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UNIVERSIDAD PRIVADA DE TACNA

FACULTAD DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

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FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

EL CONTRATO DE MUTUO

Curso: Derecho Civil


Docente: Abog. Javier Rolando Peralta Andía
Alumnos:
 Fiorella Alessandra Rojas Loma
 Ana Claudia Ballón Zela
Ciclo: VIII
Turno: Mañana

Tacna-Perú
2017
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A nuestros padres
por su cariño y dedicación,
por sus sonrisas desplegadas
a pesar de sus noches de insomnio.

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INTRODUCCIÓN
En este trabajo vamos a ver el contrato mutuo.
Junto con hacer una definición del contrato mutuo de acuerdo al código civil,
hemos extraído de otros textos de análisis y del mismo código civil diferentes
matices del contrato citado los cuales vamos a desarrollar con el fin de profundizar en
el mutuo y a la vez hacerlo más comprensible y así poder diferenciarlo de los demás
contratos existentes.
Con ese propósito a continuación vamos a ahondar en las características del
mutuo, en sus clasificaciones, elementos, efectos que produce, requisitos,
obligaciones y otros puntos que esperamos sean comprendidos de manera
clara y concisa.
El contrato de mutuo pertenece al género contractual conocido como
contrato de crédito, del cual existen un sin número de especies, tales como apertura d
e crédito, carta fianza, avances en cuenta, avances contra facturas, tarjeta de
crédito, etc.
Desde el punto de vista económico, el crédito es entendido como la utilización
de fondos de otra persona a cambio de la promesa de devolverlos
(normalmente con
intereses) en fecha posterior. En realidad, la razón de ser del crédito son precisamente
los intereses, es decir, la renta por el uso del dinero prestado, el beneficio económico
del prestamista. Sin esta ventaja, el crédito, tal como lo conocemos
actualmente, no existiría.
El desarrollo del crédito en la economía moderna, aunque reciente, ha sido
espectacular. Es más, gran parte de la expansión del mercado y su propia globalizació
n se explican precisamente por el crédito y sus distintas expresiones. Atrás ha quedad
o esa visión moralista y hostil que se tenía frente a este negocio. Hoy su
utilidad no admite cuestionamientos, y su uso en la economía no solo es permitido sino
inevitable; sin embargo, aun sobreviven en nuestra legislación rezagos de dicha
hostilidad, tal el caso de la limitación en el cobro de intereses compuestos, en los
créditos que se otorgan fuera del sistema financiero.
Con todo, el desarrollo del crédito ha alcanzado tal envergadura que en nuestros días
es el centro de toda una actividad empresarial: el negocio bancario. Así han
surgido instituciones organizadas con el específico propósito de proporcionar
créditos. Los bancos son intermediarios financieros, entre quienes tienen exceso
de liquidez y quienes necesitan de esta. De este modo, el banco es al propio tiempo
deudor de quien le provee los fondos y acreedor de aquel a quien provee de fondos,
con lo cual se convierte en un multiplicador del crédito, pues es seguro que antes que
su acreedor retire los fondos depositados aquellos haya prestado ya varias veces.

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OBJETIVO GENERAL
Este trabajo tiene por fin informar acerca de cómo se emplea el contrato de mutuo en
el ámbito del derecho civil.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

 Dar a conocer a nuestros compañeros de las obligaciones de las partes.

 Poder saber las clases de contratos de mutuo.

 Dar grandes alcances sobre el contrato de mutuo.

 Establecer diferencias entre contrato de mutuo y el comodato.

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RESUMEN

El presente trabajo está enfocado en darnos a conocer las diferentes clases de


contrato de mutuo; así como las obligaciones de las partes que intervienen, además
de establecer diferencias entre el contrato de mutuo y el comodato.

ABSTRACT

The present work is focused on giving us the different kinds of contract of mutual; As
well as the obligations of the intervening parties, in addition to establishing differences
between the contract of mutual and the lending.

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ÍNDICE

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EL CONTRATO DE MUTUO
I. DEFINICIÓN.-
Es uno de los contratos de mayor trascendencia y versatilidad, pues constituye el
contrato más utilizado dentro del sistema financiero nacional e internacional y sirve
también para satisfacer las necesidades económicas de la vida diaria, en diversos
niveles y proporciones.
Se le conoce como Préstamo de consumo; “la definición se encuentra en el art. 1648
del Código Civil que dice: “Por el mutuo, el mutuante se obliga a entregar al mutuario
una determinada cantidad de dinero o de bienes consumibles a cambio de que se le
devuelvan otros de la misma especie, calidad o cantidad”.1
 Otra forma de definirlo, puede ser la siguiente; convención por la cual una
persona determinada entrega a otra cierta cantidad de cosas fungibles a
restituir en un plazo determinado. Las partes que interceden se llaman
Mutuante y Mutuario. El primero es el prestamista y el Mutuario es el
prestario.
 Los elementos esenciales son consentimiento y objeto, estos son los dos
de todo contrato.
El consentimiento se forma cuando se pasa una cantidad de dinero o algo fungible al
mutuario y este está de acuerdo de restituir con otro de igual cantidad y calidad.
El objeto debe reunir los requisitos, como existir en la naturaleza ser determinado o
determinable según su especie y estar en el comercio.
 En los elementos de validez solo la capacidad y forma se estudiaran.
Para celebrar este contrato se debe poder enajenar, los consortes no
requieren autorización judicial para celebrar el contrato, este contrato
puede ser celebrado por un menor de edad sin peligro de que se declare nulo.
 Se declara nulo cuando el contrato se celebre entre personas incapaces.
Este contrato tiene una forma consensual en oposición a formal, no se
necesita exteriorizar el consentimiento para que sea válido, este puede
ser expreso o tácito en ciertas ocasiones se hace por escrito para tener como
prueba no para su validez

 Comentarios
El mutuo es el principal contrato de préstamo, pero este no solo es celebrado por los
agentes involucrados en el sector bancario y financiero. El mutuo es un contrato que
connota prácticamente todos los aspectos de la vida diaria, siendo empleado en
diversos ámbitos y por diferentes clases de sujetos, desde una gran
empresa hasta un individuo común y corriente. Tomando adecuada nota
de esta realidad, el legislador, a través de lo dispuesto en el ARTÍCULO 2112 del
Código Civil, decidió unificar los regímenes normativos del mutuo comercial, antes
regulado por el Código de Comercio de 1902, y del mutuo civil, antes
regulado por el Código Civil de 1936. Esta es una típica manifestación del
fenómeno de la unificación de las obligaciones civiles y mercantiles o, en
general, de la unificación de las ramas que componen el Derecho Privado. Hoy,
entonces, existe un régimen unitario del mutuo, en el sentido establecido por el aludido
artículo 2112 del Código Civil.
El artículo 1648 nos proporciona una definición de este contrato que resulta
acorde con lo que la mayor parte de la doctrina entiende por él. En efecto, el
Código Civil de 1984 define al mutuo como el contrato por medio del cual el mutuante
se obliga a entregar al mutuatario una determinada cantidad de dinero o de bienes

1
MIRANDA CANALES, Manuel: “Derecho de los Contratos”, Editorial Cultural Cuzco S.A., 2da edición,
Lima- Perú (1986), pág. 165

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consumibles, a cambio de que se le devuelvan otros de la misma especie, calidad o


cantidad. De esta definición se desprenden algunas características que resultan
esenciales para entender su naturaleza jurídica. Veamos.
En primer lugar, el mutuo es un contrato consensual. En efecto, con la
proscripción de la categoría de los contratos reales por obra de la entrada en
vigencia del Código Civil de 1984, todos los contratos han adquirido la calidad de
consensuales, es decir, que aquellos se perfeccionan con el solo
consentimiento, con el mero acuerdo de voluntades. Como consecuencia de
ello, este contrato está sujeto al principio de libertad de forma, salvo, por
disposición del artículo 1650 del Código Civil, que sea celebrado entre
cónyuges. Corolario de esta característica es la relación jurídica que se genera tras
la celebración. Por un lado, el mutuante, quien es el sujeto que da en
préstamo de consumo el bien, está obligado a la entrega y, por el otro, el
mutuatario, quien es el sujeto beneficiario del préstamo, está obligado, tanto a
la restitución de un bien de la misma especie, calidad o cantidad, como al pago
de los correspondientes intereses, salvo que se haya estipulado que el mutuo no sea
oneroso. De allí que del mutuo pueda predicarse una ulterior característica: su
efecto meramente obligacional. Por tal motivo, el acto de entrega de la cosa
viene a constituir un comportamiento de ejecución del contrato, mas no de su
perfeccionamiento.
El mutuo, asimismo, es un contrato oneroso, aun cuando por excepción pueda
ser gratuito. Ello quiere decir que a falta de disposición convencional en contra, el
mutuo se presumirá oneroso. Esta es una de las características que
diferencia a nuestro Código Civil de otros que consagran el principio inverso, es decir,
aquel en virtud del cual el mutuo es normalmente gratuito y excepcionalmente
oneroso. El viraje de posición plasmado en el vigente ordenamiento civil, es
una clara consecuencia de la creciente importancia del mutuo en las
sociedades contemporáneas. Iniciado como un contrato de empleo, por decirlo
de alguna manera, doméstico, muy pronto se consolidó como el principal
instrumento de colocación de capitales en el mundo de los negocios. De allí
que se haya decidido incorporar la regla de su natural onerosidad, la cual
es hallada en función de si en el contenido contractual se ha fijado, además de
la restitución del equivalente del bien prestado, los intereses que se devenguen al tiem
po de la devolución.
Por otro lado, y dado su carácter normalmente oneroso, el mutuo es un contrato con
prestaciones recíprocas, pudiéndosele, en consecuencia, aplicar las normas
sobre resolución por incumplimiento, resolución por excesiva onerosidad
de la prestación, resolución por imposibilidad sobrevenida de la prestación, excepción
por incumplimiento y excepción de caducidad de término.
Finalmente, debemos señalar que el mutuo es un contrato que versa sobre
bienes consumibles. Un bien es consumible cuando perece tras el consumo del
que es objeto. A esta afirmación, no obstante, hay que hacerle una
precisión. Si se entiende por bienes consumibles a todos los bienes que tras su
consumo perecen, todos los bienes podrían ser materia de un préstamo de
consumo. La explicación a esta última afirmación radica en que la categoría de
los bienes consumibles no se refiere a cualquier momento de perecimiento. En tal
sentido, serán bienes consumibles, en el estricto significado del término,
aquellos bienes que perecen tras su primera utilización como, por ejemplo, el
dinero, que es el principal objeto de préstamo de consumo en la economía
contemporánea.
Ahora bien, también es necesario señalar que el contrato de mutuo no agota su
ámbito de aplicación a las hipótesis de presencia de bienes consumibles. En
efecto, no hay duda de que, a lado de estos y a pesar del silencio del Código Civil,
pueden ser también materia de este tipo de contrato los bienes fungibles. Un bien

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es fungible cuando, dada su misma naturaleza, puede ser intercambiable con


otros de su misma especie, calidad o cantidad. Debido a esta circunstancia
debemos entender que el contrato de mutuo puede tener como materia, tanto a los
bienes consumibles como a los bienes fungibles. El ensanchamiento del radio de
acción del mutuo a los bienes fungibles debe ser extraído de la propia letra del
Código Civil, el cual, como hemos señalado, a pesar de no mencionar a esta
última categoría de bienes, hace alusión a la devolución de bienes de igual
especie, calidad o cantidad, estando claro que solo pueden ser objeto de tal
devolución, además de los bienes consumibles, los bienes fungibles o, más
precisamente, bienes consumibles y además fungibles. El carácter consumible
del bien se relaciona directamente con el aspecto del consumo del bien,
mientras que el carácter fungible con la restitución.
Para terminar el comentario, es preciso señalar que las características
peculiares que debe presentar un bien para poder ser materia del contrato de mutuo,
determinan que el objeto de la traslación patrimonial operada mediante él sea el
derecho de propiedad. En efecto, no hay duda de que, al exigirse la devolución
por equivalente del bien, no puede sino operar una traslación de este derecho
real. La posibilidad contraria, como es fácilmente entendible, estaría reñida con
un elemental sentido lógico por cuanto implicaría una contradicción insalvable,
materializada en la imposibilidad de consumir el bien.
 Jurisprudencia
"El contrato de mutuo importa la obligación del mutuante hacia el mutuatario de
entregarle determinada cantidad de dinero o de bienes, a cambio que se le
devuelva otros de la misma cantidad o calidad. No puede equipararse a este
contrato el compromiso de sociedades".
(Exp. N° 797-99, Data 20,000. Exp/orador Jurisprudencia/2005-2006.Gaceta Jurídica
S.A.)

