.mestrnmjedg les
~.Í;:t ¡,;¡arescergjgaptes268,y pararon cerca de nosotros, donde los tres pri-
'<--
meros estauan. Entre nosotros escusado era pensar que auría quién se defen-
diesse, porque difficilmente se hallaron seys que del suelo se pudiessen
CAPÍTULO ONZE
leuantar. El veedor e yo salimos a ellos y llamámosles y ellos se llegaron a
nosotros; y lo mejor que podimos procurarnos de assegurarlos y assegurar-
DE LO QUE ACAESCIÓ A LOPE DE OUIEDO nos, y dímosles cuentas y cascaueles, y ~da uno dellos me djo vna flecha,
CON VNOS INDIOS 9.~~§..~5fil..d.e awistac;l,y por señas nos dixeron que a la mañana boluerían q~''{¿
y nos traerían de comer, porque entonces no lo tenían.

,. LoO
DESQUE LA GENTE OUO COMIDO mandé a ~e..Qy.iedo, que
tenía más fuerca y estaua más rezio que todos260, se 1 egasse a vnos árbo-
les que cerca de allí estauan, y subido en vno dellos, descubriesse la tierra en
que estáuamos y procurasse de auer alguna noticia della. El lo hizo assí y
entendió ;i_ue estáuamos en ysla261y vio que la tierra estaua cauada a la
manera que suele estar tierra donde anda ganado, y parescióle por esto que
deuía ser tierra de christianos y ansí nos lo dixo. Yo le mandé que la tornasse
a mirar muy más particularmente y viesse si en ella auía algunos caminos
que fuessen seguidos, y esto sin alargarse mucho, por el peligro que podía
auer. Él fue y topando262 con vna vereda, se fue por ella adelante hasta
espacio de media legua y halló vn.as cho~as de wos263indios que estauan
solas porque los indios eran ydos al campo; y tomó vna olla dellos y vn_
Eerrillo~4 pequeño y vnas pocas de licas y assí se boluió a nosotros.
r= Y paresciéndonos que se tardaua embié otros dos christianos para que le
buscassen y viessen qué le auía suscedido, y ellos265le toparon cerca de allí y

260 todos: Z, «todos que ...» Lope de Oviedo es una persona destacada en las primeras porciones de
los Naufragios, pero Fernández Oviedo no le menciona.
261 ysla: probablemente se trata de la~~~tQn._en la costa de Texas. Hallenbeck, pp.
119-127.
2Ci2 y topando: Z, «topada ...»
2Ci3 tmos: Z, om.
2Ci4 vn perrillo: las frecuentes referencias que se hacen a este animal suelen indicar que se trata
posiblemente del !!!f92.E..Í.f!2!1J1J!J)otor)que aquellos indios llamaron arrathkune o arazcone. Es un
mamífero carnívoro, astuto y a veces feroz que se caza de noche y que posee una larga y espesa
cola de tonos pardos y amarillos. Estos animales solían enterrarse con sus dueños según lo han
revelado excavaciones recientes. El perrillo mudo a que aluden varios cronistas no se equipara 266 dende a: are, después de.
a las variedades conocidas en Europa. Una representación escultural de ese animal que los
267 cien indios: O, «doscientos ...», p. 294. Z, flecheron.
268 parescer gigantes: la descripción de los indios de diversas regiones como gigantes se había popu-
indios consumían existe en los archivos arqueológicos de Vanderbilt University. Para más
larizado desde las primeras exploraciones. Ver: John H. Elliott, El Viejo mundo .Y el nueoo:
detalles véase: Charles Hudson, The Southeastem Indians (Knoxville: The University of Tennes-
1492-1650 (Madrid: Alianza Editorial, 1970), pp. 29-52; y R. Konetzke, Descubridores.Y conquista-
see Press, 1976), pp. 288-290.
2fi.') 1110.r: Z, dio.
dores de Amlrica (Madrid: Editorial Gredas, 1968), pp. 72-73. j('
EL TEXTO 221

remos de las manos, y a otro golpe que la mar nos dio trastornó la varea; el
veedor y otros dos se asieron della para escaparse; iñá'SSÜscedió muy ar
>t reués, que la varea los tomó debaxo y se ahogaron.
Como la costa es muy braua, el mar, de vn tumbo, echó a todos los otros,
embueltos en las olas y medio ahogados, en la costa de la misma ysla, sin que
faltassen más de los tres que la varea auía tomado debaxo. Los que quedamos
escapados, desnudos como nascimos y perdido todo lo que trayamos, y aun·
que todo valía poco, para entonces yalía mucho. Y como entonces érii""j)Or
nouiembre y el frío muy grande y nosotros talesque con poca difficultad nos
CAPÍTULO DOZE podían contar los huessos; estáuamos hechos ro ria275 fi ura ,
De mí se dezir que desde el mes e mayo passado yo no auía comido otra cosa
CÓMO LOS INDIOS NOS TRUXERON DE COMER sino maíz tostado, y algunas vezes me ví en necessidad de comerlo crudo,
porque aunque se mataron los cauallos entre tanto que las vareas se hazían,
yo nunca pude comer dellos y no fueron diez vezes las que comí pescado.
Esto digo por escusar razones276, porque ..E.ueda cada yno yer Q!!P ta lea
\.br esteríamcs. Y sobre todo lo dicho auía sobreuenido viento norte, de suerte
z.~·
OTRO DÍA*, SALIEND0269 EL SOL, que era la hora que los indios nos que más estáuamos cerca de la muerte que de la vida; plugo a nuestro Señor
auían dicho, vinieron a nosotros como lo auían prometido y nos270 traxeron que buscando los tizones del fuego que allí auíamos hecho hallamos lumbre
mucho pescado de vnas rayzes271 que ellos comen y son como nue~es, 'ilgÜ- con que hezimos grandes fuegos, y ansí estuuimos pidiendo a nuestro Señor
nas mayores o menores; la mayor parte dellas se sacan debaxo del agua y misericordia y perdón de nuestros peccados, derramando muchas lágrimas,
con mucho trabajo. A la tarde boluieron y nos traxeron más pescado y de las auiendo cada uno lástima, no sólo de sí, mas277 de todos los otros que en el
mismas rayzes e hizieron venir sus mugeres e hijos para que nos viessen, y mismo estado vían278. Y a hora de puesto el sol, los indios, creyendo que no
ansí se boluieron ricos de cascaueles y cuentas que les dimos, y otros días nos nos auíamos ydo, nos boluieron a buscar y a traernos de comer; mas quando
tornaron a visitar con lo mismo que estotras vezes. Como nosotros víamos ellos nos vieron ansíen tan diferente hábito del primero y en manera tan
que estáuamos proueydos de pescado y de rayzes y de agua y de las otras estraña, espantáronse tanto que se boluieron atrás. Yo salí a ellos y llamélos
cosas que pedimos-F, ªcardamos .de tornarnos a embarcar y seguir nuestro y_vinieron muy espanta,Q.os; hízelos entender por señas como se nos auía Se-;4,
camino, y desenterramos la varea de la arena en que estaua metida y fue hundido vna varea y se auían ahogado tres de nosotros, y allí en su presencia
menester que nos desnudássemos todos y passássemos gran trabajo para ellos mismos vieron dos muertos y los gue guedáuamos279 yuamos a94el
t.. echarla al agua, porque nosotros estáuamos tales que otras cosas muy más camino. Los indios, de ver el desastre que nos auía venido y el desastre en
liuianas bastauan para ponernos en él273. Y assí, embarcados, a dos tiros de que esiáuamos con tanta desuentura y miseria, se sentaron entre nosotros y
ballesta274 dentro en la mar, nos dio tal golpe de agua que nos mojó a todos con el gran dolor y lástima que ouieron de vernos en tanta fortuna28 újg:... º
Jv14
y como yuamos desnudos y erfrío que hazía era muygrande, soltamos los .5:0enk.flron todos Q, llo¡;a,¡;rr;zilO> y tan de verdad que lexos de allí se podía oyr,
y esto les duró más de media hora, y cierto, ver que estos hombres tan sin <-c;;i,
269 saliendo: Z, de en saliendo.
.r crudos, a manera de brutos, se dolían tanto de nosotro"S, hizo
razó!1 t.'.1..1.!.
270 nos: Z, om.
271 royces: probablemente se trata de la raíz de una planta (Sagittaria L) que crece en pantanos y
tierras húmedas y que en inglés se conoce como swamp patato (patata de ciénagas). Suele 275 propria: are, propia.
cosecharse en verano y otoño. Hodge, p. 285. Newcomb- indica que pudiera tratarse del loto o 276 por escusar razones: Z, para excusar razón. Léase: para no abundar en ello.
nelumbo americano que en inglés se conoce como water chiquapin. p. 66. 277 mas: las conjunciones adversativas mas y antes solían usarse en el siglo XVI en lugar de sino. «Ni
272 pedimos: Z, podimos. tenían ni habían tenido cierto señor; antes habían vivido exentos», Hemán Cortés, Sef(1md11
273 para ponernos en él: se alude a que la debilidad convertía todo esfuerzo en gran trabajo. Carta-Relación. «Sacando no por tassa pan, mas buenos pedazos», Lazarilio de Tormes, Edición
274 tiros de ballesta: el alcance máximo de la ballesta era, aproximadamente, de 100 metros. Dic. de A. Blecua (Madrid: Editorial Castalia, 1982), p. 114.
M.M. Ver: Edward Tunis, Weapons: A Pietorial History (Cleveland, Ohio-New York: The 278 vían: are, veían. La prosa castellana del siglo XVI omite con frecuencia las formas reflexivas drl
World Publishing Company, 1954), p. 74. verbo. Esa forma del imperfecto y el condicional vernía comienzan a desaparecer hacia 1540.
Ver: Lapesa, p. 392.
• Noviembre 20. A partir de este Cap. las referencias a fechas serán cada vez más ambiguas. Ver 279 quedáuamos: Z, quedarnos. Léase a continuación: nos esperaba el mismo destino.
en torno a la n." 275. 280 tantafortuna: se alude, paradójicamente, al infortunio extremo que padecían.
222 LOS NAUFRAGIOS

que en mí y en otros de la compañía cresciesse más la passión y la considera-
ción de nuestra desdicha.
Sossegado ya281 este llanto yo pregunté a los christianos y dixe que si a
ellos parescía rogaría a aquellos indios que nos lleuassen a sus282 casas, y
algunos dellos, que auían estado en la Nueua España, respondieron que no se
deuía hablar en ello283,porque si a s:us casas nos lleµauan nos sacrificar~n_a
sus ídolos; mas visto que otro remedio no auía y que por qualquier otro
cammo estaua más cerca y más cierta la muerte, no curé de lo que dezían,
antes rogué a los indios q.ue nos lleuassen a sus casas, y ellos mostraron que CAPÍTULO TREZE
auían gran plazer dello y que esperássemos vn poco, que ellos harían lo que
queríamos, y luego treynta dellos se cargaron la leña y se fueron a sus ca- CÓMO SUPIMOS DE OTROS CHRISTIANOS
sas, que estauan lexos de allí; y quedamos con los otros hasta cerca de la no-
che, que nos tomaron y lleuándonos asidos y con mucha priessa fuymos a sus
casas, y por el gran frío que hazía y temiendo que en el camino alguno no284
muriesse o desmayasse, proueyeron que ouiesse quatro o cinco fuegos muy
grandes puestos a trechos, y en cada vno dellos nos escalentauan285; y des-
que286, vían que auíamos tomado alguna fuen;a287 y calor nos lleuauan hasta ESTE MISMO DÍA yo vi a vn indio de aquellos vn resgate292, y conoscí
que no era de los que nosotros les auíamos dado, y preguntando donde le293 Co.,,._,,_..<.,.,,
el otro, tan apriessa que casi los pies no nos dejauan poner en el suelo, y des ta
manera fuymos hasta sus casas, donde hallamos que tenían hecha vna casa auían auido ellos, por señas me respondieron que se lo auían dado otros
para nosotros y muchos fuegos en ella; y desde a vn288 hora que auíamos hombres como nosotros que estauan atrás. Yo, viendo esto, embié dos chris-
\ llegado @mern;aron a baylar :;hazer ~r¡rnde fiesta (que duró toda la noche) tianos y dos indios que les mostrassen aquella gente, y muy cerca de allí
aunque para nosotros no auía 89 plazer, fiesta, ni sueño, esperando quando toparon con ellos, que también venían a buscarnos porque los indios que
nos auían de sacrificar; y a la mañana* nos tornaron a dar pescado y rayzes y allá quedauan los auían dicho de nosotros; y estos eran los capitanes Andrés A~
Dorantes )'. Alonso del Ca§1illo con toda la gente de su varea. Y llég-aaos a
hazer290 tan buen tratamiento que nos asseguramos algo y291perdimos algo el
miedo del sacrificio. ~ nosotros se espantaron mucho de vernos de la manera que estáuamos y
A.je
281 ya: Z, ya algo.
rescibieron muy gran pena por no tener qué darnos294; que ninguna otra
282 sus: z, su. ropa trayan sino la que tenían vestida. Y estuuieron295 allí con nosotros y
283 hablar en ello: en los siglos XV-XVII en asume con frecuencia las funciones que hoy corresponden nos contaron cómo a cinco de aquel mismo mes296 su varea auía dado al
a las preposiciones a y de. Se trata de construcciones que por lo general derivan de ablativos en traués legua y media de allí y ellos auían varea sin perderse ninguna cosa, y
los que en puede anteponerse o suceder al infinitivo. Ese mismo rasgo sintáctico aparece en el
todos juntos acordamos de adobar su varca297 e yrnos en ella los que tuuies-
Cap. XXXVI. Lapesa, p. 407.
284 no muriesse: no carece aquí de su habitual acepción negativa. Debe ser errata de copista o de sen fuerca y dispusición para ello; los otros, quedarse298 allí hasta que
impresión.
285 nos escalentauan: are, calentaban.
286 desque: are, desde que. 292 resgate: léase rescate. Las sibilantes sonoras z, s, g yj solían ensordecerse y confundirse con las
287 alguna fuerca: Z, fuerca, sordas e, ~ y x. Es esta una peculiaridad generalizada en Andalucía, la baja Extremadura y
288 tm: la omisión de la a en el artículo indefinido que precede a sustantivos que se inician con a o algunas regiones de América. Ver: Lapesa, p. 564. Ver: n.º 5, 56 y 225.
ha ya es rara en el siglo XVI. Keniston, 20.11-20.15. 293 Ya en el siglo XVI, y sobre todo en las áreas centrales y nórdicas de Castilla, le se utilizó como
289 no auía: Z, a uiendo. forma masculina del complemento directo. En el sur se prefirió lo al referirse tanto a objetos
290 hazer: Z, a hazer. como a personas. Sin embargo, en los Naufragios alternan ambos usos de le y lo. Keniston, 7,
291 y: Z, he. Las cacofonías que se advierten en esta última oración evocan un lenguaje hablado 132. Ver, Cap. XVII, p. 239.
frecuente en las relaciones de los descubrimientos y la conquista; naturalidad esa que en otros 294 damos: O, «partieron con el tesorero [Cabeza de Vaca] e su compañía de la ropa e comida que
órdenes defendían los preceptistas de la época. Ver: Ramón Menéndez Pida!, La lengua de era bien poca ...», p. 294. El grupo encabezado por Castillo y Dorantes debió reunirse con
Cristóbal Colón (Madrid: Espasa Calpe, 1968), p. 69. Las precisiones que en ese estudio hace el Núñez en la isla a la entrada de la bahía de Galveston.
filólogo sobre las desavenencias lingüísticas que se observan entre Nebrija y Valdés sugieren 295 estuuieron: V, ostuuieron.
que la prosa de Núñez es, en efecto, una mezcla bastante equilibrada del castellano de Toledo 296 a cinco de aquel mismo mes: O, «noviembre ...», p. 295.
y el de Andalucía. pp. 69-70. 297 adobar su varea: «adaptar, reparar, concertar alguna cosa». Cov.
298 quedarse: la ausencia de una forma verbal auxiliar antepuesta al infinitivo no es excepcional en
'"Noviembre 21. la sintaxis del siglo XVI. Lapesa, p. 407.
224 LOS NAUFRAGIOS

conualeciessen, para yrse como pudiessen por luengo de costa y gue esRera,.l!-
sen allí hasta que Djos lo~ lll(passe con no.w-os a tierra de christianos.
- Y como lo pensamos, assí nos pusimos en ello. Y antes que echássemos
la varea al agua, Tauera299, vn cauallero de nuestra compañía, murió; y la
varea que nosotros pensáuamos lleuar hizo su fin y no se pudo sostener assí
"·º misma, que luego fue hundida. Y como quedamos del arte que he dicho y los
más desnudos y el tiempo tan rezio para caminar, y passar ríos y ancones a
nado, ni tener bastimento alguno, ni manera para lleuarlo, determinamos de
hazer lo que la necessidad pedía, que era inuernar allí. Y acordamos tam-
L bién que guatro hQm...QE§..il.\!.L:rná.s i:eziqs estauan foessen a Pánuco300, c;re-
~ndo.Q.Ue....está11ao:w::1~S<íJi dl( ~lí; y que si Dios nuestro Senor fuesse serui-
(
/ do de lleuarlos allá diessen auiso de cómo quedáuamos en aquella ysla y de
i nuestra necessidad y trabajo. Estos eran muy grandes nadadores y al vno
llamauan Aluaro Fernández, portugués, carpintero y marinero; el segundo
se llamaua~ez, y al tercero fi~ueroa, que era natural de Toledo; el
-'" quarto, 4~pdillo301, natural de Qafra:02. Lleuauan consigo vn indio que era
de la ysla303. +¡ l. Alvar Núñez Cabeza de Vaca
(¿1491-1559?). Se desconoce el autor y la
ubicación actual de esta rara pieza.
Agradecemos a la casa McGraw-Hill la
localización del retrato.

299 Tauera: por Talavera. O, om. Ese patronímico, según aparece en V, no era necesariamente una
forma arcaica.
300 Pánuco: V, Panunco; O, R, Z, Panuco.
301 Astudillo: Z, Estudillo. Pudo tratarse del mismo Gaspar Astudillo que menciona Oviedo en su
Historia general..., I, Caps. CXV, CXXV.
302 <;afra:Zafra, poblado de la provincia de Badajoz, situado en la baja Extremadura.
303 ysla: Z, ysla de Auía (sic). Smith, p. 73, y Herrera creyeron, erróneamente, que se trataba de
la isla de Cuba. Estas islas ubicadas en la costa de Texas son llanas aunque cenagosas, y
podían ser exploradas con relativa facilidad. Hallenbeck se equivoca al dar la denominación 2. Escudo de armas de Alvar Nti1/1•:
ysla de Auía como procedente de V en vez de Z. O no la menciona. R, isla que se Ilamaba Cabeza de Vaca.según 11p11rec1•1•11 los
Auía. En todo caso no sabemos qué significado puede tener aquí Auía. documentos de acusaciones que se hicieron
contra él. (Cortesía del Archivo de lndius).
CAPÍTULO CATORZE

CÓMO SE PARTIERON CUATRO CHRISTIANOS

PARTIDOS ESTOS QUATRO CHRISTIANOS, dende a pocos días3 4 º
suscedió tal tiempo de fríos y305 tempestades que los indios no podían arran-
car las rayzes'; y de los cañales306 en que pescauan ya no auía prouecho
ninguno, y como las casas eran tan desabrigadas comenc;óse a morir la ¡;ente
16. Costa oeste de la Florida en la que hicieron escala los españoles para obtener agua y provisiones. Isla y cinco christianos que estauan en rancho307 en la costa llegaron a tal estre-
de Santa Rosa, área de Pensacola. (Fotografía de Enrique Pupo- Walker).
S. [moque se comieron \o~ vuos a 1'.s QtrQi ba1ttJ1 que quedó vno solo, que por '-o.,il··.
,,. ser solo30~ no huuo quien lo comiesse+". Los nombres dellos son estos: Síe-
rra, Diego López, C<?~~,~~Palacios, Goncalo Rwz. Deste caso se alteraron
1anto los indios y ouo entre eTIOstan grañCSC!i;dalo, que sin dubda si310 al
principio ellos lo vieran, los mataran y todos nos viéramos en grande traba·
jo; finalmente, en muy poco tiempo, de ochenta311 hombres que de ambas G~t
partes allí llegamos quedaron viuos solo312 quinze; y después de muertos
éstos, c;li.Q a los indios de la tierra yna enfermedad de estómago de que murió
e
!!-•,, ("",,,

la mitad de la gente dellos, y creyeron que nosotros éramos los que los .L.,
t ,.,J J; 1
matáuamos; y teniéndolo por muy cierto, concertaron entre sí de matar a los
que auíamos quedado. "_,,,__,,
Ya que lo venían a poner en efecto(y_Jj_!!1SUi> ~e a mí me tenía les dixo
que no creyessen qµe ngsgtros érnwi;is.los que os matáuamos, porque si

304 a pocos días: O, «cinco o seis... », p. 297. Obsérvese la creciente imprecisión de las fechas,
305 y: Z, y de.
306 cañales: «caño o canal angosto». Dic.
307 en rancho: Z, xambo (sic). R, xanqho, Leáse: bajo techo.
308 solo: Z, om.
309 lo comiesse: éste es uno de los pocos casos en que una relación autorizada documenta explícitn-
mente un grotesco episodio de canibalismo perpetrado por españoles. Ver, Cap. XVII.
310 sin dubda si: Z, que sí.
311 de ochenta: los que llegaron a la isla, encabezados por Núñez, Castillo y Dorantes, hadan un
total de 97 personas. Los datos que aporta aquí Cabeza de Vaca son incompletos. Más tarde
verificaría que otros dieciséis soldados habían sobrevivido. Hallenbeck, p. 53.
312 solo: el plural incorrecto solos ocurre en X, Vy R. O, om.

17. Vista de la costa de la Horida, tal v como dehiá percibirla la exp1•clicicín de Narváez. Nito ca. U/60.
(('orte.1·fa de la Florida Hi•tnri1•••t 1.:,,,.:~
••.i -----
226 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 227
nosotros tal poder tuuiéramos, escusáramos313 que no murieran tantos llóranle los padres y los parientes y todo el pueblo, y el llanto dura vn año
de nosotroscomo ellosvían que auían muerto sin que les pudiéramos poner cumplido324, que cada día por la mañana, antes que amanezca325 comien-
remedio, y que ya no quedáuamos sino muy pocos y que ninguno hazía314 can primero a llorar los padres y tras esto todo el pueblo, y esto mismo
daño ni perjuyzio;que lo mejor era que nos dexassen.Y quiso nuestro Señor hazen al medio día y quando amanesce; y passado vn año que los han
que los otros siguieroneste consejoy parescer, y ansí se estoruósu propósito. llorado, házenle326 las honrras del muerto y láuanse y límpianse del tizne
l',_,l
A esta ysla pusimos por npmbx:t.J1sla de Malhado315• La gente que allí halla- que traen.
mos son grandes y bien dispuestos; no tienen otras armas sino flechas y A todos los defuntoslloran desta manera, saluo a los viejos,de quien no
arcos, en que son por extremo diestros316• Tienen los hombres la vna teta hazen caso, porque dizen que ya han passado su tiempo y dellos ningún
.hufadac1ask, ~íl parte íi!:...2.tra,
y algunos ay que las tienen ambas, y por el prouecho ay; antes occupan la tierra y quitan el mantenimiento a los niños.
agujero que hazen traen vna caña atrauessada, tan larga comodos palmos y Tie~ or costumbre de ent~rrar los mu:rtos, sino son los que entre ellos ., l-v•.•(
1
medio y tan gruessa como dos dedos; traen también horadado el labio de .~flso · isicos 27, que a estos quemanlos y mientras el fuego arde todos están '.
abaxo y puesto en él vn pedaco de la caña, delgada como medio dedo. !''-·' ba y haziendo muy gran fiesta,y hazen_poluoslas buessos.Y passado (~w1
Las mugeres son para mucho trabajo317. La habitación que en esta ysla vn ano, quando se hazen sus honrras todos se jassan328 en ellas y a los
hazen es desde octubre hasta en fin de hebrero. El su mantenimiento es las parientes dan329 aquellospoluos a beuer, de los huessos,en agua. Cada vno
rayzes que he dicho, sacadas debaxo318 el agua319 por nouiembre y deziem- tiene vna muger conoscida.Los fisicosson los hom.bres.máslibertados;pue-
bre. Tienen cañales320 y no tienen más peces de para este tiempo321, de ay den tener dos o tres y entre éstas ay muy gran amistad y conformidad.
adelante comen las rayzes. En fin322 de hebrero van a otras partes a buscar Quando viene que alguno casa su hija, el que la toma por muger, dende el
con que mantenerse, porque entonces las rayzes comiencan a nascer y no día que con ella se casa todo lo que matare cacando,o pescando, todo lo trae
son buenas. ~)a ~Je .•del mungo gue323 más aman a sus hijos y mejor la muger a la casa de su padre, sin osar tomar, ni comer, alguna cosadello, y
/>.,,~·,..
tratamiento leshazen; y quando acaesce que alguno se le muere el hijo, de casa del suegrole lleuan a él de comer;y en todo este tiempo el suegro, ni
,.\ la suegra, no entran330 en su casa, ni él ha de entrar en casa de los suegros,ni
313 escusáramos: Z, escuron. cuñados,y si acaso se toparen por alguna parte se desuían vn tiro de ballesta
314 hazia: Z, haziamos. el vno del otro; y entre tanto que assí van apartándose331, lleuan la cabeca
315 Malhado: R, «Malfondo ...». Sin que sepamos por qué, a Oviedo le disgusta el nombre que baxa y los ojos en tierra puestos, porque tienen por cosa mala verse ni ha·
Cabeza de Vaca y los suyos dieron a esta isla; el cronista censura arbitrariamente -en esta
ocasión como en otras- que se haya elegido esa designación. Esta intervención de Oviedo blarse.
ilustra hasta qué punto su redacción se superpone a la relación de Alvar Núñez y sus compa- Las mugeres tienen libertad332 para comunicar y conuersar con los sue-
ñeros. Dice el cronista: «No quiero consentir al Cabeza de Vaca el nombre que en su impre- gros y parientes. Y esta costumbre se tiene desde la ysla hasta más de cin-
sión [se refiere a ZJ da a aquella isla ...», pp. 314-315. La descripción que Núñez ofrece de la quenta leguas por la tierra adentro. Otra costumbre ay y es que quando
isla evoca, como trasfondo, las.Wventuras de Ulis~ a manas de Caljpso. También se describe
algún hijoo hermano muere, en la casa donde muriere, tres mesesno buscan
en términos similares la isla de Naxos en la que Teseo abandona a Ariadna Ecos de Herodoto
aparecen en estas descripciones, sobre todo en lo que se refiere a Lemnos y a Icaria. (V. de comer, antes se dexan morir de hambre, y los parientes y los vezinosles
136-140.) proueen de lo que han de comer. Y como en el tiempo que aquí estuuimos
316 Hallenbeck identifica estas tribus como capoques y han, p. 54. Cabe añadir que Hallenbeck se murió tanta gente de ellos, en las más casas auía muy gran hambre por
extiende aquí en consideraciones antropológicas que no se basan en Z, V, R, ni en O; y que no
provienen de investigaciones científicas reconocidas.
317 Esas divisiones del trabajo eran similares entre tribus más avanzadas y ubicadas en las regio- 324 Téngase en cuenta que esos son datos aproximados. En contraste con Oviedo, Núñez suele
nes que hoy ocupan Texas, Arizona y Nuevo México. Newcomb, pp. 119-265 y sigtes. preferir fechas exactas.
318 debaxo: en el siglo XVI, debaxo y baxo de se usaron a menudo con significados equivalentes. 325 amanezca: Z, amanasca.
Keniston, 41. 32. 326 háeenle: Z, hozéle.
319 el agua: léase: debajo del agua. 327 físicos: are, médicos. «Vale tanto vulgarmente como el que profesa la ciencia de la naturalezn
320 cañales: Z, canales. Oviedo describe así el régimen de vida que Núñez padeció entre aquellos de las cosas y sabe sus calidades y propiedades», Aut.
indios, «y el tesorero se quedó allí do estaba cinco años e medio, cavando dende la mañana 328 se jassan: por se sajan; significa hacerse un corte o herida. «Hacer o dar cortaduras», Aut. El
hasta la noche, sacando raíces con un coa o palo que usan los indios para aquello, de debajo de verbo en sus diversos usos generalmente apare¡;e como andalucismo. Alcalá.
tierra e debajo del agua, e trayendo cada día una carga o dos de leña a cuestas sobre la carne e 329 dan: Z, clavan.
carone [lesión] de ella, sin tener ropa alguna, sino como salvaje o indio», p. 295. 330 el suegro, ni la suegra, no entran: en el siglo XVI no se usó en la misma oración con ni cuando rsta
321 y no tienen... este tiempo: léase: y en esta época no encuentran peces. última partícula negativa aparece después del v.rrbo. La construcción que cito, en la q11r 11i
322 En.fin de: are, a fines de. En el siglo XV y XVI es común, en la prosa castellana, la supresión del precede al verbo, es más frecuente en los siglos XIV y XV. Keniston, 40. 81-40.
artículo al constatar fechas y datos específicos. 331 apartándose: V, aportadosse.
323 que: Z, que a. 332 tienen libertad: Z, la libertad.
228 LOS NAUFRAGIOS

guardar también su costumbre y cerimonia; y los que lo buscauan, por mu-
cho que trabajauan, por ser el tiempo tan rezio no podían auer sino muy
poco. Y por esta causa los indios que a mí me tenían se salieron de la ysla y
en vnas canoas se passaron a Tierra Firme a vnas bayas adonde tenían
muchos hostiones; y tres meses del año no comen otra cosa y beuen muy
mala agua333. Tienen gran falta de leña, y de mosquitos muy grande abun-
dancia. Sus casas son edificios de esteras sobre muchas cáxcaras de hostio-
nes, y sobre ellos duermen en cueros y no los tienen sino es acaso334• Y assí CAPÍTULO QUINZE
estuuimos hasta en fin de abril*, que fuymos a la costa de la mar, a do
\
comimos moras de carcas todo el mes, en el qual no cessan de hazer sus DE LO QUE NOS ACAESCIÓ EN LA VILLA337
,'\,\ areytos335 y fiestas336•
~~- ~ DEMALHADO

I
'{:..~,>)\,
l)'<

EN AQUELLA YSLA que he contado nos qms1eron
examinarnos ni pedirnos los títulos, porqüé elfos curan las enfj
y con aquel soplo y las manos echan dél la enfermedad,
soplando ª'l er,¡,f,~¡mo
y mandáronnos que hiziéssemos lo mismo y siruiéssemos en algo; nosotros
nos reyamos de ello, diziendo que era burla y sue no sabíamos curar, y por
esto nos quitauan la comida hasta que hiziéssemos lo que nos dezían. Y
viendo nuestra porfia, vn indio me dixo a mi que yo no sabía lo que dezía en
dezir que no aprouecharía nada aquello él sabía, ca338 las Riedras y otras •...
cosas qu~ s.ecrían porJos S:6WPOS tit:uc¡¡,xjrtJJ.d,y que él con vna piedra
caliente, trayéndola por el estómago, sanaua y quitaua el dolor, y que noso-
tros, que éramos hombres339, cierto era que teníamos mayor virtud y poder.
En fin nos vimos en tanta necessidad que los ouimos de hazer sin temer que
333 m19 mala agua: O, dice: «agua sino salobre; e otros cuatro meses del año comen hierbas del
nadie nos lleuasse por ello la pena340. La manera que ellos tienen en curarse e<+"
es ésta: que en viéndose enfermos, llaman vn médico y después de curado no
campo e zarzamoras; e dos meses otros chupan unas raíces, e comen unas arañas muy gran-
des, e lagartijos e culebras e ratones, puesto que algunas veces tienen venados, e otros dos sólo le dan todo lo que posseen, mas entre sus parientes buscan cosas para P-._,
meses comen pescado que matan en canoas; e otras raíces comen que son turmas de tierra que darle.
sacan del agua ...», p. 295. «Criadillas [o turmas] se llama también a cierto género de raíces Lo que el médico haze es dalle unas sajas341 adonde tiene el dolor, y
redondas, que produce la tierra, sin hojas, sin tallo, y de color roxo, aunque las más delicadas
y sabrosas son negras», Aut. chúpanles alderredor dellas. Dan c,auteti,~::2 ..~Jy~, que es cosa entre ellos
334 y no los tienensino es acaso: léase: por si acaso lo tienen. Aunque no tiene mucho sentido, el tenida por muy prouechosa, e~~~x,ge¡~o, y me suscedió 343 bien
antecedente de la frase parece ser «cáxcaras de hostiones». Smith, al traducir este pasaje, dello; y después desto soplafi"aque ugar que es duele y con esto creen
inexplicablemente indica que dormían sobre pieles, p. 77.
335 arejtos: vocablo de origen arauaco que alude a rituales indígenas que Oviedo y Núñez conocie-
ron en las Antillas. Es factible que Núñez haya conocido esa voz en los escritos de Oviedo. 337 Sólo en este capítulo y en el XVI se utiliza villa en lugar de isla. En la Tabla de V se lee vilu.
336 Lope de Hurtado informó a la Corona, desde Santiago de Cuba, que el 20 de mayo de 1529 338 ca: are, «que como adverbio causal vale lo mismo que porque», Aut.
había llegado a ese puerto una carabela que en vano trató de localizar a las tropas de Narváez 339 Sorprende esa observación. Por hombresaquí se sobreentiende representantes de una cultura
cuando éstos se encontraban en el interior de la península. Smith, p. 79. Se observará, además, más avanzada. Alvar N~ :fil~ despreciar al iPdin sipo tgdp lQ.~gptrario.
(
que en la cronología de la expedición han transcurrido cerca de cinco meses sin que se hagan 340 sin temerquenadie;;¡íf;asse por dlo la pena: léase: sin que~os avergonzáramos.
' alusiones específicas a fechas. Es comprensible que así sea dada las vicisitudes extremas en 341 sajas: ver: n.? 321.
que se veían entonces los españoles. 342 cauterios:are, de cauterizaciones. También se llamaba así al utensilio, «instrumento de hierro
de que usan los cirujanos». Aut.
*Abril, 1529. 343 suscedió:Z, succedio.
230 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 231
ellos que se les quita el mal344. La manera con que nosotros curamos era aquel que es visitado se leuanta primero y da al otro todo quanto posee; y el
v< santiguándolos y soplarlos y rezar vn Pater noster y vn Aue María y rogar lo otro lo rescibe, y de ay a vn poco se va con ello, y aún algunas vezes después
mejor que podíamos a Dios nuestro Señor que les diesse salud y espirasse345 de rescebido, se van sin que hablen palabra. Otras ~trañas costumhtg
en ellos que nos hiziessen algún buen tratamiento. Q_uisoDios Nuestro Se- tienen; mas yo he contado las más principales y más señaladas, por passar
ñor y su misericordia .9,U~jgg~s ~guel]!=lsE.~n.su12licaip.os, luego que los adelante y contar lo que más nos suscedió.
santiguamos dezían a los otros que estauan sanos y buenos; y por este res-
pecto nos hazían buen tratamiento y dexauan ellos de comer por dárnoslo a
nosotros y nos dauan cueros y otras cosillas. Fue tan extremada la hambre
que allí se passó que muchas vezes estuue tres días sin comer ninguna cosa,
y ellos también lo estauan, y parescíame ser cosa impossible durar la vida,
aunque en otras mayores hambres y necessidades me vi después, como ade-
lante diré.
Los indios que tenían a Alonso del Castillo y Andrés Dorantes, y a los
demás que auían quedado viuos, como eran de otra lengua y de otra paren-
\
~###BOT_TEXT###lt;-) tela, se passaron a otra parte de la Tierra Firme a comer hostiones, y allí
estuuieron hasta el primero día del mes de abri1346,y luego boluieron a la
ysla, que estaua347 de allí hasta dos leguas por lo más ancho del agua, y
la ysla tiene media legua de traués y cinco en largo. Toda la gente desta tierra
anda desnuda; solas las mugeres traen de sus cuerpos algo cubierto con vna
lana que en los árboles se cría348.Las mocas se cubren con vnos cueros de
venados. Es gente muy partida349de lo que tienen, vnos con otros. No ay entre
ellos señor. Todos los que son de vn linaje andan juntos. Habitan en ella dos
maneras de lenguas: a los vnos llaman de capoques, y a los otros de han35º;
tienen por costumbre quando se conoscen y de tiempo a tiempo se veen, pri-
mero que hablen351, estar media hora llorando, y acabado esto

