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INTRODUCCION

El siguiente trabajo trata sobre la importancia que tiene el clima y sus variaciones que
influyen drásticamente en la agricultura y que afecta a directamente al pequeño y a los
grandes productores en las diferentes regiones de Guatemala.
El clima es un recurso natural que afecta a la producción agraria. Su influencia en un cultivo
determinado, no depende sólo de las características climáticas de la localidad en que esté
situado, sino también en gran medida de las condiciones en que se desarrolla la producc ión.
Es decir, tiene tanta importancia el nivel de exposición del cultivo al clima, como el nivel de
vulnerabilidad.

Como resultado de todo ello, los agricultores se enfrentan cada año a una alta incertidumbre
en lo que se refiere al nivel de producto y también a su valor en el mercado.

Podemos mencionar que la agricultura es el sector más afectado por los cambios rotundos,
inesperados y drásticos del clima y cada vez será más vulnerable. Y los más afectados
serán las personas que viven en el área rural y por ende nos veremos afectados todos a
nivel nacional ya que dependemos de ellos, ya que son ellos los que nos proveen de sus
productos frescos. Esto estima a que debemos estar sujetos a un índice más alto al precio
habitual y esto nos conlleva a consumir los productos enlatados del mercado.
OBJETIVOS

 GENERAL

Conocer las ventajas y las desventajas del clima en la agricultura en las diversas
regiones de nuestra Guatemala.

 ESPECIFICO

Adaptar nuevas técnicas de cultivos que permitan tener la posibilidad del


rendimiento de los cultivos e incrementar así la capacidad del sector agrario para
comprender y responder a las adversidades del clima.

IMPORTANCIA DE LA CLIMATOLOGIA EN LA AGRICULTURA


Los cambios anómalos en la temperatura y las lluvias, así como el aumento de la frecuencia
e intensidad de las sequías e inundaciones, están teniendo implicaciones a largo plazo en
la productividad y la propia viabilidad de los ecosistemas agrícolas mundiales.

La agricultura es el sector más afectado por los cambios en el clima y será cada vez más
vulnerable en el futuro. En mayor situación de riesgo se encuentran los países en desarrollo
que más dependen de la agricultura y tienen menos recursos y alternativas para hacer
frente a los daños provocados por el cambio climático.

Esto impactará más fuertemente a países caracterizados por sus altos índices de pobreza
y pobreza extrema. Tal el caso de Guatemala, uno de los 36 países que a nivel mundial
contribuyen con el 90% de la desnutrición crónica y es el país con mayor nivel de
desnutrición en América Latina con un 53%. Esta situación se verá seriamente afectada si
las manifestaciones del cambio climático se agudizan, sobre todo porque la mayoría de
familias pobres rurales tienen como base la agricultura basada en las lluvias.

Analistas científicos de la vulnerabilidad agrícola han indicado que los atributos claves del
cambio climático son aquellos relacionados a la variabilidad climática (cambios repentinos
en las variables del clima y la ocurrencia de eventos extremos) incluyendo la frecuencia de
condiciones no-normales.

La variabilidad del clima afecta directamente a la agricultura, dado que la agricultura es


inherentemente sensible a las condiciones del clima y es uno de los sectores más
vulnerables a los riesgos e impactos del cambio climático global.

ELEMENTOS METEOROLOGICOS DEL CLIMA

Los elementos principales determinantes del clima (que pueden llamarse factores
climáticos) son la temperatura, la humedad (comprendiendo la pluviosidad, nubosidad, etc.)
y los vientos (que dependen de las variaciones de presión). Importantes para la vida vegetal
son además la luminosidad y la transparencia del aire. La temperatura y la humedad son
los factores primordiales, no sólo porque ejercen una poderosa influencia sobre todos los
seres vivientes, sino porque de ellos se derivan los agentes que determ inan el modelado
de la superficie terrestre, incluyendo la descomposición y disgregación de las diversas
clases de rocas.

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La escasez y a veces el exceso de humedad, lo mismo que las temperaturas demasiado
bajas o sumamente elevadas, limitan la dispersión del hombre sobre la superficie terrestre
e influyen sensiblemente sobre su género de vida, sus costumbres y su carácter.

