Está en la página 1de 6

ANALISIS DE INDICADORES DE ENFERMEDADES NOSOCOMIALES

Las enfermedades nosocomiales son una infección que se origina en un hospital o


establecimiento hospitalario en un paciente hospitalizado que no la padecía ni la
estaba incubando en el momento de la hospitalización o es el efecto residual de una
infección adquirida durante una admisión previa. Se incluyen también las
infecciones contraídas en el hospital, pero que aparecen después que el paciente
ha sido dado de alta; asimismo, las que se registran en el personal si existe el
antecedente de un contagio intrahospitalario.

Las infecciones adquiridas en los procederes hospitalarios constituyen hoy un serio


problema en todos los países del mundo, significa un verdadero reto al avance
científico-técnico que se experimenta en la asistencia médica en estas instituciones
debido a la gran multiplicación y variabilidad de los factores de riesgos que
contribuyen a la aparición y mantenimiento de las infecciones intrahospitalarias o
infecciones nosocomiales.

Nosocomial proviene del griego nosokomein que significa nosocomio, o lo que es lo


mismo hospital, y que a su vez se deriva de las palabras griegas nosos, enfermedad,
y komein, cuidar, o sea, “donde se cuidan enfermos”. Por lo tanto infección
nosocomial (IN) es una infección asociada con un hospital o con una institución de
salud.

Por lo tanto los indicadores de infección nosocomial (IN) son una expresión de la
calidad asistencial, así como de la seguridad de los pacientes durante su estancia
en el hospital. La cuantificación de los indicadores de infección se realiza mediante
la aplicación de sistemas y/o programas de vigilancia. Los sistemas actuales de
vigilancia de IN se basan tanto en estudios de prevalencia como de incidencia. 1

Estas infecciones contraídas en los establecimientos de atención de salud figuran


entre las principales causas de defunción y aumento de la morbilidad en pacientes
hospitalizados.

Es necesario la implantación de un protocolo de observación y vigilancia de las


infecciones nosocomiales en el HGN, que demuestre la realidad de la problemática
y estimule la aplicación de los correctivos apropiados para su control. 2

Con independencia de la vía de transmisión, el estado del paciente favorece la


aparición de una infección nosocomial:

La edad y la patología son especialmente importantes. Las personas de edad


avanzada, las personas inmunodeprimidas, los recién nacidos (en particular los
prematuros), los politraumatizados y los grandes quemados son el grupo con más
"riesgo".
Algunos tratamientos pueden, paradójicamente, facilitar la aparición de una
infección nosocomial (antibióticos que desequilibran la flora de los pacientes y
seleccionan las bacterias resistentes, tratamientos inmunosupresores, etc.);
Las infecciones son más frecuentes cuando se realizan procedimientos invasivos
necesarios para el tratamiento del paciente: colocación de una sonda o un catéter,
ventilación artificial o intervención quirúrgica.

Determinadas infecciones nosocomiales podrían representar el lado negativo de los


avances médicos. A partir de hoy, la atención a los pacientes cada vez más
vulnerables es posible, pero suelen acumular numerosos factores de riesgo.

Todas las infecciones nosocomiales no representan el mismo carácter de gravedad.


Por ejemplo, las infecciones urinarias, aunque sean muy frecuentes y molestas, no
suelen plantear mayores problemas.
En cambio, las infecciones contraídas durante la ejecución de una cirugía ósea o
pulmonar pueden resultar muy graves. Igualmente, el agente infeccioso en cuestión
desempeña un papel preponderante: el terrible estafilococo áureo es muy temido.

Algunas infecciones nosocomiales pueden causar la muerte (infecciones


pulmonares, septicemias que indican la presencia de bacterias en la sangre), puesto
que provocan una infección extendida y un deterioro del estado general del
organismo.
Los pacientes más frágiles son los que desarrollan las infecciones más graves, lo
que complica la distinción entre la responsabilidad asociada a la propia infección
nosocomial y a la enfermedad preexistente.
Por ejemplo, un enfermo con insuficiencia respiratoria debida a un cáncer de pulmón
avanzado será más sensible a una infección nosocomial (al igual que será más
sensible a una simple gripe).

Por otro lado, la mayor parte de las infecciones prolonga el tiempo de hospitalización
requerido y supone un sobrecosto asociado al tratamiento antibiótico.

