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Introducción

El agua es el recurso natural esencial para la vida en nuestro planeta y para la


supervivencia de casi todas las especies que habitan en él, incluido el ser humano. Por
eso, este elemento es un bien para cualquier país y para su economía, así como para la
población. Sin embargo, el problema fundamental está en que el ser humano sólo puede
beber agua dulce y éste es un recurso menos abundante. Las reservas de agua dulce,
sobre todo las más importantes y las que mayor cantidad de líquido posee, son aguas
subterráneas, que se almacenan en grandes depósitos naturales a través de la filtración
de los suelos y rocas hacía estos espacios o que también corre a través de diferentes
espacios interconectados.
Las Aguas Subterráneas es un recurso que se utiliza con fines de abastecimiento de agua,
porque poseen los siguientes beneficios: a) son de excelente calidad natural; b) son más
seguras como fuente de abastecimiento en época de sequias; c) pueden utilizarse para
el abastecimiento público y la utilización privada independientemente; y d) son
atractivas en términos de inversiones de capital. Por las razones anteriormente
expuestas es necesario realizar estudios hidrogeológicos que permitan establecer la
localización, calidad y disponibilidad de caudal que tiene un acuífero subterráneo. En
este trabajo se presenta la metodología a seguir en un estudio hidrogeológico para la
perforación de un pozo
Los primeros pozos de explotación de las aguas subterráneas se perforaban a mano,
con pico y pala, en aquellos terrenos donde el nivel freático del acuífero se situaba
muy cerca de la superficie del terreno. El agua se extraía mediante poleas y
posteriormente mediante impulsión animal. Hoy en día existen varios métodos para la
elaboración de un pozo.
Para aprovechar estas aguas subterráneas se debe realizar obras de captación como la
construcción de pozos para extraer agua. Y nos enfocaremos en la construcción de pozos
someros pues son los que se encuentran captando agua subterránea de acuíferos libres
Las captaciones someras destinados a la explotación de aguas subterráneas constituyen
uno de los tipos de captación más antiguos; aún existen en operación obras que fueron
construidas hace más de dos milenios.
Antes de hablar sobre los diferentes tipos de pozos a construir es importante conocer
algunos aspectos generales sobre el origen de las aguas subterráneas y sobre los
acuíferos, y también enfatizar en la responsabilidad que tienen sus usuarios de
protegerlos y conservarlos para que puedan ser aprovechados por las generaciones
futuras.
Dada la importancia del concepto del ciclo hidrológico para el estudio de las aguas
subterráneas, se pasará a describirlo en la forma más sencilla posible.
1. CICLO HIDROLÓGICO

