Está en la página 1de 22

identidad y diferencia

volumen III
la filosofía y la ciencia

coordinado por
Jaime Labastida
Violeta Aréchiga

colaboradores
josé alfredo amor montaño * federico marulanda rey
héctor hernández o. * cristian alejandro gutiérrez ramírez
ángel nepomuceno fernández * fernando soler toscano
maría inés pazos * pedro arturo ramos villegas
jacobo asse dayán * maría alicia pazos
armando cíntora * werner callebaut
paola hernández chávez * maría de la cruz galván salgado
pável real pérez * luis felipe estrada carreón
maría de la luz flores galindo * josé luis díaz
martín francisco fricke * josé maría filgueiras nodar
vincenzo piero lo monaco * jonatan garcía campos
luis enrique ortiz gutiérrez * juan c. gonzález
andrea lozano vásquez * dayanira garcía toledo
adriana renero * jorge martínez contreras
paulo césar coelho abrantes * maría luisa bacarlett pérez
michel bourdeau * gustavo caponi
camilo josé cela conde * miquel ángel capó
marcos nadal * carlos ramos
karla chediak * raúl gutiérrez lombardo
ricardo lópez wilchis * pablo lorenzano
paul mengal * alba leticia pérez ruiz
ernesto rodríguez luna * aralisa shedden gonzález
alejandro rosas * josé sanmartín esplugues
josé luis vera cortés * alejandro herrera ibáñez
ana cristina ramírez barreto * cristóbal gerardo aguirre calderón
soledad alejandra velázquez zaragoza * violeta aréchiga córdova
carlos alfonso garduño comparán * manuel gándara vázquez

MÉXICO
ARGENTINA
ESPAÑA

siglo xxi editores, s.a. de c.v.
CERRO DEL AGUA 248, ROMERO DE TERREROS, 04310, MÉXICO, D.F.

siglo xxi editores, s.a.
GUATEMALA 4824, C1425BUP, BUENOS AIRES, ARGENTINA

siglo xxi de españa editores, s.a.
MENÉNDEZ PIDAL 3 BIS, 28036, MADRID, ESPAÑA

primera edición, 2010
© siglo xxi editores
en coedición con la asociación filosófica de méxico

isbn 978-968-23-2693- (obra completa)
isbn 978-968-23-2693- (volumen iii)

derechos reservados conforme a la ley
impreso y hecho en méxico / printed and made in mexico

hace que surja entre ellos “una especie de contrato so- cial” (citado en Rorty. vamos a invertir un poco de tiempo en presentar algunos aspectos interesantes de la narración histórica construida por nuestro autor. Para com- prender el sentido de esta afirmación. aparecen las sucesivas manifestaciones religiosas de la historia. pero poco a poco todos se van dando cuenta de que pelear es fútil y pe- ligroso. esta narración es la crónica de un parrici- dio. después del asesinato. Freud narra cómo el acuerdo y la cooperación social surgen del parricidio: los hermanos se alían y matan al Primer Padre. 2000a: 34). Quizá la mejor manera de comenzar sea recordando que la negativa de Rorty a aceptar la noción de representación se debe al carácter autoritario de la misma. Si este autor hubiera leído a Freud. Por último. de modo que cobren sentido los aparentes absurdos y las exageraciones. ésta es la que nos proporciona el contexto contra cuyo trasfondo podemos encuadrar cualquier concepción rortia- na.Representación y representacionalismo en Richard Rorty josé maría filgueiras nodar 1 El objetivo de este texto es presentar con cierto nivel de detalle las nociones de re- presentacionalismo y representación que se encuentran detrás del antirrepresenta- cionalismo rortiano. aparece el monoteísmo. 2000a: 34) que escribió al final de su vida Moisés y la religión monoteísta. viene una lucha por la herencia. En esta obra. debemos conocer la narrativa rortiana de la historia de la filosofía. Rorty parte del relato freudiano y continúa en esa dirección. Distanciándose progresivamente del totemismo. más o menos en la tónica de aquel Freud “descabellado” (Rorty. No tener en cuenta su visión de la historia de la filoso- fía probablemente signifique condenarnos a nunca entender lo que quiere decir Rorty. de corte patriarcal. probable- mente hubiese considerado al platonismo como “una versión despersonalizada de [227] . unido a los vínculos emocionales exis- tentes entre los hermanos. Como sucede en tantas otras ocasiones. Expresada en términos psicológicos. que expresada “en crudo” tal vez podría pa- recernos algo exagerada. forma en la que el Primer Pa- dre recupera su papel legítimo y se hace nuevamente acreedor de la obediencia de sus hijos. Por ello. El reconocimiento de este hecho. nos dice. usando para ello ciertos textos de Dewey. Freud continúa relatando cómo después la nostalgia del padre asesinado hace que se escoja a un animal totémico para funcio- nar como sustituto. en las cuales ya se humaniza al ser venerado. uno de los rasgos más sobresalientes de su pensamiento. especialmente las más polémicas. como sucede en la idea de una Diosa Madre o en el politeísmo.

la cual se extiende desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. las ideas o representaciones. y que más adelante desarrolla hasta el punto de convertirla en uno de los ejes de toda su producción (vid. Esto nos proporciona una base para entender el resto de su narrativa. 2  Visto así. Además. 2007b. Por ello. y 3] el representacionalismo. entendidos como herederos de Kant en el siglo xx. de acuerdo con Rorty. 4  Aquí debemos notar la influencia que en este punto del pensamiento de Rorty parecen haber ejer- cido las consideraciones de Heidegger.5). Locke y los filósofos analíticos. 3  Ésta es una idea que Rorty tiene presente ya a la hora de escribir La filosofía y el espejo de la naturaleza.5 1  Filgueiras (2007b) es un análisis crítico de esta idea rortiana de la tradición epistemológica. Un aspecto que debe tenerse en cuenta a la hora de reflexionar sobre ella es que nuestro autor utiliza un concepto muy vasto de la metáfora. obligó a los pensadores a decir algo general acerca de éstas.3 En el caso del representacionalismo. quien se basa a su vez en la sugerencia de San Agustín en las Confesiones (10. esta tradición tiene tres pilares básicos: 1] el esencialismo.2 Para introducirnos adecuadamente en el tema. en cambio. diríamos que el fundacionalismo parece funcionar como una especie de vínculo vertebra- dor de la tradición. según el cual puede ser identificada con la creación de (en términos wittgensteinianos) un “juego de lenguaje”.: 20). lo que fun- damentaba el conocimiento era la contemplación directa de las esencias (del Mundo de las Formas). sea a nivel micro (como los ejemplos del propio Wittgenstein en las Investigaciones) o macro (un sentido específico de Rorty. dado que para Rorty la filo- sofía nace con el platonismo. sino principalmente las imá- genes y las metáforas (véase ibid. y ésta sólo podía lograrse de aquello inmediatamente presente en la mente. relacionado con la necesidad del conocimiento de estar garanti- zado por algo más sólido. además de los filósofos que le dan nombre. se tratará de un fundacionalismo de representaciones privilegiadas. Para el represen- tacionalismo posterior a Kant. y que incluye como hitos destacados. podemos recordar que. aborda- da autor por autor. Ésta es una opinión que nosotros hemos . pues conecta los tres pilares de ésta en el siguiente sentido: para Platón. la idea de que sólo existe una descripción correcta de cada cosa. Se trata de la llamada “tradición platónico-kantiana”. creemos que merece más atención de la que se le ha dedicado hasta ahora. 2000a: 35). una imagen toma el control. Descartes.5. 2] el fundacionalismo. para Descartes tal fundamento del conocimiento estaba dado por la certeza. actividades ambas que se relacionan con nociones universales. la principal influencia parece provenir de una serie de metáforas visuales que han empañado a la filosofía desde el inicio. xxxv) sobre la concupiscentia oculorum para criticar el uso de metáforas visuales. dice Rorty.228 josé maría filgueiras nodar este tipo de monoteísmo” (Rorty. a Aristóteles. Filgueiras. del cual la filosofía analítica es el ejemplo más destacado. que podemos entender también como tradición epistemoló- gica.1 Para Rorty. que nos explica el desarrollo de un canon de autores que ha funcionado como Primer Padre. para quien fenómenos como la Ilustración o el Romanticismo constituirían también “juegos de lenguaje”). 5  Para Rorty (2001: 44) “no había ninguna razón […] para que esta metáfora se apoderara de la imaginación de los fundadores del pensamiento occidental”. 2001: 13). Cuando se trata de dar una expli- cación general acerca de los universales.4 Nuestro autor inicia su relato en un mo- mento en el cual el grado de desarrollo alcanzado por la poesía y por las matemá- ticas. lo que condiciona en mayor medida las concepciones filosófi- cas no son las argumentaciones ni los razonamientos. es decir. lo que nos está diciendo es que nuestra disciplina apareció como un sustituto de la religión. § A. en el cual nos detendremos y que por ahora podemos caracterizar como el punto de vista según el cual “saber es representar con precisión lo que se encuentra fuera de la mente” (Rorty.

