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UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL

DE LOS LLANOS OCCIDENTALES


“EZEQUIEL ZAMORA”
VICERRECTORADO DE PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO SOCIAL
PROGRAMA CIENCIAS SOCIALES Y JURIDICAS
SUBPROGRAMA SOCIOLOGIA DEL DESARROLLO

COMPRENSIÓN DE LA PARAFILIA SEXUAL COMO TABÚ DESDE UNA


VISIÓN FENOMENOLÓGICA AÑO 2017
(Trabajo de Aplicación presentado Como requisito para optar al Título de Licenciada
en Sociología Del Desarrollo).

Autor:
Francely Del Valle Principal Villabona
C.I. 24.360.803
Tutor:
Jairo Ramírez
Docente Seminario de Tesis:
Rafael Hernández
C.I. 11.794.735

Santa Bárbara, Mayo 201


El Problema

Capítulo I

El Problema

Planteamiento y formulación del problema

Hoy día en nuestra sociedad, uno de los problemas que se está convirtiendo en objeto

de análisis e interpretación para los psicólogos y sociólogos e incluso las autoridades

gubernamentales de los países que se encuentran más inmersos en el campo de la sexología

y sus problemas, que va íntimamente ligada al campo de la salud mental de los individuos,

llevándome a indagar acerca de lo que es normal o anormal en el comportamiento sexual o

bien estudiar los diversos punto de vista en la que la sexualidad se desenvuelve mediante

una conducta peligrosa que los lleve a alterar el orden establecido en ir en contra de las

normas sociales y de los preceptos morales, donde los principios íntegros de la bondad y el

respeto mutuo no tienen valor o significado, es decir, en el estudio de las conductas

sexuales que son ante la sociedad problemas que atacan la reputación y moralidad de las

personas.

Por lo tanto, hay en el mundo muchas personas acostumbradas a estigmatizar cualquier

actividad sexual que se desvía de su propio método, que incluso puede verse como

aberrante o pervertido. No obstante, en el curso de la historia humana, las prácticas

sexuales y la ética concerniente a las mismas han variado ampliamente en las diferentes

culturas. Así vemos que lo que es normal en una cultura puede ser anormal en otra, aunque

el comportamiento sexual extraño no es equivalente a perversión simplemente debido a que

está fuera de lo ordinario para una cultura determinada.


El Problema

Sin embargo, en el proceso evolutivo de la historia de cada una de ellos, puedo

descubrir variaciones importantes en el modo en que los seres humanos han organizado la

familia, las relaciones entre hombres con mujeres, mujeres-mujeres, hombres-hombres,

adultos-niños, y también la importancia que la religión, la moral, la costumbre y la ley,

atribuyen a la sexualidad. Ante mis ojos acontecen cambios de ciclos lentos, algunos de

ciclos de corta duración, pero los cambios continúan, y es una aventura del pensamiento

saber las futuras construcciones sexuales.

De tal manera, la sexualidad constituye una dimensión cotidiana de dichas relaciones

humanas, de manera consciente o inconsciente, implícita o explícita, privada o pública,

conformándose como un componente, ciertamente susceptible de represión y ocultación,

pero no de ser eliminado, pues esta solo puede comprenderse dentro de su propio contexto

social y cultural específico; aun cuando hay claros rasgos comunes, características sexuales

masculinas y femeninas diferenciadas, una cantidad relativamente limitada de maneras de

obtener placer, el hecho de que todos nacemos, vivimos y al final morimos difiere

enormemente la manera cómo las sociedades organizan el potencial erótico humano.

No obstante, en los países occidentales la pedofilia se usaba para referirse a la efebofilia,

como el deseo sexual que un adulto tenía hacia los adolescentes, o sea, para referirse a la

atracción sexual hacia cualquier persona cuya edad sea menor a la edad de consentimiento

sexual, la cual era una práctica frecuente en las sociedades griega y romana antiguas aun

siendo ilegal. Sin embargo, hoy día el acoso sexual en menores va en aumento y de forma

creciente convirtiéndose en algo descarado e ilegal para la sociedad que incluso ha llegado
El Problema

a extremos siendo penado por la Ley algunos países. Es así como Guzmán y Rodríguez

(2012) en su estudio crítico acerca de la penalización de las parafilias, exponen que:

Las fantasías, los comportamientos o los objetos son considerados

parafílicos sólo si provocan malestar o alteraciones clínicamente

significativas, como el retraso mental, la demencia, el cambio de

personalidad debido a una enfermedad médica, la intoxicación por

sustancias, un episodio maníaco o la esquizofrenia puede existir una

reducción de la capacidad de juicio, de las habilidades sociales o del

control de los impulsos, que, en raras ocasiones, produce un

comportamiento sexual inusual. (p.13).

Sin embargo, estos casos se diferencian de las parafilias por varios factores: el

comportamiento sexual poco frecuente del individuo no constituye el patrón obligatorio o

preferido del sujeto, los síntomas sexuales aparecen exclusivamente durante el curso de

estos trastornos mentales y los actos sexuales inusuales tienden a ser aislados, más que

recurrentes, y a tener un inicio más tardío, notándose entonces que la parafilia es un rasgo

multifactorial en la personalidad del que la padece, y se compone de aspectos mentales,

institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones

entre otras cosas que en realidad son muy heterogéneas, pues va desde casos inofensivos,

hasta aquellos en que alcanzan niveles que entran dentro de lo criminal.

Por lo tanto, las diferentes formas de abordar la sexualidad inciden directamente en la

visión y definición que la sociedad hace de las parafilias y abuso sexual infantil las
El Problema

perversiones, desviaciones, aberraciones, diversidades o parafilias donde justamente este

cambio terminológico da cuenta de la evolución que va sufriendo la sexualidad a través del

tiempo y de las diferentes épocas. El ser humano además de variar la orientación en la

búsqueda de objetos, puede enriquecer su programa erótico sexual con muchas variantes y

ornamentaciones y a veces éstas llegan a constituir las parafilias.