En las regiones donde la sequía se hace presente, los cultivos agrícolas son sometidos a
stress hídrico, disminuyendo los rendimientos de los cultivos más sensibles o bien se
provoca el marchitamiento del cultivo, provocando pérdida total de la cosecha.
Dependiendo de otras variables del clima y de manejo de los cultivos, la sequía puede
también ocasionar la aparición de plagas o de determinadas enfermedades específicas en
las plantas.

En las regiones donde se producen inundaciones, el exceso de humedad trae como


consecuencia la reducción en los procesos de respiración de las raíces, provocando
igualmente disminución en los rendimientos. Del mismo modo, el exceso de humedad
puede provocar condiciones para la aparición de determinadas enfermedades.
Dependiendo de la magnitud de la inundación, la misma puede provocar la destrucción
inmediata de los cultivos. Otra consecuencia de las intensas precipitaciones es el lavado
de los suelos, provocando pérdida de la capa más fértil del suelo, lo cual también determina
baja en los rendimientos futuros de los cultivos.

LA AGRICULTURA Y LOS CAMBIOS CLIMATICOS

De acuerdo con el Censo Agropecuario de 2003, del 100% de agricultores en el país, el


92% son agricultores de infra-subsistencia y de subsistencia, y ocupan el 21.8% de todas
las tierras cultivables en el país. Los agricultores excedentarios constituyen el 6.1% de los
agricultores del país y ocupan el 21.6% de las tierras cultivables. Los agricultores
comerciales son el 1.9% de los agricultores del país y disponen del 56.5% de las tierras
cultivables.

Y podemos mencionar que el 83% depende de la agricultura, siendo que más de la mitad
(51%) de los hogares son hogares sin tierra, o con menos de 1 manzana, en tanto que el
14% de hogares poseen de 1 a 2 manzanas, y el 15.5% de los hogares disponen de 2 hasta
10 manzanas (Winkler y Monzón, 2008).

Pero resulta que la agricultura es de enorme importancia en la economía nacional. De


acuerdo con Mora et al. (2010), el PIB agropecuario en 2008 representó más del 13% del
PIB total guatemalteco en dicho año. Incluida la agroindustria, este PIB llegó a casi 21%.
La agricultura tiene un peso importante en la economía nacional no solamente por su aporte
al PIB sino porque contribuye a dinamizar la industria,
el comercio, el transporte y los servicios financieros.
Los excedentes generados en la agricultura se
convierten en ahorros e inversión para otros sectores
y representan una fuente importante de ingresos
tributariosPodemos mencionar que otra
preocupación alimentaria del país. Efectivamente, es
el maíz y el fríjol son los productos agrícolas que
constituyen la base alimentaria de la mayor parte de
la población guatemalteca. Estos cultivos ocupan el

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12.7% de la superficie del país, un poco más de la mitad de las tierras de las cuales
disponen los agricultores de infra-subsistencia y de subsistencia.

La mayor área de tierra dedicada al cultivo del maíz en Guatemala es la de pequeños


productores con menos de 10 manzanas, quienes aportan el 67% de la producción nacional
del grano (Winkler y Monzón, 2008). Por otra parte, el 70% de los bosques del país se
encuentran en las tierras de los productores de infra subsistencia y de subsistencia
(MAGA, 2004), quienes a pesar de encontrarse mayormente en tierras marginales han
sabido conservarlo.
Nuestra otra preocupación, que se ha vuelto aflicción que llora sangre, son los impactos del
cambio climático, evidenciados ante Mitch, la Sequía, Stan y Aghata.

Eso lo hemos vivido incluso este año, pero no para allí. Resulta que en la Cumbre de
Copenhague de Cambio Climático realizada a fines del año pasado, se compartió el hecho
de que nuestro país está entre los primeros 10 países en el mundo más vulnerables al
cambio climático, entendiéndose este concepto en el marco de las capacidades que tienen
los países, las comunidades o las personas para resistir cualquier situación de estrés o de
presión extrema (sea ésta natural, social, económica o política) y de recuperarse a los
efectos del mismo. A menos capacidad de resistencia y de recuperación mayor es la
situación de vulnerabilidad.