Rorty explica que la elección del material no es casual: es de vidrio porque éste es mucho más puro y delicado que la mayoría de las cosas. así como su interés por las ideas. contraponiendo a la lectura rortiana de Platón. Después de Descartes. la filosofía debería separar las ciencias naturales. la cual a su vez es considerada un espacio interno único en el cual las diversas ideas son revisadas por un ojo interior. uno de cuyos mejores ejemplos viene dado por el discurso del “mono y la esencia” pronunciado por Isabela en Medida por medida. de las ciencias sociales. Así. la conocida imagen rortiana del “espejo de la naturaleza”. no lo hacen.Representación y representacionalismo en Richard Rorty 229 Se trata de la metáfora del Ojo de la Mente (como distinto del ojo del cuerpo). cuya principal fun- ción es separar distintas áreas de la cultura según su precisión representativa. poseen espe- cial relevancia la antropología de San Pablo y el giro hacia la interioridad efectuado por San Agustín. por poner un ejemplo) heredará todas estas nociones. § 3. Se trata de una metáfora que dominaba la imaginación de todos. ade- más de la invención cartesiana de la mente. por ejemplo. en sus propias palabras: “la mente como un gran espejo. El resultado. De aquí surge. que en- tiende como todo aquello inmediatamente presente ante la mente. el cual cristalizará en lo que Rorty denomina “nuestra esencia de vidrio”. no empíricos” (Rorty. 2001: 13). Hitos en su desarrollo son. 2001: 20). que la representan peor. además. a todo el conglomerado precedente se le agrega la noción de conciencia propuesta por este autor.2. para quien no hay elementos que justifiquen la existencia de ningún modelo perceptivo en la obra del filósofo griego. el nous de Anaxágoras. que contiene representaciones diversas —algunas exactas. el vidrio es capaz de adoptar continuamente nuevas formas sin verse obligado a cambiar. Con el advenimiento del cristianismo. lo mismo que la noción tomista de “entendimiento activo”. Rorty subraya que “nuestra esencia de vidrio” no es una doctrina filosófica: no encontraremos libros así titulados o discusiones explí- citas acerca de la misma. Esta idea. 2007b. es que la filosofía acaba por convertirse en “una teoría general de la representación” (Rorty. un ojo inmaterial cuya principal característica es precisamente el ser capaz de contem- plar los universales. que representan bien la realidad. más o menos. den- tro de la filosofía griega. limando sus diferencias y particularidades hasta dejar sólo una especie de dualismo un tanto difuso. creemos que podría haber sólidas razones evolutivas capaces de explicar el relativo predominio de las metáforas visuales a la hora de ex- plicar el conocimiento. el idealismo de Plotino. haciendo que viesen el mundo de acuerdo con los presupuestos de esta ima- gen. Esta idea es la que se encuentra detrás de lo que hemos denominado “representacionalismo”. para Rorty una de las que definen la tradición epistemológica. las consideraciones de Gosling. cuestionado en otro lugar (véase Filgueiras. otras no— y que se pue- de estudiar con métodos puros. que aunque a veces pretendan representarla. el dualismo platónico y. para el cual se necesitaron las aportaciones de Locke y Kant. Además. y de otras disciplinas como la crítica de arte o la moral. según la cual éste era un “fanático del poder” con un modelo del conocimiento plenamente visual. la comparación del alma con un espejo (presente en Francis Bacon. En el Renacimiento. esta metáfora visual que ya estaba presente en Homero va modificándose y adquiriendo nuevos contornos. . Con el paso de los siglos.2). posterior- mente.

la mayor solidaridad entre los seres humanos. como Hilary Putnam en Representación y realidad. pero no realiza un análisis demasiado sutil. No entraremos a criticar este punto. pero nos parece necesario señalar que las críticas de Rorty (como sucede en tantas ocasiones) se lanzan contra una carica- tura. que convier- te en una mera imagen reflejada. La compulsión a creer que producen en nosotros ciertas representaciones liga a éstas con elementos tales como la certeza cartesiana o la contemplación del mundo de las formas platónico. Millikan o Papineau. la identificación que hace Brandom entre llamar “verdadera” a una aser- ción y suscribirla. 6  Pensemos. . como hemos visto. lo hace por razones que se justifican ante el trasfondo de su reconstrucción histórica. en algún miembro del Círculo de Viena empeñado en enseñar a los cientí- ficos naturales el modo correcto de investigar y entenderemos por qué Rorty considera pretenciosa (además de absurda) a la tradición epistemológica. A pesar de que hay numerosos aspectos en que la crítica rortiana tiene sentido. como muestra el siguiente párrafo: La alternativa es entre abandonar las nociones de “responder” y “representar” […] o bien mantenerlas. debe darnos una pista acerca de la crudeza con que Rorty trata el concepto de representación. 2000c: 179). el cual mere- cería un tratamiento mucho más detallado. También cuando nos fijamos en el modo relativamente despreocupado en que Rorty trata a representacionalistas con- temporáneos como Dretske. y por ello se liga con otros antirrepresentacionalismos contemporáneos. que para nuestro autor define a toda la filosofía poscartesiana. con todo lo que ello implica —especialmente el hecho de que esta clase de ac­ tuaciones nos alejan del objetivo básico de todo pensamiento. por ejemplo. Al observar lo que sucede en tales casos. Mi argumento para abandonarlas es que perpetúan una imagen de la rela- ción entre personas y lo que no son personas que podríamos llamar “autoritaria”: una ima- gen en la cual los seres humanos están sujetos a otro juicio que el del consenso de otros seres humanos. afirmando que las representaciones son autoritarias. al situarlo en el cen- tro de las preocupaciones de la filosofía moderna y contemporánea. Para mí. La metáfora del espejo. Advertimos esta situación cuando comparamos la escasa finura del análisis ror- tiano con el llevado a cabo por otros teóricos de la representación. o Max Black en “¿Cómo representan las imáge- nes?”. por citar sólo dos ejemplos destacados. son herramientas que sir- ven para persuadirnos de que abandonemos dicha imagen autoritaria. Un razonamiento así es el que hace que Rorty acabe por considerar autoritarias a las representaciones.230 josé maría filgueiras nodar llegará a su madurez con Kant y será llevada al extremo en el siglo xx por la filosofía analítica. Pero la persistencia de Brandom en usar las expresiones “captar correctamente”. y la negativa de Davidson a definir “verdadero”. Cuando plantea su principal objeción. “es realmente” y “hacer verdade- ro” se me antoja una herramienta que acabará cayendo en manos autoritarias y será utilizada con fines reaccionarios (Rorty. uno se siente tentado a pensar que Rorty no quiere detenerse en estos detalles.6 Rorty admite la relevancia del concepto de representación. no nos pare- ce que haga total justicia a la complejidad del asunto.