344 Los rituales que exigían las supuestas curaciones entre los indios de esta región, y regiones
adyacentes, las cilis,ervaron los jesuitas adscritos a las misiones de Sonora, en Nueva España.
;><, Un siglo después, el padre Ribas, que conoció el texto de los Naufragios,describiría los rituales
~'S que practicaban curanderos ae comunidades indígenas entre las que vivió Cabeza de Vaca,
Smith, p. 821. Ver, además, J. Burt y R.B. Ferguson, lndians ef the Southeast: Then and Now
(Nashville, New York: Abingdon Press, 1973), pp. 34, 66, 68 118, 119 y sigtes.
345 y espirasse en ellos: «espirar vale assimismo infundir espíritu ... animar y vivificar y mover las
almas», Aut.
346 del mes de abril: O, «fin del mes de marzo, año de mil e quinientos e veinte y nueve ...», p. 295.
347 que estaua: Z, estara.
348 tma lana que en los árboles se cría: es la Tillandsia usneoides: planta parasitaria y adventicia que
produce fibras colgantes, largas y muy resistentes de color verde grisáceo. En inglés ese musgo
se conoce como~s. Esta planta abunda en las regiones subtropicales del suroeste de
Norteamérica, y sobre todo en la Florida y Luisiana. Hawkings, Le Moyne, Escalante, Fonta-
neda y otros viajeros la describen repetidamente. Smith, p. 83.
349 gente m191partida: léase: generosa. «Vale también como franco, liberal y que reparte con otros lo
que tiene», Aut.
350 capoques.y ... han: eran tribus pertenecientes a culturas costeñas vinculadas a los carancaguas y
coahuiltecas, Newcomb., pp. 33-52. En esta edición se comenta el signifi¡;ado antropológico
que tienen algunas de las observaciones que hace Cabeza de Vacas;;¡;; esas culturas, hoy
desaparecidas. Ver: (II, e).
'.~51hablen: Z, se hablen.
EL TEXTO 233
determiné de huyr dellos e yrme a los que moran en los montes y Tierra
Firme, que se llaman los de charrµco358,porque yo no podía sufrir la vida
que con estos otros tenía, porque entre otros trabajos muchos, auía de sacar
las rayzes para comer, debaxo del agua, y entre las cañas donde estauan
metidas en la tierra; y desto traya yo los dedos tan gastados que vna p1:Ja
que me tocasse me hazía sangre dellos y las cañas me rompían por muchas
partes porque muchas dellas estauan quebradas y auía de entrar por medio
CAPÍTULO DIEZ Y SEYS de ellas con la ropa que he dicho que traya. Y por esto yo puse en obra de
passarme a los otros y con ellos me susc~~~ f!Orqu~yo me hize
CÓMO SE PARTIERON LOS CHRISTIANOS mercader359procuré de vsar el olhc10lo mejor que supe y por esto ellos "'le¡._,.•••~
DE LA YSLA DE MALHADO me dauan de comer y m~ .bí!'.líͪU l:men ti:at¡u¡;¡ie.¡;¡to y rogáuanme que me
fuesse de vnas partes a otras por cosas ~ue ellos auían menester, porque por
razón de la guerra que contino traen36 , la tierra no se anda ni se contrata
tanto361.E ya con mis tratos y mercaderías entraua la tierra adentro362 todo
lo que quería y por luengo de costa me alargaua quarenta o cinquenta le-
guas363.Lo principal de mi trato era e,eda.xosde s.a.r~s:oksS~J.am.y y cora-
DESPUÉSQUE DORANTESY CASTILLO boluieron a la ysla recogie- eones dellos y conchas con que ellos cortan~64 vna fruta que es como friso-
ron consigo todos los christianos, que estauan algo esparzidos, y halláronse les365,con que se curan y hazen sus bayles y fiestas, y esta es la cosa de
por todos catorze. ~orno he dicho, estaua en la otra parte en Tierra mayor prescio que entre ellos ay, y cuentas de la mar y otras cosas. Assí esto
Firme, dondCmis i · me auían lleuado y donde me auía dado tan gran era lo que yo lleuaua la tierra adentro.
l<'r)
enfermc:;~q,d,que ya que alguna otra cosa me diera esperanca de vida152, Y en cambio y trueco dello traya~ cueros ..,....--_..;;~•·.--~~
y almagra366con que ellos se
aquella bastaua para del todo quitármela. Y como los christianos esto supie-
•••...... """. ;,,_,.,,,,...
ron dieron a vn indio la manta de martas que del cacique auíamos tomado, 358 Charruco: sin duda se trata de un clan de loscoahuiltecas pero Hodge, Hallenbeck, Smith y
como arriba diximos, porque los passasse donde yo estaua, para verme353.Y lrañc!éüer no los identifican con suficienteesp~La transcripción al castellano hace
pensar que pudo haber sido un clan adyacente a la cultura de los indios cados, ubicados al
assí vinieron doze, porque los dos quedaron tan flacos que no se atreuieron a norte de esta región.
traerlos consigo; los nombres de los que entonces vinieron son: Alonso del 359 yo me hize mercader: O, «Andrés Dorantes ...», p. 295. Esta divergencia es sorprendente y bien
> Castillo, Andrés Dorantes y Diego Dorantes; Valdiuiesso, Estrada, Tostado, pudo ser un error de lectura por parte del cronista. En este sector de la narración, Oviedo
Chaues, Gutiérrez, Esturiano, clérigo, Diego de Huelua, Esteuanico el ne: concede una preponderancia a las acciones de Castillo y Dorantes que contrasta con el prota-
~Benítez. Y como fueron venidos a Tierra Firme hallaron otro que era de gonismo que después se otorga Cabeza de Vaca. Cabe suponer que la relación aprovechada
~~ por Oviedo hacía más equitativa Ja participación de los tres españoles que sobrevivieron.Justo
Tosnuestros, que se llamaua Francisco de León354, y todos treze por luengo
de costa355.Y luego que fueron!l~I': passados, los indios que me tenían me ? es que así sea si, según se cree, l~ t:re~.smiW~íÍU.t.IJ.Jiu~~.~-<ll!S ..!!S.!.m'.~Ja
Audis:n0Jl~~!-,!.,~l?3!.ft~· Ver: (I, e).
auisaron dello y como quedauan en la ysla Hierónymo de Alaniz y Lope de 360 traen: Z, tienen.
Ouiedo. Mi enfermedad estoruó qm: no les ~JJds::se~uir. ni los Yk 361 no se anda ni se contrata tanto: léase: no se cuida ni cultiva. Cabeza de Vaca parece tener en mente
el contractus locationis en lo que se refiere al uso y beneficios de la tierra. Ver: Aut.
Yo hu~ de quedar con estos mismos indios de la ysla más de vn año357, 362 entraua la tierra adentro: algunos de los que han examinado Ja ruta de Cabeza de Vaca estimlln
) y por el mucho trabajo que .~uan y mal_tr-ª.tami~to que me hazían que éste pudo haber llegado hasta lo que es hoy el sur del estado de Oklahoma. Hallenbeck, p.
57. Esa aseveración me parece muy discutible, sobre todo si se toma en cuenta lo restringido
352 esperanca de vida: Z, diera en esperanca de vida. La sintaxis contrahecha pudo derivar de que debía ser el itinerairo de intercambios que estableció Núñez.
experiencias lingüísticas drásticamente ajenas al castellano, y que el relator reconstruye años 363 quarenta o cinquenta leguas: Z, cuarenta y cincuenta leguas. O, «cuarenta leguas adelante; e pasó,
después. tres veces que fue, un ancón, el cual dice que cree que, por las señas de él, es que llaman del
353 La veracidad de esos encuentros y visitas las justifican unos y desmienten otros. Hallenbeck, Espíritu Sancto ...», p. 296. No parece tratarse del mismo ancón al que más abajo alude
pp. 56-57. Cabeza de Vaca. Hodge, p. 153.
354 Cabeza de Vaca no explica cómo De León había sobrevivido y llegado hasta allí. Oviedo no lo 364 con que ellos cortan: Z, cortauan.
menciona, y tampoco el Hidalgo de Elvas. Diego Dorantes y Valdivieso, antes mencionados, 365 friso/es: are, frijoles. En el siglo XVI este vocablo era un andalucismo; en Castilla era mri.1
eran primos de Andrés Dorantes. Hodge, p. 69. común pisol ofrejol. «Son habitats en forma de riñoncito», Cov; Alcalá.
355 por luengo de costa: are, a lo largo de la costa. 366 almagra: léase: almagre; «Óxidode hierro, más o menos arcilloso, muy abundante en la natura·
3.56fueron: Z, fueron por. leza, que se emplea en pintura. También conocido por almazarrón», M.M. «Especie de tierra
3.'i7 más de vn año: la fecha podría ser abril o mayo de 1530. colorada ... que se sirve para teñir», Aut.
234 LOS NAUFRAGIOS
EL TEXTO 235
vntan y tiñen las caras y cabellos; pedernales para puntas de flechas, engru-
Y preguntándoles ~or los demás, nos respondieron que todos eran muer-
do367 y cañas duras para hazerlas, y vnas borlas que se hazen de pelos de
tos de frío y de hambre3 7.Y que aquellos indios de adelante, ellos mismos, por su
venados, que las tiñen y paran coloradas368; y este officio me esta11a •...¡;¡¡i,
passatiempo, auían muerto a Diego Dorantes y a Valdeuieso y a Diego de
bien, porque andando en él ~ní,a. libe¡;tad pai;a ~ AAndlil ~necia. y no era
Huelua porque se auían passado de vna casa a otra; y que los otros indios sus
obligado a cosa alguna y no era esclauo, y donde quiera que yua me hazían
vezinos, con quien agora estaua el c,¡apitáuDorant;es, por razón de vn sueño que
buen tratamiento y me dauan de comer, por respecto de mis mercaderías, y
auían soñado auían muerto a Esquiuel y a Méndez378. Preguntámosles qué tales
lo más principal porque andando en ello yo buscaua por donde me auía de
estauan los viuos; dixéronnos que muy mal tratados porque los mochachos y
yr adelante, y entre ellos era muy conoscido; holgauan mucho quando me
otros indios, que entre ellos son muy holgazanes y de mal trato, les dauan muchas
vían y les traya lo que auían menester, y los que no me conoscían me procu-
coces y bofetones y palos, y que esta era la vida que con ellos tenían.
rauan y desseauan ver, por mi fama. Los trabajos que en esto passé sería
Quesímonos379 informar de la tierra adelante y de los mantenimientos
largo contarlos, assí de peligrot'y hambres como de tempestades y fríos, que
que en ella auía; respondieron que era muy pobre de gente y que en ella no
muchos dellos me tomaron en el campo y solo, donde por gran misericordia
auía que comer, y que morían de frío porque no tenían cueros, ni con qué
de Dios nuestro Señor escapé. Y por esta causa yo no trataua el officio en
cubrirse. Dixéronnos también si queríamos ver aquellos tres christianos, que
inuierno, por ser tiempo que ellos mismos en sus chocas y ranchos metidos
no podían valers<;.~~rse. de ay a dos días, los indios que los tenían vernían a comer nuezes380, vna
legua de allí, a la vera de aquel río, y porque viéssemos que lo que nos auían
>-3> 3 Fueron cas~s año~~;Y9el tiempo que yo370 estuue en esta tierra solo
dicho del mal tratamiento de los otros era verdad, estando con ellos dieron al
entre ellos y desnuifó~-cOmo todos andauan. La razón porque tanto me de-
compañero mío de bofetones y palos, e yo no quedé sin mi parte, y de
tuue fue ROrlleuar comigo yn. chr,istiano que estaua en la ysla, llamado L~e
1 muchos pellazos381 de lodo que nos tirauan, y nos ponían cada día las fle-
¡, 1) de Ouiedo. El otro compañero de Aianiz, que con él auía quedado quan o
chas al coracon diziendo que nos querían matar como a los otros nuestros
Áionso del Castillo y Andrés Dorantes con todos los otros se fueron, murió
luego, y por sacarlo de allí yo371, passaua a la ysla cada año372 y le rogaua
que nos fuéssemos a la mejor maña que pudiéssemos en busca de christia-
...·t.··.·.e.
com~añero.s ..··y .·m··.ie.
n.·.d·.º.
qu~si11!.~!~.~~.C:2!l-~~:Pª~·~e.s_
esto. e~.1iiJ.··· g~~~.~~t-~~
..
mj.~~P..E~~~42i•.9~9_g_l!,e
~ ilQJJ~Tio~ma10s con qmen amamos
passado eI ancón que quedaua algo atrás. Yo porfié mucho con él que no lo
nos; y cada año me detenía, diziendo que el otro siguiente nos yríamos. En
hiziesse, y passé muchas cosas y por ninguna vía lo pude detener y assí se
fin, al cabo lo saqué y le passé el ancón e .9.U~tm.r.fru;373 que ay por la costa,
boluió e yo quedé solo con aquellos indios, los quales se llamauan queuenes,
porque ..§Lnq.tabía naq~. Y ansí fuymos con algunos indios adelante hasta
y los otros con quien él se fue, llaman deaguanes383.
que llegamos a vn ancon que tiene vna legua de traués y es por todas partes
hondo, y por lo que dél nos paresció y vimos es el que llaman del Spíritu
377 defrío y de hambre: O, «habían muerto otros tres o cuatro cristianos ...», p. 296. Aquí concluye la
Sancto374; y de la otra parte dél375v.i.,mpsX:Uº§ i,udii;;isque vinieron a ver los Relación que Alvar Núñez entregó al virrey Mendoza y que se ha reproducido en la C.D./. vol.
nuestros y nos dixeron cómo más adclante auía tres hombres como nosotros
y nos dixeron los nombres dellos376. _g...' · • 378
XIV, pp. 269-279.
Ménde«: éste fue uno de los enviados anteriormente en busca del Pánuco. Esquivel form6 parte
de la tripulacióil que sé-agrupó en la tíaí"cTdel ~;dotAí;;¿;;En;íquez.
367 engrudo: «masa hecha con harina cocida en agua, que se emplea para pegar», M.M. «La 379 Quesímonos: Z, Quesimosnos.
talvina [postre] que se hace con harina desgastada en agua y a lento fuego». Aut. 380 comer nuezes: estas nueces eran, con toda seguridad, pecan nuts (Carya olivaeformis), que tanto
368 paran coloradas: léase: borlas teñidas de rojo. abundan en estas regiones de Texas y el sureste de Norteamérica. Tiene el tamaño de una
369 casi seys años: O, «cinco años y medios ...», p. 295. aceituna frondosa, su color es ocre oscuro y es muy apreciada comercialmente. Los indio1
370 yo: O, «Andrés Dorantes », p. 296. aprovecharon esta nuez en la vasta cuenca del que hoy se denomina río Nueces. Bethel Coop-
371 yo: O, «Andrés Dorantes », p. 296. wood identifica esas nueces como «pacanas» (Carya illinoensis), lo cual parece improbable. Ver:
372 cada año: O, «dos veces...», p. 296. «The Route ofCabeza de Vaca», Quarterly of the Texas State Historical Association III (octubre,
373 quatro ríos: hoy se sabe que fueron los ríos siguientes: Oyster Creek, Brazos, San Bernardo y 1899), p. 121. le.
Caney Creek, Hallenbeck, p. 131. · · ·- · -----"--- 381 pe/lazos: are, bolas de lodo. Se llamaba pella a «La massa que se une y aprieta regularmente en
374 Spíritu Sancto: en esta ocasión se trata de la bahía de Mata,¡;¡;¡rga. Una sección de esa misma forma redonda», Aut.
bahía aún retiene el nombre Espíritu Santü''."fhrreii'teck,' p. 58. Smith ofrece la descripción 382 Ésta es la última noticia que se tuvo de Lope de Oviedo. Bishop, pp. 71-79;84-86, sugiere que éste
más completa de esta bahía, pp. 88-89. se amancebó con una india de la isla de Malhado, pero no hay datos que así lo comprueben; rN
375 parte dél: O, «diez leguas adelante ...», p. 296. En este caso, como en la oración anterior, «dél» cierto, por otra parte, que numerosos incidentes eleesa índole se registraron durante la conquista.
parece remitir al sustantivo ancón. 383 queuenescy ... deaguanes: se refiere muy probablemente a los guevenes e iguaccs según Hallen-
'.i7ti los nombres dellos: O, «sus nombres ...», p. 296. beck, p. 77. Ferguson, basándose en las investigaciones de Krieger, estima que se trutn de
comunidades de indios muy próximos a la cultura carancagua; cultura que también hablaba
• 1528-1533. uno de los muchos dialectos de la lengua coahuilteca. Ferguson, pp. 33-36; William B. Griflln,
«Southern Periphery: East», H.B.A.I., pp. 329-338.
EL TEXTO 237
guntaron que dónde yua. Yo le dixe que mi propósito era de passar a tierra
de christianos y que en este rastro y busca yua. Andrés Dorantes respondió
°
que muchos días auía que él rogaua a39 Castillo y a Esteuanico que se
fuessen adelante, y que no lo osauan hazer porgue no sabían nadar y que
temían mucho los ríos y ancones por donde áuían ae passar, que en"aquella
tierra ay muchos. Y pues Dios nuestro Señor auía sido seruido de guardar·
CAPÍTULO DIEZ Y SIETE me entre tantos trabajos y enfermedades y al cabo traerme en su compañía,
que ellos determinauan de huyr391, que yo los passaría de los ríos y anco-
CÓMO VINIERON LOS INDIOS Y TRUXERON nes que topássemos, y auisáronme que en ninguna manera diesse a enten- f 4i,
A ANDRÉS DORANTES Y A CASTILLO der392 a los indios, ni conosciessen de mí, que yo quería passar adelante,
porque luego me matarían; y que para esto era menester que ~o me de· it..,
Y A ESTEUANICO
tuuiesse con ellos ~s me:ws, que era tiempo en que aquellos inaios yuan a
otra tierra a comer tunas393.
\,,,,,(,(s Esta es vna fruta que es del tamaño de hueuos, y son bermejas y negras y
de muy buen gusto. Cómenlas tres meses del año394, en los quales no comen
otra cosa alguna, porque el tiempo que ellos las cogían venían a ellos otros
DESDE A DOS DÍAS384 que Lope de Ouiedo se auía ydo, los indios que indios de adelante que trayan arcos, para contratar y cambiar con ellos; y
tenían a Alonso del Castillo y Andrés Dorantes vinieron al mesmo lugar que que cuando aquellos se boluiessen nos huyríamos de los nuestros y nos bo-
nos auían dicho, a comer de aquellas nuezes de que se mantienen, moliendo lueríamos con ellos. Con este concierto yo quedé allí y me dieron por esclauo
vnos granillos con ellas, dos meses385 del año, sin comer otra cosa, y aún esto a vn indio con quien Doran tes estaua, el qual ~' y su muger y avn
no lo tienen todos los años, porque acuden vno, y otro no; son del tamaño de hijo que tenía y otro que estaua en su compañía; de manera que todos eran
las de Galizia y los árboles son muy grandes y ay gran número dellos. Un tuertos395. Estos se llaman marianes, y Castillo estaua con otros sus vezinos
\ º"" indio me auisó cómo los christianos eran llegados y que si yo quería verlos llamados yguases396. Y estando aquí ellos me contaron que después que
' me hurtasse386 e huyesse a vn canto387 de vn monte que él me señaló; porque salieron de la ysla de Malhado, en la costa de la mar hallaron la varea en
él y otros parientes suyos auían de venir a ver aquellos indios y que me que yua el contador y los frayles, al traués, y que yendo passando397 aquellos
lleuarían consigo adonde los christianos estauan. Yo me confié dellos y de-
-?' terminé de hazerlo porque tenían ot:alengua distinta di; la, de mis indiQs388.
Y puesto por obra, otro d1a fueron y me hallaron en el lugar que estaua
señalado, y assí me lleuaron consigo. 390 a: Z, om.
391 huyr: Z, huir y. Con anterioridad a esta variante nótese que en V se lee: «y al cabo traerme» ...
Ya que llegué cerca de donde tenían su aposento, Andrés Dorantes salió
el antecedente es Dorantes.
a ver quién era, porque los indios le auían también dicho cómo venía vn 392 a entender: Z, ender.
-, christiano; y quando me vió fue muy espantado, porque auía muchos días 393 a comer tunas: se refiere a las frutas que produce el cacto subgenus de esta región del suroeste de
' ' ' _) 9ue me tenían por muertg, y los indios assí lo auían dicho. Dimos muchas Norteamérica. Es la fruta que en inglés se designa como prick{y pears. Son monocotiledóneus
gracias a Dios de vernos juntos, y este día fue vno de los de m¡;qm¡;;
p]aur que de la familia Opuntia vulgaris. Hallenbeck, p. 65. Se observará, por otra parte, que Cabeza dr
Vaca no describe lo ocurrido en ese amplio intervalo de seis meses. Esas omisiones ocurren
en nuestros días auemos389 tenido. Y Ilegado donde Castillo estaua me pre- más de una vez, e ilustran las dificultades que supone establecer una cronología rigurosa de In
1.• l"~ -

trayectoria seguida por Núñez y sus acompañantes.
394 tres meses del año: O, «mes y medio a dos meses ... cincuenta o sesenta días », p. 296.
384 a dos días: Z, y de ay; O, «dos o tres ...», p. 296. 395 tuertos: Z, om; O, «el qua! era tuerto ...de manera que todos eran tuertos », p. 296.
385 dos meses: O, «un mes ...», p. 296. 396 yguases: los indios marianes e iguazes habitaban regiones situadas al sur del área donde hoy Nr
386 hurtasse: «Valeassi mismo desviarse de algún parage por evitar algún riesgo», Aut. Al consultar encuentra la ciudad de San Antonio, Texas. Ambas tribus pertenecían a familias lingílíNlirnN
sus diversos significados, se observará que este uso del verbo ya era poco común en el siglo afines a las habladas por los coahuiltecas. Al desplazarse en busca de tunas seguían la trnyec-
XVI.
toria del río San Antonio. John Upton Terrel, Estevanico The Black (Los Ángeles: Wesremlore
387 a vn canto: «Se toma algunas veces por lado o parte ... significa también punta, remate de una Press, 1968), p. 39. '
cosa», Aut.
397 yendo passando: La sucesión de los gerundios que omite la función habitual del participio !'N
388 de la de mis indios: el razonamiento de Núñez ilustra su desesperación ya que el uso de otra incorrecta y ya poco frecuente en la prosa del siglo XVI. Pero según Keniston, se observa a1'111
lengua no le garantizaría mejor trato entre esas tribus desconocidas. en textos que hoy consideramos clásicos. «Teniendo yo recumando mi jarro», Laz11rillu d,
389 auemos: are, hemos.
Tormes, op. cit., p. JO l.
238 LOS NAUFRAGIOS
\
EL TEXTO 2!~9
J:.,,~~ ríos, que son quatro muy grandes y de muchas corrientes, les lleuó las var-
tornó a tomar la gente y la passó del otro cabo y boluió por el contador y loa
cas398en que passauan, a la mar, donde se ahogaron quatro399 dellos, y que
Q,'e frayles y todos los otros.
assí fueron adelante hasta que passaron el ancón, y lo passaron con mucho
' trabajo, y a quinze leguas400adelante hallaron otro, y que quando allí llega- Y contó cómo estando desembarcados, el gouernador auía reuocado el
~\/'1(}
poder que el contador tenía de lugarteniente suyo; y dio el cargo a vn capl- PJ ~
;,º' ron ya se les auían muerto dos compañeros en sesenta leguas401que auían
andado, y que todos los que quedauan estauan para lo mismo, y que en todo
tán que traya consigo, que se dezÍ(l~ja411; e que el gouernador se que·
dó en su varea y no quiso aquellanoche salir a tierra y quedaron con él vn
el camino no auían comido sino cangrejos e yerua pedrera4 2. º maestre412 y un page que estaua malo; y en la varea no tenían agua ni cosa
Y llegados a este vltimo ancón403dezían que hallaron en él indios404que
ninguna que comer, e que a media noche el norte vino tan rezio que sacé
estauan comiendo moras y como vieron a los christianos se fueron de allí a
la varea a la mar sin que ninguno la viesse, porque no tenía por resón41~
otro cabo, y que estando procurando y buscandot'" manera para passar el
sino vna piedra;~ qpe mmca más supjernp dél414:e que visto esto, la gente
ancón, passaron a ellos vn indio y vn christiano; y que llegado conoscieron
que en tierra quedaron se fueron por luengo de costa e que como hallaron
que era Figueroa, vno de los quatro que auíamos embiado adelante en la
tanto estoruo de agua hizieron balsas con mucho trabajo, en que pasaron
ysla de Malhado, y allí les contó cómo él y sus compañeros auían llegado
de la otra parte, e que yendo adelante llegaron a vna punta de vn monte,
hasta aquel lugar, donde se auían muerto dos dellos y vn indio, todos tres de
orilla del agua, e que hallaron indios que como los vieron venir metieron
frío y de hambre4°6, porque auían venido y estadot''? en el más rezio tiempo
sus casas en sus canoas415 y se passaron de la otra parte a la costa; y lrn1
del mundo; e que a él y a Méndez auía torr:,adolos indios. Y que estando con
christianos, viendo el tiempo que era, porque era por el mes de nouiembre,
ellos Méndez-auian huydo, yendo la vía, lo mejor que pudo, de Pánuco, y
pararon en este monte porque hallaron agua y leña y algunos cangrejos
que los indios auían ydo tras él e que lo auían muerto; e que estando él con
y mariscos, donde de frío y de hambre se comencaron poco a poco a rno-
estos indios supo dellos como con los mariames=" estaua vn christiano que rir.
auía passado de la otra parte, e lo auía hallado con los que llamauan queue-
Allende desto, Pan to' a, ue or teniente auía uedado, les hazía mal
nes; y que este christiano era ,,tl~i;:µandode Esguiµel, natural de Badajoz, el
tratamiento, y no lo po ien o su n ma or, ermano de Vasco P~
qual venía en compañía del comissario, e que él supo de Esquiuel el fin en
que auían parado el gouernador, y contador409, y los demás; y le dixo que el
callo, el de la ysla de Cuba, que en el armada auía venido por maestre e -¡-
1
campo, se reboluió417con él y le dió vn palo de que Pantoja quedó muerto¡ y
contador y los frayles auían echado al traués su varea entre los ríos, y vinién-
assí se fueron acabando. Y los que morían, los otros los hazían ta§i.\jos41B,y
( r...1
dose por luengo de costa llegó la varea del gouernador con su gente en tierra,
el vltimo que murió fue Sotomayor; y Esquiuel Ío hizo tasajos y comiendo
y él se fue con su varea hasta que llegaron a aquel ancón grande410y que allí C'"'"'·6..
dél se mantuuo hasta primero de Marco, que vn indio de los que allí auían
398 lleuó las vareas: O, «las balsas ...», p. 296. huydo vino a ver si eran muertos y lleuó a Esquiuel419 consigo, y estando en
399 quatro: O, «dos ...», p. 296. poder <lesteindio el Figueroa lo habló y supo dél todo lo que auemos conta·
4-00 quinze leguas: O, «tres o cuatro ... otras cinco o seis...», p. 297.
4-01 sesenta leguas: O, «tres ... tres o cuatro ... otras cinco o seis...», p. 297. Es notable la latitud
descriptiva que Oviedo concede a estos datos. 411 Oviedo dice que Narváez quitó el mando a Pantoja, p. 316; Núñez dice lo contrario.
4-02yerua pedrera: Hallenbeck la identifica como la yerba costeña que hoy se le llama kelp en inglés 412 maestre: O, «piloto que llamaban Pérez ...», p. 297. Z y Vno aportan ese dato. Piloto: <<Penor111
a quien, después del capitán, correspondía antiguamente el gobierno económico de las mwrN
(Macrocystis pyrefera). Suele abundar más en la costa del Pacífico que en las áreas adyacentes al
mercantes.» M.M.
golfo de México. Sin mayores explicaciones, Oviedo la identifica como planta de la que «en
España hacen vidro ...» (sic), p. 296. 413 resón: «ancla pequeña», Dic. «Voz, al parecer, derivada del catalán ruixo». Coo.
4-03 6ltimo ancón: O, «otro ancón pequeño ...», p. 297. 414 Hallenbeck estima que el verdadero propósito de Narváez era abandonar el contingente, y
404 en él indios: O, «un indio ...», p. 297. que por ello se quedó con el maestre a bordo. Tanto el padre Las Casas en su Historia d1 /ntlla.1
4-05 estando procurando y buscando: las sustituciones incorrectas del infinitivo por el gerundio se repi- (II, 405, 534-545-; III, 256) como Oviedo se refirieron despectivamente a Narvñez, i':Ntr
último cronista dirá: «ya sabemos que Narváez nunca estuvo en aquella tierra a donde prnNÓ
ten en este capítulo y en otros. Fue un vicio frecuente en las redacciones no cultas, sobre todo
llevar esta gente, pensando ser señor y gobernador, e pareceme a sí solo supo gobernnr. P11rtlr
en los siglos XVIy XVII.Véase: Lapesa, pp. 293-408; y Elizabeth Luna Trail y Claudia Parodi,
haber mayor liviandad que escuchar y seguir tales adalides ... », p. 298.
«Sintaxis de los pronombres átonos en construcciones de infinitivo durante el siglo XVI»,
Anuario de Letras, XII (1974), pp. 197-220. Ver: n.? 397. 415 sus canoas: Z, las canoas.
4-06 defrío y de hambre: O, «los dos de hambre, y el otro habían matado los indios ...», p. 297. 416 no lo podiendo: Z, podiendolo. En el siglo XVI el pronombre no solía anteponerse al 11:rrnndlo.
4-07 estado: Z, andado. Ese uso era más frecuente cuando el pronoi,pbre estaba precedido por una partícula nr11:11tiv11.
Keniston, 9.7-9, 733.
4-08 mariames: en este capítulo también se utiliza marianes. Ver nº' Cap. XXXII y la sección II (e)
de mi estudio introductorio. 417 ser reuolbió: léase: luchó con él. Ver: n.º 103.
4-09 contador: O, «Alonso Enríquez ...», p. 297. 418 tasajos, «tassajo, pedazo [o cecina], trozo de carne salada y conservada seca», M.M. El vornhlo
todavía se utiliza en regiones del Caribe.
410 ancón grande: O, «ancón que es dicho que creían que es del Espíritu Sancto ...», p. 297.
419 Esquiuel: según Oviedo, Esquive! murió un mes después de su entrevista con Figueroa, p. :.!!111.
240 LOS NAUFRAGIOS

do y le rogó que se viniesse con él para yrse ambos la vía del Pánuco; lo qual
Esquiuel no quiso hazer, diziendo que él auía sabido de los frayles que Pá-
nuco420auía quedado atrás, y assí se quedo allí, y Figueroa se fue a la costa
adonde solía estar.

