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Nuestra tesis se basa en la creación de un cortometraje y en base a este

cómo generar el tono de la obra.

 ¿Cómo es el proceso de creación de una obra para el guionista?


El proceso, si no hablamos de un encargo, es personal. Podemos
empezar por una historia, un argumento, un personaje, un espacio que
nos provoca y nos parece el lugar ideal para desarrollar una historia.
Se puede decir que el proceso surge de una “inspiración” de cada una,
pero no entendida como un proceso bohemio sino como el punto de
partida para desarrollar la historia completa, el guión completo, el rodaje
y su finalización en la forma de una pieza audiovisual.

 ¿Cuáles son los parámetros a tener en cuenta en el proceso de creación


de la obra?
Creo que uno de los parámetros fundamentales tiene que ver con
detectar cuál es el “aliento” de la historia. Si es una historia muy mínima,
con un par de personajes y una única locación, o si requiere un mayor
desarrollo y mayor extensión en el tiempo.
Esto tiene relación con saber cuál sería el mejor formato para contar la
historia. Si es un corto, un medio o un largometraje, o una serie web
(episodios cortos) o serie para tv (episodios largos)
Si sabemos cuál es el aliento de la historia, cuál es su duración en
tiempo, podemos pensar en cuáles son sus necesidades de producción
y si nosotros estamos capacitados en términos reales para llevarla a
cabo.
Podemos tener una idea fabulosa que podría ser filmada por Spielberg o
una versión que puede ser mejor que Juego de Tronos, pero si no
contamos con esa capacidad de producción, deberíamos buscar
historias o proyectos más abordables.
Por eso reduciría que los parámetros están en determinar qué historia
puedo o me conviene contar con los medios que dispongo en un
momento dado.
Desde el momento en que tengo certeza de qué tipo de proyecto puedo
llevar adelante, tengo que escribir el guión y ver que –efectivamente- el
guión encaja en lo que quiero contar, como lo quiero contar, y con los
medios que tengo al alcance.

 ¿Qué lugar tiene la audiencia en el proceso de creación? ¿Pensás en lo


que le querés transmitir?
Personalmente yo pienso primero en qué tipo de historia quiero contar y
después pienso en encontrar la forma más nítida de narrarla para que la
audiencia pueda entenderla. Esto no quiere decir nivelar para abajo a la
hora de narrar, sino que quiere decir que hay que tener en el horizonte
que una audiencia potencial pueda entender la trama y los términos de
la historia. Y si voy a utilizar un sistema complejo para contar mi historia,
tengo que ser consciente de que el público va a ser más específico y
más pequeño cuanto más “difícil” de leer sea mi material. En ese sentido
hay que ser consciente de que las decisiones que tomamos en cuanto a
las formas que elijamos de narrar y comunicar, van a determinar nuestro
alcance.
En ese sentido siempre viene bien probar y contrastar el guión con
amigos y buenos lectores que nos ayuden a detectar posibles
problemas.
Y aunque parezca un hecho menor, hay que tener en cuenta que la
forma en que se escribe un guión, aún un guión literario, pide mucho de
la imaginación de un lector y siempre pueden haber detalles que un
lector no formado en la técnica de guión puede perder.
Por eso hay que hacerlo circular entre gente de confianza que pueda
ayudar al proceso de escritura y que facilite las correcciones.