la principal razón que da para justificar tal eliminación es su rechazo al autoritarismo. Un proyecto que. como muestran. como sucede con McDermid (2000: 9-14). que lo relaciona con el autoritarismo. A nuestro juicio. teniendo en cuenta que Rorty nunca explica con claridad qué es lo que comparten todos estos sentidos o el modo en que unos se relacionan lógicamente con los otros. No es extraño entonces que los autores tengan problemas cuando investigan el representacionalismo rortiano. también creemos que existe algo que todas estas concepciones tienen en común.Representación y representacionalismo en Richard Rorty 231 tal vez porque le llevarían a aceptar la verosimilitud de algunas de las propuestas de dichos pensadores. 4] a la teoría de la verdad como correspondencia. la actitud de Ror- ty es marcadamente eliminativista y parece negarse siquiera a discutir acerca de re- presentaciones. lo cual lo pone en duda desde su misma base. esta extrañeza se encuentra sobradamente justificada: Rorty parece utilizar el concepto de represen- tacionalismo como un “cajón de sastre” en el que encierra todas aquellas concep- ciones que rechaza. y nos deja con una caracterización del representacio- nalismo cuyo concepto central. como todos sabemos. está tratado muy descuidada- mente. McDermid manifiesta extrañeza ante semejante catálogo. . como en tantos otros lugares de su obra. por ejem- plo. al menos desde la perspectiva de Rorty. Rorty entiende el pragmatismo en un sentido muy peculiar7. Así. y profundi- zar en su reconstrucción histórica nos ha ayudado a hallarlo. quien encuentra en la obra de Rorty hasta seis sentidos diferentes de esta caracterización. capaz de incluir a Heidegger o Nietzsche. Sin embargo. y por último 6] a cualquier pretensión de conocimiento objetivo. De manera muy significativa. o si se detuviese un poco en los detalles de las antiguas. en el cual no tiene sentido hablar de re- presentaciones. 2 El pragmatismo rortiano se situará precisamente en contra de la tradición que aca- bamos de explicar. Sin embargo. 5] al “tercer dogma del empiris- mo”. como acabamos de analizar. Aquí. 2] a todas las teorías semánticas que consideran a las condiciones de verdad de las oraciones —entendidas dichas con­ diciones en un sentido realista— como el significado de tales oraciones. el de representación. puede considerarse una de las claves detrás de todo el proyecto rortiano. las aportaciones incluidas en Saatkamp (1995). pero no lo hace. lo mismo que a Quine o David- 7  Un sentido fuertemente cuestionado por los estudiosos del pragmatismo. se autodefine como pragmatista. nos dice que Rorty llama “representacionalismo” 1] a la consideración de que los intereses humanos no influ- yen en la elección de nuestros vocabularios. Cabría preguntarse qué sucedería si Rorty se fijase en algunas versiones más mo- dernas del concepto de representación. 3] al veri­ ficacionismo atomista presente en los primeros momentos de la filosofía analítica. Lo que él propone es eliminar esa noción del vocabulario filosófico y aceptar el vocabulario del pragmatismo. Este nuevo sentido del representacionalismo.

además de los tres pragmatistas clásicos. pues nos ayudará a centrar bien nuestro tema. es dotado de una mayor compleji- dad. incluido el que podríamos llamar “intencional”. la causación. esencias. cuyas múltiples ramificaciones influían en todas las áreas de la filosofía. . Adoptar una perspectiva externalista respecto de la diferenciación antedicha signi- fica convertir lo que era una distinción de especie en una de grado: concretamente “del grado de testarudez de una persona antes de abandonar la creencia” (Rorty. la más interior de todas. Por último. En el siglo xx.8 A continuación veremos por qué Rorty dice esto. que diferencia- ban partes espirituales dentro del mundo físico —espíritus. y en esto coincidimos con las afirmaciones de Boros (2003). una re- lación de representación. ésta es la única rela- ción que se necesita para entender el contacto humano con el mundo. quien para Rorty acaba con la relación de constitución al sugerir el abandono de la diferencia entre verdades analíticas y verdades contingentes. Para entender qué sentido da Rorty a las aportaciones de los “hermanos” parricidas probablemente sea útil el limitarnos a uno solo de estos as- pectos. dando paso al que Rorty denomina modelo “fisicalista no reductivo” (véase Rorty 1996b: 166-171).232 josé maría filgueiras nodar son. Paradójicamente. etcétera”. Rorty nunca explica con claridad su concepto de causalidad. La primera que comentaremos es obra de Quine. que Rorty (1996b: 163) identifica con “el ámbito del agente nouménico de Fichte. contiene creencias y deseos necesarios. esta transición no fue un pro- ceso sencillo. 1963). por último. el modelo poskantiano acabará por ser destruido. al estar dividido en tres capas concéntricas. La primera es lo que Rorty deno- minaba “el yo exterior”. colaborando en la destrucción de todo el entramado platónico-kantiano. A diferencia de los anteriores (pensemos los que estaban en boga durante el Renacimiento o en la Antigüedad griega y cristiana. Según Rorty. La segunda capa. y se relaciona con el Mundo me- diante la kantiana relación de constitución. el “yo inter- medio”. por su parte. la voz de la conciencia. lo cual significa una difuminación de las fronteras entre el yo exterior y el yo intermedio. lo cual lo hace merecedor de un análisis más detallado. la intui- ción bergsoniana. que está en contacto con el mundo a través de tres relaciones: una bilateral de causación mutua. el cambio de modelo requirió las aportaciones de un buen número de “hermanos”. pero presentar antes cada una de las otras eliminaciones es muy interesante. queda una tercera capa. El yo. Sin embargo. el anhelo de inmortalidad. Dejando a un lado el hecho de que todavía hoy existen quienes de- fienden versiones modernizadas del poskantiano. Cada uno de estos “hermanos” ha te- nido una participación en el parricidio. la voluntad de Schopenhauer. 1996b: 163-164). sede de todas las creencias y deseos empíricos o contingen- tes. 8  Ello es posibilitado por la conocida doctrina davidsoniana según la cual “las razones son causas” (véase Davidson. como el modelo poskantiano de la interacción entre el yo y el mundo (véase Rorty.—) este modelo asume que el mundo es algo puramente material. la Erlebnisse de Dilthey. que va en sentido inverso. susceptible de explicarse sólo en términos mecánicos. una de verificación que va del Mundo al yo y. inspirado especialmente en Davidson. etc. cada uno de los cuales eliminó una de las relaciones que unen las esferas del Yo con el Mundo hasta el punto de no dejar en pie más que a una de ellas.