CAPÍTULO DIEZ Y OCHO

DE LA RELACIÓN QUE DIO DE ESQUIUEL

ESTACUENTATODAdio Figueroa por la relación que de Esquiuel auía •
sabido, y assí de mano en mano llegó a mí, por donde se puede ver y saber el/ b..,....,
a
fin ue toda uella arma a o o los particulares casos que a cada vno de. '--
os emas acontescieron. Y dixo más: que si los christianos algún tiempo «
andauan por allí, podría ser que viessen a Esquiuel, porque sabía que se
auía huydo de aquel indio con quien estaua, a otros ~ue se dezían los marea-
mes, que eran allí vezinos. Y como acabo de dezir 21, él y el asturiano se
quisieran422yr a otros indios que adelante estauan, más como los indios que
lo tenían423lo sintieron, salieron a ellosy diéronles muchos palos y desnuda-
e7 ron al astu¡i¡um4i4y passáronle v~ br~~on vn~.Qes~; y en fin+2~, se
escapai'on huyendo y los cñnstí'anos:m se quedaron con aquellos indios y
acabaron con ellos que los tomassen por esclauos, aunque estando siruién-
doles fueron tan mal tratados dellos como nunca esclauos ni hombres de
ninguna suerte lo fueron, porque de seys que eran, no contentos con darles
muchas bofetadas y apalearlos y pelarles las baruas por su passatiempo, por
sólo passar de vna casa a otra mataron tres, que son los que arriba dixe:
Diego Dorantes, y Valdiuiesso y Diego de Huelua427.
421 Si lo que se narra al final del capítulo anterior y al principio de éste acusa una cierta amblgüe-
dad, es porque ~~~car l~~i.~-~!Mmlll!-str,u¡i;.i!l§ '111".!U le Y:lllWiticron.
De hecho, la narración aqm nene e~iz propio de la ,materia inte,Tolada.
422 se quisieran: esta forma del imperfecto de subjuntivo solfa utilizarse en ef siglo XVI en función
del pluscuamperfecto de indicativo. En escritos diversos esta forma aparece más bien como un
convencionalismo literario de sesgo arcaico. Keniston, 32. 81.
423 lo tenían: Z, los tenían.
424 La presencia del asturiano no se explica satisfactoriamente ya que éste era uno de los trece qur
marchó a la costa en la primavera de 1529 y nunca antes se le relacionó con Figueroa, sobre
todo después que este último dejara la isla"de Malhado. Hallenbeck, p. 63.
425 y en.fin: V, y en fin fin.
420 Pánuco estaba a unos 300 km al sureste de la región que ahora recorrían Núñez y sus compa- 426 los christianos: Z, otros christianos.
ñeros. Lo que aquí se refiere sobre la conversación entre Esquive! y Figueroa debió ocurrir 427 Diego de Huelua: O, «se murieron de hambre [Valdiuiesso y Huelua] porque el Dorantes dice
durante el invierno de 1528-1529.
que los halló después de muertos ...», p. 301.
242 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 243
Y los otros tres que quedauan esperauan parar en esto mismo; y por no mantenimiento principalmente es rayzes de dos o tres maneras y búscanlas
sufrir esta vida -{\r.drés.PJJrn.n.tes...~~'".J;?~~.i:L 12~marealilles, que por toda la tierra; son muy malas e hinchan los hombres que las comen.
eran aquellos adonde Esquiuel auía parado; y ellos le contaron cómo auían Tardan dos días en assarse y muchas dellas son muy amargas; y con todo
t- tenido allí428 a.E~guiudf cómo estando allí se quiso huyr porque vna muger
auía soñado que le auía de mat~.r,~ hijo; y los indios fueron tras él y lo
mataron y mostraron a Andrés Doran tes su espada y sus cuem!l.~y Ubr¡¡i;29y
esto se sacan con mucho trabajo. Es tanta la hambre que aquellas gentes
tienen que no se pueden passar sin ellas, y andan dos o tres leguas buscán·
dalas. Algunas vezes matan algunos venados438, y a tiempos toman algún
otras cosas que tenía. Esto hazen estos por vna costum6re que tienen, y es pescado; mas esto es tan poco y su hambre tan grande que comen arañas e
que matan sus mismos hijos por sueños, y a las hijas en nasciendo las dexan hueuos de hormigas y gusanos e lagartijas e salamanquesas e culebras y
comer a perros y las echan por ay. La razón porque ellos lo hazen es, según b_fuoras439 gue matan l!i!l~l!!P..res i;¡i¡e w11erd.en440 y comen tierra y madera
ellos dizen, porque todos los de la tierra son sus enemigos y con ellos tienen e todo lo que pueden auer, y estiércol de venados y otras cosas que dexo de
continua guerra; y que si acaso casassen sus hijas multiplicarían tanto sus contar; y creo aueriguadamente que si en aquella tierra ouiesse piedras, las
enemigos que los subjetarían y tomarían por esclauos430, y por esta causa comerían. Guardan las espinas del pescado que comen e de las culebras y
querían más matallas que no que dellas mismas nasciesse quien fuesse su otras cosas, para molerlo después todo e comer el poluo dello. Entre éstos no
enemigo. se cargan los hombres, ni lleuan cosa de peso, más lléuanlo las mugeres y 101
Nosotros les diximos que ¿por qué no las casauan con ellos mismos y viejos, que es la gente que ellos en menos tienen.
también entre ellos?; dixeron que era fea cosa~~.con J¡US par!wtes y No tienen tanto amor a sus hijos como los que arriba diximos441• Ay
que era muy mejor matarlas que ~ parientes, ni a sus enemigos, y algunos entre ellos que vsan ~c;:.sa<tk.,c.w;¡J;¡Q¡,natura. Las mugeres son muy
esta costumbre vsan estos y otros sus vezinos que se llaman los yguazes432, trabajadas y para mucho, porque de veynte y quitra horas que ay entre día
solamente, sin que ningunos otros de la tierra la guarden. Y quando éstos se y noche no tienen sino seys horas de descanso y todo lo más de la noche
han de casar compran las mugeres a sus enemigos, y el precio que cada vno passan en atizar sus hornos para secar aquellas rayzes que comen. Y desque
da por la suya es vn arco, el mejor que puede auer, con dos flechas, y si acaso amanesce comiencan a cauar y a traer leña y agua a sus casas y dar orden en
no tiene arco, vna red hasta vna braca en ancho y otra en largo; matan sus las otras cosas de que tienen necessidad. Los más destos son grandes ladro•
hijos y mercan los agenos; no dura el casamiento433 más de quanto están nes, porque aunque entre sí son bien partidos, en bolvieñao vno la cabec;'il,
contentos y con una higa434 deshazen el casamiento. Dorantes estuuo con su lújo mesmo o su padre le toma lo que puede. Mknl~-mm: ¡ni¡r;hp y son
éstos y desde a pocos días se huyó435. Castillo y Est~-q,anicos_<¡ vjqiyron .den- grandes ~?J:r,~.SQ,2§,,Ypara esto beven ellos vna cierta cosa*2: Están tan vsa-
tr.2._~Ii.~,q;ij .Eirm.t, a los yeguazes. dos a correr que sin descansar ni cansar corren desde la mañana hasta la
Toda esta gente son flecheros y bien dispuestos, aunque no tan grandes noche, y siguen vn venado y desta manera matan muchos dellos, porque los
como los que atrás dexamos436; e traen la teta y el labio horadados437. Su siguen hasta que los cansan y algunas vezes los toman viuos. Las casas de
ellos son de esteras puestas sobre quatro arcos; lléuanlas acuestas443 y mú-
428 allí a: Z, allí al. danse cada dos o tres días para buscar de comer; ninguna cosa siembran que
429 La referencia al «libro» de Esquive! es, a la vez, enigmática y sugestiva, sobre todo si recorda- se puedan aprouechar; •.~s g~nJ~-.ill~-~~e por mucha hambre que tengan,
mos que fue él gujen dio una <jrt;.lación»a Fie;ueroa y éste a Cabeza de Vaca. El dato alude a
por esso no dexan de baylar ni de hazer sus fiestas y areytos444.
una interpolación problematizada por versiones disímiles y que pudo haber tenido una base
textual; dato éste que, a su vez, expande el registro de fuentes que se condensan en los Naufra-
.
..,.,.,, ~.--~"'""--··-··"''"""'-····--
..

gios.
438 venados: según Hallenbeck se trataba de antílopes (Cervus elephaus), p. 67.
430 por esclauos: Z, om.
439 culebrasy bíuoras: O, «comen culebras e lagartijas, ratones, grillos, cígarras, ranas e toda cu1111111
431 era fea cosa: Z, cosa fea. Las matizaciones que se ofrecen en esta sección indican la precisión sabandija ... », p. 303.
[ con que Alvar Núñez había aprendido las lenguas de aquellas tribus. 440 muerden: Z, cuando pican. Se trata principalmente de la serpiente cascabel que abundu en lodo
.-· 432 yguazes: Z, Yaguazes. En este Cap. también apareceyegua;:es.
el suroeste de Norteamérica y que en esas regiones aún se consume enlatada.
433 casamiento: Z, om.; O, «matan sus hijos y mercan los ajenos; no dura el casamiento ...», p. 302. 441 Ahora se refiere a las tribus con las que convivió en la isla de Malhado.
434 una higa: «Amuleto con que vanamente se persuadían los gentiles que se libran del mal de 442 tma cierta cosa: Hodge, entre otros, deduce que esa bebida se preparaba con el peyote (L11plwph11-
ojo». Aut.
ra williamsii), cacto con propiedades narcóticas que utilizaron los indios kiowas, cornache» y
435 se huyó: se cree que esto ocurrió en el verano de 1529, de lo que se infiere que estos sobrevi- otras tribus en el suroeste de Norteamérica,.p. 66. «Los indios la tenían por planta con pruple-
vientes estuvieron con los iguaces casi cuatro años. De ser así, esta estancia supone una pro- dades medicinales», Mor.
longada convivencia en la considerable intimidad que siempre genera la necesidad de sobre- 443 acuestas. Z, y sacan estas.
vivir.
444 arejtos: Cabeza de Vaca, erróneamente, parece interpretar la gran variedad de rc•eRm lu y 11 1 ¡ l
436 dexamos: Z, desauamos. {
rituales de que hacían uso estos indios como una interminable sucesión de ocasiones foNtivaN.
437 horadados: V, labio horadados; Z, horadadas como ellos.
~C-WC:üiñi:i,53-54; 55-79.
244 LOS NAUFRAGIOS
EL TEXTO 245
Para ellos el mejor tiempo que estos tienen es quando comen las tunas, todos desta prouisión e van a buscar los venados, que muy ordinariamente
porque entonces no tienen hambre y todo el tiempo se les passa en baylar, y están donde no ay agua ni leña; y el día que llegan matan venados y algunas
comen dellas de noche y de día todo el tiempo que les duran; esprímenlas y otras cosas que pueden y gastan todo el agua y leña en guisar de comer y en
ábrenlas y pónenlas a secar y después de secas pónenlas en vnas seras445, los fuegos que hazen para defenderse de los mosquitos, y esperan otro día
como higos, y guárdanlas para comer por el camino quando se bueluen, y para tomar algo que lleuen para el camino. Y quando parten, tales van de
las cáxcaras dellas muélenlas y házenlas poluo. Muchas vezes estando con los mosquitos que paresce que tiene enfermedad de Sant Lázaro453. Y desta
éstos nos acontesció tres o quatro días estar sin comer porque no lo auía; manera satisfazen su hambre dos o tres vezes en el año, a tan grande costa4M
ellos, por alegrarnos nos dezían que no estuuiéssemos tristes, que presto como he dicho, y por auer passado por ello puedo affirmar que ningún
auría tunas y comeríamos muchas y beueríamos del cumo dellas y ternía- trabajo que se sufra en el mundo yguala455 con éste. Por la tierra ay muchos
mos446las barrigas muy grandes y estaríamos muy contentos y alegres y sin venados y otras aues e animales de las que atrás456 he contado.
hambre alguna. Y desde el tiempo que esto nos dezían hasta que las tunas se Alcancan aquíy~cas457 e yo las he visto tres vezes y comido dellas y '
o.,l
ouiessen de comer auía cinco o seys meses; y en fin ouimos de esperar aques- parésceme que serfr'i' del tamaño de las de España; tienen los cuernos ~eque-
tos seys meses=" y quando fue tiempo fuymos a comer las tunas; hallamos ños, como moriscas458, y el pelo muy largo, merino como vna bernia45·; vnas
por la tierra muy gr~!l-S~~e moxs,,~ de tres maneras, que son muy son pardillas y otras negras y a mi parescer tienen mejor y más grueasa
malos y enojosos y.todo lo más del verano nos dauan mucha fatiga. Y para carne que de las de acá. De las que no son grandes hazen los indios mantas
deffendernos+t" dellos hazíamos al derredor de la gente muchos fuegos de para cubrirse, y de las mayores hazen capatos y rodelas460; éstas vienen de
leña podrida y mojada para que no ardiessen e hiziéssen humo, y esta defen- hazia el norte por la tierra adelante hasta la costa de la Florida, y tiéndense
sión449 nos daua otro trabajo; porque en toda la noche no hazíamos sino por toda461 la tierra más de quatrocientas leguas, y en todo este camino por
llorar, del humo que en los ojos nos daua, y sobre esto gran calor que nos los valles por donde ellas vienen, baxan las gentes que por allí habitan y 11e
causauan los muchos fuegos; y salíamos a dormir a la costa y si alguna vez mantienen dellas y meten en la tierra grande cantidad de cueros462,
podíamos dormir recordáuannosv'? a palos para que tornássemos a encen-
der los fuegos.
Los de la tierra adentro, para esto vsan otro remedio tan incomporta-
ble451 y más que éste que he dicho, y es andar con tizones en las manos,
quemando los campos y montes que topan, para que los mosquitos huyan, y
también para sacar debaxo de tierra lagartijas y otras semejantes cosas, para
comerlas. Y también suelen matar venados cercándolos con muchos fuegos.
Y vsan también esto por quitar a los animales el pasto que452 la necessi-
dad les haga yr a buscarlo a donde ellos quieren, porque nunca hazen
assiento con sus casas sino donde ay agua y leña. Y alguna vez se cargan

445 seras: «bolsa de forma rectangular más larga que alta, hecha generalmente de esparto que se
453 enfermedad de Sant Lázaro: llagas de tipo leproso.
emplea para contener y transportar cosas», M.M. Ese tipo de bolsa doble se conoce hoy en
454 costa: «lo mismo que coste y costo», Aut.
diversas partes de Hispanoamérica como serón. En Colombia significa: «Carga de carbón o
leña que puede llevar un caballo». Mor. 455 yguala: en el siglo XVI las construcciones impersonales a menudo omitían la forma reílexlvn.
Lapesa, pp. 401-403.
446 temíamos: tanto el futuro de indicativo como el condicional de tener podían retener, en el siglo
456 atrás: V, otras.
XVI, la raíz tem. Temíamos, temán y otras formas similares del verbo se verifican en el Amadís de
457 vacas: bisonte ameri o. Ésta es la primera vez que se registra la existencia de CNlr 1111ln111l
Gaula (1508), Ed. de E.B. Place (Madrid, C.S.I.C., 1962), p. 19; en La lozana andaluza (1528),
(Bubalus u a is , similar, en algunos aspectos, al desaparecido bisonte europeo a(R~wn buru1-
Ed. B. Damiani (Madrid, Castalia), p. 32.
iúSj. •
447 seys meses: son estos intervalos, antes señalados, los que destacan como señalizaciones ambi-
guas de la secuencia narrativa. 458 moriscas: andalucismo. «Animal, planta o flor de tamaño pequeño», Alcalá. S!' dan r;jrmploN
448 de.ffendernos: are, protegernos. variados.
449 defensión: are, precaución, amparo. 459 merino como vna hernia: se designaba como bernía «cierta tela antigua de lana, muy !(fll!'lll, de 111
que se hacían capas», M.M. Merino era una variedad de carneros españoles, de lana 111111 y
450 recordáuannos a palos: léase: nos castigaban a palos. «[Recordar] exitar, mover a otro.» Aut.
rizada, Dic. En ese contexto la frase en cuestión parece aludir a tela de lana rizada.
451 incomportable: are, intolerable. «Lo que no se puede tolerar o llevar, physica o moralmente»,
Aut. 460 rodelas: escudo (de armas) de forma redonda. Cov., M.M.
452 que: Z, y que. 461 toda: Z, om.
462 cantidad de cueros: V, contidad. Procedimiento que, al parecer, se utilizaba para curtir las pielee,
EL TEXTO 247

