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UNIVERSIDAD YACAMBÚ

VICERRECTORADO ACADÉMICO
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS
DERECHO

FALACIAS ARGUMENTATIVAS

Profesora: Abg. Miryeni Rojas

Abril de 2018
FALACIA (DEFINICIÓN)

Los argumentos sirven, como sabemos, para sostener la verdad (verosimilitud,


conveniencia) de una conclusión. Con frecuencia, sin embargo, los construimos mal, con lo
que su finalidad no se alcanza. También con frecuencia, empleamos argumentos aparentes
con el fin de engañar, distraer al adversario o descalificarlo.
A todas las formas de argumentación que encierran errores o persiguen fines espurios, los
llamamos falacias.
El término falacia tiene su origen en el latín. Proviene de fallacia, fallaciae y éste a
su vez proviene de fallax, fallacis cuyo significado es mentiroso, engañador, impostor,
insidioso, hipócrita. Este adjetivo deriva a su vez del verbo fallo, fallere, fefelli, falsum que
significa engañar y como impersonal ocultarse. A la raíz fallac- se le agrega el sufijo –ia
que se refiere a cualidad. Palabra que acuñaron los griegos para designar el argumento
engañoso.
Por lo tanto se puede considerar como el concepto etimológico de este vocablo la
cualidad del mentiroso, del que miente.
La Real Academia Española da como su definición “engaño, fraude o mentira con
que se intenta dañar a alguien”, “hábito de emplear falsedades en daño ajeno”.
Por su parte la Enciclopedia Universal agrega como definición. “es un error en un
razonamiento lógico que resulta independiente de la verdad de las premisas. En sentido
estricto, […] en la lógica es la aplicación incorrecta de un principio lógico válido, o la
aplicación de un principio inexistente.”
Desde ese punto de vista se la puede definir también como un razonamiento
engañoso o erróneo o sea no válido pero que tiene la apariencia de un razonamiento
correcto. Por eso se considera que se vulnera siempre una regla lógica.

Ya se ve que la terminología es imprecisa porque mezcla errores de razonamiento


(por ejemplo una generalización precipitada), con maniobras extra-argumentales (por
ejemplo un ataque personal), e incluye también los falsos argumentos que se emplean con
la intención de engañar o desviar la atención (por ejemplo la falacia ad ignorantiam, la pista
falsa o las apelaciones emocionales). Todos tienen una cosa en común: adoptan la
apariencia de un argumento e inducen a aceptar una proposición que no está debidamente
justificada. Unas veces nos engaña nuestro juicio y otras las de nuestro interlocutor.

ORIGEN DE LA FALACIA

El estudio de estas falacias tiene una larga historia que se remonta a los filósofos
griegos. Hamblin (1970) propone estructuras denominadas marcos dialécticos que pueden
ser usados como modelo para las clases de argumentación típica de las distintas falacias.
Para celebrar su contribución, se ha previsto en 2011 un número especial de la revista
Infonnal Logic sobre la obra de Charles Hamblin. Estos desarrollos apuntan a un
resurgimiento de la idea griega de la argumentación lógica informal como un arte dialéctico
de conversación, en el que los argumentos se intercambian entre dos partes.
La argumentación en forma de diálogo es también fundamental como tema para la
retórica. Aristóteles entendió la retórica y aplicó la lógica (especialmente el estudio de las
falacias y argumentos comunes) sobre la base del modelo pregunta-respuesta del argumento
conversacional. El nuevo rumbo que ha tomado la lógica informal en la convergencia de
todos estos desarrollos ha influido en campos como la inteligencia artificial y la ciencia
cognitiva.
Desde que Aristóteles redactara sus Refutaciones Sofísticas hasta hoy, no han
aparecido dos libros sobre esta materia que recogieran el mismo ordenamiento. Es mucho
más fácil clasificar insectos porque plantean menos problemas conceptuales y están mejor
definidos. Los fallos argumentales, por el contrario, son escurridizos y ubicuos: un mismo
error puede constituir varios sofismas a la vez.
En los diálogos platónicos aparecen ejemplos de diversas falacias, si bien no se hace
una clasificación sistemática de las mismas. El Eutidemo discute una gran cantidad de
falacias e intenta llegar a conclusiones sobre su validez o invalidez.1920 El primer estudio
más elaborado sobre las falacias se remonta a Aristóteles, quien en un trabajo titulado
Refutaciones sofísticas, identificó y clasificó trece falacias.
Los razonamientos inválidos o incorrectos en el derecho se conocen como falacias y
éstas se clasifican en: paralogismos y sofismas.
Se dice que los paralogismos son pensamientos que no están estructurados de una
manera lógica, razonamientos inválidos formulados sin la intención de engañar, en tanto
que los sofismas son los razonamientos inválidos formulados con tal intención.
Por otro lado, Ulrich Klug (1996) utiliza indistintamente la palabra “paralogismo”.
Para este autor, los paralogismos jurídicos se dividen en tres grandes tipos: sintácticos,
semánticos y pragmáticos. Los dos últimos pertenecen al campo de la lógica retórica.
Los paralogismos sintácticos son aquellos razonamientos cuya conclusión no se
deriva de las premisas en consideración a la sintaxis de estas, es decir, a las relaciones
formales que existen entre sus palabras y expresiones.