De tal manera, la etiología de las parafilias constituye una red entrecruzada de factores

psicológicos, sociales y biológicos, enriquecida por los adelantos de la psicofármacologia,

la neurofisiología y la imagenología. Feldman (2003) en la relación de conceptos parafilias

manifiesta que:

Las parafilias se caracterizan por impulsos, fantasías o comportamientos

sexuales intensos, incontrolables y recurrentes que implican objetos,

actividades o situaciones poco habituales.” Es decir, que carece de

connotaciones peyorativas o morales, por lo cual es el que adoptaron las

nuevas Clasificaciones de los trastornos psicosexuales a fines del siglo

XX. (p.54).

Es decir, que se caracterizan por una activación sexual ante objetos o situaciones que no

forman parte de las pautas habituales de los demás y que puede interferir con la capacidad

para una actividad sexual recíproca y afectiva. Esencialmente consisten en que el individuo

tiene unas necesidades y fantasías sexuales intensas y recurrentes que generalmente

suponen objetos no humanos, sufrimiento o humillación propia o del compañero, niño o

personas que no consienten.


El Problema

Lo que quiere decir que en la parafilia es necesario que el individuo esté sujeto a unos

estímulos relativamente insólitos o tal vez pocos comunes o extraños, que se convierten en

el foco principal, y a veces exclusivo, de su comportamiento sexual, con tendencia a la

insistencia y a la resistencia no siempre sujeta a la voluntad.

Así mismo, tomando otras referencias conceptuales, la Organización Panamericana de la

Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2000) consideran que es

imprescindible contar con definiciones elaboradas por consenso de los principales

conceptos utilizados en los ámbitos de sexualidad humana y salud sexual. Éstos son

fundamentales para lograr mayor eficacia en la comunicación, divulgación de información

y formulación de medidas y programas especiales destinados a la promoción de la salud

sexual. Sin embargo, lograr un consenso en este sentido ha resultado una tarea difícil. Para

Flores Colombino (2014):

La repercusión social del trastorno parafílico es variable, ya que en

algunos casos el individuo lleva una vida social activa que no deja

vislumbrar sus trastornos íntimos; pero en otros casos los sujetos tienden

a aislarse en sus fantasías y comportamientos, con graves repercusiones

en su vida laboral, estudiantil, conyugal o social. Determinadas parafilias,

como el exhibicionismo, el voyeurismo y el sadomasoquismo pueden

llevar a situaciones que violan la ley y sus portadores pueden terminar en

la cárcel. (parr.1).

A tal efecto, el autor refleja la existencia de una repercusión social con dichos sujetos
El Problema

que sufren un deterioro social progresivo o temporario; otros llevan una doble vida

parafílica, pública y privada. Según revisiones elaboradas por el autor, se encuentra que la

mitad de los parafílicos están casados, muchos de ellos intentan imponer a sus mujeres sus

fantasías y conductas, lo cual muchas veces conlleva peligro de vida o lesiones, como en el

caso del masoquismo, o delitos en el caso de la pedofilia; e incluso hay algunas parejas de

parafílico que llegan a un acuerdo de vida muy especial, otras se divorcian y se vuelven a

casar en busca de comprensión.

Por lo tanto, es muy difícil establecer la frecuencia, ya que los parafílico no suelen

consultar por su trastorno, sino por sentimientos de culpa, depresión o vergüenza con

intentos de autoeliminación, disfunciones sexuales, trastornos de personalidad o

incapacidad de relaciones recíprocas de amor. Pues muchos también llegan a la consulta por

derivación judicial. Flores Colombino (2014) considera que ya no es aplicable a todos los

casos la concepción psicoanalítica de que “la perversión es el reverso de la neurosis” (parr.

2) y que por lo tanto los parafílicos no sufren, no luchan. Los parafílicos muchas veces

sufren por su padecimiento, e incluso pueden considerar sus fantasías o actos como

inmorales, aunque también continúa habiendo muchos que no tienen ningún tipo de

malestar mientras no reciban el rechazo social y vivan su parafilia en la intimidad. A su vez

las conductas sexuales parafílicas no deben coincidir con el curso de enfermedades

mentales tales como retraso mental, demencia, cambio de personalidad debido a una

enfermedad médica, la intoxicación por sustancias, un episodio maníaco o esquizofrenia

(Asociación Estadounidense de Psiquiatría, 2005).


El Problema

En la mayoría de las culturas, las conductas parafílicas entran en conflicto con los

valores de la sociedad y a menudo pueden conllevar problemas legales, por lo que

Venezuela no escapa de esta realidad, la parafília sexual, su identificación, diagnóstico y

tratamiento son difíciles por las situaciones conflictivas de las que se generan y a su vez

son tomados desde el punto de vista social y criminológico constituyendo un problema

inminente en la comunidad, en el sector o Estado que reclama estrategias para su

atenuación, las cuales surgen del mismo proceso de la investigación.

Tal como lo expresa Pérez y García (2011) en su estudio teórico acerca de las parafilias

y sus causas:

la sociedad hoy criminaliza dichas conductas, quien lo padeciera

acabaría aprendiendo que este tipo de comportamientos deben hacerse en

secreto, y esta prohibición aumentaría la excitación y, por tanto, se

reforzaría la asociación. Progresivamente, sólo obtendría placer sexual

mediante estímulos sexuales inadecuados, siendo incapaz de

experimentar una sexualidad normal. Otro mecanismo causal descrito en

la literatura es el caso de personas que han recibido abusos sexuales. (p.

32).

Lo que quiere decir, que no todas las culturas han definido un mismo comportamiento

como normal o anormal. En una misma cultura han ido variando los criterios de normalidad

sobre la conducta sexual dependiendo de factores sociales, culturales, y religiosos; ejemplo

de ello es la homosexualidad, que hasta hace unos años se consideraba un trastorno mental.
El Problema

Sin embargo existen casos en donde el abuso desde la infancia puede predisponer a una

persona a aceptar la continuidad del abuso durante la edad adulta, convirtiéndose más tarde

en abusador. A veces, la persona usa esta forma de actividad sexual como una manera de

agredir a otras, como un mecanismo de control que no tendría con un igual. Su necesidad

puede ser no tanto sexual como de control, de olvidar sentimientos de inadaptación social o

la de expresar su frustración o coraje, convirtiendo la sexualidad en un instrumento. En

consecuencia, el problema reside en que a menudo hay resistencia por parte de las personas

que la padecen (la parafília) y estas aun sabiendo evitan contar su trastorno o conducta; ya

sea por tabú o por las repercusiones legales que estas puedan conllevar o simplemente por

los sentimientos de vergüenza que su conducta le genera.

