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PROGRAMA ACADÉMICO DE FORMACIÓN GENERAL

FILOSOFÍA
GUÍA TEÓRICA PARA LA SECCIÓN 01
LA FILOSOFÍA, ORIGEN Y SUS CARACTERÍSTICAS

HISTORIA DEL PENSAMIENTO FILOSÓFICO Y CIENTÍFICO*


Giovanni Reale y Darío Antiseri

I. LA GÉNESIS DE LA FILOSOFÍA EN LOS GRIEGOS

1.1. LA FILOSOFÍA COMO CREACIÓN DEL GENIO HELÉNICO


La casi totalidad de los estudiosos consideran que la filosofía, como término o como concepto, es una
creación propia del genio de los griegos. En efecto, para todos los demás componentes de la civilización
griega se halla un elemento correlativo en los pueblos de Oriente que' alcanzaron un elevado nivel de
civilización antes que los griegos (creencias y cultos religiosos, manifestaciones artísticas de naturaleza
diversa, conocimientos y habilidades técnicas de distintas clases, instituciones políticas, organizaciones
militares, etc.). En cambio, en lo que concierne a la filosofía, nos hallamos ante un fenómeno tan nuevo
que no sólo no posee ningún factor correlativo en dichos pueblos, sino que ni siquiera existe algo estricta
y específicamente análogo. Debido a ello, la superioridad de los griegos con respecto a los demás pueblos
en este aspecto específico no es de carácter puramente cuantitativo sino cualitativo, en la medida en que
lo que aquéllos crearon, al instituir la filosofía, constituye en cierto sentido una novedad absoluta.

Quien no tenga presente este hecho no podrá comprender por qué la civilización occidental, bajo el
impulso de los griegos, asumió una dirección completamente distinta de la oriental. En particular, no se
podría comprender por qué razón los orientales, cuando quisieron aprovechar la ciencia occidental y sus
resultados, tuvieron que apelar a determinadas categorías de la lógica occidental. De hecho, no en todas
las culturas se hace posible la ciencia. Hay ideas que convierten en estructuralmente imposible el
nacimiento y el desarrollo de determinadas concepciones, y existen incluso ideas que impiden la ciencia
en conjunto, por lo menos la ciencia tal como ahora la conocemos.

Ahora bien, la filosofía –gracias a sus categorías racionales– ha permitido el nacimiento de la ciencia,
y en cierto sentido, la ha engendrado. Admitir esto significa reconocer a los griegos el mérito de haber
aportado una contribución realmente excepcional a la historia de la civilización

1.2. LA IMPOSIBILIDAD DE UNA PROCEDENCIA ORIENTAL DE LA FILOSOFÍA


Como es natural, y sobre todo entre los orientalistas, ha habido intentos de atribuir a la filosofía un origen
oriental, basándose en la observación de analogías genéricas, que se constatan entre las concepciones de
los primeros filósofos griegos y ciertas ideas propias de la sabiduría oriental. No obstante, nadie ha
triunfado en su intento, y la crítica más rigurosa, a partir ya de finales del siglo pasado, ha reunido una
serie de pruebas auténticamente irrefutables en contra de la tesis de la procedencia oriental de la filosofía
griega.

a) En la época clásica, ninguno de los filósofos o de los historiadores griegos hace la más mínima
mención de un presunto origen oriental de la filosofía. (Los primeros en sostener la tesis de la procedencia
oriental de la filosofía fueron algunos orientales, por razones de orgullo nacionalista, para atribuir a la
propia cultura este particular título de gloria. Así por ejemplo en la época de los Ptolomeo los sacerdotes
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egipcios al entrar en conocimiento de la filosofía griega pretendieron defender que ésta provenía de la
sabiduría egipcia. Y en Alejandría, a finales de la era pagana y a comienzos de la cristiana, los judíos que
habían asimilado la cultura helénica pretendieron afirmar que la filosofía griega procedía de las doctrinas
de Moisés. Si bien los filósofos griegos, ya en la época cristiana, sostuvieron la tesis según la cual la
filosofía provenía de los sacerdotes de Oriente animados por inspiración divina, esto no prueba nada,
porque en aquel momento tales filósofos habían perdido la confianza en la filosofía entendida
clásicamente y aspiraban a una especie de auto legitimación en oposición a los cristianos, que presentaban
la inspiración divina de sus textos.)

