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Religión en Libertad (noticias on-line)

Nueva traducción del Nuevo


Testamento: «Jesús usa palabras que
los curas no nos atrevemos a emplear»

Jesús con una piedra en la mano, en la película Son of God de 2014... la Biblia implica explorar un mundo distinto

P.J.Ginés/ReL
29 junio 2017

La Biblioteca de Autores Cristianos ha presentado el Nuevo Testamento.


Versión crítica sobre el texto original griego,
preparado por el jesuita Manuel Iglesias González. En
el acto de presentación el pasado martes en el Colegio
Mater Salvatoris de Madrid, participaron el catedrático
de Nuevo Testamento Luis Sánchez Navarro y el
catedrático de la misma materia y miembro de la
Pontificia Comisión Bíblica Juan Miguel Díaz
Rodelas, además de Manuel Iglesias, Carlos
Granados (director de la BAC) y Pablo
Cervera (director de la Revista Magníficat, capellán
del colegio y antiguo director de la BAC).

"La Biblia no es un cuento para niños"


El traductor y autor de la edición, Manuel Iglesias, constató que la Biblia no es
fácil de abordar. Él, como biblista y lingüista, es consciente. "Creo que mucha
gente ignora la Sagrada Escritura porque no es un cuento para
niños y tiene cosas muy duras. Jesús emplea palabras que ahora los
sacerdotes apenas nos atrevemos a emplear cuando predicamos. 'Es que
espantas a la clientela', nos dicen. Pero Jesús no pensó si se quedaba sin
clientela. Y Él habla y dice lo que tiene que decir. Por ejemplo: 'El que quiera
ser discípulo mío cargue sobre la espalda su cruz cada día y sígame'."

El editor de la traducción, el jesuita Manuel Iglesias

¿Hace falta otra traducción? Sí, siempre


Luis Sánchez Navarro planteó: ¿Por qué una nueva traducción del Nuevo
Testamento? La respuesta es que esta versión es especialmente útil para
quien quiera leer un texto muy cercano al griego original, para
estudiar la Biblia, pero aún así en un lenguaje asequible.

Además, dijo, "la Iglesia no sólo transmite con veneración y amor los textos
originales, sino que necesita actualizarlos: traducirlos. Traducirlos al contexto
de cada época; traducirlos a las diversas lenguas. La traductio se manifiesta así
como un elemento fundamental de la Traditio. E igual que la Tradición eclesial
es una realidad viva y dinámica, así la traducción bíblica es tarea permanente
para cada generación eclesial. Quien mandó “hacer discípulos a todos
los pueblos” (Mt 28,19) nos estaba encomendando ya entonces la
noble tarea de la traducción".

El padre Iglesias ya hizo una versión de esta traducción en 1975. "Ha


conseguido, en ediciones sucesivas, conformar una edición del Nuevo
Testamento que aúna el rigor filológico y una cercanía casi obsesiva al
texto original griego, con la expresión sobria y elegante del castellano viejo;
a ello se suma la labor a pie de página, donde además de las explicaciones de
orden filológico y bíblico encontramos referencias al Magisterio eclesial así
como a Padres de la Iglesia y clásicos de la espiritualidad cristiana, que
iluminan el texto bíblico de modo complementario y permiten así intuir la
profundidad teológica y espiritual de los textos tan cuidadosamente
traducidos", explica Sánchez Navarro.

Un ejemplo de los cambios, con Mt 1,19, cuando José piensa en repudiar a la


Virgen María:
Texto en griego: καὶ μὴ θέλων αὐτὴν δειγματίσαι, ἐβουλήθη λάθρᾳ ἀπολῦσαι
αὐτήν

Versión de 1975: “… como era justo y no quería denunciarla, pensó


repudiarla en secreto”
Versión de 2003: “…como era justo y no quería descubrirla, determinó
dejarla secretamente”
Versión de 2017: “…como era justo y no quería ponerla en evidencia,
determinó despedirla secretamente”

Sánchez Navarro asegura: "El traductor hace opciones de crítica textual, a


veces arriesgadas, siempre con fundamento. Así en Jn 1,13, donde la lectura en
singular, atestiguada por los primeros Padres de la Iglesia, es acogida como
preferible: “en cambio, a cuantos lo aceptaron, a los que creen en su
nombre, los hizo capaces de llegar a ser hijos de Dios el que no nació
de la sangre, ni del deseo de la carne, ni del deseo del varón, sino de
Dios”.

Pablo Cervera, Díaz Rodelas, Manuel Iglesias, Sánchez Navarro y Carlos Granados
Siempre será un viaje mental a otro mundo
Juan Miguel Díaz Rodelas explicó que leer la Biblia es viajar a otro mundo y
requiere un esfuerzo mental.

"Aun quienes pudieran leer en griego las cartas S. Pablo o el


Apocalipsis, deben realizar necesariamente el trayecto que los lleva
desde su mundo propio a aquel otro mundo, que es un mundo muy
diferente. Y lo es, no sólo en nuestro nivel cultural actual, sino en sí mismo.
Por ello, incluso traducidos a la letra, Pablo y a Juan el Vidente son
difícilmente comprensibles; por otro lado las paráfrasis de sus escritos
resultan en ocasiones, cuanto menos, bastante extrañas. Para comprender
estos y otros libros del NT, hay que dar un salto, salir de nuestro
mundo y acercarse al suyo, que es otro mundo. No sé si me atrevería a
decir que requiere salir de nuestro mundo y entrar en el de Dios, que es el
mundo en el que se mueven Pablo y Juan el de Patmos y el del Cuarto
Evangelio y el presbítero de las tres Cartas y Mateo, y Marcos y Lucas".