Casi toda el agua subterránea existente en la tierra tiene origen en el ciclo hidrológico,
que es el sistema por el cual el agua circula desde océanos y mares hacia la atmósfera y
de allí hacia los continentes, donde retorna superficial o subterráneamente a los mares
y océanos. Los factores que influyen en los procesos del ciclo hidrológico son
fundamentalmente los factores climáticos, como la temperatura del aire, intensidad de
los vientos, la humedad relativa del aire y la insolación, el tipo y densidad de la cobertura
vegetal.
Para facilitar, tanto la explicación como la comprensión del ciclo hidrológico, es
necesario tener un concepto claro de ciertos fenómenos físicos que se procesan en
dicho ciclo y que son:
Precipitación: Es la caída del agua en estado líquido o sólido sobre la superficie terrestre.
Es la fuente principal de la formación de las aguas de la tierra, ríos, lagos, aguas
subterráneas y glaciares. El valor de la precipitación en una cuenca o región, se obtiene
a partir de registros pluviométricos.
Evaporación: Es el proceso por el cual el agua de la superficie terrestre pasa del estado
líquido al vapor, siendo la energía solar el principal factor desencadenante del proceso.
Evapotranspiración: Es el agua evaporada a partir del tenor de humedad del suelo y
transpiradas en el proceso de desarrollo de las plantas.
Escurrimiento superficial: Es el proceso por el cual el agua de lluvia precipitada en la
superficie de la tierra fluye por acción de la gravedad desde las partes más altas hacia
las más bajas, confluyendo en ríos, arroyos y otros cuerpos de agua.
Escurrimiento sub-superficial: Es la precipitación que llega a infiltrarse en el suelo y
circula lateralmente a pequeñas profundidades, sin llegar a la zona saturada y reaparece
en superficie, incorporándose al escurrimiento superficial.
Escurrimiento subterráneo: Es parte del agua precipitada que se infiltra y llega a la zona
saturada, recargando los acuíferos.
Infiltración: Es el agua de precipitación que, en su descenso por el suelo, ocupa parcial
o totalmente los poros o fisuras del suelo y rocas.
Con estas definiciones pasemos a explicar el ciclo hidrológico. La palabra ciclo, viene del
griego "Kuklos" que significa círculo. De acuerdo con la teoría moderna, en el proceso
de formación de las aguas se verifica una serie sucesiva de fenómenos físicos que llegado
a una etapa vuelven a repetirse en el mismo orden, de ahí que el proceso configure un
ciclo, el que a su vez por referirse al agua se llama "ciclo hidrológico".
Iniciemos el análisis del ciclo desde las superficies de las aguas de los océanos, mares,
lagos y ríos. La energía solar y los vientos hacen que la parte superficial del líquido pase
de este estado al de vapor, es decir, se evapore. El vapor de agua forma las nubes que,
en algún momento, por efecto de las corrientes de aire, se enfrían, condensándose se
transforman en gotas, dando origen a las lluvias.
Las lluvias, al caer, atraviesan el aire de la atmósfera, que por estar calentada por la
acción del sol hace que una parte, aunque pequeña, de esa lluvia vuelva a evaporarse
antes de llegar al suelo. La parte mayor y restante de la lluvia sigue su caída para tocar
la vegetación y finalmente el suelo.
El agua interceptada por las plantas es evaporada nuevamente para regresar a formar
nube. Del agua que llega al suelo, parte corre por la superficie para formar los ríos y
lagos. La otra parte que se infiltra en el suelo va a constituir las llamadas aguas
subterráneas, que, según el caso, queda retenida en depósitos, o aflora como
manantiales o es interceptada por los ríos que las conducen finalmente al mar.
En las diferentes formas descritas, las aguas originalmente encontradas en estado
líquido en los ríos, lagos, mares y océanos pasaron por evaporación a la atmósfera, para
regresar después por condensación al estado líquido del punto de partida, cerrando así
el ciclo el que se repetirá permanentemente.
¿Pero cómo afecta la sequía al agua subterránea?
Si la infiltración por agua de lluvia es la principal fuente de recarga de los acuíferos, una
falta prolongada de ella provocará en éstos, determinadas consecuencias que podrán
ser revertidas una vez se haya alcanzado las condiciones climáticas normales de la
determinada región.
La disminución de la precipitación hasta su ausencia, provoca una disminución
importante en la infiltración hacia el subsuelo y por lo tanto en la recarga de los
acuíferos. Los niveles freáticos se verán afectados y descenderán, disminuyendo
temporalmente el almacenamiento subterráneo. Los pozos someros que se encuentren
captando agua subterránea de acuíferos libres, serán los que se verán afectados por las
oscilaciones del nivel freático provocadas en época seca.
Los ríos y lagos conectados directamente con los acuíferos se verán afectados creándose
una desconexión hidráulica entre el acuífero, el río y/o el lago.