“no parece que sea un disparate decir que si Peirce no hubiese existido jamás. . Para Rorty. nos dice Rorty (1996b: 26). Así. Rorty. que puedan tener concebiblemente repercusiones prácticas.5). Habermas. 1996b: 137). la obra de Davidson parece significar para Rorty la culminación del pragmatismo. tenemos todo lo necesario para explicar el contacto entre ambos. 1988. 10  En su formulación más clásica. completado con el ataque de Wilfrid Sellars al “mito de lo dado”. 1996b: 65). § 15). y además con sus puntos de vista sobre la metáfora abre el ca- mino de una particular visión del progreso intelectual. Haack. Este papel es otorgado por Rorty a Charles San- ders Peirce. Putnam) que sí lo considerarían un total disparate. Davidson no es el “hermano” que acaba con la relación de representación. pautas de conducta. ej. normas para la actuación. la introspección sólo podría informarnos del grado de centralidad de la creencia en cuestión dentro del conjunto de nuestras creencias. hay un gran número de pensadores (Apel. El propio Davidson acaba con la relación de verificación. generalizará Donald Davidson en su famoso artículo “Sobre la idea misma de un esquema conceptual”. Tal y como Rorty lee la aportación de este “hermano”. si se tienen relaciones causales entre yo y mundo. reclamando el abandono del “tercer dogma” del empirismo. concebi- mos que tiene el objeto de nuestra concepción. 2000a: 29). según Rorty. La relación de verificación. en suma. a partir de Peirce ya no se puede sostener que las creencias sean “partes de un ‘modelo’ del mundo”. p. 1996a: 241). ni entre ‘ca- tegorías’ trascendentales y meros ‘conceptos empíricos’ ” (Rorty. se convierte en innecesaria. En dicho caso. las creencias se han convertido en hábitos de acción.Representación y representacionalismo en Richard Rorty 233 1996b: 65). instrumentos para manejar y transformar la realidad. pues cualquier relato que explique el progreso de la investigación (en las ciencias naturales o sociales. al contrario.9 El arma con que Peirce ataca esta relación no es otra que la célebre “máxima pragmática”10 que. al menos entendido en el particular sentido que éste da al término. ello no habría afectado mucho el curso de la historia de la filosofía” (Rorty. Éste es un punto que. 2007b. lo cual 9  En opinión de nuestro autor. pese a su gran influencia. según Rorty) su única contribución real a la historia de la filosofía. § A. y relaciones de justificación internas al yo. nos permite parafrasear cualquier referencia a objetos como una referencia a los efectos que dicho objeto tiene en la práctica (véase Rorty. lo cual para Rorty significa que “ya no existe distinción (a no ser la puramente cuanti- tativa) entre ‘estructura’ constituyente y ‘verdad empírica’ constituida. la diferenciación entre un esquema conceptual organizador y un contenido empí- rico por organizar. Nuestra concepción de estos efectos es pues el todo de nuestra concepción del objeto” (Peirce. Sin embargo. Como hemos explicado en otro lugar (véase Filgueiras. en lo que resulta ser (desde luego. Desde luego. según la cual el mundo convierte en verdaderas nuestras creencias. la expresada en “Cómo esclarecer nuestras ideas”. Peirce es un autor al que la filosofía actual ha sobrevalorado (vid. lo mismo que en la moral) puede desarrollarse en términos estrictamente causales. esta máxima reza así: “consideremos qué efectos. Davidson lleva al extremo tendencias como el anticartesianismo o el propio antirrepresentacionalis- mo (que Rorty ve manifestado en la concepción davidsoniana de la verdad como un elemento primitivo). De este modo. elementos de un sistema representacional.

nada similar a una “herramienta privilegiada”. podemos entender su conducta atribuyéndole la creencia de que las víboras son peligrosas. Un pluralismo que además está relacionado con considera- ciones utópicas. desde este punto de vista. son “estados atribuidos a los organismos de una determinada complejidad —atribuciones que permiten predecir o retrodecir (sobre todo retrodecir) el com- portamiento de ese organismo” (Rorty. pero ¿qué pensaríamos si el dentista quisiera limpiarnos los dientes con un pico? . si observamos que el organismo en cuestión tiene el hábito de escaparse cada vez que ve una víbo- ra. llamar verdadera a una oración es una especie de elogio que hacemos a la misma. optar por la perspectiva neopragmatista nos abre las puertas del pluralismo. 11  Lo absurdo de la idea de “herramienta privilegiada” se aprecia mejor cuando pensamos en ejem- plos concretos. Por ejemplo. Por ello son comprensibles los esfuerzos que Rorty efectúa a nivel retórico para que tal “era de las tinieblas” sea definitivamente superada. Optar por el corres- pondentismo significa limitarnos a una sola descripción válida de las cosas: cual- quier problema científico (o. Desde esta perspectiva. No existe. (2) fundamenta nuestro conocimiento y (3) consiste en una representación exacta de la realidad. a través de un concepto romántico del desarrollo humano. 1995: 114). por ejemplo. la teoría correspondentista es una resultante directa de los tres pilares que conforman la tradición platónico-kantiana. cualquier decisión entre teorías científicas se reduce a una decisión sobre qué herramienta es mejor para qué propósito. que lanza duras críticas sobre la teoría de la correspondencia (críticas inspiradas en autores como James y Nietzsche). algo similar (dicho con toda cautela) a la imagen que de la Edad Media tenían los humanistas del Renacimiento. Al considerar a las creencias como herramientas para transformar y manejar la realidad. 1996b: 132). A al- guien consciente del atractivo de esta utopía. En cambio. basado en la autopoiesis y la expansión de las posibilidades de crecimiento personal. en este sentido. el pasado ha de parecerle un lugar aburrido y opresivo. Putnam. o meramente a la estructura del mundo como se nos aparece?’ […] porque hemos dejado de concebir que la física corresponda a algo” (Rorty. peor aún. cualquier problema ético) tendrá sólo una solución correcta. Como se puede apreciar fácilmente. Para el neopragmatismo rortiano. sin que sirva de nada explorar otras posibilidades. por ser una descripción útil y relati- vamente consensuada (véase. pues en ella la ver- dad (1) es la única descripción correcta. “no tenemos ya que preocuparnos de cuestiones como […] ‘¿correspon- de la física a la estructura del mundo como es. 1996b: 164). que convierta en innecesarias a todas las demás.11 Estas reflexiones sobre la correspondencia nos hacen ver que donde mejor pode- mos apreciar el contraste entre la tradición platónico-kantiana y el neopragmatismo rortiano es en una comparación entre sus respectivas teorías de la verdad. De ahí su ca- rácter autoritario. Las creencias. Un pico es excelente para cavar hoyos en el suelo o picar piedra.234 josé maría filgueiras nodar manifiesta claramente la adopción de una perspectiva darwiniana (uno de los ras- gos más característicos del pragmatismo clásico).