PROPÓSITO DE LAS FALACIAS

Las falacias son trampas que suelen usarse para engañar a las personas,
aprovechándose de los prejuicios y los errores frecuentes que cometen al razonar.

Las falacias pueden utilizarse intencionadamente para manipular a otras personas, o


de modo inconsciente, debido a descuidos o ignorancia. Es importante aclarar que, la
invalidez de un argumento falaz, no demuestra que las premisas o conclusión/es sean falsas,
sino sólo que el argumento debe descartarse por ser ilegítimo.

Se usa la palabra falacia de varias maneras. Un uso perfectamente correcto de la


palabra es el que se le da para designar cualquier idea equivocada o creencia falsa, como la
“falacia” de creer que todos los hombres son honestos. Pero los lógicos usan el término en
el sentido más reducido y más técnico de error en el razonamiento o la argumentación. Una
falacia es un tipo de argumentación incorrecta. Puesto que es un tipo de razonamiento
incorrecto, podemos decir de dos razonamientos diferentes que contienen o cometen la
misma falacia.
Algunos argumentos son tan obviamente incorrectos que no engañan a nadie. En el
estudio de la lógica se acostumbra reservar el nombre de “falacia” a aquellos razonamientos
que, aunque incorrectos, son psicológicamente persuasivos. Por tanto definimos falacia
como una forma de razonamiento que parece correcta, pero resulta no serlo cuando se la
analiza cuidadosamente. El estudio de estos razonamientos es provechoso, pues la
familiaridad con ellos y su comprensión impedirán que seamos engañados por ellos. Estar
prevenidos es estar armados de antemano.

CLASIFICACIÓN DE LAS FALACIAS

Las formales son razonamientos que no son válidos aunque se pueden aceptar por su
parecido con formas válidas de razonamiento por su estructura. Es cuando se da un error
que no se detecta. Entre estas están la negación del antecedente: si sale el sol, voy a la
playa; no hay sol. Entonces, no voy a la playa; afirmación del consecuente: si sale el sol,
voy a la playa; voy a la playa. Entonces, hay sol; silogismo disyuntivo falaz: comes
vegetales o comes pastas; te gustan los vegetales; entonces no te gustan las pastas.

En cuanto a las no formales que son en las que las premisas no aportan lo adecuado
para llegar a determinada conclusión. Es cuando se quiere convencer a alguien no dando
buenas razones. En este caso, se clasifican en: la dirigida contra el hombre, donde se
presentan razones para desacreditar o atacar a una persona; las del bastón, mediante las
cuales no se aportan razones sino amenazas; las que apelan a la autoridad, donde no hay
razones si no que se apela a la mayoría, o a alguna costumbre; provocando emociones en
las que se pretende despertar sentimientos y emociones; la de ignorancia donde se intenta
defender la verdad de algo que se afirma por el simple hecho de que no se puede demostrar
lo contrario y por último la de falsa causa, donde se parte de dos fenómeno que coinciden, y
se establece una relación de causa (el primero) y efecto (el segundo).

Argumentum ad hominem (circunstancial)

Corresponde a la relación entre las creencias de una persona y las circunstancias que
lo rodea. En una discusión entre dos personas, una de ellas puede ignorar la cuestión
relativa a la verdad o falsedad de sus propias afirmaciones y tratar de probar, e cambio, que
su antagonista debe aceptarlas debido a especiales circunstancias en las que éste puede
hallarse. Así, por ejemplo, s uno de los contendientes es un sacerdote, el otro puede argüir
que debe aceptar una determinada aserción porque su negación es incompatible con las
escrituras. Esto no es demostrar su verdad, sino urgir su aceptación por ese individuo
particular debido a las circunstancias en que se halla, en este caso su filiación religiosa.