2. AGUA SUBTERRÁNEA
Es el agua que se aloja y circula en el subsuelo, conformando los acuíferos. La fuente de
aporte principal es el agua de lluvia, mediante el proceso de infiltración. Otras fuentes
de alimentación localizada pueden ser los ríos, arroyos, lagos y lagunas.
El agua subterránea representa una fracción importante de la masa de agua presente
en cada momento en los continentes. El volumen del agua subterránea es mucho más
importante que la masa de agua retenida en lagos o circulante, y aunque menor al de
los mayores glaciares, las masas más extensas pueden alcanzar millones de km² (como
el acuífero guaraní). El agua del subsuelo es un recurso importante y de este se abastece
a una tercera parte de la población mundial, pero de difícil gestión, por su sensibilidad
a la contaminación y a la sobreexplotación
El agua subterránea se sitúa por debajo del nivel freático y está saturando
completamente los poros y/o fisuras del terreno y fluye a la superficie de forma natural
a través de vertientes o manantiales o cauces fluviales. (Fig. 3). Su movimiento en los
acuíferos es desde zonas de recarga a zonas de descarga, con velocidades que van desde
metro/año a cientos de m/día, con tiempos de residencia largos resultando grandes
volúmenes de almacenamiento, aspectos característicos del agua subterránea.
3. IMPORTANCIA DE LAS AGUAS SUBTERRANEAS
“Las aguas subterráneas constituyen la mayor reserva de agua dulce en el mundo, y
representan más del 97% del total de agua dulce disponible en el planeta, excluyendo
los glaciares y los casquetes polares. El 3% restante corresponde esencialmente a las
aguas superficiales lagos, ríos, humedales, y a la humedad del suelo. Hasta fechas
recientes, la atención dirigida a las aguas subterráneas se centraba, por un lado, en su
uso como agua potable, y por el otro en el reconocimiento de su importancia como
recurso para la industria y para la agricultura de regadío.
El agua subterránea debe protegerse también por su valor medio ambiental, las aguas
subterráneas son fundamentales para el ciclo hidrológico y su papel es básico para el
mantenimiento de los humedales y los caudales de los ríos y como amortiguador de los
efectos de las sequias.
Es decir, las aguas subterráneas aportan el flujo básico el agua que nutre a los ríos
durante todo el año a los sistemas de aguas superficiales, muchos de los cuales sirven
para el abastecimiento de agua y para usos recreativos.
El total de agua existente en la Tierra es prácticamente constante y la inmensa mayoría
de ella se encuentra en los mares y océanos (97%) el resto es la considerada como agua
dulce (3%) pese a que contiene un cierto tenor de sales en disolución (excepto el agua
atmosférica).
Si analizamos ahora la fracción de agua dulce nos encontramos que casi el 77% de la
misma se encuentra como hielo en los casquetes polares y en los glaciares. El
fenómeno del calentamiento global pese que derrite este hielo no ayuda porque la
mayor parte del agua va a parar al mar.
Nos queda entonces poco más del 0,6% de toda el agua de la Tierra como agua líquida
que aquí hemos llamado disponible (8,8 Km3).
Y si avanzamos todavía más vemos que el agua superficial de todos los ríos (incluido el
Amazonas, el Orinoco, el Paraná y el de la Plata para nombrar a los más cercanos y por
cierto muy caudalosos) y de todos los lagos del planeta, incluso contando el agua
atmosférica, sólo constituye poco más del 3% de toda esa agua disponible y que casi el
97% está bajo la forma de agua subterránea. Las aguas superficial y atmosférica son
despreciables en este juego de cifras (menos del 0,022 % de toda el agua del planeta).

4. ACUÍFEROS

Un acuífero es aquel estrato o formación geológica permeable que permite la circulación


y el almacenamiento del agua subterránea por sus poros o grietas. pudiendo extraerse
en cantidades significativas mediante obras de captación (ej. pozos). Dentro de estas
formaciones podemos encontrarnos con materiales muy variados como gravas de río,
limo, calizas muy agrietadas, areniscas porosas poco cementadas, arenas de playa,
algunas formaciones volcánicas, depósitos de dunas e incluso ciertos tipos de arcilla. El
nivel superior del agua subterránea se denomina tabla de agua, y en el caso de un
acuífero libre, corresponde al nivel freático.
No todas las formaciones geológicas tienen la capacidad de almacenar y transmitir agua,
encontrándose formaciones que pudiendo contener agua no la transmiten en
condiciones naturales y por lo tanto no es posible extraerla, son los llamados acuícludos
(ej. arcillas), otras formaciones no son capaces de almacenar ni transmitir el agua
subterránea, son impermeables y a éstas se las llama acuífugos (ej. Granitos, gneiss) y
por último encontramos los acuitardos (ej. limos, limos arenosos), que son formaciones
semipermeables, que transmiten el agua muy lentamente y que resulta muy difícil su
extracción mediante obras de captación, pero que son importantes para la recarga de
acuíferos subyacentes, debido a la posible filtración vertical o drenaje.

4.1 TIPOS DE ACUÍFEROS DESDE EL PUNTO DE VISTA HIDRÁULICO


Atendiendo al comportamiento hidráulico de las formaciones geológicas, así como a su
posición estructural en el terreno, se distinguen tres tipos principales de acuíferos:
a. Acuíferos libres
b. Acuíferos confinados
c. Acuíferos semiconfinados