De tal manera surgen las siguientes interrogantes:

¿La parafília sexual aún sigue siendo un tabú, y desde que visión fenomenológica se

estudia?

¿Cuándo la parafília se define como un comportamiento sexual normal y cuando es

anormal?

¿Qué conlleva a que un individuo parafílico lo incite a alterar el orden establecido e ir en

contra de los preceptos morales establecidos por la sociedad?

Objetivo de la Investigación

Objetivo General.

Comprender la parafilia sexual como tabú desde una visión fenomenológica, en Santa

Bárbara, Estado Barinas, Año 2017.


El Problema

Objetivos Específicos.

Reconocer los comportamientos normales y anormales de un en individuos con parafilia

sexual, en Santa Bárbara, Estado Barinas.

Interpretar la parafilia sexual como tabú mediante un estudio teórico para el

conocimiento de su repercusión en la sociedad de Santa Bárbara, Estado Barinas.

Analizar la visión fenomenológica de la parafília sexual desde la perspectiva ética y moral

del individuo, en Santa Bárbara, Estado Barinas.

Justificación

El sexo se ha convertido en un tema tabú para la sociedad a pesar de haber permeado

muchas de las esferas públicas de la misma, en especial aquella que tiene que ver con el

discurso (lo que se debe decir, lo que no, los términos apropiados o los que generan

molestia y reacciones en los interlocutores). Se puede decir que aunque muchos lingüistas y

teóricos importantes como Foucault (1977) y Freud (1967), entre otros, hayan llegado a

describir el por qué el sexo es considerado un tema tabú, y por qué las personas utilizan

eufemismos a la hora de referirse a temas relacionados con el mismo, en diferentes

instituciones la que hasta el momento, no se encuentra un trabajo de grado que investigue o

hable de un tema de parafilias sexuales como lo es éste.

Las anteriores consideraciones incidieron en la realización del presente estudio, el cual

se fundamenta en cuatro vertientes: En el aspecto teórico se analizan posiciones de autores

reconocidos sobre la parafilia sexual como tabú y como problema sexual así como el

estudio de teorías de la conducta y comportamientos en especial la teoría psicoanalítica de


El Problema

Freud entre otros, y a su vez se realizan aportes propios lo que garantiza una información

que puede ser aplicada en futuras investigaciones de manera confiable.

En cuanto al aporte social, esta temática es de suma importancia debido a que toca temas

que a lo largo de la historia fueron considerados “tabú” y a que, en el caso de hallar la

existencia de una relación entre el abuso sexual en la infancia y el desarrollo de parafilias

en la adultez, se está haciendo un aporte a la prevención de los abusos sexuales y de este

modo a la prevención de las parafilias. Esta investigación seguirá los patrones técnicos y

científicos para la elaboración de estudios que puedan servir a futuro como investigación

viable y con un resultado válido.

Línea de Investigación

La línea de investigación está constituida por la temática “Sociedad y Comunidad” sin

embargo, existe un proceso que va desde una aproximación bibliográfica en torno al

concepto de parafilia, (entendiéndola como una variación atípica de la sexualidad) y sus

tipos más comunes, desde diversas perspectivas: biológicas, psicoanalíticas y sociológicas,

a partir de las cuales se tratará el desarrollo de este fenómeno en el sujeto; considerando,

además, el problema que constituyen prácticas tales como la pedofilia o el sadismo sexual,

las cuales provocan numerosas víctimas hoy día. Este tema es relevante en relación a la

plena vigencia de estas prácticas, que muchas veces, de acuerdo a la cultura, constituyen un

estigma social o un tabú; o bien, como una práctica recurrente en las parejas que pretenden

de esa forma enriquecer o estimular su vida sexual. Es pertinente tener en consideración el

contexto socio-histórico en el que se adscribe esta investigación bibliográfica, situándola


El Problema

entre los siglos XIX y XXI, donde ya existe un estudio más objetivo acerca de la

sexualidad. Sin embargo, de igual forma han surgido perspectivas más puritanas en relación

a la misma, pero que de alguna u otra forma constituyen un cambio de mentalidad en lo que

respecta al tratamiento de este tema.

Alcances

Como alcance de la presente investigación se busca Comprender mediante un estudio

sociológico la parafilia sexual como tabú desde una visión fenomenológica, desde el punto

de vista social determinando si es un fenómeno y analizando los comportamientos que una

persona con diagnóstico de parafilia sexual manifiesta ante la sociedad y si esta persiste

como un tabú, una amenaza o una alternativa ante el problema sexual que presenta.

Limitaciones

Algunas de las limitantes con las que me encontré, fue en parte la falta de información

disponible acerca del tema, ya que no todas las fuentes ven a las parafilias como

alternativas de comportamiento sexual, ya que aún las consideran perversiones. Se quiere

lograr un aporte de esta investigación cualitativa, donde se maneje el fenómeno de la

parafilia sexual desde el punto de vista de quien lo está viviendo.

Delimitación

Dada la amplitud de este tema, esta investigación será realizada exclusivamente en una

delimitación temática por centrar su atención en el paradigma cualitativo, en las relaciones

y roles que desempeñan las personas en su contexto vital, llevando a cabo un método

fenomenológico en el estudio de la parafilia sexual como tabú desde una visión


El Problema

fenomenológica, como un patrón de conductas sexuales en la que la fuente predominante de

placer sexual no es a través de la cópula heterosexual. Así mismo, existe una delimitación

temporal en la que se desarrollara en un trimestre aproximado, durante el año 2017 y una

delimitación espacial en la ciudad de Santa Bárbara, municipio Ezequiel Zamora del Estado

Barinas - Venezuela.
El Problema

Capítulo II

Marco Teórico

Antecedentes de la Investigación

Según Hernández (2000:78) “los antecedentes de la investigación consisten en

determinar la cronología del problema, es decir, precisar el tiempo de existencia del

fenómeno; intentos se han hecho para resolver que se investiga y quien o quienes lo han

intentado resolver; factores o situaciones han incidido históricamente para que el problema

permanezca vigente”. En otras palabras, este aspecto se refiere a la historia de dicho

problema y la situación actual del mismo para el momento de realizar la investigación. Las

fuentes revisadas que se indican a continuación, presentan diversos estudios, relacionados

con la presente investigación.