Ejemplo

Cuando era un joven abogado, Abraham Lincoln ganó un caso famoso


desacreditando al testigo, quien había afirmado que vio al acusado (el cliente de Lincoln)
en la escena del crimen, a la luz de la luna. Lincoln le pregunto al testigo acerca de lo que
había visto a qué distancia. Luego, con un almanaque en la mano, Lincoln declaró que no
había luna es esa fecha y que el testigo de la acusación estaba, por lo tanto, mintiendo o
estaba confundido. El caso en contra su cliente se vino abajo, a raíz de este argumento ad
hominem.

Argumentum ad ignorantiam (argumento por ignorancia)

Podemos ejemplificar la falacia del argumentum ad ignorantiam con el


razonamiento de que debe de haber fantasmas porque nadie ha podido demostrar nunca que
no los hay. Se comete esta falacia cuando se sostiene que una proposición es verdadera
simplemente sobre la base de que no se ha demostrado su verdad. Ahora bien, es evidente
que nuestra ignorancia para demostrar o refutar una proposición no basta para establecer su
verdad o su falsedad. Esta falacia suele cometerse con mucha frecuencia en temas relativos
a los fenómenos extrasensoriales, la telepatía, etcétera, donde no hay pruebas claras en pro
o en contra.

Razonamiento en el cual se pretende demostrar la falsedad o verdad de una


proposición por el hecho de no poderse probar lo contrario.
Ejemplo 1:

Florinda Leticia Terán, interpone acción de desalojo por ocupación precaria, la que
la dirige en contra de rosa María Alvarado, y Tomasa Arévalo Gonzales, a fin de que
desocupen el predio, restituyéndole a ella la posesión del referido bien. Los demandados
demuestran al contestar la demanda que tiene un contrato de compra venta de los bienes
que ocupan, con lo arguyen tener derecho de propiedad. En este proceso no se podría hablar
de desalojo por ocupación precaria ya que ambos demandante y demandados tiene un título
de un mismo bien, recordemos que la ocupación precaria seda en los siguientes supuestos
según el artículo 911 del código civil, cuando se ejerce sin título alguno o cuando el que se
tenía había fenecido, vale decir que en la acción de desalojo por ocupación precaria se
presentan una colisión de títulos entre el propietario no poseedor y el poseedor no
propietario donde la ley protege al primero. Entonces los que el juez pone un hincapié en
este proceso al decir que es distinto la posesión precaria (art. 911) y la posesión ilegitima
(art. 906), de modo que esta última requiere de un título que adolece de un vicio, de forma
o de fondo, que conlleve la nulidad o anulabilidad. Declarando el juez en este caso,
infundada la demanda y dejando libre el derecho para que sea hecho valido en la vía
correspondiente (nulidad del título y la reivindicación del bien).

“Que sin embargo existe numerosa jurisprudencia según la cual la tacha de


documentos debe estar referida a los defectos formales de los documentos presentados y no
a la nulidad o falsedad de los actos contenidos en los mismos, cuya nulidad se debe hacer
valer en la vía de acción y teniendo en cuenta el sustento del remedio presentado no esa
referido alguno de estos presupuestos de la norma por lo tanto debe desestimarse la tacha
formulada”.

(Fuente: Exp. Nº 2005-060-06-0101-JX01C. // Sentencia (24/05/2006):Resolución Nº8)


Explicación de la falacia:

El juez en el presente caso resuelto en primera instancia, comete un deficiente


argumento en el dictamen de la sentencia, al intentar poner en claro el tema referido a la
tacha de documento la cual según el juez debería darse basándose en los defectos formales
de los documentos y no a la nulidad o falsedad de los actos contenidos en los mismos. De
esta manera se constituye la falacia ya que el juez menciona varias jurisprudencias con la
cual sustenta su considerando pero en ningún momento las menciona o las cita para poder
demostrar con ello la verdad de su juicio. Con lo deficientemente sustenta su sentencia en
primera instancia

Ejemplo 2.