CLIMA - ESTADO DEL TIEMPO Y VARIACION DEL CLIMA

En Guatemala, generalmente esperamos que los meses de noviembre a enero sean fríos
y que los meses de marzo a julio sean calurosos. Febrero es algo especial y en general se
considera variable en cuanto a presencia de frío o calor, que esté nublado o despejado, o
que haya presencia o ausencia de lluvias. El resto de los meses del año esperaríamos que
no sean ni muy fríos ni muy calientes. Del mismo modo, esperaríamos que en abril inicien
las lluvias y que las mismas sean más intensas en julio, septiembre y octubre. Para
principios de noviembre esperaríamos que las lluvias se hayan ido.

A esto que se espera es a lo que se llama clima y está fundamentado en un conocimiento


histórico empírico parte del cual se ha transmitido de generación en generación. En casi
todas las culturas antiguas, este conocimiento histórico empírico del clima ha sido vital para
el desarrollo de la agricultura. Para el caso de Guatemala, este conocimiento sigue siendo
la base sobre la cual miles de familias obtienen sus alimentos e ingresos económicos.

Así, el estado del tiempo (que también suele llamarse tiempo atmosférico) se da a una hora
determinada, y está establecido por factores como: temperatura, presión atmosférica,
dirección y fuerza del viento, cantidad de nubes y humedad. Es decir, podemos tener
condiciones de tiempo lluvioso, nublado o despejado. Sin embargo, esto es un proceso
instantáneo y cambiante (Galván, 1999). A manera de ejemplo podemos decir que, se
pueden presentar condiciones de tiempo lluvioso tanto en Zacapa, como en
Quetzaltenango, a pesar de saber que estas 2 ciudades tienen climas distintos. Una de las
aplicaciones de conocer el estado del tiempo es nuestra decisión de llevar paraguas o no.
Pero, que es lo que determina el clima en la tierra? El clima de nuestro planeta es el
resultado de la constante y compleja interacción entre la atmósfera, los océanos, las capas
de hielo y nieve, los continentes (masas de tierra), la vida en el planeta (plantas y animales

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en los bosques y selvas, en océanos y en la atmósfera) y de la posición de la tierra respecto
al Sol (Conde, 2009). Todas las manifestaciones del clima se presentan en la atmósfera a
través de lo que se llama fenómenos meteorológicos (temperatura, precipitación, humedad
ambiental, velocidad y dirección del viento, nubosidad, brillo solar, etc.) los cuales impactan
directamente en océanos, capas de hielo y nieve, continentes y seres vivientes.

Desde el punto de vista técnico-científico, el clima esperado de una localidad, región o país,
se determina a partir de varios años de observaciones y mediciones del estado del tiempo
(Conde, 2007). Es decir, el clima es un promedio del estado del tiempo. Los especialistas
en el clima usan datos y observaciones de 30 años para hablar con seguridad del clima
esperado, pues a su criterio este período de observaciones recoge el historial de
variaciones del estado del tiempo de una región en particular.

A nivel técnico-científico entonces, el clima de cada lugar, o los distintos climas que hay en
el planeta, se determinan a partir de los valores medios de la temperatura, presión
atmosférica, dirección y fuerza del viento, cantidad de nubes, humedad, cantidad de
lluvia , etc., registrados durante un período de tiempo de treinta años” (Fonseca, 1999).

Pero resulta que hay otra fuente de variación climática que es muy difícil de ser incorporada
en los valores medios del estado del tiempo, aunque sean de un período de treinta años.
Esta variación corresponde a una variabilidad inter-anual del clima. Períodos de sequías no
previstos han resultado en cosechas pobres y en muchas ocasiones en hambruna y
migraciones masivas. En las últimas cuatro décadas, los estudiosos del clima han
encontrado que la variabilidad interanual en el clima está relacionada en gran medida con
los fenómenos denominados El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) y su contraparte La Niña
(Magaña et al., 1997).

CAMBIO CLIMATICO

El cambio climático lo entendemos literalmente, es decir, por las razones que hemos
explicado anteriormente, si nos movemos de Guatemala al Ecuador, o si nos movemos de
Guatemala hacia cualquiera de los polos del Planeta, o si bien visitamos un lugar de nuestro
país dos veces en un período separado de seis meses, nos encontraremos con un cambio
de clima, independientemente del mes.

El cambio climático que nos interesa es el que está manifestándose en el clima de todo
nuestro planeta y que tiene su manifestación más concreta en eventos climáticos extremos
que ocurren el espacio geográfico en el cual nos movemos cotidianamente. Concretamente,
y en concordancia con la definición de cambio climático del Convenio Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el cambio climático que nos
interesa es aquel cambio del clima atribuible de manera directa o indirecta a actividades
humanas que altera la composición de la atmósfera mundial y que sucede de forma
adicional a la variabilidad climática observada en periodos de tiempo comparables.