Antecedentes históricos

La historia de la parafilia es tan antigua como la del hombre y, tal vez, constituya uno de

los que más curiosidad e interés haya despertado, en todas las épocas de la humanidad.

Desde Adán y Eva, se ha estado restringiendo el que suele ser sin límites al

comportamiento sexual de los humanos. Según cada cultura o cada religión, así se

permitían o se castigaban las costumbres sexuales de una época dada.

Por ejemplo, las relaciones sexuales con animales (zoofilias), son prácticas realizadas en

personas del campo y no eran consideradas como algo malo; en cambio, en personas que

viven en las ciudades, esta actividad puede considerarse como una enfermedad mental.

Han surgido otras parafilias o se han ido trasformando, debido a los cambios que hay en
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las sociedades; así encontramos que cuando apareció el teléfono surgió una nueva parafilia

cuando realizan llamadas obscenas (escatología telefónica), lo mismo sucede con la

computadora y otros medios.

Las “relaciones sexuales prohibidas” son mencionadas en las Epístolas de San Pablo en

cuatro oportunidades: Corintios 6:9 y 6:19, Timoteo 1:10 y Hebreos 13:4. Ya en el Viejo

Testamento, en el Levítico, en el Capitulo 18:22, se hace mención a la homosexualidad, a la

zoofilia en el 18:23 y al incesto en el 18:6. En el Deuteronomio se hace referencia al

travestismo masculino y femenino en 22:5.

San Pablo en las Epístolas, retoma el tema de la homosexualidad en Romanos 1:24,

Corintios 6:10 y Timoteo 1:10 y sobre los afeminados en Corintios 6: 9. Yavé habla de

actos sexuales “infames, “abominables”, “maldades”, “actos pecaminosos”, “costumbres

horribles”. Es decir, las parafilias y variantes sexuales no son problemas nuevos para el ser

humano.

Es usual e históricamente admitido la practica por un mismo paciente de varios tipos de

parafilias, pero son escasos 1os estudios que relacionen la violación con las parafilias,

mucho más desde servicios de atención ambulatoria, pues no es frecuente el pedido de

ayuda profesional por parte de 1os pacientes con parafilias y es excepcional la demanda de

atención voluntaria de un individuo que practique la violación y múltiples parafilias.

Bases Teóricas
El Problema

La Parafilia. Definición

Las parafilias (palabra formada por el prefijo para: al lado de o anormal; y philia: amor

(Devoto, E. y Aravena , L. 2003)) son un cierto tipo de conducta erótica definida por la

DSM IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) como un “impulso

recurrente, urgente a excitarse con fantasías o acciones que involucran:

1. Objetos no humanos;

2. Sufrir o inferir humillación o daño a uno mismo o a su pareja sexual;

3. Dirigirse a niños o a personas que no consienten esta conducta”

Devoto, E. y Aravena , L. (2003). Las parafilias son conocidas también como

perversiones, y desde una perspectiva mucho más puritana y a la vez despectiva, puede ser

definida también como una “perturbación cualitativa del funcionamiento erótico;

translocaciones del instinto que implican la presencia de conductas sexuales anómalas y

aberrantes” (Peña y Lillo, S. Pág. 92).

Pero se debe tener en cuenta que muchas parejas, en el afán de enriquecer su vida

sexual, recurren a actos parafílicas en versiones moderadas. Actos tan inocuos y a la vez

tan comunes como el uso de lenguaje obsceno, o el gusto por ser arañado o abofeteado

durante el acto sexual, “magnificados hasta el punto de la dependencia psicológica, podrían

transformarse en una parafilia” (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny,

Robert, C. Pág. 472).

Tipos de parafilias más comunes

Travestismo
El Problema

“El travestido es un hombre heterosexual que se excita sexualmente, repetida y

persistentemente, vistiendo ropas de mujer” (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E.

Kolodny, Robert, C. Pág. 474). Al travesti es necesario distinguirlo del transexual donde el

sujeto experimenta “de manera constante una incongruencia entre su sexo biológico y su

identidad de género” (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert, C. Pág.

474), se sienten atrapados en un cuerpo que no es el suyo. Así, la transexualidad es

considerada una “dismorfofobia del cuerpo sexual como disconformidad con el propio sexo

anatómico. (…) El transexual se percibe psicológicamente de un sexo distinto al somático,

y por eso su única preocupación es obtener un cambio de aspecto físico y la corrección,

quirúrgica u hormonal, de un sexo anatómico que estima equivocado” (Peña y Lillo, S. Pág.

95).

El travestismo puede ser considerado como un tipo de fetichismo en el sentido de que

los travestis se excitan llevando prendas de ropa del otro género. La diferencia entre estas

dos parafilias radica principalmente en que el fetichista encuentra sexualmente estimulante

el objeto en sí; en cambio para el travesti, el objeto es sexualmente estimulante solo cuando

se lleva puesto (Nevid y Fichner-Rathus, Pág. 365).

Fetichismo

En el fetichismo (del francés fétiche, que a su vez proviene del portugués feitico, que

significa “amuleto mágico”),” la excitación sexual, es, fundamentalmente, la respuesta ante

un objeto inanimado o una parte del cuerpo que no es de índole esencialmente sexual”

(Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert, C. Pág. 473).


El Problema

Así, el fetichista, limita el interés de un elemento del placer, a una región, a veces

íntima de la anatomía femenina, o incluso más simplemente a una pieza de vestir femenina,

interesándose en un constituyente del carácter femenino considerado en sí mismo, adorando

en exclusiva y buscado por sí solo (Lamare, N. 1970).

Aquí, a lo que hace alusión Lamare, es a otra parafilia muy ligada al fetichismo,

llamada parcialismo, donde la persona se excita exclusivamente por una parte concreta del

cuerpo (Nevid y Fichner-Rathus, 2005).

La mayoría de los fetichismos y parcialismos son inofensivos. Raramente el fetichista

coacciona a otros en actividades parafílicas. Sin embargo, algunos parcialistas llegan a

tocar algunas partes del cuerpo de una mujer en público y los fetichistas cometen hurtos

para adquirir el objeto fetiche (Nevid y Fichner-Rathus, 2005).