II. COSAS MATERIA DEL CONTRATO DE MUTUO.-


El objeto del mutuo es consumible y fungible.
1. Cosas Consumibles
Nos dice R. Salvat que existen dos clases de cosas consumibles:
1) “Aquellas cuya existencia termina con el primer uso. Ejemplos: el trigo, el
vino, el aceite, los comestibles en general.
2) Cosas que terminan para quien deja de poseerlas, por no distinguir su
individualidad. Ejemplo: el dinero. El consumo no es aquí material, sino
meramente civil o relativo: el, dinero que gastamos no deja de existir,
pasa a otras manos; pero para nosotros es como si ya no existiera.”2
2. Cosas Fungibles
El autor Valencia Zea, sostiene: “en el mutuo, el mutuante o prestamista entrega
una cosa al mutuario entendiendo volver a adquirir, no la misma cosa, sino una
equivalente en especie; es decir, que dicho contrato debe recaer sobre cosas
fungibles, pues sólo éstas pueden realizar esa finalidad por ser intercambiables
en el comercio por otras del mismo género y calidad.”3

III. CARACTERES JURIDICOS.-


1. Es de traslación de propiedad. Este carácter está perfectamente precisado
en el art. 1654, que establece que el mutuario, es dueño de la cosa desde que
se le entrega, y la entrega, supone la traslación de la propiedad; por tanto, el

2
HUAYANAY CHUQUILLANQUI, Hugo: “Contratos: doctrina, legislación, jurisprudencia y modelos”, MFC
Ediotres E.I.R.L. 3ra edición, Lima- Perú (2010), pág. 174
3
HUAYANAY CHUQUILLANQUI, Hugo: “Contratos: doctrina, legislación, jurisprudencia y modelos”, MFC
Ediotres E.I.R.L. 3ra edición, Lima- Perú (2010), pág. 175

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mutuario puede ejercer todos los tributos del dominio: posesión, uso, disfrute,
reivindicación y disposición dentro de los límites de la ley.
2. Es consensual, porque la traslación de dominio o propiedad se perfecciona
con la sola obligación del mutuante de entregar una determinada cantidad de
dinero o de bienes consumibles.
3. Es de ejecución única, se ejecuta de manera inmediata.
4. Es bilateral, en principio el mutuario debe pagar intereses al mutuante; salvo
pacto distinto. El termino mutuo implica mutualidad, es decir; ayuda reciproca,
por ello al haberse replanteado este contrato fundamentalmente con un sentido
mercantil, hubiese sido preferible denominarlo como préstamo.
5. Es un contrato individual, porque para su concertación se requiere del
consentimiento del mutuante y del mutuario.
6. Es principal, porque es un contrato que tiene vida propia, al mutuo en cambio
lo acompañan otros contratos accesorios.
7. Tiene un sentido mercantil, en principio es oneroso, porque debe pagarse
intereses, salvo pacto en contrario.
8. Es conmutativo, porque de antemano se puede prever las ventajas y
consecuencias del contrato.
9. Es un contrato de duración, porque la obligación de restituir queda diferida
en el tiempo, jamás es inmediata.

IV. SUJETOS.-
Hay dos sujetos, el mutuante, prestamista o prestador y el mutuatario, mutuario o
prestatario. Estos pueden ser personas físicas o jurídicas. 4
En cuanto al sujeto físico, su capacidad tiene que ser plena, porque el mutuo, es un
contrato que importa responsabilidad sobre el patrimonio. Quiere decir, que el mutuo
en lo que respecta el mutuante es peligroso y de allí que se exige la plena capacidad,
correlativamente, como el mutuatario tiene que devolver la misma cantidad y a veces
mayor, cuando es con intereses, se le exige también capacidad plena.5
Los representantes de incapaces o ausentes, para celebrar mutuo, en representación
de las personas cuyos bienes administran, requieren la aprobación del Juez, quien
para este efecto oirá al Ministerio Público y al Consejo de Familia, cuando lo haya o lo
estime conveniente, salvo que el valor del bien mutuado no exceda de 10 veces el
sueldo mínimo vital (art. 1651, 1307 y 1652). Estos representantes de ausentes o
incapaces no pueden dar ni recibir en mutuo, en representación de las personas cuyos
bienes administran, sino observando las formalidades que para transigir se le
prescribe en el título respectivo. Es decir, que tiene que seguir los trámites de
necesidad o utilidad. 6
La existencia y contenido del mutuo, se rige por lo dispuesto en el art. 1605, es decir
que puede probarse por cualquiera de los medios que permita la ley; pero si se
hubiera celebrado por escrito, el merito del instrumento respectivo prevalecerá sobre
todos los otros medios probatorios. 7
Como quiera que la contratación entre cónyuges en el código civil, esté permitida de
conformidad con el Art. 312, según el art. 1650, el mutuo entre cónyuges constatara
por escritura pública, bajo sanción de nulidad, cuando su valor exceda el previsto por
el art. 1625; pero es el caso que el art. 1625 que se refería a la donación de bienes
muebles cuyo valor será superior a 150 veces el sueldo mínimo vital mensual y a la
donación de inmuebles, ha sido modificado por el nuevo código procesal civil, y ya no

4
MIRANDA CANALES, Manuel: “Derecho de los Contratos”, Editorial Cultural Cuzco S.A., 2da edición,
Lima- Perú (1986), pág. 167
5
Ídem
6
MIRANDA CANALES, Manuel: “Derecho de los Contratos”, Editorial Cultural Cuzco S.A., 2da edición,
Lima- Perú (1986), pág. 167
7
Ídem.

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tiene referencia al monto alguno, sino a la donación de inmuebles; por tanto, existe
una incongruencia de un vacío; por lo que puede interpretarse como que se refiere al
art.1623, modificado también por el código procesal civil, que remite el valor de los
bienes inmuebles al art. 1623, es decir, cuando el mutuo exceda al 25% de la Unidad
Impositiva Tributaria vigente al momento que se celebre el contrato. Sin embargo,
subsistiría la duda, porque no se sabría si el mutuo entre cónyuges deberá constar por
escritura pública, a tenor del art. 1650, concordante con el art.
1625, o por escrito de fecha cierta, como dice el art. 1624; por lo que somos de
opinión, que en las modificaciones que se están planteando para reforzar el Código
Civil, debe incluirse también esta situación.

V. OBLIGACIONES DEL MUTUANTE Y MUTUATARIO.-


“Las obligaciones del mutuante son:
1. Transmitir el dominio de la cosa dada en mutuo, que debe ser fungible y
consiguientemente individualizada y entregada al mutuatario.
2. Responder por los riesgos de la cosa, ya que tratándose de cosas ciertas,
perecen para su dueño.
3. Responder de la evicción y saneamiento, ya que asume una obligación de dar.
Por otro lado, las obligaciones del mutuatario son:
1. Restituir bienes de la misma especie, cantidad y calidad, en el plazo, modo y
lugar establecidos en el pacto o en su defecto, de acuerdo a ley o a los usos y
costumbres. Cuando no se ha fijado plazo para la devolución, ni éste resulta de
las circunstancias, de conformidad al art. 1656, se entiende que es de 30 días
contados desde la entrega.
2. Responder de los vicios o defectos y de la evicción de la cosa que entrega.
3. Pagar interés al mutuante, salvo pacto en contrario (art. 1663).”8

VI. CARACTERISTICAS DEL CONTRATO DE MUTUO.-

 En cuanto al nombre
El mutuo es un contrato nominado y tiene sus orígenes en el antiguo derecho romano.
Según Paulo y Gayo, se deriva del latin meun y tetum (lo mio se hace tuyo).
En el plano doctrinario recibe también el nombre de “préstamo de consumo”.
 En cuanto a su regulación
El mutuo es y ha sido en nuestros códigos civiles un contrato típico: siempre ha estado
jurídicamente regulado.
Asimismo, al inicio de nuestro estudio hemos podido corroborar dicha
característica, en tanto hemos observado como la figura es regulada en los
diversos sistemas jurídicos.
 En cuanto a sus estructura
Por su estructura, el mutuo es y ha sido siempre un contrato simple, pues da
lugar a una relación jurídica
 En cuanto a su contenido o área
El mutuo puede ser tanto un contrato civil como mercantil. A su vez, el mutuo mercantil
se presenta, por lo general, con intereses. El Codigo Civil de 1984, en virtud del
artículo 2112, estableció que el contrato de mutuo de naturaleza
mercantil se rige por las disposiciones de dicho cuerpo de leyes.
 En cuanto a su autonomía
Por su autonomía, el mutuo es un contrato principal, pues no depende
jurídicamente de otro contrato.
 En cuanto a su formación

8
Ibídem, pág. 168.

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Tanto en el código de 1936 (artículo 1654), como en el código de 1852 y en el de


1936, el mutuo ha sido considerado como un contrato de naturaleza real; es decir, que
en la entrega del bien era un requisito sine quanon para la formación del contrato. En
el código vigente, en cambio, la entrega del bien se produce en la fase de ejecución
del contrato; es decir, con ella se inicia el cumplimiento de la prestación a la que el
mutuante está obligado.
 En cuanto al tiempo
El mutuo es esencialmente, un contrato de duración. Esta duración podrá ser
determinada (a plazo fijo), determinable (referida a un evento cierto, pero no conocido
en su fecha), o de duración indeterminada (en la que se ha tenido en cuenta el termino
inicial, mas no al final).
Messineo, se pronuncia sobre el particular, afirmando que la restitución (y el deber
inherente), es el efecto y, al mismo tiempo, la causa de extinción del mutuo, pero el
deber de restitución queda diferido en el tiempo, de manera que el mutuo adquiere
carácter de contrato de duración.
Recalca, además, que es económicamente inconcebible que la entrega del
equivalente pueda verificarse ad nutum del mutuante. De ser así, el negocio
resultaría inútil para el mutuatario, el cual, estando implícitamente autorizado
para consumir la cosa, no siempre, o casi nunca, estará en situación de
procurarse inmediatamente el equivalente a restituir.
 En cuanto a su negociación
El mutuo puede ser un contrato de negociación previa, es decir, un contrato en el cual
las partes tienen libertad para modelar su contenido (usual en el mutuo entre
particulares). Sin embargo, también puede celebrarse por adhesión o con arreglo a
clausulas generales de contratación. Consideramos que este último supuesto es
el de mayor frecuencia, sobre todo en lo que respecta a operaciones financieras y
bancarias.
 En cuanto a lo económico
El contrato de mutuo es uno de disposición, pues implica una disminución en el
patrimonio del mutuante que luego se verá compensada con la devolución de lo
mutuado. También es un contrato de cambio, pues está destinado a la circulación de
los bienes, independientemente de si incluye o no pacto de intereses.
Asimismo, se trata de un contrato de restitución, ya que obliga a quien recibe el bien a
devolverlo (en este caso no de devolverá el mismo bien sino otro similar, por ser un
préstamo de consumo). También es un contrato de crédito, es decir, basado en la
confianza.
Debemos tener en cuenta que no toda entrega es índice de préstamo. Es
necesario considerarla en el conjunto de clausulas, de manera tal que esa
entrega armonice con los requisitos del contrato; es decir, que esa entrega este
supeditada a la devolución de la cosa, en la estructura del mutuo.
Por lo mismo, una entrega puede ser también la constitución de un derecho
real que no corresponda al contrato de mutuo. Todo concepto que se elabore al
respecto tiene que ser comprensivo de los elementos y requisitos del contrato. Por otra
parte, la entrega no se realiza con carácter de uso sino de propiedad.
 En cuanto a su función
El contrato de mutuo es fundamentalmente constitutivo, aunque por excepción podría
formar parte de uno modificatorio o regulatorio. Sin embargo, nunca será un contrato
resolutorio o extintivo, puesto que siempre generara la obligación del mutuante de
ejecutar, a favor del mutuatario, la entrega en propiedad de una determinada cantidad
de dinero o bienes consumibles, a cambio de la obligación del mutuatario de
devolverle otros bienes de la misma especie, calidad o cantidad.
 En cuanto a los sujetos a quienes obliga
El mutuo es un contrato individual, ya que las obligaciones creadas por el afectan
únicamente a las partes que lo celebran.