Desde luego, este cambio climático es global, está ocurriendo en todo el planeta, de modo
que todas las personas y seres vivos nos hemos dado cuenta que el clima al cual hemos
estado acostumbrados, y el cual caracteriza nuestros nichos ecológicos, está cambiando,
lo cual, en muchos casos está acarreando consecuencias catastróficas.

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“Para nosotros es un hecho que hay un cambio climático y por eso no se definen
las estaciones del año. Por eso miramos que un invierno es un poco verano, y el
verano es casi invierno. La primavera también se retrasa. Eso se siente y estamos
claros en ese sentido”.

EL CAMBIO CLIMATICO EN GUATEMALA

Informes oficiales reportan que los Índices de Severidad de Cambio Climático (ISCC) son
notables en la Reserva de la biosfera maya, el entorno a la cadena volcánica al sur del país
y la zona de boca costa al sur de dicha cadena, con los mayores valores de ISCC, que van
de 0.75 a 1.99.

Para el caso de los regímenes costeros, el informe Ambiental del Estado de Guatemala
(2010) refleja que observaciones realizadas en registros del nivel medio del mar en Puerto
Quetzal, entre 1994 y 2008, muestran un aumento de aproximadamente dos metros luego
de casi 30 años de operación del puerto con respecto del datum original de referencia.
Con todos estos datos, el resultado a la actualidad es que por lo menos el 10% del país
está amenazado por eventos de sequía que involucra territorios de los departamentos de
Baja Verapaz, Chiquimula, El Progreso, Escuintla, Guatemala, Jalapa y Zacapa.

Las sequías han afectado, por lo menos en datos de 2004, a un total de 34,904 familias,
sumando un total de 31,000 hectáreas. Para las heladas, por lo menos un 7% del área del
país tiene una probabilidad mayor de sufrir impactos de heladas. Los registros indican que
la ocurrencia de heladas en el país ha afectado severamente los cultivos de papa, trigo,
haba, fresa, frambuesa y mora. Otro 23% de la superficie del país tiene un tipo de riesgo
relacionado con inundaciones (IARNA y URL, 2009). Estos datos son solo un ejemplo de la
grave incidencia del cambio climático en las distintas facetas de la visa social, económica,
ecológica y cultural que se vive actualmente en Guatemala.

TIPOS DE PRODUCTORES

 Productores de infra-subsistencia: Los que poseen menos de una manzana de


tierra (o 0.7 hectáreas), y si bien realizan agricultura en ella necesitan emplearse
fuera de su tierra la mayor parte del año. Empleo que puede ser de tipo agrícola o
de otra naturaleza.

 Productores de subsistencia: Los que poseen de una a diez manzanas (0.7 a 7


hectáreas). En este tipo de productores, aquellos que poseen de una a dos
manzanas normalmente necesitan emplearse fuera de su tierra una parte del año.

 Productores excedentarios: Los que poseen arriba de diez manzanas hasta una
caballería de tierra (7 a 45 hectáreas). Este tipo de productores destinan sus tierras
a la producción agrícola, principalmente en el cultivo de productos agrícolas no
tradicionales que son destinados al mercado, siendo más importante el mercado
internacional.

 Productores comerciales: son aquellos productores que poseen más de una


caballería de tierra, y normalmente practican la agricultura comercial de productos
tradicionales, los cuales destinan al mercado, principalmente de exportación.

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La capacidad de los pueblos de producir suficientes alimentos para consumo propio y de
su ganado depende en gran medida del clima: la temperatura, la luz y el agua.

Las fluctuaciones a corto y a largo plazo de las pautas del clima –variabilidad del clima y
cambio climático- pueden tener repercusiones extremas en la producción agrícola, y hacer
que se reduzca drásticamente el rendimiento de las cosechas, lo que obligaría a los
agricultores a utilizar nuevas prácticas agrícolas en respuesta a las modificaciones de las
condiciones. Por esta razón, la FAO se interesa en los asuntos relacionados con el
calentamiento del planeta y el cambio y la variabilidad climáticos.