Sadismo sexual

El sadismo sexual (sadismo del escritor francés Marqués de Sade, quien escribió

relatos donde los sujetos adquirían excitación sexual infringiendo dolor o humillación a

otras personas) es una parafilia que se caracteriza “por impulsos persistentes y poderosos, y

fantasías sexuales, que implican infligir dolor y sufrimiento sobre otros para conseguir

excitación o satisfacción sexual” (Nevid y Fichner-Rathus, Pág. 372).

El sadismo es una de las parafilias más graves puesto a que conllevan a los peores

actos de crueldad, algunos de los cuales resultan ser tan perturbadores que provocan

angustia en el individuo que padece esta parafilia.

Las variedades del sadismo implican, por ejemplo, escenificación meticulosamente


El Problema

controlada, de cariz moderado, con un compañero que se presta para el juego, en el que

caben torturas, violación e incluso asesinato (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E.

Kolodny, Robert, C. Pág. 479).

En el texto de Nevid y Fichner-Rhatus se hace una distinción entre estas prácticas y el

sadomasoquismo. En el sadomasoquismo (S&M) se desarrollan estas interacciones

sexuales, en un grado leve, y con consentimiento de la pareja. Por lo general no se infringen

un daño o un dolor severo. El S&M ocasional y leve es bastante común entre la población

en general (Nevid y Fichner-Rathus, Pág. 372).

En torno al sadomasoquismos de ha creado toda una subcultura. Las personas se

buscan a través de contactos mutuos, revistas, organizaciones S&M, tiendas o sex shops

donde pueden comprar parafernalia sadomasoquista; tales como correas y máscaras de

cuero que recuerdan las antiguas máscaras de los verdugos.

En el texto de Lamare se introduce, haciendo referencia al fenómeno del sadismo, los

conceptos de víctima-victimario o violencia-violación al interior del acto sexual; conceptos

interrelacionados que desarrolla mucho más acabadamente Georges Bataille en su libro “El

erotismo”. En el sadismo solo se hace evidente la relación de estos conceptos en el acto

sexual, pero en el fondo siempre están presentes pero de una forma, dice Lamare,

“civilizada”.

Según Bataille, la violencia anima los movimientos del erotismo y los terrenos del

erotismo son esencialmente los terrenos de la violencia, de la violación. Siguiendo esta

misma línea de pensamiento, el objetivo final del erotismo sería alcanzar el ser en lo más
El Problema

íntimo, hasta el punto del desfallecimiento, cuya idea, la idea de la muerte, resulta de lo

más violenta para nosotros, “la idea del arrancamiento del ser respecto de la

discontinuidad” (Bataille, G., 12).

Exhibicionismo

“El exhibicionismo es un estado en el cual una persona muestra repetida y

preferencialmente los órganos genitales a desconocidos que no lo esperan, con el fin de

alcanzar una excitación sexual” (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny,

Robert, C. Pág. 477). Esta parafilia consiste en impulsos persistentes y poderosos que

conllevan a la exposición de los genitales; exposición que constituye una conducta

compulsiva en sujetos que se muestran impotentes frente a otras formas de actividad

heterosexual (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert, C., 1995).

El conocimiento acerca de exhibicionistas es muy limitado y se desprende

únicamente de estudios realizados a hombres que han sido detenidos o tratados por

profesionales de la salud mental, lo cual provoca que se posea una imagen sesgada de estos

sujetos: “El exhibicionista arquetípico es una persona joven, infelizmente casada y

sexualmente reprimida” (Nevid y Fichner-Rathus, Pág. 367)

Esta aseveración contrasta con un estudio reciente donde el exhibicionista típico sería

un hombre casado, con un coeficiente intelectual superior a la media, poseedor de un

trabajo satisfactorio y un sujeto que no presenta rasgos palpables de trastornos emocionales

(Masters, William H., Johnson, Virginia E. Kolodny, Robert C. 1995).

Geer y sus colegas consideran que el exhibicionismo es un medio para expresar


El Problema

hostilidad hacia las mujeres, puesto que este sería un intento de contraatacarlas por la

creencia de que estas los han ofendido o dañado su autoestima por no haberles prestado

atención. El impulso por exponer sus genitales ocurre cuando el exhibicionista siente que

su masculinidad ha sido insultada, por lo que intenta reafirmar su masculinidad

provocando una respuesta en las víctimas (Nevid y Fichner-Rathus, 2005).

Esto se evidencia en casos conocidos donde el exhibicionista, enfadado ante la

respuesta de la víctima, la abofeteó en la cara. En otro caso, por la indiferencia de la

víctima, el exhibicionista la arrastra hasta un callejón y allí la obliga a hacerle una felación

(Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert, C. 1995). De esta forma

queda en evidencia la importancia para el exhibicionista de provocar una reacción en la

víctima con el objetivo de reafirmar su masculinidad. Pero en estos casos la exhibición de

los órganos genitales no provoca una reacción en las víctimas, por lo que el intento se ve

truncado y la frustración desata la ira del sujeto.

Pedofilia o paidofilia

La pedofilia o paidofilia, literalmente “amante de los niños” (del griego paidós, niño;

y filos, amor), es una parafilia “en la cual un adulto encuentra en los niños sus objetos de

deseo sexual preferidos, y algunas veces exclusivos” (Nevid y Fichner-Rathus, Pág. 409).

“El paidófilo es el adulto es el adulto cuyo método repetidamente preferido o exclusivo de

conseguir excitación sexual es el acto o la fantasía de establecer relaciones sexuales con

niños de edad puberal” (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert, C.

Pág. 482).
El Problema

Los pedófilos a menudo se sienten muy angustiados ante sus impulsos sexuales hacia

niños ya que la mayoría de las veces no pueden controlarlo. A diferencia de lo que cree la

mayoría, no existe un perfil de personalidad pedófila; ejemplo claro de ello es que la

mayoría de los pedófilos son padres de familia, se encuentran casados o separados; lo cual

no se ciñe al estereotipo que por lo general se les adjudica: el estereotipo del viejo sucio

que merodea por colegios (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert, C.

1995).

Los pedófilos son casi exclusivamente varones, llegando incluso a afirmar algunos

especialista que esta parafilia es exclusiva de los hombres. Sin embargo se conocen casos

de mujeres que han tenido repetidos contactos sexuales con niños (Masters, William, H.,

Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert, C. 1995).