fuesse llena, y este día era primero de setiembre471 y primero día de luna, y ?''*'
auíselos que si en este tiempo no viniessen al concierto, yo me yría solo y los
dexaría.
Y ansí nos apartamos y cada vno se fue con sus indios e yo estuue con los
míos hasta treze de luna472, e yo tenía acordado de me huyr a otros indios en
siendo la luna llena. Y a treze días del mes llegaron adonde yo estaua An-
drés Doran tes y Esteuanico y dixéronme cómo dexauan a Castillo con otros
indios que se llamauan anagados473 y que estauan cerca de allí, y que auían
passado mucho trabajo y que auían andado perdidos. Y que otro día ade-
CAPÍTULO DIEZ Y NUEVE lante nuestros indios se mudaron hazia donde Castillo estaua e yuan a jun-
tarse con los que lo tenían y hazerse amigos vnos de otros, porque hasta allí
DE CÓMO NOS APARTARON LOS INDIOS auían tenido guerra, y desta manera cobramos474 a Castillo. En todo rl
tiempo que comíamos las tunas teníamos sed y para remedio desto beuía-
mos el c;umo de las tunas y sacáuamoslo en vn hoyo que en la tierra ha-
zíarrios, y aesque estauá'1leno beuíamos dél hasta que nos hartáuamos. Es
dulce y de color de arrope475; esto hazen por falta de otras vasijas. Ay mu-
chas maneras de tunas y entre ellas ay algunas muy buenas, aunque a mí
QUANDO FUERON CUMPLIDOS los seys meses463 que yo estuue
todas me parescían assí y nunca la hambre me dio espacio para escogerlas,
con los christianos esperando a poner en efecto el concierto que teníamos
hecho, los indios se fueron a las tunas, que auía464 de allí adonde las auían ni para mientes476 en quáles eran mejores.
Todas las más destas gentes beuen agua llouediza y recogida en algunas
de coger hasta treynta leguas 465; e ya gue e:;¡t¡foamas para huyrnos, los
partes, porque aunque ay ríos, como nunca están de assiento nunca tiene
indios con quien estáuamos vnos con(;'tros riñe¡;ou sobre yna m11w y se
agua conoscida ni señalada. Por toda la tierra ay muy grandes y hermosas
apuñearon apalearon y descalabraron.~nos a otros; y con el grande enojo
que ouieron, cada vno tomó su casa y se fue a su parte466, de donde fue deh.esas.y de muy buenos .E~~?s_Eara~-~~_?s, e parésceme que serí~-
eS myY,.full;Jí~u.~§§.t'i Jab~~.fa'..fJiapna,cra_de gente de raz.ón. No vimos
necessario que todos los christianos que allí éramos~P.i!:I!á.s~
sierra en toda ella en tanto que en ella estuuimos. Aquellos indios nos dixe-
~~~y en ninguna manera nos podimos juntar hasta otro año. Y en este
ron que otros estauan más adelante, llamados camones477, que viuen hazla
tiempo yo passé muy mala vida, ansí por la mucha hambre como por el mal
tratamiento que de los indios rescibía, que fue tal que yo me huue de huyr la costa y auían muerto toda la gente que venía en~.:._~.!~~"ª L
tres vezes de los amos que tenía468 y todos me anduuieron a buscar y po-
\O niendo diligencia para matarme, y Dios nuestro Señor por su misericordia'é?
me quiso guardar y amparar dellos. Y g1:1an2_Q..tl
1 tiempo de las tunas tornó, 471 En esta y otras ocasiones no sabemos cómo Núñez reconstruye las fechas con esa prrd•tó11.
Los datos que aporta, sobre todo Smith (pp. 113-114), y que fueron facilitados por el Observa-
eu.MWel wjs.!P..2.l1::1gar
n.QS,.1Qrn~mos.a Juntar. torio Nacional de Washington, indican que esa época pudo ser en torno a septiembre dr
Ya que teníamos concertado de huyrnos y señalado el día, aquel mismo 1532-1535. Hallenbeck (p. 151) estima que el año era 1534 y que el supuesto cómputo clr
día los indios nos apartaron y fuymos cada vno por su parte e yo dixe a los Núñez era erróneo.
otros compañeros que yo los esperaría en las tunas hasta470 que la luna 472 hasta treze de luma: léase después de treze lunas. Ver: nº 524.
473 anagados: Z, Eanagados. Tribu probablemente de filiación coahuilteca.
474 cobramos: recogimos o recobramos; «recobrar lo perdido», Aut.
475 arrope: «Mosto cocido hasta que toma consistencia de jarabe. Almíbar de miel cocida», M.M.
463 seys meses: debió ser aproximadamente de enero de 1512 a julio de 1533. «Mosto cocido al fuego hasta quedar en ... la tercer parte.» Aut.
464 auía: Z, aura. 476 ni para mientes: la expresión más común en el siglo XVI era: «ni por mientes». «Frase ron q11rNr
465 Hallenbeck (p. 63-66), y también Newcomb., (21-57; 4-0-49;348-349), señalan que estas tri- niega enérgicamente alguna cosa afirmada por otro», M.M. Aquí tiene el sentido dr lu rxprr·
bus recorrían vastas regiones en busca de alimentos; esos desplazamientos, desde el sureste de sión «ni para elegir en manera alguna». Estos campos de tunas se encontraban principultueutr
Texas hasta el sur de Oklahoma, abarcan distancias superiores a cuatrocientos kilómetros.
en pequeños valles al sureste de San Antonio, Texas.
466 Núñez da a entender que eran separaciones familiares cuando en verdad se trataba de separa- 477 camones: esta tribu pareció habitar, hasta principios del siglo XlX, las regiones coHtrfütNdrl
ciones de clanes. Hallenbeck, p. 66; Newcomb., pp. 325-328; 298-308. sureste de Texas. Hallenbeck, p. 68. Las tribus mencionadas en estos capítulos intercamhlubau
467 apartássemos: Z, apartarnos. objetos, y en su vivir nómada se reunían para alimentarse de frutas y nueces. Todo lo cual l11dlc:11
468 tenía: Z, tenían. que probablemente hablaban dialectos muy similares complementados, a su vet; por 111111
469 misericordia: V, mía. compleja mímica. Hallenbeck, p. 70. Esta observación se confirma en el Cap. XX, p. :.l!'>O.
470 hasta: Z, hasta a.
(,,/1 ~\:·¡r.. o.;;
248 o\-fo\ LOS NAUFRAGIOS

~8, y que venían tan flacos ue aun ue los matauan no se deffendían,
y assi los acabaron todos, y nos mostraron ropas y armas e os y ixeron
que la varea estaua allí al traués. Esta es la quinta varea que falt,¡¡ua, porque
la del gouernador ya diximos como la marla iieuó, y la del contador y los
l frayles la auían visto echada al traués en la costa, y Esquiuel contó el fin
:os \ dellos. Las dos en que Castillo e yo e Dorantes yúamos ya hemos contado
\ como junto a la isla de Malhado se hundieron479.

CAPÍTULO VEYNTE

DE CÓMO NOS HUYMOS

DESPUÉS DE AVERNOS MUDADO desde a dos días nos encomenda-
mos a Dios nuestro Señor y nos fl!¡mos huy,tw480, confiando que aunque
era ya tarde y las tunas se aca6auan, con los frutos que quedarían en el
campo podríamos andar buena parte de tierra481• Yendo aquel día nuestro
camino con harto temor que los indios nos auían de seguir, ~O' ypge
humo~ e yendo a ellos después de vísperas482 llegamos allá, do yimps un
T~ue como vió que yuamos a él huyó sin querernos aguardar; nosotros
embiamos al ne o tras dél y como vio que yua solo, aguardólo. El negro le
IXO que yuamos a uscar aquella gente que hazía483 aquellos humos. El
respondió que cerca de allí estauan las casas484 y que nos guiaría allá; y assí
lo fuymos siguiendo y él corrió a dar auiso de cómo yuamos, e a puesta del
sol vimos las casas e dos tiros de vallesta antes que llegássemos a ellas halla-
mos guatro indios que nos esperauan y nos rescibieron bien. Dixímosles en
lengua de Mareames que yuamos a buscallos, e ellos mostraron que se hol-
gauan con nuestra compañía; e ansí nos II~uaron a sus casas, e a Doran tes e
al negro aposentaron485 en casa d~i~9 a mí e a Castillo en casa de
otro486. - ••-"

Estos tienen otra lengua e llámanse Auauares, e son aquellos que solían

480 faymos huyendo: Hallenbeck (p. 153) estima que la fuga se llevó a cabo hacia principios clr
octubre de 1534.
481 de tierra: la supresión elíptica del artículo se aproxima más a las formas habladas c¡uc 11 111
sintaxis propia de la época.
478 Recuérdese que Peñalosa y Téllez eran parte del grupo que acompañó a Núñez cuatro días
482 después de vísperas: esta expresión retiene el antiguo sentido romano «al crespúsculo de la tan Ir»
después de separarse de Narváez. Cap. X. O no registra correctamente este episodio. Ver: pp. u hora vespertina. Ver otros usos en M.M.
295-302; y Bandelier, p. 52. 483 hazia: Z, hazían.
479 Estas breves recapitulaciones, además de su valor informativo, también son los nudos que 484 las casas: esta aldea debió estar ubicada en las partes altas de la cuenca del río Medina o clrl
atan la secuencia narrativa y sirven de contrapeso a la mera evocación de los hechos. COn Guadalupe, al sureste de San Antonio. Hallenbeck, p. 149.
¡r 485 aposentaron: Z, aposentaronle.
roao,Ta recapitulación puede ofuscar nuestra reconstrucción de la cronología de lo ocurrido.
486 otro: Z, otros.
250 LOS NAUFRAGIOS

lleuar los arcos a los nuestros e yuan487 a contratar con ellos, y a,:,:;ig,ueson
ds_,otra nación.~~ª l'!,
em,i~nden. l~ngu••a c!,.~ª,Sl!,ejlos con qmen añTéS
estauamos488; y aquel mismo dia aman TI'egactoá1I1 con sus casas. Luego el
pueblo nos ofresció muchas tunas porque ya ellos tenían noticia de nosotros,
y como curáuarp,.9s, y de las marauillas que nuestro Señor con nosotros
obraua, que aunque no ouiera otras, harto grandes eran abrirnos caminos
por tierra tan despoblada y darnos gente por donde muchos tiempos no la
auía, y librarnos de tantos peligros y no permitir que nos matassen, y subs-
tentarnos con tanta hambre, y poner aquellas gentes en cora<;;ón489que nos CAPÍTULO VEYNTE Y UNO
tratassen bien, como adelante diremos.
DE CÓMO CURAMOS AQUÍ VNOS DOLIENTES

AQUELLA MISMA NOCHE que llegamos vinierou.,~llO§indios a Castillo
y dixéronle que estauan muy malc~ ,W;,,lª ,¡;;¡;¡.~<;;a, ruegándole49 que los º
curasse; y después que los huuo santiguado y encomendado a Dios, en aquel
punto los indios dixeron que todo el mal se les auía quitado; y fueron a sus
casas y truxeron muchas tunas y vn Qedaso de carne de venado, cosa que no
sabíamos qué cosa era, y como esto entre eTI'ó's' se pü'blicó~ vinieron otros
muchos enfermg&en492 aquella noche a que los sanasse, y cada vno traya vn
reda<;;ode venado; y tantos eran, que no sabíamos adonde poner la carne.
Dimos muchas gracias a Dios porque cada día yua cresciendo su misericor-
dia y mercedes. Y después que se acabaron las curas comern;aron a baylar y
hazer sus areytos y fiestas hasta otro día que el sol salió; y duró la fiesta trea
días, por auer nosotros venido, y al cabo dellos les preguntamos por la tierru
de adelante y por la gente que en ella hallaríamos y los mantenimientos que
en ella auía.
Respondiéronnos que por toda aquella tierra auía muchas tunas, mas
que ya eran acabadas, y que ninguna gente auía, porque todos eran ydoNa
sus casas con auer ya cogido las tunas, y que la tierra era muy fría y en din
auía muy pocos cueros. Nosotros, viendo esto, que ya el inuierno y tiempo
frío entraua, acordamos de passarlo con éstos. A cabo de cinco días que allí
auíamos llegado se partieron a buscar otras tunas a donde auía otra gente de
otras nasciones y lenguas. Y andadas cinco jornadas con muy grande ham-
bre, ~orque en el camino no auía tunas ni otra fruta ninguna493, allega-
mos" 4 a vn río donde asentamos nuestras casas y después de assentadas

490 ruegándole: Z, ruegánole.
491 se publicó: es significativo que ya en el siglo XVI esa expresión parecía tener un sesgo tl~urndo.
48 7 yuan: Z, om. La voz retiene el sentido de promulgación. «No aprovecha ni daña publicación», Aut.
488 estáuamos: Cabeza de Vaca corrobora la bási~ unj~ad lingüísti~a que existía entre aquellas
tribus que compartían el período paleoin~o, sólo que en etapas evolutivas desiguales. 492 en: Z, om.
493 ninguna: Z, ningún.
489 poner aquellas gentes en coraain: léase: predisponerlos favorablemente. En el siglo XVI la expresión 494 allegamos: «allegar significa venir de parte a un lugar o sitio determinado». Aut.
«en corazón» podía aludir a acciones generosas. «Vale asimismo ánimo, espíritu», Aut.
252 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO :.!53

fuymos a buscar vna fruta de vnos árboles, que es como hieros495;y como christianos me contauan ya por muerto, e siempre creyan que alguna bíuora
por toda esta tierra no ay caminos yo me detuue más en buscarla, la gente se me auía mordido. T~ rnLierQP.gqu,plazer,ík,~erme, ¡;itiucipW,meptelas
boluió e yo quedé solo, y veniendo a buscarlos aquella noche me perdí y shristianos •.y me dixeron que has~~i~!.1 caminado con mucha
plugo a Dios que hallé vn árbol ardiendo y al fuego dél passe aquel frío hambre, que esta era la causa que!Ú2.me auían busc.c:]lt,y aquella noche me
aquella noche; y a la mañana yo me cargué de leña y tomé dos tizones y dieron de las tunas que tenían. Y otro"éfía·-pirtlmós de allí y fuymos donde
boluí a buscarlos y anduue desta manera cinco días496,siempre con mi lum- hallamos muchas tunas, con que todos satisfizieron su gran hambre. Y noso-
Ü bre y carga de leña, porque si el fuego se me matasse en parte donde tros dimos muchas gracias a nuestro Señor porque nunca nos faltaua su
no tuuiesse497 leña, como en muchas partes no la auía, tuuiesse de que remedio.
hazer otros tizones y no me quedasse sin lumbre, porque para el frío yo no
, tenía otro remedio, por andar desnudo como nascí498.
¡d~r<-"' Y para las noches yo tenía este remedio, que me yua a las matas del
monte que estaua cerca de los ríos499,y ~araua en ellas antes que el sol se
pusiesse, y en la tierra hazía vn hoyo50 y en él echaua mucha leña que
se cría en muchos árboles de que por allí ay muy gran cantidad, e juntaua
mucha leña de la que estaua cayda y seca de los árboles, y al derredor de
º
aquel hoyo hazía5 1 quatro fuegos en cruz e yo tenía cargo y cuydado
de rehazer el fuego de rato en rato, y hazía vnas gauillas502de paja larga que
por allí ay, con que me cobría en aquel hoyo, e desta manera me amparaua
del frío de las noches; y vna dellas el fuego cayó en la paja con que yo estaua
cubierto y estando yo durmiendo en el hoyo, comencó a arder muy rezio, e
por mucha priessa que yo me di a salir todavía saqué señal5 3 en los cabellos º
del peligro en que auía estado.
En todo este tiempo no comí bocado, ni hallé cosa que pudiesse comer; y
como traya los pies descalc;os corrióme dellos mucha sangre. Y Dios vsó
comigo de misericordia que en todo este tiempo no ventó5 4 el norte, porqueº
de otra manera ningún remedio auía de yo viuir. Y a cabo de cinco días
llegué a vna ribera de vn río donde yo hallé a mis indios, que elTos~ylOs

495 hieros: Z, hierros. Hiero o yero, «Planta herbácea anual, de la familia de las papilionáceas ...
con fruto o con vainas infladas ... », Dic.
496 Esta es la se nda vez ue Alvar Núñez ierde
(p. 70) sospec a, sin razones convincentes, que la separación no fue acci enta .
497 tuuiesse: Z, huuiesse. Este episodio evoca las vicisitudes que el Inca Garcilaso narra en sus
Comentarios reales (I,I, Cap. VIII).
498 Son afirmaciones como ésta las que demuestran hasta qué punto Cabeza de Vaca se compe-
neg:§~~,m¡¡j,~~<¡ii""Ij~~~hl,ella.s samu,uict¡cle~ m,!i¿~was.
499 H'iiJieñb~d-lndica que Núñez se extravió cerca del valle que atraviesan el río Llanos y sus
tributarios; y que se reunió con sus compañeros en la cuenca del río Colorado, p. 161. Alex D.
Krieger señala, por su parte, que esto ocurrió entre octubre de 1534 y junio de 1535; y añade
que Núñez y sus compañeros se hallaban en la cuenca del río Nueces, p. 466.
500 vn hoyo: Z, un hoyo con una coce. Este último vocablo debe ser errata de coa; instrumento
simple que utilizaban los indios antillanos para la siembra, y en general para cavar. También
se usó en México en la región del golfo. Mor.
501 hazia: V, gazía.
502 gauillas: «la junta [haz] de sarmientos o cañas de trigo cebada y otras cosas atadas entre sí»,
Aut.
503 saqué señal: léase: sufrí quemaduras.
504 ventó: Z, venteo; léase: no hubo brisas del norte.
EL TEXTO 255

los susolas, con quien se flechauan cada día. Y como por toda la tierra no se
hablasse sino en los misterios que Dios Nuestro Señor con nosotros obraua,
venían512 de muchas artes a b para que los curássemos; y a cabo
e os ras que a lí llegaron vinieron a nosotros vnos indios de los susolas e
rogaron a Castillo que fuesse a curar vn herido e otros enfermos, y dixeron
que entre ellos quedaua vno que estaua muy al
cabÓ~~Sti'.Iro- !<U!. .m~dico
muy temz.eso, principalmente quando las curas eran muy temerosas e peli-
grosas; e creya que sus peccados auían de estoruar que no todas vezes susce-
CAPÍTULO VEYNTE Y DOS
diesse bien el curar.
Los indios me dixeron que yo fuesse a curarlos, porque ellos me querían
CÓMO OTRO DÍA NOS TRUXERON505 bien e se acordauan que les auía curado en las nuezes e por aquello nos auían
OTROS ENFERMOS dado nuezes e cueros, y esto auía passado quando yo vine a juntarme513 con
los christianos, e assí huue de yr con ellos y fueron conmigo514 Dorantes y
Esteuanico. Y quando llegué cerca de los ranchos que ellos tenían yo vi el ~
enfermo que yuamos a curar, 3ue estaua51~ muerto, porque estaua mucha
gente al derredor dél llorando, y su casa deshecha516, que es señal que el
OTRO DÍA DE MAÑANA vinieron allí muchos indios y trayan cinco dueño estaua muerto. Y ansí, quando yo llegué hallé el indio los ojos bueltos e
enfermos gue estaua_p. tol]jdps y Wll)' malos y venían en busca de Castiño - sin ningún pulso e con todas señales de mi1ertg, según a mí517 me paresci6, e lo
que los curasse, e cada vno de los enfermos ofresció su arco y flechas, y él los mismo dixo Doran tes. Yo le Q,Hjtévna estera c¡ue tenía encima con que estaua
rescibió y a puesta del sol los santiguó y encomendó a Dios nuestro Señor, y cubierto, y lo mejor q~ pude supliqué a nuestro Señor fuesse seruido de dar
todos le suplicamos con la mejor manera que podíamos les embiasse506 sa- salud a aquel y a todos los otros que della tenían necessidad.
lud, pues él vía que no auía otro remedio para que aquella gente nos ayudas- Y después de santiguado s.
soplado mm;;l:Ja,a, xez;e~me traxeron su arco y <---··
se y saliéssemos de tan miserable vida; y él lo hizo tan misericordiosamente me lo dieron y una sera518 de tunas molidas, e lleuáronme a curar otros
que venida la mañana todos amape.§<;:.i~9-1! tau..2,~n2s j'2~~os y se fueron muchos que estauan malos de modorra519 y me dieron otras dos seras de
tan rezios como si nunca ameran tenido mal ninguno. f:sto causó entre ellos tunas, las quales di a nuestros indios que con nosotros auían venido, y hecho
muy gran admiración y a nosotros despertó que507 diéssemos muchas gra- esto nos boluimos a nuestro aposento, y nuestros indios a quien di las tunas
cias a nuestro Señor a que más enteramente conosciéssemos su bondad y se quedaron allá, y a la noche se boluieron a sus casas y dixeron gpc aqu.ol r ~
tuuiéssemos firme esperanca'P" que nos auía de librar y traer donde le pu- qu~ e~ua ~qtq,~QJ&~o...cu pll:§SdJQ~deJ!gs ~ auía le1rnntado '"'', 1
diéssemos seruir. Y de mi sé dezir que siempre tuue esperanca en su miseri- ueno seauía asseado co 'do e hablado con ellos, e que todos quantos
cordia que me auía de sacar de aquella captiuidad, y assí yo lo hablé siem- auía cura o que auan sanos y muy alegres520• Esto causó muy gran !dmir.a-
pre a mis compañeros. 5!é2 y espanto y en toda la tierra no se hablaua en otra cosa521• Todos
Como los indios fueron ydos y lleuaron sus indios sanos, partimos donde
estauan otros comiendo tunas, y estos se llaman cutalches'P? e malicones51º,
que son otras lenguas, y junto con ellos auía otros que se llamauan coayos e
512 venían: Z, an venido.
susolas, y de otra parte otros llamados atayos511, y estos tenían guerra con 513 juntarme: V,juntaame.
514 conmigo: Z, y V, comigo.
505 truxeron: are, trajeron. Ver: n.? 34. 515 estaua: Z, esta.
506 embiasse: Z, diessemos. 516 su casa deshecha: Smith (p. 127) y otros corroboran que ese ritual se verifica entre vari11Ntr'ihu•
507 que: Z, y que. del oeste; él lo verificó entre los indios navajos.
508 esperanca: Z, entera esperanca, 517 a mí: Z, y a mi ansi.
509 cutalches: Z, Cuthalchuches. Debió ser una rama de los coahuiltecas ampliamente diseminados 518 sera: bolsa de carga. Ver: n.º 445.
en casi todo el sureste de Texas. Swanton. p. 240. Nótese que en este mismo Cap. Núñez 519 modorra: «somnolencia pesada o adormecimiento causado por enfermedad», M.M. ¡.;1mal clr
utiliza cutalches y cutalchiches. Ver: nº 522. la modorra parece ser un andalucismo. Alcalá. En el siglo XVI las acepciones de modorra eruu
510 malicones: se trata, según las descripciones más recientes, de otra de las muchas ramas de la muy diversas. «Una gran pesadez, sueño violento.» Aut.
cultura coahuilteca. Newcomb, pp. 52-56. 520 alegres: Z, sanos y sin calentura y muy alegres.
51 l atayos: según documentos recogidos por Smith (p. 27), los atayos o adayes ocuparon el territo- 521 Este episodio y otras alusiones similares han causado las mayores cggt 00• 1 1iM entre 101
rio que hoy se encuentra entre el río Sabine y Nachitochesa, a una latitud norte de 32º. comentaristas de los Naufragios. Hallenbeck, p. 72; Bandelier, p. 110; Serrano y Sanz, p. Vil.
256 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 257

aquellos a quien esta fama llegaua nos venían a buscar para que los curásse- palmos en luengo528, y metía la mano por aquellas cuchilladas y sacáuales
mos y santiguássemos sus hijos. Y quando los indios que estauan en compa- las tripas, y que cortaua de vna tripa poco más o menos de vn palmo y
ñía de los nuestros, que eran los cutalchiches522, se ouieron de yr a su tierra, aquello que cortaua echaua529 en las brasas; y luego le daua tres cuchilladas
antes que se partiessen nos ofrescieron todas las tunas que para su camino en vn braco, e la segunda daua por la sangradura y desconcertáuaselo, y
tenían, sin que ninguna les quedasse, y diéronnos perdernales tan largos dende a poco se lo tornaua a concertar=? y poníale531 las manos sobre las
como palmo y medio, con que ellos cortan, y es entre ellos cosa de muy gran heridas; y dezíannos que luego quedauan sanos, y que muchas vezes quando
1 _estima. baylauan aparescía entre ellos, en hábito de muger vnas vezes, y otras como
) \Of" (~ Rogáronn~s que nos acordássemos dellos y ro&;ás~.~mqsa DiQ§,523 q~e hombre, e quando él quería tomaua el buhyo o casa y subíala en alto y
{'j siempre estuuiessen buenos, y nosotros se lo prometimos; y con esto partie- dende532 a vn poco caya con ella y daua muy gran golpe.
ron los más contentos hombres del mundo, auiéndonos dado todo lo mejor También nos contaron que muchas vezes le dieron de comer y que nun-
que tenían. Nosotros estuuimos con aquellos indios ~~~ares ochc;;imeses, y ca jamás comió; e que le preguntauan dónde venía e a qué parte tenía su
esta cuenta hazíamos po~ las lu,!.1~~:.24• En todo este tiempo nos venían de casa, e que les mostró una hendegl!f~ e,D).atier.ou:..dhm que :m casa era allá
muchas partes a buscar y aezían que verdaderamente nosotros éram9:;¡~os debaxo533• Destas cosarquéellos nos dezían nosotros nos reyamos mucQ.o,
">e.o;; del sol. Doran tes y el negro hasta allí no auían curado; más por la mucha burlando dellas, e como ellos vieron que no lo creyañios, truxeron muchos
importunidad que teníamos viniéndonos de muchas partes a buscar, veni- de aquellos que dezían que él auía tomado y vimos las señales de las cuchi-
mos todos a ser médicos, aunque en atreuimiento y osar acometer qualquier Hadas que él auía dado en los lugares, en la manera que ellos contauan~9~:
cura era yo más señalado entre ellos, y ningunc;i ·amás curamos ue no nos
dixesse fá.lJ.s:.9,lled<!;~¡;i.
•.§<m.Oy tanta confiáñc;a teman que auían e sanar si
nós";;tros los curássemos, que creyan que en tanto que nosotros allí estuuiés-
Nosotros les diximos que aquel era vn malo, y de la mejor manera ue
podimos les dáuamos a entender ue si ellos e e es en ·
ñor e fuessen christianos, como nosotros, no temían miedo de aquel, ni 61
14t--
semos ninguno dellos auía de morir. osada venl.r a hazelles aquellas cosas; y que tuuiessen por cierto que en tanto
Estos y los de más atrás nos contaron vna cosa muy estraña, y por la que nosotros en la tierra estuuiéssemos él no osaría parescer en ella.Destc se
cuenta que nos figuraron parescía que auía quinze o diez y seys años que holgaron ellos mucho y perdieron mucha parte del temor que tenían.
auía acontescido, que dezían que por aquella tierra anduuo vn hombre que Estos indios nos dixeron que auían visto al esturiano y a Fígueroa con
• ellos llaman.Mala Q?s:i525, y que era p~ueño de cuemo y que.~ b!'l-1:,uas, otros que adelante en la costa estauan, a quien nosotros llamáuamos de 101
C.. C. aunque nunca claramente le pudieron5(f ver el rostro, y que quando venía a
la casa donde estauan se les leuantauan los cabellos y temblauan y luego
higos535. Toda esta gente no conoscían los tiempos por el sol, ni la luna, ni
tienen cuenta del mes y año, y más entienden y saben las differencias de 1011 +.
C'r..,, /.,
parescía a la puerta de la casa vn tizón ardiendo e luego aquel hombre
entraua y tomaua al que quería dellos e dáuales tres cuchilladas grandes por
tiempos quando las frutas vienen a madurar536, y en tiempo que muere el
pescado537; y el aparescer de las estrellas, en que son muy diestros y exerci-
e;
las hijadas527 coi:ivn pedernal muy agudo, tan ancho como vna mano e dos ""'.li'·~
528 luengo: are, de largo.
529 echaua: Z, echaualo.
530 concertar: componer o curar; concertar. «Lo mesmo que componer», Cov.
522 cutalchiches: Z, Culthalcuches. Núñez había permanecida con los avavares, lo cual hace supo- 531 ponía/e: Z, poniales.
ner que estas dos tribus ocupaban áreas inmediatas. 532 dende: Z, dde. are, desde.
523 Obsérvese que este pasaje sugiere que aquellos indígenas habían aceetado la fe cristiana 533 La relación que conoció Oviedo no contenía este episodio ya que el cronista no hubiere
gracias a la intervención de Núñez y sus acompañantes. - perdido la oportunidad de comentar este incidente. Ésta, entre otras, destaca como una de hH
524 por las lunas: O, «dende primero de octubre hasta el mes de agosto del año venidero ...» am lificaciones más significativas que aparecen en Z y en las ediciones subsiguientes.
[¿1535?], p. 304. 534 coniauan: mit (pp. 127-128) indica que las cicatrices podían bien ser huellas de cu1tlKON
525 Mala Cosa: la descripción que Cabeza de Vaca ofrece se equipara con otras ~~l?.,~~taci2_,f!SS impuestos a prisioneros de otras tribus.
del diablo recogidas en numerosas crónicas de Indias. Ver, por ejemplo, lo que sobre instan- 535 higos: la fruta a que alude Cabeza de Vaca podría ser Ja pitaya, pitaaya o pitahaya (Sub1111u.r
claSd~-;:sta índole señala el padre José de Acosta en su Historia natural y moral de las Indias. Ed. echinocerei); la analogía pudo ser motivada por la forma en que se conservaba la fruta. Hallen-
de Edmundo O'Gorman (México: Fondo de Cultura Económica, 1949), p. 139; y Juan Rodrí- beck, p. 257.
guez Freyle, El camero (Bogotá: Edit. Bedout, s.f., pp. 7-30); además, puede consultarse mi 536 quando las frutas vienen a madurar: se observará que Núñez gradualmente asimila esas y olrn•
estudio sobre ese texto en La vocación literaria del pensamiento histórico en América (Madrid: Gredos, formas primitivas para medir el tiempo. Caps. XIX, XXII y XXXIII. Ver: n." 524.
.» ~, 1:> 1982), pp. 123-135; y Sabino Sola, El diabl!!,J lo diabólico en las letras americanas. (Bilbao: Univer- 537 Son varias las explicaciones que se dan para aclarar la frase «en tiempo que muere el peNca-
sidad de Deusto, 1973). •• " J1i1C do». Hallenbeck añade que se trata simplemente de la época de Ja pesca, p. 73. Smith (p. IW)
526 pudieron: Z, pudieran. •· dedujo, con razones más convsacentes, que se trata de períodos en los que se congelan l1lN
527 hijadas: hijada o ijada. «El lado del animal debaxo del vientre junto al anca», Aut. aguas poco profundas (the shoal ioaters of Texas), ocasionándose así la muerte de los peces. ~:n
258 LOS NAUFRAGIOS
EL TEXTO 259
tados. Con estos siempre fuymos bien tratados, aunque lo que auíamos de comía. Y como la hambre fuesse tanta, nosotros comprámos!es dos pe-
comer lo cauáuamos; y trayamos nuestras cargas de agua y leña. Sus casas y rros548, y a trueco dellos les dimos vnas redes y otras cosas e vn cuero549 con
mantenimientos son como las de los passados, aunque tienen muy mayor t o'/"k{'
que yo me cubría.
hambre, porque no alcancan maíz, ni vellotas538, ni nuezes. Anduuimos Ya he dicho cómo por toda esta tierra anduuimos desnudos, y como no
siempre en cueros como ellos, y de noche nos cubríamos con cueros de vena- estáuamos acostumbrados a ello a manera de serpientes mudáuamos los
~s do. De ocho meses539 que con ellos estuuimos, los seys padescimos mucha
hambre, que tanpoco alcancan pescado. Y al cabo desde tiempo540 ya las
cueros dos vezes en el año, y con el sol y ayre550 hazíansenos en los pechos e C"t:~o
en las espaldas vnos empeynes551 muy grandes, de que rescebíamos muy
tunas comencauan a madurar y sin que dellos fuéssemos sentidos nos fui- gran pena por razón de las muy grandes cargas que trayamos, que eran
mos541 a otros que adelante estauan, llamados maliacones542; estos estauan muy pesadas y hazían que las cuerdas se nos metían por los bracos, Y la
V'fiaJOrnadam de allí donde yo y el negro llegamos. A cabo de los tres días tierra es tan áspera y tan cerrada que muchas vezes hazíamos leña en mon-
embié que traxesse a Castillo y a Dorantes.
tes, que quando la acabáuamos de sacar nos corría por muchas partes san-
Y venidos nos partimos todos juntos con los indios que yuan a comer vna gre, de las espinas y matas con que topáuamos, que nos rompían por donde
frutilla544 de vnos árboles, de que se mantienen diez o doze días entre tanto alcancauan. A las vezes me acontesció hazer leña donde después de auermc
que las tunas vienen. Y allí se juntaron con estos otros indios que se llaman costado mucha sangre no la podía sacar, ni acuestas, ni arrastrando'Pé. No
arbadaos; y a éstos hallamos muy enfermos y flacos e hinchados545, tanto tenía, quando en estos trabajos me vía, otro remedio ni consuelo sino pensar
que nos marauillamos mucho, y los indios con quien auíamos venido se en la passión de nuestro redemptor Jespchristo y en la sangre que por mí
boluieron por el mismo camino. Y nosotros les diximos que nos queríamos derramó, e considerar quanto más sería el tormento que de las espinas él
quedar con aquellos, de que ellos mostraron pesar, y assí nos quedamos en padesció, que no aquel que yo entonces sufría.
el campo con aquellos cerca546 de aquellas casas. Y quando ellos nos vieron Contrataua con estos indios haziéndoles peynes, y con arcos e con flechas
juntáronse después de auer hablado entre sí, y cada vno de ellos tomó el e con redes. Hazíamos esteras, que son cosas de que ellos tienen mucha
suyo por la mano y nos lleuaron a sus casas. Con estos padescimos más necessidad e aunque 10553saben hazer no quieren ocuparse en nada, por
hambre que con los otros, porque en todo el día no comíamos más de dos buscar entretanto que comer. Y quando entienden en esto554 passan muy
puños de aquella fruta547, la qual estaua verde; tenía tanta leche que nos gran hambre. Otras vezes me mandauan raer555 cueros y ablandarlos. Y la
quemaua las bocas, y con tener falta de agua daua mucha sed a quien la mayor prosperidad en que yo allí me vi era el día que me dauan a raer
alguno, porque yo lo raya muy mucho556, y comía de aquellas raeduras y
épocas de sequía, al quedar interrumpido el flujo de la corriente, en las charcas más pequeñas aquello me bastaua para dos o tres días. También nos acontesció con estos
el agua se calienta excesivamente y mueren los peces. Esto ocurre, por ejemplo, en los tributa-
rios menores del Guadalupe y del río San Antonio.
y con los que atrás auemos dexado, darnos vn pedaco de carne y comérnoslo
538 tellotas: esta nuez europea (bellota) que producen «plantas cupulíferas {Genus balanus) como assí crudo, porque si lo pusiéramos557 a assar, el primer indio que llegaua S<'
las encinas (Qlllrcus ilex), consistente en un aquenio con un involucro escamoso en la base», lo lleuaua y comía; parescíanos que no era bien ponerla en esta ventura, y
M.M. Refiriéndose a esta etapa de la trayectoria de los españoles, Hallenbeck apunta (pp. también nosotros no estáuamos tales que nos dáuamos pena comerlo558 asa-
215-218) erróneamente que Núñez y los suyos no habían conocido comunidades estables en
las que se cosechara el maíz. Recordemos que las tribus que Narváez encontró en torno a Aute
eran parcialmente sedentarias y practicaban el cultivo del maíz. Ver: Caps. VI-VIII.
548 dos perros: se trata muy posiblemente de coyotes (Canis latrans) domesticados; animal q11r
539 En esta ocasión, como en casi todas, se trata de un cálculo aproximado.
abunda en todo el sureste de Norteamérica. Sobre animales domesticados en las Amél'k11N,
540 La época debió ser en tomo a agosto de 1535.
541 fuimos: V, fuemos. Z, fuessemos. ver: Newcomb., pp. 17, 30.
549 C1Uro: O, «parte de los cueros de venados que llevaban ... », p. 304.
542 maliacones: son ramificaciones de los coahuiltecas que Núñez antes designó como malicones.
Ver: n.? 510. 550 qyre: V, oyre. Z, ayre.
551 empeynes: irritaciones prolongadas de la piel frecuentemente causadas por insolación o por
543 jornada: O, «siete leguas », p. 304.
544 tma frutilla: O, «granillos », p. 304. fricciones excesivas. «Es una especie de tiña seca, que procede de cólera o flema sutil», Aut.
552 arrastrando: Z, rastrando.
545 hinchados: probablemente eran síntomas frecuentes producidos por la avitaminosis, causada a
553 Como en pasajes anteriores, lo aquí remite a un antecedente impreciso que, en r~tr rnNo,
su vez por dietas muy reducidas que también suelen provocar edemas e inflamaciones abdo-
parece ser esteras.
minales. The New lllustrated Medica! Encyclopedia, 4 vols. (New York: Aberdale Press ), Vol. II, p.
554 quando entienden en esto: are, cuando se ocupan. «Entender significa también estar empleado y
72. Los que aquí se designan como arbadaos debieron ser una rama de la cultura coahuilteca.
Newcomb., p. 92. ocupado en hacer alguna cosa», Aut.
546 cerca: Z, acerca. 555 raer: «Quitar, como cortando y raspando, la superficie de alguna cosa», Aut.
556 muy mucho: recurso enfático común en el siglo XVI. Keniston, pp. 39, 74.
547 fruta: O, «e no otra cosa que eran aquellas hojas de tunas enterradas ...e algunas tunas comen-
zaban a madurar ...», p. 304. 557 pusiiramos: Z, pusiessemos.
558 comerlo: Z, comello.
260 LOS NAUFRAGIOS

do e no lo podíamos también passar como crudo559• Esta es la vida que allí
tuuimos y aquel poco substentamiento lo ganáuamos con los rescates que
por nuestras manos hezimos560. J
C:d\(.

CAPÍTULO VEYNTE Y TRES

CÓMO NOS PARTIMOS DESPUÉS DE AUER
COMIDO LOS PERROS

DESPUÉS QUE COMIMOS los perrps, paresciéndonos que teníamos
algún esfuerce para ...poder yr adelante, encomendándonos a Dios nuestro
Señor para que nos guiasse, nos despedimos de aquellos indios y ellos nos
encaminaron a otros de su lengua que estauan cerca de allí. E yendo por
nuestro camino llouió, e todo aquel día561 anduuimos con agua562; y allende
desto perdimos el camino e fuymos a parar a vn monte muy grande.'}63,e
cogimos muchas hojas de tunas e assámoslas564 aquella noche en,..Y!!..hQ.IT!2-
gue hezimos, e dímosles tanto fuego que a la mañana estauan para comer. Y
después de auerlas comido,encomendámonos565 a Dios y partímonos, y ha-
llamos el camino que perdido auíamos. Y passado el monte, hallamos otras
casas566 de indios y llegados567, allá vimos dos mugeres y mochachos que se
espantaron, que andauan por el monte y en vernos huyeron de nosotros y
fueron a llamar a los indios que andauan por el monte. Y venidos paráronse
a mirarnos detrás de vnos árboles, y llamámosles y allegáronse con mucho
temor, y después de auerlos hablado, nos dixeron que tenían mucha hambre
y que cerca de allí estauan muchas casas dellos proprios, y dixeron que nos
lleuarían a ellas.

561 día: Z, y.
--
Y aquella noche llegamos adonde auía cinquenta casas568, y se espan-

562 Según los cálculos de Hallenbeck (p. 166), Núñez debía encontrarse en estos momentos cerca
de la confluencia de los ríos Concho y Colorado. Oviedo (p. 305), al referirse a esta etapa del
viaje, calculaba que los españoles caminaban unas seis leguas diarias, lo cual parece ex11grrn-