En una Corte de justicia el principio rector es suponer la inocencia de una persona


hasta tanto no se demuestre su culpabilidad. La defensa puede sostener legítimamente que
si el acusador no ha demostrado la culpabilidad, debe dictarse un veredicto de inocencia.
Pero, dado que esta posición se basa en el particular principio legal mencionado, es
totalmente compatible con el hecho de que el argumentum ad ignorantiam constituye una
falacia en todos los otros contextos.

Argumentum ad verecundiam (apelación a la autoridad)

Es el sentimiento de respeto que siente la gente por las personas famosas, para ganar
asentimiento a una conclusión. Este argumento no siempre es estrictamente falaz, pues la
referencia a una reconocida autoridad en el campo especial de su competencia puede dar
mayor peso a una opinión y constituir un factor de importancia. Si varios legos discuten
acerca de algún problema de la ciencia física y uno de ellos apela al testimonio de Einstein
sobre la cuestión, este testimonio es sumamente importante. Aunque no demuestra lo que se
sostiene, tiende indudablemente a confirmarlo. Sin embargo, esto es muy relativo, pues si
en vez de legos son expertos los que discuten acerca de un problema que está dentro del
campo de su especialidad, sólo deben apelar a los hechos y a la razón, y toda apelación a la
autoridad de otro experto carecería completamente de valor como prueba.
Razonamiento o discurso en la que se defiende una conclusión u opinión no
aportando razones sino apelando a alguna autoridad, a la mayoría o a alguna costumbre.

No se debe descartar que también pueda ser legítimo recurrir a alguna autoridad, pero esta
no debe entenderse como una garantía argumentativa.

Ejemplo:

Arístides Rabanal Huamán, demanda reivindicación en proceso abreviado, a Jorge


Eduardo Huamán Ruiz, Ángela Leonila Vizconde Rojas, Ricardina Doris Huamán Ruiz
Copropietarios del bien materia de litis. Siendo los hechos los siguientes: Amado Napoleón
Huamán Ruiz otorga poder especial a su hermana Socorro Huamán para que represente
enlos juicios sobrevinientes. Jorge Eduardo Huamán Ruiz sustenta que existe nulidad del
acto jurídico de repartición extrajudicial de un bien inmueble, basándose en la falta de
manifestación de voluntad de uno de los copropietarios que no asistió a dicha repartición.
Dicho acto fue convalidado con un documento presentado por Arístides Rabanal en la cual
Napoleón Huamán no asistió, pero otorgo poder a su hermana, con lo cual el acto seguiría
surtiendo efectos.

“Que al respecto debe precisarse que conforme lo ha señalado Giovani Priori


Posada a folios seiscientos setenta y siete del tomo I del Código Civil comentado por los
cien mejores especialistas editado por Gaceta Jurídica, no existe razón, en el supuesto que
el poder haya sido otorgado para que el representante realice en nombre de aquél un acto
especifico, para establecer que en todos los casos dicho poder sea irrevocable, pues
existirán casos como en el presente, en los cuales el negocio objeto del poder sea de interés
del representado en cuyo caso no existe razón para decir que en este supuesto no pueda
revocarse el poder, de lo que se infiere que no necesariamente el poder otorgado para la
realización de un acto especifico sea irrevocable, consecuentemente no se puede concluir
que la vigencia del poder señalado en el considerando precedente sea de un año, sino que es
de aplicación lo estipulado en el artículo 149 del Código Civil”.

(Fuente: Exp. 2001-0620-0-0601-JR-CI-01 // Sentencia Nº 176-03-SEC: Resolución


Nº22 // Cajamarca)
Explicación:

El juez de segunda instancia incurre en su argumentación en serios y deficientes recursos


para confirmar la sentencia de primera instancia. No sólo por la escasa motivación sino que
además para resolver la controversia “del tiempo que rige para el uso de poder especial”,
cuya duración es de un año, utiliza la “opinión” de un renombrado jurista, de modo tal que
confirma la sentencia de primera instancia. La referida cita versa de considerando tercero
(cita líneas arriba indicada).De esta manera se constituye la falacia, pues el Juez apela a la
opinión de alguna autoridad en el derecho, utilizando su obra escrita y popularidad jurídica,
sin aportar mayor razón o motivación. Carece entonces de justificación dicha sentencia de
confirmación en segunda instancia.