Hay distintos tipos de pedófilo. Según Cohen, Seghorn y Calmas el más común es el

pedófilo de personalidad inmadura, es decir, un individuo que nunca ha podido establecer

relaciones con los demás, carece de habilidades sociales, y se siente atraído por niños

porque con ellos se siente dueño de la situación. Otro tipo sería el paidófilo regresivo,

sujeto que cuenta relaciones heterosexuales estables, pero que en un momento de la etapa

adulta empieza a fomentar una sensación de inadecuación sexual, donde el contacto sexual

con niños se da de manera impulsiva. El paidófilo agresivo presenta un historial de

conducta antisocial y presenta hostilidad hacia las mujeres; por lo general genera un gran

daño en sus víctimas (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert, C.

1995).
El Problema

La pedofilia puede tener orígenes variados y complejos. “Se ha planteado una

alteración neuroendocrina como base del cuadro, ya que en algunos casos se ha vinculado

su aparición con daños orgánicos cerebrales que afectan al hipotálamo o al sistema límbico;

sin embargo, las mediciones de testosterona no han mostrado diferencias con la población

general” (Devoto, E. y Aravena L. 2003). La pedofilia, también podría deberse a una

interrupción del desarrollo psicológico del adulto, lo cual lo deja con necesidades

emocionales infantiles o de deficiencia en la autoestima, lo cual se vería aliviado al ejercer

control y poder sobre el niño (Masters, William, H., Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert,

C. 1995).

Victimización y victimizadores sexuales

El comportamiento parafílico, debido a su misma naturaleza, provoca numerosas

víctimas de abusos sexuales. Uno de los ejemplos más claros de victimización sexual es la

violación y el abuso sexual hacia niños, los cuales constituyen claros ejemplo de parafilias

(Sadismo y Pedofilia).

Muchas víctimas de violaciones quedan traumatizadas, por lo que requieren ayuda de

los profesionales de la salud mental. Tienen problemas para dormir, lloran frecuentemente,

sufren dolores de cabeza, irritabilidad, trastornos alimenticios, depresión e irregularidad

menstrual (Nevid y Fichner-Rathus, 2005). Aun si no se genera en la víctima un problema

clínico, con frecuencia el ataque deja una marca en la víctima, expresada muchas veces a

través de una “hipervigilancia de las señales asociadas a la victimización” (Sarason, I. y

Sarason, B. Pág. 298), es decir, la víctima está constantemente preocupada por un eventual
El Problema

ataque, por lo que siempre se mantiene alerta y con miedo a sufrir otra violación.

Cuando el victimario entra en contacto con la ley, son denominados delincuentes

sexuales y son sometidos a diversos tratamientos. Entre los muchos tratamientos que

existen, destacan las técnicas cognitivo-conductuales, las cuales consisten en “cambiar las

creencias de los transgresores sexuales, eliminar la conducta inapropiada e incrementar la

conducta apropiada modificando sus contingencias de reforzamiento de manera que la

conducta agresiva no se reafirme” (Sarason, I. y Sarason, B. 2006).

La violencia sexual es un problema social y de salud pública, ya que es precisamente la

sociedad, de manera íntegra y considerando todos los actores sociales, la que se ve afectada

por estos comportamientos, y por esto mismo, se transforma en materia central de las

políticas de gobierno frenar los abusos sexuales. Pero el tratamiento de los victimizadores

es mucho más complejo de lo que parece, puesto que pone en juego varios asuntos.

Un pequeño video que trata los indicadores que permiten determinar si un niño ha sido

abusados sexualmente.

Las personas con parafilias normalmente no buscan tratamiento, puesto que la conducta

parafílica es una fuente de placer que los anima a continuar en estas prácticas. Por esto

mismo el tratamiento que lleva a cabo el terapeuta muchas veces es en vano, puesto que no

existe motivación en el sujeto para cambiar. Además, los victimizadores no se sienten

responsables de sus actos, puesto que aseguran que son incapaces de controlar sus impulsos

(Nevid y Fichner-Rathus, 2005). Todo esto conlleva a que sea muy difícil solucionar el

problema de los abusos sexuales, más todavía teniendo en cuenta que no se sabe con
El Problema

certeza qué tratamientos son los más eficaces, y que el apoyo para estudios científicos de

delitos sexuales no ha sido el adecuado por las actitudes negativas generalizadas hacia ellos

(Sarason, I. y Sarason, B. 2006).

Desarrollo de las parafilia desde diversas perspectivas teóricas

Sin duda, estos impulsos sexuales, para la mayoría resultan inconcebibles. El hecho

de que un sujeto pueda excitarse toqueteando una prenda de ropa, que sienta impulsos por

mostrar sus genitales en público o un deseo sexual hacia niños, para muchos resulta

incomprensible. A continuación, algunos puntos de vista teóricos que intentan dar una

explicación a estos comportamientos, aunque poco se sabe con certeza sobre las causas

específicas de las parafilias.

Puntos de vista desde la biología

Los ejes en los cuales se ha enfocado la biología para el estudio de estos

comportamientos han sido el sistema endocrino (hormonas) y el sistema nervioso.

Como la testosterona está relacionada con la libido, los investigadores se han

centrado en los distintos niveles de esta hormona entre personas con parafilias y sin ellas,

dando como resultado algunas diferencias hormonales que llevan a concluir que este

elevado nivel de testosterona genera libido más elevada (Rathus, Nevid y Fichner-Rathus,

Pág. 379). Se cree, además, que los niveles anormalmente elevados de andrógenos pueden

contribuir a una activación sexual inapropiada (Hales, Yudofsky, Pág. 758). Pero estos

estudios explican el elevado libido de los sujetos con parafilia y la relación de esta libido

con algunas hormonas; pero no las causas por las cuales se originan estos comportamientos,
El Problema

ni tampoco explican el motivo de cierta inclinación parafílica.

Los estudios en torno al sistema nervioso han concluido que la zona principal para la

estimulación parafílica está en la zona frontal izquierda del cerebro (Rathus, Nevid y

Fichner-Rathus, Pág. 379).

Puntos de vista psicológicos

Psicoanálisis

Desde la perspectiva del psicoanálisis, en el desarrollo de las parafilias se consideran

factores determinantes la angustia de castración y los conflictos edípicos. Según Robert

Stoller, las parafilias son expresiones de hostilidad en las que los actos sexuales insólitos se

convierten en mecanismos por medio de los cuales los sujetos pretenden desquitarse de

traumas infantiles relacionados a menudo con la actitud de los padres (Masters, William,

H., Johnson, Virginia, E. Kolodny, Robert, C. Pág. 486).