El cambio climático puede golpear a la agricultura en diversas formas

I. El cambio climático a largo plazo, en particular el calentamiento del planeta, podría


afectar a la agricultura en diversas formas, y casi todas son un riesgo para la seguridad
alimentaria de las personas más vulnerables del mundo:

II. Sería menos previsible el clima en general, lo que complicaría la planificación de las
actividades agrícolas.

III. Podría aumentar la variabilidad del clima, ejerciendo más presión en los sistemas
agrícolas frágiles.

IV. Los extremos climáticos –que son casi imposibles de prever- podrían hacerse más
frecuentes.

V. Aumentaría el nivel del mar, lo que sería una amenaza para la valiosa agricultura de las
costas, en particular en las islas pequeñas de tierras bajas.

VI. La diversidad biológica se reduciría en algunas de las zonas ecológicas más frágiles,
como los manglares y las selvas tropicales.

VII. Las zonas climáticas y agroecológicas se modificarían, obligando a los agricultores a


adaptarse, y poniendo en peligro la vegetación y la fauna.

VIII. Empeoraría el actual desequilibrio que hay en la producción de alimentos entre las
regiones templadas y frías y las tropicales y subtropicales.

IX. Se modificaría espectacularmente la distribución y cantidades de pescado y de otros


productos del mar, creando un caos en las actividades pesqueras establecidas de los
países.

X. Avanzarían plagas y enfermedades portadas por vectores hacia zonas donde antes no
existían.

El calentamiento del planeta también podría tener algunos efectos positivos para los
agricultores. El aumento del bióxido de carbono tiene efectos fertilizantes en muchos
cultivos, esto incrementa las tasas de crecimiento y la eficiencia de la utilización del agua.
Pero los expertos señalan que las numerosas interrogantes que quedan sobre este posible
panorama tienen más peso que sus posibles beneficios.

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La variabilidad del clima es el mayor problema para los agricultores de hoy

La variabilidad natural de las lluvias, de la temperatura y de otras condiciones del clima es


el principal factor que explica la variabilidad de la producción agrícola, lo que a su vez
constituye uno de los factores principales de la falta de seguridad alimentaria. Algunas
zonas del mundo son particularmente proclives a dicha variabilidad: el Sahel, el nordeste
del Brasil, el Asia central y México, por ejemplo.

Los extremos del clima –acontecimientos violentos e infrecuentes como las inundaciones,
la sequía y las tormentas- aunque son de carácter más espectacular, tienen un menor efecto
conjunto en la producción agrícola que las deficiencias crónicas del clima. Tanto la
variabilidad del clima como sus extremos pueden aumentar a consecuencia del
calentamiento del planeta.

La FAO trabaja en dos niveles para reducir las consecuencias de la variabilidad del clima y
del cambio climático en la seguridad alimentaria. La Organización se propone incrementar
la capacidad de los agricultores de frente a dicha variabilidad:

I. Fomentando un planteamiento agrícola “sin reproches”, con opciones que incrementan


la eficiencia y la flexibilidad agrícolas en las condiciones actuales, y que también
proporcionan a los agricultores una buena base si cambiaran las condiciones a largo
plazo.

II. Promoviendo prácticas agrícolas que toleran la variabilidad del clima -utilización de
variedades de cultivos resistentes a la sequía, por ejemplo, o una utilización más
eficiente de los recursos hídricos- también se fortalece la capacidad del agricultor para
adaptarse a los cambios a largo plazo.

La FAO colabora también con los encargados de tomar decisiones de los países y con la
comunidad científica para mejorar la vigilancia tanto de las condiciones actuales como del
cambio del clima a largo plazo, y para fomentar opciones de desarrollo con futuro:

III. Vigilando la producción agrícola mundial con fines de planificación y emisión de alertas
(SMIA), con tecnología de comunicaciones a través de satélites (ARTEMIS) e
instrumentos agrometereológicos;

IV. Estableciendo sistemas eficaces de alerta para las enfermedades de los animales y de
las plantas (EMPRES);
V. Vigilando las condiciones atmosféricas y los cambios climáticos (GTOS, AFRICOVER,
Mapas del clima mundial SD Dimensions).

