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EL ESÓFAGO

Luego de la boca tenemos la faringe, y luego el esófago.

Las personas cuando hablan del esófago dicen una expresión central como “se me ha
quedado atragantado”, es algo asqueroso, muy desagradable. Generalmente se habla de
cosas muy desagradables, malas pasadas que la persona se ha visto obligada a
tragárselas quedando atragantadas. Ejemplo típico, un hombre que tenía una empresa que
falleció de un cáncer de esófago y lo único que pudimos hacer fue alargar tres años su
vida. En vez de ser de mal pronóstico y rápida, cuando el acudió me dijo que le quedaban
solo unos pocos meses de vida, “aquí estoy, obligado a comer sopas, alimentos muy
blandos sino me atraganto”. A nivel psicológico también estaba atragantado. La historia
fue, tras una infancia terrible en relación con su padre, padre castrador, que no fue un hijo
deseado, y esto es toda la programación infantil, pero fue sobretodo un tema relacionado
con su empresa (que intentaba mantener a flote) donde le habían hecho muchas malas
jugadas, especialmente relacionadas a historias de dinero. Eso él no se lo podía tragar, ya
no tragaba, y su angustia principal, su verdadera pesadilla era despedir a su secretaria y
empleados y que se fueran al paro ya que en su inconsciente, según sus creencias, él
tenía que darles de comer, y dar de comer es el tubo digestivo.

En parte, vivir dentro de este contexto profesional y familiar difícil, mas sus propias
historias personales impactantes, todo ello condujo a ese cáncer de esófago.

La expresión que se asocia es “se me queda atravesado, atragantado” o “no lo puedo


tragar”.