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RESUMEN DE LA SENTENCIA DE LA HAYA

La sentencia empieza nombrando a los jueces que estaban presente durante el


proceso:
Presidente TOMKA;
Vice-Presidente SEPÚLVEDA-AMOR;
Jueces:
 OWADA,
 ABRAHAM,
 KEITH,
 BENNOUNA,
 SKOTNIKOV,
 CANÇADO
 TRINDADE,
 YUSUF,
 XUE,
 DONOGHUE,
 GAJA,
 SEBUTINDE,
 BHANDARI;
Jueces ad hoc
 GUILLAUME,
 ORREGO VICUÑA;

Secretario COUVREUR.

Por la sentencia se decidió que el punto de inicio del límite marítimo entre el Perú
y Chile es la intersección del paralelogeográfico que cruza el «Hito n.º 1» con la
línea de bajamar, y que la frontera marítima sigue el paralelo que pasa sobre el
Hito n.º 1 hasta un punto situado 80 millas marinas de distancia, a criterio de la
corte dicha decisión se encuentra sustentada en los acuerdos jurídicamente
vinculantes y la práctica bilateral entre ambos países que prueban la existencia
de una delimitación marítima efectuada por las partes. Después de la milla 80 la
corte fija de nuevo un límite que continúa en dirección suroeste sobre una
línea equidistante desde las costas de ambos países hasta su intersección con
el límite de las 200 millas marinas medidas desde las líneas de base de Chile y,
posteriormente, continúa hacia el sur hasta el punto de intersección con el límite
de las 200 millas marinas medidas desde las líneas de base de ambos países.
La Corte emite su sentencia sin determinar las coordenadas
geográficas precisas, disponiendo que sean las propias partes las que procedan
a determinar tales coordenadas de conformidad con el fallo, lo cual ocurrió el 25
de marzo de 2014.

En consecuencia, adjudicó al Perú un área marítima total de algo más de


50 000 km² —equivalente a la superficie terrestre de Costa Rica o Eslovaquia—
, que pasó formar parte de las zonas marítimas peruanas, y que hasta entonces
se distribuía en dos sectores de condición jurídica distinta: el primer sector, con
una superficie aproximada de 22 000 km² —equivalente a la superficie terrestre
de El Salvador—, era considerado por Chile como parte de su zona económica
exclusiva, y por tanto, explotado como mar patrimonial; en cambio, el segundo
sector, de 28 471,86 km² —equivalente a la superficie terrestre de Guinea
Ecuatorial—, era considerado por Chile como parte de la alta mar, es decir, un
área oceánica abierta a todos los países. Como contraparte, el fallo ratificó la
soberanía y los derechos soberanos de Chile sobre 16 352 km² de mar que ya
poseía y explotaba desde hacía décadas, siendo esta mayormente el área
situada a menor distancia a la costa y que, por tanto, corresponde a la más rica
en recursos pesqueros del total de aguas en controversia.

Conforme al Derecho internacional, el fallo es obligatorio para las partes, las


cuales están comprometidas a cumplirlo, habiendo quedado sometidas a la
jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia en virtud del Pacto de Bogotá.

El día lunes 27 de enero de 2014, a partir de las 14:00 UTC, el presidente de la


Corte, Peter Tomka, dio lectura a un resumen de la sentencia, en una exposición
realizada en el Gran Salón de la Justicia del Palacio de la Paz, frente a las
delegaciones de ambos países litigantes, y que tomó cerca de dos horas.

La lectura del resumen se hizo en inglés, uno de los dos idiomas oficiales de la
Corte, y además se ofreció una traducción simultánea del mismo, no oficial,
en español, en consideración al idioma utilizado en los países litigantes.
Al finalizar la lectura del resumen, se hizo entrega a los agentes de ambos países
de una copia íntegra y oficial de la sentencia. La sentencia, redactada en francés
e inglés, y cuyo texto oficial es aquél en inglés, indica que fue dictada en el
Palacio de Justicia, La Haya, a 27 de enero de 2014.