b) Se ha demostrado históricamente que los pueblos orientales con los que entraron en contacto los
griegos poseían una forma de sabiduría constituida por convicciones religiosas, mitos teológicos
cosmogónicos, pero no una ciencia filosófica basada sólo en la razón (en el logos, como dicen los griegos).
Poseían pues un tipo de sabiduría análoga a la que los propios griegos poseían antes de crear la filosofía.

c) En cualquier caso, no ha llegado a nuestro conocimiento ninguna utilización por parte de los griegos
de escritos orientales o de traducciones de éstos. Es impensable que antes de Alejandro hayan podido
llegar a Grecia doctrinas provenientes de los indios o de otros pueblos de Asia, o que en la época en la
que surgió en Grecia la filosofía haya habido griegos capaces de entender el razonamiento de un sacerdote
egipcio o de traducir libros egipcios.

d) En la hipótesis (que habría que demostrar) de que alguna idea de los filósofos griegos tenga
antecedentes específicos en la sabiduría oriental y que haya podido derivarse de ésta, no cambiaría la
esencia del problema que estamos discutiendo. A partir del momento en que nació en Grecia, la filosofía
representó una nueva forma de expresión espiritual, la cual –en el preciso instante en que acogía
contenidos provenientes de otras formas de vida espiritual– los transformaba estructuralmente,
otorgándoles una forma rigurosamente lógica.

2.1. Los poemas homéricos y los poetas gnómicos


Los expertos están de acuerdo en considerar que, para entender la filosofía de un pueblo y de una
civilización, es imprescindible referirse 1) al arte, 2) a la religión y 3) a las condiciones sociopolíticas de
dicho pueblo. 1) De hecho el arte más elevado tiende a alcanzar de manera mítica y fantástica, es decir,
mediante la intuición y la imaginación, objetivos que también son propios de la filosofía. 2) De forma
análoga la religión aspira a alcanzar, a través de representaciones no conceptuales y de la fe, determinados
objetivos que la filosofía busca alcanzar mediante los conceptos y la razón (Hegel considerará que el arte,
la religión y la filosofía son, las tres categorías del Espíritu absoluto). 3) No menos importantes (y hoy se
insiste mucho en este punto) son las condiciones socioeconómicas y políticas que a menudo condicionan
el surgimiento de determinadas ideas, y que en el mundo griego en particular, al crear las primeras formas
de libertad institucionalizada y de la democracia, han permitido el nacimiento de la filosofía, que se
alimenta de modo esencial de la libertad.

2.2. La religión pública y los misterios órficos


El segundo elemento al que hay que referirse para entender la génesis de la filosofía griega, como hemos
dicho antes, es la religión. Sin embargo, cuando se habla de religión griega es preciso distinguir entre la
religión pública, cuyo modelo es la representación de los dioses y del culto que nos brinda Homero, y la
religión de los misterios. Entre ambas formas de religiosidad existen numerosos elementos comunes
(como, por ejemplo, una concepción politeísta de base), pero también hay diferencias importantes que en
algunos puntos relevantes (por ejemplo, la concepción del hombre, el sentido de su vida y de su destino
último) constituyen antítesis en sentido estricto. Ambas formas de religión son muy importantes para
explicar el nacimiento de la filosofía, pero, al menos desde ciertos puntos de vista, la segunda forma posee
una especial importancia.