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Al respecto debemos tomar en cuenta, que las partes que celebran el contrato de
mutuo deben cumplir con condiciones mínimas derivadas de la propia naturaleza del
mutuo.
El mutuante debe ser propietario de la cosa o bien consumible que es objeto
del mutuo, toda vez que debe tener capacidad para enajenarla. Como el
préstamo de consumo es un acto de disposición, los que solo tienen poderes o una
capacidad limitada a los actos de administración, no pueden, por
tanto, efectuarlo sin inconvenientes. Para tal efecto remitimos al lector a lo expresado
en torno al mutuo sobre bienes ajenos.
Así mismo, en vista de que el préstamo de consumo crea obligaciones para el
mutuatario es preciso que este tenga capacidad para obligarse.
El Código Civil de 1984, en sus artículos 1651 y 1652, que tomaron como
fuente el artículo 1576 del Código civil de 1936, establece que los
representantes de los incapaces o ausentes, para celebrar un mutuo en
representación de las personas cuyos bienes administran, deberán solicitar
autorización judicial. En tal caso se escuchara la opinión del Ministerio Publico y del
Consejo de Familia, cuando lo haya y el juez lo estime necesario. Esto no es de
aplicación cuando el valor del bien no excede el límite impuesto por el
artículo 1652.
 En cuanto a la prestación
Si se considerase que el contrato de mutuo es un contrato real, como de hecho lo
sostienen muchos ordenamientos jurídicos, que se celebra con la entrega del bien por
parte del mutuante, es obvio que sería unilateral, en la medida en que luego de
celebrado solo quedaría obligado el mutuatario.
Los códigos civiles de 1852 y 1936 sancionaban con nulidad el mutuo en que se pacta
re prestar una cantidad de dinero para devolverlo en mercaderías, pues se
consideraba que ello desnaturalizaba el contrato. En el código civil de 1984, bajo el
principio de preservación del contrato se dispone que este deba ser reputado como de
compraventa.
 En cuanto a la valoración
El mutuo es un contrato a titulo oneroso, a menos que se convenga de manera
expresa la no obligación de pago de intereses; en tal caso, sería a título gratuito.
Para pactar la capitalización de intereses, se dispone que debe mediar no
menos de un año de atraso en el pago de los mismos.
Mediante ley N° 23413, de junio de 1982, se estableció que el interés legal
seria fijado periódicamente por el Banco Central de Reserva del Perú.
Esta disposición tenía como sustento el hecho de que la realidad económica del país
estaba sujeta a continuas variaciones y en tal contexto normativa con vocación de
permanencia.
 En cuanto al riesgo
Podemos decir que el mutuo es, fundamentalmente, un contrato conmutativo, ya que
la existencia y cuantía de la prestación que debe cumplir el mutuante es cierto, aunque
podría revestir la modalidad de aleatorio, pues su naturaleza no lo impide.
 En cuanto a sus efectos
El mutuo es un contrato obligatorio u obligacional
La Comisión Revisora del Código Civil de 1984 manifestó lo siguiente:
El mutuo, es un contrato obligatorio por cuanto genera un nexo obligacional
entre mutuante y mutuatario, a diferencia del código anterior, que en su articulo 1573
consagraba el carácter traslativo del mutuo. Como quiera que este se
perfeccionaba con la entrega de la cosa mutuada, dicha tradición importaba,
también la tradición de la propiedad a favor del mutuado. Sin embargo, cabe
mencionar que aun cuando el contrato por sí mismo no
transfiere el dominio, este se adquiere por parte del mutuatario en el momento en que
el mutuante cumple con la entrega del bien mutuado.

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VII. FORMALIDAD EN EL CONTRATO DE MUTUO.-


Con la intención de facilitar la obtención de crédito, se ha optado, en el Código
Civil de 1984, por simplificar la contratación. De este modo, en aplicación del
principio de libertad de forma contenida en el artículo 143 de este mismo cuerpo
legislativo, el mutuo es un contrato informal, ya que se celebra sin requerir el
cumplimiento de ninguna formalidad especifica.9
Ahora es suficiente el simple acuerdo de las partes, por lo que, es consecuencia,
este contrato típico puede celebrarse de forma oral o escrita.10
En virtud de lo establecido por el artículo 1649 del Código Civil Peruano:
“la existencia y contenido del mutuo se rigen por lo dispuesto en la primera
parte del artículo 1605”.
“En tal sentido, debe recordarse que el artículo 1605 es una norma propia del
contrato de suministro. Dicha norma regula la formalidad en el suministro
celebrado a titulo oneroso, al señalar lo siguiente:
“la existencia y contenido del suministro pueden probarse por cualesquiera de
los medios que permite la ley, pero si se hubiera celebrado por escrito, el merito
del instrumento respectivo prevalecerá sobre todos los otros medios probatorios”. 11

VIII. CLASES DE CONTRATOS A LOS QUE PERTENECE EL MUTUO.-


La importancia socio-económica que tiene el mutuo y los cambios que se han venido
produciendo en la doctrina y en la legislación comparada han determinado en
el Código Civil (1984) vigente numerosas modificaciones en relación al
derogado Código (1936).
Por lo que se puede afirmar que existen varios tipos de contrato de mutuo, los cuales
varían de acuerdo al tipo de la cosa que se da en mutuo, la forma en la que se debe
efectuar la restitución de la cosa dada en mutuo, requisitos que deberán cumplir
el mutuante y el mutuatario, etc.
1.- Unificación del mutuo civil con el mercantil:
La diferencia entre estos era sutil y creaba problemas para establecer la ley
aplicable en los crecientes casos de duda que planteaba la problemática; no
existía realmente, la necesidad de mantener un sistema dual y por ello se llegó a la
decisión de refundirlos en un mismo texto.
Pero ello no quiere decir, que se haya suprimido la apertura de crédito en
cuenta corriente, lo cual para varios tratadistas es una especie de mutuo
comercial.
En el código anterior eran considerados como 2 especies diferentes: el Civil;
normalmente se encuentra regulado en el Código Civil y es el que se realiza
entre particulares. Mientras el mercantil. “Se reputa mercantil el préstamo
cuando se contrae en el concepto y con expresión de que las cosas prestadas se
destinen a actos de comercio y no para necesidades ajenas a éste. Se
presume mercantil el préstamo que se contrae entre comerciantes". El mutuo
mercantil a diferencia del civil, se caracteriza por ser de naturaleza onerosa.
2.- Onerosidad presunta del mutuo:
Originalmente el mutuo estuvo basado en consideraciones de amistad por ello su
gratuidad era la regla general. Debido a su crecimiento y valor de rol crediticio
en la actualidad, esa característica fue cambiando y lo común hoy en día es el pago

9
CASTILLO FREYRE, Mariol: “Tratado de los Contratos Típicos: Mutuo-Arrendamiento”, Fondo Editorial,
1ra edición, Lima- Perú (2002), pág. 55
10
Ídem.
11
Ibídem, pág. 56.

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de intereses por parte del mutuatario, como contrapartida por la entrega del capital
mutuado y como renta del mismo.
“el supuesto de un préstamo sin intereses se da muy raramente”
El Código Civil de 1936 conservo la gratuidad como principio y la onerosidad
como excepción. El nuevo Código asumió una posición distinta, en coincidencia con
la importancia que se da al capital, a su rentabilidad y a la necesidad de
fomentar crédito, ha convertido el mutuo en un contrato oneroso en tano no se
convenga lo contrario.
La experiencia de estos tiempos demuestra que el supuesto de un préstamo
sin pago de intereses solo se presenta en operaciones de pequeña cuantía o a corto
plazo.
3.- Mutuo entre cónyuges:
La contratación entre cónyuges es válida y nada impide que celebren un
contrato de mutuo. Tenemos dos supuestos, dependiendo bajo qué régimen se
encuentren los cónyuges; puede ser el régimen de sociedad de gananciales o el
régimen de separación de patrimonios.
En el caso que los cónyuges estén bajo el régimen de sociedad de
gananciales, es obvio que tendrían tanto bienes propios como bienes comunes. Si,
uno de ellos quisiera prestar al otro un bien propio, el mutuatario no sería el cónyuge
aparentemente beneficiado con el préstamo, sino la sociedad conyugal. Esto se
debe a que, dada la naturaleza de la operación, el dinero percibido por la
sociedad le corresponde a ella y no a alguno de los cónyuges en especial.
Seria no un mutuo entre cónyuges, sino mutuo de un cónyuge a la sociedad conyugal.
Otro supuesto es si los cónyuges se rigen bajo el régimen de separación de
patrimonios. En este caso si se podría presentar el supuesto que uno de ellos preste
dinero al otro; ya que seguirían teniendo la calidad de bienes propios. Entonces
podemos decir que el mutuo entre cónyuges solo se podría dar en el supuesto del
régimen de separación de patrimonios y no en el de sociedad de gananciales.
Cabe preguntarse si el mutuo entre cónyuges es un contrato formal, como
aparentemente lo establece la norma.
De acuerdo a la redacción original del Código Civil de 1984, el mutuo podía ser un
contrato formal si se celebraba entre cónyuges y su valor excediera 150
sueldos mínimos; este acto debía constar por escritura pública, bajo sanción de
nulidad. No obstante cuando se modificó el texto, y al suprimirse el requisito de la
celebración de contratos de donación de bienes muebles de valor por escritura
pública, habiendo eliminado el parámetro ahí señalado, debemos suponer que
todo contrato de mutuo es consensual, incluido el mutuo entre cónyuges.
Lo cual está bien dado que si la pareja se lleva bien, es impensable que quien presta
exija a su cónyuge la celebración del contrato por escritura pública; y si se lleva mal
simplemente no habría préstamo.
La contratación entre cónyuges con patrimonios separados es una de las
innovaciones de nuestro código actual. Si bien en un principio se imponía una
formalidad cuando el mutuo versaba sobre valores representativos y prefijados, ello
ha sido dejado de lado.
4.- Mutuo de escaso valor:
Se ha estimado pertinente admitir el mutuo de escaso valor para los incapaces, sin
exigir la intervención de sus representantes, ni las formalidades de la
transacción porque simple y llanamente esos requisitos no se cumplían y la
legislación anterior se estrellaba en este caso como con los hechos de la vida diaria.
5.- Mutuo de incapaces o ausentes:
La capacidad de las partes es un tema de suma importancia, el mutuo como
contrato de préstamo de consumo, implica por parte del mutuante, capacidad
para enajenar sus bienes; toda vez que el mutuatario debe tener capacidad
para aceptar las obligaciones que el mutuo conlleva.

