DON QUIJOTE DE LA MANCHA

En este libro se describe la vida de dos aventureros, uno llamado “Don Quijote de
la Mancha” y el otro “Sancho Panza” donde desarrollan aventuras juntos que
hacen volar la imaginación de uno al leerlo.

La historia sucede en un lugar de la mancha, donde vivía un noble caballero de
escasa fortuna, nuestro hidalgo caballero debía tener alrededor de 50 años,
erguido, de rostro serio, gran madrugador y amigo de la caza.

Este caballero pasaba su tiempo leyendo libros de caballería, tanto era su gusto
que vendió todas sus propiedades (tierras, casas etc.) y se dedicó por entero a
leer, así pasaba sus días y sus noches, de tanto leer y poco dormir se le secó el
cerebro y perdió el buen juicio (se le llamaría “loco”).

Cumplidos los primeros requisitos propios de los caballeros andantes, Don Quijote
no quiso esperar más tiempo, una mañana calurosa tomo sus armas y montado en
rocinante, su caballo, salió al campo lleno de alegría y sin que nadie lo viera. Su
primera aventura fue en una posada que para él era un castillo, entró a este como
caballero andante, lo cual al verlo las personas comenzaron a reír y burlarse,
dándose cuenta de su locura, pero aun así le siguieron la corriente.

Después de lo ya sucedido Don Quijote recordó que el posadero le había dicho
que todo buen caballero debería tener un escudero y también tener dinero, por
este motivo regreso a su hogar donde conoció a su fiel escudero Sancho Panza
quien montaba un burro.

En el recorrido de su aventura Don Quijote llegó a un campo donde había muchos
molinos, entre su locura confundió a los molinos con gigantes, aunque Sancho
Panza le argumentara lo contrario, este aun así lucho contra ellos a su lado.

Don Quijote en busca de aventuras, se sentó para dejar pastar a los animales ya
que estos estaban cansados, no se percató de que su caballo rocinante huyó
atraído por unas jacas, los dueños al ver esto lo agredieron hasta tirarlo al suelo y
Don Quijote furioso por lo sucedido retó a las personas, Sancho Panza estaba en
desacuerdo ya que eran veinte contra solo ellos dos, pero como Don Quijote
nunca le hacía caso luchó contra estos, el resultado de esta batalla fue una paliza
para Don Quijote.

En otra de sus aventuras, el valiente caballero interrumpe el traslado de un
muerto, haciendo que una mula caiga sobre el muerto, pero al percatarse de este,
reaccionó y ayudó al sacerdote que trasladaba al muerto.
Don quijote en su locura libera a unos presos a causa de que estos le mintieron
diciéndole que eran inocentes, al escuchar esto el hombre arremetió contra el líder
de los guardias dejando libre a los presos que después de esto se aprovecharon y
golpean a su liberador para dejarlo con pocas prendas de ropa puestas.

En su camino hacia otra aventura encuentra una vieja maleta que contiene ropa,
unas monedas de oro y un cuaderno. Don Quijote toma el cuaderno y deja que
Sancho se quede con las monedas y las prendas. Abre el cuaderno para averiguar
de quién es la maleta y encuentra un libro que trata de amores y penas. Don
Quijote le dice a su amigo Sancho que sabe más de poesía de lo que él se
imagina, ya que todos los grandes caballeros han sido trovadores o músicos,
también hallan en el cuaderno una carta y otros escritos que revelan que el autor
es un amante desdeñado.

Sancho Panza le pide un salario a Don Quijote, pero este le contestó con cierta
determinación, haciendo reflexionar a su fiel escudero y hacerlo razonar que su
salario eran las buenas aventuras que este vivía a su lado.

Cuando Don Quijote viajaba sepultado en los pensamientos de sus amores y
Sancho en los de su enriquecimiento cada vez más lejano, se les presentó un
hermoso prado en la lejanía y gente acercándose, entre todos se distinguía una
señora montada en un blanco animal ricamente ornamentado, Don Quijote de la
Mancha ofreció sus servicios de caballeros. Luego de presentaciones y cortesías
fueron invitados a un castillo de los duques, El Duque dio órdenes a todos los
criados sobre el modo en que deberían tratar a Don Quijote y su acompañante,
cuando estaban a solas la duquesa pregunta a Sancho si verdaderamente él
había visto a Dulcinea, Sancho dijo yo tengo a mi señor Don Quijote por un loco
rematado, aunque a veces diga cosas tan discreto que ni el diablo podría decirlas
mejor.

Un día partieron por la mañana y en el camino apareció un jinete vestido de
demonio qué acercándose a ellos les dijo en voz temblorosa, yo soy el diablo
buscando a Don Quijote, detrás mío vienen tropas de encantadores que traen a la
Dulcinea y le dijo cómo hacerle para desencantarla desapareciendo después de
un momento, unas personas mostrando su rostro le dijo que si quería que
Dulcinea recobrara su estado natural debería de hacer una serie de acciones.

Días después Don Quijote regresó y pidió permiso a los duques para marcharse a
la mañana siguiente frente a todo el personal del castillo reunido para despedirse
haciendo una reverencia y se alejó del lugar seguido por Sancho Panza, en el
camino fueron asaltados por una banda.
Después de tres días de marcha llegaron a los alrededores de la ciudad y allí
esperaron que amaneciera, reanudaron su marcha y al llegar a la ciudad salieron
a recibirlo e invitándolos a dar un recorrido por la ciudad montando en sus
bestias, pero les pusieron carteles que decían: “yo soy Don Quijote De La
Mancha” y “Yo soy Sancho Panza”

Las personas al verlos pasar se les acercaban saludándolos y aplaudiendo sus
hazañas mientras se burlaban de sus historias.

Una mañana salió Don Quijote a pasear por la playa armado de todas sus armas
de pronto vio venir hacia él un caballero quien se presentó como el Caballero de la
Blanca Luna y lo desafío a un duelo, este lo arrojó a la tierra en peligrosa caída
derrotando a Don Quijote

Don Quijote adolorido, triste y pensativo, con su imaginación en el desdichado
suceso de su vencimiento llegó el día de la partida e iniciaron la marcha donde
Quijote iba desarmado sobre Rocinante y Sancho detrás a pie pues el burro iba
cargando con la armas.

Si muchos pensamientos fatigaban a Don Quijote antes de ser derribado muchos
más lo fatigaban después de la caída. Pasaron frente a un lugar donde en otro
momento se habían encontrado con unos pastores iluminando el rostro a Don
Quijote.

Llegó también el término y fin para la vida de Don Quijote, tuvo una calentura que
le postró en su lecho por seis días, todos preocupaban animarlo y alegrarlo pero
no tuvieron resultado, Don Quijote pidió que lo dejaran sólo pues quería dormir un
poco, horas después despertó y dijo:

Ya tengo juicio libre y claro, sin las sombras de la ignorancia que me habían
oscurecido con las leyendas de los libros de caballería pues ya no soy Don Quijote
de la Mancha sino Alonso Quijano y quiero confesarme, hacer mi testamento y
dejar asentado que ya no estoy loco, las personas que se encontraban ahí
quedaron admiradas de las razones de Don Quijote y convencidas de que estaba
curado, terminada la confesión salió el cura y dijo a todos:

Verdaderamente se muere y verdaderamente está cuerdo don Alonso Quijano.

Entraron todos conteniendo las lágrimas y escucharon con atención el testamento,
con su dinero restante se pagarían sus deudas.