2.3. Las condiciones socio-político-económicas que favorecieron el surgimiento de la filosofía

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Ya desde el pasado siglo, y sobre todo en el siglo actual, los historiadores también han puesto de relieve
con justicia el hecho de la libertad política de la que se beneficiaron los griegos, en comparación con los
pueblos orientales. El hombre oriental se veía obligado a una obediencia ciega al poder religioso y político.
Ya hemos mencionado la gran libertad que poseían los griegos en lo que respecta a la religión. Por lo que
se refiere a la situación política, la cuestión es más compleja; sin embargo, cabe afirmar que también en
este ámbito los griegos gozaban de una situación privilegiada, ya que por primera vez en la historia
lograron crear instituciones políticas libres.

Durante los siglos VII y VI a.C. Grecia sufrió una transformación considerable, desde el punto de vista
socioeconómico. Antes era un país primordialmente agrícola, pero a partir de entonces comenzó a
desarrollarse cada vez más la industria artesana y el comercio. Se hizo necesario por lo tanto fundar
centros de representación comercial, que surgieron primero en las colonias jónicas, sobre todo en Mileto,
y más tarde en otras partes. Las ciudades se convirtieron en centros comerciales florecientes, lo cual
provocó un notable aumento de la población. La nueva clase de comerciantes y de artesanos logró
paulatinamente una considerable fuerza económica y se opuso a la concentración del poder político que
se hallaba en manos de la nobleza terrateniente. En las luchas que emprendieron los griegos para
transformar las viejas formas aristocráticas de gobierno en las nuevas formas republicanas, señala E.
Zeller, «había que reavivar y aplicar todas las fuerzas; la vida pública abría el camino a la ciencia y el
sentimiento de la joven libertad debía otorgar al carácter del pueblo griego un impulso del que la actividad
científica no podía verse exenta. Sí, junto con la transformación de las condiciones políticas y en una
activa emulación, se establecieron las bases de florecimiento artístico y científico de Grecia, no puede
negarse la vinculación existente entre ambos fenómenos; cabalmente, en los griegos –por completo y de
la manera más característica– la cultura es aquello que siempre será en la vida saludable de un pueblo, es
decir, será al mismo tiempo fruto y condición de la libertad».

Empero hay que señalar un hecho muy importante, que confirma a la perfección lo que acabamos de
decir: la filosofía nació en las colonias antes que en la metrópoli y, más exactamente, primero en las
colonias de Oriente, en el Asia Menor (en Mileto), e inmediatamente después en las colonias de Occidente,
en Italia meridional. A continuación, se trasladó a la metrópoli. Esto sucedió así porque las colonias,
gracias a su laboriosidad y a su actividad comercial, alcanzaron primero un bienestar y, debido a la lejanía
de la metrópoli, pudieron establecer instituciones libres antes que ésta. Las más favorables condiciones
socio-político-económicas de las colonias, junto con los factores señalados en los parágrafos precedentes,
fueron los que permitieron que la filosofía surgiese y floreciese en ellas. Luego, una vez que hubo pasado
a la metrópoli, alcanzó sus cimas más altas en Atenas, esto es, en la ciudad en que floreció la mayor
libertad de que hayan disfrutado los griegos. Por lo tanto la capital de la filosofía griega fue la capital de
la libertad griega.
Queda por mencionar un último elemento. Al constituirse y consolidarse la polis, es decir, la ciudad-
estado, el griego no consideró que este fenómeno comportase una antítesis o una traba a su propia libertad;
por lo contrario se vio llevado a tomarse esencialmente a sí mismo como ciudadano. Para los griegos el
hombre llegó a coincidir con el ciudadano mismo. Así, el Estado se convirtió en el horizonte ético del
hombre griego y siguió siéndolo hasta la época helenística. Los ciudadanos sintieron los fines del Estado
como sus propios fines, el bien del Estado como su propio bien, la grandeza del Estado como la propia
grandeza y la libertad del Estado como la propia libertad.
Si no se tiene presente esto, no se puede entender gran parte de la filosofía griega, en particular la ética
y toda la política en la época clásica, y más tarde la compleja evolución de la época helenística.
Después de estas indicaciones preliminares, estamos en condiciones de hacer frente a la definición de
concepto griego de filosofía.