como parece ser el caso. no tiene empacho en exagerar el parecido de sus principales héroes consigo mismo. tal vez nos llevásemos alguna sorpresa si fuésemos capaces de redescribirla utilizando otro vocabulario. . y re- sulta por ello sumamente empobrecedor. y la existencia de una agenda oculta en la misma. o incluso de la noción de representación como objeto físico propuesta por Ian Hacking (véase 2001: 160-161). debe ser negativa. Si esto es lo que Rorty defiende en última instancia. La res- puesta.13 por lo que aquí sólo recordaremos las líneas generales. es que distorsiona en gran medida el pensamiento de todos los filósofos que trata. de tipo retórico. de la cognición situada. entre las cuales hemos seleccionado únicamente dos. Evidentemente. en especial para un mundo tan desorientado como el de nuestros días. consideramos a la utopía pragmática como una de las partes más recuperables del proyecto rortiano. lo cual ha llegado a provocar réplicas por parte de los propios interesados (caso de Davidson o Quine). Una vez más.Representación y representacionalismo en Richard Rorty 235 3 La presentación del representacionalismo que acabamos de ver suscita numerosas preguntas. hasta el punto de llegar casi a convertirlos en meros porta- voces de sus ideas. Asumiendo que Rorty utiliza el relato histórico para persuadir a los lectores a que adopten sus propios puntos de vista. 2000b: 42). Sin embargo. este modo de acercarse a la tradición olvida lo mucho que el pasado filosófico todavía puede aportarnos. Éste es un tema que ya hemos tratado en otro texto. Desde luego. junto a José Miguel Esteban. 1998b: 70) contra un enemigo tan deforme como la caricatura del concepto de representación tiene en realidad resultados beneficiosos. en nuestra opinión. Asimismo. El relato de la historia de la filosofía es una de las herramientas más poderosas de persuasión con que contamos los filósofos (Rorty. sólo se explica si tenemos en cuenta la reconstrucción histórica de Rorty. A mí me parece que no hay que preocuparse por quién redacta los sistemas filosóficos si uno puede escribir la historia de esos sistemas. Advertimos que son sólo sugerencias. sobre las cuales estamos apenas comenzando a trabajar. la de si se puede ser a la vez rortiano y representa- cionalista. se trata de una cuestión cuya respuesta es obligatoriamente negativa para quien acepte el léxico rortiano. Rorty tiende a car- gar las tintas sobre los aspectos negativos de sus “villanos” y sobre los aspectos posi- tivos de sus “héroes”. podemos preguntarnos entonces si su “cam­ paña” (véase Rorty.12 La primera parte de algo que es manifiesto para cualquiera que haya leído a Rorty. que se hacen patentes en una afirmación como la siguiente: Napoleón dijo que no le importaba quién redactaba las leyes de una nación si podía escribir sus canciones. sentimos que sus ataques a la tradición a veces pueden distraer la atención de los lectores de lo que 12  Dejamos fuera una particularmente interesante. Personalmente. Éste pudiera provenir de la epistemología evolucionista. 13  Aprovechamos para agradecer a José Miguel Esteban el gran apoyo prestado durante el proceso de redacción de nuestra tesis doctoral. convirtiendo a éstos en “genios” infalibles y a aquéllos en “idiotas” (son expresiones de Ramón del Castillo) incapaces de proponer algo inte- resante.

trataremos de plantear una hipótesis acerca de cómo Rorty llega a hacer semejante lectura del pasado filosófico. y que por ello se ve obligada a impo- ner a los antiguos gran parte del léxico y las preocupaciones actuales. olvidando así que aquéllas son positivas en la medida en que nos abren el camino a la utopía. Piaia señala algunos puntos que deberían quitarle atractivo a la clasificación de Rorty. . que debemos describir a los pensadores del pasado en sus propios términos. capaces de señalar qué figuras del pasado han sido grandes filósofos y mostrar así “en qué forma hemos llegado a plantearnos preguntas que hoy creemos ineludibles y profundas”. o quienes aún creen que autores como Kant y Platón pueden aportar algo a la “conversación” filosófica de nuestro siglo. de modo que paradójicamente acaba por ser una historiografía ahistórica. Todo esto obliga a considerar negativamente la estrategia rortia- na. sin llegar siquiera a prestar atención a su propuesta constructiva. de Gregorio Piaia. en el sentido peyorativo que Ror- ty da al término. La crítica de Piaia se dirige al texto “La historiografía de la filosofía: cuatro géneros”.14 A partir de aquí. los pragmatistas y la gente interesada en la historia de la filosofía. se opone a esta clase de tratamiento: su punto de partida es. la “doxogra- fía”. es que con- sidera a ésta como una clase natural. cultivado por autores como Hegel o Heidegger. y en concreto de cómo llega a desa- rrollar su concepto de representacionalismo. considera que la filosofía de todos los tiempos se ha ocupado siempre de los mismos temas. Piaia realiza una crítica interesante.236 josé maría filgueiras nodar se encuentra verdaderamente en juego. pues no parece que ayude a conseguir los fines que se propone. y además lo hace de un modo muy agresivo. la Geistesgeschichte o “formación de un canon”. Esto hace que muchos lectores que podrían identificarse con el proyecto rortiano se centren en los aspectos negativos de sus críticas (sus errores y exagera- ciones). utilizaremos una intuición que a nuestro juicio se encuentra presente en el artículo “Brucker versus Rorty?”. la “reconstrucción histórica”. El cuarto género. La principal acusación que Rorty lanza contra este enfoque basado en los “problemas de la filosofía”. vista desde esta perspectiva pragmática. El segundo género diferenciado por Rorty. 15  El título completo de la obra. ha- ciéndolos participar en los debates de ahora. autor de una Historia critica philoso- phiae15 que puede ser vista (y que de hecho lo fue por gente de la talla de Hegel) como un ejemplo paradigmático de “doxografía”. Rorty (1990: 82) diferencia tam- bién un tercer género. Hay que ser un lector sumamente caritativo con Rorty para llegar a atender siquiera a sus propuestas utópicas. tenderán a quedar atrapados en los aspectos más polémicos de la crítica de Rorty. es Historia critica philoso- phiae ab incunabulis mundi usque ad nostram deducta. Rorty debate te- mas muy calientes de la filosofía contemporánea. que Rorty juzga aburrido y desesperante. y especialmente a su concepción de la doxografía como “cloa- 14  En general. Johann Jacob Brucker. precisamente. un artículo de 1984 en el que Rorty distingue cuatro maneras de acercarse a la historia de nuestra disciplina. que trata a los filósofos del pasado como contemporáneos. La primera es la “recons- trucción racional”. uno de los pocos autores que ha discutido la labor de Rorty como historiador de la filosofía. partiendo de la comparación entre Rorty y un autor del siglo xviii. los filósofos analíticos. publicada en Leipzig en los años 1742-1744. Para ello.