Respecto al tono

 Cuando querés lograr determinado tono en un guion, ¿en qué elementos


trabajás para poder lograrlo?
Personajes, género, ambiente.
Los personajes de por sí determinan una parte muy importante del tono
porque sus diálogos (la forma de sus diálogos) y sus acciones
construyen lo que vamos a percibir de la historia. De alguna manera
podemos decir que los personajes tienen que funcionar acorde a la
historia en la que van a intervenir. Y nosotros, espectadores, vamos a
entender esa historia y su tono a partir de lo que esos personajes nos
muestren. Por eso después de delinear un personaje, necesitamos
encontrar al actor que pueda darle la presencia que necesita. Si
personaje y actor no están “operando” en una misma frecuencia, el tono
de la historia no se va a transmitir. No es sólo una cuestión de buen o
mal actor. Es una cuestión de que el actor, con solo verlo, sin siquiera
empezar a actuar, ya nos haga sentir que “es” quien nosotros
esperamos que sea. Esta sintonía entre actor y personaje que no haga
ruido al ver la historia, es fundamental para que el tono se transmita.
Pero lo primero es que el personaje esté escrito en un registro que
facilite su diálogo y su acción, y permita comprender lo que los autores
quieren comunicar.
En ese mismo sentido el ambiente es el soporte del personaje. Si
personaje y ambiente no están bien construidos, el tono también se
transmite mal porque lo que los espectadores percibimos en vez de
melodía, es ruido.
El tono, para funcionar, necesita una correlación orgánica donde todo
“parezca” natural, aunque el estilo de narración no sea naturalista.
(Bianca preguntó en un momento sobre el estilo. El estilo puede
contener el tipo de registro –naturalista, artificial, grotesco, etc.- y
también la forma que el autor del guión y el director le imprimen. El estilo
puede ser “personal”, pero el tono tiene más que ver con ese estado de
ánimo propio de la historia, cómo se la percibe, cómo llega, cómo es
leída. El guionista y el director pueden trabajar la tonalidad como un
elemento contenido dentro del estilo “personal” para una historia en
particular. Ahora mismo pienso en Woody Allen que tiene películas
donde su estilo permanece dentro de ciertos marcos, pero sus
tonalidades pueden ser muy diversas. Y, por el contrario, pienso ahora
que Alex de la Iglesia tiene un estilo personal que podemos ver, aunque
la tonalidad de sus películas no es excesivamente variada. No diría que
el tono es una parte constitutiva del estilo de un autor o un director, sino
una de las formas posibles en las que el estilo también influye o se
manifiesta. Al menos en directores con estilos muy marcados. Así
podríamos aislar estilo y tono de manera tal que un estilo personal
podría ser “siempre el mismo” en distintas películas y el tono de esas
películas variar sin que esto vaya en desmedro del estilo del autor)
Finalmente el género también construye tono porque hay elementos
constitutivos de un género que influyen en la atmósfera de la historia. El
género siempre es un marco flexible y se lo puede mezclar con otros
subgéneros, pero en todos los casos funciona como un referente y como
una expectativa para el espectador. El espectador mira una película
sabiendo que un género, como marco más “abarcativo”, interactúa como
una parte más del relato. Si yo digo película de terror, aunque después
se introduzcan pasos de comedia, sé que habrá muertes, presencias
fantasmales, monstruos, etc., que son constitutivas del género. Y las
posibilidades que tengo es contar la historia manteniendo un tono denso,
de amenaza y peligro constante, más típico del género, o violar ciertas
convenciones. Scream jugó desde su primera entrega con esta
combinación en la que el peligro de muerte es extremadamente real,
pero hay momentos en los que los personajes en lugar de tomarse “en
serio” la amenaza y la posibilidad de muerte, se ríen de ella. Ese no
tomarse en serio la posibilidad acentúa el tono de levedad de la película
o de banalidad, que contrasta fuertemente con la sucesión de muertes
que no paran de producirse.
El género es uno de los coadyuvantes más fuertes del tono y trabaja
casi siempre a partir de la expectativa. Lo que nosotros como público
esperamos que pueda pasar en una historia determinada. En nosotros
autores está resolver si queremos ir a favor de esta expectativa o
provocar bifurcaciones de distinto tipo. Ese juego de trabajar “a favor” o
“en contra” de la expectativa de un género, tiene mucho que ver con el
tipo de tono que vamos a construir.
Así, de nuevo, personajes, ambiente y género se influyen y modifican los
unos a los otros de manera constante y entre todos se va construyendo
el tono de un guión. Lo importante es ser consciente de que estas
mutuas influencias existen y operan en conjunto, muchas veces más allá
de la propia voluntad de los autores.
 ¿Cómo se construye el tono en el guion?
Creo que se construye en una primera instancia cuando el guionista
imagina la historia que quiere contar. En ese momento tiene una
percepción interior de cómo cree que la historia debería ser contada y
vista. Es una mirada ideal e idealizada, pero funciona como el parámetro
que tendrá el autor sobre qué quiere hacer.
En una segunda instancia se construye en el proceso mismo de
escritura. Mientras se escribe el guionista percibe cómo los personajes
“se hablan” entre sí. Aunque las acciones y el desarrollo de la trama
estén bien delineados en la escaleta, es en la escritura del diálogo
donde el guionista sabe y entiende quién es el personaje que imaginó.
Lo mismo pasa con la descripción de las acciones y las locaciones.
El guionista pasa del esquema de la imagen idealizada de la historia y
su tono, a algo mucho más concreto y efectivo. El personaje suele
proponer sus propias dinámicas en el transcurso de la escritura. Esto
pasa porque el proceso de escribir es humano, orgánico, no un
algoritmo, y modifica las premisas. A veces descubre flancos de las
escenas y de los personajes que en la escaleta eran inexistentes.
Esa escritura en “tiempo real” va dando una noción al guionista del tono
en el que está trabajando. No es ya sólo el objetivo que se ha planteado,
sino lo que está “realizando”. El texto real del guión ya da muchas pistas
del tono que se está construyendo.
Cuando se finaliza el primer borrador completo, el guionista sabe “de
verdad” el tono que subyace en la historia. Allí empieza una nueva
instancia, llamémosle la tercera, de las correcciones y las reescrituras.
Ahí empieza un proceso en el que las distintas partes que componen la
historia se ven “bajo análisis”. Si un personaje necesita modificar su
temperamento o su forma de intervenir en la historia, eso influirá en el
tono. Si ese temperamento se contrasta a la vez con otros
temperamentos de los demás personajes, en esa revisión y corrección
se buscará una cierta “organicidad” donde todos vayan en la misma
dirección. Esa misma dirección de los personajes es la que tiene que
llevar al desenlace. Si la dirección de la historia y las “formas” de los
personajes no llevan al desenlace-efecto que se quiere conseguir,
entonces habrá que acometer correcciones más profundas.
Y en un sentido más general, el tono se transformará en un “contenedor”
que unifique la historia. La historia se organizará y armonizará a partir de
que el tono y sus posibles variaciones se unifiquen como un todo. Si los
tonos no armonizan o no desembocan en el final buscado, entonces hay
que continuar trabajando hasta que esa síntesis y unicidad se produzca.