do si se toman en cuenta las asperezas de esta región.
563 Parece referirse más a una arboleda o conjunto de plantas que a un promontorio.
559 e no lo podíamos tambiénpassar comocrudo: léase: y no podíamos comerlo tan bien como cuando 564 assámoslas:O, «enterraron muchas hojas de tuna, porque enterradas de un día para otro rMñn
estaba crudo. La sintaxis de esta oración es defectuosa: en vez de también, debió ser tan bien; menos ásperas e aptas para cocer mejor, e de mejor digistión ... », p. 305.
de ahí, en parte, la dispersión de significados. Erratas de esta índole eran frecuentes en impre- 565 encomendámonos:O, encomendamonos. Z, encomendamos.
siones de la época. Ver: Konrad Haebler, The Eariy Printers of Spain and Portugal (London: 566 otrascasas: O, «dos o tres ranchos ...», p. 305.
Chiswick Press, 1896-1897), pp. 72-85. 567 llegados: Z, llegodos.
560 Oviedo apunta que los españoles sólo pasaron ocho días con aquella tribu, p. 305. 568 cinquentacasas: O, «cuarenta o cincuenta ...», p. 305.
262 LOS NAlJFHAUIOS

tauan de vernos y mostrauan mucho temor. Y después que estuuieron algo
asossegados de nosotros, allegauannos con las manos al rostro y al cuerpo y
después trayan ellos sus mismas manos por sus caras569 y sus cuerpos. Y assí
estuuimos aquella noche, y venida la mañana traxéronnos los enfermos que
tenían, rogándonos que los santiguássemos, y nos dieron de lo que tenían
para comer, que eran hojas570 de tunas y tunas verdes asadas. Y por el buen
tratamiento que nos hazían y porque aquello que tenían nos lo dauan de
buena gana y voluntad e holgauan de quedar sin comer por dárnoslo, es- CAPÍTULO VEYNTE Y QUATRO
tuuimos con ellos algunos días571. Y estando allí vinieron otros de más ade-
lante. Quando se quisieron partir diximos a los primeros que nos queríamos DE LAS COSTUMBRES DE LOS YNDIOS
yr con aquellos. A ellos les pesó mucho y rogáronnos muy ahincadamente
que no nos fuéssemos, y al fin nos despedimos dellos y los dexamos llorando DE AQUELLA TIERRA
por nuestra partida, porque les pesaua mucho en gran manera.

DESDE LA YSLA DE MALHADO, todos los indios que hasta esta tierra
vimos tienen por costumbre desde el día que sus mugeres se sienten preña·
das no dormir juntos hasta que passen dos años que han criado los hijos, los
r¿ quales maman hasta que son de edad de dn:¡;e, años, que ya entonces están en
edad que por sí saben buscar de comer572. Preguntámosles que por qué los
criauan assí y dezían que por la mucha hambre que en la tierra auía, que
acontescía muchas vezes, como nosotros víamos, estar dos o tres días sin
comer, e a las vezes quatro; y por esta causa los dexauan mamar porque en
los tiempos de hambre no muriessen, e ya que573 algunos escapassen, sal-
drían muy delicados y de pocas fuercas, Y si acaso acontesce caer enfermos
algunos, déxanlos morir en aquellos campos si no es hijo, y todos los demás,
si no pueden yr con ellos, se quedan; mas para lleuar vn hijo o hermano se
cargan y lo lleuan acuestas.
Todos estos acostumbran dexar sus mugeres quando entre ellos no ay
conformidad, y se tornan a casar con quien quieren; esto es entre los manee·
bos; mas los que tienen hijos permanescen con sus mugeres y no las dexan.
Y quando en algunos pueblos riñen y trauan quistiones574 vnos con otros,
apuñéanse y apaléanse hasta que están muy cansados, y entonces se despar-
ten575; algunas vezes los desparten mugeres entrando entre ellos, que hom-
bres no entran a despartirlos, y por ninguna passión que tengan no meten en
ella arcos, ni flechas. Y desque se han apuñeado y passado su quistión,
toman sus casas y mugeres y vanse a576a viuir por los campos y apartados

572 Esta información la confirman investigaciones recientes. Frederick Rueking, «The Economlc
System of the Coahuiltecan lndians of Southern and Northeastern Texas», Texas Jounu1l of
Science, Vol. V (1953), pp. 470-489; y Newcombj , pp. 29-81.
569 sus caras: Z, sus, sus caras. 573 ya que: Z, que.
570 hojas: Z, hijas. 574 quistiones: are, cuestiones.
571 algunos ías: O, «quince ...», p. 305. Una vez más estas disparidades son las que tan a menudo 575 despanen: are, parten, se separan. «Apartar y dividir alguna cosa», Aut.
hacen confusa la cronología de la trayectoria seguida por los españoles. 576 a: Z, om.
264 LOS NAUFRAGIOS
EL TEXTO 265
de los otros hasta que se les passa el enojo. Y quando ya están desenojados y
sin yra, tórnanse a su pueblo y de ay adelante son amigos como si ninguna chos otros que fueron heridos, y les hizieron huyr e dexar sus casas y arcos
cosa ouiera passado entre ellos; ni es menester que nadie haga las amistades, con toda su hazienda. Y de ay a poco tiempo, vinieron las mugeres de los que
porque desta manera se haze. Y si los que riñen no son casados vanse a otros se llamauan queuenes y entendieron entre ellos y los hizieron amigos, aun-
sus vezinos y aunque sean sus enemigos los resciben bien y se huelgan mu- que algunas vezes ellas son principio de la guerra. Todas estas gentes quan-
cho con ellos y les dan de lo que tienen; de suerte que quando es577passado do tienen enemistades particulares, quando no son de vna familia se matan
el enojo bueluen a su pueblo y vienen ricos. de noche por assechancas, y vsan vnos con otros grandes crueldades586.
Toda es ¡ente de guerra, y tienen tanta astucia ¡ara guardarse de sus
enemigos como temían si fuessen criados en Ytalia57 y en continua guerra.
Quando están en parte que sus enemigos los pueden ofender, assientan sus
casas a la orilla del monte más áspero y de mayor espessura que por allí
hallan, y junto a él hazen vn fosso, y en éste duermen. Toda la gente de
guerra está cubierta con leña menuda y hazen sus saeteras579, y están tan
cubiertos y dissimulados que aunque estén cabe ellos no los veen580. Y hazen
vn camino muy angosto y entra hasta en medio del monte, y allí hazen lugar
para que duerman las mugeres y niños, y quando viene la noche encienden
lumbres en sus casas para que si ouiere espías crean que están en ellas. Y
antes del alua tornan a encender los mismos fuegos, y si acaso los enemigos
vienen a dar en las mismas casas, los que están en el fosso salen a ellos y
hazen desde las trincheas581 mucho daño sin que los de fuera los vean ni los
puedan hallar. Y quando no ay montes582 en que ellos puedan desta manera
esconderse y hazer sus celadas, assientan en llano en la parte que mejor les
paresce y cércanse de trincheas cubiertas con leña menuda y hazen sus
saeteras con que flechan a los indios, y estos reparos583 hazen para de noche.
Estando yo con los de aguenes584, no estando auisados vinieron sus ene-
migos585 a media noche e dieron en ellos y mataron tres e hirieron otros
muchos, de suerte que huyeron de sus casas por el monte adelante, y desque
sintieron que los otros se auían ydo, boluieron a ellas y recogieron todas las
flechas que los otros les auían echado, y lo más encubiertamente que pudie-
ron los siguieron y estuuieron aquella noche sobre sus casas sin que fuessen
sentidos, y al quarto del alua les acometieron y les mataron cinco, sin mu-

577 es: Z, om.
578 Cabeza de Vaca parece aludir a sus experiencias militares en Italia. Ver: sección 11, b del
estudio introductorio.
579 saeteras: Z, salteras. «Saetera es una ventanilla angosta por la parte de afuera ...y más ancha
por dentro ...que hacían en las torres y murallas para disparar las saetas estando ocultos», Aut .
.'i80 que aunque estén cabe ellos no los veen: en el siglo XVI cabe significaba, entre otras cosas, «[unto,
cerca, inmediato», Aut.
:1111 trincheas: are, trincheras. Aut .
.'ill2 montes: Z, montens .
.'i83 reparos: los significados que este vocablo poseía en el siglo XVI difieren notablemente de los
actuales, «preparaciones, recuperaciones», Aut.
'.'184 aguenes: V, de Aguenes. Clan hoy identificado como deaguenes, era una comunidad afina la
cultura coahuilteca, como lo eran los que más adelante Cabeza de Vaca designa como queue-
nes.
:185 Se refiere a las tribus designadas guevenes. 586 La antropología moderna ha puesto de relieve cuán valiosa y certera puede ser la información
qué recopiló A:lva'f1ifoñe?. Ver, en la Introducción, el apartado II, c.
El.TEXTO 267
alguna cobdicia, ella es gente que sabe conoscer tiempos en que vengarse y
toman esfuer<;o593 del temor de los contrarios.
Quando se han flechado en la guerra y gastado su munición594, buéluen-
se cada vno su camino sin que los vnos sigan a los otros, aunque los vnos
sean muchos y los otros595 pocos, y esta es costumbre suya. Muchas vezes se
passan de parte a parte con las flechas y no mueren de las heridas si no toca
en las tripas o en el coracón, antes sanan presto. Veen y oyen más y tienen
más agudo sentido que quantos hombres yo creo que ay en el mundo. Son
grandes sufridores de hambre y de sed y de frío, como aquellos que están
CAPÍTULO VEYNTE Y CINCO más acostumbrados y hechos a ello que otros. Esto he querido contar porquu ~/
CÓMO LOS INDIOS SON PRESTOS A VN ARMA
allende que todos los hombres dessean saber las costumbres y exercicios de ~ t
los otros, los que algunas vezes se vinieren a ver con ellos estén auisados de '
sus costumbres596 y ardides, que suelen no poco aprouechar en semejantes
casos597.

ÉSTA ES LA MÁS PRESTA gente para vn arma587 de quantas yo he visto
en el mundo, porque si se temen de sus enemigos, toda la noche están des-
Riertos con su~ arcos a par de sí588 y vna dozena de flechas; y el que duerme
tienta su arco y si no le halla en cuerda le da la buelta que ha menester589.
Salen muchas vezes fuera de las casas, baxados por el suelo de arte que no
pueden ser vistos, y miran y atalayan por todas partes para sentir lo que ay;
y si algo sienten en vn punto son todos en el campo con sus arcos y flechas, y
assí están hasta el día corriendo a vnas partes y otras donde veen que es
menester o piensan que pueden estar sus enemigos. Quando viene el día
tornan a590 a afloxar sus arcos hasta que salen a caca. Las cuerdas de los
arcos son nieruos591 de venados.
La manera que tienen de pelear es abaxados por el suelo, y mientras se
flechan andan hablando y saltando, siempre de vn cabo para otro, guardán-
dose de las flechas· de sus enemigos, tanto que en semejantes partes pueden
-> rescebir ..!PUY poco daño de bªllestas ):'.arcabuzes, antes los indios burlan
dellos porque estas armas no aprouechan para ellos ~n campos llanos adon-
593 toman esfueo»: se animan, «ánimo, brío, valor, denuedo ... », Aut.
f. de ellos andan sueltos; son buenas para estrechos y lugares de agua; en todo
594 munición: ver: n. 0 171.
-> lo demás, los cauallos son los qu<".,
han de sojuzgar y lo gue lQs indios vniuer- 595 otros: V, tros.
salmente teffie1l. Quien contra ellos ouiere de pJear ha592 de estar muy 596 costumbres: Z, cotííbre. El capítulo termina con una fórmula didáctica frecuente en la narr•füJ.
auisado que no le sientan flaqueza, ni cobdicia de lo que tienen. Y mientras ~s. Ver: sección (II, e) del estudio introductocto.
durare la guerra ~anlos de tratar muy Jl!al, porque si temor les conocen o 597 El razonamiento de Cabeza de Vaca era común en los libros de viajes; y era tópico frecuente
en tratados y relaciones que se escribieron en la Edad Media sobre tierras remotas, tales como
la peregrinación de Benjamín-Ben-Jonah de Tudela (1159-1173) que se recoge en el Diario tlt
la embajada de Enrique 111 de Castilla a Timur-Leng, y en el famosísimo Libro de las maraudlas r11/
587 un arma: léase: para utilizar armas. mundo de Juan de Mandeville, entre otros. Véase el prólogo de Marcosjiménez de Espuela 11
588 a par de sí: are, a mano. «Modo adverbial que vale cerca o inmediato», Aut. las Andancas y viqjes de Pedro Tafur, 1435-1439 (Madrid: Imprenta Miguel Ginesta, 1874), pp.
589 le da la buelta que ha menester: léase: le da la tensión necesaria. VII-XXXVII. Reclamaciones y atributos similares también aparecen en los equívocos L.ibro.i
590 a: V, a.a. Z, a. plúmbeos y en cronicones de Dextro, San Servando y otros similares. Ver: José Godoy Alcánturn,
591 nieruos: are, nervios. Se refiere más bien al uso de cartílagos en la confección de los arcos; Falsos cronicones (Madrid: Editorial Tres Catorce Diecisiete, 1981). También debe tomarse
procedimiento que era común entre cheroquíes, creeks y otras tribus. en cuenta el valioso estudio de Peter E. Russell, «La heráldica en el Libro del conoscimi1nl0», en
592 ha: V, a. Studia in Honorem al profesor Martín de Riquer (Barcelona: Quaderns Crema, 1987), pp. 6H7-li!l7.
EL TEXTO 269

adelante en la costa están los carnales, y en la misma costa adelante otros a
quien nosotros llamamos los de los higos606• Todas estas gentes tienen habi-
taciones y pueblos y lenguas diuersas. Entre éstos ay vna lengua en que
llaman ªlos hombres por mira acá, W" º ª
acá.6 1; los perros, xo; en toda la 0
tierra se emborrachan con vn humo y dan quanto tienen por él. Beuen Y
·--;;;:;: Le...
más informadas indican que Núñez y sus acompañantes, desde la estancia en la isla de Mal-
h a bahía de Galveston), conocieron por lo menos tres culturas diferenciadas. Loa
carancaguas ue habitaron el este de las regiones costeñas de Texas y que se extendieron
CAPÍTULO VEYNTE Y SEYS ;prox1ma amente hasta el área de Corpus Christi, Texas; se cree que hablaban una lengua
similar a la de los coahuiltecas. Hoy se conocen, por lo menos, cuatro subgrupos de la cultura
DE LAS NASCIONES Y LENGUAS carancagua que son los siguientes -varios de ellos identificados por Núñez-: (a) los capo·
ques, coaques o cocos y los han en el área de Galveston; (b) hacia la desembocadura del rfo
Colorado los coanis y carancaguas, como tales; (e) hacia la bahía de Matagorda los coranca-
ques y clamoetes; (d) los cobanes ocupan el área de la bahía de Copano y la isla de San Jos~.
Hodge ha señalado que la designación carancagua quiere decir «a~ Pero
ese dato no añade información significativa. Eran los indígenas ñiis corpii!Cnfos y aficionados
a la guerra entre los que conocieron Núñez y sus acompañantes. Vivían principalmente de la
TAMBIÉN QUIERO CONTAR sus nasciones y lenguas que desde la ysla pesca de moluscos y mariscos que abundan en esteros y ríos de esa región. La cultura caranca-
de Malhado hasta los vltimos ay598. En la ysla de Malhado ay dos lenguas: los gua se disolvió hacia fines del siglo XVIII, Newcombi, pp. 62-63. La otra cultura importante
vnos llaman de ~s599 y a los otros llaman de han. En la Tierra Firme, que Núñez probablemente conoció, principaln;~~·~es como mercader hacia el
noroeste, fueron tribus marginales de los indios t:e,dos() qg_p~stos habían logrado un nivel
enfrente de la ysla,ay otros que se llaman de chorruco'P" y toman el nombre
de desarrollo cultural muy superior a todas las de;;.;1S'iribu~ que habitaron las zonas limítrofr.1
de los montes donde viuen. Adelante, en la costa de la mar, habitan otros que -hacia el sureste- entre los estados de Texas y Oklahoma. Los cados poseían un registro
se llaman doguenes601. Y enfrente ellos otros que tienen por nombre los de mayor de utensilios eficaces y practicaron la agricultura con éxito. Entre las tribus que pudo
mendica. Más adelante en la costa están los ;aeuenes. Y enfrente de ellos, haber conocido Núñez figuraron los n~J:laCillleS ~J1aip_¡üs.Remanentes dispersos de
dentro en la Tierra Firme, los mariames; e yeñ o por la costa adelante están estas tribus están localizados ~ principalmente en el Estado de Oklahoma, Newcombs,
otros que se llaman guaycones. V enfrente déstos, dentro en la tierra firme, los
21-53. Como lo he señalado ya, de todas las culturas indígenas con las que convivió C f!c-_
Vaca, la más extendida, primitiva y la que acusaba variantes más numerosas fue la ahuilte- )
yguazss602. Cabo6o3 déstos están otros que se llaman atayqs~ y detrás déstos ca, que es la que él designa, en este capítulo, como cutalchiches. Eran tribus nóma e ·
otros as;uhag¡ws, y destos ay muchos por esta vereda adelante. vivían de la caza y de frutas y nueces que recogían en sus ciclos migratorios; representaron un&
En la costa viuen otros llamados f!Uitoles. Y enfrente déstos, dentro en la etapa elemental del ~ríodg pali;ginwau¡;¡ lic la~Awé¡;jcas. Newcomb-, 31-37. Los susolas, así
mencionados por Nuñez, parecen haber sido una ramificación de la cultura slwshoni ubicada
Tierra Firme, los auauares'v". Con éstos se juntan los maliacones y otros
hacia las áreas centrales y nórdicas de Texas. Newcomb-, pp. 156, 173, 190. Téngase en
cutalchiches'P'' y otros que se llaman susoli¡l¡~y otros que se llaman comos, y
--~ cuenta que al evocar esas comunidades indígenas Núñez, años después, las designa por medio
de transcripciones al castellano que podían desfigurar fonéticamente la denominación Indígena
598 tiltimas I!)': Z, Cuchendados ay. en cuestión; transcripciones que estaban naturalmente expuestas a todas las restas que conlle-
599 caoques: Z, canoques; parece tratarse de una tribu capoque. Estas tribus o clanes estaban van los olvidos. No obstante, mucho de lo que hoy se sabe sobre estas tribus se debe a la
ubicados entre las culturas carancaguas y la coahuilteca que habitaron principalmente el información que Núñez recogió en su narración. Él fue el único europeo ue conv¡vió p!cn1mc:n·
extremo este de la costa de Texas. Newcombj, pp. 34-35 y 64. Isabel Eguilaz, Los indios del ~C§J;<l.5 triP\l~,!ll ' · s, en mo o a guno, por a OOíonización y por
nordeste de México en el siglo XVIII, Vol. VII (Sevilla: Publicaciones del Seminario de Antropolo- los trastornos ecológicos posteriores. En la relación que Oviedo conoció, al parecer no se aludía,
gía Americana, 1965), p. 59. De los que conozco, en castellano, éste es el estudio que con en detalle, a estas comunidades indígenas descritas por Núñez. Esas añadiduras ilustran el
mayor exactitud trata de ubicar la localización de estas tribus. proceso de amplificaciones que produjo la considerable expansión del texto que se ofrece en Z.
600 chorruco: Z, Charruco. Debió tratarse de una tribu próxima a la cultura carancagua ubicada en 606 de los higos: léase: los que comían higos. Esta designación, tan ambigua, parece ser un l11p10r11
torno a la bahía de Galveston, Texas. la memoria del narrador, ya que sus apuntes anteriores son mucho más precisos.
601 doguenes: Z, los deguenes. 607 arre acá: Z, arraca. «Arre en sentido de aguiejar para que anden», Aut.
602 yguazes: Z, Yeguazes. Es otra ramificación tribal, bien de la cultura carancagua, bien de la 608 tm humo: el humo se producía al ser quemado el peyote. Car! Sauer- (p. 88), entre olroM,
coahuilteca. Newcombj, pp. 37-49. sugiere que pudo ser tabaco mezclado con otros ingredientes. Según Newcombs (p. 15!1), el
603 cabo: are, después de. En el siglo XVI cabo asumía el significado de cabe «junto o cerca», Aut. peyote, cacto alucinatorio que crece en forma de zanahoria, después de secarlo, era pulveriza-
«Desde junto a», V.M. do; y se usaba disuelto en una bebida con una coloración similar al té. Smith, con dutos 1111\N
604 auauares: Z, Chauauares. Debió ser otro clan coahuilteca. Newcomb., p. 55. imprecisos, añade que esa bebida se hacía, en parte, con las hojas de un arbusto cunodclo
605 maliacones y... cutalchiches: Z, Cutalchuches ... como... camotes. Éstas, como las anteriores, parecen entonces como apalachine (Oilex cassine). Indica (sin constatar fuentes adecuadas) que el arbua-
ser ramificaciones muy reducidas de la cultura coahuilteca. Las investigaciones antropológicas to era cultivado por los indígenas de aquellas regiones.

a~:>\,v1kc:ÚI~
270 LOS NAUFRAGIOS

también otra cosa que sacan de las hojas de los árboles como de enzina, y
tuéstanla en vnos botes al fuego y después que la tienen tostada hinchan'P?
el bote de agua y assí lo tienen sobre el fuego, e quando ha heruido dos vezes
échanle en vna vasija y están enfriándola con media calabaca, y quando está
con mucha espuma béuenla tan caliente quantov!" pueden sufrir, y desde
que la sacan del bote hasta que la beuen están dando bozes diziendo que
¿quién quiere beuer? Y quando las mugeres oyen estas bozes luego se paran
sin osarse mudar, y aunque estén mucho611 cargadas no osan hazer otra CAPÍTULO VEYNTE Y SIETE
cosa. Y si acaso alguna dellas se mueue, la deshonrran y la dan de palos y
con muy gran enojo derraman el agua que tienen para beuer, y la que han DE CÓMO NOS MUDAMOS Y FUYMOS BIEN
beuido la tornan a lanc;;ar612, lo qual ellos hazen muy ligeramente y sin pena
alguna. RESCEBIDOS
La razón de la613 costumbre dan ellos y dizen: que si quando ellos quie-
ren beuer aquella aguiÍas mugeres se mueuen de donde les toma la boz, que
en aquella agua se les mete en el cuerpo vna cosa mala, y que dende a poco
les haze morir614. Y todo el tiempo que el agua está coziendo ha615 de estar el
bote atapado616. Y si acaso está desatapado y alguna muger passa, lo derra- DESPUÉS QUE NOS PARTIMOS de los que dexamos llorando, fuymo-
man y no beuen más de aquella agua; es amarilla, y están beuiéndola tres nos con los otros a sus casas, y de los que en ellas estauan fuymos bien
días sin comer, y cada día beue cada vno arroba617 y media della. Y quando rescebidos y truxeron sus hijos para que les tocássemos las manos, y dáuan-
las mugeres están con su costumbre618 no buscan de comer más de para sí nos mucha W,rina de wez<;1,ui~u.iez622•Este mezquiquez es vna fruta ~ue
solas, porque ninguna otra persona come de lo que ella trae. En el tiempo quando está en el árbol es muy amarga y es de la manera de algarrouas62 , y ~~
que assí estaua entre éstos v· · · hombre casado cómese con tierra y con ella está dulce y bueno de comer624. La manera que
otro y éstos son vnos hombres amarionados619, impotentes, y an an tapa- tienen con ella625 es ésta: que hazen vn hoyo en el suelo, de la hondura que
dos ~orno mugeres y hazen officio de mugeres y tiran arco620 y lleuan muy cada vno quiere, y después de echada la fruta en este hoyo, con vn palo tan
gran carga; y entre éstos vimos muchos dellos assí amarionados como digo, gordo como la pierna y de braca y media en largo, la muelen hasta muy
y son más membrudos que los otros hombres y más altos; sufren muy gran- molida; y demás que se le pega de la tierra del hoyo traen otros puños626 y
des cargas621 . échanla en el hoyo e tornan otro rato a moler, y después échanla en vna
609 hinchan: Z, y V, hinchen.
610 tan caliente quanto: «quánto equivale también a lo mismo que todo u todo lo que», Aut. Kenis- 622 mezquiquez: mezquite (Prosophis julixjlora); se producía abundantemente en las cuencas de loa
ton, 39, 41.
ríos Nueces, Grande y otros que se entrecruzan en esa región de Texas. La planta l"N un
611 mucho: ya en el siglo XVI muy era la forma habitual que se anteponía al adjetivo. Keniston, 39. arbusto leguminoso, diseminado de tal manera que obliteraba la vegetación de grandes exten-
631. «Usado como adverbio significa excesivamente ...en gran manera», Aut. siones. El fruto de esta planta se da en una vaina y tiene una apariencia similar a la del frijol
612 lanqar: léase: la desechan. En este pasaje el verbo significa «arrojar o despedir», Aut. gandul. Los indios lo trituraban para convertirlo en harina, que a su vez se diluía en a!(ua. F.ut
613 de la: Z, desta.
harina gruesa e ingrata a nuestro paladar fue para los indios una fuente primordial de protd·
614 Sobre la preponderancia de estas creencias y su amplia diseminación, véase: Newcomb¿ p. 43. nas. Newcombe, p. 42. Varios investigadores corroboran que la harina se mezclaba para
615 ha: V, a; Z, a.
endulzarla. Hodge, p. 89, y Smith, p. 143. Mor.
616 atapado: léase: tapado «[atapado] encubrir una cosa con otra», Aut. 623 de algarrouas: se alude aquí a las semillas del algarrobo (Ceratonia siliqua). Este árbol "" 111111
617 arroba: veinticinco libras; aproximadamente once kilos o catorce litros. Esta medida acusa leguminosa papilonácea que produce largas vainas pardas y flores blancas.
variantes en diversas regiones de España y América. Smith, p. 139. 624 La mezcla se hacía, en parte, para suplir deficiencias de minerales que solían padecer lnN
618 costumbre: léase: cuando están en menstruación. «Por alusión se le da este nombre al menstruo sociedades primitivas. Frecuentemente se mezclaba esa harina con polvos de huesos humnnos
u regla de las mujeres», Aut.
y de animales. Newcomb-, p. 48.
619 amarionados: «amariacados», Aut. O, «sodomitas ...», p. 305. Ésta es una de las primeras verifi- 625 ella: Z, el.
caciones precisas de homosexualidad aceptada y resi,u;lta entre indígenas del Nuevo Mundo. 626 otros puños: Z, otra almohacada, Se refiere a puñados de harina. Hallenbeck indica qur. e111
Las fuentes más autorizadas no registran la voz amarionado, que al parecer era un andalucis- mezcla no se hacía en huecos cavados en la tierra, sino en grandes depresiones de hu rncnR.
mo.
Otras investigaciones arqueológicas así lo confirman. El almohacada presente en Z no tlrnr
620 tiran arco: Z, no tiran. Aquí Z parece tener más sentido. sentido, ya que sería la porción de estiércol que se recogería con la almohaza o raqueta en litN
621 grandes cargas: son observaciones de esta índole las que destacan el interés antropológico del caballerizas. Sin embargo, el infinitivo almohazar solía tener, en sentido figurado, la acrpdt'i11
texto.
de un acto placentero. M.M.
272 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 273

vasija de manera de vna espuerta627, y échanle tanta agua que basta a cu- de indios; y antes que llegássemos salió toda la gente que en ellas auía a
brirla de suerte que quede agua por cima628; y el que la ha molido pruéuala rescebirnos, con t¡;tnta ~ta que era espanto, y dando en los muslos grandes
y si le paresce629 que no está dulce pide tierra y rebuéluela con ella, y esto palmadas: trayan las caaba~as ho~adadas638, con piedras dentro, que es la
haze hasta que la halla dulce, y assiéntanse todos alrededor y cada vno mete cosa de mayor fiesta y no las sacan sino a baylar, o para curar, ni las osa
la mano y saca lo que puede, y las pepitas dellos tornan a echar sobre vnos nadie tomar sino ellos, y dizen que aquellas calabacas tienen virtud y que
cueros, y las cáxcaras'P", vienen del cielo, porque por aquella tierra no las ay, ni saben donde las aya, ~( ..o,,/
Y el que lo ha molido las coge y las torna a echar en aquella espuerta y sino que las traen los ríos quando vienen de auenida639. Era tanto el640
echa agua como de primero, y tornan a expremir el cumo y agua que dello miedo y turbación que estos tenían, que por llegar más presto los vnos que
sale; y las pepitas y cáxcaras tornan a poner en el cuero, y desta manera los otros a tocarnos nos apretaron tanto que por poco nos ouieran de matar;
hazen tres o quatro vezes cada moledura. Y los que en este bans;¿uete, que y sin dexarnos poner los pies en el suelo nos lleuaron a sus casas, y tantos
para ellos es muy grande, se hallan, quedan las barrigas muy grandes de la cargauan sobre nosotros y de tal manera nos apretauan que nos metimos en
tierra y agua que han beuido. Y desto nos hizieron los indios muy gran fiesta las casas que nos tenían hechas, y nosotros no consentimos en ninguna ma-
y ouo entre ellos muy grandes bayles y areytos631 en tanto que allí estuui- nera que aquella noche hiziessen más fiesta con nosotros.
mos. Y quando de noche durmíamos a la puerta del rancho donde está- Toda aquella noche passaron entre sí en areytos y bayles, y otro día de
uamos, nos velauan a cada vno de nosotros seys hombres con gran cuydado, mañana nos traxeron toda la gente de aquel pueblo para que los tocássemos
sin que nadie nos osasse entrar dentro hasta que el sol era salido. Quando y sentiguássemos como auíamos hecho a los otros con quien auíamos estado.
nosotros nos quisimos partir dellos, llegaron allí vnas mu¡:eres de otros que \ 1 Y después desto hecho, dieron muchas flechas a las mugeres del otro pue-
viuían adelante, e informados dellas donde estauan aquellas casas nos parti- blo641 que auían venido con las suyas. Otro día partimos de allí y toda la
mos para allá, aunque ellos nos rogaron mucho que por aquel día nos de- gente del pueblo fue con nosotros y como llegamos a otros indios642 fuymos
tuuiéssemos, porque las casas donde yuamos estauan lexos y no auía camino bien rescebidos643, como de los passados, y ansí nos dieron de lo que tenían,
para ellas, y que aquellas mugeres venían cansadas, y descansando otro día y los venados que aquel día auían muerto644. Y entre estos vimos vna nueua
se yrían con nosotros y nos guiarían: y ansí nos despedimos. Y dende a poco costumbre, y es que los que venían a curarse, los que con nosotros estauan
las mugeres que auían venido, con otras del mismo pueblo, se fueron tras les tomauan el arco y las flechas y capatos y cuentas, si las trayan, y después
nosotros; más como ~orla tierra no auía caminos, luego nos perdimos y ansí de auerlas tomado nos las trayan delante de nosotros para que los curásse-
anduuimos quatro63 leguas y al cabo dellas llegamos a beuer a vn agua633 mos; y curados se yuan muy contentos diziendo que estauan sanos. Ass{ nos
adonde hallamos las mugeres que nos seguían, y nos dixeron el trabajo que partimos de aquellos y nos fuymos a otros de quien fuymos muy bien resce-
auían passado por alcancarnos, bidos y nos traxeron sus enfermos, que santiguándolos'é'' dezfan que C'll·
Partimos de allí lleuándolas por guía, y634 passamos vn río quando ya tauan sanos, y el que no sanaua cre~a qne podíamos sanar!~ y con lo que <-··C:
vino la tarde, que ríos daua el agua a los pechos635; sería tan ancho como el los otros que curáuamos les dezían, hazían t.~ntas_.e_L~ru;íau.~lcs Q.UC º''
de Seuilla636 y corría muy mucho. Y a puesta del sol llegamos a ci~n ~asas637
_,,,.,. ---- nos dexauan dormir.
~·-~__.,....,.,,.
....,.,..,.~-

627 espuerta: «recipiente hecho de esparto, mimbres u otro material entretejido, redondo, ligera-
mente cóncavo y con dos asas», M.M. «Especie de vaso o cesta fabricado de esparto.» Aut.
628 agua por cima: léase: agua en la superficie visible. 638 calabaqas horadadas: se ha indicado, más de una vez, que esas calabacitas las arrastraban loN
629 paresce: Z, paresciere, ríos Grande, Pecos y afluentes de sus respectivas cuencas. Hallenbeck, p. 172.
630 cáxcaras: léase: cáscaras. Los sonidos prepalatales representados por g,j, y x aún se confundían 639 vienen de auenida: «impetuosa y súbita cresciente del río», Aut.
en el siglo XVI. Lapesa, p. 369. «Cáxcara vale cáscara», Aut. 640 tanto el: Z, Era tanto era.
631 arejtos: como ya lo he señalado, Núñez emplea el vocablo taíno que aprendió en Cuba. A esas 641 otro pueblo: O, «a un indio que iba con los cristianos con muchas flechas y cosas ... », p. 306. ENtll
ceremonias all::.\lllastribus coahuiltecas.las ll!l!!llban miJates. Newcomb., pp. 53-54. acción, así descrita, deja en suspenso su función aclaratoria.
632 quatro leguas: O, «dos o tres ...», p. 306. 642 otros indios: O, «legua y media de allí, a otro pueblo de otros septenta u ochenta rancho! ...))1 p.
633 tm agua: Z, una, O, «una agua o río pequeño ... », p. 306. Vn agua: era ya el uso más frecuente en 306
Castilla la Nueva y Andalucía. Menéndez Pida!, La lengua ... , pp. 50-51. 643 rescebidas: Z, muy bien.
634 y: V, v. 644 auian muerto: O, «ocho panes de harina, que es una cosa que allí comen aquella gente e 111
635 a los pechos: O, «Ola rodilla e al muslo ...», p. 306. llaman mesquito ... », p. 306.
636 Seuilla: O, «Guadalquivir en Sevilla... », p. 306. Hallenbeck (p. 170) estima que ese río era el 645 santiguándolos: Z, santiguandodolos.
Concho. Aquí, como en otras ocasiones, los cálculos de Smith (p. 143) difieren de los de 646 Al corregir su texto con vistas a la impresión de Z, Cabeza de Vaca parece comprendc1:.tuuJ11
Hallenbeck.
q~E.unto esas s~~~!Z.!!~~~2!!..E~-~<!.~..!~~.!!i.é~.11';1~ •.:esi.i:!~e_IJ~~-~~il.1 rlr
637 cien casas: V, cosas. O, «cient ranchos o más ... », p. 306. carácter
__.......,... ..
.•. ,,psicosomáuco.
. .,... .,.. .
EL TEXTO 275
pueblo, y la mayor parte dellos son tuertos de nuues654, y otros dellos son
ciegos dellas mismas, de que estáuamos espantados655. Son muy bien dis-
puestos y de muy buenos gestos656, más blancos que otros ningunos de
quantos hasta allí auíamos visto. Aguí empecamos ayer sjem1~657,y pares-
cía que venían seguidas de hazia el mar del Norte658; y assí, por la rela-
ción659 que los indios desto nos dieron, creemos que están quinze leguas de
la mar. De aquí nos partimos, con estos indios, hazia estas sierras que desí-
mos, y lleuáronnos por donde estauan vnos parientes660 suyos, porque ellos
no nos querían lleuar sino por do habitauan sus parientes, y no querían que
CAPÍTULO VEYNTE Y OCHO sus enemigos alcancassen tanto bien como les parescía que era vernos. Y
quando fuymos llegados, los que con nosotros yuan saquearon a los otros; y
DE OTRA NUEUA COSTUMBRE como sabían la costumbre, primero que llegássemos escondieron algunas
cosas, y después que nos ouieron rescebido, con mucha fiesta y alegría, saca·
ron lo que auían escondido y viniéronnoslo a presentar. Y esto era cuentas.l...
almagra x
algJl'Uas..takguillas de~661.
Nosotros, según la costumbre, dímoslo luego a los indios que con nos
PARTIDOS DÉSTOS, fuymos a otras muchas casas647, y desde aquí co- venían, y quando nos lo ouieron dado comencaron sus bayles y fiestas y
meneó otra nueua costumbre, y es que resc1biénaonos muy bien, que los 1ue embiaron a llamar otros de otro pueblo que estaua cerca de allí, para que
yuan con nÓSotros los cornencaron a hazer tanto mal que les tomauan as nos viniessen a ver; y a la tarde vinieron todos y nos traxeron cuentas y arcos
haziendas y les saqueauan las casas, sm que otra cosa ninguna les dexassen; y otras cosillas que también repartim9s662. Y otro día, queriéndonos partir,
desto nos pesó mucho, por ver el mal tratamiento que a aquellos que tan toda la gente nos quería lleuar a otros amigos suyos que estauan a la punta
bien nos recebían se hazia648. Y también porque temíamos que aquello sería de las sierras, y dezían que allí auía muchas casas y gente e que nos darían
o causaría alguna alteración y escándalo entre ellos; mas como no éramos muchas cosas; mas por ser fuera de nuestro camino no quesimos yr a ellos y
parte para remediarlo, ni para649 osar castigar los que esto hazían, y650oui- tomamos por lo llano cerca de las sierras, las quales creyamos que no estauan
mos por entonces de sufrir hasta que más autoridad entre ellos tuuiéssemos, lexos de la costa. Toda la gente della es muy mala; y teníamos por mejor de
y también los indios mismos que perdían la hazienda, conosciendo nuestra atrauessar la tierra, porque la gente que está más metida adentro663
tristeza nos consolaron diziendo que de aquello no rescibiéssemos pena, que
ellos estauan tan contentos de auernos visto que dauan por bien empleadas 654 tuertos de nuues: O, «en estos indios había muchos ciegos, e muchos tuertos de nubes en ¡ran
cantidad ...», p. 306. Se refiere a «Manchas blanquecinas que se forman en la capa exterior clr
sus haziendas, y que adelante serían pagados de651 otros que estauan muy la córnea de los ojos, también llamada blancura de ojo», M.M.
ricos652. 655 espantados: V, espanntados.
s Por todo este camino teníamos muy gran trabajo por la mucha ,g,enteque 656 de muy buenos gestos: léase: de muy buenos modales. «[Gesto] complacencia o dlsplicencl» de
>\V-."' nos seguía, y no podíamos huyr della aunque lo procuráuainos, porque era alguna cosa», Aut.
657 sierras: Hallenbeck estima que se refiere a la cordillera Davis, entre la alta y baja Guadalupr.,
muy grande la priessa que tenían por llegar a tocarnos, y era tanta la impor- pp. 172-175. Krieger disiente de ese cálculo, pp. 469-470.
tunidad653 dellos sobre esto, que passauan tres horas que no podíamos aca- 658 mar del Norte: dada la localización del grupo no es fácil determinar si se referían al Pacífico o 11
bar con ellos que nos dexassen. Otro día nos traxeron toda la gente del las costas del golfo de México.