Esas infecciones pueden estar directamente asociadas a los tratamientos (por


ejemplo, la infección con un catéter) o simplemente contraerse durante la
hospitalización, independientemente de cualquier intervención médica (por ejemplo,
una epidemia de gripe). Existen varios tipos de infecciones nosocomiales derivadas
de diversas vías de transmisión:

Las infecciones de origen "endógeno": el enfermo se infecta con sus propios


microorganismos, con ocasión de una intervención invasiva o de una fragilidad
especial.

Las infecciones de origen "exógeno". Puede tratarse de las siguientes:

-Infecciones cruzadas, transmisibles de un enfermo a otro a través de las manos o


los instrumentos de trabajo del personal médico o resto del personal sanitario;
-Infecciones causadas por los microorganismos portados por el personal;
-Infecciones asociadas a la contaminación del entorno hospitalario (agua, aire,
material, alimentación, etc.).

En general, los servicios más afectados son, por orden decreciente, las unidades
de cuidados intensivos, la cirugía y la medicina, según la especialidad. Los servicios
de menor riesgo son los servicios de pediatría y psiquiatría. Esos problemas son
igual de frecuentes en las unidades residenciales de corta, media o larga estancia.

Si bien hasta hace algunos años la infección del tracto urinario era la infección
nosocomial identificada con mayor frecuencia, en la actualidad lo es la infección del
tracto respiratorio, seguida de la infección urinaria y la de localización quirúrgica.

Es difícil luchar contra las infecciones nosocomiales porque hay que actuar sobre
varios factores. La calidad de la asistencia, la seguridad del entorno hospitalario, la
higiene de las manos o el uso de guantes, son algunos de los aspectos que deben
ser objeto de vigilancia reforzada y medidas de prevención.

Varios estudios realizados en algunas instituciones de salud han demostrado que


los niveles de infección de los hospitales pueden reducirse considerablemente, si
los programas de prevención incluyen actividades de vigilancia, actividades de
control, personal de enfermería especializado en epidemiología y control de
infecciones a tiempo completo y, al menos, un médico especializado en
epidemiología hospitalaria.

Según el boletín epidemiológico distrital durante 2007 se presentaron 19 brotes de


infecciones intrahospitalarias, comportamiento similar al de 2006 (n= 20). Llama la
atención el bajo porcentaje de brotes que fueron notificados de manera oportuna
(21%) por parte de las unidades notificadoras. La notificación oportuna se entiende
como la que ocurre en las primeras 48 horas de sospecha o confirmación del mismo.
Los principales microorganismos causales de los brotes fueron Acinetobacter
baummanii, Klebsiella Pneumoniae y Serratia Marcescens. Los dos primeros
ocasionaron el mayor porcentaje de muertes (42,8%). Los servicios donde
prevalecieron los brotes correspondieron fundamentalmente a las UCI, donde llegan
a ser más frecuentes.3

Llama la atención la alta proporción de infecciones en el ámbito hospitalario (70,7%)


y ambulatorio (69,8%) a las que no se les toman cultivos para identificar el
microorganismo, lo cual significa que es prioritario que en este nivel se valoren los
factores relacionados con esta situación, ya que puede contribuir de manera
importante en la resistencia bacteriana en los hospitales.

La tasa de infección urinaria, de 7,5 casos por 1.000 egresos en el servicio de


medicina interna, está dentro de lo que la literatura ha reportado como estándar en
cateterismos uretrales a permanencia en servicios con alta ocupación, con una cifra
entre 1 a 100%.
La tasa global de infección urinaria asociada a catéter vesical en todas las unidades
de cuidado intensivo de tercer nivel de complejidad del SVEIIH fue de 8,1 casos por
1.000 días catéter, guarismo superior al reportado por el NHSN en 9 UCI de
Colombia: 4,3 casos por 1.000 días catéter.

La tasa de infección hematógena asociada a catéter central en todas las UCI de


tercer nivel de complejidad se estimó en 7,9 casos por 1.000 días catéter, guarismo
que se encuentra dentro del rango descrito en el estudio adelantado por el INICC
en 9 unidades de cuidado intensivo colombianas: 0-20,3 por 1.000 días catéter.