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El Código Civil, dispone tres reglas: la primera se refiere a la capacidad jurídica de


las partes; mientras que las otras dos, están referidas a la capacidad de
ejercicio.
Tanto el mutuante como el mutuatario, para celebrar este contrato, deben tener
capacidad para disponer libremente de sus bienes. Esta norma se traduce en
una exigencia de capacidad de goce, de la facultad para contraer el mutuo ya sea
como mutuante o mutuatario. El mutuante debe ser dueño de lo que da en mutuo,
porque importa una dación, una transferencia de la cosa mutuada, cuya propiedad
pasa la mutuatario; con la tradición surge la obligación del mutuatario de
devolver, de restituir el bien o su equivalente para lo cual es necesario que sea
dueño de lo que da en pago, por lo que también debe tener capacidad de disposición.
En los casos en que las personas poseen capacidad de goce para celebrar el mutuo
en su carácter de mutuantes, pero no pueden celebrarlo directamente sino por
intermedio de sus representantes legales, nos encontramos frente al supuesto de
incapacidad de ejercicio.
En estos casos, la incapacidad de ejercicio puede ser absoluta o relativa, el
código se ha pronunciado; con la finalidad de proteger los intereses de los
incapaces, estableció que los representantes de aquellos podían dar o recibir en
mutuo en nombre de sus representados, pero siempre que se cumplan ciertas
formalidades.
En términos generales, salvaguardando los intereses de los incapaces por
medio de la imposición de “formalidades habilitantes”, requisitos exigidos por ley
para completar la voluntad de un incapaz o para protegerlo.
Así en el caso de los ausentes, se establece que quienes hubiesen obtenido la
posesión temporal de los bienes de ausentes no pueden gravarlos ni menos
aún enajenarlos, salvo los casos de necesidad, en la medida de lo
indispensable y previa autorización judicial.
En cuanto a los incapaces, comprende tanto a los incapaces absolutos como a los
relativos; ambos por disposición del propio código deben tener representantes ya
que no cuentan con capacidad de ejercicio plena.
La norma general sobre representantes legales prescribe que estos requieren
autorización expresa para disponer de los bienes del representado o gravarlos,
celebrar transacciones, celebrar compromiso arbitral y celebrar los demás actos
para los que la ley o el acto jurídico exigen autorización especial.
En el caso de los menores sujetos a patria potestad, para transigir se exige a los
padres obtener autorización judicial. Los padres no tiene la facultad de enajenar
ni gravar los bienes de los hijos, ni contraer en nombre de ellos obligaciones
que excedan los límites de la administración, salvo por causas justificadas de
necesidad o utilidad y previa autorización judicial; en estos casos el juez deberá
evaluar y verificar la existencia de necesidad o utilidad.
Para los menores sujetos a tutela, los tutores no podrán obtener la aprobación judicial
si no se da audiencia previa del Consejo de Familia, en resguardo de los
intereses del menor.
La aplicación de las reglas acerca de las formalidades en el mutuo celebrado por
representantes de incapaces o ausentes, será pertinente cuando el valor del
bien mutuado exceda 10 veces el sueldo mínimo vital mensual (en un
principio); sin embargo al momento de la entrada en vigencia del nuevo Código Civil
de 1984 el Sueldo Mínimo Vital (SMV) constituía una unidad de referencia de uso
corriente y masivo, hoy en día ya no lo es y ha sido sustituida por la Unidad
Impositiva Tributaria (UIT).
La norma responde a la necesidad de facilitar la contratación en los casos en que el
bien mutuado carece de valor considerable. De allí que si se trata de
incapaces, estos podrán celebrar el contrato por sí mismos, y si lo realizan por medio

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de representantes no se encuentran obligados a cumplir con las formalidades


que prevé el código.
6.- Mutuo consensual y no real:
El mutuo se concibe ahora como un contrato consensual y no real.
Karl Larenz, señala que si bien no es muy frecuente que a la estipulación de
entrega de una suma de dinero en concepto de préstamo se acompañe la
entrega de dicha suma y que la obligación de restitución solo surge cuando el
prestatario haya recibido el capital, esto nada demuestra a favor de “un
contrato real”, agrega que, en aplicación del principio de libertad de
contratación, que las partes concierten el contrato de préstamo antes de la
entrega de la cosa. Sucede que, el mutuante se obliga a la entrega, mientras la otra
el mutuatario se compromete a la restitución y al pago de los intereses
convenidos.
Jaime Santos Briz, apunta que en la doctrina moderna tiene preponderancia el criterio
de considerar el contrato de préstamo como consensual, sobre la base de que fija
como contrato obligatorio solamente las obligaciones de las partes acerca de la
cesión, disfrute y su contraprestación.
Diez-Picazo y Gullón expresan que es claro que los contratos de préstamo,
configurados como contratos reales en el Código Civil, por virtud de la inercia de
una tradición histórica, pueden ser configurados también como contratos
consensuales y que, configurados como consensuales tales contratos quedan con
la emisión del consentimiento perfectos de manera que las entregas posteriores
son actos de ejecución y no perfección, sin que pueda ni deba hablarse de un
simple precontrato de préstamo que diera con la entrega lugar a un nuevo contrato de
esta naturaleza.
Según la doctrina consensualista, la función de la entrega consiste siempre en el
cumplimiento de una obligación nacida del acuerdo consensual; en una palabra
se realiza sin excepción solvendi causa. Superado el prejuicio de que la obligación
de restituir es la única o, al menos la principal en los contratos llamados reales
y combatido el principio de la necesidad de la entrega para que pueda nacer dicha
obligación, la doctrina consensualista aparece como la más coherente desde el
punto de vista científico, toda vez que falta todo serio fundamento para seguir
manteniendo la doctrina tradicional.
7.- Mutuo con prestaciones reciprocas:
Dado que el mutuo ha dejado de ser un contrato real, las prestaciones de las
partes son reciprocas o correspectivas. Fuera de la aplicación de las normas
que existan para estos contratos en la Parte General, debe tenerse en cuenta que ha
sido necesario introducir en el Código cuáles son las principales obligaciones
del mutuante y del mutuatario, tanto en el préstamo en especie como en el de
sumas de dinero. La enumeración que se hace no es, restrictiva pues los
contratantes pueden establecer las obligaciones adicionales que tengan a bien
convenir en ejercicio de la autonomía de la voluntad y con la conocida
limitación de que no podrán ser contrarias a las reglas de carácter imperativo.

IX. PLAZO.-
Funciona la regla de la voluntad contractual, el “pacta sunt servanda”: si se celebra
el contrato y se fija un plazo éste debe respetarse. Puede suceder que no se haya
pactado plazo, y en estas circunstancias funciona en forma supletoria el art. 1656,
que otorga un plazo legal de 30 días, porque la tendencia de la legislación
contemporánea es el favorecer al deudor, tratándosele con menos rigor, para que
no caiga en las manos del acreedor. Por eso el art. 1656 dice: “Cuando no se ha

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fijado plazo para la devolución ni éste resulta de las circunstancias, se entiende


que es de 30 días contados desde la entrega”.12
1. Pago a mejor fortuna
“Este tema es resuelto por el Código Civil Peruano en el primer párrafo de su
artículo 182, precepto que establece lo siguiente:
Artículo 182.- “Si el acto no señala plazo, pero de su naturaleza y
circunstancias se dedujere que ha querido concederse al deudor, el juez fija su
duración.
También fija el juez la duración del plazo cuya determinación haya quedado a
voluntad del deudor o un tercero y éstos no lo señalaren.
El procedimiento es el de menor cuantía.” 13
2. Plazo de devolución del bien en el mutuo gratuito
Si las partes hubiesen pactado que dicho contrato no generase tales intereses
(vale decir, que estuviéramos ante un mutuo celebrado a título gratuito o de
liberalidad), la ley otorgaría un tratamiento benévolo al deudor, permitiéndole, a
través de lo dispuesto por el numeral 1658 del Código Civil, que el mutuatario
devuelva lo recibido en préstamo antes del vencimiento del plazo estipulado.14

X. LUGAR DE DEVOLUCION Y ENTREGA.-


El artículo 1659 del Código Civil se refiere a dos lugares de entrega distintos.
El primero de ellos es el relativo a dónde debe entregar el bien el mutuante al
mutuatario; y el segundo, dónde debe devolver el bien el mutuatario al mutuante.15
 En el primer caso, “la entrega y devolución de los bienes no se deberán hacer
en el domicilio del deudor, sino en el lugar convenido (lugar que podría
coincidir o no con el del domicilio del deudor).”16
1ª El Código Civil ha procedido a establecer como primer supuesto aquel en el
cual las partes contratantes hayan pactado el lugar de pago. Esto nos parece
obvio, pues ante la presencia de normas generales de carácter dispositivo
(como es el caso de aquellas relativas al lugar de pago), no podría esperarse
otra cosa que atenerse en primer término a lo que las partes hayan convenido
o establecido a efectos del lugar de pago. Dentro de tal orden de ideas, resulta
inútil la precisión efectuada en la primera parte del artículo 1659.17
2ª Sin embargo, dicho numeral recurre como segunda opción al lugar donde
se acostumbre efectuar el pago. Esta precisión merecería relevancia si dicho
lugar fuese notoriamente conocido (como sería el caso de las oficinas de una
institución bancaria); pero si no existiera una costumbre notoriamente
establecida con antelación, la norma citada conducirá a una imprecisión
absoluta. 18
3ª “En el caso que no exista pacto y tampoco costumbre en torno al lugar de
pago, serán de aplicación supletoria las normas del artículo 1660 del Código
Civil, el cual establece lo siguiente:
“Cuando no se ha convenido lugar ni exista costumbre, la entrega se hará en el
sitio en que se encuentre el bien y la devolución en el domicilio del
mutuatario”.19

12
MIRANDA CANALES, Manuel: “Derecho de los Contratos”, Editorial Cultural Cuzco S.A., 2da edición,
Lima- Perú (1986), pág. 169
13
Ibídem, pág. 79
14
Ibídem, pág. 83
15
Ibídem, pág. 84.
16
Ídem.
17
CASTILLO FREYRE, Mariol: “Tratado de los Contratos Típicos: Mutuo-Arrendamiento”, Fondo Editorial,
1ra edición, Lima- Perú (2002), pág. 84
18
Ibídem, pág. 85
19
Ídem.

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 Si se trata de la entrega del bien por parte del mutuante al mutuatario, el lugar
de entrega será aquel en donde se encuentre el bien.20
1ª Por otra parte, establece que la devolución del bien por parte del mutuatario
al mutuante se efectuara en el domicilio del mutuatario (deudor). En este
último extremo, es claro que se ha hecho coincidir deliberadamente el lugar de
pago con el del domicilio del deudor (regla general del primer párrafo del
artículo 1238 del Código Civil).21

XI. ANATOCISMO.-
El anatocismo es la capitalización de intereses, lo que está legislado en los
artículos 1249 y 1250 del Código Civil que dicen que no se puede pactar
la capitalización de intereses al momento de contraerse la obligación, salvo
que se trate de cuentas mercantiles, bancarias o similares. Y es válido el convenio
sobre capitalización de intereses celebrado por escrito después de contraída la
obligación, siempre que medie no menos de un año de atraso en el pago de los
intereses.
De antemano se nota que aquí hay una contradicción. Por un lado se dice que no
puede pactarse la capitalización de intereses, y luego se establece que si
puede pactarse cuando se trata de cuentas mercantiles, bancarias o similares. Lo
que en realidad quiere decir, es que solo puede pactarse cada año de
atraso.
La capitalización de los intereses en nuevos intereses favorece la usura. La ley
trata de evitar esta capitalización de intereses y establece que procede cada
año de atraso y por documento escrito, aunque no se exige escritura pública.
Algunos bancos y otras entidades financieras no respetan las normas legales y
disponen que la capitalización de intereses se haga en todo tiempo, sin esperar el
año de atraso, estableciendo prácticamente hasta tres cuentas: capital,
interés e interés de interés.
Anatocismo viene del griego aná, reiteración, y tokimós, acción de dar a
interés. En el lenguaje jurídico designa el pacto por el cual se conviene pagar
intereses de intereses vencidos y no satisfechos. No debe confundirse, sin
embargo, con la estipulación de una elevación del interés, para el supuesto de
simple mora, en cuyo caso consiste en una cláusula penal.
El hecho de exigir créditos por los intereses, que con tal fin se agregan al
capital, constituye, en verdad, la formación de un interés compuesto, ya que se
consideran los intereses devengados como nuevo capital, que rinde a su
vez los suyos. Esta forma de usura es de lo más frecuente, y ha sido
reconocida bajo ciertas condiciones en forma legal.
Sin embargo, el anatocismo fue terminantemente prohibido en la legislación
romana de la época republicana. Prohibición consagrada por la legislación de
Justiniano, que estableció en el Código: Ut nullo modo usurae usurarum a
debitoribus exigantur.
En las legislaciones modernas existen dos tendencias definidas: la de la
prohibición absoluta, seguida, por ejemplo, en el Código alemán, y la de
prohibición relativa, ya que en ellas se autoriza según concurran determinadas
circunstancias.
El anatocismo es la acción de cobrar intereses sobre los intereses de mora
derivados del no pago de un préstamo, también conocido como capitalización de
los intereses. Por tanto, el anatocismo consiste en que a la persona que no pague
la totalidad o una parte de la cuota que le correspondía para un período
determinado, el monto dejado de pagar se le sumará al capital prestado, y por

20
Ídem.
21
Ídem.