La Corte decidió:

1. Por 15 votos a 1 (Gaja), que el punto de inicio de la frontera marítima es


la intersección del paralelo de latitud que cruza el Hito Nº 1 con la línea
de bajamar.
2. Por 15 votos a 1 (Sebutinde), que el segmento inicial de la frontera
marítima sigue el paralelo de latitud que pasa sobre el Hito Nº 1.
3. Por 10 votos a 6 (Tomka, Xue, Gaja, Sebutinde, Bhandari, Orrego Vicuña),
que ese segmento inicial corre sobre hasta un punto (Punto A) situado a
la distancia de 80 millas marinas, desde el punto de inicio de la frontera
marítima.
4. Por 10 votos a 6 (Tomka, Xue, Gaja, Sebutinde, Bhandari, Orrego Vicuña),
que desde el Punto A la frontera marítima continúa en dirección sudoeste
sobre una línea equidistante desde las costas de Perú y Chile hasta su
intersección (Punto B) con el límite de las 200 millas marinas medidas
desde las líneas de base de Chile. Luego, desde el Punto B, la frontera
marítima continúa hacia el sur hasta el punto de intersección (Punto C)
con el límite de las 200 millas marinas medidas desde las líneas de base
de ambos países.
5. Por 15 votos a 1 (Orrego), que por las razones contenidas en el fallo
(párrafo 189) no es necesario resolver la parte final de la segunda petición
del Perú (la del «triángulo exterior»).

La Corte no especificó las coordenadas del punto indicado en la decisión 4, pero


le asignó el nombre de "Punto A". Dicho punto se encuentra a 80 millas marinas
de la costa chilena más próxima en el puerto de Arica, y a 45 millas marinas de
la costa peruana más cercana, esto es, el puerto de Ilo, en el Departamento de
Moquegua. Tampoco especificó las coordenadas de los puntos B y C.

La definición de los llamados puntos A, B y C hizo innecesario que la Corte se


pronunciara sobre la segunda solicitud peruana, por falta de objeto (punto
decisorio 5), ya dicha área le fue otorgada conforme a los puntos anteriores de
la decisión (puntos decisorios 3 y 4).

La Corte señaló (párrafo 175) que no está llamada a tomar una posición en
cuanto a la ubicación del Punto Concordia, donde empieza la frontera terrestre
entre ambos países, e hizo presente que podría ser posible que el punto antes
mencionado no coincida con el punto de partida de la frontera marítima, que ella
misma definió, sin embargo, observó que tal situación sería consecuencia de los
acuerdos alcanzados entre las partes.

Detalles del fallo

Algunos detalles de la lectura del fallo efectuada por el presidente de la Corte,


Tomka, fueron:

 Que las pronunciaciones unilaterales del año 1947 no establecen el límite


marítimo lateral entre ambos países.
 Que la Declaración de Santiago de 1952 es un tratado internacional, pero no
definió una frontera marítima lateral correspondiente a las zonas marítimas
generales de los países partes, y que sus disposiciones no van más allá de
definir el límite de ciertas zonas marítimas insulares con aquellas zonas
marítimas generadas por las costas continentales que comprenden dicha
zonas marítimas. Sin embargo, indica que dichos elementos podrían sugerir
un desarrollo sobre un entendimiento de naturaleza más general sobre su
frontera marítima, a la luz de acuerdos posteriores.
 Que el Convenio sobre zona especial fronteriza marítima de 1954 reconoce
en un acuerdo internacional vinculante que ya existe una frontera marítima,
siguiendo el paralelo, pero no indica cuándo y de qué manera esa frontera
fue acordada, de lo cual se deduce que sólo refleja un acuerdo tácito al que
habían llegado con anterioridad.
 Que la misma tampoco da ninguna indicación de la naturaleza de la frontera
marítima ni su extensión.
 Que ambos países pactaron una frontera marítima para todo propósito y que
se extiende necesariamente, siguiendo el paralelo, por lo menos, a la
distancia hasta la cual la actividad de pequeñas embarcaciones pesqueras
era realizada entonces, en consideración al objetivo específico del Convenio
de 1954.