La tasa de neumonía asociada a ventilador en todas las UCI de tercer nivel de


complejidad se estimó en 10,7 casos por 1.000 días catéter, guarismo casi igual al
reportado por el NHSN en 9 unidades de cuidado intensivo colombianas: 10 casos
por 1.000 días catéter.

Durante 2007, en las unidades de cuidado intensivo de las unidades notificadoras


de tercer nivel de complejidad del SVEIIH se notificaron 3.275 infecciones asociadas
a dispositivos médicos en 375.541 días de catéter, para una tasa global de infección
asociada al uso de catéter de 8,7 casos por 1.000 días catéter. Esta tasa es inferior
a la reportada en el estudio adelantado en UCI de 9 hospitales de Colombia, en
donde se reportó una tasa total de infecciones asociadas a dispositivos de 18,2
casos por 1.000 días catéter14. Estas diferencias probablemente se deban a que
en el reporte de la Secretaría Distrital de Salud hay mayor diversidad (85,1%) de
UCI que son de la red privada, comparada con 44% en el estudio de las 9 unidades
en Colombia. Pese a estos hallazgos, los datos entre estos dos reportes son
coherentes en el sentido que fue más frecuente la infección hematógena asociada
a catéter venoso central (38,6% frente a 47,4%), seguida de la neumonía asociada
a ventilador (32,2% frente a 32,2%) y, finalmente, la infección urinaria asociada a
catéter vesical (29% frente a 20,3).3

El hecho de que a 26,3% de las infecciones en los servicios de adulto y a 23,9% en


los de pediatría no se les tome cultivo para identificar el microorganismo causal
puede contribuir en el desarrollo de resistencia bacteriana en Bogotá. Por tanto, es
prioritario que la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá y los comités de infecciones
de las instituciones prestadoras de servicios de salud identifiquen sus causas, ya
que en este nivel de complejidad se dispone de los insumos de laboratorio y del
talento humano necesarios para prestar este tipo de ayuda diagnóstica. De igual
forma, se deben valorar los procesos de control de calidad de la toma de la muestra,
en especial en los servicios de pediatría, donde 16,7% de los cultivos resultan
negativos.

El Ministerio de Salud del Perú reporta que la estancia atribuida a IIH se prolonga
entre 5 y 10 días. Comparado con países desarrollados como Estados Unidos,
Colombia presenta un tiempo prolongado de estancia atribuida a IIH, ya que en ese
país el promedio de estancia atribuido a infección quirúrgica es de 7,5 días,
bacteriemias 7 a 21 días, neumonía 6,8 a 30 días e infección urinaria de 1 a 4 días.
Para lograr una mejor prevención y lucha contra las infecciones relacionadas con la
asistencia sanitaria, se tendrían en cuenta los siguientes objetivos:

-Aplicar medidas de prevención y lucha a escala nacional o regional;


-Mejorar la prevención y lucha contra las infecciones en los centros sanitarios;
-Establecer sistemas de vigilancia activa;
-Fomentar la educación y la formación de los profesionales sanitarios;
-Mejorar el acceso a la información de los pacientes.

Por lo tanto, el profesional de enfermería, encargado del cuidado integral del


paciente es quien debe velar por el control de las enfermedades nosocomiales en
los pacientes hospitalizados, de tal manera que contribuya a disminuir los costos
económicos tanto del paciente como de la institución y de esta forma prestar un
mejor servicio al usuario durante su estancia hospitalaria.2
REFERENCIAS
1. Palomar, M., Vaque, J., Lerma, F. Á., Pastor, V., Olaechea, P., & Fernández-
Crehuet, J. (2008). Indicadores de infección nosocomial. Medicina Clínica,
131, 48-55.
2. BOLAÑOS, S. A., CHAVEZ, S. L., PUENTES, R. M., RODRÍGUEZ, L. H., &
DE ENFERMERIA, P. R. O. G. R. A. M. A. (2003) INCIDENCIA Y
CARACTERÍSTICAS EPIDEMIOLOGICAS DE LAS ENFERMEDADES
NOSOCOMIALES EN LOS SERVICIOS DE NEUROLOGIA, MEDICINA
INTERNA, ORTOPEDIA, UCI ADULTOS, CIRUGÍA GENERALY PLASTICA.
3. Secretaria Distrital de salud de Bogotá (2007). Infecciones intrahospitarias
en Bogotá, D.C, 2007