Está en la página 1de 5

Nuestra Historia se desarrolla en el principio de la

existencia, cuando los titanes y los dioses se encontraban en


guerra para decidir quién gobernaría el cosmos, Prometeo, el
hijo de Japeto y Climene, que era el más sabio de los titanes,
previó el resultado de la rebelión contra Cronos y convenció a
su hermano Epimeteo de luchar al lado de Zeus, por tanto, no
sufrió el destino del resto de titanes que al ser derrotados
fueron lanzados al tártaro, lugar del que nuca podrán salir.
Llegado el momento de que la tierra fuese poblada por todos
los seres vivientes que conocemos, Epimeteo sería el encargado
de repartir todas las cualidades que deberían poseer, y
Prometeo revisaría el trabajo una vez que estuviera terminado.
Epimeteo les dio Fuerza a unos y velocidad a otros, a unos dio
alas para volar por los cielos mientras que a otros dio aletas
para nadar, a unos dio grueso pelaje para protegerse del frio
mientras que a otros dio pieles resistentes al calor, para unos
fueron los frutos y las plantas mientras que otros tendrían
poderosas mandíbulas para devorar la carne. Epimeteo que no
era muy listo, había consumido todas las cualidades que le
fueron dadas y se olvidó del hombre. Cuando Prometeo realizo
su inspección, encontró al hombre desnudo, e indefenso, y
queriendo salvarlo, le enseñó la arquitectura y la astronomía,
las matemáticas y la navegación, la medicina y la metalurgia y
todas las demás artes que le fueron enseñadas por Atenea, así
con el tiempo floreció la civilización.
Tiempo después surgió una disputa, ¿Qué partes deberían ser
ofrecidas a los dioses? ésta fue la primera vez que el titán
ofendió al rey de los dioses. Zeus ordeno a Prometeo que fuese
el juez del dilema y éste siendo amigo de la humanidad, les
procuró las partes más útiles del animal, así que destazo a la
bestia e hizo dos bolsas con su piel, en una vertió la carne
rodeada por las vísceras, y en la otra puso los huesos cubiertos
de manera atractiva por la grasa, entonces llevo ambas bolsas
ante Zeus, y lo invitó a escoger, el dios engañado por sus
ojos, escogió aquella que le pareció más apetitosa, su ira fue
inmensa al descubrir lo que había escogido, ya que apartír de
ese momento y para siempre, los hombres solo tendrían que
ofrecerle los huesos, y podrían conservar la carne de los
animales, ocurrido ésto, Zeus arrebato el fuego a los hombres,
“Que se queden con la carne, pero que la coman cruda” fueron
las palabras del enfurecido dios, Prometeo al enterarse,
insultó a Zeus una vez más, ya que esperó el momento oportuno,
y subió al Olimpo en busca del fuego. Tomó el tallo de una caña
y de la forja de Hefesto, robó el preciado fuego y se apresuró
a devolverlo a la humanidad. Zeus se dio cuenta de lo sucedido
hasta que durante la noche vio cientos de antorchas encendidas,
ésta fue la gota que derramó el vaso, Zeus planificó la manera
de vengarse de Prometeo y de los hombres, primero ordeno a
Hefesto que hiciera una poderosa cadena con la que ataría a
Prometeo con la ayuda de Kratos y de Bia, las personificaciones
de la Fuerza y la violencia, Prometeo fue entonces encadenado
en el fin del mundo donde debería permanecer por toda la
eternidad, no tan alto donde nadie lo pudiese ver, ni tan bajo
donde sus amigos, los hombres le ayudasen. Después de ésto,
Zeus ordenó a Hefesto la creación de una Hermosa Mujer que se
asemejara a las diosas del Olimpo, esta mujer de nombre
Pandora, fue dotada con grandiosas cualidades por cada uno de
los dioses, pero incluyó en ella un defecto, la curiosidad,
Zeus sabiendo que Epimeteo guardaba en su casa la urna que
contenía todas las desgracias (Plagas, dolor, guerras, y
pobreza entre muchas) le envío a Pandora como regalo, Epimeteo
que había sido advertido por su hermano de no aceptar nada de
Zeus, calló rendido ante la belleza de la mujer, así que la
tomó como esposa, una vez en los aposentos de Epimeteo, Pandora
encontró la urna de las desgracias, y obedeciendo a su
naturaleza, la curiosidad la venció y abrió la urna liberando
todos los males sobre la humanidad, para el momento en que la
cerró, solo quedó dentro la esperanza.