Así, la teoría psicoanalítica sugiere que las parafilias serían defensas psicológicas,

normalmente contra una ansiedad de castración no resuelta, en el periodo del complejo de

Edipo. Esta teoría postula que una ansiedad de castración intensa durante la fase edípica del

desarrollo conduce a la sustitución de la madre por un objeto simbólico, como lo es en el

caso del fetichismo y en el travestismo; o bien, estos comportamientos, resultan ser intentos

de recrearse y vencer la humillación o el castigo durante la primera infancia (Hales,

Yudofsky, Pág. 758).

“Quizás la visión de la vagina de una mujer amenaza con provocar la ansiedad de

castración en el travesti, recordándole que las mujeres no tienen pene y que podría sufrir el
El Problema

mismo destino. Secuestrando su pene bajo las ropas femeninas, afirma simbólicamente que

las mujeres tienen pene, lo que proporciona una tranquilidad inconsciente contra sus

propios temores de castración. Exponiendo sus genitales, quizás el exhibicionista busca la

tranquilidad de que su pene esté seguro. (…) La conmoción o la sorpresa en la cara de las

víctimas confirma que su pene existe, liberándole de la ansiedad de castración. Quizás la

masturbación con un objeto como un zapato permite al fetichista satisfacer sus deseos

sexuales, mientras mantiene una distancia de seguridad con los peligros que

inconscientemente asocia con el contacto sexual con las mujeres” (Rathus, Nevid y

Fichner-Rathus, Pág. 380).

Las parafilias constituyen un terreno fértil para las teorías psicoanalíticas, las cuales

solo son hipótesis interesantes que no explican el origen de las parafilias, sino que solo

especulan acerca de este.

Teoría del aprendizaje

Esta teoría, al igual que el psicoanálisis considera que la experiencia juega un papel

fundamental en el desarrollo de estos comportamientos sexuales.

De acuerdo a esta teoría, las parafilias son comportamientos aprendidos por medio de

la experiencia: “Un objeto puede adquirir cualidades sexualmente excitantes, a través de la

asociación con la excitación sexual o con el organismo” (Rathus, Nevid y Fichner-Rathus,

Pág. 381).

“La activación sexual se desarrolla cuando un sujeto emprende una conducta sexual

que posteriormente es reforzada mediante fantasías sexuales y masturbación. Se consideran


El Problema

que existen determinados períodos de vulnerabilidad en los que puede darse el desarrollo de

la excitación sexual. Por ejemplo, (…) si un joven se pone las medias de su hermana o sus

familiares lo visten con ropas de otro sexo y llega a excitarse, puede desarrollar una

excitación con el hecho de vestirse con ropas de mujer (fetichismo travestista)” (Hales,

Yudofsky, Pág. 758).

Por su parte, y del mismo modo, los conductistas señalan que el desarrollo de las

parafilias se inicia a través de un proceso de acondicionamiento, es decir, objetos no

sexuales pueden llegar a estimular sexualmente al sujeto si se asocia este frecuentemente a

la actividad sexual (Masters, William H., Johnson, Virginia E. Kolodny, Robert C. Pág.

486).

Puntos de vista de la sociología

Los estudios de la sociología en lo que respecta a las parafilias se abocan a analizar la

influencia social en el desarrollo de estos comportamientos.

Un ejemplo de ello es el caso de la subcultura S&M (red conectada de clubes S&M,

tiendas, revistas, etc.), donde los sadomasoquistas aprenden rituales S&M, realizan

contactos sexuales, adquieren parafernalia sexual y confirman sus identidades

sadomasoquistas (Rathus, Nevid y Fichner-Rathus, Pág. 382).

Otro caso donde la sociedad o la cultura determinan el comportamiento parafilico es

el de la homosexualidad y el travestismo.

Para poder convertir la homosexualidad y sus manifestaciones en un objeto de

estudio, es necesario entender este fenómeno, no como una patología individual, sino como
El Problema

un constructo social (Nieto, Pág. 163). Así, el comportamiento homosexual, está

determinado por contextos específicos, y ya no se busca obsesivamente las causas de la

condición homosexual, sino que se intenta “mirar más allá del enfoque individualista

arraigado en la mayoría de las explicaciones causales” y así los investigadores “formularon

nuevas preguntas sobre cómo diferentes sociedades han estructurado e incluso

institucionalizado las sexualidades entre personas de un mismo sexo” (Nieto, Pág. 163).

Un ejemplo de estas sociedades, es el caso de la India hinduista, donde la diversidad

de género se sitúa en el contexto religioso. Los antiguos mitos de origen del hinduismo

presentan con frecuencia antepasados andróginos o hermafroditas. “Los individuos que no

encajan en las mayores categorías sexo-genéticas de la sociedad pueden ser estigmatizados

pero se pueden encontrar también, en el hinduismo, identificaciones de género

significativas y valoradas. (…) Entre los muchos tipos de variantes de sexo y género de

varones y mujeres, el más visible y culturalmente institucionalizados es el de los Hijras”.

(Nieto, Pág. 262). A los Hijras se los define culturalmente “ni como hombres ni como

mujeres”; nacen hombres pero a través de una intervención quirúrgica ritual se convierten

en una tercera categoría sexo/género. Ellos veneran a la Bahuchara Mata, diosa asociada al

transgenerismo (Nieto, Pág. 263-264).

Cada uno de estos planteamientos es válido en el sentido de que son distintas aéreas

del saber que aportan sus habilidades para producir nuevos conocimientos acerca de este

fenómeno. Ninguno puede ir en detrimento de otro, sino que todo lo contrario: la

complementariedad entre las diferentes ramas del saber puede construir un conocimiento
El Problema

más válido que solo desde una perspectiva. Es por esto último que he querido exponer estas

teorías en torno a estos comportamientos. Por un lado, las perspectivas psicológicas que

dan cuenta de las parafilias a partir del comportamiento y experiencias acumuladas por los

sujetos; y por el otro la sociología, donde es el ambiente, el contexto socio-cultural donde

habita el sujeto, el que determina su comportamiento. En lo que respecta a la biología, es, a

mi parecer, el área que menos ha aportado en el intento por dilucidar las causas de esta

problemática, puesto que sus estudios solo se pueden centrar en la causa primigenia de este

fenómeno y no la dirección que adopta.