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ende pasará a formar parte del monto al cual se le calcularán los nuevos
intereses.
 Nominalismo y Valorismo (moneda de curso legal)
Se ha suprimido del mutuo el precepto relativo a la forma como puede
hacerse el pago de las deudas de dinero. En efecto la ubicación de
este artículo en el Código fue motivo de justificada crítica, desde que
su contenido no estaba limitado al mutuo, sino que se extendía a todas
las obligaciones de dinero.
En consecuencia, el pago del mutuo expresado en moneda nacional no
podrá exigirse en moneda distinta, ni en cantidad diferente al monto nominal
originalmente pactado. Se consagra así, como principio, el nominalismo.
Cabe, sin embargo que las partes acuerden que el monto de dinero
mutuado expresado en moneda nacional, sea referido a los índices de
reajuste automático que fija el Banco Central de Reserva del Perú, a otras
monedas o a mercancías, a fin de mantener ese monto en valor constante. Es
posible por lo tanto, que se acuerden formulas valoristas.
Si la moneda nacional en que se pactó la deuda dineraria hubiera quedado
fuera de curso al tiempo de la restitución, deberá estarse al valor de
conversión que se fije en la ley correspondiente.
EL MUTUO Y LOS INTERESES:
A diferencia del Código Civil de 1936, el Código de 1984 no abordó el tema de los
intereses dentro del contrato de mutuo, sino dentro del Libro de las
Obligaciones.
Sin embargo, la relación existente entre el contrato de mutuo y la obligación de
pagar intereses resulta notable, ya que es el único contrato que se
presume genera la obligación de pago de intereses.
En virtud de lo dispuesto en el artículo 1663 del código: “el mutuatario debe
abonar intereses al mutuante, salvo pacto distinto”. Este es uno de los más
significativos cambios que tiene el código en relación con el derogado, en lo que
atañe al mutuo y que responde a la evolución que ha tenido este contrato y
al desarrollo del crédito en general.
Para que el mutuo no devengue intereses tendrá que haber pacto expreso. Pero
en el evento de que no se haya convenido y de que tampoco se haya fijado la
tasa, regirá la del interés legal, por mandato de lo dispuesto en el código.
Al estudiar los intereses, advertimos su innegable naturaleza económica, una
realidad financiera y bancaria; desde luego una evidente perspectiva jurídica,
todas estas ponen de manifiesto las insospechadas dimensiones que el tema
ofrece.
Los intereses, si bien ostentan profusas proyecciones en el campo jurídico, son
un fenómeno económico y no una figura ideada por el Derecho. Bajo esta
perspectiva, sostenemos que a la noción de intereses le asiste una
naturaleza económica antes que jurídica. La concepción más extendida y
aceptada en torno a la naturaleza jurídica del interés es aquella que lo
concibe como un fruto civil.
El tratamiento legislativo del interés como fruto civil, ha tenido gran
resistencia. En la antigüedad, teólogos y juristas, basándose en la doctrina de
Aristóteles, sintetizada en su famoso principio pecuni non parir pecuniam (el
dinero no produce dinero), afirmaban que no se podía exigir interés por dinero, por
tres razones:
A) Porque le dinero es estéril.
B) Porque debiendo haber en todo contrato igualdad entre el valor que se
recibe y el que se da, en el mutuo se falta a esa igualdad cobrando
intereses, dado que el mutuante cobra más de lo que dio, sin dar por su parte un
compensatio al aumento que exige.

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C) Porque es principio general de Derecho que las cosas solo producen


frutos para sus dueños y como el tomador del dinero prestado se hace dueño
de él, el mutuante no puede sacar provecho de un capital que ya no es suyo.
Carmen Robles Moreno califica a los intereses como un fenómeno jurídico
económico. Así afirma que jurídicamente los intereses pueden considerarse como
frutos civiles en la medida en que provienen del uso o goce de una cosa,
o de su privación; en tanto económicamente, representan la renta del capital de la
que el acreedor se priva, constituyendo el precio del dinero o de cualquier otro
bien.
Hay distintos tipos de intereses, como:
 Voluntarios, tienen su origen casi siempre en un contrato, pero cabe que
provengan de un acto de voluntad.
 Legales, nacen sin la voluntad de las partes, por prescripción de la ley.
 Lucrativos, comúnmente denominados compensatorios, constituyen frutos
civiles de capital.
 Punitorios, comportan una clausula penal moratoria, prevista para el
caso de mora del deudor.
 Retributivos, impuestos por la ley con la finalidad de mantener o
restablecer un equilibrio patrimonial.
 Moratorios, representan el daño moratorio, la indemnización al estado de
mora del deudor.

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CONCLUSION
Podemos concluir entonces que el contrato de mutuo, es un contrato en el cual
están involucradas dos partes, el Mutuante y el Mutuario. El Mutuante, por medio de
este contrato, le va a prestar al Mutuario una cierta cantidad de cosas
fungibles o dinero. A continuación se muestra un resumen de los conceptos
más importantes vistos en este trabajo.
Definición de contrato mutuo: " es un contrato en que una de las partes entrega a la
otra cierta cantidad de cosas fungibles con cargo de restituir otras tantas del mismo
género y calidad".
Con respecto a la capacidad de las partes; por tratarse de un contrato y con mayor
razón desde que existe un acto de disposición en la entrega como en la devolución,
los sujetos del contrato; esto es, el mutuante y el mutuatario, tienen que gozar
de plena capacidad de ejercicio, lo que se examina con mayor detalle en el
comentario del artículo 1651.
Características Principales: Es un contrato de tipo real por que se perfecciona por la
tradición de la cosa. Es un contrato unilateral, ya que establece obligaciones
solo para el Mutuario. Eventualmente el Mutuante puede tener una obligación,
la cual sería compensar al Mutuario por la mala calidad de la cosa dada en
Mutuo. Es un contrato gratuito si es regido por el Código Civil y finalmente es un
contrato principal.
Es un contrato autónomo, ya que tiene vida propia; tiene naturaleza temporal,
es decir tiene duración; es un contrato obligacional con efectos traslativos de
dominio, es en principio oneroso; es de prestaciones reciprocas o
correspectivas; es conmutativo, desde que parte de hechos ciertos y sus
efectos y resultados son previsibles desde su duración.
Es un contrato consensual, pues se perfecciona con el acuerdo de voluntades y no
está sujeto a ninguna formalidad; ya que con la intención de facilitar la obtención de
crédito, se ha optado, en el Código Civil de 1984, por simplificar la contratación. De
este modo, en aplicación del principio de libertad de forma contenido en el
artículo 143 de este mismo cuerpo legislativo, el mutuo es un contrato informal,
ya que se celebra sin requerir el cumplimiento de ninguna formalidad especifica.
Ahora, es suficiente el simple acuerdo de las partes, por lo que en
consecuencia, este contrato típico puede celebrarse de forma oral o escrita.
Clasificación: Este contrato admite una amplia clasificación, ya que aparte de existir
un contrato de mutuo para cosas fungibles y dinero, existen otros ocho más
que involucran tipos de préstamo de cosas especificas con fines específicos,
prendas, garantías, formas de hacer la restitución, etc.
Efectos: Los efectos que genera este tipo de contrato van a variar de acuerdo al tipo
de mutuo. Si el mutuo es dinero, entonces se aplican las normas de la ley 18.010. Si
el mutuo son cosas fungibles entonces restituirse igual cantidad de cosas de
igual genero y calidad. Si esto último no es posible hacerlo, entonces se puede
hacer la restitución con dinero cuya cantidad sirva para hacer la restitución.
Requisitos: Mutuario y Mutuante deben reunir ciertos requisitos para poder celebrar
este tipo de contrato. Por un lado el Mutuante debe ser capaz de enajenar la cosa
que va a dar en mutuo. Y por otro lado el Mutuario debe ser capaz de obligarse.
Comparación con otros instrumentos: El contrato de mutuo se puede comparar con el
contrato de arriendo, el comodato y el cuasi usufructo.
Extinción: Este contrato se extingue si el Mutuante o Mutuario se ve incapaz
de cumplir con su respectivo requisito. Y normalmente este contrato llega a su
fin cuando el Mutuario ha cumplido con todas sus obligaciones.

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BIBLIOGRAFÍA

 MIRANDA CANALES, Manuel: “Derecho de los Contratos”, Editorial Cultural


Cuzco S.A., 2da edición, Lima- Perú (1986).

 HUAYANAY CHUQUILLANQUI, Hugo: “Contratos: doctrina, legislación,


jurisprudencia y modelos”, MFC Ediotres E.I.R.L. 3ra edición, Lima- Perú
(2010).

 CASTILLO FREYRE, Mariol: “Tratado de los Contratos Típicos: Mutuo-


Arrendamiento”, Fondo Editorial, 1ra edición, Lima- Perú (2002).

 https://es.slideshare.net/darmiler/el-contrato-de-mutuo-andrs-cusi-arredondo

 http://www.rodriguezvelarde.com.pe/pdf/libro2_parte2_cap6.pdf

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EJECUTORIAS
Sentencia de Corte Suprema de Justicia - Sala Civil Transitoria de 20 de Marzo de 2007
(Expediente: 002460-2006)

Procedimiento: CASACION
Materia: ACTO JURIDICO
Fecha de Resolución: 20 de Marzo de 2007
Expediente: 002460-2006
Emisor: Sala Civil Transitoria

Lima, veinte de marzo del dos mil siete.-

LA SALA CIVIL TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA, vista la


causa número dos mil cuatrocientos sesenta dos mil seis, en Audiencia Pública de la fecha, y
producida la votación con arreglo a Ley; con los acompañados; emite la siguiente sentencia;
MATERIA DEL RECURSO
Se trata del recurso de casación interpuesto por Lucio Ruiz Gaviria, mediante escrito de fojas
setecientos catorce, contra la resolución emitida por la Primera Sala Civil de la Corte
Superior de Justicia del Santa, de fojas seiscientos noventiséis, su fecha veinticuatro de abril
del dos mil seis, que Revoca la sentencia apelada, que declara Infundada la demanda de
nulidad de acto jurídico, contrato mutuo con garantía hipotecaria, de la inscripción registral
y del recibo privado y Reformándola declararon Fundada en Parte dicha demanda; en
consecuencia, declara la nulidad parcial de las cláusulas primera y segunda del acto jurídico
consistente en el contrato de mutuo con garantía hipotecaria, así como la escritura pública
de inscripción registral que lo contiene, realizado entre Lucio Ruiz Gaviria y los demandantes
José Puri Machado y con la intervención de doña Bertha González Quezada de Puri, de fecha
veinticinco de noviembre de mil novecientos noventiocho y el recibo de entrega de dinero
de fecha cuatro de diciembre de mil novecientos noventiocho, entendiéndose que el monto
del mutuo fue por seis mil dólares americanos a pagarse en diez armadas mensuales de
seiscientos dólares americanos cada una y que los intereses compensatorios y moratorios es
la fijada por la ley; con costas y costos que se liquidarán en ejecución de sentencia;
FUNDAMENTOS DEL RECURSO
Que, concedido el recurso de casación, fue declarado Procedente por resolución de fecha
veinte de setiembre del dos mil seis, por la causal prevista en el inciso tres del artículo
trescientos ochentiséis del Código Procesal Civil, esto es, la contravención de las normas que
garantizan el derecho a un debido proceso, describiendo los siguientes vicios: a) la sentencia
modifica e interpreta el petitorio de la demanda, sosteniendo que los actores han señalado
de manera clara y precisa la pretensión de su demanda fijándolo en su propias palabras del
modo siguiente: "Pretensión acumulativa principal: La nulidad del Acto Jurídico contenido en
el contrato de mutuo con garantía hipotecaria". En su momento, mediante audiencia de
fecha once de setiembre del dos mil, se fijó como punto controvertido el establecer si