Citando al padre Iglesias en su introducción, Rodelas recuerda que esta


traducción “no pertenece a la categoría de las llamadas traducciones
populares”: "La mayoría de estas pretendidas traducciones populares se alejan
de tal modo del texto, que quien las lee sólo con mucha dificultad puede llegar
a conocer lo que pensaba y quiso decir el autor humano (y, detrás de él, Dios)".

No es una traducción para la liturgia. El mismo Iglesias escribe que la


traducción litúrgica “tiene –o debería tener- un empaque, una dignidad y una
elegancia especiales”. Tanto Rodelas como Iglesias piden que no se
sacrifique el texto original ante el empaque o la elegancia. "Cuando el
original no se entiende, no se entiende. Y si no tiene empaque, no tiene
empaque; y si no es elegante, no es elegante"... Y no hay que convertir un
texto bíblico en elegancia literaria, "salvo en contadas ocasiones".

Esta traducción ofrece, sobre todo, “una traducción para el estudio


personal de aquellos que desean la mayor proximidad al texto
griego del NT, pero no tienen acceso directo al mismo”. Para ello, “entre” el
extremo de la literalidad y el de la libertad de formulación “elige
deliberadamente el primero, de modo que entre la traducción y las notas
explicativas, el lector pueda llegar lo más cerca posible al original griego prout
est”.

Otra característica especial es que el padre Iglesias presta mucha


atención a los semitismos (construcción de las frases, giros adverbiales,
etc... que suenan raros en griego y parecen venir del hebreo o del arameo).
Iglesias declara con cierto orgullo defender "los semitismos del Nuevo
Testamento, no precisamente escasos”

Ejemplos de palabras y traducciones


Manuel Iglesias, el editor del libro, fue presentado por Pablo Cervera como "un
maestro con minúscula que nos lleva al Maestro con mayúsculas".

El jesuita explicó algunos detalles lingüísticos de su trabajo. Por ejemplo: "Yo


siempre había entendido "el que persevere hasta el final se salvará";
pero perseverar puede tener un matiz pasivo, que 'aguante', 'el que
aguante hasta el final', verbo 'meno', el de perseverancia, tú aguanta lo que
puedas; pero con un prefijo 'hipo', que es "ponerse debajo para sostener un
peso", como si en un terremoto te quedas en un rinconcito esperando,
aguantando, a ver si te salvan... ¿Por qué no traducir 'hipomeno' como
'resistir'? El que resista hasta el final se salvará. Eso da un matiz activo
de aguante, no pasivo. No es 'aguantarme' de un reúma, es resistirse a
un enemigo que quiere vencerme".

También señaló que "en el griego neotestamentario hay dos modos de conocer:
el verbo 'eida', que tiene que ver con la visión, en 'eidético', por ejemplo; es un
conocer por intuición, casi por inspiración instantánea. Así el Hijo conoce al
Padre. Pero Jesús usa otras veces el verbo "conocer trabajosamente".

Señaló además que "entre las palabras de casi creación nueva cristiana
está la humildad como virtud. Esa palabra un pagano la despreciaría. La
palabra griega para decir 'pobre' es 'el que se acurruca, avergonzado'. Hay una
palabra para llamar a la felicidad que la podía decir un griego profano. Ya al
traducir con San Jerónimo inventaron la palabra latina "beatitudo", para
"bienaventurados los pobres", por ejemplo... Pero eso es ya otra felicidad,
distinta a la de esta vida, a la de pasarlo bien y tener de todo".

Lo que se aprende después de una vida traduciendo


Manuel Iglesias lleva toda una vida traduciendo la Palabra de Dios, y siempre
encuentra nuevos matices. Eso le ha llevado a constatar algunas enseñanzas
que ha aprendido.

Recuerda que en cada nueva traducción Dios parece decir más y más
cosas, de más formas: "Dios es más grande de lo que pensamos". Y citó a
una niña de catequesis que hizo un dibujo muy abstracto de Dios para su
catequista: "Dios es muy guapo, señorita, pero sale movido en las
fotos". No tiene sentido tratar de delimitarlo mucho.

También la Iglesia se ve acrecentada al traducir. "La Iglesia es anterior al


Nuevo Testamento", recordó. La Iglesia dilucidó qué libros eran fiables.
Cada comunidad tenía su responsable con autoridad. Y los textos son para ser
leídos y meditados en la comunidad. "Fuera de la Iglesia no vamos a entender
la Biblia. Ni siquiera Lutero dijo lo de 'sola scriptura', el 'sola' lo
añadieron otros después. Y a ver si dejaban hacer un desguace [análisis
crítico, histórico, lingüístico] en el Corán como se ha hecho ya en la Biblia. La
Biblia ha resistido pero del Corán no quedaba nada". San Juan de
Ávila decía: "aprenda usted algo de griego y lea a los santos de antaño
mucho más que a los no santos de ahora".

También le asombró ver como el Nuevo Testamento, escrito o pensado por


semitas, enlaza con el Antiguo y su lengua hebrea, con gran unidad interna.
"No hay ningún bilingüe perfecto, digan lo que digan", detalla. Y en ambos el
centro es Jesucristo. "Si acabo de leer un texto y no conozco más de
Jesús es que he leído mal o la traducción está falseada". Espera que
esta nueva traducción comentada acerque a muchos a Cristo.