Perspectivas teóricas en torno al concepto de parafilia y su desarrollo en el

sujeto

Suponer que el comportamiento parafílico, (comportamientos que varían desde

prácticas tan inofensivas como el gusto por vestirse de cierta manera durante el acto

sexual, hasta comportamientos tan dañinos como el gusto por violentar sexualmente a

personas indefensas o a niños), es una “perturbación cualitativa del funcionamiento erótico;

traslocaciones del instinto que implican la presencia de conductas sexuales anómalas y

aberrantes” (Peña y Lillo, S. Pág. 92), constituye una aseveración infundada que merece ser

discutida y refutada, ya que es dictada desde una perspectiva conservadora y puritana

tendiente a reducir la sexualidad al matrimonio, la heterosexualidad y la monogamia;

reducción, por lo demás, inútil y discriminadora a la hora de tratar la sexualidad, fenómeno

pluridimensional cuyas dimensiones no pueden ser tomadas aisladamente.


El Problema

El maestro Bataille de alguna forma explica la existencia de esta clase de

aseveraciones y la validez que tuvieron durante tanto tiempo, a través de su libro El

Erotismo en donde plantea que la desnudez, la apertura hacia la continuidad a través de

esos “conductos secretos” (refiriéndose a los genitales), despierta un sentimiento de

obscenidad (Bataille, G. 12), que nos vuelve tendientes a considerar la sexualidad como

algo impuro. Por esto resulta comprensible que muchos consideren que una persona que

vive su sexualidad plenamente, como mejor le acomoda de acuerdo a sus necesidades

personales, incurre en prácticas anómalas y aberrantes.

Es así, como muchos estudiosos han decidido considerar las parafilias como

“variaciones atípicas de la sexualidad” (Rathus, Nevid y Fichner-Rathus, 2005), más que

como comportamientos anormales, desviaciones o perversiones sexuales, debido a lo

confuso que pueden resultar estos términos.

El concepto de normalidad se basa en la estadística, por lo que considerar cierta clase

de comportamiento como anormal sería solo la opinión de una mayoría prejuiciosa, y que

no por ser la mayoría posee la verdad absoluta acerca de este tema ni de ningún otro.

Además, en la variación de las prácticas sexuales y en la aceptación de estas mismas,

inciden factores socio-culturales, la época y el lugar en que se adscriben estas prácticas.

Un claro ejemplo de cómo inciden los factores socio-culturales es el caso de los

Hijras o tercer sexo en la India hinduista; comportamiento que sería enjuiciado y repudiado

por nuestra cultura occidental, mientras que en la cultura oriental es un comportamiento

absolutamente aceptado y tiene relación con sus creencias religiosas más profundas. Aquí
El Problema

podemos apreciar un caso de cómo la sociedad o la cultura en la que se vive influye en la

adopción del comportamiento parafilico, en este caso el travestismo. Este estudio

corresponde al ámbito de la sociología, una de las perspectivas teóricas que intentan

explicar el desarrollo de las parafilias en el sujeto.

El factor tiempo también resulta determinante ya que los avances más importantes en

torno a la materia de la sexualidad surgieron recientemente, desde fines del siglo XIX, hasta

el siglo XXI; períodos entre los cuales se realiza un estudio mucho más objetivo acerca de

estos temas, desde diversas perspectivas o modelos teóricos antagónicos entre sí.

El motivo fundamental del fracaso al tratar los trastornos psicológicos a lo largo de la

historia, se ha debido principalmente a que se desconoce a ciencia cierta su origen y la

causa que los provoca. Todavía hoy, siendo que la ciencia se ha desarrollado enormemente,

existe una gran nebulosa en torno a estos tema

Desde la perspectiva de la biología, las parafilias, se deberían a una disfunción

fisiológica del sistema endocrino o el sistema nervioso; estudiándose la relación de ciertas

hormonas (como la testosterona anteriormente tratada) con el desarrollo de una variación

atípica de la sexualidad, y la forma en que el daño de cierta estructura del sistema nervioso

provoca el desarrollo de la misma. Claramente estos estudios no han sido del todo

prolíficos, en gran medida porque explican, entre otras cosas, el elevado libido de los

sujetos con parafilia y la relación de esta libido con algunas hormonas; pero no las causas

por las cuales se originan estos comportamientos, ni tampoco explican el motivo de cierta

inclinación parafílica. Sin embargo, la evidencia señala que interfieren ciertos factores
El Problema

genéticos en el desarrollo de diversos trastornos como la esquizofrenia, la depresión, la

ansiedad y la adicción. Aún así, son muy pocos los teóricos que ven en la biología la

explicación de de los trastornos mentales (Morris, C., Maisto, A., 2001).

La teoría Psicoanalítica considera que los trastornos de comportamiento “son

expresiones simbólicas de conflictos internos inconscientes, que en general se remontan a

la infancia” (Morris, C., Maisto, A., 2001) como el Complejo de Edipo y la presencia de la

ansiedad de castración en el niño luego de observar el sexo femenino. Pero esta teoría se

aleja de los hechos para dar paso a conjeturas. Las parafilias constituyen un terreno fértil

para las teorías psicoanalíticas, las cuales solo son hipótesis interesantes que no explican el

origen de las parafilias, sino que solo especulan acerca de este. El psicoanálisis ha

producido solo evidencia científica débil en lo concerniente a las causas, origen y

tratamiento de estos comportamientos.

La teoría del aprendizaje o modelo cognoscitivo-conductual trata el aprendizaje y la

cognición en relación a la experiencia, en la formación de esta clase de comportamientos.

Así, el comportamiento atípico es resultado de un aprendizaje a partir de una experiencia

que se asocia a la propia sexualidad, y es reforzada por fantasías masturbatorias que

fortalecen el vínculo erótico, con, por ejemplo, una parte de la anatomía femenina, una

prenda de vestir u observar a otros copulando. Esta teoría pareciera ser la más válida,

puesto que la experiencia juega un papel fundamental en el desarrollo de un gusto por cierta

conducta sexual, ya que una respuesta erótica particularmente intensa puede hacer que el

sujeto prefiera esta conducta.


El Problema

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