 ¿Crees que el tono se logra únicamente en el guion?


No. Se logra en todo el proceso de producción y culmina en el momento
del montaje. Pero donde tiene que estar muy claramente definido es en
el guión, para que en los pasos siguientes se pueda seguir trabajando
sobre el tono con el mismo criterio que desde el comienzo del proyecto.
 Leímos en tu blog sobre el vínculo estrecho entre el género y el tono
¿Cuál es esa relación estrecha que comparten? ¿Cuál es la relación con
el subgénero?
Un poco lo que decía antes, el género es un marco contenedor que está
construido alrededor de elementos constitutivos típicos o propios. El tono
tiene una relación directa –hasta cierto punto- con los elementos del
género, del marco contenedor. El tono produce variables. O tiene la
capacidad para producir variables a partir del marco de género. El tono
se compone de velocidades, de intensidades, de contrastes (como en la
plástica), de contrapuntos (como en la música) y trabaja sobre el
conjunto de la historia, pero establece un diálogo muy específico con el
género.
La relación entre género y tono puede ir desde establecer un “diálogo” y
relacionarse desde un lugar común y reforzarse uno al otro, o pueden
establecer una relación de tensión entre ambos. Lo que el género
requiere de la historia para que el género la contenga, y lo que el tono
puede intentar disputarle. Ese juego de colaboración o competencia
entre género y tono, tiene mucho que ver con cómo se percibe el
resultado final del tono de un guión (y de una película)

 ¿Podemos decir que el género contiene al tono o que el tono contiene al


género?
Siguiendo la línea de la pregunta anterior, creo que tono y género están
tan íntimamente ligados que se refuerzan o compiten entre sí. Esta
competencia se establece, en términos del género, entre expectativa y
resultado. Si la expectativa de cómo debería funcionar el género se
cumple, el tono opera de una manera; y si el tono “amenaza” la
expectativa del espectador, opera claramente de otra manera.
A la hora de escribir hay que tener en cuenta cómo funciona esta
relación entre género y tono general para utilizarla en función de la
historia.