Solo vamos a definir y enfocarnos en el tipo de acuíferos libres


4.1.1 ACUÍFEROS LIBRES
Los acuíferos libres son aquellos en los que el nivel superior de saturación se encuentra
a presión atmosférica y su piso es impermeable. A la superficie piezométrica de un
acuífero libre se le denomina superficie freática. Por esta razón, los acuíferos libres son
también conocidos como “acuíferos freáticos”.
El agua en un pozo realizado en un acuífero libre se eleva como es natural, solo hasta el
nivel freático precisamente. y como el agua no llena completamente la unidad
geológica, la superficie freática puede subir y bajar libremente, en función de su recarga
y descarga. Las elevaciones o descensos del nivel freático corresponden a cambios en el
volumen de almacenamiento y no a cambios de presión en el agua. La recarga de este
tipo de acuífero es directa y se realiza por infiltración del agua de lluvia a través de la
zona no saturada o por infiltración de ríos o lagos. Son los más afectados en caso de
sequía, ya que el nivel freático oscila con los cambios climáticos. Pozos muy someros se
ven afectados (se secan), cuando el nivel freático desciende hasta por debajo de la
profundidad total del pozo.
En los pozos perforados en estos acuíferos se encuentra el agua tan pronto como se
llegue a la zona saturada, constituyendo este nivel de saturación al nivel estático del
agua.
Al contrario de lo pudiera parecer en un principio, la superficie freática no constituye el
límite entre la zona del terreno totalmente saturada en agua y la zona parcialmente
saturada. Por encima de la superficie freática se sitúa una porción de terreno cuyos poros
están completamente ocupados por agua (y por tanto totalmente saturados) pero que, sin
embargo, se encuentran a presión menor que la atmosférica. Esta porción del terreno se
conoce como la zona o franja capilar y no pertenece al acuífero libre, puesto que el agua de
esta franja del terreno se encuentra retenida por tensión superficial. El espesor de esta
franja capilar varía en función del tamaño de los poros, como veremos a continuación.

Podemos extraer como conclusión que en el caso de acuíferos libres formados por
materiales granulares gruesos (gravas y arenas gruesas), la zona de ascenso capilar
tendrá un espesor de unos pocos centímetros o incluso milímetros, por lo que podemos
asumir sin cometer demasiado error que la superficie freática es el límite entre la zona
totalmente saturada (por debajo) y la zona parcialmente saturada (por encima). Sin
embargo, en el caso de materiales más finos (como arenas muy finas o limos), la zona
de ascenso capilar puede tener un espesor de varios decímetros y, por lo tanto, por
encima de la posición del nivel freático tendremos un espesor considerable de terreno
completamente saturado en agua, aunque dicha agua no fluirá por el terreno (ni hacia
los pozos). El agua que asciende por capilaridad contiene sales disueltas que, debido a
la evaporación o evapotranspiración, pueden llegar a precipitar formando costras e,
incluso, llegando a salinizar completamente los suelos. Este proceso es relativamente
frecuente en zonas áridas y semiáridas en las que el nivel freático se encuentra próximo
a la superficie. La formación de caliches responde también a un fenómeno similar.
Cuando perforamos un pozo en un acuífero libre, el nivel del agua dentro de la
perforación nos indicará la posición del nivel freático en ese punto. Al realizar un
bombeo desde dicho pozo, el agua que extraemos proviene directamente del vaciado
de los poros del acuífero. Al bombear el agua generamos un abatimiento del nivel
freático y, por lo tanto, se observará un descenso del nivel del agua, tanto en el pozo
como en la parte del acuífero situado en el entorno del pozo. A este abatimiento del
nivel freático que se produce al bombear agua desde un pozo se le denomina cono de
descensos. La siguiente figura muestra un esquema del cono de descensos que se
produce en un acuífero libre al bombear agua desde un pozo.
La magnitud de los descensos en el nivel freático producidos por el bombeo de agua
desde un pozo depende, fundamentalmente, del caudal de agua extraído y de los
parámetros hidráulicos del acuífero (permeabilidad y coeficiente de almacenamiento).
Habitualmente, los acuíferos libres se encuentran en conexión hidráulica con los cursos
de agua superficiales. Si se produce un flujo de agua desde el acuífero hacia el río, se
habla de un río efluente (también conocido como río drenante o río ganador. En
muchos de estos casos, los acuíferos libres constituyen la principal fuente de aporte de
agua a dichos ríos. Cuando se producen bombeos de agua en pozos cercanos a los cauces
superficiales, puede darse el caso de que el cono de descensos producido por el bombeo
alcance la posición del río, afectando al caudal superficial y, por lo tanto, produciendo
un impacto en el río que podría ser relevante. En el caso de bombeos de gran caudal,
puede suceder incluso que se genere un abatimiento del nivel freático tal que se invierta
el sentido del gradiente hidráulico. En dicha situación, el río pasaría a ser influente (es
decir, el río aportaría agua al acuífero libre). A los ríos influentes también se les
denomina ríos infiltrantes. La siguiente figura ilustra un ejemplo de un río efluente que,
debido al establecimiento de un bombeo próximo pasa a ser influente.

Nivel Freático
En acuíferos freáticos someros donde se construyen habitualmente las captaciones del
tipo pozos someros y captaciones someras, el nivel de agua se encuentra en o muy cerca
de la superficie y por lo tanto se necesita un bajo consumo energético para alumbrar
agua subterránea y usualmente pueden usarse bombas de eje horizontal de superficie
las que son mucho más económicas y sencillas de operar que las bombas de pozo
profundo.