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“En la forma de pensar, es en la forma en que se actúa"

A pesar del innegable progreso material, tecnológico y científico que caracterizo al


pasado siglo, nuestra sociedad
todavía tiene asignaturas pendientes
que empeñan nuestro futuro común.
Es por ello que, intelectuales y
educadores han llegado a la
conclusión de que uno de los más
poderoso mediaos que podemos
utilizar para revertir la desigualdad, la
violencia o la injusticia, es dándoles un
significado moral, es decir, humano a
las pequeñas acciones de todos los
días, los actos del hombre son
calificados como morales por ser
capaz de tener conocimiento de su acto y de las consecuencias que emanan de
él, así como tener la voluntad de hacer algo y de ser libre para elegir el realizarlo o
no, es ahí donde los valores entran en acción. Los valores son las cualidades de
las acciones o de las personas que las hacen atractivas, cabe resaltar que no
todos los valores son universales y que los actos están divididos como actos
humanos y actos del hombre.

Los actos humanos se realizan conscientemente, libremente racionalmente. Estos


actos se realizan mediante la inteligencia, la voluntad, la disposición y la
capacidad para resolver problemas cotidianos, teniendo en cuenta si el acto es
bueno o malo. Los actos humanos tienen un valor moral que este depende de la
intención, la libertad y el grado de conciencia. Al mencionar el valor moral hago
referencia si el acto es positivo o negativo.

Todo acto tiene un fin, una intensión o una finalidad, si nos vamos a años
atrás podemos ver que el ser humano desde siempre ha hecho acto buenos
como malos. Los hombre prehistóricos se unieron como especie con el fin
de sobrevivir y protegerse de las amenazas de la naturaleza, los primeros
hombres y mujeres cazaban o recolectaban, unidos en grupo, pero el hecho
de compartir los unía más como una hermandad, todo acto que hicieron, a
favor a ellos mismos era bueno aunque mataran para sobrevivir, es por esta
razón que la forma de pensar, unirse para protegerse recolectar influyo en
las formas de actuar. Los actos que realizamos es el modo en que nos movemos
respecto del fin de nuestra vida. Cada acto que realizamos nos acerca o nos aleja
de ese fin, estos están dirigidos por normas, que provienen de antecedentes
culturales, costumbres y valores que abarcan todas sus acciones, normas que no
siempre tienen un contenido de valor moral.

De aquí parte la explicación que no todos los valores son universales, porque
están inscritos en el contexto particular de distintas culturas, estas si los
reconocen como las guías éticas que en mayor o menor grado deberían orientar el
comportamiento. En cuanto a la valoración de los actos según los principios o
fuentes de moralidad, hay que tener en cuenta que el bien consiste en la posesión
de todos los elementos requeridos para la plenitud de un ser; y el mal en cambio,
en la ausencia de alguno de ellos.

La determinación de la bondad o malicia de los actos humanos se hace por los


elementos que los integran: el objeto, el fin y las circunstancias.

Es en este sentido que la educación en valores cobra cada día mayor importancia
en las aulas y resaltar que es importante el estudio de la moralidad, para
comprender la naturaleza de las relaciones posibles entre las acciones humanas y
lo que constituye un fin.