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Asignatura: Ética Profesional

Unidad: Primera: Ética y Moral

Lo Bueno es...Ser Natural (Naturalismo Ético).


http://filosofiacavernicolas.blogspot.cl/2011/05/lo-bueno-esser-natural-el-naturalismo.html

Según algunos filósofos y científicos, LO MORAL en


realidad NO EXISTE. Toda conducta supuestamente “moral”
podría ser descrita como un tipo de conducta
biológica compleja característica de ciertos animales (entre
ellos el hombre), la mayoría de ellos sociales(el
comportamiento social se entiende como un tipo
de comportamiento biológico). Las conductas biológicas
están fundamentalmente determinadas por los genes (los
animales no son "libres" o autónomos), y las conductas
sociales añaden la determinación cultural. Ambas (conducta
biológica y conducta social) están aparentemente dirigidas por
ciertos fines o intereses invariables (la supervivencia, la
reproducción...del individuo, la especie, el grupo social). Lo
que llamamos "moral" no sería distinto de esto, así que no hay,
en realidad, nada que corresponda a lo "moral" (es decir: a una
conducta libre o autónoma por la que el individuo escoge sus
propios fines o intereses). A esta teoría negadora de lo moral
se le puede llamar “NATURALISMO ÉTICO” (también
“SOCIOBIOLOGISMO ÉTICO").
El naturalista ético afirma que “LO BUENO” ES LO QUE
constatamos que, DE HECHO, DESEA LA GENTE (la
ÉTICA no es diferente aquí de cualquier otra CIENCIA
SOCIAL O NATURAL: describe hechos y generaliza a partir
de ellos ciertas leyes). El naturalista percibe, además, que lo
que desea la gente es, en el fondo, LO MISMO QUE
DESEAN EL RESTO DE LOS ANIMALES: acumular
recursos, dominar a otros (o cooperar, si es más productivo),
reproducirse, etc. En suma: tener éxito en esta dura batalla que
es la vida. Al fin y al cabo también somos animales, y lo
“BUENO” no es sino LO QUE SATISFACE LOS
INTERESES PROPIOS DE NUESTRA NATURALEZA
ANIMAL. Las diferencias son solo de grado. Un león, por
ejemplo, lucha para conquistar su territorio y el favor de las
hembras; un ser humano lucha (por ejemplo) para hacerse un
patrimonio (o un matrimonio) y hacérselo con quien quiera (o
hacerse hijos del que prefiera). Es cierto que la conducta
humana es, en general, mucho más complicada (hay seres
húmanos que adoptan conductas aparentemente
antibiológicas: el celibato, dar la vida por ideas o creencias, la
pura reflexión independiente de los intereses vitales...), pero
incluso así la biología (o sociobiología) dará con una
explicación en términos naturales o "adaptativos" a cada una
de estas posibles excepciones. La cultura humana no es más
que una extraña prolongación de la naturaleza, el mismo perro
con un collar más complicado.
Una de esas conductas complejas y extrañas es el
ALTRUÍSMO, esto es: las conductas que emprendemos en
beneficio de otros, sacrificando por ello incluso nuestros más
vitales intereses (por ejemplo, el individuo que expone su
vida para salvar la de otros). Ahora bien, el naturalista tiene
una explicación biológica (o sociobiológica) para esto.
Cuando la conducta “altruista” es en beneficio de seres
genéticamente similares (como cuando una madre se sacrifica
por sus hijos), no se diferencia de la que manifiestan otros
muchos animales sociales (desde las hormigas a las gácelas,
según algunos) en los que el sacrificio de algunos individuos
facilita la supervivencia de la totalidad del grupo. Esto no
es verdadero altruismo, dice el naturalista, sino una conducta
biológica típica en la que se anteponen los intereses del grupo
genético (la familia, la manada, el hormiguero) a los de cada
individuo –de alguna manera, el individuo “sobrevive” en los
seres, genéticamente similares, que se benefician de su
“sacrificio”--. De otro lado, si la conducta “altruista” se da
entre individuos no genéticamente emparentados (al menos de
forma directa), siempre puede interpretarse como una
conducta en beneficio del grupo social (como el soldado que
muere por su patria o el heroico bombero que se sacrifica para
salvar a los ciudadanos), en la que lo que se antepone son los
intereses de la comunidad cultural (el equivalente humano al
“hormiguero”) de la que depende la identidad de cada
individuo –quizás de alguna manera el individuo “sobrevive”
en las creencias, ideas, religión, etc., que ha contribuido a
salvar con su sacrificio--. (De todos modos, estudios recientes
sugieren que el altruísmo no genético también se da entre
animales no humanos, incluso tan alejados de nosotros como
los ratones o los reptiles, lo cual pone aún las cosas más fáciles
al naturalismo ético: incluso el altruísmo más aparentemente
desinteresado --podrían decir-- parece producto del instinto, y
no de una decisión libre y moral).
¿Qué es entonces la “moral” para el naturalista ético? Pues
nada diferente de ciertas reglas de conducta instituidas en
ciertos grupos biológicamente complejos (como son las
sociedades humanas). Estas reglas pueden ser beneficiosas
para el grupo. Por ejemplo, una regla como "no es bueno
asesinar a otros (salvo en defensa propia o en cumplimiento
de la ley)" parece necesaria (según algunos) para asegurar la
convivencia, dado que, sin ella, nos aniquilaríamos unos a
otros (“el hombre es un lobo para el hombre”, decía Hobbes).
Aunque otras pueden ser perjudiciales, porque (según otros)
“repriman” o “corrompan” los deseos naturales de la gente.
Por ejemplo: reglas como "es bueno ser competitivo" o "es
bueno dañar a los enemigos" podrían reprimir o echar a perder
el carácter naturalmente cooperativo y empático del hombre
(“el hombre es bueno por naturaleza”, decía Rousseau).

ACTIVIDAD:

Forme equipos de trabajo y luego de leer el texto establezcan sus propias conclusiones

Presenten aquellas a compañeros y docentes