 Cuando hacés un guion que es dirigido por un tercero, ¿es posible


mantener ese tono que planteaste en el guion o este se ve influenciado
por el estilo del director?
Sin duda la lectura y el estilo del director influencian en la evolución del
tono, pero claramente el tono general ya tiene que estar establecido
desde el guión, ya sea como un parámetro a alcanzar o una referencia a
tomar.

 ¿Considerás que el tema puede ayudar en la determinación de ese


tono?
Sí. El tema es muy importante, pero creo que el tono lo determina
mucho más la intencionalidad del autor o director que el tema en sí. Es
decir, el tono como un objetivo para relacionarse de una forma particular
con el público y, además, para poder llegar a resolver el final de manera
satisfactoria. Creo que el tono tiene que ver, mucho, con la forma en que
la historia va teniendo lugar, pero el tono es también una acumulación
de “ambiente” y de “aliento” que genera la propia historia, cuya función
última es construir el final. O mejor dicho, coronar el final.
El tono de la historia -que recoge el guión- nos va preparando
anímicamente para lo que será el final de la historia y si ese tono
funciona de verdad, si se lo ha trabajado bien, cuando el final irrumpa,
no se lo sentirá como algo extraño o fuera de lugar, sino como un evento
necesario y gratificante. Gratificante aún en el caso de que se trate de
un final no-feliz.

 Hemos indagado respecto al concepto de narrativa cinematográfica y


hemos encontrado diferentes interpretaciones. Algunas se limitan a decir
que la narrativa es meramente del guion y otras hablan de la narrativa
como un todo de la obra fílmica, ¿Cuál es tu opinión al respecto?
¿Considerás que a través del guion se cuenta toda la historia?
Creo que la narrativa es de un todo y que corresponde a distintos
estamentos de la producción.
Creo que el elemento base, como los cimientos de una casa, está en el
guión y que ese guión funcione es el factor determinante para que
funcione el resto de las etapas de la producción
Creo que esa es la primera narrativa.
Luego hay una segunda narrativa que es la que realiza el director y que
implica una concreción de lo “contenido” en el guión. En un proceso
normal la intervención del director tiene que plantear una continuidad y
una profundización de la obra. Aún en los términos más “perfectos” que
pueda estar acuñado un guión, necesita de ese proceso de salir del
papel a la puesta en escena.
El paso del papel a la puesta en escena y el rodaje es la segunda
narrativa.
Creo que hay una tercera narrativa que surge de la correlación entre el
director y los actores. Hay una narrativa actoral que hace todavía más
real el proceso de “formalización” de una película. Un actor es una
fuerza que modifica el proceso. El actor tiene un diálogo y una tensión
tanto con el texto (es decir, con el guionista) y un diálogo y una tensión
con el director.
El proceso de rodaje incluye de forma ineludible estas tensiones que no
tienen que por qué ser negativas. Entender que ellas forman parte del
proceso constructivo del resultado final al que hay que acompañar y
dirigir, y al que no conviene violentar salvo cuestiones extremas.
La cuarta narrativa es la que se realiza en la mesa de edición, que
también podría ser llamada “reescritura final”.
Él editor (o los editores) son los que intervendrán sobre el material bruto
y darán como resultado el producto final. Allí se puede establecer
también un diálogo de tensión entre editor, director y productor(es), que
se mantendrá hasta el corte final.
Creo que señalando estos detalles lo que quiero decir es que el proceso
de escritura que empieza en el guión es lo suficientemente importante
como para que establezca la narrativa de la película y su tono, pero que
hay que tener en cuenta que el proceso de rodaje es sumamente rico en
conflictos y aportaciones que no transcurren en la soledad de una
oficina, sino en el espacio de la filmación, y hay que saber aprovecharlo
como una parte fundamental y constitutiva del resultado final.