Algunos de los jueces incluyeron, conforme al procedimiento ante la Corte,


opiniones separadas y disidentes, en donde se expresaban de manera particular
y más detalladamente su parecer sobre el fallo de la Corte y sus posiciones
respecto a las cuestiones debatidas, las cuales se incluyeron en anexos.

 El presidente Tomka añadió una declaración sobre el fallo de la Corte: en


esta manifiesta su acuerdo con la decisión de la Corte, según la cual, la
frontera marítima entre el Perú y Chile inicia en la intersección entre el
paralelo de latitud que pasa por el Hito Nº 1 y la línea de bajamar, y con que
la frontera marítima sigue el paralelo de latitud; sin embargo, difiere de sus
diez colegas en cuanto se decidió que la frontera acordada termina a una
distancia de 80 millas contadas desde su punto de inicio, manifestando su
imposibilidad de apoyar el trazado de la frontera marítima efectuado de
novo desde ese punto hacia adelante.
 El vicepresidente Sepúlveda-Amor agregó una declaración sobre el fallo de
la Corte: en estas expresas serias reservas en relación con el razonamiento
de la Corte que sustenta la existencia de un acuerdo táctico sobre la
delimitación marítima.
 El juez Owada añadió una opinión separada al fallo de la Corte: en esta
señala que, aceptado las conclusiones contenidas en los párrafos operativos
del falo, no le es posible asociarse completamente con el razonamiento que
precede las conclusiones de la Corte en relación con la delimitación concreta
de la frontera marítima entre el Perú y Chile.2
 El juez Skotnikov agregó una declaración sobre el fallo de la Corte: en esta
expresa que ha votado a favor de las conclusiones de la Corte en la cláusula
operativa del fallo; sin embargo, no está acuerdo con el tratamiento que la
Corte hizo del asunto relativo a la extensión de la frontera marítima entre el
Perú y Chile; no está convencido con el argumento de la Corte, según el cual,
el estado de aceptación internacional general en relación con los derechos
marítimos de los Estados durante los años 1950 indica que era poco probable
que las Partes hubieran establecido sus fronteras marítimas hasta una
distancia de 200 millas náuticas; tampoco está convencido con el tratamiento
que le otorgó la Corte a varias prácticas, entre ellas, actividades pesqueras
y de ejecución, como determinativas de la extensión de la frontera marítima
acordada; y concluye que dado que el tratamiento otorgado por las Partes a
la extensión de la frontera marítima acordada carece de la claridad que
hubiera sido esperada, ha sido posible para él sumarse al voto favorable
mayoritario al tercer párrafo operativo.
 Los jueces Xue, Gaja, Bhandari y el juez ad hoc Orrego Vicuña añadieron
una opinión disidente conjunta al fallo de la Corte: en esta consideran que,
del texto del párrafo IV de la Declaración de 1952 sobre Zona Marítima (la
Declaración de Santiago) implica que el paralelo que paso sobre el punto en
que llega al mar la frontera terrestre representa la frontera lateral entre las
Partes como consecuencia de las zonas marítimas generadas por sus costas
continentales; sobre la base de las reclamaciones marítimas de las Partes
según fueron consagradas en la Declaración de Santiago, esta frontera se
extiende hasta 200 millas náuticas; algunos acuerdos subsiguientes entre las
Partes confirman esta interpretación de la Declaración de Santiago, en
particular, el Convenio de 1954 relativo a la Zona Especial Fronteriza
Marítima (el Convenio de 1954), el Protocolo de Santiago de Adhesión a la
Declaración sobre “Zona Marítima” (el Protocolo de 1955) y el acta de 1968
sobre la instalación de faros entre el Perú y Chile (el acta de 1968).
 La juez Donoghue agregó una declaración sobre el fallo de la Corte: en esta
destaca que los argumentos de ninguna de las Partes resultaron
convincentes para la Corte; observa que las Partes no abordaron la
existencia o los términos de un acuerdo tácito, y no presentaron evidencia
enfocada específicamente en la extensión de esa frontera; que ninguna de