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existen causales de nulidad en el contrato de mutuo con garantía hipotecaria;


posteriormente, en la
Resolución
Del A Quo, en el tercer considerando se señala que la pretensión demandada es que se
declare nulo el acto jurídico consistente en el contrato de mutuo con garantía hipotecaria; la
sentencia de vista, en su cuarto considerando también llega a esa conclusión, señalando "(...)
en el caso de autos se demanda a fin de que se declare nulo el acto jurídico consistente en el
contrato de mutuo con garantía hipotecaria (...)"; sin embargo modifica lo solicitado por los
actores e interpretando deduce textualmente: "... por lo que solicita la nulidad parcial del
acto jurídico."; esa deducción esta vedada por la ley procesal, contraviniendo el numeral VII
del Título Preliminar del Código Procesal Civil; b) la sentencia fundamenta su decisión en
hechos diversos que no han sido alegados por las partes, puesto que si había un solo punto
controvertido, no puede basarse en que el fundamento central de la controversia,
circunscribe a determinar, si el contrato de mutuo con garantía hipotecaria fue por la suma
de seis mil nuevos soles como alegan los demandantes o por el contrario fue por la suma de
doce mil dólares americanos como se indica en el contrato mutuo con garantía hipotecaria y
el recibo de dinero antes referidos o en su décimo primer considerando el origen del dinero
no está probado en autos; en su décimo tercer considerando documentos que habría
firmado el demandante por necesidad de obtener el préstamo de dinero; en su décimo
cuarto considerando expresa existe una simulación en cuanto al monto del préstamo, los
cuales son cuatro puntos controvertidos, fijados o establecidos arbitrariamente por la Sala
de mérito constituyendo una violación del derecho al debido proceso; es más, refiere que no
hubo alegatos orales; c) se presentan errores conceptuales, al hacer uso impreciso y
equivoco de los conceptos jurídicos, señalando que en el punto décimo cuarto de la
sentencia recurrida que existe una simulación en cuanto al monto sin indicar si trata de la
simulación absoluta o relativa, y ésta última, si es total o parcial, si es lícita o ilícita; señala
que la simulación del acto jurídico está regulada en los artículos ciento noventa al ciento
noventicuatro del Código Civil; mientras que por otra parte, la usura encubierta o la nulidad
del acto jurídico, están reguladas en el artículo mil seiscientos sesenticuatro y doscientos
diecinueve del Código acotado; d) también indica que se han presentado errores de
redacción en la sentencia de vista;
CONSIDERANDO
PRIMERO
- Que, el recurso de casación tiene como fines esenciales la correcta aplicación e
interpretación del derecho objetivo y la unificación de la jurisprudencia nacional de la Corte
Suprema de Justicia, conforme se señala en el artículo trescientos ochenticuatro del Código
Procesal Civil;
SEGUNDO
- Que, la parte actora solicita: a) la Nulidad de acto jurídico contenido en el contrato de
mutuo con garantía hipotecaria celebrado respecto del inmueble ubicado en el Jirón José
Balta Lote doce Manzana S del Asentamiento Humano El Progreso del Distrito de Chimbote;
b) Nulidad de la escritura de inscripción registral que lo contiene: la escritura es de fecha
veinticinco de noviembre de mil novecientos noventiocho y obra inscrita en la ficha número
veinte mil setecientos veintiséis del Registro de Propiedad Inmueble de los Registros
Públicos; c) Nulidad del recibo privado de dinero de fecha cuatro de diciembre de mil
novecientos noventiocho, así como del acto que lo contiene derivado de la garantía
hipotecaria, sea coetáneo o posterior a la misma; d) Pretensión accesoria: las costas y costos

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en caso de oposición del demandado; y que se cursen los partes a los Registros de Propiedad
para la notación de la nulidad a ordenarse oportunamente; en síntesis refiere haber
celebrado con el demandado un contrato de mutuo con garantía hipotecaria del veinticinco
de noviembre de mil novecientos noventiocho, cuya común intención y voluntad originaria
de las partes no es la reflejada en dicho contrato en lo concerniente a la suma de dinero
entregada por el demandado y recibida por los recurrentes; afirman haber recibido sólo la
suma de seis mil dólares americanos y no la suma de doce mil dólares americanos que
aparece en el contrato y en el recibo privado de fecha cuatro de diciembre de mil
novecientos noventiocho, de estos documentos se desprende un ánimo de usura encubierta.
Esto se demuestra además de la lectura de las cláusulas primera, segunda, tercera, sexta y
novena; refiere que contractualmente se dice que el demandado le ha prestado doce mil
dólares americanos, lo que el recurrente habría aceptado a su entera satisfacción (en
singular sin tener en cuenta a su esposa); cuando en realidad le prestó sólo seis mil dólares;
según el cronograma (cláusula segunda) eran nueve cuotas mensuales de seiscientos dólares
americanos (que suman cinco mil cuatrocientos dólares americanos) y la décima de seis mil
seiscientos dólares americanos que en total hacen la cantidad de doce mil dólares
americanos; sin embargo, se da la hipoteca hasta por catorce mil dólares americanos, lo que
tampoco se ajusta a la realidad; es más, la casa se valorizó en cuarenta mil nuevos soles
(cláusula novena), por lo que como tal ni siquiera garantizaría el denominado ?capital? de
doce mil dólares americanos, más los intereses que el demandado pretende aplicar; por lo
que entre el valor del bien y la hipoteca hay una desproporción abismal, ya que es normal
que el valor del inmueble sea mayor a la hipoteca; por otro lado, se acuerda pagar el interés
financiero más alto (cláusula tercera), lo que implica que sólo se pagará interés moratorio;
pretendiendo encubrir un interés compensatorio, puesto que lo que se pretende es el pago
de un interés compensatorio por adelantado, confundiéndolo con el capital; señala que en
virtud a la interpretación de dichas cláusulas se concluye que se le obliga a pagar un interés
moratorio por adelantado. Lo mismo ocurre con el interés compensatorio, tal como se
desprende de la segunda cláusula. Sostiene que el interés compensatorio si se ha fijado por
adelantado confundiéndose con el capital original de seis mil dólares americanos; entre
otros argumentos;
SEGUNDO
- Que, admitida a trámite la demanda, se declara rebelde al demandado y por
Resolución número tres (fojas treintiocho) se declara Saneado el proceso y la existencia de
una relación jurídica procesal válida; asimismo, por audiencia de fojas sesentidós, se fija
como punto controvertido: Establecer si existen causales de nulidad en el contrato de mutuo
con garantía hipotecaria (fojas cinco); se admiten los medios probatorios;
TERCERO
- Que, por sentencia de fojas ciento setentinueve, su fecha tres de mayo del dos mil dos, esta
Suprema Sala Civil de la Corte Suprema ordenó que el A Quo vuelva a dictar una sentencia, la
misma que corre a fojas noventiséis, por la que el Juez declara Infundada la demanda, en
todos sus extremos, con costas y costos; apelada esta resolución, la Sala Superior absuelve el
grado y Confirma; sin embargo, por sentencia casatoria de fecha veintitrés de setiembre del
dos mil cinco, este Supremo Tribunal declara Nula dicha sentencia, disponiendo que el
Colegiado vuelva a renovar el acto procesal;
CUARTO
- Que, por sentencia de fojas seiscientos noventiséis, de fecha veinticuatro de abril dos mil
seis, la Sala Superior Revoca la sentencia apelada, que declara Infundada la demanda de

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nulidad de acto jurídico, contrato mutuo con garantía hipotecaria, de la inscripción registral
y del recibo privado y Reformándola declara Fundada en Parte dicha demanda; en
consecuencia, se declara la nulidad parcial de las cláusulas primera y segunda del acto
jurídico consistente en el contrato de mutuo con garantía hipotecaria, así como la escritura
pública e inscripción registral que lo contiene, realizado entre Lucio Ruiz Gaviria y los
demandantes José Puri Machado y con intervención de Berma González Quezada de Puri, de
fecha veinticinco de noviembre de mil novecientos noventiocho y el recibo de entrega de
dinero de fecha cuatro de diciembre de mil novecientos noventiocho, entendiéndose que el
monto del mutuo fue por seis mil dólares americanos a pagarse en diez armadas mensuales
de seiscientos dólares americanos cada una y que los interés compensatorios y moratorios
es la fijada por la ley; con costas y costos que se liquidarán en ejecución de sentencia;
argumenta que en este caso, se demanda a fin de que se declare nulo el acto jurídico
consistente en el contrato mutuo con garantía hipotecaria; así como la nulidad de la
escritura pública e inscripción registral que lo contiene, suscrito entre las partes y el recibo
de entrega de dinero; bajo argumento de haber recibido sólo seis mil dólares americanos y
no doce mil dólares americanos, invocando las causales previstas en el artículo doscientos
diecinueve, incisos siete y ocho del Código Civil y que el exceso constituye una usura
encubierta prevista en el artículo mil seiscientos sesenticuatro del Código Sustantivo; por lo
que solicita la nulidad parcial del acto jurídico; en este sentido el artículo mil seiscientos
sesenticuatro del Código acotado, regula un supuesto de usura encubierta, al avenirse el
deudor en beneficio del acreedor, a devolver una cantidad que en parte no ha recibido,
encubriendo así un pacto de intereses usurarios con apariencia de legalidad mediante
fingido aumento de capital prestado. La aludida norma de derecho material tiene como
antecedente el artículo mil cuatrocientos ochenticuatro del Código Civil de mil novecientos
treintiséis, que sancionaba con nulidad el contrato de mutuo con usura encubierta; sin
embargo, el legislador del Código Civil de mil novecientos ochenticuatro, aplicando el
principio de conservación del contrato, ha optado porque el citado contrato no es nulo en su
totalidad, sino que se considera celebrado en cuanto a la suma realmente entregada, lo que
supone que se deje sin efecto o es ineficaz en cuanto al exceso. Por consiguiente, el artículo
mil seiscientos sesenticuatro del Código Civil contiene un supuesto de ineficacia o nulidad
parcial del acto jurídico, más no incumplimiento de la obligación; en consecuencia, el
fundamento central de la controversia, circunscribe a determinar, si el contrato mutuo con
garantía hipotecaria fue por la suma de seis mil soles como alegan los demandantes o por el
contrario fue por la suma de doce mil dólares americano como se indica en el contrato
mutuo con garantía hipotecaria y el recibo de dinero antes referidos; bajo este contexto,
analizando la cláusula primera del contrato mutuo con garantía hipotecaria (fojas cinco),
suscrita el veinticinco de noviembre de mil novecientos noventiocho, el actor José Puri
Machado en su condición de mutuatario "... acepta haber recibido oportunamente y a
entera satisfacción" la suma de doce mil dólares americanos; lo que infiere que dicha suma
de dinero habría recibido incluso hasta antes de celebración del acto jurídico; sin embargo,
este hecho se contradice con el recibo de pago del cuatro de diciembre de mil novecientos
noventiocho, donde los mutuatarios declaran que en ese momento reciben dicha suma en
calidad de préstamo para ser devuelto bajo las condiciones estipuladas en la escritura
pública de mutuo con garantía hipotecaria de fecha veinticinco de noviembre de mil
novecientos, lo que infiere que anteriormente no se habría entregado ninguna suma de
dinero; esta contradicción aún más se agrava si se tiene en cuenta que el demandado Lucio
Ruíz Gavina al prestar su declaración instructiva en el proceso penal instaurado en su contra
(Expediente número dos mil ? mil quinientos treinticuatro ? dos cinco uno ocho cero uno ? JP
cero cinco), por delito de usura, afirma haber entregado la suma de dinero en dos armadas,
seis mil dólares americanos al salir del notario y los otros seis mil dólares americanos se
entregó a través del señor Alfredo Rau, una vez que fuera inscrita el inmueble en los