Era bien sabido entre los dioses, que Prometeo tenía el don de
la clarividencia, y Zeus, que vivía temeroso de ser derrocado
por los seres humanos, como tiempo atrás hicieron los dioses
con los titanes, decidió destruir a los hombres con un gran
diluvio, Prometeo entonces advirtió a su hijo Deucalión, que
hiciera un arca para sobrevivir a la inundación, así tomó
Deucalión a su esposa de nombre Pirra y subieron al arca, Zeus
desató terribles lluvias que azotaron la Helade por nueve días,
hasta que no quedó hombre alguno sobre la tierra, cuando todo
terminó, Deucalión y Pirra sacrificaron un animal como tributo
a Zeus, y esté complacido con ellos les concedió un deseo,
Hermes fue enviado para comunicarlo, y ellos pidieron que la
tierra volviera a ser poblada por los hombres, a lo que Hermes
les dijo que arrojasen los huesos de su madre por encima del
hombro, ambos interpretaron ésto pensando en Gea, la madre
tierra, así que los huesos serían las piedras que arrojaron y
por cada piedra un ser humano aparecía, de ésta manera Prometeo
salvo a la humanidad de su destrucción total.
Mucho tiempo después, Prometeo tuvo una revelación, si Zeus
embarazaba a cierta mujer, éste hijo sería más poderoso que su
padre y Zeus sería destronado por éste, a menos que uno de sus
descendientes liberase a Prometeo de sus cadenas, Zeus,
enterado de ésto, envió a Hermes a que convenciese a Prometeo
de revelar la profecía con claridad, Prometeo se negó, a lo
que Hermes le advirtió el precio de su silencio, un águila
vendrá todos los días a devorar tú hígado, a pesar de ser
advertido, Prometeo prefiere mantuvo su postura, al día
siguiente, tal y como dijo Hermes, el águila se hizo presente
y devoró las entrañas del titán, quien a causa de ser inmortal,
no pudo morir, por ende tendrá que vivir este terrible destino
por toda la eternidad.
Siglos después, los gritos de Prometeo seguían llenando el aire
del Cáucaso, hasta que un día , Heracles, pasó cerca del lugar,
Heracles se encontraba completando las arduas tareas que le
habían sido impuestas, el héroe tuvo compasión de Prometeo,
así que tomo el arco y la flecha y asesino al águila, luego,
subió hasta donde Prometeo y rompió sus cadenas, como
recompensa, el titán le reveló como conseguir las manzanas de
las Hespérides, Heracles se llevó a Prometeo consigo y Zeus,
al ver que su hijo se había llenado de gloría al compadecerse
del titán, vio con buenos ojos su regreso, con una condición,
Hefesto fundió las cadenas de Prometeo, tomó una roca de la
montaña donde estuvo encadenado y las fundió para hacerle un
anillo, así, aunque no estuviera en el fin del mundo, Prometeo
estaría encadenado a la montaña por siempre. Prometeo reveló a
Zeus el nombre de la mujer que daría a luz a su destructor, su
nombre era Tetis, Zeus evito envolverse con esta mujer, y tal
y como predijo Prometeo, el hijo de Tetis fue más grande que
su padre, ese hijo fue Aquiles, quien supero en gloria, en
destreza y en poder a Peleo, su padre. Así fue como lo antes
dicho por Prometeo sucedió, el titán reveló a Zeus su
perdición, debido a que Heracles, descendiente de Zeus, lo
liberó, así es como llegamos al final de éste gran mito, el
del amigo de todos los hombres, el gran Prometeo.
Origen: el origen de este mito es incierto, ya que pertenece a
la tradición oral, sin embargo podemos recuperar parte de su
historia a través de la las transcripciones hechas en la Grecia
clásica, de las cuales la más antigua data del siglo IIV a. C.
escrita por Hesíodo.
Cualidades y atributos: Prometeo es el filántropo por
excelencia, vive preocupado por la Humanidad, Es bastante
astuto y tiene el don de la clarividencia.
Debilidades: Prometeo tiene algunas debilidades, es arrogante,
al creer que puede engañar a Zeus y salirse con la suya, su
gran apreció por la humanidad acaba por condenarlo.
Elementos iconográficos: Lo podemos encontrar en numerosas
pinturas, vasijas y esculturas por toda Europa, se le reconoce
como un hombre, que se encuentra encadenado en una montaña,
mientras un ave devora sus entrañas, también se le reconoce
como un hombre que desciende los cielos con una antorcha en
llamas.
Literatura sobre el personaje:

 Hesíodo, los Trabajos y Los Días, La Teogonía


 Platón, Protágoras. Georgias. Carta Séptima
 Pausanias, Descripción de Grecia: Ática y Laconia
 Luciano de Samósata, Diálogos de los Dioses
 Ovidio, Metamorfosis.
 Aristófanes, Las Aves
 Esopo, Fábulas.
 Apolonio de Rodas, Argonáuticas.
 Apolodoro, Biblioteca mitológica
 Diodoro de Sicilia, Biblioteca Histórica
 Esquilo, Prometeo Encadenado