Un argumento ad nauseam, o argumentum ad nauseam

Es una falacia en la que se argumenta a favor de un enunciado mediante su


prolongada reiteración, por una o varias personas. La apelación a este argumento implica
que alguna de las partes incita a una discusión superflua para escapar de razonamientos que
no se pueden contrarrestar, reiterando aspectos discutidos, explicados y/o refutados con
anterioridad.

Esta falacia es utilizada habitualmente por políticos, creyentes religiosos y retóricos,


y es uno de los mecanismos para reforzar leyendas urbanas al repetir determinadas
afirmaciones verdaderas o falsas hasta asentarlas como parte de las creencias de un
individuo o de la sociedad, convirtiéndolas en verdades incontestables.

Su estructura funciona de la siguiente manera:

A afirma B.

B se repite constantes veces en la conversación.

Por lo tanto, B termina volviéndose verdadero.

Ejemplo
 Repetir constantemente que estamos saliendo de la crisis para no perder las elecciones al
gobierno (cuando realmente la economía sigue empeorando)

 Repetir constantemente que uno no es culpable de cometer un delito incluso cuando ha


sido juzgado y condenado (a veces hasta acaba convenciéndose a uno mismo)

 Repetir constantemente que los inmigrantes quitan el trabajo a los autóctonos (cuando
realmente también generan demanda y consumo)

Argumetum ad populum

Se define a veces como la falacia que se comete al dirigir un llamado emocional “al
pueblo” o “a la galería” con el fin de ganar su asentimiento para una conclusión que no está
sustentada en pruebas. Pero esta definición es tan amplia que incluye las falacias ad
misericordiam, ad hominem ofensiva y muchas de las otras falacias de atinencia. Podemos
definir de manera más circunscrita la falacia de argumentum ad populum como el intento
de ganar el asentimiento popular para una conclusión despertando las pasiones y el
entusiasmo de la multitud. Es un recurso favorito del propagandista, del demagogo y del
que pasa avisos. Enfrentando con la tarea de movilizar los sentimientos del público a favor
o en contra de una medida determinada, el propagandista evitará el laborioso proceso de
reunir y presentar pruebas y argumentos racionales y recurrirá a los métodos más breves del
argumetum ad populum.

Ejemplo:

“En Castilla y León cada vez es más demandada por la sociedad: uno de cada cuatro
castellano-leoneses (25%) ha recurrido a la Homeopatía en alguna ocasión y un 20% lo
hace de forma ocasional o regular. Además, a siete de cada diez personas en esta
comunidad (70%), les gustaría recibir más información sobre medicamentos homeopáticos
a través de su médico.” Curioso, porque para saber si “cada vez es más demandada”
deberían dar un dato para poder comparar. Y curioso que haya un 70% de interesados…
pero que solo un 25% la hayan probado. Es decir, usan el dato del 70% porque parece más
relevante la cantidad, pero a efectos prácticos va contra su misma argumentación falsa de
porcentajes.
Argumentum ad baculum (apelación a la fuerza)

Es la falacia que se comete cuando se apela a la fuerza, o a la amenaza de fuerza,


para provocar la aceptación de una conclusión. Usualmente sólo se recurre a ella cuando
fracasan las pruebas o argumentos racionales. Resumiendo “La fuerza hace el derecho”. El
uso y la amenaza de los métodos de “mano fuerte” para doblegar a los opositores políticos
suministran ejemplos contemporáneos de esta falacia. La apelación a métodos no racionales
de intimidación puede ser, naturalmente, más sutil que el uso abierto o la amenaza de
campos de concentración o grupos de choque.

Falacia en la que se recurre a la amenaza, se utiliza la fuerza o el miedo, en vezde


conceder razones adecuadas para establecer una posición.

Ejemplo 1

En la asamblea, mientras Espendio y Matos hablaban, todos escuchaban y prestaban


solícita atención a lo que se decía. Pero si algún otro se acercaba a expresar su opinión, al
momento, sin escucharlo, le tiraban piedras hasta matarlo (...) El resultado fue que, como
nadie se atrevió ya por tal motivo a expresar su opinión, nombraron generales a Matos y
Espendio.

.
Ejemplo 2

“… por tanto debe efectivizarse el apercibimiento decretado en la resolución cinco,es decir


una multa progresiva y compulsiva de la demanda, sin perjuicio deremitirse las copias al
Ministerio Publico”

(Fuente: Exp. Nro. 00597-2008-92-601-JR-CI-03. Tercer Juzgado Civil deCajamarca.