las reconstrucciones racionales se corresponderían con el enfoque historiográfico de algunos filósofos analíticos. para la perspectiva de Rorty. siempre constituirá una visión subjetiva y sesgada. Si es cierto que los “cuatro géneros” son una generalización del devenir intelectual de éste. pese a su envidiable amplitud. Aceptando esto. la explicaremos con mayor detalle. Creemos que existen elementos capaces de dar verosimilitud a nuestra conjetu- ra. señala que durante dos siglos (de mediados del xvii a mediados del xix) este género representó el modo más novedoso de acercar- se a la historia de la filosofía.Representación y representacionalismo en Richard Rorty 237 ca maxima” (Piaia. En un momento de su exposición. Piaia afirma que diferenciar géneros historio- gráficos es una tarea que sólo tiene sentido si lo que se busca son las maneras de escribir la historia que de hecho han influido en la historiografía filosófica. la cual. En seguida. 2001: 73). Tam- bién señala numerosas conexiones de la presunta “doxografía” que aparece en la obra de Brucker con los tres géneros restantes. Nuestra propuesta viene a ser que Rorty. y teniendo en cuenta la importancia de reparar en su reconstrucción histórica para entender a Rorty. Como ya hemos dicho. la historia de la filosofía es para Rorty un paso de la tradición platóni- co-kantiana al pragmatismo. paso que en muchos aspectos depende de la supe­­­ra­ción del representacionalismo. . de modo que. Antes de defender nuestra apuesta. se pregunta si los cuatro géneros no serán nada más que un intento de generalización de la propia experiencia intelectual de Rorty. Wittgenstein es probablemente el único caso en la historia de la filosofía en que las dos grandes tradiciones diferenciadas por Rorty se enfrentan de una manera tan directa y palmaria. de los cuales señalaremos brevemente los tres que nos parecen más relevantes. debido a que intentaba (una idea prefigurada ya por Leibniz) mantener tal historia en un nivel especulativo que la alejase de la “mera erudición” (Piaia. Así. las reconstrucciones históricas con el trabajo de gente como Quentin Skinner. Lo que no encajase dentro de estos tres moldes sería arrojado por Rorty a ese vertedero intelectual que es la doxografía. conjeturaremos que Rorty extrapola al conjunto de la tradición filosófica su lectura del paso del primer al segundo Wittgenstein. y la Geis- tesgeschichte sería producto de la apertura de Rorty al pensamiento “continental”. Nosotros no vamos a discutir en detalle las tesis de Piaia. las cuales despojan de mucha de su fuerza a la nítida clasificación rortiana. 2001: 71). enton- ces tal vez pudiésemos inferir que la biografía ha tenido en el desarrollo del pensa- miento rortiano un papel más importante de lo que parece ser el caso. Partiendo de estos elemen- tos. cuyo tratamiento quedaría legitimado por tal influencia. propia de las anteriores historias de la filosofía. y que esta lectura es la que explica el modo descuidado en que trata lo que denomina ‘representacionalismo’. Así. detecta en el desarrollo de la historia de la filosofía un mo- vimiento parecido al que media entre el primer y el segundo Wittgenstein. supondremos que la biografía ha tenido un papel importan- te también a la hora de desarrollar tal reconstrucción. sino únicamente a apro- vechar una intuición que parece estar detrás de sus críticas a Rorty. Ahora bien. por motivos biográficos (relacionados posiblemente con la influencia del segundo Wittgenstein sobre su pensamiento). el paso del tractatus a las investigaciones es un paso del represen- tacionalismo al pragmatismo.

o el hecho de que el primer Wittgenstein deseaba “que las oraciones fuesen imágenes más que meros instrumentos” (Rorty 1993: 81).5) he trata- do de extraer algunos elementos representacionalistas presentes en el Tractatus. entre otras cosas. Wittgenstein ya había abandonado cualquier interés que pudiera ha- ber tenido en la “mística”. y por ello. las referencias a la “forma de la figuración” (véase Wittgenstein. dentro de la historia de la filosofía. El segundo elemento de apoyo es un aspecto que ya mencionamos: que Rorty ve el paso del primer al segundo Wittgenstein como un movimiento desde el repre- sentacionalismo hasta el pragmatismo. como el holis- mo. § 2. 2007b. transportadas ahora a un marco en el cual las representaciones son un asunto lingüístico. a saber. Frente a esto. En La filosofía y el espejo de la natu- raleza. Ésta es una idea que Rorty ha desarrollado de un modo interesante en “Wittgenstein. que “el Tractatus se convirtió en el modelo al- rededor del cual se moldeó el núcleo disciplinar de la filosofía analítica” (Rorty. este autor es considerado uno de los tres principales “héroes” de Rorty. Una de las concepciones más propias de esta corriente. que ejemplifican el modo en que el mundo es capaz de reflejarse en el lenguaje. En otro lugar (véase Filgueiras. 2001. una de las pocas lo suficientemente crudas como para asemejarse en cierta medida a lo que Rorty denomina “representacionalismo”. entenderse como apoyo a nues- tra conjetura. Así. A pesar de que las ideas de Wittgens- tein son más sofisticadas. lo cual nos pondría sobre la pista de su representacionalismo. Heidegger y la reificación del lengua- je”. las consideraciones sobre el pensamiento como “figura lógica de los he- chos” (Wittgenstein. y en general toda la teoría figurativa del lenguaje propuesta por Wittgenstein. esta contraposición representacionalismo- pragmatismo establecida por Rorty aporta elementos que parecen servir de apoyo a nuestra conjetura. su concepto de representación parece ser bastante simi- lar al propuesto por Rorty. tal y como afirma Rorty. Rorty ve la obra del segundo Wittgenstein repleta de elementos pragmatistas.17). De esta manera.014 y 4. donde afirma.161 y 2. La influencia que Wittgenstein ejerce en esta obra (especialmente en los dos primeros capítulos) y en la obra inmediatamente anterior16 parece ser muy  Nos estamos refiriendo al Rorty de los años sesentas y setentas. motivada por el hecho de que. su con- sideración de la filosofía del lenguaje como filosofía primera (tesis que será formu- lada de manera explícita por Michael Dummett pero que ya se encuentra presente en el Tractatus) posee numerosos elementos que la ligan con la tradición platóni- co-kantiana. su conexión con la idea kantiana de “condiciones de posibilidad de la experiencia” y en última instancia del “Tribunal de la Razón”. Un tercer apoyo podría venir dado por el cambio de actitud que Rorty muestra con respecto a Wittgenstein a lo largo de su obra. § 3). por ejemplo. §§ 2. por ejemplo. 1993: 83). aforismos como 4. 16 . la concepción instrumental del lenguaje o la propia burla con que el autor se refiere a sus anteriores concepciones. centrado en la filosofía de la mente.6.238 josé maría filgueiras nodar El primero es algo que ya ha sido señalado por otros autores: que la concepción del lenguaje del primer Wittgenstein es. podrían ser citados en apoyo de las consideraciones de Rorty.0141. 2001. Una vez más.