LA CONTRIBUCION DE LA AGRICULTURA A LAS EMISIONES DE GASES DE


EFECTO INVERNADERO

Pero la agricultura no sólo es víctima del calentamiento del planeta. Actualmente, también
es un factor que contribuye a ello y en el futuro podría participar considerablemente en la
reducción del cambio atmosférico de la Tierra. Cerca del 25 por ciento de las emisiones de
bióxido de carbono proceden del cambio de la explotación agraria (sobre todo de la

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deforestación en las zonas tropicales), y la utilización de fertilizantes es uno de los orígenes
principales de los óxidos nitrosos producidos por el hombre. Como parte del planteamiento
“sin reproches”, la FAO alienta los agricultores a que reduzcan el uso excesivo de
fertilizantes nitrogenados –que son costosos, ineficientes y dañinos para el medio ambiente-
y que prefieran variedades de ganado que conviertan con eficacia los piensos en carne y
leche, reduciendo así las emisiones de metano.

La Organización trabaja con los encargados de la planificación a fin de reducir las tasas de
deforestación y promover la reforestación, como una forma entre otras de eliminar el bióxido
de carbono de la atmósfera. La FAO también defiende la utilización de energía de biomasa
(SD Energy for Development) como forma de reducir el consumo de combustibles fósiles,
principal origen de las emisiones de bióxido de carbono. Utilizar biocombustibles en vez de
los de origen fósil es una forma de “cerrar el ciclo del carbono”, de modo que el bióxido de
carbono que absorben los vegetales sea liberado de nuevo en la atmósfera al utilizarlas
como combustibles, pero el carbono almacenado en los combustibles fósiles no se añada
al que ya está en circulación (entrevista con Gustavo Best de la FAO).

La agricultura industrializada está basada en el uso insumos externos, como por ejemplo
semillas mejoradas (híbridos en su primera etapa, de tendencia transgénica en la ctualidad),
uso de agroquímicos (plaguicidas y fertilizantes) y uso de maquinaria para facilitar los
procesos de trabajo. Además, esta agricultura se realiza a gran escala, plantaciones en
monocultivo, sistemas agrícolas intensivos bajo riego y estandarización de los procesos.
Asimismo, esta agricultura está orientada en producir para el mercado de ahí que se le
acuñe también el término de “agronegocio”.

En contraste, la agricultura campesina es, en general, una agricultura caracterizada por


basarse en las prácticas agrícolas de las poblaciones locales, con nulo uso de insumos
externos o con alguna utilización de éstos en función de la situación económica y del
conocimiento, y una agricultura que maneja más de una especie de cultivo (biodiverso).

Por su parte, la agricultura ecológica (en su propuesta rural más amplia llamada
agroecología) combina conocimientos científicos actuales de los ciclos ecológicos de cada
zona con los conocimientos culturales de manejo de la tierra y los cultivos, con el objeto de
reproducir en lo más posible los ciclos ecológicos en los procesos de producción. Se basa
en el aprovechamiento máximo y racional de los recursos locales (tanto tecnología como
conocimientos) y con un respeto por las culturas locales y la naturaleza.

Por interpretarlo de esta manera, muchos analistas culpan a la agricultura campesina de


ser igualmente contribuyente de emisiones de gases de efecto invernadero y por lo tanto
igualmente responsable del cambio climático, cosa que no está fundamentada en los
hechos y en las bases que sustentan la forma de practicar dicha agricultura. Un estudio de
la IPCC (2007) la agricultura es responsable del 13.5 % de las emisiones totales de gases
de efecto invernadero, y la silvicultura aporta el 17.4% de las emisiones totales. El uso de
la energía que involucra los suministros de energía, el transporte y la industria, representan
el 40.4% de las emisiones totales, en tanto que 2.8% de las emisiones provienen de los
desechos.

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LA DEFORESTACION

La deforestación no tiene que ver solamente con la pérdida de árboles. También tiene un
gran impacto sobre el ambiente. Muchas criaturas vivientes dependen de los árboles por lo
que, cuando desaparecen los árboles, igualmente desaparecen los animales (biodiversidad
disminuida). Se pierden medicinas y materiales potencialmente valiosos, lo mismo que el
agua y el aire limpios. Sufren las comunidades indígenas y/o campesinas y, eventualmente,
también las economías nacionales. El futuro de las personas y de los bosques está
interconectado.