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registros públicos, como puede apreciarse de la instructiva (fojas ciento tres del expediente
acompañado) si se interpreta literalmente remitiendo a la cláusula primera del contrato
mutuo con garantía hipotecaria (fojas cinco) y el recibo de dinero (flojas ocho), existiría una
doble entrega de dinero; primero el mutuatario habría recibido oportunamente al
veinticinco de noviembre de mil novecientos noventiocho, fecha de celebración del contrato
mutuo y el segundo el cuatro de diciembre de mil novecientos noventiocho, es decir, estará
sumando veinticuatro mil dólares americanos; sin embargo, la entrega de dinero sólo se
efectuó en una sola armada y que la misma se materializó mediante recibo de entrega de
dinero de fecha cuatro de diciembre de mil novecientos noventiocho y que la manifestación
del demandado al prestar su instructiva en el proceso penal al indicar que al salir de la
notaría se le entregó seis mil dólares americanos y los otros seis mil dólares americanos a
través del señor Alfredo Rau no son coherentes y sólo son argumentos de defensa para
eximirse de la responsabilidad penal; entre otros argumentos;
QUINTO
- Que, analizando los vicios denunciados por el recurrente se tiene que, respecto al punto a),
debemos tener en cuenta que, en este caso, no hay una modificación de la pretensión
procesal planteada por el actor sino una correcta correlación de los hechos con la norma
aplicable al caso de autos, la cual está totalmente justificado dentro de la resolución de
vista, puesto que la Sala Superior ha indicado que si bien es cierto que la pretensión del
actor es la nulidad del acto jurídico de mutuo, no puede soslayarse que el actor sostiene que
se le ha prestado sólo seis mil dólares americanos y no doce mil dólares americanos, como
constaría en los documentos; por ende, la lógica nos lleva a concluir que no se puede
plantear la nulidad de un acto jurídico, cuando una de las partes intervinientes en el,
reconoce que ha establecido una relación jurídica con su contraparte, pero cuyo objeto del
contrato de mutuo, no es en su totalidad como lo han declarado las partes, por ende, el
contrato no puede ser absolutamente nulo, ya que se desconocería la parte del contrato,
que las partes no cuestionan, esto es, la entrega, en mutuo, de seis mil dólares americanos;
por ende, no se ha contravenido el numeral VII del Título Preliminar del Código Procesal
Civil, lo cual implica que el Juez no ha ido más allá del petitorio ni ha fundado su decisión en
hechos diversos a los alegados por las partes, por lo que debe desestimarse este extremo;
SEXTO
- Que, con relación al punto b), si bien el vicio denunciado por el recurrente, le causa agravio,
puesto que bajo su perspectiva ha celebrado un contrato válido de mutuo por la suma de
doce mil dólares americanos; también lo es que la Sala Revisora ha señalado y descrito, no
sólo la pretensión del actor, la cual está estrechamente vinculada al punto controvertido,
también lo es que los magistrados no pueden ser ajenos a los argumentos que sustentan la
pretensión, de donde se concluye, irrefutablemente, que no hay controversia entre las
partes respecto del mutuo por seis mil dólares americanos, quedando sólo, como objeto de
análisis, los cuestionamientos a la diferencia;
SÉTIMO
- Que, además, la fijación del punto controvertido no es, procesalmente, un condicionante
absoluto e inmodificable de la litis, sino una línea directriz que permita a los magistrados no
desvincularse del tema central de la controversia; es así que, en el caso de autos, no ha
acontecido la aludida desvinculación de la controversia respecto de la fijación del punto
controvertido, puesto que la litis, de las partes, conforme ha desarrollado la Sala Superior,
gira en torno a parte del contrato de mutuo celebrado por éstas, por lo que éste extremo del
recurso de casación también debe desestimarse, al no haberse violado el debido proceso del
recurrente;

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OCTAVO
- Que, sobre el agravio referido a la no presentación de alegatos orales, debe repararse que
ello es responsabilidad de cada parte litigante; es más, el propio recurrente reconoce en su
recurso de casación que presentó su solicitud para rendir su informe, el mismo que fue
desestimado, por extemporáneo, por lo que, no se ha incurrido en vicio alguno;
NOVENO
- Que, respecto al punto c), el vicio denunciado carece de base cierta; en principio, toda
sentencia, formalmente debe contener coherencia y congruencia interna, como sucede en el
caso de autos, es así, que dentro del contexto de las pretensiones debatidas, la resolución de
vista cumple a cabalidad con lo dispuesto por el inciso tercero y quinto del artículo ciento
treintinueve de la Constitución y el inciso sexto del artículo cincuenta, así como con el inciso
tercero y cuarto del artículo ciento veintidós del Código Procesal Civil;
DÉCIMO
- Que, por lo demás, el agravio denunciado por el recurrente, no es idóneo e impertinente,
puesto que se sustenta en una presumible presentación de errores conceptuales dentro de
la sentencia de vista; sin embargo, el recurrente debió, si lo consideraba adecuado,
oportunamente, utilizar el mecanismo legal taxativamente previsto para validar su presunto
agravio, siendo éste la aclaración, puesto que, conforme lo expresa el artículo cuatrocientos
seis del Código Procesal Civil, este es el mecanismo procesal adecuado para aclarar algún
concepto oscuro o dudoso expresado en la resolución dictada, por ende, el vicio denunciado
también debe desestimarse; UN
DÉCIMO
- Que, asimismo, con relación al punto d), siguiendo el razonamiento del vicio anterior, este
extremo también debe ser desestimado, ya que no puede considerarse un vicio capaz de
conducir a la nulidad de una sentencia, la presumible evidenciación de errores en su
redacción, puesto que, para ello, el legislador procesal ha establecido, adicionalmente al
instituto jurídico antes reseñado, la corrección, figura jurídica prevista en el artículo
cuatrocientos siete del Código Procesal Civil, la misma que es un instrumento que permite,
sin trámite alguno, corregir cualquier error material evidente que contenga, una resolución,
por lo que, el no empleo de éste instrumento procedimental de manera oportuna, no puede
ser objeto de análisis casatorio, ni mucho pretender viabilizar y sustentar un agravio
procesal, que puede ser sustento para que conlleve a la nulidad de una sentencia; por las
razones descritas, de conformidad con el artículo trescientos noventisiete del Código
Adjetivo: declararon: INFUNDADO el recurso de casación, interpuesto a fojas setecientos
catorce por Lucio Ruiz Gaviria; en consecuencia: NO CASARON la resolución de vista de fojas
seiscientos noventiséis, su fecha veinticuatro de abril del dos mil seis; CONDENARON al
recurrente al pago de las costas y costos del recurso, así como a la multa de tres Unidades de
Referencia Procesal; DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en el Diario
Oficial ?El Peruano?, bajo responsabilidad; en los seguidos por José Puri Machado y otra con
Lucio Ruiz Gaviria sobre Nulidad de Acto Jurídico y otros; y, los devolvieron; Vocal Ponente
Señor Palomino García.-
S.S.
TICONA POSTIGO
PALOMINO GARCIA
MIRANDA CANALES

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CASTAÑEDA SERRANO
MIRANDA MOLINA
crb
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA
SALA CIVIL TRANSITORIA
CAS 2460-2006
SANTA
Nulidad de Acto

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MODELOS
MODELO UNO: CONTRATO DE MUTUO

Conste por el presente documento el contrato de mutuo que celebra de una parte el Sr. Jorge
Rodríguez Pérez, con DNI Nº 20901718 de nacionalidad peruano, de estado civil soltero,
domiciliado en Los Álamos Mz. L lote 23, a quien en adelante se le llamará EL MUTUATARIO; y
de la otra parte el Sr. Luis Henríquez Pereira, con DNI Nº 09766618, de nacionalidad peruano,
de estado civil soltero, domiciliado en Urb. Los Sauces Mz. K lote 05, a quien en adelante se le
denominará EL MUTANTE; con la intervención del Sr. Andrés Pérez Zavala, con DNI Nº
23547512, con estado civil soltero y con domicilio en Calle Zela Nª 234, a quien en adelante se
le identificará como EL FIADOR, en los términos contenidos en las cláusulas siguientes:
CLÁUSULA PRIMERA: DE REFERENCIAS
1.1) EL MUTUATARIO es una persona natural, que piensa dedicarse al comercio a través de la
venta de ropa para caballeros, actividad que desarrollará en forma independiente y para lo cual
está financiando el alquiler de la tienda 201 del Centro Comercial La Corona en San Isidro.
1.2) EL MUTUATARIO para realizar dicha actividad necesita un capital de US$ 30,000 (treinta
mil y 00/100 dólares americanos) monto que EL MUTUANTE se encuentra en condiciones de
prestárselo.
CLÁUSULA SEGUNDA: VOLUNTAD DE LAS PARTES
2.1) Por la presente se celebra el contrato de mutuo entre EL MUTUATARIO y EL MUTUANTE.
Donde EL MUTUANTE entrega la cantidad de US$ 30,000 dólares americanos a EL
MUTUATARIO y éste se compromete a devolverlo en el plazo de dos (2) años. Para asegurar el
cumplimiento de su obligación interviene EL FIADOR quien asumirá la obligación contraída por
EL MUTUATARIO frente a EL MUTUANTE.
CLÁUSULA TERCERA: DEL PLAZO Y MODO DE ENTREGA DEL MUTUO
3.1) EL MUTUANTE entrega el monto acordado en el punto 2.1 al momento de suscripción del
presente contrato, el cual se entregará en moneda norteamericana a través de cheques no
negociables de EL BANCO PERÚ a nombre de EL MUTUATARIO, dejándose como constancia
de conformidad del acto realizado la suscripción del presente documento.
CLÁUSULA CUARTA: DE LAS OBLIGACIONES Y PAGO DEL MUTUO
4.1) EL MUTUATARIO se obliga a recibir el monto de dinero consignado en el punto 3.1 y
declara su conformidad con el monto recepcionado.
4.2) EL MUTUATARIO no podrá dejar de cumplir con todas sus obligaciones establecidas en
este documento, debiendo respetar el siguiente cronograma de pago más el interés convenido
en la misma moneda que se efectuó el mutuo.
1. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 24/05/17 más el 10% de interés
convenido.
2. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 24/06/17 más el 10% de interés
convenido.

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3. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 24/07/17 más el 10% de interés
convenido.
4. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 24/08/17 más el 10% de interés
convenido.
5. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 24/09/17 más el 10% de interés
convenido.
6. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 24/10/17 más el 10% de interés
convenido.
4.3) En caso que no se tenga por cumplida cualquiera de las obligaciones EL MUTUATARIO, EL
MUTUANTE quedará habilitado para exigir el pago íntegro de lo adeudado en dicho momento y
desarrollar las acciones pertinentes a fin de satisfacer su crédito.
CLÁUSULA QUINTA: DE CARACTERÍSTICAS DEL MUTUO
5.1) El presente contrato se suscribe a título oneroso por lo cual existirá un pago de intereses
compensatorios por el desembolso realizado por EL MUTUANTE.
5.2) La tasa de interés pactada es del 10% del total del monto entregado, dicha suma equivale a
US$ 3,000 (tres mil y 00/100 dólares americanos), los cuales para efecto de pago serán
fraccionados en forma proporcional a la cantidad de armadas pactadas, por el mutuo con lo cual
EL MUTUATARIO está obligado a pagar con cada armada US$ 500 (quinientos y 00/100
dólares americanos) más por concepto de intereses compensatorios.
5.3) En caso de incumplimiento por parte de EL MUTUATARIO del cronograma de pagos
establecidos por las partes, se procederá al cobro de intereses moratorios de forma automática
desde el primer día del incumplimiento a una tasa de 0.5% diaria sobre el monto que se tenga por
deuda en ese momento.
CLÁUSULA SEXTA: DE FIANZA SOLIDARIA
6.1) EL FIADOR tiene participación en el presente acto jurídico, sólo cuando EL MUTUATARIO
incumpla con la obligación contraída frente a EL MUTUANTE, en dicho caso responderá con su
patrimonio personal, es decir sin beneficio de excusión, para que EL MUTUANTE pueda realizar
el cobro de su crédito.
6.2) La vigencia de la presente garantía personal se extenderá por todo el periodo que se tenga
por vigente el presente contrato.
CLÁUSULA SÉTIMA: DE LAS AFECTACIONES
7.1) Las partes acuerdan que el pago de los gastos que se generen a raíz de la realización del
presente contrato es de cargo de EL MUTUATARIO.
7.2) En el caso que con motivo del pago de los intereses compensatorios, EL MUTUANTE se
encuentre obligado y exigido al pago de los tributos que correspondieran, estos serán asumidos
o reembolsados por EL MUTUATARIO.
CLÁUSULA OCTAVA: DE SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS
8.1) Frente a cualquier discrepancia que surja del presente contrato, las partes acuerdan darle la
mejor solución en base a su buena fe contractual y atendiendo a la intención común pactada en
el presente contrato, llegando a un acuerdo conciliatorio.
8.2) En caso no sea posible concretar la conciliación las partes deciden someter sus
controversias a arbitraje, evitando así ir a un litigio que conllevaría a más gasto y dilación en el
tiempo por la solución. Por tanto deciden nombrar como árbitro al Dr. Diego Meseguer Güich
quien emitirá un laudo arbitral final y vinculante de obligatorio cumplimiento para las partes, en
base al Reglamento del Centro de Investigación Profesional (CIP) ubicado en Av. San Martín
1170, Tacna.
CLÁUSULA NOVENA: DE FIN DEL CONTRATO
9.1) Los efectos del presente contrato concluirán únicamente con la devolución del monto
entregado por EL MUTUANTE a EL MUTUATARIO, más los intereses pactados. Se aceptará el
pago adelantado de las armadas pactadas sin que ello afecte el monto de los intereses
acordados en la presente.
CLÁUSULA DÉCIMA: LA INTERPRETACIÓN DEL CONTRATO
10.1) En los puntos no regulados por el presente contrato sobre la relación jurídica que se
establece, será de aplicación en primer lugar las normas de mutuo del artículo 1648º al 1665º del