Sin embargo. creemos necesario recordar que la intención perseguida al expo- ner nuestra conjetura ha sido plantear una posible discusión (cuya única novedad es el estar expresada en términos historiográficos e incluso biográficos) acerca de los conceptos de representación y representacionalismo en Rorty. por supuesto. Debido al desconocimiento generalizado de estos dos au- tores en la filosofía anglosajona. pensamos que tal discusión podría tener efectos positivos en el camino de una mayor comprensión del pensamiento de éste. Posteriormente. “resulta que ya ha dejado atrás la mayor parte del tratamiento que le podrían brindar las Investiga- ciones Filosóficas” (Rorty. Rorty afirma. Que no lo esté. Los demás autores no necesitan leer a Wittgenstein. Ror- ty no le otorga demasiado mérito. Eso sería ridículo. usted! ¡Debería probar esa fantástica terapia nueva de Wittgenstein! Le mostrará cómo salir de esa trampa de moscas en la que está metido’. la misma clase de terapia podría encontrarse en otros au- tores analíticos como Bouwsma. Witt- genstein habría ayudado mucho a Rorty en su lucha contra la tradición epistemoló- gica. Wittgenstein fue sobrevalorado. Gadamer nunca estuvo metido en esta específica trampa de moscas. Ryle o Sellars: cuando uno los lee. “Imagíne- se que dijera a un Gadamer: ‘¡Oiga. que la terapia wittgensteiniana sólo es efectiva para aquellos que se han dejado con- quistar por las imágenes cartesianas y kantianas (como el primer Wittgenstein y los filósofos analíticos). 2002: 75). ej. Sean estas apreciaciones justas o injustas. tal vez esté funcionando el mismo esquema. 2002: 170). una entrevista de 1998. de cons- tituir un homenaje a su memoria. . Al final. Además. parece que nos regresan a un tema que ya hemos tratado. y este descubrimiento (como creemos haber mostrado) es decisivo para su obra. “ayudó a la filosofía analítica a comprender que muchos de los problemas de Locke y Kant no debían tomarse en serio” (Rorty. como es el del parricidio.Representación y representacionalismo en Richard Rorty 239 grande. Teniendo en cuenta la relevancia de estas nociones para el conjunto de la filosofía de nuestro autor. Cuando declara que el mayor mérito de la filosofía analítica es el haberse hegelianizado hasta terminar por convertirse en algo muy distinto a lo que era en sus comienzos (véase. Si suponemos que Rorty descubre el paso de la tradición epistemológica al pragmatismo reflexionando sobre Wittgens- tein. pues. se resiste a admitirlo. Para finalizar. citado en Rorty. nos pone nuevamente sobre la pista del parricidio. para nues- tro autor. impulsado tal vez por una no reconocida “angustia de influencia del poeta vigoroso” (la expresión es de Harold Bloom. 2002: 169). Rorty se centra en el aspecto terapéutico del pensamiento wittgensteiniano. 2002: 171). pero éste. p. Rorty. 1991: 44). Además. entonces Wittgenstein es un autor al que Rorty debería estar sumamente agra- decido. que en este caso parecen impli- car una referencia a la filosofía “continental”. No hay nada que Wittgenstein pudiera enseñarle” (Rorty. como acabamos de señalar. prosigue. pero esta vez con un significado claramente biográfico. trata de eliminar a Wittgenstein de un modo que es co- mún en Rorty: poniéndolo en sus propios términos. pues esto era algo que Hegel y Nietzsche habían entendido mucho antes. la valoración rortiana de Wittgenstein irá perdiendo kila- tes. el segundo Wittgenstein. En “Persuadir es bueno”.

J. Skinner (eds. “La emancipación de nuestra cultura”. Variaciones del pragmatismo en la filosofía contemporánea. ——— (2007b). ——— (2000a). El hombre. (2001). Barcelona. Paidós. Barcelona. Universidad Nacional de Costa Rica. pp. Black. Barcelona. “Actions. Facultad de Humanidades. relativismo y verdad. Madrid. Escritos filosóficos ii. ——— (2006). Crítica.H. Gombrich. J. 200-223.htm>. 16 (en prensa). Bar- celona. San José de Costa Rica. ——— (2000c). Cuernavaca. Vericat (comp. Gedisa.M. 3-42. pp. Gedisa. Paidós. “La historiografía de la filosofía: cuatro géneros”. ——— (1990). Piaia. “Brucker versus Rorty? On the ‘Models’ of the Historiography of Philoso- phy”. y J. Antiautoritarismo en epistemología y ética.). Hacking. Davidson. Esteban Cloquell. Consecuencias del pragmatismo. Fundamentales contribuciones a la filosofía del lenguaje. Reasons and Causes”. ——— (1998b).M. pp. El pragmatismo. Rorty y la historia de la filosofía”. Paidós. (2003). Escritos filosóficos iii.edu/wcp/Papers/TKno/TKnoBoro. “El Platón de Rorty”. Deba- te sobre la situación de la filosofía. (2006). Crítica. De la verdad y de la interpretación. (2001). México. J. J. G.T.). Habermas. ponencia presen- tada al XXII Simposio Internacional de Filosofía del Instituto de Investigaciones Filosófi- cas “Historia e historicidad de la filosofía. Davidson and Rorty”. Representar e intervenir. C. Rorty.). Cuernavaca. (1996). unam-iif. La crítica pragmatista de la cultura. British Journal for the History of Philosophy. en J. (1988). “Representationalism and Antirepresentationalism — Kant. “Genios e idiotas. (2007a). Sanders (eds. Pragmatismo y política. 32 (96). Ariel. M. R. ——— (1998a). Arte.bu. El giro lingüístico. Schne­ ewind y Q. Representación y realidad. Facultad de Humanidades. ——— (1991). Barcelona. Esteban Cloquell. Objetividad. La reconstrucción historiográfica de la epistemología en Richard Rorty. ——— (2000b). <http://www.240 josé maría filgueiras nodar referencias Black. lx (23). ponencia presentada al XXII Simposio Internacional de Filosofía del Instituto de Investigaciones Filosóficas “Historia e historicidad de la filosofía. ironía y solidaridad. Contingencia. The Journal of Philosophy. I. pp. Putnam. 69-98. Tecnos. Barcelona. “El relato de la historia de la filosofía como herramienta de persuasión: el caso de Richard Rorty”. McDermid. Barcelona. Cátedra. Barcelona. (2000). 42-48. Cátedra. percepción y realidad. 9 (1). Barcelona. Ensayos sobre Heidegger y otros pensadores contemporáneos. 685- 700. La filosofía en la historia.S. en E. Homenaje a José Antonio Robles”. R. 69-81. Barcelo- na.B. Devenires. Escritos filosóficos i. una versión. Peirce. Hochberg y M. Boros. ——— (2001). (2001). D. ——— (1996b). Paidós. H. Barcelona. en J. Rorty y Kolakowski. Ensayos sobre el pensamiento de John Dewey. Madrid. Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Paidós.M. Departamento de Filosofía. Barcelona. ——— (1996a). un signo (El pragmatismo de Peirce). La filosofía y el espejo de la naturaleza. tesis doctoral. pp. Del Castillo. Madrid. J. Universi- dad Autónoma del Estado de Morelos. (1990). Ensayos de historiografía de la filosofía. pp. . Un balance crítico del funcionalismo. “¿Cómo representan las imágenes?”. “Does Epistemology Rests on a Mistake? Understanding Rorty on Scepticism”. ——— (1993). 127-169. Niżnik y J. Filgueiras Nodar. (1995). Filgueiras Nodar (2006). (1963). Rorty. en R. Paidós. “Cómo esclarecer nuestras ideas”. Paidós. J. pp. D. Homenaje a José Antonio Robles”. Paidós.M. Verdad y progreso.

