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El Mito de la Verdad.

(Luther Blisset)

La historia en general, la de las revoluciones en particular, siempre es más rica en contenidos, más variada, multilateral, viva
y ‘astuta’ de cuanto puede imaginar el mejor historiador y el mejor metodólogo.
V. I.Lenin plagiado por P. K. Feyerabend.

Luther Blissett es un agente secreto que juega la partida del Mito con la finalidad de minar la autoridad del Mito (de la
Verdad, de la Identidad, de la Razón, etc…)
P. K. Feyerabend plagiado por Luther Blissett

El mito de la Verdad:

1. Platón se preguntaba qué sería la Verdad. Blissett se interroga qué no es engañoso. No busca sólo la respuesta al problema, sino
que problematiza sus propios términos. Muchos han tratado de dar una solución al enigma. Pocos han dicho que, sencillamente, no
tiene ninguna razón de ser.

2. Decir la verdad, afirmaba Aristóteles, es describir cómo es la cosa. Un lenguaje que funcionase como un espejo del mundo
garantizaría la corrección de nuestras afirmaciones.

3. Kant desveló que la idea en Aristóteles se apoyaba en una potente imagen mitológica: la del lenguaje como espejo neutral. Nos
hizo ver que aquella pura superficie reflectante podía ser deformada por agentes particulares: nuestros es que- mas conceptuales. La
Verdad se volvía inalcanzable desde una definición de la misma como correspondencia con la realidad, siendo sustituida con una
más humilde Verdad-para-nosotros.

4. El término Verdad-para-Nosotros tiene un grave inconveniente. Contiene un vocablo que adquiere sentido sólo al referirse a un
contexto particular: “nosotros”. “Nuestra” verdad es distinta de la del aborígen sencillamente porque “nuestro” mundo, el contenido
de aquello que es verdadero, es distinto del suyo. Porque es distinta nuestra percepción y nuestro modo de hablar de ello. Entre
ambos están los espejos deformados de los esquemas conceptuales.

5. Cada cultura tiene su mundo y su verdad. Nuestros esquemas conceptuales no son ni acertados ni erróneos. No hay manera de
enmendar un mundo con el otro: son inconmensurables. Este relativismo oculta el más sucio racismo bajo los afeites de la tolerancia.

6. La Verdad es Una, y la empresa científica occidental es el modo más eficaz de descubrirla mediante una progresiva acumulación
de conocimientos. Esto es racismo implícito en la tecnocracia.

7. La Verdad no es Una. La Verdad no es muchas. Tertium datur: la verdad es un sinsentido.

7bis. La Verdad no es Una. El Método Científico está en crisis. La verdad no es muchas. Criticamos los esquemas conceptuales y el
método científico.

8. La verdad es un sinsentido. El objeto de la Verdad es la Realidad, el Mundo. Luego la Realidad es un sinsentido. Y ser un
sinsentido es diferente a no ser.

9. En sustancia: queda claro que no existe un punto de vista absoluto, libre del légamo de la Cultura, la Historia, la Geografía, el
Dinero, desde el que mostrar qué es la Verdad, pura, más allá de cualquier hecho, eterna y desinteresada. Y por tanto, debe estar
también claro que el relativista no debe seguir el juego al absolutista diciendo que cada cultura debe tener un punto de vista propio.

10. Decía Quine: si la verdad es relativa a un cierto contexto, ¿debe el punto de vista desde el que juzgamos los hechos ser absoluto?

11. Cuando una de nuestras teorías nos deja a la intemperie, porque en un punto dice que la cosa está y no está, pero sostenemos
aquel punto en particular, podemos ajustar la teoría de muchas maneras, de acuerdo con nuestro sentido estético, para mantenerlo
intacto.

12. Pero en tal caso la teoría no dice cómo es la cosa, sino el modo de obrar para conseguir ciertos resultados. Esto significa que no
tenemos necesidad del Mundo ni de su descripción especular: la Verdad.

13. No podemos distinguir qué depende de nuestros esquemas conceptuales y qué depende del mundo. Pero entonces no hay
diferencia entre ambos conceptos. Hay, por tanto, un sinsentido.

14. En el proceso contra un homicida podemos reconstruir cómo fueron las cosas. Saber si es Verdad que aquel hombre mató al otro,
o si en el mundo se verifica un evento tal: el asesinato de Luther por parte de Blissett.