Hay muchos analistas que intentan de culpar a la agricultura campesina de una serie de
problemas agrícolas, desde el facilitar el desgaste y deterioro de los suelos, fomentar la
deforestación, hasta agravar las condiciones de pobreza en que viven los hombres y las
mujeres que lo practican.

Un análisis de este tipo es básicamente reduccionista y completamente histórico, además


de miope, en cuanto a que no señala el hecho obvio de que un terreno cultivado en forma
industrializada, normalmente maneja una especie de cultivo en varias hectáreas a la
redonda, en tanto que un terreno cultivado a la usanza campesina integra más de una
especie de cultivo y de muchas otras especies (animales, medicinales, ornamentales,
forestales, etc., además de la familia campesina) en terrenos menores de una hectárea.

Efectos de la deforestación sobre el clima

Investigaciones recientes han demostrado que la deforestación, puede afectar mucho a la


cantidad de lluvia caída en un lugar y a otros fenómenos climáticos, siempre que tales
modificaciones sean de gran magnitud y abarquen una amplia zona.

El argumento aducido es que una ampliación de la cubierta vegetal podría aumentar la


lluvia, y que una disminución de la misma podría reducirla.

Consecuencias de la deforestación

La pérdida de los bosques o la deforestación es uno los problemas más graves del mundo
como consecuencia de esto, aumenta:

 La destrucción del suelo debido a la erosión.


 La pérdida del hábitat de la vida silvestre.
 La pérdida de la biodiversidad.
 La alteración del ciclo del agua.

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CONCLUSIONES

I. Podemos mencionar que la agricultura no sólo es víctima del calentamiento del planeta.
Actualmente, también es un factor que contribuye a ello y en el futuro podría participar
considerablemente en la reducción del cambio atmosférico de la Tierra. Por ende
debemos de ser conscientes en la forma de utilizar nuestros productos para que no
tengamos efectos secundarios al final de cuenta nosotros sufriremos las consecuencias.

II. Podemos concluir que cuando suceda algún cambio drástico en el clima sufriremos las
consecuencias, y quienes sufrirán más son las personas más pobres que viven en el
área rural quienes son productores pequeños en la agricultura y que suministran en gran
parte a toda la nación como es el caso de Almolonga y Zunil municipios del departamento
de Quetzaltenango.

III. Esto traerá consecuencia a todos los guatemaltecos que día a día pues se satisfacen de
productos frescos que encontramos en cualquier mercado estén escasos y a la vez
tendrán un alza de precio y nos veremos obligados a la dependencia de productos
envasados o enlatados importados en los supermercados.

“No es solamente el hecho de tener un terreno, deforestarlo cultivarlo y obtener el


producto. Si no como podemos contribuir, mejorar y evitar consecuencias para
todos”.

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RECOMENDACIONES

I. Es necesario reducir el uso de los productos fósiles (por ejemplo desechos sólidos).

II. La deforestación de las áreas boscosas.

III. Controlar la mala utilización de otros productos que causan efectos y contribuyen al
calentamiento del planeta.

IV. Un conocimiento elemental en la agricultura, es que la materia orgánica es muy


importante para la fertilidad y el equilibrio ecológico de los suelos, por lo cual es
prioridad producir y mantener todos los residuos orgánicos de la agricultura y toda
la materia orgánica producida naturalmente.

V. Hacer consciencia a todas las personas involucradas en la agricultura que ejerzan


mejor la forma de trabajar y que tomen todas las precauciones debidas para el uso
de insecticidas y demás productos químicos. Ya que esto traerá como consecuencia
daños irreparables que nosotros seremos los que tengamos que sufrir esos cambios
bruscos de los cuales somos los únicos responsables y haremos que la tierra cada
día pierda su fertilidad.

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BIBLIOGRAFIA

http://www.fao.org/Noticias/1997/971201-s.htm

http://www.insivumeh.gob.gt/meteorologia/mapapro.htm

http://www.ceibaguate.org/estudiosypublicaciones/Medio% 20Ambiente% 20y


% 20Territorio/Impacto% 20del% 20Cambio% 20Climatico% 20y% 20Agricultura.
pdf

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ANEXOS

Figura 1.- Esquema de la atmósfera y su relación con los continentes, las masas de
agua, la vida en la tierra y el espacio exterior.

Figura 2.- Enfermedad mancha de asfalto


causa severas pérdidas en cultivo de maíz
Ixcán (Febrero 2009).

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