las Partes abordó la posibilidad de que el segmento inicial de la frontera
marítima hubiera sido establecida mediante acuerdo de las Partes, dejando
que la parte restante del límite fuera determinado sobre la base del Derecho
internacional consuetudinario; por ende, la Corte abordó estas cuestiones sin
el beneficio de los puntos de vista de las Partes.
 El juez Gaja añadió una declaración sobre el fallo de la Corte: en esta indica
que, tal como fue explicado en la opinión disidente conjunta, la delimitación
marítima entre Chile y el Perú de conformidad con la Declaración de Santiago
sigue el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre; aunque
por razones prácticas las Partes posteriormente han utilizado un hito ubicado
cerca de ese punto para los propósitos de identificar su frontera marítima, no
existe evidencia de que ellos alguna vez alcanzaran un acuerdo para adoptar
como punto de partida un punto diferente al referido en la Declaración de
Santiago.
 La juez Sebutinde agregó una opinión disidente al fallo de la Corte: en esta
expresa su desacuerdo con las conclusiones de la Corte en relación con los
méritos de la disputa según fueron expuestos en los puntos 2, 3 y 4 del
párrafo operativo del fallo; en particular, está manifiesta su desacuerdo con
la conclusión de la Corte, según la cual, sobre la base del acuerdo tácito entre
las Partes, es posible colegir que una frontera marítima general ya existe
entre las Partes a lo largo del paralelo de latitud que pasa sobre el Hito Nº 1;
y considera que la Corte debió haber determinado la totalidad de la frontera
marítima entre las Partes de novo, aplicando al efecto su bien establecido
método de delimitación de tres pasos, con el propósito de alcanzar un
resultado equitativo.
 El juez ad hoc Guillaume añadió una declaración sobre el fallo de la Corte:
en esta señala que está de acuerdo con la decisión de la Corte y comparte
el enfoque que ella ha adoptado y, adicionalmente, explica que también ha
aceptado la solución adoptada por la Corte en relación con el punto de inicio
de la frontera marítima; añade, sin embargo, que esto de ninguna forma
prejuzga la ubicación del punto inicial de la frontera terrestre y cuya
determinación no corresponde a la Corte; las Partes difieren en la ubicación
de este punto y él tiende a creer que no está ubicado en el Hito Nº 1, el cual
está localizado tierra adentro, sino en el punto de intersección entre el
Océano Pacífico y un arco con un radio de 10 km que tiene su centro en el
puente sobre el río Lluta.2
 El juez ad hoc Orrego Vicuña emitió una opinión separada sobre el fallo de
la Corte, en parte concurrente y en parte disidente: en esta explica aquellos
aspectos del fallo con los cuales concurre y aquellas materias con las que
disiente. Entre las primeras se encuentra, en primer lugar, el punto de inicio
de la delimitación marítima, establecida en el punto en que el paralelo que
pasa sobre el Hito Nº 1 se interseca con la línea de bajamar; igual importancia
le agrega al reconocimiento del paralelo como un criterio para efectuar la
delimitación marítima hasta una cierta extensión; la de reconocer la
existencia de una frontera marítima única, y que el Dominio Marítimo sea
aplicado de forma concordante con la Convención sobre el Derecho del Mar.
La disidencia se refiera al establecimiento del punto final del paralelo utilizado
para efectuar la delimitación marítima a una distancia de 80 millas náuticas,
una decisión que no encuentra soporte en el Derecho aplicable bajo las
Declaraciones presidenciales de 1947, la Declaración de Santiago de 1952 y
el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954, o en la
práctica abundante tanto de Perú como de Chile; además, el efecto
combinado de la línea equidistante que el falló siguió desde el punto final del
paralelo y el área del "triángulo exterior", cuando se añaden a los derechos
marítimos del Perú, generan como resultado una asignación desproporcional
de áreas marítimas a cada Parte.