Reale, G. y Antiseri, D. (1995). Historia del pensamiento filosófico y científico. (2ª ed.) Barcelona:
Editorial Herder (pp. 21 - 29).

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DEL MITO AL LOGOS1

El cambio que la filosofía trajo no sólo para Grecia, sino para el mundo entero, dominado hasta antes de
su aparición por los mitos, se puede resumir con esta aseveración: la filosofía le dio un giro a un tipo de
conocimiento que pretendía explicar lo conocido a través de lo no conocido, para tratar de explicar lo no
conocido a través de lo conocido.

El hombre de las cavernas ya había experimentado los fenómenos naturales, como el sol, Los eclipses, el frío, las
tormentas, etc., sin embargo, aunque los conocía, no podía explicarlos. Para explicarlos recurrieron al mito, que es
una invención, que intentaba explicar lo que había visto, a partir de cosas que nunca vieron. Seguro que empiezas
a intuir la explicación: podemos decir que los vikingos “conocían” los relámpagos, pero por supuesto que no sabían
explicarlos, entonces, crearon historias fantásticas para justificar su existencia, a partir de cosas que ni siquiera
podían ver, en este caso, con el famoso mito de Thor, ese dios iracundo que provocaba truenos con la fuerza incluso
de sus pies. Como vemos, los mitos intentan explicar algo que se ve, como un relámpago, con algo que no se ve,
como los iracundos pies del dios Thor. Ésta fue por supuesto una aproximación legítima en los siglos lejanos de la
humanidad, pero los griegos habitaron un momento específico y un lugar específico que le permitió hacer ese
cambio en el paradigma del conocimiento. La palabra que usaron para eso era logos. Y aunque tal vez no hayas
reparado en eso, hoy usamos esa palabra en muchísimas disciplinas que tienen que ver con el conocimiento:
filología, biología, geología, podólogo, mitología, etología, son todas palabras compuestas con el sufijo logos, en
su acepción de tratado o conocimiento. Logos tenía varios significados: orden, palabra, tratado, estudio. Y desde
Heráclito, uno de los primeros filósofos, se consagró como el objetivo primordial de la filosofía. El carácter de la
filosofía fue, pues, desde muy temprano, el de un grupo de hombres que se dedicaron a estudiar el SER de las cosas,
por las cosas mismas: sin requerir de explicaciones mitológicas o metafísicas. Y su primera empresa fue explicar
el porqué del mundo. Estos primeros filósofos hoy son llamados presocráticos, aunque, por su empresa, en este
manual recomendaremos llamarlos, más genéricamente, naturalistas, pues, su objetivo era explicar el universo
mismo, su funcionamiento, o physis, a partir de lo conocido, de los fenómenos propios del mundo. Así, Tales de
Mileto, por ejemplo, propuso que el origen de la vida debía estar en el agua, Anaxímenes en el aire, Empédocles
en los cuatro elementos, Demócrito en lo que él llamó por primera vez átomos, es decir, pequeños componentes
indivisibles (la palabra átomo, como seguro sabes, significa, “sin división”) y aunque no se refería a lo que nos
referimos hoy en ciencia, mucho menos en la física cuántica, la idea de que debía haber un principio eterno,
inmutable, indivisible, como todas las demás aquí brevemente mencionadas, son realmente sorprendentes para su
época: ¡imagínate que Darwin 2000 años después propuso que el origen de la vida, de toda la vida, era el agua.

Actividad 1

1. Utilizando un listado de situaciones problemáticas, establezca –desde lo planteado por la lectura-


los problemas más importantes de la Filosofía, elabora una matriz informativa.
2. Realice un breve comentario del surgimiento de la Filosofía como creación del genio helénico.
3. Consideras que el paso del mito al logos es importante, en qué sentido. Justifica tu respuesta.

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Este último párrafo ha sido tomado de (Vásquez Zúñiga, 2009)
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