15. ¿Cuál es, en tal caso, la prueba más segura para mí? El haber asistido a un acto tal realizado por un tal Blissett. ¿Y si ahora la
defensa aportase pruebas seguras de que alguien me hubiese drogado previamente? ¿O que se trata de un tipo en todo similar a
Blissett? Se disiparía mi seguridad.

15bis. Tal vez en el juego lingüístico del tribunal la idea de verdad como correspondencia es menos absurda que en otros. Pero, por
el momento, nuestra vida tiene poca relación con la justicia. ¿Qué es un homicidio? ¿Qué es un hurto? Un tribunal revolucionario a
cargo de la clase proletaria no lo reconoce, la propiedad privada sí. Aquí vuelven a entrar en juego nuestras convenciones: la teoría.

16. Trabajamos sobre creencias. Disponemos de criterios diversos para ajustarlas a cualquiera que sea el criterio infalible. Esto no
quiere decir que no estemos confrontados con ellas. En ciertas situaciones sabemos que son útiles, en otros no.

17. Sin embargo estos criterios se utilizan para sustentar creencias verdaderas. En tal caso debemos explicar el término “verdadero”.
Nada nos permite distinguir entre creer una cosa y creerla verdadera, aunque puedo creer algo no porque necesariamente lo crea
verdadero, si por creer entiendo aceptar alguna cosa como criterio de acción. Los motivos para creer son múltiples. Y esto demuestra
otra vez la no sensatez del término “verdadero”. Lo “verdadero” puede ser eliminado.

18. Decía Goodman: no puedo decir, sensatamente: “es verdad que llueve, pero no lo creo”.

19. Existe una diferencia entre decir que la Verdad es un concepto eliminable y decir que es un sinsentido: con un sinsentido me
puedo divertir.

20. Nuestra creencia, nuestra teoría, son la Realidad. Podemos hacer lo que queramos. En ciertas situaciones la solución estará
determinada (como frente a un león), en otras existirá un espacio para jugar.

21. La situación del párrafo 16 es que no existe ningún supercriterio para juzgar los criterios, sino aquello que permita ver qué
diferencia hay entre usar uno u otro y lo que no pensamos de esta diferencia.

22. Cuanto se ha dicho de lo Verdadero se puede decir de lo Bello, lo Justo, lo Racional, el Arte y el discurso común.

23. La Filosofía debe dejar de buscar la esencia de tales conceptos para dirimir dónde hay una mayor concentración de ellos. Debe
dejar de creer que puede dar una justificación fundante, una patente de accesibilidad.

24. Quien ha tenido que tratar con un niño pequeño sabe que la serie de sus porqués es potencialmente infinita. Y sabe que el modo
de bloquearla es decir: “No hay un porqué, es así y basta”. Ésta puede parecer ahora una estrategia autoritaria. A menudo los niños
han sentido odio hacia los adultos por ello. Pero el verdadero autoritario es el que inventa Mitos para justificar alguna cosa.

25. “Es así y basta” es una frase que genera rabia. Y uno verdaderamente rabioso puede en ese momento tratar de cambiar las cosas
y decir: “Pues ya no es así”. “He aquí la razón” es una frase que condena como irracional toda tentativa de disenso. Ésta es la frase
verdaderamente autoritaria.

26. Dos personas tratan de entenderse. Llegan al punto en que ambos dicen: “Es así y basta”. ¿No somos devueltos a la
inconmensurabilidad de las teorías al encerrarse cada uno en su mundo? No, porque mientras no podemos cambiar nuestros
esquemas conceptuales, podemos cambiar nuestra teoría. Por una multiplicidad de razones y una multiplicidad de mundos. Cuando
se llega al “Es así y basta”, e incluso antes, lo que cuenta es la persuasión.

27. Tratar de persuadir a alguien implica entender su posición, sus criterios, sus necesidades. Tener esquemas conceptuales
diferentes a los de alguien supone, tal vez, no considerarlo siquiera una persona. O considerar personas también a las termitas.

28. Jugar con la Verdad, con la Realidad, con el Gusto: significa dar un giro en nuestras creencias pero, sobre todo, poner en crisis
los criterios que cada uno considera infalibles a priori. Por ejemplo: “Es verdad porque lo ha dicho el periódico”, “Es verdad porque
lo ha dicho Aristóteles”, “Es verdad porque es coherente”.

29. Jugar con las cosas serias, he aquí el pecado de Luther Blissett. Mostrar que la inmovilidad no es el único comportamiento, en el
negocio de los objetos en vitrinas. Jugar, he aquí el irracionalismo. La persona racional no puede permitirse jugar. Discuten
racionalmente aunque sea de una partida de póker.