Resolución N° 7- CAJAMARCA 23 de julio de 2008)

Explicación:
Aquí se está amenazando tanto al utilizar el contenido de la resolución como
dehacer uso de la acción penal frente al ministerio público.

Argumentum ad misericordiam (llamado a la piedad)

Es la falacia que se comete cuando se apela a la piedad para conseguir que se acepte
una determinada conclusión. Se encuentra con frecuencia este tipo de argumentación en los
tribunales de justicia, cuando un abogado defensor deja de lado los hechos que atañen al
caso y trata de lograr la absolución de su cliente despertando piedad en los miembros del
jurado

Ejemplo.

Se encuentra en la Apología de Platón, que pretende ser un relato de la defensa que


hizo Sócrates de sí mismo durante su juicio.

“Quizá haya alguno entre vosotros que pueda experimentar resentimiento hacia mí al
recordar que él mismo, en una ocasión similar y hasta, quizá, menos grave, rogó y suplicó a
los jueces con muchas lágrimas y llevó ante el tribunal a sus hijos, para mover a compasión,
junto con toda un hueste de sus parientes y amigos; yo, en cambio aunque corra peligro mi
vida, no haré nada de esto. El contraste puede aparecer en su mente, predisponerlo en
contra de mí e instarlo a depositar su voto con ira, debido a su disgusto conmigo por esta
causa. Si hay alguna persona así entre vosotros – observad que no afirmo que la haya-
podría responderle razonablemente de esta manera: “Claro amigo, yo soy un hombre, y
como los otros hombres, una criatura de carne y sangre, y no de madera o piedra como dice
Homero; y tengo también familia, sí, y tres hijos, ¡oh atenienses!, tres en número, uno casi
un hombre y dos aún pequeños; sin embargo, no traeré a ninguno de ellos ante vosotros
para que os pida mi absolución”.

La causa falsa.
La falacia que llamamos de la “causa falsa” ha sido analizada de diversas maneras
en el pasado y ha recibido distintos nombres latinos, tales como non causa pro causa y post
hoc ergo propter hoc. El primero de éstos es más general e indica el error de tomar como
causa de un efecto algo que no es su causa real. El segundo designa la inferencia de que un
acontecimiento es la cusa de otro simplemente sobre la base de que el primero es anterior al
segundo. Consideraremos todo razonamiento que trata de establecer una conexión causal
erróneamente como un ejemplo de falacia de la causa falsa.

Esta falacia se comete cuando se toma como causa de un efecto, algo que no es
la causa original o real de la situación, sobre la base de una simple sucesión temporal y la
ignorancia de la causa real.

Ejemplo

Si usted permite la eutanasia en este caso en que parece justificada, entonces


cualquier paciente que no esté en una situación terminal podrá escoger esta forma de
suicidio legal, y, a continuación, cualquier persona simplemente deprimida podrá decidir el
fin de su vida con ayuda médica.

Falacia por petición de principio

Se trata de una falacia que se produce cuando la proposición por ser probada se
incluye implícita o explícitamente entre las premisas. Como concepto en la lógica la
primera definición de esta falacia conocida en Occidente fue acuñada por el filósofo griego
Aristóteles, en su obra Primeros analíticos.

“La PPDD [Política Pública Distrital de Discapacidad], no contiene una disposición


que señale o proteja a la población con enanismo, por cuanto no concibe a la discapacidad
únicamente desde la presencia de características o alteraciones en las estructuras corporales.
La define “como el resultado de una relación dinámica de las personas con los entornos
políticos, sociales, económicos, ambientales y culturales donde encuentran limitaciones o
barreras para su desempeño y participación en las actividades de la vida diaria”. (Art. 3,
Decreto 470 de 2007).

Por lo tanto, si las personas con enanismo presentan restricción en la participación


de la ejecución de una o todas las actividades de la vida diaria, pueden decirse que son
personas en condición de discapacidad. Esto significa que todas las personas con enanismo
son personas con condición de discapacidad.

(Secretaría de Salud de Bogotá)

El argumento ad novitatem

También llamada apelación a la novedad, es una falacia lógica que sostiene que una
idea es correcta o mejor simplemente por ser más moderna.