659 relación: desde el siglo XVI al xvm, este vocablo fue sinónimo de noticia, relato e Informe
oficial. «Se llama también a aquel romance de algún suceso o historia», Aut.
647 muchas casas: O, «otras seis leguas adelante, a otros tantos ranchos ...», p. 306. 660 vnos parientes: alude más bien a clanes que existían dentro de varias tribus de coahuiltecas,
648 haeia: V, hazían. jumanos, sumas, etcétera.
649 para: Z, parr. 661 plata: O, «margarita ...» «Se llamaba margarita a la porción nacarada de las conchas», M.M.
650 y: Z, om. «Lo mismo que perla, aplícase a las más preciosas», Aut.
651 de: Z, om. .<k:J'.iY.g¡·
662 repartimos: siempre es útil recordar que ~ñez n.q_~~~.sit~1P.l:.1l~\!,.1:.1.~':!:...!!í1S1Jf.!<.i.é!! ~
652 La observación tiene un valor relativo si se toma en cuenta que, desde el punto de vista de un c.J!~mt¡¡s:Jij,l),,gj,,,.Qltil;~}~~; vivencias que no siempre reduce satisfactoriamente al
español del rango social de Núñez, todos los indígenas que ocuparon aquellas regiones vivie- castellano. Hallenbeck, pp. 78-80.
ron en la más severa pobreza. 663 adentro: O, «pero ellos no quisieron ir sino arriba adentro porque estaban escarmentados de In
653 ...importunidad: léase: era tal la molestia que nos causaban; «continua molestia», Aut. Ver: costa ...», p. 307. Las referencias a «tierra adentro» son ambiguas, sobre todo si recordumns
n.? 725. que Núñez tenía entonces una noción muy imprecisa de su ubicación.
276 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 277

es más bien acondicionada y tratáuannos mejor, y teníamos por cierto que Estuuimos allí aquella noche, y al alua, los indios que nos auían dexado
hallaríamos la tierra más poblada y de mejores mantenimientos. Lo vltimo, el día passado, dieron en sus casas. Y como los tomaron descuydados y
hazíamos esto porque atrauessando la tierra víamos muchas particularida- seguros tomáronles quanto tenían, sin que tuuiessen673 lugar donde ascon-
des della, porque si Dios nuestro Señor füesse seruido de sacar alguno de der ninguna cosa, de que ellos lloraron mucho, y los robadores, para conso-
nosotros y traerlo a
tierra de christianos, R,Udiess~dar nueuas664 y reJacjfui larles los dezían que eramos hij_s>sgel sol y gue téiiíamos poder :pa~ sanar
~lla6~ Y como los indios vieron que estáuamos determinados de no yr por los enfermos Y..E~~~m~ .. . ira n ma ores ue éstas. Como
donde ellos nos encaminauan, dixéronnos que por donde nos queríamos yr elIOslas saben mejor hazer quando sienten674 que les conuiene, y díxéronles
no auía gente, ni tunas, ni otra cosa alguna que comer, y rogáronnos que que nos lleuassen con mucho acatamiento y tuuiessen cuydado de no enojar·
estuuiéssemos allí aquel día, e ansí lo hezimos. nos en ninguna cosa, y que nos diessen todo quanto tenían y procurassen de
Luego ellos embiaron dos indios para que buscassen gente por aquel lleuarnos donde auía mucha gente, y que donde llegássemos robassen ellos y
camino que queríamos yr; y otro día nos partimos lleuando con nosotros saqueasen675 lo que los otros tenían, porque assí era costumbre676.
muchos dellos, y las q;Il}geres xuan cargada~ de aguíij,,666,y era tan grande
entre ellos nuestra aú'toridad que ninguno osaua beuer sin nuestra licencia.
Dos leguas de allí topamos los indios que auían ydo a buscar la gente e
dixeron que no la hallauan; de lo qual los indios mostraron pesar y torná-
ronnos a rogar que nos fuéssemos por la sierra. No lo quesimos hazer, y
ellos, como vieron nuestra voluntad, aunque con mucha tristeza se despidie-
ron de nosotros e se boluieron el río abaxo a sus casas. Y nosotros camina-
mos por el río arriba y desde a vn poco topamos dos mugeres667 cargadas
J que como nos vieron pararon y descargáronse e traxéronnos de lo que
l.J.-.\-Z... lleuauan, que era harina de maíz66.'.:.y nos dixeron que adelante669 en aquel
río hallaríamos casas e muchas tunas y de aquella harina. Y ansí nos despe-
dimos dellas670 porque yuan a los otros donde auíamos partido. Y anduui-
mos hasta puesta del sol y llegamos a vn pueblo de hasta veynte casas671,
adonde nos rescibieron llorando y con grande tristeza672 porque sabían ya
que adonde quiera que llegáuamos eran todos sagueados y robí¡!.dos de
los que nos acompañauan, y como nos vieron solos perdieron el miedo y
diéronnos tunas y no otra cosa ninguna.

664 nueuas» Z, neurs.
665 Éstas son, casi seguramente, consideraciones ue Núñez interpone al ampliar su narración.
Véase el proemio que debió ser e u mo texto escrito por unez.
666 cargadas de agua: ésta es la primera vez que se alude al transporte de agua. Hallenbeck (p. 179)
estima que el contingente viajaba hacia el noroeste siguiendo la cuenca del río Pecos, cuyas
aguas son bastante salobres, p. 179.
667 dos mugeres: O, «unos indios ...», p. 307
668 Habíap pasíjdQ casi seis años §W 141WS:[wíli& El dato alude a comunidades asentadas que
practicaban la a.gricuifura. Obsérvese que en general h,!!!_cesado l_as.r~etid~ ¡¡lusioues .al
x,
har¡;Jzre g11'!i!Gi@f!¡;ms:: Krieger (p. 470) cree que Núñez estaba entonces en compañía de los
iridios Ópatas ubicados, en parte, en la cuenca del río Bavispe y hacia el extremo norte de Sonora. 673 tuuiessen: Z, uuiessen.
669 adelante: V, adolante. 674 sienten: en el siglo XVI y antes, este verbo podía ser sinónimo de creer o saber. Ver: Commt11rlo.1
670 dellas: O, «[los indios] los llevaron ...», p. 307. reales del Inca Garcilaso (I,I, Cap XVIII). Sin embargo, en el Cap. XXXI el verbo ya Nr
671 veynte casas: O, «y al día siguiente llegaron a muchos ranchos ... », p. 307. utiliza con su acepción actual. «Vale también juzgar, opinar. ..», Aut.

j··0~f I 672 con grande tristeza: la descripción de esta escena evoca la emotividad, convertida en tópico, que
abunda en las bjograijas jmij~¡;¡aria~ d1,:santos~es. Son ilustrativos, por ejemplo, los
episodios de intensa emoción mística ocurridos en las conversaciones entre Barlam y Josaphat.
675 saqueasen: V, saquease.
676 Smith (p. 148) calculó que Cabeza de Vaca y los suyos estaban entonces próximos 11 laM •
montañas de San Saba. Oviedo obviamente exagera al señalar que los españoles iban scguidoN
Ver: J.E. Keller y R. Linker, Barlamy josaphat, prólogo de J.E. Keller y O. Impey (Madrid: por más de mil indios. Piénsese lo que suponía, para pueblos cazadores y de poca agricultura,
C.S.I.C., 1979), pp. 120-123. alimentar diariamente un contingente tan nutrido.
EL TEXTO 279

metiendo por685 la tierra adentro más de cinquenta leguas686 y al cabo de-
llas687 hallamos quarenta cas(\~tre otras cosas688 que nos dieron ouo
Andrés Dorantes vn caxcauel gordo gran de cobre689 y en el figurado69 º '''<~
vn rostro, y esto mostrauan e os que o tenían en mucho y les dixeron que lo
auían auido de otros sus vezinos, e preguntándoles que dónde auían auido
aquellos, dixéronles que lo auían traydo de hazia el Norte y que allí auía
mucho y era tenido en grande estima, y entendimos que do quiera que
CAPÍTULO VEYNTE Y NUEUE aquello auía venido auía fundición y se labraua de vaziado691. Y con esto nos
partimos otro día y atrauessamos vna sierra de siete leguas692, y las ¡:>iedraa
DE CÓMO SE ROBAUAN LOS VNOS della eran de escorias de hierro, y a la noche llegamos a muchas casas693 que
estauan assentadas a la ribera de vn muy hermoso río694,y los señores dellas
A LOS OTROS salieron a medio camino a rescebirnos con sus hijos acuestas y nos dieron
muchas taleguillas de margarita695 y de alcohol molido696, con esto se vntan
ellos la cara; y dieron muchas cuentas y muchas mantas de vacas697 y carga•
ron a todos los que venían con nosotros de todo quanto ellos tenían.
Comían tunas e piñones698; ay699 por aquella tierra pinos chicos y 111
DESPUÉS677 DE AUERLOS INFORMADO y señalado bien lo que auían piñas dellos700son como hueuos pequeños; mas los piñones son mejores que
de hazer, se boluieron y nos dexaron con aquellos; los quales, teniendo678 en
la memoria lo que los otros les auían dicho nos comern;aron679 a tratar con
etc.) se mantenía en Castilla y Aragón. Menéndez Pidal, La lengua ... , p. 51. Algunos atribuyen
aguel mismo temor y reuerencja que los otros; e fuymos con ellos tres jorna- la h aspirada, en estos casos, a influencias fónicas del árabe, pero no hay prueba convincente
das y lleuáronnos adonde auía mucha gente. Y antes que llegássemos a ellos, de ello. Ver variante: Cap. XXXI, en torno a n.? 782.
auisaron como yuamos y dixeron de nosotros todo lo que los otros les auían 685 por: Z, om.
enseñado, y añadieron mucho más, porque toda esta s-ente de indios son 686 cinquenta leguas: O, «ochenta leguas », p. 307.
687 al cabo dellas: O, «al pie de la sierra », p. 307. Hallenbeck los sitúa ahora en el cruce de 101 rfoa
~andes amigos de nouelas680 y muy mentirosos, mayormente donde preten-
Peñasco y Elk Creek (pp. 181-182).
en algún interesse6Si. Y quando llegamos cerca de las casas salió toda la
gente a rescebirnos con mucho plazer y fiesta, y entre otras cosas, d.,,9S
dellos nos dieron dos calaheJ~.~ y de aquí comencamos a lleuar ca~s
fisicos ...• 688 otras cosas: O, «ciertas mantas de algodón ...», p. 307.
689 caxcauel... de cobre: O, «...dieron a los cristianos un cascabel de latón ...», p. 307.
690 figurado: léase: configurado.
691 iaziado: «Fondo que queda en el neto del pedestal después de la faja o moldura que lo !(IU\rnr-
con nosotros y añadimos a nuestra autoridad esta cerimonia que para con ce», Dic. El procedimiento empleaba fundiciones avanzadas de metal, lo cual es muy irnprohn-
ellos es muy grande682. ble. Sin embargo, Smith (p. 84) lo creyó factible. La expedición de Coronado tropezó, 1tftoN
Los que nos auían acompañado683 saquearon las casas; mas como eran después, con indicios similares de metal fundido.
muchas y ellos pocos, no pudieron lleuar todo cuanto tomaron, y más de la 692 En esa etapa"Se supone que crui'ib~n l'á~fe:r~""'deSacramento cerca del río Elk, en dirección
mitad dexaron perdido, y de aquí por la halda684 de la sierra nos fuymos hacia Tularosa. Hallenbeck, pp. 182-184.
693 muchas casas: O, «unos ranchos ...», p. 307.
694 vn m19 hermoso río: probablemente el río Tularosa. Hallenbeck, p. 183.
677 después: Z, y después. 695 margarita: Z, marcasita; V, margaxita; O, «margarita ...», p. 307. Margarita, del latín mim"
678 teniendo: Z, tenido. (brillar). Se trataba, en este caso, no de perla o plata, sino de cristalizaciones de silicatos qur Nr
679 comencaron: V, comecaron, yuxtaponen en capas sucesivas y que abundan en las regiones montañosas de Nuevo Méxlco y
680 nouelas: obsérvese que, en ese contexto, novela equivale a invenciones o fantasías. Ver: E.C. Riley, Arizona.
«Episodio, novela y aventura en Don Quijot.e», Anales Cervantinos V (1955-1956), pp. 208-230. 696 alcohol molido: «nombre con el que, en lo antiguo, se designaba la galena (sulfuro de plomo)
681 interesse: are, interés. que se ha llamado también alcohol de alfarero, por utilizarse para bañar y vidriar la alfarerín
682 muy grande: Hallenbeck (p. 84) apuntó, en efecto, que ese era el mayor homenaje que aquellos ordinaria», Naufragios (Madrid: Austral, 1971), p. 71. «Polvillo negro que se hacía al principio
indios podían ofrecer. Ese dato, y otros similares, aluden también al proceso de aculturación con antimonio o con galena y después con negro de humo perfumado», M.M.
por el que pasaban Núñez y sus acompañantes. 697 mantas de vacas: léase: de cueros.
683 acompañado: Z, acopannado. La contracción de nn en ii, en general ya se había consolidado en 698 piñones: en este caso se alude a nueces de pinos (Pinus adulis} que abundan en las sierras qur
el castellano del siglo XVI. Este detalle demuestra, una vez más, el sesgo un tanto arcaizante de están al oeste de Texas y Nuevo México. O, «e diéronles allí mucha cantidad de piñones tan
la ortografia de Z. Ver: n." 806. buenos e mejores que los de Castilla ...», p. 308.
684 halda: la presencia de la h aspirada es un tanto excepcional, pero es propia de la ortografia 699 ay: Z, y ay.
andaluza y toledana que promulgó Nebrija, entre otros. Laf en posición inicial (falda, fazer, 700 dellos: V, dellas.
EL TEXTO 281
280 LOS NAUFRAGIOS
Sur713,que siempre tuuimos noticia que aquella mar es más rica que la del
los de Castilla/?", porque tienen las cáxcaras muy delgadas y quando están Norte. Destos nos partimos y anduuimos714 por tantas suertes de gentes y de
verdes muélenlos y házenlos pellas702y ansí los comen; y si están secos los tan diuersas lenguas que no ba,sta ¡p,eJ;m!fi<l¡ªJ2oderJ~§ ~n,tar. Y siempre ~-
muelen con cáxcaras y los comen hechos poluos. Y los que por allí nos saqueauan los vnos a los otros y assí los que perdían como los que ganauan
rescebían, desque nos auían tocado boluían corriendo hasta sus casas y quedauan muy contentos.
luego dauan buelta a nosotros, y no cessauan de correr yendo y viniendo. Lleuáuamos tanta compañía que en ninguna manera podíamos valernos
Desta manera trayannos muchas cosas para el camino. Aquí rp.~traxem,n con ellos. Por aquellos valles715donde yuamos cada vno dellos lleuaua vn
vn hombre e me dixeron que auía mucho tiempo que le auían herido con garrote716 tan largo como tres palmos y todos yuan en ala717y en saltando
v'ita flecha por la espalda derecha, y tenía la punta de la flecha sobre el alguna liebre (que por allí auía hartas) cercáuanla luego, y cayan tantos
coracón; dezía que le daua mucha pena e que por aquella causa siempre garrotes sobre ella que era cosa de marauilla: y desta manera la hazían
estaua enfermo. Yo le toqué y sentí la punta de la flecha y vi que la tenía andar de vnos para otros, que a mi ver era la más hermosa caca que se podía
atrauessada por la ternilla703, y con vn cuchillo'P" que tenía le abrí el pe- pensar, porque muchas vezes ellas se venían hasta las manos, y quando a la
cho hasta aquel lugar y vi que tenía la punta atrauessada y estaua muy noche paráuamos eran tantas las que nos auían dado que traya cada vno de
mala de sacar; torné a cortar más y metí la punta del cuchillo y con grªJ!. nosotros ocho o diez cargas dellas. Y los que trayan arcos no parescían
' trabajo en fin la saqué. delante de nosotros, antes se apartauan por la sierra a buscar venados y a la
~
Era muy larga y con vn huesso de venado; vsando de mi officio de medí- noche quando venían travan para cada vno de nosotros cinco o seys vena-
~ cina705le di dos Runtos, y dados se me desangraua706, y con raspa de vn dos, y páxaros718 y codornizes y otras cacas; finalmente, todo quanto719 \.•....
tuero le estanqué la s~ngre707e quando huue sacado la punta pidiéronmela aquella gente hallauan y matauan720 nos lo ponían delante, sin que ellos ~
~.
e yo se la di; y el pueblo todo vino a verla y la embiaron por la tierra adentro osassen tomar ninguna cosa aunque muriessen de hambre, que assí lo tenían )
para que la viessen los que allá estauan; y por esto hizieron muchos bayles y ya por costumbre después que andauan con nosotros, y sin que primero lo ,;..
fiestas como ellos suelen hazer. Y otro día708le corté los dos puntos al indio santiguássemos, y las mugeres travan muchas esteras de que ellos nos ha·
y estaua sano y no parescía la herida que le auía hecho sino como vna raya
º
de la palma de la mano7 9, y dixo que no sentía dolor ni pena alguna. y esta
cura nos dio entr!.;>ll9s J;ant0ci;éd.itP por toda la710tierra quanto ellos podían
zían casas, para cada vno la suya aparte, y con toda su gente conoscida721,y
quando esto era hecho mandáuamos que asassen aquellos venados y líe-
bres722y todo lo que auían tomado, y esto también se hazía muy presto en
\
y sabían estimar y encarescer. Mostrámosles aquel caxcauel que trayamos y vnos hornos, que para esto ellos hazían723; y de todo ello nosotros toméua-
díxéronnos "! que en aquel lugar de donde aquel auía venido auía muchas
planchas de aquello enterradas, y que aquello era cosa que ellos tenían en 713 mar del Sur: todo parece indicar que se refiere al océano Pacífico.
mucho, y auía ~s ck~~¡¡.~12, y esto creemos nosotros que es la mar del 714 anduuimos: v; anduuimas.
715 aquellos valles: Hallenbeck (pp. 192-194) indica que a partir de este pasaje, hasta el final del
capítulo, Cabeza de Vaca narra una interpolación retrospectiva. Lo cree así porque dice c¡ur
701 O reproduce literalmente la analogía en p. 308. esta descripción remite al paisaje propio de la cordillera de Sacramento y al valle del río Peces,
702 pellas: Ver: n.º 381. y no a la región en que se encontraba en esta etapa. De ser así -y recuérdese que Hallenbeck
703 ternilla: «parte interior del cuerpo del animal más dura que la carne y más blanda que el había explorado estas zonas- se comprenderá una vez más la dificultad que supone trazar la
hueso», Aut. Según esta descripción se alude a porciones cartilaginosas, probablemente del ruta de Cabeza de Vaca.
esternón. 716 garrote: «palo de grueso mediano y longitud proporcionada que tiene usos varios», Aul.
704 tm cuchillo: Núñez se refiere a un instrumento de cuarzo, común entre los indios, que cumplía 717 yuan en ala: léase: en fila. «Se dice quando algún número de gente se pone ordenada en Unr11
casi todas las funciones del cuchillo. Él no indica que hubiese conservado instrumentos de recta», Aut.
metal. 718 páxaros: Z, muchos paxaros. Hallenbeck (p. 19) supone que Núñez alude al pavo arncricuno
705 La alusión corrobora hasta qué eunto C.abeza de Vªca bahía consg!jdado ¡¡µ función de (Meleagris gallopavo); suposición aventurada si se toma en cuenta el tamaño considerable de rNr
curanderQ.,,, tipo de pavo.
706 'Zsangraua: v; desanngraua; Z, om. 719 todo quanto: Z, finalmente todo cuanto.
707 y con raspa de tm cuero le estanqué la sangre: aquí raspa significa residuo. Es voz que se utiliza en 720 matauan: Z, mataua.
América con acepciones muy diversas. Según Cov. alude al residuo de lo que se rae. 721 conoscida: N§_ez da a ente!}4~!}ll1.~-~!.Y..~.l!~)l_&QllJPajia.utell.=•mlUlt;Jliack,~"'6r
708 otro día: Z, y dende a dos días. familias.- enc~.bezaban. un c?ntingente de indíg];.lli\l'·Son ellos los que organizan la distrihu-
709 Z, om: O, «lo siguiente y no parecía la herida que le había hecho sino como una raya de la Cibñae alirrientos:"Esos 'y ófros'datos indléa¡:¡~b.es.l611d.e.~~bí;m ..<J..f!¡t..11t.td0Jo.§.~p¡¡.ñ<.d.c;§.ª
palma de la mano ...», p. 308. aquellas fgrmai de 1¡jda.
710 la: Z, om. 722 liebres: Hallenbeck (p. 86) deduce que se trataba de conejos que abundan en esa región.
711 dixéronnos: Z, dixerosno; v; dixeronos. 723 Antropológicamente, el dato es relevante porque identifica comunidades asentadas en torno a
712 assiento: se refiere a tribus más sedentarias que las que ellos conocieron en el golfo de México y la agricultura, y con un registro alimenticio más variado.
en torno a San Antonio, Texas.
282 LOS NAUFRAGIOS

mas vn poco y lo otro dáuamos al principal de la gente que con nosotros
venía, mandándole que lo repartiesse entre todos.
Cada vno con la parte que le cabía venían a nosotros para que la soplás-
semos y santiguássemos, que de otra manera no osaran comer della, y mu-
chas vezes trayamos con nosotros tres o 9uatro mil personas724, y era tan
grande nuestro trabajo que a cada vno amamos de soplar y santiguar lo que
auían de comer y beuer, y para otras muchas cosas que querían hazer nos
venían a pedir licencia, de que se puede ver que tanta importunidad725 res- CAPÍTULO TREYNTA
cebíamos. Las mugeres nos trayan las tunas y arañas y gusanos y lo que
podían auer, porque aunque se muriessen de hambre ninguna cosa auían de DE CÓMO SE MUDÓ LA COSTUMBRE
comer sin que nosotros la diéssemos. E yendo con éstos passamos vn gran DEL RESCIBIRNOS
río726 que venía del Norte y passados vnos llanos de treynta leguas hallamos
mucha gente que de lexos de allí venía a rescebirnos, y salían al camino por
donde auíamos de yr e nos rescibieron de la manera de los passados.

DESDE AQUÍ ouo OTRA MANERA DE RESCEBIRNOS, en quanto
toca al saquearse, porque los que salían de los caminos a traernos alguna
cosa, a los que con nosotros venían no loiirobe.m¡.n;mas después de entrados
en sus casas ellos mism fr~ían uanto tenían y las casas con ello;
nosotros las áuamos a los principales para que entre ellos las partiessen, y
s.,i..emprelos que guedauan despoi¡i,dQsnoil ~~uían, de donde crescía mucha
gente para satisfazerse de su pérdida y dezíanles que se guardassen y no
escondiessen cosa alguna de quantas tenían, porque no podía ser727 sin que
nosotros lo suriéssemos y haríamos luego que todos muriessen, porque el sol
nos lo dezía72 . Tan grandes eran los temores que les ponían, que los prime-
ros días que con nosotros estauan nunca estauan sino temblando, e sin osar
hablar, ni alear los ojos al cielo. Estos nos guiaron por más de cinquenta
leguas de despoblado de muy ásperas sierras729, y por ser tan secas no auía
caca en ellas y por esto passamos mucha hambre, y al cabo vn río muy
grande730, que el agua nos daua hasta los pechos, y desde aquí nos comencé
m~cha de la jiente que tr~f,3.:PJ2~a adQ!e;;cer,de la mucha hambre y trabajo
que por aquellas sierras aman passado, que por extremo eran agras y traba-
josas 731.

727 no podía ser: léase: no podía hacerse. Sobre Ja gama de usos asignados a ser y estar en los sigloH
XVI y XVII ver: Lapesa, pp. 400-401. «[Ser] vale por servir, aprovechar, suceder», Aut.
728 porque el sol nos lo dezia: Z, om. Esta omisión y la indicada en la nota 709 -entre otras- son
ejemplos importantes de las amplificaciones que contiene V.
729 Se supone que Núñez se refiere a la parte oeste de las sierras de Sacramento. Al parecer
viajaban hacia el sur. Hallenbeck, p. 195.
730 No se ha determinado con exactitud a qué río se refiere Cabeza de Vaca. Ni Krieger (p. 470)
724 quatro mil personas: O, «más de dos mil ánimas ...», p. 307. ni Hallenbeck (p. 198) aportan datos precisos respecto a este posible hito geográfico.
725 tanta importunidad: léase: cuanta molestia nos imponían. Ver: n.? 653. 731 eran agras y trabajosas: agras es voz arcaica que, sobre todo en Andalucía, describía tierras
726 un gran río: Hallenbeck (p. 194) lo identifica como el río Pecos. escarpadas. Cor. «Conocerás mis agras palabras», La Celestina 2 (R.3.17).
284 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 285

Estos mismos nos lleuaron a vnos llanos732 al cabo de las sierras, donde Rogáronnos que no estuuiéssemos enojados, ni quisiéssemos que más
venían a rescebirnos de muy lexosde allí y nos rescibieron como lospassados e dellos muriessen; y tenían por muy cierto que nosotros los matáuamos con
dieron tanta hazienda733 a los que con nosotros venían, que por no poderla solamente quererlo. Y a la verdad nosotros rescebíamos tanta pena destoque
lleuar dexaron la mitad y diximos a los indios que lo auían dado que lo no podía ser mayor, porque allende de ver los que morían temíamos que nos
tornassen a tomar y lo lleuassen porque no quedasse allí perdido. Y respon- muriéssemos''" todos, o nos dexassen solos,de miedo, y todas las otras gentes
dieron que en ninguna manera lo harían, porque no era su costumbre después de ay adelante hiziessen lo mismo viendo lo que a estos auía acontescido.
de auer vna vez ofrescido, tornarlo a tomar; y assí no lo teniendo en nada lo Rogamos a Dios nuestro Señor que lo remediasse, y ansí CQmem;amna sanar
dexaron todo perder. A estos diximos gue queríamos yr a la guestíiJ.gel sol. Y todos aque)JQsgu_s.a.YÍ~ll.~fü~. Y vimos vná cosa que fue de grande
ellos respondiéronnos que por allí estaua la gente muy lexos. Y nosotros les admiración, que los padres y hermanos y mugeres de los que murieron, de
mandáuamos734 que embiassen a hazerles saber cómo nosotros yuamos allá, verlos en aquel estado tenían gran pena, y después de muertos ningún sentí-
y desto se escusaron lo mejor que ellos podían porque ellos eran sus enemi-- miento hizieron, ni los vimos llorar, ni hablar vnos con otros, ni hazer otra
~no querían que fuéssemos a ellos; mas no osaron hazer otra cosa. ninguna muestra741, ni osauan llegar a elloshasta que nosotros los mandáua-
Y assí embiaron dos mugeres, vna suya y otra que dellos735 tenían cap- mos lleuar a enterrar. Y más de quinze días742 que con aquellos estuuimos a
tiua, y embiaron éstas porque las mugeres pueden contratar aunque aya ninguno vimos hablar vno con otro, ni los vimos reyr, ni llorar a ninguna
guerra. Y nosotros las seguimos e paramos en vn lugar donde estaua concer- criatura, antes porque vna lloró la lleuaron muy lexosde allí y con vnos dientes
tado que las esperássemos; mas ellas tardaron cinco días736 y los indios de ratón, agudos, la sajaron desde los hombros hasta casi todas las piernas.
dezían que no deuían de hallar gente. Dixímosles que nos lleuassen hazia el E yo, viendo esta crueldad y enojado dello, les pregunté que por qué lo
norte; respondieron de la misma manera, diziendo que por allí no auía gen- hazían, e respondiéronme que para castigarla por~ue auía llorado delante
te, sino muy lexos, e que no auía que comer, ni se hallaua agua. Y con todo de mí. Todos estos temore;up1e ellos teufan pouían 43 a tgdgs lgs ottQI c¡uc
esto nosotros porfiamos y diximos que por allí queríamos yr, y ellos todavía nueuamente venían a conos s, a fin que nos diessen todo quanto tenían,
se escusauan de la mejor manera que podían, y, por esto, nos enojamos e yo por~ sa ian que nosotros no tomáuamos nada y lo auíamos de dar todo a ~~.(;
me salí vna noche a dormir en el campo, apartado dellos; mas luego fueron ell~ Esta fue la más obediente gente745 que hallamos por esta tierra, y
~~,('.,donde yo estaua y toda la noche estuuieron sin dormir y con mucho miedo y de mejor condición, y ~ente son muy dispuestos. Conualescidos los
l"\c 'I
dolientes e ya que auí~que estáuamos allí llegaron las mugeres que
hablándome y diziéndome quan atemorizados estauan737, rogándonos que
no estuuiéssemos más enojados e que aunque ellos supiessen morir en el auíamos embiado, diziendo que auían hallado muy poca gente, y que
todos auían ydo a las vacas, que era en tiempo dellas. Y mandamos a los que
..s ~
camino nos lleuarían por donde nosotros quisiéssemos yr. Y como nosotros
todavía fingíamos estar enojados y porque su miedo no se quitasse, suscedió auían estado enfermos que se quedassen, y los que estuuiessen746 buenos
vna cosa estraña, y fue que este día mesmo adolescieron muchos dellos y fuessen con nosotros, y que dos jornadas747 de allí aquellas mismas dos
otro día siguiente murieron ocho h~s738. Por toda la tierra donde esto se mugeres yrían con dos de nosotros a sacar gente y traerla al camino para
supo ouieron tanto miedo de nosotros que parescía en vernos739 que de que nos rescibiessen; e con esto otro día de mañana todos los que más rezios
temor auían de morir. estauan partieron con nosotros e a tres jornadas paramos, y el siguiente día
partió Alonso del Castillo con Esteuanlco/'", el negro, lleuando por guía las
dos mugeres, e la que dellas era captiua los lleuó a vn río749 que corría entre
732 tmos llanos: O, «los llevaron a más de cient ranchos que estaban en un llano ...», p. 308. Debe
referirse a las planicies que se encuentran entre las sierras de Sacramento y Hueco. Hallen-
beck, p. 198. 740 nos muriéssemos: Z y V, muriessen.
733 haeienda: léase: provisiones. O, «piñones en cantidad ... », p. 308. «Hacienda se llama también a 741 ninguna muestra: léase: ninguna señal de tristeza.
los bienes», Aut. 742 quinee días: O, «quinze días no más ...», p. 308.
734 mandáuamos: Z, mandamos. 743 ponían: léase: comunicaban. «Vale también por exponer», Aut.
735 Es notable que Oviedo, al referirse a este incidente, simplemente dice: «E así se fueron los cristianos 744 Sin duda exis í . .IW:lí ¡¡¡¡ i;;~¡¡e¡¡jiJ~¡¡
ei;u:~tl<WW>·
con todalagentetrasaquellasdosmujeres ...mudándose cada día ...», p. 308.No sealude, por ejemplo, 745 gente: , gete. Esta alusión parece referirse a indios sumas ojumanos. Krieger, p. 470. Una vet.
a las prerrogativas que tenían las mujeres en lo que a concertar paz y guerra se refiere. más la información que Núñez da sobre estas comunidades se aproxima a un moderno criterio
736 cinco días: más adelante -en este capítulo- Núñez se contradice al indicar que las mujeres antropológico.
regresaron al cabo de tres días. 746 los que estuuiessen: O, «Veinte o treinta dellos que estauan ...», p. 308.
737 estauan: V, estoauan. 747 Las referencias, un tanto ambiguas, a jornadas son otro obstáculo cuando tratamos de discer-
738 ocho hombres: O, «muchos hombres ...», p. 308. Además, O añade que «Andrés Dorantes dijo a nir la ruta de Alvar Núñez.
un indio suyo que les dijese que por aquello que querían hacer, se habían de morir ... », p. 308. 748 Esteuanico: Z, Esteoanico.
739 vemos: Z, verlos. 749 No hay indicios suficientemente claros sobre la ubicación de este río. Hallenbeck, p. 214.
286 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 287

vnas sierras, donde estaua vn pueblo en que su padre viuía; y éstas fueron Es tierra muy E.s>El~l!_a.
Preguntámosles cómo no sembrauan maíz; res-
las Brimeras casas que yjmas que trn1jessenp¡:u:cscex;y manera della. pondiéronnos que lo hazían por no perder lo que sembrassen, porque dos
Aquí llegaron Castillo y Esteuanico y después de auer hablado con los años arreo757 les auían faltado las aguas y auía sido el tiempo tan seco que a
indios, a cabo de tres días, vino Castillo adonde nos auía dexado y traxo todos les auían perdido los maízes, los topos758, e que no osarían tornar a
cinco o seys de aquellos indios y dixo como auía hallado casas de gente e de sembrar sin que primero ouiesse llouido mucho, y rogáuannos que dixésse-
~ -.....,\
.. assiento y que aquella gente comía frisoles y calaba<;as750, y gue anfa yjsro mos al cielo que llouiesse y se lo rogássemos; y nosotros se lo prometimos de
¡_.J maíz. Esta fue la cosa del mundo que más nos alegró y por ello dimos hazerlo ansí. También nosotros quesimos saber de donde auían traydo
.,,,. infinitas gracias a Nuestro Señor. Y dixo que el negro vernía con toda la aquel maíz, y ellos nos dixeron que de donde el sol se ponía, e que lo auía
gente de las casas a esperar751 al camino cerca de allí. Y por esta causa por toda aquella tierra; mas que lo más cerca de allí era por aquel camino.
partimos y andada legua y media topamos con el negro y la gente que Preguntámosles por donde yríamos bien y que nos informassen del camino,
venían a rescebirnos, y nos dieron frisoles y muchas calabacas para comer e porque no querían yr allá. Dixéronnos que el camino era por aquel río arri-
para traer agua, y mantas de vacas y otras cosas752. Y como estas gentes y ba hazia el norte, e que en diez y siete jornadas no hallaríamos otra cosa
las que con nostros venían eran enemigos y no se entendían, partímonos de ninguna que comer sino vna fruta que llaman chacán759, y que la machucan
los primeros dándoles lo que nos auían dado, e fuymonos con estos y a entre vnas piedras y aun después de hecha esta diligencia no se puede co-
seys753 leguas de allí, ya que venía la noche llegamos a sus casas, donde mer, de áspera y seca, y assí era la verdad, porque allí nos lo mostraron y no
hizieron muchas fiestas con nosotros. Aquí estuuimos vn día, y el siguiente 10760 podimos comer. Y dixéronnos también que entre tanto que nosotros
nos partimos, y lleuámoslos con nosotros a otras casas de assiento donde fuéssemos por el río arriba yriámos siempre por gente que eran sus enemigos
comían lo mismo que ellos. y hablauan su misma lengua, y que no tenían que darnos cosa a comer; mas
Y de ay adelante ouo otro nueuo vso, que los que sabían de nuestra yda que nos rescibirían de muy buena voluntad, y que nos darían muchas man·
no salían a rescebirnos a los caminos, como los otros hazían, antes los ha- tas de algodón y cueros y otras cosas de las que ellos tenían; mas que todavía
o( y.o\ lláuamos en sus casas y tenían hechas otras para nosotros, y estauan todos les parescía que en ninguna manera no deuíamos tomar aquel camino.
.,. er assentados y todos te11íaIJ.bueltas las caras hazia la ared las cabecas Dubdando lo que haríamos y qual camino tomaríamos que más a nues-
baxas??4 y los cabellos·ptre;t~s delante de los ojos y su hazien a puesta en tro propósito y prouecho fuesse, nosotros nos detuuimos con ellos dos días.
montón en medio de la casa. Y de aquí adelante comencaron a darnos mu- Dáuannos a comer frisoles y calabacas; la manera de cozerlas es tan nueua
chas mantas de cueros y no tenían cosa que no nos diessen. Es la gente de que por ser tal yo la quise aquí poner para que se vea y se conozca g,~:p
mejores cuerpos que vimos y de mayor viueza e habilidad y que mejor nos ~~~.s y e§t¡afü?s §QP Jm j,pgeQ~ e .iusJ.~U J~.llQwb~ lUWliiDOS .:-
entendían y respondían en lo que preguntáuamos, y llamárnoslos de las los no alcancan ollas, y para cozer lo que ellos quieren comer hinchan7h2
vacas755, porque la mayor parte que dellas mueren756 es cerca de allí, y por media calabaca grande de agua y en el fuego echan muchas piedras de
aquél ño arriba, más de cinquenta leguas van matando muchas dellas. Esta las que más fácilmente ellos pueden encender y toman el fuego, y quando veen
gente andan del todo desnudos a la manera de los primeros que hallamos. que están ardiendo tómanlas con vnas tenazas de palo y échanlas en aquella
Las mugeres andan cubiertas con vnos cueros de venado, y algunos pocos de agua que está en la calabaca hasta que la hazen heruir con el fuego que las
hombres, señaladamente los que son viejos que no siruen para la guerra.

750 calabacas: O, «calabacos ...», p. 309. Se trata de calabacillas (Genus cucurbita). Smith cree erró- 757 dos años arreo: consecutivos «sucesivamente, sin interrupción ni intermisión», Aut.
neamente que se trata de melones, p. 158. Es significativo que Núñez y sus compañeros 758 los topos: según Cov, «topo» como variante de tope pudo ser un anglicismo de estirpe marinera.
identifican el desarrollo cull!J.raly' la estabilidad ge ¡;;mrumjdadCli indígenas.11! fi9Ftis di:: lij d.ieta M.M. explica «topos» como medida utilizada por indios norteamericanos, pero sin especificar
que manteníaii':"" regiones. Aquí ese vocablo parece aludir al ciclo de cosechas. «Vale también el espacio de
751 esperar: Z, esperamos. legua y media. En este sentido es voz indiana», Aut.
752 cosas: V, con O, «cueros de venados e sus arcos y flechas ... », p. 309. 759 chacán: enebrina Uuniperus comunis), fruta del llamado cedro de Virginia que produce una
753 a s~s: O, «cinco o seis...», p. 309. resina olorosa que se utilizó abundantemente en la farmacopea decimonónica. Z, «unos árbo-
754 Hallenbeck (p. 88), entre otros, señala que esa actitud de los indios implica el reconoci- les crían que llaman chacan entre unas piedras»; O, «llaman masarrones que cogían de unos
miento de poderes sobrenaturales. árboles que eran muy mala cosa, e aun no para bestias, sino para aquellas que lo muelen con
755 Según las precisiones aportadas por varios especialistas -basadas en el cotejo de datos unas piedras: en fin es todo palillos, e así se come ...», p. 31O.
'.(j'f\~' ofrecidos por Núñez y Espejo-, estos pueblos o comunidades eran de indios jumanos, o
quizá conchos, que a la postre, ante la presión de la conquista, se fundieron con tribus
760 lo: Z, la.
761 hombres humanos: la redundancia interesa por la simpatía t certidum~rS: con que Núñez con-
templa -en contraste con otros contemporáneos suyos- a condición humana en el indio.
apaches y se los conoció como «apaches jumanos», Newcomb-, p. 233.
756 que dellas mueren: léase: la mayor parte de las que matan. 762 hinchan: Z, V, hinchen.
288 LOS NAUFRAGIOS

piedras lleuan, y quando veen que el agua hierue echan en ella lo que han de
cozer763; y en todo este tiempo no hazen sino sacar vnas piedras y echar
otras ardiendo para que el764 agua hierua para cozer lo que quieren, y assí lo
cuezen765.

CAPÍTULO TREYNTA Y UNO

DE CÓMO SEGUIMOS EL CAMINO DEL MAÍZ

PASSADOS DOS DÍAS que allí estuuimos determinamos de yr a buscar
el maíz y no quesimos seguir el camino de las vacas or ue es hazia el norte,