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Código Civil.
10.2) En los alcances generales le serán de aplicación las normas de acto jurídico, obligaciones
y fuentes de las obligaciones del Código Civil, pudiendo ser también de aplicación de ser el caso
las demás normas del ordenamiento jurídico que le resulten aplicables.
CLÁUSULA DÉCIMA PRIMERA: LA COMUNICACIÓN DE LAS PARTES
11.1) Los domicilios de las partes suscribientes del presente contrato se encuentran en su parte
introductoria, los cuales son señalados para efectos de la validez de las comunicaciones o
notificaciones entre los suscribientes.
11.2) Para los efectos del cambio de domicilio de alguno de los suscribientes de la presente,
éste sólo será oponible en tanto las demás partes fueran notificadas mediante carta notarial
acusando recibo, los efectos de dicho cambio se inician una vez que se haya notificado
debidamente a las partes, caso contrario no será oponible.
CLÁUSULA DÉCIMA SEGUNDA: SOBRE LA MODIFICACIÓN DEL CONTRATO
12.1) La presente únicamente podrá ser modificado íntegramente o alguna de sus partes sólo a
través del concurso de todos los suscribientes, en caso contrario dicha modificación no le será
oponible, ni exigible.
CLÁUSULA DÉCIMA TERCERA: DE MEDIO DE PAGO
13.1) Por el presente acto jurídico contractual las partes declaran que como Medio de Pago
utilizado del interés pactado y el capital serán cheques no negociables, tomando en cuenta que
el contrato celebrado contiene obligaciones de pagar suma de dinero por importes superiores a
los mil quinientos dólares americanos.
Las partes, conformes con lo establecido en el presente contrato lo suscriben en la ciudad de
Tacna, a los 04 días del mes de Mayo de 2017.

––––––––––––––––––– ––––––––––––––––––––––––––
EL MUTUANTE EL MUTUATARIO

––––––––––––––––––––––––
EL FIADOR

Modelo 2: CONTRATO DE MUTUO CON GARANTÍA DE FIANZA

Conste por el presente documento el contrato de mutuo que celebra de una parte el Sr. Jorge Rodríguez
Pérez, con DNI Nº 20901718 de nacionalidad peruana, de estado civil soltero, de ocupación albañil,
domiciliado en Jr. Andrés Bello 124 de la provincia, distrito y departamento de Tacna, a quien en adelante
se le llamará EL MUTUATARIO; y de la otra parte el Sr. Luis Henríquez Pereira, con DNI Nº 09766618 de
nacionalidad peruana, de estado civil soltero, de ocupación albañil, domiciliado en Av. Los Robles 345 de
esta ciudad, a quien en adelante se le denominará EL MUTANTE; con la intervención del Sr. Andrés Pérez
Zavala, con DNI Nº 23547512, de nacionalidad peruana, con estado civil soltero, de ocupación obrero y con
domicilio en Av. Los Próceres 287 de esta ciudad, a quien en adelante se le identificará como EL FIADOR,
en los términos contenidos en las cláusulas siguientes:

CLÁUSULA PRIMERA: DE REFERENCIAS


1.1) EL MUTUATARIO es una persona natural, que piensa dedicarse al comercio a través de la venta de

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ropa para caballeros, actividad que desarrollará en forma independiente y para lo cual está financiando el
alquiler de la tienda 201 del Centro Comercial La Corona en San Isidro.
1.2) EL MUTUATARIO para realizar dicha actividad necesita un capital de US$ 30,000 (treinta mil y
00/100 dólares americanos) monto que EL MUTUANTE se encuentra en condiciones de prestárselo.

CLÁUSULA SEGUNDA: VOLUNTAD DE LAS PARTES


2.1) Por la presente se celebra el contrato de mutuo entre EL MUTUATARIO y EL MUTUANTE. Donde EL
MUTUANTE entrega la cantidad de US$ 30,000 dólares americanos a EL MUTUATARIO y éste se
compromete a devolverlo en el plazo de dos (2) años. Para asegurar el cumplimiento de su obligación
interviene EL FIADOR quien asumirá la obligación contraida por EL MUTUATARIO frente a EL
MUTUANTE.

CLÁUSULA TERCERA: DEL PLAZO Y MODO DE ENTREGA DEL MUTUO


3.1) EL MUTUANTE entrega el monto acordado en el punto 2.1 al momento de suscripción del presente
contrato, el cual se entregará en moneda norteamericana a través de cheques no negociables de EL
BANCO PERÚ a nombre de EL MUTUATARIO, dejándose como constancia de conformidad del acto
realizado la suscripción del presente documento.

CLÁUSULA CUARTA: DE LAS OBLIGACIONES Y PAGO DEL MUTUO


4.1) EL MUTUATARIO se obliga a recibir el monto de dinero consignado en el punto 3.1 y declara su
conformidad con el monto recepcionado.
4.2) EL MUTUATARIO no podrá dejar de cumplir con todas sus obligaciones establecidas en este
documento, debiendo respetar el siguiente cronograma de pago más el interés convenido en la misma
moneda que se efectuó el mutuo.
1. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 04/06/17más el 10% de interés convenido.
2. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 04/07/17 más el 10% de interés convenido.
3. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 04/08/17 más el 10% de interés convenido.
4. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 04/09/17 más el 10% de interés convenido.
5. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 04/10/17 más el 10% de interés convenido.
6. US$ 5,000 (cinco mil y 00/100 dólares americanos) el día 04/11/17 más el 10% de interés convenido.

4.3) En caso que no se tenga por cumplida cualquiera de las obligaciones del EL MUTUATARIO, EL
MUTUANTE quedará habilitado para exigir el pago íntegro de lo adeudado en dicho momento y
desarrollar las acciones pertinentes a fin de satisfacer su crédito.

CLÁUSULA QUINTA: DE CARACTERÍSTICAS DEL MUTUO


5.1) El presente contrato se suscribe a título oneroso por lo cual existirá un pago de intereses
compensatorios por el desembolso realizado por EL MUTUANTE.
5.2) La tasa de interés pactada es del 10% del total del monto entregado, dicha suma equivale a US$ 3,000
(tres mil y 00/100 dólares americanos), los cuales para efecto de pago serán fraccionados en forma
proporcional a la cantidad de armadas pactadas, por el mutuo con lo cual EL MUTUATARIO está
obligado a pagar con cada armada US$ 500 (quinientos y 00/100 dólares americanos) más por concepto de
intereses compensatorios.
5.3) En caso de incumplimiento por parte de EL MUTUATARIO del cronograma de pagos establecidos por las
partes, se procederá al cobro de intereses moratorios de forma automática desde el primer día del
incumplimiento a una tasa de 0.5% diaria sobre el monto que se tenga por deuda en ese momento.

CLÁUSULA SEXTA: DE FIANZA SOLIDARIA


6.1) EL FIADOR tiene participación en el presente acto jurídico, sólo cuando EL MUTUATARIO incumpla
con la obligación contraída frente a EL MUTUANTE, en dicho caso responderá con su patrimonio
personal, es decir sin beneficio de excusión, para que EL MUTUANTE pueda realizar el cobro de su

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crédito.
6.2) La vigencia de la presente garantía personal se extenderá por todo el periodo que se tenga por vigente
el presente contrato.

CLÁUSULA SÉTIMA: DE LAS AFECTACIONES

7.1) Las partes acuerdan que el pago de los gastos que se generen a raíz de la realización del presente
contrato es de cargo de EL MUTUATARIO.

7.2) En el caso que con motivo del pago de los intereses compensatorios, EL MUTUANTE se encuentre
obligado y exigido al pago de los tributos que correspondieran, estos serán asumidos o reembolsados por
EL MUTUATARIO.

CLÁUSULA OCTAVA: DE SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS

8.1) Frente a cualquier discrepancia que surja del presente contrato, las partes acuerdan darle la mejor
solución en base a su buena fe contractual y atendiendo a la intención común pactada en el presente
contrato, llegando a un acuerdo conciliatorio.

8.2) En caso no sea posible concretar la conciliación las partes deciden someter sus controversias a
arbitraje, evitando así ir a un litigio que conllevaría a más gasto y dilación en el tiempo por la solución. Por
tanto deciden nombrar como árbitro al Dr. Diego Meseguer Güich quien emitirá un laudo arbitral final y
vinculante de obligatorio cumplimiento para las partes, en base al Reglamento del Centro de Investigación
Profesional (CIP) ubicado en Av. Pinto N° 356, Tacna.

CLÁUSULA NOVENA: DE FIN DEL CONTRATO

9.1) Los efectos del presente contrato concluirán únicamente con la devolución del monto entregado por
EL MUTUANTE a EL MUTUATARIO, más los intereses pactados. Se aceptará el pago adelantado de las
armadas pactadas sin que ello afecte el monto de los intereses acordados en la presente.

CLÁUSULA DÉCIMA: LA INTERPRETACIÓN DEL CONTRATO

10.1) En los puntos no regulados por el presente contrato sobre la relación jurídica que se establece, será de
aplicación en primer lugar las normas de mutuo del artículo 1648º al 1665º del Código Civil.

10.2) En los alcances generales le serán de aplicación las normas de acto jurídico, obligaciones y fuentes de
las obligaciones del Código Civil, pudiendo ser también de aplicación de ser el caso las demás normas del
ordenamiento jurídico que le resulten aplicables.

CLÁUSULA DÉCIMA PRIMERA: LA COMUNICACIÓN DE LAS PARTES

11.1) Los domicilios de las partes suscribientes del presente contrato se encuentran en su parte
introductoria, los cuales son señalados para efectos de la validez de las comunicaciones o notificaciones
entre los suscribientes.

11.2) Para los efectos del cambio de domicilio de alguno de los suscribientes de la presente, éste sólo será
oponible en tanto las demás partes fueran notificadas mediante carta notarial acusando recibo, los efectos
de dicho cambio se inician una vez que se haya notificado debidamente a las partes, caso contrario no será
oponible.

CLÁUSULA DÉCIMA SEGUNDA: SOBRE LA MODIFICACIÓN DEL CONTRATO

12.1) La presente únicamente podrá ser modificado íntegramente o alguna de sus partes sólo a través del
concurso de todos los suscribientes, en caso contrario dicha modificación no le será oponible, ni exigible.

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CLÁUSULA DÉCIMA TERCERA: DE MEDIO DE PAGO

13.1) Por el presente acto jurídico contractual las partes declaran que como Medio de Pago utilizado del
interés pactado y el capital serán cheques no negociables.

Las partes, conformes con lo establecido en el presente contrato lo suscriben en la ciudad de Tacna, a los
tres días del mes de Mayo de 2017.

––––––––––––––––––– ––––––––––––––––––––––––––
Luis Henríquez Pereira Jorge Rodríguez Pérez
DNI Nº 09766618 DNI Nº 20901718

––––––––––––––––––––––––
Andrés Pérez Zavala
DNI Nº 23547512

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