Madrid.Representación y representacionalismo en Richard Rorty 241 Rorty. Tractatus logico-philosophicus. (1999). Gedisa. ——— (2001). R. (2002). L. Filosofía y futuro. Investigaciones filosóficas. Altaya. The Philosopher Responds to His Critics. Vanderbilt University Press. Alianza.J. Nashville y Londres. . Barcelona. Rorty & Pragmatism.) (1995). Wittgenstein. Saatkamp. Madrid. (ed. Jr. H.

... ¿De una contradicción se sigue cualquier proposición? Un examen del argumento de Lewis y Langford..................................................... 101 conocimiento científico María Alicia Pazos Una reconsideración epistemológica de las concepciones antirregularistas sobre las leyes......................................................................................................................................................................................................................... 42 Cristian Alejandro Gutiérrez Ramírez Razones quineanas para ser lógico clásico................................... 49 Ángel Nepomuceno Fernández y Fernando Soler Toscano Validez y contexto inferencial...... 90 Jacobo Asse Dayán En busca del significado de “existir” (para entidades matemáticas)............................................................... 27 Héctor Hernández O................................................................................................... 60 María Inés Pazos La representación del contexto en una lógica no monotónica.......................... lógica y epistemología........ 11 Federico Marulanda Rey Paradojas semánticas y cambio de lógica......................................................................................... 113 [589] ...............índice VOLUMEN III: LA FILOSOFÍA Y LA CIENCIA lógica y matemáticas José Alfredo Amor Montaño Paradojas.......... 74 Pedro Arturo Ramos Villegas Condicionalización y reducción al absurdo en un sistema de deducción natural para el cálculo proposicional........

.................................................................. 257 Luis Enrique Ortiz Gutiérrez Oralidad y escrituralidad desde una perspectiva filosófica..................... Una visión panorámica.................................. razonamiento y justificación epistémica.......................................................... 156 Pável Real Pérez Transitividad axiomática en mecánica newtoniana....590 índice Armando Cíntora ¿Es la regresión al infinito la mejor de las alternativas del trilema pirrónico?.............................................................................................. Posible convergencia de la filosofía de la ciencia de epistemología naturalizada........... 242 Jonatan García Campos Racionalidad.. 180 emoción y cognición José Luis Díaz La conciencia y el cerebro: a propósito de la flama misteriosa.................................. 131 Werner Callebautpaola Hernández Chávez Epistemología naturalizada.................. 227 Vincenzo Piero lo Monaco Creencia y forma lógica.............................................................. Una visión panorámica............. 274 ........................................................................................................................... 173 María de la Luz Flores Galindo De la racionalidad prudencial a la ética en la filosofía de la ciencia........................... 197 Martín Francisco Fricke Explicaciones “racionalistas” de la autoridad de la primera persona........................................... Un examen desde la teoría de la interpretación radical.............................................. 163 Luis Felipe Estrada Carreón Una aproximación al concepto de multidisciplinades de la terminología....................................................................................................................... 211 José María Filgueiras Nodar Representación y representacionalismo en Richard Rorty......................... 138 María de la Cruz Galván Salgado Comprensión paradigmática y comprensión originaria..........

.................................. 372 Karla Chediak Externalismo. 318 evolucionismo Jorge Martínez Contreras La filosofía del evolucionismo........................................................ 357 Gustavo Caponi El concepto de selección interna y la sujeción de la biología evolucionaria desenvolvimiental al modelo de explicación variacional..................................................................................................... 296 Dayanira García Toledo Las emociones estéticas y el juicio de gusto en Hume........................................................................... 365 Camilo José Cela Conde........................................................................... 331 María Luisa Bacarlett Pérez Entre lo divino y lo demoniaco................................................... Miquel Ángel Capó..................................... La clasificación de los monstruos en la obra de Étienne Geofroy Saint-Hiliare................. Ventajas y limitaciones del cognitivismo........ 349 Michel Bourdeau Una aproximación evolucionista a la moral: observaciones sobre las relaciones entre la biología y la sociología.......................................................índice 591 Juan C................................... 284 Andrea Lozano Vásquez Una explicación estoica y una neoestoica de las emociones...................................................... Marcos Nadal y Carlos Ramos Más allá del moral sense................................................................................................ adaptación y cognición............................................................................................................... 327 Paulo César Coelho Abrantes La imagen filosófica de los agentes humanos y la evolución en el linaje homínido............. 310 Adriana Renero Emoción y cognición en música: sobre nuestra capacidad de escuchar la música como expresiva de emociones.. González Tres lecciones de las ciencias cognitivas sobre el amor.... 380 ........

491 José Luis Vera Cortés Cultura y evolución.............................................................................. 396 Pablo Lorenzano ¿Qué habría ocurrido en caso de que Darwin hubiera conocido (l)a (obra de) Mendel?..... En búsqueda del rubicón........................... 432 Paul Mengal La psicología...............................................592 índice Raúl Gutiérrez Lombardo Bioética y naturaleza humana ...................... 507 Ana Cristina Ramírez Barreto Pensar nuestra condición animal................................................ Un balance de fin de siglo........................................................... 516 .................................... El caso de los primates no humanos........................ 409 Jorge Martínez Contreras ¿Es mejor descender de simios que de “salvajes”? Dos siglos de especulaciones filosófico-naturalistas.......................................................... 481 José Sanmartín Esplugues La génesis de la violencia......................................................................... El antropomorfismo y el no antropocentrismo..... 456 Ernesto Rodríguez Luna y Aralisa Shedden González Crítica al paradigma contemporáneo de conservación de la naturaleza.... actuar en nuestras sociedades................ 465 Alejandro Rosas La conciencia moral...................................................... La visión adaptacionista de Darwin.................................................................... 449 Alba Leticia Pérez Ruiz Evolución de la cultura.................................. 498 humanidad y animalidad Alejandro Herrera Ibáñez Humanos y bestias............................................ 389 Ricardo López Wilchis Lamarck y su influencia en el evolucionismo.................................................................................................

...índice 593 historias Cristóbal Gerardo Aguirre Calderón La visión del mundo natural en la modernidad............................ 562 Carlos Alfonso Garduño Comparán Freud y el arte........................................................................... 543 Violeta Aréchiga Córdova Buffon y la historia................................... 571 Manuel Gándara Vázquez El análisis teórico en arqueología............................................. Aplicación a un caso histórico............ 580 VOLUMEN I: LA POLÍTICA Y LA CULTURA Jaime Labastida Presentación conferencias magistrales totalitarismo y democracia Miguel Albujas Dorta Totalitarismo versus democracia............................. Una nueva dimensión de la política en el contexto de la globalización Ana María Rivadeo Fernández Democracia y globalización neoliberal ................................................ 529 Soledad Alejandra Velázquez Zaragoza La configuración de los saberes............................................... entre la técnica y el juego...... 536 Jorge Martínez Contreras Los primates de Buffon revisitados......................................................................................................................................................................... Del árbol del saber a la cartografía del conocimiento.....................