y esto era para nosotros muy gran ro eo, porque siempre tuuimos por cierto
que yendo la puesta del sol auíamos de hallar lo que desseáuamos; y ans{
se"uimos766 nuestro camino y atrauessamos toda la tierra hasta salir a la
mar del sur, e no bastó estoruarnos esto el temor que nos ponían de la
mucha hambre que auíamos de passar (como a la verdad la passamos) por
todas las diez y siete767 jornadas que nos auían dicho. Por todas ellas, el río
arriba, nos dieron muchas mantas de vacas, y no comimos de aquella su
fruta, más nuestro mantenimiento era cada día tanto como vna mano de
vnto768 de venado que para estas necessidades769 procuráuamos siempre de
guardar. Y ansí passamos todas las diez y siete/?" jornadas y al cabo dellas
trauessamos el río y caminamos otras diez y siete"?'. A la puesta del sol, por
vnos llanos y entre vnas sierras muy grandes que allí se hazen772; allí halla-
mos vna gente que la tercera parte del año no comen sino vnos poluos de
paja773, y por ser aquel tiempo quando nosotros por allí caminamos, ouí-
moslo también de comer, hasta que acabadas estas jornadas hallamos caaas
de assiento adonde auía ~? rr,i~~_a.lle_gado,
y dello y de Su"74 harina nos

766 seguimos: Z, se seguimos.
767 diez.y siete: O, «treinta o cuarenta ...», p. 310.
768 vnto: O, «pedacitos de gordura de venado ...», p. 310. «Unto se torna por lo mismo que ungüen-
763 han de cozer: O, «la harina de los fesoles...», p. 310. to», Aut.
764 el: Z, la. 769 necessidades: Z, necessidad.
770 diez.y siete: O, «quince », p. 310.
765 y assí lo cuecen: Z, om. Según Hodge (p. 105), esa manera de preparar los alimentos era propia
771 diez.y siete: O, «veinte », p. 310. Es dificil verificar si Cabeza de Vaca aporta mayor consisten·
de pueblos nómadas. Los indios jumanos, también conocidos como suma o shuman, ocuparon
cia numérica que la que ofrece Oviedo.
varias aldeas en la confluencia del río Conchos y el río Grande. Estos mismos indios, al ser
772 se hazen: Z, que y allí se hazen.
, O encontrados en 1582 por la expedición de Ant9njo E;apejo mín re~grdaha¡¡ a Cabn¡¡ dr }'ªsa
773 poluos de paja: O, «hierbas, e mataban mucha caza de liebre ... », p. 310. Sauer y Hallenbeck
'###BOT_TEXT###quot; \ .Y a sus acomJ?añantes. Hodge, p. 102. Ese dato parece fijar de manera incontrovertible esa
(p. 91) creen que se trata de una mezcla de plantas aromáticas.
parte de la trayedoda de Alvar Núñez.
774 su: Z, om.
290 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 291

dieron mucha cantidad, y de calabacas e frisoles e mantas de algodón, y de Acompañáuannos siempre hasta dexarnos entregados a otros, y entre todas
todo cargamos a los que allí nos auían traydo e con esto se boluieron los más estas gentes se !en.[a por muy ciertQ que veoíawos del c~lo785• Entre tanto
contentos del mundo. que con estos anduuimos caminamos todo el día sin comer hasta la noche, y
{¡ <..1
Nosotros dimos muchas gracias a Dios nuestro Señor por auernos traydo comíamos786 tan poco que ellos se espantauan de verlo. Nunca nos sintieron
allí, adonde auíamos hallado tanto mantenimiento. Entre estas casas auía cansancio y a ~yerdad_Il.,~~.Q~WOS tau hechos al tré!bajo gue tam-
algunas dellas que eran de tierra/?", y las otras todas son de esteras de
P~·
cañas776; y de aquí passamos más de cien leguas de tierra "? y siempre halla- Teníamos con ellos mucha autoridad y grauedad y para conseruar esto
mos casas de assiento y mucho mantenimiento de maíz y frisoles. Y dáuannos les hab!áuamos pocas vezes. El negro les hablaua siempre, se787 informaua +--C.r¡
muchos Ys;:nadosy wucbas mantas de algodón mejores que las de la Nuey.,a de los caminos que queríamos yr y los pueblos que auía y de las cosas que
España. Dáuannos también muchas cuentas y de vnos corales que ay en la queríamos saber788• Passamos por gran número y diuersidades de lenguas;
mar del Sur, muchas tur~uesas muy buenas que tienen de hazia el norte; y con todas ellas Dios nuestro Señor nos fauoresció, porque siempre nos en·
finalmente dieron aquí to o quanto tenían y a mí me dieron cinco esmeraldas tendieron )'. les entendimos. Y ansí preguntáuamos y respondían por se·
hechas puntas de flechas"?", y con estas flechas hazen ellOs sus areytos y ñas789 como si ran nuestra lengua y nosotros la suya, porque
bayles. Y paresciéndome a mí que eran muy buenas les pregunté que donde auñcfu- a íamos se s len uas o nos podíamos en todas partes aprouechar
las auían auido, e dixeron que las trayan de vnas sierras muy altas que están ,)
dellas porque hallamos más de mil differencias=". Por todas estas tierras los
hazia el norte y las comprauan a trueco779 de penachos y plumas de papaga- L < r_Jv'M que tenían guerras con los otros se hazían luego amigos para venirnos a
yos 780; y dezían que auía allí pueblos de mucha gente y casas muy grandes. rescebir y traernos todo quanto tenían, y desta manera dexamgs toda 11.
Entre estos vimos las mugeres más honestamente tratadas781 que a nin- tierra en paz79~. Y dixímosles por las señas por que nos errtendían que en el 1
guna parte de Indias que ouiéssemos visto. Traen vnas camisas de algodón cielo auía un hombre que llamáuamos Dios, el qual auía criado el cielo y la l'tt..,~ 1
que lleganhasta782 las rodillas e vnas medias mangas encima dellas, de vnas tierra, y que éste adoráuamos nosotros y teníamos por Señor y que hazíamos :.:Jtt.
faldillas de cuero de venado sin pelo, que tocan en el suelo, e enxabónanlas lo que nos mandaua y que de su mano venían todas las cosas buenas; y que
con unas rayzes que alimpian783 mucho, y ansí las tienen muy bien tratadas; si ansí ellos lo hiziessen les yría muy bien dello. Y tan grande aparejo halla·
son abiertas por delante y cerradas con vnas correas; andan calcados con mos en ellos, qu~i lengua puiera con que perfectamente nos entendiéramos,
capatos. Toda esta gente venían a nosotros a que los tocássemos y santiguás- todos lps dexárnmos cbr.istiaJJQ.5.Esto les dimos a entender lo mejor que
semos y eran en esto tan importunos que con gran trabajo lo sufríamos, podimos e de ay adelante quando el sol salía, con muy gran grita abrían las
porque dolientes y sanos todos querían yr santiguados. Acontescía muchas manos juntas al cielo y después las trayan por todo su cuerpo, y otro tanto
vezes que de las mugeres que con nosotros yuan parían algunas, y luego en hazían quando se ponía. Es gente bien acondicionada y aprouechada y para
nasciendo nos trayan la criatura a que la santiguássemos y tocássemos784• seg~ür.gu'!:,l911~,bi~¡i.,.a~ar,~cla'92.

775 de tierra: O, «fechas de tapias con sus terrados, las más de peracas [«arca hecha de cuero» Aut.]
así que serían como emplentas [empleitas, tejidos] o cosa tejida de hojas de palma o bejucos, u
otra trabazón semejante ...», p. 310. En gran medida, las matizaciones descriptivas que Oviedo 785 veníamos del cielo». Z, «que ellos no alcancan ni tienen noticia de donde vienen, dicen que vienen
ofrece parecen ser añadidura suya. del cielo». O, «porque todas las cosas que ellos alcancan ni tienen noticia de donde vienen,
776 cañas: Z, cama. dizen que vienen del cielo...», p. 310.
777 cien leguas de tierra: O, «sería más de doscientas leguas a Culuacán ...», p. 310. 786 comíamos: V, «comianos ... »
778 y a mí me dieron cinco esmeraldas hechaspuntas deflechas: Z, dieron a Dorantes esmeraldas. O, «alguna 787 se: Z, «y se...»
turquesa ...», p. 310. Se trata de la piedra azul cerúlea que los indios navajos llaman chalchenite o 788 Ese afán por informar ¡jest¡¡c;¡eD Ja& et<JPª'" más bie¡¡ ta¡dfas d.d viaje, y cuando tenían mc::jor
chalcheulil. Se la encuentra incrustada en estrías dentro de otras rocas. Está compuesta de hidrofos- sustento.
fatos de aluminio y su coloración esta determinada por la proporción de cobre que contiene. 789 por señas: ese tipo de comunicación señalizada tenía una vigenci;i muy considerable entre
779 trueco: are, trueque. indios norteamericanos. Ver: Aboriginal Sign Languages of the Americas and Australia, Vol. 11, Ed.
780 papagayos: aves prehensoras (Platicercus eximius) de plumajes vistosos. de DJ. Vmiker-Sebeok y Thomas Sebeok (New York-London: Plenum Press, 1978), pp.
781 honestamente tratadas: Z, tratados. 109-184; 257-302.
782 hasta: V, hata. 790 differencias: V, differecias.
783 alimpian: are, limpian. 791 en paz: Z, om.
784 santiguássemos y tocássemos: O, «e otras recien paridas venían con los niños en brazos a se despe-
dir de los cristianos, dando a los niños tres o cuatro granos de maíz en las manos, porque los
tomasen los cristianos e les diesen licencia, paresciéndoles que si aquellos tomaban de los
niños, que nunca habían de adolescer ni estar malos ...», p. 311.
792 bien aparejada: léase: preparada. Se observará que, en estas etapas tardías de su trayectoria,
Núñez y sus acompañantes parecen asumir una misión evangelizadora que contrasta notable-
mente con los propósitos que declaran al desembarcar en la Florida. Ese sesgo misionero de
los sobrevivientes lo reconoce Oviedo, p. 314.
11
EL TEXTO 293

buíos799, y tienen yerua800, y esto es de vnos árboles al tamaño de mancanos
e no es menester más de coger la fruta y vntar la flecha con ella; y si no tiene
fruta quiebran vna rama y con la leche que tienen hazen lo mesmo'P'.
Ay muchos destos árboles que son tan poncoñosos que si majan802 las
hojas dél e las lauan en alguna agua allegada, todos los venados y quales-
quier otros animales que della beuen rebientan luego. En este pueblo estuui-
mos tres días y a vna jornada803 de allí estaua otro en el qual nos tomaron
CAPÍTULO TREYNTA Y DOS º
tantas aguas que porque vn río8 4 cresció mucho no lo podimos passar y nos
detuuimos allí quinze días805• En este · o Castillo vio806 al cuello de vn
07,
DE CÓMO NOS DIERON LOS CORA.QONES indio vna heuilleta de tala bar a y en ella cosido vn clauo de ~-
herrar; tomósela y preguntámosle qué cosa era aquella e dixéronnos 9ue
DE LOS VENADOS auían yenido del cis:}o. Preguntámosle más que quién la auía traydo de lá, á Jfi::;,
,'/. > erespondieron que vnos hombres gue trayan baruas como nosotros, que ;,, tr.,
auían venido del cielo y llegado a aquel río, y que trayan cauallos y laneas y
espadas y que auían alanceado dos de ellos808. Y lo más dissimuladamc
que podimos les preguntamos: ¿qué se auían hecho aquellos hombres?; y
EN EL PUEBL0793 DONDE NOS DIERON LAS ESMERALDAS, dieron a respondiéronnos que se auían ydo a la mar y que metieron las lancas por
Dorantes más de seyscientos corac;ones de venado, abiertos794, de que ellos debaxo del agua y que ellos se auían también metido por debaxo y que
tienen siempre mucha a6undancia para su mantenimiento; y por esto le después los vieron yr por cima hazia809 ¡iys;sta ds:l sol.
pusimos nombre el ~blo de los Coras:onts795, y por él es la entrada para Nosotros dimos muchas gracias a Dios nuestro Señor por aquello ~ue
11,
muchas prouincias que están a la mar del Sur; y si los gue la fueren a buscar oymos, porque estáuamos desconfiados'l'" de saber nueuas de christianos
129r aquí no entraren, se perderán, porque la costa no tiene maíz y comen
poluÓde bledo796 y de paja y de pescado que toman en la mar con balsas,
porque no alcancan canoas. Las mugeres cubren sus vergüencas con hierua
y paja. Es gente muy apocada y triste. Creemos que cerca de la costa, por la
vía de aquellos pueblos que nosotros truximos, ay más de mil leguas de
tierra poblada y tienen mucho mantenimiento porque siembran797 tres vezes incluyenen su texto.
en el año frisoles y maíz. Ay tres maneras798 de venados: los de la vna dellas 800 yerua: o ierba, «legumbres[o frutas] que se crían en los huertos». Aut. Ver: n,? 773.
801 Pudo tratarse del árbol designadoen ingléscomo milk bush (Euphorbia tirucali), bastante común
son tamaños como nouillos de Castilla; ay casas de assiento que llaman en la regióndescrita por Cabeza de Vaca. Oviedo, tan rigurosoen estas labores,no identlílca
la planta.
802 majan: «machacar o quebrantar alguna cosa».Aut.
793 en el pueblo ... : O, «tres pueblosque estabanjuntos e pequeños, en que había hasta veinte casas 803 vna jornada: O, «treinta leguas...», p. 311.
en ellos...», p. 311. Hodge, Bandelier y Sauer, entre otros, localizan esa aldea, llamada por 804 vn río: O, «un río que descubrióNuño de Guzmán...», p. 311. No sabemoscómoOviedo pudo
Oviedo y otros «villade los corazones»,en la vecindad mexicana de ~eblo situado a hacer, a distancia y a partir de un texto más condensado,identificacionestan exactas.
unos 72 km de la costa del Pacíficoy a unos 24 km al sur de Hermosillo. Krieger (pp. 805 quine» días: Sauer, entre otros,opinóque Núñez recordómal el número dejornadas y el sitioen
471-472), sin embargo, estima que esa localidad estaba muy cerca de Torres, en la carre- el que los detuvo la inundación. Sauer cree que esa localidadse llama hoy Onabas, situada en
tera que cruza el Estado de Sonora de norte a sur; carretera que marca aproximadamentela las márgenesdel río Y aqui y muy cerca de Soyopa.Hallenbeck,pp. 235-236.
ruta que siguióen 154-0Francisco Vásquez de Coronado. 806 vio: Z, vida. Esta forma verbal corroborala preponderancia de formas arcaicasen Z.
794 abiertos: O, «corazonesde venados escalados [cortados «en cuadritos», Aut.] e abiertos...», p.
311. Esta ofrenday su significaciónla comenta el padre Las Casas en su Historia apologética de
las Indias occidentales, III, cap. 168.
* 807

808
talabarte de espada: «talabarte, la pretina que se ciñe a la cintura», Aut. O, «hebilletade cinto o
talabarte» p. 311.
alanceado dos de ellos: are, «[lanceado]»«heridocon lanza», Aut. O, «losalanceaban e los ma111-
795 La designación dada por Cabeza de Vaca a esa localidad se mantuvo por algunos años. ban...», pp. 311-312.
Hallenbeck(p. 230), por su parte, estimóque esa aldea o aldeas estaban ubicadas en la cuenca 809 hazia: Z, hasta. La descripciónque evocaNúñez es confusay parece remitir a visionesrníticas
del río Sonora, cerca del Puerto del Sol. de lo ocurrido. La supresión de la conjunción y el artículo acentúan aún más la notable
796 bledo: planta solanácea (Chenopodium). SegúnKrieger (p. 472), las así descritaseran comunida- ambigüedad de este trozo.
des costeñas,tal vez más pobres y primitivas. 810 desconfiados: V, descofiados.
797 siembran: V, sienmbrean. 811 nueuas de christianos: más adelante Núñez, al localizar el río Petután [Petatlán] o Petarán,
798 maneras: V, manenas. ofrecerádatos más precisossobre este incidente.Hallenbeck,p. 237.
294 LOS NAUFRM>IOS EL TEXTO ~9!)

y por otra parte nos vimos en gran confusión y tristeza creyendo que aquella que dimos a aquellos miserables y hambrientos que hasta allí nos auían
gente no sería sino algunos que auían venido por la mar a descubrir; más al traydo, Y otro día despachamos de allí uatro mensa eros por la tierra,
fin, como tuuimos tan cierta nueua dellos, dímonos más priessa a nuestro como lo acostumbráuamos hazer, para que lamassen y conuocassen toda la
camino y siempre hal~<.hiam_Q§ m~s nueua dt: i;;hri~fü1oos.Y nosotros les de- más gente que pudiessen, a vn pueblo que está tres jornadas de allí. Y hecho
zíamos qué les yuamos a buscar para dezirles que no los matassen, ni tomas- esto, otro día nos partimos con toda la gente que allí estaua y siempre ha-
sen por esclauos, ni los sacassen de sus tierras, ni les hiziessen otro mal lláuamos r.astro y señak§ a<jonde auían dormid9 cbristial)os, y a medio día
ninguno; y desto ellos se holgauan mucho. Anduuimos mucha tierra y toda topamos818 nuestros mensageros que nos dixeron que no auían hallado gen-
la hallamos despoblada porque. los moradores ds;Ua audauan huyendo wr te, que toda819 andauan por los montes, escondidos hu o porque los
las sierras, sin osar tener casa · rar, por miedo de los christianos. Fue christianos no los matassen e hiziessen e , y que la noche passada
cosa ae que tuuimos u ~an viffido la tierra muy fértil y muy auían visto a los christianos estando ellos detrás de vnos árboles mirando lo
hermosa y muy llena e aguas y de ríos y ver los lugares despoblados y que hazían y vieron cómo lleuauan !E..~,Q.::!.illdias eu. i;adcnas, y desto se
quemados y la gente tan flaca y enferma, huyda y escondida toda. Y como alteraron los que con nosotros venían y algunos dellos se boluieron para dar
no sembrauan, con tanta hambre se mantenían con corteza de árboles y auiso por la tierra cómo venían christianos, y muchos más hizieran esto si
rayzes. Desta hambre a nosotros alcarn;áuamos812 parte en todo este cami- nosotros no les dixéramos _g,uen_Q_lo~~zie§~~ll Di tJ.luiessen temor, y con
no, porque mal nos podían813 ellos proueer estando tan desuenturados814 º
esto82 se asseguraron y holgaron mucho. Venían entonces con nosotros in-
que parescía que se querían morir. dios de cien leguas821 de allí y no podíamos acabar con ellos que se boluíes-
Truxéronnos mantas815 de las que auían escondido por los christianos, y sen a sus casas, y por assegurarlos dormimos aquella noche allí, y otro día
diéronnoslas, y aún contáronnos como otras vezes auían entrado los christia- caminamos y dormimos en el camino. Y el siguiente día los que auíamos
nos por la tierra e auían destruydo y quemado los pueblos y lleuado la mitad embiado por mensageros nos guiaron adonde ellos auían822 visto los chris-
de los hombres y todas las mugeres y muchachos, y que los que de sus tianos, y llegados a hora de vísperas vimos claramente que auían dicho la
X..
manos se auían podido escapar andauan huyendo. Como los víamos tan
atemorizados, sin osar parar en ninguna parte, y que ni querían ni podían
sembrar, ni labrar la tierra, antes estauan determinados816 de dexarse morir
y que esto tenían por mejor que esperar ser tratados con tanta crueldad
verdad y c~UílKt;.!l!~ ..SllJJ;_s;r.a.Q._t;
..Q..~, por las estacas en que 1011
cauallos auían estado atados. Desde aquí, que se llama el río de Psw.tán823,
hasta el río824 donde llegó Die~ c!f ~án, puede aüer"ha.sta él desde
donde supimos de christianoS';OCl:iéntaleguas825• Y desde allí al pueblo don·
-
1

•(
como hasta allí; y mostrauan grandíssimo plazer con nosotros, aunque temi- de nos tomaron las aguas, doze leguas. Y desde allí hasta la mar del Sur auía
mos que llegados a los ue tenían la frontera con los christianos uerra con doze leguas826• Por toda esta tierra, donde alcancan sierras vimos grandes
'~~flt\
ellos, nos aman e maltratar y_h~zer: gue pftgássemos lo gue los christianos 7 muestras de~ y alcohc¿!,J1krr9J.,,.<;2ID:s;.~QSmetales. Por donde están las
Cüñira ellos hazian. Mas como Dios nuestro Señor fue seruido de traernos casas de assiento es caliente, tanto que por enero haze gran calor. Desde allí
hasta ellos, comencáronnos a temer y acatar como los passados, y aún algo hazia el mediodía de la tierra, que es despoblada hasta la mar del Norte, es
más, de que no quedamos poco marauillados, por donde claramente se vee muy desastrada y pobre, donde827 passamos grande e increyble hambre. Y
que estas gentes todas para ser atra 'dos a ser christian ediencia e los que por aquella tierra habitan y andan es gente crudelíssima828 y de muy
l~im12erLal l\_1agestad, han de ser 1eua os con uen tratamiento, y que este mala inclinación y costumbres. Los indios que tienen casa829 de assiento y
es camino muy cierto, y otro no. los de atrás ningún s~.~gJ1<J:~sn.~ ni hallan que pueda auer
Estos nos lleuaron a vn pueblo817 que está en vn cuchillo de vna sierra y prouecho della~·"··~ ·
se ha de subir a él por grande aspereza; y aquí hallamos mucha gente que
estaua junta, recogidos por miedo de los christianos. Rescibiéronnos muy 818 topamos: Z, tomamos.
bien y diéronnos quanto tenían y diéronnos más de dos mil cargas de maíz, 819 toda: Z, todas.
820 esto: Z, estos.
821 cien lenguas: O, «ochenta leguas atrás ...», p. 312.
812 alcancáuamos: A, y V.· alcancaua. 822 auían: Z, auia.
813
814
podían: V, podan.
desueniurados: Z, desnaturados.
823 Petután: no es el río Petlatán, sino el Sinaloa. Bancroft, p. 36. ?
824 Se refiere al río Yaqui que Diego de Guzmán cruzó el 4 de octubre de 1583. Bancroft, p. fi(i.
815 mantas: Z, cuentas y mantas. 825 ochenta leguas: Z, cient leguas o más... ·· · ·
816 determinados: Z, determina. 826 doz» leguas: Z, y desde allí al pueblo de los coracones auía cinco leguas ...
817 vnpueblo: la aldea, según Hallenbeck (p. 239), debió ser San José de Delicias, en las sierras al 827 donde: Z, dodde,
noroeste de Sinaloa. En ésta, como en tantas otras ocasiones, la identificación de esas comuni- 828 crudelissima:are, superlativo de cruel; Z, crudelima.
dades ha sido y sigue siendo motivo de controversia. 829 casa: Z, casas.
EL TEXTO 297
• VrAI
estaua ~834, que era el capitán; y después de auerlo hablado
me dixo que estaua muy perdido allí porque auía muchos días g,µe OQ auía .:;- ~
P~2tn<;tr,in~~.2s y que no auía por donde yr, porque entre ellos comen- f''t.-"'1'·
caua a auer necessidad y hambre. Yo le dixe cómo atrás quedauan Doran tes
y Castillo, que estauan diez leguas de allí, con muchas gentes que nos auían
traydo. Y él embió luego tres de cauallo y cinquenta indios de los que ellos
trayan y el negro boluió con ellos para guiarlos, e yo quedé allí y pedí~
me dies~!1.E2LJZ.stiw,~l aiiQ ~ ,t:J mes ~1 clí01 'iue allí auía llegado y la
manera en que venía, y ansí lo hizieron835. Deste río hasta el pueblo de los
CAPÍTULO TREYNTA Y TRES christianos, que se llama Sant Miguel836, que es de la gouernación de la
provincia que dizen la Nueva pa~}!ia837, ay treynta leguas838.
CÓMO VIMOS RASTRO DE CHRISTIANOS - \
'\J

Gt:ú(~
DESPUÉS QUE VIMOS RASTRO claro de christianos y entendimos que
tan cerca estáuamos dellos, dimos muchas ,,.g.~ia~-'!:,.Dios nuestro Señor por
querernos sacar de tan triste y miserabl~9uert9> el plazer que desto
sentimos ~cadalvnülquando pensare el tiempo que en aquella tierra
estuuimos y los peligros y trabajos por que passamos. Aquella noche yo
rogué a vno de mis compañeros que fuesse tras los christianos, que yuan por
donde nosotros dexáuamos la tierra assegurada y auía tres días de cami-
no830.A ellos se les hizo de mal esto, escusándose por el cansancio y trabajo;
y aunque cada uno dellos lo pudieran hazer mejor que yo, por ser más rezios y
más mocos, más vista su voluntad, otro día por la mañana tomé comigo al
negro y onze indios831, y por el rastro que hallaua siguiendo a los christianos
passé por tres lugares donde auían dormido; y este día anduue diez leguas .
• Y otro día de mañana alcancé 9.!_latrochristianos832 de cauallo que resci-
bieron gran alteracióp d~ y~~ ta..nesti-.aPlam~nts:vt;stim>833y en compañía
de indios. Estuuiéronme mirando mucho espacio de tiempo, tan atónitos
que ni me hablauan ni acertauan a preguntarme nada. Yo les dixe que me
!!5:nassen adonde e§.taua su c¡;ipitán; y assí fuymos media legua de allí donde
834 Diego de Alcaraz fue un explorador de poca importancia y señalado por su crueldad y fu!ty de
830 Obsérvese que en estos capítulos finales destaca un ~.ecido,,.y queda dones para el mando. George Parker Winship, The Coronado Expedition: 1540-1542 (Washington:
~¡¡ Hllfi! más aceu.tJ~a¡J¡;¡e.! J;JI;Ota~pismo ¡;le AJxar Núñi;z. G'oVefñment Printing Office, 1896), p. 426. Durante su participación en la empresa de Coro-
831 onre indios: O, «una docena ...», p. 312. nado, Alcaraz fue_f!.11JeJ;JQ¡;¡or12sirulios. _
832 Los encontró cerca de Sinaloa y Ocoroni. Hallenbeck, p. 240. Fray Antonio Tello apuntó lo 835 El dato comprueba, una vez más, la desorientación cronológica de Núñez y su afán porJ ,._.
siguiente: «Cabeza de Vaca, Estebanico y once indios encontraron al capitán Lázaro de Ca- legalizar toda circunstancia significativa.
breros con tres de a caballo en los Ojuelos, a una jornada de Tzinaba, en el río de Petlatán». 836 Sant Miguel: hoy Culiacán, comunidad que fue fundada por Nuño de Guzmán en 1531. Car
Libro segundo de la crónica miscelánea en que se trata de la conquista espiritual y temporal de la santa Sauer, «The Discovery of New Mexico Reconsidered», Neto Mexico Historical R.eview, X 11
provincia de Jalisco en el Nuevo Reino de la Nueva Galicia y Nueva Vizcaya y descubrimiento del Nuevo (1937), p. 239.
México (Guadalajara: Imprenta de la República Literaria, 1891), p. 186. 837 La provincia entonces llamada Nueva Galicia comprendía, aproximadamente, el territorio
833 Tello apuntó: «Los peregrinos venían con el cabello largo hasta la cinta y la barba a los que hoy ocupan los estados de Aguascalientes, Jalisco y una buena porción de Zacatecas, así
pechos, desmelenados, con unos sombreros de palma vestidos de unas esclavinas de pieles de como partes de Durango y San Luis de Potosí. En el siglo XVI (1533), la capital de esa vasta
venado adobado y con pelo, descalzos, llenos de grietas, el rostro y manos tostadas del sol y provincia fue Guadalajara. Ene, XXXVIII, pp. 1443-1444. Ver: Cap. XXXVI.
frío, y los calzones de palma hilada», ibid., p. 187. 838 treynta leguas: O, «treinta y cinco leguas o más ... », p. 313.
¿)~ \.Vf'IL '"°' \..L• e) iA 'V• - r+:

EL TEXTO 299
nes846 y flechas y entre ellas las cinco de las esmeraldas, que no se nos acordó
dellas y ansí las perdimos. I!imos a la,s9Ji¡isfiano.§muchas mantas de vaca e •·--
otras cosas que trayamos; v1monos conlos mdios en mucho trabajo porque
se boluiessen a sus casas y se assegurassen e sembrassen su maíz. Ellos no
querían sino yr con nosotros hasta dexarnos, como acostumbrauan, con
otros indios, porque si se boluiessen sin hazer esto temían que se morirían,
que para yr con nosotros no temían a los christianos ni a sus lancas. ~J.9JL
christianos le§..JJ,muaJies.toy ha!ú~.nSl\il::.,~Y•.ltJ!&.lJ.~~1~~~-~~Jl!JCDQS0Ups ~·
éramos~~~UQS...wis.mus y nos auíamos perdido mucho tiempo auía, y que
CAPÍTULO TREYNTA Y QUATRO éram<;; gente de poca suerte y valor, y que ellos eran los señores de aquella
tierra, a quien auían de obedescer847 y seruir848. Más todo esto los indios
DE CÓMO EMBIÉ POR LOS CHRISTIANOS tenían en muy poco o no nada de lo que les dezían, antes vnos con otros ·
entre sí platicauan diziendo qi¿~)os..... cbristianos meoti¡ui., porque .DQSotrga
veníamos ge do,n.Q..e.. ,§~ el sol y ellos s;!.Quds:849 se p2ne; y que nosotros 1 1..
sañáuamos .los enferr:ios y ellos matauan'P" los que estauan sanos, y ~
nOSOtrüsvéñYa-rños'éfesnügos ·)'"éiés~aI~ ell2~ti~tos en cauallos y con ..x
PASSADOS .2.!~9~9.
DJ:i,S, llegaron Andrés Dorantes y Alonso del l~~ y que nosotros no teníamo~ cobgicia de ninguna cosa, antes todo
Castillo con los que auían ydo por ellos, y _!D!Yanconsigo más de s~- quanto nos dauan tornáÜai;los luego a dar y con nada nos quedáuamos, y
s_ientasperso_n.asque eran de aquel pueblo que los christianos auían he- los otros no tenían otro fin sino robar todo cuanto hallauan y nunca dauan
cho subir al monte y andauan ascondidos por la tierra; y los que hasta nada a nadie; y desta manera relatauan851 todas nuestras cosas y las enea·
allí con nosotros auían venido los auían sacado de los montes y entregado rescían; por el contrario, de los otros.
a los christianos, y ellos auían despedido todas las otras füentes que hasta Y assí les852 respondieron a la lengua de los christianos y lo mismo hizie-
allí auían traydo, Y venidos adonde yo estaua, Alcaraz 39_1!1~~ !R&.<L~
.... ron saber a los otros por vna lengua que entre ellos auía, con quien nos
embiássemos a" lla!,Par,:. la gent~ de los pueblos que estan a vera del no, entendíamos, y aquellos que la vsan llamamos propiamente853 Prímahaí-
que andauan ascondidos por Ios montes de la tierra, y que les mandásse- tu854, que es como dezir vascongados, la qual más de quatrocientas leguas
mos gue trux~ssen. de comer, aunque esto no era menester porque ellos de las que anduuimos hallamos vsada entre ellos sin auer otra por todas
siempre tenían840 cuydado de traernos todo lo que podían. Y embiamos [" ""'~
luego nuestros mensageros a que los llamassen y vinieron seyscientas per-
846 currones: «La bolsa grande de pellejo, de que regularmente usan los pastores para guardar y
sonas, que nos truxeron todo el maíz, que alcancauan; y trayanlo en vnas
llevar la comida ... », Aut.
ollas tapadas841 con barro en que lo auían enterrado y escondido, y nos 847 obedescer: V, obedecer.
truxeron todo lo más que842 tenían; mas nosotros843 nQ..,qJJ.~r 848 Esta fricción inmediata entre Cabeza de Vaca y los españoles que ellos encontraron en Nueva
de todo ¡;llg sino.Ja. wmicla, y dimos todo lo otro a los christianos para G.al.1.·cia
d.e.m .ª...sstt~ª:.5
.. ue·s·.·tra.
··h.· .l.!!
...UÉJfill.Ul. ..!,1~... .c¡;¡.m:i,y"'¡;;ja mg i;lQ.UelJas sr;iQrnpidad" ind.,_
12...lQ~_
que entre sí la repartiessen. nas J~J:!ij,tf.'l:!tSJQJlPA~JJS,;i.ct.itu.d~,y,,M.fl.l~s.Nótese cuán diferentes son sus observaciones
sobre los primeros indios que encontró la expedición de Narváez. Caps. V, VI y sígtes,
Y después desto, passamos muchas=? y grandes ;e,s.ng~¡;u;;ias845 con ellos 849 donde: Z, de donde.
porque ~<2sma.,~tiw ..híJ.~erlos iusiio.~,gu~trayámosi e~clauos, y con este enojo 850 matauan: Z, mantauan.
al partir dexamos muchos a~cos turquescos que trayarnos y muchos curro- 851 relatauan: Z, traya.
852 Es evidente que el complemento directo de respondieron es la lengua, en cuyo caso en vez de lis
debía ser le. Pero como los indios respondían a los españoles, ese nivel de comunicación pare~
839 Alcaraz y sus secuaces habían transformado la empresa colonizadora en simpl(b~~dida}'k. determinar, en este caso, el uso de les. Sobre el problemático uso de le y les en el siglo XVI véase:
Bandelier, p. 186; y Hallenbeck, p. 95. Al parecer el instigador de esos desmanes fueélrñísmo José Caso González, La vida del Lazarillo de Tormes (Madrid: B.A.E., Anejo XVII, 1967), p.
Guzmán. 126.
840 tenían: Z, tetenían. 853 propiamente: Z, om.
841 tapadas: Z, tapiadas. 854 Primahaitu: Smith (p. 189) deduce que ese vocablo está tomado de la lengua ópata o de la que
842 todo lo más que: Z, lo que más. hablaban los indios pimas. Como ya lo he indicado, ambas comunidades vivieron en amplias
843 nosotros: V, nesotros. zonas del norte de México. Son las dificultades inherentes a esas lenguas las que suscitan en la
844 muchas: Z, muchas cosas. mente de Núñez la asociación con el vascuence. Según Hodge, p. 115, la transcripción del
845 pendencias: léase: desacuerdos, conflictos. «Riña, contienda, debate», Aut. término no es correcta.
300 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 301

aquellas tierras855. Finalmente, nunca pudo acabar con los indios creer gue veynte y cinco leguas, poco más o menos, y al fin dellas llegamos a vn
éramos de los. gtros856chtistianos y con mucho trabajo e importunación los pueblo de indios de paz y el alcalde que nos lleuaua nos dexó allí, y él passó
hezimos boluer a sus casas y les mandamos que se assegurassen y assentas- adelante otras tres86 leguas a vn pueblo que se llamaua Culiacán864, adonde
sen sus pueblos y sembrassen y labrassen la tierra, que de estar despoblada estaua865 Melchior Díaz866, alcalde mayor y capitán de aquella prouincia867.
estaua ya muy llena de monte, lo qual sin dubda es la mejor de quantas en
estas Indias ay e más fértil y abundosa de mantenimientos, y siembran tres
vezes en el año. Tienen muchas frutas y muy hermosos ríos y otras muchas
.n; Or'
aguas muy buenas857. Ay muestras grandes y señales de minas de oro e
__,.,, plata; la gente della es muy bien acondicionada; ~Íftlk!J.a lo~ i;;bdstiaoos (los.
que son amigos) de 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QJ.uut¡¡u:l.
Son muy dispuestos, mucho más que los de México, y finalmente es
tierra que ninguna cosa le falta para ser muy buena. Despedidos los indios,
nos dixeron que harían lo que mandáuamos y assentarían sus pueblos si los
christianos los dexauan; e yo assí lo di~9X affin,¡¡r;;i por mu~' -~rto, que si no
lo hizieren será por cul a de los christianos. Después que ouimos embiado
a los indios en paz y regracian o es el trabajo que con nosotros auían passa-
r L
..Ci!::>
do, los christiano& nos euW.i&11z deb~9 ••.9~.J;;uatel!l;~5~J.-i!..VE
Zebrer,os, alcal-
de, y con él otros dos. Los quales nos lleuaron por los montes e despoblados
por apartarnos de la conuersación de los indios y porque no viéssemos ni
entendiéssemos lo que de hecho hizieron, donde paresce quanto se engañan
los pensamientos de los hombres, que nosotros andávamos a les buscar li-
bertad y quando pensáuamos que la teníamos S.],!ss;,edió tan al contrario859,
porque tenían acordado de yr a dar en los indios que embiáuamos assegura-
dos y de paz. Y ansí como lo pensaron lo hizieron; lleuáronnos por aquellos
montes dos días, sin agua2 _perdidos y sin camino, y todos pensamos peres-
cer860de sed y della se nos ahogaron861 siete hombres; y muchos amigos862
que los christianos trayan consigo no pudieron llegar hasta otro día a medio
día adonde aquella noche hallamos nosotros el agua. Y caminamos con ellos

855 vsada entre... aquellas tierras: Z, usada antes no hallamos otra por toda ella. La distancia de
«quatrocientas leguas» parece ser una obvia exageración.
856 Finalmente, nunca ... de los otros: la construcción ofuscada de esta oración infiere que nunca pudie-
r~acerle creer a los-~ndios.si:e l'l"@ez,X IQ;>~OS enrn mmo lgs de la trQ¡;iaque capitam~aba
Alcaraz.
857 La codificación descriptiva de este pasaje evoca el locus amoenus; ver: estudio introductorio II,
a.
858 debaxo de cuate/a: léase: escoltados.•
859 Después que ouimos embiado ... contrario: Ese pasaje reza en Z: «E después que los huuimos embia- 863 tres: O, «ocho ...», p. 313.
do / debaxo de cautela los christianos nos enbiaron con un alcalde que se llamaua Zebreros y 864 Culiacán: O, «Culuacán, que fue poblada en la costa de la mar del Sur, al poniente, por Nuño
con el otros tres cristianos / donde parece quanto se engañan los pensamientos de los hombres de Guzmán ...», p. 313.
/ q nosotros andauamos a les buscar y quando pensauamos la que teníamos succedió tan al 865 estaua: Z, esta.
contrario; y por apartarnos de conuersación de los indios nos lleuaron por los motes despobla- 866 Melchor Diaz: persona que disfrutó de una excelente reputación. Murió en la exploración drl
dos/ a fin q no viessemos lo que ellos hazían ni sus tratamientos» (sic). Aunque Alvar Núñez río Colora~giri¡jría Qpr.gnado. Era pariente cercano deJuanDíaz, clérigo eminente qu<"
no lo dice explícitamente, a él y a sus acompañantes los llevaron prisioneros a Culiacán. destaca en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, de Berna! Díaz del Castillo.
Hallenbeck, p. 97. ..- ·- Edición de Carmelo Sanz de Santa María (Madrid: C.S.I.C., 1982), pp. 57-105.
860 perescer: are, perecer; Z, desparecer. 867 Interesa destacar que, al cotejar la relación dada por Oviedo con los Naufragios, se observará
861 ahogaron: alusiones antitéticas de este tipo son frecuentes en la narrativa del siglo XVI. que el cronista -como funcionario que era de la Corona- es más parco al referirse al conflic-
862 Alude a los indios que servían de cómplices a Zebreros y Alcaraz. to entre españoles que ocurre en esta etapa final de la narración.
EL TEXTO 303

En fin auenturamos a esto dos875 indios de lo.sQJJ,etra,Síauallí captiuos,
que eran de los mismos de la tierra y éstos se auían hallado con los christia-
nos quando primero llegamos a ellos y vieron la gente que nos acompañaua
y supieron dellos la mucha autoridad y dominio que por todas aquellas
tierras auíamos traído y tenido, y las maravillas que auíamos hecho y los
enfermos que auíamos curado y otras muchas cosas. Y con esto, indios
mandamos a otros del pueblo que juntamente fuessen y llamassen los indios
que estauan por las sierras alcados''?", y los del río de Petaan877, donde
CAPÍTULO TREYNTA Y CINCO
auíamos hallado a los christianos, y que les dixessen que viniessen a nosotros
porque les queríamos hablar. Y para que fuessen seguros y los otros viníes-
DE CÓMO EL ALCALDE MAYOR NOS RESCIBIÓ sen les dimos vn calaba<;o878 de los que nosotros trayamos en las manos (que
BIEN LA NOCHE QUE LLEGAMOS era nuestra principal insignia y muestra de gran estado), y con éste ellos