Tanto este argumento como su opuesta apelación a la tradición son falaces ya que la
veracidad de un argumento no depende de si este es moderno o antiguo, sino de los hechos
y evidencias que apoyan dicha idea.

Es frecuente caer en esta falacia, ya que es cierto que generalmente conforme pasan
los años la sociedad evoluciona en diferentes aspectos (ya
sea científico, sociológico, tecnológico, etc), pero hay que tener en cuenta que no por ello
todo cambio va a ser beneficioso, correcto o válido, ya que por diversas razones, dicho
cambio puede dar lugar a conclusiones e interpretaciones erróneas, resultados negativos,
etc.

Este tipo de falacia es muy efectiva en el mundo actual en el que las novedades
tecnológicas han ayudado a mejorar nuestras vidas y todo el mundo aspira a estar a la
última.

Ejemplo:
A: Mira lo que ocurre en muchos países, que adoptan leyes favorables al
matrimonio gay. En el fondo, quienes se oponen al matrimonio gay van en contra de los
tiempos.

(A comete la falacia de la novedad ya que critica a quienes rechazan el matrimonio


gay solo basándose en que es algo nuevo que se está implantando en las leyes de algunos
países. Debería usar otro tipo de argumentos tales como la igualdad, la no discriminación,
etc.)

Falacia ad Consequentiam o de las Valoraciones irrelevantes

Pretende refutar una tesis o un plan apelando a consecuencias irrelevantes para lo


que se intenta demostrar. Viene a decir: esto es falso porque conlleva consecuencias
desagradables.

El consecuente forma una condición necesaria. Si falta (si la negamos) podemos


negar el antecedente: Si no se ha muerto es seguro que no ha tomado cianuro. Por el
contrario, si la afirmamos, no podemos extraer ninguna conclusión porque no es una
condición suficiente: puede haber muerto de otras muchas maneras. Quien incurre en esta
falacia lee la primera premisa en ambas direcciones: si toma cianuro, se muere; y si se
muere, ha tomado cianuro. Es como si, al afirmar que todo gran ciclista es narigudo,
asumiéramos que todo narigudo es un gran ciclista. No es oro todo lo que reluce, aunque
todo oro reluzca.

Ejemplo:

No me interesa si el Gobierno tiene razón. En ningún caso nos conviene


reconocérsela. No procede tomar declaración al ex‐presidente de gobierno porque
representaría un estigma para su persona.
Racionalidad y capacidad de análisis no pueden ser considerados atributos
masculinos. Equivale a conceder a los hombres una ventaja injustificada en las demandas
de empleo y en las romociones. ¿Qué es lo que se discute? Si la racionalidad es, o no, un
atributo masculino. Sin duda no lo es, pero lo que afirma nuestro ejemplo es que no debe
serlo, independientemente de que lo sea o no, porque acarrearía consecuencias indeseables.
Es una falacia que deforma la realidad insertando juicios de valor donde no hacen al caso.
No es posible resolver si la proposición es verdadera o falsa alegando que no es... deseable.

Falacia Ad Antiquitatem

La falacia Ad Antiquitatem o Apelación a la Tradición

Consiste en hacer creer que lo correcto o verdadero es aquello que lleva haciéndose
desde hace mucho tiempo:
 Las mujeres deben quedarse en casa porque así se ha hecho siempre
La falacia Ad Antiquitatem posee el siguiente esquema lógico:

 A tiene más tiempo que B


 Por lo tanto A es mejor que B
Etimológicamente está formada por términos del latín y significa "apelación a la tradición".

Es lo contrario a la falacia Ad Novitatem.

Ejemplo:

El cristianismo ve a la adivinación como algo que va en contra del mandato de la


Biblia de no buscar “agoreros” porque esto estaría expresando una falta de fe en Dios [sic]
como alguien omnipotente y omnisciente. Sin embargo, muchas… de las religiones y las
culturas del mundo se han tejido en su fibra – el Hinduismo usa la astrología védica para
que coincida con los cónyuges, en la cultura china un experto es consultado sobre las más
cotidianas de las cuestiones cruciales de la vida – desde el momento de casarse hasta el
lugar de residencia . Querer saber lo que va a pasar no es sólo el resultado de nuestros
cerebros modernos aferrándose al control y a las respuestas, ha sido parte de la condición
humana durante miles de años. La gente ha estado buscando profecías