fueron y anduuieron por allí siete días879 y al fin dellos vinieron y truxeron
consigo tres señores de los que estauan aleados por las sierras, que trayan
quinze880 hombres y t¿?S truxeron cuentas y turquesas y pluw¡¡s. Y los men-
t-..\.c.,t)( sageros nos dixeron que no auían hallado a los naturales del río donde auía-
COMO EL ALCALDE MAYOR868 fue auisado de nuestra salida y venida, mos salido, porque los christianos los auían hecho otra vez huyr a los mon-
luego aquella noche partió y vino adonde869 nosotros estáuamos y lloró mu- tes.
cho con870 nosotros, dando loores a Dios nuestro Señor por auer vsado de Y el Melchior Díaz dixo a la lengua que de nuestra parte les hablasse a
tanta misericordia con nosotros, e nos habló y trató muy bien e de parte del aquellos indios y les dixesse como veníamos de arte de ios que está en el
cielo y que auíamos andado por e mun o mue os años881 diziendo a toda la fM' d.·
gouemador Nuño de Guzmán871 e suya nos ofresció todo lo que tenía y podía y
vGv mostró mucho sentimiento de la mala acogida y tratamiento que en Alcaraz gente que auíamos qallado g;i,i~~.DiPs y lo siruiessen porque era &/,,
y los otros auíamos hallado; y tuuimos por cierto que si él se hallara allí se señor de todas quantas cosas auía en el mundo882. Y que él daua galardón y
escusara lo que con nosotros y con los indios se hizo. Y passada aquella noche pagaua a los buenos, e pena perpetua de fuego a los malos, y que quando los
otro día nos partimos872 y el alcalde mayor nos rogó mucho que nos detuuiés- buenos morían los lleuaua al cielo, donde nunca nadie moría, ni tenían
semos allí y que en esto haríamos muy gran seruicio a Dios873 y a Vuestra hambre, ni frío, ni sed, ni otra necessidad ninguna, sino la mayor gloria que
Magestad, porque la tierra estaua despoblada y sin labrarse y toda muy se podría pensar. Y que los que no le querían creer ni obedescer sus manda-
destruyda y los indios andauan escondidos e huydos por los montes sin querer mientos, los echaua debaxo la tierra en compañía de los demonios y en gran
venir a hazer assiento en sus pueblos; y~emhj~s~mos a llamar y les874 fuego, el qual nunca se auía de acabar, sino atormentarlos para siempre, e
mandássemos de parte de Dios y de Vuestra Magestad que viniessen y que allende desto si ellos quisiessen ser christianos y servir a Dios883 de la
poblassen en lo llano y labrassen la tierra. A nosotros nos paresció esto muy manera que les mandássemos, que los christianos les temían por hermanos
difficultoso de poner en effecto, porque no trayamos indio ninguno de los y los tratarían muy bien y nosotros les mandaríamos884 que no les hiziessen
nuestros, ni de los que nos solían acompañar y entender en estas cosas.
875 dos: O, «dos o tres ... »
868 Como el alcalde mayor fue auisado: Z, el cual como supo. 876 alcaldes: «[alzar] es más usado en la acepción de rebelarse», Aut.
869 adonde: Z, donde. 877 Petaan: Z, Petachan. Hoy río Sinaloa. L~ de Petatl¡)u configuraba el extremo norte del
870 con: V, co. Imperio azteca. El vocablo, según Smith, p. 193, parece derivar de petlatl, que en náhuntl
871 Nuño Beltrán de Guzmán fue nombrado gobernador de la región de Pánuco en 1526, y al año SígiiiflCátaP'li o alfombra.
siguiente pasó a ser presidente de la Audiencia. Entre 1529 y 1531 se dedicó a la exploración 878 calabaco: O, «que era un calabazo que solían traer cada uno en las manos ... », p. 314. Se refiere
de lo que hoy es el noroeste de México; región que más tarde se designó Nueva Galicia. a las calabacillas obtenidas en las zonas próximas a los ríos Pecos y Grande.
Guzmán destacó por su crueldad y por los repetidos excesos de violencia que cometió en 879 siete días: O, «cinco o seis...», p. 314.
contra de los indios. A la postre sus arrebatos de violencia lo llevaron a la cárcel con la 880 quinr»: O, «quinze o diez y seis... », p. 314.
consiguiente pérdida de todos sus cargos y privilegios. Se dice que murió en 1544 en la más 881 muchos años: Z, nueue.
miserable pobreza. Hodge, p. 285. 882 La narración adquiere, en estos pasajes, el sesgo de una parodia bíblica que evoca -a distan-
872 partimos: Z, parimos para Auhacan (sic). cia- la «Epístola a los Gálatas», del apóstol Pablo (3:22).
873 Dios: Z, dios nuestro señor. 883 Dios: Z, dios nuestro señor.
874 les: Z, y que les. 884 mandariamos: Z, rnandarimos.
304 LOS NAUFRAGIOS

ningún enojo, ni los sacassen de sus tierras, sino que fuessen grandes amigos
suyos; más que si esto no quisiessen hazer, los christianos les tratarían muy
mal y se los lleuarían por esclauos a otras tierras.
· A esto i;.espopdjexona la len~fül Q!Jeellos serían muy bueno:¡ christia.nos
y seruirían a Dios. Y preguntados en qué adorauan y sacrificauan y a quién
pedían el agua para sus maizales y la salud para ellos, respondieron que a vn
hombre que estaua en el cielo. cU!PS"'
i
Preguntámosles cómo se llamaua y dixeron que_i\~5, e que creyan CAPÍTULO TREYNT A Y SEYS
1 ()" que él auía criado todo el mundo y las cosas dél. Türnámosles a preguntar
1 cómo sabían esto. Y respondieron que sus padres y abuelos se lo auían DE CÓMO HEZIMOS HAZER YGLESIAS EN
dicho, que de muchos tiempos tenían noticia desto y sabían que el agua y
AQUELLA TIERRA
J... i. 1.1 todas las buenas cosas las embiaua aquél. Nosotros les diximos que aguél
l ~ que ellos dezían nosotros lo llamáuamos Dios, y que ansí lo llamassen ellos y
>:.·"-st-"' lo smnessen y aclorassen como di~nct:rua{nos y elTosse hallarían muy bien
dello. Respondieron que todo lo tenían muy bien entendido y que assí lo
harían886. Y mandámosles ~ baxassen887 de las sierras y viniessen seguros
y en paz y poblassen toda a e
derra ñiziesseñ sus casas e que entre ellas COMO LOS INDIOS SE BOLUIERON TODOS, los de aquella prouincia,
hiziessen vna para Dios, y pusiessen a la entrada vna cruz como la que allí que eran amigos de los christianos, como tuuieron noticia de nosotros nos
teníamos; e que quando viniessen allí los christianos los saliessen a rescebir vinieron a ver y nos tr~~J.a.~ x.12lumas. Y nosotros les mandamos
con las cruzes en las manos, sin los arcos y sin armas, y los lleuassen a sus que hiziessen ygléslas~~l21!~~ssencru~s_Jn ellas, porque hasta entonces no
casas y les diessen de comer de lo que tenían, y por esta manera no les las auían hecho. Y hezimos traer los hijos delüs principales señores e baptí-
harían mal, antes serían sus amigos. Y ellos dixeron que ansí lo harían como zarlos. Y luego el capitán hizo pleyto omenaje a Dios889, de no hazer ni
nosotros lo mandáuamos. Y el capitán les dio mantas y los trató muy bien, y consentir hazer eptrada ninguna, n~ por la tierra gente que y
assí se boluieron lleuando los dos que estauan captiuos e auían ydo por nosotros auíamos assegurado, y que esto guardaría y cumpliría hasta que Su
mensajeros. E..§tOoassó en
pi;esencia.QxJ.esi;¡¡j¡¡a¡;¡,o
que allí tenían y otros Magestad y el gouemador Nuño de Guzmán, o el visorey en su nombre,
\ :l###BOT_TEXT###quot; muchos testigos888. proueyessen en lo que más fuesse seruicio de Dios890 y de Su Magestad. Y 1. A,,
j después de !?2-Jili~~qg~ los niíiQs nos partimos para la villa de Sant Miguel,
donde como fuymos llegados* vinieron indios que nos dixeron como mucha /5J<
r...1... .
gente baxaua de las sierras y poblauan en lo llano y hazían yglesias y cruzes
y todo lo que les auíamos mandado; y cada día teníamos nueuas de como e "'""
esto se yua haziendo y cumpliendo más enteramente.
Y passados quinze días que allí auíamos estado llegó ~!caraz con los D¡'~I
christianos que auían ydo en aquella entrada y contaroñ a1 caprtán como
eran baxados de las sierras los indios y auían poblado en 10891 llano y auían
hallado pueblos con mucha gente, que de primero estauan despoblados y
desiertos, y que los indios les salieron a rescebir con cruzes en las manos y les
lleuaron a sGscasás y les Clieronae !o que- tenían.y du"iñiieron conellos allí
aquella noche. Espantados. de tal nouedad y de que los indios les dixeron
885 Aguar: tal vez por distorsiones sufridas en la transcripción fonética, no he podido identificar como estauan ya asseguraaos, rrtandÓ~~ ~i~sen m~l, y ansí se
esa deidad.
886 Parece exagerada la obediencia que Núñez atribuye a indios que habían mantenido las mis- 889 hizo pleyto omenaje a Dios: Desde la Edad Media hasta principios del siglo XVIII pleito también
mas creencias durante siglos. significó «lo mismo que homenage», Aut.
887 baxassen: Z, abaxassen. Esas formas verbales coexistieron en los siglos XV y XVI, sólo que 890 Dios: Z, dios nuestro señor.
abaxassen era principalmente transitivo y reflexivo. Cor. 891 lo: Z, lo lo.
888 testigos: una vez más se verifica el interés de Núñez por 9,,arun cariz legal a los hechos. Ver:
n.? 89.
1 •Abril 1, 1536.
306 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 307
despidieron. Dios nuestro Señor por su infinita misericordia quiera que en plazer rescebídos'P" e nos dieron de vestir y ofrescieron todo lo que tenían, y
los días de Vuestra Magestad y debaxo de vuestro poder y señorío, estas el día de Santiago ouo fiesta y juego de cañas y toros9 1• º
gentes vengan a ser verdaderamente y con entera voluntad subjetas al Ver-
dadero Señor que los crió y redimió. Lo qual tenemos por cierto que assí
será y que Vuestra Magestad ha de ser892 él que lo ha de poner893 en effecto
(que no será tan difficilde hazer)894, porque dos mil leguas que anduuimos
por tierra y por la mar en las vareas y otros diez meses que después de
salidos de captiuos sin parar anduuimos por la tierra, no hallamos sacrificio~
-+ ni ydolatría895• En este tiempo trauessamos de vna mar a otra y por la
noticia que con mucha diligencia alcancamos a entender de vna costa a la
. 1)r otra, por lo más ancho896 puede auer dozientas leguas, y alcancamos a en-
tender que en la costa del sur ay perlas y mucha riqueza y que todo lo mejor
tr« y más rico está cerca della.
En la villa de Sant Miguel estuuimos hasta quinze días del mes de
mayo*; y la causa de detenernos allí tanto fue porque de allí hasta la cil1c1ad
de CoruEPstsla, donde el gouernador Nuño de Guzmán residía, ay Cíen~le-
guas y todas son despobladas y de enemigos, y ouieron de yr con nosotros
gente con que yuan veynte de cauallo que nos acompañaron hasta quarenta
leguas; y de allí adelante vinieron con nosotros seys christianos que trayan
quinientos indios hechos esclauos. Y llegados en Compostela el gouernador
vGu nos rescibió mu.y. bien y de lo que.te.nía. n.osdio de vestir, lo qua! yo por )
ml!.sh<?.:<l
días no ,eud.~traer, n~ill2~~Q.2!Elir ~~<11~elo; y passados
diez o "<iozeaías partimos para México y por todo el camino fuymos bien
tratados de los christianos y muchos nos ~~lí~n.~.~..m?~samin..Q.s897 y
t, .. \ dauan gracias a Dios898 de aue~do de tantos peligros. Llegamos a
:; j·J ' México, domingo, vn día antes de la víspera de Santiago**, donde del Viso-
' .. 1, rey y del Marqués del Valle899, fuymos muy bien tratados y con mucho
\~." \,IV

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• ###BOT_TEXT###quot;or .
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s-

892 ha de ser: Z y V registran a. Dado que a continuación se usa correctamente el tiempo verbal
compuesto, debió ser errata de copista o de impresión.
893 lo ha deponer: Z, a de poner esto.
894 Habitualmente Z abre el paréntesis con un guión y lo cierra con dos puntos.
895 Esa afirm,:i;cióncontradecí'.!-l<?s.,ui;.!a,~~J'.2!:.e&J:ede lsis. euwpeos dal;¡¡¡.npor se~do. 900 Importa destacar aquí que la mayor parte de lo que se narra en este capítulo no se describe en
896 ancfW: Z, anclia".""Segtinefcrorusta mayor Antonio de Herrera (1559-1625), esa distancia, en la relación que conoció Oviedo. Este sector de los Naufragios debe representar, por lo tanto,
extremo subestimada, es la que Alvar Núñez y sus acompañantes declararon ante notario al una am~lificación consjdeµble. Oviedo indica con toda claridad que conoció Z. Ver: Cap.
llegar a la comunidad de San Miguel. Smith, p. 196. víí, p. 15.
897 caminos: Z, cami. 901 En Nueva España, Cabeza de Vaca y sus acompañantes finalmente supieron lo que ocurrió a
898 Dios: Z, dios nuestro señor. las embarcaciones que Narváez destacó en la costa de la Florida al iniciarse la expedición.
899 Marqués del Valle: Hernán Cortés (1485-1547). Don Antonio de Mendoza fue virrey de Nueva Después de una prolongada e inútil búsqueda, esas embarcaciones se dirigieron a Nueva
España de 1535 a 1550. España:;;u¡p Qg¡i.¡. uno de los soldados que Narváez envió a Cuba en busca de provisiones, al ,}¡,
regresar ue rado or los indios. Finalmente fue rescatado por Remando de Soto. Ha- ~
*Mayo 15. llenbeck, p. 101. Los in o 1 e rtiz los dramatizaría entre otros erTnca 6im:i1aso en
**Julio 25, 1536. La Florida (11, I, lap, XI).
EL TEXTO 309
con sus nauíos y boluieron otra vez910 al puerto do auían partido, sin darnos
cuenta dello ni saber más dellos; y nosotros seguimos nuestro viaje. Y a
quatro días de mayo* llegamos al puerto de la Hauapa, que es en la lisla de
Cuba, adonde estuuirriOs esperando los otros dos nauíos, creyendo 11 que
vernían, hasta dos días de Junio** que partimos de allí con mucho temor
~topar c;;;onfrau~es, que auía pocos días que auían tomado am tres naufoi
nuestros.
Y llegados sobre912 la ~la de la Belwnda913 nos tomó vna tormenta que
CAPÍTULO TREYNTA Y SIETE suele tomar a todos los que por allí passan; la qual es conforme a914 la fiente
que dizen que en ella anda, y toda vna noche nos tuuimos por perdidos 1~. Y
DE LO QUE ACONTESCIÓ QUANDO ME QUISE VENIR plugo a Dios que venida la mañana cessó la tormenta y seguimos nuestro
camino. A cabo de veynte y nueue días que partimos de la Hauana, auíamos
andado mil y cien leguas que dizen que ay de allí hasta el pueblo de los
Espe.~ A¡;ores916. Y passando otro día por la ysla que dizen del Cueruo917 dimos
con vn-1}~11ÍO~:t;l~~~s; a ora de medio día nos comencé a seguir con vna
carauela que traya tomada de portugueses, y nos dieron caca y aquella tarde
·""" DESPUÉS QUE DESCANSAMOS EN MÉXICO dos meses yo me quise vimos otras nueue velas y estauan tan lexos que no podimos conoscer si eran
-~10
venir en estos reynos, e yendo a embarcar en el mes de octubre, vino vna portogueses o de aquellos mesmos que nos seguían. Y quando anochescíé
tormenta'P'' que dio con el nauío al traués y se perdió903. Y visto esto, acordé estaua el francés a tiro de lombarda918 de nuestro nauío y desque fue escuro
de dexar passar el inuierno, porque en aquellas partes es muy rezio tiempo hurtamos la derrota919 por desuiarnos dél; y como yua tan junto de nosotros
para nauegar en él; y después de passado el inuierno, por quaresma nos nos vió y tiró la vía de nosotros, y esto hezimos tres o quatro vezes y él no1
partimos de México Andrés Dorantes e yo para la Vera Cruz904 para nos pudiera tomar si quisiera, sino que lo dexaua para la mañana.
embarcar, y allí estuu1mos esperando tiempo hasta domingo905 de Ramos Plugo a Dios que quando amanesció nos hallamos=" el francés y noso-
que nos embarcamos, y estuuimos embarcados más de quinze días por falta tros juntos y cercados de las nueue velas que he dicho, que a la tarde antes
de tiempo906. Y el nauío en que estáuamos hazía mucha agua. Yo me salí dél
y me passé a otro907 de los que estauan para venir, y Dorantes se quedó en
910 otra vez: Z, de traues.
aquél. Y a diez días del mes de abril* partimos del puerto tres nauíos y
911 creyendo: V, creyedo.
nauegamos juntos ciento y cinquenta leguas; y por el camino los dos nauíos 912 llegados sobre: la sustitución de la preposición a por sobre parece ser frecuente en el argot mari-
hazían mucha agua y vna noche nos perdimos de su conserua=" porque los nero de la época. En este contexto, sobre retiene una de las acepciones propias de su raíz latina
pilotos y maestros (según después paresció)909 no osaron passar adelante supra. Aut.
913 Belmuda: Bermudas, grupo de islas a 32° y 20º de latitud norte y a 965 km del cabo Hattera1
(hoy en la costa de Carolina del Norte). La isla principal, Main Island o Bermuda, ocupa el
centro del archipiélago. Ene, VIII, pp. 310-311.
914 a: Z, como.
902 tormenta: Z, tormenmenta. 915 Hay toda una larga tradición de alusiones jrpagjna!iva~ ~ormentas (huracanes) que la
navegación española encontró en torno a estas islas. Ver: la secc'16r;'l'td del estudio introduc-
903 Irónicamente, la entrada ~ sajjda di; Ab.mr N1ífís;.z en América se vio marcada por naufragios.
torio.
Esa suerte de señalización quizá pudo influir en el título que a la postre se dio a la narración.
916 Arares: provincia portuguesa que consta de nueve islas y algunos islotes en el océano Atlántico,
904 Vera Cruz: la villa de Vera Cruz, situada en el golfo de México, fue fundada por Hernán Cortés
están a 1380km de cabo Roca en Portugal; y entre los 36° y 39º, 44' de latitud N. y 27°, 35' y 33°,
el 21 de abril de 1519, y se la designó como «La Villa Rica de la Vera Cruz». Fue el puerto
27' de longitud O. Ene., VI, pp. 1379-1380.
más importante en el virreinato de la Nueva España. Se ha repetido, en algunas ocasiones,
917 Cueruo: o Corvo, una de las islas Acores; está situada al noreste del archipiélago. /bid.
que Castillo también viajó a España con Alvar Núñez y Dorantes, pero no hay prueba de ello.
905 domingo: Z, domido. 918 a tiro de lombarda: dadas las variaciones de su calibre y las diversas clases de proyectiles (gene-
ralmente rocas) que utilizó este tipo de cañón, es casi imposible calcular con alguna exactitud
906 falta de tiempo: léase: falta de buen tiempo para navegar.
907 otro: Z y V, otros. la distancia a que se alude aquí. Ene, VIII, pp. 1542-1543.
919 derrota: Z, derota.
908 nos perdimos de su conserua: léase: se malograron las provisiones.
909 paresció: Z y V no cierran el paréntesis. 920 hallamos: V, hollamos.

•Abril 10, 1537. "'Mayo 4, 1537.
**Junio2, 1537.
310 LOS NAUFRAGIOS EL TEXTO 311
auíamos visto, las quales conoscíamos921 ser de la armada de Portogal, y di francés, porque les paresció que andaua932 mucho y por no dexar el armada
gracias a nuestro Señor por auerme escapado dé los trabajos de la tierra y que yua en guarda de tres naos que venían cargadas de especería. Y assí
peligros de la mar. Y el francés, como conosció ser el armada de Portogal, llegamos a la ysla Tercera933, donde estuuimos reposando quinze días, to·
soltó la carauela que traya tomada, que venía cargada de neros, la qual mando refresco934 y esperando otra nao que venía cargada de la India, que
traya consigo para que creyéssemos que eran portogueses922 ea esperásse- era de la conserua de las tres naos que traya el armada. Y passados los
mos, y quando la soltó dixo al maestre y piloto della que nosotros éramos quinze días nos partimos de allí con el armada y llegamos al puerto de
franceses y de su conserua. Y como dixo esto metió sesenta remos en su psbona a nueue de Agosto*, bíspera de señor Sant Laurencio935, año de mil
nauío y ansí a remo y a vela se comencé a yr y andaua tanto que no se puede
¡sJ..l
y qmmentos y l'reynfa y siete años. Y porque es assí la verdad como arriba /.)
creer. Y la carauela923 que soltó se fue al galeón y dixo al capitán que el en esta relación digo, lo firmé de mi nombre. Cabecade Vaca. Estaua firmado ry-,,,
nuestro nauío y el otro eran de franceses, y como nuestro nauío arribó al de su nombre y con el escuao de sus armas la relación donde éste936 se
galeón y como toda la armada vía924 que yuamos sobre ellos, teniendo por sacó937.
cierto que éramos franceses925 se pusieron a punto de guerra y vinieron cAMt,-t'1'·-l"_.-,5C_,_
sobre nosotros y llegados cerca les saluamos. Conoscido que éramos amigos
se hallaron burlados por auérseles escapado "aquel corsano con auer dicho
que éramos franceses y de su compañía, y assí fueron cuatro carauelas tras
)· r él. Y llegado a nosotros el galeón, después de auerles saludado nos preguntó
1
.:»i el c.,.'l_oitán
Diego ,de••Si!m:i:caque de donde veníamos y que mercadería traya-
mos, y les respondimos que veníamos de la Nueua España y que trayamos
elata X.ºr<l; Y preguntónos qué tanto sería. El maestro le dixo que traería
trezientos mil castellanos926• Respondió el capitán: «boafee que venís muito
ricos,pero trazedes mu ru n nauio mu to ru artilleria; ¡ofi deputa! can a renega-
do927frances e que on ocadoperdido , bota Deus. Ora suspos929vos auedesescapa-
do, seguime e non vos apartedes de mi; que con aiuda de Deus en vos pome930 en
Castela.931»Y dende a poco boluieron las carauelas que auían seguido tras el

921 conosciamos: Z, conoscimos.
922 portogueses: en este capítulo también aparece portugueses. El uso inestable de u por o (sospiro,
suspiro, etc.) y viceversa era frecuente en el siglo XVI. Lapesa, pp. 368-369. Esas variantes
también ocurren en los Caps. XIII y XXXI, entre otros.
923 carauela: Z, carauella.
924 vía: Z, vido. Esta y otras formas verbales indican una mayor persistencia de formas arcaicas
en Z.
925 franceses: Z, Fraceses, alteradas del portugués y el castellano son frecuentes en el siglo XVI dado el proceso de
926 castellanos: «Moneda antigua de oro que corrió en España y que ya no tiene uso. En el reynado interacción cultural y administrativa que entonces se llevaba a cabo entre ambas naciones,
de los Reyes Católicos valía 490 maravedíes de plata, que hacían 14 reales ... en los reinados 932 andaua: Z, andauaua.
siguientes varió su valor», Die (1780). 933 Tercera: isla del archipiélago de las Acores. Así nombrada por haber sido la tercera que te
927 can a renegado: Z, cuan arrenegado. descubrió entre 1444 y 1450. Ene, LX, pp. 1151-1152.
928 perdido: Z, perde. 934 tomando refresco: reponiéndose de la travesía. «Alimento moderado, o reparo que se toma para
929 pos: Z, poys. fortalecerse y continuar en el trabajo». Aut.
930 pome: Z, pondré. 935 Sant Laurencio: [Lorenzo] Z, Llorente. Se celebra el 10 de agosto. Esta variante, entre otras, noa
931 Este incidente, de ampliQ ~z imaginativo, evoca episodios de ayentµw. secyestms y resca- demuestra hasta qué punto Z fue producto de una impresión descuidada y sin supervisión
~e instituyeron la narrativa breve italiana (Bandello, Cintio, etc.) y la novelística bizanti- eficaz. Conserua, en este contexto, significa navegar juntos.
na; narraciones que tan populares fueron en el Renacimiento. Esa tradición la documentan 936 éste: Z, esto.
Los trabajos de Persiles y Segismunda ( 1617) de Cervantes y Selvas de aventuras ( 1565) de J eróni- 937 Nótese que esta última oración indica la intervención de otro narrador en tercera persona, o
mo de Contreras. Obsérvese, por otra parte, que el portu~é.§ ~1e Núfí'<z gjce citar está en todo caso la de un escribano o amanuense. Dado el contenido y carácter de este capítulo
n~do, no sintácticamente pero sí en su ortografia. Una versión más apro- cabe deducir que Núñez quiso concluir aquí, pero luego decidió añadir el Cap. XXXVIII, tan
ximada al portugués sería: «boa fé que vindes muitos ri.cosmas trazedes muy ruim navío y muyto tuyn excepcional en su contenido. Casi todo lo narrado en este capítulo no lo reproduce Oviedo,
artilharía; ¡o filho de puta! cO.oa renegado frances e que bom bocado perdeu; bota Deus ora vos haveis
escapado seguime e niio vos apartades de mim; que com ajuda de Deus eu vos proei em Castela» Las formas *Agosto 9, 1537.
I

~ •l()'~
~..o- EL TEXTO 313
9

en Castilla vna mora de Hornachos943 se lo auía dicho, lo qual antes que
partiéssemoScteCastilla nos lo!llAauía a nosotros dicho y nos auía suscedido
todo el viaje de la misma manera que ella nos auía dicho. Y después de auer
dexado el gouernador por su teniente y capitán de todos los nauíos y gente
que allí dexaua, a Caruallo, natural de Cuenca, de Huete945, nosotros nos
partimos dellos dexándoles el gouernador mandado que luego en todas ma-
neras se recogiessen todos a los nauíos y siguiessen su viaje derecho la vía del
CAPÍTULO TREYNTA Y OCHO Pánuco, e yendo siempre costeando la costa y buscando lo mejor que ellos
pudiessen el puerto, para que en liaTián3oloparassen en él y nos esperas·
DE LO QUE SUSCEDIÓ A LOS DEMÁS QUE sen94{). En aquel tiempo que ellos se recogían en los nauíos dizen que aque-
llas personas que allí estauan vieron y oyeron todos muy claramente c6mo
ENTRARON EN LAS INDIAS aquella muger dixo a las otras, que pues sus maridos entrauan por la tierra
adentro y ponían sus personas en tan gran peligro, no hiziessen en ninguna
manera cuenta dellos y que luego mirassen con quién se auían de casar,
porque ella assí lo auía de hazer; y assí lo hizo que ella y las demás se
~~2,1l..L'!:mª;tSé!E.?..~.son""!2~•.S~~•.9.1;!.~~~!l.12~.rii.iúos. Y aespues cte
PUES938 HE HECJjQ EJ;;~AQIÓij de todo lo susodicho en el viaje y en- partidos dealri 1os namoshlzieron vela y siguieron su viaje y no hallaron el
trada y salida"'de ia tierra hasta boluer a estos reynos, quiero assimesmo puerto adelante y boluieron atrás.
h~~s;¡.memorja.}'relaW'i de lo que hizieron los nauíos y la gente que en ellos Y cinco leguas más abaxo947 de donde auíamos desembarcado hallaron
quedó, de lo qual no he hecho memoria en lo dicho atrás porque nunca el puerto que entraua siete o ocho leguas la tierra adentro y era el mismo que
tuuimos noticia dellos hasta después de salidos, que hallamos mucha gente nosotros auíamos descubierto, adonde hallamos las caxas de Castilla que
dellos en la Nueua España, y otros acá en Castilla, de quien supimos el atrás se ha dicho, a do estauan los cuerpos de los hombres muertos, loa
·i.. sucesso e todo el fin dello de que manera passó939• Después que dexamos los quales eran christianos. Y en .~ste puerto y esta costa anduuieron lo tres
-' treo"naij,###BOT_TEXT###lt;;;¡s,
porque el otro era ya perdido en la costa braua, los quales ~~L~.S?~2._de la Rauana el ver antín ' e ~·
~edauan a mucho peligro y quedauan en ellos hasta cien personas con ~' y como no nos hallaron uéronse a a Nueua España. Este puerto
r pocos mantenimientos. Entre los quales quedauan diez mugeres casadas, y que dezimos948 es el mejor del mundo y entra949 la tierra adentro siete o ocho
v9,aJ;lclg~ía ~i~ba al..gouerwidor muchas cosas que le acaescieron en el leguas y tiene seys bracas a la entrada, y cerca de tierra tiene cinco, y es
'vl.-k vfaje antes qu7le suscediessen="; y esta le dixo quando entraua por la tierra lama el suelo dél e no ay mar dentro, ni tormenta950 braua, que como los
¡;O'°'~S que no entrasse, porque ella creya que él, ni ninguno de los que con él yuan, nauíos que cabrán en él son muchos, tiene muy gran cantidad de pescado=".
no saldrían de la tierra, y que si alguno saliesse que haría Dios por él muy
grandes milagros; pero941 creya que fuessen pocos los que escapassen, o no 943 Hornachos: pueblo de la provincia de Badajoz, situado al este de Tierra de Barros y en lu
ningunos (sic),y elgouernador entonces le respondió que ély todos losque con faldas de las colinas que llevan ese mismo nombre. En el siglo XVI fue una comunidad algo
élentrauan yuan a pelear y conquistar muchas y muy estrañas gentes y tierras. celebrada por su carácter pintoresco y acaso por contar con una notable población de mori1co1
y judíos conversos. Ene, XXVIII, p. 591. La noticia me fue facilitada por Juan Pérea de
Y que tenía por muy cierto que conquistándolos auían de morir muchos, pero Tudela y por el conde de Canilleros.
:> aquellos ue uedassen serían de buena ventura uedarían m ricos, por la 994 nos lo: V, Inoso.
no 1ciaque e tenía de la riqueza que en aquella tierra auía 42. 945 Huete: la referencia es a Huete, de Cuenca, pueblo situado al oeste de la ciudad de Cuenca y al
Y díxoles más, que le rogaua que ella le dixesse las cosas que auía dicho, sureste del río Huete. Ene, XXVIII, p. 591.
946 Esas embarcaciones con toda seguridad pasaron muy cerca de la ruta que a lo largo de la
passadas y presentes, ¿quién se las a~~ Ella le respondió y dixo que
costa seguían las precarias balsas en que navegaron Narváez y los demás supervivientes.
Hallenbeck, p. 101. Al parecer navegaban a uno o dos km de la costa, siempre visible por sus
938 PW!s: Z, E pues. arenas de blancura excepcional, sobre todo en la trayectoria que va~2~l!!:~~!~~.fJ2¡1·
939 de que manera passó: ver: n.º 901. da, a Mobile Alabama.
940 Esta parece ser una ~ta anticipación de lo que más adelante dice Alvar Núñez sobre la 'ltáse'~@b~'."·~~
94 7 a1iaxo:7
sl.$..Ho.n¡a~¡;¡s.
M.Q~?,,.... 948 dezimos: Z, om.
941 pero: Z, pero que. 949 entra: Z, entra en.
942 Queda implícito aquí que Cabeza de Vaca y sus acompañantes debían ser generosamente 950 tormenta: V, ormenta.
retribuidos; argumento común en relaciones escritas por descubridores y conquistadores. 951 pescado: Z, pescados. Léase: es buena allí la pesca .
...------
314 LOS NAUFRAGIOS

Está cien leguas de la Hauana, que es vn pueblo de christianos en Cuba, y
está a norte sur con este pueblo, y aquí reynan las brisas siempre y van y
vienen de vna parte a otra en quatro días, porque los nauíos van y vienen952
a quartel953•
Y pues he dado relación de los nauíos, será bien que diga quién954 son y
de qué lugar destos reynos, los que nuestro Señor fue seruido de escapar
p. destos trabaxos. El primero es Alonso del CastWg Maldonado, natural de
,., Salamanca955, hijo del dotor éastillo y de doña Aldonca Maldonado. El
segundo es Andrés Dorantes, hijo de Pablo Dorantes, natural de Béjar956 y
TABLA DE LOS CAPITULOS CONTENIDOS EN LA
vezino de Gibraleón!ol57.El tercero es .t\!uar Núñez Cabc;ca de vaca, hijo de PRESENTE RELACION Y NAUFRAGIOS DEL
Francisco de Vera958 y nieto de Pedro di"Vera959 el que ganó a Canaria, y su GOUERNADOR ALUAR NUNEZ CABEQA DE VACA11113
madre se llamaua doña Teresa Cabeca de Vaca, natural de Xerez de la
Frontera. El quarto se llama Esteuanico'é"; es negro alárabe, natural de
Azamor961. "" ·-··· ••-

DEO GRACIAS962 El Rey (Licencia) 177
---~,~~
PROEMIO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • 179

CAP. l. Quándo partió el armada en que yua el dicho Cabeca de
Vaca, y quien yua en ella . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181
CAP. II. Cómo el Gouernador vino al puerto de Xagua y truxo
consigo vn piloto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
CAP. III. Cómo llegaron a la Florida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188
CAP. IV. Cómo entraron por la tierra de la Florida adentro .... , . 190
CAP. V.964 Cómo y a qué recaudo dexó los nauíos el Gouemador , . 194
CAP. VI. De cómo llegaron Apalache965 . . . . • • • . • • • • • • • • • • • • 199
952 vienen: V, vnaein.
CAP. VII. De la manera y sitio de aquella tierra 200
953 a quartel: expresión marinera; «aquartelar, presentar más al viento la superficie de una vela de
cuchillo, llevando hacia barlovento su puño y cazándola, si es preciso, a esta banda, para que CAP. VIII. Cómo partieron de Aute . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 206
la proa caiga hacia atrás», Dic. CAP. IX. Cómo partieron de baya de Cauallos . . . . . . . . . . . . . . . . 21O
954 quién: Z, a quienes. CAP.X. De la refriega que ouieron con los indios 214
955 Salamanca: se refiere a la ciudad y no a la provincia. CAP. XI. De lo que acaesció a Lope de Ouiedo con vnos indios .. 218
956 Béjar: pueblo en la porción norte y montañosa de la provincia de Salamanca; comunidad CAP. XII. Cómo los indios les truxeron de comer . . . . . . . . . . . . . . 220
famosa, entre otras razones, por sus baños termales. Ene, VII, p. 1477. CAP. XIII. Cómo supieron de otros christianos . . . . . . . . . . . . . . . . 223
957 Gibraleón: pueblo de la provincia de Huelva y cercano a la desembocadura del río Odiel. Ene, CAP. XIV. Cómo se partieron quatro christianos . . . . . . . . . . . . . . . . 225
XVI, p. 1560. CAP.XV. De lo que les acaesció en la villa966 de Malhado . . . . . . 229
958 Francisco de Vera (1440-1500). Como su padre, éste participó en la conquista de Canarias.
CAP. XVI. Cómo se partieron de la ysla de Malhado . . . . . . . . . . . . 232
Bishop. pp. 7-8. Ene, LXVII, p. 1345. Ver: n,? 13.
959 Pedro de Vera (?-1512). Una noticia extensa sobre el padre y el abuelo de Alvar Núñez la CAP. XVII. Cómo los indios truxeron a Andrés Dorantes y a Castillo
expone A. Belloguín García en Vida y hazañas .. ., pp. 8-11. y a Esteuanico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 236
960 Sobre la identidad y leyendas que suscitó este fascinante personaje véase: J ohn U pton Terrel,

*
Estevan~ T~ Black (Los Ángeles: Westernlore Press, 1968). 963 Z y R: carecen de una tabla de capítulos. Obsérvese que en V el contenido de las tablas puede
961 Azamor: Ace~r, Azamur o Acemur: pueblo del reino de Marruecos situado en la desemboca- diferir notablemente del encabezamiento de los capítulos. Véanse, por ejemplo, Caps. 1 y V.
dura del río Umn-Er-Rebia ..Ene, II, p. 64. -··-·- --- Obsérvese que en V, a partir del Cap. V la designación ordinal de los capítulos se hace
962 Deo gracias: En Z se lee: Fin, seguido del colofón siguiente: «Fue impreso el presente tratado en numeral. En V, la Tabla no utiliza números romanos para indicar los capítulos, sino que se
la magnífica/ noble /y antiquíssima ciudad de Zamora, por los honrrados varones Agustín de presentan ordinalmente.
Paz y Juan Picardo compañeros impressores de libros vezinos de la dicha ciudad. A costa y 964 Cap: V, capítul.
espensas del virtuoso varon Juan Pedro Musetti mercader de libros vezino de Medina del 965 llegaron Apalache: este es un caso por lo demás frecuente en el siglo XVI, de la a embebida.
Campo. Acabose en seis diaz del mes de octubre. Año del nascimiento de nuestro señor Keniston, 2, 156.
salvador Jesu Cristo de mil y quinientos y cuarenta y dos Años» (sic). 966 villa: V, vila.
~

316 LOS NAUFRAGIOS

CAP. XVIII. De la relación que dio Figueroa, de Esquiuel . . . . . . . . . . 241
CAP. XIX. De cómo apartaron los indios a los christianos unos de
otros 246
CAP. XX.967 Cómo los christianos se huyeron de los indios . . . . . . . . 249
CAP. XXI. De cómo curauan los dolientes 251
CAP. XXII. Cómo les trayan muchos enfermos . . . . . . . . . . . . . . . . . . 254
CAP. XXIII. Cómo se comieron los perros, y se partieron por falta de
comida 261
CAP. XXIV. De la costumbre de los indios de aquella tierra968. . • . . . 263
CAP.XXV. Cómo los indios son prestos a vn arma . . . . . . . . . . . . . . 266 V
CAP. XXVI. De las nasciones y lenguas de aquellas tierras . . . . . . . . 268
CAP. XXVII. De cómo se mudaron los christianos y fueron bien resce- ÍNDICE ONOMÁSTICO Y ANALÍTICO
bidos 271
CAP. XXVIII. De las costumbres de la tierra 274
CAP. XXIX. De la costumbre de robarse los vnos indios a los otros . . 278
CAP.XXX. De cómo se mudó la costumbre del rescebir los chris-
tianos 283
CAP. XXXI. De cómo siguieron el camino del maíz por tener co-
mida · 289
CAP.XXXII. De cómo dieron a los christianos muchos coracones de
venados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 292
CAP. XXXIII.969 Cómo hallaron't?? rastro de christianos . . . . . . . . . . . . 296
CAP.XXXIV. De cómo Alvar Núñez embió por los christianos que an-
dauan con los indios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 298
CAP.XXXV. De cómo Melchor Díaz, alcalde mayor de Culiacán, los
recibió bien . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 302
CAP. XXXVI. Cómo hizieron hazer yglesias en aquella tierra . . . . . . . . 305
CAP. XXXVII. De lo que les acontesció quando se quisieron venir a Cas-
tilla 308
CAP. XXXVIII. En que da cuenta de lo que más acontesció a los que
fueron a las Indias, y cómo perescieron todos 312

Fin de tabla <lestepresente libro

I~!.~i.'!"!.
v?l!tat971

Paupertas deprimit ipsum972
•.•.•.•
~->'i>., ~"""'b""'""~"'-"""'.,,,..,,.~
••••,,,.,,,,..~

967 Cap: V, copitul.
968 V indica como paginación folio XXVI, pero en el texto aparece XXXVII. El título de este
capítulo aparece en XXXVI, pero el capítulo como tal comienza en el folio XXXVII.
969 XXXIII: V, treynla.
970 hallaron: V, hallaro.
971 lngenium volitat: el ingenio cimbra.
972 Paupertasdeprimit ipsum: Ja pobreza oprime.

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